miércoles, agosto 21, 2019

Ernesto González Barnert / Valparaíso













Es feriado en el corazón.
Alguien insiste en lo contrario
martillando no sé que lata o madero
a dos o tres casas de aquí.
Lo entiendo, es mejor para ese hombre
que quedarse a secas, en silencio,
con un martillo en la mano.
Observando, por ejemplo, a este otro
sin ganas de escribir, de berrinche,
cansado de leer otro día más al idiota
que raya pueblo, en la carilla.
Arenga todo para todos, guía en la igualdad
con que unos y otros somos tratados de siervo
o pontificamos amo y señor
sobre nuestra mesa de trabajo
aunque sea sobre cucarachas y mierda.
Me comprendes Méndez, todos golpean
donde no duele, borran lo importante:
nuestra ansia de poder,
los pequeños sueños saltando como ovejas
en un desierto de indecisiones.
Volvamos a puerto, bajemos de nuestra cháchara.
Ayer, jadeando en mitad de una escalinata
pensé: estos fieles,
creen los fuegos artificiales
más espectaculares que las estrellas.
No te guíes por el viento
cuando puedes leerlas.
Tampoco lo corrijas.
Corregirse es escribir.
Pero el espíritu del viento
es cumplir la palabra:
no lo enderezcas.
El aire no es ignorado
por el ala de los pájaros.

Ni por mi Breve Historia de Chile
que hoy parezco cargar de recuerdos inconexos,
ideas preconcebidas, versiones ordinarias
mientras el tipo golpea y golpea
como si esto fuera el final de todo
invadiendo mi cerro, apuntalando mi resaca.
Imagínate a Silvia Plath en la de Ted Hughes,
a Carrera en la de O’Higgins.
¿Ves? La poesía porteña
es como ese hombre que machaca
en mi día de asueto, porfía
porque circulen troles que no llegan a casa
con tal de sonar a patrimonio de la humanidad.

A meses del terremoto, da risa
observar a tanto petimetre
pensar que pegarle al clavo es martillar,
tanta baba escaleras abajo.

No sé dónde ir en esta ciudad pasada a viejo orín
y sombras chinescas.
En realidad hace rato perdí el punto,
dejé de tirar migajas para volver.

Ernesto González Barnert (Temuco, Chile, 1978)

Ningún hombre es una isla,
Buenos Aires Poetry,
Buenos Aires, 2019









Ref.:
Buenos Aires Poetry
La Carretilla Roja
Escritores Org.
Carajo
Círculo de Poesía
La Poesía Alcanza para Todos

Foto: Ernesto González Barnert Facebook

martes, agosto 20, 2019

Pier Paolo Pasolini / De "Transhumanar y organizar", 21












Anécdota de los viejos reyes

Caramba, se cantaba en D.,
soldados, oficiales, hombres de gobierno;
sobre el Mar del Norte brillaba un insólito día de sol;
tenía veinte años
y hacía poco era rey;
consideraba al rey de Dinamarca como mi padre -
o uno de ellos, porque de padres tenemos un ejército entero;
a los veinte años ellos te miran con indiferencia o con odio,
pero siempre con una insensata voluntad de enseñar -¿qué?
Ahora tengo la edad de ellos;
aquí F. ¡otra que cantos militares de alegría!
¡Otra que banquetes oficiales para hombres solos
que se emborrachan y se dan palmadas en la espalda!
Aquí se cantan extrañas antífonas;
y naturalmente están presentes, por derecho, curas y mujeres.
Tenía veinte años
y había matado al Monstruo,
había hecho
la del gran héroe, como son tantos jóvenes y no lo saben;
y por eso, grandes fiestas, grandes amores:
el mañana nos tocaba,
como si hubiera quien sabe cuántos otros Monstruos para matar;
no hubo más, como era natural;
el que había vencido en los bosques de D. fue un caso único;
pero no importa, nuestros pechos igual estaban llenos
de alegría y de certeza del futuro.
Y ahora estoy aquí, la vida se fue,
tengo la edad de aquel viejo carcamal del rey de Dinamarca
que me había llamado, lleno de dolor y ansia por su pueblo
(que creyese yo en esas cosas, está bien, ¡pero él, el viejo sabio!)
y escucho las fatales antífonas
que no se puede propiamente decir que sean alegres;
estoy muriendo,
pero no de muerte natural:
muero de heridas:
he matado de hecho (¡¡a mi edad!!) un nuevo Monstruo;
sí, piensen, en las forestas en torno a mi ciudad, a F.,
se ha presentado un Monstruo: un segundo caso único, es evidente:
lo enfrenté, como cuando tenía veinte años -
¿qué podía hacer?- ¡y logré dejarlo fuera de combate otra vez!
Increíble: pero la victoria no la gozo esta vuelta;
no se bebe, no hay francachela,
no se mira con los ojos ebrios un largo mañana;
ha sido una victoria infeliz:
aunque los Monstruos hayan sido dos, y dos las victorias,
¡un hombre no goza más que de una victoria en la vida!

Pier Paolo Pasolini (Bolonia, Italia, 1922-Ostia, Italia,1975) "Appendice a Trasumanar e organizzar", Tutte le poesie, Mondadori, Milán, 2003
Versión: Jorge Aulicino

Ref.:
Otra Iglesia Es Imposible: De "Transhumanar y organizar"
Otra Iglesia Es Imposible: Pasolini
Círculo de Poesía
Calle del Orco
Quimera
ABC

Foto: Télam


Aneddoto dei vecchi Re

Capperi, si cantava a D.,
soldati, ufficiali, uomini di governo;
sul mare del Nord brillava un'insolita giornata di sole;
avevo vent'anni
e da poco ero Re;
consideravo il Re di Danimarca come mio padre -
o uno dei padri, ché di padri abbiamo un intero esercito;
a vent'anni essi ci guardano o con distacco o con odio,
ma sempre con una dissennata voglia d'insegnare - che cosa poi?
Adesso ho la loro età;
qui a F. altro che canti militari di gioia!
Altro che banchetti ufficiali per uomini soli
che si ubriacano e si danno manete sulle spalle!
Qui se cantano strane antifone;
e naturalmente sono presenti, di diritto, preti e femmine.
Avevo vent'anni
e avevo ucciso il Mostro;
gliel'avevo fatta
da bravo eroe como son tanti giovani e non lo sanno;
e perciò grandi feste, grandi amori;
il domani toccava a noi;
come se ci fossero chissà quanti altri Mostri da ucccire;
non ce ne furono più, com'era naturale;
quello che avevo vinto, nelle foreste di D., era un caso unico;
ma non importa, i nostri petti erano ugualmente pieni
di gioia e di certeza del futuro.
E ora sono qui, la vita se n'è andata
ho la età de quel vecchio bacucco del re di Danimarca
che mi aveva chiamato, pieno di dolore e ansia per il suo popolo
(che ci credessi io a queste cose va bene, ma lui il vecchio saggio!)
e ascolto le fatali antifone
che non si può proprio dire che siano allegre;
sto morendo,
ma non di morte naturale:
io muoio di ferite:
ho ucciso infatti (alla mia età!!) un nuovo Mostro;
sì, pensate nelle foreste intorno alla mia città, a F.,
si è presentato, un Mostro: un secondo caso unico, è evidente:
l'ho affrontato, come quando avevo vent'anni -
cosa dovevo fare? - e son riuscito a farlo fuori un'altra volta!
Incredibile: però la vittoria stavolta non me la godo;
non si beve, non si fa bisboccia,
non si guarda con gli occhi ubriachi a un lungo domani;
è stata una vittoria infelice:
anche si i Mostri sono stati due, e due le vittorie,
un uomo non gode che una sola vittoria nella vita!

