miércoles, agosto 04, 2021

Jorge Eduardo Eielson / Cuerpo de tierra



Todo lo que veo sobre la tierra 
Me convence que jamás seré un hombre 
Ni una mujer ni una hormiga 
Y ni siquiera una persona educada 
No me corto el pelo ni la barba 
Sino cuando el cielo me lo pide 
El cocodrilo es mi hermano querido 
Las cucarachas mi única familia 
Comparto con la yerba y con el sapo 
El amor a la lluvia con la araña el arte 
De levantar castillos de saliva 
Así avanzo avanzo todavía 
Generalmente en cuatro patas 
Encima de dos zapatos 
O debajo de un sombrero

Jorge Eduardo Eielson (Lima, 1924-Milán, Italia, 2006), Noche oscura del cuerpo, Jaime Campodónico Editor, Lima, 1989
Envío de Jonio González


Foto: Viceversa

martes, agosto 03, 2021

Alberto Pipino / En Riverside Drive



Renuncié al Río de la Plata, exilio, retorno, 
ya ningún tazón de bayas o de semillas 
me ilusiona, lejos se oye el runrun 
de un avión que va al sur. 
Apegado al ser humano, sus ciudades y ríos, 
acá veo a una mujer saboreando vino 
y disfruto como si lo bebiera 
yo mismo. 

Al instante evoco las ondas del Sena, los labios 
del Xolotlán, los límites del río Masacre,
los cantos del Moscova, y en caída   
libre desde lo alto 
del Washington Bridge aleteo desafiando a la 
razón, sin temer al desvío ni a tu lectura, 
o al vacío que rompe bordes, sean
profanos o sumisos.

A veces la lluvia me rehúsa su caricia y la luz 
me cubre de hielo transparente, pero igual
me doy baños de tierra en Trinity Church Cemetery,
busco bichos y restos de frutas en las aceras 
y patios de las escuelas de Hamilton 
Heights, hasta que la alegría 
temple mi último gorjeo.

¡Ah, Riverside Drive!, no solo eres un lado 
de la corriente natural para llegar 
al deseo, sos además 
el sitio, cavidad 
y arbusto para cobijar lo que queda de mí, 
poner el pico bajo el ala y soñar 
que aquí enlazo siluetas 
del país que tuve.
 
Sí, soy un viejo gorrión que gusta del aire 
viciado e imita silencios. En el Hudson 
un soplo me eriza el plumaje
gris y el pecho prieto,
confiado confundo al río con el cielo, a una 
anguila de cristal con una estrella fugaz 
que sigo hasta el fondo,
seducido por la luna.

Alberto Pipino (Buenos Aires, 1942),  Riverside Drive, etcétera, inédito


Foto: Alberto Pipino, Librería y Centro Cultural Barco de Papel, Nueva York, 2016

lunes, agosto 02, 2021

Jerome Rothenberg / De "Khurbn & otros poemas"




Dos geshray (el grito)

          Erd, zolst nit tsudekn mayn blut
          un zol nit kayn ort zayn far mayn geshray 
                                                         (Job 16:18)

