martes, noviembre 12, 2019

Yves Di Manno / De "El Meridiano"













Todo está mudo en las rocas
la harina reposa
un viejo se pasea en el borde del muelle.

A lo lejos se lanzan redes sobre el agua
el herido grita sin ruido
las mujeres alarmadas levantaron la cabeza
nadie se ha acercado.

Los pájaros en el cielo pasan sin prisa.

Sobre la barca inmóvil ya no hay nadie.

Yves Di Manno (Rhône, Francia, 1954), "El Meridiano", 1987, Kambuja y otros poemas, traducción de Jorge Fondebrider, Milena París, Buenos Aires, 2019

Ref.:
Milena París
Babelio
Club de Traductores Literarios de Buenos Aires
Las Egerias
La Nación
La Dépêche 
Le Monde
Poems and Poetics
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Babelio


Tout est muet dans les rochers
la farine repose
un vieillard se promène au bor de la jerée.

Au loin on lance les filers sur l'eau
le blessé crie sans bruit
les femmes alarmées on relevé la tète
nul ne s'est approché.

Les oiseaux dans le ciel passent sans presser.

Sur la barque immobile il n'y a plus personne.

lunes, noviembre 11, 2019

Jorge Fondebrider / Dos poemas














Un mal poeta

Me atraen los lobos y los cuervos por alguna razón que desconozco.
Emblemas de otra parte, patrimonio
del norte de la suerte que nos toca
Aquí, en el sur, abundan
guanacos y pingüinos.
La épica es esquiva.
Yo no sé qué hacer con esos bichos.


Retórica

Estrellas reflejadas en un lago.
Figuras de la lengua y el público de pie.
Eso tengo.
Nada más.
O sea, nada digno de mención en un poema.

[inéditos]

Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956)

Ref.:
Buenos Aires Poetry
El Orate y la Musa
Festival de Poesía de Medellín
Página 12
CADRA/YouTube
Cultura UNAM
LOM Ediciones
Eterna Cadencia
Club de Traductores Literarios de Buenos Aires
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Luis Manuel Rivera/Crash

domingo, noviembre 10, 2019

Don Paterson / Una aguja elíptica














Mi tío estaba encantado: ‘La aguja elíptica –
toca hasta el mínimo detalle’.
Equilibrado a una fracción de onza,
el gran cartucho descendió cual pluma;
la música se expandió en tres dimensiones
cual si anduviéramos entre los músicos.

Mi padre, consciente de la diferencia,
viajó a Largs en pos de una aguja elíptica
para nuestro arcaico tornamesa Philips.
El tipo rompió a reír: ‘No se puede…
eh… va a necesitar otro equipo’.
Aún sonriente, nos despidió de la tienda
con una caja de agujas como tachuelas,
las únicas para nuestro tocadiscos.

(Si yo hubiera sido su hijo: espiemos
‘Fidelidades’, el poema que ahora escribo:
El día de su muerte, mi padre me enseñó 
cómo alistar la consola y su desempeño:
es la lección que recuerdo, cómo afinaba el 
peso del brazo, para equilibrar la aguja 
entre la elipsis y la precisión,
como yo, despacio, desciendo la punta
para que capte la vibración
y cual cardiógrafo, surque la página…)

Volvimos lento, como con la llanta baja;
mi padre sin parpadear, y la risa del hombre
clavada en mi cabeza, donde el cuento permanece,
junto al intento por cauterizar la fábula
con axiomas sobre la naturaleza
de la elocuencia y otras herencias,
dado que él puede excusarse a sí mismo,
y tú sacar tus propias conclusiones.
Pero si insistes en la resonancia –
le clavaría un buen puño, como a cualquier
hijo de puta que minimice a mi padre,
lo cual tal vez te incluya. Te soy sincero.

