miércoles, octubre 31, 2018

Tristan Corbière / La pipa del poeta





















Soy la pipa de un poeta,
Su nodriza, y: duermo a su Bestia.
Cuando sus tuertas quimeras
Se le agolpan en la frente,
Humeo… Y así no ve
Telarañas en su bóveda.
… Le construyo un cielo, nubes,
Mar, desierto y espejismos;
–Allí su ojo muerto yerra…
Cree entre la nube densa,
Reconocer una sombra.
–Siento que muerde mi tubo…
–¡Libera otro torbellino
Su alma, su argolla, su vida!
… Siento que me apago. –Él duerme–

.........................................................

-Duerme: se calmó la Bestia,
Teje hasta el final tu sueño…
¡Querido!… el humo lo es todo,
–Si es cierto que todo es humo…

                                          París. – Enero.

Édouard-Joachim Corbière, Tristan Corbière (Morlaix, Francia, 1845-1875), Hablar de poesía, n° 16, Buenos Aires, diciembre de 2006
Traducción de José Ramo
Envío de Jonio González

Ref::
Punto Crítico
El Coloquio de los Perros
20 Minutos
Lucerna
L'ORée des Rêves



LA PIPE AU POÈTE

Je suis la Pipe d’un poète,
Sa nourrice, et: j’endors sa Bête.

Quand ses chimere éborgnées
Viennent se heurter à son front,
Je fume… Et lui, dans son plafond,
Ne peut plus voir les araignées.

… Je lui fais un ciel, des nuages,
La mer, le désert, des mirages;
- Il laisse errer là son oeil mort…

Et, quand lourde devient la nue,
Il croit voir une ombre connue,
- Et je sens mon tuyau qu’il mord…

- Un autre toubillon deélie
Son âme, son carca, sa vie!
… Et je me sens m’éteindre. – Il dort –

..........................................................

- Dors encor: la Bête est calmée,
File ton reve jusqu’an bout…
Mon Pauvre!... la fume est tout.
- S’il est vrai que tout est fumée…

                                       Paris. – Janvier.

martes, octubre 30, 2018

Liliana Díaz Mindurry / Dos poemas














Pensamiento afantasmado

Y si eso fuera todo,
dirá la mujer del quinqué expulsada por el fuego,
y si eso fuera todo,
lo dirá porque aún no ha tomado en serio su tarea de difunta,
es decir,
de ser inmóvil, de no tener ni siquiera
pensamientos,
y si la nada es lo único que una puede guardar
en eso
llamado
corazón,
y si es eso de lo que no se habla,
o es de la injusticia
que llueve
como lluvia
finita
persistente.

(De Guernica)


Subida al techo

Lástima el que sube
y desde el ojo se le baja el dolor en forma de agua
o se congela.
Y  abajo del hielo duermen los antepasados,
las contradicciones adentro de la casa.

Lástima el que sube
y  no sabe qué quieren decir las cosas
y advierte
que le han mentido.

Un mundo erróneo. Lástima
la confusión del frío y esas palabras
endurecidas
que lo miran.

Lástima el que sube a ese lugar donde lo sagrado
brilla por su ausencia. 

(De Cazadores en la nieve, 2014)

Liliana Díaz Mindurry (Buenos Aires, 1953)

Poesía completa (1990-2017),
Ediciones Ruinas Circulares,
Buenos Aires, 2018










Ref.:
Liliana Díaz Mindurry
El Poeta Ocasional
Vallejo & Co
El Incendio
Analecta Literaria

Foto: Liliana Díaz Mindurry El Poeta Ocasional/actaliteraria

lunes, octubre 29, 2018

Moya Cannon / Crannog
















En el lugar del lago donde crece un fresno
ha quedado al descubierto un anillo de piedras
con la sequía del verano.
No lo bastante alto como para ser una isla,
contiene un disco de agua más calma
en el agitado lago.

Los árboles han ganado la vía férrea detrás de nosotros;
más atrás, el camino va hacia el este;
mientras dos líneas paralelas en el tiempo y el espacio
huyen de nosotros,
este círculo descubierto nos atrae.
En los pueblos sumergidos
las campanas tañen sólo para los marinos y para los crédulos,
pero esta gargantilla de húmedas piedras,
vestigio de una Atlantis vallada,
nos toma a todos de la garganta.

No sabemos qué cuentas o cuchillos
quedaron atrapados en el húmedo ámbar del lago pantanoso,
pero muchos de nosotros deseamos vivir en el agua
y reconocemos este afloramiento
de antiguos hogares de amor y pena.

A una atribulada parte de nosotros le resulta familiar
la gente que trazó un círculo en el agua,
cargó botes con piedra
y erigió una isla seca y un fuerte
con todo un lago por foso.

Moya Cannon (Dunfanaghy, Condado de Donegal, Irlanda, 1956), "The Parchment Boat" [1997], Aves de invierno y otros poemas, Pre-Textos, Valencia, 2015
Traducción de Jorge Fondebrider

Crannog (de crannóc en gaélico, con una raíz crann, que significa árbol) es el nombre que se les dio a las islas artificiales, generalmente valladas y circulares -con un diámetro de diez a treinta metros-, que se construyeron en Irlada desde la prehistoria hasta la Edad Media, con el objeto de albergar a reyes, nobles, granjeros prósperos y, en ocasiones, grupos marginales. (N. del T.)

Ref.:
El Día
Festival de Poesía de Medellín
Eterna Cadencia
El Poeta Ocasional
The California Journal

Foto: Moya Cannon, 2017 Kennys Bookshop/YouTube

Crannog

Where an ash bush grows in the lake 
a ring of stones has broken cover 
in this summer’s drought. 
Not high enough to be an island, 
it holds a disc of stiller water 
in the riffled lake. 

Trees have reclaimed the railway line behind us; 
behind that, the road goes east—
as two lines parallel in space and time run away from us 
this discovered circle draws us in. 
In drowned towns 
bells toll only for sailors and for the credulous 
but this necklace of wet stones, 
remnant of a wattle Atlantis, 
catches us all by the throat. 

We don’t know what beads or blades 
are held in the bog lake’s wet amber 
but much of us longs to live in water 
and we recognise this surfacing 
of old homes of love and hurt. 

