viernes, julio 19, 2019

Adélia Prado / Linaje















Mi árbol ginecológico
me trasmitió hidalguías:
gestos marmorizables:
mi padre, en el día de su casamiento,
dejó sola a mi madre y se fue al baile.
¡Mi madre tenía un vestido solo, pero
qué porte, qué piernas, qué medias de seda mereció!
Mi abuelo paterno negociaba con tomates verdes,
no le fue bien. Taló el bosque para hacer carbón,
hasta el final de su vida, los poros negros de ceniza:
"No me entierren en Jaguara, en Jaguara, no."
Mi abuelo materno tuvo un pequeño almacén,
una piedra en el riñón,
sintió cólicos y demasiado frío,
en un cofre de madera guardaba queso y monedas.
Jamás pensaron en escribir un libro.
Todos extremadamente pecadores, arrepentidos
hasta la pública confesión de sus pecados
que uno de ellos pronunció como si fuese todos:
"Todo hombre se equivoca. No sirve decir yo
porque yo. Todo hombre se equivoca."
Esta sentencia sin pulir, cargada
de los sollozos propios de la hora en que fue llorada,
permaneció inédita hasta que yo,
cuya madre y abuelos murieron temprano,
de parto, sin discursos,
la trasmitiera a mis futuros,
enormemente admirada
de un dolor tan alto,
de un dolor tan hondo,
de un dolor tan bello,
entre tomates verdes y carbón,
moho de queso y cólicos.

Adélia Prado (Divinópolis, Brasil, 1935), "El corazón disparado", 1978, Poemas reunidos, Griselda García Editora, Buenos Aires, 2019
Versiones de José Ioskin

Ref.:
Escritas
Protestante
Criterio
Blog del Amasijo
Aromito
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Adélia Prado en Facebook

jueves, julio 18, 2019

Florencia Fragasso / De "Melliza"













Cáscaras

Los cuadraditos laminados en oro
están ahí para quedarse:
no se descascara el dorado a la hoja
de Viena fin de siglo
diecinueve,
no se despegan las piezas
porque, aunque cueste creerlo,
no es un rompecabezas lo que forman.

En ese fondo móvil de oro y ondinas
estaba ambientado el cuento
que mi papá nos contaba cada sábado
–o sábado por medio–
en el living de Bánfield
–mis piernas cortas
despatarradas
en el sillón–


Oracular

Habitábamos un jardín de las delicias
todo pilchas todo
accesorios en miniatura
de la femineidad universal
cultivada en el microcosmos bonaerense

Jugar era preparar
el juego, acomodar, poner en orden
los objetos, decir lo que iba a suceder
clasificar

Mientras la vida se estaba haciendo
a gran velocidad
vos, tu mente de niña en patineta,
te ibas yendo
diciéndote lo que iba a suceder
dándote letra
armando urgente la valija

Florencia Fragasso (Lomas de Zamora, Argentina, 1975) Op. Cit. junio 30, 2019

Melliza,
Gog y Magog,
Buenos Aires, 2018









Ref.:
Gog y Magog
Espacio Murena
El Infinito Viajar
Solo Tempestad
1 Poeta 10 Preguntas

Foto: Florencia Fragasso por Gog y Magog Facebook

miércoles, julio 17, 2019

Niki Ladaki-Filippou / Le gustaba mucho la geografía




















Dijo que iba a sacudir la tierra de los zapatos
y a cambiar de vida
a cambiar de costumbres
a cambiar de maneras.
También dijo que se iba a marchar
a lugares extraños
allá donde los hombres se multiplican
en el corazón
y disminuyen en el amor.
Dijo que iba a seguir el rumbo
que trazan la ola y los delfines.
Dijo que iba a navegar como otro Ulises
o a lanzarse como otro Robinson Crusoe
o como don Quijote
para que la historia hablara de él
y para que los niños supieran de él
por los cuentos.
Y contrató albañiles
cegó su puerta
abrió una nueva entrada a su casa
desde la calle contigua
y también se mandó hacer un nuevo
traje rojo...

Niki Ladaki-Filippou (Nicosia, 1935-Atenas, 2003), Hacia Kerini y otros poemas, La Cabra Ediciones, Ciudad de México, 2006
Traducción del griego de Guadalupe Flores Liera
Envío de Jonio González

Ref.:

martes, julio 16, 2019

Martín Armada / De "La gran meseta"














[Cierro los ojos…]

Cierro los ojos y camino por la casa,
me topo con los tesoros que acumulamos.
Llenamos nuestro mundo sin hablar,
somos una tribu decidida a meterse en el desierto.
Con delicadeza para seguir,
me repito:
no hay que avergonzarse de amar las cosas,
los hombres libres deben sentir orgullo de lo que necesitan.


[La verdad se me revela…]

La verdad se me revela en un sueño:
no voy a alcanzar la luz
que veo crecer del otro lado del monte.

Tengo que conformarme con despertar,
el primer sol en los árboles,
acacias que ensombrecen un volquete:
alrededor las moscas se disuelven
verdes, azules, un poco rojas.

Martín Armada (Buenos Aires, 1979) Op. Cit., junio 30, 2019


La gran meseta,
Caleta Olivia,
Buenos Aires, 2019









Ref.:
Espacio Murena
Otra Parte
Infobae
Ñ
Eterna Cadencia
Círculo de Poesía
1 Poeta 10 Preguntas
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Círculo de Poesía

lunes, julio 15, 2019

Charles Simic / Castillo de naipes




















Os extraño, tardes de invierno
con vuestras luces tenues.
Los labios cerrados de mi madre
y nuestra respiración contenida
cuando nos sentábamos a la mesa del comedor.

Los largos y finos dedos de ella
apilando los naipes,
después esperando que cayesen.
El sonido de botas en la calle
hacía que nos quedáramos quietos por un instante.