Don Paterson (Dundee, Escocia, Reino Unido, 1963), Nil Nil, Faber, Londres, 1993
Traducción de Carlos Llaza

Ref.:
Don Paterson Web Site
Scotish Poetry Library
The Telegraph
The Library of Congress
Buenos Aires Poetry
Jámpster
Café Verlaine
Fractal

sábado, noviembre 09, 2019

Coral Bracho / De "Debe ser un malentendido"















1                                                                     
                              (Observaciones)

Cuando los goznes
que articulan el mundo
se resquebrajan; cuando sus tramos
se separan, se aíslan; y sus confines,
sus encuadres, se rompen,
se desmoronan, ¿cómo
y en dónde somos?
¿Cómo unimos estupor y vacío
palpable; deslumbramiento
y concisos rastros
de oquedad, de abandono? Presencia
y nada que hable,
que la nombre.

2                                                             
                              (Observaciones)

Ese pájaro
que baja a picotear el asfalto
muy cerca de su pie, es algo
que jamás ha visto.
No hay con qué compararlo;
nada que lo emparente con aquel gato
o que comparta
con ese arbusto.
Todos son habitantes inesperados;
contundentes presencias
del espacio que, de momento,
compartimos con ellos. No hay reinos
que los reúnan o los separen
en sus precisos territorios,
ni palabras
donde se empalmen. Éste,
que ahora agita las alas 
y brinca entre la hierba y el polvo,
es único.

3
                              (Intuiciones. Ella)

No, no me hace caso
el espacio, ya no me entiende.
No lo entiendo tampoco. Siento su hueco
como un borrón.
Como una mancha que niega
este impulso a saberlo; a encontrar
lo que rige, y decide en él.
Una tachadura que apaga
mi pregunta
antes que pueda hacerla;
que la compacta,
y la encierra
en un pequeñísimo punto oscuro.

4
                              (Intuiciones)

La melodía regresa desde la hondura
con sus palabras;
surge
y se alza con ellas,
las hace hablar. En ti se dicen,
se cantan.
Fluyen
y se enlazan, se encienden,
como un festivo y sereno ensalmo
sobre lo oscuro; como un indicio
y su trama, su manantial.

Coral Bracho (Ciudad de México, 1951)
Gentileza Ana Franco. Selección de la autora

Debe ser un malentendido,
Ediciones Era,
México, 2018









Ref.:

viernes, noviembre 08, 2019

Ted Hughes / Cuervo más negro que nunca















Cuando Dios, asqueado del hombre,
se dirigió al cielo.
Y el hombre, asqueado de Dios,
se dirigió a Eva,
las cosas parecieron derrumbarse.

Pero el Cuervo… el Cuervo
el Cuervo los unió,
juntando cielo y tierra-

Entonces el hombre gritó, pero con la voz de Dios.
Y Dios sangró, pero con la sangre del hombre.

Así cielo y tierra chirriaron en su unión
convirtiéndose en gangrena y hedor-
el horror más allá de la redención.

La agonía no disminuyó.

El hombre no pudo ser hombre, ni Dios ser Dios.

La agonía

creció.

El Cuervo

sonrió entre dientes

gritando: “Esta es mi creación,”
agitando la negra bandera de sí mismo.

Ted Hughes (Mytholmroyd, Yorkshire, Inglaterra, 1930-Devon, Inglaterra, 1998), Crow: From the Life and Songs of the Crow, Faber and Faber, 1970
Versión © Silvia Camerotto

Ref.:
Poetry Foundation
Encyclopaedia Britannica
A Media Voz
Círculo de Poesía
Algún Día en Alguna Parte
Álastor
Escritos Desde la Oscuridad
Material de Lectura - UNAM
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Ted Hughes, 1993 ROB LYCETT/ENCYCLOPAEDIA BRITANNICA/CREATIVE COMMONS LEGAL CODE


Crow Blacker than ever 

When God, disgusted with man, 
Turned towards heaven. 
And man, disgusted with God, 
Turned towards Eve, 
Things looked like falling apart. 

But Crow … Crow 
Crow nailed them together, 
Nailing Heaven and earth together - 

So man cried, but with God's voice. 
And God bled, but with man's blood. 

Then heaven and earth creaked at the joint 
Which became gangrenous and stank - 
A horror beyond redemption. 