–practica el grito –dije
(¿por qué habré dicho eso?)
porque era su grito & no el mío
se cernía entre nosotros       nítido
a los sentidos siempre nítido ocupaba
el lugar central
luego vino otro y lo miró fijo
a los ojos y allí en el fondo encontró un recuerdo
de caballos galopando más rápido las ruedas teñidas de rojo
tras ellos      los polacos habían reservado
un día de fiesta pero el judío
encerrado en el armario gritaba
para sus adentros un grito
sin sonido       tan mudo que
se arremolinaba alrededor del mundo 
tan feroz que quebraba las piedras
que hacía saltar los clavos de los zapatos
apilados a la entrada    los objetos dan fe
–la ley lo dice–
los zapatos & aquellos otros objetos más queridos
como el cabello & los dientes dan fe
con su sola presencia
No es que compartan –diría– el dolor
o que lo muestren ni siquiera las fotos desde donde
las expresiones de los muertos proyectan su lumbre
las montañas de muletas las montañas de prótesis
dan fe los anteojos dan fe
las maletas los zapatos de los niños los turistas alemanes
en ese tinglado en que oshvientsim se había transformado
la inscripción todavía brillando en los portones 
toda en mayúsculas
ARBEIT MACHT FREI
& a un costado    HOTEL
y BAR - COMIDAS
el espíritu del lugar disolviéndose
indiferente a su presencia
allí junto a los otros fantasmas
el tío lamentándose
los párpados cada vez más marrones un ojo
saliéndole de la nalga
este hombre con cuerpo 
de cangrejo
las tripas para afuera
las rosadas carnes de sus hijos
colgándole
con las rodillas subidas hasta el pecho
no hay holocausto
para ellos     solo khurbn
la palabra que aún dicen los muertos
que dicen       mi khurbn
& el khurbn de mis hijos
la única palabra que admite el poema
porque es la que decían ellos
la palabra como preludio del grito
entra
por el culo
sube por las tripas
hasta la garganta 
& estalla
en un llanto    un grito
es ese grito de él lo que me asalta
llorando en      oshvientsim
& convoca al poema

Jerome Rothenberg (Nueva York, Estados Unidos, 1931), "Khurbn & otros poemas" (1989), El trabajo del sueño. Antología 1960-1999, selección, traducción y prólogo de Mercedes Roffé, Hilos Editora, Buenos Aires, 2013

Khurbn (yiddish, del hebreo khurban): destrucción, ruina, devastación, estrago, holocausto; palabra usada tradicionalmente para referirse al destino sufrido por el templo o templos de Jerusalén, y de allí a cualquier tragedia humana de grandes proporciones. (N. de la T.)

 


Dos Geshray (The Scream)

            Erd, zolst nit tsudekn mayn blut 
            un zol nit kayn ort zayn far mayn geshray
                                          (Job 16:18)

“practice your scream” I said
(why did I say it?)
because it was his scream & wasn’t my own
it hovered between us       bright
to our senses always bright it held
the center place
then somebody else came up & stared
deep in his eyes there found a memory
of horses galloping faster the wheels dyed red
behind them       the poles had reserved
a feast day but the jew
locked in his closet screamed
into his vest a scream
that had no sound therefore
spiraled around the world
so wild that it shattered stones
it made the shoes piled in the doorway
scatter their nails        things testify
–the law declares it–
shoes & those dearer objects
like hair & teeth do
by their presence
I cannot say that they share the pain
or show it not even the photo
in which the expressions of the dead shine forth
the crutches by their mass the prosthetic limbs by theirs
bear witness the eyeglasses bear witness
the suitcases the children’s shoes the german tourists
in the stage set oshvientsim had become
the letters over its gates still glowing
still writ large
ARBEIT MACHT FREI
& to the       HOTEL
and GASTRONOMIC BAR
the spirit of the place dissolving
indifferent to his presence
there with the other ghosts
the uncle       grieving
his eyelids turning brown an eye
protruding from his rump
this man whose body
is a crab’s
his gut turned outward
the pink flesh of his children
hanging from him
that his knees slide up against
there is no holocaust
for these       but khurbn only
the word still spoken by the dead
who say       my khurbn
& my children’s khurbn
it is the only word that the poem allows
because it is their own
the word as prelude to the scream
it enters
through the asshole
circles along the gut
into the throat
& breaks out
in a cry       a scream
it is his scream that shakes me
weeping       in oshvientsim
& that allows the poem to come

domingo, agosto 01, 2021

Gabriela Schuhmacher / De "Golpe de frío"




Los colores del atardecer

aparecían al terminar las tareas.
El hijo de Doña María, la vendedora
de frutas y verduras, nos acompañaba
a contemplar el cielo.
Luego de una larga jornada 
sobre el tractor, sus ojos 
nos acercaban la luz 
del corazón de las sandías partidas, del jugo
de los melones ablandados por las lluvias. 
Él, antes de sentarse con nosotros,
se bañaba solo y al salir de la pileta 
cruzaba los brazos tiritando de frío.
Su rostro abría un éxtasis lejano
que nos dejaba desnudos, uno al lado del otro, 
en el vacío de la tarde.


