domingo, noviembre 19, 2017

Mahadevi Varma / Un enigma
















¡Amada, yo también soy un enigma!
De todas las dulzuras, de todas las sonrisas,
de todo el hechizo de tus ojos,
de todo el llanto, de todo el hastío,
de todo el veneno del pulso del mundo
     he participado como un devoto,
     siempre sediento de pena.
¡Y también me divierto en el río del júbilo!

De todo mi ser simultáneamente fluye
un fuego que quema y un manantial que refresca,
atracción y aversión que buscándose entre sí
mantienen el fluir de mi aliento.
     ¡Amada, mi educación
     fue limitada
y sin embargo juego con lo infinito!

Mahadevi Varma (Farrujābād, India, 1907-Allahabad, India, 1987), Alberto Girri, Versiones, Corregidor, Buenos Aires, 1974

Ref.:
India Today
Encyclopedia Britannica


An enigma

Helmed! I too an enigma.
Of all the sweetness, of all the smiles,
Of all the enchantment of yours eves,
Of all the weeping, og all the boredom,
Of all the poison in the pulsing of the world
     I have partaen, an addict,
    Ever thirsty for sorrow
And I also disport my self in the river of joy!

From every pan of me simulteneously flow
Fire that burns and streams that cool.
Attraction and aversion, seeking ecah other,
Maintain the flow of my breath.
     Beloved! My upbringing
    Has been circumscribed
Yet I play with the unconfined!

- Tara Ali Baig, Women of India, Publications Division Ministry of Information and Broadcasting, Gov. of India, 1958



sábado, noviembre 18, 2017

Kateřina Rudčenková / Escombros

















Comenzó con la esquizofrenia.
Una luz oblicua los despertaba cada día.
La casa se estremecía
con el estruendo de los tranvías.
Ya desde pequeños.

Nos vamos acomodando, hora tras hora.
Aquí, en esta escombrera, vivía con mi hermano.
En este lugar nos despabilaba el ruido.
Se erguía acá el árbol de navidad
y al lado, en la cocina, vivía la abuela.
Resonaban aquí los pasos,
el tintineo de los cubiertos,
el agua al correr, la risa,
el peine posado ante el espejo.
Solías tener el pelo largo.

Que de los escombros rescatarás libros,
fotos, cartas y joyas.
Que ahí encontrarás tus manos de niña,
tu cabeza, tu sueño y tu miedo.

A qué nos aferramos.
A la ruina, como siempre.
A qué volvemos.
A las paredes.

El polvo ya no hace ningún mal,
ya no lo limpies más.

Kateřina Rudčenková (Praga, 1976), Antología de poesía checa contemporánea, Pre-Textos, Valencia, 2012
Traducción de Patricia Gonzalo de Jesús
Envío de Jonio González

Foto: Kateřina Rudčenková © 2014 Jakub Hněvkovský/Magnesia Litera

Ref.:
Emma Gunst
Lidovky
Centro Checo en Madrid


SUTINY

Začalo to schizofrenií.
Šikmé světlo je denně budilo.
Dům se otřásal duněním tramvají.
Už odmala.
Zabydlujeme se, hodinu po hodině.
Zde v této haldě jsme žili s bratrem.
Tady nás budil hluk.
Stál tu vánoční strom
a vedle v kuchyni žila babička.
Zněly tu kroky,
cinkání příborů, puštěná voda, smích,
hřeben pokládaný před zrcadlo.
Mívala jsi dlouhé vlasy.

Že budeš ze sutin vytahovat knihy, fotky,
dopisy a šperky.
Že tam najdeš své dětské ruce, svou hlavu,
svůj spánek a strach.

K čemu se upínáme.
Ke zmaru jako vždy.
K čemu se vracíme.
Do zdí.

Prach už tomu neublíží,
už ho neutírej.


viernes, noviembre 17, 2017

Mary Oliver / El huerto
















He soñado
con el éxito.
He alimentado

la ambición.
He cambiado
noches de sueño

por horas de trabajo.
Ah, y he descubierto
cómo el brote suave

se convierte en fruta verde
que se convierte en fruta dulce.
Ah, y he descubierto

que todos los vientos son fríos
al final
y las hojas

tan lindas, tantas,
se evaporan
en el gran

envoltorio negro del tiempo
en el gran envoltorio negro
del deseo

y que la madurez
de la manzana
es su caída.

