viernes, noviembre 17, 2017

Mary Oliver / El huerto
















He soñado
con el éxito.
He alimentado

la ambición.
He cambiado
noches de sueño

por horas de trabajo.
Ah, y he descubierto
cómo el brote suave

se convierte en fruta verde
que se convierte en fruta dulce.
Ah, y he descubierto

que todos los vientos son fríos
al final
y las hojas

tan lindas, tantas,
se evaporan
en el gran

envoltorio negro del tiempo
en el gran envoltorio negro
del deseo

y que la madurez
de la manzana
es su caída.

Mary Oliver (Maple Heights, Estadosd Unidos, 1935)
Versión de Natalia Leiderman y Patricio Foglia


El pájaro rojo,
Caleta Olivia Ediciones,
San Justo, Buenos Aires, 2017

Ref.:
Caleta Olivia
Op. Cit.

Foto: Mary Oliver, 2012 Mariana Cook/Penguin Press/NPR Books





The orchard

I have dreamed
of accomplishment.
I have fed

Ambition.
I have traded
Nights of sleep

for a length of work.
Lo, and I have discovered
How soft bloom

turns to green fruit
which turns to sweet fruit
Lo, and I have discovered

all winds blow cold
at last,
and the leaves,

ao pretty, so many,
vanish,
in the great, black

packet of time,
in the great, black
packet of ambition,

and the ripeness
of the apple
is its downfall.

Red Bird, Beacon Press, Boston, © 2008 Mary Oliver

Google Books

jueves, noviembre 16, 2017

Alfonso Gatto / Las cosas
















Un día golpearán en cada casa,
quien vive ya es culpable de tener
su vida a solas. Cuando baja oscura
la noche, uno se queda tras los vidrios
aguardando que llegue el vasto absurdo
de la quietud. Está en las mismas cosas
de siempre, siempre en su lugar, la nueva
mirada pétrea: la desierta esquina
pone a salvo al que huye o bien lo embate
de cara al pelotón. Parece un vano
delirio este creer aún en las cosas.

Alfonso Gatto (Salerno, Italia, 1909 – Orbetello, Italia, 1976), Giornale di due inverni (1943-44 e 1964-65), Mondadori, Milán, 1972
Versión de Pablo Anadón

Ref.:
Hablar de Poesía
Dizionario Biografico Treccani
El Trabajo de las Horas


LE COSE

Un giorno busseranno ad ogni casa, 
chi vive è già colpevole d’avere 
la sua vita segreta. Scende il buio 
della notte, si resta dietro ai vetri 
ad aspettare come giunge il vasto 
assurdo della quiete. È nelle cose 
di sempre ferme al loro posto il nuovo 
sguardo impietrito: l’angolo deserto 
mette in salvo il fuggiasco o per lo scarto 
gli affaccia la sua muta. Sembra un vano 
delirio questo credere alle cose.


miércoles, noviembre 15, 2017

Juan Arabia / Dos poemas












Larga revolución

Cuando el velo es arrastrado por el aire del campo,
delante queda una historia
invalidada por el mínimo gesto
de quienes tienen sus días contados
en el murmullo de la existencia.
Sólo que es difícil encontrar un lugar
para sembrar una verdad
que no retenga algo de interés
del árbol que persigue al sol,
del río que entre sus sombras
oculta al pez que será dorado en la superficie,
como la irrupción de una afilada espada
que se detiene por un instante en el tiempo.

Una larga revolución que inmovilice en su palabra
el hábitat de los colibríes,
las sombras del cielo que en su rudimentario escenario
acumulan en torno de la tormenta
sólo vientos frescos y tonificantes.


Distrito de los Lagos (1)

Yo, que negué a Cristo en el primer barco,
finalmente entendí el significado de la palabra adiós.
No se trata de una simple despedida:
es el momento en que todo se hunde
en los blancos y transparentes mares de los números,
y se pierde la flor (2), única prueba de
la existencia de un paraíso.

Es el momento en que se pierde el inmediato calor
de aire que encierra y separa a cada una
de las cosas que existen en el mnundo.

[Notas del autor]
1 El Distrito de los Lagos (The Laks) o Tierra de los Lagos (Lakeland) es una zona rural del noroeste de Inglaterra, conocida por sus lagos y montañas, y por asociación con los poetas lakistas (lake poets), como Wordsworth y Coleridge.

2 "Si un hombre atravesara el Paraíso en un sueño, y le dieran una flor como prueba de que había estado ahí, y si al despertar encontrara esa flor en la mano... ¿Entonces, qué?". En Anima Poets: From the Unpublished Note-books of Samuel Taylor Coleridge (1895).

Juan Arabia (Buenos Aires, 1983), El enemigo de los thirties, Editorial Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2015

Ref.:
Círculo de Poesía
Literariedad
Buenos Aires Poetry


martes, noviembre 14, 2017

Oscar de Pablo / Mi lengua














Y la piedrita dulce sabe a zinc, porosa. Color tezontle
     (probable), la piedrita. Tamaño de un dedal, tiene un
     sabor a espárrago
y es áspera y salada, la piedrita, tezontle que soy yo,
     mientras yo tenga, si demasiado suave para piedra,
     la piedrita en la boca. El castellano aquí, la piedrita
     tezontle, cavernas diminutas: la piedrita. Sabiendo a
     zinc, a espárrago y saliva, tecorral de tezontle: el
     castellano. Mientras tenga en la boca la piedrita;
     corazón de alcachofa: la piedrita; a espuma vuelta
     piedra: la piedrita; de aquí hasta que me muera: el
     castellano, o hasta que la maldita piedra, la piedrita

se deshaga en la boca.

Óscar de Pablo (Cuernavaca, México, 1979), De la materia en forma de sonido, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA),  Ciudad de México, 2015, Transtierros, nov. 2017

Foto: Marché de la Poésie

Ref.:
Audisea
Hablar de Poesía

lunes, noviembre 13, 2017

Sylvia Plath / Medusa
















Guardas tu espantosa cabeza de bola de dios,
cristales de misericordia,
lejos de ese mirador con piedras que tapan la boca,
los ojos cercados por palillos blancos,
oídos que escuchan las incoherencias del mar,

tus títeres
lanzan sus células bestiales a la sombra de mi barcaza
empujando como lémures,
estigma rojo en el centro mismo,
cabalgando la desgarrada marea al lugar de partida más cercano,

arrastrando su pelo de Jesús.
¿Escapé? Me pregunto.
Mi mente va hacia ti,
viejo ombligo repleto de percebes, cable atlántico,
manteniéndose, pareciera, en estado de milagrosa reparación.

En todo caso, siempre estás allí,
respiración trémula al final de mi línea,
curva de agua que mana
hasta mi buscador de agua,
deslumbrante y agradecida,
conmovedora y absorbente.

Yo no te llamé.
No te llamé para nada.
Así y todo, así y todo, viniste echando humo
por el mar, gorda y roja, una placenta

que paraliza a los amantes complacidos.
Luz de cobra
que sofoca el aliento de las membranas de sangre
de las fucsias. Yo no podía respirar
muerta y sin un peso,

sobreexpuesta, como una radiografía.
¿Quién te crees que eres?
¿Una hostia? ¿La virgen María?
No probaré ni un bocado de tu cuerpo.
Botella en la que vivo.

