lunes, diciembre 17, 2018

Lucas Peralta / De "Escombros"















2

¿Nada más que esto?
Habría que pensar en las palabras cuando hayamos descubierto el recorrido
de instalación; el hueco; la huella en cuerda (de)mostradora de motivos, y en
el desprendimiento del apacible correspondiente.
De bastón como herramienta revelada en tristezas y ruegos de duermevela.
Estar en implacable convivencia, injusticia, y excluir todo lo tenaz hacia las
sílabas que rasguñan tanta tardanza de ocurrir heridas a destajo.


33

III

¿La página sesenta y seis de Trilce? Sí, y toda la pobreza atardecida bajo vinos
y versos interminables como alhaja digna plausible en los desatinados decesos
de mesas y preguntas. Ánimo y lenguaje previo para regular el habla como
instrumento y laburo comunicativo.

Encauzar y emitir con descaro la palabra desencajada en bloques léxicos y
visión de totalidad. Así, como fragmentos aislados latentes, o esquemas e
intuiciones agotadas rigen las bases que, a los ponchazos, comunican la
densidad única e irrepetible de toda obra que sueña explotar por ahí.

Lucas Peralta (Avellaneda, Argentina, 1977)

Escombros,
Barnacle,
Buenos Aires, 2017










Ref.:
Op. Cit.
De lo que no aparece en las encuestas2
Jámpster

domingo, diciembre 16, 2018

Héctor Kaknavatos / Nueva puntuación de la leyenda sobre los riñones de la urbe





















Desde que mi pregunta
oblicua se incrustó en los riñones de la urbe,
desde que se hizo pedazos el mar
como ánfora de barro
desde que comenzaron a decaer tus gestos
tu voz a disolverse como niebla en la ventana
los colores a emigrar y sólo el agua
cual cortina a amar nuestros ojos…
eh!... desde entonces seguí aquel machetazo repentino
por debajo de tu frente, brillando mortífero
como conspiración de mercenarios.
Damasco, pensé, Damasco.
Mas ¿cómo se hizo de pronto cuesco listo para dar a luz?

En mi pecho un bosque meciéndose se hinchaba,
suplicaba una axila ardiente
lejos de los ojos del profano
para bañarse, transformarse en un instante,
convertirse en petróleo,
en ofrenda a la Virgen de Tinos,
en mercancía abandonada en la aduana,
en el “ay” de un apuñalado,
mas no pudiendo eludir lo inevitable
volver a ser mi pregunta otra vez
clavada al sesgo ahí: en los riñones de la urbe.
Con este ciclo un niño de ocho años jugaba a la rueda
yendo hacia arriba por el camino de la mina:
así es que no vamos a morir.
Recomienzo así desde tu última palabra.
Recojo tu cabellos derramados por todos los rincones de la tierra.
De la última lluvia
sólo cuatro pedazos me faltan.

Voy a recomponerlo todo con paciencia.
Encontré al azar algunas páginas
aquí y allá de tu pecho.
Muchachas pintaron sobre ellas
extraños peces dorados.
Un jirón de tu mejilla, trozo de tormenta
de los alambras colgaba a punto de caer de un momento a otro.
Lo cogí también loco de alegría
hice la primera tentativa de recomponerlo
pero de nuevo hete mi pregunta, lámina torcida,
clavada ahí al sesgo en los riñones de la urbe.
¿Qué es esto, otra vez, dios mío?

¿Cuánto tiempo pasó hasta encontrar un pequeño pedazo
de tu petrificado pensamiento en un cementerio de elefantes?
Luego apretados tus tres dedos otra vez
como en la ceniza dentro de una injuria
en el idioma de los Latinos, nos persignamos.
A su espalda marcado el año del escalofrío
la tarde de los Verdes de los Vénetos
el bullicio del Hipódromo, el alboroto.
Y salvo el resquicio de un telefonazo nervioso
que en dos cortaba el profundo poniente
y parecía que exhalaban en el fondo de la herida
las entrañas de noviembre
nada más hube encontrado.
Nada más
ya que te agotaste para que no se secaran nuestros huesos
no se rompieran y el mercurio espeso se derramara.
Me quedé otra vez para recomponerlo todo.
Traté a duras penas de formar tu cara
Pero siempre lo mismo, otra vez lo mismo: mi pregunta
clavada ahí al sesgo en los riñones de la urbe.

