miércoles, enero 31, 2024

Judith Filc / De "Árboles"




Hallazgo 

Una muchedumbre de troncos le impide el paso. Lucha con ramas y hojas que le rasguñan la cara. Persiste, pero tropieza con un límite. Busca un hueco donde insertarse. Se abre paso entre las ramas. Avanza con cuidado. Más y más adelante. Las hojas esconden pétalos de un amarillo vibrante, cerrados en flor.


Paradoja

Gases oscuros emanan de tubos de escape. Chirriar de ruedas. Bocinazos. El semáforo cambia del rojo al verde. La cola de coches avanza a paso lento. Hay un espacio vacío entre bloques de hormigón. El pasto cubre la tierra húmeda. Sobre el pasto, troncos. Ramas. Hojas. Hojas de un verde que se queda, obstinado, en la memoria.


Olivo

Los troncos son serpientes que se retuercen y entrelazan. Sus cuellos marrones suben rectos hacia el azul. Cada cuello tiene muchas ramas, espinas cortas y afiladas. Cada espina muchas hojas como agujas verdes. Cada aguja se convertirá en flor blanca. Cada flor en aceituna que colgará de las ramas. Hinchada y brillando de aceite.

Judith Filc (Buenos Aires, 1962)

Árboles
,
Buenos Aires, 2024










Más poemas de Judith Filc en Otra Iglesia Es Imposible

martes, enero 30, 2024

Bertran de Born / Ges de disnar no·n fora oi mais maitis



(Fragmento)

Al gentil hablar y su bella risa,
vi sus dientes de cristal
y la su piel, fresca y lisa,
tan bien estando en el brial;

la color que fue fresca y rosada
mi corazón puso bajo llave.
Gocé, que en Korasán [1] entraba,
su cautiverio me fue suave.

Bertran de Born *, vizconde de Hautefort (Born de Salagnac, Perigord, c.1150 - Dalon, c.1215), Gérard Gouiran, L'amour et la guerre. L'œuvre de Bertran de Born, Université de Provence, 1985. Edición revisada y corregida en Corpus des Troubadours, 2012
Versión anónima del provenzal al castellano
Más Bertran de Born en Otra Iglesia Es Imposible


[1] Por Jorosan, provincia de Persia, rica y exótica (N. del Ad.)

* Como se recordará, Dante Alighieri puso a Bertran de Born en el infierno: precisamente en el canto XXVIII, entre los "diseminadores de escándalo y de cisma". La condena fue el resultado de que el noble trovador incitara al hijo de Enrique II de Inglaterra a alzarse contra su padre. Este lejano motivo no puede parecer suficiente para el tremendo y recordado castigo que le infiere Dante: De Born anda por el Octavo Círculo sosteniendo con su mano su propia cabeza cercenada, que conserva la facultad de hablar. Es una de las figuras más recordadas del infierno de Alighieri, para quien quizá el trovador merecía el castigo por algo más que aquella conspiración. Tal vez no le gustaba a Dante la afición a la guerra de Bertran. O sus versos, no más.  (N. del Ad.)


Al gen parlar qe·m fetz et al bel ris
qan vi las denz de cristau
e·l cors graile, delgat e fresc e lis,
trop benestan en bliau —
e la colors fo fresca e rosana —
retinc mon cor dinz sa clau.
Mais aic de joi que qi·m des Corrozana
car a son grat m’en esgau.

---
Imagen: Lo coms m'a mandat e mogut, manuscrito del siglo XIII, Biblioteca Nacional de Francia

lunes, enero 29, 2024

Piergiorgio Viti / De "Dentro al petto mi si muove un canto"



Hoy, en el centro comercial,
me compré un ventilador.
Claro, un ventilador,
porque anoche no pude
pegar un ojo,
me faltaba el aire...
Podrías haberme dicho, Maura,
que te ibas,
que poco a poco te ibas decolorando
en la lavandina de un dolor;
pero no lo hiciste,
no dijiste nada,
me dejaste toda la noche
a la merced
de ortigas alrededor de los tobillos,
densas medusas,
caninos demasiado afilados
para cualquier resistencia.
Luego, con las pupilas limpias,
pensé de nuevo en la escalera
que subíamos juntos,
el barullo de los estudiantes en la puerta,
la reverencia de los saludos
de los que siempre esperan
juicios demasiado universales.
Pensé de nuevo en tus consejos
polares como las estrellas,
las charlas en el jardín,
mientras tu marido
pellizcaba los duraznos de temporada...
Y esta mañana, al regresar a casa,
el nuevo ventilador bajo el brazo,
en el umbral
ya no vi más la muerte,
el cráneo con occipucios prominentes
y globos oculares vacíos,
sino una chica con trenzas
lidiando con un teléfono celular
y tú a mi lado
susurraste algo,
tal vez que la vida sigue,
sigue de todos modos,
y que es bueno que todavía existan
ciertas chicas con trenzas...

Piergiorgio Viti (Sulmona, Italia, 1978), Dentro al petto mi si muove un canto, Arcipelago Itaca, Osimo, Ancona, 2022 Vía Piergiorgio Vitti/Facebook
Versión de Jorge Aulicino

Más poemas de Piergiorgio Viti en Otra Iglesia Es Imposible

  
Oggi, al centro commerciale,
mi sono comprato un ventilatore.
Certo, un ventilatore,
perché stanotte non riuscivo 
a prendere sonno,
mi mancava l’aria…
Potevi dirmelo, Maura,
che te ne stavi andando,
che stavi sbiancando a poco a poco
nella candeggina di un dolore;
invece non l’hai fatto,
non hai detto nulla,
lasciandomi tutta notte 
in balìa
di ortiche attorno alle caviglie,
meduse avvinghiate,
canini troppo aguzzi
per qualsiasi resistenza.
Poi, con le pupille terse,
ho ripensato alle scale
che salivamo insieme,
al chiasso degli alunni sulla soglia,
alla reverenza dei saluti
di chi si aspetta sempre
giudizi troppo universali.
Ho ripensato ai tuoi consigli
polari come stelle,     
alle chiacchiere in giardino,
mentre tuo marito
pizzicava albicocche di stagione…
E stamattina, di ritorno a casa,
il ventilatore nuovo sotto braccio,
sulla soglia
non ho più visto la morte,
il teschio con gli occipiti prominenti
e i bulbi oculari vuoti,
ma una ragazza con le trecce
alle prese con un cellulare
e tu di fianco a me
hai sussurrato qualcosa,
forse che la vita va avanti,
va avanti lo stesso,
che è bello esistano ancora
certe ragazze con le trecce…

---

domingo, enero 28, 2024

Ernst Jandl / Dos poemas




biblioteca

las muchas letras
que no pueden salir de sus palabras

las muchas palabras
que no pueden salir de sus oraciones

las muchas oraciones
que no pueden salir de su texto

los muchos textos
que no pueden salir de sus libros

los muchos libros
con tanto polvo encima

la buena mujer de la limpieza
con el plumero


sentencia

los poemas de este hombre son inservibles.
primero
froté uno en mi calva.
fue en vano. no estimuló que me creciera el pelo.

luego
tallé con otro mis barros. estos
alcanzaron en dos días el tamaño de papas medianas
que asombraron a los médicos.

luego
eché dos a la sartén.
algo desconfiado, ni yo me los comí.
de eso murió mi perro.

luego
utilicé uno más como preservativo.
por eso pagué el aborto.

luego
me clavé otro en el ojo
e ingresé en un mejor club.
el portero
me colocó una pierna que yo tiré.

luego
caí en la anterior sentencia.

