jueves, diciembre 01, 2022

Josely Vianna Baptista / Taller Renovación




          Llorar con lágrimas es señal de dolor moderado; llorar sin 
          lágrimas es señal de mayor dolor; y llorar con risa es señal 
          de sumo y excesivo dolor.
                                                                   Padre Antonio Vieira

Aquí no se ven ojos
que abriguen lágrimas.
Sólo artificios.
El fuego vivo en tachos de basura.

Aquí no se ven ojos
que abriguen lágrimas.
En el charco frío,
un ramillete macera sus pétalos.

Aquí no se ven ojos
que abriguen lágrimas.
Cornisas ríen
del arrullo ronco de palomas
en los umbrales.

Aquí no se ven ojos
que abriguen lágrimas.
Sólo trillos sucios.
Y la pompa fúnebre de camiones
de escombro.

Al ras del suelo
como un insulto,
una moneda brilla en el desagüe
bajo el capullo adormecido
de un bulto.

Aquí no se ven islas
que abriguen náufragos
(pero bajo las gasas frías
de la helada 
saxífragas florecen
entre piedras
– como dádivas.

Josely Vianna Baptista (Curitiba, Brasil, 1957), Tejer y destejer, 7 poetas contemporáneas del Brasil *, selección y traducción de Agustina Roca, Bajo la Luna, Buenos Aires, 2020

* La antología la integran poemas de Ana Martins Marques, Annita Costa Malufe, Claudia Roquette-Pinto, Izabela Leal, Josely Vianna Baptista, Lu Menezes y Simone Brantes, algunos de ellos pubicados en este blog [N. del Ad.]




Oficina Renovação

    Chorar com lágrimas é sinal de dor moderada; chorar 
    sem lágrimas é sinal de maior dor; e chorar com riso é 
    sinal de dor suma e excessiva.
                                                   Padre Antonio Vieira

Aqui não se veem olhos
que abriguem lágrimas.
Só artifícios.
O fogo aceso nos latões de lixo.

Aqui não se veem olhos
que abriguem lágrimas.
No charco frio,
um ramalhete macera suas pétalas.

Aqui não se veem olhos
que abriguem lágrimas.
Cornijas riem
do arrulho rouco dos pombos
nos umbrais.

Aqui não se veem olhos
que abriguem lágrimas.
Só trilhos sujos.
E a pompa fúnebre dos caminhões
de entulho.

Ao rés do chão,
como um insulto,
uma moeda brilha no bueiro
sob o casulo adormecido
de um vulto.

Aqui não se veem ilhas
que abriguem náufragos
(mas sob as gazes frias
da geada
saxífragas florescem
entre as pedras
– como dádivas.

miércoles, noviembre 30, 2022

Javier Sologuren / Dos poemas




sorberé el limón del poniente
rebanaré el crepúsculo
masticaré el ocaso

el viento extenderá las hojas
del diario
entre dos frescas alas
veré deslizarse la palabra
         condiciones
sin taparrabo ni sombrero
ignorando quién las impone
y a quién se las impone

los papeles
producirán el canto
de la fricción en la sombra

pero habré de darme tiempo
para envolver las sobras
del injurioso día

                (intención)


*

el aguacero sideral encarruja las hojas de la Commedia
el agua antigua reza por las ranuras del pensamiento
los círculos se hunden isócronamente en el espejo
mientras
        un chico lame su helando
        cuenta los carros que pasan
mientras
        las apasionadas melopeas de la tarde
        te toman de la mano y caes
        a pesar de eso
luego
        viene la dulce noche embadurnándote de besos
        y frotándote hollín en las frías sienes
luego
        no sabes    nada    nada    nada

                    (la musa diaria)

Javier Sologuren (Lima, 1921-2004), Cuadernos Hispanoamericanos n° 444, junio de 1987. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes


martes, noviembre 29, 2022

Gerardo Lewin / Antero, el tío postizo de Mónica...




