domingo, mayo 31, 2020

Ricardo Molinari / Nao d'amores


















Ya estoy harto de mar, de gente, de cielo;
de muerte, si Dios quiere.

Nadie podrá arrancarte de mí, sombra de sueño,
porque tengo pegada en el pecho
toda tu noche de pasión horrible.

Dentro de días estaré en la llanura
para cubrir mi corazón de polvo,
el aire de arena. Nuestra sola muerte
olvidada de olvido.

(Si pudiera encontrarte. Si pudiera bajar a Río ,
esta noche;
andar por las calles oliendo las hojas gruesas de
los árboles;
abandonarme en la tierra hasta llenarme de
piojos. Distraído.)

No quiero mi idioma, mi otra vida; no quisiera
llegar nunca. Volver si fuera posible...

Magoas.
Esta noche ¡así!, desprendido totalmente;
vuelto, devuelto, perseguido: ajeno mío
sin quererme. Caído en otra voz,
resbalado.

Mi corazón negándose al polvo,
ya detrás de tu cuerpo, del aire desterrado.

Ricardo Molinari (Buenos Aires, 1898-1996), Caballo Verde para la Poesía, nº 1, Chile, octubre de 1935 Caballo Verde, Europeana, edición digital
Envío de Jonio González

Otra Iglesia Es ImposibleEdiciones del Dock - La NaciónHojas del Abanico -Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes - A Media VozPoeticus

Foto: Portada de Voz raigal de nuestra poesía (detalle), Corregidor, Buenos Aires, 1993

sábado, mayo 30, 2020

Pablo Gungolo / Cowboy














un auto avanza por la ruta
hacia el sol que cae detrás
de unas montañas 
en álamos dorados
tranquilos donde ir es
adquirir un nombre y una morada
tararea la música que habita
en el pensamiento siente
como una cinta progresa
torsiona desconquista
y conquista al mismo tiempo
los misterios de un corazón
conoce hasta dónde puede
pedir algo a los actos del lenguaje
salmones que resbalan
sobre la mano de un oso
escapan con la fuerza del eco 
no hay más: un itinerario
de desierto donde un horizonte
esconde otro horizonte
y es la gracia.
saca un brazo por la ventanilla
corta el viento. 

Pablo Gungolo (Bahía Blanca, Argentina, 1980)

Los lazos,
Salta el Pez Ediciones,
Buenos Aires, 2019









Otra Iglesia Es Imposible - Salta el Pez - Ediciones en Danza - Ediciones la Parte MalditaOp. Cit. -Celofán - El Infinito Viajar - Transtierros

Foto: Ediciones en Danza

viernes, mayo 29, 2020

Héctor Giuliano / Poemas



Arrabales
de Torino,
un hebreo deambula
sin cara sonora.
Establecido
el rumor de muerte.

*

Estoy de mimbre,
salmodiando
la Piazzetta.
Orejas,
trigos tardes,
agujeros que no reconocen
el chaparrón que San Marcos
atrapa como chinches.

30 poemas italianos del norte, inédito

*

¿A quién
cazzo
le importa mi nombre?
¿Mi oro
que no riega plata?
¿A quién
el blanco refugio
de anónimas gansadas
puestas en papel
y arcadas de vino y despilfarro?

"Todos tienen
un muerto en el placar".
Tengo una docena,
y pronto
se multiplicará.

Acariciado cencerro
que vibra
en el desierto.

[inédito]

Héctor Giuliano (1947, Murazzano, Italia)


Foto: Hector Giuliano/Facebook

jueves, mayo 28, 2020

Dorianne Laux / Tarde
















La luz de la luna se derrama
sin piedad, da igual
cuántos hayan muerto
bajo los árboles.

El río sigue su curso.

Allí siempre reinará
el silencio, da igual
el tiempo que alguien
haya llorado contra
la pared de una casa.
los antebrazos desnudos presionando
las tablas.

Todo termina,
incluidas las penas, incluido el dolor.

