domingo, septiembre 26, 2021

Pedro Ignacio Vicuña / Ehé de la otra orilla...



Ehé de la otra orilla... 

Ηʹ

Ehé, sombras mudas,
Ahí…, de la otra orilla…
  ¿qué borroso rumor ventea el aire?

¿será acaso
el silbo del chercán?

¿la roya de la  infancia 
en medio de la bruma?

¿el crujido del bosque?
¿la amargura del quillay? 
¿el aire inmóvil cuando pasa un moscardón? 

¿los pasos de la abuela
en silencio
subiendo al desván? 

el agua reventándose en las rocas
los viejos que saludan a lo lejos 
de un cerro a otro cerro
como era en un principio

el silbato del tren
presagiando una muerte
en medio de la noche

el vapor de esa locomotora 
frente al mar
antes del disparo antes del final

Voces sin voz
ocultas
secretas  
crepitando 
como enigmas 
en el insomnio 
en la primera edad

voces que no son voces
pero zumban
como el aire 
invisibles 
conjurándose en otras heredades
risas sibilinas
como el agua goteando
en el fondo del patio
como las burlas del sueño 
en el temblor del día…

¿y si fueran sollozos de otros muertos? 
¿ajenos, agolpados en el tiempo,
siseando desde todas las edades 
que se pegaron como sombras
en los interminables muros
del destierro interminable?
Ehé…!
sombras mudas 
sin rostro

¿para qué la jerigonza sin sentido?
apenas perceptible
entre la hierba 
como el susurro de la hormiga
como el hozar de los gusanos…

velado cielo, 
nubosa maraña
zozobra.

[Inédito]

Pedro Ignacio Vicuña (Santiago de Chile, 1956)

sábado, septiembre 25, 2021

Wendell Berry / Tres poemas




Dante

Si imaginas
que otros están ahí,
tú también lo estás.


Haiku de primavera

Un joven ciruelo silvestre,
blanco en los bosques desnudos, una novia
entre invitados a la fiesta.

Nísperos: una multitud
oculta bajo paraguas
en la lluvia que cae.

Todas las lilas
han caído de repente -
¡qué sombra luminosa!


El hecho

Después de todos estos
análisis,
el hecho
permanece intacto.

Wendell Berry (Henry, Kentucky, Estados Unidos, 1934), Given: Poems, Counterpoint, Berkeley, 2006
Versiones de Jonio González


DANTE

If you imagine
others are there,
you are there yourself.

SPRING HAIKU

One young wild plum tree,
white in the bare woods, a bride
among wedding guests.

Mayapples: a crowd
hidden under umbrellas
in the falling rain.

The lilac blossoms
all suddenly are fallen—
hoy bright a shadow!

THE FACT

After all these
analyses,
the fact
remains intact.

viernes, septiembre 24, 2021

Leopoldo María Panero / Dos poemas de locos



Ars Magna

Qué es la magia, preguntas
en una habitación a oscuras.
Qué es la nada, preguntas,
saliendo de la habitación.
Y qué es un hombre saliendo de la nada
y volviendo solo a la habitación.


Un loco tocado de la maldición del cielo

Un loco tocado de la maldición del cielo
canta humillado en una esquina
sus canciones hablan de ángeles y cosas
que cuestan la vida al ojo humano
la vida se pudre a sus pies como una rosa
y ya cerca de la tumba, pasa junto a él
una princesa.

Leopoldo María Panero (Madrid, 1948-Las Palmas de Gran Canaria, España, 2014), Poesía Completa (1970-2000), Visor, Madrid, 2001. Poemas del manicomio de Mondragón, Hiperión, Madrid,1987


Foto: Leopoldo María Panero en la página de Luis Antonio de Villena

jueves, septiembre 23, 2021

Louis MacNeice / A la posteridad



Cuando ningún libro sirva como los libros en los cementerios
y la lectura e incluso el habla hayan sido reemplazadas
por otros medios, menos difíciles, nos preguntamos si
se encontrará en las flores y en los frutos el mismo color y sabor.
que tenían para nosotros cuando eran encerrados en palabras,
y tu hierba, ¿será verde, tu cielo azul,
o tus pájaros serán siempre pájaros sin alas?

Louis MacNeice (Belfast, 1907-Londres, 1963), Collected Poems, Faber & Faber, 1979
Traducción de Jorge Fondebrider 



To Posterity

When books have all seized up like the books in graveyards
And reading and even speaking have been replaced
By other, less difficult, media, we wonder if you
Will find in flowers and fruit the same colour and taste
They held for us for whom they were framed in words,
And will your grass be green, your sky blue,
Or will your birds be always wingless birds?

miércoles, septiembre 22, 2021

Franz Wright / El cartero



Desde la ventana del tercer piso
ves los lentos movimientos del cartero
entre la nieve que cae.
Mientras va de puerta en puerta
podría estar buscando
una habitación en alquiler,
inseguro de la dirección,
por lo que se detiene para comprobarlo

en el anticuado y ya
borroso recorte
que sostiene, entre los enguantados dedos,
cerca de los ojos

encorvándose bruscamente
en una postura simiesca
que hace que te apartes
que rápidamente apagues la lámpara.

