sábado, octubre 23, 2021

Tom Pow / Amar, escribir



Si tu amor es sincero
y lo pierdes, ¿qué perdiste?
No el acto de amar. Que es tuyo.

Si tus palabras son sinceras
y las pierdes, ¿qué perdiste?
No el acto de escribir. También es tuyo.

Al amar, al escribir, ¿cómo puedes
conservar algo acabado? Ya sea que pierdas 
o lo pongas bajo vidrio,

debe ser el acto en sí lo que tú ames.
Porque lo que quedó cuando pasó el momento,
va a llevárselo el viento. A tu pesar.

Tom Pow (Edimburgo, 1950), Landscapes and Legacies, Iynx Publishing, Escocia, 2003
Traducción de Jorge Fondebrider

Foto: The Herald, Escocia


LOVING, WRITING

If your love was true
and you lose it, what have you lost?
Not the act of loving. That's yours.

If your words were true
and you lose them, what have you lost?
Not the act of writing. That's yours too.

In loving, in writing, how can you
hold onto a finished thing? Whether
you lose it or put it beneath glass,

it is the act itself you must cherish.
For what's left when the moment has passed,
the wind will carry. Despite you.

viernes, octubre 22, 2021

Sebastián González / De "Yashin"



II
Yashin está parado en el borde del área grande: 
piensa en su padre

Moscú, 1942. El pequeño Lev Ivánovich corre de un lado a otro dentro de un gigantesco 
galpón de herramientas mientras allá afuera la 2da Guerra Mundial se lleva todo por 
delante. Parado al borde del área grande Yashin sueña con hielo, con una pista de hielo

La belleza es puro artificio: Yashin sabe que el costo civil del desarrollo de la industria 
pesada soviética no se justifica. A lo lejos una línea que cruza horizontal, 
una línea que cruza horizontal y desaparece 

Piensa en esta imagen: su admirado Nikolai Trusevich barriendo el piso de la panadería 
estatal Nro. 3 de Kiev en plena ocupación nazi. Nikolai Trusevich, 1 metro 85, arquero 
ucraniano desempleado manipulando material orgánico con las mismas manos capaces de 
controlar con destreza un misil de cuero cocido a mano. La caprichosa soviética, dura como 
un cosaco, pesada como una bomba

Yashin está parado en el borde del área grande
y tiene una leve sensación de euforia, 
de sustancia liberada 

Honor a los héroes: Ivan Kuzmenko, Pavel Komarov, 
Alexei Klimenko, Georgy Timofeyev…

Rescata la memoria popular
la patada en la cabeza a Nikolai dentro del área y el desmayo,
el tiro libre de Kuzmenko y la tribuna
viniéndose abajo

Piensa en esta imagen: Nikolai Trusevich
escuchando el cargador de un arma alemana detrás de su cabeza
y segundos después
cayendo por su propio peso

Yashin está en el borde del área grande
y pierde contacto con la realidad inmediata.
Piensa en su padre, el hielo,
la revolución eterna

IV
La espesura del humo se recorta sobre un fondo vacío
y hay un disparo, una mano que tiembla, olor a pólvora.
Yashin fuma un habano en el vestuario del Dínamo de Moscú 
mientras afuera la República escupe sangre, 
pura vibración orgánica

A pocos metros del estadio, 
su amigo de la infancia, Aleksei Ivanov, 
balbucea sonidos inentendibles
completamente borracho 
frente a un televisor de fabricación nacional

La república se desangra, literalmente: en los surcos,
en los espacios vacíos. Sangre todavía caliente
brotando de un origen roto, de un dolor 
Lev Ivánovich está solo, sentado en una banqueta de hierro 
en un vestuario vacío y helado y lleno de humo 
porque es el arquero más grande del universo
y nadie puede hacer nada al respecto

Afuera se oye una descarga, el vacío
abalanzándose sobre la nada.
Aleksei Ivanov tiene una botella de vodka barato en la mano 
y es como si el Muro se hubiese caído veinticinco años antes

Bocanada de humo espeso. La repetición de una frase, 
una arenga mental. Ni siquiera una idea política 
puede igualar a Yashin con el resto de los mortales

Está convencido de algo: 
si uno busca bien en lo profundo,
en la función inmediata de la médula, 
hay un poco de blues
ahí

XIII
Cada vez que hace una panorámica de su entorno
Yashin intenta que su campo visual muestre una parcela de realidad
acorde a sus necesidades 

Los movimientos en bloque de la defensa, por ejemplo, 
o el retroceso de la línea central en el medio campo; 
todo eso queda adherido en la percepción del ojo 
que custodia los espacios mínimos 
y le otorga a la práctica futbolística pura conciencia de clase

