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martes, junio 21, 2022

Carmen Leonor Ferro / Dos poemas en italiano




De pronto, tuve la impresión 
de estar sola en la ciudad
podía imaginar las montañas
cubiertas de pequeñas casas
las autopistas atestadas
de autos
y ambulancias
los supermercados repletos
de absortos compradores
y en medio de eso
mi cama
como el extremo de una aguja
invisible y muda
no como una mujer solitaria
que sabe que nadie
vendrá a sentarse a la mesa
ni como cualquier animal
inmerso en sí mismo
aquello era otra cosa

*

Comienza la sesión
el oxígeno
es nuestro alimento
hasta emborracharnos
aparecen criaturas inéditas
nos acercamos
con respeto
a veces
hacen mal
y entonces respiramos
como esponjas flotantes
en la alucinación
puede llegar un pájaro
traer el olor del mar
nos aferra la sensación
de venir de otro mundo
frágiles organismos
soñantes

Carmen Leonor Ferro (Caracas, 1962), Acrobata, Raffaelli Editore, Rimini, 2011
Versiones al castellano de Jorge Aulicino


Foto: Carmen Leonor Ferro por Lisbeth Salas, vía Jonio González/Facebook


All'improvviso ho avuto l'impressione
di stare da sola nella città
potevo immaginare le montagne
piene di piccole case
le autostrade affollate
di carri
e ambulanze
i supermercati strapieni
di assorti compratori
e lì in mezzo 
il mio letto
come la punta di un ago
invisibile e muta
non come una donna sola
che sa che nessuno
andrà a sedersi al tavolo
né come un qualsiasi animale
immerso in se stesso
quello era un'altra cosa


*

Comincia la sessione
l'ossigeno
è il nostro alimento
fino a ubriacarci
appaiono creature inedite
ci avviciniamo
con rispetto
a volte
fanno male
e allora respiriamo
como spugne gallegianti
nell'allucinazione
può arrivare un ucello
portare l'odore del mare
ci afferra la sensazione
di venire da un altro mondo
fragili organismi
sognanti

domingo, junio 19, 2022

Carmen Leonor Ferro / En alguna parte...



En alguna parte de esta Sicilia incandescente mi madre no ha muerto,
cientos de ojos me acompañan desde las casas de los montes donde puedo presentir la estancia 
     de parientes lejanos,
la vida campesina de los que aquí estuvieron antes de que la rueda decidiera girar.
No hay muerte en el resplandor de las piedras,
Arquímedes se asoma en los intersticios,
basta un momento fuera del estruendo metálico para que resuciten la cal y la inmateria.
En alguna parte de estas aguas nada desaparece,
todo sigue mirando.
Nada hay que no exista
en este mar

Carmen Leonor Ferro (Caracas, 1962), El viaje, Monte Ávila, Caracas, 2004
Envío de Jonio González