martes, junio 30, 2020

W. H. Auden / La Ley como el amor

























La Ley, dicen los jardineros, es el sol,
y la Ley es aquel
a quien los jardineros obedecen
mañana, hoy y ayer.

La Ley es la sabiduría de los ancianos,
abuelos impotentes que riñen sin aliento;
sacan su lengua bífida los nietos:
la Ley son los sentidos de los jóvenes.

La Ley, afirma el clérigo con ojos clericales,
echando su sermón a los seglares,
la Ley son las palabras en el libro sagrado
y la Ley es mi altar y mi espadaña;
la Ley, afirma el juez ajustando sus lentes,
hablando clara y muy severamente,
la Ley es como ya les dije,
la Ley es como saben que supongo,
la Ley es pero déjenme explicarlo,
pues la Ley es La Ley.

Pero escriben doctores legalistas:
la Ley no es lo correcto ni lo erróneo,
la Ley son solo crímenes
castigados en ciertos momentos y lugares,
la Ley son los ropajes que viste el ser humano
aquí y ahora,
la Ley es Buenos días y Hasta luego.

Otros dicen, la Ley es el Destino;
otros dicen, la Ley es el Estado;
otros dicen y dicen
que la Ley ya no existe,
que la Ley se ha esfumado.

Y siempre la ruidosa y airada multitud,
muy airada y muy ruidosa:
la Ley somos Nosotros,
y siempre el necio Yo que insiste débilmente.

Si nosotros, querido, no sabemos
más que ellos de la Ley y lo sabemos,
si tú, al igual que yo,
no sabes bien qué hacer o qué no,
salvo aceptar con todos
alegre o tristemente
que la Ley es y existe
y que todos lo saben,
si absurdo me parece, por lo tanto,
equiparar la Ley a otra palabra,
a diferencia de otros hombres
no sabría decir la Ley es Esto,
igual que no podemos cancelar
el deseo global de adivinar
o escurrirnos de nuestra posición
hacia una condición despreocupada.

Aunque al menos haré
que nuestra vanidad
declare con tibieza
un tibio parecido
del que luego jactarnos:
como el amor, sentencio.

Como el amor no sabemos ni dónde ni por qué,
como el amor no podemos forzarla ni ignorarla,
como el amor lloramos a menudo,
como el amor rara vez la guardamos.

[1939]

W. H. Auden (York Inglaterra, 1907-Viena, 1973), Perros en la Playa, 25 de junio de 2020

Cuarenta poemas.
Traducción y prólogo de Jordi Doce,
Galaxia Gutenberg,
Barcelona, 2020









Otra Iglesia Es Imposible - Auden Society - UNAM - A Media Voz - De Sibilas y Pitias - Buenos Aires PoetryEl País - Hablar de Poesía - Eterna Cadencia - La Nación - Página 12

Foto: W. H. Auden, Estocolmo, c.1969 Central Press/Getty Images


Law Like Love

Law, say the gardeners, is the sun,
Law is the one
All gardeners obey
Tomorrow, yesterday, today.

Law is the wisdom of the old,
The impotent grandfathers feebly scold;
The grandchildren put out a treble tongue,
Law is the senses of the young.

Law, says the priest with a priestly look,
Expounding to an unpriestly people,
Law is the words in my priestly book
Law is my pulpit and my steeple.
Law, says the judge as he looks down his nose,
Speaking clearly and most severly,
Law is as I've told you before,
Law is but let me explain it once more,
Law is The Law.

Yet law-abiding scholars write:
Law is neither wrong nor right,
Law is only crimes
Punished by places and by times,
Law is the clothes men wear
Anytime, anwhere.
Law is Good-morning and Good-night.

Others say, Law is our Fate;
Others say, Law is our State;
Others say, others say
Law is no more.
Law has gone away.

And always the loud angry crowd,
Very angry and very loud,
Law is We,
And always the soft idiot softly Me.

If we, dear, know we know no more
Than they about the Law,
If I no more than you
Know what we should and should not do
Except that all agree
Gladly or miserably
That the Law is
And that all know this,
If therefore thinking it absurd
To identify Law with some other word,
Unlike so many men
I cannot saw Law is again
No more than they can we suppress
The universal wish to guess
Or slip out of our own position
Into an unconcerned condition.

Although I can at least confine
Your vanity and mine
To stating timidly
A timid similarity,
We shall boast anyway:
Like Love I say.

Like love we don't know where or why,
Like love we can't compel or fly,
Like love we often weep.
Like love we seldom keep.

-- W. H. Auden

lunes, junio 29, 2020

Diego L. García / De "Las calles nevadas"

















hay una fotografía en el reverso de los actos
que todavía se representan como nuestros.
la escena de una película americana.
siempre de posguerra. es decir. latente
entre las decisiones de sujetos y gobiernos
entidades que regulan los matrimonios
las salidas de sábados regulares para mirar
las estrellas desde el capó de un auto turquesa
las vallas blancas de las casas. madera por
todos lados. y las postales de todos esos mundos
que compramos acá. es como un supermercado
de grandes sueños. una serie de soldados
desertores mirando televisión en las madrugadas
y levantándose a las 6 para construir pirámides
con botellas de coca-cola. esas medallas son
las nuestras. nos quedamos dormidos en los
pantanos de una telenovela sin fin. la
cena está servida! los niños corren escaleras abajo.
una navidad interminable. la nieve en los deseos
aunque haga 40 grados y nuestras baldosas
se resquebrajen. nuestras baldosas mentales
por donde desfilan los impulsos y las apuestas
que hacemos en el último casino de la frontera