lunes, agosto 19, 2019

Zinaída Guíppius / El amor es uno














Solo una vez la ola hierve hasta la espuma
y se deshace.
El corazón no puede vivir de la traición,
las traiciones no existen: el amor es uno.

Nos indignamos o jugamos,
o mentimos — pero hay silencio en el corazón.
Nunca traicionamos:
el alma es una — el amor es uno.

Monótono y desierto,
es fuerte en su monotonía,
la vida pasa… Y en la vida larga
el amor es uno, siempre uno.

Solo en lo invariable está el infinito,
solo en lo constante, la profundidad.
Después, el camino, y más cerca la eternidad,
y es cada vez más claro que el amor es uno.

Le pagamos al amor con nuestra sangre,
pero el alma justa es justa,
y con un amor amamos…
El amor es uno, como la muerte.

Zinaída Guíppius (Beliov, Rusia, 1869-París, 1945), Eterna Cadencia, 3 de febrero de 2016. Vía Jonio González
Traducción de Natalia Litvinova

Ref.:

Foto: Parnasse

domingo, agosto 18, 2019

Sebastián Bianchi / De todas las criaturas













De todas las criaturas que habitan en la tierra es el poeta
el más miserable, condenado a poner en palabras lo que pasa
por su cabeza o corazón, galardonado en los concursos,
espiado por los noticieros de TV y las revistas de chimentos,
y consultado por cuanto proyecto se arme en su nación de origen:
orientarse en el desierto, ubicar las aguadas, acordarse
de los himnos importantes.

Si se enferma la hija el poeta piensa en Baudelaire,
siente que la ciudad recrudece, los corazones bombean una
     sangre turquesa
a las arterias y todo el cuerpo del poetas es
violeta.

Suelen los poetas estar preocupados por la música,
buscar en su oquedad risueña y transparente, imbéciles como
niños afiebrados, quedándose allí en vela o respirando.
A veces un poeta visita la tumba de otro poeta famoso,
se pone de cuclillas, mueve unas rocas y se para;
se va del cementerio disconforme con sí mismo y cuando sale
     la luna
la confunde con un diente de ajo amarillento.

Quieren los poetas a las palabras más que a su propia madre,
dan la vida por las palabras y ellas son toda su compañía,
en cambio con la madre harían un bollo si fuera necesario. 

Es un día gris, pasa un avión por el cielo que tiene luces
que se prenden y se apagan -¡escondámoselo al paisaje
en una caja!- Si lo encuentra el poeta andará sonámbulo
toda la noche.

Cuando se hace de noche sobreviene el misterio
y el poeta a menudo duerme.

A menudo un poeta piensa sobre la podredumbre del dinero,
mañana sus canciones serán alcancías repletas de monedas,
un tesoro con el que viajó toda su pobreza.

Cuando a un poeta lo roza un seno pueden pasar varias cosas
—una campana de rubio oro, pero gomoso y suave—
que se sienta un bicho raro
que le dé por orinar.

A veces los poemas resultan cualquier cosa, ellos están hechos
de palabras que no suenan, y que no sueñan: los poetas suelen
soñar tonterías como nosotros, los poemas son los diferentes
y en esto un poeta puede ser un vecino cualquiera.

Existe la fantasía de pensar que los poetas son asesinos seriales,
que arrastran el fantasma de algún degollado
y que el ruido de sus zapatos da pavura porque suena a cadena.

Insanos, rebeldes, acomodaticios, demócratas, presbiterianos,
iconoclastas, achaparrados son de las tantas subespecies de
     poetas que hay.
Con una gomera un niño hace un arma y sale a cazar perros.
Con una gomera un poeta tañe un arpa amplificada con latas
     de conserva.
Shiva, Buda y Pachacuti fueron poetas.
Platón los odiaba y Goethe los confundía
con libélulas.

El papa Juan XXIII les decía hijos míos,
Napoleón tenía toda una retaguardia de poetas neoclásicos
en su tercer o cuarto libro,
en Albuquerque un general recitó a Manrique antes de morir,
para Zolá los poetas competían con los novelistas,
para Longfellow ser poeta era una cosa impresionante.

Qué hacer si a uno lo visita un poeta.
Evitar los momentos prolongados de silencio y tapar los
     recovecos de la casa:
es probable que allí busquen su nido provisorio, su nido de
     un instante,
en los rincones más húmedos y alejados.

Finalmente hay muchos poetas que están malditos
o enfermos de alguna herida pasajera,
se desnudan en lontananza, y nos traen el eco de la furia
ya rendida en sus bocas de lacio cabello.

Sebastián Bianchi (Buenos Aires, 1966)

Lalamatic y otros versos,
Caleta Olivia,
Buenos Aires, 2019









Ref.:

sábado, agosto 17, 2019

Pere Quart / Confidencias a Antonio Machado














Antonio, ¡si vieses estos días!

Tiempo ha, de lejos, añoré la patria
y la ciudad más nuestra;
y lo hacía a la manera catalana,
ortodoxo y castizo
("mas, ¡ay!, ¡devolvedme a tierra,
que quiero morir!").

Melancólico oráculo de Castilla,
obstinado solitario de Cotlliure
("¡oh soledad, mi sola compañía!"),
todavía en sueños tierra mía.

Antonio, si volvieras probarías
"la amargura del tiempo envenenado".

Extraño poeta, Antonio,
siempre nostálgico de lo que no tienes y tocas
al final yo también digo
-proporciones guardadas-
"morirse es lo mejor".

Que hoy, desde dentro, oh hermanos espectrales,
añoro oscuramente, sin remedio,
todo lo que he reencontrado
la presencia envilecida del amor.

Soy el cretino del pueblo
-perdido el juicio, como Ausiàs-
que cuenta al viento
historias increíbles.

"La terrible cordura del poeta".