No hay mucho más que contar.
La puerta está cerrada con llave,
y en una ventana coloreada de rojo
un único árbol en el jardín,
sin hojas y contrahecho.

Charles Simic (Belgrado, 1938), Virginia Quarterly Review, vol. 81, nº 3, verano de 2005; New and Selected Poems 1962-2012, Houghton Mifflin Harcourt, Boston, 2013
Versión de Jonio González

Nota del Traductor: Acerca de este poema, ha explicado el propio Simic: "Es un recuerdo temprano. Nací en Belgrado, Yugoslavia, en 1938, y viví allí durante la ocupación nazi. Por la noche había detenciones, bombas que estallaban y largos, tensos momentos en los que oíamos pasos en la calle. No queríamos hacer el mínimo ruido, de modo que leíamos o jugábamos a cartas..." (en The Best American Poetry 2006, Billy Collins, ed., Scribner Poetry, Nueva York, 2006).

Ref.:
Otra Iglesia Es Imposible
Universidad de Chile
Perros en la Playa
Esta Forma de Viajar sobre la Tierra
Idiomas Olvidados
ABC
El País
Poetry Foundation
The Compass Rose

Foto: Autograf Hr

HOUSE OF CARDS

I miss you winter evenings
With your dim lights.
The shut lips of my mother
And our held-breaths
As we sat at a dining room table.

Her long, thin fingers
Stacking the cards,
Then waiting for them to fall.
The sound of boots in the street
Making us still for a moment.

There’s no more to tell.
The door is locked, 
And in one red-tinted window,
A single tree in the yard,
Leafless and misshapen.

domingo, julio 14, 2019

Vicente Quirarte / Razones del samurai














A las tres de la tarde
de aquel trece de marzo,
la voz de mi hermano Ignacio en el teléfono:
"¿Puedes regresar?"
Y yo que quería contarle
del alba en California;
del cartel de la ballena jorobada
-cuarenta toneladas de energía
saltando en algún lugar de Alaska-;
del libro sobre la ballena spermacetti,
la Moby Dick que acometió al Pequod
y echó a pique los sueños
de su capitán alucinado;
del café que estrenaba las mañanas
con su campana oscura;
de las rubias empleadas de las tiendas
que en mi sed de comprar reconocían
las huellas del amor recién nacido.

¿Padre, hubieras querido que tu primer hijo
diera la mala nueva de que ya éramos menos?
En tus treinta minutos de agonía,
con el pie en el estribo de otro tren,
¿te acordaste de sus primeros pasos
cuando al pie de las sillas de montar
posaba como un pequeño Buda,
grave y solemne como los niños tristes?

"¿Puedes regresar?" Me dijo Ignacio.
Debajo de sus palabras se anunciaba
el valeroso miedo de ser débil,
la rabia por no soltar la brida del caballo.

Era, como en los Viernes Santos,
la hora en que llegó la quinta herida,
en aquel cuarto oscuro de Los Ángeles
donde Ignacio quería decirme, dijo, me decía
que a la tribu por ti capitaneada
la diezmaban de tajo,
que te ibas de plano, y nosotros contigo.
Y mientras yo pensaba que la vida
era para mi sed un mar pequeño,
te tirabas -sereno- de aquel puente
para dar comienzo a las preguntas.

Vicente Quirarte (Ciudad de México, 1954), "El ángel es vampiro" [1991], Material de Lectura n° 197, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), 2013

Ref.:
El Placard
Poemas del Alma
Cultura Colectiva
Excelsior
Página 66

Foto: Informador/El Universal

sábado, julio 13, 2019

Alice Oswald / De "Memorial"





















[Fragmentos] *

El primero en morir fue Protesilao
un hombre concentrado que se precipitó a la oscuridad
dejando atrás la tierra con cuarenta barcos negros
con él fueron los hombres desde esos riscos encendidos por las flores
donde el pasto deja que todo crezca
Píraso  Itón Pteleo  Antrón
murió en el aire, cuando saltó para encabezar la lucha
su casa quedó a medio hacer
de ella su esposa salió corriendo y arañándose la cara
su hermano Podarco mucho menos valeroso y decidido
tomó el mando pero eso fue hace mucho tiempo
ahora ya ha estado en la negra tierra durante miles de años

        Como un murmullo de viento
        empieza un rumor de olas
        una larga nota se hace más fuerte
        el agua exhala un profundo suspiro
        como tierra que ondula cuando el viento oeste atraviesa un campo
        deseando y buscando
        nada que encontrar
        los tallos de maíz mecen sus cabezas verdes

        Como un murmullo de viento
        empieza un rumor de olas
        una larga nota se hace más fuerte
        el agua exhala un profundo suspiro
        como tierra que ondula cuando el viento oeste atraviesa un campo
        deseando y buscando
        nada que encontrar
        los tallos de maíz mecen sus cabezas verdes

Simoesio nacido en las orillas del Simoente
hijo de Antemion su madre una pastora
que aún seguía a las ovejas cuando dio a luz
un joven soltero ágil y promisorio
fue enfrentado por Ajax en el noveno año de la guerra
y murió mientras corría atravesándose sobre su lanza
la punta pasó limpia a través del pezón
y salió por el omóplato
se derrumbó al instante un indecible dolor para sus padres

Como un hombre da un paso atrás
al ver una serpiente casi bajo su pie
en un zanjón de brezo
el miedo le estremece las rodillas
lo deja pálido da un paso atrás

Como un hombre da un paso atrás
al ver una serpiente casi bajo su pie
en un zanjón de brezo
el miedo le estremece las rodillas
lo deja pálido da un paso atrás