*

las calles nevadas son siempre un lugar para volver.
la postal y su reverso en blanco: me dirás la verdad?
un empapelado de 1945. un cóctel en manos
de una espía rusa. la lista de todos los errores
en una carpeta sin título. es mejor que las
palabras se agrupen solas. el automatismo
funciona muy bien en la pintura. qué podría
encarecer nuestro plan? en algún punto tras la muerte
la casa y el fresno en el jardín podrán corroborar
que las mejores legiones renunciaron al sentido
de la vista mucho antes de redactar sus promesas

*

la oficina del predicador. saco bordó. sillones de cuero.
un perro de bronce. todas las facturas pagas.
un gordo al día. servilletas de pizzería
y las bendiciones en alza. 

no es el asunto que se haya hecho rico
con su salsa espiritual
sino cómo sostiene una verdad de época:
el orden de unos zapatos lustrados como espejos
en los que se reflejan los mejores soldados del pueblo. 

calles nevadas. poco tránsito. una fila de árboles. 

historias que nadie cuenta mientras lava los platos.
no hay buen gusto ni nada de eso que madruga
sin café ni periódico. 

es la lengua de dios. sí.
y un perfecto silencio inflamable en los carteles. 

incluso puede devolverte la vista
o darte unas entradas para que ya no vuelvas

Diego L. García (Berazategui, Argentina, 1983)

Las calles nevadas,
Barnacle,
Buenos Aires, 2020










domingo, junio 28, 2020

Biancamaria Frabotta / La ausencia


















En un oscuro amanecer de viento
volví a traer los muertos al mundo
soñando con los ojos cerrados
como debe ser.
La ausencia une y desune
acerca y separa de los vivos los resucitados.
De esta ficción sacrosanta
nos reíamos con gusto, admirable irrealidad.
Entenderán. Arriba alguien está esperando
una palabra. Otro milagro no conozco.
Entenderán. No puedo despertarme ahora.
Es un adiós sin mañana.
Unos minutos más
la realidad puede esperar.
Entenderán. Y no me creerán.

[inédito]

Biancamaria Frabotta (Roma, 1946), Poesia, di Luigia Sorrentino. RAI News, 17 de junio de 2020




L’ASSENZA 

In una buia alba di vento
ho rimesso al mondo i morti
sognando a occhi chiusi
come è giusto che sia.
L’assenza unisce e disunisce
avvicina e divide ai vivi i risorti.
Di questa sacrosanta finzione
Ridevamo di gusto, mirabile irreale.
Capirete. Dall’alto qualcuno attende
una parola. Altro miracolo non conosco.
Capirete. Non posso svegliarmi ora.
È un addio senza domani.
Ancora qualche minuto
La realtà può attendere.
Capirete. E non mi crederete.

sábado, junio 27, 2020

Henri Coulette / Correspondencia



La carta permanece sin respuesta, por lo tanto libre de mentiras.
Durante todo el día la luz ha recorrido las abigarradas páginas,
desplazando las sombras, cambiando el matiz de la tinta.
Las verdades, si de verdades se trata, son inmodificables.

Ahora se acerca la noche, de tu huso horario al mío.
La luna es provisional, no totalmente ella misma,
y el búho ulula, y la pareja del búho contesta ululando,
un diálogo organizado, pregunta y respuesta.

La respuesta existe pero la pregunta sigue formulada.
Al este de tu sueño, profundo en el zodíaco,
el día de mañana ya está descrito.
Oh, te escribiré lo que quieres oír.

Henri Coulette (Los Ángeles, Estados Unidos, 1927 - South Pasadena, Estados Unidos, 1988), The Collected Poems of Henri Coulette, Donald Justice y Robert Mazey, eds., University of Arkansas Press, Fayetteville, Arizona, 1990
Versión de Jonio González

Poetry Foundation - Los Angeles Review of BooksAll Poetry - My Poetic Side - The Iowa Review - The New Criterion

Foto: Joachim Reis/Poetry Foundation


CORRESPONDENCE

The letter lies unanswered, thus free of lies.
The light all day has travelled the crowded pages,
Shifting the shadows, changing the hue of ink.
The truths, if truths there are, are stationary.

Now night comes on, from your time zone to mine.
The moon is tentative, not wholly herself,
And the owl bells, and the owl’s mate bells back,
A dialogue of sorts, question and answer,

The answer being but the question asked.
East of your sleep, deep in the zodiac,
Tomorrow is already chronicled.
Oh, I shall write you what you want to hear.

viernes, junio 26, 2020

Raúl Gustavo Aguirre / El que no aprende nunca


















El que no aprende nunca toca el fuego,
el que no aprende nunca da una mano,
el que no aprende nunca vuelve a andar.
El que no aprende nunca se golpea
contra una pared y con la otra
y después con la otra y con la otra
y sigue caminando.

Raúl Gustavo Aguirre (Buenos Aires, 1927-1983), La piedra movediza, Ediciones del Mediodía, Buenos Aires, 1968
Envío de Jonio González

Otra Iglesia Es Imposible - Ediciones del Dock - Altazor -Télam - Nueva Provenza - De Sibilas y Pitias - El Nuevo Cántaro - La Biblioteca de Marcelo Leites - Poetas Argentinos - Poemas del Alma - La Voz - Memoria Académica

Foto: Altazor

jueves, junio 25, 2020

Vanina Colagiovanni / De "Una no elige cuándo caerse"

















Lugares donde dormí

Una cama es solo una cama, me dijo.
También puede ser algo más.
Un tendal de sueños blandos, una colección
de elasticos para distintos puntos
del tallo vertebral, un pozo,
un nido donde empollar algo
que tal vez respire, un pantano,
un hilo filoso
que corta lo viejo de lo nuevo, una estepa
donde el viento diseñe remolinos en mi pelo
y con sus brazos, un lugar de buenos momentos, creo.
Una cama es su cama o la mía, no es nuestra, ya no.
Si cierro los ojos estamos ahí juntos
y rechina.
Si los abro duermo sola y el vacío
me atrae. Como las mandíbulas abiertas de los tiburones
saliendo del mar.


