lunes, enero 18, 2021

Maria Luisa Spaziani / No me pidan palabras



No me pidan palabras hoy no bastan.
Están en los diccionarios: aunque sean impredecibles.
en sus articulaciones, son voces gastadas.
Siempre un predecible déjà vu.

Me gustaría hablar contigo -lo mismo con Dios-
a través de signos umbrátiles de nervios,
mensajes eléctricos que la psique
extrae del corazón del universo.

Un estremecimiento de antenas, un dibujo de baile,
un parpadeo infinitesimal
el ultrasonido musical que ni siquiera
Bach imaginó.

Maria Luisa Spaziani (Turín, Italia, 1924-Roma, 2014), La traversata dell'oasi: Poesie D'Amore 1998-2001, Mondadori, Milán, 2002
Versión de Jorge Aulicino
 

De Eugenio Montale a Maria Luisa Sapaziani, en Otra Iglesia Es Imposible


Non chiedermi parole oggi non bastano.
Stanno nei dizionari: sia pure imprevedibili
nei loro incastri, sono consunte voci.
È sempre un prevedibile dejà vu.

Vorrei parlare con te −è lo stesso con Dio−
tramite segni umbratili di nervi,
elettrici messaggi che la psiche
trae dal cuore dell'universo.

Un fremere d'antenne, un disegno di danza,
un infinitesimo battere di ciglia,
la musica-ultrasuono che nemmeno
immaginava Bach.

domingo, enero 17, 2021

Ron Padgett / Perdido y encontrado





       El hombre ha perdido sus dioses.
       Si pierde su dignidad
       Todo ha terminado.

Yo dije eso.

¿Qué quise decir?
Primero, que la creencia
en la divinidad casi ha
desaparecido.

Por "dignidad"
me refiero al respeto
mutuo, la idea
de que nos acoge algún derecho
a estar aquí y que ello
tiene un valor.
(Valores es donde
fueron los dioses
cuando murieron.)

Mi perra Susie no parece
tener valor alguno, pero
nos tiene a Pat y a mí, dioses
que ha conseguido para jugar
y a los que ladrar.

Ron Padgett (Tulsa, Estados Unidos, 1942)
Versión de Jonio González

Poetas norteamericanos en dos siglos.
Volumen II,
Ediciones en Danza,
e-books,
Buenos Aires, 2021









Foto: Ron Padgett, Nueva York, 2017 Michelle V. Agins/The New York Times


LOST AND FOUND

     Man has lost his gods.
     If he loses his dignity,
     it's all over.

I said that.

What did I mean?
First, that the belief
in divinity has almost
disappeared.

By dignity
I meant mutual
self-respect, the sense
that we have some right
to be here and that
there is value in it.
(Values are where
the gods went
when they died.)

My dog Susie doesn’t seem
to have any values, but she does
have Pat and me, gods
she gets to play with and bark at.

sábado, enero 16, 2021

Cesare Pavese / Casa en construcción




Con las cañitas, despareció también la sombra. Ya el sol, al sesgo,
atraviesa las arcadas y se descarga por los huecos
que serán ventanas. Trabajan un poco los albañiles,
tanto cuanto dura la mañana. De vez en cuando se lamentan
por el tiempo en que aquí susurraban las cañas
y un caminante acalorado podía tirarse sobre el pasto.

Los muchachos comienzan a llegar cuando el sol está más alto.
No le temen al calor. Los pilares aislados contra el cielo
son un campo de juego mejor que los árboles
o la calle de siempre. Los ladrillos desnudos
se llenan de azul, para cuando los huecos
sean cerrados, y para ellos es una dicha mirarse desde abajo
la cabeza sobre los recuadros de cielo. Lástima el buen tiempo,
porque un chaparrón allá arriba, en aquellos vanos,
les gustaría a los muchachos. Sería lavar la casa.

