miércoles, agosto 10, 2022

Celedonio Flores / Muchacho




[Tango]

Muchacho que porque la suerte quiso
vivís en un primer piso
de un palacete central,
que pa' vicios y placeres,
para farras y mujeres
disponés de un capital.
Muchacho
que no sabés el encanto
de haber derramado llanto
sobre un pecho de mujer;
y no sabés qué es secarse
en una timba y armarse
para volverse a meter;

que decís que un tango rante
no te hace perder la calma
y que no te llora el alma
cuando gime un bandoneón;
que si tenés sentimiento
lo tenés adormecido
pues todo lo has conseguido
pagando como un chabón.

*

Decime
si en tu vida pelandruna,
bajo la luz de la Luna
o si no bajo un farol,
no te has sentido poeta
y le has dicho a una pebeta
que ella es más linda que el Sol.

Decime
si conocés la armonía,
la dulce policromía
de las tardes de arrabal,
cuando van las fabriqueras
tentadoras y diqueras
bajo el sonoro percal...

[1926]

Celedonio Flores (Buenos Aires, 1896-1947), Todo Tango


Albert Balasch / De "Un hombre llega tarde"




Thomas

Le he abierto la cabeza a Thomas.
Ya lo sabes, Thomas no está fino:
me ha dicho muchas mentiras.
Y yo sólo le he abierto la cabeza. Por fin.


Salmo

Lo que hagas, hazlo tristemente.
Lo que digas, dilo de mal modo.
Alabado bajo el diluvio, todo renace.


Un hombre llega tarde

Un hombre llega llega tarde.
Es tarde y está cansado
está enfermo,
llega tarde.
     Quiere decir algo
algo de él,
que lo haga digno.
Alguna cosa digna o de él.
     No puede es tarde.
Es demasiado tarde y está cansado,
está enfermo,
llega tarde.

Albert Balasch (Barcelona, Cataluña, España, 1971)
Traducciones de Sílvia Galup

Un hombre llega tarde
Kriller71 Ediciones, 
Barcelona, 2022
Traducciones de Sílvia Galup









martes, agosto 09, 2022

Lawrence Raab / Un cuervo




He aquí la estricta, abstracta
luz del invierno. Desde una rama desnuda
un cuervo echa a volar, asciende
pesadamente, superando
lo imposible. La nieve
se tamiza desde su rama.
Un chal blanco.
Miles de copos disgregados.
El pájaro se ha trasladado a otro árbol,
grazna con aspereza, aunque apenas
puedo oírlo porque las ventanas
están cerradas
a causa del frío. Así la mente
recuerda, a cierta distancia
de sus intereses,
de sus vacilantes deseos-
nada en lo que pensar, o que decir,
nada visto de verdad hasta más tarde.

Lawrence Raab (Pittsfield, Massachusetts, Estados Unidos, 1946), Visible Signs: New and Selected Poems, Penguin Books, Nueva York, 2003
Versión de Jonio González



A CROW

Here is the strict, abstract
light of winter. From a bare branch
a crow takes flight, rising
heavily, overcoming
the impossible. Snow
sifts from its branch.
A white shawl.
Thousands of separate flakes.
The bird has moved to another tree,
cawing harshly, though I can
barely hear it, with the windows
locked in place
against the cold. So the mind
remains at a distance
from its concerns,
its uncertain desires-
nothing to think of, or to say,
nothing truly seen until later.

lunes, agosto 08, 2022

Anne Reeve Aldrich / La canción de la rosa




La canción de la rosa

Planta, encima de mi muerto corazón
Rosas púrpura, como la roja sangre 
Cual si el amor, allá lejos enterrado
Estuviese derramando su pesar

Entonces, a su través, mi corazón podrá narrar
Su pasado de amor y de dolor
Y sentiré cómo crecen, ya entonces
Y conoceré un sutil alivio

A través de la mortaja deshecha sentiré sus raíces
Y en su interior creceré
Y cuando florezca bajo sus pies
Ella, ese día, ¡lo sabrá!

Anne Reeve Aldrich (Nueva York, Estados Unidos, 1866-1892), The Rose of Flame, G.P. Putnam's Sons, Nueva York, 1889 
Traducción de Julio Orione


Foto: Wikimedia Commons, originariamente publicada por Charles Wells Moulton en Woman of the CenturyFrances E. Willard and Mary A. Livermore, 1893


Rose Song

Plant, above my lifeless heart
   Crimson roses, red as blood.
As if the love, pent there so long
   Were pouring forth its flood.

Then, through them, my heart may tell,
   Its Past of Love and Grief,
And I shall feel them grow from it,
   And know a vague relief.