¿Y qué ocurre ahora?
¿si otra vez aún? ¿Si tratase recogiendo
pedazo a pedazo el ánfora rota
de rehacer el mar?
Si agarrara de entre los dientes del perro
el hueso sacro de mi madre?
Si amarrara los vagones
Si los trenes otra vez silbaran
manchando la almohada del muchacho que ahora duerme
y sus párpados florecen?
Cristo mío… por fin comenzaba la gangrena.

Pero no voy a resignarme así tan fácil.
Quedan todavía mis tropiezos con las cananas cruzadas.
Quemaré hasta mi último cartucho,
mientras sube por mis huesos el mercurio
como en el termómetro.
Muchos días voy a alimentarme de tu última palabra.
Después me comeré mi pensamiento a media asta.
Después, que ocurra lo que sea.
Tus tres dedos huyeron aterrados:
uno hacia el norte otro al Mediterráneo
y el tercero se entregó al Asia Menor.
Pero la injuria, fiel a los Vénetos, se quedó a mi lado.
Así entonces, tu pecho un pez dorado
en un libro de letras gordas para muchachitas.
La tormenta que se tuerce, que deviene en tu mejilla,
abro la ventana con estruendo, tu voz semidesnuda
que se lanza a la calle corriendo
hacia las quebradas de Zalongo;
detente, por dios:
detente a que te apunte, a que te dispare en medio de la frente.

De tus pedazos sólo me falta la última lluvia,
no alcanzo.
Del petróleo, de la paralizada mercancía,
del promontorio de Tinos, del “ay” del acuchillado
emerge otra vez el bosque de pinos. Se horroriza y respiro.
Una compañía con los fusiles bajo el brazo,
pedazos la mar como el ánfora detrás del difunto:
la urbe muere por mi pregunta.

Tú, tú eras mi pregunta.

Héctor Kaknavatos (El Pireo, Grecia, 1920–2010), Ανάστιξη του θρύλου για τα νεφρά της πολιτείας, Atenas, 1981
Traducción de Pedro Ignacio Vicuña

Ref.:
Héctor Kaknavatos, Ποιήματα (Poemas) 1943-1987, Agra, Atenas, 2010
Universidad Libre de Bruselas
Ποιητικός Πυρήνας (Núcleo Poético)
Tinta China


Foto: Ποιητικός Πυρήνας

sábado, diciembre 15, 2018

Juan Arabia / Dársena Sur, 1909















Morimos, lo que significa que todo ha sido eliminado
desmontado, rueda a rueda, este juego complejo
                        de restablecerse en otro lugar.

Lejos, al sur, donde la costa parecía desplomarse
hacia afuera y descansar sobre el río,
el humo anticipaba la futura ciudad industrial,

                        flotes pesqueras y de cabotaje,
barracas y depósitos asentando las casas bajas
de la Boca, mirando al Riachuelo y a la dársena

por la que entraban esos muertos pobladores italianos
                                 Morti non morti son'
que construyeron sus viviendas sobre pilotes

recurriendo siempre a la madera y faroles de gas,
                        estirpe gobernada por carroña,
aún se escuchan sus disparos en la noche,

gritos y aromas de Piamonte y Campania,
                           Sicilia y Calabria.
                                 Morti non morti son'.

Juan Arabia (Buenos Aires, 1983)

Literatura de límites,
Buenos Aires Poetry,
Buenos Aires, 2018










Ref.:


viernes, diciembre 14, 2018

Carlos Germán Belli / Dos poemas














Oh Hada Cibernética...

