jueves, abril 30, 2020

Álvaro Luquín / De "Hubo fiestas"

















*

¿Recuerdas aquel día
cuando vimos El Año Pasado en Marienbad
y observaste mis cicatrices
cuando intenté alcanzar el cenicero?

Te confieso, no he vuelto a ver
esa película y, por más que lo intento,
me es imposible releer La Invención de Morel.
No puedo más con las sospechas.
Muero, envejezco en otra habitación,
y así continuamente.

Ayúdame. No digas nada.
Te propongo un trato.

*

Posee un estilo Keats,
a thing of beauty
is a joy forever,
fusión de Joe Strummer,
Edith Piaf
y Peter Murphy.

Su entonación es
maravillosa. Más arriesgada
y trendy que el último
bel canto del ruiseñor.

Pero despierta creyendo
que es su tuberculosis

(el más tierno y soñado
deseo punk)

el precio de una vida sensible
en la fiesta
veloz
de un tiempo
a cuenta gotas.

Álvaro Luquín (Guadalajara, México, 1984)

Hubo fiestas,
Ediciones Cinosargo,
México, 2020









Cinosargo - Álvaro Luquín/Facebook - Es lo Cotidiano - Vallejo & Co. - Milenio - Informador Mx - Carruaje de Pájaros - Anestesia - Cráneo de Pangea - El Poeta Ocasional

Foto: Álvaro Luquín/Facebook

miércoles, abril 29, 2020

A. E. Stallings / Dos poemas



La lógica del cuento de hadas

Los cuentos de hadas están llenos de tareas imposibles:
recoger los pelos de la barba de un macho cabrío antropófago,
o cruzar un mar sulfúrico en una barca que hace agua,
elegir el príncipe de una hilera de máscaras idénticas,
acercarse de puntillas adonde un dragón toma el sol
y robarle su hueso; contar motas de polvo, una a una,
o aprenderse de memoria la guía telefónica.
Lo que alguien pide siempre es imposible.

Debes combatir la magia con la magia. Has de creer
que guardas en la manga algo imposible,
el lenguaje de las serpientes, quizás, un manto invisible,
un ejército de hormigas a tu disposición, o una broma mortal,
el deseo de hacer lo que deba hacerse:
casarse con un monstruo. Entregar a tu primogénito.


Quemado

No puedes hacer que lo quemado deje de estarlo.
Aunque rasques la arruinada tostada,
No puedes volver atrás. Es hora de que te enteres.

La manteca no puede no haber sido batida,
No puedes no haber enviado el correo enviado por la mañana,
No puedes hacer que lo quemado deje de estarlo.

Los amantes que en tu juventud rechazaste,
Los puentes carbonizados que más necesitaste,
No puedes volver atrás. Es hora de que te enteres.

El humo tiene una bien merecida reputación,
No sólo como acre, vana jactancia:
No puedes hacer que lo quemado deje de estarlo.

Echabas de menos tu hogar, pero mientras añorabas,
Los negros barcos ardían en la costa;
No puedes volver atrás. Es hora de que te enteres.

Aun cuando hubieras regresado,
Sólo serías una especie de fantasma,
No puedes volver atrás. Es hora de que te enteres

De que lo quemado está quemado está quemado.

A. E. Stallings (Decatour, Estados Unidos, 1968), Olives, Northwestern University Press, Evanston, Illinois, Estados Unidos, 2012
Versiones de Jonio González

A. E. Stallings - FacebookPoetry Foundation - Poetry International ArchivesThe Poem Tree - Women's Voices For Change - The Objective Standard - Literary Hub - Letras Libres

Foto: The Objective Standard

FAIRY-TALE LOGI

Fairy tales are full of impossible tasks:
Gather the chin hairs of a man-eating goat,
Or cross a sulphuric lake in a leaky boat,
Select the prince from a row of identical masks,
Tiptoe up to a dragon where it basks
And snatch its bone; count dust specks, mote by mote,
Or learn the phone directory by rote.
Always it’s impossible what someone asks—

You have to fight magic with magic. You have to believe
That you have something impossible up your sleeve,
The language of snakes, perhaps, an invisible cloak,
An army of ants at your beck, or a lethal joke,
The will to do whatever must be done:
Marry a monster. Hand over your firstborn son.


BURNED

You cannot unburn what is burned.
Although you scrape the ruined toast,
You can’t go back. It’s time you learned

The butter cannot be unchurned,
You can’t unmail the morning post,
You cannot unburn what is burned–

The lovers in your youth you spurned,
The bridges charred you needed most.
You can’t go back. It’s time you learned

Smoke’s reputation is well earned,
Not just as an acrid, empty boast–
You cannot unburn what is burned.

You longed for home, but while you yearned,
The black ships smoldered on the coast;
You can’t go back. It’s time you learned

That even if you had returned,
You’d only be a kind of ghost,
You can’t go back. It’s time you learned

That what is burned is burned is burned.

martes, abril 28, 2020

Juan Carlos Bustriazo Ortiz / En el helado mar, lejos la muerte















ya no respiro, no ya no respiro
ahogado estoy, ahogado melodioso
las aguas de mi amor son esta agua
terribles del morir acá lejoso
los peces espiarán o no mi muerte
verdor de mi verdor, el mar curioso
los peces si es que están no sé no veo
las aguas de mi fin fatal viscoso
la racha del estruendo azul ardiente
los barcos del sonar su alud rabioso
mis ojos de no ver así inundados
tu hermosa hermosidad mi amor hermoso
ya no respiro no ya no respiro
ahogado estoy ahogado melodioso

Herejía bermeja, 2008

Juan Carlos Bustriazo Ortiz (Santa Rosa, Argentina, 1929-2010)

Cuarentena y 25 poetas en Danza,
selección y prólogo de Javier Cófreces,
Libros Electrónicos, Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2020








Otra Iglesia Es Imposible - Ediciones en Danza - La ArenaLamás Médula - Página de Poesía - Vallejo & Co. - Clarín - Página 12 - CFI/El Faro - El Vendedor de Tierra

Foto: Clarín

lunes, abril 27, 2020

Antonio Moro / La belleza enseña a la pasión













Los senderos de la hormiga.
El descanso en la rama de la urraca.
Le hiedra del pensamiento que cubre el árbol,
Los gorriones jugando
en esa enredadera de tiempos.
Las estaciones del día, del año, sucediéndonos.
Los hechos que creemos haber decidido.
El deseo en las manos tímidas.
La alegría de una mirada con horizonte.
El recuerdo de un peñasco sobre el abismo.
La sombra del nogal para un ojo ávido.

