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sábado, mayo 20, 2023

Dino Campana / De "Cantos órficos", 6




Imágenes del viaje y la montaña

. . . . . . después de que en la sorda lucha nocturna
La segunda alma más poderosa consiguió romper 
                                                  [nuestras cadenas
Nos despertamos llorando y era el azul de la mañana:
Como sombras de héroes velejábamos:
Del alba sin sombras en los puros silencios
Del alba
En los puros pensamientos
Sin sombras
Del alba sin sombras:
Llorando: jurando nuestra fe al azul
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
Parece que la mujer pálida está sentada aún joven
Sobre la última cuesta cerca de la casa antigua:
Delante de ella los valles se desanudan inciertos 
Hacia las soledades altas de los horizontes:
La gentil canosa escucha cantar al cuco.
Y el simple corazón experimentado por los años
A las melodías de la tierra
Escucha quieto: las notas
Llegan, continuas ambiguas como en un velo de seda.
De selvas oscuras el arroyo
Surge y en tórpidos remolinos el claustro de rocas
Lame y envuelve aéreo celeste…
Y más lento el cuco cuela dos notas veladas 
En el silencio azulado
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
El aire se ríe: la trompeta en el valle y los montes
Suena: la masa de los corredores
Se deshace: tiene vivo ímpetu: nuestros corazones
Palpitan: y gritan y atraviesan los puentes.
Y de las alturas a los infinitos albores
Atentos, bajan trepidantes por los montes,
Trémulos y vagos en las vivas fuentes,
Los ecos de nuestros dos sumisos corazones… 
Han atravesado en largo desfile:
En el aire no sé cuál canto de Bacco.
Suben: y detrás de ellos el monte se estremece:
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
Y se distingue su verde canto.
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
Andar, de las aguas a los remolinos, por la pendiente 
Valle, en el sordo murmurar rozado:
Seguir un ala cansada por la pendiente 
Valle que golpea y vuelve: desolado
Andar por valles, hasta que en azulosa 
Serenidad, de las ásperas rocas salió
Un Burgo gris y varios elevarse
Al alterno pensamiento que aparece y desaparece,
Sobre el árido sueño, ¡sereno!
O como si el arroyo que cae
Y descansa en el azul igual,
Si aquel a tus murallas se curva 
El alma a la nada en su andar fatal,
Si a tus murallas en paz cristalina 
Tender pudiera, en una paz igual,
Y el recuerdo reflejarse de una divina
Serenidad perdida ¡o tu inmortal
¡Alma! ¡o Tú!
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
La cosecha, pactada por el misterioso coro
Del viento, en largas vías olas tranquilas
Muda y gloriosa para mis pupilas
Disuelve el vientre de las luces de oro.
¡Oh Esperanza! ¡Oh Esperanza! a miles a miles
¡Resplandecen en el verano los frutos! un coro
Que es un encanto, es su murmullo, canoro
¡Que vive por miríadas de pavesas!...
---
He aquí la noche: y hela aquí para velarme 
Y luces y luces: y yo lejano y solo:
Quieta está la cosecha, hacia el infinito
(Quieto está el espíritu) van mudos carmes
En la noche: en la noche: quiero decir: Solo
Sombra que vuelve, que había muerto…

Dino Campana (Marradi, Italia, 1885 - Scandicci, Italia, 1932), Dino Campana Suramericano. Cantos órficos, Abisinia, Buenos Aires, 2022
Traducción de Antonio Nazzaro 















