viernes, octubre 20, 2017

W. S. Merwin / Las alas del amanecer
















El resplandor aparece y nos muestra todo
revela los esplendores los llama a todos
pero muestra a cada uno de nosotros solo
y una sola vez y solo una para ver a
no para tocar o permanecer en nuestras sombras
lo que vemos es lo que nunca tocamos
que nosotros nos turnamos para darnos vuelta y ser alguien más
que vemos a aquel tiempo que se marcha intacto
mientras otras sombras se reúnen alrededor nuestro
las sombras del mundo se mezclan con las propias
las hemos olvidado pero ellas nos conocen
ellas nos recuerdan como siempre fuimos
ellas estaban en casa aquí antes de que viniera la primera
todo nos va a abandonar menos las sombras
pero las sombras cuentan toda la historia
al despuntar el día ellas abren sus alas largas

William Stanley Merwin (Nueva York, Estados Unidos, 1927), Garden Time, Copper Canyon Press,  Port Townsend, 2016
Versión de Noelia Torres

Foto: Susan Casey/OPRAH.COM

Ref.:
Poets.org
The Stranger
Copper Canyon Press

The Wings of Daylight

Brightness appears showing us everything
it reveals the splendors it calls everything
but shows it to each of us alone
and only once and only to look at
not to touch or hold in our shadows
what we see is never what we touch
what we take turns out to be something else
what we see that one time departs untouched
while other shadows gather around us
the world’s shadows mingle with our own
we had forgotten them but they know us
they remember us as we always were
they were at home here before the first came
everything will leave us except the shadows
but the shadows carry the whole story
at first daybreak they open their long wings


jueves, octubre 19, 2017

Adam Zagajewski / Referéndum















En Ucrania se celebró un referéndum
sobre la independencia.
Caía la niebla sobre París, los meteorólogos
predijeron un día fresco y nublado.
Sentía ira contra mí, contra mi
estrecha y atada vida.
El Sena se asfixiaba en el amarradero.
Las librerías mostraban
una nueva edición de Schopenhauer:
"Douleurs du monde".
Los parisinos vagaban por la ciudad
escondidos en cálidos abrigos loden.
La niebla entraba en la boca, en los pulmones,
como si el aire llorara
y explicara algo de sí mismo, del frío al amanecer,
de cuán larga es la noche
y de cómo las estrellas aparecen sin piedad.
Iba en autobús en dirección a la Bastilla,
destruida doscientos años atrás,
intentaba leer algunos poemas,
pero no entendía nada.
Lo que venga será invisible
y ligero.
Lo que existe, vacila entre la ironía
y el temor.
Lo que perdure será azul como el ojo
de una guillotina.

Adam Zagajewski (Lvov, actual Ucrania, 1945), Tierra del fuego, Acantilado, Barcelona, 2004
Trad. de Xavier Farré
Envío de Jonio González

Ref.:
eldiario.es 
El Mundo


miércoles, octubre 18, 2017

Denise Levertov / De "Misa para el día de Santo Tomás Apóstol"















(...)

Gloria

Alabada la nieve
que cae esta mañana.
Alabada la sombra que proyecta
sobre el techo de tejas la chimenea del vecino,
alabado también este día gris de Octubre
que debiera haber sido, según dicen, dorado.
Alabado sea el sol
invisible que brilla tras las nubes heladas
dándonos luz y dándonos la sombra
de la chimenea.
Alabado sea dios,
alabados los dioses, lo desconocido,
lo que nos imagina y detiene nuestra mano
nuestra mano asesina,
y aún nos da,
en la sombra de la muerte
la vida nuestra de todos los días
y el sueño, todavía, de la buena voluntad
y la paz en la tierra.
Alabado el fluir y los cambios, la noche
y el latido del día.

(...)

Sanctus

Tronos y principados –todos los dioses,
ángeles, semidioses, animales locuaces,
oráculos, tormentas de bendición e ira-

todo aquello que la Imaginación
ha escrito, concebido,
con esfuerzo, en trances epifánicos-

dando un nombre, una forma –para dar
a la Gran Soledad
un corazón, un sitio-

elevan su canción hacia el silencio
protector, pronunciando
con júbilo sus nombres,
el nombre múltiple del Otro,
ese Misterio conocido,
incognoscible:

sanctus, hosanna, sanctus.