Through rotting shroud shall feel their roots,
   And unto them myself shall grow,
And when I blossom at her feet,
   She, on that day, shall know!

domingo, agosto 07, 2022

Raúl Gustavo Aguirre / Yo también estoy destrozado



Yo también estoy destrozado
a pesar de que (dentro de mis limitadas posibilidades) visto correctamente,
me afeito todos los días, excepto los domingos,
visito mensualmente al peluquero y de vez en cuando al dentista,
lustro mis zapatos y desempeño con aplicación ciertos oficios irreales
tales como bibliotecario, profesor y jefe de familia.
Y aunque Rimbaud me pasma y admiro a Gottfried Benn, 
quien dijo que el cerebro es nuestra tarea y nuestra maldición,
y soy capaz como cualquiera de entusiasmarme con la pampa
cuando viajo y exclamar: ¡qué increíble país!,
y no exhibo ninguna actitud filosófica original con respecto
al desgarramiento que significa la existencia,
yo también, mis amigos, yo también, les juro y aseguro,
yo también estoy destrozado.

Cuándo empezó a romperse todo en mí no sabría decirlo.
Posiblemente fue cuando vi llorar a mi abuelo por falta de trabajo
o cuando vi llorar a mi padre por el mismo motivo,
o cuando un capitán me trató de piojoso
o cuando vi apalear a mis amigos
por la simple razón de soñar en voz alta
o cuando vi una prímula en la hierba
o cuando vi el fantasma de una estrella de mar, seco en una vitrina.

No sabría decir cuándo empezó a romperse todo en mí,
cuándo fui destruido por una infinita desazón
cuándo se puso amarga la belleza en mi copa
pero lo cierto, amigos,
y a pesar de que bajo determinadas condiciones me
conduzco de un modo bastante razonable,
yo también soy un hombre de los que arrastran sus pedazos
por una tierra sin sentido.

Raúl Gustavo Aguirre (Buenos Aires, 1927-1983), "La estrella fugaz", 1984, Obra poética. Edición, selección y prólogo de María Malusardi; epílogo de Rafael Felipe Oteriño, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2015


Foto: Poetas de la revista Poesía Buenos Aires: Ramiro de Casasbellas; Jorge Carroll; Raúl Gustavo Aguirre; Rodolfo Alonso y Nicolás Espiro. Centro de la ciudad de Buenos Aires, c.1952. Fervor. Cultura de Buenos Aires

sábado, agosto 06, 2022

Cesare Pavese / La vieja borracha



Le gusta también a la vieja tenderse al sol
y estirar los brazos. El resplandor
abruma el pequeño rostro como abruma la tierra.

De las cosas que arden no queda más que el sol.
El hombre y el vino traicionaron y consumieron esos huesos
tendidos, oscuros, bajo el vestido, pero la tierra agrietada
zumba como una llama. No hacen falta palabras,
no hace falta lamento. Vuelve el día vibrante
en que el cuerpo era aún joven, más ardiente que el sol.

En el recuerdo aparecen las grandes colinas,
vivas y jóvenes como el cuerpo; y la mirada del hombre
y la aspereza del vino se vuelven ansioso
deseo: un resplandor se encendía en la sangre,
como el verde en la hierba. Por viñas y senderos
se hace carne el recuerdo. La vieja, los ojos cerrados,
goza inmóvil el cielo con su cuerpo de entonces.

En la tierra agrietada bate un corazón más sano,
como el pecho robusto de un padre o de un hombre:
contra él aprieta la mejilla rugosa. También el padre,
también el hombre, murieron traicionados. La carne
se consumió también en ellos. Ni el calor de las caderas
ni la aspereza del vino los despiertan ya más.
Por las viñas tranquilas, la voz del sol,
áspera y dulce, susurra en el diáfano incendio,
como si el aire temblase. Tiembla alrededor la hierba.
La hierba es joven como el resplandor del sol.
Son jóvenes los muertos en el vívido recuerdo.

Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, Italia, 1908- Turín, Italia, 1950), Trabajar cansa. Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, Griselda García Editora, Del Dock, Cartografías, Buenos Aires, 2018
Versión de Jorge Aulicino

Imagen: Cesare Pavese en una foto de la serie tomada en los años 40, probablemente en una zona rural del Piamonte.

La vecchia ubriaca

Piace pure alla vecchia distendersi al sole
e allargare le braccia. La vampa pesante
schiaccia il picolo volto come schiaccia la terra.

Delle cose che bruciano non rimane che il sole.
L'uomo e il vino han tradito e consunto quelle ossa
stese brune nell'abito, ma la terra spaccata
ronza come una fiamma. Non occorre parola
non occorre rimpianto. Torna il giorno vibrante
che anche il corpo era giovane, piú rovente del sole.

Nel ricordo compaiano le grandi colline
vive e giovane come quel corpo, e lo sguardo dell'uomo
e l'asprezza del vino ritornano ansioso
desiderio: una vampa guizzava nel sangue
come il verde nell'erba. Per vigne e sentieri
si fa carne il ricordo. La vecchia, occhi chiusi,
gode immobile il cielo col suo corpo d'allora.

