sábado, septiembre 30, 2017

William Carlos Williams / Paterson, 30


Libro Tres
La biblioteca
I (cont.)


                 







                         

                        Cosa hermosa:
                          —una llama oscura,
     un viento, una inundación— argumento contra toda falta de originalidad.

Los sueños de los muertos, confinados entre estos muros, levantados,
buscan una salida. El espíritu languidece,
incapaz, incapaz no por falta de habilidad innata—

                       (evitando una muerte segura)

sino por aquello que los encierra apiñados aquí
junto a sus compañeros, para tener un respiro       •

Volando hacia el frío o  hacia la noche
(la luz los atraía)
           buscaban seguridad (en los libros)
pero terminaron chocando contra el vidrio
                      de las altas ventanas

La Biblioteca es desolación, tiene un olor propio
a estancamiento y muerte       •


¡Cosa hermosa!

—el precio de los sueños.
       donde buscamos, después de una intervención
a la razón y que debemos traducir, rápido
paso a paso o será destruida— bajo un hechizo
para permanecer castrados (un velo que desciende lento
cerrándose sobre la mente
                  aislando la mente    •

¡SILENCIO!

     Despierto, dormita en un golpe de fiebre,
las mejillas ardiendo          •           •          prestando sangre
al pasado, azorado           •          arriesgando la vida.

Y mientras su mente se disipa, uniéndose a los otros, él
trata de regresarla— pero lo
elude, palpita otra vez y vuela y
se aleja una vez más          •

                       ¡Oh Thalassa, Thalassa!
                     el látigo y el silbido del agua

                                 ¡El mar!

                        ¡Qué cerca estaba de ellos!

                                     ¡Pronto!

                                           Demasiado pronto          •

—y él aun lo regresa, chocando
con el resto, contra los respiraderos y las altas ventanas

(No se rinden pero chillan
                       como furias,
chillan y maldicen la imaginación, la impotente,
mujer contra mujer, tratando de destruirla
pero no pueden, la vida no brotará de ella)         •

Una biblioteca —¡de libros! condenando todos los libros
que debiliten los propósitos de la mente

¡Cosa hermosa!

Los indios fueron acusados de matar dos o tres cerdos—esto no era verdad, como fue demostrado más tarde, porque los cerdos fueron carneados por los mismos hombres blancos. El incidente a continuación es sobre dos de los indios que habían sido capturados por los soldados de Kieft debido a las acusaciones. Los guerreros fueron entregados por Kieft a los soldados para que hicieran lo que quisieran.
El primero de estos salvajes, habiendo sido herido gravemente, deseaba que le permitieran bailar el Tinte Kaye, una costumbre religiosa antes de morir; de todos modos, le infligieron tantas heridas que cayó muerto. Los soldados entonces cortaron el cuerpo del otro en lonjas
• • • •
Mientras esto ocurría, el director Kieft, con su consejero (en primer médico experimentado en la colonia) Jan de la Montagne, un francés, se reía con ganas del juego, y se frotaba su brazo derecho, del placer que le producían estas escenas. Luego ordenó que lo sacaran (al guerrero indio) del fuerte, y lo soldados que lo llevaban hasta el Paso de Beaver, mientras él danzaba el Tinte Kaye sin parar, lo mutilaron, y finalmente le cortaron la cabeza.
Al mismo tiempo se encontraban allí 24 o 25 mujeres indias que habían sido tomadas prisioneras, en la esquina noroeste del fuerte; llevaban los brazos en alto, y en su lengua exclamaban: “¡Vergüenza! ¡Vergüenza! Crueldad tan inaudita jamás fue vista o siquiera imaginada entre nosotros”.
Hacían dinero con las conchas. Plumas de pájaro. Pieles de castor. Cuando un sacerdote moría y era enterrado lo recubrían con todas sus riquezas. Los holandeses desenterraron el cuerpo, robaron las pieles y dejaron la carcasa a los lobos que merodeaban por el bosque.

     Doc, mire — cincuentona, una mano sucia
     tirando la gorra hacia atrás: En oro —
          Voluntarios de América
                           tengo
una mujer afuera con la que quiero casarme, ¿le
harían un análisis de sangre?

Entre 1869 y 1879 muchos cruzaron las cataratas por medio de una cuerda tensada (en  las viejas fotos la multitud abajo, en las rocas secas en mangas cortas y vestidos veraniegos parecían más lirios acuáticos o pingüinos que hombres y mujeres observándolos): De Lave, Harry Leslie y Geo.Dobbs— este último llevando un niño en los hombros. Fleetwood Miles, un cuasi—lunático, anunciaba que él también habría de realizar la hazaña, pero no pudieron encontrarlo cuando la multitud se congregó.

   El lugar apesta a rancidez y podredumbre
   tufo a letrina    •     •   tufo
   a biblioteca

   ¡Es verano! apestoso verano

   Huye de él—pero no corriendo.
   No por “composición”. Abraza lo
   repugnante

              —el ser tenso, balanceado entre
eternidades

Un espectador en la montaña Morris, cuando Leslie se fue con un hornillo atado a la espalda —tiró de una de las cuerdas guía,  ya sea por maldad o por pereza, y casi se cae. Habiendo movido el hornillo hasta el centro de la cuerda, encendió el fuego, cocinó una omelet  y se lo comió. Esa noche llovió por lo que la última función debió posponerse.

Pero el lunes representó El jolgorio de la lavandera, con ropa de mujer, tambaleándose como un borracho en el abismo, retrocediendo, saltando en un pie y cuando llegó al centro de la cuerda se cayó de costado. Se retiró, luego de haber “magullado” sus calzas— a la cabaña de arriba para arreglarlas.

El avance de los eventos fue transmitido a la ciudad a través del nuevo teléfono desde la torre de las obras hidráulicas. El chico, Tommy Walker, era el verdadero héroe de estas aventuras.

   Mientras el sueño crece y
                 tus articulaciones ceden
                 ¡el truco se termina!
   El día se encapota y te vemos—
                ¡pero no solo!
   borracho y desaliñado para liberar

   la rigurosidad de la belleza
   bajo un cielo cubierto de estrellas
                         Cosa hermosa
   y una luna lenta —
                               El auto
                   se había detenido hace rato
                   cuando llegaron
   los otros y arrastraron a los
                  que te mantenían
                  indiferente
   a cualquier clase de anestesia
                    Cosa hermosa
   que pudiera empobrecer los bares—

   ¡Esto apesta!
         ¿Qué importa?
         puede liberar
   solo la única cosa—

   ¡Pero tú!
   —en tu vestido de encaje blanco

    •     •      •   

     Embrujado por tu belleza (dije),
   exaltado y sin que sea fácil de alcanzar, toda
   la escena está embrujada:
                  quítate la ropa,
   (dije)
         Embrujado, la calma de tu rostro
   es un calma real
          no de libro.

   Tu ropa (dije) rápido, mientras
   tu belleza es alcanzable.

      Ponla en la silla.
   (Dije. Luego enfurecido, de lo que me
   avergüenzo)
         Hueles como si necesitaras
   un baño. Quítate la ropa y purifícate
  •      •
   Y deja que yo me purifique
                    —al mirarte,
                    al mirarte (dije)

(Luego, con mi furia creciendo) ¡QUÍTATE LA
ROPA! No te pedí
que te quitaras la piel•  • dije tu
ropa, tu ropa.  Hueles
a puta. Te pido que te bañes en mis
opiniones, la asombrosa virtud de tu
cuerpo perdido (dije)  •

                        —que puedas
lanzarme a la luna
•    •   déjame mirarte (dije,
llorando)

William Carlos Williams(Rutherford, Estados Unindos, 1883-1963), Paterson, New Directions, New York, 1963
Versión © Silvia Camerotto



Book Three
The library I

Beautiful thing: 

— a dark flame, 
a wind, a flood — counter to all staleness. 

Dead men's dreams, confined by these walls, risen, 
seek an outlet. The spirit languishes, 
unable, unable not from lack of innate ability — 

(barring alone sure death) 

but from that which immures them pressed here 
together with their fellows, for respite     •

Flown in from before the cold or nightbound 
(the light attracted them) 
they sought safety (in books) 
but ended battering against glass 
at the high windows 

The Library is desolation, it has a smell of its own 
of stagnation and death        •


Beautiful Thing! 
— the cost of dreams. 
in which we search, after a surgery 
of the wits and must translate, quickly 
step by step or be destroyed — under a s\ 
to remain a cástrate (a slowly descending veil
closing about the mind
cutting the mind away    •

SILENCE! 