Líneas imaginarias que perfilan un cuadrado, un rectángulo; 
los elementos contenidos en cada escena y sus tonos, 
la definición modular

22 minutos del segundo tiempo; córner desde la izquierda para Colombia. 
Marcos Coll va a disparar a baja altura, casi con displicencia,
y la pelota (luego de que Leonid Ovstrosky la deje pasar
confiando en su arquero) va a ingresar sin ninguna oposición
junto al primer palo

Estamos en el Estadio Carlos Dittborn, de Arica, 
el 3 de Junio de 1962. El mediocampista colombiano
acaba de marcar el primer y único gol olímpico 
en la historia de los Mundiales

Mientras Valeri Voronin se dispone a mover de la mitad de la cancha
Yashin acomoda su gorra y piensa fundamentalmente en tres cosas:
- La idea de país
- Las prostitutas de la calle Tvérskaia
- Esa rara costumbre de embalsamar líderes 

Sebastián González (General Roca, Argentina, 1978)

Yashin
,
Espacio Hudson,
Rada Tilly, Argentina,
2019










El poema-libro refiere a Lev Yashin (Moscú, 1929-1990), arquero del Dínamo de Moscú, llamado la Araña Negra y uno de los mejores, si no el mejor, en su puesto en la historia del fútbol (N. del Ad.)

jueves, octubre 21, 2021

Sandro Penna / De "Croce e delizia", 2



Me pierdo en el barrio popular
tanto más animado si se acerca la noche.
Estoy entre los hombres de mí tan
lejanos: ante mis ojos, maravillosos
hombres; vivos y claros, no valores
marcados. Y todos iguales y desconocidos y nuevos.

En una equina oscura ocupo el lugar
que me dejó un trabajador que corrió
(justo a tiempo) al autobús que huía.
No he visto su rostro pero sus modales
ligeros los tengo ahora en mi corazón. Y me queda
(de él anónimo, a mi de la vida
tomado) en esa esquina oscura un honesto
olor suyo de animal, como el mío.

*

El pequeño Vittorio es un inocente.
Roba en cada calle, pero su sonrisa
parece decir: no he hecho nada.
No como mentira, porque no es mentira
la clara expresión en un bello rostro
de lo que en el mundo se llama maldad,
la límpida expresión natural.

Sandro Penna (Perugia, Italia, 1906-Roma, 1977), "Croce e delizia" (1927-1957), Poesie, Garzanti, Milán, 2010
Versiones de Jorge Aulicino



Mi perdo nel quartiere popolare
tanto animato se la sera è prossima.
Sono fra gli uomini de me così
lontani: agli occhi miei meravigliosi
uomini; vivi e chiari, non valori
segnati. E tutti uguali e ignoti e nuovi.

In un angolo buio prendo il posto
che mi ha lasciato un operaio accorso
(appena in tempo) all'autobus fuggente.
Io non gli ho visto il viso ma i suoi modi
svelti ho nel cuore adesso. E mi rimane
(di lui anonimo, a me dalla vita
preso) in quell'angolo buio un suo onesto
odore de animale, come il mio.

*

Il piccolo Vittorio è un innocente.
Ruba pero ogni via, ma il suo sorriso
pare che dica: non ho fatto niente.
Non per bugia, ché non è bugia
la limpida espressione in un bel viso
de quello che nel mondo è detto il male
la limpida espressione naturale.

miércoles, octubre 20, 2021

Sandro Penna / Dos poemas



Las puertas del mundo no saben
que afuera la lluvia las busca.
Las busca. Las busca, paciente
se pierde, vuelve. La luz
no sabe de la lluvia. La lluvia
no sabe de la luz. Las puertas,
las puertas del mundo están cerradas:
cerradas a la lluvia,
cerradas a la luz.

*

Estaba solo y sentado. Mi historia
apoyaba una iglesia sin nombre.
Alguna figura entró sin ruido,
sin sombra bajo el cielo del mediodía.

Desnudas campanas que tu historia
no cuenten jamás con precisión.
En mí se construyó todo el mediodía
dentro de una historia sin nombre.

Sandro Penna (Perugia, Italia, 1906-Roma, 1977), "Poesie inedite" (1938-1975), Poesie, Garzanti, Milán, 2010
Versiones de Jorge Aulicino


Foto: Sandro Penna, c.1970 Vittoriano Rastelli/Corbis/Getty Images

Le porte del mondo non sanno
che fuori la pioggia le cerca.
Le cerca. Le cerca, paziente
si perde, ritorna. La luce
non sa della pioggia. La pioggia
non sa della luce. Le porte,
le porte del mondo son chiuse:
serrate alla pioggia,
serrate a la luce.