Ciertamente anoche -se puede ir- era mejor:
el rocío bañaba los ladrillos y, tendidos entre los muros,
veían las estrellas. Hasta podían encender
un buen fuego, y alguno atacarlos y agarrarse a piedrazos.
Una piedra, de noche, puede matar sin ruido.
Están, además, las culebras que bajan por los muros
y que caen como una piedra, sólo que más blandas.
Qué sucede de noche allí adentro, lo sabe solo el viejo,
al que se ve por la mañana bajando las colinas.
Deja brasas allí adentro y tiene la barba chamuscada
por la llama y ya absorbió tanta agua que, como el terreno,
no podría cambiar de color. Hacer reír a todos
porque dice que los otros se hacen la casa
con sudor, y él duerme allí sin sudar. Pero un viejo
no debería permanecer en la noche al aire libre.
Se entiende de una pareja en un prado: están el hombre y la mujer
que se tienen apretados y después vuelven a casa.
Pero este viejo no tiene una casa y se mueve a duras penas.
Realmente algo le sucede allí adentro,
porque todavía a la mañana barbotea para sí.

Después de un rato, los albañiles se tiran a la sombra.
Es el momento en que el sol ha impregnado cada cosa
y cada ladrillo quema las manos al tocarlo.
Se ha visto ya una culebra desplomarse, huyendo,
en el pozo de cal: es el momento en que el calor
enloquece hasta a los animales. Se bebe una vuelta
y se ven las colinas todo alrededor, quemadas,
tremolar en el sol. Solamente un tonto
seguiría trabajando y, de hecho, aquel viejo
a esta hora atraviesa las viñas robando zapallos.
Pero hay muchachos sobre los andamios, que suben y bajan.
Una vez una piedra terminó sobre el cráneo
del patrón, y todos interrumpieron el trabajo
para llevarlo al torrente y lavarle la cara.

Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, 1908-Turín, 1950), "Lavorare stanca" (1936, 1943), Trabajar cansa. Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, Griselda García Editora, Del Dock, Cartografías, Buenos Aires, 2018
Versión de Jorge Aulicino

Imagen: Cesare Pavese en Varigotti, Liguria, años '40 Mondadori/Getty Images

Otra Iglesia Es Imposible - Fondazione Cesare Pavese - Grisielda García Editoria - Ediciones del Dock - Editorial Cartografías - Op.Cit. - Dardanelos - De Sibilas y Pitias - Eterna Cadencia - Nosotros - Indie Hoy


Casa in costruzione

Coi canneti è scomparsa anche l'ombra. Già il sole, di sghembo,
attraversa le arcate e si sfoga per i vuoti
che saranno finestre: lavorano un po’ i muratori,
fin che dura il mattino. Ogni tanto rimpiangono
quando qui ci frusciavano ancora le canne,
e un passante accaldato poteva gettarsi sull'erba.

I ragazzi cominciano a giungere a sole più alto.
Non lo temono il caldo. I pilastri isolati del cielo
sono un campo di gioco migliore che gli alberi
o la solita strada. I mattoni scoperti
si riempion d'azzurro, per quando le volte
saran chiuse, e ai ragazzi è una gioia vedersi dal fondo
sopra il capo i riquadri di cielo. Peccato il sereno,
che un rovescio di pioggia lassù da quei vuoti
piacerebbe ai ragazzi. Sarebbe un lavare la casa.

Certamente stanotte -poterci venire- era meglio:
la rugiada bagnava i mattoni e, distesi tra i muri,
si vedevan le stelle. Magari potevano accendere
un bel fuoco e qualcuno assalirli e pigliarse a sassate.
Una pietra di notte può uccidre senza rumore.
Poi ci sono le biscie che scendeno i muri
e che cadono como una pietra, soltanto piú molli.