Foto: El joven Dino Campana Abisinia/Università di Macerata


IMMAGINI DEL VIAGGIO E DELLA MONTAGNA

. . . . . . poi che nella sorda lotta notturna
La più potente anima seconda ebbe frante le
                                               [nostre catene
Noi ci svegliammo piangendo ed era l’azzurro mattino:
Come ombre d’eroi veleggiavano:
De l’alba non ombre nei puri silenzii
De l’alba
Nei puri pensieri
Non ombre
De l’alba non ombre:
Piangendo: giurando noi fede all’azzurro
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
Pare la donna che siede pallida giovine ancora
Sopra dell’erta ultima presso la casa antica:
Avanti a lei incerte si snodano le valli
Verso le solitudini alte de gli orizzonti:
La gentile canuta il cuculo sente a cantare.
E il semplice cuore provato negli anni
A le melodie della terra
Ascolta quieto: le note
Giungon, continue ambigue come in un velo di seta.
Da selve oscure il torrente
Sorte ed in torpidi gorghi la chiostra di rocce
Lambe ed involge aereo cilestrino...
E il cuculo cola più lento due note velate
Nel silenzio azzurrino
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
L’aria ride: la tromba a valle i monti
Squilla: la massa degli scorridori
Si scioglie: ha vivi lanci: i nostri cuori
Balzano: e grida ed oltrevarca i ponti.
E dalle altezze agli infiniti albori
Vigili, calan trepidi pei monti,
Tremuli e vaghi nelle vive fonti,
Gli echi dei nostri due sommessi cuori...
Hanno varcato in lunga teoria:
Nell’aria non so qual bacchico canto.
Salgono: e dietro a loro il monte introna:
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
E si distingue il loro verde canto.
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
Andar, de l’acque ai gorghi, per la china
Valle, nel sordo mormorar sfiorato:
Seguire un’ala stanca per la china
Valle che batte e volge: desolato
Andar per valli, in fin che in azzurrina
Serenità, dall’aspre rocce dato
Un Borgo in grigio e vario torreggiare
All’alterno pensier pare e dispare,
Sovra l’arido sogno, serenato!
O se come il torrente che rovina
E si riposa nell’azzurro eguale,
Se tale a le tue mura la proclina
Anima al nulla nel suo andar fatale,
Se alle tue mura in pace cristallina
Tender potessi, in una pace uguale,
E il ricordo specchiar di una divina
Serenità perduta o tu immortale
Anima! o Tu!
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
La messe, intesa al misterioso coro
Del vento, in vie di lunghe onde tranquille
Muta e gloriosa per le mie pupille
Discioglie il grembo delle luci d’oro.
O Speranza! O Speranza! a mille a mille
Splendono nell’estate i frutti! un coro
Ch’è incantato, è al suo murmure, canoro
Che vive per miriadi di faville!...
---
Ecco la notte: ed ecco vigilarmi
E luci e luci: ed io lontano e solo:
Quieta è la messe, verso l’infinito
(Quieto è lo spirto) vanno muti carmi
A la notte: a la notte: intendo: Solo
Ombra che torna, ch’era dipartito...

jueves, enero 02, 2020

Dino Campana / de "Cantos órficos", 5






















La quimera

No sé si entre rocas tu pálido
Rostro se me apareció o sonrisa
De lejanías ignotas
Fuiste, la inclinada ebúrnea
Frente fulgente y joven
Hermana de la Gioconda:
O de las primaveras
Apagadas, por místicas palideces
Oh Reina oh Reina adolescente
Pero por tu ignoto poema
De goce y de dolor
Música joven exangüe,
Sellado con líneas de sangre
En el círculo de los labios sinuosos,
Reina de la melodía:
Por la virginal cabeza
Reclinada, yo, poeta nocturno
Velé las estrellas vivas en los piélagos del cielo,
Yo por tu dulce misterio
Yo por tu devenir taciturno
No sé si la llama pálida
Fue de los cabellos el vivo
Signo de su palidez,
No sé si fue un dulce vapor,
Dulce sobre mi dolor,
Sonrisa de un rostro nocturno:
Miro las blancas rocas las mudas fuentes de los vientos
Y la inmovilidad de los firmamentos
Y las hinchadas riberas sollozantes
Y las sombras del trabajo humano curvadas allá en los montes glaciares
Y todavía por tiernos cielos lejanos claras sombras ligeras
     te llamo te llamo Quimera.

[1914]

Dino Campana (Marradi, Toscana, Italia, 1885-Scandicci, Toscana, Italia, 1932), Canti orfici, Einaudi, Turín, 2006
Versión de Jorge Aulicino

Imagen: Dino Campana por Franco Gentilini en la portada de La Fiera Letteraria, Milán, 23 de febrero de 1967, reproducida en la web Dino Campana





















La chimera

Non so se tra roccie il tuo pallido
Viso m’apparve, o sorriso
Di lontananze ignote
Fosti, la china eburnea
Fronte fulgente o giovine 
Suora de la Gioconda:
O delle primavere
Spente, per i tuoi mitici pallori
O Regina o Regina adolescente:
Ma per il tuo ignoto poema                   
Di voluttà e di dolore
Musica fanciulla esangue,
Segnato di linea di sangue
Nel cerchio delle labbra sinuose,
Regina de la melodia:
Ma per il vergine capo
Reclino, io poeta notturno
Vegliai le stelle vivide nei pelaghi del cielo,
Io per il tuo dolce mistero
Io per il tuo divenir taciturno.    
Non so se la fiamma pallida
Fu dei capelli il vivente
Segno del suo pallore,
Non so se fu un dolce vapore,
Dolce sul mio dolore,   
Sorriso di un volto notturno:
Guardo le bianche rocce le mute fonti dei venti
E l’immobilità dei firmamenti
E i gonfii rivi che vanno piangenti
E l’ombre del lavoro umano curve là sui poggi algenti
E ancora per teneri cieli lontane chiare ombre correnti
E ancora ti chiamo ti chiamo Chimera.