Joan Oliver, Pere Quart (Sabadell, Cataluña, España, 1899-Barcelona, Cataluña, España, 1986), Vacances pagades, Edicions Proa, Barcelona, 1965
Versión de Jonio González

Nota del traductor: Las frases entre comillas, a excepción de la primera, en castellano en el original

Ref.:
Escritores
Associació d'Escriptors en Llengua Catalana
A Media Voz
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: El Periódico

CONFIDÈNCIES A ANTONIO MACHADO

Antonio, si veiessis aquests dies!
Temps ha, de lluny, vaig enyorar la pàtria
i la ciutat més nostra;
i ho feia a la manera catalana,
ortodox i castís
(“més ai! Tornau-me en terra,
que hi vull morir!”).
Melangiós oracle de Castella,
obstinat solitari de Cotlliure,
(¡oh soledad, mi sola compañía!),
encara en somnis terra meva.
Antonio, si tornessis gustaries
la amargura del tiempo envenado.
Estrany poeta, Antonio,
sempre enyorós del que no tens i toques;
al capdavall jo també dic
- proporcions guardades -
morirse es lo mejor.
Que avui, de dins estant, oh germans espectrals,
enyoro foscament, sense remei,
tot el que he retrobat,
la presència envilida de l'amor.
Sóc el cretí del poble.
- fora seny, com l'Ausiàs -
que conta al vent històries increïbles.
La terrible cordura del poeta.

viernes, agosto 16, 2019

María Teresa Andruetto / Volvías del colegio













                                            A Juana

Volvías del colegio
y me hablabas de los griegos,
mientras yo preparaba la comida.
Yocasta, Alcestes, Medea, Ariadna,
Afrodita. Electra, Athenas, Artemisa,
tremendas de pie sobre sí mismas
arrojaban al aire su moneda. Ismene
temerosa quería disuadirte, no le digas 
a nadie, mi hermanita. Antígona
gritaba buscándose a sí misma.
Y vos, con los ojos azorados, la voz
todavía en su capullo, ¿se puede?
                                      me decías.

[inédito]

María Teresa Andruetto (Arroyo Cabral, Argentina, 1954)

El mismo pan, la misma leche,
Poesía reunida,
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2019








Ref.:
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
Op. Cit.
Otra Iglesia Es Imposible
Eterna Cadencia
Lexia
Poetas Argentinas
La Voz

Foto: Vos

jueves, agosto 15, 2019

Rainer María Rilke / De "Elegías de Duino", Tercera Elegía
















(Fragmento)

Mira, nos amamos sólo desde hace un año
como las flores. Cuando amamos
inmemorable savia remonta nuestros brazos. ¡Oh, muchacha!,
lo que amamos en nosotros no es un ser, no un futuro
sino lo innumerable que fermenta; no un hijo entre todos
sino, como ruinas de montañas, los antepasados
que reposan dentro de nosotros; el seco lecho del río
maternal, de antiguas madres; todo el paisaje
en silencio bajo el signo de un nebuloso
o puro destino-: todo esto ¡oh muchacha!,
se adelantó a ti.
Y tú misma, ¿qué sabes tú? Hiciste surgir
en el amante su prehistoria; hiciste que el pasado
ascendiese a su corazón. ¡Qué sentimientos
de seres desvanecidos lograron llegar hasta él!
¡Qué mujeres te odiaban desde entonces! ¡Qué hombres
sombríos despertaste en las venas del adolescente! Niños
muertos querían venir a ti... ¡Oh, dulce, dulcemente
ofrécele una amorosa empresa, una tarea cotidiana
en qué confiar! ¡Condúcele
cerca del jardín; bríndale la supremacía de la noche!...
¡Guárdale!

[1923]

Rainer Maria Rilke, (Praga, 1875-Val-Mont, Suiza, 1926), El surco y la brasa. Traductores mexicanos, selección y prólogo de Marco Antonio Monte de Oca, Fondo de Cultura Económica, Ciudad de México, 1974   
Traducción de Ángela Selke y Bernardo Ortíz de Montellano

Ref.:
UNAM
Literatura us
Otra Iglesia Es Imposible
A Media Voz
Zenda
El País
El Cultural

Foto: Loff it

miércoles, agosto 14, 2019

Gerardo Deniz / Mosca













Lo soy y mi abdomen
es de metal azul,
ningún insecto díptero me es ajeno. ¿Quedó claro?
Mi larva medró en un policía muerto
al sur de esta capital. Correcto.

Mi alma máter fue la que tenía que ser.
Allí, posada en tubos fluorescentes,
atendí a todas las clases, en las conferencias magistrales
me enteré de que todos los cretenses mienten.
Presencié cómo un tal viejo cachondo, Einstein creo,
era arrastrado sobre corcholatas y colillas (bachichas, puchas),
atados los pelos blancos al carro triunfal del antimonio Birkhof,
y tantísimas cosas más.

Llegado el período de los amoríodos,
sucumbí a las feromonas
y en el cuarto de baño rectoral consumamos nuestras nupcias
sobre baldosín, jabón y caca sabia.
Por el ventalle de cedros huimos a la atmósfera
sin desengancharnos,
impelidos por el bufar del viento
como Paolo y Francesca o Lamberto y Mamerta.
Abandoné a mi pareja cuando se luxó dos patas al hacer tierra;
le dejé un huevo ovalado de recuerdo
y volé a poner los demás en las legañas de un basarisco desahuciado.

Hube de buscar un tema para mi tesis de doctorado.
Opté por hacer un estudio sobre los perjuicios y estragos del neoliberalismo
sobre las moscas del pedregal adyacente.
Ayer empecé, pero hay que volar mucho y ya me siento cansada.
Afortunadamente mañana es domingo.
Atardece.
A duras penas logro distinguir a los lobos de los canes.
Aún distingo con facilidad las nervaduras blancas de las negras en mis alas,
pero esto no me da ni frío ni calor pues me emancipé del ramadán hace tiempo.
Ascenderé cuanto pueda, aun cuando me falla la respiración
y me aterra pensar que el mal del hongo ha hecho presa en mí.

Todo nos amenaza y quizás el tiempo no sea para tanto:
la noche promete ser larga y llena sucesos.
No: en el aire lo más temible son los murciélagos
que surgen de la noche con rectas zigzagueantes
o asintóticamente sobre el suelo
con bocas descoyuntadas, de tragaldabas rápidas,
entre la maleza que por ultrasonora
no trastorna la poética quietud
del castillo de grandes naipes sombríos.

