martes, junio 30, 2009

Jonio González / Fragmentos


El templo
(Fragmentos)

la luz que atraviesa la vidriera
muere en la cara del que acude
en busca de los hechos

no hay camino a esa hora
que no conduzca al destierro

*

la primera mañana
inclinado sobre el plano
de la ciudad desconocida:
quien se marcha
lo hace sin piedad:
la dádiva secreta
se escurre entre sus dedos
igual que la venganza

*

escarba entre los restos del saqueo
en la fosa del desastre

separa la carne de los huesos
el temor de la insidia
el sueño del engaño

en la red sólo hay un pez
pero bastará para saciarnos

*

hay cielos distintos
de este cielo
pastos segados por el agua
pájaros que anidan sobre estacas
otra luz aprendida
otro aire
que reseca los pulmones
un castigo nuevo
para el mismo pecado

Jonio González (Buenos Aires, 1954), Ganar el desierto, inédito

Foto: González Barcelona Review

lunes, junio 29, 2009

José Kozer / Tres poemas




Abraham Marcus Materim

Abraham Marcus Materim
cuenta que vio a los bolcheviques entrar a Varsovia
mucho antes de que la obesidad le destruyera la memoria.
Dice que en el traspatio de su casa se escuchaban los cañones,
que él hundió la cabeza en el Talmud
por si algún estallido atravesaba la ventana.
Muchos años más tarde se hizo autor de libros
que varios refugiados comentaron,
se hizo cajista, imprimió varias odas,
fieramente aduladas por la comunidad hebrea.
Salió en los periódicos, del brazo de sus colegas,
la camisa por fuera, las gafas empañadas,
la portañuela abierta con su erudición.
Abraham Marcus Materim
impresor de libros en hebreo,
cayó por su propio peso bajo las garras de su gordura,
agonizó unas horas escupiendo tetragramas por la boca.


El filósofo Mo Tse

Para Juan Pedro Castañeda

El filósofo Mo Tse enseña: refutarme es como tirar huevos a una roca.
Se pueden agotar todos huevos pero la roca permanece incólume.
El filósofo Wo agota los huevos del mundo contra una roca
y la conquista.
Primero, al hacerla memorable.
Segundo, porque en lo adelante y dada su amarillez excesiva,
quienes acuden a la roca
confunden la luna y los caballos.
Y tercero, aun más importante: un veredicto actúa sobre otro veredicto,
anula la obsesión de sus palabras.


Recomendaciones a mi hijo varón
que está por nacer


Primero, hijo, la camisa por dentro.
Hablar poco,
y si hablas de ti, decirlo todo escuetamente,
como cuando lo mejor que escribió tu padre.
Mucho respeto a tu madre,
y alzarle la voz lo menos posible.
Un beso a tu padre cuando llega del trabajo:
nada de apretón de manos.
No matar, no ir a la guerra,
tener siempre un par de pesos guardados en el banco,
y jamás, hijo mío, jamás,
hipotecar la casa.
Ten buró, pon tus cosas en la gaveta,
no renuncies al tabaco.
Si tienes hijos, ni adviertas ni impongas.
El día de la muerte abre por fin tu libro,
coloca la cabeza bajo el tajo,
no te quites.

José Kozer (La Habana, 1940), Jorge Rodríguez Padrón, Antología de poesía hispanoamericana (1915-1980), Espasa Calpe, Madrid, 1984

Foto: Kozer Jacquet Magazine

domingo, junio 28, 2009

Vachel Lindsay / Dos poemas


Euclides

El viejo Euclides trazó un círculo
En la arena, hace mucho.
Lo limitó y circundó.
Con ángulos así y así.

Un conjunto de ancianos solemnes
Asintió y discutió mucho
Sobre arcos y circunferencias,
Diámetros y lo demás.

Un niño permaneció cerca,
De pie, en silencio, toda la mañana,
Para verles dibujar tan deliciosas
Imágenes redondas de la luna.


Cuando Lincoln vino a Springfield...

Cuando Lincoln vino a Springfield
En los primeros tiempos
Eran raras las calles y el trazado,
Quedándose perplejo.

Dejó la cabaña de troncos
Por las calles barrosas de este lugar,
El dolor por Anne Rutledge
Se quemaba en su rostro.

Arrojó la sucia montura
En el piso de John Spedd,
Se sacó su viejo sombrero
Y observó la tienda.

Sacudió su larga cabellera
En su cabeza de bisonte,
Tomó asiento en el mostrador
Y dijo: "Spedd, me he mudado".

Vachel Lindsay (Springfield, Illinois, 1879-1931)

"Euclídes": Alfredo Weiss, Poesía estadounidense, Ediciones Continental, Avellaneda, 1944; "Cuando Lincoln...": Alfredo Cassey, Dos siglos de poesía norteamericana, Antonio Zamora, Buenos Aires, 1969 (ediciones no bilingües)

Foto: Lindsay, c.1928 Universidad de Illinois / Modern American Poetry

Silvia Camerotto / Tren


Tren a Lübeck

Más de 1000 kilómetros buscando el invierno.
El ciclo del frío en un mundo de miniaturas.
Camiones que levantan la nieve de las calles.
Los hombres bebiendo hasta el amanecer
y mujeres caminando al trabajo en zapatillas,
cada cual con su bolsa de papel.
Quién sabe lo que guardan,
la simetría de las casas,
ornamentos,
el ensayo del hotel en que te amé.

Año tras año vuelvo a Lübeck con o sin cuerpo.
Ahora he descubierto que en las bolsas hay pañuelos,
un diario arrugado con las noticias de ayer
y anotaciones al margen
de una pregunta hecha en el momento
en que no teníamos la palabra justa y necesaria.

Entonces tomo el tren
para ver cómo los patos que olvidaron emigrar
se bañan en la fuente del municipio
e inician la ceremonia del invierno
que todo lo congela.

Silvia Camerotto (Buenos Aires, 1959)

Ilustración: La estación de Saint-Lazare, Claude Monet, 1877, Museo d'Orsay, París

viernes, junio 26, 2009

Adrienne Rich / Instantánea




1.
Tú, otrora una belleza en Shreveport
con cabello coloreado con alheña,
la piel como yema de durazno,
aún tienes tus vestidos copiados de aquella época
y tocas un preludio de Chopin,
llamado por Cortot: "Deliciosos recuerdos
flotan como perfume a través de la memoria."

Tu mente ahora, moldeada como una torta de boda,
pesada de inútiles experiencias, rica
de suspicacia, chismes, fantasía,
desmenuzada bajo el filo de los meros hechos.
En la flor de tu edad.

Nerviosa, enojada, tu hija seca
las cucharas de té, crece de otra forma.