[Mass for the Day of St. Thomas DidymusWilliam B. Ewert Publications, Concord, 1981]

Denise Levertov (Ilford, Reino Unido, 1923-Seattle, EE.UU., 1997), Misa para el día de Santo Tomás Apóstol, Web Hablar de Poesía
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg y Alejandro Crotto

De la introducción de Hablar de Poesía:
El lunes 3 de julio se celebra, en el santoral católico, el día de Santo Tomás Apóstol, el discípulo de Cristo que no creyó en la resurrección de Jesús hasta no tocar con sus propias manos las heridas en el cuerpo resucitado. En esta figura de fe algo vacilante se apoya la poeta Denise Levertov (1923-1997) para escribir uno de los poemas religiosos más extraordinarios del siglo xx: una misa en honor a este apóstol.

Nota del Administrador:
Las partes de la Misa para el Día de Santo Tomás Apóstol de Denise Levertov son: i Kyrie; ii gloria; iii Credo; iv Sanctus; v Benedictus; vi Agnus Dei

Ref.:
Inspirational
Poetry Foundation



martes, octubre 17, 2017

Alejandro Crotto / De "Francisco"















[…EL SERMÓN DE LA HORMIGA…]

Amigos, Dios es raro.

Es tan grande que es mínimo.

Él se alegra en el vuelo de una libélula,
en los puntitos negros de los pétalos rojos,
en el quejido del pichón desplumado,
en la textura ciega de la larva en su boca.

Y va a los túneles temprano a despertar a las hormigas.

La llama a cada una por su nombre de hormiga.

Ellas salen entonces desde la tierra al alba,
a las gotas gigantes de rocío.

Y yo les aseguro
que ninguna catedral es más grande que esta hormiga.

Esta hormiga que ahora se acicala
en la palma desnuda de mi mano.

Porque las catedrales las construyen los hombres,
piedra a piedra;
pero a esta hormiga, Dios.

Ninguna catedral está más finamente trabajada:

Una estructura 
fiera
y delicada
entretejida
con carbón 
y azafrán;
la cabeza 
maciza
toda 
pulida
y cada
antena
es una 
oscura
manera
de captar,
de ir 
percibiendo
el mundo.
Abajo,
el ojo
un fijo
punto 
santo:
negrísima
milésima
de vida
concentrada.

Gota absoluta.

Toda 
su vida
está entregada.

Carga feliz 
su pasto 
como Cristo 
su cruz.


Alejandro Crotto (Buenos Aires, 1978)



Francisco. Un monólogo dramático,
Bajo la Luna,
Buenos Aires, 2017









Ref.:
Festival Internacional de Poesía de Buenos Aires (FIP)
Eterna Cadencia
Audiovideoteca de Escritores


lunes, octubre 16, 2017

Mario Montalbetti / éste es el verso...














éste es el verso en que la sangre se vuelve vino y el paraíso metrópolis

y la daga imaginaria se clava sobre pechos mojados
éste es el verso en el que entro al pueblo

y pregunto por ella y por un bar llamado el patio
todos volteamos hacia el mismo lugar todos cometimos el mismo error

caminé por estos versos para olvidar tormentos y sentí un alivio pasajero al ver
jacarandás en flor

pero luego todo volvió de golpe y no pude sino escupir sobre estas calles

en este verso llueve como lloverá en el último otoño
por fin el actor no es el héroe por fin no hay nada que entender

en dos días llegarán al sur privado de sur

los caballos ya se esconden en las acequias afiebrados
en este verso no se puede seguir

éste es el verso en el que no se puede seguir

Mario Montalbetti (Lima, 1953), "Fin desierto y otros poemas" (1995, 1997), Lejos de mí decirles. Poesía reunida, Colima-Aldvs, Ciudad de México, 2013

Ref.:
Télam
Agenda CIX


domingo, octubre 15, 2017

Wallace Stevens / De "Un anochecer cualquiera en New Haven", 5


XXX

La última hoja que va a caer ha caído. Los petirrojos
Están là-bas, las ardillas en los huecos de los árboles *
Se acurrucan en el conocimiento de las ardillas.

El viento dispersó el silencio del verano.
Zumba más allá del horizonte o en la tierra: en el barro
De los estanques donde el cielo solía reflejarse.

La esterilidad que aparece es un dejar al desnudo.
No es parte de lo que está ausente, una pausa para adioses,
Un triste demorarse en pos de los recuerdos.