Nos enseña
a descubrir con el silencio
las palabras que vendrán,
a decirnos:
"He olvidado las mordeduras del tiempo,
he olvidado las monedas de lo oportuno,
olvidé la casa vacía de tu espalda."

Antonio Moro (Córdoba, Argentina, 1955), Mano de cielo, Argos, Córdoba, Argentina, 2003

CFI/Antología Federal de Poesía - Aromito - Blog del Amasijo - La Unión - Poetas Siglo XXI

Foto: Feria del Libro de Buenos Aires

domingo, abril 26, 2020

Javier Cófreces / De "El fulgor"




















CANAREGGIO     
                               
              Venecia es un inmenso barco en cuarentena.
                                                                 Bruno Barilli
                                                                                                 

Por la nave que avanza
Emergen cientos de islas
Damas adriáticas
sin merced
posta imposible
al paso invasor
La ciénaga
de poder naval
impone la marea
de barro y sangre
sobre la costa
Entonces
le temen


Por la nave que avanza
En ruta de cuerpo húmedo
por naturaleza
guerrera y líquida
Incontrolable
Ingobernable
como un furor
de dominio ciego
y conquistador
Le temen
Le temen
a la Serenísima
con su arsenal
de espolón mortal


Por la nave que avanza
Sucumbió la guerrera
La bestia de alarde náutico
templó su reposo
Exhaló su feroz combate
La Soberana trocó
su tinta mortal
dominadora
Los restos de aquello
son estos fulgores
incontenibles
como un antiguo trirreme


Por la nave que avanza
El vaporetto
va por Lido
y por Murano
va por Rialto
y San Michele
Por la Gran Laguna va
por agua negra
y marca judía
va por Ghetto
Cruza el canal
un traghetto
Bruma y vapor
en su esqueleto


Por la nave que avanza
El motor del vaporetto
aturde a bordo
el agua salpica
a estribor
Sus cabos se amarran
a una sombra física
que detiene
la fuerza del barco
Abordan pasajeros
que se mojan
de otra forma


Por la nave que avanza
El agua bombea dentro
de un corazón oceánico
La geografía marina
sopla un ventrículo
que late íntimo
El pulso de un respiro
perdido en el tiempo

Javier Cófreces (Buenos Aires, 1957)

El fulgor (poemas venecianos),
Ediciones en Danza, Libros Digitales,
Buenos Aires, 2020










Otra Iglesia Es Imposible - Ediciones en Danza - Poesía del Mondongo - La Caína - De Sibilas y Pitias - La Infancia del Procedimiento - Clarín - Sudeste - La Capital

Foto: Javier Cófreces, Feria del Libro de Buenos Aires, 2017 - Archivo del Autor

sábado, abril 25, 2020

Alfredo Giuliani / Dos poemas















Resurrección tras la lluvia

Fue en la calma resurrección que sucedió a la lluvia
el asfalto reflejaba todas nuestras manchas
un largo adiós voló como un acróbata
desde la plaza al monte
y el instante se desvaneció de rostro en rostro
se encendieron los faroles y se alzó la oscura torre
contra nuestra debilidad

los siglos no nos han deshecho


Cuando vi el sauce

Cuando vi el sauce sacudir sus tristes plumas
en el jardín del hospital, me hirió una esquirla
de la hora murmurante en la cascada de los montes
de la costa lejana; la luz compuesta
yació sin párpados en el confín de la hierba.

Y en el recuerdo vi la torre al viento en la escollera,
su parche verde y el damero desvaído. *
Y vi que todo es bello y es igual:
ala de piedra, espuma de mar, invierno...

Alfredo Giuliani (Mombaroccio, Italia, 1924–Roma, 2007) Poetas italianos del siglo XX, selección y traducción de Horacio Armani, Ediciones Librerías Fausto, Buenos Aires, 1973

* Interpreto que el "parche verde" es el musgo que crece sobre las piedras rectangulares o cuadradas de la torre, de color desvaído, que impresionan como un damero. (Nota del traductor)

Italian Poetry - Interno Poesia - Nazione Indiana - Literary - La Presenza di Èrato - Babel Matrix - Poetas Siglo XXI

Foto: Italian Poetry

Resurrezione dopo la pioggia 

Fu nella calma resurrezione dopo la pioggia
l’asfalto rifletteva tutte le nostre macchie
un lungo addio volò come un acrobata
dalla piazza al monte
e l’attimo sparì di volto in volto
s’accesero i fanali e si levò la buia torre
contro la nostra debolezza
i secoli non ci hanno disfatti


Quando vidi il salice

Quando vidi il salice scuotere le sue tristi piume
nel giardino dell’ospedale, mi ferì una scheggia
dell’ora mormorante per la cascata dei colli
dalla casa lontana; la composta luce
giacque senza palpebre sul confine dell’erba.

E vidi nel ricordo la torre al vento della scogliera,
la sua toppa verde e la scacchiera spallidita.
e vidi che tutto è bello e uguale:
ala di pietra spuma di mare inverno…

viernes, abril 24, 2020

Eugenio Montale / De un lago suizo












Mi zorra, yo también fui el "poeta
asesinado" en el bosque de avellanos
raso, en donde hizo gruta el fuego;
irisaba tu rostro un círculo de oro
al fondo de aquella madriguera;
lento bajaba por su vía hasta tocar
un nimbo y disolverse; ansioso, yo
invocaba el final sobre ese hondo
signo de tu vida abierta, amarga,
atrozmente frágil y tan fuerte.
¿Serías quien brilló en lo oscuro? En el surco
palpitante, en una cuesta enardecida,
atento sobre el trazo de tu leve
zarpa de predador (una huella casi
invisible, una estrella), yo, extranjero,
aun me abalanzo; y alzado en vuelo un pato
negro, desde el hondo lago hacia el nuevo
incendio me conduce, donde arde.