Adrienne Rich (Baltimore, Estados Unidos,1929-Santa Cruz, Estados Unidos) de Snapshots of a daughter-in-law (Instantánea de una nuera), 1963
Versión J. Aulicino

1.
You, once a belle in Shreveport,/ with henna-colored hair, skin like a peachbud,/ still have your dresses copied from that time,/ and play a Chopin prelude /called by Cortot: "Delicious recollections/ float like perfume through the memory."// Your mind now, moldering like wedding-cake,/ heavy with useless experience, rich/ with suspicion, rumor, fantasy,/ crumbling to pieces under the knife-edge/ of mere fact. In the prime of your life.// Nervy, glowering, your daughter/ wipes the teaspoons, grows another way
. PoemHunter

Foto: Adrienne Rich SFGate/Robert Giard

miércoles, junio 24, 2009

Fabio Scotto / Festo


Festos

Escaleras no para subir: para sentarse
El teatro más antiguo del mundo domina la colina
en el llano de Messarà
Parecen escucharse todavía las voces de viajeros
que incitan a la compra de productos
(allá, el horno para la cerámica;
aquí, el herrero, maestro del bronce...)
La sala de los reyes mira hacia el norte
Al monte Ida donde cada nueve años
Radamanto encuentra a su hermano Zeus
Juntos velan sobre el Hades
poder sobre los vivos y sobre los muertos
Al lado la reina habla con las esclavas
en una pax minoica
Con todo en la mañana que quema
un halcón planea por lo alto
inaprensible
Su vuelo es como el Discto de Festo
No descifrado
indescifrable texto
Sello secreto

Fabio Scotto (La Spezia, 1959), Diego Bentivegna, Viaggio in Italia, ediciones Sigamos Enamoradas, Buenos Aires, 2009

Scale non da salire ma per sedere / Il teatro piú antico del mondo domina la collina / nella piana di Messarà / Pare ancora di sentire le voci dei viandanti / fervere lo sacambio delle merci / (là la fornace per le ceramiche;/ qui il fabbro, maestro del bronzo...) / L'appartamento reale guarda a settentrione / al Monte Ida dove ogni nove anni / Radamanto incontra il fratello Zeus / Insieme vegliano sull' Ade / potere sui vivi e sui morti / Accanto la regina parla con le ancelle / in una pax minoica / Eppure nel mattino infuocato / un falco galleggia alto / inprendibili / Il suo volo è come il Disco di Festo / indecifrabile testo / Segreto sigillo

Foto: Scotto Italian Poetry

martes, junio 23, 2009

Wallace Stevens / Peter Quince


Peter Quince en el clave

I
Así como mis dedos en estas teclas
Hacen música, así también esos mismos
Sonidos en mi espíritu hacen una música.

La música es sensación, entonces, no sonido;
Y eso es lo que siento,
Aquí, en este cuarto, deseándote;

Pensar en tu seda sombreada de azul,
Es música. Es como la melodía
Que despertaba en los viejos Susana;

En un verde atardecer, claro y cálido,
La joven se bañaba en su tranquilo jardín, mientras
Los viejos de ojos inyectados, mirándola, sentían

Los bajos de su ser latir
En hechizantes acordes, y su sangre floja
Pulsar pizzicati de Hosannas.


II
En el agua verde, clara y cálida,
Susana se bañaba.
Buscaba
El toque de los manantiales,
Y encontró
Ocultas fantasías.
Suspiró,
Ante tanta melodía.

Sobre la orilla, se paró
En el fresco
De pasadas emociones,
Entre las hojas sintió
El rocío
De viejas devociones.

Caminó sobre la hierba,
Aún temblorosa.
Los vientos eran como sus doncellas,
Sobre tímidos pies,
Trayéndole sus chales tejidos,
Todavía flotantes.

Un soplo sobre su mano
Acalló la noche.
Giró -
Un címbalo sonó,
Y rugientes cuernos.


III
Enseguida, con un ruido de mazurcas,
Llegaron sus sirvientas turcas.

Se preguntaban por qué Susana lloraba
Mientras aquellos ancianos la rodeaban;

Y el estribillo de sus susurros sonaba
Como sauce al que la lluvia castigara.

Entonces, sus lámparas de elevada llama
Revelaron la vergüenza de Susana.

Y luego, entre tontas risitas, las turcas
Se fueron, con un ruido de mazurcas.


IV
La belleza es momentánea en la mente.
El calco discontinuo de un portal.
Pero, en persona, es inmortal.

El cuerpo muere; la belleza del cuerpo vive.
Así mueren las tardes, en su verde pasar,
Una ola que fluye interminable.
Así mueren los jardines, perfumando con su manso aliento
La capucha del invierno, hecha de arrepentimiento.
Así mueren las doncellas, a la celebración
Matinal de un coral de doncellas.

La música de Susana tocaba las procaces cuerdas
De esos blancos ancianos; pero, al escapar,
Dejaba el irónico rasguido de la muerte.
Ahora, en su inmortalidad, la música suena
En la clara viola de su memoria,
Y hace un constante sacramento de alabanza.


Wallace Stevens (Reading, Pennsylvania, 1879 - Hartford, Connecticut, 1955), “Harmonium”, 1923, Collected Poetry & Prose, The Library of America, Nueva York, 1997

Versión: Salvetti & Aulicino
Ver versión anterior de la parte IV, por J. Aulicino


Enciclopedia:

Peter Quince: personaje secundario de Sueño de una noche de verano, de William Shakespeare

Susana: en la Biblia católica, mujer difamada y calumniada como adúltera que fue librada de la muerte por el joven profeta Daniel. Tras repudiar a dos ancianos que la intentaron seducir, Susana fue acusada de infidelidad por aquéllos. Resultó condenada, pero Daniel la salvó del castigo al dejar en evidencia las discrepancias que existían en los testimonios de los denunciantes, los cuales, acto seguido, fueron ejecutados.

Peter Quince at the Clavier
I
JUST as my fingers on these keys/ Make music, so the self-same sounds/ On my spirit make a music, too.// Music is feeling, then, not sound; /And thus it is that what I feel,/ Here in this room, desiring you,// Thinking of your blue-shadowed silk,/ Is music. It is like the strain/ Waked in the elders by Susanna:// Of a green evening, clear and warm,/ She bathed in her still garden, while/ The red-eyed elders, watching, felt/ The basses of their beings throb/ In witching chords, and their thin blood/ Pulse pizzicati of Hosanna.
II
In the green water, clear and warm,/ Susanna lay./ She searched/ The torch of Springs,/ And found /Concealed imaginings./ She sighed,/ For so much melody.// Upon the bank, she stood/ In the cool/ Of spent emotions./ She felt, among the leaves,/ The dew/ Of old devotions.// She walked upon the grass,/ Still quavering./ The winds were like her maids,/ On timid feet,/ Fetching her woven scarves,/ Yet wavering.// A breath upon her hand/ Muted the night./ She turned-/ A cymbal crashed,/ And roaring horns.
III
Soon, with a noise like tambourines,/ Came her attendant Byzantines.// They wondered why Susanna cried/ Against the elders by her side;// And as they whispered, the refrain/ Was like a willow swept by rain.// Anon, their lamps' uplifted flame/ Revealed Susanna and her shame.// And then, the simpering Byzantines,/ Fled, with a noise like tambourines.
IV
Beauty is momentary in the mind -/The fitful tracing of a portal;/ But in the flesh it is immortal.// The body dies; the body's beauty lives,/ So evenings die, in their green going,/A wave, interminably flowing./ So gardens die, their meek breath scenting/ The cowl of Winter, done repenting./ So maidens die, to the auroral/ Celebration of a maiden's choral.// Susanna's music touched the bawdy strings/ Of those white elders; but, escaping,/ Left only Death's ironic scrapings./ Now, in its immortality, it plays/ On the clear viol of her memory,/ And makes a constant sacrament of praise.


Ilustración: El manantial, Gustav Courbet, 1868 Museo de Orsay, París

lunes, junio 22, 2009

Federica Rosenfeld / Tres poemas


La telaraña

La última telaraña es retirada con cuidado
a la hora ocho puntualísima de los criados.
La última telaraña del cuadro
obra maestra recién terminada.
A la hora ocho de los carniceros
y de los vitalísimos comienzos.


El vendedor de Florencia

Bajó la cabeza,
movió los dedos,
y halló en la caoba la voz
para responder
al que podría ser el rostro,
la encarnación rosada
de la verdad.
Y halló una boquilla,
raíz de ámbar,
oscura la veta de enebro
y la noche muda.