Bordado

Entre manos de mujeres que bordan
mi vestido
acostada, me quedo inmóvil, para ser la tela
cosida, algodón suave con hilo plateado,
Ellas decoran con figuras, son brillantes
y los hilos recorren mi piel.
Soy el centro de esa ronda
me dejo crear
por las manos tibias que dibujan palabras
en mi superficie.

Vanina Colagiovanni (Buenos Aires, 1976)

Una no elige cuándo caerse,
Caleta Olivia,
Buenos Aires, 2020










Otra Iglesia Es Imposible - Gog y Magog - Caleta Olivia - La Infancia del Procedimiento - Eterna Cadencia - Anfibia - Letras y Celuloide - Página 12 - La Nación

Foto: Vanina Colagiovanni por Mario Varela Vanina Colagiovanni/Facebook

miércoles, junio 24, 2020

Paul Durcan / De "El centro del universo"

















I
Cuando empujo el carrito por el supermercado,
soy el centro del universo;
de arriba para abajo por los pasillos de los porotos y de los jugos,
soy el centro del universo;
que apenas estoy vivo no es importante;
que soy un amante abandonado no es importante;
que me muevo en mi trabajo como un pez fuera del agua no es importante;
soy el centro del universo.

Siempre aquí, si me necesitan -
soy el centro del universo.

Paul Durcan (Dublín, 1944), Blue and Blue: un’antologia di poeti anglo-irlandesi-americani, Sometti, Padua, 2000
Traducción al italiano de A. Bertoni
Interno Poesia, 3 de febrero de 2015

Versión al castellano: J. Aulicino

Otra Iglesia Es Imposible - Poetas Siglo XXI - PoemHunter - The Irish Times - The Independent - News Four - The Writing Life/YouTube

Foto: Eamonn McCabe/The Guardian


Il centro dell’universo

                              [I]

Quando spingo il carrello in giro per il supermercato,
sono il centro dell’universo;
su e giù per le corsie dei fagioli e dei succhi,
sono il centro dell’universo;
che vivo solo non è importante;
che sono un amante mollato non è importante;
che nuoto nel mio lavoro come un pesce fuor d’acqua non è importante;
sono il centro dell’universo.

Sono sempre qui, se hai bisogno –
sono il centro dell’universo.


The Center of the Universe

                              I

When I push the cart around the supermarket,
I am the center of the universe;
up and down the aisles of beans and juices,
I am the center of the universe;
I live just is not important;
I’m a lover dumped is not important;
that swimming in my work as a fish out of water is not important;
I am the center of the universe.
I’m always here if you need.

I am the center of the universe.

Life is a Dream. 40 Years Reading Poems. 1967-2007, Harvill Secker, Londres, 2009

martes, junio 23, 2020

Alberto Girri / De "Quien habla no está muerto", 6


Comida con música

El azulino vapor,
ramificándose por la mesa,
contoneos, fragantes elipses,

el entrañable reverberar,
conduciendo las retinas a la fuente,
a hermanarlas con los punzantes alientos,

el chasquido de comensales,
agradeciendo que comer
sea sobrevivir,

el invocar a los cielos, lenguas
alabándolos por haber sido hechas,
para hundirse como azadas, envolver lo revuelto.

El oratorio de Haendel,
servido al unísono con las lentejas,
como aderezo complementario,
                                                plato
de emergencia, tranquilizador
recurso por si inopinadamente
se despiertan más apetitos, hambre
canina a ser hartada entonces
con comida en otra longitud de onda.

Alberto Girri (Buenos Aires, 1919-1991), "Quien habla no está muerto", 1975, Obra poética III, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1980

Otra Iglesia Es Imposible - DardanelosA Media Voz - El Placard - Analecta Literaria - De Sibilas y Pitias - Javier Barreiro - Diario de Poesía - Universidad Complutense de Madrid - Hablar de Poesía - La Nación - Clarín, 1 - Clarín, 2 - Eterna Cadencia - Palabra Virtual (audio) - Los 7 Locos/YouTube

Foto: Alberto Girri, Buenos Aires, 1988 Luis Barreiro

lunes, junio 22, 2020

Paul Durcan / Yendo a casa en Mayo, invierno de 1949

















Al dejar atrás ajena y extraña la ciudad de Dublín,
Mi padre condujo toda la noche en un viejo Ford Anglia,
Su hijo de cinco años en el asiento de al lado,
El asiento de cuerina roja sintética,
Y una luna amarilla que miraba por el parabrisas.
“Papi, Papi -grité-, deja atrás la luna”,
Pero, por muy rápido que condujera, no podía dejar atrás la luna.
Cada pueblo por el que pasábamos era otro hito
Y sus nombres contraseñas mágicas a la eternidad:
Kilcock, Kinnegad, Strokestown, Elphin,
Tarmonbarry, Tulsk, Ballaghaderreen, Ballavarry;
Ahora estábamos en Mayo y la próxima parada era Turlough,
El pueblo de Turlough en el corazón de Mayo,
Y la casa de la madre de mi padre, toda lámparas de aceite y mujeres,
Y mi cuarto sobre el pub de abajo,
Y por la mañana gritos de ganado y cantos de gallo:
La vida aparentemente es una prenda sin costuras magnificamente rasgada
Por sus chillidos y bramidos. Y por las tardes
Caminaba con mi padre en el pasto alto junto al río
Hablando con él, algo inaudito en la ciudad.

Pero el hogar no era el hogar y la luna no podía ser más rebasada
Que la pesadilla de la ciudad de Dublín a la luz del día:
De vuelta a lo largo del canal nos metimos en la ciudad
Y cada esclusa era el peaje de nuestra mutua condena;
Y rejas, vallados, asfalto y semáforos,
Y cuadras y cuadras de las llamadas “nuevas” viviendas –
Miles de cruces de soledad plantadas
En la estrecha tumba de la vida del padre;
En el amplio, amplio cementerio de la infancia del niño.