[1956]

Eugenio Montale (Génova, Italia, 1896-Milán, Italia, 1981), "La bufera e altro", 1956, Tutte le poesie, Mondadori, Milán, 2004
Versión de Jorge Aulicino

N. del T.: El poema es un acróstico: las letras iniciales de cada verso forman el nombre de la poeta María Luisa Spaziani (1922-2014). Con alguna maniobra táctica, el acróstico se mantuvo en castellano, sin lastimar, a mi entender, la construcción de cada verso

Otra Iglesia Es Imposible - Ediciones en DanzaGrognards - Il Tempo - Abrapalabra - Punto de PartidaEl Placard - UNAM - El Poeta Ocasional - A Media Voz - Hablar de Poesía

Foto: Maria Luisa Spaziani y Eugenio Montale Il Messaggero. La imagen ilustra la portada de Montale e la volpe. Ricordi di una lunga amicizia, de María Luisa Spaziani, Mondadori, 2011

Da un lago svizzero

Mia volpe, un giorno fui anch’io il “poeta
assassinato”: là nel noccioleto
raso, dove fa grotta, da un falò;
in quella tana un tondo di zecchino
accendeva il tuo viso, poi calava
lento per la sua via fino a toccare
un nimbo, ove stemprarsi; ed io ansioso
invocavo la fine su quel fondo
segno della tua vita aperta, amara,
atrocemente fragile e pur forte.
Sei tu che brilli al buio? Entro quel solco
pulsante, in una pista arroventata,
àlacre sulla traccia del tuo lieve
zampetto di predace (un’orma quasi
invisibile, a stella) io, straniero,
ancora piombo; e a volo alzata un’anitra
nera, dal fondolago, fino al nuovo
incendio mi fa strada, per bruciarsi.

jueves, abril 23, 2020

Alicia Silva Rey / MOLESKINE – Distopías














Kafka, según Max Brod, con la boca apresada en el pico del cuervo
dice:
 “Somos pensamientos de suicidio
aflorando en la mente de Dios. *

Byung-Chul Han, estudiante de metalurgia en Corea, **
responde en alemán, un siglo y medio después:
- La indignación digital no es pensamiento, no es canto,
no es novela, es incapaz de acción.
Lo que no es pensamiento ni acción,
es aforismo, agonía del Eros, cansancio de lo igual.

Kafka sabe que toda multitud es de por sí indignada
y dispersa, también rota y fugaz
y, aunque banalizada en la naturaleza del conjunto,
multitud es fuerza que gravita.
- Culturalmente hablando, es política -agrega-.
Y luego, ardido de irrealidad:
- La política de Dios es pura, Byung- Chul Han.
Crea toda clase de lazos mas ninguno de sangre.
La Internet será literatura menor, salvaje o fuera de propósito;
pero

nada es más parecido a la mente de un dios.

* Sobre Kafka, recuerdo de Max Brod
** Byung-Chul Han es un ensayista surcoreano experto en estudios culturales.

[inédito]

Alicia Silva Rey (Quilmes, Argentina, 1950)

Otra Iglesia Es Imposible - Editorial Barnacle - Añosluz Editora - Op. Cit. - Low-Fiardentía - El Infinito Viajar - Chubasco en Primavera - La Ficción del Olvido - El Placard - Las Letras del Quilmero

Foto: Maru Pé/Alicia Silva Rey/Facebook

miércoles, abril 22, 2020

Jack Kerouac / Cinco haikus

















Vendavales de febrero: corriendo
hacia el oeste a través
de las nubes, la luna

*

Buscando a mi gato
en la maleza,
encuentro una mariposa

*

La polilla duerme;
no sabe
que las lámparas han vuelto a encenderse

*

Crepúsculo de febrero: escarcha
en el sendero
por el que fui y vine todo el invierno

*

Te sorprenderías
de lo poco que sabía
hasta ayer

Jack Kerouac (Lowell, Estados Unidos, 1922- St. Petersburg, Estados Unidos, 1969), Book of Haikus, Penguin, Nueva York, 2003
Versiones © Jonio González.

Otra Iglesia Es Imposible - Poetry Foundation - My Poetic Side - Best Poems - De Sibilas y Pitias - Alpialdelapalabra - Buenos Aires Poetry - Poémame - Historia Hoy

Foto: Jack Kerouac por Allen Gisnberg, Nueva York, 1953. Ginsberg anota al pie de la foto: "Jack Kerouac deambulando por East 7th Street después de visitar Burroughs en nuestro pad, pasando la estatua del congresista Samuel 'Sunset' Cox, 'The Letter-Carrier’s Friend' en Tompkins Square hacia la esquina de Avenue A, Lower East Side; está haciendo cara de  loco o de Dostoievsky de bajo ruso de be-bop Om, primero caminando por el vecindario, luego metido con The Subterraneans, lápices y libreta asoman en el bolsillo de su camisa de lana, otoño de 1953, Manhattan" Allen Gisnberg Project


February gales - racing
westward through
The clouds, te moon

*

Looking for my cat
in the weeds,
I found a butterfly

*

The sleeping moth-
he doesn't know
The lamps turned up again

*

February dawn - frost
on the path
Where I paced all winter

*

You'd be surprised
how little I knew
Even up to yesterday

martes, abril 21, 2020

Silvio Mattoni / De "Tanatocresis"





19

Pasan de a miles por el puente blanco
que cruza el río menor, no navegable,
de esta ciudad imprecisa: sin un mar
a menos de mil kilómetros de acá.
¿Los pueden ver? También ustedes pasan
como puntos de una línea imaginaria
que se construye en la ilusión de fechas
y en el vacío mágico de nombres.
No nombro la ciudad ni los recuerdo
más que por lo que hicieron: gestos, notas,
afectos, versos, deseos de marcar
un punto en esa hilera parpadeante.
Pero no hay líneas, todo se extingue
y estas estrellas sudamericanas
ya se apagaron cuando nos alumbran.
“¿Y cuántos son entonces, cómo suman
la gracia de escribirse en el momento
de disolverse? ¿Y el arte de enterrarlos
y negarlos y ahora convertirlos
en parlamentos?” Querrás decir relatos
de un teatro perverso, que no niega
los nombres, las imágenes, los rictus,
guiños perdidos de una luz que pasa.
Miro el puente que los está esperando
y pienso que tal vez nunca los vuelva
a escuchar. Ahora empieza mi propia
bajada al río. Hay una sombra, tinta
que mancha el tiempo de la hoja escrita
con todos los momentos de este día.
Palabras y palabras, les hago una promesa
que es sólo para mí: no dejaré
pasar el viento fresco de noviembre
sobre la casa, el campus o la cámara
teatral de papeles que se arrumban.
Y en lo que sopla escucharé una risa
que vuelve tarde del patio o del pasto
en la vieja casa o en la universidad,
los brazos llenos de libros, ¿la ven?,
y yo que todavía no podía escribir,
me fallaba la vista y no estaba
vivo ni muerto y no sabía nada
mirando el foco de luz, el silencio.