The agony did not diminish. 

Man could not be man nor God God. 

The agony 

Grew. 

Crow 

Grinned 

Crying: 'This is my Creation,' 

Flying the black flag of himself. 

jueves, noviembre 07, 2019

Eduardo Ainbinder / Nada es suave














para el que cae
ni el idílico poema
      del principio
  ni la arena, ni el agua
tampoco la mullida piel del conejo.
Nada es suave: 
El poema del principio puja
contra el poema del fin;
       todos los días un duelo.
     A su vez,
     el mundo dividido
entre los que acompañan
     al poema del fin
  hasta sus últimas consecuencias
          y los que no
(en esto -como en todo-
hay volátiles propósitos opuestos).
Quien interminablemente cae
   día a día manipula
                los resultados
     en favor del poema del fin.
Nada es suave para el que cae:
   el poema del fin
           exige ser leído
                 con un desplome óptico.

Eduardo Ainbinder (Buenos Aires, 1968), Quién es quién, inédito

Ref.:
Poetas Argentinos
Interzona
Gog y Magog
Op. Cit.
Ñ
Siglo en la Brisa
Eterna Cadencia
El Interpretador
Poetas Siglo XXI
Otra Iglesia Es Imposible

Imagen: Eduardo Ainbinder, Buenos Aires, 2011 - Foto de Silvia Camerotto - Archivo del Administrador

miércoles, noviembre 06, 2019

Dana Gioia / Piedras del mar: una elegía











Amor, cómo el tiempo hace que brille la dureza.
Hay de todos colores, puros o desiguales:
basalto verde, jaspe ensangrentado, cuarzo,
granito y feldespato —hasta piezas de vidrio—,
pulidas por el paciente orfebre de las mareas.

Nacidas de volcanes, temblores y glaciares,
talladas y esculpidas por el viento y el calor,
veteadas, manchadas, brillantes en la espuma.
No hay dos que se parezcan. Hijas de tierra firme,
lanzadas por millones a una costa vacía.

Cuán pequeña la muerte en las rocas. Ligera,
como un hueso astillado que entrega la marea,
un destello entre conchas destruidas y abatidas
por las gaviotas, por la sal y el sol desteñidas:
la vajilla rota de las cosas vivas.

Los cormoranes planean por el callado golfo.
Desde el risco, un halcón me observa, indiferente
a los problemas que he cargado hasta aquí.
Es absurdo ir más lejos, entonces me detengo:
hueco como un madero, muerto como una piedra.

Dana Gioia (Los Ángeles, Estados Unidos, 1950), Periódico de Poesía, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), 7 de octubre de 2019
Traducción de Gustavo Solórzano-Alfaro

Ref:
Dana Gioia Web Site
Poetry Foundation
San Francisco Chronicle
America /The Jesuit Review of Faith & Culture
Dana Gioia/Facebook
Círculo de Poesía

Foto: Dana Gioia Web Site


Sea Pebbles: An Elegy

My love, how time makes hardness shine.
They come in every color, pure or mixed
gray-green of basalt, blood-soaked jasper, quartz,
granite and feldspar, even bits of glass,
smoothed by the patient jeweller of the tides.

Volcano-born, earthquake-quarried,
shaven by glaciers, wind-carved, heat-cracked,
stratified, speckled, bright in the wet surf—
no two alike, all torn from the dry land
tossed up in millions on this empty shore.

How small death seems among the rocks. It drifts
light as a splintered bone the tide uncovers.
It glints among the shattered oyster shells,
gutted by gulls, bleached by salt and sun—
the broken crockery of living things.

Cormorants glide across the quiet bay.
A falcon watches from the ridge, indifferent
to the burdens I have carried here.
No point in walking farther, so I sit,
hollow as driftwood, dead as any stone.

martes, noviembre 05, 2019

Amadeo Gravino / Dos poemas












los edificios

él fantasea, recordando a Néstor Sánchez:
ventanas son ojos de los edificios

vidrios de ventanas son anteojos de edificios

¿los edificios son observadores silenciosos?

balcones son manos de los edificios,
¿edificios mendigan estrellas, lunas, soles?