Awake, he dozes in a fever heat, 
cheeks burning  •       •          loaning blood 
to the past, amazed   •        risking life 

And as his mind fades, joining the others, he 
seeks to bring it back — but it 
eludes him, flutters again and flies off and 
again away    •

O Thalassa, Thalassa!
the lash and hiss of water 

The sea! 
How near it was to them! 

Soon! 

Too soon        •

— and still he brings it back, battering 
with the rest against vents and high windows

(They do not yield but shriek 
as furies, 

shriek and execrate the imagination, the impotent, 
a woman against a woman, seeking to destroy 
it but cannot, the life will not out of it)    •

A library — of books! decrying all books 
that enfeeble the mind's intent 

Beautiful thing! 

The Indians were accused of killing two or three pigs — this was 
untrue, as afterward proved, because the pigs had been butchered 
by the white men themselves. The following incident is concerned 
with two of the Indians who had been captured by Kieft's soldiers 
because of the accusations: The braves had been turned over to the 
soldiers, by Kieft, to do with as they pleased. 

The first of these savages, having received a frightful wound, 
desired them to permit him to dance the Kinte Kaye, a religious use 
among them before death; he received, however, so many wounds 
that he dropped dead. The soldiers then cut strips down the other's 
body. . . . While this was going forward Director Kieft, with his 
Councillor (the first trained physician in the colony) Jan de la 
Montagne, a Frenchman, stood laughing heartily at the fun, and 
rubbing his right arm, so much delight he took in such scenes. He 
then ordered him (the brave) to be taken out of the fort, and the 
soldiers bringing him to the Beaver's Path, he dancing the Kinte 
Kaye all the time, mutilated him, and at last cut off his head. 

There stood at the same time, 24 or 25 female savages, who had 
been taken prisoners, at the north-west corner of the fort: they held 
up their arms, and in their language exclaimed, "For shame! for 
shame! such unheard of cruelty was never known, or even thought 
of* among us." 

They made money of sea-shells. Bird feathers. Beaver skins. When 
a priest died and was buried they encased him with such wealth as 
he possessed. The Dutch dug up the body, stole the furs and left the 
carcass to the wolves that roamed the woods. 

Doc, listen — fiftyish, a grimy hand 
pushing back the cap: In gold — 
Volunteers of America 
I got 

a woman outside I want to marry, will 
you give her a blood test? 

From 1869 to 1879 several crossed the falls on a tight rope (in the 
old pictures the crowd, below, on the dry rocks in their short sleeves 
and summer dresses look more like water-lilies or penguins than men 
and women staring up at them) : De Lave, Harry Leslie and Geo. 
Dobbs— the last carrying a boy upon his shoulders. Fleetwood Miles, 
a semi-lunatic, announced that he too would perform the feat but 
could not be found when the crowd had assembled. 

The place sweats of staleness and of rot 
a back-house stench . a 
library stench 

It is summer! stinking summer 

Escape from it — but not by running 

away. Not by "composition." Embrace the 

foulness 

— the being taut, balanced between 
eternities 

A spectator on Morris Mountain, when Leslie had gone out with 
a cookstove strapped to his back — tugged at one of the guy-ropes, 
either out of malice or idleness, so that he almost fell off. Having 
carried the stove to the center of the rope he kindled a fire in it, 
cooked an omelet and ate it. It rained that night so that the later 
performance had to be postponed. , 

But on Monday he did the Washerwoman's Frolic, in female attire, 
staggering drunkenly across the chasm, going backward, hopping on 
one foot and at the rope's center lay down on his side. He retired 
after that having "busted" his tights — to the cottage above for re- 
pairs. 

The progress of the events was transmitted over the new telephone 
to the city from the tower of the water works. The boy, Tommy 
Walker, was the real hero of these adventures. 


And as reverie gains and
your joints loosen
the trick's done!
Day is covered and we see you—
but not alone!
drunk and bedraggled to release

the strictness of beauty
under a sky full of stars
Beautiful thing
and a slow moon —

The car
had stopped long since
when the others
came and dragged those out
who had you there
indifferent
to whatever the anesthetic
Beautiful Thing
might slum away the bars—

Reek of it!
What does it matter?
could set free
only the one thing—

But you!

—in your white lace dress
    •       • 

Haunted by your beauty (I said), 
exalted and not easily to be attained, the 
whole scene is haunted: 

Take off your clothes, 

(I said) 
Haunted, the quietness of your face 
is a quietness, real 
out of no book. 

Your clothes (I said) quickly, while 
your beauty is attainable. 

Put them on the chair 
(I said. Then in a fury, for which I am 
ashamed) 
You smell as though you need 
a bath. Take off your clothes and purify 
yourself  .    .
And let me purify myself 
— to look at you, 
to look at you (I said) 

(Then, my anger rising) TAKE OFF YOUR 
CLOTHES! I didn't ask you 
to take off your skin . I said your 
clothes, your clothes. You smell 
like a whore. I ask you to bathe in my 
opinions, the astonishing virtue of your 
lost body (I said) 

—that you might 
send me hurtling to the moon 
.     .      let me look at you (I 
said, weeping) 

viernes, septiembre 29, 2017

Xi Chuan / Lluvia continua















No son pelos, es pelusa lo que crece, pelusa sobre la roca, sobre el pan,
es la lluvia continua
que honguea la ropa y el espíritu, ——una entropía interna
que siembra hongos en la madera, úlceras en el paladar—— la misma fuerza.

Que el amor desarrolle su pelusa, ¿o no le hace falta?
Que la lírica desarrolle su pelusa, para dejar en evidencia
a la lírica calva—— la lírica de la mediana edad

La pelusa, es decir el moho——dice mi madre es decir hongos——dice mi padre
Moho sobre las tejas en la calle después de las once pm
El tictaqueo del reloj——
La voz afónica de la lluvia——
Es la lluvia continua lo que engendra al criminal al indeciso al errabundo

Una mujer empapada

80 días de lluvia continua——no es para tanto
300 mil km2 cubiertos por la lluvia de 80 días——no es para tanto

Una mujer empapada, triste, sola

Es la lluvia continua lo que penetra los zapatos moja las medias—— enfría los pies
y empuja luego en el interior del cuerpo
de abajo hacia arriba hasta la cabeza——un agua sin fin allí
La lluvia continua cae sobre el océano sin fin ——el carguero que navega
           hacia Asia—— cae sobre un patio en Japón

Hay gente que envejece en China——
y la lluvia cae en una fábrica lejos de la orilla en el campo
el alero de la cocina donde el agua gotea sin pausa—— la comida ya lista
en un año ni bueno ni malo

En un año ni bueno ni malo, surgen ideas ni buenas ni malas——
hay gente que muere
gente sin suerte sin ganas de mudarse a la ciudad——ningún conocido allí

Ricos y pobres ven crecer la misma pelusa
pero a aquellos no les inquieta——pueden deshacerse de las cosas donde crece
            (salvo de ellos mismos)
La buena y la mala economía ven crecer la misma pelusa
pero la buena economía sabe cómo sacarle rédito——

Aún si es posible escapar al fenómeno de la lluvia, es imposible escapar a su pelusa:
la maldición del indignado——

La vida hinchándose por dentro——
gaviotas y cuervos gigantescos——
el zapallo en el almacén gigantesco—— ¿todo esto a causa de la lluvia?

