martes, diciembre 10, 2019

Alvaro Mutis / Grieta matinal












Cala tu miseria,
sondéala, conoce sus más escondidas cavernas.
Aceita los engranajes de tu miseria,
ponla en tu camino, ábrete paso con ella
y en cada puerta golpea
con los blancos cartílagos de tu miseria.
Compárala con la de otras gentes
y mide bien el asombro de sus diferencias,
la singular agudeza de sus bordes.
Ampárate en los suaves ángulos de tu miseria.
Ten presente a cada hora
que su materia es tu materia,
el único puerto del que conoces cada rada,
cada boya, cada señal desde la cálida tierra
donde llegas a reinar como Crusoe
entre la muchedumbre de sombras
que te rozan y con las que tropiezas
sin entender su propósito ni su costumbre.
Cultiva tu miseria,
hazla perdurable,
aliméntate de su savia,
envuélvete en el manto tejido con sus más secretos
     hilos.
Aprende a reconocerla entre todas,
no permitas que sea familiar a los otros
ni que la prolonguen abusivamente los tuyos.
Que te sea como agua bautismal
brotada de las grandes cloacas municipales,
como los arroyos que nacen en los mataderos.
Que se confunda con tus entrañas, tu miseria;
que contenga desde ahora los capítulos de tu muerte,
los elementos de tu más certero abandono.
Nunca dejes de lado tu miseria,
así descanses a su vera
como junto al blanco cuerpo
del que se ha retirado el deseo.
Ten siempre lista tu miseria
y no permitas que se evada por distracción o engaño.
Aprende a reconocerla hasta en sus más breves
     signos:
el encogerse de las finas hojas del carbonero,
el abrirse de las flores con la primera frescura de la
     tarde,
la soledad de una jaula de circo varada en el lodo
del camino, el hollín en los arrabales,
el vaso de latón que mide la sopa en los cuarteles,
la ropa desordenada de los ciegos,
las campanillas que agotan su llamado
en el solar sembrado de eucaliptos,
el yodo de las navegaciones.
No mezcles tu miseria en los asuntos de cada día.
Aprende a guardarla para las horas de tu solaz
y teje con ella la verdadera,
la sola materia perdurable
de tu episodio sobre la tierra.

de Los trabajos perdidos [1965]

Alvaro Mutis (Bogotá, 1923-Ciudad de México, 2013), Poemas, selección y nota del autor, Material de Lectura 24, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), México, 2008

Ref.:
Lecturalia
La Vanguardia
Literatura Us
Letras Libres
Círculo de Poesía
A Media Voz
Semana
Persée

Foto: AFP/Clarín

lunes, diciembre 09, 2019

Ana Ajmátova / Bocetos de Komarovo


          











          Oh musa del llanto
                 M. Tsvetaiéva

... Y yo aquí renuncié a todo,
a todos los bienes terrenales:
el espíritu guardián de "este lugar"
es ahora la corteza de los árboles.

Todos somos huéspedes de la vida,
vivir es solo una costumbre.
Oigo en los caminos del aire
dos voces que dialogan.

¿Dos? Contra la pared del este,
junto a espesos arbustos de frambuesas,
hay una rama oscura, fresca, de saúco...
Es un mensaje de Marina.

     En el puerto, noviembre de 1961 (delirando)

Ana Ajmátova (Bolshoi Fontán, Ucrania, 1889-Domodedovo, Rusia, 1966), Poesía en traducción, Jordi Doce ed., Círculo de Bellas Artes, Madrid, 2007
Traducción de Olvido García Valdés y Monika Zgustova

Ref.:
Letras Libres
UNAM
Animales en Bruto
A Media Voz
El Placard
Otra Iglesia Es Imposible

Imagen: Ana Ajmátova por Kuzma Petrov-Vodkin, 1922. Foto: Sailko (detalle) Wikimedia Commons

domingo, diciembre 08, 2019

Paul Violi / Camarero














-¿Qué querrá?

Rosbif con pan de centeno, tomate y mayonesa

-¿Cómo lo quiere?

Un pellizco de mayonesa. Pimienta. Sal, no.

-Entendido. Rosbif con pan de centeno. ¿Quiere añadir lechuga?

No. Sólo tomate y mayonesa.

-Tomate y mayonesa. Entendido... ¿Sal y pimienta?

Sal, no; sólo un poco de pimienta.

-Entendido. Nada de sal. Quiere tomate.

Sí. Tomate. Lechuga, no.

-Lechuga, no. Entendido. Sal tampoco, ¿verdad?

Correcto. Sal tampoco.

-Entendido. ¿Encurtidos?

No, encurtidos no. Sólo tomate y mayonesa. Y pimienta.

-Pimienta.

Sí, un poco de pimienta.

-Muy bien. Un poco de pimienta. Sin encurtidos.

Eso es. Sin encurtidos.

-Entendido. ¡El siguiente!

Rosbif con pan integral, por favor,
con lechuga, mayonesa y en el centro una rodaja
de tomate maduro.
Las hojas de la lechuga, separadas, por favor,
en una alusión artística del clásico acanto,
y las lonchas de rosbif, bien finas, dobladas
en un diseño multilaminado
que evite pretenciosidades bragdonianas
o cualquier idea de proyección geométrica divina
de hecho, sino que sencillamente proporcione
un marco al tomate
formando un medallón con un toque
de mayonesa como ornamento.
Y -por ecléctico que esto suene-
si también se pudiera aplicar mayonesa
a lo largo de la corteza a modo de voluta vitruviana
y como festón debajo del medallón,
sería fantástico.

-¿Quiere decir como en la catedral de San Pedro de Ginebra?

Sí, pero en un estilo más similar al que hay debajo del rosetón
del palacio real de Amsterdam.

-Entendido
¡El siguiente!

Paul Violi (Nueva York, Estados Unidos, 1944-Cortland Manor, Nueva York, Estados Unidos, 2011), Overnight, Hanging Loose Press, Nueva York, 2007
Versión de Jonio González

Ref.:
Paul Violi On Line
Poetry Foundation
Poets House
Gingko Press

Foto: Autorretrato con gatitos Martin Stannard/The Unruly Servant

COUNTERMAN

What’ll it be?

Roast beef on rye, with tomato and mayo.

Whaddaya want on it?

A swipe of mayo.
Pepper but no salt.

You got it. Roast beef on rye.
You want lettuce on that?

No. Just tomato and mayo.

Tomato and mayo. You got it.
…Salt and pepper?

No salt, just a little pepper.

You got it. No salt.
You want tomato.

Yes. Tomato. No lettuce.

No lettuce. You got it.
…No salt, right?

Right. No salt.

You got it. Pickle?

No, no pickle. Just tomato and mayo.
And pepper.

Pepper.

Yes, a little pepper.

Right. A little pepper.
No pickle.

Right. No pickle.

You got it.
Next!