Franz Wright (Viena, Austria, 1953-Waltham, Massachusetts, Estados Unidos, 2015), Ill Lit: Selected and New Poems, Oberlin College Press, Oberlin, Ohio, Estados Unidos, 1998
Versión de Jonio González


Foto: Franz Wright en su casa de Waltham, en febrero de 2015 Elizabeth Oehlkers Wright/Los Ángeles Times

THE MAILMAN

From the third floor window
you watch the mailman’s slow progress
through the blowing snow.
As he goes from door to door

he might be searching
for a room to rent,
unsure of the address,
which he keeps stopping to check

in the outdated and now
obliterated clipping
he holds, between thickly gloved fingers,
close to his eyes

in a hunched and abruptly
simian posture
that makes you turn away,
quickly switching off the lamp.

martes, septiembre 21, 2021

Bertolt Brecht / De "Poemas y canciones", 3



Carbón para Mike

Me han contado que en Ohio, 
a comienzos del siglo,
vivía en Bidwell una mujer,
Mary McCoy, viuda de un guardavía 
llamado Mike McCoy, en plena miseria.

Pero cada noche, desde los trenes ensordecedores de la 
          Wheeling Railroad,
los guardafrenos arrojaban un trozo de carbón 
por encima de la tapia del huerto de patatas 
gritando al pasar con voz ronca:
"¡Para Mike!"

Y cada noche, cuando el trozo de carbón para Mike 
golpeaba en la pared posterior de la chabola,
la vieja se levantaba, se ponía,
soñolienta, la falda, y guardaba el trozo de carbón, 
regalo de los guardafrenos a Mike, muerto
pero no olvidado.

Se levantaba tan temprano y ocultaba 
sus regalos a los ojos de la gente,
para que los guardafrenos no tuvieran dificultades 
con la Wheeling Railroad.

Este poema está dedicado a los compañeros 
          del guardafrenos McCoy
(muerto por tener los pulmones demasiado débiles 
en los trenes carboneros de Ohio)
en señal de solidaridad.

(1926)

Bertolt Brecht, (Augsburgo, Alemania, 1898-Berlín, 1956), Poemas y canciones, Alianza Editorial, Madrid, 1975
Versiones de Jesús López Pacheco y Vicente Romano


Foto: Retrato de Bertolt Brecht, Bibliothèque Nationale, París, sin fecha Universal Images Group/Getty Images

lunes, septiembre 20, 2021

Bertolt Brecht / De "Poemas y canciones", 2



1940

Mi hijo pequeño me pregunta: ¿Tengo que aprender matemáticas?
¿Para qué?, quisiera contestarle. De que dos pedazos de pan son más que uno
ya te darás cuenta.
Mi hijo pequeño me pregunta: ¿Tengo que aprender francés?
¿Para qué?, quisiera contestarle. Esa nación se hunde.
Señálate la boca y la tripa con la mano, que ya te entenderán.
Mi hijo pequeño me pregunta: ¿Tengo que aprender historia?
¿Para qué?, quisiera contestarle. Aprende a esconder la cabeza en la tierra
y acaso te salves.

¡Sí, aprende matemáticas, le digo,
aprende francés, aprende historia!

Bertolt Brecht, (Augsburgo, Alemania, 1898-Berlín, 1956), Poemas y canciones, Alianza Editorial, Madrid, 1975
Versiones de Jesús López Pacheco y Vicente Romano


Foto: Bertolt Brecht, París, 1954 Roger Viollet/Getty Images

domingo, septiembre 19, 2021

Malú Urriola / Dos poemas



Háblame de Paul Desmond mientras el mundo
         compra mascarillas, Ángela.
Hace pocos días caían perlas de hielo en Madrid.
Los ciruelos han comenzado a florecer y me
         empeño en adivinar
el ritmo con que cortas las verduras, la música
que cantas, cómo sonreirás detrás de las manillas
          o de la niebla.

El mundo tal como los conocemos, desaparece y
como una ola en mitad del desierto has desviado
mi mirada del fin. Tu voz hace girar mis plumas.
Tus ojos de luz de puerto se reflejan en las ondas
           de las tejas.

Temblé cuando te sentaste a mi lado. Este viejo y
hosco corazón voló en pedazos, como una taza
cuando se estrella contra un cielo que tal vez no
            vuelva a ver.