Silvio Mattoni (Córdoba, Argentina, 1969), Tanatocresis, Borde Perdido Editora, Córdoba, Argentina, 2018

Otra Iglesia Es Imposible - Borde Perdido Editora - Premios Nacionales - La Infancia del Procedimiento -  Buenos Aires Poetry - Nueva Provenza - Eterna Cadencia - El Infinito Viajar - 1 Poeta 10 Preguntas - Vallejo & Co. - La Voz - Borde Perdido Editora/Rodolfo Fogwill/YouTube

Foto: CETyCLI/Silvio Mattoni/Facebook

lunes, abril 20, 2020

Tomas Tranströmer / Prisión














Se juega fútbol;
desconcierto: balón
va sobre el muro.

*

Ruido se hace
para espantar el tiempo,
para apurarlo.

*

Las mal escritas vidas:
la belleza persiste
como tatuaje.

*

Ladrón cazado:
con los bolsillos llenos
de setas frescas.

*

Ruido de taller
y las torres pesadas
al bosque asombran.

*

Se abre la puerta;
en el hospicio estamos,
en nueva era.

*

La luz se enciende:
el aviador ve manchas
de irreal luz.

*

Noche: un camión
pasa, los internados
sueñan temblando.

*

Él bebe leche
y se duerme en su celda,
madre de piedra.

Tomas Tranströmer (Estocolmo, 1931-2015), Fängelse: Nio haikudikter från Hällby ungdomsfängelse, 1959 (Fängelse, nueve jaicus del hospicio de jóvenes Hällby, 1959), Edda, Suecia, 2001
Re-creación del sueco al castellano de Roberto Mascaró

Nota a la edición sueca:

En 1959 visitó Tomas Tranströmer a su amigo, el psicólogo y poeta Åke Nordin, que por ese entonces era el jefe de la prisión para jóvenes Hällby, en las afueras de la ciudad de Eskilstuna. Como saludo de Año Nuevo, Tranströmer envió ocho haikus a  Åke Nordin y a su mujer, Ulla. Ahora se publican por primera vez, seguidos por un noveno haiku, que por algún motivo no llegó con la carta. (Envío de R. M.)

Otra Iglesia Es Imposible - Poetry Foundation - A Media Voz - El Cultural - Arcadia - El País - Función Lenguaje - El Placard - Vallejo & Co. - La Máquina de Pensar/YouTube

Foto: Laurent Denimal/Opale/El País

domingo, abril 19, 2020

Valeria Tentoni / De "Hologramas"
















En la sombra total

de la habitación que era tuya
ahora mismo, por ejemplo,
que debe estar cerrada con llave,
se guarda la que fue tu sombra
entre toda la sombra.


Los sacones, los pullóveres,

las polleras, los delantales,
el pijama, las bufandas,
toda la ropa
y sus colores
desparramados sobre la cama.

Yo elegí una cuchara, un plato
que colgabas de la pared

y ahora uso para comer en los días suaves.


Estábamos en el verbo

Vos solamente cruzabas
la sombra del limonero, volvías
de la cocina, criabas

jazmines en un florero, dejabas al olivo del fondo

en el fondo.


Avestruces

¿Qué hace el avestruz después de sacar la cabeza del hoyo,

qué es lo primero que olvidan los avestruces
de esa oscuridad en la que estuvieron
mientras afuera todo brillaba?

Valeria Tentoni (Bahía Blanca, Argentina, 1985)

Hologramas,
Hemisferio Derecho,
Bahía Blanca, 2019









Otra Iglesia Es Imposible - HD Ediciones - Valeria Tentoni/FacebookBestia Lectora - Poesía - Emma Gunst - Low-Fiardentía - Jámpster - Malón Malón - La Canción del País - Télam - Infobae - Clarín

Foto: Nexo Artes Culturas/Valeria Tentoni/Facebook

sábado, abril 18, 2020

Mario Benedetti / De "Umana gloria"



Después de todo

Esta mañana el cielo golpea la mano del temporal,
el hombre de los pagarés nos hizo estar aquí solo por ver
quien puede llegar a la puerta a hacer un gran barullo.
Las nubes se comen el infinito,
mandan a guardar toda la vista. Annina,
está en el arroyo de fango el palo recto que recuerda tu casa.
Tiene un techo de chapas,
con gruesas paredes y, una vez, solo las flores con Silvio que habla.
En la calle las sombras están bajo del asfalto,
se buscan los niños en los tubos de cemento del alcantarillado nuevo.
Detrás de los postigos grita la lengua de los padres. Detrás de los postigos
la carne de las chicas tuvo un patio lleno de golondrinas,
la tierra lo sostenía, no sé cómo decirlo, la arena y la hierba.
El sismo repentino
como el muerto que llevamos al hombro para hacernos sentir
imprevistamente la luna, la luna, la luna.

*

Pasos distantes, niños crespos en el aire fuerte,
el pequeño escalofrío de las manos que casi se toman. Oh, invierno.
En el frío, el cigarro de Vanni, la hierba blanca y dura, jugar.
Hemos aprendido a comer en nuestras casas.
Los techos, esos techos me dijeron que yo era mis ojos y no otros.
En el frío, ahora, tengo un poco de fiebre y aquí solo...
Una vez andaban luces antes de acostarse y era la abuela.
Había madera para preparar el carbón y Ernesta
tuvo que bajar a la posada para comprar toscanos.
La jarbe jenfri i claps ôr de strade.
La hierba entre las piedras al borde del camino.
La pequeña valla.
Ya no podemos bajar así.

Necesitamos mirar desde la distancia, pensar que miramos.

Una siesta plena de duermevela quiero tener.
Estar con las nubes firmes como una cosa blanca de las montañas.

En una ventana recordamos el viento entre las hojas.

"Me dices que no vienes, y creo
incluso que si vienes no te diré nada
pero si no hablo entenderás
que no te quiero".

Era una que se convertía en una. Oh, invierno

Mario Benedetti (Udine, Italia, 1955-Piadena, Italia, 2020), Umana gloria, Mondadori, Milán 2004 / Nuovi Argomenti, 15 de septiembre de 2017
Versiones de Jorge Aulicino

Otra Iglesia Es Imposible - Il Messaggero - Corriere della Sera - Nazione Indiana - Luigia Sorrentino/RAI News - Interno Poesia - Poetarum Silva - La Nación - Hablar de Poesía

Foto: Interno Poesia


In fondo al tempo

Stamattina il cielo batte la mano del temporale,
l’uomo delle cambiali è venuto a farci stare qui solo per guardare
chi può venire sulla porta a fare un grande rumore.
Le nuvole mangiano l’infinito,
mandano al gabinetto tutto lo sguardo. Annina,
è nel rivo di fango il bastone diritto che ricorda la tua casa.
Ha una volta il tetto di lamiera
con i muri grossi, e una volta solo i fiori con Silvio che parla.
Nella strada le ombre vanno sotto l’asfalto,
si cercano i bambini nei tubi di cemento della fognatura nuova.
Dietro gli scuri grida la lingua dei genitori. Dietro gli scuri
la carne delle bambine ha avuto un cortile pieno di rondini,
le teneva la terra, non so come dire, la sabbia e l’erba.
Il terremoto improvviso
come il morto che viene alla spalla per farci sentire
improvvisa la luna, la luna, la luna.