Vaticano siniestro.
Estoy harta de la sal caliente.
Verdes como eunucos, tus deseos
chiflan por mis pecados.
¡Fuera, fuera, tentáculo de anguila!

No hay nada entre nosotras.

                                               16 de octubre, 1962

Sylvia Plath (Boston, Estados Unidos, 1932-Londres, 1963) “Ariel”, 1965, Collected Poems, HarperCollins Publishers, 1992
Versión ã Silvia Camerotto

Ref.:
The Telegraph
Revista Ñ
Poets Org

Foto: Sylvia Plath Rollie McKenna/Poets Org


Medusa

Off that landspit of stony mouth-plugs,
Eyes rolled by white sticks,
Ears cupping the sea's incoherences,
You house your unnerving head-God-ball,
Lens of mercies,

Your stooges
Plying their wild cells in my keel's shadow,
Pushing by like hearts,
Red stigmata at the very center,
Riding the rip tide to the nearest point of departure,

Dragging their Jesus hair.
Did I escape, I wonder?
My mind winds to you
Old barnacled umbilicus, Atlantic cable,
Keeping itself, it seems, in a state of miraculous repair.

In any case, you are always there,
Tremulous breath at the end of my line,
Curve of water upleaping
To my water rod, dazzling and grateful,
Touching and sucking.

I didn't call you.
I didn't call you at all.
Nevertheless, nevertheless
You steamed to me over the sea,
Fat and red, a placenta

Paralysing the kicking lovers.
Cobra light
Squeezing the breath from blood bells
Of the fuscia. I could draw no breath,
Dead and moneyless,

Overexposed, like an X-ray.
Who do you think you are?
A Communion wafer? Blubbery Mary?
I shall take no bite of your body,
Bottle in which I live,

Ghastly Vatican.
I am sick to death of hot salt.
Green as eunuchs, your wishes
Hiss at my sins.
Off, off, eely tentacle!

There is nothing between us.

ã HarperCollins


domingo, noviembre 12, 2017

Andrea Zanzotto / Idea















Y todas la cosas que me rodean
tomo sin inventario en la existencia.
Tibio verde la claridad de los días
oculta, suave lo riega,
de insectos y pájaros se agita y cintilla.
Todo es pleno y devastado,
todo, oscuro, triunfa y cae.
También por ti, lenguaje mío, chispa
y travesía, por desconsolado sueño
por errores y desmayos
por inaccesibles y profundas negligencias,
en que te formaste corrupto y absoluto.
También tú, mi brevísima claridad
de células mentales, trunco halo
de gritos y de pensamientos
imprevistos y eternos.
Y exánime el latido de los frutos
y de las selvas y de la seda y de los
aparecidos cabellos de Diana,
de su feliz, dulcísimo sexo
y, agria y viva, la aridez
que se mete bajo las uñas y en los cereales
prontos a herir,
y el nunca callado y nunca convencido corazón,
todo es rico y perdido
muerto y surgente,
sin embargo, en la luz
en mi vana claridad de idea.

Andrea Zanzotto (Pieve di Soligo, Italia, 1921-Conegliano, Italia, 2011), "Vocativo" (1949-1956), Poesie (1938-1986), a cura di Stefano Agosti, Oscar Mondadori Editore, Milán, 1993
Traducción de Jorge Aulicino, para Horacio Armani, in memoriam

Ref.:
Vaso Roto
Oil Project


Idea

E tutte le cose a me intorno
colgo precorse nell’esistere.
Tìepido verde il nitore dei giornì
occulta, molle li irrora,
d’ìnsetti e uccelli s’agita e scintilla.
Tutto è pieno e sconvolto,
tutto, oscuro, trionfa e si prostra.
Anche per te, mio linguaggio, favilla
e traversia, per sconsolato sonno
per errori e deliqui
per pigrizie profonde inaccessibili,
che ti formasti corrotto e assoluto.
Anche tu mio brevissimo nitore
di cellule mentali, tronco alone
di gridi e di pensieri
imprevisti ed eterni.
Ed esanime il palpito dei frutti
e delle selve e della seta e dei
rivelati capelli di Diana,
del suo felice dolcissimo sesso,
e, agra e vivida, l’arsura .
che all’unghie s’intromette ed alle biade
pronte a ferire,
e il mai tacente il mai convinto cuore,
tutto è ricco e perduto
morto e insorgente
tuttavia nella luce
nella mia vana chiarità d’idea.


sábado, noviembre 11, 2017

Elizabeth Barrett Browning / Amado, amado mío...















[20]

Amado, amado mío, cuando pienso
que existías en el mundo hace un año,
cuando yo estaba sentada aquí sola en la nieve
y no vi tus pisadas ni escuché el silencio hundirse
en ningún momento con tu voz... pero, eslabón por eslabón
fui contando todas mis cadenas, como si
no pudieran caerse por un golpe
de tu posible mano... ¡Así bebo
de la gran copa maravillosa de la vida! ¡Maravilloso,
no sentir nunca cómo tu gesto o tu palabra personal
estremecían el día o la noche - ni haberte
presentido nunca en el blanco de las flores
que viste crecer! Era tan ciega como los ateos,
que no aceptan la presencia de Dios si no lo ven.

[c. 1850]

Elizabeth Barrett Browning (Coxhoe Hall, Inglaterra, 1806 – Florencia, Italia, 1861), Sonnets from the Portuguese, transcribed from the 1906 Caradoc Press edition by David Price, Gutenberg Org
Traducción de Griselda García

Imagen: Poetry Foundation


Belovëd, my Belovëd, when I think
That thou wast in the world a year ago,
What time I sat alone here in the snow
And saw no footprint, heard the silence sink
No moment at thy voice, but, link by link,
Went counting all my chains as if that so
They never could fall off at any blow
Struck by thy possible hand,—why, thus I drink
Of life’s great cup of wonder!  Wonderful,
Never to feel thee thrill the day or night
With personal act or speech,—nor ever cull
Some prescience of thee with the blossoms white
Thou sawest growing!  Atheists are as dull,
Who cannot guess God’s presence out of sight.


http://www.gutenberg.org/files/2002/2002-h/2002-h.htm


viernes, noviembre 10, 2017

Jorge Fondebrider / Una quimera



A estos días se les ha dado por ponerse apacibles.
Apacible significa que está libre
de brusquedad y violencia
y por ello resulta agradable o tranquilo.
Como se ve, mi percepción
no puede ser más errada.
Seguimos en el mundo,
vivimos esta fecha.

Pero si digo que a estos días se les ha dado por ponerse apacibles,
no tengo otro remedio que imaginar mi casa,
los días que se acortan,
las sombras más temprano,
el frío a la mañana, las cobijas
y acaso poco más
porque seguimos en el mundo,
vivimos esta fecha.

[inédito]

Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956)

Ref.: 

Foto: Fondebrider John Arden/Luna Libros


jueves, noviembre 09, 2017

Jonio González / Labrar

















ha venido a la cantera
de donde salía el mármol
que otros esculpían
la cama está deshecha
cubierta de polvo y astillas
entre las sábanas
dibujos destinados
a convertirse en cuerpos

¿y si abandonara su cuerpo
por un rato?
¿y si se entregara
al lecho de infancia
poblado de dibujos inútiles
arena en el vacío
espejos
en los que se reflejaba
un otro heroico
inminente?

pero ¿y si las manos
el rostro
que esculpirán otros
fueran como una confesión
hecha en los rincones
un argumento
para la inquietud del alma?

ha venido a la cantera:
un furor de lajas y cinceles
lo recibe

todo lo interrumpe la materia.