Antero, el tío postizo de Mónica, 
el que descarozaba aceitunas
aquella vez. Ciego de un ojo, 
con una nebladura en la pupila, 
como si viese cielos. 

Fue aquella vez:
el ojo sano en las aceitunas, 
el silencio ante la tarea inabarcable,
las inminentes fiestas

y la certeza de haber conocido 
a un santo, próximo a morir.

Gerardo Lewin (Buenos Aires, 1955)

[inédito]


lunes, noviembre 28, 2022

Gastón Baquero / Nureyev




Coriolano mi perro leyó en el Times
la muerte de Nureyev. Como lleva tanto tiempo
viviendo con nosotros el bailarín -un poster
de su imagen encubre la astilladura 
de un cristal en la puerta del baño-
Coriolano se echó a llorar desconsoladamente.
Lloraba al estilo gentil de los perros bien educados:
lloraba hacia adentro, sin lágrimas, sin suspiros.
Para aquietarle el corazón acudí a llenar la casa
de bailetes melodiosos: El lago de los cisnes, El espectro
de la rosa, La valse de Ravel. Pero Coriolano
seguía petrificado a la puerta del baño, meditante,
tragándose en silencio su dolor sin gritos.
                                          Rebusqué
hasta pescar en los viejos libros la Receta Universal
de Tycho Brahe para curar penas del corazón y quebrantos del amor,
receta que hallé por pura serendipity. ¡Remedio santo!
¡mano de santo!, bálsamo de Fierabrás, ¡parche de copal
contra el dolor más fiero! Coriolano
apartó al fin sus ojos del bailarín y de su danza;
y pudimos esa mañana salir, como todas las mañanas,
en busca del sol, de los niños felices, de la engañosa vida.

                                                                                                        (1994)

Gastón Baquero (Banes, Cuba, 1914-Madrid, 1997), Periódico de Poesía n° 10, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), México, 1995


Foto: Gastón Baquero, Salamanca, 1992 Chema Guzón/Crear en Salamanca

domingo, noviembre 27, 2022

Paul Éluard / Dos poemas




Apenas desfigurada

        Adiós tristeza
        Buenos días tristeza
Estás grabada en las líneas del tejado
Estás grabada en los ojos que amo
Tú no eres siempre el infortunio
Porque los más pobres labios te revelan
Por una sonrisa
Buenos días tristeza
Amor de los cuerpos afables
Poder del amor
Cuya gentileza nace
Como un monstruo sin cuerpo
Cabeza sin ilusiones
Bello rostro tristeza.

La vida inmediata, 1932


Buena justicia

Es la cálida ley de los hombres
De la uva hacen el vino
Del carbón hacen el fuego
De los besos hacen los hombres

Es la dura ley de los hombres
Guarecerse intacto a pesar
De las guerras y la miseria
A pesar de los peligros de muerte

Es la dulce ley de los hombres
Cambiar el agua en luz
El sueño en realidad
Y los enemigos en hermanos

Una vieja y nueva ley
Que se va perfeccionando
Del fondo del corazón del niño
Hasta la razón suprema

Poder decirlo todo, 195l

Eugène Émile Paul Grindel, Paul Éluard (Saint Denis, Francia, 1895-Charenton-le-Pont, Francia, 1952), Poemas, traducción y prólogo de Camilo Fernández Cozman, Signo Lotófago, Lima, 2001



À peine défiguée

   Adieu tristesse
   Bonjour tristesse
Tu es inscrite dans les lignes du plafond
Tü es inscrite dans les yeux que j'aime
Tü n'es pas tout á fait lamisére
Car les lévres les plus pauvres te dénoncent
hr un sourire
Bonjour tristesse
Amour des corps aimables
Puissance de I'amour
Dont I'amabilité surgit
Comme unmonstre sans corps
Téte désappointée
Tiistesse beau visage.

