jueves, abril 22, 2021

Leonardo Sciascia / Dos poemas

















Abril 

Les busco camorra a las cosas, sentado
al sol de abril que vuelve en mí
a uno de sus juegos de resentimiento y engaño.
Miro encenderse el juego de los niños,
una risa ligera que se encanta
de luz, busca su corazón de música;
quizá su corazón de pena.
La aldea, no lejos, parece hundirse
en el verde: más allá de este juego
lleno de voces, hay sólo un país de silencio.


Desde el tren, llegando a B***

La casa brilla blanca a la orilla del mar;
y la palma se eleva en el azul,
el verde perforado por los limones de oro,
la sombra fría bajo la trama del ramaje.
Los sonidos chirrían en el cristal del día,
una barca roja se aleja inundada de voces.
La chica que aparece en la playa
ha olvidado los secretos susurrados en la noche;
saluda la mano en alto los clamores de la barca,
el azul del día marino, el alto sol ahora;
luego se inclina armoniosa a desatar las sandalias vivaces.

Leonardo Sciascia (Racalmuto, Italia, 1921-Palermo, Italia, 1989), La Sicilia, il suo cuore, Bardi Editore, Roma, 1952
Versiones de Eduardo Mileo


Foto: Leonardo Sciascia en Racalmuto, 1983 La Repubblica


APRILE 

Sto a far camorra sulle cose, seduto
al sole d’aprile che in me torna
a un suo azzardo di risentimenti e di inganni.
Guardo accendersi il gioco dei ragazzi,
una rissa leggera che s’incanta
di luce, cerca un suo cuore di musica;
forse un suo cuore di pena.
Il paese, non lontano, sembra affondare
nel verde: di là da questo gioco
pieno di voci, è solo un paese di silenzio.


DAL TRENO, GIUNGENDO A B*** 

La casa splende bianca in riva al mare;
e la palma che svetta nell’azzurro,
il verde trapunto dal giallo dei limoni,
la fredda ombra sotto la trama dei rami.
I suoni stridono sul cristallo del giorno,
una barca rossa si allontana piena di voci.
La ragazza che esce sulla spiaggia
ha dimenticato i sussurrati segreti della notte;
saluta con la mano alta i clamori della barca,
l’azzurro giorno marino, il sole già alto;
poi si china armoniosa a slacciare i sandali vivaci.

miércoles, abril 21, 2021

Adam Zagajewsk / Dos poemas

















Mirlo

Se sentó un mirlo en la antena de tv,
cantaba una dulce canción de jazz.
¿A quién dices adiós? ¿Qué lloras?
A los que ya no están, contestó el mirlo, 
me despido del día (de sus ojos y párpados),
lloro a una chica que ha vivido en Tracia,
no la pudiste conocer.
Me apena el mimbre que mata la escarcha,
lloro porque todo perece y cambia
y regresa, pero nunca es igual,
En mi pequeña garganta apenas caben
tristeza y desconsuelo, alegría y orgullo,
por esta radical metamorfosis.
Veo avanzar la comitiva fúnebre,
allí, igual cada día, al filo del horizonte.
Van todos, los observo y me despido.
Veo sables, sombreros, pañuelos, pies descalzos, 
cañones, sangre y tinta. Avanzan lentos,
desaparecen en la niebla de la orilla, por la derecha.
De ellos, de ti y de la luz me despido,
y saludo a la noche, porque a la noche sirvo,
a las negras sedas, a las negras fuerzas.


Robespierre ante el espejo

Tengo los labios finos, la nariz afilada.
Mi cara encierra algo de asceta.
Mi mirada puede ser dura
e inflexible.
Sin duda me describirán así
los que historien la gran revolución:
"Despiadado, inflexible, ambicioso."
Ni siquiera yo mismo puedo saber quién soy,
pero ahora, al amanecer, en junio,
en el pueblo, ante el espejo rosado
por la salida del sol,
advierto una sonrisa en mi cara
y una benevolencia
que suele acompañar a la ternura
y a la debilidad.
En la mejilla izquierda llevo una nube negra.