Calidoscopio del poeta joven, editorial La Luna Que, Buenos Aires, 2017


Las señales son claras:
de la oscuridad brotan demonios/
garras de la pobreza/
el mar que no veremos/
el orgasmo del parque/
lágrimas de las adolescentes
que saltarán barreras
cuidadas por dragones
de cuentos orientales.
En los amaneceres
salvaje crece el río:
retumban cipreses entre los remolinos/
sobre aguas que arrastran naranjas/
la tristeza de los carboneros/
las nieblas del camino/
lamentos de las tierras altas/
famélicos proverbios/
conjuros tenebrosos.

vía Poetas Siglo XXI

Amadeo Gravino (Buenos Aires, 1945)

Ref.:
Editorial Lumen
Un Caos Lúcido
Poeta Siglo XXI
Generación Abierta
Caína Bella
La Máquina de Escribir

Foto: Amadeo Gravino/Facebook

lunes, noviembre 04, 2019

Margaret Atwood / Morada













El matrimonio no es
una casa, ni siquiera una tienda
es antes que eso, y más frío:
la linde del bosque, el borde
del desierto
los escalones sin pintar
en la parte de atrás donde
nos sentamos en cuclillas,
fuera, comiendo palomitas de maíz
el borde del menguante glaciar
donde dolorosamente y asombrados
de haber sobrevivido
hasta ahora
aprendemos a hacer fuego.

Margaret Atwood (Ottawa, Canadá, 1939), Selected Poems 1965-1975, Houghton Mifflin, Boston, 1987
Versión de Jonio González

Ref.:
Margaret Atwood Web Site
Poetry Foundation
De Sibilas y Pitias
Hablar de Poesía
El Placard
La Nación
Eterna Cadencia
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: TIM WALKER/THE SUNDAY TIMES

HABITATION

Marriage is not
a house or even a tent
it is before that, and colder:
the edge of the forest, the edge
of the desert 
the unpainted stairs 
at the back where we squat 
outside, eating popcorn
the edge of the receding glacier
where painfully and with wonder
at having survived even
this far
we are learning to make fire

domingo, noviembre 03, 2019

Giovanni Giudici / Recomendaciones del área deprimida















"¿Cuántos dólares, cuántas libras?
No una lira, te sacan miles.
Andá a Francia, pero cuidado con toda esa plata.
Hay quienes viajan por el mundo solo con un propósito.
Ven enseguida que sos italiano.
Te ven tratando de no dar mala imagen.
Se hacen amigos, te invitan a comer.
Te presentan mujeres con las que están arreglados.
Franceses, portugueses y turcos, especialmente.
Con tanto dinero, cuidate de esa gente.
Los ingleses son ricos y no te roban.
Los estadounidenses están muy lejos.
En los bolsillos no, llevalo en los zapatos.
Ahora, me pregunto y digo qué harás con él.
Se precisa no tenerlo para saber cómo gastarlo.
Harías mejor en darme una parte para que te la guarde."

Giovanni Giudici (Le Grazie, Italia, 1924-La Spezia, Italia, 2011), Tutte le poesie, Mondadori, 2014, vía Italian Poetry
Versión de Jorge Aulicino

Ref.:
Italian Poetry
Luigia Sorrentino/RAI News
Il Libraio
Serbatoio Poesia
Andrea Temporelli
L'Ombra delle Parole
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Serbatoio Poesia

Raccomandazioni dall’area depressa

«Quanti dollari quante sterline.
Al posto di una lira loro ne prendono mille.
Va’ pure in Francia ma attento con tutti quei soldi.
C’è chi gira nel mondo solo per quello scopo.
Ti vedono subito che sei italiano.
Ti vedono che cerchi di non far brutta figura.
Ti fanno l’amico ti invitano a mangiare.
Ti portano dalle donne d’accordo con loro.
Francesi portoghesi e turchi in modo speciale.
Con tanti soldi sta in guardia da quella gente.
Gli inglesi sono ricchi e loro non te li rubano.
Gli americani sono lontani.
In tasca ci stanno male mettili nelle scarpe.
Ma poi mi domando e dico cosa ne fai.
Bisogna non averne per sapere come spenderli.
Faresti meglio una parte darmeli a me da tenere».

sábado, noviembre 02, 2019

Jorge Manrique / Coplas por la muerte de su padre




















I

   Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
   cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.