La vie immediate, 1932


Bonne justice

C'est la chaude loi des hommes
Du raisin ils font du vin
Du charbon ils font du feu
Des baisers ils font des hommes

C'est la dure loi des hommes
Se garder intact malgré
Les guerres et la misére
Malgré les dangers de mort

C'est la douce loi des hommes
De changer I'eau en lumiére
Le réve en réalité
Et les ennemis en fréres

Une loi vieille et nouvelle
Qui va se perfectionnant
Du fond du ceur de l'enfant
Jusqu'á la raison supréme

Pouvoir tout dire, 195l

sábado, noviembre 26, 2022

Néstor Perlongher / El cadáver





Por qué no entré por el pasillo?
Qué tenía que hacer en esa noche
a las 20.25, hora en que ella entró,
por Casanova
donde rueda el rodete?
Por qué a él?
entre casillas de ojos viscosos,
de piel fina
y esas manchitas en la cara
que aparecieron cuando ella, eh
por un alfiler que dejó su peluquera,
empezó a pudrirse, eh
por una hebilla de su pelo
en la memoria de su pueblo
 Y si ella
se empezara a desvanecer, digamos
a deshacerse
qué diré del pasillo, entonces?
Por qué no?
entre cervatillos de ojos pringosos,
y anhelantes
agazapados en las chapas, torvos
dulces en su melosidad de peronistas
si ese tubo?
Y qué de su cureña y dos millones
de personas detrás
con paso lento
cuando las 20.25 se paraban las radios
yo negándome a entrar
por el pasillo
reticente acaso?
como digna?
Por él,
por sus agitados ademanes
de miseria
entre su cuerpo y el cuerpo yacente
de Eva, hurtado luego,
depositado en Punta del Este
o en Italia o en el seno del río
Y la historia de los veinticinco cajones

Vamos, no juegues con ella, con su muerte
déjame pasar, anda, no ves que ya está muerta!
Y qué había en el fondo de esos pasillos
sino su olor a orquídeas descompuestas,
a mortajas,
arañazos del embalsamador en los tejidos

Y si no nos tomáramos tan a pecho su muerte, digo?
si no nos riéramos entre las colas
de los pasillos y las bolas
las olas donde nosotras
no quisimos entrar
en esa noche de veinte horas
en la inmortalidad
donde ella entraba
por ese pasillo con olor a flores viejas
y perfumes chillones
esa deseada sordidez
nosotras
siguiéndola detrás de la cureña?
entre la multitud
que emergía desde las bocas de los pasillos
dando voces de pánico

Y yo le pregunté si eso era una manifestación o un entierro
Un entierro, me dijo
entonces vendría solo
ya que yo no quería entrar por el pasillo
para ver a sus patas en la mesa de luz,
despabilando
Acaso pensé en la manicura que le aplicó el esmalte Revlon?
O en las miradas de las muchachas comunistas,
húmedas sí, pero ya hartas
de tanta pérdida de tiempo:
ellas hubieran entrado por el pasillo de inmediato
y no se hubieran quedado vagando por las adyacencias
temiendo la mirada de un dios ciego
Una actriz –así dicen–
que se fue de Los Toldos con un cantor de tangos
conoce en un temblor al General, y lo seduce
ella con sus maneras de princesa ordinaria
por un largo pasillo
muerta ya
 Y yo
por temor a un olvido
intrascendente, a un hurto
debo negarme a seguir su cureña por las plazas?
a empalagarme con la transparencia de su cuerpo?
a entrar, vamos por ese pasillo donde muere
en su féretro?