El sacerdote de Hefesto
con la cara caliente de mirar las llamas
rezaba cada mañana el mismo rezo
por favor Dios respeta mi rango
protege a mis hijos fegeo e ideo
calma sus caballos álzalos
fuera de la lucha livianos como cenizas
Hefesto lo escuchó pero no pudo
retener a esos muchachos audaces
que cabalgaban demasiado rápido por el campo de batalla
se toparon con una lanza en vuelo
y como una puerta levadiza que se cierra
el inexplicable Hefesto
arrancó de allí a uno
y el otro murió

Como nieve que cae como nieve
cuando los vivos vientos agitan las nubes en pedazos
como aleteos de silencio que se apuran
a poner fin al follaje con que la tierra se decora
Como nieve que cae como nieve
cuando los vivos vientos agitan las nubes en pedazos
como aleteos de silencio que se apuran
a poner fin al follaje con que la tierra se decora

Pándaro hijo de Licaón tenía una esposa en su casa
en su alta casa en las colinas de Ida
era capitán de Zelea y con sus hombres
solían beber el agua negra y cruda del río
era un hombre rico maestro arquero
en sus establos once carros de guerra recién hechos bellamente
con tapetes y caballos pura sangre
no podía arriesgarlos en la Guerra
fue a Troya a pie tan solo con su arco
pero de nada le sirvió
sus flechas seguían sin darle a nada
si alguna vez vuelvo a casa dijo
y veo a mi esposa y los altos techos de mi casa
que un extranjero me corte la cabeza
si no destrozo este arco y con mis propias manos lo arrojo
al fuego ha demostrado ser tremenda nada
pero no obstante montó junto a Eneas
atacó a Diomedes y una lanza
arrojada por Diomedes que Atenea impulsó con fuerza
le dio entre los ojos y en un segundo
le astilló los dientes le cortó la lengua le rompió la mandíbula
y limpiamente salió por el mentón
Como un roble golpeado por el rayo
alza los brazos y se quema
aterrador para un hombre que ande caminando
oler ese olor a azufre
y ver los campos centellear delante de él
encendidos de azul por la extrañeza de dios

        Como un roble golpeado por el rayo
        alza los brazos y se quema
        aterrador para un hombre que ande caminando
        oler ese olor a azufre
        y ver los campos centellear delante de él
        encendidos de azul por la extrañeza de dios

Hay un estanque azul que amaba de ella
la soledad con que yacía sobre las piedras con sus ojos claros mirando los árboles
su nombre era Abarbarea
un joven la encontró en las colinas
miró una vez su temblorosa frescura
y se quitó la ropa
en medio de sus atónitas ovejas
saltó de una roca directo a sus brazos
y de esa veloz zambullida hubo dos niños
pedaso y esepo
murieron en Troya el mismo día

        Como cuando un cavador de zanjas lleva una azada al agua
        para liberarla de sus terrones al principio
        es solo un secreto goteo bajo las ortigas
        pero después los guijarros gritan agua
        y el agua corre cuesta abajo llamando a sus cosechas y sus huertos
        y lo dejan mirando

        Como cuando un cavador de zanjas lleva una azada al agua
        para liberarla de sus terrones al principio
        es solo un secreto goteo bajo las ortigas
        pero después los guijarros gritan agua
        y el agua corre cuesta abajo llamando a sus cosechas y sus huertos
        y lo dejan mirando

Qué era ese estridente sonido
cinco hermanas que llamando
en la tumba al fantasma de Dolón
recuerdan un a hombre feo pero rápido
en una grieta de luz en el destello de dulce aroma antes del alba
lo atraparon trepándose a los barcos
camuflado con una piel de comadreja era blando
deshonesto miedoso encorvado recordaron
cómo bajo el ojo de la lanza ofreció todo
todo el dinero de sus padres todo el propio
cada debilidad troyana cada esperanza de sus aliados
hasta la posición exacta de los tracios
y el color y tamaño y precio de los caballos de Reso
siguieron preguntándole por qué por qué
soltó llorando cada secreto de su cuerpo
y rogaba aún por su cabeza
cuando su cabeza rodó sobre el barro

        Como el mosquito el temerario mosquito
        al que espantan
        pero regresa insiste
        el mosquito lunático que ama lamer
        y es capaz de seguir al hombre todo el día
        por una gota de sangre

        Como el mosquito el temerario mosquito
        al que espantan
        pero regresa insiste
        el mosquito lunático que ama lamer
        y es capaz de seguir al hombre todo el día
        por una gota de sangre

Recién llegados y acampando aparte de todos
con armas limpias y dispuestas como cubiertos
esto es horrible esto es una especie de fiesta de sangre
y junto a cada hombre su caballo
doce tracios anónimos fueron asesinados mientras dormían
antes de que sus espectros tuvieran tiempo de conservar sus nombres
fue tan súbito
el olor a carne cruda de sus cuerpos despertó a los perros
y eran hombres ricos
tenían largo pelo liso pero Diomedes
con la cara roja en silencio como un carnicero que se mantiene al día con su pedido
se deshizo de ellos
y el último Reso era un rey
no debería haber venido nunca
trayendo sobre el agua esos enormes caballos blancos
con sus cadenas y sus bridas pintadas
criaturas extraordinarias casi de mármol pero móviles

        Como lobos que siempre quieren algo
        formas delgadas que siempre patrullan las colinas
        cuando un pastor deja que vaguen sus rebaños
        y los más débiles balan su miedo
        en segundos aparecerán los lobos

        Como lobos que siempre quieren algo
        formas delgadas que siempre patrullan las colinas
        cuando un pastor deja que vaguen sus rebaños
        y los más débiles balan su miedo
        en segundos aparecerán los lobos