[inédito]

Jonio González (Buenos Aires, 1954)


Foto: Jonio González por Daniel Mordzinski (detalle)  FB


miércoles, noviembre 08, 2017

Edward Hirsch / Una historia parcial de mi estupidez















El tráfico era denso al salir del puente,
y tomé el camino de la derecha, el equivocado,
y quedé atrapado en el coche durante horas.

La mayoría de las noches, tarde, salía precipidamente
sin prestar atención a los árboles,
cuyos nombres desconocía,
o los pájaros, que echaban a volar sin hacer caso.

No podía renunciar a mis deseos
o aceptarlos, y así  deambulaba
como un tigre que quería revelarse
pero aún temía la ferocidad que escondía dentro de sí.

Las barras de hierro parecían invisibles para otros,
pero yo llevaba una jaula dentro de mí.

Me preocupaba mucho lo que pensara la gente
y hacía comentarios que no debería haber hecho.
Guardé silencio cuando debería haber hablado.

Perdonadme, filósofos,
leí a los estoicos pero jamás los entendí.

Sentía que vivía una vida equivocada,
espiritualmente hablando,
mientras en el extremo opuesto del mundo
miles de personas estaban siendo asesinadas,
algunas de ellas por mis compatriotas.

De modo que seguí andando -distraído, perdido en mis pensamientos
y olvidé prestar atención a aquellos que sufrían
lejos, cerca.

Perdóname, fe, por no haberte tenido nunca.

No creía en Dios,
que me eludía.

Edward Hirsch (Chicago, Estados Unidos, 1950), Special Orders, Alfred A. Knopf, Nueva York, 2008
Versión de Jonio González

Ref.:
Foundation for Art & Healing
Big Think



A PARTIAL HISTORY OF MY STUPIDITY

Traffic was heavy coming off the bridge,
and I took the road to the right, the wrong one,
and got stuck in the car for hours.

Most nights I rushed out into the evening
without paying attention to the trees,
whose names I didn't know,
or the birds, which flew heedlessly on.

I couldn't relinquish my desires
or accept them, and so I strolled along
like a tiger that wanted to spring
but was still afraid of the wildness within.

The iron bars seemed invisible to others,
but I carried a cage around inside me.

I cared too much what other people thought
and made remarks I shouldn't have made.
I was silent when I should have spoken.

Forgive me, philosophers,
I read the Stoics but never understood them.

I felt that I was living the wrong life,
spiritually speaking,
while halfway around the world
thousands of people were being slaughtered,
some of them by my countrymen.

So I walked on—distracted, lost in thought—
and forgot to attend to those who suffered
far away, nearby.

Forgive me, faith, for never having any.

I did not believe in God,
who eluded me.

© Edward Hirsch


martes, noviembre 07, 2017

Stéphane Mallarmé / Brisa marina














La carne es triste, ¡ay!, y he leído todos los libros.
¡Huir!, ¡allá lejos! ¡Siento las aves ebrias
De estar entre la espuma desconocida y los cielos!
Nada, ni los viejos jardines reflejados por los ojos
Detendrá ese corazón que en el mar se templa.
¡Oh, noches!, ni la claridad desierta de mi lámpara
Sobre el vacío papel que la blancura protege,
Y ni la mujer joven amamantando a su hijo.
¡Partiré! Steamer que balanceas tu arboladura,
¡Leva el ancla hacia una naturaleza exótica!

¡Un Hastío desolado por crueles esperanzas
Cree todavía en el supremo adiós de los pañuelos!
Y, tal vez, los mástiles, invitando tempestades,
Sean los que un viento inclina sobre los naufragios
Perdidos, sin mástiles, sin mástiles, ni fértiles islotes...
¡Pero, oh, corazón mío, escucha el canto de los marineros!

-1865, Le Parnasse Contemporain, 1866

Stéphane Mallarmé (París, 1842-1898), Ouevres Completes, vol. 1. Gallimard, París, 1998
Traducción: J. G.

Ref.:
Musée Stéphane Mallarmé
Buenos Aires Poetry


BRISE MARINE.

La chair est triste, hélas ! et j’ai lu tous les livres.
Fuir ! là-bas fuir! Je sens que des oiseaux sont ivres
D’être parmi l’écume inconnue et les cieux !
Rien, ni les vieux jardins reflétés par les yeux
Ne retiendra ce coeur qui dans la mer se trempe
Ô nuits ! ni la clarté déserte de ma lampe
Sur le vide papier que la blancheur défend
Et ni la jeune femme allaitant son enfant.
Je partirai ! Steamer balançant ta mâture,
Lève l’ancre pour une exotique nature!

Un Ennui, désolé par les cruels espoirs,
Croit encore à l’adieu suprême des mouchoirs !
Et, peut-être, les mâts, invitant les orages,
Sont-ils de ceux qu’un vent penche sur les naufrages
Perdus, sans mâts, sans mâts, ni fertiles îlots …
Mais, ô mon coeur, entends le chant des matelots!


lunes, noviembre 06, 2017

P. S. Rege / Me preguntaron













Me preguntaron si mi experiencia fue significativa.
"No lo sé", dije yo.
"Sólo supe que viví y morí
y morí y viví nuevamente,
que entre dos momentos
hay una brecha de miles y miles de edades
     que no lograrán cerrar
aunque siempre tratarán de hacerlo."

Me preguntaron si mi experiencia fue real.
"No lo sé", dije yo.
"Sólo supe cómo dos ojos
podrían iluminar un mundo de inflexible deseo
y confundir a toda una facultad de filósofos
y a los fariseos de la belleza."

Me preguntaron si mi experiencia tuvo una moral
para un mundo ahíto, agresivo, disgustado.
"No lo sé", dije yo.
"Sólo conocí el suave viento de las hojas del manzano,
el oro del sol jugando al escondite con el grano maduro
y el lunar purpúreo sobre su blanco, blanquísimo,
     níveo seno izquierdo."

Purushottam Shivaram Rege, P. S. Rege (Distrito de Ratnagiri, India, 1910- Bombay, India, 1978), Alberto Girri, Versiones, Corregidor, Buenos Aires, 1974

Ref.: India Netzone 


domingo, noviembre 05, 2017

Herberto Hélder / La pasión griega













He leído en algún lugar que los antiguos griegos no escribían necrológicas,
cuando alguien moría apenas preguntaban:
¿tenía pasión?
cuando alguien muere yo también quiero saber de la calidad de su pasión:
si tenía pasión por las cosas generales,
agua,
música,
por el talento de algunas palabras para moverse en el caos,
por el cuerpo salvado de sus precipicios con destino a la gloria,
pasión por la pasión,
¿tenía?
y entonces indago en mí si yo mismo albergo pasión,
si puedo morir griegamente,
¿qué pasión?
los grandes animales salvajes se extinguen en la tierra,
los grandes poemas desaparecen en las grandes lenguas que desaparecen,
hombres y mujeres pierden el aura
en la usura,
en la política,
en el comercio,
en la industria,
dedos conexos, hay dedos que inspiran a los objetos la espera,
trémulos objetos entrando y saliendo
de los diez tan escasos dedos para tantos
objetos del mundo
y lo que así hay en el mundo que responda a la pregunta griega,
se puede mantener la pasión con la fruta comida aún viva,
y hacer después con sal gorda una canción curtida por las cicatrices,
palabra soplada a qué horno con qué fuelle,
que alguien preguntase: ¿tenía pasión?
alejen de mí la pimienta del reino, el jengibre, el clavo de la india,
pongan muy alta la música y que yo baile
fluido, interminable,
sostenido por toda la luz antigua y moderna,
los ciegos, los templados, ah no, que al menos me encontrase la pasión
y me perdiese en ella
la pasión griega.