Si él no me hubiera dicho entonces que está solo,
que un amigo mayor le plancha las camisas
y que precisaría, vamos, una ayuda
allá, en Isidro
donde los terrenos son más baratos que la vida

lotes precarios, si, anegadizos
cerca de San Vicente (ella
no toleraba viajar a San Vicente
quiso escapar de la comitiva más de una vez
y Pocho la retuvo tomándola del brazo)

Ese deseo de no morir?
es cierto?
en lugar de quedarse ahí
en ese pasillo
entre sus fauces amarillas y halitosas
en su dolor de despertar
ahí, donde reposa,
robada luego,
oculta en un arcón marino,
en los galeones de la bahía de Tortuga
(hundidos)

Como en un juego, ya
es que no quiero entrar a esa sombría
convalecencia, umbría
–en los tobillos carbonizados
que guarda su hermana en una marmita de cristal–
para no perder la honra, ahí
en ese pasillo
la dudosa bondad
en ese entierro 

Néstor Perlongher (Buenos Aires, 1949-San Pablo, Brasil, 1992), Austria-Hungría, Tierra Baldía, Buenos Aires, 1980


Foto: Néstor Perlongher s/d El Ortiba

viernes, noviembre 25, 2022

Ben Jonson / Para Celia



Brinda por mí sólo con los ojos,
Y yo responderé con los míos;
O deja un beso en la copa
Y no buscaré en ella el vino.
La sed que sube desde el alma
Pide un trago divino,
Pero aunque bebiese yo
El néctar de Júpiter
No lo cambiaría por el tuyo.

Te envié una corona de rosas,
No solo para honrarte
Sino con la esperanza
De que a tu lado
No podrían marchitarse.
Tú solo respiraste 
Sobre ellas y me las devolviste.
Desde entonces, crecen y huelen ¡te lo juro!
No por ellas mismas sino por ti.

[The Forest, 1616]

Ben Jonson (Westminster, Inglaterra, 1572-Londres, 1637), The Works of Ben Jonson, William Gifford editor, Phillips, Sampson and Company, Boston, 1853
Luminarium Editions, edición digital, 2003
Versión J. A.


Imagen: Retrato de Ben Jonson por Abraham van Blyenberch c.1617 National Portrait Gallery, Londres


IX - Song - To Celia

Drink to me only with thine eyes,
         And I will pledge with mine;
Or leave a kiss but in the cup,
         And I’ll not look for wine.
The thirst that from the soul doth rise
         Doth ask a drink divine;
But might I of Jove’s nectar sup,
         I would not change for thine.

I sent thee late a rosy wreath,
         Not so much honouring thee
As giving it a hope, that there
         It could not withered be.
But thou thereon didst only breathe,
         And sent’st it back to me;
Since when it grows, and smells, I swear,
         Not of itself, but thee.

jueves, noviembre 24, 2022

Izabela Leal / Dos poemas



si no puedo pisar en esa hierba perdida 
ni cerrar la puerta por dónde un viento
–su frescor de pájaros, accidente de una rosa,
pétalos esparcidos–
viene a navegar en la superficie bárbara del mundo,
espero al menos la tesitura volátil de las fibras
de la memoria
tejidas por las manos de un mago,
el rumor
al deshacerse
en trozos vibrantes, como un viejo
ratón por detrás de las cortinas
en el departamento vacío, los muebles inútiles,
el telescopio, su lente arañado.

inmersa en una nube de polvo,
tan leve como cualquier galaxia observada
de los millones y millones de kilómetros 
que se ahogan en la propia distancia
–aquí y en la orilla derecha del río
por donde veo pasar canoas, barcos con
mujeres viejas y aún
otros barcos y redes–
cierro los ojos con aguja e hilo,
en el muelle ahora, la cuerda, 
una zurcida


Vocación

cada uno vive un 
vicio
vocación de vísceras
el vicio
envilece
sin sentido
físico

cada uno con su
vicio
pequeño
o desmedido
vivo
vicio que vicia
la expresión de la piel
sin líneas maestras
perspectivas

cada uno en su 
vicio
vidente
entre las esquinas
vaticina
vicio nocturno
en vigilia
o bajo el sol
del servicio

a cada uno su 
vicio 
que vicia
y envicia
anhela
lo vil que tritura
y permanece
de vigía

