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lunes, abril 07, 2025

Ted Hughes / El zorro del pensamiento


 

Imagino este momento en el bosque, a medianoche:
algo más está con vida
junto a la soledad del reloj
y esta página en blanco que mis dedos recorren.
 

No hay lucero en la ventana:
algo más cercano
pero más sumido en la negrura
se adentra en la soledad: 

con el frescor, con la delicadeza de la nieve sombría,
el hocico de un zorro tienta ramitas, hojas;
dos ojos sirven a un andar
que ahora mismo, y ahora, y de nuevo ahora 

imprime huellas nítidas en la nieve
junto a los árboles, y cautelosa una débil
sombra se rezaga entre tocón y el vacío

de un cuerpo que osa deslizarse
 


de claro en claro, un ojo,

un verdor que se abisma y se dilata
brillante, concentradamente,                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    
avanzando a su aire 
y entonces, con un brusco, intenso, cálido tufo a zorro,
ingresa en el oscuro hoyo de la cabeza.                                                                            
En la ventana no hay estrellas; late el reloj,   

La página está impresa.
 
Ted Hughes (Mytholmroyd, Inglaterra, 1930-Devon, Inglaterra,1998), Collected Poems,Faber & Faber, 2003, Perros en la  Playa,diciembre 20, 2022     
Traducción: Jordi Doce 
Más poemas de Ted Hughes en  

                The Thought-Fox

I imagine this midnight moment's forest:
Something else is alive
Beside the clock's loneliness
And this blank page where my fingers move.

Through the window I see no star:
Something more near
Though deeper within darkness
Is entering the loneliness:

Cold, delicately as the dark snow
A fox's nose touches twig, leaf;
Two eyes serve a movement, that now
And again now, and now, and now

Sets neat prints into the snow
Between trees, and warily a lame
Shadow lags by stump and in hollow
Of a body that is bold to come

Across clearings, an eye,
A widening deepening greenness,
Brilliantly, concentratedly,
Coming about its own business

Till, with a sudden sharp hot stink of fox
It enters the dark hole of the head.
The window is starless still; the clock ticks,
The page is printed.
---
Foto; Paris Review 

domingo, abril 06, 2025

W. H. Auden / El ciudadano desconocido



            
                                         (A JS/07/M/378 el Estado levanta este
                                           Monumento en mármol)
La Oficina de Estadísticas encontró que era
uno de aquellos contra los que no existe queja
oficial,
y todos los reportes sobre su conducta concuerdan
en que, en el sentido moderno de una palabra
anticuada, era un santo,
pues su actividad toda estaba al servicio de La
Mayor Comunidad.
Con la excepción de la guerra, hasta el día en que
se retiró
trabajó en una fábrica y nunca fue despedido,
antes bien complació a sus patrones, Motores“El
Embuste”, S.A.,
13
sin ser un esquirol ni hombre de ideas extrañas,
pues reporta su Sindicato que pagaba sus cuotas
(sindicato fuerte, según nuestros reportes)
y nuestros obreros de sicología social descubrieron
que era muy popular entre sus camaradas y a veces
tomaba una copa.
La Prensa está convencida de que cada día
compraba su periódico
y de que sus reacciones ante los anuncios eran
normales
en todos los aspectos.
Pólizas a su nombre prueban que estaba plenamente
asegurado
y su tarjeta de salud muestra que una vez estuvo en
un hospital pero que había sanado cuando lo
abandonó.
Tanto los Investigadores de Producción como los
de Vida de Alto Nivel
declaran que era totalmente sensible a los avances
en Planes de Crédito
y que poseía todo lo necesario para el hombre
moderno,
un fonógrafo, un radio, un coche y un refrigerador.
Nuestros sondeadores de Opinión Pública se alegran
de que haya sostenido las opiniones apropiadas a
cada época del año.
Cuando había paz, estaba por la paz; cuando había
guerra, iba a ella.
Contrajo matrimonio y sumó cinco hijos a la
población,
lo que, según nuestros expertos en perfeccionar la
raza,
era lo correcto para un padre de su generación,
y nuestros maestros advierten que jamás interfirió
en su educación.

¿Era feliz? ¿era libre? La pregunta es absurda.
De haber habido algo incorrecto, sin duda nos
hubiésemos ya enterado.
W. H. Auden (York, Inglaterra, 1907 - Viena, 1973),  Material de Lectura n° 10, selección, traducción y nota introductoria de Guillermo Sheridan, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) , 2007

---
Foto: W. H. Auden; Londres 1969, Neil Libbert/Getty Images

sábado, marzo 22, 2025

Freda Laughton / Ahora soy una torre de oscuridad




De niña supe
que más allá del círculo de la lámpara
yacía la sombra de la sombra
de esta oscuridad,

esperando con un beso glacial
en el hueco de la escalera,
lista para cubrir la cama con visiones
que ningún párpado puede vencer.

Ahora soy una torre de oscuridad
cuyas ventanas, abiertas hacia adentro, 
miran allá abajo la marea de pensamientos.
Y en esta campana sensitiva,

por el silencio de los ojos ahuecada,
la mente su badajo hace oscilar.
Y se resuelve la vida en relaciones
de cadencia y disonancia.

Freda Laughton (Bristol, Reino Unido, 1907-Irlanda, 1945), A Transitory House, Jonathan Cape, Londres, 1945
Versión de Jonio González

NOW I AM A TOWER OF DARKNESS

As a child I knew
How, beyond the lamp’s circuit,
Lay the shadow of the shadow
Of this darkness,

Waiting with an arctic kiss
In the well of the staircase,
Ready to drape the bed with visions
No eyelids can vanquish.

Now I am a tower of darkness,
Whose windows, opening inward,
Stare down upon tidal thoughts.
And in this responsive bell,

Hollowed by the silence of the eyes,
The mind swings its clapper.
And life resolves into relationships
Of cadence and dissonance.
---

jueves, febrero 20, 2025

Aldous Huxley / Visión



Había estado sentado a solas, con libros, 
hasta que la duda fue una negra enfermedad, 
cuando oí el grito alegre de los grajos 
en los árboles desnudos y proféticos. 
Árboles desnudos, que profetizáis un nuevo nacimiento, 
alzad vuestras ramas limpias y libres  
a fin de ser un faro para la tierra, 
una llama de ira para que todos la vean. 
Y los grajos en las ramas ríen y gritan, 
a quienes pueden oír y entender: 
"Avanzad por los oscuros caminos de la duda 
con la antorcha de la visión en la mano".