Oh Hada Cibernética
cuándo harás que los huesos de mis manos
se muevan alegremente
para escribir al fin lo que yo desee
a la hora que me venga en gana
y los encajes de mis órganos secretos
tengan facciones sosegadas
en las últimas horas de día
mientras la sangre circule como un bálsamo
a lo largo de mi cuerpo.

Oh hada cibernética, El Timonel, Lima, 1961


Ha llegado el domingo...

Ha llegado el domingo
y procedo a desollarme como a un oso:
me desenfundo
y exprimo el sucio overol que cubre mi sangre

Caen entonces al fondo de la tina
goterones de sudor frío
pelos erizados
poros entreabiertos por el miedo

    Y de inmediato un verde césped reemplaza mi antigua piel

"Dentro & fuera (1960)", Los versos, los años (1958-2006), Coedición Lom / Era / Trilce / Txalaparta, Santiago de Chile, 2007

Carlos Germán Belli (Lima, 1927)

Ref.:
El Comercio
La Conjura
BBVA
Universidad de Chile
Poemas del Alma

jueves, diciembre 13, 2018

Anahí Mallol / El sabor














y otro tanto puede decirse
tal vez de la sal
y de la forma más bella del desierto
y la más peligrosa
que pueda conocerse
el desierto de sal o gran salina
ahí donde nadie recuerda su nombre
ni su forma
ni las diferencias entre el día con su sol
la noche con su luna
en lo plano de la blancura
en lo inhóspito de la sed
que hace pensar en lo divino
y en lo infernal
ahí otro desierto
otra arena
otra piedra
no por sabrosa
menos rara. o menos peligrosa.
piedra que llama al agua. a la saliva. al cuerpo.
y lo devuelve destruido.

Anahí Mallol (La Plata, Argentina, 1968)

Piedras,
Prebanda,
Córdoba, Argentina









Ref.:
FILBA
Eterna Cadencia
El Poeta Ocasional
El Infinito Viajar

Foto: Eterna Cadencia

miércoles, diciembre 12, 2018

Libero de Libero / Amor





















Amor hoy está cerca de mí
como la fuente recién nacida
como un jardín copioso de frutos
que ofrece a la gente un banquete.

Amor hoy está cerca de mí
como un lecho cierto para el insomne,
como un seto fresco de verano
espera la noche para ser querido.

Amor hoy está cerca de mí
como el mar: gaviotas
mensajeras y velas listas.
Este es el viaje hacia la muerte.

[1937]

Libero de Libero (Fondi, Italia, 1903-Roma, 1981), Museo. La poesia ceneriera di Libero di Libero *, Leone D'Ambrosio, Ensemble, Roma, 2016
RAI News
Versión de Jorge Aulicino

* El libro incluye poemas de Libero de Libero inéditos hasta entonces

Imagen: Portada del libro de Leone D'Ambrosio - RAI News


Amore (1937)

Amore oggi m’è vicino
come la fonte appena nata
come un giardino copioso di frutti
alla gente offre banchetto.

Amore oggi m’è vicino
come un letto certo all’insonne,
come una siepe fresca d’estate
attende la notte per essere cara.

Amore oggi m’è vicino
come il mare: gabbiani
a messaggio e vele pronte.
Questo è il viaggio per la morte.

martes, diciembre 11, 2018

Dora Battiston / Las ventanas














Ventanas encendidas en la noche
ya son mi alteridad.

…………………………………………………………

Muchas veces cruzando el campo
las veía lejanas 
sus pequeñas señales amarillas
en la inmensidad oscura
y volvía a mí
sintiendo la intemperie
queriendo estar allí
en una de esas luces
protegida del mundo

pero esa ventana era fugaz y ajena
pertenecía al tiempo volado
del  viajero
al tiempo secuestrado
por la rotación que consume
a la velocidad del mundo
que exige la quietud
para equilibrarse.