A troubled bit of us is kin 
to people who drew a circle in water, 
loaded boats with stone, 
and raised a dry island and a fort 
with a whole lake for a moat.

domingo, octubre 28, 2018

James Dickey / El cielo de los animales














Aquí están con los dulces ojos abiertos
Es un bosque
Si han vivido en un bosque
Si han vivido en llanuras
Es hierba que para siempre se deslizará entre sus patas

Aunque no tienen alma, de todos modos
Sin saberlo han venido
Sus instintos florecen en plenitud y se levantan
Con los dulces ojos abiertos

Para hermanarse con ellos, el paisaje florece
Excede lo necesario,
El bosque más frondoso,
El más profundo campo

Para algunos
El lugar no sería lo que es sin la sangre
Cazan, como han cazado,
Pero con garras y colmillos perfectos

Aún más letales de lo que suponen,
Acechan con un mayor silencio,
Se encorvan en las ramas
El descenso a los lomos de sus presas
Puede tardarse años

De dicha que se cierne soberana
Y los que son cazados
Saben que esto es su vida, su recompensa: andar

Bajo esos árboles, sabiendo
Qué está gloriosamente encima de ellos
Y no sentir ya miedo

Sino obediencia, rendición, plenitud indolora
Y en el centro del ciclo
Caminan, se estremecen bajo el árbol,
Caen, son destrozados, se levantan
Y caminan de nuevo

James Dickey (Atlanta, Estados Unidos, 1923-Columbia, Estados Unidos, 1997), Proceso, México, 25 de enero de 1997
Versión de José Emilio Pacheco

Ref.:
Poetry Foundation
París Review
Proceso
El Espejo Gótico
La Bestia Equilatera
Ars Poetica et Humanitas

Foto: James Dickey en el breve papel de sheriff de la película Deliverance (La violencia está en nosotros, en la Argentina), dirigida por John Boorman, de la que Dickey escribió el guión en 1972 Image Arcade

The Heaven of Animals

Here they are. The soft eyes open.   
If they have lived in a wood
It is a wood.
If they have lived on plains
It is grass rolling
Under their feet forever.

Having no souls, they have come,   
Anyway, beyond their knowing.   
Their instincts wholly bloom   
And they rise.
The soft eyes open.

To match them, the landscape flowers,   
Outdoing, desperately
Outdoing what is required:
The richest wood,
The deepest field.

For some of these,
It could not be the place
It is, without blood.
These hunt, as they have done,
But with claws and teeth grown perfect,

More deadly than they can believe.   
They stalk more silently,
And crouch on the limbs of trees,   
And their descent
Upon the bright backs of their prey

May take years
In a sovereign floating of joy.   
And those that are hunted   
Know this as their life,
Their reward: to walk

Under such trees in full knowledge   
Of what is in glory above them,   
And to feel no fear,
But acceptance, compliance.   
Fulfilling themselves without pain

At the cycle’s center,
They tremble, they walk   
Under the tree,
They fall, they are torn,   
They rise, they walk again.

Poetry Foundation
The Whole Motion: Collected Poems 1945-1992. Copyright © 1992 by James Dickey. Reprinted with the permission of Wesleyan University Press, www.wesleyan.edu/wespress.
Source: James Dickey: The Selected Poems (Wesleyan University Press, 1998)

sábado, octubre 27, 2018

Ekaterina Yosifova / La nube















Oscurece y hace frío,
la gran nube se interpone entre el sol y yo.
Viaja rápido, en breve te tocará
el otro extremo de su sombra.

¿Qué haces ahora? ¿Qué harás mañana?
Los días se deshacen como nubes.
Pensaba que envejecería
con la frente sobre tu hombro.

Podría soñarte, dormir un rato
despreocupada junto a tu vasto cuerpo,
despreocupada junto a tu alma sonriente
(lo digo con una sonrisa).

Aquí todo es amplio y sereno, nadie altera su vida.
La nube
pasará.
Nada hay en el horizonte, salvo la noche que se cierne.

Ekaterina Yosifova (Kyustendil, Bulgaria, 1941), Un silencio radiante: ocho poetas búlgaros contemporáneos, Juan de Mairena Editores, Lucena, Córdoba, España, 2010
Traducción de Liliana Tabakova, Rada Panchovska y Juan Antonio Bernier
Envío de Jonio González

---
Foto: Ekaterina Yosifova, 2010 Spiritia/Wikipedia

viernes, octubre 26, 2018

Francisco Segovia / De "De guardia"














28.

No llegan las aguas
y cruje la hojarasca de insectos en el monte.

   Chirrían roncas las cigarras en la breña.
   Triscan las hormigas la momia de un cocuyo.
   Zumban los mayates mientras miran fijamente
   el remolino del sol...

¿Cuándo llegará el rumor
del silencio en las lloviznas?


29.

Campos agostados renegridos
donde medran la ponzoña y la cizaña.

Campos que la bilis y las leyes oscurecen

como ese negro nubarrón que ya comienza
a escupirnos la cara.


30.

Aquellas manchas a lo lejos
¿son borregos que pastan en la bruma?

Es tiempo de aguas.
Y en palacio -dicen- otra vez
hay un nuevo gobernante...

El día se demora
deshilando en el cerro
el ovillo de un rebaño...

¿Siente él también en su indolencia
que una guerra no se acaba por perdida?

Francisco Segovia (Ciudad de México, 1958), "Partidas", 2011, Aire común (Poesía reunida 1994-2011), Concejo Nacional para la Cultura y las Artes, Ciudad de México, 2014

ViceVersa - Letras Libres - Fractal

jueves, octubre 25, 2018

Wallace Stevens / Gallant Chateau















¿Es tan malo haber venido aquí
para hallar el lecho vacío?

Pudimos encontrar cabellos extraños,
ojos mordaces, manos hostiles y lejanas.

Pudo haber luz sobre un libro
iluminando uno o dos versos despiadados.

Pudimos hallar la inmensa soledad
del viento en las cortinas.

¿Poema cruel? Unas pocas palabras
rimadas y rimadas y rimadas.

Es mejor así. El lecho vacío,
las cortinas tensas, inmóviles, fijas.

[Ideas of Order, 1936]

Wallace Stevens (Reading, Estados Unidos, 1879-Hartford, Estados Unidos, 1955), Poesía Buenos Aires, n° 22, otoño de 1956
Traducción de Elizabeth Azcona Cranwell
Envío de Jonio González

Otra Iglesia Es Imposible - A Media Voz - UNAM - De Sibilas y Pitias


GALLANT CHATEAU

Is it bad to have come here
And to have found the bed empty?

One might have found tragic hair,
Bitter eyes, hands hostile and cold.

There might have been a light on a book
Lighting a pitiless verse or two.

There might have been the immense solitude
Of the wind upon the curtains.

Pitiless verse? A few words tuned
And tuned and tuned and tuned.

It is good, the bed is empty,
The curtains are stiff and prim and still.