Acaso sea peor a flor de piedra
pues está cubierta de telarañas pringosas
a más de grietas donde es posible cualquier cosa:
se habla de sistemas de túneles y galerías
donde se escuchan gritos y carcajadas lejanas,
todo un salvaje burdel gratuito que despierta entre pruritos.
Allí hay coleópteras panzarriba, desplegados los élitros,
ofreciendo vientres pataleantes
a odonatos infames e injustos,
mientras en los rincones efemerópteros raquíticos
exhalan penúltimos suspiros
masturbándose sin prisa.
Allí enormes grillotalpas pasean por pasillos estrechos su pavorosa mecánica
armada de serruchos;
allí humean sobre estufas las estofas de las estafas
de la trata de blancas, de negras o de verdes,
presas en ergástulas sucias.
A esta hora en que se exalta la fiesta en el pedregal extinto–
¡Xitle! En las crestas de pómez posa Tlazotéotl los talones amarillos
y la única mosca aún activa decide,
antes que nada, reconocer las luces.

Allá, al norte, arriba, en el piso catorce
(téngase presente que todo esto que narro aconteció hace largos años,
en tiempo de las apsaras),
yace en una cápsula un nuevo sesquiterpeno a medio desnudar
en este laboratorio de Canidia
y al cual lo abrasaron con tetróxido de osmio (pues se confesó glicol)
y ahora quieren capturar el fruto del estropicio
como dinitrofenilhidrazona,
cristalizada en mezcal de Oaxaca.
Tras encristalados distantes al oeste,
hominicacos amargados ordenan a sus jorgolines
encender todas las luces de las arañas opulentas.
Llega la mosca exhausta, otea y continúa.
Se eleva para contemplar el inmenso jardín bello y rocoso
desde las estribaciones más allá de donde el hombre llega.
Los cien mil ojos pueden ver, no parpadear. Ve, pues.

Es el jardín de Kachey
sin pájaros y sin fuegos.
Tierra adentro, piedra afuera,
la música está dada a la distancia
y no se oye sino el pitpat de un coyote herido
trotando por un apenas sendero,
sin dejar de dejar huellas con sangre.
Las luces se fueron apagando, ahora la luna
empieza a descender sobre el templo que nunca fue del todo.
Tose la mosca con su cuerpo entero
domeñado por la empusa.
Sólo aspira alcanzar la única luz amarillenta
que desafía a la lunar penumbra
y desafía a una pareja nueva
caída sobre surcos muy frecuentes.
Nobles cópulas les abrieron el camino, pero ahora
han pasado bajo el arco triunfal que conduce sin aduanas
al reino encantado de las parafilias químicamente puras (para análisis)
que los absorben horas enteras, hasta dormirse a media postura,
sin haber siquiera apagado la luz.
Afuera las oreadas mulatas circundantes sin chistar
preparaban con papel y carrizo un amanecer glorioso
digno del día tan festivo aún frío en la olla.
Cuando ellos despertaron tuvieron la primera riña, a propósito de quién iría a
mear primero.
Bien meados, y reconciliados, él se fijó en la mosca pegada al vidrio:

Él: –Ve, fíjate:
a esta pinche mosca le cayó la empusa.
–¿Qué es eso? –Una vil mucoral de las que tú sabes:
la mosca aspira por las tráqueas y se ahoga.
Dirían en mi tierra: se la chupó la bruja.
Qué bueno que no seas mosco: ni tú oruga.
–¿Tú qué sabes? –Sólo me veo a luz más cierta
frente a hongo, pelusa y mosca muerta.

Gerardo Deniz (Madrid, 1934-Ciudad de México, 2014)

Tupé,
número 7,
Buenos Aires, agosto 2019,
con permiso de Fernando Fernández

Publicación original:
revista Este País, enero 2014





Nota: Este número de la revista Tupé está dedicado a poemas sobre insectos. El de Deniz no fue publicado en sus libros, se aclara

Ref.:
Persée
Luvina
Milenio
Letras Libres
ZonaPaz
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Hilo Directo

martes, agosto 13, 2019

Irene Gruss / Dos poemas nuevos















Vejez

¿Has empequeñecido porque fuiste poco
o ensanchado tu abdomen como Buda
a fuerza de creer saber más?
¿Desalmada o, sencillamente, renunciaste
a la forma?


Habla Joseph M. W. Turner

Trato de conseguir el tono exacto del alba con el aspecto
del ocaso. La verdad no es como se pinta.
Ningún marchand podrá adquirirla porque
conseguir esto es... impagable.
Como cuando me hice atar al palo mayor,
¿creen que he visto algo?
Me atrevería a decir al momento de mi muerte,
con un golpe efectista, The sun is gone!
Pero no, nada es como se pinta,
pura distorsión de luz, el alba
igual a un ocaso.

Irene Gruss (Buenos Aires, 1950-2018)

De piedad vine a sentir,
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2019









Ref.:
Casta Diva
Otra Iglesia Es Imposible
Clarín
La Nación
Op.Cit.
Eterna Cadencia
Vallejo & Co.

Foto: Jorge Freidemberg

lunes, agosto 12, 2019

Luisa Futoransky / Llanos del sur


                                 
                                             
                                           A Kity y Ricardo Futoransky, entrañables

los calmos bergantines las flores más sangrientas los lienzos de la discordia
 /los panes del milagro

adjetivos y ritos profusamente iluminados
por la luz mala y fosforescente de lo corrupto
se yerguen de la llanura atrás del acero oxidado de sus armaduras
allí donde el ganado abona el suelo
pero las simientes olvidan crecer

extensión de la condena soledad es tu nombre
repiten las aves que graznan augurios

el sol no tiene prisa en tu calvicie
los vientos fatigados se detienen a contemplarse en tus riachos
pampa de la desesperanza
sólo tu feroz tenacidad hace que entres
por la puerta grande de la tragedia

————————————————————————————

llano enrojecido
llano del atardecer donde la palabra descubre el secreto
y los pájaros enloquecen de temor

hora en que los elementos son un haz vandálico
un estremecimiento prolongado en el espinazo de los vivos
hora en que los hechiceros soplan las narices de las enfermos
pero no logran felices resultados
hora en que la lejanía y la vecindad de los estrechos
confunde aguas y tierras

únete viento
ven basilisco que es tu turno
huye unicornio por las altas gramíneas
refúgiate en los tapices de las damas
que ya las maderas del presagio
arden en razones de cuidado
y el silencio es un enigma que no predice
un solo día venturoso

————————————————————————————

Entre la cima y el valle
el menor esfuerzo, nada agotador
nada que turbe la indiferencia de las tierras llanas
ciudad cuyo medio propicio es la humedad
pulpo extendido, ambiguo y perezoso
tu abrazo es el ahogo febril que impones a los otros
ansiosa ciudad gris
a la que es necesario ganar palmo a palmo la alegría
ciudad de artilugios y espejismos
con su poder agazapado en las tinieblas
contigo los pactos de honor
están destinados al fracaso
ciudad perdida en estéril oratoria
y en la retórica infernal de los posesos
predispuesta de antemano a la condena
cuando las algas se adueñen de tu estridencia
y el limo se solace en tus bodegas
cuando te sumerjas en la noche sin espejos
¿quién tendrá piedad por tu arrogancia?

cuando los peces retiren sus ovas
de los recovecos de tus construcciones
otra vez un ingenuo, un loco, un guerrero
un fanático, un ambicioso, o todos ellos juntos
o alguien con todos y más de estos defectos y virtudes
erigirá un fortín en el desierto
y te llamará de alguna nueva o vieja manera
buenos aires

Luisa Futoransky (Buenos Aires, 1939), "Babel Babel", 1968, Los años argentinos (1963-1972), edición de Mariano Rolando Andrade, Leviatán, Buenos Aires, 2019

Ref.:
Luisa Futoransky
Leviatán
Universidad de Carabobo
Letralia
Poetas Poemas
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Luisa Futoransky en el avión de José Antonio Berni / Archivo de la autora

domingo, agosto 11, 2019

Thomas Merton / Una canción para nadie














Una flor amarilla
(Luz y espíritu)
Canta por sí sola
Para nadie.