El origen de las estrellas

Miraba a los mayores hacer el fuego
como quien contempla el origen de las estrellas. 
A esas alturas ya había descubierto que no nacían solas. 
Se trataba de minúsculos grupos resultantes 
de una materia nebulosa. En el proceso de formación, 
algunas explotaban violentamente. Intuí lo infernal:
nada bueno iba a pasar bajo cuerpos vacilantes.


Babas del diablo

Atrás de los piramidales se escondía el sol.
En ese punto de fuga, mi perro desaparecía
y llegaban otros sin dueños. Las babas 
del diablo quedaban retenidas 
por los pinos. Las avispas 
hacían sus panales y en lo bajo de los troncos 
varias culebras se encontraron muertas.
Las mujeres avanzábamos de la mano, 
o convencíamos a algún amigo para que
nos acompañara a explorar. 
Agitadas, voceábamos su nombre, 
dándonos palmadas sobre la boca. 
La gloria y el miedo iniciaron un lugar donde
luces y sombras se perdían juntas. Inexpertas,
jurábamos que nunca nos íbamos a enamorar.

                                                 / a Fernanda, 
                                                Cecilia e Inés


La fuerza divina

no podía elevarnos. Con la creciente 
el pueblo se puso intransitable.
Por el camino de arena 
se arreaba el ganado
a tierras más altas. Nadie podía 
llegar a la iglesia. 
Dios se había convertido 
en un pájaro que bajaba 
en picada 
para devorar ranas y libélulas:
los temores vagos 
entre el cielo y la tierra
necesitan alimentarse.
Comprendimos, 
en nuestro humano entendimiento, 
que la fuerza divina 
era limitada, sin embargo,
nos salvaba.
Agradecidos, tomábamos sol, 
cerca de la tranquera
para ver el paso de las vacas.

Gabriela Schuhmacher (Sante Fe, Argentina, 1970)

Golpe de frío
,
Universidad Nacional del Litoral,
Santa Fe, 2021









N. del Ad.: Algunos de los poemas de Golpe de frío refieren a los del Trabajar cansa, de Cesare Pavese, según se deja constancia en el final de este libro. De los aquí presentados, "Los colores del atardecer" tributan a "Revelación"; "Babas del diablo", a "Mujeres apasionadas" y "Después".



sábado, julio 31, 2021

Juan Carlos Moisés / Tres poemas



Unos cañitos viejos de andador

Tirados al costado del camino
vimos unos cañitos viejos de andador
que hace varios años mecieron
a una vida pequeña que prometía.

Ahora están bajo las inclemencias
del tiempo; el herrumbre, aunque sigue
su curso implacable, tendrá que trabajar
mucho y sin descanso para terminar,
algún día, con esos pocos restos de materia.
Pienso, sin embargo, que a veces
ni siquiera las palabras duran tanto.

 
Este poema no es político

Este poema no es político.
La poesía que originalmente pudiera
tener este poema tampoco es política.
Pero la poesía que le falta
a este poema sí lo es: política.
Entonces, por acción y también por omisión,
debo admitirlo: este poema es político.


Mensaje subliminal

Al caer la tarde, cuando el día perdía impulso
oímos el canto del zorzal de patas anaranjadas.
Algo se equilibró en el lugar. Algo, sólo eso.
Nosotros callamos y el zorzal entusiasmado
siguió dando lata durante varias horas más.
Con el fin que fuera o con ninguno, se quería quedar.
Fue uno de esos momentos de mensaje subliminal
en que me puse a pensar en el modo sutil, ingenioso,
que vamos siendo mentados por el destino,
llamados a sus filas, compadecidos por él.