---
Foto: Wallace Stevens s/f Fullbright

miércoles, octubre 24, 2018

Drago Štambuk / Mis antepasados















No tengo el anillo de oro puro,
pero el ojo que ve lo invisible
me conduce a los bosquimanos,
me lleva ileso hasta a la corte paterna,
en la antigua montaña sobre el lago,
bajo el iceberg transparente y la torre de nieve.

No tengo ese anillo, pero siento a mis
antepasados en las corrientes de mi frente.
Es un toque leve y bendito,
es un beso repentino con que me visitan
en los mediodías ardientes y las mañanas
azuladas.

¡Oh, la espléndida mirada, el helado aliento
en el origen de Axel, donde nace el Danubio,
la inocencia de porcelana de Lohengrin,
que en la profundidad del Adriático
ondula refinado el brillante óvalo!

Y una pulsera busca mi frágil muñeca,
en el mar, el lecho más suave
para el libro que cuenta los muertos.

Drago Štambuk (Selca, Croacia, 1950)
Traducción de Carmen Verlichak

El ruiseñor y la fortaleza,
Krivodol Press,
Buenos Aires, 2018











Ref.:
Cyber Humanitatis
Crear en Salamanca

Foto: Drago Štambuk narod.hr



STAMMBUCH

Nemam prsten od suhog zlata 
s okom svevidim da nevidljivog me 
provede između Bušmana
neozlijeđenog dvoru očinskom privede
u staroj planini nad plohom jezera
pod providnim glečerom i snježnom kupolom.

Ja neimam prsten al pretke ćutim 
u strujama čeonim i blažen je dodir
cjelov iznenadan kojim pohode mi 
usijana podneva i plavičasta jutra.

O bistro zagledanje, mrzli dah
u iskon Axelov, origo Danuvii,
porculanska čednost Loehengrina. 
U dublji hadrijanskoj na pržini
leluja zbrušen svjetlucav oval.

Narukvica ište moju tankozglobnu ruku
Zato more i jest najmekša postelja
za rodoslovnu knjigu o pouzdanoj smrti.

martes, octubre 23, 2018

Kay Ryan / Dos poemas


















El río Niágara 

Como si
el río fuera
un suelo, colocamos
la mesa y las sillas
en él, comemos
y charlamos.
Conforme su curso avanza
nos damos cuenta –tan
sosegadamente como si
estuvieran cambiando
los cuadros del comedor−
de las escenas que se suceden
en la orilla. Lo
sabemos, sabemos que este es el
río Niágara, pero
resulta difícil recordar
lo que eso significa.


Pentimenti​

                   Pueden observarse los pentimenti de una anterior posición del brazo.
                                                                                                Frick Museum

No se trata solo
de que la imagen de arriba
desaparezca o
se vuelva translúcida:
las cosas de debajo
salen de nuevo a la luz
después de haber disfrutado de
un merecido descanso.
Esa es la parte más difícil
de soportar, cómo
las opciones que descartamos
emergen de la capa inferior,
ajenas a los tanteos
que requieren las decisiones finales.
En este cuadro,
por ejemplo, fíjate en cómo
se revela
un tercer brazo −
hace mucho tiempo borrado
por el artista−,
abriendo un hueco
en la superficie
por el que quién sabe qué
gato exiliado o
niño perdido
podría colarse.

​Kay Ryan (San José, Estados Unidos, 1945), Cinco poemas de The Best of It *, La Pecera, Mar del Plata, Argentina
Traducción de Luis Bagué Quílez

The Best of it, Grove Press, Nueva York, 2010

Poetry Foundation - Jámpster - Poetas Siglo XXI - Líneas conectadas

Foto: Kay Ryan, 2015 Nathaniel Y. Downes/San Francisco Chronicle


THE NIAGARA RIVER

As though
the river were
a floor, we position
our table and chairs
upon it, eat, and
have conversation.
As it moves along,
we notice −as
calmly as though
dining room paintings
were being replaced−
the changing scenes
along the shore. We
do know, we do
know this is the
Niagara River, but
it is hard to remember
what that means.


PENTIMENTI​

                Pentimenti of an earlier position of the arm may be seen.
                                                                            Frick Museum

It’s not simply
that the top image
wears off or
goes translucent;
things underneath
come back up,
having enjoyed the
advantages of rest.
That’s the hardest
part to bear, how
the decided-against
fattens one larger down,
free of the tests
applied to final choices.
In this painting,
for instance, see how
a third arm −
long ago repented
by the artist−
is revealed,
working a flap
into the surface
through which
who knows what
exiled cat or
extra child
might steal.

lunes, octubre 22, 2018

Blaise Cendrars / Hotel Notre-Dame
















He regresado al Quartier
Como en los tiempos de mi juventud
Creo que es inútil
Porque nada en mí revive ya
De mis sueños de mis desesperos
De lo que hice a los dieciocho años

Están demoliendo manzanas enteras
Cambiaron el nombre de las calles
Saint-Severin está desnuda
La plaza Maubert es más grande
Y la calle Saint-Jacques se ensancha
Me parece mucho más hermoso
Nuevo y más antiguo a la vez

Así es que tras hacerme volar
La barba y el pelo muy corto
Llevo un rostro de hoy
Y el cráneo de mi abuelo

Es por eso que no lamento nada
Y llamo a los que demuelen
Echad mi infancia por tierra
Mi familia y mis hábitos
Poned una estación en su lugar
O dejad un terreno baldío
Que despeje mi origen
Yo no soy el hijo de mi padre
Y sólo quiero a mi bisabuelo

Me he hecho un nombre nuevo
Visible como un cartel azul
Y rojo montado sobre un andamio
Detrás del cual edifican
Las novedades de mañana

Frédéric-Louis Sauser, Blaise Cendrars (La Chaux-de-Fonds, Suiza, 1887-París, 1961), Du monde entier au cœur du monde, (1957), Claude Leroy, ed., Gallimard, París, 2006
Traducción de Eduardo Conde

Ref.:
Paris Review
Letras Libres
The Clinic

Foto: Blaise Cendrars, 1953 AFP/SWI


HÔTEL NOTRE-DAME

Je suis revenu au Quartier 
Comme au temps de ma jeunesse 
Je crois que c'est peine perdue 
Car rien en moi ne revit plus 
De mes rêves de mes désespoirs 
De ce que j'ai fait à dix-huit ans

On démolit des pâtés de maisons 
On a changé le nom des rues 
Saint-Séverin est mis à nu 
La placé 
Maubert est plus grande 
Et la rue 
Saint-Jacques s'élargit 
Je trouve cela beaucoup plus beau 
Neuf et plus antique à la fois