Roast beef on whole wheat, please,
With lettuce, mayonnaise and a center slice
Of beefsteak tomato.
The lettuce splayed, if you will,
In a Beaux Arts derivative of classical acanthus,
And the roast beef, thinly sliced, folded
In a multi-foil arrangement
That eschews Bragdonian pretensions
Or any idea of divine geometric projection
For that matter, but simply provides
A setting for the tomato
To form a medallion with a dab
Of mayonnaise as a fleuron.
And—as eclectic as this may sound—
If the mayonnaise can also be applied
Along the crust in a Vitruvian scroll
And as a festoon below the medallion,
That would be swell.

You mean like in the Cathedral St. Pierre in Geneva?

Yes, but the swag more like the one below the rosette
At the Royal Palace in Amsterdam.

You got it.
Next!

sábado, diciembre 07, 2019

Carina Sedevich / De "Grandes metales oscilantes crujen"














El sonido de una llave gira en mis oídos
profundo, extenso. Si el remanente de los gestos
repetidos segrega casi un perfume: ¿no era
el olor de los hoteles por las tardes nuestro?
¿No era más cierta la vida, oscura, sensitiva?

*

La campana del monje en la campana celeste
suena, y no hay viento siquiera. Lo de siempre.
Unos teros fijos sobre el pasto verde.
Nada más a los lados de los puentes metálicos.

*

La casona de los viejos huele a lavandina.
El televisor se escucha en la penumbra. A veces
un destello en la mirada que vuelve, en el cielo
reflejado sobre un vidrio, en una voz que suena
familiar. Es pirotecnia fría, desvaída.

Carina Sedevich (Santa Fe, Argentina, 1972)


Grandes metales oscilantes crujen,
Editorial de l'aire,
Santa Fe, 2019









Ref.:

viernes, diciembre 06, 2019

Don Paterson / II:OO: Baldovan














Base. Llovizna. Izan dos niños
su estandarte en la terminal de bus:

yo y Ross Mudie vamos solos
a Hilltown por primera vez.

Pondero mi poder adquisitivo:
chelines, florines con reyes calvos,

frío blasón de media corona, tres peniques
como dientes que en mi bolsillo juntos mastican.

Pienso comprar comics,
dulces y trucos.

No obstante, como de costumbre, me afligen
los procedimientos, el protocolo del viaje,

y repito a Ross las mismas preguntas:
dónde sentarnos, cuándo tocar la campana,

o si tenemos suficiente dinero;
susurro, ¿estás seguro? ¿Estás seguro?

No soy consciente del escaso bien que esto me hará;
el bus nos abandonará en otras tierras

con calles erradas que de pronto olvidan
sus nombres en los cruces o alguna construcción

y donde nadie habrá oído de los dulces que buscamos
y en el mostrador el hombre hará caer nuestras monedas

y le dirá a su esposa que venga, que venga a verlas
y si volvemos a casa alguna vez, el bus

penetrará en sus calcinadas ruinas
y entraremos al mundo por donde nos fuimos

solo que nuestra voz suena extraña y las casas se han desvanecido
y la lluvia sabe a sorbete y olas negras se extienden

lentamente al pie de Macalpine Road
y nuestras madres y hermanas llevan cincuenta años muertas.

Don Paterson (Dundee, Escocia, Reino Unido, 1963), God’s Gift to Women, Faber, Londres 1997
Trad. de Carlos Llaza

Ref.:
Don Paterson
Scottish Poetry Library
Círculo de Poesía
Segunda Voz
Buenos Aires Poetry
Caína Bella
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Alchetron

jueves, diciembre 05, 2019

Rosario Castellanos / Agonía fuera del muro














Miro las herramientas,
El mundo que los hombres hacen, donde se afanan,
Sudan, paren, cohabitan.

El cuerpo de los hombres prensado por los días,
Su noche de ronquido y de zarpazo
Y las encrucijadas en que se reconocen.

Hay ceguera y el hambre los alumbra
Y la necesidad, más dura que metales.

Sin orgullo (¿qué es el orgullo? ¿Una vértebra
Que todavía la especie no produce?)
Los hombres roban, mienten,
Como animal de presa olfatean, devoran
Y disputan a otro la carroña.

Y cuando bailan, cuando se deslizan
O cuando burlan una ley o cuando
Se envilecen, sonríen,
Entornan levemente los párpados, contemplan
El vacío que se abre en sus entrañas
Y se entregan a un éxtasis vegetal, inhumano.

Yo soy de alguna orilla, de otra parte,
Soy de los que no saben ni arrebatar ni dar,
Gente a quien compartir es imposible.

No te acerques a mi, hombre que haces el mundo,
Déjame, no es preciso que me mates.
Yo soy de los que mueren solos, de los que mueren
De algo peor que vergüenza.
Yo muero de mirarte y no entender.

Rosario Castellanos (Ciudad de México, 1925-Tel Aviv, 1974), Poesía no eres tú. Obra poética, Fondo de Cultura Económica, México, 1972

Ref.:
Enciclopedia de la Literatura en México
UNAM
A Media Voz
Vanguardia
De 10

Foto: Milenio

miércoles, diciembre 04, 2019

Santiago Venturini / Kurt Vonnegut













El sol de un parque con hamacas
me hizo cerrar los ojos
y cuando los abrí tenía
treinta años.
Estoy y me voy,
así todo el tiempo.
¿Les sirvo un poco más?
pregunta mamá en la mesa
de un año indeterminado.
Sí, le digo,
y con su voz que se borró
responde:
¿no ves que no hay platos?
En esta mesa nadie come
porque ya todos comimos.

Me despierto en una pieza
que no es mía
y se me mezclan
la de las épocas,
las marcas de televisores,
las caras de los hermanos.
Esta semana
en la pista de una tienda
llena de medias y bombachas
empecé a mover los hombros
al ritmo de la música que escuché
en un Fiat del 92.
Salí bailando de la tienda
bajé bailando del auto,
el aire libre ordenó mi sinapsis
y me paré a mirar a esos chicos
que pavean en las peatonales.
Los vi a la vez
jóvenes y viejos
mutando como experimentos
genéticos:
un día con dientes de leche
otro día masturbándose en sus camas
otro día abrazando a sus novias
de pueblo.
Y los vi más lejos todavía.
Una noche en el salón
de una fiesta.
Tienen panza y piensan
que ya saben todo.
Entonces aparezco yo,
un mozo viejo que les alcanza
un vasito
y les dice:
tómense otro trago, chicos,
porque esto va a ser largo.

Santiago Venturini (Esperanza, Argentina, 1981)
Vía Hablar de Poesía

Un año sentimental,
Caleta Olivia,
Buenos Aires, 2019









Ref.:
Caleta Olivia/Facebook
CienciArg
Op. Cit.
Indie Hoy
El Litoral
1 Poeta 10 Preguntas

Foto: La Canción del País

martes, diciembre 03, 2019

Amelia Rosselli / Dos poemas de "Documento"













Las flores crecen como dones 

Las flores crecen como dones y después
se dilatan
una vigilancia aguda las silencia
no cansarse jamás de los dones

El mundo es un diente arrancado
no me pregunten por qué
hoy tengo tantos años
la lluvia es estéril.

Buscando las semillas destruidas
eras la unión marchita que buscaba
robar el corazón de otro para después
usarlo.