Los cisnes se dejan llevar por la corriente.

Las cañas soportan el peso
de sus emplumadas cabezas.
Los guijarros se hacen más pequeños
y lisos bajo las ásperas
corrientes de la noche. Caminamos

largas distancias, cargando
con nuestras maletas, nuestros bultos.
El peso de las ofrendas.

Sabemos que la tierra
desaparece bajo
el mar, las islas tragadas
igual que peces prehistóricos.

Sabemos que estamos condenados,
perdidos, maldecidos, y sin embargo
la luz nos alcanza, cae
sobre nuestros hombros incluso ahora,

incluso aquí donde la luna
se oculta para nosotros, incluso cuando
las estrellas están tan lejos.

Dorianne Laux (Augusta, Estados Unidos, 1952), Only As The Day Is Long, New And Selected Poems, W. W. Norton, Nueva York, 2019
Versión de Jonio González


miércoles, mayo 27, 2020

Eli Hirsch / Un insecto espacial















La Tierra permanecerá en su eje
aún en ausencia de poesía.
¿Sorprendente, no?
No la necesita para deambular por el éter.

La luna es otra historia
mucho más antigua
y lo que ella nos cuenta resulta fascinante.
Perturbador, incluso.

Porque qué - si no es la poesía -
me pregunto,
qué, si no es esta locura
que me desgarra desde adentro

a pesar de no ser yo la luna
(eso, al menos, lo comprendo),
ni siquiera una esquirla lunar
sino más bien un insecto espacial.

Eli Hirsch (Petaj Tikva, Israel, 1962), De_canta_sión, 22 de agosto de 2012
Traducción de Gerardo Lewin


martes, mayo 26, 2020

Mario Luzi / La India


























Está en silencio ahora, me pregunto si oprimida por su karma,
(sé sobre su vida, el nombre que le da y el significado)
mientras muestra la pantalla largo tiempo
en la vereda una multitud,
congelada en una pose entre el sueño y la muerte,
levantarse a duras penas en oración y cepillarse en el alba.
Quizá no el primer rostro la afecta
sino otro más escondido, y ve
una justicia de un tipo diferente
en ese sufrimiento de paria,
horrible pero no abyecto, y en el suyo que desciende sobre él.

"Tener o no tener su parte en esta vida",
su pensamiento resurge en palabras - pero solo un borde.
Y yo tironeo de ese fleco,
ansioso de que me confíe todo lo demás,
cuidando nada me niegue
ni siquiera la amargura, y espero.
Pero se detiene. Siguen otras imágenes de la India
y en su reverberación atrapo
una sonrisa extrema entre víctima y niña,
casi me deja esa gracia en prenda
mientras se eclipsa en su dolor
y la idea de sí misma muere en ella.

"¿Por qué llevas ese yugo? ¿Por qué no te levantas?",
apenas me contengo de gritarle,
sufriendo porque sufre, por supuesto,
pero aún más porque deja la toma
de mi ternura insatisfecha y se aleja llorando.
"Escúchame", empiezo a murmurar
y ya estoy pensando en la luz de la habitación después del tecnicolor
y a ella que está a punto de irse
y me mira por detrás de la lámpara
de su soledad enfrente.

"Mario", me previene ella, que adivina el resto, "todavía
levantas como una espada -¿buena para qué?-
el desdén por las cosas que te resisten.
Hombre cerrado a la inteligencia de lo distinto,
negado al amor: del mundo, quiero decir; de Dios, por lo tanto",
y se entrega a una mueca burlona
ella misma subida al púlpito, y casi se anula.

"Realmente desearía que hubieras ganado"
le digo con afecto incontenible, más tarde,
mientras fluye en un zumbido de abejas, en la película sin comentarios, la India.