C'est ainsi que m'étant fait sauter 
La barbe et les cheveux tout court 
Je porte un visage d'aujourd'hui 
Et le crâne de mon grand-père

C'est pourquoi je ne regrette rien 
Et j'appelle les démolisseurs 
Foutez mon enfance par terre 
Ma famille et mes habitudes 
Mettez une gare à la place 
Ou laissez un terrain vague 
Qui dégage mon origine

Je ne suis pas le fils de mon père 
Et je n'aime que mon bisaïeul 
Je me suis fait un nom nouveau 
Visible comme une affiche bleue 
Et rouge montée sur un échafaudage
Derrière quoi on édifie
Des nouveautés des lendemains

domingo, octubre 21, 2018

Víctor Pesce / De "Diario de un viejo"














Un viejo es un albatros bizco
con un espejo retrovisor
que ha caído en desgracia y
vende ultramarinos vintage
en una plaza cualquiera.

CABA
27
II
18

*

Un viejo piensa que
ya no hay nada que amerite
sacarse el sombrero.

CABA
28
II
18

*

Un viejo dice que cuando
se dice "nuestros viejos"
algo anda mal
cada viejo es de
cada viejo. Son suyos y solo
suyos los baldíos inasibles e
interminables. Un viejo
es un ostracismo elegido
en la patria
de la esquina.

CABA
1
III
18

*

Un vecchio traccia
antichi segni sulla polvere
del cammino.

CABA
4
III
18

*

Un viejo es una luz recóndita
en el fondo de la noche.

CABA
11
III
18

*

Un viejo es la última línea
de un haiku
no el personaje que se ausentó
de una novela.

CABA
11
III
18

Víctor Pesce (San Francisco, Córdoba, Argentina, 1952)

Diario de un viejo,
Ediciones en Danza
Buenos Aires, 2018










Ediciones en Danza - La Letra y la Foto - Academia Raigal

sábado, octubre 20, 2018

Leonardo Sciascia / Dos poemas
















Sicilia, su corazón

Como Chagall, querría capturar esta tierra
dentro del inmóvil ojo del buey.
No una lenta calesita de imágenes,
una corona radiante de nostalgias: sólo
este cielo cuajado de nubes,
los cuervos que bajan lentamente;
los rastrojos quemados, los árboles pelados
que se graban como filigranas.
Un miope espejo de pena, un pesado destino
de lluvias: muy lejos está el verano
que aquí extendió su cálida desnudez,
escamosa de luz -y muy distinto es
el anuncio del otoño,
sin voces de la vendimia.
Voraz el silencio sobre las cosas.
Se quiebra, si la flauta de caña
intenta hacer un sonido,
y un miedo profundo derrama.
Los antiguos no rieron de esta luz,
estrangulada por las nubes, que gime
sobre los prados fatigados, sobre guijarros ásperos,
en el ojo fangoso de las fuentes;
las ninfas perseguidas
no se escondieron aquí de los dioses; los árboles
no dieron frutos a los héroes.
Aquí Sicilia escucha su vida.


Fin del verano

Terminada la cosecha, chicos descalzos invaden
los almendros, cetros de miseria
las largas cañas cimbreantes.
Sus ojos agudos
pasan entre las ramas, descubren
la desnuda almendra abandonada.
Escucho el golpe de las cañas,
el leve ruido sobre los terrones:
sonidos del verano que muere,
del otoño de las lluvias y de los pobres.

Leonardo Sciascia (Racalmuto, Italia, 1921-Palermo, Italia, 1989), La Sicilia, il suo cuore, Bardi Editore, Roma, 1952, vía Gianluca D'Andrea
Versiones de Jorge Aulicino

Ref:
Leonardo Sciascia Web
La Repubblica
El País

Foto: Leonardo Sciascia, 1988 Ricardo Gutiérrez/El País


LA SICILIA, IL SUO CUORE

Come Chagall, vorrei cogliere questa terra
dentro l’immobile occhio del bue.
Non un lento carosello di immagini,
una raggiera di nostalgie: soltanto
queste nuvole accagliate,
i corvi che discendono lenti;
e le stoppie bruciate, i radi alberi,
che s’incidono come filigrane.
Un miope specchio di pena, un greve destino
di piogge: tanto lontana è l’estate
che qui distese la sua calda nudità
squamosa di luce – e tanto diverso
l’annuncio dell’autunno,
senza le voci della vendemmia.
Il silenzio è vorace sulle cose.
S’incrina, se il flauto di canna
tenta vena di suono: e una fonda paura dirama.
Gli antichi a questa luce non risero,
strozzata dalle nuvole, che geme
sui prati stenti, sui greti aspri,
nell’occhio melmoso delle fonti;
le ninfe inseguite
qui non si nascosero agli dèi; gli alberi
non nutrirono frutti agli eroi.
Qui la Sicilia ascolta la sua vita.


FINE DELL’ESTATE

Dopo la raccolta, ragazzi scalzi invadono
i mandorleti: scettri di miseria
le lunghe canne tentennanti.
I loro occhi acuti
s’incrunano tra le rame, scoprono
la nuda mandorla lasciata.
Mi giunge il picchio delle canne,
il lieve tonfo sulla zolla: suoni
dell’estate che muore, dell’autunno
delle piogge e dei poveri.

viernes, octubre 19, 2018

Remy de Gourmont / La tarde en un museo





141. La tarde en un museo

¿Esos viejos señores en sus petos de piedra,
larvas a las que el sueño lleva a la eternidad?
¿Las columnas como árboles revestidas de hiedra,
o esas fuentes que han visto sonreír la beldad?

¿Los obispos de cera, cuya mitra es de cobre?
¿Las madres que un niño hace pensar en el calvario?
¿La mueca de la víbora? ¿Las angustias del pobre,
o Diana que hincha en cólera su albo seno estatuario?

¿Esa mujer de manos largas y dolorosas?
¿Las miradas de bronce? ¿Las piedras luminosas
que parece que aún lloran un amor que no fue

feliz? No. Dominado por terribles encantos,
sólo veo, en las sombras impregnadas de llantos,
una mano sangrienta crispada sobre un pie.