La esperanza es un daño quizá definitivo
las monedas resuenan crudas en el
mármol
de la mano.

Convencía al monstruo de que se
escondiera
en los cuartos limpios de un albergue
imaginario
había en el bosque pequeñas víboras
embalsamadas.

Me disfracé de cura de la poesía
pero para la vida estaba muerta
las vísceras que se pierden
en el barullo
mueres barrido por la ciencia

El mundo es sutil y plano:
Deambulan allí pocos elefantes, obtusos.   

(Versión de Diego Bentivegna, Página 12, 26 de octubre de 2003)


Hay como un dolor en la habitación

Hay como un dolor en la habitación, está
superado en parte: pero vence el peso
de los objetos, su significación de
peso y pérdida.

Hay como un rojo en el árbol, pero es
el naranja de la base de la lámpara
comprada en lugares que no quiero recordar
porque ellos también pesan.

Como nada puedo saber de tu hambre
precisa en el querer
en las estilizadas fuentes
bien puede situarse el revés de un destino
de hombres separados por un oblicuo sonido.

(Versión de Jorge Aulicino)

Amelia Rosselli (París, 1930-Roma, 1996),"Documento" (1966-73), Amelia Rosselli. Le poesie, edición de Emmanuela Tandello, prefacio de Giovanni Giudici, Gli Elefanti Poesia, Garzanti, Milán, 1997

Ref.:
Caína Bella
Via Sole
Vicenza Fava/YouTube
El Cuaderno
Versante Ripido
Paolo Gironi
Sibila

Foto: Il Libraio


I fiori vengono in dono e poi si dilatano
una sorveglianza acuta li silenzia
non stancarsi mai dei doni.

Il mondo è un dente strappato
non chiedetemi perché
io oggi abbia tanti anni
la pioggia è sterile.

Puntando ai semi distrutti
eri l’unione appassita che cercavo
rubare il cuore d’un altro per poi servirsene.

La speranza è un danno forse definitivo
le monete risuonano crude nel marmo
della mano.

Convincevo il mostro ad appartarsi
nelle stanze pulite d’un albergo immaginario
v’erano nei boschi piccole vipere imbalsamate.

Mi truccai a prete della poesia
ma ero morta alla vita
le viscere che si perdono
in un tafferuglio
ne muori spazzato via dalla scienza.

Il mondo è sottile e piano:
pochi elefanti vi girano, ottusi.

*

C'è come un dolore nella stanza, ed
è superato in parte: ma vince il peso
degli oggetti, il loro significare
peso e perdita.

C'è come un rosso nell'albero, ma è
l'arancione della base della lampada
comprata in luoghi che non voglio ricordare
perché anch'essi pesano.

Come nulla posso sapere della tua fame
precise nel volere
sono le stilizzate fontane
può ben situarsi un rovescio d'un destino
di uomini separati per obliquo rumore.

lunes, diciembre 02, 2019

Amelia Roselli / Un sol celeste














Un sol celeste, una rociadura de grumos de cristal
mañana temprano, la luz no se ha apagado: barrios rebosantes

de senilidad: la lavandera con el cesto pero sus hombros
tiemblan. ¡Dedicada tranquilidad en pequeñas dosis! rojo

el malestar, si tu cabeza dormita.

Amelia Rosselli (París, 1930-Roma, 1996), Via Sole, junio 25, 2019
Traducción de Carlos Vitale

Ref.:
Disgrafie
Nazione Indiana
Poetry Foundation
Sexto Piso
La Trampera
La Nube Habitada
La Tribu
Página 12

Foto: Diego Ignani/Poetry Foundation

UN SOLE CELESTE...

Un sole celeste, una irrorazione di grumi di cristallo
mattino presto, la luce non s’è spenta: quartieri traboccanti

di senilità, la lavandaia con il cesto ma le sue spalle
tremano. Dedicata tranquillità a piccole dosi! rosso il

malore, se la tua testa sonnecchia.

domingo, diciembre 01, 2019

Raymond Queneau / Lámparas agotadas













Lámparas agotadas
enfermedades pintadas sobre un abanico
las uñas se adhieren a los frascos vacíos
pintura de navíos cubiertos de conchillas
lámparas agotadas
la luz se calla
en el escenario desierto y mudo de un teatro estupefacto
un pájaro tiembla de fiebre
y sus plumas caen como los dientes de un árbol
búhos acostados en lechos de delirio
ya no hay fósforos ni azufre
ni petróleo ni carbón
la nieve al derretirse da un agua negra
lámparas frías lámparas agotadas
avenidas definitivamente secretas
lámparas agotadas

                                (L'instant fatal) [1948]

Traducción de Aldo Pellegrini

Raymond Queneau (El Havre, Francia, 1903-Neuilly sur Seine, Francia, 1976), La poesía surrealista, edición de Rodolfo Alonso, traducciones de Aldo Pellegrini y Rodolfo Alonso, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1980

Ref.:
El Boomeran(g)
Otra Iglesia Es Imposible
Asamblea de Palabras
Letras en la Frontera
Letras Libres
El País

Foto: Raymond Queneau, París, c.1956 Robert Doisneau/Gamma-Rapho/Getty

sábado, noviembre 30, 2019

Ricardo Zelarayán / De "La necesidad y el deseo"













Y ahora a seguir

Pero no se sigue cuando un momento
florece en momentitos
momentito pa comprar
momentito pa charlar
y pa todo lo demás
que es grueso
y se apila en la memoria
para en un momento dado
no seguir...
Alguien se habrá asomao
y seguro que preguntará
(o apretémoslo como un pomo pa que pregunte).
Pero por qué no se aguanta?
no se meta en honduras
que por'ai se me ahoga
quedeseme ai un momento
ansina como boya perdida en la noche
de toda esa matufia de barcos.

Ricardo Zelarayán (Paraná, Argentina, 1922-Buenos Aires, 2010), "Poesía inédita", Ahora o nunca. Poesía reunida, Editorial Argonauta, Buenos Aires, 2009

Ref:
Editorial Argonauta
Autores de Concordia
Otra Iglesia Es Imposible
El Placard
Infobae
Perfil

Foto: Bécquer Casaballe/Editorial Argonauta

viernes, noviembre 29, 2019

Enrique Lihn / Pena de extrañamiento














No me voy de esta ciudad con la resignación de los visitantes en tránsito
Me dejo atar, fascinado por ella
a los recuerdos del presente:
cosas que no tuvieron, por definición, un futuro
pero que, ciertamente, llegaron a envejecer, pues las dejo a sabiendas
de que son, tal vez, las últimas elaboraciones del deseo,
los caprichos lábiles que preanuncian la vejez.

En una barraca, cerca de Nueva York, el martillero liquidó el saldo de su negocio
—un stock de fotografías antiguas—
ofreciéndolas a gritos en medio de la risotada de todos:
“Antepasados instantáneos”, por unos centavos
Esos antepasados eran los míos, pues aunque los adquirí a vil precio
no tardaron, sin duda, en obligarme a la emoción
ante el puente de Brooklyn
como si Manhattan, que se enorgullece de volatilizar el pasado
conservándolo en el modo de la instigación a desafiarlo
fuera mi ciudad natal y yo el hijo de esos antiguos vecinos de los que la voz gutural
hace irrisión, y el martillo.