Nella terra spaccata batte un cuore piú sano
come il petto robusto di un padre o di un uomo:
vi si stringe la guancia aggrinzita. Anche il padre,
anche l'uomo, son morti traditi. La carne
si è consunta anche in quelli. Né il calore dei fianchi
né l'asprezza del vino non li sveglia mai piú.
Per le vigne distese la voce del sole
aspra e dolce susurra nel diafano incendio,
come l'aria tremasse. Trema l'erba d'intorno.
L'erba è giovane come la vampa del sole.
Sono giovani i morti nel vivace ricordo.

esie, Mondadori, Milán, 1969

viernes, agosto 05, 2022

Joanna Wajs / Dilo en tu lengua



dilo en tu lengua, quiero oír
cómo se dobla la hierba sin segar bajo los pies
de ese hombre
y cómo esa mujer corta el ajo, el limón,
parte por la mitad las mazorcas de maíz
los sonidos — ¿tendrán estos su aspereza,
su jugosidad?
nombra eso, quiero saber si conoces cien palabras
para describir la pupila dilatada
y el grano de avena entre los dientes
de un niño que se ríe
y que una chica en las escaleras de la catedral
sin que apenas se note se arregle
la falda torcida

para acabar enséñame lo que a nosotros nos importa
más
nuestros errantes dedos
agarrando con inseguridad en el aire
algo que podría ser el mango de un cuchillo
o una castaña asada
y que de repente
sin saber por qué
ha perdido
su forma y su peso

Joanna Wajs (Varsovia, 1979), Poesía a contragolpe. Antología de poesía polaca contemporánea (autores nacidos entre 1960 y 1980), Prensas Universitarias de Zaragoza, 2012
Selección y traducción de Abel Murcia, Gerardo Beltrán y Xavier Farré
Envío de Jonio González


Foto: Archivo personal de la autora Jonio González/Facebook

jueves, agosto 04, 2022

Mile Stojić / Dos poemas



Grados de soledad

Es grande la soledad del poeta
Aunque está dirigida al público, al lector
del cual espera compasión
o consuelo.

Mayor fue la soledad de Job
Cuando Dios lo puso a prueba  
Y él maldijo a su madre
Por haberlo traído al mundo.

Más grande aun fue la de Huso Alić
que estaba en un viaje oficial
Cuando los alemanes bombardearon
Banja Luka.

Cayó una bomba sobre
su casa que mató a su mujer
y sus tres hijas.

Mientras se llevaban a cabo los entierros
Los bombarderos atacaron otra vez
Y todos los deudos huyeron.

Con la muerte acechando desde las nubes
Huso tomó la pala y solo, durante horas,
enterró en las cuatro fosas
hasta los últimos restos de su amor.

de Pseći anđeo, inédito


Muchachas de Sarajevo

Las muchachas de mi juventud, las nausicas
Las niñas de mi juventud, las dianas, las danaes y las lolitas
tienen solo cuarenta, y ya tienen canas, frentes arrugadas
y manos oscuras.
 
Muchas ya se amatronaron y olvidaron el amor
tal como se olvida un idioma ajeno

Las muchachas de mi juventud, las rut y las sulamkas
Las niñas de mi juventud, las hadas de las orillas
tienen los ojos grandes y vacíos
ya derramaron todas sus lágrimas
fueron hechas para el desacato, hermanas de Ester y de Judit

Pero toda su desobediencia la gastaron
en los refugios, en los sótanos y en la cola para el pan
todos su pensamientos voluptuosos se los dedicaron a los muertos

A veces al pasar me sonreían
pero mas bien preocupadas, como una madre le sonríe al hijo revoltoso.
cuando, en una charla de café, les recuerdo las oportunidades perdidas 
     /dicen: te fuiste y ahora te interesas?
tú no sabes como es
cuando ya no te importa nada
cuando el invierno viene con lo suyo: el hielo y la muerte

A veces en sueños acaricio sus cabelleras abundantes
toco sus orgullosas curvas con el susurro de la seda
con ternura envuelvo en mis palmas esos pequeños pechos
y pienso: por dios, en diez años todas ellas estarán muertas

Pronto morirán esas diosas de mi juventud.
Rotas por la guerra, el hambre y las lágrimas
esas penèlopes sin pretendientes, pequeñas novias de sonrisa congelada
Esos misteriosos pozos de placer hoy inaccesibles
esas antígonas que invocan al vacío, un vacío sin esperanza
un vacío sin eco.

de Zaboravite nas, Olvidennos, Split, 2003

Mile Stojić (Dragičina, Bosnia y Herzegovina, 1955)
Traducciones de Carmen Verlichak