Un espíritu dorado
(Luz y vacío)
Canta sin palabras
Por sí solo.

Que nadie toque este manso sol
En cuyo ojo oculto
Alguien está despierto

(Sin luz, sin oro, sin nombre, sin color
Y sin pensamiento:
¡Oh, totalmente despierto!)

Un cielo dorado
Canta por sí solo
Una canción para nadie

Thomas Merton (Prades, Francia, 1915-Bangkok, 1968), Collected Poems of Thomas Merton, New Directions, Nueva York, 1977
Versión de Jonio González

Ref.:
Poetry Foundation
University of Dayton
Pastoralsj
Ágora Marianista
ABC
Andrés Morales
Encuentros de Lecturas
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Bellarmine University

A SONG FOR NOBODY

A yellow flower
(Light and spirit)
Sings by itself
For nobody.

A golden spirit
(Light and emptiness)
Sings without a word.
By itself.

Let no one touch this gentle sun
In whose dark eye
Someone is awake

(No light, no gold, no name, no color
And no thought:
O, wide awake!)

A golden heaven
Sings by itself
A song to nobody.

sábado, agosto 10, 2019

Vesna Parun / Mi cara en la sombra













Olvidé su nombre, pero sé que fue querido por los pájaros
y que ese amor era sonrisa lo recuerdan mis ojos.
Y ahora la gente va al muelle, no los miro
varada en el recuerdo de viejas tormentas.
¿Acaso no olvidó ya la gaviota a su compañero?, ¿por qué sufres?
La roca olvidó a su pájaro, no sabe del sur ni del norte.
Aún no silencié mi ventana, todavía no ha callado la mar.
No me regañes, bosque, con tu fronda. No me asustes, agua, con tus abismos.

Vesna Parun (Zlarin, Croacia, 1922-Stubičke Toplice, Croacia, 2012), Zore i vihori (Amaneceres y torbellinos), Društvo Književnika Hrvatske (Sociedad de escritores de Croacia), Zagreb, 1947
Traducción de Carmen Verlichak

Ref.:
El Cultural
La Maja Desnuda
Fausto Marcelo Ávila
Critical Mass
Studia Croatica
Tportal
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Boris Scitar/PIXSELL/Zadovoljna

viernes, agosto 09, 2019

Pablo Seguí / De "Noción de ritmo"












En fin, las horas...

Palabras inconexas; manoseado
camino artificial.
(Pachelbel no insinúa: suena, y siempre,
ese círculo, acordes
que logran ahondar). Palabras brujas,
delirios a dos manos,
y manos o muñones. La retórica:
sarna de refregarse
contra piedras gastadas. Como ser
un juguete mellado,
tirado en algún río: la costumbre
ahoga los reflejos.

[s/t]

He escrito ciego, nuevamente. El vórtice
de otro ciclón que pasa. Devaneos
el disponer palabras como almíbar
que no respira, que se espesa. Ajeno,
traza el reloj de arena en la espiral
el año nuevo: huellas desprovistas
ya de interés. El sol, tras la cortina.


Collige, virgo, rosae

Luna creciente: tiempo de mirar
cómo cruza tu firma
horas en que el reclamo
insostenible muere cuando cierro
estos áridos ojos.

   Y crecerás, manchada,
y nuevamente escaparás. Agrego
otra pobre moneda
a la fuente, que ahoga
cualquier reflejo asible: demorados.

Pablo Seguí (Córdoba, Argentina, 1973)

Noción de ritmo,
Barnacle,
Buenos Aires, 2019









Ref.:
Barnacle
El Poeta Ocasional
Poetas Argentinos
Analecta Literaria
La Voz
Sólo Tempestad
Revista de Letras
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Facebook

jueves, agosto 08, 2019

Linda Pastan / Dos poemas














Emily Dickinson

Nos la representamos con un vestido blanco
entre las sábanas dobladas y las almohadillas perfumadas
de armarios bien cuidados, u oculta a la vista
enviando confituras y notas sin dirección
a todos los perplejos vecinos de Amherst.
Rara como el clima de Nueva Inglaterra,
el fuerte viento de su mente, mordaz o amable,
hizo salir volando a dos amantes en parte imaginarios.
La leyenda, sin embargo, no explicará la absoluta sensatez
de sus conceptos, la grave malicia
del lenguaje, el ahorro de dolor.

Me casé contigo

Me casé contigo por las razones equivocadas,
seducida por tu peligrosa historia familiar,
por los inocentes músculos, que abultaban bajo tu camisa
como armas ocultas, por tus vínculos ingenuos,
los colores de retazos pintados de atardecer.
Seducida también por lo que suponías
acerca de mí: mi serenidad -ese espejo a la espera de ser
rajado-, mis llamativas acrobacias con los cuchillos en la cocina.
Qué equivocados estábamos el uno acerca del otro,
y qué felices hemos sido.

Linda Pastan (Nueva York, Estados Unidos, 1932), Queen of a Rainy Country, W. W. Norton & Company, Nueva York, 2006
Versiones de Jonio González

Ref.:
Poetry US
Poets Org
Paris Review
Luvina
Poetas Siglo XXI
El Placard
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Wikipedia

EMILY DICKINSON

We think of hidden in a white dress
among the folded linens and sachets
of well-kept cupboards, or just out of sight
sending jellies and notes with no address
to all the wondering Amherst neighbors.
Eccentric as New England weather
the stiff wind of her mind, stinging or gentle,
blew two half imagined lovers off.
Yet legend won't explain the sheer sanity
of vision, the serious mischief
of language, the economy of pain.