II

   Pues si vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
   No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
mas que duró lo que vio,
pues que todo ha de pasar
por tal manera.


III

   Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir,
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
   allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos,
y llegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.


IV

Invocación

   Dejo las invocaciones
de los famosos poetas
y oradores;
no curo de sus ficciones,
que traen yerbas secretas
sus sabores;
   aquel sólo invoco yo
de verdad,
que en este mundo viviendo
el mundo no conoció
su deidad.


V

   Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
   Partimos cuando nacemos
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenecemos;
así que cuando morimos
descansamos.


VI

   Este mundo bueno fue
si bien usásemos dél
como debemos,
porque, según nuestra fe,
es para ganar aquel
que atendemos.
   Aun aquel Hijo de Dios,
para subirnos al cielo,
descendió
a nacer acá entre nos,
y a morir en este suelo
do murió.


VII

   Ved de cuán poco valor
son las cosas tras que andamos
y corremos,
que, en este mundo traidor
aun primero que miramos
las perdemos:
   de ellas deshace la edad,
de ellas casos desastrados
que acaecen,
de ellas, por su calidad,
en los más altos estados
desfallecen.


VIII

   Decidme: La hermosura,
la gentil frescura y tez
de la cara,
la color y la blancura,
cuando viene la vejez,
¿cuál se para?
   Las mañas y ligereza
y la fuerza corporal
de juventud,
todo se torna graveza
cuando llega al arrabal
de senectud.


IX

   Pues la sangre de los godos,
y el linaje y la nobleza
tan crecida,
¡por cuántas vías y inodos
se pierde su gran alteza
en esta vida!
   Unos, por poco valer,
¡por cuán bajos y abatidos
que los tienen!;
otros que, por no tener,
con oficios no debidos
se mantienen.


X

   Los estados y riqueza,
que nos dejen a deshora
¿quién lo duda?
no les pidamos firmeza,
pues son de una señora
que se muda.
   Que bienes son de Fortuna
que revuelven con su rueda
presurosa,
la cual no puede ser una
ni estar estable ni queda
en una cosa.


XI

   Pero digo que acompañen
y lleguen hasta la huesa
con su dueño:
por eso no nos engañen,
pues se va la vida apriesa
como sueño;
   y los deleites de acá
son, en que nos deleitamos,
temporales,
y los tormentos de allá,
que por ellos esperamos,
eternales.


XII

   Los placeres y dulzores
de esta vida trabajada
que tenemos,
no son sino corredores,
y la muerte, la celada
en que caemos.
   No mirando a nuestro daño,
corremos a rienda suelta
sin parar;
desque vemos el engaño
y queremos dar la vuelta,
no hay lugar.


XIII

   Si fuese en nuestro poder
hacer la cara hermosa
corporal,
como podemos hacer
el alma tan gloriosa,
angelical,
   ¡qué diligencia tan viva
tuviéramos toda hora,
y tan presta,
en componer la cautiva,
dejándonos la señora
descompuesta!


XIV

   Esos reyes poderosos
que vemos por escrituras
ya pasadas,
con casos tristes, llorosos,
fueron sus buenas venturas
trastornadas;
   así que no hay cosa fuerte,
que a papas y emperadores
y prelados,
así los trata la Muerte
como a los pobres pastores
de ganados.


XV

   Dejemos a los troyanos,
que sus males no los vimos,
ni sus glorias;
dejemos a los romanos,
aunque oímos y leímos
sus historias;
   no curemos de saber
lo de aquel siglo pasado
qué fue de ello;
vengamos a lo de ayer,
que también es olvidado
como aquello.