-A faca não corta o fogo, Assírio & Alvim, Lisboa, 2008
-Poemas completos, Porto Editora, 2014

Herberto Hélder (Funchal, Portugal. 1930-Cascaes, Portugal, 2015), Círculo de Poesía, 29 de febrero de 2016
Traducción de José Ángel García Caballero
Envío de Jonio González

Ref.:
El Cultural
El País
Escritas Org


A PAIXÃO GREGA

Li algures que os gregos antigos não escreviam necrológios,
quando alguém morria perguntavam apenas:
tinha paixão?
quando alguém morre também eu quero saber da qualidade da sua paixão:
se tinha paixão pelas coisas gerais,
água,
música,
pelo talento de algumas palavras para se moverem no caos,
pelo corpo salvo dos seus precipícios com destino à glória,
paixão pela paixão,
tinha?
e então indago de mim se eu próprio tenho paixão,
se posso morrer gregamente,
que paixão?
os grandes animais selvagens extinguem-se na terra,
os grandes poemas desaparecem nas grandes línguas que desaparecem,
homens e mulheres perdem a aura
na usura,
na política,
no comércio,
na indústria,
dedos conexos, há dedos que se inspiram nos objectos à espera,
trémulos objectos entrando e saindo
dos dez tão poucos dedos para tantos
objectos do mundo
e o que há assim no mundo que responda à pergunta grega,
pode manter-se a paixão com fruta comida ainda viva,
e fazer depois com sal grosso uma canção curtida pelas cicatrizes,
palavra soprada a que forno com que fôlego,
que alguém perguntasse: tinha paixão?
afastem de mim a pimenta-do-reino, o gengibre, o cravo-da-índia,
ponham muito alto a música e que eu dance,
fluido, infindável, apanhado por toda a luz antiga e moderna,
os cegos, os temperados, ah não, que ao menos me encontrasse a paixão
e eu me perdesse nela
a paixão grega.


sábado, noviembre 04, 2017

Lawrence Ferlinghetti / Pound en Spoleto















Entré en el palco del Teatro Melisso, la encantadora sala del Renacimiento,
donde se hacían todos los días las lecturas de poesía y los conciertos
de cámara en el Festival de Spoleto, y de repente vi a Ezra Pound por
primera vez, inmóvil como una estatua de mandarín en el balcón de un
palco al fondo del teatro, un nivel más alto que el resto de las plateas. Fue
un shock, ver sólo a un llamativo anciano con una pose curiosa, delgado
y de pelo largo, aquilino a los 80 años, con la cabeza inclinada extrañamente
a un lado, perdida en una abstracción permanente. . . . Después de
tres poetas más jóvenes en el escenario, estaba programado que él leyera
desde su palco, y allí estaba sentado con una vieja amiga (que sostenía sus
papeles) esperando. Él miraba los nudillos de sus manos, moviéndolas muy
poco, sin expresión. Sólo una vez, cuando todos los demás en el teatro
lleno aplaudieron a alguien en el escenario, se levantó para aplaudir, sin
levantar la vista, como estimulado por el sonido del vacío. . . . Después de
casi una hora, llegó su turno. O después de una vida. . . . Todos en la sala
se levantaron, giraron y miraron hacia atrás y vieron a Pound en su palco,
aplaudiendo. El aplauso se prolongó y él trató de levantarse de su asiento.
Un micrófono estaba parcialmente en camino. Se agarró de los brazos del
asiento con sus manos huesudas y trató de levantarse. No pudo y lo intentó
de nuevo y no pudo. Su vieja amiga no intentó ayudarlo. Finalmente ella
puso un poema en su mano, y después de al menos un minuto surgió su
voz. Primero se movió la mandíbula y luego surgió su voz, inaudible. Un
joven italiano colocó el micrófono muy cerca de su rostro y allí lo sostuvo
y la voz se sintió, frágil pero obstinada, más alta de lo que había esperado,
fina, monótona y suave. La sala había quedado en silencio de golpe. Su voz
me derribó, tan suave, tan frágil, tan obstinada todavía. Apoyé la cabeza
en mis brazos sobre el borde del terciopelo del palco. Me sorprendió ver
una sola lágrima caer sobre mi rodilla. La voz indomable y débil continuó.
Salí ciego del palco, por la puerta trasera, hacia el corredor vacío del teatro
donde las personas todavía estaban sentadas y vueltas hacia él, bajé y salí,
a la luz del sol, llorando. . . .

     Por encima de la ciudad
                         junto al antiguo acueducto
           los castaños
                           todavía estaban en flor
        Pájaros mudos
                       volaban en el valle
                                            muy bajo
                 El sol brillaba
                                   en los castaños
          y las hojas
                       giraban en el sol
                 y giraban y giraban y giraban
                          y seguirían girando
       Su voz
               continuaba
                           y continuaba
                                       a través de las hojas...

-These are My Rivers: New & Selected Poems, 1955-1993, New Directions, 1994
Traducción de Juan Arabia

Lawrence Ferlinghetti (Yonkers, Estados Unidos, 1919), Poesía beat, selección de Juan Arabia y Mariano Rolando Andrade, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2017

Ref.:
L' Italo Americano
SF Gate

Foto: Lawrence Ferlinghetti, 2015  Deanne Fitzmaurice/San Francisco Chronicle

POUND AT SPOLETO

I walked into the loge of the Teatro Melisso, the lovely Renaissance salle,
where the poetry readings and the chamber concerts were held every day
of the Spoleto Festival, and suddenly saw Ezra Pound for the first time, still
as a mandarin statue in a box in a balcony at the back of the theatre, one
tier up from the other stalls. It was a shock, seeing only a striking old man
in a curious pose, thin and long haired, aquiline at 80, head tilted strangely
to one side, lost in permanent abstraction. . . . After three younger poets
on stage, he was scheduled to read from his box, and there he sat with an
old friend, who held his papers, waiting. He regarded the knuckles of his
hands, moving them very little, expressionless. Only once, when everyone
else in the full theatre applauded someone on stage, did he rouse himself
to clap, without looking up, as if stimulated by the sound of the void. . .
. After almost an hour, his turn came. Or after a life. . . . Everyone in the
hall rose, turned and looked back up at Pound in his booth, applauding.
The applause was prolonged and he tried to rise from his armchair. A microphone
was partly in the way. He grasped the arms of the chair with his
bony hands and tried to rise. He could not and he tried again and could
not. His old friend did not try and help him. Finally she put a poem in his
hand, and after at least a minute his voice came out. First the jaw moved
and then the voice came out, inaudible. A young Italian man pulled up the
mic very close to his face and held it there and the voice came over, frail but
stubborn, higher than I had expected, a thin, soft monotone. The hall had
gone silent at a stroke. The voice knocked me down, so soft, so thin, so frail,
so stubborn still. I put my head on my arms on the velvet sill of the box. I
was surprised to see a single tear drop on my knee. The thin, indomitable
voice went on. I went blind from the box, through the back door, into the
empty corridor of the theatre where people sat turned to him, went down
and out, into the sunlight, weeping. . . .