El dolor es negro está hecho de tierra
se mete por las grietas de los ojos
atasca su nudo en la garganta
cuando un hombre ve a su hermano en la tierra
enloquece viene corriendo de la nada
fustigando sin mirar y así fue como murió Coon
primero hirió a Agamenón
luego agarró el pie tieso de su hermano
y trató de arrastrarlo a casa vociferando
ayuda por dios este es Ifidamante
que alguien me ayude por favor  pero Agamenón
le cortó la cabeza y eso fue todo
dos hermanos asesinados en la misma mañana por el mismo hombre
ese fue su día aquí terminó
y su largo viaje nocturno por el inframundo acababa de comenzar

Como cuando dos vientos desean un bosque
el viento sur y el viento este
ambos tiran de los brazos de los árboles
y el sonido del cornejo de suave piel batiéndose de aquí para allá
y roble y fresno golpeando sus largas ramas entre sí
es una palabra de otro mundo

        Como cuando dos vientos desean un bosque
        el viento sur y el viento este
        ambos tiran de los brazos de los árboles
        y el sonido del cornejo de suave piel batiéndose de aquí para allá
        y roble y fresno golpeando sus largas ramas entre sí
        es una palabra de otro mundo

Sarpedón el hijo de Zeus
llegó a esta tierra estéril sin cultivos
llegó de sus maizales de su arbolado río
de su reino de senderos y bosquecillos de manzanos
y lo mató una lanza
quedó por largo tiempo arrugado como lino
hasta que dos sirvientes de voz suave Sueño y Muerte
lo llevaron nuevamente a casa lo dejaron
doblado en la hierba y una brisa del cielo
casi lo levanta casi lo sacude
y lo hizo suspirar y susurrar pero nadie
ni siquiera un gran hombre ni siquiera un hijo de Zeus
puede comprar o robar o pedir que le devuelvan su último aliento
una vez que lo ha soltado siseando
a través del enrejado de sus dientes

Como la flor azul del mar
es magullada por el viento
como cuando llueve y el viento
hostiga al cálido viento
golpeando las grandes suaves nubes soleadas
profundas cucharadas de viento
trabajan el mar en una ola
y la espuma sigue las ráfagas errantes
a trescientos metros de altura

Como la flor azul del mar
es magullada por el viento
como cuando llueve y el viento
hostiga al cálido viento
golpeando las grandes suaves nubes soleadas
profundas cucharadas de viento
trabajan el mar en una ola
y la espuma sigue las ráfagas errantes
a trescientos metros de altura

Cerca de la vieja higuera el camino de los carros
que corre cuesta abajo desde la ventosa Troya
pasa por dos fuentes donde Escamandro
burbujea sobre las piedras la primera caliente
la segunda fría como hielo aun en el verano
la gente de la ciudad viene y lava su ropa
en esas lisas ollas de agua excavadas en las rocas
el río conoce sus voces
pero Aquiles mató a tantos hombres
de pie corriente abajo con su ruda espada
estalló de ira levantando una cresta de olas
ahora todo el río es una tumba
las mujeres que lavan en los estanques
cuando escuchan al río correr
gritando como un humano por sus curvas
recuerdan a Tersíloco yaciendo
en una oscuridad que fluye rápido y nunca acaba
entre empinados escalones de rocas resonantes
recuerdan a Midón ese rostro aterrado
que se dejó de ver cuando cayó bajo los tamariscos
y Astípilo bloqueando el canal
Mneso rodó por la arena Trasio perdido en el lodo
Enio girando mortalmente en un estanque negro
dando vueltas entre los peces que lo lamen
y Ofelestes su último suspiro
plateando la superficie
todas esas bellas armaduras bajo el agua
todos esos blancos huesos hundidos en el lodo
y en vez de sepultura una pajarita de las nieves
sorbiendo la profanación sin darse cuenta

Y Héctor murió como todos los demás
estaba a cargo de los troyanos
pero una lanza encontró el pequeño pedazo blanco
entre la clavícula y la garganta
justo donde se asienta el alma de un hombre
y espera que se abra la boca
siempre supo que ocurriría
él que era tan presumido y ansioso
y acostumbrado a ir corriendo a casa ensordecido por las armas
para erguirse con toda su armadura en el umbral
como un hombre que corre al dejar su moto en marcha
todas las mujeres lo amaban
su mujer era Andrómaca
un día la miró en calma
dijo sé qué ocurrirá
y una imagen de sí mismo muerto lo miró con fijeza
y de ella en Argos tejiendo para alguna extranjera
él parpadeó y volvió a sus tareas
Héctor amaba a Andrómaca
pero al final dejó que el rostro de ella se borrara de su mente
regresó a ella ciego
sin fuerza sin expresión
pidiendo tan sólo que lo lavaran y quemaran
y que sus huesos se envolvieran en telas suaves
y volvieran a la tierra

Como tribus de abejas de verano
subiendo del otro mundo por la grieta de una roca
millones de obreras volando a cumplir con su puesto entre las flores
naciendo y renaciendo y relumbrando por los campos

Como lobos inquietos que nunca se quedan sin hambre
pueden comerse un ciervo entero
pueden beberse la entera superficie de un estanque
lamiendo su negrura con delgadas lenguas
y eructándola de nuevo como sangre
y aún así siguen matando y matando
con el estómago que roza sus costados
acosado por el hambre

Como cuando dios lanza una estrella
y todo el mundo mira para arriba
para ver ese látigo de chispas
y entonces ya no está

[2011]

Alice Oswald (Reading, Inglaterra, 1966), Hablar de Poesía, n° 38, Buenos Aires
Traducción de Mirta Rosenberg y Daniel Lipara
Hablar de Poesía, web

