domingo, diciembre 05, 2021

Milo De Angelis / De "Linea intera, linea spezzata"



Caminas al anochecer por la orilla del lago, observas
el inmenso diámetro de las aguas y la poza
abandonada, sientes un destello de alas en la retina
y la vanidad de todos tus gestos, tiras unas migas
a los peces, pero la comida está atravesada por la muerte
mientras se balancean las canoas y ni siquiera da noticias 
de sí mismo lo desconocido: no es palabra
ni silencio, sino un fraseo de sonidos indistintos.
Pero tú, amor, cuenta desde tu corola
ensangrentada este exilio, nuestro exilio, dime
por qué cada hora está traspasada por un silbido violento,
no siente más el reclamo de la mañana, crepita
en la luna inmóvil y la tortuga que salió
de la guarida borró sus huellas y se perdió.

Milo De Angelis (Milán, Italia, 1951), Linea intera, linea spezzata, Mondadori, Milán, 2021
Versión de Jorge Aulicino




Cammini di sera sul lungolago, osservi
l’immenso diametro delle acque e la pozzanghera
rimasta sola, senti un guizzo di ali nella rétina
e la vanità di ogni tuo gesto, getti qualche briciola
ai pesci ma il cibo è attraversato dalla morte
mentre ondeggiano le canoe e nemmeno l’ignoto
dà notizie di se stesso: non è parola
né silenzio, ma un fraseggio di suoni indistinti.
Ma tu, amore, racconta dalla tua corolla
insanguinata questo esilio, il nostro esilio, dimmi
perché ogni ora è trafitta da un sibilo violento,
non sente più il richiamo del mattino, crepita
nella luna immobile e la testuggine che uscì
dalla tana ha cancellato le sue orme e si è perduta.

sábado, diciembre 04, 2021

Azucena Salpeter / Mi amigo no ve del ojo izquierdo



mi amigo no ve del ojo izquierdo
y yo no veo del derecho
menos mal
entre los dos hacemos un solo ojo
una Aldonza 
más grande que una catedral
más grácil que una pierna

todas las noches brindamos
reímos de la mierda y del deseo
pero el ojo izquierdo es wana wana tiki
canta ciao bella ciao
el derecho junta pedacitos del puente Pexoa
frutos rojos
cabernet del piso
y lo curioso
lo realmente curioso
es el mismo que me recetó el neurólogo
para ese no sé qué de la felicidad

el hecho es que no sé en cuántos ojos coincidimos
cuántos inválidos cantamos 
subvertimos 
la razón del poema 
la sinrazón a cucharitas
no precisa de nada que sea escrito
documentado firmado y afirmado
con nombre y fecha del poeta

se estremece refucila
se vuelca como vaca en las orejas
parpadea 
tiembla
olfatea una hilera de alfalfa

[inédito] 

Azucena Salpeter (Formosa, Argentina, 1942)

viernes, diciembre 03, 2021

Jorie Graham / "Esto"




Luna llena, y las ramas del árbol vacío -corrección- las ramas
del árbol,
la exponen y rescatan, de repente, la dejan fluir y aumentar un poco, después
la envuelven otra vez,
tratándola como algo sin valor, ningún tesoro allí arriba se torna más
azul e incandescente,
cuando el viento agavilla las altas y extendidas ramas con in-
teligencia
en su nerviosa continuidad -de este minuto, de aquel-
Toda la luz de allí
toca estas ramas como cuerdas hasta que
puedes
escuchar la
helada ofrenda del invierno que es el viento entre los árboles que velan y
desvelan la luna, y hace
frío y
dentro de la casa alguien
manda instrucciones. Alguien cree que la muerte se puede
reparar.
Dentro hay magia, las huellas de pisadas nunca se hacen
visibles. La luna extiende su fluido en este ir y venir
humano sin dejar ahí huella. La luna
por toda la
idea de que ese “todo”
podría ser (y a nadie le importaría) un
juego. Ruido, sacerdotes, provincias, códigos postales,
se enroscan en la hierba
en torno a él. Los colectivos
toman el poder. El honor existe. El castigo justo existe. El sonido de
esclavos que no
son liberados. A los que se dice: queda otra vez pospuesto. La esperanza tal
como ahora existe en
ellos. Los que una vez vivieron cómo no están
aquí en esta
luz de luna, y cómo hay cosas en ella de las que uno se avergüenza
al instante, y también, al con-
templarla, el sentimiento de una lengua materna en la boca -y cómo, al mirar más lejos, puedes
hacer que esos árboles se apoyen, argentados, en
la idea de lo universal -apoyarse realmente -los extremos de sus ramas intentan
arañarla-
Hasta que crepita en uno: cómo podría uno engendrar, es lo que dice el
resplandor, y que no existen países
lejanos, sí los enemigos, y como si buscases el gran manto de
individualidad (luminoso) y de
inocencia y de fortuna -levanta tu mirada: el torturador bosteza esperando que termine
su día -se apoya en
los árboles para descansar, el instrumento destella, él levanta su mirada.