      Up above the town
                          by the ancient aqueduc
                  the chestnut trees
                                       were still in bloom
          Mute birds
                       flew in the valley
                                                    far below
                        The sun shone
                                                on the chestnut trees
                     and the leaves
                                    turned in the sun
                               and turned and turned and turned
                      And would continue turning
               His voice
                              went on
                                           and on
                                                 through the leaves…


viernes, noviembre 03, 2017

Ai / Dos hermanos

















Una Ficción

1
La noche cierra su soga.
Nadás hacia mí, salís del sueño
como una anguila
cuando pongo el frasco
a tu lado en la cama.
La muerte me pegó
como la palma de una mano, Bobby.
Imaginate que estás hecho de cristal
y alguien te punza como al hielo
y te rompés,
todas tus células
se desesperan, casi;
es tan bueno. Dallas. Dallas.
Giro hacia la ventana,
luego hacia vos.
¿Te acordás de ese dibujo de colores
de John-John
el humo negro saliendo por el techo
de la Casa Blanca
como rulos de pelo negro?
¿De cómo Jackie le pegó en la mano
y le dibujó otro
con ángeles elevándose?
¿Nuestra propia infancia?
Días tranquilos y elegantes.
La buena vida nos chupaba
más y más adentro
hacia su centro líquido y caliente,
donde, sazonados con la dicción correcta,
colegios y política
íbamos a freirnos crocantes y libres de grasa.
Rey por un día,
eso era.
Yo manejaba el poder,
el Cadillac de oro macizo.
Sí, dale. Fruncí el ceño.
Hablame del pecado del orgullo
y yo te voy a hablar
de la mentira del perdón.
No me mató Oswald,
fue la envidia.

2
“Tengo un sueño, Jack“, decís.
“Estoy en Arlington. Es el atardecer.
Miles de placas funerarias
salen de la tierra
como brazos de alabastro sucio.
Es acá, peregrino,
parecen decir.
Y de pronto estoy en una habitación.
Un hombre cuenta billetes verdes
tienen filo pueden cortar,
husmeo la tapa de un barril
espío
como si adentro hubiera pickles verde oscuro
o peces azul acero,
como si fuera un chico
en una calle llena de gente en Rusia
con una moneda en la mano
y en la otra, la mano de mi hermano.
Y mientras arrastro el pie
e intento decidir,
de lejos me llegan clarines, ruidos de pezuñas
veo la cabeza de mi hermano
salir de pronto de su cuerpo
como una pelotita color rosa
en un chorro de agua, rojo oscuro,
más allá de los techos
hacia el cielo sereno de la noche.
Yo soy ese chico, Jack,
que moja las manos
en el único barril en pie,
en el agua caliente como sangre,
con nada que decir a nadie,
salvo “Mi hermano es la luna“.

3
Adivinanzas, digo,
y levanto la tapa del frasco.
Saco una masa gris, húmeda,
la miro y la vuelvo a poner.
Algunas tribus de Africa
se comen los sesos de sus muertos.
Eso los une;
también los mata.
Bueno Bobby, lo que sea necesario, ¿no?
Miro por la ventana
las vetas rosa profundo del amanecer
rayan la espalda enorme del cielo
luego te alcanzan la cantimplora.
Levantás mi cerebro.
Después mordés, me incendio.
El aire huele a creosota
y me paro frente a vos,
la piel floja y rosa
mis heridas curadas.
Te abrazo
y entrás en mí, desaparecés…
Me miro en el espejo:
Jack Kennedy,
ahora más flaco, casi ascético,
uso el humo de los caños de escape de L.A.
como un traje de piel de tiburón,
mientras el cuarto de la luna
cuelga del cielo,
un péndulo en una cadena de oro. Mi trono.
Me alejo un poco y me hago la corbata.
Bobby, sólo se trata de un show.
Hay que saber entretener,
pararse como P. T. Barnum
en el centro mágico del ojo público,
bajarte los pantalones de vez en cuando
y que la gente pida más,
dárselo
aceptar los bises
hasta que, como el payaso de la canción de Piaf,
el show es todo lo que hay,
y los bravos, los bravos.
Les das lo que quieren, Bobby,
alguien a quien no pueden dejar de querer
como a un padre o a un tío,
alguien que con su mágica caída
los alce del barro
de todos los días de sus vidas.
Dios no hizo al hombre,
el hombre hizo a Dios.
Me aparto del espejo.
Mucha mierda, pibe, me digo.
Dales un milagro.
Dales Hollywood.
Dales Saint Jack.

Florence Anthony, Ai, (Albany, Estados Unidos, 1947-Stillwater, Estados Unidos, 2010), Vice: New & Selected Poems, Norton, New York, 1999
Traducción de Roberto Guareschi

Ref.:
Academy of Americans Poets
Standards
Poetry Foundation


jueves, noviembre 02, 2017

Gabriel Pantoja / De "Géminis"















5

Con el minuto 33 vino
el estante alto de la caja caída.
Y vino el barrio. Y las cuadras del barrio.
Y la casa de los eucaliptos en los márgenes del barrio.
Y las cuadras y los árboles porque los cortes del círculo.
Porque los cortes del pensamiento. Pero el pensamiento
porque el ruido de la caja caída por el estante flojo,
pero flojo no por el tiempo sino por la sumatoria
de atenciones (durísimas) sobre un mismo tema
semejante al tiempo: una caja. La caja caída que realiza
el ruido y se asemeja a un golpe en la conciencia
de quien arma semejanzas (es decir: conciencias).
Pero el corte. El corte al primer golpe sobre el cual
fundara no el pensamiento (su identidad: la sumatoria
secuencial de conciencia), sino la idea de que hubiera
pensado una cosa y de que quien la hubiera pensado
todavía, fuera yo. Pero la luz. El corte de luz,  que aflojó
las tranquilas (periféricas digo) simetrías.

Gabriel Pantoja (Ciudad de Córdoba, Argentina, 1978)

Foto: Gabriel Pantoja FB



Géminis,
Ediciones del Dock,
Buenos Aires, 2017

Nota del Administrador: Este libro recibió en 2016 el Premio de Poesía Javier Adúriz, otorgado por Ediciones del Dock






miércoles, noviembre 01, 2017

Noelia Torres / John Ashbery, 3 de septiembre de 2017















Pienso que quiero vivir para siempre
respirar para siempre
hoy falleció uno de mis poetas
favoritos
uno de esos señores hombres blancos
occidentales que doblaron
amaron a la poesía con sus imágenes
de rutina y calambres
quiero escribir un poema
sobre la chica de la perla de Vermeer
como hizo él con el cuadro del espejo convexo
quiero hacer un juramento con el tenis
quiero conjugar el agua, espiarla
y ser como un vidrio converso
había algo de tristeza siempre
en sus poemas
porque su hermano se murió a los 9 años
yo hace cinco que no veo al mio
nunca pienso en él
me gustaría vivir hasta los 90 años
y escribir sobre cosas comunes:
dormir sobre sábanas limpias, soñar, mis medias, tus mensajes,
la leche en el fuego, los pochoclos crocantes de ayer,  las baladas impuras
que no le importan a nadie pero
todo es mejor
cuando sabemos que estamos vivos.