* Este libro, Memorial, escrito en 2011, es una suerte de cementerio oral lleno de muertos no protagónicos de la Ilíada de Homero. Después de cada muerte, un símil repetido trae el eco de la lírica pastoral. Esos símiles son también un eco del terror de la batalla y subrayan la violencia constante de la naturaleza. El símil cumple una función coral, mientras que las pequeñas biografías recuerdan el carácter vocativo, o mejor aún invocativo, de la Ilíada. (De la nota de los traductores)

Ref.:
The Poetry Archive
Poetry Foundation
The Telegraph
The Guardian
The White Interview
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Kate Mount/The British Council

[Memorial]
The first to die was Protesilaus/ A focused man who hurried to darkness/ With forty black ships leaving the land behind/ Men sailed with him from those flower-lit cliffs/ Where the grass gives growth to everything/ Pyrasus   Iton    Pteleus   Antron/ He died in mid-air jumping to be first ashore/ There was his house half-built/ His wife rushed out clawing her face/ Podarcus his altogether less impressive brother/ Took over command but that was long ago/ He’s been in the black earth now for thousands of years

Like a wind-murmur/ Begins a rumour of waves/ One long note getting louder/ The water breathes a deep sigh/ Like a land-ripple/ When the west wind runs through a field/ Wishing and searching

Like a wind-murmur/ Begins a rumour of waves/ One long note getting louder/ The water breathes a deep sigh/ Like a land-ripple/ When the west wind runs through a field/ Wishing and searching 

Simoisius born on the banks of the Simois/ Son of Anthemion his mother a shepherdess/ Still following the sheep when she gave birth/ A lithe and promising young man unmarried/ Was met/ by Ajax in the ninth year of the war/ And died full tilt running onto his spear/ The point passed clean through the nipple/ And came out through the shoulderblade/ He collapsed instantly an unspeakable sorrow to his parents

Like a man steps back/ Seeing a snake almost under his foot/ In a heathery hollow/ The fear flutters his knees it/ Sucks him white he steps back 

Like a man steps back/ Seeing a snake almost under his foot/ In a heathery hollow/ The fear flutters his knees it/ Sucks him white he steps back

The priest of Hephaestus/ Hot-faced from staring at flames/ Prayed every morning the same prayer/ Please god respect my status/ Protect my sons Phegeus and Idaeus/ Calm down their horses lift them/ Out of the fight as light as ash/ Hephaestus heard him but he couldn’t/ Hold those bold boys back/ Riding over the battlefield too fast/ They met a flying spear/ And like a lift door closing/ Inexplicable Hephaestus/ Whisked one of them away/ And the other died 

Like snow falling like snow/ When the living winds shake the clouds into pieces/ Like flutters of silence hurrying down/ To put a stop to the earth at her leafwork

Like snow falling like snow/ When the living winds shake the clouds into pieces/ Like flutters of silence hurrying down/ To put a stop to the earth at her leafwork 

Pandar son of Lycaon had a wife at home/ In his high-roofed house in the foothills of Ida/ He was captain of Zelea and he and his men/ Used to drink the black raw water from the river/ He was a rich man a master bowman/ Eleven war cars in his stables brand new beautifully made/ With rugs and thoroughbred horses/ He couldn’t bear to risk them in the War/ He went on foot to Troy with nothing but his bow/ But that was no good to him/ The arrows kept flying off at angles/ If I ever get home he said/ And see my wife and my high-roofed house/ May a stranger cut off my head if I don’t/ Smash this bow and throw it with my own hands/ Into the fire it has proved such a nothingness/ But he climbed up nevertheless next to Aeneas/ He charged at Diomedes and a spear/ Thrown by Diomedes pushed hard in by Athene/ Hit him between the eyes it split-second/ Splintered his teeth cut through his tongue broke off his jaw/ And came out clean through the chin

Like an oak tree struck by lightning/ Throws up its arms and burns/ Terrifying for a man out walking/ To smell that sulphur smell/ And see the fields flickering ahead of him/ Lit up blue by the strangeness of god

Like an oak tree struck by lightning/ Throws up its arms and burns/ Terrifying for a man out walking/ To smell that sulphur smell/ And see the fields flickering ahead of him/ Lit up blue by the strangeness of god

There was a blue pool who loved her loneliness/ Lay on her stones clear-eyed staring at tres/ Her name was Abarbarea/ A young man found her in the hills/ He took one look at her shivering freshness/ And stripped off his clothes/ In the middle of his astonished sheep/ He jumped off a rock right into her arms/ And from that quick fling there were two children/ Pedasus and Aesepus/ They died at Troy on the same day

Like when a ditch-maker takes a mattock to wáter/ To cut it loose from its clods at first/ It’s just a secret trickle under nettles/ But then the pebbles shout out wáter/ And it runs downhill calling to his crops and orchards/ Leaving him staring 

Like when a ditch-maker takes a mattock to wáter/ To cut it loose from its clods at first/ It’s just a secret trickle under nettles/ But then the pebbles shout out wáter/ And it runs downhill calling to his crops and orchards/ Leaving him staring 

What was that shrill sound/ Five sisters at the grave/ Calling the ghost of Dolon/ They remember an ugly man but quick/ In a crack of light in the sweet smelling glimmer before dawn/ He was caught creeping to the ships/ He wore a weasel cap he was soft/ Dishonest scared stooped they remember/ How under a spear’s eye he offered everything/ All his father’s money all his own/ Every Trojan weakness every hope of their allies/ Even the exact position of the Thracians/ And the colour and size and price of the horses of Rhesus/ They keep asking him why why/ He gave away groaning every secret in his body/ And was still pleading for his head/ When his head rolled onto the mud

Like the fly the daredevil fly/ Being brushed away/ But busying back/ The lunatic fly who loves Licking/ And will follow a man all day/ For a nip of his blood

Like the fly the daredevil fly/ Being brushed away/ But busying back/ The lunatic fly who loves Licking/ And will follow a man all day/ For a nip of his blood