Ernst Jandl (Viena, 1925 - 2000), "Qué es un poema", Periódico de Poesía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), 24 de febrero de 2020
Selección, presentación y versiones de Claudia Hernández de Valle-Arizpe


bibliothek

die vielen buchstaben
die nicht aus ihren wörter können

die vielen wörter
die nicht aus ihren sätzen können

die vielen sätze
die nicht aus ihren texten können

die vielen texte
die nicht aus ihren büchern können

die vielen bücher
mit dem vielen staub darauf

die gute putzfrau
mit dem staubwedel


urteil

die gedichte dieses mannes sind unbrauchbar.

zunächst
rieb ich eines in meine glatze.
vergeblich. es förderte nicht meineen haarwuchs.

daraufhin
betupfte ich mit einem meine pickel. diese
erreichten binnen zwei tagen die grösse mittlerer kartoffeln
die ärzte staunten.

daraufhin
schlug ich zwei in die pfanne.
etwas misstrauisch, ass ich nicht selber.
daran starb mein hund.

daraufhin
benützte ich eines als schutzmittel.
dafür zahlte ich die abtreibung.

daraufhin
klemmte ich eines ins auge
und betrat einen besseren klub.
der portier
stellte mir en bein, dass ich hinschlug.

daraufhin
fällte ich obiges urteil.

---
Ernst Jandl, 1992 Gezett/ullstein bild/Getty Images

sábado, enero 27, 2024

Mariano Rolando Andrade / De "Baladas de los Mares del Norte"




Lautréamont vuelve

Habla sentado a la mesa de cara 
a la cuesta de Villiers de L’Isle-Adam.
Lo había encontrado en una esquina lejana,
Corrientes y Rodríguez Peña,
una noche después del Círculo.
Tenía 19, 20 años.
La tapa roja de Pellegrini,
la primera lectura en el 12 hasta Constitución,
y después en el Roca hasta Temperley.
Las noches en la pieza. La novelita.

Ducasse, el endemoniado.
Al poco tiempo lo fue a buscar a París
al Faubourg Montmartre.
Todavía estaba la placa en la cour:
“¿Quién abre la puerta de mi cámara funeraria?
Había dicho que nadie entrase.
Sea quien sea, aléjese”.
Letras doradas gastadas con fondo negro.
Después siguió camino a Charleville.
Se creía rimbaldiano.

Pasaron unos años y volvió a estar 
meses y meses enfrente de ese número 7.
Tendría que haber reconocido la voz.
Pero se habían perdido de vista.
O él se había perdido. Como su fe.
Tanto tiempo en los caminos polvorientos
del desencanto y el abandono.
Llegó a pensar que Maeterlinck tenía razón
y la belleza indecible de fulgores cegadores
eran ahora ilegible demencia voluntaria.

Se fue de París y regresó. Dos veces.
No sintió ninguna mano en el hombro.
Había vuelto del destierro del polvo, sí,
pero difícilmente diría que había vuelto a creer.
Alguien le entregó un libro de tapas verdes,
la primera Pléiade para un tipo de cincuenta.
Pensó en Maeterlinck; abrió la cámara.
Entonces, ahí, en la cuesta de Villiers,
estaba de pie el endemoniado
esperando bajo los focos pálidos de otro siglo.


Rivelli en Ajaccio

En el ocaso ignorado de Ajaccio 
muere el poeta Jorge Rivelli.
En la calle desierta y apestada del viejo Ajaccio
este domingo de junio
muere de muerte incierta el poeta Jorge Rivelli.
Nadie lo reconoce 
en la explanada junto al puerto.
Nadie pronuncia su nombre 
en la plaza del Mariscal Foch.
Pero no por ello
es menos poeta el poeta Jorge Rivelli
ni es menos muerte su muerte.
Acaba de morir antes de la noche,
cuando las gaviotas gigantes
rapiñan voraces las bolsas de basura.
Cuando el chico sentado en el umbral 
alarga el cigarrillo por puro tedio.
Cuando los barcos se mecen solos
y los capitanes en casa piensan en el mar.
Es en este momento que el poeta Jorge Rivelli
viene a morir a Ajaccio, a mi lado.

Mariano Rolando Andrade (Buenos Aires, 1973)

Baladas de los Mares del Norte
Buenos Aires, 2023









Más poemas de Mariano Rolando Andrade en Otra Iglesia Es Imposible

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Foto: Gentileza del autor

viernes, enero 26, 2024

Wislawa Szymborska / Reseña de un poema jamás escrito



En las palabras iniciales de la obra
la autora sostiene que la tierra es pequeña,
en cambio el cielo es grande hasta la exageración,
y en él hay, cito literalmente, "más estrellas de lo debido".

La descripción del cielo denota perplejidad,
la autora se pierde en espacios sobrecogedores,
la inercia de tanto planeta la impacta
y, acto seguido, en su mente (imprecisa, justo es decirlo)
comienza a formularse la pregunta:
¿estamos solos
bajo la capa del sol y de todos los soles del universo?

¡A pesar del cálculo de probabilidades!
¡Y de la convicción hoy universalmente compartida!
¡En contra de las irrefutables pruebas que de un momento a otro
caerán en poder del hombre! ¡Ay, la poesía!

Por de pronto nuestra vate vuelve a ser tierra,
planeta que puede "seguir su curso sin testigos"
la única "ciencia ficción que el cosmos puede permitirse".
La desesperación de Pascal (1623-1662, la nota es mía),
según la autora, no halla rival
en ninguna, digamos, Andrómeda ni Casiopea.
La exclusividad magnifica y obliga,
de ahí el problema acerca de cómo vivir, etcétera,
puesto que "el vacío no lo solucionará por nosotros".
"Dios mío", clama el hombre a Sí Mismo,
"ten piedad de mí, ilumíname"…

Atormenta a la autora la idea de una vida derrochada,
como si la vida contara con reservas sin fondo.
De las guerras, siempre -en su provocadora opinión-
derrotas de ambos bandos.
De la "brutestatalidad" (sic) de la gente para con la gente.
La obra exhala una intención moralista que
en pluma menos ingenua tal vez hubiera resultado luminosa.

Por desgracia, no es así. La tesis, tremendamente osada
(¿acaso estamos solos
bajo la capa del sol y de todos los soles del universo?),
está planteada con un estilo descuidado
(una mezcla de sublimidad y lenguaje cotidiano),
que abre un interrogante: ¿a quién convencerá?
A nadie, seguro. Con lo dicho basta.

El gran número, 1976

Wislawa Szymborska (Kórnik, Polonia, 1923-Cracovia, Polonia, 2012), Biblioteca Ignoria, 19 de enero de 2024
Traducción: Jerzy Slawomirski y Ana María Moix

Más poemas de Wislawa Szymborska en Otra Iglesia Es Imposible

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Foto:Wislawa Szymborska, Cracovia, Polonia, 1997 Wojtek Laski/Getty Images

jueves, enero 25, 2024

Legna Rodríguez Iglesias / Querida lluvia:




Soy hija de Engels.

También soy escritora. Escribo un libro de cuentos.
Quizá lo lea cualquier gente. La condición es que quiera.

El tío Marx tiene una máquina de escribir. Me
prometió que cuando se quitara la barba sería mía. Aunque el tío Marx
adora su
barba.

Papá tiene otra máquina de escribir. Pero está rota
y arreglarla cuesta al menos un montón de publicaciones.

(... )

Papá y mamá se están separando.

Antes, a mamá le gustaba que papá la llevara a ver
puestas de sol, y a papá le gustaba que mamá le comprara gel para el pelo.