[inédito]

Noelia Torres (Buenos Aires, 1983)

Foto: FB

martes, octubre 31, 2017

Baldomero Fernández Moreno / Dos poemas


Paisaje

Ocre y abierto en huellas, el camino
separa opacamente los sembrados...
Lejos, la margarita de un molino.

Tren

Desde la ventanilla que zumba como un ala,
a derecha y a izquierda la mirada se pierde
sobre un monte retuerto de caldén y de tala.
Una mancha de arena, otra mancha de verde,

y cada tantas leguas, el monótono andén
de una estación igual que la estación pasada.
Un nombre primitivo suena bastante bien:
Hucal, Guatraché, Realicó, Quetrequén...
Y un enorme gendarme con la cara tostada.


Baldomero Fernández Moreno (Buenos Aires, 1886-1950), Antología 1915-1950, 6ª edición, Espasa-Calpe, Buenos Aires, 1954
Envío de Jonio González

Ilustración: Baldomero Fernández Moreno © Hermenegildo Sábat


lunes, octubre 30, 2017

Arthur Rimbaud / De "Fiestas de la paciencia"

















II. Canción de la Torre más alta

Ociosa juventud
Esclavizada a todo,
Por delicadeza
Me perdí la vida.
¡Ah! Que venga el tiempo
En que los corazones se enamoren.

Me dije a mí mismo: deja,
Y que nadie te vea:
Y sin la promesa
De los goces más altos.
Que nada detenga
El augusto retiro.

Tuve tanta paciencia
Que sólo queda el olvido.
Temores y dolores
Partieron al cielo.
Y la sed maldita
Oscurece mis venas.

Así la Pradera
Liberada al olvido,
Más alta, florecida
De incienso y cizañas
Al zumbido feroz
De cien moscas sucias.

¡Ah! ¡Mil viudas
De un alma tan pobre
Que sólo tiene la imagen
De Nuestra Señora!
¿Acaso hay que rezarle
A la Virgen María?

Ociosa juventud
Esclavizada a todo,
Por delicadeza
Me perdí la vida.
¡Ah, que venga el tiempo
En que los corazones se enamoren!
                                                               Mayo de 1872

Arthur Rimbaud (Charleville, Francia, 1854-Marsella, Francia, 1891), Nuevos versos y canciones, Descontexto, Santiago de Chile, 2017
Traducción de Juan Arabia

Ref.:
Buenos Aires Poetry
Poetas del Fin del Mundo
Arthur Rimbaud, le poète

Imagen: Arthur Rimbaud, Un coin de table, óleo sobre tela, (detalle), Henri Fantin-Latour, 1872


II. Chanson de la plus haute Tour

Oisive jeunesse
A tout asservie,
Par délicatesse
J'ai perdu ma vie.
Ah! Que le temps vienne
Où les coeurs s'éprennent.

Je me suis dit: laisse,
Et qu'on ne te voie:
Et sans la promesse
De plus hautes joies.
Que rien ne t'arrête
Auguste retraite.

J'ai tant fait patience
Qu'à jamais j'oublie;
Craintes et souffrances
Aux cieux sont parties.
Et la soif malsaine
Obscurcit mes veines.

Ainsi la Prairie
A l'oubli livrée,
Grandie, et fleurie
D'encens et d'ivraies
Au bourdon farouche
De cent sales mouches.

Ah! Mille veuvages
De la si pauvre âme
Qui n'a que l'image
De la Notre-Dame!
Est-ce que l'on prie
La Vierge Marie?

Oisive jeunesse
A tout asservie,
Par délicatesse
J'ai perdu ma vie.
Ah! Que le temps vienne
Où les coeurs s'éprennent!
                                                      Mai 1872


domingo, octubre 29, 2017

Andrea Zanzotto / De "Idioma"





















                                                    Horizontes

Cansado de no alinearme
en la horizontalidad -y con odio
a la inquietud de las colinas,
cansado incluso de haberles insultado
aceptando que devinieron fantasmas
o padres:
que más o menos desentonen, que estén libres
de toda contaminación o sospecha
o pirueta del tiempo,
fuera de los efectos especiales
y de los metabolismos erráticos
del Todo. No tienen necesidad
de mi apoyo, de mi
recuerdo.
No existe necesidad ni crítica de la necesidad.
Estamos, incluso yo en mis privaciones, hechos de horizonte,
no adaptados a este tipo de mundo.
Pero en principio convencidos
     (constituyendo quién sabe qué frase)
     de ser,
     de merecernos el ser, un buen ser,
     de tener en el puño, vaya a saber cómo,
     toda carencia y estrechez
     traicionera y terrorífica
                               del ser.

Andrea Zanzotto (Pieve di Soligo, Italia, 1921-Conegliano, Italia, 2011), Idioma, Arnoldo Mondadori, Milán, 1986
Versión de Jorge Aulicino

Ref.: El País


                         Orizzonti

Stanco di non allinearmi
verso l'orizzontalità - e con odio
dell'irrequitezza dei colli,
stanco forse di avervi insultati
acettando che diveniste fantasmi,
o genitori:
che pressoché dissonate, che state fuori
da ogni contaminazione o sospetto
o lecca-lecca di tempo,
fuori dagli effetti speciali
e dai metabolismi erratici
del Tutto. Non avete bisogno
del mio sostegno, del mio
ricordo.
Non esiste bisogno né critica del bisogno.
Siamo, anche se io stento, fatti di orizzonte,
disadattati a questo tipo di mondo.
Ma in linea di massima convinti
    (costituendo chissà quale frase)
    di essere.
    di meritarci di essere, un bell'essere,
    di avere in pugno, chissà come, 
    ogni carenza e rastrematura
    infida e terrificante
                         dell'essere.


sábado, octubre 28, 2017

Mary Oliver / Gansos salvajes
















No tenés que ser bueno.
No tenés que caminar de rodillas
Miles de kilómetros por el desierto arrepintiéndote.
Solo tenés que dejar que el animal blando de tu cuerpo
ame lo que ama.
Contame de la desesperación, la tuya, y yo te voy a contar la mía.
Mientras tanto el mundo sigue.
Mientras tanto el sol y las piedritas claras de la lluvia
se mueven atravesando los paisajes,
sobre las praderas y los árboles oscuros,
las montañas y los ríos.
Mientras tanto los gansos salvajes, altos en el aire azul puro,
están volviendo de nuevo a casa.
Quien quiera que seas, no importa qué tan solo,
el mundo se ofrece a sí mismo a tu imaginación,
te llama como los gansos salvajes, áspero y excitante –
una y otra vez proclamando tu lugar
en la familia de las cosas.