Aldous Huxley (Godalming, Reino Unido, 1894 - Los Ángeles, Estados Unidos., 1963),The Collected Poetry of Aldous Huxley, Chatto & Windus, Londres, 1971
Versión de Jonio González

VISION

I had been sitting alone with books,
Till doubt was a black disease,
When I heard the cheerful shout of rooks 
In the bare, prophetic trees.
Bare trees, prophetic of new birth, 
You lift your branches clean and free
To be a beacon to the earth, 
A flame of wrath for all to see.
And the rooks in the branches laugh and shout
To those that can hear and understand:
"Walk through the gloomy ways of doubt 
With the torch of vision in your hand."
---
Foto: Aldous Huxley, Turín, Italia, 1958  Keystone-France/ Gamma-Keystone/ Getty Images

viernes, enero 31, 2025

W. H. Auden / Lenguaje de pájaros




Tratando de entender las palabras
Pronunciadas en todos lados por pájaros,
Reconozco en lo que escucho
Ruidos que significan miedo.

Pensé que algunos de ellos, estoy seguro, deben
Representar rabia, bravuconadas, lujuria,
Todas las otras notas que las aves emplean
Suenan como sinónimos de alegría. 

W. H. Auden (York, Inglaterra, 1907 - Viena, 1973), City Without Walls and Other Poems, Faber and Faber,  Londres. 1969.
Traducción: Ricardo Ruiz



Bird-Language

Trying to understand the words
Uttered on all sides by birds,
I recognize in what I hear
Noises that betoken fear.

Thought some of them, I'm certain, must
Stand for rage, bravado, lust,
All other notes that birds employ
Sound like synonyms for joy.

 Collected Poems by W.H. Auden, editado por Edward Mendelson, Vintage International, 2002
---
Foto. W. H. Auden, Venecia, Italia, 1951 Ruth Orkin/Getty Images


lunes, noviembre 11, 2024

Doris Lessing / Dos poemas



Fábula

Cuando miro hacia atrás me parece recordar el canto.
Sin embargo, siempre hubo silencio en aquella larga y cálida habitación.

Impenetrables, esas paredes, que creíamos
oscurecidas por escudos antiguos. La luz
brillaba sobre la cabeza de una niña o jóvenes extremidades
estirándose al descuido. Y las voces débiles
se elevaban en el silencio y se perdían como el agua.

Sin embargo, pese a que era tranquila y cálida como una mano,
si uno de nosotros corría las cortinas
una lluvia continua soplaba afuera despreocupadamente.
A veces entraba el viento, moviendo las llamas,
y haciendo que las sombras en la pared se encogieran,
o un lobo aullaba afuera en la noche inmensa,
y sintiendo que nuestra carne se helaba nos amontonábamos.

Pero durante un tiempo el baile continuó—
Esto es lo que me parece ahora:
siluetas lentas moviéndose en calma a través
de charcos de luz como una red dorada sobre el piso.
Podría haber seguido, como un sueño, para siempre.

Pero entre un año y otro— ¿sopló un viento nuevo?
¿La lluvia pudrió las paredes al fin?
¿Los hocicos de los lobos llegaron empujando los rayos caídos?

Fue hace tanto tiempo.
Pero a veces recuerdo la habitación con cortinas
y escucho las lejanas voces juveniles cantar.

[Versión de Silvia Camerotto]


Oh cerezos que son demasiado blancos para mi corazón

Oh cerezos que son demasiado blancos para mi corazón,
y todo el suelo blanquean con su muerte,
y todas sus ramas van a sumergirse al río,
y cada gota cae de mi corazón.

Si hay justicia en el ángel de los ojos que brillan,
va a decir “¡Esperá!” y me va a alcanzar una rama de cerezo.
El ángel barbudo, justo y firme como una cabra
levanta una cabeza rumiante y mastica en la nieve con lentitud.

¿Hace falta, cabra, que te quedes acá?
¿hace falta que te quedes acá, quieta?
¿siempre vas a estar parada acá,
a prueba de fe, a prueba de inocencia?

[Versión de Sandra Toro]

Doris Lessing (Kermanshah, Irán, 1919 - Londres, 2013), Fourteen Poems, Scorpion Press, Londres, 1959


Fable

When I look back I seem to remember singing.
Yet it was always silent in that long warm room.

Impenetrable, those walls, we thought,
Dark with ancient shields.  The light
Shone on the head of a girl or young limbs
Spread carelessly. And the low voices
Rose in the silence and were lost as in water.

Yet, for all it was quiet and warm as a hand,
If one of us drew the curtains
A threaded rain blew carelessly outside.
Sometimes a wind crept, swaying the flames,
And set shadows crouching on the walls,
Or a wolf howled in the wide night outside,
And feeling our flesh chilled we drew together.

But for a while the dance went on—
That is how it seems to me now:
Slow forms moving calm through
Pools of light like gold net on the floor.
It might have gone on, dream-like, forever.

But between one year and the next – a new wind blew?
The rain rotted the walls at last ?
Wolves’ snouts came thrusting at the fallen beams?

It is so long ago.
But sometimes I remember the curtained room
 And hear the far-off youthful voices singing.


Oh Cherry trees you are too white for my heart

Oh Cherry trees you are too white for my heart,
And all the ground is whitened with your dying,
And all your boughs go dipping towards the river,
And every drop is falling from my heart.’

Now if there is justice in the angel with the bright eyes
He will say ‘Stop!’ and hand me a bough of cherry.
The bearded angel, four-square and straight like a goat
Lifts a ruminant head and slowly chews at the snow.

Goat, must you stand here?
Must you stand here still?
Is it that you will always stand here,
Proof against faith, proof against innocence?
---
Foto: Doris Lessing en Francia, 1990 Louis Monier/ Gamma-Rapho/ Getty Images

sábado, noviembre 09, 2024

John Keats / Escrito el día en que Leigh Hunt salió de la cárcel



Aunque el bueno de Hunt fue encerrado en la cárcel
por mostrar la verdad al petulante Estado,
su espíritu inmortal siempre ha sido libre
como alondra qe surca el cielo, y ta feliz.
Servidor de los próceres, ¿crees que él ha esperado?
¿Crees que sólo ha visto lo muros de la cárcel
hasta que le has abierto las puertas a disgusto?
¡Ah, no, mucho más noble y alegre fue su sino!
Vagó por estancias y emparrados de Spenser,
cogiendo algunas flores de encanto, y se elevó
con el osado Milton por los campos del aire:
hacia regiones propías su verdadero genio
alzó feliz el vuelo. ¿Quién va a dañar su fama
cuando tú y tu cuadrilla miserable estéis muertos?

