viernes, noviembre 16, 2018

Jorge Teillier / Dos poemas















Borsalino

Nada tengo que ver yo con ese mundo.
Apenas conozco la metralla de la Royal
Y la del viento atascado de hojas de eucalipto
En el paseo principal del pueblo.

Me levanto con dolor de cabeza
Frente al espejo elijo un nuevo rostro.
El rostro de alguien que se pasea por Marsella
Con un borsalino y una pistola nueva.

El final es siempre conocido:
Me despido del que fui frente a un espejo.
Elijo la camisa que menos me reprocha
Y salgo silbando sin prisa "Borsalino".


A Jack Kerouac

Jack,
a pesar de todo
pienso que temías
"la andrajosa melancolía de envejecer".
Me cuesta creer en los dioses,
en los elegidos de los dioses,
y en los vagabundos del Dharma
y por eso me hubiese gustado estar en tu funeral
y que Sinatra hubiese cantado:
"No hay nada más que un corazón solitario".

Jorge Teillier (Lautaro, Chile, 1935 - Viña del Mar, Chile, 1996), Para un pueblo fantasma, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Consejo Nacional del Libro y la Lectura, 2003

Ref.:
Universidad de Chile
Memoria Chilena
Servicio Nacional del Patrimonio Cultural
A Media Voz
Ojo en Tinta

Foto: Proyecto Patrimonio

jueves, noviembre 15, 2018

Carlos Battilana / Materia













Miro a los niños. Uno, dos,
tres… El peso de
estos años
fue terrible
y casi no hay paz
en el
aire. ¿Quién
podrá
fuera de la política,
alejado del Capital,
decirme: este objeto
es pequeño
aquella alegría
es versátil
esto se inscribe
en el terreno de la
bondad?

Saludo con mi mano izquierda
a los próceres
del día
y camino
bajo la lluvia
a costa
del pasado.

La línea de la playa
es gris, pero hay
viento. En estos terrenos
fríos la pobreza
no es posible, el constante
sobresalto
se vuelve una moneda
real. Apoyo mis pies
en la arena, hago un hoyo
con mis manos,
arrojo
sin tristezas
un poco de materia
al aire.

Carlos Battilana (Paso de los Libres, Argentina, 1964)

Ramitas. Poesía reunida (1992-2018),
Caleta Olivia,
Buenos Aires, 2018










Ref.:
Op. Cit.1
Op. Cit. 2
Espacio Murena
Hurlingham al Día
Malón Malón

Foto: FB

miércoles, noviembre 14, 2018

Abraham Sutzkever / Dos poemas




















Y será el final de los días...

Y será al final de los días;
sucederá entonces: El hijo del hombre
no llevará más hasta su boca hambrienta
pan, ni carne vacuna,
ni higo, ni miel;
probará apenas una palabra o dos
y quedará saciado.


Improvisación

No acumules avariento tus horas;
Que el tiempo no se haga más el payaso
Tiéndelas por sobre todos los abismos
Y atrapa en una red al ocaso.

Que se echen a nadar los mares
Y salten precipicio abajo
Con tal de burlar a la muerte
No te arrodilles en su teatro

Arráncales la máscara
Y échale tus horas rápidamente encima
Los ancianos mueren en plena juventud
Y los abuelos son sólo niños disfrazados

Abraham Sutzkever (Smarhon, Bielorrusia, 1913-Tel Aviv, 2010), El resplandor de la palabra judía, Ediciones Arte y Papel, Buenos Aires, 1996
Traducción de Eliahu Toker
Envío de Jonio González

Ref.:
Poetry Foundation
InTraslation
The California Institute fot Yiddish Culture and Language
Foto: Le Bàr a Poèmes 

martes, noviembre 13, 2018

Arturo Fruttero / Canto al dedo gordo del pie
















Ya que no tu gordura, tu belleza,
Tu adecuación perfecta, tu armonía
Connatural y antigua,
Canto.

Más allá de la planta, en el confín del pie,
Que es también una forma de ser primero,
Se asienta tu realeza.