Cosa accada di notte là dentro, lo sa solo il vecchio
che al matino si vede discendere per le colline.
Lascia braci di fuoco là dentro e ha la barba strinata
dalla vampa e ha già preso tant'acqua, che, como il terreno,
non potrebbe cambiare colore. Fa ridere tutti
perché dice che gli altri si fanno la casa
col sudore e lui senza sudare ci dorme. Ma un vecchio
non dovrebbe durare alla notte scoperta. 
Si capisce una coppia in un prato: c'è l'uomo e la donna
che si tengono stretti, e poi tornano a casa.
Ma quel vecchio non ha piú una casa e si muove a fatica.
Certamente qualcosa gi accade lì dentro,
perché ancora al mattino borbotta tra sé.

Dopo un po’ i muratori si buttano all'ombra.
È il momento che il sole ha investito ogni cosa
e un mattone a toccarlo ci scotta le mani.
S'è già visto una biscia piombare fuggendo
nella pozza di calce: è il momento che il caldo
fa impazzire perfino le bestie. Si beve una volta
e si vedono le altre colline ogn'intorno, bruciate,
tremolare nel sole. Soltanto uno scemo
resterebbe al lavoro e difatti quel vecchio
a quest'ora traversa le vigne, rubando le zucche.
Poi ci sono i ragazzi sui ponti, che salgono e scendeno.
Una volta una pietra è finita sul cranio
del padrone e hanno tutti interrotto il lavoro
per portarlo al torrente e lavargli la faccia.

Poesie, Mondadori, Milán, 1961

viernes, enero 15, 2021

Ricardo Zelarayán / Carta confidencial a Juan L. Ortiz




















Perdone don Juan...
(Usted no se va a enojar,
estoy seguro de que no me hará el Otro,
como se dice en el norte,
el Extraño, como oí decir en mi provincia
o el Oso, como dicen los porteños).
Hay novecientos mil entrerrianos exiliados en todo el país.
(Casi la población de la provincia).
Por eso los entrerrianos nos identificamos fácilmente
con los paraguayos
y con los uruguayos, nuestros hermanos de siempre.
Entrerrianos, paraguayos y uruguayos
fuimos derrotados en diferentes tiempos,
aunque nosotros los entrerrianos
fuimos más bien traicionados...
como usted bien sabe.
Dos veces los entrerrianos
(cierto, con espurias alianzas tácticas, una vez López,
la otra vez eran unitarios)
nos apoderamos del Puerto, de Buenos Aires,
Derrotados por la traición,
el país nunca pudo hacerse,
o nunca terminó de hacerse,
todavía no existe el país, bah.
No nos engañemos,
Esto es un conjunto de regiones
dominado, expoliado por el Puerto (afortunadamente
para los imperialistas y aunque los marxistas
verticalistas piensan que esos razonamientos "superestructurales"
"perturban el proceso")
Y bien, si el país aún no existe,
¿cómo vamos a hablar de la Patria Grande?
¿Cómo es posible seguir tapando la realidad con slogans?
Ojo don Juan
Ojo con esa zurda de consumo
que lo acecha
para legalizarlo,
para empaquetarlo como a Ramírez
que ingenuamente transó
para arrepentirse tarde...
después de muerto...
o a Urquiza que creyó que él iba a empaquetar
y así le fue.
Ramírez asesinado,
Urquiza asesinado,
López Jordán asesinado.
¡Mire usted qué historia!
¡Ochocientos mil entrerrianos,
seiscientos mil paraguayos,
setecientos mil uruguayos,
que hoy miran melancólicamente la luna
pensando en su tierra!
Perdone don Juan.
Todavía no entiendo cómo le vendieron a Cardenal.
(Ese Cardenal con mayúscula que insulta a nuestros
hermosos pajaritos con minúscula)
Dígame, por empezar
¿qué puede esperarse de un cura que se llama Cardenal?
(esto no es una boutade)
que con su presencia en Guatemala
legitima a Tachito Somoza
y que hasta mete la mano
en las ganancias de una agencia de turismo
que organiza los tours a Solentiname,
primera y segunda clase.
(Ya sé que ha que pelechar,
pero...)
Ojo con los Schweitzer y los Cardenal
Schweitzer bien muerto está,
pero ese Cardenal sigue con el verso purulento
de la Biblia, madre de esta bendita civilización occidental
que hoy espera su salvación
nada menos que del marxismo!
Perdón don Juan,
tampoco entiendo su predilección
por los "héroes" de papel de la revista Crisis
que, entre otras cosas, trafica con los pasajes
gratis que recibe de La Habana.
En Buenos Aires, poner la palma de la mano derecha
sobre el índice de la otra significa: esperá un poquito.
No, ya no puedo esperar,
En Paraná, a través de la vidriera de un café,
una gitana con la palma de la mano derecha hacia arriba
con el índice de la otra hacia el centro de la palma
me quería decir: "destino".
O tal vez suerte.
Suerte para usted, don Juan
porque es lo que tengo que seguir,
porque yo la sigo...