*

Passi lontani, bambini crespi nell’aria forte,
il piccolo gelo delle mani tenute vicine a prendersi. Oh inverno.
Nel freddo, il sigaro di Vanni, l’erba bianca e dura, giocare.
Abbiamo imparato nelle nostre case il modo di mangiare.
I tetti, quei tetti mi dicevano che io ero i miei occhi e non altri.
Nel freddo, adesso, ho un po’ di febbre e qui da solo…
Una volta sono venute le luci prima di dormire e c’era la nonna.
C’era la legna da preparare per il carbone e Ernesta
doveva scendere alla locanda a comprare il toscano.
La jarbe jenfri i claps sul ôr de strade.
L’erba tra i sassi sull’orlo della strada.
La piccola staccionata.
Noi non possiamo scendere più così.

Servirebbe guardare da lontano, pensare che si guarda.

Pieno un pomeriggio di dormiveglia voglio stare.
Stare con le nuvole ferme come una cosa bianca delle montagne.

In una finestra si ricorda il vento tra le foglie.

«Mi dici che non vieni e così penso
se anche verrai non ti dirò niente
ma se non parlerò tu capirai
che non ti voglio.»

Era una che diventava una. Oh inverno.

viernes, abril 17, 2020

Robert Bly / Por qué no morimos




















A finales de septiembre muchas voces
te dicen que vas a morir.
Esas hojas lo dicen. Ese frío.
Todas tienen razón.

Nuestras muchas almas... ¿qué
pueden hacer al respecto?
Nada. Ya son parte
de lo invisible.

Nuestras almas anhelan
volver a casa
de todos modos. "Es tarde", dicen.
"Cierra la puerta, vamos." Pero

el cuerpo no está de acuerdo. Dice:
"Enterramos una bolita
de hierro debajo de aquel árbol.
Vamos a buscarla."

Robert Bly (Lac qui Parle, Minnesota, Estados Unidos, 1926), Stealing Sugar from the Castle, W. W. Norton, Nueva York, 2016
Versión de Jonio González

Otra Iglesia Es Imposible - Robert Bly Web Site - Poetry Foundation - NPR - Perros en la Playa - De Sibilas y Pitias - El Blog Alternativo - Poetas Siglo XXI - Página 12

Foto: Robert Bly, 1980 NPR/Alan Gilbert Purcell/Fairfax Media/Getty Images

jueves, abril 16, 2020

Irene Gruss / De "De piedad vine a sentir"













Postal

La canilla que gotea en realidad es la aguja
sistemática del reloj. Sigo con la mirada
los árboles allá en el bosque alado;
perduran.
El tema no es el tiempo sino el verde.


No hay el para qué

Late, corazón
de pájaro o persona,
no para volar ni caer, ni tener
o perder. No hay el para qué sino el cómo, y un sentido.

                                                                            A Matilda


Pasa

Y este plácido despejarse del cielo
como el viento, suave, en la cara,
y el reflejo del agua contra la pared en esa terracita, abajo,
y la copa del gomero que insiste, roza la cornisa
parece que cae y no, sube,
la noche contra el día,
y se ha vuelto a nublar, pasa, pasa.


Sal

Por volver la vista atrás
pude mirar fracaso tras fracaso tras fracaso,
fuegos vi, la ciudad hecha fuego,
convertida en un apocalipsis precoz. Y
mi nombre perdido hacia un desierto si volteo
la cabeza hacia adelante, hacia
lo que me espera:
soy a duras penas la mujer de Lot: mi necesidad
no tiene nombre.

Irene Gruss (Buenos Aires, 1950-2018), De piedad vine a sentir, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2019

Otra Iglesia Es Imposible - Casta Diva - Ediciones en Danza - Ediciones del Dock - Ediciones Ruinas Circulares - Op. Cit. - La Otra Poesía - Perfil - Eterna Cadencia - Página 12 - Clarín - Vallejo & Co. - 1 Poeta 10 Preguntas - La Ficción del Olvido

Foto: Constanza Niscovolos/Página 12

miércoles, abril 15, 2020

Jotaele Andrade / De "Cuervo negro cuervo blanco"













Cuervo con grano de oro

*

La visión

yo, que soy enfermo y jubiloso
-es decir
que me habita un fuego que clama su ceniza-
vi al cuervo posado sobre el mármol
ondulante
de la niebla

no llamaré prodigio
a aquello que está más allá de ese fenómeno
pues verlo fue aceptar que se aferraba con tres patas
al celaje
y era como una espada negra
que de tan negra
oscurece la tiniebla

apenas
giró
un ojo
-acaso para verme
-acaso para rodearme como a una presa
y juzgar cuándo hendir el picotazo

y pude ver que su pico guardaba
un grano amarillo

semejaba la profundísima
vacía
nada
con un sol al fondo

como una luciérnaga rota
y todavía humeante
en la hierba confundida
de la noche

*

¿dónde estaba mi casa?

¿dónde el humo azul del día?

yo preguntaba por los sitios donde recrea el hombre
su cotidiano
común
misterio

preguntaba por la mano y no por el puño
preguntaba por la mano y no por el guante

por lo inasible
preguntaba

*

cada vez que movía la cabeza
una línea luminosa brotaba
de aquel grano
y recorría su pico

¿quién soy yo
-atiné a preguntar-
que puede ver esta circunstancia
del modo en que cualquiera ve pasar
un carro con heno
al sapo en su salto paticorto
el vestido ondulante que teje y desteje el agua del río?

después
el trípedo animal
alzó el vuelo
y barrió la niebla

ah sábanas del celaje desnudaron y cubrieron
aquello que era
y no era
mundo

blandos ropajes bajo los que se movía
el tumulto
de aquello que era
y no era

vaporosas lenguas
en que se dice lo que es
y no lo sabe

entonces dio su graznido
y dejó caer el grano de oro que llevaba

fue eterna y súbita su caída

*

a veces parecía que flotaba

y se transformaba en una luna pequeña y dorada
a lo lejos

fue cuando la noche se llenó de insectos
cuyas alas vibraban con el violento
ardor de órganos
que buscaban fundirse

luego morían
arrancados
por la lengua incesante del tiempo

*

¿qué vi
cuando vi
caer
ese grano de oro en la noche?