Locomotoras que pinta Lozano

Los hermosos jirones de variados colores
que tu mejor sociabilidad
arranca de sí
dan la aceleración del tiempo.

Tu astucia agrega ruedas cada vez más pequeñas.
Todas las risas buenas viajan.
Los llorones quedamos despidiendo amores,
muchos amores que concibes.

Carboneros ocultos en su profundo sueño
van diciendo el ritmo:
ignoramos sabemos, ignoramos sabemos.


Federica Rosenfeld (Buenos Aires, 1910-1998), Cerco, Editorial Botella al Mar, Buenos Aires, 1978
Raúl Gustavo Aguirre, Antología de la poesía argentina, Ediciones Librería Fausto, Buenos Aires, 1979

Ilustración: Ovalo, Antonio Seguí, 1987 Galería Rubbers, Buenos Aires

sábado, junio 20, 2009

Matías Heer / Apollinario


Apollinario
Apollinario


Miro a mis pies en el pasto donde
un movimiento miscroscópico me relaja:
el detritus de presentes y sinapsis
da cuenta de que el cadáver se propagó.
Ahora, cada una de las partículas
se mueve para reunirse o continuar disociándose.
Por lo tanto, la literatura ya fue. Fue el misterio, fue el patero
y fue el chating love. Pero la palabra que sigue en uso
destellando lo que no existe y, como 'perfección',
antologa lo que no se puede ver, y quizás
en esa antítesis se dé una existencia prematura
como un organismo táctil ideal prodría muscular
la trama que se extiende por detrás de lo que el juego
de pulseada china con el clítoris deja ver.

El juego está en nombrar las posibilidades
para realizarlas, batacazo monolipiteto excluviente sortmás.

El batacazo de la noche me halla monolipiteto
excluviente a la música y el mate, después de una siesta
sortmás.

Barracuda! Barracuda!

Refulge el porno horse por la cam.

Y la muerte, de ser una palabra mal significada
se volverá un adverbio de la difusión y propagación
de partículas más específicas e inagotables en sus perspectivas
que en su flujo componen el movimiento silábico
infinito en degradaciones prismáticas, onda
unas cristalizaciones que chispean
en las comisuras de las plantas arrastradas
por una oruga... y aun así... en la obsesión
por la vida del otro nos volvemos
un animal de baba que descompone
su intimidad.

Pasan
aviones vacíos y el viento que agita a más
trompeando el pasto que traga la luz de las colinas
mientras la reposera imantada al suelo
imita una calma veraniega en sus líneas amarillas

y al sentarme

no me interpreta.


Matías Heer (Buenos Aires, 1984), De irrisoria complexión, Colección Chapita, Buenos Aires, 2008

Foto: Heer (derecha) con Daniel Durand Clara Muschietti / Una tarea imposible

viernes, junio 19, 2009

Antonella Anedda / Poema



Música

No son nobles las cosas que nombro con poesía:
están debajo del paladar, atentas, conscientes sólo del calor,
ignorando la lengua.
Se escuchan, oyen el movimiento, la onda de un eco,
que lleva rojas letras, destinos y un remolino de voces
perdidas -como siempre- en lo que es sombrío y profundo.
Digo luego otra vez: árboles, o mejor, plátanos,
atraídos por el agua y aferrados a la superficie de las piedras.
Esto sí que es difícil: cantar lentamente su milagro,
ese peso de luz, esa sombra
que se cruza con el viento y se expande en el olor del prado.
Todo es un cuerpo donde el alma llega con restraso
pero resplandece el otoño en los rincones y la palabra se forma
con su ritmo justo: en grumos, en vacío,
a saltos, dentro de los siglos.
Y no es la música lo que nombras sino un ruido de vajilla, de granizo
/que castiga las paredes.

Antonella Anedda (Roma, 1958), de Il catalogo della gioia, 2003
Viaggio in Italia. Ocho poetas italianos contemporáneos, traducción de Diego Bentivegna, ediciones Sigamos Enamoradas, Buenos Aires, 2009

Musica
No son nobili le cose che nomino in poesia: / stanno sotto il palato, attente, coscienti solo del caldo / ignare della lingua. / Se ascoltano, sentono il moto, l'onda di un 'eco / che porta rosse lettere, destini, e un turbine di voce / smarrite -como sempre- in ciò che è cupo e cavo. / Dunque di nuovo dico: alberi -anzi- platani /attirati dall'acqua e sostenutti ai bordi dalle pietre. / Questo sì è difficile: cantarne piano il miracolo / quel peso nella luce, quell' ombra /che s' incrocia col tempo e divampa sull' odore del prato. / Tutto è corpo che l' anima raggiunge con ritardo / ma sfolgora l'autunno in cantuccio e la paralola si forma / con il ritmo che deve: a grummi, a vuoti /a scatti dentro i secoli. / E non è la muscia che dici, ma un rombo di stoviglie, di grandine che batte contro i muri.


Foto: Antonella Anedda bassanonet

jueves, junio 18, 2009

Francisco Madariaga / Tres poemas



Empalme de caminos

Suave como las moscas o las ratas de la colina,
así cantaba el leproso Hilarión contra su sangre.
Una avispa alazana le bordeaba el vino
y el hurón de un gitano le rondaba la carne.

¡Ah tiempos, en Julio!
Un mendigo en la helada forastera.


Su ataúd es la alborada

El tiempo arrasará todas las rosas:
las florecidas,
las heridas,
las que tienen los labios del verano
como cortaderas carmesíes,
pero volverá el amor de las recolectoras de las rosas,
y la caridad encendida del color del horizonte,
donde se prenden las lámparas de las palmeras al paso del ferrocarril,
oloroso de ciudades y de esteros.
Pasa el entierro del cuerpo de un sueño,
pero su ataúd es la alborada.


Lluvia en Las Pirquitas

a Leonardo Martínez

Va a seguir siendo mía la lluvia cuando yo muera,
todo va a seguir siendo mío,
el trueno conservará intacto su sonido casi negro
y el árbol a orillas del corral gozará con ese trueno,
mientras el olor a presencia de la tierra en la lluvia
será el mismo olor de mi ausencia.
Así le sucede y le sucederá a todo lo que es pertenencia del planeta.
Entonces, a no gemir, mi lejano palmar cuando yo muera,
porque somos un pormenor de presencia de lo inmortal.

Francisco Madariaga (Buenos Aires, 1927-2000), Un palmar sin orillas. Antología poética, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2009

Foto: Madariaga Rincón del Infinito

domingo, junio 14, 2009

Wallace Stevens / Fuerza


La poesía es una fuerza destructora

De esto se trata la miseria:
No tener nada en el corazón.
Es tener o nada.

Es tener una cosa,
Un león, un buey en tu pecho,
Sentirlo respirar allí.

Corazón, robusto perro,
Joven buey, oso patas arqueadas,
Su sangre prueba, no escupe.

Es como un hombre
En el cuerpo de una bestia violenta.
Sus músculos se hacen suyos.

El león duerme al sol.
Su hocico está sobre sus garras.
Puede matar a un hombre.

Wallace Stevens (Reading, Pennsylvania, 1879 - Hartford, Connecticut, 1955), "Parts of a world", 1942; Collected Poetry & Prose, The Library of America, Nueva York, 1997
Versión: J. Aulicino

Poetry Is a Destructive Force
That's what misery is,/ Nothing to have at heart. /It is to have or nothing.// It is a thing to have, /A lion, an ox in his breast, /To feel it breathing there.// Corazon, stout dog, / Young ox, bow-legged bear, /He tastes its blood, not spit. // He is like a man /In the body of a violent beast. /Its muscles are his own... /The lion sleeps in the sun./ Its nose is on its paws. /It can kill a man.