Recently arrived and camping apart from everyone/ With weapons cleaned and layed down like cutlery/ This is horrible this is some kind of bloodfeast/ And beside each man his horses/ Twelve anonymous Thracians were killed in their sleep/ Before their ghosts had time to keep hold of their names/ It was so sudden/ The raw meat smell of their bodies woke up the dogs/ And these were rich men/ They had long smooth hair but Diomedes/ Red-faced quietly like a butcher keeping up with his order/ Got rid of them/ And the last one RHESUS was a King/ He should never have come here/ Bringing over the water those huge white horses/ With their chains and painted cheek guards/ Extraordinary creatures almost marble but moving

Like wolves always wanting something/ Thin shapes always working the hills/ When a shepherd lets his flocks wander/ And the weaklings bleat their fear/ Within seconds wolves will appear

Like wolves always wanting something/ Thin shapes always working the hills/ When a shepherd lets his flocks wander/ And the weaklings bleat their fear/ Within seconds wolves will appear 

Grief is black it is made of earth/ It gets into the cracks in the eyes/ It lodges its lump in the throat/ When a man sees his brother on the ground/ He goes mad he comes running out of nowhere/ Lashing without looking and that was how COON died/ First he wounded Agamemnon/ Then he grabbed his brother’s stiffened foot/ And tried to drag him home shouting/ Help for god’s sake this is Iphidamas/ Someone please help but Agamemnon/ Cut off his head and that was That/ Two brothers killed on the same morning by the same man/ That was their daylight here finished/ And their long nightshift in the underworld just beginning 

Like when two winds want a Wood/ The south wind and the east wind/ Both pull at the trees’ arms/ And the sound of smooth-skinned cornel whipping to and fro/ And oak and ash batting long sticks together/ Is a word from another world

Like when two winds want a Wood/ The south wind and the east wind/ Both pull at the trees’ arms/ And the sound of smooth-skinned cornel whipping to and fro/ And oak and ash batting long sticks together/ Is a word from another world

Sarpedon the son of Zeus/ Came to this ungreen ungrowing ground/ Came from his cornfields from his leafy river/ From his kingdom of paths and apple groves/ And was killed by a spear/ Then for a long time he lay crumpled as linen/ Until two soft-voiced servants Sleep and Death/ Carried him home again they left him/ Folded on the grass and a breeze from heaven/ Almost lifted him up almost shook him out/ And set him sighing and whispering but no one/ Not even a great man not even a son of Zeus/ Can buy or steal or borrow back his own last breath/ Once he has hissed it out/ Through the shutter of his teeth

Like the blue flower of the sea/ Being bruised by the wind/ Like when the rain-wind / Bullies the warm wind/ Battering the great soft sunlit clouds/ Deep scoops of wind/ Work the sea into a wave/ And foam follows wandering gusts/ A thousand feet high

Like the blue flower of the sea/ Being bruised by the wind/ Like when the rain-wind / Bullies the warm wind/ Battering the great soft sunlit clouds/ Deep scoops of wind/ Work the sea into a wave/ And foam follows wandering gusts/ A thousand feet high

Near the old fig tree the cart track/ That runs downhill from windy Troy/ Passes two springs where the Scamander/ Bubbles over stones the first one warm/ The second one ice cold even in summer/ Town people come and wash their clothes/ In those smooth rock-scooped pools/ The river knows their voices/ But Achilles killed so many men/ Standing downstream with his rude sword/ Hacking off heads until the wáter/ Burst out in anger lifting up a ridge of waves/ That now this whole river is a grave/ Women at the washing pools/ When they hear the river running/ Crying like a human through its chambers/ They remember Thersilochus lying/ In a quick-moving never-ending darkness/ Between steep steps of echoing rocks/ They remember Mydon that frightened face/ Falling out of sight under the tamarisks/ And Astypylos blocking the cannel/ Mnessius rolled in sand Thrasius lost in silt/ Ainios turning somersaults in a black pool/ Upside down among the licking fishes/ And Ophelestes his last breath silvering the Surface/ All that beautiful armour underwater/ All those white bones sunk in mud/ And instead of a burial a wagtail/ Sipping the desecration unaware

And Hector died like everyone else/ He was in charge of the Trojans/ But a spear found out the little patch of White/ Between his collarbone and his throat/ Just exactly where a man’s soul sits/ Waiting for the mouth to open/ He always knew it would happen/ He who was so boastful and anxious/ And used to nip home deafened by weapons/ To stand in full armour in the doorway/ Like a man rushing in leaving his motorbike running/ All women loved him/ His wife was Andromache/ One day he looked at her quietly/ He said I know what will happen/ And an image stared at him of himself dead/ And her in Argos weaving for some foreign woman/ He blinked and went back to his work/ Hector loved Andromache/ But in the end he let her face slide from his mind/ He came back to her sightless/ Strengthless expressionless/ Asking only to be washed and burned/ And his bones wrapped in soft cloths/ And returned to the ground

Like tribes of summer bees/ Coming up from the underworld out of a crack in a rock/ A billion factory women flying to their flower work/ Being born and reborn and shimmering over fields 

Like restless wolves never run out of hunger/ Can eat a whole stag/ Can drink the whole surface off a pool/ Lapping away its blackness with thin tongues/ And belching it back as blood/ And still go on killing and killing/ With their stomachs rubbing their sides/ Haunted by hunger

Like when god throes a star/ And everyone looks up/ To see that whip of sparks/ And then it´s gone

viernes, julio 12, 2019

Rafael Epinosa / De "Constitución"















VIII

¿Es tu primera vez en la vida?
Vas a sorprenderte. El ducto de aire
que escondemos. La laringe que atraviesa
todas las ciudades y todas las llanuras. Exhalas
y colocas un pescador en la torrentera.
Vuelves a hacerlo y tus tejidos alcanzan la delicadeza
de un juramento en privado. Estás
intercomunicado, el asombro es cambiante
y las mentes que lees son resbaladizas.
Así es y sigue sampleando. Todo tiene
que ver con caridad y asimismo lamento
que conduce a la claridad. Así se cuida
un seto y una salpicadura de agua
deja una cicatriz en el rostro. Mira
lo que con un poco de temple, y pasión
por las inmersiones, brinda
una mesa en soledad.
¿Es tu primera muerte?