Nota de la traductora: Estos son los primeros poemas de Mile Stojić traducidos al castellano. Stojić vivió 19 años en su ciudad natal, 14 en Viena y el resto de su vida en Sarajevo. Se dedicó muchos años al periodismo. Fue editor en Naših dana, Lica, Odjek, Oslobođenje, Tjednik y profesor de literatura en la Universidad de Viena. Publicó una treintena de libros de poesía y alrededor de una docena de ensayos, cuentos y reflexiones de viajes. Recibió 15 premios y su obra fue traducida al macedonio, húngaro, italiano, alemán, búlgaro, esloveno, rumano, inglés, polaco. Tuvo mucha difusión su poesía dedicada al genocidio de Srebrenica (1995), que inmediatamente se tradujo a veinte idiomas.

miércoles, agosto 03, 2022

Daniel Berrigan / Espero y ruego que esto no me ocurra



Cuando el poeta se retractó
le cortaron los dedos
y le dieron un anillo de sello

El poeta se retractó.
Le arrancaron la lengua
y lo coronaron laureado

Lo obligaron después
a desollarse vivo;
dos cámaras del congreso
aplaudieron, lo cubrieron
con el manto azteca de la inmortalidad

El poeta entregó el alma
un ave del paraíso
en una bandeja de plata
que sostenía con ambas manos

Su alma voló;
el poeta
de acuerdo con las instrucciones
se desvaneció en el lugar donde estaba

Daniel Berrigan (Virginia, Minesota, Estados Unidos, 1921-Nueva York, Estados Unidos, 2016), A Sunday in Hell, Bunim & Bannigan, Nueva York, 2006
Versión de Jonio González


Foto: Daniel Berrigan durante una protesta en Nueva York, 1982  Marty Lederhandler/AP/National Catholic Register

I HOPE AND PRAY THIS DOESN'T HAPPEN TO ME

When the poet recanted
they hacked off his fingers
and gave him a signet ring

The poet recanted.
They tore out his tongue
and crowned him their laureate

He was then required
to flay himself alive;
two houses of congress
applauded, they dressed him
in the Aztec cloak of immortals

The poet surrendered his soul
a bird of paradise
on a tray of silver held
in his two hands

His soul flew away;
the poet
by prior instruction
vanished where he stood.

martes, agosto 02, 2022

Marcelo Rizzi / Te despertás, descendés de la cama, y descubrís...



Te despertás, descendés de la cama, y descubrís
que allí debajo dormita aún desde hace decenios
el mismo monstruo boreal. Su respiración parece
un instrumento de viento, polifónico, solar. Los que
vuelven de mares lejanos, los que se extravían en
lagos de sal, se preguntan por qué deberían tener
contorno las cosas, por qué no es dulce ni amargo
el filo del cuchillo con el que se desuella el animal,
ese que olía el rastro en el sendero profano, iba y
venía por desfiladeros sagrados, se alimentaba
de tu mano con semillas huecas.

[inédito]

Marcelo Rizzi (Rosario, Argentina, 1961)


Foto: Gentileza del autor

lunes, agosto 01, 2022

Eugenio Montale / Dos poemas



¡AH, SER ESCUETO Y ESENCIAL
como las guijas que volteas,
comidas por la sal y el yodo,
astilla fuera del tiempo, testigo
de una fría voluntad que no pasa!
Pero fui un hombre que contempla absorto
en sí mismo y en los otros
el hervor de la vida fugaz
—hombre tardío en sus actos, que nadie, después, destruye.
Quise encontrar el mal
que mina el mundo, la leve torcedura
de una palanca que detiene
el artefacto universal
y vi todos los hechos del minuto
listos a colapsarse en un derrumbe.
Seguido el trazo de un sendero tuve
otro en el corazón que me llamaba.
Tal vez necesitaba el tajo del cuchillo,
la mente que decide y labra su camino.
Otros libros me hacían falta
y no tu atronadora página.
Pero no guardo ya remordimientos:
tú todavía derrites
los nudos más ocultos con tu canto
y tu delirio alcanza ya los astros.


RECHINA LA POLEA DEL POZO,
sube el agua a la luz y con la luz se funde.
Tiembla un recuerdo en el colmado cubo,
en el puro círculo una imagen ríe.
Acerco el rostro a evanescentes labios:
se deforma el pasado, se hace viejo,
le pertenece a otro…
                              Ah, cómo cruje
la rueda, te devuelve al negro fondo,
visión, y una distancia nos divide.

Ossi di seppia, 1925

Eugenio Montale (Génova, Italia, 1896-Milán, Italia, 1981), Cien poemas de Montale, UNAM, Ciudad de México, 2008, vía Punto de Partida n° 152, noviembre-diciembre de 2008, UNAM
Traducción de Fabio Morábito


Foto: Eugenio Montale, Milán, 1966 Giorgio Lotti/Mondadori/Getty Images