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sábado, febrero 08, 2025

Evgeni Evtushenko / ¡Ánimo, muchachos!



Yo era cruel,
                   desenmascaraba con brío,
sin preocuparme de mis propios defectos.
Me parecía
                  que a la gente enseñaba
cómo hay que vivir
                             y que la gente aprendía.
Pero
empecé a perdonar...
                               ¡Signo alarmante!
Y cierta vez, en una intervención mía,
una encantadora ayudante de laboratorio con gafas
me dijo que yo veía las cosas con liberalidad.

Vienen muchachos
                             altivos y autoritarios.
Apretando sus tiernos puñitos,
con el sofoco del placer supremo,
intrépidamente desenmascaran
 mis debilidades.

¡Ánimo, muchachos!
                                ¡Ánimo!
                                             ¡Sed firmes!
Sencillamente, soy mayor que vosotros en saber.
Al dejar de ser crueles con los demás,
dejamos de ser jóvenes.
Avergonzado,
                     me doy cuenta
                                 de que soy más listo.
Vosotros sois menos razonables,
                                                 pero no es nada malo,
porque hasta en vuestra injusticia
sois justos a veces. 

¡Ánimo, muchachos!
                                Pero sabed
                                               que cuando seáis mayores
y juréis no volver a equivocaros,
os cansaréis de vuestra propia crueldad
y poco a poco seréis más bondadosos.
Otros muchachos
                           altivos y autoritarios
vendrán
           apretando sus tiernos puñitos
con el sofoco del placer supremo
y arremeterán
contra vuestras debilidades.
Y
  os profetizo
                  que sufriréis,
y llegaréis a enseñar los dientes de rabia,
pero, a pesar de todo, conseguiréis tener
el valor de decir,
                    por mucho que os cueste:
¡Ánimo, muchachos!

La lancha de enlace, 1966

Evgeni Evtushenko (Zima, Rusia, 1932-Tulsa, Estados Unidos, 2017), Biblioteca Libre Omegalfa, Cuaderno de Poesía a Social n° 56, noviembre de 2013
Versión de Jesús López Pacheco sobre la traducción directa del ruso de Natalia Ivanova

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Foto: Evgeni Evtushenko, Festival de Poesía de Medellín, Colombia, 2010, Raúl Arboleda/ France Presse/ Getty Images

sábado, julio 25, 2020

Evgeni Evtushenko / Dos ciudades

























Soy un tren
que hace años corre
entre la ciudad Sí
y la ciudad No.
Mis nervios están tendidos
como cables
entre la ciudad No
y la ciudad Sí.

Todo está muerto y asustado en la ciudad No,
igual a un despacho empapelado de tristeza.
Por las mañanas enceran con bilis su parquet,
los sofás están hechos de falsedad y las paredes de desgracias.
Los retratos miran con sospecha,
cada objeto parece enojado.
Acá jamás se te dará un buen consejo,
ni un ramo de flores, ni un simple saludo.
Las máquinas de escribir teclean en respuesta:
"No-no-no...
no-no-no...
no-no-no..."
Y cuando se apagan las luces,
se inicia la lúgubre danza de los fantasmas.
Jamás, ni aunque te mueras, se te dará el boleto
para escapar de la negra ciudad No...

En cambio, la vida en la ciudad Sí
es un canto de mirlo.
No tiene paredes, es como un nido.
Las estrellas quieren caer en las manos de cualquiera
y otros labios, sin avergonzarse, solicitan tus labios
mientras murmuran: "no te preocupes..."
La incitante reseda pide ser arrancada,
mugiendo los rebaños ofrecen su leche,
nadie mira con recelo,
adonde quieras ir, te llevarán de inmediato,
trenes, aviones, barcos,
y, con rumor de años, corre el agua susurrando:
"Sí-sí-sí...
sí-sí-sí...
sí-sí-sí..."
Sólo que a veces es aburrido
que todo se me dé sin esfuerzo
en esta ciudad Sí multicolor y radiante.

¡Es mejor ir y venir
hasta el fin de mis días
entre la ciudad Sí
y la ciudad No!
¡Mejor tener los nervios tensos,
como cables,
entre la ciudad No
y la ciudad Sí!