*

Era solo e seduto. La mia storia
appoggiavo a una chiesa senza nome.
Qualche figura entrò senza rumore,
senz'ombra sotto il cielo del meriggio.

Nude campane che la vostra storia
non raccontate mai con precisione.
In me si fabbricò tutto il meriggio
interno a una storia senza nome.

martes, octubre 19, 2021

James Wright / Finales de noviembre en el campo



Hoy camino solo por un terreno desnudo,
y el invierno ha llegado.
Cerca del poste de una valla dos ardillas
se ayudan para arrastrar una rama
hacia un escondite; debe de encontrarse en algún lugar
detrás de aquellos fresnos.
Todavía están vivas, han de proteger del frío
las bellotas. 
Frágiles zarpas saquean los abrevaderos entre los tallos de maíz cuando la luna
aparta la mirada.
La tierra es dura ahora,
las suelas de mis zapatos necesitan un arreglo.
No tengo nada para lo que pedir una bendición,
excepto estas palabras.
Ojalá fuesen
hierba.

James Wright (Martins Ferry, Estados Unidos, 1927-Nueva York, Estados Unidos, 1980), Shall We Gather at the River, Wesleyan University Press, Middletown, Connecticut, 1968
Versión de Jonio González


Foto: James Wright, 1976 Thomas Víctor/James Wright Facebook

LATE NOVEMBER IN A FIELD

Today I am walking alone in a bare place,
And winter is here.
Two squirrels near a fence post
Are helping each other drag a branch
Toward a hiding place; it must be somewhere
Behind those ash trees.
They are still alive, they ought to save acorns
Against the cold.
Frail paws rifle the throughs between cornstalks when the moon
Is looking away.
The earth is hard now,
The soles of my shoes need repairs.
I have nothing to ask a blessing for,
Except these words.
I wish they were
Grass.

lunes, octubre 18, 2021

Charles Tomlinson / Dos poemas



Cézanne en Aix

Y la montaña: cada día
Inmóvil como fruta. Y diferente
De ella también
-Por lo irreductible, pues
Ni es parte de lo delicioso
Y por tanto cuestionable
Ni (como al modelo) le distrae
Su propia pose y es, por tanto
Doblemente cuestionable: no
Posa. Es. Ignorante,
Inalterable, una cabeza de puente
De piedra hacia lo que es tangible
Pues no se sintió antes. Ahí,
En su peso curtido por la intemperie,
Su silencio silencia, una presencia
Que no se presenta a sí misma.


En Connecticut

Blancos, estos pueblos.
Blancas sus iglesias sin altares. La primera nieve
cae a través de un cielo blanco, grisáceo
y la blancura en las ramas
del abedul se hace más blanca
contra el gris. Blanca
la línea de columnas (cada una
de ellas es un solo árbol), las paredes
sin esculpir. "Esta parroquia fue creada
en 1741. En 1742,
la Asamblea General de Connecticut
se anexionó por decreto este territorio
que pasó a llamarse Judea".
El sol pasa, los olmos
lo invaden como sombras de encaje, luego
sale de nuevo. Blanco...
"Tenemos un buen cura. Es un cura
en la iglesia, y un hombre fuera" -pronunciado
sin sombra de duda, con la misma seguridad
que su invitación, cuando
inclinándose, asomándose
por la ventana mientras la limpiaba
había dicho: "Tenemos la puerta
siempre abierta".

Charles Tomlinson (Penkhull, Reino Unido, 1927-Gloucestershire, Reino Unido, 2015), Poemas, edición digital de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, a partir de Cuadernos Hispanoamericanos n° 545, noviembre de 1995
Traducción de Jordi Doce


Foto: Charles Tomlinson, mayo de 2003 Norman McBeath/National Portrait Gallery, Londres

domingo, octubre 17, 2021

Hans Magnus Enzensberger / Tres poemas




camera obscura

entre mis cuatro paredes transitorias 
de pino
cuatro por cinco por dos metros y medio
en mi cuarto minúsculo
estoy solo

con la manzana asada y con la obscuridad,
con la bombita de sesenta bujías
el ejército federal y el búho,
solo

con el pisa-papel de vidrio azul,
la cibernética, la muerte,
la roseta de estuco
solo

con diosmeampare
y la calle albufera de kaufbeuren
(provincia de schwaben)
solo con mi bazo

con mi compadre rabmüller
en la cámara de gas hace veinte años,
solo con teléfono encarnado
y tantas cosas que deseo anotar.

solo con pepe lucho y pancho
bouvard y pécuchet,
con todos mis bultos y canastos,
poncio y pilatos.

en mi cuarto infinito
cuatro por cinco por dos metros y medio
estoy solo con una galaxia
de imágenes

de imágenes de imágenes
de imágenes de imágenes de imágenes
enciclopédico y vacío
y indiscutible

solo con mi cerebro transitorio
donde vuelvo a encontrar la manzana asada,
la oscuridad, mi compadre rabmüller
y tantas cosas que quisiera olvidar.