¿vi entonces miles de embarcaciones
a través de la estela que dejaba?

¿vi gruesas cañas de bambú
piedras atadas con lonjas
de cuero
recién arrancado a un animal
los ojos de pescado de la muerte?

*

hombre
dije
o pensé
en la palabra hombre

qué había en esa palabra
qué formaba esa palabra

fue cuando golpeó la luz
y salió el Hombre a escena

*

Teatro de lo humano

“¡Damas y Caballeros! he aquí el hombre”
dijo
dando un salto hacia adelante
hacia la luz

agitando un sombrero del que comenzaron
a caer
pequeños homínidos
que gritaban asustados

y cada vez que uno caía
sonaba una fanfarria
y un pequeño haz de luz
lo rodeaba

He aquí al austrolopithecus

Aquí al homo habilis

Oh, este es el homo erectus

Este pobre es el homo neanderthal

y aquí tenemos a la estrella rutilante ¡el homo sapiens!

y cada ser representaba su papel
a la perfección.

Unos descubrían el fuego, la rueda
otros levantaban Tebas
con sus siete puertas
otros la incendiaban

más allá cruzaban flechas por el cielo
breve de la era

otros bailaban en barcas delgadas como flautas

y todo sucedía en la idea redonda de la existencia

y el Hombre relataba las eras con un megáfono

Oh la era de la piedra que culmina en polvo

la era de la madera que culmina en un incendio

la era del hierro que culmina en la carne

la era del oro que culmina en la codicia

la era del átomo que culmina en nada

entonces metió sus manos
en la boca
y fue quitando su ropaje de hombre y apareció el cuervo
majestuoso
que fue devorando
a cada uno tras su acto

*

El feligrés

yo vi al cuervo
y escribí su historia
y su canción
con una de sus plumas

no preguntes dónde se coció la tinta
en que lees estas cosas

ni cuáles sus ingredientes

yo andaba donde vida y muerte
entretejen
sus fronteras

un pie de un lado y del otro

y un pie sonaba a aleteo
y el otro a un fangoso temblor amputado

y ambos daban un paso que bailaba y tropezaba en un solo movimiento

*

La casa del feligrés

hice mi casa con plumas caídas
de su plumaje

y mi casa era negra
y sinuosa como la anguila

mi casa se confundía con la noche
y mis manos

y allá arriba cada tanto el golpe de la luz sobre el ojo
vigilante del cuervo
daba un parpadeo

corroborando acaso
que lo concerniente a la sombra
siguiera
en la sombra

*

comprendo ahora
que mi casa fue un nido

acaso allí se concibió la idea de un huevo

no la experiencia fáctica de lo que es

si no la posibilidad de algo

o acaso hubo un pensamiento vacío
dentro del huevo de la nada

¿digo la experiencia de la disolución
en lo vaciado?

o
apenas
el nido vacío
del misterio

*

Todo era el ojo del cuervo avistando todo

y cuando movió su ojo
una ráfaga
deshizo mi casa
la noción de abajo arriba
de ayer hoy mañana

pues su mirada
atravesaba las capas de la cebolla
del tiempo

en un mismo rechinar

en la misma fluctuación a través
del aire de las eras

y estaba en el zumbido y el destello

en el reflejo del agua
y en el agua

en cada punto del círculo

y fuera del círculo

todo era pupila abierta hacia adentro
y hacia afuera

*

y cuando iba a cantar cayó aquel grano de oro
de su sedoso pico

y estalló la luz


*

Inauguración de la coreografía del todo

como si se diseminara y diera
en el blando
espejo
por donde ocurre la múltiple
coreografía
de lo inerte y lo móvil
de lo que vuela y lo que repta
de lo que atraviesa
veloz
el polvo de las centurias
y el polvo posado sobre los muebles

y fuera hasta desembocar en la gran pupila
donde se mira por primera vez
la materia abisal de la vida

ocurrió
ocurrieron

el pato
el cáñamo
el oleoso interior del ajonjolí
la madriguera

maduraron los higos
carretas y bueyes
fueron borrando las sucesivas huellas
hasta dar con el camino

y charcas y astros y ranas
cantaron al unísono

un acto de inauguración
que duró lo que tardó en caer
ese grano de oro
que
todavía
cae

*

Ordalía

acostumbrándome
como se acostumbra el agua a las formas
que la contienen
di en mí
del modo en que despierta
la carne al dolor

la codicia en la moneda
el vuelo en la pluma

en la rosa agotada del hueso
desperté

¿lama sabactani?

¿quién me ha abandonado?

¿eloi eloi? ¿ecce mater tua?

Sanzuwu

Yatagarasu

Jīnwū

Samjok-o

es huérfana la carne

es triste la carne

un acto simultáneo de nacer y morir

Jotaele Andrade (La Plata, Argentina, 1974)

Cuervo negro
cuervo blanco,
Añosluz Editora,
Buenos Aires, 2020








Otra Iglesia Es Imposible - Añosluz - Buenos Aires Poetry - Op. Cit. - Télam - Poesía La Plata - Evaristo Cultural - Los Poetas no Van al Cielo

Foto: Facebook/Jotaele Andrade/La Violeta Colectiva de Arte

martes, abril 14, 2020

Marcin Świetlicki / Esta vez no habrá víctimas















Habrá una fiesta, repentina y solemne, llena
de sol y de zapatos limpios. Esta
vez los micrófonos no fallarán, los muchachos
escupirán alegremente desde los balcones y la carne,
la carne desfilará por las calles, encenderemos cigarrillos
con las lámparas de mano. Y habrá tantas palabras, claras como el cobre,
como
la puerta de una iglesia. Habrá una fiesta, comeremos
pasteles.