Evgeni Evtushenko (Zima, Rusia, 1932-Tulsa, Estados Unidos, 2017), Animales en Bruto, 31 de octubre de 2014
Versión de Natalia Litvinova

Otra Iglesia Es Imposible - La Poeteca -  El Cultural -  Carol Channing Net - El Nacional, Caracas - La Jiribilla - A Media Voz - Fausto Marcelo Ávila - Festival de Poesía de Medellín - Vallejo & Co.
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Foto: LDPR-Mytishchi

jueves, diciembre 22, 2016

Evgeni Evtushenko / La abuela



















Meditando en los años
recuerdo
cómo los hogares vivieron esperando,
cómo las tormentas del cuarenta y uno
se abatieron sobre la pequeña estación Zimá.
No me cayó, por cierto,
el maná del cielo.
Por aquel tiempo
me congelaba
aguardando en las colas.
Mamá estaba en el frente
y yo vivía solo con mi abuela
que era una autoridad del soviet local.
Cubierta la cabeza con su viejo pañuelo,
botas de hombre,
capote militar
y un viejo portafolios bajo el brazo.
Abarcando toda la maldad del mundo
me hablaba con odio
de un desertor capturado
y de los que robaban
el cereal.
Su palabra asustaba
cuando la saludaban,
y por algo le huía
el borracho contable.
Pero a veces,
a la hora de la breve pausa,
comenzaba de pronto a cantar
mientras avivaba el fuego.
Junto con mi banda de la estación Zimá
me sentaba con mis compañeros.
Ella contaba con voz alegre y doliente,
con una ansiosa lejanía en los ojos,
de huelgas,
de victorias,
de luchas clandestinas,
de cárceles
y amigos fusilados.
Furiosa la tormenta golpeaba la ventana,
pero,
quitándose los lentes
montados en carey,
nos cantaba suavemente
sobre la gran batalla final.
Le hacían eco
y brillaban asombrados
los ojos de la impaciente compañía.
En Siberia los chicos cantaban la “Varsoviana”
y los alemanes
se retiraban de Moscú.

Evgeni Evtushenko (Zima, Rusia, 1932-Tulsa, Estados Unidos, 2017), No he nacido tarde, Ediciones La Rosa Blindada, Buenos Aires, 1967
Traducción de José Luis Mangieri
Envío de Jonio González

martes, febrero 02, 2016

Evgeni Evtushenko / Kossuety

















Extraño a los duros dogmas
se levanta ante mí
un fresco
con ángeles y santos
disolutos
e innobles.
Mas yo entiendo
que el fresco no es
parte de la iglesia
sino al revés.
Ladó Gudiashvili
dejó en el muro
hombres que al cielo no subieron
por sus pecados.
Ni fue cínico
ni calumniador.
Estaba hecho de la misma pasta.
Tanto fue un pecador
como un dios,
y nosotros,
pintores,
poetas,
hacedores de profundas transformaciones
¡cuántos muros hemos pintado
como el de esta iglesia de Kossuety!
Nosotros,
los hipócritas pintorzuelos,
con astucia aceptamos
sus encargos
para después burlarnos de los señores
poniéndolo todo al revés.
Soportando los ataques del enemigo
(también con riesgo de la piel)
pintamos a los ángeles como hombres
y en los hombres hemos visto dioses.

Evgeni Evtushenko (Zima, Rusia, 1932-Tulsa, Estados Unidos, 2017), No he nacido tarde, Ediciones La Rosa Blindada, Buenos Aires, 1967
Traducción de José Luis Mangieri
Envío de Jonio González
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martes, junio 02, 2015

Evgeni Evtushenko / No te des prisa



Date prisa, ven pronto junto a mí,
Si estoy lejos, si no hallo una salida,
Si hay nubes de tristeza en mi ventana,
Si mi vida es como una pesadilla.

Date prisa, si ves que estoy dolido,
Date prisa, si estoy callado y triste,
Date prisa, si añoro a algún amigo,
Date prisa, ven pronto junto a mí…

No te des prisa, cuando está
Lejos la pena, y estás a mi lado,
Dicen que “sí” las hojas y las aguas,
Las luces, y los trenes, y los astros…

No te des prisa, cuando se miran las miradas,
No te des prisa, cuando no hace falta la prisa,
No te des prisa, cuando el mundo está callado,
No te des prisa…

Evgeni Evtushenko (Zima, Rusia, 1932-Tulsa, Estados Unidos, 2017))
Traducción de Pablo Anadón
Córdoba, 31-V-15


НЕ СПЕШИ 

Ты спеши, ты спеши ко мне, 
Если я вдали, если трудно мне, 
Если я словно в страшном сне, 
Если тень беды в моём окне… 

Ты спеши, когда обидят вдруг, 
Ты спеши, когда мне нужен друг,
Ты спеши, когда грущу в тиши, 
Ты спеши, ты спеши…

Не спеши, не спеши, когда 
Мы с тобой вдвоём и вдали беда, 
Скажут "да" листья и вода, 
Звёзды, и огни, и поезда… 

Не спеши, когда глаза в глаза… 
Не спеши, когда спешить нельзя… 
Не спеши, когда весь мир в тиши… 
Не спеши, не спеши…
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Foto: Evgueni Evtushenko, Estados Unidos,  1993 Infobae/Reuters


act. 2019