Jorie Graham (Ciudad de Nueva York, Estados Unidos, 1950), Rompiente, Bartleby Editores, Madrid, 2014
Traducción de Rubén Martín


Foto: Jorie Graham, Venecia, 2013 Leonardo Cendamo/Getty Images


"This"

Full moon, & the empty tree’s branches ─correction─ the tree’s
branches,
expose and recover it, suddenly, letting it drift and rise a bit then
swathing it again,
treating it like it was stuff, no treasure up there growing more
bluish and ablaze,
as the wind trussles the wide tall limbs in-
telligently
in its nervous ceaslessness ─of this minute, of that minute─
All the light there is
playing these limbs like strings until
you can
hear the
icy offering of winter which is wind in trees blocking and
revealing moon & it’s
cold &
in the house someone is
sending instructions. Someone thinks death can be
fixed.
Inside it is magic, footprints are never made
visible. The moon slicks along this human coming and
going with no prints to it. The moon
all over the
idea that this «all»
could be (and no one would mind) a
game. Noise, priests, provinces, zip codes
coil up out of the grasses
towards it. Groups
seize power. Honor exists. Just punishment exists. The sound of
servants not being
set free. Being told it is postponed again. Hope as it
exists in them
now. Those that were once living how they are not
here in this
moonlight, & how there are things one feels instantly
ashamed about in it, & also, looking at it,
the feeling of a mother tongue in the mouth─& how you can, looking away,
make those trees lean, silvered, against
the idea of the universal ─really lean─ their tips trying to
scratch at it─
Until it sizzles in one: how one could once give birth, that’s what the shine
says, and that distant countries
don’t exist, enemies do, and as for the great mantle of
individuality (gleaming) &
innocence & fortune─look up: the torturer yawns waiting for his day to be
done ─he leans against
the trees for a rest, the implement shines, he looks up.

Sea Change, 2007

jueves, diciembre 02, 2021

Eugenio Mandrini / Un poema y dos microficciones



Aquello

Estoy entre los que buscamos Aquello.
No somos muchos. Apenas unas almas ávidas
andando por los infiernos de esta tierra
que sin embargo va perdiendo la luz.
Estoy entre los que buscamos Aquello
que suele aparecer tras el torbellino de las visiones
o en los destellos de ciertos libros
de cólera y espuma: un lugar secreto imaginado
donde el tiempo aún no gastó sus primeros días.
Estoy entre los que buscamos Aquello.
No somos muchos y estamos locos (dicen)
porque sólo a los muertos les está dado entrar
a la dimensión de los grandes sueños,
tercamente locos (dicen) por querer saciar la sed
en la lengua de la verdad dado que ella es piedra muda.
Estoy entre los que buscamos Aquello.
A veces alguno lo augura y canta,
canta un himno todavía no escrito que habla
de hacer azul la sombra, olvido el llanto, sin trémolo
la jaula, inaudible la palabra vana,
hasta que una gota de penumbra apaga
el júbilo y los ojos.
Estoy entre los que buscamos Aquello,
que para algunos es la atracción del abismo,
para otros el único lugar bajo el sol
que ya no arde como entonces, y
para los que miran con un ojo ciego
y el otro desmesurado, la belleza que huye
y que no tiene fin.
Estoy entre los que buscamos Aquello.

Conejos en la nieve, Colihue, Buenos Aires, 2009


Los misterios de la poesía

El poeta Ezra Kiesinsky, famoso por sus visiones que la realidad prontamente imitaba, hacía meses que no escribía una sola línea, ni una palabra o sílaba o letra. Se estaba allí, de pie frente a la ventana que daba al patio de su vieja casa, esperando una sorpresa: la caída de algún fragmento de otra dimensión, de una hoja de otoño vestida de escarcha, o de una gota del sudor del sol, en fin, algo, alguna de esas súbitas apariciones que, como solía sucederle, le abrieran la puerta de entrada al tembladeral del poema. Entonces vio al elefante, que lo miraba desde el patio. Era de un color gris violáceo y tan enorme su edificio de carne que pareció cubrir de sombra la ventana y aun la casa entera. Debía pesar, se dijo, más de tres toneladas.

Antes de que la sobrenatural imagen desapareciera tan súbitamente como había llegado, el poeta Ezra Kiesinsky se sentó, puso una hoja bajo su mano y, sin agitar la respiración, escribió un admirable poema sobre una insignificante hormiga.