Foto: Stevens, c. 1931 Universidad de Illinois /Modern American Poetry

Ranas y charcos


Charla eventual con un cliente
(o de la construcción del haiku)


Usted sabe de la rana
que salta en un charco
y provoca un haiku japonés.
Sepa de la rana
que saltó por error
en la cacerola china y provocó
el desmayo de la cocinera.
Usted come ahora en cierto modo
sopa de rana. No pudimos rescatarla
(a la rana: la cocinera se repuso
satisfactoriamente).

Jaime Wong (Chang-hua, 1969), Poemas de Wong


Incidental chat with a customer
(or the construction of the haiku)

You know about the frog
who jumps in a puddle
and caused a Japanese haiku.
Learn about the frog
who jumped in error
in the Chinese pan and caused
fainting of the cook.
You eat now to some extent
frog soup. We could not rescue her
(the frog: the cook was recovered
satisfactorily).

sábado, junio 13, 2009

Hagiwara Sakutaro / Tren


Tren nocturno

La pálida luz del amanecer.
En las puertas de vidrio las impresiones digitales están frías,
y los apenas blancos bordes de las montañas
están quietos como el mercurio.
Los pasajeros aún no se despiertan,
sólo la lamparilla eléctrica late cansadamente.
El nauseabundo olor dulzón del barniz
y el humo indistinto de mi cigarro
atacan ásperamente mi garganta en el tren nocturno.
Cuánto peor ha de ser para ella, esposa de otro hombre.
¿No habremos pasado Yamashina todavía?
Ella abre la válvula de su almohada de aire
y observa cómo se desinfla gradualmente,
y de pronto, en medio de la tristeza,
nos sentimos atraídos el uno por el otro.
Cuando miro por la ventana, próximo ya el amanecer,
en una aldea de montaña, en un lugar desconocido,
blancas, empiezan a brotar las aguileñas.

Hagiwara Sakutaro (Maebashi, prefectura de Gunma, 1886-Tokio, 1942), Alberto Girri, Versiones, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1974


Night train
At dawn's light, the skies were lit pale,/On the window, the imprint of fingers, cold,/ The mountain's edge, whitish-turning, stood/ Like quicksilver, placidly still and yet,/ Travellers slept undisturbed; /Only the jaded lamps' jarring sighs, /Even the sweet shellacky smell,/ And so too, the vaguely tobacco-like fumes/ Tested a sore tongue on the night train; /But how long are the married wife's complaints to continue?/ Yamashina * has yet to pass by,/So she undoes the air-cushion's plug a wee,/ To watch it vent: such are the ways of women-kind. /Then man and wife snuggled up a-sudden, /And stared out the car window by the dawn,/ Where on a mountain village, whereabouts unknown, /So whitely bloomed the columbine ** flowers.

* Yamashina is a suburb of Kyoto, and the train station is the Tokaido Line connecting east and the west.
[Yamashina es un suburbio de Tokio y su estación de tren es la conexión de la Tokaido Line del este y el oeste].
** The odamaki or the Japanese columbine usually have purple flowers, not white. [La odamaki o columbine japonesa tiene usualmente flores púrpuras, no blancas].
Repository of Mythos & Poesy

Foto: Hagiwara Sakutaro Prefectura de Gunma

Edmond Jabès / Herencia


La herencia, I

Hay que atravesar toda la noche para llegar a la mañana.
Luchar contra cada sombra, no afrontándolas, sino asumiéndolas.
Dar vuelta hábilmente la dificultad.
Desbaratar sus maniobras.

Si, para el hombre la certidumbre es una necesidad, en sí, sólo es vaga respuesta a una anteúltima pregunta, permaneciendo la última en suspenso.
... vaga, tal como un baldío sobre el cual jamás se levantará un edificio cualquiera, porque, inmediatamente, se desmoronaría.

"Mi pluma es honesta, decía un sabio. Lástima, las palabras lo son menos."
"¿Qué es la pureza? -una pura impostura.
"La mentira, a veces, tiene la limpieza de la verdad", decía.
Y agregaba: "A causa de su transparencia las confundimos, la mayor parte del tiempo."
"¿Quién podría hablar en nombre del océano? ¿Quién podría jactarse de ser el portavoz del infinito?"
"La piedra sólo se dirige a la piedra, pero con palabras del universo.
"¿Acaso pretendí escribir movido por mis certezas? -decia un sabio.
"Escribo porque no tengo ninguna."
"Negación de nuestras cortantes afirmaciones, el desierto es pregunta al Todo y horizonte de nada."

Nunca una hoja de cuchillo terminará con una barra de acero.

Nunca la arena renegará de la arena.

Edmond Jabès (El Cairo, 1912- París, 1991), de Livre du partage, 1987. Jorge Fondebrider, Poesía francesa contemporánea 1940-1997. Edición bilingüe, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1997

L'heritage, I
Il y a toute la nuit à traverser pour arriver au matin. / Lutter contra chaque ombre, non pas en les affrontad mais en les assumant./ Tourner adroitement la difficulté./ Déjouer leurs manœuvres. // Si, pour l'homme, la certitude est un besoin, en soi, ell n'est que vague réponse à une avant-derniére question, l'ultime restant en suspens. // ... vague, tel un terrain vague sur lequel jamais ne s'élevara un quelconque édifice, car il tomberait, assitôt, en ruine. // "Ma plume est honnête, disait un sage. Hélas, les mots le sont moins."/ "Qu'est-ce que la pureté? -un pure imposture./ "Le mensonge a, parfois, la limpidité de la verité", disait-il. /Et il ajoutait: "C'est à cause de leur transparence que nous les confondons, la plupart du temps." // "Qui saurait parler aun nom de l'océan? Qui pourrait se targuer d'ètre le porte-parole de l'infinit?/ "Le caillou ne s'adresse qu'au caillou, mais avec des mots d'universe. /"Ai-je prétendu écrire, mû par mes certitudes? -disait un sage. / "J'ecris parece que je n'en ai aucune."/ "Négation de nos tranchantes affimations, le désert est question au Tout et horizont du rien." // Jamais une lame de couteau ne viendra à bout d'une barre d'acier. // Jamais le sable ne reniera le sable.

Foto: Jabès, por Jacques Robert EPC

De Jabès en este blog:

Rostro del presente, rostro del pasado

La eternidad de las piedras

viernes, junio 12, 2009

Miyazawa Kenji / Héroes


Tema 1063

Las nuestras son sencillas cercas estilo Ainu.
Parcelamos y volvimos a parcelar el moreral
en nuestra pulgada de jardín,
pero aun así no pudimos mantenernos.
En abril
era negra el agua de los arrozales,
minúsculos remolinos de aire oscuro
cayeron del cielo como gránulos,
y los pájaros volaron
con sus roncos llamados.
Estos campos llenos de agudas piedras,
donde retoñaron colas de caballo y ajenjo,
son cultivados por mujeres
que se alivian de sus cargas
remendando las ropas del hijo mayor,
que cocinan y hacen las tareas domésticas,
que cargan con los disgustos y deseos de la familia.
Sólo con un puñado de comida ordinaria
y seis horas de sueño todo el año.
Y aquí,
si uno planta dos arrobas de trigo salen cuatro.
¿Es esa gente -me gustaría saberlo-,
tan diferente
de los revolucionarios encerrados en las cárceles,
de los artistas que mueren de hambre por su sino,
esos héroes de nuestro tiempo?