[1815]

John Keats (Londres, 1795 - Roma, 1821), Odas y sonetos, Orbi Fabbri, Madrid, 1997
Traducción de Alejandro Valero

N. del T.: En 1812 Leigh Hunt y su hermano [John] fueron acusados de libelo [por difamación] y encarcelados durante dos años por publicar un texto contra el príncipe regente.

Más poemas de John Keats en Otra Iglesia Es Imposible


Written On The Day That Mr. Leigh Hunt Left Prison

What though, for showing truth to flatter'd state,
Kind Hunt was shut in prison, yet has he,
In his immortal spirit, been as free
As the sky-searching lark, and as elate.
Minion of grandeur! think you he did wait?
Think you he nought but prison-walls did see,
Till, so unwilling, thou unturn'dst the key?
Ah, no! far happier, nobler was his fate!
In Spenser's halls he stray'd, and bowers fair,
Culling enchanted flowers; and he flew
With daring Milton through the fields of air:
To regions of his own his genius true
Took happy flights. Who shall his fame impair
When thou art dead, and all thy wretched crew?

The Poetical Works of John Keats, James Miller, New York, 1871 Litscape
---
Imagen: John Keats, retrato a lápiz de J. Severn, c. 1820 Hulton Archive/Getty Images

viernes, noviembre 01, 2024

Philip Larkin / Albada



Trabajo todo el día y por la noche me emborracho.
La madrugada me despierta con muda oscuridad.
Pronto entrará la luz por la cortina del cuarto.
Hasta entonces, observo lo que no deja de estar:
la muerte indócil, cada día más próxima, vuelve
inútil cualquier otro pensamiento urgente
excepto el final y su hora.
Árido interrogatorio y, sin embargo, el miedo
de morir, y de estar muerto,
parpadea otra vez, aprieta y me sofoca.

La mente resplandece en blanco. No hay culpa
por el bien no hecho, el amor no dado, el tiempo
que se arranca; ni desconsuelo, pues no hay duda
de que una vida no basta para un escape lento
de los malos inicios y eso quizá nunca pase.
Nos aguarda la extinción al final del viaje
hacia el fondo de un total abismo eterno
para engullirnos siempre. No estar aquí,
no estar en ningún lugar, y, de repente,
nada más terrible, nada más certero.

Es una forma especial de tener miedo
que ningún truco disipa. La religión lo intentaba.
Este vasto brocado musical, de polillas alimento,
creado para pretender que nada nos mataba
y aquellos sofismas secos: No hay ser racional
que tema algo que no va a sentir, sin adivinar
lo peor: se van la vista y el ruido,
no hay tacto o gusto u olfato, nada con que pensar,
nadie a quien amar, nadie con quien conectar,
una anestesia de la que no se sale vivo.

Y permanece ahí, al filo de la mirada,
el pequeño borrón sin bordes, un frío animal
que alenta cada impulso y lo vuelve suspicacia.
Casi ninguna cosa sucede: ésta lo hará
y tal realización nos abrasa
en un horno de horror cuando nos halla
sin compañía o alcohol. No sirve ser valiente:
calmar al otro y enfrentar lo que asusta
no sacará a nadie de la tumba.
Ningún quejido o quiebre detendrá la muerte.

La luz se aviva y el cuarto toma forma.
Claro como grietas en el muro, lo que sabemos,
lo que sabremos y, aunque no hay escapatoria,
no podemos aceptarlo. De algún modo decidiremos.
Los teléfonos, agazapados, se alistan para sonar
en oficinas cerradas, y comienza a despertar
el mundo indiferente, en renta. Se desgasta
cual arcilla el cielo blanco.
No hay sol. Es hora del trabajo.
Los carteros, como doctores, van de casa en casa.

[1977]

Philip Larkin (Coventry, Inglaterra, 1922 – Kingston upon Hull, Inglaterra, 1985), Periódico de Poesía, Universidad Nacional Autónoma de México  (UNAM), 14 de octubre de 2024 

Más poemas de Philip Larkin en Otra Iglesia Es Imposible, UNAM, Altazor, Eterna Cadencia, Rialta, Haroldo

Aubade

I work all day, and get half-drunk at night.  
Waking at four to soundless dark, I stare.  
In time the curtain-edges will grow light.  
Till then I see what’s really always there:  
Unresting death, a whole day nearer now,  
Making all thought impossible but how  
And where and when I shall myself die.  
Arid interrogation: yet the dread
Of dying, and being dead,
Flashes afresh to hold and horrify.

The mind blanks at the glare. Not in remorse  
—The good not done, the love not given, time  
Torn off unused—nor wretchedly because  
An only life can take so long to climb
Clear of its wrong beginnings, and may never;  
But at the total emptiness for ever,
The sure extinction that we travel to
And shall be lost in always. Not to be here,  
Not to be anywhere,
And soon; nothing more terrible, nothing more true.

This is a special way of being afraid
No trick dispels. Religion used to try,
That vast moth-eaten musical brocade
Created to pretend we never die,
And specious stuff that says No rational being
Can fear a thing it will not feel, not seeing
That this is what we fear—no sight, no sound,  
No touch or taste or smell, nothing to think with,  
Nothing to love or link with,
The anaesthetic from which none come round.

And so it stays just on the edge of vision,  
A small unfocused blur, a standing chill  
That slows each impulse down to indecision.  
Most things may never happen: this one will,  
And realisation of it rages out
In furnace-fear when we are caught without  
People or drink. Courage is no good:
It means not scaring others. Being brave  
Lets no one off the grave.
Death is no different whined at than withstood.

Slowly light strengthens, and the room takes shape.  
It stands plain as a wardrobe, what we know,  
Have always known, know that we can’t escape,  
Yet can’t accept. One side will have to go.
Meanwhile telephones crouch, getting ready to ring  
In locked-up offices, and all the uncaring
Intricate rented world begins to rouse.
The sky is white as clay, with no sun.
Work has to be done.
Postmen like doctors go from house to house.

 Collected Poems, Farrar Straus and Giroux, 2001; Poetry Foundation
---
Foto: Philip Larkin, julio de 1973 Barry Wilkinson/Radio Times/Getty Images

lunes, octubre 07, 2024

W. H. Auden / Nota sobre los intelectuales



Para el hombre de la calle, que es, por cierto,
Un agudo observador de las cosas
"Intelectual" sugiere, de un modo directo
Un hombre que es infiel a su esposa.

W. H. Auden (York, Inglaterra, 1907 - Viena, 1973), "Dover y otros poemas", Diario de Poesía nº 9, Buenos Aires, invierno de 1988
Traducción de Mirta Rosenberg y Daniel Samoilovich


Note on intellectuals

To the man-in-the-street, who, I'm sorry to say
Is a keen observer of life,
The word Intellectual suggests straight away
A man who's untrue to his wife.