Maravilloso es el pulgar.
Y justa la teoría plural de los halagos,
Pero entre los dedos tú eres el hércules,
El dedo y el dedazo entre todos los dedos.

Nadie sabe de ti.
¿Quién te recuerda, allá, por la memoria?
¡A ti, seguro norte!
Y esta noche, bajo un cielo que hiere los ojos
Y regocija el alma con el polvo de diamante
Que aventa la vía láctea,
He oído tu mensaje silente y rotundo.

¡Nadie sabe de ti! De ti, seguro norte
Por estas calles del mundo.
Digo estas calles iguales y diversas:
La calle prieta de silencios y de ecos
En el aire denso del invierno,
Dibujado su aire con la isocronía
De la marcha rítmica y sonante.
Y la calle poblada de voces y de luces,
La calle bullanguera y trasnochada
De los días estivales.
Y esta calle de primavera, fresca y clara,
Con un aire no más espeso ni más denso,
Ni muy ligero ni muy enrarecido,
En que tú afirmas mi equilibrio de peatón
Y otorgas la solvencia vertical de mi volumen.

Seguro norte al través de las calles de la ciudad,
Seguro norte al través de los caminos del mundo,
Más elegante o menos apolíneo.
Enhiesto o apenas torcido,
Eres toda la geometría del pie,
Puesto que en ti culmina,
Y a él le otorgas la fuerza y la prestancia.

Bien que antigua,
Tuya es la virtud de la modestia.
Al olvido consagrado se une el evento
En que se ofrece tu desnudez.
Demarcando el perfil de la alpargata,
Holgando en la red de la sandalia,
Y oculto en la armazón de cuero del zapato,
Si no irrumpes junto a la risa del agua,
O provisor te señala la inocencia de los niños,
Tan solo en la pobreza y la miseria de los pueblos
Te exhiben en la plenitud de tu figura.
Tuya es la virtud
Porque la violeta es pequeña y de suyo gratuita su prez,
Mientras tu robustez
Bien alto proclama tu recato.

No es que pretenda erigirte en cartabón,
Ni pronunciarte paradigma incomparable,
Pues ahí, muy breve, está el mundo soberbio de la planta,
Y allende, la escultura soberbia de la pierna
Sosteniente de las furias del sexo.
Pero sí oponer tu conocimiento vivo
A la fábula idiota y al mito exasperado.
Enfrentar quiero con tu exaltación
La búsqueda infructuosa del ave legendaria,
Certificando la proximidad de la dicha
En la gustación de las delicias más íntimas.

Tu sencillez alcanza a tu eficiencia,
Y en la historia natural de la especie
Acaso sea comparable tu advenimiento
A la rueda y el fuego para la gesta humana.
Todos parejos en lo simple y lo grande,
Todos gemelos de puro inadvertidos,
Y pues que necesarios e ineludibles, transcordados.
En tu feliz desempeño advierto la armonía realizada,
Y tu ejemplo pregusta la futura y más amplia armonía
Del hombre y su contorno,
La belleza de una vida lograda, ahíta de esteticismos,
Y sí gozosa de libertad cabal y plena.

La vida nos ha apartado de la vida,
Pero está pronto el día de tu loa segura,
Cuando la vida nos devuelva a la vida.

[1939]

Arturo Fruttero (Tortugas, Santa Fe, Argentina, 1909-Colonia Belgrano, Santa Fe, Argentina, 1963), Obra poética y otros textos, edición, prólogo y notas de Osvaldo Aguirre, Editorial Muncipal de Rosario, 2000

Ref.:
Editorial Municipal de Rosario
La Capital
Poetas del Tercer Mundo

Foto: Arturo Frutttero Editorial Municipal de Rosario

lunes, noviembre 12, 2018

Iris Tree / Las hojas cantan...





