No me voy de esta ciudad sin haber amado aquí
a la mujer que conocí y no conocí ni haber agotado la vida conyugal
reflotando en el negocio de plantas o antigüedades.

La isla dispone de fantasmas artificiales
con que llenar los huecos de la contra-historia
Ellos ocupan en la memoria, con la naturalidad que ésta se permite en relación a la nada
el lugar de los verdaderos ausentes: caras que vi en las bouffoneries del Soho
directement angeliques: esas muchachas caídas de la luna a la nieve
vestidas de pierrot y sus acompañantes andróginos
fueron y no fueron mis amigos de juventud
Se congelan lágrimas que son de frío
pero que memorizan, asimismo, a John Lennon
Reconozco la nieve de antaño, que cae
sobre Blecker Street en este día acrónico
mientras se hace de noche a la velocidad simultánea del vuelo de un murciélago
y pasan películas de mi tiempo en mi barrio.

Como si me retuviera algún negocio en la ciudad
veo a Cary Grant e Irene Dunne
que acaban de morir en una vieja comedia
víctimas del capricho de uno de los primeros automóviles deportivos
(la máquina del glamour)
Sigo sus apariciones y desapariciones
—una cita de Meliès en la magia blanca y sonora de Hollywood—
la sorpresa de esta pareja en otro tiempo ideal
cuando el paisaje se espejea en ellos —los transparentes— por gracia del celuloide.

Como mis propios fantasmas, esos figurines inverosímiles
evocan, de manera en sí misma realista, alguna época acrónica de lo imaginario
Son los antepasados instantáneos de los deseos que provocan
en la inocencia total de sus reencarnaciones o desplazamientos
desde su absoluta lejanía en blanco y negro
El beso final no ocurre en la pantalla
sino entre la pantalla y la media luz de la sala
un corte insubsanable en que se juntan y se besan el presente y el pasado: labios incompatibles
que ninguna comedia puede reunir.

Lo que me ata a la ciudad es todavía más irreal que ese beso
blanco, que connota glamour, escrito en la luz centelleante
(el placer del ojo en el paraíso de la visión artificial)
haciendo el reconocimiento de cómo es lo que no es
hic et nunc, en el Blecker Cinema
Esta ciudad no existe para mí y yo no existo para ella
allí, en ese punto en que los tiempos convergen
bajo la especie de la Duración
Existe para mí, en cambio, en la medida en que logro destemporizarla
desalojarla, por unos contrasegundos, de la convención que marca el reloj
con sus pasitos de gato en la rutina del living
Trabajo que Hércules no se soñaba
en franca competencia con la Meditación Trascendental
Si yo lo consiguiera, sentiría apoyarse desaprensivamente en mi brazo
(el de Cary Grant) la mano enguantada
pronta a desaparecer, de una muerta: Irene Dunne
—Frisson Nouveau— y entre la pantalla y la media luz de la sala
(borrado ya del tiempo el día de mi partida:
dos de enero de mil novecientos ochenta y uno)
Se tocarían (no) como para cualesquiera de los espectadores
—gatos descongelados en el invierno de Nueva York—
pasado, presente y futuro
en una unidad de medida que reúna esos tiempos incompatibles
para ellos y para mí, pero no para ellos: los veros vecinos de Washington Square.
A diferencia mía ellos permanecerán, de hecho, en la ciudad, con el aval de sus antepasados
a quienes, a lo mejor, pusieron en subasta
por unos centavos
y que yo mismo adquirí en una barraca.

De una memoria de la que mi memoria se hace cargo
en la borrada fecha del dos de enero, mi cuerpo tomará el avión
para hacer, en los meros hechos, de algunas calles cuyos nombres ya no recuerdo
y de ciertos rincones que nadie volverá a ver
recuerdos sin objeto ni sujeto
Eso en lo que concierne a mi cuerpo, mientras el invisible ciudadano de esos rincones y esas calles
tan innotorio como lo son, al fin y al cabo, entre sí
diez millones de habitantes
seguirá aquí, delegado por la memoria
que llega a la aberración y toma entonces
no sólo la forma de mi sombra:
mi existencia hecha de algo que se le parezca
Ese doble abrirá en mí un hueco que yo mismo no podría llenar
con las anotaciones de mi diario de viajes
No me proporcionará los estímulos a los que necesite responder
cuando me pregunten en mi pueblo por la Megalópolis
Vivirá en mí de ella, simplemente, como el huésped del mesonero
coadyuvando a que mi vida sea
una versión del discours sur le peu de realité
Porque la realidad estará allí donde ese parásito del ser se pasee gozando de su inanidad
en tanto miseria sonora de estos versos y más allá del lenguaje
y de la vida que me sustraiga mañana cuando como un cuerpo sin la mitad de su alma
despojado del terror que fascina, habite
en cualesquiera de esas medio-ciudades, defectuosas copias de Manhattan
y, por lo tanto, ruinas —nuestros nidos—
antes, después y durante su construcción
algunos de mis puntos de destino
cuando me vaya y no me vaya de aquí.

Enrique Lihn (Santiago de Chile, 1929-1988), "Pena de extrañamiento", 1986, Sólo sé que seremos destruidos. Antología poética, selección de José Villa, Gog y Magog, Buenos Aires, 2019

Ref.:
Gog y Magog/Facebook
Otra Iglesia Es Imposible
Escritas
A Media Voz
El Vuelo de la Lechuza

Foto: Luis Poirot/La Tercera

jueves, noviembre 28, 2019

José Gorostiza / Pausas II












No canta el grillo. Ritma
la música
de una estrella.

Mide
las pausas luminosas
con su reloj de arena.

Traza
sus órbitas de oro
en la desolación etérea.

La buena gente piensa
-sin embargo-
que canta una cajita
de música en la hierba.

José Gorostiza (Villahermosa, México, 1901-Ciudad de México, 1973), Antología de la poesía hispanoamericana 1914-1970, José Olivio Jiménez, Alianza Editorial, Madrid, 1973
vía Uriel Martínez

Ref.:
Academia Mexicana de la Lengua 
Arcadia
Fonoteca Nacional de México
A Media Voz
Poesí As
Los Poetas
Este País
Letras Libres
Isliada

Foto: Archivo de la Secretaría de Cultura de México/Este País

miércoles, noviembre 27, 2019

Héctor Pedro Blomberg / La muerte de Schneider



















A Schneider lo mataron una noche
en el boliche de la Paraguaya.
Tenía los ojos azules
y la cara muy pálida.

Schneider oía el canto de la alondra
del viejo Rhin en las mañanas claras:
soñaba con países
de sol, y con tierras lejanas.

Se embarcó en un velero, allá en Hamburgo,
partió en la niebla de una madrugada.
Schneider fue por los cinco océanos
con sus ojos azules y su cara muy pálida.