Kenji Miyazawa (Hanamaki, 1896-1933), Alberto Girri, Versiones, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1974

Foto: Kenji RINPOO The Asia-Pacific Journal: Japan Focus

D.H. Lawrence / Dos poemas


Autocompasión

Jamás vi una bestia salvaje
Que fuera autocompasiva.
Un pequeño pájaro caerá congelado de una rama
Sin haber tenido jamás que disculparse a sí mismo.

Pax

Todo lo que importa es ser uno con el Dios viviente,
una criatura en la casa del Dios de la Vida.

En paz, como el gato dormido sobre una silla,
en paz,
y ser uno con el dueño de casa, con la dueña
en la casa, en la viviente montaña de la casa,
durmiendo junto al hogar, y grande frente al fuego.

Durmiendo con el hogar del mundo viviente,
girando en la casa ante el fuego de la vida
sintiendo la presencia del Dios viviente
como una gran afirmación
de una profunda calma en el corazón
una presencia
como la del dueño de casa sentado a la mesa
desde su propio, gran ser,
en la casa de la vida.

D.H. Lawrence (Eastwood, 1885-Vence, Francia, 1930), Poemas. Edición no bilingüe. Traducción de Mario Satz. Editorial Argonauta, Buenos Aires, 1990

Self-pity
I never saw a wild thing/ sorry for itself./ A small bird will drop frozen dead from a bough/ without ever having felt sorry for itself.

PoemHunter

Pax
All that matters is to be at one with the living God/ to be a creature in the house of the God of Life.// Like a cat asleep on a chair/ at peace, in peace/ and at one with the master of the house, with the mistress,/ at home, at home in the house of the living,/ sleeping on the hearth, and yawning before the fire. // Sleeping on the hearth of the living world/ yawning at home before the fire of life / feeling the presence of the living God/ like a great reassurance/ a deep calm in the heart/ a presence/ as of the master sitting at the board/ in his own and greater being,/ in the house of life.

The complete poems of D. H. Lawrence Google Books

Foto: Lawrence (derecha), con Aldous Huxley, en Bandol, 1929 FotoTop

jueves, junio 11, 2009

Alberto Girri / De "Lírica de percepciones", 1


Fáustico

Al cerrar el libro
la consabida reminiscencia:
¡darse a una
Noche de Walpurgis propia!

beldades que maliciosamente
se le acercan, cortejan, excitan,
rozándole los hombros,
tocándole los talones,

Lamias semidesnudas
yéndose de entre sus dedos,
transformadas en viejas escobas,
polvorientos hongos,
deformes y delgados tirsos,
piñas por cabezas.

Trivial,
¡querer de ese desfile, gozo
asistido por el cinismo y la furia,
una dádiva para su mortalidad de lector,
mudable e inmutable,
como nube y como esfinge!

Pero no trivial
su obstinación, que a fuerza
de recorrerla la letra se le doblegue,
la mente no quiera ya disuadir,
visibles y familiares
las marcas de un pie equino sobre la mesa.

Alberto Girri (Buenos Aires, 1919-1991), Lírica de percepciones, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1983

Ilustración: The festival, 1923, Norman Lindsay BPIB

Hermenegildo Sábat / Poemas


Sonido efímero

Idioma indisciplinado
que confía
en el vibrato de un instrumento de viento,
digamos,
un clarinete,
capaz de sostener
una nota
una idea
al borde de un falsetto,
y sorprender
a su intérprete, ajeno a exhibicionismos,
sometido al error recurrente
de expresar con una nota
un pensamiento

Burla inesperada

Hay un bosque perverso
que impide ingreso
a palabras nuevas
harapos del pensamiento
melancólicas súplicas
acariciadas
por ingenuos

Hermenegildo Sábat (Montevideo, 1933), Hechos y no, Platt Grupo Impresor, Buenos Aires, 2006

Foto: Sábat Público.es

miércoles, junio 10, 2009

Umberto Saba / Dos poemas


Invierno

Es noche, invierno ruinoso. Un poco
levantas las cortinas, y miras. Vibran
tus cabellos salvajes, la alegría
te dilata súbita el ojo negro;

lo que has visto -era una imagen
del fin del mundo- te conforta
el íntimo corazón, le da calor y contento.

Un hombre se aventura por un lago
de hielo, bajo una lámpara torcida.

del Canzoniere, 1951


Equipo local

También yo entre muchos los saludo, rojo-
alabardados,*
escupidos
por la tierra natal, por todo un pueblo
amados.

Tembloroso sigo el juego de ustedes.
Ignorantes
expresan con él antiguas cosas
maravillosas
sobre la verde alfombra, del aire, de los claros
soles de invierno.

Las angustias
que blanquean los cabellos de improviso,
son por ustedes, tan lejanos. La gloria
les dé una sonrisa
fugaz: la mejor que tenga. Abrazos
corren entre ustedes, gestos jubilosos.

Son jóvenes, por la madre viven;
los lleva el viento en su defensa. Los ama
también por esto el poeta, de los otros
distintamente - igualmente conmovido.

* alude al escudo de Trieste, alabardado.

de Parole, Cinque poesie per il gioco del calcio, 1933-34

Umberto Saba (Trieste, 1883-Gorizia, 1957)
Versiones de J. Aulicino


Inverno
È notte, inverno rovinoso. Un poco / sollevi le tendine, e guardi. Vibrano/ tuoi capelli selvaggi, la gioia/ ti dilata improvvisa l'occhio nero;//che quello che hai veduto - era un'immagine/ della fine del mondo - ti conforta/ l'intimo cuore, lo fa caldo e pago.// Un uomo si avventura per un lago/ di ghiaccio, sotto una lampada storta.

Squadra paesana
Anch'io tra i molti vi saluto, rosso- /alabardati,/ sputati/ dalla terra natia, da tutto un popolo/ amati.// Trepido seguo il vostro gioco./ Ignari/ esprimete con quello antiche cose/ meravigliose/ sopra il verde tappeto, all'aria, ai chiari/ soli d'inverno.// Le angosce / che imbiancano i capelli all'improvviso,/ sono da voi così si lontane! La gloria/ vi dà un sorriso / fugace: il meglio onde disponga. Abbracci/ corrono tra di voi, gesti giulivi.// Giovani siete, per la madre vivi;/ vi porta il vento a sua difesa. V'ama/ anche per questo il poeta, dagli altri/ diversamente - ugualmente commosso.


http://www.arlindo-correia.com/040403.html

Ilustración: Dibujo de Saba con el detalle de los zapatos Ministerio de los Bienes y las Actividades Culturales, Italia

Griselda García / Ojo


El ojo del que mira

Es ciego el anciano del laúd.
Gira en blanco
su ojo velado
cuando toca.
Herido de luz
de una luz infinita
en el gesto se ve
que es pájaro.

Una explosión de pimpollos en las venas
pétalos que el sueño del mal
ha vuelto negros.
¿Es posible atisbar
por el blanco del ojo
y que lo visto
no deje huella?

Si no se ha buscado
resguardo a tiempo
un batir de alas
ensordece.
Mucho es el daño
que la belleza provoca.

Griselda García (Buenos Aires, 1979), El ojo del que mira, Ediciones la Carta de Oliver, Buenos Aires, 2009.

Foto: Griselda García Las Afinidades Electivas

martes, junio 09, 2009

Alberto Girri / De "Monodias", 2


Flaubertiana

El hirsuto
escriba, misántropo
ofuscado por sentencias
que de perfectas amenazan
con secarle el corazón,
pesadillas de páginas sobre nada,
estilo,
descubre en su espejo
las facciones de un buceador,
cómo se hunde y asciende,
obstinadamente,
las manos siempre vacías,
azulado el rostro;

hermanos,
en el sarcasmo del fracaso,
la obsesión de que las causas
malogradas son las únicas genuinas,

¡galeote y nadador,
sirviéndose con la inhumana
compulsión de que no haya
entre los principios del placer
sino el que se desliza
de la incertidumbre,
tentativa tras tentativa!,
¡el copioso placer de lo no fértil!