Las hojas cantan, y el mar,
y la arena en el viento,
hierba que vuela y gente apresurada;
llena de cuerdas melodiosas y laúdes y flautas
murmurando y susurrando para siempre.
La triste música de la Vida está en mis oídos,
nunca cesa, nunca duerme,

y mi corazón cuelga entre acorde y acorde
como el crucifijo en un rosario.

Iris Tree (Londres, 1897-1968), Poems, John Lane Company, Londres, 1919, edición digital en The Project Gutenberg EBooks of Poems, 2014
Versión de Jonio González

Ref.:
The Modernist Journals Project
Art UK

Foto: Iris Tree por Man Ray, 1923 National Portrait Gallery of London


The leaves are singing, and the sea,
And the sand in the wind,
Blown grass and hurrying people;
Full of melodious strings and lutes and flutes
Rustling and whispering forever.
The sad music of Life is in my ears,
Never ceasing, never asleep,

And my heart is strung between chord and chord
Like a crucifix in a rosary.

domingo, noviembre 11, 2018

Darío Rojo / De "La sexta armonía", 3

















Última parte

Quien, cual ministro, tuvo que enfrentar
el primer día del año la radiación del enigma:
¿cual es la diferencia entre dios y un fantasma?

Intangibles que expresan
imposibilidad de comprensión y tentativa.
Gráficos que han de distribuirse, impalpables,

sobre la cubierta mohosa de la realidad
como si resbalasen sobre un capot encerado,
en el que el prójimo

insonorizado por un agujero luminoso
en el centro de un óvalo de estrellas
aparece con un globo de historieta en la boca.

Estigma inmoderado por la simetría abandonada.
Puerta de un auto suspendida

en un plano del aire centrada en sí misma,
el interior ausente de vidrio en equivalencia
con el límite externo,

el mullido del fondo recortándose,
el degradado del color en el efecto,
el cincelado definitivo de la materia inerte,

van configurando
la imagen que destituye lo vivido y por vivir:
una bolsa de plástico

flotando sobre el agua agitada del mar,
escamas de un cuerpo de oxígeno
y memoria cubierto

por la sustancia opuesta: explosión en una caja.

Manos que emergen de la arena
y en el sitio los jugadores: Rodolfo, Jorge, Luis,
el otro Jorge, Carlos, Emiliano, Ezequiel.

..........

Cerca de Catriló gira un cardorruso,
mi abuela, maestra, va de un pueblo al otro,
el conductor del auto putea

por las condiciones del camino,
mi abuela se espanta, me lo cuenta
en Mar del Plata, mi madre estaba en casa.

Tiempo atrás dos changas tupamaros
al entrar a la obra son advertidos
por el tamaño de sus respectivos cuchillos

-son para comer-

aducen como respuesta definitiva.
En el mismo lugar Sofanor el sereno
trabajó durante dos años en una cochera

llamada Jamemu donde se caracterizaba
por su gestos para dirigir
el estacionamientos de los autos,

su cuarto tenía las paredes de telgopol
y en ella después se colgarían pósters
de una marca denominada Robert Lewis.

Una tarde después de terminar
el encofrado con el mismo testigo
hablaron de La Pampa

con Antílopes y bueyes de agua,
del estímulo externo en el horizonte de sucesos,
de la simultaneidad de posesión y desapego.

Mientras en otra zona hablábamos
de un tiempo que nunca llegaría,
pensábamos en acompañar al pasado

en su acceso al futuro para aislarlo
en un eslabón sin posibilidades
de trasladar sus propiedades

a lo largo de una historia común
a toda una especie. Tiempo que es materia
y tecnología paralela:

simultaneidad del desconcierto
que aunque parece sacrificio
no es otra cosa que una conexión ocasional.
..........

Hasta que un día por razones generales
en una cancha de tenis
la constante intermitencia de un único motivo

y múltiples sonidos
se convierte en una cúpula rellena de jirones
de plumas ascendentes

que caen en una continua cámara lenta,
a través de lentes astillados por polvo de óxido,
estrellas de polímeros rojos

enlozados en cuerpos oclusivos,
decadentes como esa flor en el florero

en donde la experiencia se superpone
a la negación de toda pérdida.
Una cúpula combada como un bosque

que nadie recorre ni puede ver por completo,
como aquel animal
que cada milenio es imaginado:

un gorrión taimado que camina y caga
preparando
las condiciones para un nuevo Pascal Day.