1964


nenias* para el amor

en este sexo peludo
pintado en la pared de la vespasiana **
quién pudiera adivinar
las canciones las lágrimas
las tormentas del deseo
y las mil y una noches
a través de las cuales el género humano
como una fosforescencia del mar
se ha consumido
se ha conservado
y olvidado

de los que fueron concebidos
y los que no lo han sido
no hay más testimonio aquí
que este sexo peludo
inscrito en la pared calcinada
de la vespasiana

1964

*Composición fúnebre para instrumentos y voz en tiempos anteriores al Imperio en Roma. Suetonio hace de ella la primera mención. Horacio le dio el sentido de encantamiento. Como con todas las composiciones anteriores al método de anotación musical, no existe ningún ejemplo concreto de nenia. El poeta romántico alemán Friedrich von Schiller usó el término en uno de sus poemas, probablemente por su carácter evocativo (N. del Ad.)

** Las vespasianas o vespasianos fueron urinarios en la vía pública construidos en París a mediados del XIX. Se cree que el emperador Vespasiano los había inventado en Roma (N. del Ad.)


karl heinrich marx

abuelo gigante
con barbas de jehová
sobre daguerrotipos sepia
veo tu rostro
con un aura canosa
autoritario y belicoso
con tus papeles en la cómoda:
cuentas del carnicero
discursos de apertura
órdenes de arresto

tu cuerpo macizo
lo veo en los libros de detenciones
gran traidor
displaced person
con levita y pechera
tuberculoso insomne
la bilis saturada
por los cigarros fuertes
los pepinos salados
el láudano
los licores

veo tu casa
de la rue de'alliance
dean street  grafton terrace
burgués gigante
tirano doméstico
con pantuflas gastadas:
tizne y "mierda económica"
y casas de empeño "como siempre"
ataúdes de niño
y chismorreos

no hay metralleta
en tu mano de profeta:
yo la veo en el british museum
debajo de la lámpara verde
rompiendo tranquilamente
tu propia casa
con una paciencia terrible
fundador gigante
por el amor de otros hogares
en donde nunca despertaste

rabí gigante
te veo traicionado por los tuyos:
sólo tus enemigos
permanecieron lo que eran
veo tu rostro
en el último retrato
de abril del ochenta y dos:
una máscara de hierro:
la máscara de hierro de la libertad.

1964

Hans Magnus Enzensberger (Kaufbeuren, Alemania, 1929), Poesías para los que no leen poesías, Barral Editores, Barcelona, 1972
Traducción de Heberto Padilla


Foto: Hans Magnus Enzensberger, Mantua, Italia, 2012 Leonardo Cendamo/Getty Images

sábado, octubre 16, 2021

Sebastián Salazar Bondy / Dos poemas




Mujer y perros 
                
                       A Augusto, que la conoció

Recuerdo en Lima una mujer, una cansada
sombra de pordiosera que juntaba
perro a perro como los frutos de su vientre.

Eran canes de paso, animales
manchados, negros, hoscos, melancólicos hijos
que la escuchaban en el suelo y lamían su mano
agradecidos de una llaga,
un harapo mejor, un simple hueso.

Una mujer que se sentaba en una plaza
y cosía el alba y el ocaso al calor
húmedo y triste de sus perros.
 
Los ojos del pródigo, Botella al Mar, Buenos Aires, 1951


El poeta conoce la poesía 

Permítanme decir que la poesía
es una habitación a oscuras, y permítanme también
que confiese que dentro de ella nos sentimos muy solos,
nos palpamos el cuerpo y lo herimos,
nos quitamos el sombrero y somos estatuas,
nos arrojamos contra las paredes y no las hallamos,
pisamos en agua infinita y aspiramos el olor de la sangre
como si la flor de la vida exhalara en esa soledad
toda su plenitud sin fracasos. 