I MARRIED YOU

I married you for all the wrong reasons,
charmed by your dangerous family history,
by the innocent muscles, bulging like hidden
weapons under your shirt, by your naive ties,
the colors of painted scraps of sunset.
I was charmed too by your assumptions
about me: my serenity— that mirror waiting to be
cracked, my flashy acrobatics with knives in the kitchen.
How wrong we both were about each other,
and how happy we have been.

miércoles, agosto 07, 2019

Augusto Munaro / De "Incrustaciones dubaitíes"














la biblioteca

los 300, 000 libros & yo nos conocimos en el invierno de 1993
fue un amor ambarino a primera vista

me rateaba de las clases de matemática y lengua (tedium vitae)
con señalador en mano –“I love my Library”- me perdía entre
sus pasillos angostos, silenciosos
el tiempo se tomaba su tiempo/ no discurría
olor a historia secreta, a datos irrefutables que se ofrecían
/generosos
a mi inquietud PANTAGRUÉLICA

fui deletreando el mundo,
       página x página,
                       siguiendo mi curiosidad
                                                     instintiva
                                                                saltarina
                                                                        como el conejo de Alicia

un diccionario de referencia/ me remitía
a una novela rosa/ ésta, a cierta biografía de Einstein, /
poesía isabelina, / novelas de Pierre Boulle…

así cobré enormes tesoros, compilé paisajes fantásticos,
lecturas góticas, científicas, tomos de numismática, geografía;
acopié datos sobre presidentes yanquis como pocos adolescentes,
(Washington-Lincoln-Wilson-Eisenhower-J.F. Kennedy-Carter)
     y héroes de guerra,
     Patton,
     McArthur
     Custer y sus chapas largas
     en la masacre de Little Bighorn

insomne, muchas mañanas escondía mi desamparo
                                                  entre las páginas de la
                    Britannica
su rumor del papel biblia,
entre
mis dedos,
-música para mis oídos

recuerdo en particular unos tomos
lujosamente encuadernados sobre la
conquista del Oeste

       barbudos
       leñadores talando
       sequoias gigantes,
       el daguerrotipo de
       Buffalo Bill con
       Toro sentado
                (¿no es cierto que el cazador de bisontes estadounidense
                tiene un cierto aire a julio
                Argentino Roca? -me preguntaba en silencio
               de misa)

mi rincón:
ante una luminosa ventana escondida,
al fondo, cerca de la entrada trasera,
allí podía acurrucarme por varias
horas hojeando el mundo sin
ser jamás interrumpido

   si la profesora de Historia
   a primera hora de la mañana
   hacía referencia de la
                          Batalla del Somme,
   esa misma tarde,
                  a las 3 en punto
         (apenas sonaba el timbre)
             ya estaba consultando a
                                                    Hart &
                                                    Middlebrook

era un modo de asaltar aquel tiempo perdido
aquellos días antes de mi nacimiento (excesivamente amplios y complejos)
pero que me fascinaban porque habían sido –a pesar de mí

fue allí donde recité “Mending Wall” de Frost, my favorite american poet
“The Raven” de Poe, y “O Captain! My Captain!” del níveo Whitman
(llegué a analizar verso por verso aquella metáfora sobre Lincoln)

en esa biblioteca comprendí la magia
              & fatalidad
del verbo

Augusto Munaro (Morón, Argentina, 1980)

Incrustaciones dubaitíes,
Editorial Lisboa,
Buenos Aires, 2019









Ref.:
Augusto Munaro
Vallejo & Co.
Buenos Aires Poetry
Caína Bella
La Voz

Foto: Merece una Reseña

martes, agosto 06, 2019

Mario Montalbetti / De "El lenguaje es un revólver para dos", 2














Los límites

El Perú limita al Este con un idioma
que no domina.

El Perú limita al Oeste con un carguero japonés
de 350 000 toneladas.

El Perú limita al Norte con Chimbote
cuyos puertos nunca supo superar.

El Perú limita al Sur con gran rapidez.


Sobre la expresión "Llevar un peso en el corazón"

El corazón guarda en sus cámaras frigoríficas
carne helada, cuerpos fríos que cuelgan
de garfios de acero,
atraídos por la gravedad y la pena.

Eso que llaman "llevar un peso en el corazón"
no se parece a nada o se parece
al peso de medio kilo de aceitunas negras
envueltas en una bolsa de papel marrón.

Eso que llaman "llevar un peso en el corazón"
no es sino una bolsa húmeda de aceitunas negras
a punto de perforarse.

El corazón late, la carne cuelga.

Vamos, hermanos, a morir de frío, vamos.

Mario Montalbetti (Lima, 1953)

El lenguaje es un revólver para dos [2008],
Caleta Olivia,
Buenos Aires, 2019









Ref.:
Vallejo & Co.
Ojo en Tinta
El País
Latin American Literatura Today
Eterna Cadencia
Círculo de Poesía
Poemas del Alma
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Eterna Cadencia

lunes, agosto 05, 2019

Leonard Cohen / Kanye West no es Picasso












Kanye West no es Picasso
Yo soy Picasso
Kanye West no es Edison
Yo soy Edison
Yo soy Tesla
Jay-Z no es el Dylan de nada
Yo soy el Dylan de todo
Yo soy el Kanye West de Kanye West
El Kanye West
Del gran cambio falso de la cultura de pacotilla
De una boutique a otra
Yo soy Tesla
Yo soy su bobina
La bobina que convirtió la electricidad en algo blanco como una cama
Yo soy el Kanye West que Kanye West cree ser
Cuando saca tu culo a empujones del escenario
Yo soy el verdadero Kanye West
Pero ya no me muevo mucho
Nunca lo he hecho
Sólo me animo tras una guerra
Y aún no la hemos tenido

Leonard Cohen (Montreal, Canadá, 1934-Los Angeles, Estados Unidos, 2016) Eterna Cadencia
                       
La llama,
Salamandra,
Barcelona, 2018,
traducción de Alberto Manzano








Ref.:
Salamandra
The Official Leonard Cohen Site
Zenda
A Media Voz
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Leonard Cohen Site

domingo, agosto 04, 2019

Hermann Broch / De "1933"














Descúbrete y piensa en las víctimas.
Pues sólo el que siente la soga en su cuello
se da cuenta de la brizna de hierba
que se agita en el viento
por entre los adoquines que hay bajo el cadalso.
¡Oh, aquellos que disfrutan con el derramamiento de  sangre!
Lo demoníaco es ciego,
lo prohibido es ciego,
los espectros son ciegos,
están ciegos ante lo que germina
porque ellos carecen de crecimiento.
Y sin embargo, cada uno de ellos
fue niño una vez.
No alabes ni premies nunca más a la muerte,
no premies la muerte que los hombres se infligen unos a otros,
no alabes lo indigno.
Ten, en cambio, valor para decir mierda cuando alguien
excite a los hombres a matar a su prójimo.
En verdad que el asesino sin dogmas
es el mejor de los hombres:
¡oh llamada humillante y envilecedora,
llamada al verdugo, la llamada de miedo más secreto,
llamada de todos los dogmas que carecen de fundamento!
Hombre, ¡descúbrete y piensa en las víctimas!
El mal vuelve siempre su rostro hacia el mal:
¿quién consuma el sacrificio humano espectral?
Un espectro.
Está ahí en la habitación, algo prohibido está ahí,
que silba para sus adentros,
¡es el espectro del espíritu burgués
habituado al orden!
Ha aprendido a leer y a escribir,
usa cepillo de dientes,
va al médico cuando está enfermo,
honra a veces padre y madre,
en general se ocupa sólo de sí mismo,
y sigue siendo sin embargo un espectro.