Se hinchan las bisagras ——ruido de puertas abriéndose—— ladridos
Y lo que impulsa a los perros es lo que impulsa esos pasos en el piso de arriba
es la fuerza de la entropía—— una pulsión de muerte
que en medio de la lluvia continua se manifiesta en la pelusa

En la calva donde no crece el pelo crece la pelusa——es decir, vida nueva
pudrición y después vida nueva——
en medio de la lluvia——

Esa es la fuerza de la lluvia continua, mirá——
                                     
                              19 de octubre de 2009

Xi Chuan (Xuzhou, China, 1963), Murciélagos al atardecer, Bajo la Luna, Buenos Aires, 2017
Traducción de Miguel Ángel Petrecca

Ref.: XXV Festival de Poesía de Rosario, Argentina

连阴雨
不是长头发——是长毛——是石头上长毛 是面包上长毛
是连阴雨
是连阴雨让 衣服长毛 心灵长毛——这是衰朽的内驱力
让木头长出蘑菇 让口腔长出溃疡——同一种力量
让爱长毛——爱 不是需要毛吗?
让抒情长毛——这才能显现出不长毛的抒情——中老年的抒情
长毛就是长醭——我妈说 就是发霉——我爸说
长毛在瓦片上 在夜晚11点以后的街道上
钟表的滴答声——
雨说话的哑嗓子——
长出犯罪者 徘徊者 犹豫不决者——这是连阴雨的效果
淋湿的女人——
80天的连阴雨——还不算长久
80天的连阴雨覆盖30万平方公里的土地和大海——还不算广大
淋湿的女人孤独而可怜——
是连阴雨 让鞋子进水 湿了袜子——脚冰凉
然后水推进在人的身体里
从下往上 顶到大脑——那里一片汪洋
连阴雨下在汪洋大海之上——货船驶向亚洲——雨下在日本的庭院里
有人老去 在中国——
雨下在远离岸边的工厂里 下在乡下
厨房的屋檐上 水滴滴个不停——饭菜备好 在不好不坏的年头
在不好不坏的年头产生不好不坏的念头——
有人死去
运气不好的人 不甘心 遂移居到城里——半个人不认识
穷人和富人 长一样的毛
但富人并不担心——可以扔掉长毛的东西——不包括他们自己
好经济和坏经济 长一样的毛
但好经济知道 怎样做长毛的生意——
能够避开连阴雨的事物 避不开长毛
愤愤不平者的诅咒——
内在的生活膨胀——
海鸥和乌鸦 个头巨大——
小超市里的黄瓜 个头巨大——这是连阴雨的缘故吗?
门轴膨胀——开门的声音——狗乱叫
狗乱叫的内驱力 也就是楼上脚步声的内驱力
也就是衰朽的内驱力——朝向死亡的内驱力
表现在连阴雨之中 就是长毛
就是秃顶的人不长头发而长毛——这也就是新生
发霉然后新生——
在雨中——
这是连阴雨的力量,看吧——

2009.10.19维多利亚


jueves, septiembre 28, 2017

Daniel Durand / La espantosa bartola
















[Fragmento]

Lo aprendido no es para usar, no es mostrable
   la riqueza obtenida,
todo tendrá que volver a suceder;
de la misma manera que nos horrorizamos y tememos,
cualquier delicia nos conduce al mismo punto que todas
las torpezas, pero hay diferencias,
hay variaciones, eso es lo que quiero decir,
que no todo es igual, pero es inexplicable a la letra,
este vocabulario no puede demostrar su diversión:
la selva clara externa a las escrituras.
Contrario al mecanismo de las perfecciones,
he visto cómo lustra la casa una esposa,
cómo se afana en el brillo de los tenedores cada mediodía,
visible su inexperiencia en la pericia
para pulir las superficies metálicas de su pertenencia,
he estado satisfecho,
y he decidido imitarla oscureciendo
todo lo que brilla: animales que me reúnen en la mesa
para hablar de todo lo que pasa.

Hemos de mirar largamente lo mismo de siempre:
la escarcha de la noche ha cubierto la superficie de los autos,
brilla Morón, la complejidad de un barrio de indecentes
y castillos, hundidos en el polvo que se volverá barro
cuando la escarcha despierte y fluya hacia sus mixturas,
su actividad, movimiento en la luz de la mañana;
ahora pienso en aquel castillo,
lo teníamos adentro de la manga y ganamos
una batalla que teníamos perdida para siempre.
Pero lo que es realmente
indecoroso y nos causa tanto dolor y desconfianza
es que estos sucesos siempre son impensados,
ocurren por cuenta propia y nuestros esfuerzos
son nulos, no hemos participado en los aconteceres,
hemos sido observados por otros
y con el tiempo seremos señalados por la precisión
en el desencanto, por el itinerario fijo hacia nuestro liso antojo,
decidido un día porque sí, sin intervención
   de los convencimientos.

Daniel Durand (Concordia, Argentina, 1964), Cabeza de buey, Lomo, Argentina, 2017

Ref.:
Lomo
El Desaguadero



miércoles, septiembre 27, 2017

Hilda Doolittle / De "Tribute to the Angels", 5, 6














[V]

No —cálmate, sosiégate—
¿Muerte, no amas a Azrael,

el último y el más grande?
¿no amas el sol,

el primero que da vida,
Rafael? ¿me amas?

amante de la arena y de la caracola,
¿sabes quién corre el velo,

retiene la marea y da forma
de ola a las caracolas? Gabriel:

Rafael, Gabriel, Azrael,
tres de los siete — ¿qué es la Guerra

para el Nacimiento, el Cambio, la Muerte?
además de él, el fuego rojo es uno de los siete fuegos,

juicio y voluntad de Dios,
aliento mismo de Dios  —Uriel.


[VI]

Nunca en Roma,
tantos mártires cayeron;

ni en Jerusalén,
nunca en Tebas,

tantos se pararon y vieron
girar las ruedas de los carros,

vieron con sus propios ojos,
la batalla de los Titanes,

vieron los rayos de Zeus en acción
y cómo desde manos gigantes

el relámpago destrozaba la tierra
y separaba el cielo, ni huyeron

para esconderse en cuevas,
sino con voluntad inquebrantable,

con la cabeza descubierta, observaron
y aunque sin saberlo, adoraron

y no sabían que adoraban
y que ellos eran

eso que adoraban,
de haber sabido que el fuego

de la fortaleza, resistencia, ira
en sus corazones,

era parte del mismo fuego
que el de la vela en un candelabro

o de una estrella,
se conoce como uno de los siete,

es llamado entre los siete ángeles,
Uriel.

Hilda Doolittle (Bethlehem, Estados Unidos, 1886 –Zürich, Suiza, 1961), "Tribute to the Angels", 1945, HD Trilogy, Carcanet, Manchester, 1973
Versión © Silvia Camerotto

Ref.:
H.D. International Society
Imagist Org

Foto: H.D. en Egipto, sin fecha


[V]

Nay — peace be still —
lovest thou not Azrael,

the last and greatest, Death?
lovest not the sun,

the first who giveth life,
Raphael? lovest thou me?

lover of sand and shell,
know who withdraws the veil,

holds back the tide and shapes
shells to the wave-shapes? Gabriel:

Raphael, Gabriel, Azrael,
three of seven — what is War

to Birth, to Change, to Death?
yet he, red-fire is one of seven fires,

judgement and will of God,
God’s very breath — Uriel.


[VI]

Never in Rome,
so many martyrs fell;

not in Jerusalem,
never in Thebes,

so many stood and watched
chariot-wheels turning.

saw with their very eyes,
the battle of the Titans,

saw Zeus’s thunderbolts in action
and how from giant hands,

the lightning shattered earth
and splintered sky, nor fled

to hide in caves,
but with unbroken will,

with unbowed head, watched
and though unaware, worshipped

and knew not that they worshipped
and that they were

that which they worshipped,
had they known the fire

of strength, endurance, anger
in their hearts,

was part of that same fire
that in a candle on a candle-stick

or in a star,
is known as one of seven,

is named among the seven angels,
Uriel.

martes, septiembre 26, 2017

Joaquín Valenzuela / De "Sombra de agua"

















el monte retráctil de llovizna
en este espejo esférico entintado
los pigmentos se aguaron
como por canaletas torrenciales

sigo líneas de conducta y uso
botas de goma para borrar el rayo
mientras el temporal sobrevuela
la mano que no escribe


~

un centro en lo negro del pozo
acá anida
un hueco sin galaxia

la luz en rampa se agota
entre las hojas
pica un plano
y otro
pero nada
camina en el reflejo

sólo ciertos insectos del invierno
tornasoles a velocidad crucero
en el vapor del sol

Joaquín Valenzuela (Dolores, Argentina, 1971)

Foto: FB

Sombra de agua,
Griselda García Editora,
Buenos Aires, 2017











lunes, septiembre 25, 2017

Achy Obejas / Monte Nebo












Esto es lo que sucedió en nuestra otra vida:
mirábamos fijamente el polvo en el fondo de la copa,
un Rorschach hechicero que garantizaba felicidad,
y bebimos, el amargor y todo,
porque en esa otra vida
-esa en la que replicamos a dios,
en la que convencimos a dios de que nos dejara tener
leche y miel en nuestra copa
(la leche de nuestro cuerpo, besos untuosos,
cuevas de panales perfeccionados por abejas sin aguijón)-
no hay dolor, ¿sabes?, no hay dolor.
Allí sólo hay plenitud.
Puedo verlo, puedo verlo desde aquí.