Adam Zagajewski (Lvov, actual Ucrania, 1945-Cracovia, Polonia, 2021), Tierra del fuego, Acantilado, Madrid, 2017 
Traducción de Xavier Farrè


martes, abril 20, 2021

George Szirtes / Variaciones sobre Leopold Staff

















I

Construí con humo mi casa
Y la poblé con fuego
Porque debe haber fuego
En el fuego la casa
En la casa el humo
En el humo yo

II

Él no confiaba en ladrillos y argamasa
Pero la chimenea arrojaba humo
Bajo la chimenea ronroneaban palomas
Bajo la chimenea el graznido del cuervo
Ilusión, gritaba la lejana máquina
Ilusión, exclamó él, y despertó

III

Esta carne tan sólida podría convertirse en piedra
Y sobre esa piedra podría levantarse un edificio
El resto es humo y espejos, humo y energía

IV 

Esos son tus cimientos 
Ahí es donde empezaste 
No busques significados 
No busques finales
Empieza aquí. Prepara el fuego

George Szirtes (Budapest, 1948), Modern Poetry in Translation
Traducción de Jonio González

Nota del Traductor
El propio Szirtes explica que este poema está basado en "Cimientos" [Foundations], de Leopold Staff: "Construí sobre la arena / y se vino abajo; / construí sobre una roca / y se vino abajo. / Ahora, cuando construya, empezaré / por el humo de la chimenea". [I built on the sand / And it tumbled down / I built on a rock / And it tumbled down / Now when I build, I shall begin / With the smoke from the chimney], que leyó traducido del polaco por Czeslaw Milosz en Post-War Polish Poetry, Doubleday, Nueva York, 1965.



VARIATIONS ON LEOPOLD STAFF

1

I built my house of smoke
And peopled it with fire
Because there must be fire
Within the fire the house
Within the house the smoke
Within the smoke myself

2

He did not trust in bricks and mortar
But the chimney spouted smoke
Down the chimney pigeons purring
Down the chimney raven’s croak
Illusion, cried the distant engine
Illusion, he exclaimed, and woke

3

This too too solid flesh might turn to stone
And on that stone a building might be raised
The rest is smoke and mirrors, smoke and gone

4

These are your foundations
That is where you begin
Do not look for meanings
Do not look for endings
Begin here. Prepare the fire

lunes, abril 19, 2021

Rolando Revagliatti / Dos poemas














[para Otra Iglesia Es Imposible]

Aunados

Los otros personajes me expulsaron
de todas mis películas

Me diluyeron, me exoneraron
me fusilaron o enterraron vivo

Me extirparon los otros personajes
alentados por el director o por el guionista

Según cada propuesta fílmica
por los productores, por los técnicos
y una vez hasta por mi representante

No desisten en colaborar
en la concepción irrefrenablemente mutilada

de mi trayectoria.


Retirados, no del todo

Si nos quiere, llame: seguimos disponibles:

somos los veteranos de guerras afrodisíacas
sobrevivientes —en nuestro segmento laboral—
de incontables catreras de batalla:

cada cual con su sello porno-trapecista
estelares acróbatas ensartadores
en ámbitos privadísimos y artificiales o al aire libre

indoblegables domadores polimorfos
en protagónicos papeles hemos destacado 
inagotabilidad y envergadura

Porno-asistencialistas
algunos otros compañeros aficionados
asomaron en nuestros filmes
ligando sus raciones propias de menguados intervinientes

hasta que a veces juntos nos prendíamos
en orgías exponenciales

reservadas para los exhaustivos finales
de los sucesivos porno-derramadores
de la fuente de la vida
ficcional.

Rolando Revagliatti (Buenos Aires, 1945)


Foto: Gentileza del autor

domingo, abril 18, 2021

Adam Zagajewski / Dos poemas


















Oda a la suavidad

Los amaneceres son ciegos como gatitos.
Las uñas crecen confiadamente, aún
saben qué tocarán. Suaves
son los sueños y la ternura como niebla
suspendida sobre nosotros, igual que la campana de Segismundo
antes que el frío la abrazase.

Poemas escogidos, Pre-Textos, Valencia, 2005
Traducción de Elzbieta Bortkiewicz


Tierra del Fuego

Tú, que ves nuestras casas por la noche
y las finas paredes de nuestras conciencias,
tú, que oyes el zumbido de las máquinas
de coser de nuestras conversaciones,
sálvame, arráncame de este sueño,
de esta amnesia.

¿Por qué es la infancia, ¡oh, tesoros de aluminio,
oh, susurro de plomo, amenazante y bello,
la única fuente, la única añoranza!?
La vejez, posterior a la edad madura, ¿por qué
es un camino inacabable,
amarillo como si fuera el Sáhara?

Sabes muy bien que algunos días
incluso el deseo se vuelve seco,
y los labios al rezar se endurecen.

A veces la moneda del sol se vuelve mate
y la vida empequeñece hasta tal punto
que podría caber
en los guantes azules de una gitana 
que predice el pasado
de hasta siete generaciones.
 
Y es entonces cuando en un pueblo
del sur un charlatán
decide destruirte, a ti,
y a mí y a sí mismo.