Ahora papá ya no invita a mamá porque dice que es
invierno. Y mamá le responde que siempre ha existido el invierno y las puestas
de sol nunca se han terminado. Y papá continúa con eso de que este invierno es
auténticamente extraño. Entonces mamá resuelve no comprar más gel para el pelo.
En realidad mamá no
puede vivir sin las puestas de sol; y papá no puede vivir sin su gel;
por lo que yo no puedo vivir sin mamá y papá.

Han llegado juntas la noche y Tú.

Papá busca su paraguas. Mamá tiene ganas de llorar.
Papá también tiene ganas de hacerlo, aunque el paraguas le tape la cara.
Entonces mamá se arrepiente y se saca de la manga un gel para el pelo. Papá
guarda el gel en su bolsillo y sonríe asomando una puesta de sol.

Legna Rodríguez Iglesias (Camagüey, Cuba, 1984), Prometeo. Revista Latinoamericana de Poesía, n° 98-99, julio de 2014 /Festival de Poesía de Medellín, agosto de 2014


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miércoles, enero 24, 2024

Encuesta lírica II / Lecturas elegidas, 27 (la yapa)

 
Ricardo Ruiz *


En esta ampliación de la encuesta se confirma no solo el carácter plural y
diverso de la poesía argentina sino también su riqueza de producción y edición.
Elijo, a sabiendas que quedan muchos por mencionar, tres libros leídos
durante el 2023 cercanos en su fecha de edición y ligados entre sí por su
trabajo sobre historia y lenguaje.

Guarania, Pola Gómez Codina (Añosluz Editora, 2022)
Una reconstrucción de la memoria a través de la restitución del lenguaje
materno, el guaraní, silenciado por sus propios hablantes por el temor o la
vergüenza de su uso en una sociedad racista. Idioma de tránsito migrante
recuperado en su historia y cultura, incorporando en lo escrito una lengua que
se canta:

Teresa (fragmento).

Perdí mi voz cuando era niña
ahora vive en la noche con la boca
de mis padres
muertos de tanto andar, decían cosas
que solamente pueden
decirse en guaraní.
Quisieron para mí un idioma seco
para que un tapir
atravesando espíritus
de árboles que cantaban como estatuas
escapara del fuego colorado
sin la marca de acentos.


Formosa, Catalina Boccardo (Barnacle, 2023)
Un doble desarraigo: del pueblo originario a la ciudad y de la ciudad a la
memoria. Y en la lengua madre la reminiscencia que incorpora esa voz
ancestral y nombra en el pasado el porvenir. Tejer un mundo con voces y
silencios y recuperar su resplandor en la historia de los humillados:

36
No ves que digo alma
agua bendita
en lengua mestiza
cal viva despellejándote

comulgación de hormigas
las cabezas al ras
(que a la india le coman el cuerpo debajo de la tierra)

se fue al cielo con dios me enseñaron
pero seca no creo
sino el nado azul de mis mujeres
pájaros de insurrección

las tujujú [1] y sus cuellos manchados de sangre
reencarnadas

a campo abierto
la lengua oculta
puede gritar

[1] Cigüeña, una clase de ellas porta una mancha roja y visible sobre su cuello.


Zorro cazador de pumas, Gerardo Curiá (En Danza, 2022)
Un trabajo minucioso sobre el lenguaje poético incrustando en la lengua del
vencedor, la voz del oprimido revelando la perspectiva subalterna sobre una
historia escrita con sangre que no cesa de repetirse:

No existe frontera en la avaricia

ni la fertilidad de la opulencia
ni el sosiego de los humillados

el deseo del rapaz
alumbra su imperio
sobre el cuerpo del otro


Ricardo Ruiz (Buenos Aires, 1953). Publicó, entre otros libros de poesía, huesos de otros vientos y husos del no. Escribe en el suplemento Cultura del diario Perfil y administra la página de poesía Presente Griego. 

Ted Hughes / Halcón en reposo

 


Me poso en lo alto del bosque con los ojos cerrados.
Inacción. No hay fantasías engañosas
entre mi cabeza ganchuda y mis patas ganchudas.
O bien, dormido, ensayo muertes perfectas y como. 

¡Qué prácticos son los árboles altos!
La levedad del aire y el rayo del sol
son ventajas para mí.
Y la Tierra me muestra su rostro para que yo lo inspeccione. 

Mis patas se cierran sobre la áspera corteza.
Hizo falta toda la Creación
para producir mis patas y cada una de mis plumas:
ahora agarro la Creación con mis patas. 

O me elevo y hago girar todo despacio.
Mato donde quiero porque todo es mío.
No hay sofisma en mi cuerpo:
mis modales consisten en arrancar cabezas,
son el subsidio de la muerte.
Porque la única ruta de mi vuelo pasa directamente
a través de los huesos de los vivos.
No hay argumentos que legitimen mi derecho: 

el sol va detrás de mí.
Nada ha cambiado desde que empecé.
Mi ojo no ha permitido ningún cambio.
Y voy a hacer que todo siga así.

Ted Hughes (Mytholmroyd, Inglaterra, 1930 - Devon, Inglaterra, 1998), Poemas de animales, Mondadori, Barcelona, 1999
Traducción de Javier Calvo
[Ted Hughes, Lupercal, 1960; Collected Animal Poems, 1995]

Más poemas de Ted Hughes en Otra Iglesia Es Imposible
Sobre "Hawk Roosting": Ted Hughes Society


Hawk Roosting

I sit in the top of the wood, my eyes closed.
Inaction, no falsifying dream
Between my hooked head and hooked feet:
Or in sleep rehearse perfect kills and eat.

The convenience of the high trees!
The air's buoyancy and the sun's ray
Are of advantage to me;
And the earth's face upward for my inspection.

My feet are locked upon the rough bark.
It took the whole of Creation
To produce my foot, my each feather:
Now I hold Creation in my foot

Or fly up, and revolve it all slowly -
I kill where I please because it is all mine.
There is no sophistry in my body:
My manners are tearing off heads -

The allotment of death.
For the one path of my flight is direct
Through the bones of the living.
No arguments assert my right:

The sun is behind me.
Nothing has changed since I began.
My eye has permitted no change.
I am going to keep things like this.

---
Foto: Ted Hughes, Londres, 1986 Nils Jorgensen/Shutterstock/ The Independent

martes, enero 23, 2024

Encuesta lírica II / Lecturas elegidas, 26 (fin de la encuesta)

Marcelo Rizzi *


Mubarak, Laura García del Castagno (Buena Vista Editora, 2022)

Linea intera, linea spezzata, Milo De Angelis (Feltrinelli, 2021)

Poemas inéditos, Cesare Pavese. Versión de Jorge Aulicino (Barnacle, 2023)

Cuatro cuartetos, T. S. Eliot. Versión de Arturo Fruttero (Editorial Municipal de Rosario, 2023)


* Marcelo Rizzi (Rosario, 1961). Poeta y traductor. Entre otros títulos ha publicado El comienzo oblicuo de todo desorden, La isla de los perros, Los saberes esenciales, El libro de los helechos, Prosa bisiesta, Driftwood, Del cultivo de sí como un árbol de costumbre.

Encuesta lírica II / Lecturas elegidas, 25

Mariano Rolando Andrade *


Obra reunida, Horacio Castillo (La Comuna ediciones, La Plata, 2020)
Entrar en las tierras de Castillo es, y lo cito casi textual, una forma de hablar con Caronte mientras la barca nos lleva por paisajes hermosos con murallas que caen a pico y un sol negro que desciende sobre la laguna.