El cuaderno de las cosas inútiles, Malú Urriola, 9 de diciembre de 2020

*
Después de unas copas de vino...
[Primera versión]

Después de unas copas de vino,
de hablar de sus jefes, de los míos,
y de esta vaga sensación de estar zozobrando
entre los días. 
Pagamos la cuenta y salimos del bar.
La luna tenía la burlona sonrisa del gato de Carroll.
Al subir a su auto preguntó ¿Dónde vamos?
Al mismo infierno dantesco -pensé- 
Pero le contesté con otra pregunta.
Así es que después de pasar los aromos
-que comenzaban a reventar amarillos 
en esas muertas calles del barrio alto, cercadas con corriente-
dejamos que la silueta de la cordillera recostada sobre la noche,
nos colgara en mitad de la boca una sed imposible de saciar.
Y a intervalos dormimos, y nos volvimos a besar infernales
hasta que amaneció.
Sus besos en mi hombro durante toda la noche
estremecieron este áspero y descreído corazón.
Fingí dormir hasta que despertó, o fingió despertar,
y entonces -como si fuese a decir aquella palabra
innombrable, pactada en el terror del silencio-
dijo, ojalá que gane González.

Cuando llegué a mi casa, 
el vecino -mientras barría la calle-,
me contó que González ganó la medalla de bronce.

Desde esa soleada mañana, jamás volví a saber
qué diablos fue de su vida.
Ni quién, diablos, era González.

Diario de Poesía n° 79, Buenos Aires, noviembre de 2009 a marzo de 2010, publicado luego en Cadáver exquisito, Cuarto Propio, Santiago de Chile, 2017

Malú Urriola (Santiago de Chile, 1967)


Foto: Malú Urriola en la Feria Internacional del Libro de Santiago de Chile, 2017 Rodrigo Fernández/Wikimedia Commons

sábado, septiembre 18, 2021

Mario Montalbetti / De "Perro negro, 31 poemas"



Reyes romanos

Numa Pompilio no distinguió ser rey y ser
     sacerdote a la vez. Murió asesinado.
Tulio Hostilio, el belicoso, emprendió una guerra
     contra el alba. Murió asesinado.
Anco Marcio fue igual a Numa Pompilio
Tarquino el Antiguo construyó un circo y 
     una gran cloaca. Murió asesinado.
Servio Tulio pasó a la historia sin mover un
     dedo. Murió asesinado.
Numo d'Orange abdicó antes de ser asesinado.
     Murió asesinado.


Mi (poema de amor) 

Vendí todas mis alcachofas
por un boleto al lugar en que vives.
Ningún percance.
El tren salió en horario
sol y vacas gordas todo el camino.
Pero tu pueblo no apareció nunca.


10 000 cafés

En la cafetería de los 10 000 cafés
las moscas hacen una escala técnica
en su ruta hacia el próximo estiércol.
Mi fe en el año 81 es ciega.
Por ahora
abastecer de combustible a las moscas

es suficiente.

Mario Montalbetti (Lima, 1953), "Perro negro, 31 poemas" (1978), Lejos de mí decirles. Poesía reunida, Colima-Aldvs, Ciudad de México, 2013


viernes, septiembre 17, 2021

Sophie Collins / Ana Karenina



Todo el mundo tiene un futuro
pero algunos más que otros

Lucía ha llenado siete baldes
con aceite
oscuro, denso y difícil
de llevar para una chica
que sólo cuenta con sus dos brazos y un balancín

Mi tía dice “No te preocupes tanto
por tu futuro”
pero mi futuro
-no hay más que uno-
mi futuro escucha esto
y se hace cada vez más claro

Sophie Collins (Bergen, Países Bajo 1989- Reside en Escocia), Emily Berry, Anne Carson, Sophie Collins: If I'm Scared We Can't Win, Penguin Modern Poets 1, Penguin Books, Londres, 2016
Versión de Jonio González 



ANNA KARENINA

Everyone has a future
but some have more than others

Lucia has made seven for herself
pails full of oil
all dark and density and difficult
for a girl to carry
with two arms and a yoke

Auntie says "Do not worry so
much over your future"
buy my future
-there is only one-
my future is heard this
and is become loud

jueves, septiembre 16, 2021

Rodolfo Alonso / Fronteras



¿Imaginó Machado ('Si mi pluma
valiera tu pistola'), entre tristes
derrotados que tenían razón
sin embargo, a ese pie
traspasando la línea
ilusoria y real, nítidamente
viva, siendo el mismo
que en Collioure, ahora,
resbala quedamente hacia la tumba
dormida en tierra extraña?

¿O acaso es Walter Benjamín
quien cruje, ante la misma
línea por entonces antípoda
empuñando, en Port Bou, la pistola
capaz de liberarlo, a la vez
de su angustia habitual y los rabiosos
lobeznos de la nada a sus talones?

Uno iba, otro vuelve, y los dos
caen sin verse caer
ante sus vidas rotas,
de espaldas uno y otro
frente a idéntica raya,
pero nosotros vemos, en la misma
frontera los límites del mundo,
la avidez del desierto
roedor y creciente,
los dientes insaciables,
la boca del abismo
indiferente, mudo, seductor.

Rodolfo Alonso (Buenos Aires, 1934-Olivos, Argentina, 2021), Lengua viva. Poesía reunida 1968-1999, Editorial Universitaria de Villa María (EDUVIM), Villa María, Argentina, 2014
Envío de Jonio González