Es un aparecer y un surgir. Los pinos,
Que antes fueron abanicos y fragancias, emergen
Sólidamente fijados en ventosa lucha con las rocas.

El cristal del aire se vuelve un elemento;
Fue algo imaginado que fue barrido.
Una claridad ha vuelto. Se yergue restaurada.

No es una claridad vacía ni una visión sin fondo.
Es una visibilidad del pensamiento
En la que cientos de ojos, en una única mente, ven a la vez.

[The Auroras of Autumn, 1950]

Wallace Stevens (Reading, Estados Unidos, 1879 - Hartford, Estados Unidos, 1955), "Un anochecer cualquiera en New Haven", versión de Dario Rojo y Jorge Salvetti, Tupé N° 6, Buenos Aires, febrero de 2016

* là-bas, francés, por ahí (N. del A.)

Ref.: Poetry Foundation


XXX

The last leaf that is going to fall has fallen.
The robins are là-bas, the squirrels, in tree -- caves,
Huddle together in the knowledge of squirrels.

The wind has blown the silence of summer away.
It buzzes beyond the horizon or in the ground:
In mud under ponds, where the sky used to be reflected.

The barrenness that appears is an exposing.
It is not part of what is absent, a halt
For farewells, a sad hanging on for remembrances.

It is a coming on and a coming forth.
The pines that were fans and fragrances emerge,
Staked solidly in a gusty grappling with rocks.

The glass of the air becomes an element --
It was something imagined that has been washed away.
A clearness has returned. It stands restored.

It is not an empty clearness, a bottomless sight.
It is a visibility of thought,
In which hundreds of eyes, in one mind, see at once.

[Todo el texto en Bill Collins, English]


sábado, octubre 14, 2017

Fabio Morábito / Antártida













QUIERO VIVIR un invierno
en la Antártida,
entre vientos huracanados
y sin ver la luz en tres meses.

Cuando despegue
el último avión hacia el norte,
nos quedaremos mirándonos los pocos
que se mirarán largamente.

Jugaremos ajedrez
oyendo a Mozart y a Sinatra,
enloqueciendo un poco
bajo los focos iguales,

y escucharemos Neblina morada
de Jimy Hendrix
como se escucha
una canción romántica.

Como los pingüinos
que forman contra el frío una rueda
compacta que apenas se mueve,
sellaremos los pernos para que no entre la nieve.

Al cantar tendremos cuidado
de no separar las estrofas
y escribiremos poemas en prosa
para no exponer demasiado los versos.             

Y cuando el sol se oculte,
odiaremos los ojos de buey
que la noche ha vuelto
inútiles, perversos.

Desearemos como nunca que un oso
asome su hocico
y recordaremos que no hay osos en la Antártida,
y nos preguntaremos a qué vinimos,

qué nos atrajo de la Antártida,
sin osos polares
y sin un océano
abajo del hielo.

Se hundirá cada uno
en su propia neblina morada,
sin terapias costosas,
con sólo haber venido.

Sólo el reloj nos dirá
a qué hora ir a dormir
e iremos como cuando de niños
nos mandaban temprano a la cama,

apagaban las luces
y nos dejaban ojiabiertos
en lo oscuro, en el castigo
de una noche antártica.

Soñaremos, juntando los Polos
en un paraje equis,
la llegada de los osos,
que no soportarán el frío del sur.

Soñaremos con osos que no soportan el frío
y a la postre se mueren,
que es el sueño más triste que se tiene
en estas latitudes.

[inédito]

Fabio Morábito (Alejandría, Egipto, 1955)

Ref.:
Letras Libres
El País
Literal


viernes, octubre 13, 2017

Juan José Saer / El Graal














El mar destila incertidumbre,
la montaña perplejidad; y el propio
cuerpo no abandona, por nada
del mundo, su secreto. El viaje
se volvió errabundeo, y el aura
solidaria, retirándose,
nos transformó en manada.
En la llanura inmóvil,
el cansancio nos visita:
todo esto podía haber sido
de esta manera o de alguna otra,
el tiempo hubiese preferido
correr para adelante o para atrás,
y abstenerse de salir, indiferente,
la luna. Nos creeríamos perdidos,
si fuésemos capaces, todavía,
de distinguir un lugar.
La mirada rebota, espesa;
ni reconoce ni interroga.
Astillas turbias flotan
entre la sombra que amenza.
Confusos, vacilamos:
salimos a buscar no sabemos qué,
ya no nos acordamos bien cuándo.