Ricardo Zelarayán (Paraná, Argentina, 1922-Buenos Aires, 2010)

"Dispersos", 
Ese maldito canario,
compilación de Osvaldo Aguirre,
Mansalva,
Buenos Aires, 2020








Del Prólogo del compilador:
"Entre otros materiales, en Ese maldito canario se encuentran los textos de Las cosas que caen de la mesa, un libro que Zelarayán fechó en 1962 y del que no se tenían mayores noticias; dos series, “Crudos” y “La cosa criolla”, igualmente desconocidas; numerosos textos dispersos, versiones diferentes de los poemas de Roña criolla y de Lata peinada e inéditos de la misma novela y de otra saga hasta ahora ignorada, los 'textos paralelos' a la novela." 


Foto: Ricardo Zelarayán c. 1970 Mansalva/Herederos de Ricardo Zelarayán

jueves, enero 14, 2021

John Ashbery / El lamento sobre las aguas

















Nada cambió para el discípulo. El ánimo era aún
De gris tolerancia, mientras el camino marchaba
Cantando su cancioncita de desesperación. Hace tiempo un grito
Nació en las colinas. Otra vez esa vieja creencia,

Confusa. El sexo era parte de eso,
Y el shock del día se convierte en noche.
Aunque siempre encontrábamos algo delicado (para algunos gustos,
Quizás demasiado delicado) para tocar, para desear.

Y aprovechamos esta especie de materialidad
Que obstruía el peso de la luz estelar, la hacía parecer
Fibrosa, pero había una oportunidad en esto de
Ver el presente como si nunca hubiera existido,

Claro e informe, en un ambiente de vidrio tallado.
En Latour-Mauburg  dijiste que esto era algo bueno, y en los escalones
De Métro Jasmin los mensajeros asintieron con corrección y el *
Pacto fue sellado en el cielo. Pero ahora nos rodean momentos

Como una multitud, algunas caras inquisitivas, otras hostiles,
Algunas enigmáticas o apartadas hacia una forma anterior del tiempo
Dada de una vez por todas. La estela del avión dibuja una frase final
Que se deshace mientras dura. El problema no es cómo proceder
Sino ser: si esto alguna vez fue y de quien
Será. Empezar, sólo un paso
Fuera de la vereda y así retroceder hasta la tormenta de nieve
Brillante de tentáculos filosos de cómo esto podría resolverse

Si lo resolvemos alguna vez. Y la voz regresó hacia él
Desde el otro lado del agua, refregándolo de mal modo: “Debes **
Deshacer el mal que has hecho".  Los sacabuches ***
Lo adornan y nunca estaremos más cerca del choque

De las aguas, la paz de la luz ahogando la luz,
Robándola, evitando que ilumine. Es todo uno. Se encuentra
Por todos lados, su nuevo mensaje, culpa, la admisión
De culpa, tu nuevo acto. El tiempo compra

Al destinatario, al espectador del sistema anterior, pero no puede
Redimir al resto. Es la noche la que cayó
Al borde de tus pasos cuando la música se detuvo.
Y escuchamos las campanas por primera vez. Es tu capítulo, dije