XVI

 Qué se hizo el Rey Don Juan?
Los Infantes de Aragón
¿qué se hicieron?
¿Qué fue de tanto galán,
qué de tanta invención
que trajeron?
   ¿Fueron sino devaneos,
qué fueron sino verduras
de las eras,
las justas y los torneos,
paramentos, bordaduras
y cimeras?


XVII

   ¿Qué se hicieron las damas,
sus tocados y vestidos,
sus olores?
¿Qué se hicieron las llamas
de los fuegos encendidos
de amadores?
   ¿Qué se hizo aquel trovar,
las músicas acordadas
que tañían?
¿Qué se hizo aquel danzar,
aquellas ropas chapadas
que traían?


XVIII

   Pues el otro, su heredero,
Don Enrique, ¡qué poderes
alcanzaba!
¡Cuán blando, cuán halaguero
el mundo con sus placeres
se le daba!
   Mas verás cuán enemigo,
cuán contrario, cuán cruel
se le mostró;
habiéndole sido amigo,
¡cuán poco duro con él
lo que le dio!


XIX

   Las dádivas desmedidas,
los edificios reales
llenos de oro,
las vajillas tan fabridas,
los enriques y reales
del tesoro;
   los jaeces, los caballos
de sus gentes y atavíos
tan sobrados,
¿dónde iremos a buscallos?
¿qué fueron sino rocíos
de los prados?


XX

   Pues su hermano el inocente,
que en su vida sucesor
le hicieron,
¡qué corte tan excelente
tuvo y cuánto gran señor
le siguieron!
   Mas, como fuese mortal,
metiole la Muerte luego
en su fragua.
¡Oh, juicio divinal,
cuando más ardía el fuego,
echaste agua!


XXI

   Pues aquel gran Condestable,
maestre que conocimos
tan privado,
no cumple que de él se habla,
mas sólo cómo lo vimos
degollado.
   Sus infinitos tesoros,
sus villas y sus lugares,
su mandar,
¿qué le fueron sino lloros?
¿Qué fueron sino pesares
al dejar?


XXII

   Y los otros dos hermanos,
maestres tan prosperados
como reyes,
que a los grandes y medianos
trajeron tan sojuzgados
a sus leyes;
   aquella prosperidad
que en tan alto fue subida
y ensalzada,
¿qué fue sino claridad
que cuando más encendida
fue matada?


XXIII

   Tantos duques excelentes,
tantos marqueses y condes
y varones
como vimos tan potentes,
di, Muerte, ¿do los escondes
y traspones?
   Y las sus claras hazañas
que hicieron en las guerras
y en las paces,
cuando tú, cruda, te ensañas,
con tu fuerza las aterras
y deshaces.


XXIV

   Las huestes innumerables,
los pendones, estandartes
y banderas,
los castillos impugnables,
los muros y baluartes
y barreras,
   la cava honda, chapada,
o cualquier otro reparo,
¿qué aprovecha?
Cuando tú vienes airada,
todo lo pasas de claro
con tu flecha.


XXV

   Aquel de buenos abrigo,
amado por virtuoso
de la gente,
el maestre Don Rodrigo
Manrique, tanto famoso
y tan valiente;
   sus hechos grandes y claros
no cumple que los alabe,
pues los vieron,
ni los quiero hacer caros
pues que el mundo todo sabe
cuáles fueron.


XXVI

   Amigos de sus amigos,
¡qué señor para criados
y parientes!
¡Qué enemigo de enemigos!
¡Qué maestro de esforzados
y valientes!
   ¡Que seso para discretos!
¡Qué gracia para donosos!
¡Qué razón!
¡Qué benigno a los sujetos!
¡A los bravos y dañosos,
qué león!


XXVII

   En ventura Octaviano;
Julio César en vencer
y batallar;
en la virtud, Africano;
Aníbal en el saber
y trabajar;
   en la bondad, un Trajano;
Tito en liberalidad
con alegría,
en su brazo, Aureliano;
Marco Atilio en la verdad
que prometía.