Raíces

Con el último golpe del hacha, el árbol cae pesadamente al suelo. Sin embargo, los pájaros permanecen inmóviles donde antes estuvieron las ramas. Acaso porque sólo son la sombra de esos pájaros. Acaso porque esos pájaros miraban demasiado la distancia y la distancia los hipnotizó. O acaso porque la memoria del árbol muere después.

Las otras criaturas, Menoscuarto, Palencia, 2013  

Eugenio Mandrini (Buenos Aires, 1936-2021)


Foto: Sur y Sur

miércoles, diciembre 01, 2021

Jordi Doce / Noche y día

 




La curva del dolor
se desprende a hurtadillas
del árbol de la noche.
Y aquí brilla, cercana,
concluyente,
en el suelo
de las incertidumbres. No podemos
apagarla. No hay forma
de guardar esa hoja
entre las páginas de un libro.
Así la sangre rutinaria
se hiere en las esquinas:
un estambre de espera,
un filamento al rojo.
La noche lo encendió.
Desnudamente significa.
 
 
Así recibe al día,
como si nada:
el cuerpo ladeado,
los ojos de vigilia
sobre el diorama escuálido
del patio
–septiembre en el alféizar,
en la sangre afanosa–,
la mano que tantea
y aparta las cortinas
para que irrumpa en él,
como en un templo,
el sol de los egipcios.

Jordi Doce (Gijón, España, 1967), Turia, núms. 137-138, 2021. Perros en la Playa, abril 14, 2021


martes, noviembre 30, 2021

Lucía Delbene / Saturnalia




(Fragmentos)

*

el agua desborda las copas de la fronda
como si fuera un champán navideño
en las patas del perro blanco del vecino
el barro que viene a saludarme.


*

Ahora, la lana es de acrílico
ya no abriga con ese olor de un cuero arrancado
en las verdes planicies de los graneros globales
como gusanos de hilos plastificados emergen multitudes
de las fábricas en Vietnam donde hace calor.
La oveja es un animal en vías de extinción.
Mi campera de ahora es más liviana y no admite plancha.


*

Un sueño letal, un opiáceo avasallante
se va apoderando de los miembros
como aquella miel silvestre de Quiroga
en las selvas del Paraná
los brazos, las piernas
van perdiendo turgencia, electricidad
me acuerdo
cuando los osos dormían en las cuevas
durante meses en los montes blancos
hasta el retorno de la primavera
mientras, las mujeres y los hombres
robaban chispas del cielo
llevándose el calor, entonces
el ciclo largo del sueño les fue vedado.

Lucía Delbene Azanza (Montevideo, 1974), Interregno (inédito), Op. Cit., noviembre 28, 2021
 

lunes, noviembre 29, 2021

Ruth Stone / Camino



Era un viejo camino.
Ascendía hasta la cima atravesando bosques.
Tú ibas delante porque eras más joven.
"Es mi camino", dijiste.
Sí, estos caminos siempre pertenecen a alguien.
Se entrecruzan en mi mente,
las hojas tienen la fragancia de las fogatas,
los perros se separan  en la maleza.
Salvo los bosques; suben tan rectos y angostos,
las hojas empiezan a cambiar,
las sombras se calman, diciendo:
"Dejadnos vagabundear y acostarnos juntas.
No desaparecer nunca, sino yacer aquí, bajo estos arbustos".

Ruth Stone (Roanoke, Virginia, Estados Unidos, 1915 - Ripton, Vermont, Estados Unidos, 2011), What Love Comes To. New and Selected Poems, Copper Canyon Press, Port Townsend, Washington, 2008
Versión de Jonio González


Foto: Ruth Stone en casa de su hija. Ripton. Vermont, 2002 Paul O. Boisvert/The New York Times


PATH

It was an old path.
It went uphill through the woods.
You led the way because you were the youngest.
“It’s my path,” you said.
Yes, these paths always belong to someone.
They crisscross through my mind,
The leaves smelling like campfire sweetness,
The dogs diverging in the underbrush.
But the woods; going up so straight and thin,
Leaves beginning to turn,
The shadows soothing, saying,
“Let us drift easy and lie down together.
Never go away, but lie here under this bush.”

domingo, noviembre 28, 2021

Irene Gruss / De 'Poemas inéditos' / "Poesía completa"



Mica

A veces el contacto pesa
como una plancha de mica,
y aunque la mica reluzca
o el calor sea
alivio, la plancha arde encima
como un espejo irregular, capas encimadas
del mineral extraño y fino que
reluce, abriga, pesa
como una plancha, como
un abrazo no querido llega
por fin, y alisa
no sé qué arruga de un cuerpo siempre
afligido por la falta o la falla
de contacto, idéntico a la mica, esa
que soporta el calor, lo aísla,
que se deshace y no apunta a reflejar
la arruga, lo tibio liso,
lo que se desarma
o se desune.