Mary Oliver (Maple Heights, Estadosd Unidos, 1935)
Versión de Natalia Leiderman y Patricio Foglia


El pájaro rojo,
Caleta Olivia Ediciones,
San Justo, Buenos Aires, 2017

Ref.:
Caleta Olivia
Op. Cit.

Foto: Mary Oliver, 2012 Mariana Cook/Penguin Press/NPR Books





The orchard

I have dreamed
of accomplishment.
I have fed

Ambition.
I have traded
Nights of sleep

for a length of work.
Lo, and I have discovered
How soft bloom

turns to green fruit
which turns to sweet fruit
Lo, and I have discovered

all winds blow cold
at last,
and the leaves,

ao pretty, so many,
vanish,
in the great, black

packet of time,
in the great, black
packet of ambition,

and the ripeness
of the apple
is its downfall.

Red Bird, Beacon Press, Boston, © 2008 Mary Oliver

Google Books

jueves, noviembre 16, 2017

Alfonso Gatto / Las cosas
















Un día golpearán en cada casa,
quien vive ya es culpable de tener
su vida a solas. Cuando baja oscura
la noche, uno se queda tras los vidrios
aguardando que llegue el vasto absurdo
de la quietud. Está en las mismas cosas
de siempre, siempre en su lugar, la nueva
mirada pétrea: la desierta esquina
pone a salvo al que huye o bien lo embate
de cara al pelotón. Parece un vano
delirio este creer aún en las cosas.

Alfonso Gatto (Salerno, Italia, 1909 – Orbetello, Italia, 1976), Giornale di due inverni (1943-44 e 1964-65), Mondadori, Milán, 1972
Versión de Pablo Anadón

Ref.:
Hablar de Poesía
Dizionario Biografico Treccani
El Trabajo de las Horas


LE COSE

Un giorno busseranno ad ogni casa, 
chi vive è già colpevole d’avere 
la sua vita segreta. Scende il buio 
della notte, si resta dietro ai vetri 
ad aspettare come giunge il vasto 
assurdo della quiete. È nelle cose 
di sempre ferme al loro posto il nuovo 
sguardo impietrito: l’angolo deserto 
mette in salvo il fuggiasco o per lo scarto 
gli affaccia la sua muta. Sembra un vano 
delirio questo credere alle cose.


miércoles, noviembre 15, 2017

Juan Arabia / Dos poemas












Larga revolución

Cuando el velo es arrastrado por el aire del campo,
delante queda una historia
invalidada por el mínimo gesto
de quienes tienen sus días contados
en el murmullo de la existencia.
Sólo que es difícil encontrar un lugar
para sembrar una verdad
que no retenga algo de interés
del árbol que persigue al sol,
del río que entre sus sombras
oculta al pez que será dorado en la superficie,
como la irrupción de una afilada espada
que se detiene por un instante en el tiempo.

Una larga revolución que inmovilice en su palabra
el hábitat de los colibríes,
las sombras del cielo que en su rudimentario escenario
acumulan en torno de la tormenta
sólo vientos frescos y tonificantes.


Distrito de los Lagos (1)

Yo, que negué a Cristo en el primer barco,
finalmente entendí el significado de la palabra adiós.
No se trata de una simple despedida:
es el momento en que todo se hunde
en los blancos y transparentes mares de los números,
y se pierde la flor (2), única prueba de
la existencia de un paraíso.

Es el momento en que se pierde el inmediato calor
de aire que encierra y separa a cada una
de las cosas que existen en el mnundo.

[Notas del autor]
1 El Distrito de los Lagos (The Laks) o Tierra de los Lagos (Lakeland) es una zona rural del noroeste de Inglaterra, conocida por sus lagos y montañas, y por asociación con los poetas lakistas (lake poets), como Wordsworth y Coleridge.

2 "Si un hombre atravesara el Paraíso en un sueño, y le dieran una flor como prueba de que había estado ahí, y si al despertar encontrara esa flor en la mano... ¿Entonces, qué?". En Anima Poets: From the Unpublished Note-books of Samuel Taylor Coleridge (1895).