Remy de Gourmont (Bazoches-sur-Hoëne, Francia, 1858-París, 1915), A la vera de mi senda, A. Moen Hno. ed., Buenos Aires, 1915. Lysandro Z. D. Galtier, La traducción literaria. Antología del poema traducido, tomo II, Ediciones Culturales Argentinas, Buenos Aires, 1965
Traducción de Emilio Berisso


Remy de Gourmont por Ezra Pound, Poetry Foundation - Zenda - Letras Libres - Remy de Gourmont Org


Le soire dans un musée 

Les seigneurs blancs couchés dans leurs corsets de marbre,
Larves que le sommeil mène à l'éternité ?
Ces colonnes vêtues de lierre comme des arbres,
Ces fontaines qui virent sourire la beauté ?

Les évêques de cire à la mitre de cuivre,
Les mères qu'un enfant fait penser au calvaire,
L'angoisse de l'esclave, l'ironie de la guivre,
Diane, dont les seins fiers se gonflent de colère ?

Cette femme aux longues mains pâles et douloureuses ?
Ces beaux regards de bronze, ces pierres lumineuses
Qui semblent encore pleurer un amour méconnu ?

Non. Soumis au désir qui m'écrase et me charme,
Je ne voyais rien dans l'ombre pleine de larmes
Qu'une main mutilée crispée sur un pied nu. 

http://www.remydegourmont.org/

Imagen: Remy de Gourmont en un retrato de Hèléne Dufau publicado por primera vez en la versión inglesa de algunos de sus ensayos, reunidos en Decadence and other essays on the culture and of ideas, Harcourt, Brace and Company, Londres, 1921 Wikimedia Commons/Internet Archive

jueves, octubre 18, 2018

Stuart Mills / En las Tierras Bajas





















Están construyendo un barco
en un prado
más grande de lo que yo habría creído
posible.
Cuando esté terminado
nunca serán suficientes
para arrastrarlo hasta el mar
y ya se está
oxidando.

Stuart Mills (Mancott, Gales, Reino Unido, 1940-Belper, Inglaterra, 2006), The poems of Stuart Mills, Coracle Press, Londres, 2008
Versión de Jonio González

Poetry Foundation - The Guardian - Independent

Imagen: Portada del número 6 (1967) de la revista Tarasque, de la que Stuart Mills fue co-editor en los años 60-70 IberLibro


IN THE LOW COUNTRIES

They are building a ship
in a field
much bigger than I should have thought
sensible.
When it is finished
there will never be enough of them
to carry it to the sea
and already it is turning
rusty.

miércoles, octubre 17, 2018

Kim Addonizio / ¿Qué quieren las mujeres?
















Quiero un vestido rojo.
Quiero que sea ligero y barato,
lo quiero demasiado ajustado, quiero usarlo
hasta que alguien me lo rasgue.
Lo quiero sin mangas y sin espalda,
a este vestido, así nadie tendrá que adivinar
qué hay debajo. Quiero caminar por
la calle, pasar por Thrifty’s y por la cerrajería
con todas esas llaves brillando en la vidriera
pasar por lo del señor y señora Wong que venden
donas del día anterior en su cafetería, por lo de los hermanos Guerra
que descuelgan cerdos de su camión hasta la plataforma
levantando los hocicos resbaladizos sobre sus hombros.
Quiero caminar como si fuera la única
mujer en la tierra y poder elegir.
Realmente quiero ese vestido.
Lo quiero para confirmar tus peores miedos hacia mí,
Para demostrarte lo poco que me importás vos
y cualquier cosa, a excepción de lo
que deseo. Cuando lo encuentre, sacaré ese vestido
de su percha, como si estuviera eligiendo un cuerpo
para que me lleve por este mundo, a través
de los gritos del parto y los gritos del amor también,
y lo usaré como huesos, como piel,
será el maldito
vestido con el que me entierren.

Kim Addonizio (Washington DC, 1954), Tell Me, BOA Editions Ltd., Rochester, 2000
Versión: Marina Kohon

Kim Addonizio. Sitio oficial - Fringe Magazine - Cecil Vortex - Bedford+Bowery

Foto: Kim Addonizio Elizabeth Sanderson/Bedford+Bowery


What Do Women Want? 

I want a red dress. 
I want it flimsy and cheap, 
I want it too tight, I want to wear it 
until someone tears it off me. 
I want it sleeveless and backless, 
this dress, so no one has to guess 
what's underneath. I want to walk down
the street past Thrifty's and the hardware store 
with all those keys glittering in the window, 
past Mr. and Mrs. Wong selling day-old 
donuts in their café, past the Guerra brothers 
slinging pigs from the truck and onto the dolly, 
hoisting the slick snouts over their shoulders. 
I want to walk like I'm the only 
woman on earth and I can have my pick. 
I want that red dress bad.
I want it to confirm 
your worst fears about me, 
to show you how little I care about you 
or anything except what 
I want. When I find it, I'll pull that garment 
from its hanger like I'm choosing a body 
to carry me into this world, through 
the birth-cries and the love-cries too, 
and I'll wear it like bones, like skin, 
it'll be the goddamned 
dress they bury me in. 

martes, octubre 16, 2018

Diego Muzzio / Dos poemas














Spitfire

Quien quiera derribarte,
tu enemigo,
vendrá del lado del sol.
Desconfía de la luz,
y teme la tiniebla.
Que tus ojos vaguen
libres en el cielo,
pero que tu corazón sea
oscuro y terrible
como un gato muerto.
Lo más importante
se reduce a esto:
debes predecir
el advenimiento del relámpago.
Solo en ese momento verás
lo que te sea dado ver.
Halcones, huracanes, luz de luna,
tifones o trompetas de Jericó,
que otros usen eufemismos
para enaltecer sus máquinas;
guarda en secreto
el nombre de la tuya.
Cuando despegues no te despidas,
ni te exhibas al aterrizar.
El fuego se somete a la tierra
y es tu derecho regresar con él.
Lo que destruyas en el aire,
pertenece al aire.

[inédito]

Sentado como un buda entre las camas de mis hijos

Estoy sentado en la oscuridad
como un Buda entre las camas de mis hijos.
Estirando cualquiera de mis brazos
podría tocar los bordes de esas camas que,
en la noche, parecen arcas diminutas
con sus animales en equilibrio en las cabeceras,
una abigarrada Creación fabricada en China.
Uno eligió elefantes e hipopótamos,
los animales más grandes y pesados;
el segundo se quedó con lobos
y otros depredadores; así se repartieron
el mundo de la bestias antes de irse a dormir
como dioses inconscientes.
Los escucho respirar, moverse, murmurar
palabras en un idioma pegajoso
que asciende desde la profundidad,
el oscuro temor a las catástrofes:
fuego, pestes, hambruna, diluvios,
la propagación del caos en la carne.
Y aquí estoy, sentado en las tinieblas,
entre las dos camas, listo a ahogarme,
si fuera preciso, mientras ellos navegan en sueños
hacia tierras de promisión.