Lo que puede la rosa

Esta rosa casi abierta tiene un
pétalo abierto en su totalidad,
con una inclinación
acentuada que me invita
al baile.


*

Ahora que pareciera que todo cabe en mi puño
y sé que va a pasar,
como el cormorán que pasó allá lejano
graznaba y gemía
por no sé qué aire
o qué espuma pasó,
como la vida negra estuvo y pareciera
que hoy es púrpura y cabe en mi mano,
así contengo sin nada
para perder.

                       en tributo a El arte de perder de Mirta Rosenberg


Música amable al fin

Porque las hojas de ese arbolito brillan todavía,
imagino, allá, lejos, el bosque encantado de verano.
Hasta apuraría la noche, a que el bicherío inunde todo de música
/amable, al fin,
canto que se ríe de lo grave del mar, allá, a pocos pasos,
como el pobre se ríe,
como las chicharras y los grillos
y los sapos se ríen del mar, allá, lejos, 
cuando es verano todavía.

Irene Gruss (Buenos Aires, 1950-2018)

"Poemas inéditos",
Poesía completa,
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2021









sábado, noviembre 27, 2021

Pablo Queralt / De "Obra reunida"




#

Una vez en la vida acaricio el vacío las palabras en el rumiar la
voz y dejarme llevar en esa sinestesia de silencio rezado en esa
nada en que todo vuelve a la sinapsis de su limo.


#

música del ensayo como partículas leves
en la mañana que se hundirá en el blanco
recuerdo casi niebla en la que llega

el poema a su materia

cuando todo alcanza ese imperio
voluntad en el minuto de goce

canto.

Levanto la cortina a otra escena
y en ese desparpajo de rostros, cantos busco el centro tonal
el color de cada voz,
aprendo.

#

antiguo tabaco que armaba
fumaba en su ópera
aire de humo en esta espera ahora
que soy viejo en esta paz del dormitorio.
Sabía su cocción su reducción flor de loto
carita de dragón las teteras las tazas de té
el olor a la mostaza

mi vida pende de esa miguita de pan la canción
que la orquesta tomó
y desde la fosa sale ese run, run,
morir es al fin dormir en ese run, run
sin haber salido de estas manos
que ejecutan todavía la melodía

Pablo Queralt (Buenos Aires, 1955)


Obra reunida 2001-2021,
Barnacle, 
Buenos Aires, 2021










viernes, noviembre 26, 2021

Lucas Soares / De "El poeta y el buey"




hay cosas que tienen 
el mismo nombre 
con distinto significado 

un buey vive
y un poema 
también vive 

pero vivir no es 
lo mismo para el buey 
que para el poema 

*

si un poeta se siente 
tan vivo como un buey 

vivir es 
para el poeta y el buey 
el mismo nombre 
con el mismo significado

*

las cosas se dicen 
juntas 

un poeta cruza la calle 
un buey atropella a un poeta

o se dicen solas 

poeta 
cruza
calle
buey
atropella 

*

cuando las cosas 
se dicen solas 
son 

una cualidad
una relación
un tiempo
un lugar
una acción
un padecer

*

según el tiempo
una cosa es 
anterior a otra

según la existencia
un buey es 
anterior a dos bueyes 

según el orden 
al escribir un poema 
los versos son 
anteriores a las palabras

Lucas Soares (Buenos Aires, 1974)

El poeta y el buey,
Caleta Olivia,
Buenos Aires, 2021










jueves, noviembre 25, 2021

Volker Braun / Dos poemas




Despierto en la siesta dogmática

¿Aprovechaste la noche? – Practiqué
La espera. – ¿De quién? – ¿Vos también conocés
El dolor dulce: amar a la desconocida? –
¿La acción desconocida? – ¿Qué?, – ¿De qué hablás? –
Las venas casi revientan en mi carne.
Estoy tan cansado de cruzar la Markusplatz. –
Soñás, no es cierto, soñás con decisión. –
Y en las calles sopla la transparencia.


Marlboro is red. Red is Marlboro

Ahora a dormir, descansar... y estás riendo despierto.
Este es solo mi cuerpo que durante el viaje va
Por cualquier calle, ¡ah! hacia dónde.
Querría abrazar lo desconocido.
Ahora conozco todo eso. Es el desierto.
El desierto, decís. O yo digo bienestar.
Disfrutá, respirá, comé. Abrí las manos.
Nunca más vivo esperando un cambio.

Volker Braun (Dresde, Alemania, 1939), La flora de los escombros, El Jardín de las Delicias, Buenos Aires, 2018
Versiones de Silvana Franzetti