Desde ahora, cada milla que navegue hacia el oeste
me alejará de todo. Han desaparecido las señales
de vida: ni peces, ni pájaros, ni sirenas,
ni una cucaracha zigzagueando en la cubierta.
Sólo agua y cielo, el horizonte destruido,
el mar , que canta como yo siempre la misma canción.
Ni peces, ni pájaros, ni sirenas,
ni esa extraña conversación en la sentina
que el oído percibe en las horas de calma.
Sólo agua y cielo, el rolido del tiempo.
A la noche, la estrella Achernar aparece en la proa;
entre los obenques, Aldebarán; a estribor,
un poco más arriba del horizonte,
Aries. Entonces arrío, duermo. Y la nada,
mansamente, viene a comer de mi mano.


Porte du Soleil, Christophe Manon (Verdier, París, 2023)
El último libro de Manon (Burdeos, 1970) es un viaje alucinado al país de los muertos en busca de sus ancestros bajo la forma de una extraordinaria crónica poética. 

Los muertos son insensibles a las historias,
no tienen necesidad de ser apaciguados,
donde están ya nada les concierne.
Eso que removemos,
eso que buscamos obstinadamente,
eso sobre lo que investigamos sin descanso,
son solo sueños, frágiles apariencias
desprovistas de cuerpo y de realidad
que solo interesan a los vivos.
Ellos, los muertos, no tienen problemas,
al menos, creo,
ya no buscan tenerlos.

(traducción de MRA)


Nuevas cartas náuticas, Adalberto Salas Hernández (Pre-textos, Valencia, 2022)
Una joya de Salas Hernández (Caracas, 1987) que navega sin perder el rumbo entre lo extraño y lo profético con sobriedad y elegancia.

Hafvalla es la palabra que en las viejas sagas nórdicas
se usa para referirse a la desorientación en altamar

eso que sucedía a los marinos cuando el cielo
se les quedaba quieto como animal patas arriba

y el nervio tenso de las corrientes los estacionaba
en mares de nadie.

El sol frota las manos con su cal
y baja por la garganta como sebo áspero
y deja líquenes en los ojos para que

veamos serpientes en la curva de las olas
y encontremos espinas desconcertantes en los peces
comidos crudos.


El corazón de lo frágil / Le coeur du fragile, Marisa Martínez Pérsico (Nautilus Ediciones, Zaragoza, 2023)
Esta antología, puerta de entrada para la poesía de Martínez Pérsico (Lomas de Zamora, 1978) en Francia, transmite un deslizamiento permanente entre cuestiones literarias y cotidianas y una estructura que va de lo general e impersonal hacia una meditación personal.

A los inmuebles 
que no están perfectamente edificados 
unos junto a otros 
se los conoce 
como «heridos de alineamiento». 
Cuando un perito así lo determina, 
se los puede demoler 
y reconstruir en armonía con el resto. 

Ojalá se lograra 
de una sola explosión. 

Pero la vida no es un edificio. 
Hay que volver a la placenta por un camino lento, 
nacer hacia atrás.


husos del no, Ricardo Ruiz (Barnacle, Buenos Aires, 2022)
Este libro de Ruiz (Buenos Aires, 1953) está articulado a partir de un ejercicio minucioso del lenguaje y al mismo tiempo sacude al lector con imágenes potentes de las que resulta difícil salir indemne.

es sabido 
descendemos 
de los barcos

repletos de sangre

de negros
esclavos 
de europeos 
de criollos 
de indios
de inmigrantes

descendemos

de criollos de sangre de europeos 
de negros de sangre de esclavos 
de inmigrantes de sangre de indios

no
es sabido
de los barcos 
de sangre repletos 
descendemos


* Mariano Rolando Andrade (Buenos Aires, 1973). Poeta. Narrador.Traductor. Periodista. Fue jefe en París del servicio en castellano de la agencia de noticias France Press (AFP). También trabajó para esa agencia en Buenos Aires y Nueva York. Publicó la novela Los viajes de Rimbaud y los libros de poemas Canciones de los Mares del Sur y Baladas de los Mares del Norte. Su libro Aristas reúne crónicas-ensayo de "los confines de Europa". Publicó con Juan Arabia la antología bilingüe Poesía beat. Ganó el Premio Juan Rulfo de Radio Francia Internacional (RFI) a mejor cuento en lengua francesa.

Encuesta lírica II / Lecturas elegidas, 24

Gabriel Gómez Saavedra *


Entre los libros de poesía o conjunto de poemas que pude leer durante el período contemplado para la encuesta, deseo destacar dos obras de reciente publicación, editadas en 2023 y en 2024, respectivamente: Montaña en el mar, del tucumano Javier Foguet, y Las coplas del misterio, del salteño Leopoldo Castilla. En el libro de Foguet  los poemas recurren a una arquitectura donde fondo y forma adquieren una armonía casi orgánica. La naturaleza y su dinámica -aprehensibles o no- son el tema principal, pero también la guía para obtener la estructura de cada poema. A su vez, en el libro de Castilla queda demostrado cómo la copla (especialmente la copla romance) es una forma a la que se le pueden incorporar aires contemporáneos sin volverla extraña; ampliando su vitalidad y ductilidad a través del tiempo.

A continuación comparto un poema de cada libro: 

VII

Luz que has comenzado a romper
no eres bastante
para descubrir el interior de los árboles
y por eso te apreciamos, porque como
nosotros
eres débil
y más fuerte que tú misma.

Javier Foguet, Montaña en el mar (La Papa Editorial, San Miguel de Tucumán, 2023)


La mula

¿Cuándo la naturaleza
traicionó su natural
para que nazca la mula
de diferente animal?

Las criaturas dan a luz
mas la luz no siempre da,
a la mula la alumbraron
con toda la oscuridad.

Leopoldo Castilla, de Coplas del misterio (Nudista, Río Tercero, 2024)


* Gabriel Gómez Saavedra (Concepción, Tucumán, 1980). Poeta. Publicó los libros Escorial (Huesos de Jibia, 2013), Siesta (Último Reino, 2018) y Era (Falta Envido, 2021). Es autor de letras de canciones, compuestas con músicos de distintas provincias argentinas.

Encuesta lírica II / Lecturas elegidas, 23

Gustavo Piccinini *


Servidumbres, Eduardo Magoo Nico (La Cartonera Edizioni, Roma)

Para empezar me encanta el título: Servidumbres. Muy acertado dividirlo por libros, le da mucha unidad y armonía al conjunto, y logra que las imágenes poéticas sean más nítidas. Es muy bueno el uso del lenguaje, hace que los poemas y el libro fluyan. Me gusta porque por momentos se logra un efecto poema-personaje, donde el poema se convierte en una especie de personaje en el libro. Aunque se nota que es una poética de la lejanía, parece que están escritos en la propia Argentina [1] y eso le da mayor vuelo a mi juicio. Es un excelente libro de poesía, lo he disfrutado en esta primera lectura, la perfección es solo de los dioses:


La herencia

Deja que otros remos desordenen las aguas
Pronto la luna encenderá su lámpara
El timón lo llevará con gracia
Una jovencita que conoce el rumbo

Yo sé que un día ella
Escarbando con sus afilados instrumentos
Desentrañara cada una de las citas
Que enclavadas como gemas
En cada verso o polis derrumbada
(Profundamente)
En el olvido
Testimonian que una vez hubo una historia
De la que fuimos parte

Cuando el cambio o la mutación
Lo habrá destruido todo
El recuerdo de aquello que amé
Será para ella mi única herencia
Del resto se hará un gran cúmulo
Que devorarán las llamas
O cubrirá la vegetación invasora

Y en ese gran amasijo
Irredimible
De basura y escoria
Tal vez quedará
La entera porción de un resto
En el que lo bello podrá
(Por la mediación de un último poseído)
Obtener su merecido reconocimiento

(1] Eduardo Nico (Lomas de Zamora, Argentina, 1956) vive en Trieste, Italia (N. del Ad.)