Se enamoró una noche, muy ebrio y muy romántico,
de aquella camarera valenciana
que volvía locos a los marineros
en aquella taberna del Río de la Plata,
y un hombre lo mató de un navajazo
en una vuelta de la calle Australia.

¿Dónde estará el alma de Schneider?
¿Oyendo las alondras del Rhin en las mañanas?
¿Vagando por los mares
en los perdidos barcos?

Yo he llorado por Schneider, una noche de lluvia,
en el boliche de la Paraguaya.

Héctor Pedro Blomberg (Buenos Aires, 1889-1955), Poesías. Sus mejores canciones, Librerías Anaconda, Buenos Aires, 1928
Envío de Jonio González
Ref.:
Otra Iglesia Es Imposible
Poetas Siglo XXI
Todo Tango

Foto: Historia de la Literatura Argentina, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1968

martes, noviembre 26, 2019

Li Po / Borracho todo el día













Vivir en este mundo es tener un gran sueño;
¿Por qué castigarme trabajando?
Así que estoy borracho todo el día.
Me desplomo por la puerta principal, muerto para el mundo.
Al despertar, miro el jardín
donde un pájaro canta entre las flores
y me pregunto qué estación es.
Creo que lo escucho decir, “los pájaros mango
        cantan en el viento de primavera.”
Estoy abrumado y casi suspiro.
Pero no, me sirvo otra copa de vino,
y canto con todas mis fuerzas y espero a la luna brillante.
Cuando mi canción desaparece, la olvido.

Li Po (probablemente Sui-ye, hoy Kirguistán, 701-Dangtu, actual Anhui, 762), Anchor Book of Chinese Poets, Tom Barnstone y Chuo Ping, editores y traductores, Anchor Books, Nueva York, 2005
Versión al castellano: Juan Arabia, Buenos Aires Poetry, 24.11.2019

Nota del Administrador: La grafía con que se conoce tradicionalmente en los países occidentales al "mayor poeta chino" es Li Po. Revisada hace unos años, se concluyó que era una transliteración (al inglés) que respondía a una pronunciación arcana, que Wikipedia sin más, con su habitual pedantería, califica de "obsoleta". De manera que la grafía Li Po se alterna actualmente con la de Li Bai. El poeta Ezra Pound se refiere a él como Rihaku, incorporando al inglés la pronunciación del nombre en japonés. Este blog optó por la arcaica transliteración del sistema Wade-Giles, Li Po.

Ref.:
CRI Online
Absoluted China
Shen Yung Performing Art
Editorial Pre-Textos
Poetas Siglo XXI
Letras Libres
Zenda Libros
Revista Cocktail
Otra Iglesia Es Imposible

Imagen: "Li Bai de paseo", dibujo atribuido a Liang Kai (c.1140-1210), detalle Tokyo National Museum

DRUNK ALL DAY *

To live in this world is to have a big dream;
why punish myself by working?
So I´m drunk all day.
I flop by the front door, dead to the world.
On waking, I peer at the garden
where a bird sings among the flowers
and wonder what season it is.
I think I hear him call, “mango birds
…….sing in spring wind.”
I´m overcome and almost sigh.
But no, I pour another cup of wine,
sing at the top of my lungs and wait for the bright moon.
When my song dies out, I forget.

* La traducción al inglés no respeta el título del poema original (Nota de Juan Arabia)


春日醉起言志

處世若大夢,胡爲勞其生?
所以終日醉,頹然臥前楹。
覺來眄庭前,一鳥花間鳴。
借問此何時?春風語流鶯。
感之慾嘆息,對酒還自傾。
浩歌待明月,曲盡已忘情。

lunes, noviembre 25, 2019

Linda Pastan / Dos poemas













Funeral en octubre

El mundo está mudando
sus miles de pieles.
La serpiente va desnuda,
y las agujas del pino caen
como los dientes de un peine que rompí
sobre tu pelo la semana pasada.
Los fantasmas de las hojas muertas
no atormentan a nadie. Imposible
entregarte al clima,
dejarte encerrada en un árbol asesinado.
Ninguna metafísica nos ha preparado
para el simple acto de volvernos
y alejarnos andando.


La muerte de la abeja

La biografía de la abeja
está escrita en miel
y tocando
a su fin.

Pronto el zumbido
que es canto del verano
será silenciado para siempre;

las flores, encendidas
resplandecerán
una última vez
y se apagarán.

Y el chico que curaba
la picadura en su tobillo esta mañana
evocará
sus breves lágrimas

con algo
parecido al arrepentimiento
al recordar el ambarino
sabor de la miel

Linda Pastan (Nueva York, Estados Unidos, 1932), Carnival Evening: New and Selected Poems 1968-1998, W. W. Norton, Nueva York, 1999
Versiones de Jonio González

Ref.:
Poetry Foundation
Paris Review
Hocopolitso/YouTube
El Placard
Poéticas
De Sibilas y Pitias
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Friends of The Pacific Grove Public Library

OCTOBER FUNERAL

The world is shedding
its thousand skins.
The snake goes naked,
and the needles of the pine fall out
like the teeth of a comb I broke
upon your hair last week.
The ghosts of dead leaves
haunt no one. Impossible
to give you to the weather,
to leave you locked in a killed tree.
No metaphysic has prepared us
for the simple act of turning
and walking away.


THE DEATH OF THE BEE

The biography of the bee
is written in honey
and is drawing
to a close.

Soon the buzzing
plainchant of summer
will be silenced
for good;

the flowers, unkindled
will blaze
one last time
and go out.

And the boy nursing
his stung ankle this morning
will look back
at his brief tears

with something
like regret,
remembering the amber
taste of honey.

domingo, noviembre 24, 2019

César Fernández Moreno / Al mar hay que decirlo












al mar hay que decirlo
el mar es un hecho que el hombre no puede pasar por alto
hay que volverlo palabras
hay que hacer del mar un sonido que te salga de la boca
un dibujo de letras que te parta el corazón
ahora van a ver qué fácil
yo les voy a decir
el mar

uno va por el camino y de pronto el mar
sale del cielo para abajo
está duro liso cobrizo vertical
uno ve el mar y qué
es algo innecesario rebuscado
un mero color puro
con la tierra y el cielo bastaba para envasar la tarde
pero el camino se derrumba al mar
y el mar te punza la cara se mete en tus sentidos
entonces te das cuenta
lo importante del mar es que viene a la tierra
hay una fuerza que se apoya en el horizonte y se proyecta
     hacia aquí
viene y se rompe en la roca
la vertical gira como hélice lo liso se eriza lo cobrizo se irisa
el mar se particulariza se desparrama se deja chupar por la
     playa
lo duro se fragmenta en un millón de besitos
aquel mar general resulta ser una cita con vos en la costa
un hecho neto de tu biografía
este momento de tu respiración