Quería estar en una de esas
ventanitas inmóviles
pero ellas se alejaron
y todo se siguió volviendo ajeno
como el sentido del viaje.

Dora Battiston (Realicó, La Pampa, Argentina)

Relativa sombra,
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2018










Ref.:
Ediciones en Danza
Seminario de Literatura Regional UNLPam
La Arena
El Lobo Estepario

Foto: FB

lunes, diciembre 10, 2018

Andi Nachon / En la música vamos















[Fragmento]

*

Tenga muelle y galería, resuenen pisadas peludas en escolta
lealmente canina. Haya espacio
distancia que permita vueltas y el camino de sirga traiga
un avance de esa que fui: zeppelin rojo

portadora que te llevaba por las islas, sus arroyos
rielar calmo y siestas en flotación panza arriba. Nada
que diga repone eso, nada es capaz ni atestigua cómo
la que fui yo dejó atrás el miedo, anduvo entre escolleras ocupas

oronda de vos, en vos que eras y reinabas la gracia
un don callado se impone: casi aquel túnel de bambúes
cada atardecer su ruta de luces, en señal de esto que
merodeo y escapa. Tenga sombra, llegadas del colibrí

su arrebato, lugar al silencio haya: croares, zumbido y chapoteos
bagres den movimiento a las aguas
opacas del anochecer. Prodigio sea y cobije estos lares
minucias que tengo para ofrecerte yo

fui tu zeppelin rojo y en las corrientes rosadas
nadamos el Capitán en sudestada como quien se afirma frágil
por las mareas del tiempo como quien, por un rato
alguna vez dijo “voy, estoy adentro”.

Andi Nachon (Buenos Aires, 1970), Hablar de Poesía, n° 38, Buenos Aires, noviembre de 2018

Ref.:
Op. Cit.
Eterna Cadencia
Caleta Olivia
Jámpster
Festival de Poesía de Buenos Aires

Foto: Festival de Poesía de Buenos Aires

domingo, diciembre 09, 2018

Libero de Libero / Lazos de papel dejados en el templo de Nara


Creía blancos
mis cabellos
y no era más que nieve,
fundirse toda
la he visto en el espejo
alegre de Kamo.

*

Sobre la corola de un loto
en versos pinto
un paisaje de rocío,
una gota cae
en el estanque
con mi nombre grabado.

*

He leído mi nombre
en el registro del demonio,
he unido un pensamiento
a las llamas del dragón,
he atrapado una mariposa
en el ojo del bonzo,
he golpeado las manos
y el duraznero no ha florecido.
He deshojado un rostro,
sin leerlo
hasta la última línea.

*

El deseo atormenta
la manija de cada puerta
en un rincón se hace ermitaño
para agredir mi vida.

*

Ponés en mí tus ojos,
melancolía,
se sonrojan las mejillas
por una lágrima
caída de tu almendro.

*

Traduje los colores
de las colinas en Kyoto,
me ha quedado uno
en la tinta
de un párpado.

*

Cada sombra busca
su persona
y no encuentra más que personas
que esperan
sus propias sombras.

*

Cierro los ojos
y pierdo los pensamientos
en la oscuridad enemiga
de toda forma.
el rápido viaje
del infinito.

*

Eres cristal
y yo soy barro,
te haces pedazos
y jarrón no me vuelvo.

Libero de Libero (Fondi, Italia, 1903-Roma, 1981), Di brace in brace, Mondadori, Italia, 1971
Versión de Jorge Aulicino

Ref.:
Italian Poetry
La poesia e lo spirito
RAI News
La Città di Fondi
Arte a Roma YouTube

Nodi di carta lasciati al tempio di Nara

Credevo bianchi
i miei capelli
e non era che neve,
scogliersi tutta
l'ho veduta nello specchio
allegro di Kamo.