Juan Carlos Moisés (Sarmiento, Chubut, Argentina, 1954), "El jugador de fútbol y El viento que hay allá afuera", Op. Cit., diciembre 10, 2015


viernes, julio 30, 2021

Amy Lowell / Si yo fuese Francesco Guardi




I

Creo que eres una clemátide blanca
que asciende por la pared de un jardín frente al mar,
cuando hay una neblina verde sobre el agua
y un niño come un melón en una barca

cuya vela es marrón.


II

Creo que eres el plateado corazón de una gran plaza,
sosteniendo personas pequeñas como cuentas de cristal,
mirándolas desfilar -desfilar- y reunirse,
cuando el sol resbala hacia un ángulo opuesto,
y una tormenta de campanas de iglesia se tiende como un tejado de
                                         [bronce bajo el cielo 
                                                                  
Amy Lowell (Brookline, Massachusetts, Estados Unidos, 1874-1927) The Complete Poetical Works of Amy Lowell, Houghton Mifflin, Boston, 1999
Versión de Jonio González

N. del Ad.: Francesco Guardi fue uno de los grandes pintores neoclásicos de paisajes venecianos en el siglo XVIII. Su célebre "Plaza de San Marcos, hacia la Basílica" está en la National Gallery, de Londres




IF I WERE FRANCESCO GUARDI

I

I think you are a white clematis
Climbing the wall of a seaside garden,
When there is a green haze on the water
And a boy is eating a melon in a boat

with a brown sail.

II

I think you are the silver heart of a great square,
Holding little people like glass beads,
Watching them parade — parade — and gather,
When the sun slips to an opposite angle,
And a thunder of church bells lies like a bronze roof beneath the sky.

jueves, julio 29, 2021

Tamara Kamenszain / De "La novela de la poesía"

 


La prosa poética ya fue
La novela lírica con evocaciones de infancia
Ya fue ya fue
La poesía que se las da de narrativa
También ya fue salvo cuando cuenta


(...)


Conclusión:

Entre el dolor y la alegría
De estar viva
Escribir poesía para mí
Es dar y recibir una promesa
De supervivencia
Hay corte de verso pero también hay
un verso que se encabalga con otro
Si van de la mano ¿cuentan algo?
No sé pero te aseguro
Con toda el alma quieren seguir contando
Para que mañana si me queda tiempo
Yo te pueda pasar en claro mi cuaderno
Escribirte por ejemplo un ensayo titulado
LA NOVELA DE LA POESÍA
¿Será eso hablar de la muerte?
Vos sabrás.

                            Mayo - octubre de 2011

Tamara Kamenszain (Buenos Aires, 1947-2021), "La novela de la poesía", 2012, La novela de la poesía. Poesía reunida, Adriana Hidalgo, Buenos Aires, 2012


Víctor Rodríguez Nuñez / De "La luna según Masao Vicente"

 



palma inclinada
se alebresta el sinsonte
que borda suncia

rompecabezas
kenji guarda las almas
en su almacén

después de muerto
a pedro ese revólver
quién se lo quita

*

en la madera
de mi viejo fusil
otro alfabeto

tiré a matar
bendita la torpeza
que me protege

en la montaña
pesa el triple la pólvora
la ideología

*

la luna aún
en este cielo donde
lorca la puso

sombra que espiga
vértigo de arrozal 
espantapájaros

un cielo cruento
hasta para morir
la luna es buena

*

ni la milicia
ni los bandidos quieren
la luna franca

cueva del diablo
el eco me responde
y con tu voz

dejen en paz
la luna entre los hechos
a nadie acusa  

Víctor Rodríguez Núñez (La Habana, 1955)

La luna según Masao Vicente
,
Espacio Hudson,
Buenos Aires, 2021










miércoles, julio 28, 2021

José María Eguren / De "Simbólicas"