Achy Obejas (La Habana, 1956), This is what happened in our other life, A Midsummer Night Press, Nueva York, 2007
Versión de Jonio González

Foto: Obejas Megan Bayles

Ref.:
Siempre latina
NBC News

MOUNT NEBO

This is what happened in our other life:
we stared at the grit at the bottom of the cup,
a sorceror's Rorschach that guaranteed felicity,
and we drank it, bitterness and all,
because in that other life --
the one in which we talked back to god,
convinced god to let us have both milk and honey in our cup
(the milk of our bodies, buttery kisses, 
honeycomb caves perfected by stingerless bees)--
there is no pain, you see, no pain. 
There is only fullness there. 
I can see, I can see it from here.

domingo, septiembre 24, 2017

Diego Colomba / Dos poemas














El ritmo de las cosas

Encadenado al vaivén de la piedra que frotás ilusionado

con la luz que cae de canto

contra el filo de la pala de punta que sostenés con una mano

y un pie sobre la bomba

vos y yo vemos las mismas chispas en el aire que hace un rato
no existían.


Simbología

Como si se te fuera la vida en ello ahora se te ha dado por juntar ramitas trocitos de madera

clavos tornillos tuercas arandelas que siempre has dejado tirados en el suelo
confundidos con las hojas secas o el aserrín:

ni siquiera hiciste un parate para dormir la siesta te pasaste la tarde subido a la
escalera

clavando clavos y clavitos en los que colgás cámaras pinchadas de bicicleta
herraduras de caballo pinzas algún martillo elementos que se oxidarán un poco
más con cada lluvia

amurando maderitas y algún que otro fierro o chapita usando las madejas de
alambre que se acumulan contra el tapial

en la corteza del nogal que se levanta majestuoso en el centro del gallinero.

Son torcidas las maneras de tu fiebre y te irás a dormir sin dar explicaciones.

Diego Colomba (San Nicolás, Argentina, 1972)

Foto: FB

La hospitalidad del mundo,
Fiesta, edición digital,
Rosario, 2017










sábado, septiembre 23, 2017

Wallace Gould / Posludio





















Por la noche, en otoño, ¿has oído alguna vez
las aves acuáticas que abandonan el norte?
Hacia el este hay, tal vez, luna llena
-una luna dorada en un cielo de porcelana-
y hay, quizá, grandes estrellas que brillan
en un diáfano azul añil.
Los campos y los prados son de bronce.
Las duras cercas de troncos son plateadas, bastas.
Pero ¿has oído alguna vez los gritos
de las aves acuáticas que se alejan?

En las frías, claras mañanas de los días de otoño,
¿has mirado alguna vez con atención las aves acuáticas?
Las calabazas y los calabacines relucen con la escarcha,
y sus marchitas hojas,
lacias,
negras,
se encorvan como las alas de murciélagos letárgicos.
Los vientos, indiferentes, lánguidos, murmuran entre sí.
Manzanas desnudas, maduras,
coloradas o rojizas,
el bronce, hojas hechas jirones
aletean o se acercan, furtivas, a la tierra.
Pero ¿has mirado alguna vez con atención el cielo
en busca de las aves acuáticas que se alejan?

Wallace Gould (Maine, Estados Unidos, 1882-1940), Poetry, vol. 17, nº II, noviembre de 1920
Versión de Jonio González

Ref.: Poetry Foundation/Poetry Magazine


POSTLUDE


BY night, in autumn, do you ever listen 
for the waterfowl that are leaving the north? 
In the east, there is, perhaps, a harvest moon— 
a golden moon in a porcelain sky— 
and there are, perhaps, big stars that flare      
in a pellucid indigo. 
The fields and the meadows are of bronze. 
The stark stump fences are of silver, unburnished. 
The squashes and the pumpkins are of gold, unburnished. 
But do you ever listen for the cries        
of the waterfowl that are going away? 
  
In the cold, clear mornings of autumn days, 
do you ever watch for the waterfowl? 
The squashes and the pumpkins glisten with frost, 
and their blighted leaves,        
all limp, 
all black, 
droop, like the wings of slumbering bats. 
The winds, indifferent, listless, murmur among themselves. 
Disclosing ripe apples,    
red or russet, 
the bronze, tattered leaves 
flutter or sidle to the ground. 
But do you ever search the skies 
for the waterfowl that are going away?

viernes, septiembre 22, 2017

Alfredo Veiravé / Dos poemas















Especies vegetales

La palmera pindó es una envidiable introvertida
como un ejecutante de jazz que improvisa sus temas bajo el vuelo
     de los loros,
   el jacarandá, en cambio, es un árbol femenino
sin inhibiciones y más bien con un orgullo legítimo por su belleza;
el palo borracho aún pálido y anémico por el problema de sus glándulas
jamás puede disimular ese complejo de su apariencia que lo hace
desconfiar de todas las conversaciones en las cuales cree
   oír alusiones a sus formas.
Solamente el gomero, suave y refinado, silencioso y seguro de sí mismo
cultiva el arte de la percepción frente a los más severos críticos
y con buenos modales en las fiestas mundanas
sonríe para adentro sabiéndose dueño de un secreto poderoso.


Hyeronimus Bosch

Mi casa en Resistencia, como la ciudad de México o Tenochtitlán,
fue construida sobre una laguna subtropical de camalotes e irupés y
pájaros extraños; por eso cuando las grandes lluvias
tropicales la convierten en un
arca de Noé ella se mueve sobre los hormigueros y las aguas
y nunca hay nada que se quede fijo en esos movimientos
impredecibles por eso creo que hice mal en comprar en el
Museo del Prado una reproducción de tamaño más o menos natural de
     El jardín de las delicias

¡Cómo no se va a asustar aquí un pintor flamenco de estos
cambios de la realidad si su fantasía sólo sabe engendrar
maquinarias de monstruos devoradores europeos, un bestiario
de símbolos carnales en la aldea de Hertogenbosch!

Alfredo Veiravé (Gualeguay, Argentina, 1928- Resistencia, Argentina, 1991), Historia natural, Sudamericana, Buenos Aires, 1980

Foto: Veiravé Carlos Altschul/El Ojo como Flash

Ref.:
Analecta Literaria
Biblioteca Provincial de Entre Ríos


jueves, septiembre 21, 2017

Francisco Segovia / Dos poemas












Estrellas

Las estrellas fondean en la negrura
y ahí derraman su brillo.

A babor y a estribor de esas barcazas
sopla a sotavento
la rosa de los vientos
de la luz...

¿A dónde va lo que derraman?

Se pierde en el negro abismo
a donde todo está viniendo
siempre a barlovento; en el abismo
donde hacen pie finalmente
las anclas de las barcas.


Arqueología

Vino la marea
con su aluvión de cosas
y al retirarse nos dejó
estos viejos tepalcates
que el sol ha resecado...

Pero ¡qué cosas no formadas
habrá arrastrado su resaca
de vuelta a lo profundo!

Francisco Segovia (Ciudad de México, 1958), "Ley natural", 2007, Aire común (Poesía reunida 1994-2011), Concejo Nacional para la Cultura y las Artes, Ciudad de México, 2014

Tepalcate, del náhuatl, vasija quebrada; pedazos de vasija (Nota del Administrador)

Ref.: Crítica

miércoles, septiembre 20, 2017

Judith Kitchen / Atrapando topos















Primero apisonamos los montículos
que atraviesan el jardín

después esperamos a que el terreno
se mueva de nuevo.

Yo sostengo la caja de zapatos,
tú, la pala.