Izabela Leal (Río de Janeiro, Brasil, 1969), Tejer y destejer, 7 poetas contemporáneas del Brasil *, selección y traducción de Agustina Roca, Bajo la Luna, Buenos Aires, 2020

* La antología la integran poemas de Ana Martins Marques, Annita Costa Malufe, Claudia Roquette-Pinto, Izabela Leal, Josely Vianna Baptista, Lu Menezes y Simone Brantes, algunos de ellos pubicados en este blog [N. del Ad.]




se não se posso pisar nessa grama passada 
nem fechar a porta através da qual um vento 
–seu frescor de pássaros, acidente de uma rosa, 
as pétalas esparsas–
vem navegar na superfície bárbara do mundo,
espero ao menos a tessitura volátil das fibras
da memória 
tecidas pelas mãos de um mágico,
o rumor 
ao se desfazerem
em cacos vibrantes, como um velho 
rato por detrás das cortinas
no apartamento vazio, os móveis inúteis,
o telescópio, a lente arranhada.

imersa numa nuvem de pó, 
tão leve como qualquer galáxia observada
dos milhões e milhões de quilômetros
que afogam a própria distância
–aqui e na margem direita do rio
por onde vejo passar canoas, barcos com
mulheres velhas e ainda 
outros barcos e redes–
fecho os olhos com agulha e linha,
agora no cais, a corda,
uma cerzidura.


Vocação

cada um vive um 
vício 
vocação das vísceras 
o vício
avilta
sem sentido
físico 

cada um com seu 
vício
pequeno
ou desmedido
vivo
vício que viça 
a expressão da pele
sem linhas mestras 
perspectivas

cada um em seu 
vício
vidente
entre as esquinas
vaticina
vício noturno
em vigília 
ou sob o sol
de serviço

a cada um seu 
vício 
que vicia
e viceja
almeja 
o vil que sevicia
e permanece
de vigia

miércoles, noviembre 23, 2022

Víctor Redondo / Flor caída




El hombre que yo era
empeñado en demostrar
la imbecilidad de vivir
la piel desnuda
flor seca
ambulaba por el mundo.

Tomaba un ritmo del aire,
una flor del éxtasis
en el placer caía
en el humo.
La flor de la hez
de la palabra.

El hombre que yo era
–hilo de espuma
vuelto de la aniquilación de sí
como un viento en el humo
se observaba en el espejo
de la soledad del hambre.

Observaba la flor pálida de un rostro caído
observarse, triste y aburrido,
en el espejo del vacío.
Encorvaba la pluma del aire
como una garza bailando en el resplandor.
Era la patética figura del no va más.

El hombre que yo era
empeñado en demostrar
su no existencia
cerraba la puerta y se perdía
en la desmesura del sol.

Víctor Redondo (Buenos Aires, 1953), Palabras de Poeta, año 7, n° 13, Córdoba, Argentina, junio de 2022


martes, noviembre 22, 2022

Marcelo Díaz / De "La mitad del cielo"





El universo se divide todo el tiempo
como las ramas
y los brotes de un árbol infinitamente alto;
en el tronco de ese árbol existen
todos los mundos posibles y todo
lo que puede pasar acontece
una y otra vez, todos los futuros
y todos los pasados.
En una hoja está dibujado el nombre de Piru
y el recorrido de la noche en que murió
en otra resuena el eco de tu voz
diciendo: estamos en momentos vitales
diferentes. No sé si lo interpreté bien
pero a lo mejor si doy vuelta
las hojas estás vos hablando de nuevo
-otra vez- del tamaño de tu corazón
y de la forma de las constelaciones.
Y qué puede pasar, o qué puede suceder,
si ya no estás, no te diste cuenta
de que estábamos ahí
y ahora volvemos a transitar idénticos
en la diferencia
o diferentes en las ramas del mismo árbol
extendiéndose
hacia quién sabe dónde.
O a lo mejor si doy vuelta las hojas Piru aparece
como si nada en su moto radiante
una navidad veinte años atrás
antes de perderse frente al resplandor
de las luces de un colectivo y así