Marcha fúnebre de una marionnette

Suena trompa del infante con aguda melodía…
La farándula ha llegado de la reina Fantasía;
y en las luces otoñales se levanta plañidera
la carroza delantera.
Pasan luego, a la sordina, peregrinos y lacayos
y con sus caparazones los acéfalos caballos;
va en azul melancolía
la muñeca. ¡No hagáis ruido!;
se diría, se diría
que la pobre se ha dormido.
Vienen túmidos y erguidos palaciegos borgoñones
y los siguen arlequines con estrechos pantalones.
Ya monótona en litera
va la reina de madera;
y Paquita siente anhelo de reír y de bailar;
flotó breve la cadencia de la murria y la añoranza;
suena el pífano campestre con los aires de la danza.
¡Pobre, pobre marionnette que la van a sepultar!
Con silente poesía
va un grotesco Rey de Hungría
y lo siguen los alanos;
así toda la jauría
con los viejos cortesanos.
Y en tristor a la distancia
vuelan goces de la infancia,
los amores incipientes, los que nunca han de durar.
¡Pobrecita la muñeca que la van a sepultar!
Melancólico un zorcico se prolonga en la mañana,
la penumbra se difunde por el monte y la llanura,
marionnette deliciosa va a llegar a la temprana
sepultura.
En la trocha aúlla el lobo
cuando gime el melodioso paro bobo.
Tembló el cuerno de la infancia con aguda melodía
y la dicha tempranera a la tumba llega ahora
con funesta poesía
y Paquita danza y llora.


La comparsa

Allí van sobre el hielo las figurantas
sepultando en la bruma su paranieve,
y el automóvil rueda con finas llantas,
y los ojos se exponen al viento aleve.

Allí están con la risa multicolora
cascabeles felices de la locura,
y al poniente fluctúa luz incolora,
y los méganos ciñe la nieve obscura.

Así pasan los bellos, claros semblantes
a la luna del alma, la luna muerta;
las que vimos festivas formas galantes
se pierden en las luces del alba incierta.

La amarilla corneja llora en la nieve
y en un sueño fenece su grito alado;
hoy seguir la comparsa nadie se atreve;
porque aquella alegría no ha regresado


La Tarda

Despunta por la rambla amarillenta,
donde el puma se acobarda;
viene de lágrimas exenta
la Tarda.

Ella, del esqueleto madre,
el puente baja, inescuchada;
y antes que el rondín ladre
a la alborada,
lanza ronca carcajada.

Y con sus epitalamios rojos,
con sus vacíos ojos
y su extraña belleza
pasa sin ver, por la senda bravía,
sin ver que hoy me muero de tristeza
y de monotonía.

Va a la ciudad que duerme parda,
por la muerta avenida,
y sin ver el dolor distraída
la Tarda

José María Eguren (Lima, 1874-1942), "Simbólicas", 1911, Obra poética. Motivos, Biblioteca Ayacucho, Caracas, 2005


Foto: La imagen más difundida de José María Eguren (sin data)

martes, julio 27, 2021

W. H. Auden / Dos poemas




Nota sobre los intelectuales

Para el hombre de la calle, que es, por cierto,
Un agudo observador de las cosas
"Intelectual" sugiere, de un modo directo,
Un hombre que es infiel a su esposa.


Salta antes de pensar

No ha de caer la noción de peligro en el olvido:
No importa cuan suave te hubiera parecido
El camino es ciertamente corto y vertical;
Si lo prefieres piensa, igual ha de saltar.

Los eficaces se vuelven cursis al soñar
Y olvidan lo que un tonto sabría recordar;
Es el miedo más que el buen sentido
Lo que tan velozmente cae en olvido.

Las ocupaciones que agitan al gentío,
La imprecisión, la cerveza, el polvo, el ruido,
Cada año inspiran bromas de sutileza impar:
Ríete si quieres, igual has de saltar.

La ropa cuyo uso se aconseja
No será barata ni tendrá el menor sentido
En tanto consintamos ser ovejas
Que nunca mencionan al desaparecido.

Por las buenas maneras puedes tomar partido
Pero alegrarse cuando todos han partido
Es incluso más difícil que llorar:
Nadie está mirando, e igual has de saltar.

Mide cien brazas la profunda soledad
Que sostiene nuestra cama, querido:
Yo te amo pero debes saltar,
Y la seguridad que soñamos debe pasar al olvido.
 