Cuando te hago la señal
hundes la pala

y le das la vuelta.
Él sale a la luz del día,

terciopelo ciego.

Lo empujamos dentro de la caja,
lo llevamos colina abajo.

Hemos hecho esto cuatro veces.
Los niños están preocupados.

"¿Los liberaremos
en el mismo exacto lugar?"

"¿Se encontrarán el uno al otro?"
No podemos estar seguros,

apenas si empezamos a aprender
las frágiles reglas del desarraigo.

Judith Kitchen (Nueva York, Estados Unidos, 1941-Port Townsend, Estados Unidos, 2014), Perennials, Anhinga Press, Tallahassee, Florida, 1986
Versión de Jonio González

Ref.:
Judith Kitchen
Poetry Foundation


Catching the Moles

First we tamp down the ridges 
that criss-cross the yard 

then wait for the ground 
to move again. 

I hold the shoe box, 
you, the trowel. 

When I give you the signal 
you dig in behind 

and flip forward. 
Out he pops into daylight, 

blind velvet. 

We nudge him into the box, 
carry him down the hill. 

Four times we’ve done it. 
The children worry. 

Have we let them all go 
at the very same spot? 

Will they find each other? 
We can’t be sure ourselves, 

only just beginning to learn 
the fragile rules of uprooting.

Poetry Foundation Copyright © 1986 by Judith Kitchen. Reprinted from Perennials, Anhinga Press, 1986, with permission of the author.


martes, septiembre 19, 2017

Hilde Domin / Dos poemas















La gran corriente de aire

La palabra a mi lado
el doblez de la palabra
muy cerca

respirar profundo
la piel
entre la palabra y yo
respirar hondo

la gran corriente de aire
donde vuelan las palabras


Hemisferio izquierdo

En esta pequeña media esfera
donde mi cabello se hace gris
viven las palabras
este nido de palabras

Mi mano
se hace cargo del nido

Se dice que el derecho
está vacío de palabras

Derrame para el vocabulario
sin usar
de la memoria

Hilde Domin (Colonia, Alemania, 1909- Heidelberg, Alemania, 2006), Ich will dich, S. Fischer, Fráncfort del Meno, 2001
Versiones de Silvana Franzetti

Foto: Hilde Domin, I Want You – Meeting Hilde Domin, de Anna Ditges, Alemania, 2007

Ref.:
Punktfilm
El Mundo, España


Der große Luftzug


Das Wort neben mir
der Saum des Worts
ganz dicht

tief atmen
die Haut
zwischen dem Wort und mir
durchatmen

der große Luftzug
in dem die Worte fliegen


Linke Kopfhälfte

In dieser kleinen Halbkugel
auf der mein Haar grau wird
wohnen die Wörter
dies Wörtenest

Meine Hand
nimmt das Nest in die Hand

Die rechte sagt man
ist leer von Worten

Auslauf für das unbenutzte
Vokabular
der Erinnerung



lunes, septiembre 18, 2017

Enrique Lihn / Barco viejo














A imagen de los vientos crecieron estos árboles
que imprecan hacia el mar donde los cuatro palos
de un velero inservible se excusan de los vientos.
“Andalucía” duerme, bella cárcel flotante
encarcelada como en una botella
en su vejez dejada de mano de las olas,
tan pura, que el bochinche de la marinería
será como si fuera cosa propia del sueño:
música de fonógrafo que casi no se escucha.

Estoy en Punta Arenas.
La nieve llega al corazón y el viento
toca hasta lo que escribo y lo dispersa.
Mi poesía apenas da unos pasos en falso:
aún el árbol verde del pensamiento abstracto
tendrá aquí que seguir el dictado del viento
que tuerce el árbol de oro, transformándolo en piedra.
Me haría falta oír toda la vida
lo que, por estos lados, dicen hombres y bestias;
pero aún más: entrar en el secreto.
De modo que la piedra horadada me hablara
por boca del silencio de lo que fue en el aire
antes del día de su aventamiento:
gritos que el roble sabe
de cuando el indio hizo su amor como agoniza
el petrel en la noche de los vientos,
de cuando sangre y nieve jugaron a encontrarse
y una ciudad se alzó donde cayeron hombres.

Nada habla por mi boca aquí, pero está bien
sentir que uno podría envejecer noblemente
mirando un barco viejo que termina de hundirse.

Punta Arenas, 1960

Enrique Lihn (Santiago de Chile, 1919-1988), Poetas, voladores de luces, Overol, Santiago de Chile, 2017

Ref.:
Overol
Op. Cit

domingo, septiembre 17, 2017

Silvia Dabul / De "Diario de fuga"















Día 24

Fuga inversa. El tema es la comprensión. El director indica un tiempo ágil. Sujeto y contrasujeto rotan de lugar, costumbres y dirección. Uno es otro, otro es uno. Ambos caminan invertidos en contrapunto hasta coincidir en el silencio central, en el que durante un segundo se miran y duelan. Las flores de utilería son azules. El resto de los personajes simula distracción.

Día 23

Códigos elementales y secundarios. El fondo del escenario se cubre con un gran lienzo lleno de dibujos de sombreros. Cientos, miles de sombreros. Los personajes se rapan completamente. Eliminan la raíz de sus ilusiones. El tiempo es lánguido, como de pavana o alguna danza vetusta. De a uno van dejándose caer sin resistencia en una plataforma inflable. Hay humo y el efecto es dulce. Formas que se entregan a lo blando como partículas inanes.

Día 22

El sujeto lleva un cronómetro en la mano. El tema es la exactitud. El elenco se muestra nervioso en condiciones de medida estricta y la fuga se torna insoportable. Moscas en el recinto. El director se irrita. Su objetivo es ajustar el mecanismo hasta un extremo inhumano. Ser instrumento del blanco absoluto, máquina de gorjear perfecta. Cree que un engranaje sin lesiones lo acerca a Dios.

Día 21

Movimiento tranquilo, registro de laúd. Las mujeres llevan vestidos claros y adornos con puntilla. El objetivo es frivolidad rococó. El sujeto circula sin confrontar densidades, como pato en agua empalagosa. El contrasujeto se siente completamente inútil. Su rol es oponerse, ser carne de tensión. Detiene la escena con gritos de protesta. Las mujeres marcan el compás con triángulos. Entran por un oído, salen por el otro. El sujeto continúa su recorrido sin mayor complicación.

Día 20

Noche cerrada. Todo es gravedad. Ritmo lentísimo surcado por silencios esponjosos. Los personajes caminan sin tocarse, con la mirada perdida. Son sonámbulos, o ciegos incipientes. El escenario está lleno de pozos y con cada entrada del sujeto alguien cae y desaparece englutido. Es una danza en desmedro. Púdica, parsimoniosa. El cielo se puebla de pájaros raros.

Silvia Dabul (Mendoza, 1962), Diario de fuga, inédito

Ref.: Silvia Dabul


sábado, septiembre 16, 2017

Nicanor Parra / De "Calcetines huachos"















Autobiografía

Nací el 12 de marzo de 1905
o tal vez
el 17 de febrero de 1899
está por averiguarse
estudié Pornografía en Italia
donde me gradué de maestro gásfiter
o quizá de sacerdote católico
no sé
está x averiguarse
en la actualidad estoy preocupadísimo
porque sé que me tengo que morir
continuará


El gato Chimbarongo

No le da bola al arroz con leche
Tiene que ser jamón o algo x el estilo
Servicio a la carta
                  Sí señor
& lo + escandaloso de todo:
De ratones no quiere saber nada
Antes muerto de hambre
Que regresar a la naturaleza
Miau
   Miau
      Mirrimiau
Gato + depravado que éste no hay
Tigre + regalón
               Imposible

Nicanor Parra (San Fabián de Alico, Chile, 1914-Santiago de Chile, 2018), "Calcetines huachos", El último apaga la luz. Obra selecta, Lumen, Santiago de Chile, 2017

Gásfiter: En Argentina, gasista o plomero. En España, fontanero. La RAE registra "gasfitero" (Nota del Administrador)

Foto: Parra EFE/Telesur
Ref.: Universidad de Chile

viernes, septiembre 15, 2017

Hilda Doolittle / De "Tribute to the Angels", 4















[4]

No en nuestro tiempo, oh Señor,
la reja de arado por la espada,

no en nuestro tiempo, el cuchillo,
saciado con sangre de vida y la vida,

para recortar la vid yerma;
sin hoja de uva por la espina,

sin hoja de vid por la corona;
no en nuestro tiempo, oh Rey,

la voz para sofocar la cosecha,
tormenta de trueno.