Permítanme, al mismo tiempo, que pregunte
si un peruano, si un fugitivo de la memoria del hombre,
puede sentarse allí como un señor en su jardín,
tomar el té y dar los buenos días a la alegría.
Qué equivocados estamos, entonces, qué pálida
es la idea que tenemos de algo tan ardiente y doloroso.
Porque, para ser justos, es necesario que envolvamos nuestra ropa,
demos fuego a nuestras bibliotecas,
arrojemos al mar las máquinas felices que resuenan todo el día,
y vayamos al corazón de esa tumba
para sacar de ahí un polvo de siglos que está olvidado todavía.

No sé si esto será bueno, pero permítanme que diga
que de otro modo la poesía está resultando un poco tonta.
 
Confidencia en alta voz, Ediciones Vida y Palabra, Lima, 1960

Sebastián Salazar Bondy (Lima, 1924-1965)


Foto: GEC/El Comercio, Lima

viernes, octubre 15, 2021

James Joyce / El crepúsculo cambia del amatista



El crepúsculo cambia del amatista
al más y más oscuro azul
la lámpara llena los árboles de la avenida
con un pálido reflejo verde

El viejo piano toca un aire
reposado, lento y alegre;
ella inclina su cabeza
sobre las teclas amarillas.

Pensamientos tímidos y ojos graves y manos
que buscan enumerar -
el crepúsculo cambia a un azul profundo
con luces de amatista.

James Joyce (Dublín, 1882-Zurich, Suiza, 1941)

Shamrock
Poetas de Irlanda,
Selección y traducción
de Marina Kohon
Espacio Hudson,
Rada Tilly, 2021










The twilight turns from amethyst

The twilight turns from amethyst
To deep and deeper blue,
The lamp fills with a pale green glow
The trees of the avenue.

The old piano plays an air,
Sedate and slow and gay;
She bends upon the yellow keys,
Her head inclines this way.

Shy thought and grave wide eyes and hands
That wander as they list—
The twilight turns to darker blue
With lights of amethyst.

[1907]

jueves, octubre 14, 2021

Charles Baudelaire / Una carroña



Alma mía, recuerde aquello que miramos
Esa bella mañana de tan suave verano:
A vuelta de un sendero una carroña infame
Sobre un lecho sembrado de guijarros,

Las patas levantadas, como de hembra lasciva
Ardiente y exudando sus venenos,
Despreocupada y cínica ella abría
Su vientre de exhalaciones pleno.

El sol daba de lleno sobre esa podredumbre,
Como para cocerla a punto,
Y devolver cien veces a la naturaleza
Lo que ésta puso junto;

Y el cielo miraba la carcasa soberbia
abierta como se abre una flor.
La fetidez era tan fuerte, que en la hierba
Creyó usted desvanecerse a causa del hedor.

Las moscas susurraban sobre ese vientre pútrido,
Del que salían las larvas en negros batallones 
Que como un líquido espeso fluía a borbotones
A lo largo de esos harapos palpitantes.

Aquello descendía, subía como ola
O brotaba brillante
Se diría que el cuerpo, por vago aliento hinchado,
vivía propagándose.

Y ese mundo ofrecía una canción extraña,
Como el agua que corre y como viento, el grano
que el que criba con movimiento rítmico
Agita y luego vuelca en su furgón.

Las formas se borraban y sólo eran un sueño,
Un lento esbozo que aparece
En la tela olvidada, que el artista acaba
Sólo por el recuerdo.

Detrás del pedregal, había una perra inquieta
Que con los ojos torvos nos miraba
Espiando el momento de volver al esqueleto
Para buscar el pedazo que había soltado allí. 

—Usted será, con todo, como aquella basura,
Como esa horrible infección,
Estrella de mis ojos, de mi naturaleza sol,
¡Usted, mi ángel, mi pasión!

¡Sí! Así será, oh reina de las gracias,
Cuando reciba los últimos sacramentos
Cuando, debajo de la hierba y de las flores carnosas,
A pudrirse vaya entre las osamentas.

Entonces, ¡mi belleza!, ¡dígales a los gusanos
Que la comerán a besos,
Que conservé la forma y la divina esencia
De mis amores descompuestos!