Alberto Girri (Buenos Airess, 1919-1991), Monodias, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1985

Ilustración: Taller, 2000, Guillermo Muñoz Vera ArteSpain.com

Edmond Jabès / Rostros


Rostro del presente, rostro del pasado

Rostro del presente. Rostro del pasado.
Un velo los separa. Una cortina húmeda.
El ojo, aún enturbiado, con una antigua lágrima.
Melancolía. Melancolía.

Morimos de lo que nos reduce.

Edmond Jabès (El Cairo, 1912- París, 1991), de L'appel (1985-1988)
Traducción de Jorge Fondebrider


Visage du present. Visage du passé
Visage du présent. Visage du passé./Un voile les sépare. Un rideau humide./L'œil, encore brouillé, d'une larme ancienne./ Mélancolie. Mélancolie.// Nous mourons de ce qui nous réduit.

Foto: Jabés Answers.com

De Jabés en este blog:

La eternidad de las piedras

lunes, junio 08, 2009

Umberto Saba / Vidrio


El vidrio roto

Todo se mueve contra ti. El mal tiempo,
las luces que se apagan, la vieja
casa sacudida por una ráfaga y que amas
por el mal sufrido, las esperanzas
defraudadas, algún bien en ella gozado.
Sobrevivir te parece una recusación
de la obediencia a las cosas.
Y en el quebranto
del vidrio en la ventana está la condena.

Umberto Saba (Trieste, 1883-Gorizia, 1957), "Ultime cose", 1933-1943, en Parole-Ultime cose, Mondadori, Milán, 1966

Versión de J. Aulicino

Il vetro rotto
Tutto si muove contro te. Il maltempo,/le luci che si spengono, la vecchia/ casa scossa a una raffica e a te cara/ per il male sofferto, le speranze/ deluse, qualche bene in lei goduto./ Ti pare il sopravvivere un rifiuto/ d’obbedienza alle cose./ E nello schianto/ del vetro alla finestra è la condanna.

Biblioteca di Keraunia

Foto: Saba chiaradeluca.leonardo.it

De Saba en este blog:
La cabra / Retrato de mi nena / Primera y segunda licencia

Quevedo /20

Salmo XXVIII

Amor me tuvo alegre el pensamiento,
y en el tormento, lleno de esperanza,
cargándome con vana confianza
los ojos claros del entendimiento.

Ya del error pasado me arrepiento;
pues cuando llegue al puerto con bonanza,
de cuanta gloria y bienaventuranza
el mundo puede darme, toda es viento.

Corrido estoy de los pasados años,
que reducir pudiera a mejor uso
buscando paz, y no siguiendo engaños.

Y así, mi Dios, a Ti vuelvo confuso,
cierto que has de librarme de estos daños;
pues conozco mi culpa y no la excuso.

De Quevedo y Villegas

domingo, junio 07, 2009

Ardengo Soffici / Hospital


Hospital de campaña 026


¡Ocio dulce del hospital!
Se duerme por semanas enteras,
El cuerpo que habíamos despedido
No puede creer todavía en esta felicidad: vivir.

Las blancas paredes de la habitación
Son como paréntesis cuadrados,
El espíritu reposa allí,
Entre el ardiente furor de la batalla de ayer
Y el enigma florecido que mañana recomenzará.

Tregua clara, crisol de sentidos múltiples,
Aquí todo converge en una unidad indecible;
Misteriosamente siento fluir un tiempo de oro
En el que todo es igual:
Los bosques, las cotas de la victoria, los alaridos, el sol, la sangre de los muertos,
Yo mismo, el mundo
Y estos limones amarillos,
Que miro amorosamente resplandecer
Sobre mi negra mesita de hierro, junto a la almohada.

Ardengo Soffici (Rignano sull'Arno, 1879 - Forte dei Marmi, 1964). Roberta L. Payne, A selection of modern poetry in translation (Italiano-Inglés) Google libros

Esta traducción: J. Aulicino


Ospedale da campo 026
Ozio dolce dell'ospedale!/Si dorme a settimane intere,/ Il corpo che avevamo congedato/ Non sa credere ancora a questa felicità: vivere.// Le bianche pareti della camera / Son come parentesi quadre,/ Lo spirito vi si riposa /Fra l'ardente furore della battaglia d'ieri/ E l'enigma fiorito che domani ricomincerà.// Sosta chiara, crogiuolo di sensi multipli,/ Qui tutto converge in un'unità indicibile;/ Misteriosamente sento fluire un tempo d'oro/ Dove tutto è uguale:/ I boschi, le quote della vittoria, gli urli, il sole, il sangue dei morti./ Io stesso, il mondo,/ E questi gialli limoni,/ Che guardo amorosamente risplendere/ Sul mio nero comodino di ferro, vicino al guanciale.


Foto: Soffici Non solo biografie

Quevedo /19

SIGNIFICA LA INTERESABLE CORRESPONDENCIA
DE LA VIDA HUMANA

El ciego lleva a cuestas al tullido:
dígola maña, y caridad la niego;
pues en ojos los pies le paga al ciego
el cojo, sólo para sí impedido.

El mundo en estos dos está entendido,
si a discurrir en sus astucias llego:
pues yo te asisto a ti por un talego;
tú, en lo que sé, cobrar de mí has querido.

Si tú me das los pies, te doy los ojos:
todo este mundo es trueco interesado,
y despojos se cambian por despojos.

Ciegos, con todos hablo escarmentado:
pues unos somos ciegos y otros cojos,
ande el pie con el ojo remendado.

De Quevedo y Villegas

sábado, junio 06, 2009

Luis Enrique Belmonte / Oración


Oración del carnicero

Señor, lame nuestros cuchillos,
ensaliva las costillas y las vértebras.
Que estos tajones en la res
sean ranuras para llegar hasta ti.
Que la jifa no atraiga a las hienas,
y que los ganchos no hieran a los aprendices.
Diluye con tu lluvia toda la sangre que avanza,
lenta, espesa, por debajo de las puertas.
No dejes que los pellejos
sean vendidos a los traficantes,
ni dejes que nadie alce los fémures
de los que se han sacrificado.
Míranos a través de los ojos desorbitados de los bueyes.
Que la luz exangüe de nuestra única bombilla
ilumine tu escondrijo, entre venas, nervios
y tendones. Señor, deja que nos ensañemos esmeradamente
hasta llegar al suculento blanco de tus huesos
y que sienta tu presencia
en las manchas de los delantales o debajo de las uñas.
Bendice lo que queda, este banquete para perros,
moscas y zamuros, Señor, bendice lo más puro.
Y refrigera en tu silencio
toda la carne que amamos.

Luis Enrique Belmonte (Caracas, 1971), Paso en falso, Ediciones Mucuglifo, Mérida, Venezuela, 2004

Enviado por Gustavo Valle

Ilustración: Stenographic Figure, 1942. Jackson Pollock, Museo de Arte Moderno, Nueva York WebMuseum

Quevedo /18

PROCURA ADVERTIR LA LOCA OPINION
DE LAS PIEDRAS PRECIOSAS

Si el mundo amaneciera cuerdo un día,
pobres anochecieran los plateros,
que las guijas nos venden por luceros
y, en migajas de luz, jigote el día.