The Double Man, 1941
---
Foto: W. H. Auden, c.1968 Underwood Archives/Getty Images

jueves, septiembre 05, 2024

Seamus Heaney / Dos poemas



Adopción

                       A Michael McLaverty

"¡La descripción es revelación!" Royal
Avenue, Balfast, 1962,
Una tarde de sábado, encantado de verme
A mí, recién llegado al lengaje, me tomó
Del codo. "Escucha. Ve por tu camino.
Haz lo tuyo. Recuerda a 
Katherine Mansfield -Contaré
Cómo crujía el canasto de la ropa... es nota de exilio.
Pero nada de exageración:
"Que tus venas no sobresalgan en la birome".
Y después: "¡Pobre Hopkins!" Tengo los Diarios
Que me dio, subrayados, su yo encorvado
Obediente a su dolor. Discernía en todas partes
Las líneas de la paciencia
Y me adoptó y me soltó al mundo, con palabras
Impuestas en mi lengua como óbolos.

[North, 1975]


Exposición

Es diciembre en Wicklow:
Alisos que gotean, abetos
Que heredan la última luz,
El fresno frío de mirar.

Un cometa perdido
Debería ser visible al atardecer.
Esos millones de toneladas de luz
Como un centelleo de bayas y botones de rosa.

Y a veces veo una estrella fugaz.
¡Si pudiera llegar en un meteorito!
En cambio camino entre hojas húmedas,
Cáscaras, las gastadas ocasiones del otoño,

Imaginando un héroe
De algún sucio compuesto,
Su don como una honda
Que defiende a los desesperados.

¿Cómo terminé así?
A menudo pienso en mis amigos,
En sus bellos prismáticos consejos
Y en los férreos cerebros de lo que me odian

Y me siento a sopesar y sopesar
Mi responsable tristia.
¿Para qué? ¿Para el oído? ¿Para la gente?
¿Para lo que se dice tras la espalda?

La lluvia atraviesa los alisos,
Sus graves voces conducentes
Mascullan caídas y erosiones
Y cada gota recuerda, sin embargo,

Absolutos de diamante.
No soy un internado ni tampoco informador;
No soy un emigrado interior, que se ha dejado el pelo largo
Y se ha tornado reflexivo; un ruido en la madera

Que ha escapado a la masacre,
Tomando coloración protectora
Del tronco y la corteza, sintiendo
Todo viento que sopla,

Y que, azuzando estas chispas,
En procura de su magro calor, ha perdido
El portento único en la vida,
La pulsante rosa del cometa.

[North, 1975]

Seamus Heaney (Bellaghy, cerca de Castledawson, Irlanda del Norte, 1939-Dublin, 2013), Diario de Poesía n° 7, Buenos Aires, verano de 1987 y 1988 
Traducción de Mirta Rosenberg

Más poemas de Seamus Heaney en Otra Iglesia Es Imposible, UNAM, A Media Voz, Altazor, Ogham
---
Foto: Seamus Heany, Dublín, 2007 Eamonn McCabe/The Guardian

miércoles, agosto 14, 2024

Anne Stevenson / Sobrentendido



Sous-entendu *

No pienses
que no sé
que mientras hablas conmigo
la mano de tu mente
me quita discretamente
una media,
asciende con hábil ceguera
por mi muslo.

No pienses
que no sé
que tú sabes
que todo lo que digo
es una prenda de vestir.

Anne Stevenson (Cambridge, Inglaterra, 1933 - Durham, Inglaterra, 2020), Poems 1955-2005, Bloodaxe Books, Hexham, 2005
Versión de Jonio González. 

* En francés, "sobreentendido", "implícito", "supuesto" (N. del T.)


SOUS-ENTENDU

Don't think
that I don't know
that as you talk to me
the hand of your mind
is inconspicuously
taking off my stocking,
moving in resourceful blindness
up along my thigh.

Don't think
that I don't know
that you know
everything I say
is a garment. 
---
Foto: Anne Stevenson, The Colony Club, Nueva York, 2008 Star Black / Library of America

lunes, agosto 05, 2024

Geoffrey Hill / Domaine public



(i. m. Robert Desnos, muerto en el campo de concentración de Terezin, 1945)

Como lectura, puedo recomendar
los Padres. El modo en que
cultivan la carne corrompida:
sabrosa contemplación: limpios
gusanos que remueven la sangre
hasta convertirla en leche. Como ejercicio, supresión
prolongada de tanto discurso
inapropiado sobre tumbas apropiadas.
Si la tierra se abre, ¿deberían abrirse también
las bocas de los hombres? “¡No soy nada
si no me salvan ahora mismo!”, o
“¡Por Dios, qué pantomima!” Los días
de la semana son siete fosos. Mira,
Seigneur, resucitamos
de nuevo y vienen los jueces.

Geoffrey Hill (Bromsgrove, Reino Unido, 1932-Cambridge, Reino Unido, 2016), Broken Hierarchies: Collected Poems 1952-2012, edición de Kenneth Haynes, Oxford University Press, Oxford, 2013
Versión de Jonio González 



DOMAINE PUBLIC (i. m. Robert Desnos, died Terezin Camp, 1945)

For reading I can recommend
the Fathers. How they
cultivate the corrupting flesh:
toothsome contemplation: cleanly
maggots churning spleen
to milk. For exercise, prolonged
suppresion of much improper
speech from proper tombs.
If the ground opens, should men's mouth
open also? "I am nothing
if not saved now!" or
"Christ, what a pantomime!" The days
of the week are seven pits. Look,
Seigneur, again we
resurrect and the judges come.
---

lunes, julio 08, 2024

John Keats / Al sueño



¡Oh suave embalsamador de la queda medianoche!
Clausurando con dedos cuidadosos y benignos
Nuestros tristes, agradecidos ojos, 
fugitivos de la luz
Ensombrecidos por divino olvido.
Si así te place, cierra ya mis párpados 
en medio de este himno mío.
O espera el amén, para que tu adormidera trence
En torno de mi cama su silenciosa piedad.
Luego, sálvame, o el día dejará su resplandor
Sobre mi almohada, multiplicando mi aflicción;
Sálvame de la curiosa consciencia cuyo aliento
Reina, aun en la oscuridad, barrenando como un topo.
Gira diestro la llave en las aceitadas cerraduras
Y sella el callado cofre funerario de mi alma.