Juan José Saer (Serodino, Argentina, 1937-París, 2005), El arte de narrar, Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, Argentina, 1988

Foto: Juan José Saer © Sophie Bassouls

Ref.: L'escalier des aveugles


jueves, octubre 12, 2017

Alfonsina Storni / Sugestión de un sauce












Debe existir una ciudad de musgo
cuyo cielo de grises, al tramonto,
cruzan ángeles verdes con las alas
caídas de cristal deshilachado.

Y unos fríos espejos en la yerba
a cuyos bordes inclinadas lloran
largas viudas de viento amarilloso
que el vidrio desdibuja balanceadas.

Y un punto en el espacio de colgantes
yuyales de agua; y una niña muerta
que va pensando sobre pies de trébol.

Y una gruta que llueve dulcemente
batracios vegetales que se estrellan,
nacientes hojas, sobre el blando limo.

Alfonsina Storni (Sala Capriasca, Suiza, 1892-Mar del Plata, Argentina, 1938), Mascarilla y trébol, Imprenta Mercatali, Buenos Aires, 1938
Envío de Jonio González

Ref.:
Moon Magazine
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes



miércoles, octubre 11, 2017

Gary Snyder / Piute Creek














Un precipicio de granito
un árbol, sería suficiente,
o incluso una roca, un pequeño arroyo,
un trozo de corteza en un estanque.
Colina tras colina, plegadas y retorcidas
robustos árboles apilados
en delgadas fracturas de la piedra
una enorme luna sobre todo, es demasiado.
La mente vaga. Un millón
de veranos, el tranquilo aire nocturno y las tibias
rocas. El cielo sobre montañas interminables.
Toda la porquería que viene con el ser humano
disminuye, la roca firme ahora tiembla,
incluso el intenso presente parece obviar
este espejismo de corazón.
Libros y palabras
como el pequeño arroyo de una alta cornisa
desapareciendo en el aire seco.

Una mente clara, atenta,
sólo tiene sentido si
lo que ve es realmente visto.
Nadie ama a la piedra, pero aquí estamos.
Los fríos de la noche. Algo que se mueve
rápido a la luz de la luna
se desliza en la sombra del Enebro:
allí atrás invisibles
orgullosos ojos fríos
de un Puma o Coyote
me observan levantarme y partir.

-Riprap and Cold Mountain Poems, Four Seasons Foundation, San Francisco, 1965
Traducción Juan Carlos Villavicencio.

Gary Snyder (San Francisco, Estados Unidos, 1930), Poesía beat, selección de Juan Arabia y Mariano Rolando Andrade, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2017

Ref.:
ABC
Lion's Roar


PIUTE CREEK

One granite ridge
A tree, would be enough
Or even a rock, a small creek,
A bark shred in a pool.
Hill beyond hill, folded and twisted
Tough trees crammed
In thin stone fractures
A huge moon on it all, is too much.
The mind wanders. A million
Summers, night air still and the rocks
Warm. Sky over endless mountains.
All the junk that goes with being human
Drops away, hard rock wavers
Even the heavy present seems to fail
This bubble of a heart.
Words and books
Like a small creek off a high ledge
Gone in the dry air.

A clear, attentive mind
Has no meaning but that
Which sees is truly seen.
No one loves rock, yet we are here.
Night chills. A flick
In the moonlight
Slips into Juniper shadow:
Back there unseen
Cold proud eyes
Of Cougar or Coyote
Watch me rise and go.


martes, octubre 10, 2017

Georg Trakl / Verano















De noche calla el lamento
del cuclillo en el bosque.
Se inclinan más las mieses,
las amapolas rojas.

Negra tormenta amenaza
sobre las colinas.
La vieja canción del grillo
muere en el campo.

Ni una hoja se mueve
en el castaño.
En la escalera de caracol
susurra tu vestido.

Arde quieta la vela
en la estancia oscura;
una mano de plata
la apaga luego.

Viento calmo
noche sin estrellas.

Georg Trakl (Salzburgo, Austria, 1887-Cracovia, Polonia, 1914), Poesías, Carmina, Buenos Aires, 1970
Traducciones de Wolfgang von Harder, Narciso Pousa, Rogelio Bazán y Sofía Maffei
Envío de Jonio González

Ref.:
El Cultural
Georg Trakl, el profeta de Occidente, por Jorge Teillier, Universidad de Chile


Sommer

Am Abend schweigt die Klage
Des Kuckucks im Wald.
Tiefer neigt sich das Korn,
Der rote Mohn.