Juan Arabia (Buenos Aires, 1983), El enemigo de los thirties, Editorial Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2015

Ref.:
Círculo de Poesía
Literariedad
Buenos Aires Poetry


martes, noviembre 14, 2017

Oscar de Pablo / Mi lengua














Y la piedrita dulce sabe a zinc, porosa. Color tezontle
     (probable), la piedrita. Tamaño de un dedal, tiene un
     sabor a espárrago
y es áspera y salada, la piedrita, tezontle que soy yo,
     mientras yo tenga, si demasiado suave para piedra,
     la piedrita en la boca. El castellano aquí, la piedrita
     tezontle, cavernas diminutas: la piedrita. Sabiendo a
     zinc, a espárrago y saliva, tecorral de tezontle: el
     castellano. Mientras tenga en la boca la piedrita;
     corazón de alcachofa: la piedrita; a espuma vuelta
     piedra: la piedrita; de aquí hasta que me muera: el
     castellano, o hasta que la maldita piedra, la piedrita

se deshaga en la boca.

Óscar de Pablo (Cuernavaca, México, 1979), De la materia en forma de sonido, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA),  Ciudad de México, 2015, Transtierros, nov. 2017

Foto: Marché de la Poésie

Ref.:
Audisea
Hablar de Poesía

lunes, noviembre 13, 2017

Sylvia Plath / Medusa
















Guardas tu espantosa cabeza de bola de dios,
cristales de misericordia,
lejos de ese mirador con piedras que tapan la boca,
los ojos cercados por palillos blancos,
oídos que escuchan las incoherencias del mar,

tus títeres
lanzan sus células bestiales a la sombra de mi barcaza
empujando como lémures,
estigma rojo en el centro mismo,
cabalgando la desgarrada marea al lugar de partida más cercano,

arrastrando su pelo de Jesús.
¿Escapé? Me pregunto.
Mi mente va hacia ti,
viejo ombligo repleto de percebes, cable atlántico,
manteniéndose, pareciera, en estado de milagrosa reparación.

En todo caso, siempre estás allí,
respiración trémula al final de mi línea,
curva de agua que mana
hasta mi buscador de agua,
deslumbrante y agradecida,
conmovedora y absorbente.

Yo no te llamé.
No te llamé para nada.
Así y todo, así y todo, viniste echando humo
por el mar, gorda y roja, una placenta

que paraliza a los amantes complacidos.
Luz de cobra
que sofoca el aliento de las membranas de sangre
de las fucsias. Yo no podía respirar
muerta y sin un peso,

sobreexpuesta, como una radiografía.
¿Quién te crees que eres?
¿Una hostia? ¿La virgen María?
No probaré ni un bocado de tu cuerpo.
Botella en la que vivo.

Vaticano siniestro.
Estoy harta de la sal caliente.
Verdes como eunucos, tus deseos
chiflan por mis pecados.
¡Fuera, fuera, tentáculo de anguila!

No hay nada entre nosotras.

                                               16 de octubre, 1962

Sylvia Plath (Boston, Estados Unidos, 1932-Londres, 1963) “Ariel”, 1965, Collected Poems, HarperCollins Publishers, 1992
Versión ã Silvia Camerotto

Ref.:
The Telegraph
Revista Ñ
Poets Org

Foto: Sylvia Plath Rollie McKenna/Poets Org


Medusa

Off that landspit of stony mouth-plugs,
Eyes rolled by white sticks,
Ears cupping the sea's incoherences,
You house your unnerving head-God-ball,
Lens of mercies,

Your stooges
Plying their wild cells in my keel's shadow,
Pushing by like hearts,
Red stigmata at the very center,
Riding the rip tide to the nearest point of departure,

Dragging their Jesus hair.
Did I escape, I wonder?
My mind winds to you
Old barnacled umbilicus, Atlantic cable,
Keeping itself, it seems, in a state of miraculous repair.

In any case, you are always there,
Tremulous breath at the end of my line,
Curve of water upleaping
To my water rod, dazzling and grateful,
Touching and sucking.

I didn't call you.
I didn't call you at all.
Nevertheless, nevertheless
You steamed to me over the sea,
Fat and red, a placenta

Paralysing the kicking lovers.
Cobra light
Squeezing the breath from blood bells
Of the fuscia. I could draw no breath,
Dead and moneyless,

Overexposed, like an X-ray.
Who do you think you are?
A Communion wafer? Blubbery Mary?
I shall take no bite of your body,
Bottle in which I live,

Ghastly Vatican.
I am sick to death of hot salt.
Green as eunuchs, your wishes
Hiss at my sins.
Off, off, eely tentacle!