Paul Durcan (Dublín, 1944)
Traducción de Jorge Fondebrider

Nota del Ad.: El poema se refiere al condado de Mayo, en la costa oeste de Irlanda

British Council - Outstanding Poems - 746 Books - PoemHunter - The Irish TimesThe Independent - The Guardian - HoCoPoLitSo/YouTube - News Four - Poetas Siglo XXI - Interno Poesia

Foto: Cyril Byrne/The Irish Times


Going Home to Mayo, Winter 1949 

Leaving behind us the alien, foreign city of Dublin
My father drove through the night in an old Ford Anglia,
His five-year-old son in the seat beside him,
The rexine seat of red leatherette,
And a yellow moon peered in through the windscreen.
'Daddy, Daddy,' I cried, 'Pass out the moon,'
But no matter how hard he drove he could not pass out the moon.
Each town we passed through was another milestone
And their names were magic passwords into eternity:
Kilcock, Kinnegad, Strokestown, Elphin,
Tarmonbarry, Tulsk, Ballaghaderreen, Ballavarry;
Now we were in Mayo and the next stop was Turlough,
The village of Turlough in the heartland of Mayo,
And my father's mother's house, all oil-lamps and women,
And my bedroom over the public bar below,
And in the morning cattle-cries and cock-crows:
Life's seemingly seamless garment gorgeously rent
By their screeches and bellowings. And in the evenings
I walked with my father in the high grass down by the river
Talking with him – an unheard-of thing in the city. 

But home was not home and the moon could be no more outflanked
Than the daylight nightmare of Dublin city:
Back down along the canal we chugged into the city
And each lock-gate tolled our mutual doom;
And railings an palings and asphalt and traffic lights,
And blocks after blocks of so-called “new” tenements –
Thousand of crosses of loneliness planted
In the narrowing grave of the life of the father;
In the wide, wide cemetery of the boy’s childhood.

domingo, junio 21, 2020

Li Shangyin / La cítara adornada






Cincuenta cuerdas tiene por azar la cítara adornada,
y cada cuerda el recuerdo trae de los días felices.
Zhuangzi soñó una mañana que era una mariposa;
Wangdi, corazón roto, reencarnó en un ave solitaria.
Luna sobre el mar oscuro: las perlas tienen lágrimas.
Sol en los campos azules: del jade asciende un humo.
Esta pasión pudo fijarse para siempre en la memoria.
Sólo que, en el momento, estaba ya como ausente.

Li Shangyin (Henei, hoy Qinyang, China, 813–Zhengzhou, China, 858), Op. Cit. junio 5 2020
Versión de Miguel Ángel Petrecca

Nota del traductor
Aunque se trata de un poeta particularmente versátil, que se mueve con facilidad entre una gran amplitud de registros, estilos y formas, su nombre hoy en día está asociado sobre todo a un tipo de poesía oscura, rica en alusiones y de tema erótico o amoroso, que se encarna concretamente en la serie de los poemas sin títulos. “Jinse”, aquí traducido como “La cítara adornada”, pero que literalmente sería algo así como “la cítara forrada en brocado”, se inscribe en esta serie de poemas y es, indudablemente, no sólo su poema más famoso sino también uno de los más herméticos (Miguel Ángel Petrecca Op. Cit.)

Otra Iglesia Es Imposible - Miguel Ángel Petrecca - Vallejo & Co. - Poetas Siglo XXI
Encyclopaedia Britannica - 100 Tang Poems - Chinese Poems - The Critical Fame - New Directions

Imagen: Pintura de la dinastía Tang (detalle) HiSoUR

锦瑟

锦瑟无端五十弦,
一弦一柱思华年。
庄生晓梦迷蝴蝶,
望帝春心托杜鹃。
沧海月明珠有泪,
蓝田日暖玉生烟。
此情可待成追忆,
只是当时已惘然。

sábado, junio 20, 2020

Jack Spicer / De "A la manera de Lorca"



















Balada de los siete pasajes

                      Una traducción para Ebbe Borregaard

Rimbaud se deletrea con siete letras del alfabeto
Tu corazón nunca se quebrará por lo que escuchas
Rimbaud era mayor que tú cuando murió
Tu corazón nunca se quebrará por lo que escuchas.
Te digo, cariño, la belleza nunca fue de su edad
Y tu corazón nunca se quebrará por lo que escuchas.
Cierra la boca.
Rimbaud se deletrea con siete pasajes
A E I O U Y
Y esa vocal pétrea que se llama muerte.
Oh,
Maldito Rimbaud,
La belleza se deletrea con todas esas vocales de los siete pasajes.
Cierra tu maldita boca.
Al morir Rimbaud se hizo mayor que tu alfabeto
Y tu corazón nunca se quebrará por lo que escuchas.


Debussy

             Una traducción para la Universidad de Redlands

Mi sombra se mueve silenciosa
Sobre el agua de un arroyo.

Sobre mi sombra están las ranas
Alejadas de las estrellas.

La sombra exige de mi cuerpo
Imágenes estáticas.

Mi sombra roza el agua como un inmenso
Mosquito color violeta.

Cien grillos tratan de extraer oro
De la luz en los juncos.

Aquella luz nacida de mi corazón
Sobre el arroyo, brilla.