entonces no es el mar
yo no decía el mar en tanto rompe sobre la orilla
no decía tu retina ni tu epidermis
qué me importa el mar trepando tu pie
yo preguntaba por el mar por el mar
a ver si le puedo sacar el parecido
parece la pampa pero con alambrados de espuma
una palma de mano que sostiene las nubes
una almohada para la cabeza de dios
el ojo de buey por donde mira dios desde su camarote
el ojo de la tierra
una rueda con cámara de horizonte
la línea de flotación de todos los buques
la tumbadora que golpean los nadadores
el refugio subterráneo de las playas
una bailarina deshecha
el ruido líquido la parte más baja del cielo
o el verdadero cielo y estamos al revés las estrellas se
     cayeron arriba
o el verdadero continente y aquí nos ahogamos
si el mar fuera todo eso sería lo que no es
entonces cuál es yo preguntaba por su tejido de adentro
por el mar por el maaar

desde el cielo las olas pierden énfasis
solo configuran la curtida piel del mar
flota un barco al sol como un insecto acuático
la rompiente no grita al abordar la tierra
solo manifiesta su impotencia de seguir mar con una
     marginal protesta de espuma
es tan evidente que la forma de la costa depende de la tierra
que el mar es una extensa pero débil objeción del agua a la
     tierra
a estas alturas todo se pone demasiado abstracto
el cielo siquiera tiene nubes
el mar solo tiene mar
qué manera de estar esto ya no es el mar
las nubes perfeccionan momento a momento su explosión
     silenciosa
solo ellas son humanas están más vírgenes más besables por
     arriba
el mar no existiría si las nubes no lo necesitaran para
     proyectar su forma
las nubes determinan un cielo de arriba y otro de abajo los
     dos con puntitos blancos
el avión elegante vuela gozando el sol
que permanece arriba sin llegar a los hombres
sin embargo las nubes se rasgan se dispersan
y el mar triunfa sigue abajo sin una fisura
pero yo no quería decir ese mar sus componendas con la
     tierra y el cielo
con el sol con la sopa de nubes

yo quería decir el mar
no resbalar entre los planos del silencio
cerré los ojos ahí estaban las mismas nubes
entonces volví abajo para mirar el mar desde el mar
puse mi tiempo en agua por el ancho de un océano
el buque habló humo el mar contestó espuma
al mar hay que decirlo yo insistí
queriendo una vez más restablecer a palabras mi equilibrio
    con el mundo
ahí estaba esa cosa verde
la miré la volví a mirar la seguí mirando hasta que se me
disolvieron los párpados
pero el mar seguía consistiendo en la exagerada redondez
     del horizonte
el paisaje infinito no será para verlo
en vano el hombre se arroja contra él
rebota y vuelve a sus sensaciones orgánicas
a sus dedos amarillos de tabaco a la cutícula irregular de
     sus uñas
ya viene la noche a relevarme ya te cubre de sí
mar como si no fueras lo bastante oscuro
a lo lejos la tierra alardea de faros
como si ella fuera tan clara
en vano tus olas se me aplastan contra los oídos y me
     cambian el mundo
yo no entiendo lo que querés decirme
¿quién te bate desde adentro quién te emociona hasta
     volverte espuma?
¿para qué tanta agua si no podrías ahogar una gaviota?
¿qué te parece la república argentina
te acordás de Mariano Moreno?

pero el mar no responde
la quilla lo hiere lo saja
él opone magia blanca de espuma y recobra su respiración
     ondulante

yo no te puedo ver solo la luna nueva te contempla en secreto
igual me lanzo todo el tiempo sobre vos
¿un contenido? ¿la cosa más grande puesta sobre el planeta?
imagínense un vaso lleno de agua
los habitantes de sus bordes vivirían embrujados por ese
     líquido
en definitiva la menor gota de niebla la más insinuada
     lágrima desembocan en el agua total del mar
cuerpo intermedio penetrable flotable móvil y quieto
su forma conciliadora lo hace hermano del hombre
el mar es una especie de tierra benigna donde no tropiezo
una especie de viento muy fuerte que se ve
al agua la conozco con la boca y el cuerpo
respeta mi perfil mis tejidos más delicados se deja doblar
     nos recibimos por entero
mar ya te voy entendiendo
algo como eso pero no tan largo
solo una sirena podría abreviármelo
(llorando entrecortadamente)
ah si yo fuera pez
ameba siquiera
(más esperanzado)
si me ahogara tal vez…

…el texto continuaba
en la próxima estrofa explicaba el mar completo
yo la escribí crispado sobre la proa
pero esa hoja se me voló al mar
                                                                      1955
[de "Espacio escrito"]

César Fernández Moreno (Buenos Aires, 1919-París, 1985)

Argentino hasta la muerte,
Ediciones del Dock,
Buenos Aires, 2019









Ref.:
Ediciones del Dock
Ediciones en Danza
Otra Iglesia Es Imposible
Caína Bella
Blog del Amasijo
Eterna Cadencia
Poetas Siglo XXI
La Nación
Lamás Médula
Colegio Mariano Moreno

Foto: Poemas cortos, Ediciones en Danza, 2015

sábado, noviembre 23, 2019

Teresa Arijón / (escrito a orillas del río Arashiyama)




















De espaldas a los comensales
de frente a las ollas
donde el aceite bulle y borbotea
las mujeres preparan delicias humildes.
Parecen un ejército, una colmena, una grey.
El sonido ardiente del aceite
que mece y quema, construye
desde los cimientos
–el sol naciente–
un imperio.
Las bases del imperio
están aquí, en esta cocina junto al río de los botes azules.
Río que Hokusai pudo haber pintado, Kawabata descripto
y Mishima incendiado.
Pero la raíz del imperio –el sol naciente– está aquí.
En esta afanosa cocina bajo el cielo, a orillas del agua.
Metódica, civilizada.
Creciente como la luna crecerá esta noche
hasta dejar su estela temblorosa sobre el río.

[inédito]

Teresa Arijón (Buenos Aires, 1960)

Ref.:
FILBA
Ñ
Op. Cit.
Hacienda Glamorosa
Fundación Kónex
Blog del Amasijo
Poetas Siglo XXI
Página 12
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Hacienda Glamorosa

viernes, noviembre 22, 2019

Ana Blandiana / La patria del desasosiego













Esta es la patria del desasosiego
A punto de cambiar de opinión
De un momento a otro
Y, no obstante, sin renunciar a esperar algo indefinido.
Esta es mi patria,
Entre estas paredes
A unos metros los unos de los otros
Y ni siquiera en el espacio completo entre ellos,
Sólo en la mesa con papel y lápices
Dispuestos a moverse solos y a empezar a escribir,
Esqueletos animados bruscamente por unas plumas más antiguas,
Sin usar desde hace mucho tiempo, con la pasta seca,
Que se deslizan frenéticamente sobre el papel
Sin dejar ninguna huella…
Esta es la patria del desasosiego:
¿Conseguiré alguna vez
Descifrar las huellas que no se ven,
Pero que sé que existen y esperan
Que las pase a limpio
En mi patria A4?