Hermann Broch (Viena, 1886-New Haven, Estados Unidos, 1951), "1933", Voces, Material de Lectura, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Ciudad de México, 2009
Traducción de de María Ángeles Grau

Voces es un largo poema dividido en tres partes ("1913", "1923" y "1933"), escrito por Broch para que sirva de contrapunto a su novela Die Schuldlosen (Los Inocentes), publicada en 1954. (Del prólogo de la traductora)

Ref.:
Encuentros de Lectura
Poéticas
Deriva
El Psicoanalítico
El Cultural

Foto: Abenteur Industrie

sábado, agosto 03, 2019

Laura Fuksman / Dos poemas













V

Todo comenzó en la oscuridad
la estrepitosa caída del imán
y las astillas que quedaron sobre la baldosa de la cocina.
Lo que siguió a tu rugido
fue ejercicio de buenos modales:
acariciar la gata
ofrecerme un té.

Subterráneo, el temblor
suave no cesó hasta despertar
al demonio que habita en los arenales.

de Tan real como el pavo



No sólo el pan se vuelve cotidiano.
Con el mismo asombro
que los verdes búhos de traje victoriano
descifran mis trazos
en la pequeña libreta
traída de África
con el mismo asombro
escucho el albedrío de mi voz
y las palabras con las que soy dicha.

de Hostal Klezmer

Laura Fuksman (Buenos Aires, 1970)

Tan real como el pavo,
Patronus Ediciones,
Buenos Aires, 2019











Hostal Klezmer,
Zingo & Gafuri,
Buenos Aires, 2016









Ref.:
Vallejo & Co.
El Infinito Viajar
La Primera Piedra
Transtierros

Foto: Laura Fuksman en Facebook

viernes, agosto 02, 2019

Paula Abramo / Angelina


     prende un cerillo
          no me gusta esta falta esencial del pobre modo
     préndelo
          como si uno a sí mismo nunca se imperara
          como si para imperarse fuera necesaria
          rutinaria y filosa la escisión
     préndelo
     lo prendo y qué hago luego

-Prende la estufa
-Sí, señora.
Angelina es breve y requemada.
Las marcas de sol. No son de sol.
Sí son.
Son preludios del cáncer. Son herencia.
Sobre la hornilla, el aceite bulle en iras.
Esta cocina casi pasill, casi tránsito a otro mundo mucho
menos azul y más de orquídeas, de pereza, de flores
más lentas que la tarde, humedades profundas,
corruptoras, colibríes, cruás allá en lo alto, a contraluz.

Angelina va friendo camarones.
Guarda uno, come tres;
guarda uno, come tres.
Guarda uno.
Come
tres.
Angelina tiene el hambre de su abuela;
más allá;
tiene el hambre de la abuela
de su abuela.
Y una historia de retirarse y retirarse bajo el crepitar de décadas de sol,
sobre el fulgor insano de una tierra
más quebrada que sus pechos.
No es la lengua, es el Nordeste el que le lame los dedos a Angelina:
la seca esparce sal sobre su presa.
Y son tan buenos estos camarones.
Los subterráneos del hambre lloran -sí, pero no siempre- caldo de sopa.
Lloran también esta charola
tan abundante y gris de camarones.
Lloran las madurada tersura de los libros.
Y lloran las rosas - cómo no - las rosas.
Y llorarán siempre hasta que el fuego.

Paula Abramo (Ciudad de México, 1980), Fiat Lux, Fondo Editorial Tierra Adentro, Ciudad de México, 2012 Eterna Cadencia, 30 de octubre de 2012

Ref.:
Enciclopedia de la Literatura de México
Poesía Mexicana Contemporánea
Eterna Cadencia
Lyric-line
La Jornada
Noticias 22

Foto: La Jornada

jueves, agosto 01, 2019

Kim Addonizio / Elegía para Jon















El haz de luz del faro pasa sobre mí.
Nunca confié en el mar, siempre metiéndose
en las caletas, esparciendo símbolos de sal
sobre los hoteles de los turistas, reduciendo
embarcaciones y botes de remo a palitos. Suelo
encontrarme a mí misma, a su lado, deseando
que se convierta  en un lago
con quizá un muelle flotando cerca de la costa.
Si no fuese un lago, entonces un río
entre despeñaderos. Si no fuese un río
entonces un piano iluminado por la luna
provisto de peces. Toca irremediablemente
con la tapa cerrada,
Satie escribió en una de sus partituras
pero nunca descubrí en cuál
o cómo sonaba la música.
Pero ésta es una dirección en la que iría
una playa donde feas algas marinas
y una tecla del piano amarillenta son arrojadas
del océano. Desearía que la tierra
hubiera esperado un poco más
antes de tragarse a mi hermano.
Desearía que el mar dejara
de tragarse su nombre, mientras continúa
besando la arena, dejando
otra fría corona de flores a mis pies.

Kim Addonizio (Washington DC, 1954), Op. Cit., junio 30, 2019
Versión de Marina Kohon

Ref.:
Kim Addonizio
Poetry Foundation
Círculo de Poesía
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Kim Addonizio

Elegy for Jon

The lighthouse beam sweeps over me.
I never trusted the sea, always shoving
Into coves, scattering salt-glyphs
Over tourist hotels, smashing
Trawlers and rowboats to sticks.  I keep
Finding myself beside it, wishing
It would turn into a lake
With maybe a dock floating close to shore.
If not a lake, then a river
Between canyons. If not a river
Then a big moonlit piano
Stocked with fish. Play irretrievably
With the lid closed,
Satie wrote on one of his scores
But I never discovered which one
Or how the music sounded
But this is one way it might go
On a beach where ugly kelp
And a yellow piano key are flung
From the ocean. I wish the earth
Had waited a little linger
Before swallowing my brother.
I wish the sea would stop
Swallowing his name, while it goes on
Kissing the sand, laying
Another cold wreath at my feet.

miércoles, julio 31, 2019

Manuel Alemian / Dos poemas















A ver

Me doy cuenta de que ahora
escribo sin la mínima expectativa,
lo siento.

Escribo, cuándo no,
para que avance el tiempo:

Enrique, la bomba no funciona
y mis músculos tiemblan tanto
que temo un desgarro.