*

Sulla corolla d'un loto
in versi dipingo
un paesaggio di rugiada,
una goccia cade
nello stagno
con mio nome inciso.

*

Ho letto il mio nome
nel registro del demone,
ho legato un pensiero
alle fiamme del drago,
ho colto una farfalla
nell'occhio del bonzo,
ho battuto le mani
e il pesco non è fiorito.
Ho sfogliato un volto
senza leggerlo
fino all'ultimo rigo.

*

Il desiderio tormenta
la maniglia d'ogni porta,
in un angolo fa l'eremita
per aggredire la mia vita.

*

Tu mi adocchi,
malinconia,
arrossisce la guancia
per una lagrima
caduta del tuo mandorlo.

*

Ho tradotto i colori
delle coline a Kyoto,
m'è rimasto uno
nell'inchiostro
d'una palpebra.

*

Ogni ombra cerca
la sua persona
e non trova che persone
in attesa
delle ombre loro.

*

Chiudo gil occhi
e perdo i pensieri
nel buio nemico
d'ogni forma,
il viaggio veloce
dell'infinito.

*

Sei tu cristallo
e fango io sono,
tu vai in pezzi
e io vaso non divento.

sábado, diciembre 08, 2018

César Fernández Moreno / Para una palabra hermosa
















Tengo una palabra hermosa
en teclas de la Olivetti
¿Acaso será spaghetti,
será alambre, será cosa?
Prosa en verso o verso en prosa,
hoy, mañana, aquí o allá,
mi palabra lucirá
todo su actual esplendor.
Elige, amigo lector,
¿no ves que la he escrito ya?

César, 1982

César Fernández Moreno (Buenos Aires, 1919-París, 1985), "Conversaciones con el viejo" [1967-1983], Poemas cortos, Ediciones en Danza, 2015

Ref.:
Ediciones en Danza
Revistas Científicas Complutenses
Artes Poéticas
EcuRed
Mundo Nuevo

Foto: Poemas cortos, Ediciones en Danza

viernes, diciembre 07, 2018

Arnaldo Calveyra / Paisajes para la caída de Ícaro













Un lomo de humo
de pampa;
una lezna rota;
un rincón de aguas
podridas.

Un zaguán que mira al charco;
ese charco;
Shakespeare
que no se distrajo nunca;
una boca abierta
en homenaje al llanto.
Un muro podrido
de palabras;
un baldío y cadáveres;
púas en el vilo
del hilo
del cometa.

En el pueblo
nos quedamos
hasta tarde
aguzando el oído.

(1959)

Arnaldo Calveyra (Mansilla, Argentina, 1929-París, 2015), "Estaciones en el día 25 de junio de 1966", Poesía reunida, Adriana Hidalgo Editora, Buenos Aires, 2012
Envío de Jonio González

Ref.:
La Nación
Eterna Cadencia
Perfil
Infobae
Ritmo Paraná

Foto: Télam/Infobae

jueves, diciembre 06, 2018

Carlos Drummond de Andrade / Poema de siete caras

















Cuando nací, un ángel tuerto,
de esos que viven en la sombra,
dijo: ¡Andá, Carlos, a ser torpe en la vida!

Las casas espían a los hombres
que corren detrás de las mujeres.
La tarde sería azul, tal vez,
si no hubiera tantos deseos.

El tranvía pasa lleno de piernas:
piernas blancas negras amarillas.
Para qué tanta pierna, mi Dios, pregunta mi corazón.
Pero mis ojos
no preguntan nada.

El hombre atrás del bigote
es serio, simple y fuerte.
Casi no conversa.
Tiene pocos, raros amigos
el hombre atrás de los anteojos y del bigote.

Dios mío, por qué me abandonaste
si sabías que yo no era Dios
si sabías que era débil.

Mundo mundo vasto mundo
si yo me llamase Raimundo
sería una rima, no sería una solución.
Mundo mundo vasto mundo,
más vasto es mi corazón.