John Ashbery (Rochester, Estados Unidos, 1927-Hudson, Estados Unidos, 2017), Houseboat Days, Open Road Media, Nueva York, 1977
Traducción de Iván Ivanissevich

Notas del traductor:
 * Latour-Maubourg y Jazmin son estaciones de la red de subterráneos (Métro) de París. Desde el s.XIX existe también un hotel La Tour-Maubourg enfrente de la primera de ellas
 **  Ashbery parafrasea el intercambio entre Aaron y Chiron en Titus Andronicus, Acto 4, Escena 2, de William Shakespeare
 *** Instrumento antiguo, antecesor del trombón, muy utilizado en fanfarrias





THE LAMENT UPON THE WATERS

For the disciple nothing had changed.  The mood was still
Gray tolerance, as the road marched along
Singing its little song of despair.  Once, a cry
Started out of the hills.  That old, puzzling persuasion

Again.  Sex was part of this,
And the shock of day turning into night.
Though we always found something delicate (too delicate
For some tastes, perhaps) to touch, to desire.

And we made much of this sort of materiality
That clogged the weight of starlight, made it seem
Fibrous, yet there was a chance in this
To see the present as it never had existed,

Clear and shapeless, in an atmosphere like cut glass.
At Latour-Maubourg you said this was a good thing, and on the steps
Of Métro Jasmin the couriers nodded to us correctly, and the
Pact was sealed in the sky.  But now moments surround us

Like a crowd, some inquisitive faces, some hostile ones,
Some enigmatic or turned away to an anterior form of time
Given once and for all.  The Jetstream inscribes a final flourish
That melts as it stays.  The problem isn’t how to proceed

But is one of being:  whether this ever was, and whose
It shall be.  To be starting out, just one step
Off the sidewalk, and as such pulled back into the glittering
Snowstorm of stinging tentacles of how that would be worked out

If we ever work it out.  And the voice came back at him
Across the water, rubbing it the wrong way:  “Thou
Canst but undo the wrong thou hast done.”  The sackbuts
Embellish it, and we are never any closer to the collision

Of the waters, the peace of light drowning light,
Grabbing it, holding it up streaming.  It is all one.  It lies
All around, its new message, guilt, the admission
Of guilt, your new act.  Time buys

The receiver, the onlooker of the earlier system, but cannot
Buy back the rest.  It is night that fell
At the edge of your footsteps as the music stopped.
And we heard the bells for the first time.  It is your chapter, I said. 

miércoles, enero 13, 2021

Hugo Luna / De "Coreografía del absurdo"

 










 

Hay un canto en mí que no puede salir de mí porque
no se han creado
aún las palabras necesarias.
Giovanni Papini


Hay un canto. Comienza en tono agua. Amanece cuando la noche cede entre pajonales y gritos
   y secretos.
Quien canta parece dormir desde antes que el sueño se conociera entre los hombres.
El corazón se esfuerza por ser un xilofón prudente
y retiene esas notas para otro momento.
Los cristales y las campanas pretenden compilar
un canto robado a otro poeta.
Todos los poetas se enorgullecen de sus olvidos
y dejan el canto que hay en mí en las cornisas del día cuando el sol es un charco hirviente en la calle
   del horizonte.
Si este canto golpeara a tu puerta, lo mejor sería
que miraras para otro lado o que posaras tus oídos en el vuelo de las mariposas.
Si este canto mío enmudeciera lo haría en silencio de tronco de árbol que muere cuando los bosques
    se incendian.
Mi canto tiene la resistencia de las flores cuando
la adversidad les toma fotos y las diseca en herbarios sin memoria.
Mi canto se acompaña con palmas y canciones
populares que todavía tararean los muertos.
Todos los enamorados interpelan al cielo
y las estrellas: cómo se llama ese canto que
en la arena de la playa desconocida deja huella
y se concentra en caracoles y conchas y espuma.
Yo me acuno con este canto mío desde el nacimiento de su armonía hasta 
   el desbarranque de los cuerpos. Me gusta que el río sepa mejor que yo acerca de este canto 
   que desemboca en lo inmenso y se vuelve
estuario en su intimidad.