There is nothing between us.

ã HarperCollins


domingo, noviembre 12, 2017

Andrea Zanzotto / Idea















Y todas la cosas que me rodean
tomo sin inventario en la existencia.
Tibio verde la claridad de los días
oculta, suave lo riega,
de insectos y pájaros se agita y cintilla.
Todo es pleno y devastado,
todo, oscuro, triunfa y cae.
También por ti, lenguaje mío, chispa
y travesía, por desconsolado sueño
por errores y desmayos
por inaccesibles y profundas negligencias,
en que te formaste corrupto y absoluto.
También tú, mi brevísima claridad
de células mentales, trunco halo
de gritos y de pensamientos
imprevistos y eternos.
Y exánime el latido de los frutos
y de las selvas y de la seda y de los
aparecidos cabellos de Diana,
de su feliz, dulcísimo sexo
y, agria y viva, la aridez
que se mete bajo las uñas y en los cereales
prontos a herir,
y el nunca callado y nunca convencido corazón,
todo es rico y perdido
muerto y surgente,
sin embargo, en la luz
en mi vana claridad de idea.

Andrea Zanzotto (Pieve di Soligo, Italia, 1921-Conegliano, Italia, 2011), "Vocativo" (1949-1956), Poesie (1938-1986), a cura di Stefano Agosti, Oscar Mondadori Editore, Milán, 1993
Traducción de Jorge Aulicino, para Horacio Armani, in memoriam

Ref.:
Vaso Roto
Oil Project


Idea

E tutte le cose a me intorno
colgo precorse nell’esistere.
Tìepido verde il nitore dei giornì
occulta, molle li irrora,
d’ìnsetti e uccelli s’agita e scintilla.
Tutto è pieno e sconvolto,
tutto, oscuro, trionfa e si prostra.
Anche per te, mio linguaggio, favilla
e traversia, per sconsolato sonno
per errori e deliqui
per pigrizie profonde inaccessibili,
che ti formasti corrotto e assoluto.
Anche tu mio brevissimo nitore
di cellule mentali, tronco alone
di gridi e di pensieri
imprevisti ed eterni.
Ed esanime il palpito dei frutti
e delle selve e della seta e dei
rivelati capelli di Diana,
del suo felice dolcissimo sesso,
e, agra e vivida, l’arsura .
che all’unghie s’intromette ed alle biade
pronte a ferire,
e il mai tacente il mai convinto cuore,
tutto è ricco e perduto
morto e insorgente
tuttavia nella luce
nella mia vana chiarità d’idea.


sábado, noviembre 11, 2017

Elizabeth Barrett Browning / Amado, amado mío...















[20]

Amado, amado mío, cuando pienso
que existías en el mundo hace un año,
cuando yo estaba sentada aquí sola en la nieve
y no vi tus pisadas ni escuché el silencio hundirse
en ningún momento con tu voz... pero, eslabón por eslabón
fui contando todas mis cadenas, como si
no pudieran caerse por un golpe
de tu posible mano... ¡Así bebo
de la gran copa maravillosa de la vida! ¡Maravilloso,
no sentir nunca cómo tu gesto o tu palabra personal
estremecían el día o la noche - ni haberte
presentido nunca en el blanco de las flores
que viste crecer! Era tan ciega como los ateos,
que no aceptan la presencia de Dios si no lo ven.

[c. 1850]

Elizabeth Barrett Browning (Coxhoe Hall, Inglaterra, 1806 – Florencia, Italia, 1861), Sonnets from the Portuguese, transcribed from the 1906 Caradoc Press edition by David Price, Gutenberg Org
Traducción de Griselda García

Imagen: Poetry Foundation


Belovëd, my Belovëd, when I think
That thou wast in the world a year ago,
What time I sat alone here in the snow
And saw no footprint, heard the silence sink
No moment at thy voice, but, link by link,
Went counting all my chains as if that so
They never could fall off at any blow
Struck by thy possible hand,—why, thus I drink
Of life’s great cup of wonder!  Wonderful,
Never to feel thee thrill the day or night
With personal act or speech,—nor ever cull
Some prescience of thee with the blossoms white
Thou sawest growing!  Atheists are as dull,
Who cannot guess God’s presence out of sight.


http://www.gutenberg.org/files/2002/2002-h/2002-h.htm


viernes, noviembre 10, 2017

Jorge Fondebrider / Una quimera



A estos días se les ha dado por ponerse apacibles.
Apacible significa que está libre
de brusquedad y violencia
y por ello resulta agradable o tranquilo.
Como se ve, mi percepción
no puede ser más errada.
Seguimos en el mundo,
vivimos esta fecha.