[1986]

Mary Oliver (Maple Heights, Estadosd Unidos, 1935), Wild Geese. Selected Poems, Bloodaxe, Hexham UK,  2004
Versión de Noelia Torres

Ref.:
Brian Pickings
Poetry Foundation
El Placard



WILD GEESE

You do not have to be good.
You do not have to walk on your knees
For a hundred miles through the desert, repenting.
You only have to let the soft animal of your body
love what it loves.
Tell me about despair, yours, and I will tell you mine.
Meanwhile the world goes on.
Meanwhile the sun and the clear pebbles of the rain
are moving across the landscapes,
over the prairies and the deep trees,
the mountains and the rivers.
Meanwhile the wild geese, high in the clean blue air,
are heading home again.
Whoever you are, no matter how lonely,
the world offers itself to your imagination,
calls to you like the wild geese, harsh and exciting —
over and over announcing your place
in the family of things.

https://www.poemhunter.com/poem/wild-geese-by-mary-oliver/



viernes, octubre 27, 2017

Juan José Saer / Café y manzanas














La taza blanca, nítida, nos saluda,
corola, sobre la mesa, abierta en el
presente que, de nuevo, floreció. Y el gusto,
ácido, de la carne otoñal,
sin nosotros, mezclado al del café,
seguirá estando
prisionero en su forma:
vidas frágiles y solidarias. Minuto,
rico, cuyo vaivén
lleva y trae este mundo
en equilibrio sobre lo negro. Presente
rápido y sin fin que deposita,
en esta esquina del ser,
el ser entero hecho calor y delicia.

Juan José Saer (Serodino, Argentina, 1937-París, 2005), El arte de narrar, Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, Argentina, 1988

Ref.: Infobae


jueves, octubre 26, 2017

Sor Juana Inés de la Cruz / Al que ingrato me deja...
















Al que ingrato me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata,
maltrato a quien mi amor busca constante.

Al que trato de amar hallo diamante,
y soy diamante al que de amor me trata,
triunfante quiero ver al que me mata
y mato al que me quiere ver triunfante.

Si a éste pago, padece mi deseo;
si ruego a aquél, mi pundonor enojo,
de entrambos modos infeliz me veo.

Pero yo por mejor partido escojo,
de quien no quiero, ser violento empleo,
que de quien no me quiere, vil despojo.

Sor Juana Inés de la Cruz (Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, San Miguel Nepantla, México, 1651-Ciudad de México, 1695), Obras completas, Porrúa, México, 2004
Envío de Jonio González

Imagen: Tela de Miguel de Cabrera, c. 1749, detalle

Ref.: Biblioteca Cervantes Virtual



miércoles, octubre 25, 2017

Anne Carson / De "Red Doc>"
















[Fragmentos]

CON UN LAPIZ ROJO G
había subrayado la oración en
donde Proust observa la superficie
momentáneamente debilitada del ojo
de una persona que acaba de tener
un pensamiento que no te contará.
Eso dibuja una fisura en la pupila y
desaparece por atrás hundida en sus
propias profundidades involuntarias.
Vigila al despertar.

(...)

ORGANICEN DICE ÉL
mientras parte contoneándose por el
pasillo. Organicen mi vida. G hunde
su cabeza entre las rodillas. Ida estudia
el pasillo. Materia oscura piensa ella.
Los telescopios no logran enfocar eso
los científicos no pueden decir lo que
es pero tiene más peso que todo lo
demás puesto junto. Ella escuchó un
día a un experto en materia oscura por
la radio ahora tiene sentido. El
pasillo está lleno de eso. Toma asiento
al lado de G.


UN SALMON RESPONDE
Ida cuando G pregunta. Algunas
conversaciones no son sobre lo que
parecen. La palabra conversación
quiere decir "reunirse a dar vueltas".
vuélvete un salmón vuelve a casa
vuelve a Prometeo en un dios
esperanzador. ¡Vuelve organiza su
vida! No te vuelvas traición no beso.
Huesos de la noche. Durmiente
diurna. Niña. No en pelotas no
descarnadamente sí misma. Qué
deseas ser en tu próxima vida. Un
salmón. Por qué. Un rescate. Cómo.
Una obra de teatro. De quién. Una
lectura. Cuándo. Un viernes. No.
Acaso es por eso que la llaman sala
de juegos.

[2013]

Anne Carson (Toronto, Canadá, 1950), Red Doc>, traducción de Verónica Zondek, Trilce, Ciudad de México, 2017

Ref.:
The Guardian
The New York Times
The White Review
El País


martes, octubre 24, 2017

Keith Waldrop / Poeta















El viento muere, encuentro una ciudad desierta, a
excepción de muchedumbres en movimiento y de pie.

Los que están de pie recuerdan historias, como
piedras, carbón de las plantas muertas, ladrillos con forma de diente.

Empiezo a anotar ahora todos los lugares a los que no
he ido, comenzando por los más lejanos.

Construyo casas que no habitaré.

Keith Waldrop (Emporia, Estados Unidos, 1932), Analogies of Escape, Burning Deck, Providence, 1997
Traducción de Jonio González.

Ref.: Electronic Poetry Center


POET

The wind dying, I find a city deserted, except for crowds of
people moving and standing.

Those standing resemble stories, like stones, coal from the
death of plants, bricks in the shape of teeth.

I begin now to write down all the places I have not been—
starting with the most distant.

I build houses that I will not inhabit


lunes, octubre 23, 2017

Gregory Corso / Escritos de madrugada
















1

El gallo al amanecer
La gallina dormida:
friendo huevos en un gallinero

4

Con el martillo
A golpes:
el clavo encuentra su camino

5

El taxi se detiene ante la biblioteca de la calle Cuarenta y dos:
no lo entiendo

6

Dos hombres se miran a los ojos:
ha desaparecido un zapato

8

La conversación de la madre
El oído del niño:
los planes de un reino arden

10

Sobrinita mía perdóname
Con este maldito viento del mediodía
no puedo ser un tío

Gregory Nunzio Corso (Nueva York, Estados Unidos, 1930- Robbinsdale, Estados Unidos, 2001), The Happy Birthday of Death, New Directions, Nueva York, 1960
Versión de Jonio González

Ref.:
The Guardian
Festival Internacional de Poesía de Medellín


EARLY MORNING WRITINGS

1

The rooster at dawn
The hen asleep
- Frying eggs in a chicken coop

4

By the hammer
By the blow
-the nail finds its way


5

The taxi stops at the 42nd Street library
-I don't understand

6

Two men look into each others eyes
-one shoe is missing

8

The mother's talk
The child's ear
-the plans of a kingdom burn

10

My little niece forgive me
In the noon cursed wind
I can't be an uncle


domingo, octubre 22, 2017

Juan Desiderio / De "El Templo"















Un Camposanto es muy parecido a una Biblioteca. Sus nichos son como estantes. Cada persona se corresponde con un libro. Las personas tienen una historia, un cuerpo sin volumen; tienen huesos y músculos, que vendrían a ser hojas y la encuadernación. Los capítulos son órganos, las palabras son células y las letras son genes.
Así, cada humano tiene un cuerpo y una personalidad. Todo lo que vivimos es lo que somos, y lo que vendrá será lo que nos falta. En un Camposanto hay colecciones de huesos, cenizas, cabellos, uñas y dientes. También hay biografías en forma de espectro y una enciclopedia inmensa que contiene los últimos pensamientos; los aferrados. Los que tardan en salir del hueso.
Imágenes no hay; son parte del aire y las va llevando el viento de lugar en lugar.