John Keats (Londres, 1795-Roma, 1821), Robin Hood y otros poemas, versiones de Jorge Aulicino, Selecciones de Amadeo Mandarino, Buenos Aires, 2001

Más poemas de John Keats en Otra Iglesia Es Imposible

To Sleep

O soft embalmer of the still midnight,
      Shutting, with careful fingers and benign,
Our gloom-pleas'd eyes, embower'd from the light,
      Enshaded in forgetfulness divine:
O soothest Sleep! if so it please thee, close
      In midst of this thine hymn my willing eyes,
Or wait the "Amen," ere thy poppy throws
      Around my bed its lulling charities.
Then save me, or the passed day will shine
Upon my pillow, breeding many woes,—
      Save me from curious Conscience, that still lords
Its strength for darkness, burrowing like a mole;
      Turn the key deftly in the oiled wards,
And seal the hushed Casket of my Soul.
---
Imagen: Retrato de John Keats por Joseph Severn, 1819, detalle en blanco y negro

martes, mayo 21, 2024

Lord Byron / Epitafio a Castlereagh



No es posible que el mañana
sepulcro más noble vea.
Aquí yace un gran político:
detente, viajero, y m... [mea] 

George Gordon, sexto lord de Byron (Dover, Inglaterra, 1788 - Missolonghi, Grecia, 1824), revista Saltana : http://www.saltana.org/1/antg/114.html
Traducción de Ángel-Luis Pujante

Más poemas de lord Byron en Otra Iglesia Es Imposible


Posterity will ne'er survey
A noble grave than this:
Here lie the bones of Castlereagh: *
Stop, traveller, ... .... [and piss]

[1816]

* Robert Stewart Castlereagh, marqués de Londonderry (1769-1822) 
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Imagen: Lord Byron por Henry Meyer, grabado punteado, basado en una pintura de James Holmes, 1824 National Portrait Gallery

lunes, mayo 06, 2024

Peter Russell / Una virgen (fragmento)



Miro en mi espejo de mano chapado en oro [1] 
Con mango de ébano pulido

Estoy rodeada de estrellas

Mi cuerpo es de tierra, mi sangre
azogue. Ambidiestra soy.
En mi mano izquierda sostengo una hoz de oro,
en la derecha la Esmeralda [2]

Soy una Estrella de Seis Puntas [3]
           
           Mi cabello

Negro como la Noche
Destella igual que una dorada gavilla de trigo

Me elevo en el fuego desciendo
En el agua

           Alma y cuerpo

Son uno en mí

           Cuando lanzo

Las tabas - siempre
Las Seis caen de cara

Oscuros nubarrones en el cielo otoñal 
Las catástrofes
Son inminentes

Diluvio de fuego - terremoto, volcán,
El huracán, por no decir la Revolución, robo del prójimo

Dicen que estoy por
Dar a luz a un Dios

Por lo que sé,

Que soy tierra y Fuego,
Será agua y aire

un Pez brillante


*
                      traducido de una transcripción al nabateo

Nota del autor: durante el siglo anterior al nacimiento de Cristo, Atargis (Ishtar) [4] "dio a luz un gran pez". Quien no conozca las fuentes originales griegas puede consultar Aion, de C. G. Jung. Fue así como se concibió la Era del Pez (Piscis). El griego ichthus o ichthys (pez) [5] es el acrónimo de Iesous Christos Theou yios Soter (Jesús, Cristo, hijo de Dios, Salvador). Para nosotros, los posmodernos, la Era Cristiana huele un poco al pez de Marcial, que en el mercado se envolvía con un periódico (papyrus). D. H. Lawrence, en su sugerente estudio sobre Moby Dick parece asociar la caza de la ballena con el fin de la Era Cristiana. Sin comentarios.

Peter Russell (Bristol, Reino Unido, 1921 - San Giovanni, Valdarno, Italia, 2003), Quintilii Apocalypseós Fragmenta, en Agenda, vol. 32, n.º 3-4, otoño-invierno, 1994-1995
Traducción de Jonio González.


1 Sobre la simbología del espejo, escribe Hans Bidermann en su Diccionario de símbolos: "Es un símbolo de [la Virgen] María, ya que en ella se reflejó y reprodujo Dios por medio de su trasunto Jesús sin alterar el espejo mismo" (N. del T.)

2 Esmeralda, símbolo de Venus. (N. del T.)

3 La estrella de seis puntas simboliza la conjunción de la energía del cielo y la energía de la tierra. Los dos triángulos superpuestos simbolizan la relación del Dios único con la humanidad. (N. del T.)

4 Diosa babilónica del amor y la guerra, la vida y la fertilidad. Relacionada con Venus, la estrella de la mañana y el atardecer. (N. del T.)

5 El pez es uno de los símbolos del cristianismo primitivo. Algunos escritos sostienen que a finales del siglo II, en el Asia Menor, la Galia meridional, etc.,  Cristo era llamado "pez"  en relación con los sacramentos del bautismo y la eucaristía. El testimonio más antiguo es el de Abercio: “Y en todas partes me servían de comer pez del manantial [alusión al bautismo], que recogía una virgen y lo daba siempre acompañado por pan y vino mezclado con agua [alusión a la eucaristía]”. A propósito de la simbología del pez y su relación con el agua bautismal, Tertuliano, en su De baptismo, escribió: "Nosotros, pequeños peces como nuestro Pez Cristo Jesús, nacemos en el agua y nos salvamos permaneciendo en el agua". Véase también Mateo, 17:27, etc. (N. del T.) 


A VIRGIN ( a fragment)

I look into my polished ebony
Gold-chased hand-mirror

I am surrounded by stars

My body is of earth, my blood
Quicksilver. Ambidextrous I am.
In my left I hold a gold sickle,
In my right the Emerald

I am a Six-pointed Star

           My hair

Black as Night
Glints like a golden wheatsheaf

I rise into fire I descend
Into water

           Soul and body

In me are One


           When I throw

The knucklebones — always
The Six comes up

Dark clouds mass in the autumn sky
Disasters
Are imminent

Fire flood — earthquake, volcano,
The hurricane, not to say Revolution, theft by my neighbour

They say I am about
To give birth to a God

For all I know,

Who am earth and Fire,
It will be water and air

A shining Fish


*

                      translated from a Nabatean transcript

Note: During the century preceding the birth of Christ, Atargatis (Ishtar) "gave birth to a large fish". If you don't know the original Greek sources you will find details in C. G. Jung's "Aion". The age of the Fish, Pisces, was thus adumbrated. The Greek ichthus (fish) was an acronym for Iesous Christos uios theu Soter — Jesus Christ Son of God the Saviour. To us postmoderns the Age of Christianity smells a bit like Martial's fish from the market wrapped up in a newspaper (papyrus). D. H. Lawrence in his suggestive study of Moby Dick seems to equate the hunting down of the whale with the end of the Christian era. No comment.