Marcin Świetlicki (Lublin, Polonia, 1961), Eslavística Complutense, vol. 2, Madrid, 2002
Traducción de Justyna Ziarkowska
Envío de Jonio González

Culture Pl - Turia - Poetas Siglo XXI - Libro-génica - Pájaros Lanzallamas - Ada Lírica - La Orilla de los Pájaros - El Cultural

Foto: IMDB

lunes, abril 13, 2020

Philip Larkin / Dos piezas para guitarra













I

La casucha de techo de lámina junto a la vía del tren
Proyecta una sombra. La paja flota en el polvo blanco
Y un vagón de cola permanece en pie. Estiradas
Bajo el sol, doce piernas en overol están de ociosas,
Manos oscuras y cabezas atajándose el sol y trabajando.
Una frunce el ceño sobre la guitarra: desafinadas,
Las notas van vagando en el calor
Como un insecto chirriando entre la mugre,
Sin el menor cansancio al mediodía. Un acorde se reúne
Y rebosa, y una voz sureña se aferra a una nota
Satisfactoriamente insatisfecha.
Aunque los rieles arden
Rumbo a ciudades de acero, no llevan a nadie
De por aquí. A la vista de todo mundo
Ni siquiera aquel vagón intenta ir a ningún lado.


II

Confecciono cuidadosamente un cigarrillo, y busco
Lumbre en la estufa. Con el pulmón lleno de humo
Me reúno contigo en la ventana sin cortinas;
Nos reclinamos en el marco, mirando la plaza
Allá abajo. Un hombre pasa caminando
Entre los despojos del naufragio. Y nosotros,
Con la mirada fija en el anochecer,
Compartimos un cigarro.

                                Al fondo del cuarto, nuestro amigo
Bosteza y apila las barajas. El montón no es muy grande.
Y repartir una y otra vez de aquí a que amanezca no garantiza
Las mejores manos. Además, la oscuridad ya no deja ver.
Entonces, patea la estufa y se lleva a las piernas la guitarra,
Toca esta nota, aquélla.

                                                  Estoy temblando:
De pronto me veo cargado de un lenguaje de seis cuerdas.
De pronto me doy cuenta de que no pueden expresar
Más que armonía, y no logran moverse
Sin un feliz erizamiento de aire
Que edifica en esta habitación otra distinta;
Y la habitual contención del dolor aprieta,
Porque juntos o en soledad no podemos
Delinear aquella habitación; y eso porque
No es una habitación ni un mundo, sino sólo
Una figura girando en el aire erizado,
Y, por lo tanto, carente de verdad.

                                         Entonces, miro aquella plaza,
Vacía una vez más, como el hambre después de una comida.
Me ofreces el cigarro y te digo Quédatelo,
Pues me gusta ver el resplandor ir y venir
Sobre tu rostro. ¡Qué pobreza habita nuestras manos
Cuando sinceramente nos miramos a los ojos! Y de nuevo la guitarra
Me esparce por la tarde como una nube a la deriva,
Oscureciendo todo, incapaz de hacer llover.

                                                                         In the Grip of Light
                                                                        15-18 de septiembre de 1946

Philip Larkin (Coventry, Inglaterra, 1922- Hull, Inglaterra, 1985), Material de Lectura n° 192, Selección, traducción y nota introductoria de Pura López Colomé, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), 2013

Otra Iglesia Es Imposible - Gog y Magog - Philip Larkin Society - Poetry Foundation - Poetry Archive - The Independent - Hypebeast - El Placard - Rock The Best Music

Foto: Philip Larkin con Mónica Jones, durante un servicio religioso en memoria de John Bejetman. Iglesia de Westminster, Londres, 1984 The Guardian/Daily Express/Hulton Archive/Getty Images

domingo, abril 12, 2020

Philip Larkin / Edad













Mis años desprendidos como blancos
pañales, por el aire se van. Se vuelven
una nube habitada. Al asomarme,
luz en un piso y voces que se mezclan.
¡Oh, juego peligroso, me cansé de ser parte!
Te vadeo como alga, y mis queridos

icebergs transparentes me acompañan:
silencio, espacio. Ya tanto he volado
del nido de mi mente, que tengo que volverme
a ver qué huellas dejo: si de pies,
de zarpas, o la exacta de un palmípedo.

Philip Larkin (Coventry, Inglaterra, 1922- Hull, Inglaterra, 1985), Un engaño menor (The Less Deceived, 1955), versiòn de Alvaro García, La veleta, Granada, 1991

Otra Iglesia Es Imposible - Philip Larkin SocietyPoetry Foundation - All PoetryThe Guardian - Poetry Archive - El Placard - UNAM - Los Efectos - Eterna Cadencia - Gog y Magog - De Sibilas y Pitias

Foto: The New York Times/Philip Larkin Society

Age

My age fallen away like white swaddling
Floats in the middle distance, becomes
An inhabited cloud. I bend closer, discern
A lighted tenement scuttling with voices.
O you tall game I tired myself with joining!
Now I wade through you like knee-level weeds,

And they attend me, dear translucent bergs:
Silence and space. By now so much has flown
From the nest here of my head that I needs must turn
To know what prints I leave, whether of feet,
Or spoor of pads, or a bird’s adept splay.

sábado, abril 11, 2020

Linda Pastan / Dos poemas












Los pájaros

se dirigen hacia el sur, arrastrados
por una brújula en los genes.
No los confunde
este anormal verano en noviembre,
a pesar de que estamos junto a la puerta de casa
con ropa de algodón.
Los observamos

descender en picado y agruparse:
la sombra de las alas
cae sobre el corazón.
Cuando se mueven entre
las ramas desnudas, los árboles
deben de pensar que las perdidas hojas
han vuelto.

Los pájaros se dirigen hacia el sur,
el instinto es el argumento más antiguo.
Vuelan por encima de sus dobles,
las mudas veletas,
enseñándonos a todos
con las plumas de la cola
el verdadero norte.


El nuevo perro

A la solemnidad de mi vida,
las formales ceremonias
de lustre y papel
y estilográfica, ha llegado

este animal chiflado
cuyas inocentes interrupciones
convierten en un sinsentido
mis viejas simplicidades:

como si lo necesitase
para probar una vez más que tras
tanta meticulosa planificación
no puede suceder nada.

Linda Pastan (Nueva York, Estados Unidos, 1932), Carnival Evening: New and Selected Poems, 1968-1998, W. W. Norton, Nueva York, 1998
Versiones de Jonio González

Otra Iglesia Es Imposible - Poetry Foundation - De Sibilas y Pitias - El Placard - Emma Gunst - El Poeta Ocasional - Luvina - Poetas Siglo XXI - Poéticas - Huellas en la Ciénaga

Foto: Linda Pastan, 2012 Marymount University

THE BIRDS

are heading south, pulled
by a compass in the genes.
They are not fooled
by this odd November summer,
though we stand in our doorways
wearing cotton dresses.
We are watching them

as they swoop and gather—
the shadow of wings
falls over the heart.
When they rustle among
the empty branches, the trees
must think their lost leaves
have come back.