La vidriosa y breve hipocresía
del Oriente nos truecan a dineros;
conócelos, Licio, por pedreros,
pues el caudal los siente artillería.

Si la verdad los cuenta, son muy pocos
los cuerdos que en la Corte no se estragan,
si el ardiente diamantón los hace cocos.

Advierte cuerdo, si a tu bolsa amagan,
que hay locos que echan cantos, y otros locos
que recogen los cantos y los pagan.

De Quevedo y Villegas


Notas del editor:

guija: piedra lisa y pequeña
jigote: guiso de carne picada
caudal: hacienda, bienes
hacer cocos: halagar a alguien con fiestas o ademanes
echar cantos: tirar piedras: estar loco o muy irritado

viernes, junio 05, 2009

Hugo Padeletti / Un día


'HE AQUI UN DIA
que nos da grandes esperanzas'. Tomarlo
desde lejos.
No hay dos días iguales.

pero es inútil comparar: ahora
o nunca.
Hacia la noche 'hemos tenido buen viento

pues varios inciertos han sido fijados':
la polenta está espesa y sabrosa
y las escarolas a punto,

la llama de la vela
arde sin parpadear.
Quedarse sentado en la gruta

y dejar de pensar
es lo más conveniente —eventualmente
la roca cede.

Hugo Padeletti (Alcorta, 1928), Antología poética (1944-1980), Editorial Pre-Textos, Valencia, 2006

Ilustración: Window 1, 1996, Guillermo Muñoz Vera ArteSpain.com

Gerardo Gambolini / Subrayados


Citación

Los peregrinos en la cubierta,
rezando al rayo del sol en el Mar Rojo.
Y entonces una frase: las noches caían sobre el Patna
como una bendición.

O el tiempo de Petrarca,
tanto más veloz y leve
cuanto más se acerca al día final.
O el comienzo más perfecto: Llámenme Ismael.

Frases subrayadas en los libros,
1978, 1980, 1973.
Aunque debe haber forma de saberlo,
no lo sé. Pero una vida

puede sostenerse de algún modo
en frases sueltas.
Quienquiera que yo sea
me encomiendo.

El curso, la marea, el color blanco.
O cuando alguien escribe
que él también es apariencia,
que lo está soñando otro.

Gerardo Gambolini (Buenos Aires, 1955). Inédito

Ilustración: El paso 3 Consuelo Mariño

De Gambolini en este blog:

Deriva

Omnes iuncti vincemus

Quevedo /17

SONETO AMOROSO

Tras arder siempre, nunca consumirme;
y tras siempre llorar, nunca acabarme;
tras tanto caminar, nunca cansarme;
y tras siempre vivir, jamás morirme;

después de tanto mal, no arrepentirme;
tras tanto engaño, no desengañarme;
después de tantas penas, no alegrarme;
y tras tanto dolor, nunca reírme;

en tantos laberintos, no perderme,
ni haber, tras tanto olvido, recordado,
¿qué fin alegre puede prometerme?

Antes muerto estaré que escarmentado:
ya no pienso tratar de defenderme,
sino de ser de veras desdichado.

De Quevedo y Villegas

jueves, junio 04, 2009

Juan Gelman / deatrásalante en su porfía


Razones

Del arte erótico a la ciencia sexual
hay continentes tristes,
escuelas, talleres, cuarteles.
Las cosas tienen aspecto de
amistad mutilada y el amor
desea una verdad.
¿De qué sirven ciencias que
le ladran la puerta que no tiene?
La luna en lunas del ropero
se liberó del cielo y
despierta entendimientos de lo amado.
La noche pasa como
nave lejana con dedos
que tocan íntimas sustancias
Los movimientos del estar
nos preguntan qué ser.


La pala

La esencia de la pala
no tiene esencia, pero
cava y sus combinaciones con la tierra
abren túneles, pozos.
Sin ella, ¿quién se ahueca
para llenarse de vacío?
El acto último del amor puro
no juzga ni calcula, desoculta
los crepúsculos secos de
mieles amargas. Todo
se torna forastero y hay sombras,
como arenas dormidas.


Bosques

En la efervescencia del bosque
nace el lento mirar de los cedros
junto al agua helada. Sus segundos
tardan en pasar, como planetas
donde se han visto amores que
desean desear mejor. Su tamaño,
¿entra en el tamaño que fueron? ¿Van a entrar
en el que tendrán cuando las casas
se hagan con música y no sangre?
Los ojos del cuerpo ven
el amor que no ve y camina
con la verdad delante.
Habita un movimiento continuo
en el bosque interior
sin límite ni auxilio, mira
el agua helada.

Juan Gelman (Buenos Aires, 1930-México, 2014), deatrásalante en su porfía, Ciudad de México 2007/2008, Seix Barral, Buenos Aires, 2009

Foto: Gelman. Nueva Delhi, abril 2009 Revista Ñ/ EFE

Leopoldo María Panero / Cuatro poemas


A Cavalcanti

“Per ch’i no spero
per ch’i no spero di tornar,
per ch’i no spero di tornar giamaix”.

Guido Cavalcanti

Espero que nos hagas la historia de todos los olvidos
del olvido de mi frente en la marea de la copa
donde un cielo diminuto se asfixia
en la marea cruel de la cerveza
do yace el hombre
como un invierno muerto entre la yedra,
entre la hiedra cruel de la memoria.

Ayúdame a vencer a los pájaros que
persiguen al hombre.

Todo vendrá tan silenciosamente en el viento
como un árbol que en la página crece.

de Guarida de un animal que no existe, 1998


Piedra negra

Señor del mal, ten piedad de mi madre
que murió sin sus dos tetas
y sobre la que yo escupí,
y ahora amo
ahora en vano reclamo al país de los muertos
que murió envuelta en víboras y víctima
de una podredumbre que nos hacía mirarnos a los ojos
como dicen que Dios mira a los hombres, con horror
con pena del asesino, con tibia extrañeza
de la jibia que entre sus manos se retuerce
por temor a ser mirada por Dios,
y ver en su luz que no merece
ni mereció nunca la vida: y que él arroja
desde lo alto del cielo a Despeñaperros
diciendo: tan alto subió tu orgullo
mira ahora que cae igual de rápido.
Pero ya voy, madre, a encontrarme
con la única mujer que he conocido, y que es la muerte
cuyo cuerpo con vicio tantas veces he tocado
riéndome de todos mis cadáveres,
y que sea la rosa infecunda de la nada,
que tantas veces cultivé porque se parecía a la muerte,
la que recuerde mis heces a otros condenados
a escribir y mear, bajo el sol entero
en esta habitación parecida a un retrete
donde la crueldad dora la piedra negra
en que toda vida acaba, y se celebra
tirando de la cadena.

de Piedra negra o del temblar, 1992


Thomas Muntzer, teólogo de la revolución

Quemaban a los ricos con antorchas
y tal que hierba seca ardían sus cuerpos.
Que el clero, con sus falsas oraciones
te consuele de desaparecer.
Todos los hombres se creían dios.
Mataban y luego eran despedazados.
Lutero maneja con mayor elegancia los libros:
su mano que no trabajó nunca sabe
mover las páginas y engañar a los hombres.
Muntzer tiene la pasión y no la idea:
sin duda morirá despedazado.

de El último hombre, 1983


Haiku

Si no es ahora ¿cuándo moriré?
Si no es ahora que me he perdido en medio
del camino de mi vida, y voy
preguntando a los hombres quién soy, y
para qué mi nombre, si no es ahora
¿cuándo moriré?
Si no es ahora que aúllan los lobos a mi puerta
si no es ahora que aúllan los lobos de la muerte
si no es ahora que está como caído
mi nombre al pie de mí, y boquea, y pregunta
a Dios por qué nací: si no es ahora
¿cuándo moriré?

de Last River Together, 1980

Leopoldo María Panero (Madrid, 1948-Las Palmas de Gran Canaria, 2014), Poesía Completa (1970-2000), Visor, Madrid, 2001
En Poesía Mundial de la A a la Z

Foto: Panero Cristóbal Manuel /El País, Madrid, 2007

Quevedo /16

PELIGROS DE HABLAR Y DE CALLAR,
Y LENGUAJE EN EL SILENCIO


¿Cómo es tan largo en mí dolor tan fuerte,
Lisis? Si hablo y digo el mal que siento,
¿qué disculpas tendrá mi atrevimiento?
Si callo, ¿quién podrá excusar mi muerte?