Pero si digo que a estos días se les ha dado por ponerse apacibles,
no tengo otro remedio que imaginar mi casa,
los días que se acortan,
las sombras más temprano,
el frío a la mañana, las cobijas
y acaso poco más
porque seguimos en el mundo,
vivimos esta fecha.

[inédito]

Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956)

Ref.: 

Foto: Fondebrider John Arden/Luna Libros


jueves, noviembre 09, 2017

Jonio González / Labrar

















ha venido a la cantera
de donde salía el mármol
que otros esculpían
la cama está deshecha
cubierta de polvo y astillas
entre las sábanas
dibujos destinados
a convertirse en cuerpos

¿y si abandonara su cuerpo
por un rato?
¿y si se entregara
al lecho de infancia
poblado de dibujos inútiles
arena en el vacío
espejos
en los que se reflejaba
un otro heroico
inminente?

pero ¿y si las manos
el rostro
que esculpirán otros
fueran como una confesión
hecha en los rincones
un argumento
para la inquietud del alma?

ha venido a la cantera:
un furor de lajas y cinceles
lo recibe

todo lo interrumpe la materia.

[inédito]

Jonio González (Buenos Aires, 1954)


Foto: Jonio González por Daniel Mordzinski (detalle)  FB


miércoles, noviembre 08, 2017

Edward Hirsch / Una historia parcial de mi estupidez















El tráfico era denso al salir del puente,
y tomé el camino de la derecha, el equivocado,
y quedé atrapado en el coche durante horas.

La mayoría de las noches, tarde, salía precipidamente
sin prestar atención a los árboles,
cuyos nombres desconocía,
o los pájaros, que echaban a volar sin hacer caso.

No podía renunciar a mis deseos
o aceptarlos, y así  deambulaba
como un tigre que quería revelarse
pero aún temía la ferocidad que escondía dentro de sí.

Las barras de hierro parecían invisibles para otros,
pero yo llevaba una jaula dentro de mí.

Me preocupaba mucho lo que pensara la gente
y hacía comentarios que no debería haber hecho.
Guardé silencio cuando debería haber hablado.

Perdonadme, filósofos,
leí a los estoicos pero jamás los entendí.

Sentía que vivía una vida equivocada,
espiritualmente hablando,
mientras en el extremo opuesto del mundo
miles de personas estaban siendo asesinadas,
algunas de ellas por mis compatriotas.

De modo que seguí andando -distraído, perdido en mis pensamientos
y olvidé prestar atención a aquellos que sufrían
lejos, cerca.

Perdóname, fe, por no haberte tenido nunca.

No creía en Dios,
que me eludía.

Edward Hirsch (Chicago, Estados Unidos, 1950), Special Orders, Alfred A. Knopf, Nueva York, 2008
Versión de Jonio González

Ref.:
Foundation for Art & Healing
Big Think



A PARTIAL HISTORY OF MY STUPIDITY

Traffic was heavy coming off the bridge,
and I took the road to the right, the wrong one,
and got stuck in the car for hours.

Most nights I rushed out into the evening
without paying attention to the trees,
whose names I didn't know,
or the birds, which flew heedlessly on.

I couldn't relinquish my desires
or accept them, and so I strolled along
like a tiger that wanted to spring
but was still afraid of the wildness within.

The iron bars seemed invisible to others,
but I carried a cage around inside me.

I cared too much what other people thought
and made remarks I shouldn't have made.
I was silent when I should have spoken.

Forgive me, philosophers,
I read the Stoics but never understood them.

I felt that I was living the wrong life,
spiritually speaking,
while halfway around the world
thousands of people were being slaughtered,
some of them by my countrymen.