Hilda Doolittle (Bethlehem, Estados Unidos, 1886 –Zürich, Suiza, 1961), "Tribute to the Angels", 1945, HD Trilogy, Carcanet, Manchester, 1973
Versión © Silvia Camerotto

Foto: Doolittle Perdita Schaffner/New Directions
Ref.: Poets Org


[4]

Not in our time, O Lord,
the plowshare for the sword,

not in our time, the knife,
sated with life-blood and life,

to trim the barren vine;
no grape-leaf for the thorn,

no vine-flower for the crown;
not in our time, O King,

the voice to quell the re-gathering,
thundering storm.

jueves, septiembre 14, 2017

Alberto Cisnero / Suponé que fui incauto














suponé que fui incauto (ahora reanudá/ la lectura), que tomé todas mis quimeras/ y las arrojé lejos. que sujeto mi lengua/ y lamento no poder volver atrás en el tiempo./ servimos para pocas cosas, ninguna que esté/ presente en el folio. de mientras cambiamos/ palabras (alegres, legítimas y advenedizas)/ hasta que logremos afrontar el sentido/ de las precisiones inútiles.

(inédito)

Alberto Cisnero (La Matanza, Argentina, 1975)

Foto: Cisnero FB

miércoles, septiembre 13, 2017

Hilda Doolittle / De "Tribute to the Angels", 3













[III]

A Juan vi. Doy fe;
si algún hombre dijera más

Dios le proporcionará plagas,
pero aquel que está sentado en el trono dijo,

Yo hago nuevas todas las cosas
A Juan vi. Doy fe,

pero Yo hago nuevas todas las cosas,
dijo el de las siete estrellas,

el de setenta veces siete
apasionado, errores amargos,

el de setenta veces siete
amargado, guerras interminables.

Hilda Doolittle (Bethlehem, Estados Unidos, 1886 –Zürich, Suiza, 1961), "Tribute to the Angels", 1945, HD Trilogy, Carcanet, Manchester, 1973
Versión ©Silvia Camerotto


[III]

I John saw. I testify;
if any man shall add

God shall add unto him the plagues,
but he that sat upon the throne said,

I make all things new.
I John saw. I testify,

but I make all things new,
said He of the seven stars,

he of the seventy-times-seven
passionate, bitter wrongs,

He of of the seventy-times-seven
bitter, unending wars.


martes, septiembre 12, 2017

Dante Alighieri / Infierno, Canto vigesimoctavo



















¿Quién podría, aun con palabras sueltas, *
decir de la sangre y de las llagas a pleno
que allá vi, aunque mil veces lo narrara?

Toda lengua, por cierto, iría a menos,
porque nuestro sermón y nuestra mente
son, para tanto comprender, estrechos.

Si se aunase incluso toda la gente **
que allá en la afortunada tierra
de Pulla fue doliente de su sangre

por los troyanos y por la larga guerra,
que de anillos tuvo botín tan grande,
como escribe Livio, que no yerra;

con aquella que sintió dolor de golpes
por contrastar a Roberto Guiscardo;
y la otra, cuyos huesos aún acoge

Ceperano, allá donde fue falsario
todo pullés, y allá en Tagliacozzo,
donde sin armas venció el viejo Alardo;

y uno, hendido su miembro, y otro roto
mostrasen, no habría modo de igualar
de la novena bolsa el modo inmundo.

Un tonel cuyo fondo perdiese o duela,
como yo vi a uno, no se desbarata,
roto desde el mentón a donde se pea:

entre las piernas las tripas le colgaban;
se le veían las costillas y el triste saco
que todo lo que engulle lo hace mierda.

Mientras que me acerqué para mirarlo,
me miró, y con las manos se abrió el pecho,
diciendo: "¡Mira cómo me desgarro!

"¡Mira cómo a Mahoma han estropeado! ***
Delante de mí va llorando Alí,
herido el rostro del mentón al jopo.

"Y todos los que ves por este lado,
sembradores de escándalo y de cisma,
fueron vivos y ahora van cortados.

"Un diablo viene atrás, que nos siega
así cruelmente, al tajo de la espada,
remitiendo a cada uno a esta gavilla,

"cuando dan vuelta a la doliente senda;
porque las heridas son cerradas
antes que adelanten a la escuadra.

"¿Pero tú quién eres? ¿Sobre el escollo
husmeas, tal vez para retrasar la pena
que le fue adjudicada a tus acciones?"

"Ni muerte lo alcanza aún, ni culpa lo lleva",
respondió el maestro, "a atormentarlo;
pero para darle una experiencia plena,

"a mí, que estoy muerto, cupo llevarlo
por el infierno abajo, de vuelta en vuelta;
y esto es tan cierto como que yo te hablo."

Más de cien, cuando lo oyeron,
se pararon en el foso a contemplarme,
por asombro, olvidando su martirio.

"Entonces di a fray Dolcino que se arme, ****
tú que tal vez verás el sol en breve,
si no quiere pronto aquí encontrarme,

"bien de víveres, y que ceñido por la nieve
no entregue la victoria al novarés,
a quien conquistarla así no será leve."

Luego que alzó un pie para girar,
Mahoma me dijo estas palabras;
entonces, lo apoyó para marcharse.

Otro, que tenía agujereada la garganta,
y trunca hasta la ceja, la nariz,
y no tenía más que una oreja sola,

parado para mirar maravillado,
antes que nadie abrió la caña,
que por afuera era bermeja,

y dijo: "Oh tú, cuya culpa no condena,
y a quien yo vi allá, en tierra latina,
si tanta semejanza no me engaña,

"acuérdate de Pier da Medicina, *****
si aún regresas a ver el dulce llano
que de Vercelli a Marcabó declina.

"Y haz saber a los dos mejores de Fano,
al maese Guido y así también al Angiolello,
que si el predecir de aquí no es vano,

"arrojados serán fuera de su barco
y masacrados cerca de Católica
por traición de un tirano falso.

"Entre la isla de Chipre y la de Mallorca,
no vio nunca Neptuno tan grande engaño,
ni de piratas ni de gente argólica.

"Aquel traidor, que ve sólo por uno,
y tiene la tierra que un tal aquí conmigo
querría de mirarla estar ayuno,

"los hará venir a parlamento rápido;
luego hará tal mal, que al viento de Focara
no les será menester voto ni ruego."

Y yo a él: "Demuéstrame y declara,
si quieres que lleve arriba tu noticia,
quién es aquel de la mirada amarga."

Entonces puso la mano en la mandíbula
de un compañero y le abrió la boca,
gritando: "Este es, pero no habla.

"Este, desterrado, sumergió en la duda
a César, afirmando que quien está listo,
siempre sufre daño cuando espera." ******

¡Oh, cuán asustado me pareció,
con la lengua cortada en la garganta
Curión, que para decir fue tan ardido!

Y uno que tenía una y otra mano cortadas,
elevando los muñones en el aura fosca,
tal que la sangre la cara le ensuciaba,

gritó: "Acuérdate también del Mosca, *******
que dijo, ¡miserable!, 'Está la cosa hecha',
que fue mala simiente para la gente tosca."

Y yo agregué: "Y muerte de tu casa";
por lo que él, sumando dolor al duelo,
se marchó como persona triste y loca.

Mas yo quedé para mirar la turba
y cosa vi que me daría pavura
sin más trámite que contarla sólo,

si no me asegurara la conciencia,
esa buena compañía que alienta
bajo el abrigo del sentirse pura.

Lo vi, por cierto, y parece que lo viera,
un busto sin cabeza andar tal como
andaban los otros de la triste fila;

y la cabeza cortada tenía por el pelo,
colgada de la mano a modo de linterna;
y  "¡Ay de mí!", al mirarnos, fue su metro.

De sí hacía a sí mismo lucerna,
y eran dos en uno y uno en dos:
cómo es posible, lo sabe quien gobierna.