Ana Blandiana (Timisoara, Rumania, 1942), Mi patria A4, Pre-Textos, Valencia, 2014
Traducción de Viorica Patea y Antonio Colinas

Ref.:
Editorial Pre-Textos
Luna Libros
Luvina
Zenda
ABC
WMagazin
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: ABC

jueves, noviembre 21, 2019

Michael Longley / Arquitecturas

















La casa a la orilla del mar

Arena y ripio dejas como suelo
y cubriendo con algas los suaves cantos rodados
haces de tu casa una cámara de resonancia
que magnifica el viento como un ciclón
y te mantiene con la cabeza en alto y los hombros
sobre el nivel del susurro marino y de la costa.


La casa con forma de huevo

¿Pagas por esta casa a precio de huevo
por sus blanqueados muros limpios como una concha
y la sala el lavadero y dormitorios ovalados
o la doble yema del Cielo y del Infierno
o los días cuando llueve y luego vuelve el Sol?


La casa sobre la pálida pradera

Este tronco de árbol deshojado
puede ocuparse mas nunca habitarse
cuando nieva en la pálida pradera
y la casa más pequeña nunca vista por ti
oculta a quien el lino cuida
desde las mínimas ventanas para ver a los ladrones.


La casa hecha de césped

¿Fueron las chimeneas armadas de piedra
o es solo el lugar para el fuego
en una casa hecha de césped, con sus techos
de astillas, frontis para proteger del agua
esta gran caja de yesca donde hacer una hoguera
de cuanto has levantado y calentado por ti mismo?

Michael Longley (Belfast, Reino Unido, 1939), traducción de Juan Cameron, Revista Liberación Cultural, Suecia, 1994. Poesía universal traducida por poetas chilenos, selección de Jorge Teillier, Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 1996

Ref.:
Poetry Foundation
British Council
Aspects Festival
The Warr Poets Association
The Guardian
The New Yorker

Foto: Michael Longley, 2012 Wikimedia Commons

miércoles, noviembre 20, 2019

Horacio Fiebelkorn / De "Poemas contra un ventilador"













Lo simultáneo

Todo al mismo tiempo, dijo Patchen, es la eternidad. Ni un borde entre los árboles mojados y las lámparas, o el rocío del amanecer y el aparato de radio.
La eternidad funde el límite entre la sartén y el semáforo, el café y la rata.
Todo al mismo tiempo, dice el muñeco de colores, sobre un fondo que parece cielo, o un agua difusa donde se recorta, infantil y manuscrita, la frase mágica: todo al mismo tiempo es la eternidad. Todo al mismo tiempo es la eternidad.


El jardín

Cuando desperté, supe que estaba en el poema de otro. Había un jardín con macetas, una ligustrina, un desayuno servido, nadie a la vista.
Las cosas no tenían identidad. Sólo un leve brillo, como en una película de terror un poco obvia.
Pero el caso es que era el poema de otro y allí me desperté.
No sabía cuál era su tema. ¿Era un poema de amor a alguien, un poema con alguien, una reflexión frente a un paisaje, un juego verbal, una proclama? Me hacía estas preguntas mientras servía el café y las tostadas. Siempre odié las tostadas: era la prueba de que el poema era de otro. Un guión que no era para mí.
Pero yo miraba el jardín y las macetas. Cantaban benteveos, era una mañana sin frío ni calor en el poema de otro, con un aire familiar.

Horacio Fiebelkorn (La Plata, Argentina, 1958)

Poemas contra un ventilador,
Caleta Olivia,
Buenos Aires, 2019










Ref.:
Caleta Olivia
Espacio Murena
La Otra
Los Poetas no Van al Cielo
1 Poeta 10 Preguntas
La Primera Piedra
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Horacio Fiebelkorn, 2019 Nora Lezano/Facebook

martes, noviembre 19, 2019

Luis Franco / De "Los trabajos y los días"


La cocina

El gato, hecho un ovillo, dormita contra la olla:
El gato runrunea y la olla borbolla.

La vieja sopla el fuego brujo. El humo se escapa,
Duendecito, a las varas más negras que morcillas.
La pava para el mate hace bailar la tapa,
Y en sí misma se fríe la tira de costillas.
Y el ají y el vinagre ensangrietan ya un plato.

Alzando el lomo al techo se despereza el gato.


Nieve

El fuego-Dios alegra la cocina de quincha.

El viejo reanuda los hilos de una cincha
Y los chicos calientan un pichón entumido.
Mientras bailan los husos que van echando panza
Como niños glotones y brindando a la holganza,
Se abre el maíz que tuestan como un peral florido.
La blancura chiquita de esas flores se suma
A la blancura enorme de la nevada, espuma
De jabón que en silencio sonríe la limpieza
Sin mancha, como un ángel, de la Naturaleza.

La nieve es la pureza cristalina del frío.
Es el lirio inodoro de tus inviernos, tierra.
Con su blancura de hostia, con su silencio pío,
Quién sabe qué misterio de comunión encierra.

Es tan simple su gracia de blancura que el suelo
Ahora no es indigno del celeste del cielo.

Luis Franco (Belén, Catamarca, Argentina, 1898-Ciudadela, provincia de Buenos Aires, Argentina, 1988), Los trabajos y los días (geórgicas), segunda edición, Babel, Buenos Aires, 1929
Luis Franco/Issuu 2014