Darío Rojo (Eduardo Castex, La Pampa, 1964), La sexta armonía, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2018

Ref.:
La biblioteca de Marcelo Leites
El Poeta Ocasional
El Mundo Incompleto
Música Rara
Gog y Magog

Foto: Darío Rojo (derecha) con el poeta Ignacio Di Tullio en el Museo de la Lengua, Buenos Aires, 2016

sábado, noviembre 10, 2018

Linda Pastan / Insomnio
















Recuerdo cuando mi cuerpo
era un amigo,
cuando el sueño como un buen perro
venía cuando se lo llamaba.
La puerta hacia el futuro
no había empezado a cerrarse,
y yacer de espaldas
entre frías sábanas
no se sentía
como un simulacro.
Ahora surge lo que queda de luz:
una mancha hacia el este,
y el sueño, remiso
como un médico ocupado,
me da un poco
de su tiempo.                     
                             
Linda Pastan (Nueva York, Estados Unidos, 1932), Insomnia, W. W. Norton & Company, Nueva York, 2015
Versión de Jonio González

Ref.:
París Review
Poets & Writers

Foto: Linda Pastan, 2012 Marymount University 


INSOMNIA

I remember when my body
was a friend,
when sleep like a good dog
came when summoned.
The door to the future
had not started to shut,
and lying on my back
between cold sheets
did not feel
like a rehearsal.
Now what light is left
comes up-- a stain in the east,
and sleep, reluctant
as a busy doctor,
gives me a little
of its time.

viernes, noviembre 09, 2018

María Lanese / De "Migrantes"


















IV

La felicidad
es el canto del gallo
en los caseríos apacibles
de los montes
impregnada
de humo eterno
en las estepas
la mirada punzante del zahorí
en el desierto
algunos atardeceres
en la planicie son
a veces la felicidad
el silencio de los templos
el amor inesperado
el rumor de las acacias
diferente al roce de las espigas

la idea de infinito

el agua rondando entre las piedras
las aspas del molino
el viento entre las crines

el mar de lejos

la deriva en las páginas
espesas
de los libros.

La felicidad
es una palabra
difícil de pronunciar
en las lenguas dominantes

[Op. Cit. Selección de Valeria Cervero]

María Lanese (Ripalimosani, Italia, 1945. Vive en Rosario, Argentina)


No sin antes,
Huesos de Jibia,
Buenos Aires, 2017









Ref.:
Op. Cit.
Vuelo de noche
La Poesía Alcanza

Foto: FB

jueves, noviembre 08, 2018

Ko Un / Dos poemas















Semillas de sauce
llevadas por un presuroso arroyo
al tocar tierra,
se abren.

Trata de comenzar así.

**

Una primera gota de lluvia
al caer despierta
a una hoja de magnolia.
Luego a esta hoja
y a esa.

Ko Un (Gunsan, Corea del Sur, 1933), Flores de un momento, Linteo, Ourense, 2017
Traducción de Sung Chul Suh
Envío de Jonio González

Ref.:
El Universal
Cordite Poetry Review
Fausto Marcelo Ávila

Foto: Cordite/Printemps Coreen

miércoles, noviembre 07, 2018

Raquel Jaduszliwer / De "Como quien baja a un río"














El sello fue rasgado
son los últimos días
se desmorona la gran cúpula azul

las cabezas más altas que son las de los árboles
lloran por los perdidos pensamientos

y ese rumor larguísimo
impronunciable como el nombre de dios
le va dando a las cosas
un aire lento de funeral antiguo

fuga de luz
sombra sobre sombras esparcidas

la noche es otra diáspora.