Cuando derecho al pie del puente fue,
levantó el brazo con la cabeza,
para acercarnos las palabras de él,

que fueron: "¡Ahora mira la molesta pena,
tú que, respirando, vas mirando muertos:
mira si alguna es grande como ésta!

"Y para que lleves noticia de mis duelos,
sabe que soy Bertran de Born, aquél ********
que al joven rey dio malos consejos.

"Que padre e hijo se pelearan provoqué:
Ajitófel no hizo más contra Absalón
y contra David con sus punzones.

"Porque separé lo que estaba junto,
separado llevo mi cerebro, ¡desdichado!,
de su comienzo en este tronco.
Así se observa en mí el contrapaso."

Dante Alighieri (Florencia, Italia, 1265-Rávena, Italia, 1321), "Infierno", Divina Comedia, traducción y notas de Jorge Aulicino, Edhasa, Buenos Aires, 2015

Ilustración: Bertran de Born sostiene su propia cabeza de los pelos (detalle). Gustav Doré, siglo XIX

* La expresión fue traducida como "prosa. El concepto de prosa correspondería a la idea de palabras no sujetas a metro.

** Luego de la declaración de las limitaciones de la prosa, sobreviene un largo y complejo procedimiento poético: primero se alude a la Segunda Guerra púnica (218-201 aC.) de los romanos contra Aníbal el Cartaginés, y a la gran matanza de los primeros (llamados por el autor "troyanos" por suponerlos descendientes de Eneas) en diversas batallas, especialmente la de Cannas, donde se calcula que murieron 25.000, cuyos anillos fueron enviados a Cartago; se agrega enseguida a los muertos que desde mediados del XI cayeron luchando en la Pulla contra el normando Roberto Guiscardo; se suma enseguida a los caídos por causa de la traición de los barones pullenses, que dejaron entrar en el siglo XIII, hacia la fecha del nacimiento de Dante, a Carlos de Anjou, lo que provocó la matanza de Benevento. Y por fin, a los muertos en la batalla de Tagliacozzo contra los suevos. Los pullenses, tras perder casi todo su ejército, siguieron el consejo del viejo Araldo de Valery y corrieron sin armas, fingiendo una huida, para arrastrar a los suevos a una emboscada: con todos estos muertos destrozados se compara esta parte del infierno.

*** La Comedia resuelve que el islam no es herejía ni estrictamente cisma religioso, pues Mahoma no está entre los herejes del Décimo Canto. De hecho, no dividió el judeocristianismo ni pretendió darle otra interpretación, sino que declaró un nuevo profeta. De acuerdo con su propia información, Mahoma está entre los seminatori di scandalo e de scisma (sembradores de escándalo y de cisma). La amplitud de ambos términos se deduce del canto: se consideran cismas diversos tipos de discordias.

**** El frate Dolcino da Novara, cabeza de los apostólicos, de doctrina albigense y franciscana. Los dolcinistas predicaban la igualdad y la vida comunitaria. Hermanos guerreros, los de Dolcino resistieron en las montañas del norte de Italia los embates de los obispos de Vercelli y Novara y al marqués de Montferrato. Aunque llegaron a sumar más de diez mil combatientes, debieron rendirse en 1307. Dolcino fue quemado luego de presenciar la quema de su compañera, Margherita, y de su lugarteniente, Longino da Bergamo. Mahoma, que fue soldado, lo aconseja aquí más como estratega que como religioso acerca de hechos futuros, ya que la Comedia sucede en 1300: con buen avituallamiento, Dolcino podría haber resistido más, acantonado tras la nieve en los montes, y quizá hubiese logrado dominar cierto territorio. De este modo, presume el Profeta, podía liberarse de caer en este círculo del infierno. Es el pensamiento de Dante puesto en la boca de Mahoma, quien desde luego no conoció a Dolcino.

***** El reo Pier da Medicina es un personaje del que no sobran datos. Los comentaristas dicen que era famoso por sus intrigas entre nobles boloñeses. La historia que cuenta es la de Guido da Casera y Angiolello da Cignano, nobles de Fano, sobre el Adriático, unidos contra las pretensiones de Malatesta da Verrucchio, el Tuerto. Como sólo eso los unía, el tirano Malatesta los invitó a conferenciar en Católica, los apresó y los arrojó al mar en un saco. Del monte Focaro se suponía que provenían vientos tormentosos, por lo que los navegantes solían rogarle. Guido y Angiolello ya no necesitarán hacerlo.

****** Cayo Curión, tribuno romano. Aconsejó a Julio César no demorarse en iniciar la guerra civil contra Pompeyo. Al parecer, solía hablar en exceso, por lo que ahora, privado de la lengua, no habla.

******* Mosca dei Lamberti tomó en sus manos la venganza de la familia Amidei, una de cuyas hijas había sido deshonrada. Comunicó su decisión a la familia con la frase: "Cosa cumplida, cosa hecha". Y mató al ofensor, un señor Buondelmonte. Esto fue germen de grandes discordias entre güelfos y gibelinos. En 1258, a causa de tales reyertas, su propia familia fue expulsada de la ciudad. Él dice que su crimen trajo desgracia a los "toscos" (toscanos) y Dante le agrega: "Y a los tuyos".

******** El gran poeta provenzal y guerrero, vizconde de Hautffort (c.1140-1215). Instigó al hijo de Enrique II de Inglaterra a rebelarse contra su padre. Compara el resultado de su acción, un poco exageradamente, con la rebelión bíblica de Absalón contra David. En esta conjura, Absalón fue aconsejado por Ajitófel. Sin embargo, el no aceptar Absalón la propuesta de Ajitófel sobre el mejor modo de terminar con David, lo condujo a la ruina (II Samuel, 15 a 18).