---
CONTROVERSIA SOBRE UNA FOTO

Se supone que Dino Campana integra un grupo del quinto año del colegio E. Torricelli, de Faenza, fotografiado en 1901. Un recorte de esa foto se convirtió en uno de los pocos retratos de Campana. Sin embargo, el profesor Stefano Drei demostró que no se trata de él sino de otro alumno, Filippo Tramonti, quien trabajó luego como secretario de un juzgado y murió en 1945. Los detalles de la investigación fueron publicados en la página de Storia Faentina. A simple vista, este recorte se hace dudoso en la comparación con las pocas fotos de Campana que se conservan y se dan por buenas. Es también dudoso que a sus 15 años Campana tuviera esta apariencia. Tramonti tenía tres años más. 





jueves, diciembre 26, 2019

Dino Campana / De "Cantos órficos", 4















Jardín otoñal
(Florencia)

Al jardín espectral al lauro mudo
De las verdes guirnaldas
A la tierra otoñal
¡Un último saludo!
A las áridas pendientes
Ásperas rojizas en el extremo sol
Confusa de rumores
Roncos grita la lejana vida:
Grita al moribundo sol
Que ensangrienta los canteros
Se oye una fanfarria
Que sube desgarrante: se pierde el río
En las arenas doradas: en el silencio
Están las blancas estatuas hacia los puentes
Vueltas: y las cosas ya no son pías.
Y desde el fondo del silencio como un coro
Tierno y grandioso
Surge, y anhela en lo alto mi balcón:
Y en aroma de aéreo laurel,
En aroma de agrio laurel languideciente
Entre las estatuas inmortales del ocaso
Se me aparece ella, presente.

[1914]

Dino Campana (Marradi, Toscana, Italia, 1885-Scandicci, Toscana, Italia, 1932), Canti orfici, Einaudi, Turín, 2006
Versión de Jorge Aulicino

Otra Iglesia Es Imposible - Web Archive - Wikipedia It - Poeticus - Storia Faentina - Il Club degli Autori - Mito - Buenos Aires Poetry - Letras Libres - Letralia - Levadura

Foto: Dino Campana, manicomio de Castel Pulci, Toscana, 1930 Historia Faentina en Facebook


Giardino autunnale
(Firenze)

Al giardino spettrale al lauro muto
De le verdi ghirlande
A la terra autunnale
Un ultimo saluto!
A l'aride pendici
Aspre arrossate nell'estremo sole
Confusa di rumori
Rauchi grida la lontana vita:
Grida al morente sole
Che insanguina le aiole.
S'intende una fanfara
Che straziante sale: il fiume spare
Ne le arene dorate: nel silenzio
Stanno le bianche statue a capo i ponti
Volte: e le cose già non sono più piè.
E dal fondo silenzio come un coro
Tenero e grandioso
Sorge ed anela in alto al mio balcone: 
E in aroma d'alloro,
In aroma d'alloro aere languente,
Tra le statue immortali nel tramonto
Ella m'appar, presente.

miércoles, julio 06, 2016

Dino Campana / Furibundo













Yo la había abrazado.
Mientras afanoso por las ciegas ebriedades
En el umbral ciego iba a tientas
Y rápidos golpes repetía
Sobre la puerta de los eternos deleites:
De pronto, sobre mi espalda
Se alzó y volvió a caer martilleando sordo
Y rítmico su pie. Fue el recuerdo
Del instante fugaz, en la plenitud
Fantástica el llamado de la muerte.
Ardiendo desesperadamente entonces
Redoblé mis fuerzas ante aquel llamado
Fatídico y jadeando traspasé
La morada de la nada y de la ebriedad, altivo
Penetré, con fervor, alta la frente
Empuñando la garganta de la mujer
Victorioso en la mística fortaleza
En mi patria antigua, en la gran nada.