Ref.:
Todo Argentina
Aromito
Voces que no Olvidamos
Generación Abierta

Foto: Luis Franco c. 1959 Wikipedia/Archivo General de la Nación Argentina

lunes, noviembre 18, 2019

Luis Franco / Oda a León Trotsky

























Una certeza fortalecida en la gimnasia de todas las dudas
hasta dominar el vértigo de abismos y sepulcros
y una serenidad más ancha que el ademán de las banderas y
  /los sembradores
tú, cuya biografía comienza a ser levadura del mundo
y cuyo nombre imanta lo que hay de fierro en nosotros.
Domicilio de honor te fue la cárcel,
como ya es el destierro tu patria de adopción
(Te recuerdo en Nicolaiev custodiado por los piojos,
tú, dandy de ademanes perfectos; recuerdo tu casi astronómica fuga
  /desde un arrabal del polo
a través de la nieve sin ribera como la sombra;
casi oigo el resuello cansado de los remos incansables)
te recuerdo en Alma Ata, mazmorra de cristal,
con fríos que buscaban coparte esa alma que descongela los miedos.
Pero qué pobre cosa estas patrias para diplomáticos y pedicuros,
ellas que así tiritan de tu sola vecindad, ahora.
Amigo profundo de los hombres,
eres como un recién venido de la mar
entre mediterráneos que nunca oyeron hablar de ella
con tu saber de sol que hace fluir las verdades heladas,
con tu pasión que hace trampolín de cada obstáculo.
Donde tú entras los relojes que apresuran la marcha.
Se quemaron las naves del pasado sobre las playas vírgenes del alba
cuando amaneció Octubre para siempre,
y el sol descendía a través de todos los cerrojos.
Una vasta esperanza comenzaba ya a colonizar el futuro.
Al fin una preñez dolorosamente larga
las masas daban a luz una época nueva.
Natchalo! Naovaia Jizn! Natchalo!
Y tus jornadas eran de veinticuatro horas cabales, Lev Davidovich.
Contra toda la herrumbre y el fierro de Europa
sobre catorce frentes se combatió después,
y un tren fantasma que aventó doscientos mil kilómetros
era tu ferrado caballo de pelea,
capitán.
Pero la vida es breve y la guerra es larga.
Sabes que somos un vaivén en marcha
entre la conservación y la invención;
sabes de la sirena llamada Costumbre
cuyo encanto es la muerte de la audacia y el mañana.
La vida no es remanso
sino río en marcha.
El único dios que no abdicó aún se nombra Comienzo.
Por eso tu ciencia y tu voluntad se llaman revolución.
Es verdad,
como un árbol primaveral se conmueve la humanidad sufrida.
(Todos los siglos podridos son su abono).
Los pueblos van a colgar sus recuerdos inservibles,
y echar a la basura como zapatos rotos
sus creencias de ayer y de anteayer.
El filo del alba está segando todos los sueños del miedo.
Los pueblos van a mudar todas sus plumas viejas.
Inútil el cordón sanitario de los gritos de alerta
o de amenaza;
la revolución no conoce fronteras al igual que la brisa.
La razón no es el jardín de invierno,
sino el intenso verano del hombre.
Están los días blancos con sus terribles yemas.
Razón, claro silbido de ayuda
en el cruce del oscuro callejón del ser.
¡Qué nocturno es el hombre! Pero su amanecer definitivo se acerca.
De las iglesias a los códigos,
todos los becerros de oro y estiércol,
todos los dioses panzudos e hipócritas se irán.
Serán los servidores del hombre o tendrán que irse.
No lo creen los que engordan con la sanies llamada provecho
ni los que suponen a la vida coronada de adormideras.
Con el perro dinero el perro hambre será desterrado.
Las fábricas no serán los templos
donde obesos sacrificadores alimentan con carne y espíritu de hombre
  /el Ídolo máquina.
La propiedad no expropiará al hombre.
La higiene abolirá un día
esos holocaustos malolientes que son las guerras
las que dejan sin pulso o sin figura a los mozos de veinte años
para hacer del mundo un hospital cuidado por viejos.
Pero tú sabes, adelantado de todo lo nuestro,
que lo moribundo debe morir,
que lo muerto debe ser enterrado.
¿No inocula el futuro gérmenes en el flanco de todas las muertes?
Que las guerras morirán en la guerra creadora, la nuestra,
la que desuncirá las manos y las mentes,
Libertador.
Pero es sabiduría vedada
ésa que tu acrisolas y vives, como ninguno aún,
hombre vertical entre todos,
con el coraje del amanecer,
y el más arduo, el de media noche, que espanta a los fantasmas.
Y por ello no hay tierra firme, para ti, navegante,
por ello eres el varón más solitario del mundo,
tú, viento que alza el amargo oleaje de las ansias en vela.
Todo lo que es oblicuo te odia,
todo lo que huele a cucarachas y moho,
y los que viven entre su corbata y su reloj,
y los que arrodillan el espíritu, como el camello, para el fardo:
mientras tú, contemporáneo de lo que nacerá un día,
dices adiós al pasado con una mano
e inauguras con la diestra el porvenir hasta lo más distante.
Tú, el ferviente, confías en que podrán ser redimidas en la luz las herencias
 /de lo subterráneo. Tienes fe en el que ha de suceder por fin
a los dioses que sacara de sus costados un día:
el hombre hecho de profundidad terrible y sal de permanencia como
  /el océano.
Domesticador del mundo ya,
el hijo de la mujer es todavía
la fiera del circo de sí mismo.
Más la economía, esfinge del mal de ojo,
será entendida al fin;
la Necesidad entreabrirá como un capullo sus puños de piedra,
y para el nuevo crecimiento del hombre,
una matinal armonía será descubierta.
Esa es tu fe y la mía, camarada.

[1940]

Luis Franco (Belén, Catamarca, Argentina, 1898-Ciudadela, provincia de Buenos Aires, Argentina, 1988), La Izquierda Diario, 20 de agosto de 2017

Ref.:
Eterna Cadencia
La Poesía Alcanza para Todos
El Ancasti
La Izquierda Diario
Letralia
Los trabajos y los días, 1929/Issuu

Imagen: Luis Franco por Hermenegildo Sábat s/d

domingo, noviembre 17, 2019

Billy Collins / Te pregunto














¿En qué escena quisieras estar
que no sea esta,
una noche cualquiera sentado a la mesa,
el empapelado con flores cayéndose encima,
armarios blancos repletos de vidrio,
el teléfono en silencio,
sosteniendo una lapicera en la mano?

Me da tiempo para pensar
en todo lo que pasa afuera -
hojas acumulándose en los rincones,
el liquen enverdeciendo las altas piedras grises,
mientras el mundo navega sobre las dunas,
enorme, oceánico, la historia burbujeando en su estela.

Pero más allá de esta mesa
no hay nada que necesite,
ni siquiera un oficio que me permita remar al trabajo,
ni un Aston Martin DB4 color café
con agrietados asientos de cuero verde.

No, todo está acá,
los nítidos óvalos de un vaso de agua,
un pequeño cajón de naranjas, un libro sobre Stalin,
por no hablar del extraño pez
enmarcado en la pared,
y el modo en que estas tres velas
-cada una de distinta altura-
cantan en perfecta armonía.

Discúlpenme
si inclino mi cabeza, ahora y escucho
al bajo de la vela corta hacer su solo
mientras mi corazón
repica bajo la camisa
-rana al borde del estanque-
y mis pensamientos vuelan a una provincia
hecha de un cielo enorme
y casi un millón de ramas vacías.

Billy Collins (Nueva York, Estados Unidos, 1941), The Trouble With Poetry and Other Poems, Random House, Nueva York, 2005
Versión © Silvia Camerotto

Ref.:
Poetry Foundation
Random House
Otra Iglesia Es Imposible
Buenos Aires Poetry
Círculo de Poesía
Revista Ping Pong
Adamar
ViceVersa
Literal Magazine


Foto: West Hartford Libraries/Hartford Courant


I Ask You

What scene would I want to be enveloped in
more than this one,
an ordinary night at the kitchen table,
floral wallpaper pressing in,
white cabinets full of glass,
the telephone silent,
a pen tilted back in my hand?

It gives me time to think
about all that is going on outside-
leaves gathering in corners,
lichen greening the high grey rocks,
while over the dunes the world sails on,
huge, ocean-going, history bubbling in its wake.

But beyond this table
there is nothing that I need,
not even a job that would allow me to row to work,
or a coffee-colored Aston Martin DB4
with cracked green leather seats.

No, it's all here,
the clear ovals of a glass of water,
a small crate of oranges, a book on Stalin,
not to mention the odd snarling fish
in a frame on the wall,
and the way these three candles-
each a different height-
are singing in perfect harmony.

So forgive me
if I lower my head now and listen
to the short bass candle as he takes a solo
while my heart
thrums under my shirt-
frog at the edge of a pond-
and my thoughts fly off to a province
made of one enormous sky
and about a million empty branches.