Así como si nada atravesabas la noche
tu viaje iba desde lo mínimo y hacia lo inexistente
y eso te consolaba

pensaste
valiéndote de los pensamientos vaporosos del sueño
que nada malo podría sucederte
estando ya tan cerca de las últimas cosas

y estar en ese borde
y abandonarlo todo
incluso las palabras para una despedida
te regalaba alivio

y pudiste dormir al fin en medio de la noche
te olvidaste del ángel de la muerte
de cómo se encaramaba sobre la gran ciudad
dispuesta a ser sitiada.


Se anuncian
son los últimos días
no llega el mensajero
no hay heraldo
no hay profeta que anuncie
son los últimos días

urna y ceniza
¿qué es lo que trae el viento?
no es el soplo de dios

son las voces que faltan
reverberan
caen en la maleza como flores cortadas.

Raquel Jaduszliwer (San Fernando, Argentina, 1946), Como quien baja a un río, inédito

Ref.:
Crear en Salamanca
Nuestras Voces
La Ficción del Olvido
Noticias Entre Ríos                      
Latinoamérica Exuberante


martes, noviembre 06, 2018

Max Ernst / Puedo creerle a mi tímpano





















Por qué la dama palas apoya su pico en el reborde del mundo
por qué pues esculpe un árbol en la corteza del conocimiento
por qué pues mira bajo el árbol del conocimiento
y descubre que no tiene raíces

así pues la razón del hombre roza su árida túnica
le sienta bien
la camisa de noche se muda en un vuelo de pájaros
de pronto el viento silba de la izquierda
y sin hacer ruido cubre a la diosa
con banderas pestilentes de hielo espumante

los hilos tendidos del destino susurran tumultuosamente
dan signos de orgullo humano
de impaciencia y lasitud

el primer anti-hombre agita suavemente el abanico de su voz
y mira la lubricidad de los anti-pájaros a los que alienta
a que construyan una sonrisa en el árbol de fuego
en el fondo de los anti

así pues la dama palas truena los dedos
extrae su reloj del forro
lo consulta
y lo arroja al océano del mundo

Max Ernst (Brühl, Alemania, 1891-París, 1976), Poetas del surrealismo, selección y prólogo de Reynaldo Jiménez, Leviatán, Buenos Aires, 1997
Traducción de Salvador Elizondo

Ref.:
MuseoThyssen Bornemisza
El Catalejo
Trianarts

Foto: Max Ernst, 1976 Wikipedia

lunes, noviembre 05, 2018

Héctor Kaknavatos / Del legajo de una claridad (1)















¿Y si no fue así?
¿Y si fueron de otro modo las cosas?
Maldije la hora y el momento en que te vi venir
Así hermosa, así fanática
a la cabeza en la falange de los longobardos
y atronaba la multitud, salve augusta…
mas tú veías hacia el brasil
armarse los navíos de los aqueos
cambiar banderas
los fogoneros en huelga en el malecón
vagar tozudos errando
con flecos de la cabellera de Agamenón
en puñados
en busca de burdeles
conversando sentados en el atracadero
con néstor, san gerásimo, notis botsaris
de la resurrección de la raza…
esa noche ocurrió el desastre
juraron todos,
algunos por su madre clitemnestra
otro por el nombre de su hijita
otro por el soldado desconocido
otro… cómo voy a acordarme ahora
pero el último
ah, dios mío, qué momento fue aquel… (2)
.................................................................
.................................................................

Sin conspiraciones
así como tarde de sábado santo
me pusieron por primera vez la cruz de sangre
del cordero desollado de pascua,
horrorosa marca entre los ojos
entre dos mares
por un lado el egeo por el otro el jonio
y en el medio la señal
sangrienta.

¿Cómo encontrar, ya, calma? al otro día
llegó el duro mensaje: tu cadáver
aplastado como el tren que cayó en la quebrada
lo encontraron pescadores mongoles en baikal
flotando al lado de una cesta;
entonces acabada ya santa sofía
acabado mesolongui
acabado notis bótsaris
los argonautas se casaron en brasil,
dispersaron los cabellos de agamenón
a los cinco vientos
quemaron las naves
y no volvieron a hablar de monemvasiá.