So I walked on—distracted, lost in thought—
and forgot to attend to those who suffered
far away, nearby.

Forgive me, faith, for never having any.

I did not believe in God,
who eluded me.

© Edward Hirsch


martes, noviembre 07, 2017

Stéphane Mallarmé / Brisa marina














La carne es triste, ¡ay!, y he leído todos los libros.
¡Huir!, ¡allá lejos! ¡Siento las aves ebrias
De estar entre la espuma desconocida y los cielos!
Nada, ni los viejos jardines reflejados por los ojos
Detendrá ese corazón que en el mar se templa.
¡Oh, noches!, ni la claridad desierta de mi lámpara
Sobre el vacío papel que la blancura protege,
Y ni la mujer joven amamantando a su hijo.
¡Partiré! Steamer que balanceas tu arboladura,
¡Leva el ancla hacia una naturaleza exótica!

¡Un Hastío desolado por crueles esperanzas
Cree todavía en el supremo adiós de los pañuelos!
Y, tal vez, los mástiles, invitando tempestades,
Sean los que un viento inclina sobre los naufragios
Perdidos, sin mástiles, sin mástiles, ni fértiles islotes...
¡Pero, oh, corazón mío, escucha el canto de los marineros!

-1865, Le Parnasse Contemporain, 1866

Stéphane Mallarmé (París, 1842-1898), Ouevres Completes, vol. 1. Gallimard, París, 1998
Traducción: J. G.

Ref.:
Musée Stéphane Mallarmé
Buenos Aires Poetry


BRISE MARINE.

La chair est triste, hélas ! et j’ai lu tous les livres.
Fuir ! là-bas fuir! Je sens que des oiseaux sont ivres
D’être parmi l’écume inconnue et les cieux !
Rien, ni les vieux jardins reflétés par les yeux
Ne retiendra ce coeur qui dans la mer se trempe
Ô nuits ! ni la clarté déserte de ma lampe
Sur le vide papier que la blancheur défend
Et ni la jeune femme allaitant son enfant.
Je partirai ! Steamer balançant ta mâture,
Lève l’ancre pour une exotique nature!

Un Ennui, désolé par les cruels espoirs,
Croit encore à l’adieu suprême des mouchoirs !
Et, peut-être, les mâts, invitant les orages,
Sont-ils de ceux qu’un vent penche sur les naufrages
Perdus, sans mâts, sans mâts, ni fertiles îlots …
Mais, ô mon coeur, entends le chant des matelots!


lunes, noviembre 06, 2017

P. S. Rege / Me preguntaron













Me preguntaron si mi experiencia fue significativa.
"No lo sé", dije yo.
"Sólo supe que viví y morí
y morí y viví nuevamente,
que entre dos momentos
hay una brecha de miles y miles de edades
     que no lograrán cerrar
aunque siempre tratarán de hacerlo."

Me preguntaron si mi experiencia fue real.
"No lo sé", dije yo.
"Sólo supe cómo dos ojos
podrían iluminar un mundo de inflexible deseo
y confundir a toda una facultad de filósofos
y a los fariseos de la belleza."

Me preguntaron si mi experiencia tuvo una moral
para un mundo ahíto, agresivo, disgustado.
"No lo sé", dije yo.
"Sólo conocí el suave viento de las hojas del manzano,
el oro del sol jugando al escondite con el grano maduro
y el lunar purpúreo sobre su blanco, blanquísimo,
     níveo seno izquierdo."

Purushottam Shivaram Rege, P. S. Rege (Distrito de Ratnagiri, India, 1910- Bombay, India, 1978), Alberto Girri, Versiones, Corregidor, Buenos Aires, 1974