[Buenos Aires Poetry, abril 13, 2017]

Diego Muzzio (Buenos Aires, 1969)

Otra Iglesia Es Imposible - Ñ - Poesía - Universidad de Carabobo - Los Asesinos Tímidos - Analecta Literaria

Foto: Diego Muzzio, en Maldonado, Uruguay, 2016, J.A.

lunes, octubre 15, 2018

Delmore Schwartz / Para quien tomaría la vida de un hombre en sus manos













El Tigre Cristo desenvainó la espada,
La tiró, se convirtió en cordero.
Swift escupía sobre la especie, pero
Llevó dos mujeres a su corazón.
Sansón que era fuerte como la muerte
Dio su fortaleza por besar a una perdida.
Otelo, aquel duro guerrero,
Fue roto por el corazón de una mujer.
Troya ardió por impuestos marítimos,
Pero también por la posesión de una puta adorable.
¿Qué nos muestran estos ejemplos?
¿Qué debe saber el asesino acabado?

No te puedes sentar sobre bayonetas
Ni puedes comer entre los muertos.
Cuando todos mueren, estás solo,
Un vacío llega donde el odio ha crecido,
La fruta del crimen es piedra silenciosa,
El revólver aumenta la pobreza.
¿Con qué brillan estos ejemplos?
El soldado quiere mujeres y vino.
El amor es el tacto de todo bien.
El único calor, la única paz.

"¿Qué he dicho?", preguntó Sócrates,
"Afirmando extremos, gritando sí y no,
Tomando todas las partes, denegándome a mí mismo,
Alabada la caricia, excluido el golpe,
El soldado y el amante están bastante confusos
Hasta que intercambian sus movimientos.
-¿Qué muestran todos estos ejemplos?
¿Qué sabe cualquier actor?
La contradicción en cada acto,
La infinita tarea del corazón humano."

Delmore Schwartz (Nueva York, Estados Unidos, 1913-1966), Nueva poesía U.S.A. De Ezra Pound a Bob Dylan, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1970
Traducciones de Marcelo Covián

Ref.:
Poetry Foundation
The New Yorker
My Poetic Side

Foto: Delmore Schwartz en la calle Ellery en Cambridge, Massachusetts, en los años 40 The Nation


For The One Who Would Take Man's Life In His Hands

Tiger Christ unsheathed his sword,
Threw it down, became a lamb.
Swift spat upon the species, but
Took two women to his heart.
Samson who was strong as death
Paid his strength to kiss a slut.
Othello that stiff warrior
Was broken by a woman's heart.
Troy burned for a sea-tax, also for
Possession of a charming whore.
What do all examples show?
What must the finished murderer know?

You cannot sit on bayonets,
Nor can you eat among the dead.
When all are killed, you are alone,
A vacuum comes where hate has fed.
Murder's fruit is silent stone,
The gun increases poverty.
With what do these examples shine?
The soldier turned to girls and wine.
Love is the tact of every good,
The only warmth, the only peace.

"What have I said?" asked Socrates.
"Affirmed extremes, cried yes and no,
Taken all parts, denied myself,
Praised the caress, extolled the blow,
Soldier and lover quite deranged
Until their motions are exchanged.
-What do all examples show?
What can any actor know?
The contradiction in every act,
The infinite task of the human heart."

[c. 1938]

-Selected Poems (1938-1958), New Directions, Nueva York, 1967

domingo, octubre 14, 2018

Juan de Dios Peza / Reír llorando















Viendo a Garrik* -actor de la Inglaterra-
El pueblo al aplaudirlo le decía:
"Eres el más gracioso de la tierra,
Y el más feliz..."
                        Y el cómico reía.
   Víctimas del spleen, los altos lores
En sus noches más negras y pesadas,
Iban a ver al rey de los actores,
Y cambiaban su spleen en carcajadas.
   Una vez, ante un médico famoso,
Llegóse un hombre de mirar sombrío:
"Sufro -le dijo- un mal tan espantoso
Como esta palidez del rostro mío."
   "Nada me causa encanto ni atractivo;
No me importa mi nombre ni mi suerte.
En un eterno spleen, muriendo vivo,
Y es mi única ilusión la de la muerte."
-Viajad y os distraeréis.
         -¡Tanto he viajado!
-Las lecturas buscad.
         -¡Tanto he leído!
-Que os ame una mujer.
          -¡Si soy amado!
-Un título adquirid.
          -¡Noble he nacido!
-¿Pobre seréis quizá?
          -Tengo riquezas.
-¿De lisonjas gustáis?
          -¡Tantas escucho...!
-¿Qué tenéis de familia?
          -Mis tristezas.
-¿Vais a los cementerios?
          -Mucho... mucho...
-De vuestra vida actual ¿tenéis testigos?
-Sí, mas no dejo que me impongan yugos:
Yo les llamo a los muertos mis amigos;
Y les llamo a los vivos, mis verdugos.
-Me deja -agrega el médico- perplejo
Vuestro mal, y no debo acobardaros;
Tomad hoy por receta este consejo:
"Sólo viendo a Garrik podréis curaros."
-¿A Garrik?
             -Sí, a Garrik... La más remisa
Y austera sociedad le busca ansiosa;
Todo aquel que lo ve muere de risa,
¡Tiene una gracia artística asombrosa!
-¿Y a mí me hará reír?
             -¡Ah sí, os lo juro!;
Él sí; nada más él, mas... ¿qué os inquieta?
-Así -dijo el enfermo- no me curo:
¡Yo soy Garrik!... cambiadme la receta.

---

¡Cuántos hay que cansados de la vida,
Enfermos de pesar, muertos de tedio,
Hacen reír como el actor suicida,
Sin encontrar para su mal remedio!
   ¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
Porque en los seres que el dolor devora
El alma llora cuando el rostro ríe!
   Si se muere la fe, si huye la calma,
Si sólo abrojos nuestra planta pisa,
Lanza a la faz la tempestad del alma
Un relámpago triste: la sonrisa.
   El carnaval del mundo engaña tanto,
Que las vidas son breves mascaradas;
Aquí aprendemos a reír con llanto,
Y también a llorar con carcajadas.

Juan de Dios Peza (Ciudad de México, 1852-1910), Poesías completas, Garnier Hermanos, París, c. 1890
Edición digital: Universidad Autónoma de Nuevo León, México

* David Garrik. Hereford, 1717-Londres, 1779 (N. del Ad.)