Dino Campana (Marradi, Italia, 1885 – Scandicci, Italia, 1932), Cantos órficos y otros poemas, traducción de Carlos Vitale, DVD Ediciones, Barcelona, 1999

Foto: Efecto de edición sobre una de las pocas fotos conocidas de Dino Campana


Furibondo

Abbracciata io l’aveva.
Mentre affannoso delle cieche ebbrezze
Sul limitare cieco brancolavo
E accelerati colpi replicavo
Sopra la porta di eterne dolcezze:
All’improvviso sopra la mia schiena
S’alzò e ricadde martellando sordo
E ritmico il suo piede. Fu il ricordo
Dell’attimo fuggente, nella piena
Fantastica l’appello della morte.
Ardendo disperatamente allora
Raddoppiai le mie forze a quell’appello
Fatidico e ansimando la dimora
Varcai del nulla e dell’ebbrezza, fiero
Penetrai, nel fervor alta la fronte
Impugnando la gola della donna
Vittorioso nel mistico maniero
Nella mia patria antica nel gran nulla.

lunes, julio 27, 2015

Dino Campana / Buenos Aires













La nave avanza lentamente
Por el gris de la mañana entre la niebla.
Sobre el agua amarillenta de un mar fluvial
Surge la ciudad gris y velada.
Se entra en un puerto extraño. Los emigrantes
Enloquecen, se apiñan furiosamente
En la áspera embriaguez de la lucha inminente.
De un grupo de italianos, que va vestido
De manera ridícula, a la moda
Bonaerense, arrojan naranjas
A los paisanos sorprendidos y gritando.
Un muchacho de andar ligerísimo
Prole de libertad, preparado para el salto
Los mira con las manos en la faja            
Multicolor e insinúa un saludo.
Pero muestran feroces los dientes los italianos.

Dino Campana (Marradi, Italia, 1885 – Scandicci, Italia, 1932), "Otros poemas", Cantos órficos y otros poemas, estudio preliminar y traducción de Antonio Aliberti, Epsilon Editora, Buenos Aires, 1986

Imagen: Efecto de vidriado sobre una foto de Dino Campana


Buenos Aires

Il bastimento avanza lentamente
Nel grigio del mattino tra la nebbia
Sull'acqua gialla d'un mare fluviale
Appare la città grigia e velata.
Si entra in un porto strano. Gli emigranti
Impazzano e inferocian accalcandosi
Nell'aspra ebbrezza d'imminente lotta.
Da un gruppo d'italiani ch'è vestito
In un modo ridicolo alla moda
Bonearense si gettano arance
Ai paesani stralunati e urlanti.
Un ragazzo dal porto leggerissimo
Prole di libertà, pronto allo slancio
Li guarda colle mani nella fascia
Variopinta ed accenna ad un saluto.
Ma ringhiano feroci gli italiani.

lunes, septiembre 08, 2014

Dino Campana / Oh poesía poesía poesía



Oh poesía poesía poesía
Surge, surge, surge
Por sobre la fiebre eléctrica del empedrado nocturno.
Suéltate de las elásticas silhouettes equívocas
Deslízate en el disparo, en el súbito alarido
Sobre la anónima fusilería monótona
De las voces incansables como olas
Chilla la ramera perversa en el cuadrivío
Porque el joven elegante le robó el perrito
Brinca una cocotte langosta
De una vereda a otra toda verde
Y desolla mi médula el rechinar ferroso del tranvía
Silencio - un gesto fulmíneo
Originó una lluvia de estrellas
De un costado que se doblega y roe bajo el golpe certero
En un manto de sangre aterciopelado y vigilante
Sigue el silencio. Comenta seco
Y sordo un revólver que anuncia
Y cierra otro destino.

Dino Campana (Marradi, 1885 – Scandicci, 1932), "Otros poemas", Cantos órficos y otros poemas, estudio preliminar y traducción de Antonio Aliberti, Epsilon Editora, Buenos Aires, 1986


O poesia poesia poesia

O poesia poesia poesia
Sorgi, sorgi, sorgi
Su dalla febbre elettrica del selciato notturno.
Sfrenati dalle elastiche silhouettes equivoche
Guizza nello scatto e nell'urlo improvviso
Sopra l'anonima fucileria monotona
Delle voci instancabili come i flutti
Stride la troia perversa al quadrivio
Poiché l'elegantone le rubò il cagnolino
Saltella una cocotte cavalletta
Da un marciapiedi a un altro tutta verde
E scortica la mie midolla il raschio ferrigno del tram
Silenzio - un gesto fulmineo
Ha generato una pioggia di stelle
Da un fianco che piega e rovina sotto il colpo prestigioso
In un mantello di sangue vellutato occhieggiante
Silenzio ancora. Commenta secco
E sordo un revolver che annuncia
E chiude un altro destino.