Oe, ¿me hice un taumaturgo por mucha
sertralina? En nombre de qué encuentros
forestales me expreso de este modo. El mercado
de las nubes es terminante. Una vez
trepé a un parapente y el instructor
no dejó de decirme que sus maniobras
seguían las rutas señaladas por los gallinazos.
Fue hermoso oírlo, imaginar a los buitres
como adolescentes impulsados
por la fe en las vías de patinaje. Enseguida
fui a recoger el USB con la filmación del vuelo
y me contestaron que no estaba incluido
en el boleto. Incluido, excluido, obstruido, impedido:
con esos participios sobra para dar cuenta
de una experiencia del mundo
en la que se suceden los barrancos solo
para ser negados como un arquetipo subtropical.
Y uno puede irse, hacer sus días.
Está demás decirlo, si lo estamos haciendo
en la bodega, mientras vemos la luz
tratar las facciones como despojos.

No estoy incluido. ¿En una palabra
yo, que fui el rock star del tacto,
debo conformarme con eventos de atmósfera,
investigar con alegría la inmanencia
como gente que le basta soñar con estalactitas?

Parece que sí y forma una canción:
Serás un vidente y tu visión el fracaso.
La vida es un ejercicio de adivinación.
La verdad está perdida entre las rimas
y el individuo caído en sus ojeras.
Adiós.


de “Comentarios”:

El cuerpo necesita del mar.
El mar no requiere tanto del cuerpo.
Ya lo recorren otros centinelas
que igualmente habrán de morir.
Le escuché decir a un tablista
abandonado por la juventud y una esposa:
“A las olas, esos insumos azules, les debo
estar vivo y una cicatriz de por vida”.
A veces transporta mucha basura.
Es cuando el dolor asimismo es aventura.

Rafael Espinosa (Lima, 1962), Constitución, editará Caleta Olivia, Buenos Aires. Op. Cit. junio 30, 2019

Ref.:
Celofán
Escritores Org
Sub 25
Lee Poesía
Kriller 71
Poetas Siglo XXI

Foto: Sub 25

jueves, julio 11, 2019

Gigliola Zecchin, Canela / Cacerolas














Agridulce y ladrona
Buscando palabras
Como botones perdidos

Hijos míos
Lo bello cambia

La sangre se busca en los espejos
Nacen mártires en cada batalla

Y repartió el silencio
Con su misma cuchara

de In movimento, Paradiso, Buenos Aires, 2008

Gigliola Zecchin, Canela (Vicenza, Italia, 1942), Festival Internacional de Poesía de Buenos Aires, 2019

Ref.:
Paradiso Ediciones
Ediciones de la Flor
Soy Bibliotecario
Acción
La Primera Piedra

Foto: El Mejor Plan

miércoles, julio 10, 2019

Luciano Erba / Dos poemas















La Grande Jeanne

La Grande Jeanne no hacía distinciones
entre ingleses y franceses
siempre que se hicieran las manos
como decía ella
vivía en el puerto, su hermano
trabajaba conmigo
en 1943.
Cuando me vio en Lausana
donde solía pasar el verano
me dijo que podía salvarla
y que su mundo estaba en mis manos
y entre mis dientes que habían comido liebre en la alta montaña.

En el fondo
habría querido la Grande Jeanne
volverse una señora de bien
tenía ya un sombrero
azul, amplio, y con tres vueltas de tul.

de Il male minore, 1960


Sin brújula

Según Darwin debería haber sido eliminado
según Malthus ni siquiera haber nacido
según Lombroso terminaré de todos modos mal
y ni hablar de Marx, yo, petit bourgeois
a escapar, entonces, a escapar
hacia adelante hacia atrás de costado
(como en el cuarenta, igual que todos) pero
permanecen las personales perplejidades
¿estoy al este de mi herida
o al sur de mi muerte?

de L'ipotesi circense, 1995

Luciano Erba (Milán, Italia, 1922-2010)
Versiones de Jorge Aulicino

Ref.:
Il Messaggero
Poesia, di Luigia Sorrentino
Imperfetta Ellisse
La Poesia y lo Spirito
Poetarum Silva
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: l'Unità

La Grande Jeanne

La Grande Jeanne non faceva distinzioni
tra inglesi e francesi
purchè avessero le mani fatte
come diceva lei
abitava il porto, suo fratello
lavorava con me
nel 1943.
Quando mi vide a Losanna
dove passavo in abito estivo
disse che io potevo salvarla
e che il suo mondo era li, nelle mie mani
e nei miei denti che avevano mangiato lepre in alta montagna.

In fondo
avrebbe voluto la Grande Jeanne
diventare una signora per bene
aveva già un cappello
blu, largo, e con tre giri di tulle.


Senza bussola

Secondo Darwin avrei dovuto essere eliminato
secondo Malthus neppure essere nato
secondo Lombroso finirò comunque male
e non sto a dire di Marx, io, petit bourgeois
scappare, dunque, scappare
in avanti in indietro di fianco
(così nel quaranta quando tutti) ma
permangono personali perplessità
sono ad est della mia ferita
o a sud della mia morte?