El amigo Glik vive una extraña doble vida: la de ser mitad fantasma y mitad hombre. Esto se nota con su presencia, que puede ser inmediata y sorpresiva.
Amigo Glik es el más antiguo de los parroquianos del Templo. Sabe de un par de muertos y algunos desmayos en su vida.
Su excesiva dulzura, afectada por una psiquis desorientada lo mantiene en la lentitud.
Amigo Glik construye desde su mediana edad, instrumentos electrónicos. Es un preciso conocedor de los primitivos ordenadores con sus respectivos lenguajes.

[inédito]

Juan Desiderio (Buenos Aires, 1962), El Templo, Op. Cit. Oct. 18, 2017

Foto: FB

Ref.:
La Primera Piedra
NoiseArt


sábado, octubre 21, 2017

Fabián Casas / Dos poemas
















Cruce

La barrera baja, el ruido que anuncia
la inminencia del tren. Los autos estacionados,
esperando, uno  al lado del otro, uno detrás de otro,
familias, amigos, amantes, un caniche que asoma
por la ventanilla de atrás. Pero el tren
no es lo que promete. Sólo pasa
una oscura locomotora
manejada por El Gran Monstruo del Silencio.
Sólo él percibe que la máquina
acaba de separarse.

De lo que está seguro:

El paso del tiempo. Demasiados perros
ladrando en los poemas. Que los hijos
producen una alegría evangelista
antes del enfrascamiento. Que tenía su cabeza
perdida en las malas traducciones de Visor.
Está seguro. Que no hay que discutir delante de los niños.
Y que eso es casi imposible. Misión para budistas,
extraterrestres, alemanes, gente sofisticada
que suele ser  jurado en los festivales de cine.

[inéditos]

Fabián Casas (Buenos Aires, 1965), Op. Cit., Oct. 18, 2017

Ref: Culturamas


viernes, octubre 20, 2017

W. S. Merwin / Las alas del amanecer
















El resplandor aparece y nos muestra todo
revela los esplendores los llama a todos
pero muestra a cada uno de nosotros solo
y una sola vez y solo una para ver a
no para tocar o permanecer en nuestras sombras
lo que vemos es lo que nunca tocamos
que nosotros nos turnamos para darnos vuelta y ser alguien más
que vemos a aquel tiempo que se marcha intacto
mientras otras sombras se reúnen alrededor nuestro
las sombras del mundo se mezclan con las propias
las hemos olvidado pero ellas nos conocen
ellas nos recuerdan como siempre fuimos
ellas estaban en casa aquí antes de que viniera la primera
todo nos va a abandonar menos las sombras
pero las sombras cuentan toda la historia
al despuntar el día ellas abren sus alas largas

William Stanley Merwin (Nueva York, Estados Unidos, 1927), Garden Time, Copper Canyon Press,  Port Townsend, 2016
Versión de Noelia Torres

Foto: Susan Casey/OPRAH.COM

Ref.:
Poets.org
The Stranger
Copper Canyon Press

The Wings of Daylight

Brightness appears showing us everything
it reveals the splendors it calls everything
but shows it to each of us alone
and only once and only to look at
not to touch or hold in our shadows
what we see is never what we touch
what we take turns out to be something else
what we see that one time departs untouched
while other shadows gather around us
the world’s shadows mingle with our own
we had forgotten them but they know us
they remember us as we always were
they were at home here before the first came
everything will leave us except the shadows
but the shadows carry the whole story
at first daybreak they open their long wings


jueves, octubre 19, 2017

Adam Zagajewski / Referéndum















En Ucrania se celebró un referéndum
sobre la independencia.
Caía la niebla sobre París, los meteorólogos
predijeron un día fresco y nublado.
Sentía ira contra mí, contra mi
estrecha y atada vida.
El Sena se asfixiaba en el amarradero.
Las librerías mostraban
una nueva edición de Schopenhauer:
"Douleurs du monde".
Los parisinos vagaban por la ciudad
escondidos en cálidos abrigos loden.
La niebla entraba en la boca, en los pulmones,
como si el aire llorara
y explicara algo de sí mismo, del frío al amanecer,
de cuán larga es la noche
y de cómo las estrellas aparecen sin piedad.
Iba en autobús en dirección a la Bastilla,
destruida doscientos años atrás,
intentaba leer algunos poemas,
pero no entendía nada.
Lo que venga será invisible
y ligero.
Lo que existe, vacila entre la ironía
y el temor.
Lo que perdure será azul como el ojo
de una guillotina.

Adam Zagajewski (Lvov, actual Ucrania, 1945), Tierra del fuego, Acantilado, Barcelona, 2004
Trad. de Xavier Farré
Envío de Jonio González

Ref.:
eldiario.es 
El Mundo


miércoles, octubre 18, 2017

Denise Levertov / De "Misa para el día de Santo Tomás Apóstol"















(...)

Gloria

Alabada la nieve
que cae esta mañana.
Alabada la sombra que proyecta
sobre el techo de tejas la chimenea del vecino,
alabado también este día gris de Octubre
que debiera haber sido, según dicen, dorado.
Alabado sea el sol
invisible que brilla tras las nubes heladas
dándonos luz y dándonos la sombra
de la chimenea.
Alabado sea dios,
alabados los dioses, lo desconocido,
lo que nos imagina y detiene nuestra mano
nuestra mano asesina,
y aún nos da,
en la sombra de la muerte
la vida nuestra de todos los días
y el sueño, todavía, de la buena voluntad
y la paz en la tierra.
Alabado el fluir y los cambios, la noche
y el latido del día.

(...)

Sanctus

Tronos y principados –todos los dioses,
ángeles, semidioses, animales locuaces,
oráculos, tormentas de bendición e ira-

todo aquello que la Imaginación
ha escrito, concebido,
con esfuerzo, en trances epifánicos-

dando un nombre, una forma –para dar
a la Gran Soledad
un corazón, un sitio-

elevan su canción hacia el silencio
protector, pronunciando
con júbilo sus nombres,
el nombre múltiple del Otro,
ese Misterio conocido,
incognoscible:

sanctus, hosanna, sanctus.

[Mass for the Day of St. Thomas DidymusWilliam B. Ewert Publications, Concord, 1981]

Denise Levertov (Ilford, Reino Unido, 1923-Seattle, EE.UU., 1997), Misa para el día de Santo Tomás Apóstol, Web Hablar de Poesía
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg y Alejandro Crotto

De la introducción de Hablar de Poesía:
El lunes 3 de julio se celebra, en el santoral católico, el día de Santo Tomás Apóstol, el discípulo de Cristo que no creyó en la resurrección de Jesús hasta no tocar con sus propias manos las heridas en el cuerpo resucitado. En esta figura de fe algo vacilante se apoya la poeta Denise Levertov (1923-1997) para escribir uno de los poemas religiosos más extraordinarios del siglo xx: una misa en honor a este apóstol.

Nota del Administrador:
Las partes de la Misa para el Día de Santo Tomás Apóstol de Denise Levertov son: i Kyrie; ii gloria; iii Credo; iv Sanctus; v Benedictus; vi Agnus Dei

Ref.:
Inspirational
Poetry Foundation