Charles Baudelaire (París, 1821-1867), "Les Fleurs du Mal", XXIX, París 1857, en Œuvres complètes, edición de Claude Pichois, 2 tomos, Paris, Gallimard, Bibliotheque de la Pléiade, 1975-1976
Traducción de Jorge Fondebrider 


Foto: Charles Baudelaire, c. 1856 adoc-photos/Corbis/Getty Images
Ilustración: Caricatura relativa a este poema en el Panteón Nadar, Biblioteca Nacional de Francia Getty Images


Une Charogne
Rappelez-vous l’objet que nous vîmes, mon âme,/ Ce beau matin d’été si doux:/ Au détour d’un sentier une charogne infâme/ Sur un lit semé de cailloux,// Les jambes en l’air, comme une femme lubrique,/ Brûlante et suant les poisons,/ Ouvrait d’une façon nonchalante et cynique/ Son ventre plein d’exhalaisons.// Le soleil rayonnait sur cette pourriture,/ Comme afin de la cuire à point,/ Et de rendre au centuple à la grande Nature/ Tout ce qu’ensemble elle avait joint;// Et le ciel regardait la carcasse superbe/ Comme une fleur s’épanouir./ La puanteur était si forte, que sur l’herbe/ Vous crûtes vous évanouir.// Les mouches bourdonnaient sur ce ventre putride,/ D’où sortaient de noirs bataillons/ De larves, qui coulaient comme un épais liquide/ Le long de ces vivants haillons.// Tout cela descendait, montait comme une vague/ Ou s’élançait en pétillant/ On eût dit que le corps, enflé d’un souffle vague,/ Vivait en se multipliant.// Et ce monde rendait une étrange musique,/ Comme l’eau courante et le vent,/ Ou le grain qu’un vanneur d’un mouvement rythmique/ Agite et tourne dans son van.// Les formes s’effaçaient et n’étaient plus qu’un rêve,/ Une ébauche lente à venir/ Sur la toile oubliée, et que l’artiste achève/ Seulement par le souvenir.// Derrière les rochers une chienne inquiète/ Nous regardait d’un oeil fâché,/ Epiant le moment de reprendre au squelette/ Le morceau qu’elle avait lâché.// —Et pourtant vous serez semblable à cette ordure,/ A cette horrible infection,/ Etoile de mes yeux, soleil de ma nature,/ Vous, mon ange et ma passion!// Oui! telle vous serez, ô la reine des grâces,/ Apres les derniers sacrements,/ Quand vous irez, sous l’herbe et les floraisons grasses,/ Moisir parmi les ossements.// Alors, ô ma beauté! dites à la vermine/ Qui vous mangera de baisers,/ Que j’ai gardé la forme et l’essence divine/ De mes amours décomposés!   

miércoles, octubre 13, 2021

Raúl Gustavo Aguirre / Viejos amigos



De mis viejos amigos no recuerdo los nombres.
A unos los vi caer en el maelstrom
devorados por oscuras fiebres de la selva,
a otros los despedí en el límite de mi patria
y más allá no pude seguirlos, bienaventurados
que pudieron decir adiós como quien apura un café,
a otros se los llevó el viento del Pacífico
que abate las palmeras o las alza a las cimas,
allí donde arden juntos la nieve y el volcán.
Eran jóvenes y valientes como las grandes olas
y como ellas ignoraban contra qué habrían de estrellarse.
Y por supuesto morían, y de maneras tan prodigiosas
que los otros, allá en las torres, sólo a medias podíamos describir.

Raúl Gustavo Aguirre (Buenos Aires, 1927-1983), La piedra movediza, Ediciones del Mediodía, Buenos Aires, 1968
Envío de Jonio González


martes, octubre 12, 2021

Christophe Manon / De "Provisorios"




06.XI.17

La lengua
es un poderoso estupefaciente
cuya carga eléctrica tiene como principal efecto
acelerar las infrapulsaciones del poema
así y todo
sus insólitas combinaciones
no pueden testimoniar con exactitud
la intensidad de los acontecimientos
ni agradecer
a las epifanías diarias
y sin embargo cuando nuestras epidermis
en el olor del exceso
temblando se rozan
como trueno y rayo
estamos muy cerca entonces
de creer en la belleza de las cosas.

Christophe Manon (Burdeos, Francia, 1971), Elipsis, n° 8
Versión de Mariano Rolando Andrade




06.XI.17

La langue
est un puissant stupéfiant
dont la charge électrique a pour effet majer
d’accélérer les infrapulsations du poème
toutefois
ses combinaisons insolites
ne peuvent témoigner avec justesse
de l’intensité des événements
ni rendre grâce
aux épiphanies quotidiennes
et cependant lorsque nos épidermes
dans l’odeur de l’excès
en frémissant se frôlent
comme tonnerre et foudre
nous sommes alors tout prêts
de croire à la beauté des choses.

lunes, octubre 11, 2021

Kitahara Hakushu / Sen Rikyu




Sen Rikyu amaba el té
porque le complacía el espíritu del té.

Alma tranquila y noble del amanecer y del atardecer.
El humo era más amado aún que el té.