En la noche… ¿qué digo?
cada noche
todas las noches
claridad bárbara
claridad de los longobardos
claridad como pulpo seco
frente a frente a un sol mayor
curtidor (4)
...........................................................

Los crucé todavía jurando una vez más,
no importa…
raza de perros…
aqueos porfiados, semillas turcas,
francolevantinos:
tiraron de los rodrigones
arrojaron otra vez pólvora al suelo
se encendieron todos como antorchas
(qué sed esta de bombazos, dios mío)
y cuando impusieron su propia voluntad
empezaron una  ronda bajo la ventana del papa
con polifemo a la cabeza
saltando desde guadalajara hasta metsovo
que se te corta el aliento.
anda a sostenerte tú ahora,
zumbaban los atabales desde brasil hasta baikal
chirriaban los clarines desde noruega hasta
nueva caledonia
y nuestro astro, todo alma, se lanzó cuarenta varas adelante
así te despedazamos
ogresa
claridad…

Mis manos cruzadas hélice
en la popa de arájova
el gobernalle entre tus ojos
las escotillas abiertas
los cañones listos y las bombardas
mi abuelo, marino de horacio nelson
artillero, juramentado en frigia
con su martini y bastante pólvora
de dimitsana
acechando desde la ventana de navarino
este claridad que se escabulle hace años ya…
¿y que fuera sólo eso?
¿los sospechosos proyectos del arqueólogo holandés?
¿los astutos ojos del profanador de santos,
dando vueltas en las barriadas pobres
vendiendo, digamos, amuletos
espiando las fortificaciones de nuestra casa?
¿las cañoneras del mar?
¿la lanza de san Jorge?
son para que las cuente uno ya estas cosas?
¿son para reclutarlas?
¿son para confiarles armas automáticas?
¿digan ustedes:
dónde vieron un egipto arrepentido?
¿un vencedor jubilado, un pastor bizantino,
un godo mercachifle
un guiñapo?
¿un obispo promotor?
a fin de  cuentas, ¿dónde vieron mis manos cruzadas
hélice en la popa de arájova?

Ah… arájova, la rara porcelana minoica
del omóplato del profeta Daniel,
estaba escrito que adivinase
la desgracia de hoy
la continuación en el cementerio
los suplementos nocturnos extraordinarios
el nudo ciego del consejo de ministros;
hablaba claramente a través de todo eso de esa,
de la claridad
que venía en línea recta desde la raza de los atridas
y ahora hace años que se escabulle
en lejanas plantaciones de cacao
descalza y despeinada,
una vez en cilicia tejedora
otra en san francisco de mesera
en bukovina lavandera
o puta en vladivostok,
hasta que una noche el mar, otra vez el mar,
trajo su cadáver hasta githeio
entre piedras pómez japonesas
limones podridos de siria
o carcomidos mascarones de las proas de los fenicios
veintisiete años de viaje por el mar abierto…

Lo que ocurría entre tanto por el otro lado,
es lo que hace que el asunto sea más trágico;
ya van a entender ustedes
que en esa torre maniota
con almenas que miran hacia los cafés
donde se pudren colgados los mapas militares
de la II división de los pelasgos
junto a las armaduras de los isaurios
las barajas
y las tazas sucias
en esta torre maniota digo,
nuestras venas parían sin tregua
no cabían ya en ese lugar
crujían los cimientos de mistrá por la flebitis.

¡Ay! Abuelo, ¿cómo te quedaste impasible
oteando desde la ventana de navarino
la frigia  desmechada,
mientras en los cafés que estaban a tu espalda
el tahúr ganaba con la maña
que aprendió en los mapas de los pelasgos?
ahora el eurotas se trasladó
entremedio de nuestras ventanas;
hacía falta un esbozo de acueducto
para conservar el rostro seco del antepasado.