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Foto: Peter Russell en la portada de Teorie e altre critiche, Carlo Mancosu Editore, Roma, 1990 AbeBooks 

lunes, abril 01, 2024

Dylan Thomas / La luz entra donde ningún sol brilla



La luz entra donde ningún sol brilla;
donde no corre ningún mar, las aguas del corazón
empujan sus mareas;
y los rotos fantasmas con luciérnagas en sus cabezas;
las cosas de la luz
se meten en la carne donde ninguna carne cubre los huesos.

Una vela en los muslos
anima a la juventud y a la semilla y quema la semilla de la vejez;
donde ninguna semilla despierta,
el fruto del hombre rejuvenece en las estrellas,
brilloso como un higo;
donde ninguna cera hay, la vela muestra su pabilo.

El alba entra detrás de los ojos;
de mástiles de calavera y dedos la sangre turbulenta 
se desliza como un mar;
sin cercas, ni vallados, los surtidores del cielo
brotan hasta la caña
adivinando en una sonrisa el aceite de las lágrimas.

La noche ronda en las órbitas,
como una luna de alquitrán, el límite de los globos;
el día ilumina el hueso;
donde no hay frío alguno, los vendavales desolladores desprenden 
los vestidos del invierno;
la película de la primavera cuelga de los párpados.

La luz entra en solares secretos,
en la punta del pensamiento donde los pensamientos huelen en la lluvia;
cuando muere la lógica,
el secreto del suelo crece a través del ojo,
y la sangre salta al sol;
sobre los terrenos baldíos se detiene el alba.

Dylan Thomas (Swansea, Gales 1914 - Nueva York, Estados Unidos, 1953), Poemas escogidos (1934-1952), Editorial Barnacle, Buenos Aires, 2024
Traducciones de Silvia Camerotto

Más poemas de Dylan Thomas en Otra Iglesia Es Imposible


Light Breaks Where no Sun Shines 

Light breaks where no sun shines;
Where no sea runs, the waters of the heart
Push in their tides;
And, broken ghosts with glow-worms in their heads,
The things of light
File through the flesh where no flesh decks the bones.

A candle in the thighs
Warms youth and seed and burns the seeds of age;
Where no seed stirs,
The fruit of man unwrinkles in the stars,
Bright as a fig;
Where no wax is, the candle shows its hairs.

Dawn breaks behind the eyes;
From poles of skull and toe the windy blood
Slides like a sea;
Nor fenced, nor staked, the gushers of the sky
Spout to the rod
Divining in a smile the oil of tears.

Night in the sockets rounds,
Like some pitch moon, the limit of the globes;
Day lights the bone;
Where no cold is, the skinning gales unpin
The winter's robes;
The film of spring is hanging from the lids.

Light breaks on secret lots,
On tips of thought where thoughts smell in the rain;
When logics dies,
The secret of the soil grows through the eye,
And blood jumps in the sun;
Above the waste allotments the dawn halts.

The Poems of Dylan Thomas, New Directions © 1952, 1953 Dylan Thomas © 1938, 1939, 1943, 1946, 1971 New Directions Publishing Corp
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Foto: Dylan Thomas en White Horse Tavern, Greenwich Village, Nueva York, 1952 Vanity Fair /Cordon Press

miércoles, febrero 28, 2024

Vicki Feaver / El hogar es aquí, ahora




El hogar es aquí, ahora
en esta mesa con su arañada
y rayada madera

donde estoy pelando
una naranja — el rocío
de la cáscara me provoca

escalofríos en la nariz,
y la brillante piel
cae en un largo bucle.

Es el momento de tranquilidad
al final del día:
ningún pájaro canta, nada de viento;

sólo el ritmo de mi respiración
y el lento desgarro de la capa blanca
separándose de la pulpa.

Vicki Feaver (Nottingham, Inglaterra, 1943), I Want! I Want!, Jonathan Cape, Londres, 2019
Versión de Jonio González


HOME IS HERE, NOW

Home is here now
at this table with its gouged
and scratched wood

where I’m peeling
an orange – the spray
from the zest sending

shivers up my nose,
and the bright rind
falling in a long curl.

It’s the quiet time
at the end of the day:
no bird song, no wind;

just my in-and-out breaths
and the faint tearing of pith
parting from flesh.

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jueves, febrero 15, 2024

Dylan Thomas / Prólogo del autor



Este día que hoy termina de a poco 
al final del acelerado verano de Dios
en el torrente del sol color salmón,
en mi casa sobre rocas peligrosas
sacudida por el mar
enredada entre chirridos y fruta,
espuma, flauta, aleta y pluma,
frente a la pata danzante de un bosque,
junto a las sucias arenas de estrellas de mar
atravesadas por vendedoras de pescado
gaviotas, gaiteros, berberechos y velas,
allí afuera, la corneja negra, hombres
interceptados por nubes, que se arrodillan
ante las redes del atardecer,
gansos casi tocando el cielo, muchachos 
que los apuñalan y garzas y caracoles
que dicen los siete mares,
aguas eternas lejos
de las ciudades de noches de nueve días
cuyas torres serán rodeadas
por el viento religioso
como estacas de paja alta y seca,
ante la pobre paz yo canto
para ustedes, desconocidos, (aunque el canto
sea un acto ardiente y furioso,
el fuego de los pájaros en
el mundo del bosque que cambia,
porque mis sonidos afilados se propagan),
más allá de estas hojas de pulgares marinos
que volarán y caerán
como las hojas de los árboles, que veloces
se desmoronan y se estrellan
contra la noche llena de cigarras.
En dirección al mar, el consumido sol se escurre,
y los aturdidos cisnes sacuden 
el anochecer danzarín de mi bahía, mientras limpio
este tumulto de sombras
para que tú sepas
que yo, un hombre habilidoso,
también celebro a la estrella, pájaro 
clamando, mar nacido, hombre roto, sangre bendita.
Oye: ¡yo anuncio el lugar,
desde el pez hasta la colina que se eleva! Mira:
construyo mi arca que grita 
por el bien de mi amor
cuando el diluvio comienza,
desde el origen del miedo,
rabia furiosa, hombre vivo, 
chorreante y enorme para desparramarse
sobre las heridas granjas de ovejas, 
blancas, vacías, dormidas
hasta Gales en mis brazos.
¡Oye, tú, quédate en el castillo,
tú que reinas la cantinela de los búhos,
que con la luz de la luna iluminas
los parpadeantes caminos y lanzas
muerto al peludo ciervo del valle!
¡Ay, en colinas verticales,
oh, mis acicaladas tórtolas de collar negro
ululan, casi oscurecidas
por la reverente graja galesa,
que arrulladora mordisquea la alabanza del bosque,
llorando sus notas tristes desde el nido
hacia la bandada de sarapicos!
¡Ey, ágape del escandaloso clan, 
con pesar en vuestros picos, 
en los cabos locuaces! 
¡Epa, montando la colina, la
veloz liebre macho!, que escucha
allí bajo esta luz tramposa, el estruendo del diluvio 
de mi arca mientras golpeo y destruyo todo
(un choque de yunques para mi
fárrago y mi violín, esta tonada
de habladores hongos de polvo)
menos a los animales más rápidos que ladrón
en las duras e inestables tierras de Dios
(¡Alabadas sean Sus bestias!).
Bestias que duermen bien y profundo,
¡shhh, en los bosques entre colinas! ¡Empajonadas 
granjas vacías, aglutinadas en una hilera 
de aguas cacarean y se aferran,
y los graneros cacarean guerra!
Oh reino de vecinos, aleteante
caído y emplumado, corran a mi arca
remendada y a la luz de la luna
que se bebe a Noé en la bahía,
con piel y escamas y vellones:
solo las profundas campanas ahogadas
de ovejas e iglesias hacen ruido
por la pobre paz mientras cae el sol
y la oscuridad cae sobre cada campo sagrado.
¡Solos resistiremos, y después,
bajo las estrellas de Gales,
gritaremos, Multitudes de arcas! A través
de las tierras cubiertas de agua,
guiados por sus amores se desplazarán,
como islas boscosas, de una colina a otra.
¡Hola, mi paloma de proa con su flauta!
¡Ah, viejo zorro maestro del mar,
jilguero y herrerillo!
Mi arca canta bajo el sol
al final del acelerado verano de Dios
y el diluvio florece ahora.