Foto: Hacia el monte Falterona. Enero de 1912. Desde la izquierda: Diego Babini, Dino Campana, Francesco Bossi, Giacomo Mazzotti, Achile Cattani, un salesiano no identificado. 

lunes, julio 28, 2014

Dino Campana / De "Cantos órficos", 3














Fantasía sobre un cuadro de Ardengo Soffici

Cara, zig zag anatómico que ensombrece
La pasión torva de una vieja luna
Que mira colgada del cielorraso
En una taberna café chantant
De América: la roja velocidad
De luces funámbula que tanguea
Española cinérea
Histérica en tango de luces se esfumó:
Que mira en el café chantant
De América
En el piano martillado tres
Llamitas rojas solas se encendieron.


Florencia
(Uffizzi)

Dentro de tus puentes multicolores
El Arno adivino, tranquilo se enarena
Y en reflejos sonoros quiebra apenas
Severos arcos entre un morir de flores.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Azul en el arco del intercolumnio
Tiembla rayado entre excelsos palacios:
Cándidas rayas en el azul; perdidos
Vuelos sobre blanca juventud en columnas.

Dino Campana (Marradi, 1885 – Scandicci, 1932), "Cantos órficos. La Verna", Cantos órficos y otros poemas, estudio preliminar y traducción de Antonio Aliberti, Epsilon Editora, Buenos Aires, 1986

Foto: Una imagen de Dino Campana, circa 1912. Fue puesta en cuestión en los últimos años


Fantasia su un quadro d’Ardengo Soffici 

Faccia, zig zag anatomico che oscura
La passione torva di una vecchia luna
Che guarda sospesa al soffitto
In una taverna café chantant
D’America: la rossa velocità
Di luci funambola che tanga
Spagnola cinerina
Isterica in tango di luci si disfà:
Che guarda nel café chantant
D’America:
Sul piano martellato tre
Fiammelle rosse si sono accese da sè.



Firenze
(Uffizii) 

Entro dei ponti tuoi multicolori
L’Arno presago quietamente arena
E in riflessi tranquilli frange appena
Archi severi tra sfiorir di fiori.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Azzurro l’arco dell’intercolonno
Trema rigato tra i palazzi eccelsi:
Candide righe nell’azzurro: persi
Voli: su bianca gioventù in colonne.

domingo, julio 27, 2014

Dino Campana / De "Cantos órficos", 2





Barcas amarradas

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Las velas las velas las velas
Que chasquean y azotan al viento
Que infla de vagas secuelas
Las velas las velas las velas
Que tejen y tejen: lamento
Voluble que la ola que extingue
En la ola voluble se apaga
En el último cruel estallido
Las velas las velas las velas


Fragmento
(Florencia)

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Y los piececitos marchaban armoniosos
Llevando los sombrerones batalleros
Que armaban de un ala los ojos fieros
De su sola languidez en la luz del día...
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

La Pascua era un febril campaneo...
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Dino Campana (Marradi, 1885 – Scandicci, 1932), "Cantos órficos. Poemas diversos y fragmentos", Cantos órficos y otros poemas, estudio preliminar y traducción de Antonio Aliberti, Epsilon Editora, Buenos Aires, 1986

Ilustración:  Retrato de Dino Campana basado en una foto de alrededor de 1912. Editorial Acquaviva., Italia, vía Fanpage

Barche amarrate
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 
Le vele le vele le vele
Che schioccano e frustano al vento
Che gonfia di vane sequele
Le vele le vele le vele
Che tesson e tesson: lamento
Volubil che l'onda che ammorza
Ne l'onda volubile smorza
N l'ultimo schianto crudele
Le vele le vele le vele


Frammento
(Firenze)

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
E i piedini andavano armoniosi
Portando i cappelloni battaglieri
Che armavano di un'ala gli occhi fieri
Del lor languore solo nel bel giorno
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 

Scampanava la Pasqua per la via...
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

lunes, octubre 14, 2013

Dino Campana / Mujer genovesa


















Tú me trajiste un poco de alga marina
en tus cabellos, y un perfume de viento,
que ha llegado desde lejos, grave
de ardor, y había en tu cuerpo bronceado
la divina
simplicidad de tus delicadas formas,
no amor ni congoja, un fantasma,
una sombra de la necesidad que ambula
inevitable y serena por el alma
y la diluye en dicha, en encanto, serena,
para que el viento del sudeste
pueda llevarla al infinito.
¡Qué pequeño y leve es el mundo en tus manos!