XXVIII

Chi poria mai pur con parole sciolte
dicer del sangue e de le piaghe a pieno
ch'i' ora vidi, per narrar più volte? 3
  Ogne lingua per certo verria meno
per lo nostro sermone e per la mente
c' hanno a tanto comprender poco seno. 6
  S'el s'aunasse ancor tutta la gente
che già, in su la fortunata terra
di Puglia, fu del suo sangue dolente 9
  per li Troiani e per la lunga guerra
che de l'anella fé sì alte spoglie,
come Livïo scrive, che non erra, 12
  con quella che sentio di colpi doglie
per contastare a Ruberto Guiscardo;
e l'altra il cui ossame ancor s'accoglie 15
  a Ceperan, là dove fu bugiardo
ciascun Pugliese, e là da Tagliacozzo,
dove sanz'arme vinse il vecchio Alardo; 18
  e qual forato suo membro e qual mozzo
mostrasse, d'aequar sarebbe nulla
il modo de la nona bolgia sozzo. 21
  Già veggia, per mezzul perdere o lulla,
com'io vidi un, così non si pertugia,
rotto dal mento infin dove si trulla. 24
  Tra le gambe pendevan le minugia;
la corata pareva e 'l tristo sacco
che merda fa di quel che si trangugia. 27
  Mentre che tutto in lui veder m'attacco,
guardommi e con le man s'aperse il petto,
dicendo: "Or vedi com'io mi dilacco! 30
  vedi come storpiato è Mäometto!
Dinanzi a me sen va piangendo Alì,
fesso nel volto dal mento al ciuffetto. 33
  E tutti li altri che tu vedi qui,
seminator di scandalo e di scisma
fuor vivi, e però son fessi così. 36
  Un diavolo è qua dietro che n'accisma
sì crudelmente, al taglio de la spada
rimettendo ciascun di questa risma, 39
  quand'avem volta la dolente strada;
però che le ferite son richiuse
prima ch'altri dinanzi li rivada. 42
  Ma tu chi se' che 'n su lo scoglio muse,
forse per indugiar d'ire a la pena
ch'è giudicata in su le tue accuse?". 45
  "Né morte 'l giunse ancor, né colpa 'l mena",
rispuose 'l mio maestro, "a tormentarlo;
ma per dar lui esperïenza piena, 48
  a me, che morto son, convien menarlo
per lo 'nferno qua giù di giro in giro;
e quest'è ver così com'io ti parlo". 51
  Più fuor di cento che, quando l'udiro,
s'arrestaron nel fosso a riguardarmi
per maraviglia, oblïando il martiro. 54
  "Or dì a fra Dolcin dunque che s'armi,
tu che forse vedra' il sole in breve,
s'ello non vuol qui tosto seguitarmi, 57
  sì di vivanda, che stretta di neve
non rechi la vittoria al Noarese,
ch'altrimenti acquistar non saria leve". 60
  Poi che l'un piè per girsene sospese,
Mäometto mi disse esta parola;
indi a partirsi in terra lo distese. 63
  Un altro, che forata avea la gola
e tronco 'l naso infin sotto le ciglia,
e non avea mai ch'una orecchia sola, 66
  ristato a riguardar per maraviglia
con li altri, innanzi a li altri aprì la canna,
ch'era di fuor d'ogne parte vermiglia, 69
  e disse: "O tu cui colpa non condanna
e cu' io vidi in su terra latina,
se troppa simiglianza non m'inganna, 72
  rimembriti di Pier da Medicina,
se mai torni a veder lo dolce piano
che da Vercelli a Marcabò dichina. 75
  E fa sapere a' due miglior da Fano,
a messer Guido e anco ad Angiolello,
che, se l'antiveder qui non è vano, 78
  gittati saran fuor di lor vasello
e mazzerati presso a la Cattolica
per tradimento d'un tiranno fello. 81
  Tra l'isola di Cipri e di Maiolica
non vide mai sì gran fallo Nettuno,
non da pirate, non da gente argolica. 84
  Quel traditor che vede pur con l'uno,
e tien la terra che tale qui meco
vorrebbe di vedere esser digiuno, 87
  farà venirli a parlamento seco;
poi farà sì, ch'al vento di Focara
non sarà lor mestier voto né preco". 90
  E io a lui: "Dimostrami e dichiara,
se vuo' ch'i' porti sù di te novella,
chi è colui da la veduta amara". 93
  Allor puose la mano a la mascella
d'un suo compagno e la bocca li aperse,
gridando: "Questi è desso, e non favella. 96
  Questi, scacciato, il dubitar sommerse
in Cesare, affermando che 'l fornito
sempre con danno l'attender sofferse". 99
  Oh quanto mi pareva sbigottito
con la lingua tagliata ne la strozza
Curïo, ch'a dir fu così ardito! 102
  E un ch'avea l'una e l'altra man mozza,
levando i moncherin per l'aura fosca,
sì che 'l sangue facea la faccia sozza, 105
  gridò: "Ricordera' ti anche del Mosca,
che disse, lasso!, 'Capo ha cosa fatta',
che fu mal seme per la gente tosca". 108
  E io li aggiunsi: "E morte di tua schiatta";
per ch'elli, accumulando duol con duolo,
sen gio come persona trista e matta. 111
  Ma io rimasi a riguardar lo stuolo,
e vidi cosa ch'io avrei paura,
sanza più prova, di contarla solo; 114
  se non che coscïenza m'assicura,
la buona compagnia che l'uom francheggia
sotto l'asbergo del sentirsi pura. 117
  Io vidi certo, e ancor par ch'io 'l veggia,
un busto sanza capo andar sì come
andavan li altri de la trista greggia; 120
  e 'l capo tronco tenea per le chiome,
pesol con mano a guisa di lanterna:
e quel mirava noi e dicea: "Oh me!". 123
  Di sé facea a sé stesso lucerna,
ed eran due in uno e uno in due;
com'esser può, quei sa che sì governa. 126
  Quando diritto al piè del ponte fue,
levò 'l braccio alto con tutta la testa
per appressarne le parole sue, 129
  che fuoro: "Or vedi la pena molesta,
tu che, spirando, vai veggendo i morti:
vedi s'alcuna è grande come questa. 132
  E perché tu di me novella porti,
sappi ch'i' son Bertram dal Bornio, quelli
che diedi al re giovane i ma' conforti. 135
  Io feci il padre e 'l figlio in sé ribelli;
Achitofèl non fé più d'Absalone
e di Davìd coi malvagi punzelli. 138
  Perch'io parti' così giunte persone,
partito porto il mio cerebro, lasso!,
dal suo principio ch'è in questo troncone. 141
  Così s'osserva in me lo contrapasso".  


lunes, septiembre 11, 2017

Arthur Dreyfus / Su hija...














Su hija murió en el metro de Bruselas
Durante los recientes atentados
Tenía
Una larga cabellera castaña ligeramente ondulada
Grandes ojos color avellana y una gran sonrisa
Amaba viajar
Después de la India Myanmar Japón Cuba
Había previsto
Volar para Guatemala
Hacía lo que quería
Cuenta su madre
Sin miedo y sin reproche
Que le gustaba leer a Gary Nabokov
Que desde hace poco
Se había vuelto vegetariana
El día de los atentados
Tenía cita
En una agencia inmobiliaria
Fue presentándose
Que su vida fue segada
Algunos han escrito que se encontraba
En un mal lugar en un mal momento
Pero fue la hoz
Insiste la madre
Son los terroristas
Los que se encuentran siempre
En un mal lugar
En un mal momento

Arthur Dreyfus (Lyon, Francia, 1986), Periódico de Poesía, N° 101, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), julio-agosto de 2017
Traducción de Diego Ibañez

Ref.: Gallimard


Sa fille a été tuée dans le métro bruxellois
Lors des récents attentats
Elle avait
De longs cheveux bruns légèrement ondulés
De grands yeux marron et un large sourire
Elle aimait voyager
Après l’Inde la Birmanie le Japon Cuba
Elle avait prévu
De s’envoler pour le Guatemala
C’était une fonceuse
Raconte sa mère
Sans peur et sans reproche
Qui aimait lire Gary Nabokov
Qui était depuis peu
Devenue végétarienne
Le jour des attentats
Elle avait rendez-vous
Dans une agence immobilière
C’est en s’y rendant
Que sa vie a été fauchée
Certains ont écrit qu’elle s’était trouvée
Au mauvais endroit au mauvais moment
Mais c’est faux
Insiste la mère
Ce sont les terroristes
Qui se trouvent toujours
Au mauvais endroit
Au mauvais moment

domingo, septiembre 10, 2017

Adrienne Rich / Deportaciones













Ya ha ocurrido mientras todavía
buscábamos  patrones  Voltear  la cabeza
hacia una gran ventana horizontal con vista a la ciudad
para ver gente ocupada
vecinos, vendedores, paramédicos
apurados en sus porches, sus puestos de tomate
sus argumentos auto-mecánicos
y niños de patios de escuela
Hay muchos más transportados que ocupados
a esta altura de todos modos

Entonces: sueños recortados: nuestra casa:
cuatro hombres atraviesan la puerta abierta
Uno en algodón liviano de verano y corbata de seda
Uno en ropa de trabajo oscurecida con sangre
Uno con camisa abierta, un delgado
collar de cuerda con broche de plata en su cuello
Uno en shorts cortos con el ombligo al aire

Y han venido por nosotros, dos de nosotros y cuatro de ellos
y creo que tal vez todavía son humanos
y les pregunto ¿Cuándo creen que comenzó todo esto?
como si intentara distraerlos de su propósito
como si intentara  apelar a un vínculo común
como si uno de ellos fuera tú
como si estuviera practicando para algo
por venir

Adrienne Rich (Baltimore, Estados Unidos, 1929 –Santa Cruz, Estados Unidos, 2012), Dark Fields of the Republic, Poems 1991-1995, W.W. Norton, Nueva York, 1995
Versión © Silvia Camerotto

Foto: Rich  Eamonn McCabe/Camera Press/Redux/The New Yorker

Ref.:
Poetry Foundation
El País

Deportations

It’s happened already while we were still
searching for patterns A turn of the head
toward a long horizontal window overlooking the city
to see people being taken
neighbors, vendors, paramedicals
hurried from their porches, their tomato stalls
their auto-mechanic arguments
and children from schoolyards
There are far more of the takers-away than the taken
at this point anyway

Then: dream-cut: our house:
four men walk through the unlatched door
One in light summer wool and silken tie
One in work clothes browned with blood
One with open shirt, a thin
thong necklace hasped with silver around his neck
One in shorts naked up from the navel

And they have come for us, two of us and four of them
and I think, perhaps they are still human
and I ask them When do you think this all began?
as if trying to distract them from their purpose
as if trying to appeal to a common bond
as if one of them might be you
as if I were practicing for something
yet to come