Mantener la sutileza en la apariencia
equivale a purificar el alma con sutileza.

Por eso Rikyu permanecía sentado
y le sonreía al sol tenue bajo el pabellón del té.

Kitahara Hakushu (Yanagawa, Japón, 1885- Kamakura, Japón, 1942), Antología de la poesía moderna del Japón, 1868-1945, Material de Lectura n° 77, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), México, 2010
Traducción de Atsuko Tanabe


domingo, octubre 10, 2021

Paul Eluard / El espejo de un momento



Disipa el día,
Muestra a los hombres las imágenes desligadas de la apariencia.
Quita a los hombres la posibilidad de distraerse,
Es duro como la piedra,
La piedra informe,
La piedra del movimiento y de la vista,
Y tiene tal resplandor que todas las armaduras y todas las máscaras
     quedan falseadas,
Lo que la mano ha tomando ni siquiera se digna tomar la forma de
     la mano,
Lo que ha sido comprendido ya no existe,
El pájaro se ha confundido con el viento,
El cielo con su verdad,
El hombre con su realidad.

                                          Capitale de la douleur [1926]

Eugène Émile Paul Grindel, Paul Eluard (Saint Denis, Francia, 1895-Charenton-le-Pont, Francia, 1952), Aldo Pellegrini, Antología de la poesía surrealista, Fabril Editora 1961; Editorial Argonauta, Barcelona y Buenos Aires, 1981, 2006 

sábado, octubre 09, 2021

Bertolt Brecht / Tres poemas juveniles



(Notable)

Es notable, sin embargo, cómo hasta los más grandes pasan
y no queda más que polvo. ¡Como la hierba!
(Y es raro que haya algo tan espantoso e inexplicado como esto).
En Altötting, por ejemplo, se ve a Tilly, el mariscal católico, en su ataúd,
sólo por dos marcos de entrada para adultos, embalsamado bajo cristal
(encima dice "No tocar a Tilly").
Y el del castillo me dijo, allí delante del ataúd,
y no tenía motivos para engañarme,
y sin duda era verdad:
Hace pocos años el señor general todavía tenía pelo.
Cosas así le vuelven a dar a uno siempre, sencillamente, una punzada.


(No, si yo no digo nada contra Alejandro)

Tamerlán, oigo decir, se tomó el trabajo de conquistar la tierra.
Yo no le entiendo:
con un poco de aguardiente se olvida la tierra.
No, si yo no digo nada contra Alejandro.
Lo que pasa es que
he visto gentes en quienes
era muy notable,
sumamente digno de vuestra admiración,
el que vivieran,
de un modo o de otro.
Los grandes hombres segregan demasiado sudor.
En todo eso veo sólo la prueba
de que no supieron estar solos
y fumar
y beber
y esas cosas.
Y deben ser demasiado míseros
para que les pudiera bastar
estar junto a una mujer.


De un Libro de lectura para habitantes de las ciudades 

1

Sepárate de tus compañeros en la estación,
sal de mañana por la ciudad, con la chaqueta bien abrochada,
búscate alojamiento, y si llama tu compañero:
¡no abras, oh, no abras la puerta,
sino borra tus huellas!

Si encuentras a tus padres, en la ciudad de Hamburgo o donde sea,
pasa de largo ante ellos como un extraño, dobla la esquina, no los reconozcas,
échate el sombrero por la cara, el que ellos te regalaron,
¡no enseñes, oh, no enseñes la cara,
sino borra tus huellas!

¡Come la carne que haya! ¡No ahorres!
Entra en cualquier casa cuando llueva y siéntate en cualquier silla que haya
pero ¡no te quedes sentado! ¡Y no olvides tu sombrero!
Te digo:
¡Borra tus huellas!

Cualquier cosa que digas, no la digas dos veces:
si encuentras en otro tu pensamiento, niégalo.
Al que no ha puesto su firma, al que no dejó atrás su foto
al que no estuvo presente, al que no dijo nada,
¿cómo lo van a agarrar?
¡Borra tus huellas!

Cuídate, cuando pienses que vas a morir,
de que no quede en pie una lápida para denunciar dónde yaces
con una clara inscripción que te señale
y el año de tu muerte, que te delate.
Una vez más:
¡Borra tus huellas!

(Esto me enseñaron)

Bertolt Brecht, (Augsburgo, Alemania, 1898-Berlín, 1956), "Poemas juveniles (1914-1926)", Poesías, selección y traducción de José María Valverde, 1973, Ediciones de la Banda Oriental, Montevideo, 2007

* Escrito en 1926 y 1927, fue publicado en 1930 (N. del Ad.)