[1952]

Dylan Thomas (Swansea, Gales 1914 - Nueva York, Estados Unidos, 1953), Poemas escogidos (1934-1952), Editorial Barnacle, Buenos Aires, 2024
Traducciones de Silvia Camerotto

Nota del autor:
"El prólogo en verso -escrito para esta edición de poemas escogidos- fue pensado como guía para mis lectores, esos desconocidos.
"Este libro contiene la mayoría de los poemas que he escrito y, también, todos aquellos que, hasta el presente año, deseo conservar. He corregido un poco algunos de ellos, pero de continuar corrigiendo todo aquello que ahora no me gusta de este libro, estaría tan ocupado que no tendría tiempo para seguir escribiendo nuevos poemas.
"Leí alguna vez sobre un pastor quien, cuando le preguntaron por qué seguía ciertos ritos a la luna, dentro de un corro de brujas, para proteger a sus rebaños, respondió: “¡Sería un maldito idiota si no lo hiciera!”. Estos poemas con sus crudezas, sus dudas y complicaciones han sido escritos por amor al Hombre y en alabanza de Dios, y yo sería un maldito idiota si no lo fueran.
  Dylan Thomas
  Noviembre, 1952

Los poemas de Dylan Thomas en Otra Iglesia Es Imposible


Author's Prologue 

This day winding down now 
At God speeded summer's end 
In the torrent salmon sun, 
In my seashaken house 
On a breakneck of rocks 
Tangled with chirrup and fruit, 
Froth, flute, fin, and quill 
At a wood's dancing hoof, 
By scummed, starfish sands 
With their fishwife cross 
Gulls, pipers, cockles, and sails, 
Out there, crow black, men 
Tackled with clouds, who kneel 
To the sunset nets, 
Geese nearly in heaven, boys 
Stabbing, and herons, and shells 
That speak seven seas, 
Eternal waters away 
From the cities of nine 
Days' night whose towers will catch 
In the religious wind 
Like stalks of tall, dry straw, 
At poor peace I sing 
To you strangers (though song 
Is a burning and crested act, 
The fire of birds in 
The world's turning wood, 
For my swan, splay sounds), 
Out of these seathumbed leaves 
That will fly and fall 
Like leaves of trees and as soon 
Crumble and undie 
Into the dogdayed night. 
Seaward the salmon, sucked sun slips, 
And the dumb swans drub blue 
My dabbed bay's dusk, as I hack 
This rumpus of shapes 
For you to know 
How I, a spining man, 
Glory also this star, bird 
Roared, sea born, man torn, blood blest. 
Hark: I trumpet the place, 
From fish to jumping hill! Look: 
I build my bellowing ark 
To the best of my love 
As the flood begins,
Out of the fountainhead 
Of fear, rage read, manalive, 
Molten and mountainous to stream 
Over the wound asleep 
Sheep white hollow farms 
To Wales in my arms. 
Hoo, there, in castle keep, 
You king singsong owls, who moonbeam 
The flickering runs and dive 
The dingle furred deer dead! 
Huloo, on plumbed bryns, 
O my ruffled ring dove 
In the hooting, nearly dark 
With Welsh and reverent rook, 
Coo rooning the woods' praise, 
Who moons her blue notes from her nest 
Down to the curlew herd! 
Ho, hullaballoing clan 
Agape, with woe 
In your beaks, on the gabbing capes! 
Heigh, on horseback hill, jack 
Whisking hare! who 
Hears, there, this fox light, my flood ship's 
Clangour as I hew and smite 
(A clash of anvils for my 
Hubbub and fiddle, this tune 
On a tounged puffball) 
But animals thick as thieves 
On God's rough tumbling grounds 
(Hail to His beasthood!). 
Beasts who sleep good and thin, 
Hist, in hogback woods! The haystacked 
Hollow farms in a throng 
Of waters cluck and cling, 
And barnroofs cockcrow war! 
O kingdom of neighbors finned 
Felled and quilled, flash to my patch 
Work ark and the moonshine 
Drinking Noah of the bay, 
With pelt, and scale, and fleece: 
Only the drowned deep bells 
Of sheep and churches noise 
Poor peace as the sun sets 
And dark shoals every holy field. 
We will ride out alone, and then, 
Under the stars of Wales, 
Cry, Multiudes of arks! Across 
The water lidded lands, 
Manned with their loves they'll move, 
Like wooden islands, hill to hill. 
Huloo, my prowed dove with a flute! 
Ahoy, old, sea-legged fox, 
Tom tit and Dai mouse! 
My ark sings in the sun 
At God speeded summer's end 
And the flood flowers now.
---
Foto: Dylan Thomas junto a edificios dañados por un bombardeo, Londres, 1945 Erich Auerbach*/ Popperfoto/ Getty Images

* El autor de esta imagen (Erich Auerbach, Sokolov, República Checa, 1911 - Londres, 1977), fotógrafo y crítico musical, fue homónimo del autor de Mímesis y de un célebre ensayo sobre Dante Alighieri y la Divina Comedia (Erich Auerbach, Berlín, 1892 - Wallingford, Estados Unidos, 1957). Las fotos del fotógrafo checo figuran en las colecciones de la Cancillería de su país, la Tate Gallery y la National Portrait of London. Abajo se reproduce la toma entera, con el sello de Getty Images.


martes, febrero 13, 2024

W. H. Auden / El escudo de Aquiles



Ella miró por encima de su hombro *
Buscando vides y olivos,
Ciudades de mármol bien gobernadas
Y barcos en mares indómitos,
Pero allí en el metal brillante
En su lugar sus manos habían puesto
Un desierto artificial
Y un cielo de plomo.