W. H. Auden (York, Inglaterra, 1907-Viena, 1973), "Dover y otros poemas", Diario de Poesía nº 9, Buenos Aires, invierno de 1988
Traducción de Mirta Rosenberg y Daniel Samoilovich

N. de los T.: "Leap before you look" es una inversión de la frase hecha "Look before you leap" que significa literalmente "Piensa antes de saltar" y podría equivaler al castellano "Piensa antes de actuar"


Foto: W. H. Auden por Howard Coster, 1937 National Portrait Gallery, Londres

Note on intellectuals

To the man-in-the-street, who, I'm sorry to say
Is a keen observer of life,
The word Intellectual suggests straight away
A man who's untrue to his wife.

[1941]

The Double Man, Random House


Leap Before You Look

The sense of danger must not disappear:
The way is certainly both short and steep,
However gradual it looks from here;
Look if you like, but you will have to leap.

Tough-minded men get mushy in their sleep
And break the bylaws any fool can keep;
It is not the convention but the fear
That has a tendency to disappear.

The worried efforts of the busy heap,
The dirt, the imprecision, and the beer
Produce a few smart wisecracks every year;
Laugh if you can, but you will have to leap.

The clothes that are considered right to wear
Will not be either sensible or cheap,
So long as we consent to live like sheep
And never mention those who disappear.

Much can be said for social savoir-faire,
But to rejoice when no one else is there
Is even harder than it is to weep;
No one is watching, but you have to leap.

A solitude ten thousand fathoms deep
Sustains the bed on which we lie, my dear:
Although I love you, you will have to leap;
Our dream of safety has to disappear.

 December 1940

Collected Poems, 1976, 1991, Alfred A. Knopf

lunes, julio 26, 2021

Olga Fiódorovna Bergholz / Oh, amigo, no pensé que el silencio



Oh, amigo, no pensé que el silencio
es lo peor que nos dejaría la guerra.

Tanta quietud que los pensamientos 
son como gritos o sollozos solitarios.

Acá la gente se arrastra rugiendo, retorciéndose, 
y la sangre espuma en la tierra...
Hay tanto silencio que no vendrá
ni el campesino, ni el carpintero, tampoco el agricultor -
nadie, nunca, vendrá.

Tan silencioso todo, enmudecido,
que no es ni vida ni muerte
sino la peor condena.
Ni vida ni muerte -mudez, mudez-
desesperación que encogió la boca.

Los muertos se quieren vengar de lo vivo:
todos saben, todos recuerdan, y callan.

1940, Finlandia

Olga Fiódorovna Bergholz (San Petersburgo, Rusia, 1910-Leningrado, 1975), Animales en Bruto, 5 de marzo de 1917
Versión de Natalia Litvinova
 

Olga Fiódorovna Bergholz, 1944 Agencia Sputnik/Alamy

domingo, julio 25, 2021

John Hewitt / Para todo irlandés



Tu rostro, voz, nombre dirán
los que dominan tales estudios,
como las vetas de un guijarro
fácilmente encapsulan
una geología exacta
los flujos de la lava, las fallas,
los periodos glaciares
los sedimentos que se formaron
y que nos encerraron y mecieron
en las frías mareas que golpean
sobre estas costas desastrosas.

John Hewitt (Belfast, Irlanda del Norte, Reino Unidos, 1907-1987), The Collected Poems of John Hewitt. Edición a cargo de Frank Ormsby. Blackstaff Press, Belfast, 1991
Traducción de Jorge Fondebrider



Nota del Ad.: John Hewitt es uno de los pocos poetas en el mundo que ha merecido el honor de que un bar lleve su nombre. The John Hewitt abrió en 1999 y es propiedad del Centro de Recursos para Desempleados de Belfast


For Any Irishman 

Your face, voice, name will tell
Those master of such scholarship,
As the veins of a pebble
Readily encapsulate
An exact geology,
The lava flows, the faults,
The glacial periods,
The sediments which formed
And grip us locked and rocked
In the cold tides that beat
On these disastrous shores.