Il Club degli Autori, 1999

martes, julio 09, 2019

Ron Padgett / Poema de amor













Tenemos muchísimos fósforos en casa.
Siempre  los  tenemos  a  mano.
En  este  momento  nuestra marca  favorita  es  Ohio  Blue  Tip,
aunque  antes  preferíamos  las  Diamond.
Eso  fue  antes  de  descubrir  los  Ohio  Blue  Tip.
Tienen  paquetes  perfectos,
cajas  duras  en  azul  claro  y  oscuro  y  etiquetas  blancas
con  palabras  grabadas  con  forma  de  megáfono,
como  para  decirle  más  alto  al  mundo
"Acá  está  el  fósforo  más  hermoso  del  mundo,
sus  cuatro  centímetros  de  pino  suave  coronados
por  una  cabeza  rojo  oscuro,  tan  sobria  y  furiosa
y  decidida  siempre  a  estallar,
y  encender,  quizás,  el  cigarrillo  de  la  mujer  que  amás,
por  primera  vez,  y  ya  nada  nunca
vuelve  a  ser  igual.  Todo  eso  te  vamos  a  dar".
Eso  es  lo  que  me  diste,  yo
soy  el  cigarrillo  y  vos  el  fósforo  o  yo
el  fósforo  y  vos  el  cigarrillo,  quemándonos
con  besos  que  arden  hacia  el  cielo.

Ron Padgett  (Tulsa, Estados Unidos, 1942)

Cómo ser perfecto,
Selección y traducción
de Aníbal Cristobo y Patricio Grinberg,
Zindo & Gafuri,
Buenos Aires, 2018







Ref.:
Ron Padgett
Kriller 71
El País
Oculta Lit
Zenda
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Ron Padgett, 2018 Pascal Perich/Poetry Foundation

lunes, julio 08, 2019

Felicitas Casillo / La Virgen Negra de Częstochowa










En uno de los altares de la catedral
está la virgen polaca de rostro llagado.
A esta ciudad, me dijiste, nadie viene a rezar.
Es posible, pero la oración nos sucede
como solamente puede ocurrirnos la palabra.

Con una plegaria te calmaba tu madre
en un orfanato de Hell’s Kitchen.
El farol de vidrio grueso y amarillo bailaba
contra la tormenta hasta que te quedabas dormido.
Tanta tristeza criaba un hueco
donde despertabas del sueño al llanto.

Por eso en la catedral avanza, hora tras hora,
el dogma azul de los vitrales
hacia la Virgen Negra de Częstochowa.
Nadie reza en la ciudad pero en este altar
contra la planicie se remansa el Varta
y duermen serenos los niños del este.

(2019)

Felicitas Casillo, (Bahía Blanca, Argentina, 1986), Los Bárbaros, número 14, Nueva York, USA
...morisqueta 5 de julio de 2019

Ref.:
Otra Iglesia Es Imposible
Griselda García
Excéntrica
Viceversa
Música Rara
Ediciones del Dock
Universidad Austral

Foto: Universidad Austral/Comunicación

domingo, julio 07, 2019

Germán Arens / De "La cáscara del huevo"














La casa está ubicada en las afueras del pueblo. Es la
última de todas y en ella no vive nadie, ni siquiera
un árbol. Es cuadrada y blanca, muy sencilla. El último
en habitarla fue Mario, un biólogo muerto durante el primer
intento de colonizar el delta del río Rojo. Entre los
nativos se lo recuerda como a un hombre bueno aunque
proclive al pensamiento fatuo. Decía, por ejemplo, que
los seres vivos somos excepciones, que nada en nosotros
tiene sentido, que el universo todo tiende a expulsarnos.



Anoche pude ver a la palabra suprema. No voy a entrar
en detalles en torno a la manera en que me
hice de ella; sólo puedo decir que la palabra, fuera de
mi mente, no representa un mero razonamiento carente
de realidad. Tampoco es incorpórea ni está concebida
como creadora del universo. La tuve en la punta de mi
lengua muy pocos segundos, después desapareció. En
ella estaban todos y el único concepto. Pude haber sido
el dueño del mundo.

Germán Arens (Bahía Blanca, Argentina, 1967)

La cáscara del huevo,
Barnacle,
Buenos Aires, 2019









Ref.:
Barnacle
1 Poeta 10 Preguntas
Op. Cit.
Otra Parte
Blog del Amasijo
Analecta Literaria
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Germán Arens en Facebook

sábado, julio 06, 2019

Adélia Prado / Dos poemas













Canícula

Al mediodía, desagua el amor
los sueños más frescos e intrigantes;
estoy donde están los torrentes.
Alrededor de la casa grande se extiende un jardín sin cercos,
tomado por bananos, solo bananos
altos como palmeras.
Llego y es en la orilla del mar encrespado de corrientes,
remolinos azules.
Hay peligro en la franja angosta
que es de arena y es blanca.
Quiero brazaletes
y la compañía del macho que elegí.


El brillo intenso

Es imposible en el mundo
estar juntos
aunque te adormecieras al lado mío.
El velo que protege la vida
nos separa.
El velo que protege la vida
nos protege.
Aprovecha, pues,
que es todo blanco ahora,
la boca del precipicio,
en este vórtice y habla
en esta claridad abierta por el insomnio
quiero oír tu alma
la que vive en la garganta
como en túmulos
esperando la hora de la resurrección,
pronuncia mi nombre
antes de que yo retorne al día pleno,
a la semioscuridad.

Adélia Prado (Divinópolis, Brasil, 1935)
Versiones de José Ioskin

Poemas reunidos,
Griselda García Editora,
Buenos Aires, 2019









Ref.:
Griselda García Editora en Facebook
Criterio Digital
Cultura Genial
Blog del Amasijo
Aromito

Foto: Adélia Prado en Facebook