XXVIII

   Antonio Pío en clemencia;
Marco Aurelio en igualdad
del semblante;
Adriano en elocuencia,
Teodosio en humanidad
y buen talante;
   Aurelio Alejandro fue
en disciplina y rigor
de la guerra;
un Constantino en la fe,
Camilo en el gran amor
de su tierra.


XXIX

   No dejó grandes tesoros,
ni alcanzó muchas riquezas
ni vajillas;
mas hizo guerra a los moros,
ganando sus fortalezas
y sus villas;
   y en las lides que venció,
cuántos moros y caballos
se perdieron;
y en este oficio ganó
las rentas y los vasallos
que le dieron.


XXX

   Pues por su honra y estado,
en otros tiempos pasados,
¿cómo se hubo?
Quedando desamparado,
con hermanos y criados
se sostuvo.
   Después que hechos famosos
hizo en esta misma guerra
que hacía,
hizo tratos tan honrosos
que le dieron aun más tierra
que tenía.


XXXI

   Estas sus viejas historias
que con su brazo pintó
en juventud,
con otras nuevas victorias
ahora las renovó
en senectud.
   Por su grande habilidad,
por méritos y ancianía
bien gastada,
alcanzó la dignidad
de la gran Caballería
de la Espada.


XXXII

   Y sus villas y sus tierras
ocupadas de tiranos
las halló;
mas por cercos y por guerras
y por fuerza de sus manos
las cobró.
   Pues nuestro rey natural,
si de las obras que obró
fue servido,
dígalo el de Portugal
y en Castilla quien siguió
su partido.


XXXIII

   Después de puesta la vida
tantas veces por su ley
al tablero;
después de tan bien servida
la corona de su rey
verdadero;
   después de tanta hazaña
a que no puede bastar
cuenta cierta,
en la su villa de Ocaña
vino la Muerte a llamar
a su puerta


XXXIV

   diciendo: -«Buen caballero
dejad el mundo engañoso
y su halago;
vuestro corazón de acero
muestre su esfuerzo famoso
en este trago;
   y pues de vida y salud
hicisteis tan poca cuenta
por la fama,
esfuércese la virtud
para sufrir esta afrenta
que os llama.


XXXV

   «No se os haga tan amarga
la batalla temerosa
que esperáis,
pues otra vida más larga
de la fama gloriosa
acá dejáis,
   (aunque esta vida de honor
tampoco no es eternal
ni verdadera);
mas, con todo, es muy mejor
que la otra temporal
perecedera.


XXXVI

   «El vivir que es perdurable
no se gana con estados
mundanales,
ni con vida delectable
donde moran los pecados
infernales;
   mas los buenos religiosos
gánanlo con oraciones
y con lloros;
los caballeros famosos,
con trabajos y aflicciones
contra moros.


XXXVII

   «Y pues vos, claro varón,
tanta sangre derramasteis
de paganos,
esperad el galardón
que en este mundo ganasteis
por las manos;
   y con esta confianza,
y con la fe tan entera
que tenéis,
partid con buena esperanza,
que esta otra vida tercera
ganaréis.»


XXXVIII

[responde el Maestre]

   -«No tengamos tiempo ya
en esta vida mezquina
por tal modo,
que mi voluntad está
conforme con la divina
para todo;
   y consiento en mi morir
con voluntad placentera,
clara y pura,
que querer hombre vivir
cuando Dios quiere que muera,
es locura.


XXXIX

[Oración]

   Tú, que, por nuestra maldad,
tomaste forma servil
y bajo nombre;
tú, que a tu divinidad
juntaste cosa tan vil
como es el hombre;
   tú, que tan grandes tormentos
sufriste sin resistencia
en tu persona,
no por mis merecimientos,
mas por tu sola clemencia
me perdona.»