* Gustavo Piccinini (Buenos Aires, 1957). Joyero artesanal. Fotógrafo (gustavo.piccinini.photos en instagram). 

lunes, enero 22, 2024

Encuesta lírica II / Lecturas elegidas, 22


María Moreno Quintana *

Paul Eluard, El amor y la poesía, traducción de M. Alvarez Ortega (Visor, Madrid):

Las esperanzas las desesperanzas han desaparecido
Los reinos abolidos los tormentos las tormentas
Se cubren de desprecio
Los astros yacen en el agua la belleza no tiene sombras
Los ojos se hacen rostro y las miradas semejantes
Comparten la maravilla de estar fuera del tiempo


Ted Hughes, Poemas de animales, traducción de Javier Calvo (Mondadori, Barcelona):

Las rocas y algunos árboles temblaron
en las profundidades de sus propios dominios.
Eché a correr y una ausencia saltó detrás de mí.
El dios del perro es una miga que cae de la mesa 


Juan Gelman, Hoy (Seix Barral):

Cada ventana o río, cada piel que el tiempo come,
cada desierto absorto, cada lágrima en la boca, crea
refugios subterráneos …


Jorge Luis Borges, El oro de los tigres (Biblioteca Esencial La Nación):

A un gato

No son más silenciosos los espejos
ni más furtiva el alba aventurera;
eres, bajo la luna, esa pantera
que nos es dado divisar de lejos.
Por obra indescifrable de un decreto
divino, te buscamos vanamente;
más remoto que el Ganges y el poniente,
tuya es la soledad, tuyo es el secreto


Juan L. Ortiz, Obra completa (Universidad Nacional del Litoral):

Pero desde el abrazo humano sí,
se organizará la ronda cósmica con cantos
o con miradas atentas.
La muerte no
existirá con su fisonomía egoísta
en que el hombre,
ciertos hombres, han esculpido los rasgos de su miedo,
o de sus "valores" ah, tan dependientes de muy "pequeñas" cosas.
La muerte, la gran sombra, la zona oscura de las fuerzas bullentes,
de donde surgió nuestra "forma", el equilibrio, ¿el equilibrio?
de nuestro momento tendido,
ah, secretamente tendido,
hacia todas las llamadas anhelantes de la creación.

El ángel inclinado (1937) 


* María Moreno Quintana (Buenos Aires, 1969) Estudió Filosofía en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Trabajó en radio y televisión; como correctora y como asistente bibliotecaria. Publicó una profusión de libros de poesía, entre ellos Y?La importancia del bidet, Dopamina, Donde nada se sostiene, La vida dulce, La lluvia negra, Barfly, La revolución de las plantas, Al grito de la chicharra y Diario de una liberación.

Encuesta lírica II / Lecturas elegidas, 21

José Antonio Podda
*


Soy un lector, elijo 4 libros leídos en 2023.

1. Adrián Campillay, Poesía reunida (Abdulah, 2023)
Campillay nace en San Juan en 1969, fallece en 2017; es autor de 10 libros, ganador de varios premios, de profesión editor.  Su poesía está llena de ternura, amor, crueldad y locura; escribe sobre borrachos locos, torturados en las comisarías, es una especie de bisnieto de Rimbaud y sobrino de Artaud: 

Carne de cañón

Cae lo oscuro 
Llueve en la calle. 
Sobre la redonda agonía del mundo 
está tendida la claridad. 

Me inicio en la noción 
de una podrida sala de pensamientos 
pero cuya boca de niño grita ahogada
y nos naciera en toda el alma.

Y ya que                         toda la tristeza posible.
Si dolieran los ojos al mirar, sería poco.
Este dolor tiene la altura de un siempre.
O de un nunca.


2. Paolo Muñoz, La incurable otredad de la noche (Abdulah)
Paolo Muñoz nació en San Juan en 1985, es Licenciado en Biología, tiene una gran discapacidad visual, lo que dificulta su escritura y lectura. Este es su primer libro; antes publicó algunos folletos:

Ya sin luna

Acá nos aturde el cemento 
nos merma el rebaño 
nos quita terreno pa¨ soñar 
Le llaman ciudad a este intento de orden 
a esta sepultura de almas muertas condimentada con pantallas acrónicas del like.


3. Poetas argentinas (1940-1960), selección y prólogo de Irene Gruss (Ediciones del Dock, 2022)
Se trata de una antología de las mujeres poetas nacidas en los 20 años citados, libro indispensable para conocer a las poetas porteñas (con alguna excepción); de ningún modo es una antología de poetas argentinas. Como toda antología el libro es variado y disímil en calidad, estilos y temáticas. No sería justo poner un poema, significaría destacar a una por encima de las otras; por otra parte creo que la mayoría ya están incluidas en el blog. Otra Iglesia Es Imposible.


4. Reyna Domínguez, Cuando todos los pobres tengan turno en la jugada, poesía social de Reyna Domínguez (Ediciones del Dock, 2023)
Nació en San Juan 1950, falleció en 2021, publicó seis libros. Fue fundamentalmente una poeta metafísica, aunque su temática es amplia: la mujer, el arts poético y, como en esta antología, la poesía social y política:

Soy nadie y soy todos

Ustedes están equivocados 
ustedes, policías, políticos deshonestos 
curas sin alma 
señoras paponas 
jovencitas de almíbar y veneno en frasquito 
muchachos de pergamino 
pajistas de almohadas dormidas 
desamorados 
antiguos viejos púberes 
ustedes se equivocan  
ustedes se equivocan 
No tengan miedo 
no hay carteristas ni asesinos en las esquinas 
ellos son los menos 
más tendrían que haber 
con la política de los excluidos
Los pobres, en verdad, son mejores compañeros de ruta 
Mientras más pobres son 
más solidarios 
con los que estamos aquí 
en la encrucijada
Yo conocí la rosa 
Porque la rosa es la sombra de mi corazón 
Y la luz verdadera es la luz de mi sombra 
que me nombra sin cesar
Y soy muchos y soy noche y soy todos.


* José Antonio Podda (San Juan, 1954). Teatrista. Periodista. Político. Lector.

Encuesta lírica II / Lecturas elegidas, 20

Pablo Seguí *


Marco Valerio Marcial, Epigramas I / 'Libro de los espectáculos' / Libros I-VII. Traducción y notas de Antonio Ramírez de Verger
Este poeta latino del siglo I d. C. es de una, si me permiten el anacronismo, incorrección política total. Se burla de todo defecto o vicio sin el menor sonrojo. Llega a ser, por ejemplo, muy cerdo. El único que zafa es el Emperador de turno, que es perfecto:


Contra Névolo, maricón (III, 71)

Si a tu esclavo le duele la polla y a ti, Névolo, el culo,
no soy adivino, pero sé lo que haces.


Salvatore Quasimodo, Tutte le poesie (Arnoldo Mondadori Editore, 1965)
El año pasado leí por primera vez a este poeta en el original, sin valerme demasiado del diccionario: el interés era grande. Noto, como siempre, eso: aunque no siempre lo hace, Quasimodo mide muchos de sus versos, cosa que, lamentablemente, se suele perder en las traducciones a las que se nos tiene acostumbrados. La poesía, siempre que se pueda, en el original:

Io mi cresco un male

Grato respiro una radice
esprime d'albero corrotto:

io mi cresco un male
da vivo che a mutare
ne soffre anche la carne.