Jack Spicer (Los Angeles, Estados Unidos, 1925 - San Francisco, Estados Unidos, 1965), A la manera de Lorca y otros poemas, traducción de Martín Rodríguez-Gaona, Editorial Salto de Página, España Buenos Aires Poetry, mayo 16, 2020

Nota del Ad.: Estos poemas de Spicer fingen ser traducciones de poemas de Federico García Lorca. Martín Rodríguez-Gaona no restituye los originales, sino que devuelve al castellano las versiones al inglés de poemas que debemos considerar imaginarios

Otra Iglesia Es Imposible - Poetry Foundation - Jacket Magazine - All Poetry - El CuadernoPoesía - Eterna Cadencia - Vallejo & Co. - Jámpster - Zaidenwerg - Pájaros Lanzallamas - Poetas Siglo XXI - Sol Negro - Pangea

Fotos
Arriba: Jack Spicer por Robert Berg en la portada de Poet Be Like God, de Lewis Ellingham y Kevin Killian, Wesleyan University Press, 1998 (detalle)
Abajo: Ida Hodes, Jack Spicer, Ruth Witt-Diamant y Robert Duncan, miembros del equipo del Poetry Center de San Francisco State College, 1957, Sol Negro/New York Times


viernes, junio 19, 2020

Paulina Vinderman / Dos poemas



















7

El sargento cojo reparte las mantas
como medallas al valor.
Recorro con él el pabellón y me cuenta
su historia, amarga (almendra amarga sin cianuro).
Padre mira con asombro su manta anaranjada
que resplandece como alguna vez su vida,
como alguna vez el pelo de mi muñeca
en su bolsillo enorme.
Da vuelta la cabeza, se va a su rincón sombrío
sin que pueda seguirlo,
yo quedo tratando de hurgar entre los hilos
de la vieja cobija alguna letra de un idioma
perdido.
Soy una epigrafista.
Y creo en mi dolor.

Hospital de veteranos (2006)


[Quise dormir…]

Quise dormir en la vieja cama del arte
para encontrar consuelo.
Es un viejo sueño, me dice el arqueólogo.
Un sueño desde las cuevas del paleolítico,
sólo se necesita coraje al despertar.
La realidad semeja un eco de migraciones,
una llanura seca donde buscamos un árbol de mango
para hundirnos en su sombra.

Lo real siempre está diciéndonos adiós.

inédito

Paulina Vinderman (Buenos Aires, 1944), Op. Cit., junio 5, 2020

Otra Iglesia Es Imposible - Paulina Vinderman - Ruinas CircularesA Media Voz - Nagari Magazine - Poetas ArgentinasLa Poesía Alcanza para Todos - Batalla de Papel - El LitoralLa Nación - Página 12Gramma Universidad del Salvador - Vallejo & Co. - Círculo de Poesía

Foto: Antonio Nava

jueves, junio 18, 2020

Francis Ponge / Costumbres nupciales de los perros













       ¡Hay que ver las costumbres nupciales de los perros! En un pueblo de Bresse, en 1946… (lo preciso porque, dada esa famosa evolución de las especies, si se precipitara… o si hubiera una mutación brusca: nunca se sabe)…

¡Qué curioso ballet! ¡Qué tensión!
¡Es magnífico ese movimiento que engendra la pasión específica! ¡Dramático! ¡Y qué bellas curvas tiene eso! Con momentos críticos, paroxísticos y gran paciencia, perseverancia inmóvil maniática, ambages con muy amplias revoluciones, circunvoluciones, cacerías, paseos a paso especial…
¡Oh! ¡Y esa música! ¡Qué variedad!
Todos esos individuos como espermatozoides, que se juntan después de inverosímiles, de ridículos rodeos.
¡Pero esa música!
Esa hembra acosada; cruelmente importunada; y esos machos rastreadores, gruñones, músicos.
Dura unos ochos días… (más quizás: voy a corregir cuando haya terminado).

Qué maniáticos esos perros. Qué terquedad. Qué brutos sombríos. ¡Qué grandísimos tontos! Tristes. Limitados. ¡Qué hincha pelotas!
Ridículos de terquedad. Quejumbrosos. Como escuchando, husmeando. Atareados. Humeatareados. Alzando y frunciendo triste, cómicamente las cejas. Completamente tensos: orejas, lomos, corvas. Gruñendo. Quejumbrosos. Ciegos y sordos a cualquier otra cosa que no sea su determinación específica.
(Comparen esto a la gracia y a la violencia de los gatos. También a la gracia de los caballos).

Pero no era mi perra, era la del vecino, el Cartero Féaux: no pude ver eso lo suficientemente cerca, observar los órganos de la dama, su olor, sus regueros, sus pérdidas de semen.
No pude darme cuenta de si había empezado por ser provocativa, o si solamente eso le había pasado (su estado primero, sus pérdidas, su olor, luego los machos y sus tan largas, tan molestas asiduidades), si eso sólo había sido para ella un asombro doloroso y una queja, tímida, con desplazamientos medidos, consentidos.
En fin, ¡qué drama! ¡Qué abrumadora, irritante, absurda debe haberle parecido la vida entonces revelada!
¡Y ahí está herida para siempre –también moralmente!
Pero tendrá sus bellos cachorritos… Para ella sola, durante algún tiempo… Entonces los machos ya no van a joderla, y qué felicidad con sus pequeños, que diversión incluso, qué plenitud –a pesar, tal vez, de mucho estorbo entre las patas y bajo el vientre a veces, mucho cansancio.

En fin, no dormimos mucho durante esos ocho días… Pero no importa: no se puede gozar de todo a la vez –del sueño y de algo así como una serie de representaciones nocturnas en el Teatro Antiguo.
La luna además (encima de las pasiones) me pareció cumplir también un gran papel.