Ref.: India Netzone 


domingo, noviembre 05, 2017

Herberto Hélder / La pasión griega













He leído en algún lugar que los antiguos griegos no escribían necrológicas,
cuando alguien moría apenas preguntaban:
¿tenía pasión?
cuando alguien muere yo también quiero saber de la calidad de su pasión:
si tenía pasión por las cosas generales,
agua,
música,
por el talento de algunas palabras para moverse en el caos,
por el cuerpo salvado de sus precipicios con destino a la gloria,
pasión por la pasión,
¿tenía?
y entonces indago en mí si yo mismo albergo pasión,
si puedo morir griegamente,
¿qué pasión?
los grandes animales salvajes se extinguen en la tierra,
los grandes poemas desaparecen en las grandes lenguas que desaparecen,
hombres y mujeres pierden el aura
en la usura,
en la política,
en el comercio,
en la industria,
dedos conexos, hay dedos que inspiran a los objetos la espera,
trémulos objetos entrando y saliendo
de los diez tan escasos dedos para tantos
objetos del mundo
y lo que así hay en el mundo que responda a la pregunta griega,
se puede mantener la pasión con la fruta comida aún viva,
y hacer después con sal gorda una canción curtida por las cicatrices,
palabra soplada a qué horno con qué fuelle,
que alguien preguntase: ¿tenía pasión?
alejen de mí la pimienta del reino, el jengibre, el clavo de la india,
pongan muy alta la música y que yo baile
fluido, interminable,
sostenido por toda la luz antigua y moderna,
los ciegos, los templados, ah no, que al menos me encontrase la pasión
y me perdiese en ella
la pasión griega.

-A faca não corta o fogo, Assírio & Alvim, Lisboa, 2008
-Poemas completos, Porto Editora, 2014

Herberto Hélder (Funchal, Portugal. 1930-Cascaes, Portugal, 2015), Círculo de Poesía, 29 de febrero de 2016
Traducción de José Ángel García Caballero
Envío de Jonio González

Ref.:
El Cultural
El País
Escritas Org


A PAIXÃO GREGA

Li algures que os gregos antigos não escreviam necrológios,
quando alguém morria perguntavam apenas:
tinha paixão?
quando alguém morre também eu quero saber da qualidade da sua paixão:
se tinha paixão pelas coisas gerais,
água,
música,
pelo talento de algumas palavras para se moverem no caos,
pelo corpo salvo dos seus precipícios com destino à glória,
paixão pela paixão,
tinha?
e então indago de mim se eu próprio tenho paixão,
se posso morrer gregamente,
que paixão?
os grandes animais selvagens extinguem-se na terra,
os grandes poemas desaparecem nas grandes línguas que desaparecem,
homens e mulheres perdem a aura
na usura,
na política,
no comércio,
na indústria,
dedos conexos, há dedos que se inspiram nos objectos à espera,
trémulos objectos entrando e saindo
dos dez tão poucos dedos para tantos
objectos do mundo
e o que há assim no mundo que responda à pergunta grega,
pode manter-se a paixão com fruta comida ainda viva,
e fazer depois com sal grosso uma canção curtida pelas cicatrizes,
palavra soprada a que forno com que fôlego,
que alguém perguntasse: tinha paixão?
afastem de mim a pimenta-do-reino, o gengibre, o cravo-da-índia,
ponham muito alto a música e que eu dance,
fluido, infindável, apanhado por toda a luz antiga e moderna,
os cegos, os temperados, ah não, que ao menos me encontrasse a paixão
e eu me perdesse nela
a paixão grega.


sábado, noviembre 04, 2017

Lawrence Ferlinghetti / Pound en Spoleto















Entré en el palco del Teatro Melisso, la encantadora sala del Renacimiento,
donde se hacían todos los días las lecturas de poesía y los conciertos
de cámara en el Festival de Spoleto, y de repente vi a Ezra Pound por
primera vez, inmóvil como una estatua de mandarín en el balcón de un
palco al fondo del teatro, un nivel más alto que el resto de las plateas. Fue
un shock, ver sólo a un llamativo anciano con una pose curiosa, delgado
y de pelo largo, aquilino a los 80 años, con la cabeza inclinada extrañamente
a un lado, perdida en una abstracción permanente. . . . Después de
tres poetas más jóvenes en el escenario, estaba programado que él leyera
desde su palco, y allí estaba sentado con una vieja amiga (que sostenía sus
papeles) esperando. Él miraba los nudillos de sus manos, moviéndolas muy
poco, sin expresión. Sólo una vez, cuando todos los demás en el teatro
lleno aplaudieron a alguien en el escenario, se levantó para aplaudir, sin
levantar la vista, como estimulado por el sonido del vacío. . . . Después de
casi una hora, llegó su turno. O después de una vida. . . . Todos en la sala
se levantaron, giraron y miraron hacia atrás y vieron a Pound en su palco,
aplaudiendo. El aplauso se prolongó y él trató de levantarse de su asiento.
Un micrófono estaba parcialmente en camino. Se agarró de los brazos del
asiento con sus manos huesudas y trató de levantarse. No pudo y lo intentó
de nuevo y no pudo. Su vieja amiga no intentó ayudarlo. Finalmente ella
puso un poema en su mano, y después de al menos un minuto surgió su
voz. Primero se movió la mandíbula y luego surgió su voz, inaudible. Un
joven italiano colocó el micrófono muy cerca de su rostro y allí lo sostuvo
y la voz se sintió, frágil pero obstinada, más alta de lo que había esperado,
fina, monótona y suave. La sala había quedado en silencio de golpe. Su voz
me derribó, tan suave, tan frágil, tan obstinada todavía. Apoyé la cabeza
en mis brazos sobre el borde del terciopelo del palco. Me sorprendió ver
una sola lágrima caer sobre mi rodilla. La voz indomable y débil continuó.
Salí ciego del palco, por la puerta trasera, hacia el corredor vacío del teatro
donde las personas todavía estaban sentadas y vueltas hacia él, bajé y salí,
a la luz del sol, llorando. . . .