Pues, ¿cómo, sin hablarte, podrá verte
mi vista y mi semblante macilento?
Voz tiene en el silencio el sentimiento:
mucho dicen las lágrimas que vierte.

Bien entiende la llama quien la enciende;
y quien los causa, entiende los enojos;
y quien manda silencios, los entiende.

Suspiros, del dolor mudos despojos,
también la boca a razonar aprende,
como con llanto y sin hablar los ojos.

De Quevedo y Villegas

miércoles, junio 03, 2009

Geoffrey Hill / Respublica


La estridente alta
cívica fanfarria
del desgobierno. Es
lo que sostenemos.

Insolencia salvaje,
conjuntos sin
distinción. Coraje
de los hombres comunes:

consumido en la chusma,
su testimonio sobrante
después de siglos
se les concedió

como un indulto.
Y otras fidelidades
otras fortalezas
rotas como fue estipulado—

Respublica,
evocada con voz quebrada,
sus leyes arcaicas
y su himnodia;

y la destruida esperanza
que tantas veces
fue traída en triunfo
de entre los muertos.

Geoffrey Hill (Bromsgrove, 1932-Cambridge, 2016)
Versión de J. Aulicino

Respublica
The strident high /civic trumpeting/ of misrule. It is/ what we stand for.// Wild insolence,/ aggregates without /distinction. Courage/ of common men:// spent in the ruck/ their remnant witness/ after centuries/ is granted them// like a pardon./ And other fealties/ other fortitudes /broken as named— // Respublica/ brokenly recalled,/ its archaic laws/ and hymnody;// and destroyed hope /that so many times/ is brought with triumph/ back from the dead.

De New and Collected Poems, 1952-1992. Copyright © 1994 Geoffrey Hill. Poetry Foundation

Foto: Hill Yale Press

Quevedo /15

JUSTIFICA SU TINTURA UN TIÑOSO

La edad, que es lavandera de bigotes
con las jabonaduras de los años,
puso en mis barbas a enjugar sus paños,
y dejó mis mostachos Escariotes.

Yo guiso mi niñez con almodrotes
y mezclo pelos rojos y castaños:
que la nieve que arrojan los antaños
aún no parece bien en los cogotes.

Mejor es cuervo hechizo que canario;
mi barba es el cienvinos todo entero,
tinto y blanco, y verdea y letuario.

Negra fue siempre, negra fue primero;
jabelgóla después el tiempo vario:
luego es restitución la del tintero.

De Quevedo y Villegas

En cada ocasión


Apoteosis

En cada ocasión
en que me arrastré
fuera del tiempo,
fui llamado al orden
por la voz imperiosa
de las bocinas neumáticas
que sonaron como las de ángeles
al revés: desde la tierra
anunciando el ingreso.
Desde entonces todo es paraíso:
mi cocina a gas, mi refrigerador.

Jaime Wong (Chang-hua, 1969), Poemas de Wong


Apotheosis

On each occasion
they dragged me
out of time,
I was called to order
by the imperious voice
of air horns that sounded
like on the contrary
angels: from the land
advertising arrival.
Everything is paradise since:
my gas stove, my refrigerator.

Ilustración: Automóvil de los ángeles, 2006, Julio Valentín

martes, junio 02, 2009

Quevedo /14

SONETO AMOROSO DEFINIENDO EL AMOR


Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado;

es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde, con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado;

es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero parasismo;
enfermedad que crece si es curada.

Este es el niño amor, éste su abismo.
¡Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!

De Quevedo y Villegas

lunes, junio 01, 2009

Alberto Girri / De "Existenciales", 1


Navegando hacia Bizancio

Santa Bizancio,
al manifestársenos ciudad
para la imaginación,
extraña a edades:
el austero color,
la línea delicada del arte
como artificio de lo eterno,
repudio de toda fácil
exterioridad.

En espiral
es la forma que nos la describe,
de abajo arriba,

primero sus detalles cotidianos,
jóvenes que se cortejan, enardecen,
y viejos molestos, en harapos,
viles sin remedio,
a no ser que sus almas
alaben al cielo, desatadas,

enseguida,
la mención de cómo
mosaicos de Ravenna se llevaron
hasta su templo,
Hagia Sofía,
Santa Sofía, Santa Sabiduría,
para allí instarnos a permanecer
con el fuego de Dios, suspendidos,
figuras en los brillantes muros
(¡tan de Yeats,
juntar cristianismo y teosofía,
y algo de Blake,
y prerrafaelistas!),

y cerrándose la espiral
con un desvarío estetizante:
augurar
que lleguen nuestros cuerpos al estado
de objetos preciosos, esmalte y oro,
como por orfebres griegos,
y en árboles de oro y plata
pájaros autómatas canten
para mantener insomne
al emperador de Bizancio:

¡Yeats,
y la superstición por el artista,
rezagados el sentir, la inteligencia!

Alberto Girri (Buenos Aires, 1919-1991), Existenciales, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1986

Sailing to Byzantium, de W.B. Yeats, y versión (sin mención de traductor)

Foto: Incensario del siglo XII, plata con dorados, 36x30 Muestra de arte bizantino Royal Academy of Arts, Londres, octubre 2008 / marzo 2009

Dos poemas de Lucas Tejerina



Mi vida se vendrá abajo
rodará
por el cogote del caballo
cuando el caballo
baje su cogote
para tomar agua.

Ahora
miro la ruta
y espero
a que la bestia
sacie su sed.

Años después
mi vida se vendrá abajo.

*

Este campo
me confirma la sospecha:
dejemos al hombre
en manos del hombre
dejemos a Dios
en manos de Dios.
Tapemoslé los pies
y al cabo de una horas
sólo serán hechos
de aislada trascendencia.

Sólo serán hechos
de aislada trascendencia.

Lucas Tejerina (Bel Ville, 1974), de "Campo", Vuelve, Caballo Negro Editora, Córdoba, 2009
Foto: Tejerina, Caballo Negro Editora

Quevedo /13

FINGE DENTRO DE SI UN INFIERNO
CUYAS PENAS PROCURA MITIGAR, COMO ORFEO,
CON LA MÚSICA DE SU CANTO, PERO SIN PROVECHO

A todas partes que me vuelvo veo
las amenazas de la llama ardiente,
y en cualquiera lugar tengo presente
tormento esquivo y burlador deseo.

La vida es mi prisión, y no lo creo;
y al son del hierro, que perpetuamente
pesado arrastro, y humedezco ausente,
dentro en mí propio pruebo a ser Orfeo.

Hay en mi corazón furias y penas;
en él es el amor fuego y tirano,
y yo padezco en mí la culpa mía.

¡Oh dueño sin piedad que tal ordenas,
pues, del castigo de enemiga mano,
no es precio ni rescate l'armonía!

De Quevedo y Villegas