1946

de Pièces  (1961)

Francis Ponge (Montepellier, Francia, 1899-Le Bar-sour-Loup, Francia, 1988), Poesía francesa contemporánea 1940-1997, selección, traducción, prólogo y notas de Jorge Fondebrider, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1997


MŒURS NUPTIALES DES CHIENS 

Les mœurs nuptiales des chiens, c'est quelque chose! Dans un village de Bresse, en 1946… (je précise, car étant donné cette fameuse évolution des espèces, si elle se précipitait… ou s'il y avait mutation brusque : on ne sait jamais)…

Quel curieux ballet! Quelle tension!
C'est magnifique, ce mouvement qu'engendre la passion spécifique. Dramatique! Et comme ça a de belles courbes! Avec moments critiques, paroxystiques et longue patience, persévérance immobile maniaque, ambages à très amples révolutions, circonvolutions, chasses, promenades, à allure spéciale…
Oh! Et cette musique! Quelle variété!
Tous ces individus comme des spermatozoïdes, qui se rassemblent après d'invraisemblables, de ridicules détours.
Mais cette musique!
Cette femelle traquée; cruellement importunée; et ces mâles quêteurs, grondeurs, musiciens.
Cela dure des huit jours… (plus peut-être : je corrigerai quand ce sera fini).

Quels maniaques, ces chiens. Quel entêtement. Quelles sombres brutes. Quel grands bêtas! Tristes. Bornés. Quels emmerdeurs!
Ridicules d'entêtement. Plaintifs. L'air à l'écoute, au flair. Affairés. Affairés. Haussant et fronçant tristement, comiquement les sourcils. Tout tendus : oreilles, reins jarrets. Grondants. Plaintifs. Aveugles et sourds à toute autre chose qu'à leur détermination spécifique.
(Comparez cela à la grâce et à la violence des chats. A la grâce aussi des chevaux.)

Mais ce n'était pas ma chienne, c'était celle du voisin, le Facteur Féaux : je n'ai pas pu voir cela d'assez près, observer les organes de la dame, son odeur, ses traînées, ses pertes de semence.
Je n'ai pu me rendre compte si elle avait commencé par être provocante, ou si seulement cela lui était venu (son état d'abord, ses pertes, son odeur, puis les mâles et leurs si longues, si importunes assiduités), si ça n'avait été pour elle qu'un étonnement douloureux et qu'une plainte, timide, avec déplacements mesurés, consentants.
Enfin, quel drame! Comme la vie, alors révélée, a dû lui paraître harassante, énervante, absurde!
Et la voilà blessée pour toujours, – moralement aussi! Mais elle aura ses beaux petit chiots… Pour elle seule, pendant quelque temps… Alors les mâles lui ficheront la paix, et quel bonheur avec ses petits, quel amusement même, quelle plénitude, – malgré parfois beaucoup d'encombrement entre les pattes et sous le ventre, beaucoup de fatigue.
En fin, nous n'avons pas beaucoup dormi, pendant ces huit jours… Mais ça ne fait rien : on ne peut pas jouir de tout à la fois, – du sommeil et de quelque chose comme une série de représentations nocturnes au Théâtre Antique.
La lune par là-dessus ( au-dessus des passions) m'a paru tenir aussi un grand rôle.

miércoles, junio 17, 2020

Irene Gruss / Cigarros


















Mientras escribo esto, él está en el salón,
ahí donde las putas los reciben. Él enciende su cigarro
y el olor y el humo se le hacen morbosos a
la puta que él ha elegido. Es la de siempre,
teme variar de cuerpos.
El perfume de ella además de barato apesta por excesivo,
por eso él fuma y lo tapa, o intenta taparlo
antes de quitarse la ropa.
Después se viste, satisfecho, y le habla. Habla para sí
y está convencido de que la puta lo escucha, de que le cree.
Sentado como está en la punta de la cama
busca sus zapatos, tantea porque el cigarro que humea
va hacia los ojos, los cierra, no ve.
La puta lo ayuda y como geisha coloca un zapato,
después otro en cada pie del cliente. También por eso él
elige a ésta, y se va desalmado.
Nada tan bueno como el aire frío afuera,
el humo, el volver a casa, todo como estaba,
el encender otro más.

Inédito 

Irene Gruss (Buenos Aires, 1950-2018), Casta Diva, 3 de septiembre de 2016

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Foto: Irene Gruss, Nueva York, c.2016 Silvina López Medin

martes, junio 16, 2020

Jacques Réda / Dos poemas

















Personajes de un suburbio

Ustedes nunca terminan de agregar más cosas,
cajas, casas, palabras.
Sin ruido el amontonamiento aumenta en el centro de la vida
y los empuja a la periferia,
a los basureros, las autopistas, las ortigas;
ustedes sólo existen como restos o humo.
Sin embargo, caminan,
dando la mano a sus hijos alucinados
bajo el cielo vasto, y no avanzan;
se estancan para siempre frente al muro de la extensión
donde las cajas, las palabras rotas, las casas se les reúnen,
los empujan un poco más lejos en esa luz
a la que cada vez le cuesta más soñarlos.
Antes de desaparecer,
ustedes se dan vuelta para sonreírle a su mujer rezagada
pero ella también está atrapada en un remolino de soledad,
y sus rasgos borrosos son los de una vieja foto.
Ella no responde, pesada y desconsolada con el peso del día sobre sus
     párpados,
con ese peso vivo que se mueve en su carne y que la incomoda,
y el último billete del mes plegado en su blusa.

de Amen (1968)


Dos visitas de Bercy

I

Es evidente que el sol se detiene y que ya no va a moverse.
Cuando en el fondo de campos grises bajo las torres descansaría una
     secadora de hierba,
su frente rosa a través de las ramas brilla sobre los techos de Bercy.
Doy vueltas entre el medio del río y el atrio rubio de la iglesia,
soy como el demonio variable de la inmovilidad.
Aquí arenas suavizadas marcan las etapas de la bajada,
párpados superpuestos hacia la vuelta al sueño del agua;
acá percibo a una tímida servidora de la luz:
en un rincón malva del granero lleno de musgo se inclina de perfil,
con las manos en el hueco del delantal porque el trabajo está listo
y en el silencio feliz de su cabeza las últimas palabras son dichas.
Llamé a un gato rojizo que se sentó por cortesía,
que sólo espera una conveniente demora para poder irse otra vez.
Lo siento comprehensivo, pero la circunstancia lo incomoda;
se hunde en su pelo y guiña canónicamente los ojos.
Entonces vuela una urraca y, desde el puente de la estación de la aduana,
rueda el estruendo de un tren blando, entre el hierro y el empedrado,
como el cuerpo adormecido del tiempo cuando se da vuelta en sueños
(y soñando que se escucha dormir en el silencio de París,
donde hago crujir la ventanita de los buzones de la oficina de correos).