El cielo de los animales

Anoche soñé con el fin del mundo
grabé una canción
para ese día, mi perro
ladraba y del otro lado
alguien decía:
“más allá de la fila del supermercado
había una puerta,
un corredor a otro mundo
yo lo vi, y lo crucé en nombre tuyo
y de tus seres queridos”.
Un grafiti: vamos a cruzar el mismo túnel
si todo se detiene de nuevo.
Mi perro me despierta temprano
salimos a caminar,
el césped parece un campo minado
por la tristeza.
Le quito la correa y sale corriendo
detrás de los edificios
lo llamo una y otra vez
hasta que todo se oscurece.
Hay mucha información
en la memoria del frío;
cuando regresa desorientado
apoyo mi cabeza en su frente
“nubecita hueca” –me digo–
a lo mejor no es nada

Marcelo Díaz (Villa Mercedes, Argentina, 1981)

La mitad del cielo
,
El Vendedor de Tierra,
Florida, Provincia de Buenos Aires, 2022










lunes, noviembre 21, 2022

Charles Baudelaire / El Enemigo




Mi juventud solo fue una tenebrosa tormenta,
Atravesada aquí y allá por unos brillantes soles;
Las lluvias y los truenos hicieron tal estrago
Que restan en mi jardín muy pocos frutos rojos.
He aquí que alcancé el otoño de las ideas,
Y debo trabajar con el rastrillo y la pala
Para juntar de nuevo las tierras inundadas
Donde ha cavado el agua hoyos grandes como tumbas.
Y quién sabe si aquellas flores con las que sueño
Beberán de esta tierra, lisa como una playa,
El místico alimento que les brinde su fuerza.
¡Oh dolor, dolor, el tiempo nos come la vida,
Y el Enemigo oculto que roe el corazón
En nuestra sangre perdida crece y se hace fuerte!

Charles Baudelaire (París, 1821-1867), Les fleurs du mal, 1857, 1861
Versión de J.A.

Foto: Charles Baudelaire por Etienne Carjat (detalle) Getty Images

L'Ennemi

Ma jeunesse ne fut qu'un ténébreux orage,
Traversé çà et là par de brillants soleils;
Le tonnerre et la pluie ont fait un tel ravage,
Qu'il reste en mon jardin bien peu de fruit vermeils.

Voilà que j'ai touché l'automne des idées,
Et qu'il faut employee la pelle et les râteaux
Pour rassembler à neuf les terres inondées
Où l'eau creuse des trous grands comme des tombeaux.

Et qui sait si les fleurs nouvelles que je rêve
Trouveront dans ce sol lavé comme une grève
Le mystique aliment qui ferait leur vigueur?

— Ô dueleur! ôdouleur! Le Temps mange la vie,
Et l'obscur Ennemi qui nous ronge le coeur
Du sang que nous perdons croît et se fortifie!

domingo, noviembre 20, 2022

Czesław Miłosz / Cafetería




De aquella mesita en la cafetería
Donde en los mediodías de invierno brillaba un jardín de
 escarcha,
He quedado yo solo.
Podría entrar allí, si lo quisiera,
Y golpeando con los dedos en un vacío helado
Evocar las sombras.

Con incredulidad toco el mármol frío,
Con incredulidad toco mi propia mano:
Esto - es y yo soy en la historia que acontece,
Y ellos ya están cerrados por los siglos de los siglos
En su última palabra, en su última mirada.
Y lejanos como el emperador Valentiniano,
Como los jefes de los masagetas de quienes nada se sabe
Aunque apenas un año, dos o tres años pasaron.