Schwarzes Gewitter droht
Über dem Hügel.
Das alte Lied der Grille
Erstirbt im Feld.

Nimmer regt sich das Laub
Der Kastanie.
Auf der Wendeltreppe
Rauscht dein Kleid.

Stille leuchtet die Kerze
Im dunklen Zimmer;
Eine silberne Hand
Löschte sie aus;

Windstille, sternlose Nacht.

- Spiegel Online


lunes, octubre 09, 2017

Franco Fortini / De China














En sueños volví a ver
los campos de Hebei,
una chica recogía
dientes de muertos, rascando
con sus pequeños dedos
la greda clara de la tierra.
"Estos eran los antiguos",
decía, "pobres criaturas.
Vuelve con nosotros, si todavía
estás vivo, regresa
cuando los sembremos,
cuando haya fiesta
por la cosecha y comamos."
Como quien dice adiós,
después me miraba largamente.

Franco Fortini (Florencia, Italia, 1917–Milán, Italia, 1994), Poetry October/November 1989, Chicago, Estados Unidos
Versión de Jorge Aulicino



Dalla Cina

Ho rivedito in sogno
la campagna dello Hopei,
una ragazza raccoglieva
denti di morti, raschiando
con le piccole dita
la creta chiara della terra.
"Questi erano gli antichi",
diceva, "povere creature.
Torna da noi, se ancora
sarai vivo, ritorna
quando li semineremo,
quando sarà festa
per il raccolto e mangeremo."
Come chi dice addio,
poi mi guardava a lungo.


domingo, octubre 08, 2017

Carlo Betocchi / ¿No estás contento...?














¿No estás contento con tu posesión
de los días? ¿Te da miedo perderla?
¿Crees estar de más de lo que siempre
cambia y es destruido? ¿No te basta
ese poco de sol que aún embiste
tu cuerpo que envejece? Pues observa,
esta mañana han levantado el techo
de la casa del frente. Al descubierto
han quedado las vigas, ya podridas.
Las cambian. Y entretanto, otra vez llueve.
Las recubren de nuevo con las tejas
viejas. Y la pizarra queda en lo alto
del techo, amontonada. Y el sol vuelve
de pronto, brilla en las tejas desnudas,
y tú, en tu corazón, sientes un raro
brío que te conmueve --y avergüénzate--
de amor a ti, mientras allá en el cielo
un lejanísimo tambor, azul,
redobla por tu libertad, que es un grito que vuela.

Carlo Betocchi (Turín, Italia, 1899-Bordighera, Italia, 1987), Un passo, un altro passo, Mondadori, 1967
Versión de Pablo Anadón
[Villa Dolores, 07-X-17]

Ref.:
El Trabajo de las Horas
Centro Studi e Ricerche Carlo Betocchi


Non sei contento del possesso dei giorni?
Temi di perderlo? Credi d’esser da più
di ciò che sempre muta e viene disfatto?
Non ti basta quel po’ di sole che ancora
investe il tuo corpo che invecchia? Guarda,
stamani disfano il tetto della casa di fronte.
Mettono a nudo i correnti, ch’erano marci.
Li mutano. E intanto ripiove. Lesti li ricoprono,
con le tegole vecchie. E i coppi restano,
a mucchi, sul colmigno. E subito il sole
che torna luccica sulle tegole ignude,
e tu ti senti in cuore un di più che ti strugge
-vergógnati- d’amore per te, mientre in cielo
rulla un tamburo lontanissimo, azzurro,
per la tua libertà, che è un grido che vola.


http://eltrabajodelashoras.blogspot.com.ar/…/carlo-betocchi…


sábado, octubre 07, 2017

Mercedes Alvarez / Te quedaste....















Te quedaste quieto
y leíste aquel cuento de James Salter
una y otra vez en la noche
intentando descrifrar
algo sobre tu vida.
Ahí estaba
la voluntad de deshacerlo todo
repetida en días y días
pretendida libertad de espíritu retumbando
en tu inconsciente
¿era verdad?
Y la frase
retumbando en tu mente
pelota de tenis golpeando dulcemente las paredes:
"No sabía que la felicidad
era tener lo mismo
todo el tiempo".