II

¿Desde hace cuánto no se ha utilizado el estrecho banco de piedra
empleado en un encogimiento de la balaustrada, en el puente Tolbiac?
Los constructores tenían esos principios o atenciones antaño
para los niños, los enamorados, los bastante pocos paseantes
que se contentan con apreciar los montones de arena abajo sobre el muelle
del río inmóvil todo bordado de lentejuelas de reflejos impresionistas.
Un paseo de gleditschias conduce hasta el puente del ferrocarril.
Allí dominan de un lado las torretas de estilo estación termal,
y del otro un aviso del detergente Saint-Marc QUE LIMPIA TODO.
Se ven también bancos pero de fundición y madera bajo los árboles
cuya base se llena de matas de yuyo como alrededor de un pozo.
Pero nunca se encuentra mucha gente tampoco en estos parajes;
incluso los vagabundos prefieren lugares de menor austeridad.
Sólo la tarde se despatarra ahí, sumergida en tal vaho rosa,
que transforma en pastas de porcelana de Sèvres los cubos que trituran la
     estación de Lyon
y todos los plátanos de Bercy se derrumban de amor sobre la orilla.
Sin embargo un poco de viento hace jugar, entre los pilares del puente,
las manos en esos eslabones de cabellos rubios que flotan, como en la proa
de una embarcación bautizada Paulhan, a toda esa ropa y al pabellón
negro con una calavera y dos huesos en X de los piratas.

de Hors les murs (1982)

Jacques Réda (Lunéville, Francia, 1929), Poesía francesa contemporánea 1940-1997, selección, traducción, prólogo y notas de Jorge Fondebrider, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1997

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Foto: France TV/Ere Prod


PERSONNAGES DANS LA BANLIEUE

Vous n'en finissez pas d'ajouter encore des choses,/ des boîtes, des maisons, des mots./ Sans bruit l'encombrement s'accroît au centre de la vie,/ et vous êtes poussés vers la périphérie,/ vers les dépotoirs, les autoroutes, les orties;/ vous n'existez plus qu'à l'état de débris ou de fumée./ Cependant vous marchez/ donnant la main à vos enfants hallucinés/ sous le ciel vaste, et vous n'avancez pas;/ vous piétinez sans fin devant le mur de l'étendue/ où les boîtes, les mots cassés, les maisons vous rejoignent,/ vous repoussent un peu plus loin dans cette lumière/ qui a de plus en plus de peine à vous rêver./ Avant de disparaître,/ vous vous retournez pour sourire à votre femme attardée,/ mais elle est prise aussi dans un remous de solitude,/ et ses traits flous sont ceux d'une vieille photographie./ Elle ne répond pas, lourde et navrante avec le poids du jour sur ses paupières,/ avec ce poids vivant qui bouge dans sa  chair et qui l'encombre,/ et le dernier billet du mois plié dans son corsage.


DEUX VUES DE BERCY

I
Il est évident que le soleil s'arrête et ne bougera plus./ Comme au fond de champs gris sous les tours se reposerait une faneuse,/ sa face rose à travers les branches luit sur les toits de Bercy./ Je tourne entre le milieu du fleuve et le parvis blond de l'église,/ je suis comme le démon variable de l'immobilité./ Là des sables adoucis marquent les étapes de la décrue,/ paupières superposées vers le retour au sommeil de l'eau;/ ici j'aperçois une timide servante de la lumière:/ dans un recoin mauve de grange plein de mousse elle se penche de profil,/ les mains au creux du tablier parce que l'ouvrage est fait,/ et que dans le silence heureux de sa tête les derniers mots sont dits./ J'ai appelé un chat roux qui s'est assis par politesse,/ qui n'attend qu'un délai convenable pour pouvoir repartir./ Je le sens compréhensif mais la circonstance l'embarrasse;/ il s'enfonce dans son poil et cligne bien chanoinement des yeux./ Alors une pie s'envole et, du pont de la gare de la douane,/ roule le grondement d'un train moelleux, entre le fer et le pavé,/ comme le corps assoupi du temps quand il se retourne en rêve/ (et rêvant qu'il s'entend dormir dans le silence de Paris,/ où je fais grincer ce petit volet aux boîtes du bureau  de poste).

II
Depuis quand n'a-t-on pas utilisé l'étroit banc de pierre/ ménagé dans un retrait de la balustrade, au pont de Tolbiac?/ Les constructeurs avaient de ces principes ou prévenances, naguère,/ pour les enfants, les amoureux, les flâneurs assez rares/ qui se contentent d'apprécier les tas de sable en bas sur le quai/ du fleuve immobile tout pailleté de reflets impressionnistes./ Une allée de gleditschias conduit jusqu'au pont du chemin de fer./ La surplombent d'un côté des donjons de style station thermale,/ et de l'autre un avis de la lessive Saint-Marc QUI NETTOIE TOUT./ On voit aussi des bancs mais en fonte et bois sous les arbres/ dont la base se fourre de touffes d'herbe folle comme autour d'un puits./ Mais on ne rencontre jamais grand'monde non plus dans ces parages;/ même les clochards préfèrent des lieux d'une moindre austérité./ Seul le soir s'y prélasse, plongé dans une telle buée rose,/ qu'elle rend en pâte de Sèvres les cubes qui broient la gare de Lyon/ et que tous les platanes de Bercy croulent d'amour sur la rive./ Pourtant un peu de vent fait jouer, entre les piles du pont,/ des mains dans ces mailles de cheveux blonds qui flottent, comme à la proue/ d'un chaland baptisé Paulhan, tout ce linge et le pavillon/ noir à tête de mort blanche et deux os en X des pirates.

lunes, junio 15, 2020

Donald Justice / Recuerdos de un porche
















Lo que recuerdo
es el modo en que la campanilla
empezaba a sonar
cuando ella hablaba de su infancia,

como si la simple
muerte de un gato,
enterrado con flores,

hubiera traído al porche
un rumor de tormentas
que se desvanecían sobre
algún oscuro Atlántico.