Puedo ser todavía leñador en los bosques del norte lejano,
Puedo pronunciar un discurso desde la tribuna o rodar una
 película
Con métodos que ellos desconocían.
Puedo experimentar el sabor de frutas de las islas del
 océano
Y tener mi fotografía en el traje de la segunda mitad del
 siglo.
Y ellos ya para siempre como los bustos en chorreras y
 fraques
Del monstruoso Larousse.

Pero a veces, cuando el resplandor crepuscular colorea los
 techos de la calle pobre
Y fijo mi mirada en el cielo, veo allí, entre las nubes,
La mesita bamboleándose. El mesero da vueltas con la
 bandeja
Y ellos me miran soltando carcajadas.
Porque yo no sé todavía cómo se muere por la mano cruel
 del hombre.
Ellos saben, ellos bien lo saben.

Czesław Miłosz (Szetejnie, Lituania, 1911-Cracovia, Polonia, 2004), Czeslaw Milosz, selección, traducción y nota introductoria de Jan Zych, Material de Lectura n° 108, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), 2011


sábado, noviembre 19, 2022

Mario Luzi / Génova, maravillas...



Génova, maravillas
que una a una se despliegan -
alegres altibajos,
deslumbrante mañana -
nuestra travesía
bajando nosotros
con sombras
a aquella
cavidad solar.
nosotros, luz escalando
precipicios
de piedra, pizarras, mármoles,
fija allá abajo la llama
del gran horno marino
                                  oh posta
de quiénes en mi camino,
escalera, escalera continua
por la que el infierno se aproxima
o el paraíso se avecina.

Mario Luzi (Florencia, Italia, 1914-2005), "Viaggio terrestre e celeste di Simone Martini" (1994), Le poesie, Garzanti, Milán, 2018



Genova, meraviglie
che a una a una sciorina -
festoso saliscendi,
sfolgorante mattino -
la nostra traversata
calando noi con ombre
in quella
solare cavità,
noi, luce, risalendo
precipizi
di pietre, ardesie, marmi,
fissa in basso la vampa
della fornace marina
                    oh posta
da chi sul mio cammino,
scala, sacala continua
per cui l'inferno si approssima
o il paradiso s'avvicina.

viernes, noviembre 18, 2022

Chip Livingston / No hay San Lenin



Sé que no hay príncipe azul 
Los borraron las bestias del Apocalipsis

Al separar cordilleras     Lenin 
Es mi revolución *     Mi destino 

Entre las nubes de su nombre
Un todo-ismo que me envió al exilio  

Lenin es sed y deseo
Es el hombre hecho verdad

--------------------------------------------

Y qué pesada suerte es
Los resecos cúmulos agregan densidad

Para romper el régimen     situado 
En el jardín de los significados teóricos 

El gocho lleva un extraño sombrero [1]
El timotocuica es brillante y seco
 
*por causa de su actividad revolucionaria
Lenin es exceptuado de toda santidad

Chip Livingston (Fort Walton Beach, Florida, Estados Unidos, 1967), The Academy of American Poets, 10 de noviembre de 2022
Versión de Julio Orione

[1] Gochos son los habitantes, originarios o no, de la zona andina de Venezuela. Los timotocuicas también estaban relacionados con la cultura andina venezolana y habitaron los estados de Mérida y Táchira (N. del Ad.)




There Is No San Lenín

i know there’s no blue prince
like the beast of the apocalypse removed

separated by mountain chains      lenín
is my revolution*      my destination

into the clouds     of his name
an all-ism forcing me into exile

lenín is thirst and craving
is the human man made true

        /\         /\         /\         /\

and what fat chance this
cumulus sundry sums a bold thing lofty

enough to break regimen      situated 
in the garden of theoretical significance

the gocho is wearing an unusual hat
el timotocuica is bright and shy

*because of his revolutionary activities
lenín is exempt from sainthood