[En mí alimento un mal

Grato respiro una raíz
expresa del árbol corrupto;

en mí alimento un mal
de vivo que al cambiar
también sufre la carne

Versión J.A.]


Luis de Góngora y Argote, Poesías completas (Editorial Sopena Argentina,1949)
Convencidísimo de lo de García Lorca: a este poeta se lo estudia, y agrego: porque, a la postre, enriquece, aunque más no sea en nuestra concepción interna de lo que puede llegar a ser un poema, del despliegue posible que puede alcanzar. Un placer difícil, como diría Harold Bloom.

De un caminante enfermo que se enamoró donde fue hospedado

Descaminado, enfermo, peregrino,
En tenebrosa noche, con pie incierto,
La confusión pisando del desierto,
Voces en vano dió, pasos sin tino.

Repetido latir, si no vecino,
Distincto oyó de can siempre despierto,
en pastoral albergue mal cubierto
Piedad halló, si no halló camino.

Salió el Sol, y entre armiños escondida,
Soñolienta beldad con dulce saña
Salteó al no bien sano pasajero.

Pagará el hospedaje con la vida;
Más le valiera errar en la montaña
Que morir de la suerte que yo muero.


VV. AA. La isla invertebrada / Antología de la poesía cubana.
Selección, notas y prólogo: Luis Manuel Pérez Boitel (Editorial Capiro, Cuba, 2018)
Una amiga, de vuelta de la isla, me regaló este volumen. ¡Con qué alegría lo leí! ¡Leer poetas contemporáneos de otro país hispanohablante que no fuera Argentina! Porque los libros, como
quien dice, modestos apenas si cruzan las fronteras... Me encontré con lo que ya sabía de España: en otras partes se presta la misma atención al verso medido que al verso libre. Argentina es otra isla...

Habitación en Arlés

Nada conmueve más que aquella silla
que el pintor ha dejado ya inconclusa,
quizás imaginando la difusa
maraña de la luz, la pesadilla
de vivir nada más con una oreja.
Nada perturba el cuadro; la agonía
la sentimos nosotros; la agonía
de él no existe. La silla tan perpleja
sigue en su tiempo inconmovible y sola.
Poco importa la pipa que figura
inaccesible al humo que no puede
alzarse del dibujo. Triste y sola
ha de quedar por siempre en la pintura,
la silla que otra suerte ya no puede.

Carlos Pintado [Pinar del Río, Cuba, 1974, vive en los Estados Unidos]


* Pablo Seguí (Córdoba, 1973). Entre los 8 y los 17 años estudió violín, para luego volcarse a la poesía. Ha publicado, entre otros libros, Claves y armadura, Naturaleza muerta , Otro verano y éste, Animal de bien, Babía y otros poemas Remy LaCroix y otros poemas. Desde hace varios años administra sucesivos blogs de poesía, entre los cuales figuran La Lección de Piano, El Bakelita y Voces en La Babía. 

Encuesta lírica II / Lecturas elegidas, 19

María Cristina Chiama *

... usted comprenderá que es aterrador y difícil elegir poesía porque uno busca y se empalaga con todo, todo a uno le parece nada porque desea más. Bien he optado por cuatro poetas que me han sacudido siempre. Eso es la poesía: sacudida al alma que nos deja hechos espejo de quién sabe cuántos cuartos por habitar.

1) Guillaume Apollinaire, Zona, en el blog Antología Poética, de Martín Riva 

 (Fragmento)

Al final estás cansado de este mundo antiguo
Pastora oh torre Eiffel el rebaño de los puentes bala esta mañana

Estás harto de vivir en la antigüedad griega y romana

Aquí hasta los automóviles parecen antiguos
sólo la religión se mantuvo nueva la religión
se mantuvo simple como los hangares de Port-Aviation

Sólo tú no eres antiguo en Europa oh cristianismo
el europeo más moderno es usted papa Pío X
y a ti las ventanas te observan la vergüenza no te deja
entrar en una iglesia y confesarte esta mañana
lees prospectos catálogos carteles que cantan muy alto
ahí está la poesía esta mañana y para prosa están los diarios
están las entregas a 25 centavos llenas de aventuras policiales
retratos de grandes hombres y mil títulos varios

Esta mañana vi una linda calle cuyo nombre olvidé
nueva y limpia del sol ella era el clarín
los directores los obreros y las bellas mecanógrafas
de lunes a sábado pasan cuatro veces por día
de mañana tres veces gime la sirena
una campana rabiosa ladra al mediodía
las inscripciones de los letreros y de los paredones
las placas los avisos a manera de loros gritones
me gusta la gracia de esta calle industrial
situada en París entre la calle Aumont-Thiéville y la avenida des Ternes


2) Edda Sartori. Última sustancia (Ediciones de El Mono Armado, 2019)
Mariel Monente la llama, creo que muy acertadamente artista del soufflage. De  la segunda parte del poemario Ceremonia en el océano:

Con traje de tul

opalina
el destello es arrebatado por ese indeciso nubarrón
quizá nos alteres con algún gesto 
y te desenfoques en el centro oscuro
que apremia el fogonazo
 
incómoda 
en el mínimo teatro
destinado a lograr
un recorte
oblicuo
una punta de luz
 
esa gota
cristal rojo
que talla
el desecho

*

Camafeo

(Mia cara
el roce se expande
en la humedad de tu cuello
hiende en secreto
hasta la médula de tu inicio)

la luz
(solo bruma)
en el pequeño espacio


3) Delfina Muschietti, Citas, puentes y pasajes. Del muro de Facebook e de la autora, en el año 2009:

detalle
algo hay entre la excelencia y el detalle matemático como en la música que seduce sin pausa lo sabía Benjamín en su propuesta de crítica y deslumbra en el delicioso delirio cronológico de Kafka enumerando la secuencia de horas y minutos en su plan de escapar a su trabajo de abogado en otra ciudad: partirá a las 6 llegará a las 10 fingirá desmayarse al final de la hora 3era del juicio y una vez logrado el objetivo de ser depuesto volará en tren de vuelta a Praga ansioso por indagar simplemente a las 4 pm si ha llegado una nueva carta de Felice – y el preciso conteo de la espera del nacer en Vallejo “de tres meses de ausente y diez de dulce/…/se remolca diez meses hacia la decena/ hacia otro más allá/ dos quedan todavía en pañales/ y los tres meses de ausencia/ y los nueve de gestación” y la feliz comprobación de Miguel Hernández en su niño “cinco dientes como cinco jazmines adolescentes"


4) Nicolás A. S. Bratosevich, Endecasílabos con agua (Ediciones Botella al Mar, 1982):. 

Sobre un mandala hallado en un cajón

No entenderé morir. No hay abandono
total en las esquinas. Vez por vez,
hoja por hoja, idéntica saliva
me devuelve ovillándome a la misma
silla donde mis manos se acumulan.
Cada lote de parque respirado,
cada embarque en los táctiles paisajes
de mi cuerpo en tu cuerpo, cada escape
de reloj, me revela inseparable
de noche, en algún bajo que se anega
de permanencia. Barcas en hileras
tejen siempre un tejer no sorprendido,
de madera; sucedo en estaciones
atadas por el fondo a un mismo verbo
donde me reconozco-ya extranjero
de un tiempo interrumpido por carreras
catapultas -centro del estanque.
No entenderé morir: los fondeadores
tanto han flechado esta feliz costumbre
de estar sentado en tanta certidumbre
de espesura de espejo manadero.