XL

Fin

   Así, con tal entender,
todos sentidos humanos
conservados,
cercado de su mujer
y de sus hijos y hermanos
y criados,
   dio el alma a quien se la dio
(el cual la dio en el cielo
en su gloria),
que aunque la vida perdió,
dejonos harto consuelo
su memoria.

Jorge Manrique (Paredes de Nava, España, c.1440- Santa María del Campo Rus, España, 1479), Obra completa, decimotercera edición, edición, prólogo y vocabulario de Augusto Cortina, Espasa Calpe, Madrid, 1979 Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

Ilustración: Retrato de Jorge Manrique por Juan de Borgoña Wikimedia Commons

viernes, noviembre 01, 2019

Gabriela Franco / De "En orden de aparición"













la peregrinación llevó
setenta días

¿qué había que encontrar
en el rastro de la desaparición?

examiné baldosas
recovecos
ilusiones
la memoria

los asilos
las camillas
los cementerios

no encontrar abre
vacíos
donde hallar
tu cuerpo herido
o putrefacto

abre
el abismo
de no saber

entonces escribo
este expediente
escribo
mientras camino y cruzo
el túnel de los parias
la recova de la rutina
ciega
de los sin techo

te escribo
te busco

mi lector mi hermano
duerme en la calle

Gabriela Franco (Buenos Aires, 1970)

En orden de aparición
En orden de aparición,
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2019









Ref.:

jueves, octubre 31, 2019

Birhan Keskin / Melodía













Me convertiste en hierba seca
que transpira su jugo
antes de que cumpliese los cuarenta, ¿por qué?
Ahora mi aliento es niebla sobre cristal en el refugio de montaña
cuando en un tiempo fue viento púrpura en la estepa.

Birhan Keskin (Kırklareli, Turquía, 1963), And Silk and Love and Flame, Arc Publications, Lancashire, 2013
Traducción del turco al inglés, George Messo
Versión del inglés al castellano, J. G.
Envío de Jonio González

Ref.:
Bosphorus Review of Books
Turkish Cultural Foundation
Kafa Kampüs
K24
Egoist
Defter Poesia Turca

Foto: Kafa Campus


MELODY

You turned me into dry grass
That sweats out its juice
Before I turned forty, why?
Now my breath is mist on glass in the winter room
Once it was wind on the steppe.

miércoles, octubre 30, 2019

Jacobo Fijman / Canción del mar


Cuántos sueños profundos
queremos en el mar
con sus nombres de estrellas,
de estrellas y de mar
con sus tardes ausentes
de estrellas y de mar.
Cuántos sueños profundos
queremos en el mar.

Balarán las ovejas
los vestigios celestes;
y mudarán las lluvias
en las tardes de mar
en los sueños profundos
con sus nombres de estrellas,
de estrellas y de mar.

[entre 1952 y 1962]

Jacobo Fijman (Uriff, Besarabia, actual Moldavia, 1898-Buenos Aires, 1970)


Libro de la cantiga de pasión,
Editorial Duino,
Buenos Aires, 2019










De la "Presentación" de María Teresa Dondo:

"Después de muchos años se hace realidad la edición del Libro de la cántiga de pasión de Jacobo Fijman. Los originales se los había confiado a mi padre, Osvaldo Horacio Dondo, poco tiempo antes de su muerte en noviembre de 1962 y desde entonces los conservamos en la familia.
(...)
"Se habían conocido en los años 30 en ese grupo activo de jóvenes de los Cursos de Cultura Católica, aquellos a los que Borges alguna vez llamó 'los católicos de la calle Alsina', quienes dejaron una impronta interesante en la historia de la Iglesia argentina y también en la literatura con obras fundamentales como Adán Buenosayres de Marechal, las jitanjáforas de Anzoátegui o los poemas de Bernárdez, por nombrar sólo algunas. Fijman fue parte de ese grupo y es personaje central de Adán Buenosayres, además de haber sido colaborador de las revistas Criterio y Número."

Ref.:
Editorial Duino
Ediciones del Dock
El Sigma
El Territorio
Clarín
Los Libros Muerden
El Ortiba
Poemas del Alma
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: El Ortiba s/d