Hugo Luna (Concepción del Uruguay, Argentina, 1959)

Coreografía del absurdo
Lago Editora, 
Córdoba, Argentina, 2020











martes, enero 12, 2021

Edmond Jabès / Tres poemas


















Canción del último niño judío
                            Para Edith Cohen

Mi padre esta colgado de la estrella,
mi madre se desliza con el río,
mi madre resplandece
mi padre es sordo,
en la noche que de mí reniega,
en el día que me destruye.
La piedra es liviana.
El pan se parece al pájaro
y lo miro volar.
La sangre está sobre mis mejillas.
Mis dientes buscan una boca menos vacía
en la tierra o en el agua,
en el fuego.
El mundo es rojo.
Todas las rejas son lanzas.
Los jinetes de la muerte siempre galopan
en mi sueño y en mis ojos.
Sobre el cuerpo devastado del jardín perdido
florece una rosa, florece una mano
de rosa que no estrecharé más.
Los jinetes de la muerten me llevan.
Nací para amarlos.

de Chansons pour le repas de l'ogre (1943-1945)


La metamorfosis del mundo

La insistencia que tienen las llamas en poner los puntos
sobre las íes
La partida es fijada al día siguiente de la carrera
Se aplaude a los enanos que con el dedo alcanzan
el ombligo de las estaciones
Los pájaros participan en la metamorfosis del mundo
Volarse para permitir a la estrella finalmente volar
Con la cabeza bajo los pies ya no tienen su razón de ser
salvo reventar las nubes
El fuego prendió en las casas. El hombre no reclamaba
para él tanto calor
pero

de L'écorce du monde (1953-1954)


Estela exhumada

En vano, ocultas las manos en la noche rosada de tu cuerpo.
Niñita, niñita, de las nubes, ¿cuál te lo enseñará?
La sangre no lava la sangre.

de La mémoire et la main (1974-1980)

Edmond Jabès (El Cairo, 1912-París, 1991), Poesía francesa contemporánea 1940-2020. Selección, traducción, prólogo y notas de Jorge Fondebrider, en preparación para Trilce, México



CHANSON DU DERNIER ENFANT JUIF
Pour Edith Cohen
Mon père est pendu à l'étoile,/ ma mère glisse avec le fleuve,/ ma mère luit/ mon père est sourd,/ dans la nuit qui me renie,/ dans le jour qui me détruit./ La pierre est légère./ Le pain ressemble à l'oiseau/ et je le regarde voler./ Le sang est sur mes joues./ Mes dents cherchent une bouche moins vide/ dans la terre ou dans l'eau,/ dans le feu./ Le monde est rouge./ Toutes les grilles sont des lances./ Les cavaliers morts galopent toujours/ dans mon sommeil et dans mes yeux./ Sur le corps ravagé du jardín perdu/ fleurit une rose, fleurit une main/ de rose que je ne serrerai plus./ Les cavaliers de la mort m'emportent./ Je suis né pour les aimer.

LA METAMORPHOSE DU MONDE
L'insistance qu'ont les flammes à mettre les points/sur les i/ Le départ est fixé au lendemain de la course/ On applaudit les nains qui du doigt atteignent/ le nombril des saisons/ Les oiseaux participent à la métamorphose du monde/ S'envoler pour permettre à l'étoile de voler enfin/ La tête en bas les pieds n'ont plus leur raison d'être/ sinon de crever les nuages/ Le feu a pris dans les maisons L'homme pour lui/ ne réclamait pas tant de chaleur/ mais

STELE EXHUMEE
En vain, tu enfouis les mains dans la nuit rose de ton corps./ Petite fille, petite fille, des nuages, lequel te l'apprendra?/ Le sang ne lave pas le sang.