The birds are heading south,
instinct is the oldest story.
They fly over their doubles,
the mute weathervanes,
teaching all of us
with their tailfeathers
the true north.


THE NEW DOG

Into the gravity of my life,
the serious ceremonies
of polish and paper
and pen, has come

this manic animal
whose innocent disruptions
make nonsense
of my old simplicities–

as if I needed him
to prove again that after
all the careful planning,
anything can happen.

viernes, abril 10, 2020

Alicia García Bergua / Tres poemas













Por la tarde en el parque

            Él vivía en el jardín como la Esfinge. Estaba en el jardín sencillamente.                                                                                                                                                               Eliseo Diego

Estamos aquí con nuestros perros para olvidar
a quienes hemos sido en este día;
ya no decimos nuestros nombres
sólo los de los perros.
Estamos aquí para purificarnos de intenciones,
no para  ser indiferentes.
La voluntad de ser nos pesa mucho
y esa necesidad de los perros
de estar con la manada
provoca un gran alivio.
Queremos disfrutar verlos correr airosos
gastando a manos llenas la energía
que nosotros ahorramos
para vivir más tiempo,
para pensar también a manos llenas.
Ellos nos dan el cuerpo que perdemos
y que desea ir alegremente
tras la pelota que la vida lanza.

[de Ser y seguir siendo, Textofilia, SEP, CONACULTA, INBA, México, 2013]


Al llevarnos de niños por la calle
nuestra madre iba absorta
sin ponderar el suelo que pisaba
y casi sin mirar alrededor.
Apretaba nuestras manos fuertemente
transmitiendo su miedo de exiliada,
de estar perdida en la ciudad ajena.
Esos eran los sueños que tenía y yo los heredé
como si fueran parte de mi cuerpo.
Me ha costado saber que no son míos,
que es su desamparo que me toma con fuerza
y me aparta de mí y del territorio
que recorro a diario con mi perro
sólo para curarme la extrañeza
de la impronta que traigo


La cáscara dura de la nuez de mi infancia,
sigue en el tanque de arena del kínder
donde viejos maestros del exilio español jugaban a sembrarnos
sin poder transmitir muy bien lo que querían.
Mientras los padres iban adelante por un camino nuevo,
uno en la arena se hacía caracol de su destino, 
construía la coraza para mirarse adentro sin peligro
en un mundo de miedos.
Fue allí que nos hicimos deshaciéndonos,
que nos pensamos en partículas,
que nos hicimos fuertes tan sólo por sentir el magnetismo,
la dirección del viento.

[inéditos]

Alicia García Bergua (Ciudad de México, 1954)

Otra Iglesia Es Imposible - Enciclopedia de la Literatura en México - Letras Libres - Periódico de Poesía - Revista de la Universidad de México - Huellas en la Ciénaga - Poetas Siglo XXI

Foto: Alicia García Bergua/Facebook

jueves, abril 09, 2020

Ezequiel Martínez Estrada / Tejes















Tejes. Callamos. Yo leo,
que es mi modo de tejer.
La casa empieza a tener
frialdad de mausoleo.

Hace frío.
Sí; hace frío.
Pon otro poco de leña.
En el cuadro un árbol sueña
y frente a él corre un río.

Rafael no viene más.
Ya no viene más Irene.
¿Y Dora?
¿Y Pedro?
¿Y Tomás?
Ya ninguno de ellos viene.

Además, ¡cuántos se han ido
por este o aquel sendero!
Otros nacieron, pero
también los hemos perdido.

Transcurren unos minutos
en una quietud tan pura
que el tejido y la lectura
son perfectos y absolutos.

¿Oyes? Salen de la escuela
los chicos.
Pues, ¿qué hora es?
Hablan y cantan. Después
sólo queda una estela.

¿Han llamado?
Sí, han llamado.
Nadie ha llamado a la puerta.
Está la calle desierta
como un camino olvidado.

El reloj marca una hora
cualquiera en la eternidad.
Esta sí es la soledad.
Nunca la sentí hasta ahora.

Es tarde.
Es tarde.
Cerramos
la llave de luz. Salimos.
Hasta luego.
Y nos dormimos.
Y después despertamos.

Ezequiel Martínez Estrada (San José de la Esquina, Santa Fe, 1895-Bahía Blanca, 1964), Poesía, Argos, Buenos Aires, 1947
Envío de Jonio González

Otra Iglesia Es Imposible - Fundación Ezequiel Martínez Estrada - Poesía en Español - Ensayistas - Universidad Nacional de La Plata - Eterna Cadencia

Foto: Fundación Ezequiel Martínez Estrada

miércoles, abril 08, 2020

Owen Tydur Jones / Bryn Antur














(Loma del Aventurero)

Una tarde apacible y luminosa
subí a la cuesta de “El Castillo”
y como en una alucinación escéptica
 sentí tu presencia
¡Oh gran aventurero! *

Allá lejos -te decía-
envuelta en su nube de polvo
está la ciudad de Luis…

más a mi izquierda
los durazneros florecidos
amarillos trigales y azules alfalfares
que se confunden con el lino

en hilera los viñedos
y los álamos centinelas de Moriah **
el portal, la verja, las blancas lápidas
de los pioneros
a la izquierda de la Capilla,

aquí al pie, el “Puente Hendre”
obra del carpintero de viaductos y poemas.

La tierra abierta, la yunta y el arado
el “riper”, la parva engavillada ***
y el sauce junto a la acequia.

Al amparo de las lomas
muda de olvidos la vieja casona
conserva reminiscencias de mi infancia
caricias de adolescencia
mucho después de tu juventud aventurera.

…era una tarde apacible y luminosa
que pudo haber sido de otoño…
o de primavera…
 ¡qué importa cuándo…!

Owen Tydur Jones (Dolavon, Argentina, 1930), Antología Federal de Poesía. Región Patagonia, Consejo Federal de Inversiones, Buenos Aires, 2014

Notas del autor:

* Bryn Antur: Loma del Aventurero, hogar de Edwin Cynrig Roberts (uno de los aventureros de la colonización galesa en el Chubut). Más tarde propiedad de William Owen Owens, establecido aproximadamente en el año 1885
** Moriah: Capilla galesa construida por los colonos en el año 1880
*** Riper: Cortadora de pasto, tracción a sangre

Consejo Federal de Inversiones - Long Island al Día - Jornada - El ChubutEl Regional - Patagonia

Foto: Owen Tydur Jones recibe por segunda vez el Sillón Bárdico en el Eisteddfod, festival tradicional galés de poesía, en 2019 Jornada