Tú, que ves el blanco de nuestros ojos,
tú, que te escondes igual que un pinzón
en los serbales,
y en las cálidas medias de las nubes
como un halcón,
abre las repletas cajas de cantos,
abre la sangre que late en las aortas
de animales y piedras,
enciende las farolas en los negros jardines.
 
Innombrable, invisible, silencioso,
libérame de la anestesia,
llévame a la Tierra del Fuego,
llévame allí, donde los ríos
fluyen verticalmente, verticalmente fluyen
ríos horizontales.

Tierra del fuego, Acantilado, Madrid, 2017 
Traducción de Xavier Farrè

Adam Zagajewski (Lvov, actual Ucrania, 1945-Cracovia, Polonia, 2021)


Foto: Adam Zagajewski delante de su casa en Cracovia, 2017 Lisbeth Salas/El País

sábado, abril 17, 2021

Diego Brando / De "El reino de los peces"



6

Nadie responderá el teléfono, nadie
tampoco va a llamar. Somos personas
desperdigadas, material que dejó la guerra.
Y sobre nosotros torres de alta tensión,
kilómetros que nos separan de nuestros parientes.
¿Oíste el último estallido? ¿Viste el ganado
desvanecerse entre la niebla?
El agua ya no apacigua,
el dinero vale menos que una pizca,
y la voluntad se pudrió en el último diluvio.
Dios sabe de castigos, y es un energúmeno;
un ser que vive en un cielo más alto de lo que creíamos.
Por eso, hermano, vos que huís de la tierra que habitaste,
retomá tu arado y salí a caminar,
en las rutas te esperan los baches y los bueyes.


13

Recuerdo el miedo,
mi padre en la terraza saludaba
con su mano izquierda
mientras oprimía el futuro con la derecha.
Y hubo que mudar, replantearse,
extranjerizarse hasta el sur de la tierra,
y luego ver el ocaso seguido de la aurora.
Nieve por todas partes
aunque no la hayamos visto nunca,
cenizas de papel en el piso.
Bastaba el aire. Ya no.

Diego Brando (Leones, Córdoba, Argentina, 1987)

El reino de los peces
,
Barnacle,
Buenos Aires, 2021









viernes, abril 16, 2021

Mercedes Araujo / Madre e hijas



















Otoño se imagina niebla
en el jardín de suculentas
un cielo frío y sereno
lluvia tropical
se sueña
la madre exalta ese pequeño
y delicado asunto
de tejer, enlazar
a veces recto y otras curvo
mientras dice: ciertas flores
son preciosas
como tormentas
o ¡qué barato es tejer!
¡qué barato es
hablar de un viento!
así la madre decreta:
nacidas y criadas
en las pausas
del desierto

hinojo para las penas.

Yo quiero mi té de burro
dice una
–y la otra–
qué delicia, voy a llevar dos gajos

¡trinitarias para la ausencia!

Hay plantas mágicas
pero hay otras
que no te dejan mentir
aunque quisieras
y te deforman el pie o el alma
si para no llorar
                estás riendo.

Mercedes Araujo (Mendoza, Argentina, 1972), "Poemas de familia", Op. Cit., 12 de abril de 2021

jueves, abril 15, 2021

Liliana Díaz Mindurry / Mística vacía
















Y cuando la noche se incrusta en las calles, o los vasos se llenan de whisky
mientras los insectos se marean en la luz, y hay sillas tumbadas en los cafetines
de mala muerte, en la plena deshora
y hay viajantes de comercio cortándose las venas en hoteles de lujo
uno sabe, lo sabe cualquiera, vos aunque te des vuelta o te desangres en el baño
de un palacio,
que en el principio del principio era el vacío
lo que se abisma,
el lenguaje que no dice, la voz que se cierra, lo indeterminado del mundo,
llamar dios por decir algo, por nombrar eso que no tiene nombre ni lengua, 
nombrar lo que nunca, lo que jamás, la oscuridad que resplandece
para ser más oscuridad, la voluntad de nada,
la distancia
la pura inexistencia, el brillo vacilante de una cosa 
al morir.
Y podrá ser luego la fiesta de los días, la brisa de un incierto paraíso
las horas como largos candelabros,
los deseos incendiarios de los cuerpos,
eso
que será siempre
una marca, una forma inventada
de la ausencia.

Liliana Díaz Mindurry (Buenos Aires, 1953), Abismarse, inédito

miércoles, abril 14, 2021

María Agustina Pardini / Casi vidente




 












A veces
solo a veces
puedo ver más allá de lo aparente
como si a al mirar los ojos de las personas
pudiese enterarme de cosas
que no siempre quiero saber
pero que flotan
enredadas unas con las otras
con ganas de escapar.
Entonces cuando veo
las verdaderas intenciones
los temores que no dejan dormir
o los secretos que se amontonan
como cuchillos viejos en el segundo cajón
me olvido del hombre o la mujer
que ahora están parados frente a mí
moviendo sus manos de lado a lado
avisándome que falta una parada
para llegar a mi destino.

