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miércoles, diciembre 18, 2019

Hamutal Bar Josef / Nombres
















Nombres y más nombres multiplicados, triturados, melodiosos,
quien los pronuncia relincha como un caballo que llora en sueños.
Nombres de calles, compañeros de escuela y sus hermanas,
quien los pronuncia penetra en el espacio del clamor
Nombres que revolotean por el aire y cantan con rara insistencia,
como preservando un sitio prohibido,
más allá de la risa y el llanto –
Así sonaban las conversaciones de mis padres con sus paisanos
acerca de lo que fue.

Hamutal Bar Josef (Kibbutz Tel Yosef, Israel, 1940), El lugar donde duele, Vaso Roto, Madrid, 2013
Traducción del hebreo de Mario Wainstein y Florinda F. Goldberg
Envío de Jonio González

Vaso Roto  - Poetas Siglo XXI - Poemas del Alma - M'Sur - IsraelinMexico/YouTube
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Foto: Cátedra Primo Levi, Universidad de Guadalajara

jueves, marzo 03, 2016

Amir Or / Los bárbaros (segundo round)














No fue en vano que esperáramos a los bárbaros
no fue en vano que nos reuniéramos en la plaza de la ciudad.
No fue en vano que nuestros grandes hombres lucieran sus trajes de gala
y que ensayaran sus discursos para la ocasión.
No fue en vano que destruyéramos nuestros templos
y que erigiéramos otros para sus dioses;
quemamos nuestros libros como era debido
ya que no ofrecían nada para ellos.
Como auguró la profecía, llegaron los bárbaros
y recibieron las llaves de la ciudad de las manos del rey.
Pero cuando llegaron se vistieron con las prendas de nuestra tierra,
y sus costumbres eran las costumbres del Estado;
cuando ellos nos dieron órdenes en nuestro idioma
ya no supimos cuándo habían llegado los bárbaros.

Amir Or (Tel Aviv, 1956), Círculo de poesía, año 6, México, 6 de mayo de 2013
Traducción del hebreo: Karla Koreas
Envío de Jonio González
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lunes, agosto 17, 2015

Dan Pagis / Europa, tarde














En el cielo flotan violines
y un sombrero de paja. Perdón, ¿qué año es?
alrededor de treinta y nueve y medio, es aún temprano, temprano,
podemos apagar la radio,
he aquí que les presento el viento marino, el viento vivaz de la costanera,
tan pero tan travieso,
que se arremolina bajo las faldas acampanadas, que castiga
periódicos preocupados: ¡Tango! ¡Tango!
y el parque resuena de sonidos,
beso su mano, Madame,
su mano delicada
como guante de cuero blanco,
todo se ordenará
en el sueño,
no se inquiete en demasía, Madame,
aquí esto no sucederá jamás,
usted  verá
aquí jamás.

Dan Pagis (Bucovina, Rumania, 1930 - Jerusalén, 1986)
Versión del hebreo de Luisa Futoransky y Marta Teitelbaum
Envío de Luisa Futoransky
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domingo, agosto 16, 2015

Hamutal Bar Josef / Como una hoja



Como esa hoja, la de allá arriba,
que el sol vuelve traslúcida
al traspasarla por completo
y salir del lado de la sombra.
Como esa hoja embriagada de fulgor
que no deja de brillar en el cielo,
que no cesa.
Dentro de esta oscura ola de polvo recuerda
que eres como esa hoja en la luz.

Hamutal Bar Josef (Kibbutz Tel Yosef, Israel, 1940), El lugar donde duele. Antología poética 1970-2000, Vaso Roto, México D.F.-Madrid, 2013
Traducción de Mario Wainstein y Florinda F. Goldberg
Envío de Jonio González




martes, junio 16, 2015

Hamutal Bar Yosef / Reaparece el sol













Reaparece el sol
a nuestras espaldas
sosteniendo un enorme manto de luz, dispuesto
a ayudarnos nuevamente a cobijarnos en él,
pero no todos a la vez.
Sólo las ofensas aún queman
las entrañas de la tierra,
que no puede conciliar el sueño
sin halagos y víctimas propiciatorias.
Oye: tras las tinieblas cantan
las espigas de trigo, o de arroz, o de maíz,
cuya ingestión calma un poco
las nostalgias y la ira.