     Por encima de la ciudad
                         junto al antiguo acueducto
           los castaños
                           todavía estaban en flor
        Pájaros mudos
                       volaban en el valle
                                            muy bajo
                 El sol brillaba
                                   en los castaños
          y las hojas
                       giraban en el sol
                 y giraban y giraban y giraban
                          y seguirían girando
       Su voz
               continuaba
                           y continuaba
                                       a través de las hojas...

-These are My Rivers: New & Selected Poems, 1955-1993, New Directions, 1994
Traducción de Juan Arabia

Lawrence Ferlinghetti (Yonkers, Estados Unidos, 1919), Poesía beat, selección de Juan Arabia y Mariano Rolando Andrade, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2017

Ref.:
L' Italo Americano
SF Gate

Foto: Lawrence Ferlinghetti, 2015  Deanne Fitzmaurice/San Francisco Chronicle

POUND AT SPOLETO

I walked into the loge of the Teatro Melisso, the lovely Renaissance salle,
where the poetry readings and the chamber concerts were held every day
of the Spoleto Festival, and suddenly saw Ezra Pound for the first time, still
as a mandarin statue in a box in a balcony at the back of the theatre, one
tier up from the other stalls. It was a shock, seeing only a striking old man
in a curious pose, thin and long haired, aquiline at 80, head tilted strangely
to one side, lost in permanent abstraction. . . . After three younger poets
on stage, he was scheduled to read from his box, and there he sat with an
old friend, who held his papers, waiting. He regarded the knuckles of his
hands, moving them very little, expressionless. Only once, when everyone
else in the full theatre applauded someone on stage, did he rouse himself
to clap, without looking up, as if stimulated by the sound of the void. . .
. After almost an hour, his turn came. Or after a life. . . . Everyone in the
hall rose, turned and looked back up at Pound in his booth, applauding.
The applause was prolonged and he tried to rise from his armchair. A microphone
was partly in the way. He grasped the arms of the chair with his
bony hands and tried to rise. He could not and he tried again and could
not. His old friend did not try and help him. Finally she put a poem in his
hand, and after at least a minute his voice came out. First the jaw moved
and then the voice came out, inaudible. A young Italian man pulled up the
mic very close to his face and held it there and the voice came over, frail but
stubborn, higher than I had expected, a thin, soft monotone. The hall had
gone silent at a stroke. The voice knocked me down, so soft, so thin, so frail,
so stubborn still. I put my head on my arms on the velvet sill of the box. I
was surprised to see a single tear drop on my knee. The thin, indomitable
voice went on. I went blind from the box, through the back door, into the
empty corridor of the theatre where people sat turned to him, went down
and out, into the sunlight, weeping. . . .

      Up above the town
                          by the ancient aqueduc
                  the chestnut trees
                                       were still in bloom
          Mute birds
                       flew in the valley
                                                    far below
                        The sun shone
                                                on the chestnut trees
                     and the leaves
                                    turned in the sun
                               and turned and turned and turned
                      And would continue turning
               His voice
                              went on
                                           and on
                                                 through the leaves…