Por lo menos oía
el comienzo
–una música tenue, esquelética–

y en el profundo silencio
que subyace a todo recuerdo
el susurro de helechos
medio dormidos en sus macetas.

Donald Justice (Miami, Estados Unidos, 1925-Iowa City, Estados Unidos, 2004), Collected Poems, Alfred A. Knopf, Nueva York, 2006
Versión de Jonio González

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Foto: The Famous People


MEMORY OF A PORCH

What I remember
Is how the wind chime
Commenced to stir
As she spoke of her childhood,

As though the simple
Death of a pet cat,
Buried with flowers,

Had brought to the porch
A rumor of storms
Dying out over
Some dark Atlantic.

At least I heard
The thing begin––
A thin, skeletal music––

And in the deep silence
Below all memory

The sighing of ferns
Half asleep in their boxes.

sábado, junio 13, 2020

Enrique Lihn / Dos sonetos
















Los maniquíes son sinuosexuales

Los maniquíes son sinuosexuales
nunca ellos mismos ni igualmente otros
Los maniquíes son, no más, algotros
Cosa: ni vegetales ni animales.

En las vitrinas de las principales
calles del mundo viven de nosotros
mueren, si no los vemos, de nosotros
y al mirarlos ya somos sus vestales

y ellos las nuestras. Basta una mirada
que se tenga a sí misma por objeto
y se sirva del otro de sujeto

para que en esa escena entre la nada
haciendo del sujeto y del objeto
la misma vaina no identificada.


Paco, opa, copan, tango, paquito

Paco, opa, copan, tango, paquito
hay que bancarse aquí lo de tu muerte
y te la pintan de distinta suerte
-Viíz (z) te loco, los niños del distrito.

Buenos Aires y Malos, sos el grito
de coraje y terror que te convierte
pólvora y polvo en plomo de la muerte
en un poeta de la acción, maldito.

Dicen que estabas demasiado raro
cuando por un descuido voluntario
o casi, te quitaron el laburo

de vivir, que pagaste mío caro
un precio inmenso, absurdo, extraordinario
por hacerte el pesado, el muerto, el duro.

Enrique Lihn (Santiago de Chile, 1929-1988), Mascaró, n° 5, Buenos Aires, mayo de 1986

Nota: Estos dos poemas de Enrique Lihn fueron publicados como inéditos hasta entonces, junto con poemas éditos y una breve entrevista firmada por Luis Eduardo Alonso

Envío de Eduardo Ainbinder

Otra Iglesia Es Imposible - Poeta Enrique Lihn - Memoria ChilenaGog y Magog - Op. Cit. - OverolDe Sibilas y Pitias - Griselda García - A Media Voz - La Caína - Eterna Cadencia - Ñ - Vallejo & Co. - El Vuelo de la Lechuza

Foto: Claudia Donoso/Latin American Literature Today

Romildo Risso / Los ejes de mi carreta



[Milonga campera]

Porque no engraso los ejes
me llaman abandonao.
Si a mi me gusta que suenen,
¿pa' qué los quiero engrasaos?

Es demasiao aburrido
seguir y seguir la huella.
Demasiau largo el camino,
sin nada que m'entretenga.

No necesito silencio,
yo no tengo en qué pensar.
Tenía, pero hace tiempo,
aura ya no pienso más.

Los ejes de mi carreta
nunca los voy a engrasar.

Romildo Risso (Montevideo, 1882-1946)

Nota del Ad.: Estas coplas fueron musicalizadas y cantadas por Atahualpa Yupanqui en los primeros años 40 del siglo XX. Se transcriben directamente de una de las grabaciones de Yupanqui (París, 1969), siguiendo su pronunciación

Romildo Risso/Facebook - CancionerosPoemas del Alma - Busca Palabra - Calioff/Encuentro/YouTube - Carlos Arroyo/Encuentro/YouTube - Rincón Barda Sureña

Foto: Colección Carlos Guillermo Daws/Wikimedia Commons

viernes, junio 12, 2020

Atahualpa Yupanqui / El arriero



[Zamba]

En las arenas bailan los remolinos;
el sol juega en el brillo del pedregal,
y prendido a la magia de los caminos,
el arriero va, el arriero va.

Es bandera de niebla su poncho al viento;
lo saludan las flautas del pajonal,
y guapeando en las sendas por esos cerros,
el arriero va, el arriero va.

     Las penas y las vaquitas
     se van por la misma senda.
     Las penas son de nosotros;
     las vaquitas son ajenas.

Un degüello de soles muestra la tarde;
se han dormido las luces del pedregal,
y animando a la tropa, dale que dale,
el arriero va, el arriero va.

Amalaya la noche traiga recuerdos
que hagan menos pesada la soledad.
Como sombra en la sombra, por esos cerros,
el arriero va, el arriero va.

[1944]

Héctor Roberto Chavero, Atahualpa Yupanqui (Peña, Pergamino, Argentina, 1908-Nimes, Francia, 1992)

Carlos Jesús Maíta - Infobae - Télam - Prensa Obrera - Instituto Cervantes - ClarínPergamino Gob - Cultura La Plata - La Nación -  Cancioneros - Letras - Poesías - Poemas del Alma - músicalatina/YouTube

Foto: Télam