[inédito]

Mercedes Alvarez (Tandil, Argentina, 1979)

Foto: Mercedes Alvarez, San José de Mayo, Uruguay, 2017 (del Administador)

Ref.:
Matavilela
Eterna Cadencia


viernes, octubre 06, 2017

Ana Franco / Dos poemas














II
Puedes decir el mar cuando la noche media

Puedes decir el mar cuando la noche media
Ilustrar la caída, la baba de su pez y el aburrido verde en el salitre
o
en el imbécil mecanismo, índice de algas
puedes meterte en esa noche, sabotear su trenzado, distinguir un asiento del otro
medir con cuartas
la precisión de ese descenso
daltónico intercambio: ¿Puedes?
decir la noche cuando el mar se estrella
detenido recordar su remotísimo perfume
Tú,
que detestas,
habrás reconocido uno u otro silencio o el silencio, asiento de la noche
que garantiza el día y su constelación
en cuartas
de luz
de brillo que enceguece los olores del mar,
su perfume podrido.

Peligro de extinción, Carmina in minima res, Barcelona, 2012


Editores
(o escoge tu duda)

Atiendo
Lenta
Desatinadamente a lo que se me pide
¿Lo que se espera de mí?

Las editoriales hacen su esfuerzo: pulen el torpe diamantito
[aunque, sabemos, preferirían la narrativa o, al menos, la imagen clara, la sintaxis o un cuento de misterio]

Un vestido colgado del ropero…
: “Era lo desconocido”
Buuuuuuu

Hay que moverse muy rápido. Cambiar de forma.

Ahí el mercado con su boca gigante:
¿Quién llama? ¿Qué lo habita?
Tienes que estar en ese preparado de tu nombre
(ahí, para engañarlos
en esa maquinaria de afirmaciones).

Pero no tengo tanto que decir

La mano un poco seca, semi atada
o El dolor pequeñoburgués de quienes se atormentan con fantasmas
[el miedo de los imperialistas a una tercera guerra: su paranoia, confundidos por la televisión lentamente asentada en la cabeza: corte y quede]

Difiera entre adormecimiento y adormecimiento
¿O se construye en clave? (Si se construye en clave)

Prestigio de la mediocridad en botones de plástico dorado

Largo sueño sin luces en que documentamos el grito detenido

Alguien baja el volumen muy despacio

¿No hay nada que decir:
Cochinilla a quien su centro llama

[Afuera están los niños, su risa, su libertad para ignorarnos; no conocen aún la idea de ‘estructural’, y se ríen o nos miran porque, en realidad, solo quieren volver a sus pantallas]

Quizás no deba tratarse de uno mismo
es cuestión de mudar el escenario
Yo, en cambio, aspiro todavía a algún desacomodo:
la mesita de noche el horario de comida

El libro de las condiciones, inédito

Ana Franco (Ciudad de México, 1969)


jueves, octubre 05, 2017

Jaime Gil de Biedma / Las grandes esperanzas















(Le mort saisit le vif)

"Las grandes esperanzas están todas
puestas sobre vosotros",
así dicen
los señores solemnes, y también:
"Tomad.
Aquí la escuela y la despensa, sois mayores,
libres de disponer
sin imprudentes
romanticismos, por supuesto.
La verdad, que debierais estar agradecidos.
Pero ya veis, nos bastan las grandes esperanzas
y todas están puestas en vosotros."
Cada mañana vengo,
cada mañana vengo para ver
lo que ayer no existía
cómo en el Nombre del Padre se ha dispuesto,
y cómo cada fecha libre fue entregada,
dada en aval, suscrita por
los padres nuestros
de cada día.
Cada mañana vengo para ver
que todo está servido (me saludan,
al entrar, levantando un momento los ojos)
y cada mañana me pregunto,
cada mañana me pregunto cuántos somos
nosotros, y de quién venimos,
y qué precio pagamos por esa confianza.
O quizá
no venimos tampoco para eso.
La cuestión se reduce a estar vivo un instante,
aunque sea un instante no más,
a estar vivo
justo en ese minuto
cuando nos escapamos
al mejor de los mundos imposibles.
En donde nada importa,
nada absolutamente –ni siquiera
las grandes esperanzas que están puestas
todas sobre nosotros, todas,
y así pesan.

Jaime Gil de Biedma (Barcelona, España, 1929-1990), Las personas del verbo, Barral Editores, Barcelona, 1975
Envío de Jonio González

Ref.:
El País
Luis Antonio de Villena/Artículos