Hamutal Bar Yosef (Galilea, Israel, 1940), El lugar donde duele, Vaso Roto, Madrid-México D.F., 2012
Trad. de Mario Wainstein y Florinda Goldberg
Envío de Jonio González

domingo, enero 11, 2015

Hamutal Bar Yosef / Dos poemas













He olvidado cómo se grita

He olvidado cómo se grita y en qué idioma.
Eterna sospechosa de anunciar falsos lobos
silbo acostada de espaldas en multitud de flautas
una misma canción hueca
y con ojos vidriosos de sabiduría contemplo
cómo las ovejas se devoran entre sí.

La pluma y el pincel

La pluma de la ofensa es mucho más potente
que el pincel del placer.
Su roce agudo hiende el mapa
con los punzantes ángulos del recuerdo.
El pincel del placer navega en un lago interminable
entre islas que cantan con voz de alto y soprano,
se mueve con la liviandad de un niño corriendo en cubierta,
extiende redondeadas capas de acuarela
casi transparentes que han de desteñirse mañana.
Dibuja el mapa de otro país.

Hamutal Bar Yosef (Galilea, Israel, 1940), El lugar donde duele, Vaso Roto, Madrid-México D.F., 2012
Trad. de Mario Wainstein y Florinda Goldberg
Envío de Jonio González
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Foto: Hamutal Bar-Yosef  Dan Porges/ Cosmpoética/M'Sur

miércoles, diciembre 31, 2014

Jaim Guri / Poema del año nuevo



















Y bien, no es ésta la ruta
por la que se disponen las líneas enemigas,
las extranjeras lenguas
o el pasmo.

Nada hemos hecho – mi voz o yo –
por estos pactos de distanciamiento.
Marcho hacia allí y no me matan.
Llego, finalmente, a una casa.
Me detengo y golpeo a la puerta.

Aquellos que perdonan dicen “lo que pasó, pasó”.
Y yo regreso. Vuelvo.
Aquellas que perdonan se verán, tarde o temprano
apostadas en un balcón.
Hay una ventana que no es negra
y una carta que el correo no ha extraviado:
si no ha llegado hoy, de seguro mañana.

Todas las ciudades  se abrieron esta noche:
no hay asedios ni clausuras.
Vendrán, con el ocaso, las visitas
y yo seré uno más.
En todas las ventanas surgen y se expanden
las filiales de la pena.
Muchas palabras peregrinarán
desde las tierras del silencio y de la muerte.

Florecerán las celosías
y girarán sobre sus goznes
los portales.

Jaim Guri (Tel Aviv, 1923 - Jerusalén, 2018) en De-canta-sión
Traducción: Gerardo Lewin

miércoles, julio 23, 2014

Jaim Guri / Me parece...












Me parece estar guardando los muros de una ciudad
que murió hace ya mucho tiempo.

La luz que ahora me alumbra
es el resto de otra que se apagó hace mucho.

Paseo entre las cosas que relegó el tiempo,
y camino.
Ellas viven fuera del tiempo que se desvanece en el reloj.

Ellas vuelven a mí, vuelven a vivir lentamente en mí,
junto a los ceniceros,
junto a las frías tazas de café.

Camino mucho y adivino
y gozo de la duda.

Pero guardo los muros de una ciudad que murió hace ya mucho.

Jaim Guri (Tel Aviv, 1923 - jerusalén, 2018), "Poesía hebrea moderna", La Semana Publicaciones, Jerusalem, 1987
Traducción de Arie Comey
Envío de Jonio González

lunes, junio 03, 2013

Poemas elegidos, 3

Luisa Futoransky
(Buenos Aires, 1939)

Escrito con lápiz en el vagón sellado, de Dan Pagis
Pucha, ni de vieja puedo conformarme a las consignas, me puse la mano en el corazón y de veras me veo reducida a hacer lo que siempre hago, juntar retazos y confeccionar con ellos mi manto de atravesar lo más rudo del invierno. Los versos que modifican, conforman, hacen respirable la vida, suelen estar siempre con uno, y según las circunstancias se evidencian más que otros. Digamos que los continuos que asoman con mayor porfía en este tramo de mi camino son tu madre que te quiere, Naomi, esa pobre Naomi que después de haberse muerto en el loquero a las dos semanas llevó en andas el Kaddish de su hijo Allen G., no vas a dejar sola a la pobre Lou, línea de Nosotros dos aún de Henri Michaux con la que desde siempre mi soledad se identifica, y un texto muy breve que cuando creí que había oído todo y leido tanto sobre el Holocausto, me golpeó en pleno rostro: Lo traduje con una amiga, Marta Teitelbaum, del hebreo. El poeta se llamaba Dan Pagis y el poema está grabado en polaco, hebreo e inglés en la estela conmemorativa del campo de exterminio de Balzanek:


Escrito con lápiz en el vagón sellado

Aquí en este envío

yo Eva

con mi hijo Abel

si ven a mi hijo mayor

Caín hijo de Adán

díganle que yo


Dan Pagis (Rumania, 1930-Israel, 1986)


Foto: Luisa Futoransky en el Salón del Libro de París, 2013, por Daniel Mordzinski

martes, septiembre 11, 2012

David Rokeah / Sólo ojos, Aquellas palabras


Sólo ojos

La repentina coincidencia. Una hora
arrancada del tiempo se cita
con otra hora. Años
trashojados como un libro
leído una y otra vez.
Una vieja dirección
y un número de teléfono. Ojos
que sólo han visto ojos.

en la revista Encounter, Londres, julio de 1981


Aquellas palabras

Aquellas palabras estaban cargadas de silencio
y el silencio era una red enmarañada
en aguas oscuras. Hay cazadores
y cazados. Yo no hablo en enigmas.
Mi mano busca las tuyas.
La noche está callada.

de Eyes in the Rock: Selected Poems of David Rokeah, Rapp & Whiting, Londres, 1968

David Rokeah (Lvov, Polonia, 1916-Duisburg, Alemania, 1985, radicado en Palestina en 1934)
Versiones desde el inglés por Jonio González


Only eyes

The sudden coincidence. An hour
torn out of time makes an appointment
with another hour. Years
leafed through like a book
read again and again.
An old address
and a telephone number. Eyes
which have seen only eyes.

(Trad. del hebreo por Ruth y Matthew Mead)


Those words

Those words were heavy with silence
and the silence a tangled net
on dark waters. There are hunters
and hunted. I do not speak in riddles.
My hand seeks yours.
The night is wordless.

(Trad. del hebreo por Tamar Sachs)
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Ilustración: Weilheim-Marienplatz, 1909, Vassily Kandisnky

martes, abril 17, 2012

David Rokeah / Dos poemas

Murciélago

No le des la vuelta a tu piel. La noche
protege todo cuanto es moreno, asfalto
que cubre los granos de arena resecos por el sol.
Mira las cosas del mundo en su conjunto como son.
Aprende del murciélago que encuentra restos
de un antiguo murciélago entre los olivos
y no pregunta cuándo vivió.
El relámpago que ha iluminado tu rostro
ha captado la imagen de los olivos también y alcanzado
los árboles jóvenes. Aprende a ver
las cosas con su propia luz.

de Eyes in the Rock: Selected Poems of David Rokeah, Rapp & Whiting, Londres, 1968



Pregunta

Escrito una vez más en la arena tras la lluvia.
Grabado una vez más sobre la roca que emerge del mar.
Lo que las estrellas escriben en la arena
en una noche sin estrellas, si es que algo escriben.
Pregunta a los cardos en su desenfrenado florecer
pregunta al camaleón que toma un atajo
cruzando la pared de tu casa
pregunta al viento que llega del Sahara
y va hacia el río Hiddekel
pregunta a las olas que regresan del mar
y a las olas que no regresan
pregúntate a ti mismo.

en la revista Encounter, Londres, marzo de 1982

David Rokeah (Lvov, Polonia, 1916-Duisburg, Alemania, 1985, radicado en Palestina en 1934)
Versiones desde el inglés por Jonio González


Bat

Do not turn your skin. The night
protects whatever is dark-skinned, asphalt
that covers the sun-stricken grains of sand.
See the things of the bodily world as they are.
Learn from the bat that found remains
of an ancient bat among the olive trees
and did not ask when it lived.
The lightning that flash-lit your face
took the olive tree's picture too and struck
the saplings. Learn to see
things in their own light.

(Trad. del hebreo por Michael Hamburger)

Ask 


Written once more in the sand after rain.
Scratched once more on the stone emerging from the sea.
What do stars write on the sand
in a night without stars -if they write at all.
Ask the thistles in their unbridled blossoming
ask the chamaleon taking a short-cut
across the wall of your house
ask the wind which comes from the Sahara
and goes to the river Hiddekel
ask the waves that return from the sea
and the waves that do no return
ask yourself.

(Trad. del hebreo por Ruth y Matthew Mead)
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Foto: David Rokeah en The Institute for the Translation of Hebrew Literature