Dino Campana (Marradi, 1885 – Scandicci, 1932), Canti Orfici e altri scritti, Vallecchi, Firenze, 1952
Traducción de Guillermo Boido
---
Ilustración: Cubierta de Opere, TEA, Milán, 1989 Biblioteca Marucelliana

viernes, julio 18, 2008

Dino Campana / Poesía fácil





















Poesía fácil

Paz no busco, guerra no soporto
tranquilo y solo voy por el mundo en sueño
lleno de cantos sofocados. Anhelo
la niebla y el silencio en un gran puerto.

En un gran puerto lleno de velas leves
prontas a zarpar hacia el horizonte azul
dulces ondulando, mientras que el susurro
del viento pasa con acordes breves.

Y aquellos acordes el viento se los lleva
lejos sobre el mar desconocido.
Sueño. La vida es triste y yo estoy solo.

Oh cuándo, cuándo una mañana ardiente
mi alma se despertará en el sol
en el eterno sol, libre y rugiente.

Dino Campana (Marradi, 1885-Castel Pulci, 1932), datado entre 1907 y 1914. No incluido en la edición de 1914 de Canti orfici
Versión de J. Aulicino

Poesia facile
Pace non cerco, guerra non sopporto/tranquillo e solo vo pel mondo in sogno/pieno di canti soffocati. Agogno/la nebbia ed il silenzio in un gran porto.//In un gran porto pien di vele lievi/ pronte a salpar per l'orizzonte azzurro/dolci ondulando, mentre che il sussurro/del vento passa con accordi brevi.//E quegli accordi il vento se li porta/lontani sopra il mare sconosciuto./Sogno. La vita è triste ed io son solo.//O quando o quando in un mattino ardente/l'anima mia si sveglierà nel sole/nel sole eterno, libera e fremente.


Foto: S/D Wikimedia Commons/RAI

sábado, junio 28, 2008

Dino Campana / de "Cantos órficos"


de II. Retorno


subo (en el espacio, fuera del tiempo)

El agua el viento
La sanidad de las primeras cosas
El trabajo humano sobre el elemento
Líquido - la natura que conduce
Estratos de rocas sobre estratos - el viento
Que juguetea en el valle - y sombra del viento
La nube - la lejana advertencia
Del río en el valle -
Y la ruina del contrafuerte - el derrumbe
La victoria del elemento - el viento
Que juguetea en el valle.
Sobre el larguísimo valle que sube en escalera
La casita de piedra sobre fatigoso verde:
La blanca imagen del elemento.
La telúrica melodía de la Falterona*. Las ondas telúricas

Dino Campana (Marradi, 1885 – Scandicci, 1932), "La Verna", Canti orfici
Versión de J. Aulicino.

* El monte Falterona y la campiña circundante, a la que se refiere Campana, son hoy el Parco Nazionale delle Foreste Casentinesi, Monte Falterona e Campigna, que se extiende en la Emilia-Romaña y en la Toscana, centro-norte de Italia. « Ed io: per mezza Toscana si spazia /un fiumicel che nasce in Falterona /e cento miglia di corso nol sazia » [ Y yo: Por media Toscana se espacia / un riacho que nace en Falterona / y cien millas de curso no sacia] (Dante Alighieri, Divina Commedia, Purgatorio, Canto XIV)

Foto: Dino Campana, c.1912. Sin más datos

II. Ritorno
salgo (nello spazio, fuori del tempo) /L’acqua il vento/ La sanità delle prime cose –/ Il lavoro umano sull’elemento/ Liquido – la natura che conduce/Strati di rocce su strati – il vento/ Che scherza nella valle – ed ombra del vento/ La nuvola – il lontano ammonimento/ Del fiume nella valle – / E la rovina del contrafforte – la frana/ La vittoria dell’elemento – il vento/ Che scherza nella valle./ Su la lunghissima valle che sale in scale/La casetta di sasso sul faticoso verde:/ La bianca immagine dell’elemento./ La tellurica melodia della Falterona. Le onde telluriche.

En Intratex