Finalmente, también eso ocurrió:
un don nadie
un despreciable funcionario de impuestos
exigió la expulsión de los isaurios
la liquidación de la torre maniota
y en paralelo el sabotaje del minstro
a la industrialización del país;
exige, incluso, la exhumación de la claridad,
la autopsia más meticulosa
acorde a los nuevos antecedentes
que entregó el omóplato del profeta Daniel
encontrado en los cimientos de una antigua casa de arájoba,
finalmente solicita enterrarla
con honores de primer ministro en funciones…
¿qué haremos ahora?

El timón
entre tus ojos
eso lo hizo todo…

(1) Adaptación de un viejo manuscrito de la familia Kaknavatos
(2) Aquí el manuscrito está estropeado por los años
(3)
(4) Aquí otra vez el manuscrito está estropeado

Héctor Kaknavatos (El Pireo, Grecia, 1920-Atenas, 2010)
Traducción de Pedro Ignacio Vicuña

Ref.:
Tinta China
Jornada
Trianart
Nikos Stabakis, Surrealism in Greece. An Anthology - Google Libros

domingo, noviembre 04, 2018

Alastair Reid / Galilea

















Pálido, descolorido, deslumbrado
por la brillantez en caída,
la cima de la colina me sostiene.
Abajo, la costa pela los dientes.

Sin aliento, quemado hasta la médula,
entre el pétreo verde del olivo
y el gris gesto de la piedra,
aturdido, bajo la vista.

¿Cómo pretender descansar
en este seco, aserrado paisaje
donde la tierra, el aire, el fuego y el agua
bruscamente exigen reverencia?

Acaso para fijar un lugar
en un mundo cambiante donde el tiempo
habla y donde demasiados seres
se entrecruzan y exigen
aprobación una y otra vez,

algún sitio decente donde morir,
algún sitio que se volviera
paisaje y vocabulario,
equilibrio, hogar.

Alastair Reid (Whithorn, Escocia, Reino Unido, 1926-Nueva York, Estados Unidos, 2014), "De adentro hacia afuera", Antología resonante. Selección de obra poética y ensayística, editorial Bonobos, Toluca, México, 2016
Traducción de Pura López Colomé

Ref.:
Ricardo Blanco's Blog
The Telegraph
The New Yorker
Poetry Foundation
Weathering. Poems & Translantios - Google Libros

Foto: British Council


Galilea

Bleached white, bedazzled
by the bright light falling,
the hilltop holds me up.
Bellow, the coastline bares its teeth.

Winded, burned to the bone, berween
the stony green of the olive,
the gray grimace of stone,
I look dazedly down.

How to come to rest
in this raw, whitled landscape
where earth, air, fire, and water
bluntly demand obisance?

Perhaps to fix one place
in a shifting world where time
talks and where too many selves
criss-cross and demand
enactment and re-enactment,

somewhere decent to die in,
somewhere which could become
landscape and vocabulary,
equilibrium, home.

sábado, noviembre 03, 2018

Enrique Lihn / De "La pieza oscura", 4
















Gallo

Este gallo que viene de tan lejos en su canto,
iluminado por el primero de los rayos del sol;
este rey que se plasma en mi ventana con su corona viva, odiosamente,
no pregunta ni responde, grita en la Sala del Banquete
como si no existieran sus invitados, las gárgolas
y estuviera más solo que su grito.

Grita de piedra, de antigüedad, de nada,
lucha contra mi sueño pero ignora su lucha;
sus esposas no cuentan para él ni el maíz que en la tarde lo hará besar el polvo.
Se limita a aullar como un hereje en la hoguera de sus plumas.
Y es el cuerno gigante
que sopla la negrura al caer al infierno.

Enrique Lihn (Santiago de Chile, 1929-1988), La pieza oscura, 1963, Ediciones Universidad Diego Portales, Santiago de Chile, 2007

Ref.:
Santiago - Universidad Diego Portales
Memoria Chilena - Biblioteca Nacional de Chile
Op. Cit.
A Media Voz
Griselda García

Foto: Enrique Lihn, 1983 Marcelo Montecino/Griselda García