[inédito]

María Agustina Pardini  (Buenos Aires, 1989)

martes, abril 13, 2021

Nuala Ní Dhomhnaill / El tema del lenguaje




Deposito mi esperanza sobre el agua
en el pequeño bote
del lenguaje, del mismo modo en que pondría
a un niño

en una cuna de hojas de lirios salvajes
entretejidos
su interior frotado
con betún y brea,

luego lo dejo ir  
entre los juncos
y el llanto de la Banshee
a la vera del río

mirándolo y preguntándome
si la corriente lo llevará
como a Moisés, si tal vez,
la hija de algún Faraón vendrá a salvarlo.

Nuala Ní Dhomhnaill (Lancashire, Reino Unido, 1952), Pharaoh's Daughter, Gallery Press, 1992, Ogham, 2 de mayo de 2014
Versión: Marina Kohon




The Language Issue

(Traducción literal del gaélico irlandés)

I put my hope in swimming
in a little boat of the language
just as you would lay an infant

in a cradle
that would be made of
intertwined leaves of the wild iris,
a mixture of bitumen and pitch
rubbed into its underside. 
Then to let it down 
amid the sedge
and wailing of the fairy women
by the edge of the river,
looking and wondering
would the flow take it
looking to see, as happened to Moses,
would Pharaoh's daughter come to save it? 

              Trad. Oona Chantrell

Ceist na Teangan

Cuirim mo dhóchas ar snámh
i mbáidín teangan
faoi mar a leagfá naíonán
i gcliabhán
a bheadh fite fuaite
de dhuilleoga feileastraim
is bitiúman agus pic
bheith cuimilte lena thóin

ansan é a leagadh síos
i measc na ngiolcach
is coigeal na mban sí
le taobh na habhann,
féachaint n’fheadaraís
cá dtabharfaidh an sruth é,
féachaint, dála Mhaoise,
an bhfóirfidh iníon Fhorainn?

Nuala Ni Dhomhnaill

lunes, abril 12, 2021

Cesare Pavese / Palabras del político




Se pasaba temprano por el mercado de pescado
para lavarse la mirada: había de plata,
bermejos, verdes, color del mar.
Comparados con el mar, todo escamado de plata,
ganaban los pescados. Se pensaba en el regreso.

Bellas hasta las mujeres de cántaro sobre la cabeza,
oliváceo, moldeado sobre la forma de las caderas,
suavemente: cada uno pensaba en las mujeres,
cómo hablan, ríen, caminan por la calle.
Reíamos, cada uno. Llovía sobre el mar.

Por las viñas, ocultas en las depresiones de la tierra,
el agua macera hojas y ramitas. El cielo
se colorea de nubes escasas, enrojecidas
de placer y de sol. Sobre la tierra, sabores;
y colores en el cielo. Nadie con nosotros.

Se pensaba en el regreso, como después de una noche
entera de insomnio se piensa en la mañana.
Se gozaba de los colores de los pescados y del humor
de la fruta, vivaces en el tufo del mar.
Borrachos estábamos, en el regreso inminente.

Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, 1908-Turín, 1950), "Lavorare stanca" (1936, 1943), Trabajar cansa. Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, Griselda García Editora, Del Dock, Cartografías, Buenos Aires, 2018
Versión de Jorge Aulicino


Fotos: Serie en el prontuario de confinamiento de Cesare Pavese, 1935 (detalle) Pangea


Parole del politico

Si passava sul presto al mercato dei pesci
a lavarci lo sguardo: ce n’era d’argento,
di vermigli, di verdi, colore del mare.
Al confronto col mare tutto scaglie d’argento,
la vincevano i pesci. Si pensava al ritorno.

Belle fino le donne dall’anfora in capo,
ulivigna, foggiata sulla forma dei fianchi
mollemente: ciascuno pensava alle donne,
come parlano, ridono, camminano in strada.
Ridevano, ciascuno. Pioveva sul mare.

Per le vigne nascoste negli anfratti di terra
l’acqua macera foglie e racimoli. Il cielo
si colora di nuvole scarse, arrossate
di piacere e di sole. Sulla terra sapori
e colori nel cielo. Nessuno con noi.

Si pensava al ritorno, come dopo una notte
tutta quanta di veglia, si pensa al mattino.
Si godeva il colore dei pesci e l’umore
delle frutta, vivaci nel tanfo del mare.
Ubriachi eravamo, nel ritorno imminente.

Poesie, Mondadori, Milán, 1961