---

René Daumal / De "Clavículas de un gran juego poético"

















29

En fin, así son las cosas.
Y he aquí la triple clave preciosa para el
    comienzo y para el fin del misterio
    reversible
-¡loco de mí si la uso mal!-

  Recuerdo la Ronda primitiva no sólo como el
más íntimo, el más conmovedor recuerdo de una
infancia indefinidamente lejana, sino también
como el de un viejo rito cósmico. Esta Danza
circular es también la de los mundos, y la
misma música preside estas dos rondas. He
hablado de la génesis del poema, hablaba
también de la génesis de este universo. ¿Yo?,
¿qué "yo"? Si soy una criatura, una parte de
este universo, no es como tal que describo
la creación poética del mundo. El Poeta-Total
no puede decir "Yo", Él es.


30

Aquí las bestias-pasiones de las vidas cíclicas
    prisioneras,
allá su Madre común, el Mar de las
    Burbujas.
Aquí el pequeño aliento resumiendo muchos
    animales,
allá el Gran Aliento de la Toda-entera
    Hembra.

  Escucha bien, sin embargo. No mis palabras,
sino el tumulto que se alza en tu cuerpo
cuando escuchas. Son rumores de combate,
ronquidos de durmiente, gritos de bestias,
el ruido de todo un universo.

[1929]

René Daumal (Boulzicourt, Francia, 1908-París, 1944), Clavículas de un gran juego poético, Compañía General Fabril Editora, Buenos Aires, 1972
Traducción de Aquiles Ferrario y Jorge Lebedev

Ref.:
El Placard
Letras Libres
Festival de Poesía de Medellín
Lanza del Vasto

Foto: Rané Daumal por Luc Dietrich, 1944 Lanza del Vasto

sábado, octubre 13, 2018

Andrés Fidalgo / Dos poemas

















Baja tensión

Afuera el campo. El campo todavía
verde, bajo estos cielos otoñales
que muestran las primeras nubes frías
en ponientes de luces espectrales.
Afuera el aire libre, la ancha vía
sin alambrados, cercos ni tapiales,
donde sólo se advierte, noche y día,
el mundo de los reinos naturales.
Aquí el enclaustramiento. Celadores
que sofocan susurros y miradas;
la mortecina luz de corredores
húmedos, entre paredes injuriadas.
Aquí, todo penumbra macilenta.
Aquí, la muerte por nostalgia, lenta.


Estado de Sitio II

Al principio,
contábamos las horas;
¡lentísimas!

Todas tuvieron mucho más
de sesenta minutos
y cada una alcanzó bien
para repasar la vida.

Después
(siempre en tinieblas
aunque hubiera sol),
transcurrieron los días.

Ahora, monótonos,
los meses se deslizan.
Tal vez resbalarán sobre nosotros
los años. En alguna medida
nos consideran muertos.

Las uñas y la barba
-tenaces-
nos crecen todavía.

Andrés Fidalgo (Buenos Aires, 1919-San Salvador de Jujuy, Argentina, 2008), Poesía Argentina Contemporánea. Parte SéptimaFundación Argentina para la Poesía

Ref.:
El Tribuno
El Norte del Sur
El Ojo de la Tormenta
Revistaliterar1

Foto: Andrés Fidalgo El Norte del Sur

Nota del Ad.: La edición electrónica de la monumental obra Poesía Argentina Contemporánea, de la Fundación Argentina para la Poesía, lamentablemente no cita la fuente de los poemas. Los libros de Fidalgo son hoy prácticamente inhallables. 

viernes, octubre 12, 2018

Sebastián Urli / Miami (o el sabor del encuentro)















Después de las promesas
el rigor y el decir
las mismas cosas.

Vuelo
por sobre todo aquello
que se aproxima.

Debe de ser mi parte italiana, digo,
cuando me presentan en Madrid.

Hago chistes hago muecas gestos
que no ocurrieron todavía
porque no vivo en España
(solo tengo un pasaporte color rojo
color Galicia)
ni recité poesía en la capital
del imperio.
¿Cuál? ¿Cuál de todos
me preguntan? ¿Cuál de todos los imperios?

Pero no, no,
porque mi abuelo
nació en un pueblo alemán
que hoy es un punto en Polonia
(mi abuelo no es Segismundo, lo aclaro,
no vayan a confundirse las cosas)

Debe de ser mi parte alemana entonces
mi parte polaca
o mi fobia a las presentaciones
o al despegue de un avión americano

(“american airlines anuncia
la repetición incesante de su vuelo AA 901
con destino a la ciudad de Buenos Aires.

Les rogamos tengan a bien embarcar
por la puerta del canto tercero:
sin esperanza
cerca de aquello que se aproxima
según los grupos preestablecidos.

Recuerden también
ajustar sus cinturones
mirar las pantallas despedirse
hacerle caso a los ruidos tradicionales
a las marcas de clase a los acentos
tan parecidos
tan detestables
por favor pasajeros”)

No, pienso,
debe de ser mi parte española
mi pasaporte rojo color Galicia.
Eso,
sí,
eso digo
ya acomodado en el asiento del vuelo
AA 901 con destino a una ciudad del sur

(del sur del continente
del sur de Buenos Aires)

de cuyo nombre
de cuya malta

no quisiera hoy hacerme cargo

Esa, digo
(porque también soy uruguayo)

esa
debe de ser mi parte
argentina

Sebastián Urli (Quilmes, Argentina, 1987)

Diagnóstico,
Zindo & Gafuri,
Buenos Aires, 2018










Ref.:
Zindo&Gafuri
Badebec

jueves, octubre 11, 2018

Héctor Viel Temperley / De "Crawl"














La casilla de los bañeros, el piso y el homenaje   


     A Ernesto del Castillo
    que me prestó un salvavidas


Vengo de comulgar y estoy en éxtasis, hermanos
                  en reflejados días que tenían dos mares.

Sacristía con trigo de desnudos oyendo
                  un altar de colmenas. Única sombra.
                                                                        Tablas.

Piso para las víctimas más grises del planeta.

                  Capilla sin exvoto:
                  Sólo mandíbulas de escualos.

Y espejito con olas que nos ven entrar cansados.

En la gavia del tórax, como alas entre cantos
                                 rodados -recogidos
                                 de bruces-
                                              los pulmones;
Y, en las ceñidas lonas, ladridos empujando

                   a mástiles de hueso
                   que no fueron quebrados.