Una llanura sin ninguna particularidad, desnuda y marrón,
Ni  brizna de hierba, ni rastro de vida,
Nada que comer y ningún lugar donde sentarse,
Sin embargo, agrupada en su vacío, permanecía
Una multitud ininteligible,
Un millón de ojos, un millón de botas en fila,
Inexpresivas, esperando una señal.

De la nada una voz sin rostro
Demostró con estadísticas que había una causa justa
Con tonos tan secos y chatos como el lugar:
No se alentó a nadie y nada se discutió;
Columna tras columna en una nube de polvo
Marcharon sosteniendo una creencia
Cuya lógica los llevó, en otro lugar, al sufrimiento.

Ella miró por encima de su hombro
Buscando devociones rituales,
Vaquillonas con guirnaldas de flores blancas,
Libación y sacrificio,
Pero allí en el metal brillante
Donde debía estar el altar,
Ella vio bajo la titilante luz de la fragua
Una escena muy distinta.

Alambre de púas cercando un lugar azaroso
Donde los funcionarios aburridos haraganeaban (uno hizo un chiste)
Y centinelas sudaban por el día caluroso:
Una multitud de gente común y decente
Miraba desde fuera y ni se movió ni habló
Mientras tres figuras pálidas fueron llevadas al frente y atadas
A tres postes clavados en el suelo.

La masa y majestad de este mundo, todo
Lo que tiene peso y siempre pesa lo mismo
Dejado en manos de otros; eran insignificantes
Y no podían esperar ayuda y ninguna ayuda llegó:
Lo que más les gustaba hacer a sus enemigos se hizo, su vergüenza
Fue todo lo peor que podían desear; perdieron su orgullo
Y murieron como hombres antes de que sus cuerpos murieran.

Ella miró por encima de su hombro
Buscando  atletas en sus juegos,
Hombres y mujeres en un baile
Moviendo sus dulces extremidades
Veloces, veloces, al ritmo de  la música,
Pero allí en el escudo brillante
Sus manos no dispusieron ninguna pista de baile
Sino un campo cubierto de hierba mala.  

Un pícaro harapiento, sin rumbo y solitario,
Merodeaba alrededor del vacío, un pájaro
Voló buscando salvarse de su piedra certera:
Las muchachas son violadas, dos muchachos apuñalan a un tercero,
Eran axiomas para él, que nunca había oído
De ningún mundo donde las promesas se cumplieran,
O donde uno pudiera llorar porque otro llora.

El herrero de labios finos,
Hefesto, se alejó cojeando,
Tetis de los senos brillantes
Gritó en espanto
Ante lo que el dios había forjado
Para complacer a su hijo, el fuerte
Aquiles, hombre de corazón de hierro y asesino
Que no viviría mucho tiempo.

[1952]

W. H. Auden (York, Inglaterra, 1907- Viena, 1973), The Shield of Achilles, Random House, 1955 
Traducción de Silvia Camerotto en De Sibilas y Pitias

* Se refiere a la ninfa Tetis, madre de Aquiles, a cuyo pedido el dios herrero Hefesto labró un nuevo escudo para su hijo, luego de que Héctor venciera a Patroclo, quien llevaba las armas de Aquiles. Lo hizo de metales preciosos. Se narra en el canto XIII de la Ilíada (N. del Ad.)

Los poemas de W.H. Auden en Otra Iglesia Es Imposible


The Shield of Achilles

She looked over his shoulder
       For vines and olive trees,
    Marble well-governed cities
       And ships upon untamed seas,
    But there on the shining metal
       His hands had put instead
    An artificial wilderness
       And a sky like lead.

A plain without a feature, bare and brown,
   No blade of grass, no sign of neighborhood,
Nothing to eat and nowhere to sit down,
   Yet, congregated on its blankness, stood
   An unintelligible multitude,
A million eyes, a million boots in line,
Without expression, waiting for a sign.

Out of the air a voice without a face
   Proved by statistics that some cause was just
In tones as dry and level as the place:
   No one was cheered and nothing was discussed;
   Column by column in a cloud of dust
They marched away enduring a belief
Whose logic brought them, somewhere else, to grief.

    She looked over his shoulder
       For ritual pieties,
    White flower-garlanded heifers,
       Libation and sacrifice,
    But there on the shining metal
       Where the altar should have been,
    She saw by his flickering forge-light
       Quite another scene.

Barbed wire enclosed an arbitrary spot
   Where bored officials lounged (one cracked a joke)
And sentries sweated for the day was hot:
   A crowd of ordinary decent folk
   Watched from without and neither moved nor spoke
As three pale figures were led forth and bound
To three posts driven upright in the ground.

The mass and majesty of this world, all
   That carries weight and always weighs the same
Lay in the hands of others; they were small
   And could not hope for help and no help came:
   What their foes liked to do was done, their shame
Was all the worst could wish; they lost their pride
And died as men before their bodies died.

    She looked over his shoulder
       For athletes at their games,
    Men and women in a dance
       Moving their sweet limbs
    Quick, quick, to music,
       But there on the shining shield
    His hands had set no dancing-floor
       But a weed-choked field.

A ragged urchin, aimless and alone,
   Loitered about that vacancy; a bird
Flew up to safety from his well-aimed stone:
   That girls are raped, that two boys knife a third,
   Were axioms to him, who'd never heard
Of any world where promises were kept,
Or one could weep because another wept.

    The thin-lipped armorer,
       Hephaestos, hobbled away,
    Thetis of the shining breasts
       Cried out in dismay
    At what the god had wrought
       To please her son, the strong
    Iron-hearted man-slaying Achilles
       Who would not live long.

Auden Society, © Estate of W. H. Auden


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