* María Cristina Chiama (Buenos Aires, 1952). Profesora en Letras. Integró el Taller de Nicolás Bratosevich. Trabajó como docente en la Patagonia durante 14 años. Vivió en Esquel, Chubut. Actualmente vive en Laboulaye, Córdoba. Publicó Poemas para afirmar las alas y las nouvelles Celebración de la sangre y Guardia de cenizas. En breve, Poemas al paso y Susurrados (Micropoemas).

domingo, enero 21, 2024

Encuesta lírica / Lecturas elegidas, 18

Javier Magistris


Dejo afuera de esta breve lista las consolidaciones de voces a las que vuelvo porque son clásicos y favoritos cuya lectura es ineludible (Giannuzzi, Adúriz, Castilla, Sylvester, Aulicino, Oteriño, Freidemberg, Silber, Schmidt, LoMenzo, Cesario, Cisnero, Di Marco, Anníbali, García del Castaño, García, Masin, Lukin, Serrano, Anadón, Edwards, Rojas Ayrala, Armani, Requeni, Marechal) y propongo cinco descubrimientos personales de voces que tuve el placer de leer este último año.


1. Vertebrar el cielo, Marcelo Dughetti (Apócrifa Editorial)
Ver la obra completa de este poeta de Villa María es un verdadero gusto, tanto por su continuidad como por las pequeñas rupturas en su indagación del vínculo entre el decir poético, el dolor y la realidad:

Cuando el anciano
abra la puerta,
todos haremos silencio. 

La puerta de las estaciones
cambia su cerradura según la luz. 

Tres vueltas de llave
en el cerrojo del invierno,
sin embargo, octubre navega en la tormenta,
espero abordar


2. Las cosas tal y como son, Paola Escobar (Barnacle)
Pocas veces el título de un libro es tan explícito en su intención y, al mismo tiempo, tan poco descriptivo de la riqueza de matices, tonos, situaciones y sensibilidad que sus poemas exhiben:

Moléculas

excusas para verte otra vez:
devolvernos las cosas prestadas
excepto los intangibles
como un roce voluntario e intencional
con el propósito de que pongas
los ojos en blanco
o el caminito de moléculas
que vas dejando atrás
después de cebar un mate


3. Río raíz / Podría haber sido un haiku, Martín Pucheta (elandamio ediciones)
El autor logra una experiencia del lenguaje y una expresión personalísima al mismo tiempo, por la que el mundo -misterio en la raíz del nombre- se expande al límite de la emoción y se recobre a sí mismo en la belleza:

Pipa

Tiene los ojos tristes
pero su boca es una línea
de alegría. Es
como si esa sonrisa
subrayara su tristeza


4. Elis o teoría de la distancia, Lucas Margarit (El Suri Porfiado)
En medio de tanto realismo zonzo, el libro se separa de la idea de representación, de la idea de cohesión de necesaria totalidad dando forma a un espacio poético que posee la materialidad de las palabras que lo nombran:

Las rutas de Elis

IV

Calcula la distancia entre el aire y la creación
entre su pueblo y el monte
dice un nombre para la nieve que cae en el
         jardín oscuro

elis, ya viejo, cierra los ojos frente al dolor
dice ahora la palabra “paisaje”
para cicatrizar sus manos


5. Nadie dijo la belleza, Noelia Palma (El Mensú Ediciones)
La fuerza calma de su escritura pone a este poemario en la tradición de las voces que cantan un mundo personal que es compartido porque está jugando siempre entre el estallido y la reconfiguración (por la ternura):

6

           A Valeria Pariso

Una muchacha canta y baila a la orilla del mar.
Al otro lado, unos niños juegan en la nieve.
Valeria prepara la cena con tomate y albahaca. 

¿En qué consiste responder al jardín invisible? 

Nadie dijo la belleza.


* Javier Magistris (Buenos Aires, 1962). Periodista. Docente. Crítico. Profesor de Lengua y Literatura en escuelas medias de la educación pública. Fue colaborador del suplemento cultural Ámbito de los Libros, del diario Ámbito. Dirige junto con el poeta Claudio Lo Menzo la revista de poesía La Guacha.

Encuesta lírica II / Lecturas elegidas, 17

Virginia Caramés
*


Susana Szwarc, Caracú (Pixel)
Siempre encaro con entusiasmo el festín de un libro de Szwarc:

Voces
(Fragmento)

-Está oscurísimo.
-No se puede pretender otra cosa a la madrugada.
(¿De dónde viene esa voz?)
Me alejo. Alguien se puso a silbar.
Silba y sostiene con su sonido el mundo.


Dolores Etchecopar, El deslumbramiento (Hilos Editora)
Hay en su obra caballos, infancia, alas...son esos algunos de los rieles sobre 
los que echa a andar sus poemas:

si cava la palabra
    si cava lo que dice
encuentra una mínima fiesta
     una gacela salta
       sobre la flecha del cazador
si cava más
     si cava en el silencio oscuro
encuentra una voz
                   su calor
su parte cruda


Mónica Fazzini, ¡Ay, mi amor! (El Mono Armado)
La excusa de una peripecia amorosa da lugar a un despliegue lírico original y nítido: 

Evanescencia de la imagen

Feliz, me tragué la estrella
y se me subió a los ojos.
Se llevó de los pies
el peso de once años.
Pulsa como una luz que 
quiere desgarrar el pecho.
Entre lo voluptuoso y el vértigo
apenas mi pobre imagen.


Gerardo Lewin, Nombre impropio + Tránsito (Deacá)
Me gustó mucho este libro. Lewin trae personajes que van circulando por caminos cómplices, códigos compartidos, humor inteligente (el humor siempre se agradece). Cito:

Cae la ficha

Es más fácil tachar todo
que subirse al viejo taxi y escribir:
“Chofer, lléveme de regreso a aquella tarde”.

Y el mundo queda atrás,
mientras cae una ficha.


Cesare Pavese, Poemas inéditos, edición bilingüe traducida por Jorge Aulicino (Barnacle)
Para ir por más Pavese en una traducción impecable de J.A.


Jacobo Fijman, Poesía completa (Ediciones del Dock)
Fijman es necesario (comentario axiomático. Me hago cargo)


* Virginia Caramés (La Plata, provincia de Buenos Aires, 1963). Publicó la novela Las cuerdas de Jacobo, el libro de poemas Aves, moscas y otras máquinas y tiene en proceso de edición la novela Elisa Brulet -suite de sus cosas diversas y emparentadas-. Se desempeña también en artes visuales, escultura, orfebrería, escenografía y arte textil. Coordina el grupo de lectura de poesía El Aparejo.

Encuesta lírica II / Lecturas elegidas, 16

Lidia Rocha *


Piedras poéticas, Simon Armitage

A partir de la lectura de un artículo de The Guardian hice un rastreo en Internet para buscar los poemas de Simon Armitage [Reino Unido, 1963] que fueron escritos en la piedra de las montañas para que leyeran los senderistas, no sólo porque me gustaban mucho sino porque la iniciativa me pareció digna de imitación. Acá están los poemas originales y mis versiones. Los poemas están tallados en piedra en un sendero nacional en Inglaterra, con una pequeña sección en Escocia. Simon Armitage nació y se crió en esa zona, en el pueblo de Marsden, y en 2012 recibió el encargo del Festival de Literatura de Ilkley para escribir poesía específica del lugar.