No tenía que decírtelo
pero esta luna
este coñac
lo ponen a uno más conmovido que el diablo.

Carlos Drummond de Andrade (Itabira, Brasil, 1902-Río de Janeiro, Brasil, 1987), Alguma poesia, Edições Pindorama, Belo Horizonte, 1930
Versión de J. Aulicino

Ref.:
El Placard
UNAM

Foto: El Cultural

Poema de sete faces

Quando nasci, um anjo torto
desses que vivem na sombra
disse: Vai, Carlos! ser gauche na vida.

As casas espiam os homens
que correm atrás de mulheres.
A tarde talvez fosse azul,
não houvesse tantos desejos.

O bonde passa cheio de pernas:
pernas brancas pretas amarelas.
Para que tanta perna, meu Deus, pergunta meu coração.
Porém meus olhos
não perguntam nada.

O homem atrás do bigode
é sério, simples e forte.
Quase não conversa.
Tem poucos, raros amigos
o homem atrás dos óculos e do bigode.

Meu Deus, por que me abandonaste
se sabias que eu não era Deus
se sabias que eu era fraco.

Mundo mundo vasto mundo,
se eu me chamasse Raimundo
seria uma rima, não seria uma solução.
Mundo mundo vasto mundo,
mais vasto é meu coração.

Eu não devia te dizer
mas essa lua
mas esse conhaque
botam a gente comovido como o diabo.

miércoles, diciembre 05, 2018

Sergio Esenin / Soy el último poeta de la aldea













Soy el último poeta de la aldea,
mis cantos son humildes como un puente de madera.
Asisto a la misa final entre abedules
que inciensan el aire con sus hojas.

Se extinguirá la dorada llama
de este cirio de cera humana
y el remoto reloj de la Luna
gruñirá mi postrer campanada.

Pronto saldrá el huésped de hierro
al sendero del campo azul,
sus negras manos recogerán
la avena derramada por la aurora.

¡Muertas manos, palmas extrañas,
no vivirán entre vosotras mis canciones!
Sólo los corceles de las espigas
llorarán por los viejos amos.

El viento acallará sus relinchos
mientras baila la danza del adiós...
Y el remoto reloj de la Luna
gruñirá mi postrer campanada.

La confesión de un granuja, Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 1973
Traducción de Gabriel Barra y Jorge Teillier

Sergio Esenin (Konstantinovo, Rusia, 1895-San Petersburgo, Rusia, 1925), Poesía universal traducida por poetas chilenos, selección de Jorge Teillier, Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 1996

Ref.:
Agenda Roja Valencia
Universidad de Chile
Universidad Complutense
EcuRed
De Abedules y Ombúes

Foto: Agenda Roja

martes, diciembre 04, 2018

Verónica Volkow / El tedio de Euríloco















“Más allá de la gruta de Caribdis,
más allá de los aullidos de Escila,
hay un punto en que el barco se desploma del océano
y de los que han caído ya ninguno regresa.”
Euríloco pensaba sentado en la cubierta
mientras sentía la brisa que hacía ondear las cuerdas
y palpitar las velas como ijares;
miraba aquí y allí, distraído y cansado,
los cabellos de Ulises, las manos de un esclavo
y oía desatento el rechinar de la madera
y el rumor de las voces en esa lengua antigua,
que es hoy una música perdida.
Allí estuvo el mar entre los remos,
transparente y elástico,
pero a los ojos de Euríloco sería
casi invisible de monótono
y la jornada larga, muy tediosa,
y nunca pensó que a cada instante
ese mar evanescente y poderoso
se le alejaba inalcanzable
y era imposible ya el regreso.

Verónica Volkow (Ciudad de México, 1955), Litoral de tinta, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Ciudad de México, 1979

Envío de Pedro Vicuña

Ref.:
Letras Libres
Rogelio Cuéllar
Este País
Latitudes Latinas
Antonio Miranda

Foto: Este País