Gaviotas, ustedes coman
los ojos de las focas.

Osos, ustedes coman
la miel dorada y espesa y pegajosa
y dulce y empalagosa,
sana, moderna y clásica.


The answer is:

Rechazamos:
la odontología sin anestesia.
Rechazamos:
cualquier oferta por humillante.
Rechazamos:
los actuales requisitos para la contratación del gaucho.

Manuel Alemian (Buenos Aires, 1971), "Ejercicios de desbaste", Op. Cit., junio 30, 2019

Ref.:
Editorial Municipal de Rosario
Plástico Sagrado
Palabras Amarillas
Ñ
Eterna Cadencia
Indie Hoy
1 Poeta 10 Preguntas

Foto: Archivo de Manuel Alemian

martes, julio 30, 2019

Arturo Carrera / Crepúsculo argentino



     









                                                a Elina y Alejandro Carrafancq


El campo,

un espacio donde los niños
confunden la belleza con la felicidad;

la luz los atonta, el flash doméstico
y natural los oculta en catacumbas, agujeros
negros, blancos conventos insonorizados,
sin follaje...
oh pequeños religiosos de la exigencia:

una sonrisita fosforescente y acústica
y un abracito afectado que se conoce
en esa especie de Vacío Mundo

en otra más lejana galáctica
insaciable risita que lucha.

Todas las astillas cósmicas.
Todos los hilos agámicos.
Todas las taciturnas
vocecitas en la luz amarilla,
intensa, de azufre fosforescente
y de luciérnaga que agoniza.

nosotros en ese campo expulsado
donde la fatiga es imprevista
con sus misteriosos eclipses...

La insistencia de un pánico silvestre
y los diminutivos con que Arturito recorre
su paciencia, su olvido en todo lo que se
afinca como parpadeo.

Las cajas del sueño donde el poder dormir
como volver a morir se precipita; el aire
se funde con la luz oscura y el agua con
los desplazamientos del rumor acuático

imanes, imanes de felicidades remotas mímicas
en los estados de belleza pura, y variaciones
mágicas con dedos de reptil, pero ese reptil

de miniatura africana
que salta continuamente en el hirviente
desierto de arena para no escaldarse y
vivir al unísono,

para que el día entre en él por todas sus
semejantes, ínfimas, innumerables huellas
para que la presencia insaciable del día
no lo adormezca;

sin embargo,
a ellos otros espero, anhelo,
anillo sus múltiples exigencias.

Puedo envejecer esperándolos en otra humanidad
y puedo otra vez nacer; estar como un fruto
en corona, esperando el picotazo de otros
mundos,

la vida de cada minúscula noche hacia el mar.

Ellos,
bienes dormidos bajo estatuas de olmos, gnomos,
tesoros en cofres de pirotecnias perpetuas,
aún en el vacío insonoro, atraídos como ranas
En la inquietud de los estanques o el mar,

sobre la vasta ola roma, sin cresta, alzándose
silenciosa sobre el amor:

minutos sin ley ni astros
tiempos sin cuerpo ni deseo
espacios donde se cortan los afectos
a cada exiguo pie de un hombre.

Son niños siempre y
niños en un festín donde
se desconocen los nombres

Niños arrancados del cuerpo y
del corazón, como raicillas que
ya hubieran echado en otros niños
su ligazón; en otros pensamientos
su dolorosa espesura.

Niños explosiones acústicas
Niños ortigas del verano; a un punto
en la seda
vienen a mirar faisanes;

un círculo luminoso donde caen
todas las remotas ideologías naturales
y todas nuestras cósmicas huellas
estrelladas: los niños.

Duelo de no pertenecer
duelo de las sabidurías desconocidas
sin órganos
sin ostentación y sin goces

duelo de apartarse dudando del patio
de la dicha: donde allí todo nos
sosegaba como sofocado dolor

aquí todo nos despierta
aquí somos el sobresalto del lince
aquí el sueño oculta
la alegría del secreto

Aquí la verdad solitaria derrumba
el placer
y el placer no sostiene
el secreto no sostiene
el despertar no me sostiene,
su realidad,
es más devastadora que el deseo

¿Qué es?

Es la desesperación
que nos impone como un sueño
el vacío, el campo...

Vaho amarillo y los diablitos
riéndose. Arrastran un perrito,
escriben una eme majestuosa;
las brujas-lolita con sus mechones
eléctricos y sus malcriadas muñecas,

la voz del perrito; los dientes de las cosas;
la acústica estirpe china del súbito día

(el té).

Los niños.
Sus rasos borran la única fiesta,
la única mentira, la única verdad,
la única risa.

No te alejes más.
No te alejes más.

¿Qué haré sin los ojillos de tu faisán?
Sin tus gestos como picotazos dorados.

Mi desesperación clavada en el deseo
como un colibrí salvaje en la

gigantesca flor acuática. La hipertrófica
magnolia del deseo:

un limón escarlata y óxido de hierro la van
centrando con sus suavísimos ganchos:
la abeja allí se empolva, los zánganos
conocen y reconocen: desconocen

El campo, la noche y
sus caretas de olores
que no enmascaran, los
mensajes cortados y los
gritos suntuosos;
la noche con sus señales
de amores de alfalfas y
alfabetos de sapos y
telarañas.

Magnolia del zorrino
con su chorro de humos acres

¿Nada sostendría?
¿Nada consentiría en su risa de chaparrones
de blancos y agrios fuegos
luminosos?

Es la madrugada: ¿pero cómo...?

Los niños se duermen:
fácilmente se duermen sobre estos clavos
de azúcar, fakires del infinito turbulento.

El campo tiembla.
El campo nuestro. (...el delirio, los surcos
de la lava del alba. El agua donde amanecemos.

Los terrores poderosos giran en torno a
objetos sin valor. ¿Te acordás? Fase del
desprecio, incluso por el no...

El No de un amarillo vibratorio,
los girasoles en el vozarrón del día
y el humo del atardecer, los ojos
en la cabeza leñosa
en el espumoso anaranjado del sol.

No te alejes más.
No te alejes más.

el deseo desdibuja en su plumosa tierra
un espacio: "que no te despierten todavía,
y que no hiervan la leche todavía".

Multiplicidades. Multiplicidades
secretas

Lo que pasa durante la tarde
como los pequeños frutos de las intensidades
se abre, como un último frutillo
en las fogatas anaranjadas

Deja que bajo nuestra incertidumbre
croe lo incierto: el agro de la espera,
la niñita que baila... la patria de San Juan
y esas inquisitorias cartas que quemaste
para cocer la langosta y las habas:

La pintura es la extensión más sutil

Arturo Carrera (Coronel Pringles, Argentina, 1948), Arturo y yo, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1984

Ref.:
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La Nación
La Agenda

Foto: La Voz