Todos los poemas que reproduzco están en mi blog, Poemas que me Gustan: https://milpoemasquemegustan.blogspot.com/2022/03/simon-armitage-stanza-stones.html



Piedra de nieve

El cielo entregó su carta en blanco.
La tierra está en coma.
La nieve es agua que duerme,
es un silencio codificado
para impedir cualquier ruido,
detener el movimiento
detener el tiempo.

¿Cómo es posible que el agua sin color
haya sido capaz de soñar
un blanco tan profundo? 

¡Aprovechemos al máximo la luz!

Las estrellas se enganchan en sus puntas de cristal.
El faisán, extraño y poco natural, se pavonea y se desliza.

Nieve, nieve, nieve es lo que la nieve dice,
así es cómo lee su página limpia.
Después se despierta, se derrite
y llora.

*

Piedra de lluvia 

Alégrense por estas lágrimas de agua fresca.
Cada gotita perla alguna bala de mar salada y vieja
arrojada al aire por las olas,
lavada, escurrida, moldeada como un dije. 

No es poco mérito
(aunque la lluvia ametralle y nos cubra)
atrapar una gota limpia en la boca,
tomar una gota dulce en la lengua,
saborear polen de nube
grano de los cielos
cielo crudo. 

Déjenla brotar, aquí arriba,
donde la parte frontal de la mente
destila
la resaca del mundo.

*

Piedra de niebla

¿Por quién está de duelo?
¿Qué significa semejante cercanía
amontonada aquí, sobre lo alto,
mientras le das la espalda
corriendo su cortina de red?
Monótona pantalla de plata,
la niebla es agua en estado fantasma,
pura interioridad,
retiene su aliento lechoso,
vela las máquinas vibrantes de las grandes ciudades
bajo tus pies,
te amuralla en este momento
en este anti jardín de arenisca y turba.
Tarde o temprano
el borde de tu ser se filtrará en su piel sin tejidos
Estás acá,
perdido, a la deriva,
en el agua estancada,
en el aire borroso.
Pero estás


Piedra de rocío 

El tenso enfrentamiento
del final del verano,
el delicado fusible
del pasto seco
las astillas de las tipas y del junco,
de cualquier árbol,
un mortero preparado con leña,
una chispa suficiente para disparar
una marcha por el páramo
en filas de llamas.
El rocío entra en el campo
al amparo de la noche,
atiende a los cansados y a los agotados,
levanta su dedal líquido
hasta los labios de una hoja,
hasta la lengua de los armiños,
adorna un trozo
de alambre de púas
con gemas líquidas, aquí
donde las banderas
de algodón de pantano
flamean su rendición,
lleva su antorcha
por la lluvia.
Entonces el alba,cuando el amanecer
planta su estrella de fuego en cada gota,
enciende
cada ojo que tiembla

*

Piedra del pantano

Basura de lluvia.
Basura de cielo.
Algunas mañanas de mayo
los caballos de tormenta del Atlántico
traquetean de esta manera,
arrojan sus zapatos de hierro
en baches y surcos,
zapatos que se derriten
en charcos gris acero,
luego se asientan y se convierten
en espejos sin nubes
al mediodía.
El ciervo tímido
de la luna diurna
viene a sorber del borde.
Pero al sol
le gusta su propio aspecto,
mira fijamente toda la tarde.
Su ojo duro
levanta el brillo
del cristal,
convierte el glaseado
en herrumbre.
Entonces no vemos las cosas
por el polvo

*

Piedra del arroyo
 
Todo es cacería.
Rastréenlo hasta la fuente,
podría ser nada más que una lágrima
exprimida del ojo de un pájaro.
Luego síganlo hacia abajo,
hasta el rugido a todo pulmón
de su desembocadura.
Un mirlo pasea por el río
vestido para la cena
con una pechera blanca.
El hilo continuo del arroyo
con su nariz hacia el mar,
todo flujo y flexión,
enjabona suavemente una piedrita
durante miles de años. O aquí,
después de una lluvia fuerte,
corta la ladera por la mitad
con su cadena.
O aquí, donde el agua se desata
y cuelga sobre el rostro de la cascada,
y sólo por ese momento estirado y blanco
se convierte en encaje.

---

The Snow Stone

The sky has delivered its blank missive. The moor in coma. Snow, like water asleep, a coded muteness to baffle all noise, to stall movement, still time.
What can it mean that colourless water can dream such depth of white? We should make the most of the light.
Stars snag on its crystal points. The odd, unnatural pheasant struts and slides. Snow, snow, snow is how the snow speaks, is how its clean page reads.
Then it wakes, and thaws, and weeps

*

The Rain Stone

Be glad of these freshwater tears,
Each pearled droplet some salty old sea-bullet
Air-lifted out of the waves, then laundered and sieved, recast as a soft bead and returned.
And no matter how much it strafes or sheets,
it is no mean feat to catch one raindrop clean in the mouth,
To take one drop on the tongue, tasting cloud pollen, grain of the heavens, raw sky.
Let it teem, up here where the front of the mind distils the brunt of the world.

*

The Mist Stone 

Who does it mourn? What does it mean, such
nearness, gathering here on high ground
while your back was turned, drawing its
net curtains around? Featureless silver screen, mist
is water in its ghost state, all inwardness,
holding its milky breath, veiling the pulsing
machines
of great cities under your feet, walling you
into these moments, into this anti-garden
of gritstone and peat. Given time the edge of
your being will seep into its fibreless fur;
You are lost, adrift in hung water
and blurred air, but you are here.

*

The Dew Stone 

The tense stand-off
of summer’s end,
the touchy fuse-wire
of parched grass,
tapers of bulrush and reed,
any tree
a primed mortar of tinder,
one spark enough to trigger
a march on the moor
by ranks of flame.
Dew enters the field
under cover of night,
tending the weary and sapped,
lifting its thimble of drink
to the lips of a leaf,
to the stoats’ tongue,
trimming a length
of barbed-wire fence
with liquid gems, here
where bog-cotton
flags its surrender
or carries its torch
for the rain.
Then dawn, when sunrise
plants its fire-star
in each drop, ignites
each trembling eye.

*

The Puddle Stone 

Rain-junk
Sky-litter
Some May mornings
Atlantic storm-horses
clatter this way,
shedding their iron shoes
in potholes and ruts,
shoes that melt
into steel grey puddles
then settle and set
into cloudless mirrors
by noon.
The shy deer
of the daytime moon
comes to sip from the rim
But the sun
likes the look of itself,
stares all afternoon,
Its hard eye
Lifting the sheen
from the glass,
turning the glaze
to rust.
Then we don’t see things
for dust.

*

The Beck Stone

It is all one chase.
Trace it back the source
might be nothing more than a teardrop
squeezed from a Curlew’s eye,
then follow it down to the full-throated roar
at its mouth - a dipper strolls the river
dressed for dinner in a white bib.
The unbroken thread of the beck
with its nose for the sea
all flux and flex, soft-soaping a pebble
for thousands of years, or here
after hard rain, sawing the hillside in half
with its chain. Or here, where water unbinds
and hangs at the waterfall’s face, and
just for that one, stretched white moment
becomes lace.


* Lidia Rocha (Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires, 1959). Reside en Buenos Aires. Profesora de Literatura, escritora y difusora cultural. Publicó los libros de poesía Aves migratorias, Roma, Así la vida de nuestra primavera y Soltar la casa. En ensayo, El lenguaje del amor en la poesía de San Juan de la Cruz. 

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Esta segunda Encuesta Lírica permite la inclusión de cualquier libro de poesía o poemas sueltos, de cualquier época, leídos en los distintos "soportes", el año pasado, y no solo de los libros de poetas argentinos publicados en ese período.