Mario Luzi (Florencia, Italia, 1914-2005), Onore del vero, 1957 Club degli Autori
Versión de Jorge Aulicino

Otra Iglesia Es Imposible - Ojos de Papel - Ediciones Linteo - Trianarts - UNAM - Proyecto Patrimonio - Poéticas - Revista de Libros - El País MadridPáginas Digitales - La Verdad - La Nación

Foto: Premio "Firenze per Mario Luzi"

L'India

Tace ora, mi chiedo se oppressa dal suo Karma,
(so della sua vita, del nome che le dà, e del senso)
mentre mostra a lungo lo schermo
sul selciato una moltitudine
stecchita in una posa tra sonno e morte
levarsi a stento in preghiera e spulciarsi nell'alba.
Né forse la colpisce il primo aspetto
ma un altro più recondito, e vede
una giustizia di diverso stampo
in quella sofferenza di paria
orrida eppure non abbietta, e nella sua che le scende addosso.

"Avere o non avere la sua parte in questa vita"
riemerge in parole il suo pensiero - ma solo un lembo.
E io ne tiro a me quella frangia
ansioso mi confidi tutto l'altro,
attento non mi rubi niente
di lei, neppure l'amarezza, ed attendo.
S'interrompe invece. Seguono altre immagini dell'India
e nel loro riverbero le colgo
un sorriso estremo tra di vittima e di bimba,
quasi mi lasci quella grazia in pegno
di lei mentre si eclissa nella sua pena
e l'idea di se stessa le muore dentro.

"Perché porti quel giogo, perché non insorgi"
mi trattengo appena dal gridarle,
soffrendo perché soffre, certo,
ma più ancora perché lascia la presa
della mia tenerezza non saziata e piglia il largo piangendo;
"Ascoltami" comincio a mormorarle
e già penso al chiarore della sala dopo il technicolor
e a lei che sul punto di partire
mi guarda da dietro la lampada
della sua solitudine tenuta alzata di fronte.

"Mario" mi previene lei che indovina il resto. "Ancora
levi come una spada, buona a che?,
lo sdegno per le cose che ti resistono.
Uomo chiuso all'intelligenza del diverso,
negato all'amore: del mondo, intendo, di Dio dunque"
e indulge a una smorfia fine di scherno
per se stessa salita sul pulpito, e quasi si annulla.

"Davvero vorrei tu avessi vinto"
le dico con affetto incontenibile, più tardi,
mentre scorre in un brusio d'api, nel film senza commento, l'India.

lunes, mayo 25, 2020

Mario Luzi / Como debe





















¿Qué quieres tú que vienes de tan lejos
y en vuelo ciego entras en la niebla
hasta aquí donde aun los pajarillos
se desorientan de una rama a otra?

La vida, como debe, se perpetúa,
en mil arroyos se derrama. La madre
entre los hijos parte el pan, alimenta
el fuego; la jornada pasa, plena
o fastidiosa, llega un forastero,
se va, cae nieve, escampa o una llovizna
de fin de invierno apaga los colores,
moja zapatos y vestidos. Llega la noche.

Es poco, de otra cosa no hay señales.

Mario Luzi (Florencia, Italia, 1914-2005), Honor de la verdad [Onore del vero, 1957], Ediciones Linteo, Ourense, España, 2012 Centro Cultural Tina Modotti, Caracas
Versión de Francisco Deco

Otra Iglesia Es Imposible - Ediciones Linteo - Nazione Indiana - Associazioni Mendrisio - Club degli Autori - Ojos de Papel - UNAM - El Trabajo de las Horas - La Nación - Hablar de Poesía

Foto: La Casa della Poesia di Monza

Che vuoi che vieni da così lontano
ed entri a volo cieco nella nebbia
fin qua dove gli uccelli anche di nido
da ramo a ramo perdono la traccia?

La vita come deve si perpetua,
dirama in mille rivoli. La madre
spezza il pane tra i piccoli, alimenta
il fuoco; la giornata scorre piena
o uggiosa, arriva un forestiero, parte,
cade neve, rischiara o un’acquerugiola
di fine inverno soffoca le tinte,
impregna scarpe ed abiti, fa notte.

E’ poco, d’altro non vi sono segni.