Foto: Bertolt Brecht, París, 1937 Fred Stein/Getty Images

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De la "Advertencia preliminar" de estas Poesías

La ley sobre derechos de autor que rige en Uruguay, aprobada en 1937, contiene importantes restricciones a la circulación y el acceso ciudadano a las obras culturales y carece de excepciones para la educación, las bibliotecas, las obras huérfanas, el derecho a la cita y la parodia (entre muchas otras excepciones que serían necesarias para un correcto equilibrio entre el derecho del autor a la propiedad intelectual y el derecho ciudadano de acceso a la cultura).
No obstante, una de las pocas excepciones que contiene es la que se activa en este caso y es la que afortunadamente hace posible publicar esta valiosa obra. Esta fue, en efecto, la interpretación de los miembros del equipo de Creative Commons Uruguay: 

Según la Ley n° 9.739 del 17 de diciembre de 1937:
1) La obra de Brecht ingresa al dominio público el 1º de enero de 2007 
al cumplirse cincuenta años del fallecimiento de dicho autor, hecho que 
sucede en el año 1956 (artículo 14, inciso 1 y artículo 17, inciso 3).
2) La obra inédita de Valverde también se encuentra en dominio público 
desde el 1º de enero de 2007, porque nuestra Ley prevé que si una obra «no 
fuere publicada, representada, ejecutada o exhibida dentro de los diez años a 
contar de la fecha del fallecimiento del autor, caerá en el dominio público» 
(art. 14, inc. 5). Valverde fallece en el año 1996, siendo sus herederos mayores 
de edad al momento del fallecimiento (art. 14, inc. 6 y art. 17, inc. 3).
Por encontrarse tanto la obra original como su traducción (inédita) en dominio 
público, es posible publicar y difundir libremente esta valiosa selección 
haciéndola accesible al público.

viernes, octubre 08, 2021

Maria Zoni / Yo a tu edad



Yo a tu
edad tenía
la guerra
el bombardeo
el Metauro
lleno de piedras
(los llamaban
escombros)
las tiraban
desde los puentes
con unos carros
de mano
(los de verduras)
luego tuve a los alemanes
con el cañón antiaéreo
en el corral
y varios miedos
que los míos cubrían
tú tienes desempleo
el vacío anémico
la droga
la hepatitis
los valores altos
el riesgo del coma
cada paso tuyo
me parece
un estruendo.

Marisa Zoni (Castel San Pietro Terme, Boloña, Italia, 1935-Pieve Santo Stefano, Arezzo, Italia, 2011), Dispacci, Foglio di Poesia, Bolonia, 1982, vía Salvatore Lo Leggio
Versión de Jorge Aulicino



Io alla tua
età avevo
la guerra
il bombardamento
il Metauro
pieno di pietre
(si chiamavano
macerie)
le gettavano
dai ponti
con certi carretti
a mano
(quelli delle verdure)
poi avevo i tedeschi
con la contraerea
sull’aia
e varie paure
che i miei coprivano
tu hai la disoccupazione
il vuoto anemico
la droga
l’epatite
i valori alti
il coma arrischiato
ogni tuo passo
mi pare
un boato.

da Dispacci, 1982

jueves, octubre 07, 2021

Pablo Seguí / De "Babía y otros poemas"




Así que pasen 25 años
 
Aquí estamos de nuevo
frente a frente, sin otra
miseria que haber sido
los amantes de ayer.

Ayer que tiene cláusulas
tan estrictas que obligan
al presente a rendirse
en seco, sin más trámites.

Quiero tus resistencias:
del fondo de tus ojos
surge una luz sin fe.

Quiero tus simulacros:
callás ante el doblón
de mi viejo murmullo. 


Un poema por día

Es como el cumplimiento
de algo que me concierne.

A veces motivado;
otras tantas sin magia.

Mi rostro calla (casi
se lo ve desde arriba).

Mi mano traza letras
que pronto tacharé.

Poema: ¿qué me digo
al recorrer tu sombra? 


A qué estamos jugando
 
¿Qué era la poesía?
¿Todos estos escritos?
¿El amor? ¿La conciencia,
desnuda ante las horas?

Tomás notas del mundo,
las ofrecés al resto,
esperás. Estás solo,
cosa que te estremece.

Belleza siempre habrá,
y hombres recién llegados.
¿Puede eso consolarte?
Tu alma está destrozada. 

Pablo Seguí (Córdoba, Argentina, 1973)

Babía y otros poemas
Barnacle, 
Buenos Aires, 2021










Foto: Gentileza de Nora Barnacle