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sábado, noviembre 17, 2012

Jane Durán / Mientras dormía




Llovió toda la noche. La lluvia me dibujó una imagen.
Me vino a ver. Era incomparablemente joven.
Mi madre, era ya vieja, sentada en su silla
en Cambridge. No supo que él estaba de vuelta.
Me cargó. Su traje era de lana,
me estrechó contra ese traje. El mar era 1950.
Él era brillante como un arete en mi oreja.
Habló con frases largas, yo con cortas.

No había estado muerto nunca, sólo lejos,
pero a nosotros se nos olvidó, único marinero
de la lluvia. Su cara era grande, la mía pequeña.
La deslizada reliquia en un museo, bajo un cristal, caray,
puertas al campo abiertas de par en par.
¿Quién va a querer cantar ya al piano
o recorrer la sala, tantos días sin él?
Arrastra su bote por el estero,
se afana bajo la luz de la bahía y no se queja.
Sus hijas son tiernas, sus hijas
lo aman tiernamente, joven del tipi.

Quita sus gafas de la mesilla,
su libro del Quijote abierto en esa página
con la que rio la última noche de su vida.
Vuelto de nuevo a ser ausencia, como un grito frío,
las teclas del piano que se escurren, la lluvia que escampa,
los bueyes que aprietan el paso en el escampado
lodo, ay, a sólo un paso de mi ventana.

de Breathe Now, Breathe

Jane Durán (La Habana, 1944; reside en Londres), Carlos López Beltrán y Pedro Serrano, La generación del cordero. Antología de la poesía actual de las islas británicas, Trilce Ediciones, Ciudad de México, 2000

When I Slept

It rained all night. The rain drew me a picture.
He came to see me. Ha was incomparably young.
My mother was old now, sitting in her chair
in Cambridge. She did not know he was back.
He picked me up. His suit was wool,
he held me against that suit. The sea was 1950.
He was bright in an earring against my ear.
He spoke in long lines, I in short.

Ha had never been dead, here allong
just away and we forgot, the sole sailor
of the rain. His face was large, mine was tiny.
The slipped relic in the museum, under glass,
doggone, field gate wide open. Who would want
to sing anymore at the piano or tour
our living room, so many days without him?
He drags his boat along the mud flats,
he toils in the bay light and does not complain.
His daughters are tender, his daughters
love him tenderly, young man of the wigwam.

He clears his glasses from the side table,
his book of Don Quixote is open at that page
where he laughed on the last night of is life.
Back to be absent again, like a cold cry,
the cold piano keys seeping away, the rain drying,
the oxen stepping out from the drying
mud oh just outside my window.Ilustración: 110707-3-50x60. Foto de Eduardo Grossman

sábado, febrero 18, 2012

Jane Durán / Hay mujeres





Mujeres que se dejan el cabello sin peinar,
largo, gris, que se detienen el pelo
con sus manos rojas, que se mueven confusas.

Que pueden cocinar o bordar.
Que rondan el tiritar de un hombre durante todo el invierno
con su espíritu, respirando el aire de la niebla.

Cuyas ropas siguen descuidadas hasta el día de hoy.
Y que se mueven de lado dentro de sus zapatos.
Parecen hechas para el amor aun así.

Que se mantienen quietas cuando la marea cubre
sus grandes pies desnudos. Que embarullan su sexo,
su lucha. Que se allegan al hombre,

cuyos rostros están tan cerca que no hay dónde ocultarse.
Mujeres por las que me quitaría las peinetas
de los cabellos y lloraría abiertamente, cara a cara.

Jane Durán (La Habana, 1944; reside en Londres), Carlos López Beltrán y Pedro Serrano, La generación del cordero. Antología de la poesía actual de las islas británicas, Trilce Ediciones, Ciudad de México, 2000

There are women

Women who let their hair go uncombed,
long, grey, who hold their hair
in their red hands, move in confusion.

Who could cook, or embroider.
Who border the shiver of a man all winter
with their spirit, breathing in the fog air.

Whose clothes are unkempt to this day.
And who move sideways inside their shoes.
Seem meant for love anyways.

Who stand still when the tide overcomes
their large bare feet. Who muddle their sex,
their struggle. Who come in close to him,

whose faces are so close there is nowhere to hide.
Women for whom I would take the combs
from my hair and weep openly, face to face.

Ilustración: Mujer de pie, 1942, Wilfredo Lam

viernes, febrero 17, 2012

Jane Durán / Batalla de Teruel, Invierno 1937-1938




Yo podría escribir sobre los libros de mi padre.
Nunca había polvo en ellos. Los tomaba entre sus manos
como si fuera la última vez. Parecían acolchados,
esperando su momento, deslizados uno por uno
hasta que formaban un muro raso - un solo libro todos ellos.

Se desprendían en dorados, en rojos secretos,
como a fumar un cigarrillo temprano por la mañana
antes de que la neblina se despejase por completo
hacia la crueldad. Podías tocar los títulos
y se volvían importantes.

En su propia oscuridad -fronteras personales,
bordes a los que tanto se había acercado,
la colina helada sobre el valle, los soldados
asidos a sus laderas, costuras de nieve,
la España que él sostenía y que lo sostenía,
cediendo línea tras línea.

de Silences from the Spanish Civil War 

Jane Durán (La Habana, 1944; reside en Londres), Carlos López Beltrán y Pedro Serrano, La generación del cordero. Antología de la poesía actual de las islas británicas, Trilce Ediciones, Ciudad de México, 2000


Battle of Teruel, Winter 1937-1938

I could write books about my father's books.
There was no dust on them. He held them in his hands
as if for the last time. They seemed quilted,
poseid for their moment, shoved in one by one
till they made a smooth wall - one book, all one.

They stole out in golds, in secret reds
as if with a cigarette in early morning
before the mist has clared absolutely
into pitilessness. You could touch the titles
and they would be important.

In the dark of them - personal boundaries,
edges he had stepped so close to,
the icy hill over the valley, soldiers clinging
to the slopes, seams of snow,
the Spain he held and held to,
line after line giving way.

Foto: Jane Durán PoetryTranslation Center