Y yo -que pude en sueños o en misión escalarme

                  por serpientes de nieve
                  que iluminan

                  escondrijos de mapas
                  y capotes

Bautizando en las noches de las cumbres a un lago-;

                  y yo -que no quisiera
                  que esa tropa oscilara
                  demasiado o se hundiera
                  en el umbral del cielo-,



Aquí donde la novia de un buen mozo del muelle

                  se entregó por dinero
                  a las visitas

(Después de hablar los dos afuera, contra el viento,

                  una hora o dos horas
                  caminando, abrazándose)

Y a las siestas, de pie, los guardavidas

                  abatían la sal de sus cabezas

                  como una damajuana muy pesada,

de agua dulce      y de vidrio verde, grueso,

                                     que entre todos
                                     cuidaban,

                                              me adormezco.

Lágrima en la botella el mar se seca

Y hasta que la pequeña estufa es desatada
                               
                                   -y dejan de brillas
                                   los pies oscuros-

Remolco sobre el hielo a una muchacha

(O en el piso, de nuevo,
                 veo sus pies,
                               de nuevo
                               no sé cómo

La estufa no los quema, ni sé cómo

                no saben arder menos que ellos
                                la cintura


O la boca,

Entreabierta en las tinieblas;

Y como siempre llueve y los relámpagos,

                en la ventana sucia,
                             
                              son los de ella);

Y sé que lo que hicimos refulgía

                y llamaba -ahora sé-
                mientras lo hacíamos

Y yo no era su prójimo, ni mi yo era mi prójimo,

                y su boca, gavilla

                con hormigas
                y tierra,

En confines de tinta

Me sacaba del odio.

[1980-1982]

Héctor Viel Temperley (Buenos Aires, 1933-1987), Crawl, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 1997

Ref.:
Ediciones del Dock
Eterna Cadencia
Ñ
Confines
El Placard

miércoles, octubre 10, 2018

Fernando Pessoa / El sueño que desciende...













247. El sueño que desciende sobre mí...

El sueño que desciende sobre mí,
El sueño mental que desciende físicamente sobre mí,
El sueño universal que desciende individualmente sobre mí:
Ese sueño
Parecerá a los otros el sueño de dormir,
El sueño de la voluntad de dormir,
El sueño de ser sueño.

Pero es más, más de adentro, más de arriba:
Es el sueño de la suma de todas las desilusiones,
Es el sueño de la síntesis de todas las desesperanzas,
Es el sueño de tener mundo conmigo allá dentro
Sin que yo hubiese contribuido en nada para eso.

El sueño que desciende sobre mí
Es, sin embargo, como todos los sueños.
El cansancio tiene al menos blandura,
El abatimiento tiene al menos sosiego,
La rendición es al menos el fin del esfuerzo,
El fin es al menos el ya no tener que esperar.

Hay un sueño de abrir una ventana,
Vuelvo indiferente la cabeza hacia la izquierda
Por encima del hombro que la siente,
Miro por la ventana entreabierta:
La muchacha del segundo piso de enfrente
Se asoma con los ojos azules en busca de alguien.
¿De quién?,
Pregunta mi indiferencia.

Y todo eso es sueño.

Dios mío, ¡tanto sueño!...

[Poesías de Alvaro de Campos]

Fernando Pessoa (Lisboa, 1888-1935), Poemas. Cia. Gral. Fabril Editora, Buenos Aires, 1961. Lysandro Z. D. Galtier, La traducción literaria. Antología del poema traducido, tomo II, Ediciones Culturales Argentinas, Buenos Aires, 1965
Traducción de Rodolfo Alonso

Arquivo Pessoa - Escritores Org. - Zenda - La Vanguardia


O sono que desce sobre mim

O sono que desce sobre mim,
O sono mental que desce fisicamente sobre mim,
O sono universal que desce individualmente sobre mim —
Esse sono
Parecerá aos outros o sono de dormir,
O sono da vontade de dormir,
O sono de ser sono.

Mas é mais, mais de dentro, mais de cima:
É o sono da soma de todas as desilusões,
É o sono da síntese de todas as desesperanças,
É o sono de haver mundo comigo lá dentro
Sem que eu houvesse contribuído em nada para isso.

O sono que desce sobre mim
É contudo como todos os sonos.
O cansaço tem ao menos brandura,
O abatimento tem ao menos sossego,
A rendição é ao menos o fim do esforço.
O fim é ao menos o já não haver que esperar.

Há um som de abrir uma janela,
Viro indiferente a cabeça para a esquerda
Por sobre o ombro que a sente,
Olho pela janela entreaberta:
A rapariga do segundo-andar de defronte
Debruça-se com os olhos azuis à procura de alguém.
De quem?,
Pergunta a minha indiferença.

E tudo isso é sono.

Meu Deus, tanto sono!...

28-8-1935
Poesias de Álvaro de Campos, Fernando Pessoa. Lisboa: Ática, 1944 (imp. 1993).  - 82. Arquivo Pessoa
http://arquivopessoa.net/textos/2489

---
Foto: Fernando Pessoa por las calles de Lisboa s/f ABC

martes, octubre 09, 2018

Linda Pastan / Estoy aprendiendo a abandonar el mundo















Estoy aprendiendo a abandonar el mundo
antes de que él pueda abandonarme a mí.
Ya he renunciado a la luna
y a la nieve, cerrando mis persianas
a los reclamos de lo blanco.
Y el mundo se ha llevado
a mi padre, mis amigos.
He renunciado a las líneas melódicas de las colinas,
trasladándome a un paisaje plano, mudo.
Y cada noche renuncio a mi cuerpo
miembro a miembro en sentido ascendente
a través de mis huesos hacia el corazón.
Pero llega la mañana, con breves
aplazamientos en la forma de café y el canto de los pájaros.
Al otro lado de la ventana un árbol
que hasta hace unos instantes no era más que una sombra
recupera sus ramas hoja a hoja.
Y mientras yo recupero mi cuerpo
el sol apoya su cálido hocico en mi regazo
como para enmendar el daño ocasionado.

Linda Pastan (Nueva York, Estados Unidos, 1932), New and Selected Poems, W. W. Norton & Co., Nueva York, 1982
Versión de Jonio González

Foto: YouTube/NYS Writers Institute, 2015


I AM LEARNING TO ABANDON THE WORLD

I am learning to abandon the world
before it can abandon me.
Already I have given up the moon
and snow, closing my shades
against the claims of white.
And the world has taken
my father, my friends.
I have given up melodic lines of hills,
moving to a flat, tuneless landscape.
And every night I give my body up
limb by limb, working upwards
across bone, towards the heart.
But morning comes with small
reprieves of coffee and birdsong.
A tree outside the window
which was simply shadow moments ago
takes back its branches twig
by leafy twig.
And as I take my body back
the sun lays its warm muzzle on my lap
as if to make amends.