miércoles, agosto 22, 2018

Pablo Seguí / de "Animal de bien"
















Anochece 

En cada colectivo
que pasa hay una sombra
de vos que continúa
viajando, que se aleja,
que no desciende aquí.
Cada quince minutos
me confirmás que no.


Sistema nocturno

Observo, bajo el foco
que ilumina mi cuerpo
y otras cosas, un libro
que mis manos disponen
a modo de escenario
mientras lo leo en voz
alta. De mi mirada
qué podría decir,
salvo que tasa, atenta,
la realidad. El libro
me atrapa y, a la vez,
evalúo los modos
de ese embrujo. Del foco,
que no miro, me gusta
saber que es el umbral
dentro del cual sucede
este sensato análisis.

Pablo Seguí (Córdoba, Argentina, 1973)

Animal de bien,
Barnacle,
Buenos Aires, 2018









El Bakelita - Analecta Literaria - El Poeta Ocasional - Al Pialdelapalabra - Cosas de Mimbre  -  Otra Iglesia Es Imposible

martes, agosto 21, 2018

Margaret Atwood / Los animales de aquel país














En aquel país los animales
tienen rostros de personas:

los gatos
ceremoniales toman las calles

el zorro corre
amable hacia la tierra, los cazadores
lo cercan, siguiendo
el tapiz de sus costumbres

el toro, bordado
en sangre tiene
una muerte elegante, trompetas, su nombre
impreso en la piel, una marca de heráldica
porque

(cuando se revolcó
sobre la arena, espada al corazón, los dientes
en la boca azul eran humanos)

en realidad es un hombre
como los lobos, que tienen
conversaciones sonoras en sus
bosques llenos de leyenda.

                En este país los animales
                tienen rostros de
                animales.

                Una vez sola
                sus ojos brillan frente a los faros del auto
                y desaparecen.

                No hay elegancia en su muerte.

                Tienen los rostros
                de nadie.

Margaret Atwood (Ottawa, Canadá, 1939), Hablar de Poesía n° 37, Buenos Aires, agosto de 2018
Traducción de Eleonora González Capria

Uno - Universidad Complutense de Madrid - El Placard - Letras Libres

Foto: Glimmerglass Festival


The animals in that country// In that country the animals/ have the faces of people:// the ceremonial/ cats possessing the streets// the fox run/ politely to earth, the huntsmen/ standing around him, fixed/ in their tapestry of manners// the bull, embroidered/ with blood and given/ an elegant death, trumpets, his name/ stamped on him, heraldic brand/ because// (when he rolled/ on the sand, sword in his heart, the teeth/ in his blue mouth were human)// he is really a man// even the wolves, holding resonant/ conversations in their/ forests thickened with legend.// In this country the animals/ have the faces of/ animals.// Their eyes/ flash once in car headlights/ and are gone.// Their deaths are not elegant.// They have the faces of/  no-one.

lunes, agosto 20, 2018

John Ciardi / Líneas
















Yo no seguí exactamente un rumbo en la vida
pero la abeja me asombraba y la riqueza del viento
era casi creíble. Oyendo la risa de una urraca

al cruzar un pueblo fantasma en Wyoming, diciendo Hola
en Cambridge, comiendo queso junto al espumoso Rin,
asomándome al plexiglás sobre Tokio,

fui incapaz de construir una vida con todas
las existencias que perseguí. La abeja sin embargo
me asombraba, y no me preocupaba pedir

cuentas al viento. Sólo una vez, en Pompeya,
me sumí en un sueño que entendí,
y desperté para descubrir que no había perdido el rumbo.

John Ciardi (Boston, Estados Unidos, 1916-Edison, Estados Unidos, 1986), Person to Person, Rutgers University Press, New Brunswick, Nueva Jersey, 1964
Versión de Jonio González


LINES

I did not have exactly a way of life 
but the bee amazed me and the wind’s plenty 
was almost believable. Hearing a magpie laugh 

through a ghost town in Wyoming, saying Hello 
in Cambridge, eating cheese by the frothy Rhine, 
leaning from plexiglass over Tokyo, 

I was not able to make one life of all 
the presences I haunted. Still the bee 
amazed me, and I did not care to call 

accounts from the wind. Once only, at Pompeii, 
I fell into a sleep I understood, 
and woke to find I had not lost my way.
---
Foto: Getty Images, "Author John Ciardi as He Appeared in the Atlantic Monthly" (detalle)

domingo, agosto 19, 2018

Gerardo Lewin / Isidoro Cañones contempla las ruinas de Mau Mau















De nada, Cachorra, nos valió creernos
un trazo inmortal en el papel.

Puntual, aquí está el día, el tedio,
la transfiguración de lo que amé
en grácil materia anonadada,
despojo inerte de sacras, magnas francachelas.

Hubo vastos, placenteros océanos,
inexplorados continentes desnudos,
nuestro jolgorio y gloria.

Hubo una guerra y los Cañones
construyeron la patria.

Una vez más, pido la cuenta.
Ya rancia, la manteca cayó.

Lo que tuvo que ser:
dios inclemente
o redentor demonio
me quita
lo bailado.

Gerardo Lewin (Buenos Aires, 1955)

Nombre impropio,
Deacá,
Buenos Aires, 2017









Otra Iglesia Es ImposibleDe-canta-sión - El Placard - Alpialdelapalabra - Op. Cit.

Foto: FB

sábado, agosto 18, 2018

Idea Vilariño / No hay por qué




No hay por qué odiar los tangos
ni el mar
ni las hormigas
no hay por qué abominar de la sonrisa
del sol
de los mandados
de los torpes cuidados de los hombres
no hay por qué estar asqueado de los diarios
de los informativos de la radio
de las concentraciones.
O hay por qué.
Hay.
Si habrá.
Vaya si habrá.
Sí. Pero.
Pero no hay qué.
Supongo.

Idea Vilariño (Montevideo, 1920-2009), Pobre mundo, Ediciones de la Banda Oriental, Montevideo, 1966
Envío de Jonio González

Literal - A Media Voz - HebdoLatino - Eterna Cadencia
---
Foto: El País

viernes, agosto 17, 2018

Wendell Berry / Cómo ser un poeta (para hacerme acordar)


i

Hacete de un lugar para sentarte.
Sentate. Quedate callado.
Tenés que depender del afecto,
la lectura, el conocimiento, la habilidad,
-más de cada una de lo que
vos tenés- la inspiración,
el trabajo, envejecer, la paciencia,
porque la paciencia une el tiempo
a la eternidad. Cualquiera de los lectores
a los que les gustan tus poemas,
duda de su juicio.


ii

Respirá con un aliento incondicional
el aire no acondicionado.
Rechazá el cableado eléctrico.
Comunicate despacio. Viví
una vida tridimensional;
mantenete lejos de las pantallas.
Mantenete lejos de cualquier cosa
que oscurezca el lugar en el que está.
No hay lugares no sagrados;
Solo existen los lugares sagrados
y los lugares profanados.


iii

Aceptá lo que viene del silencio.
Hacé lo mejor que puedas con eso.
De las palabras chiquitas que vienen
del silencio, como rezos rezados
y devueltos al que los reza,
hacé un poema que no moleste
al silencio del cual vino.

Wendell Berry (Port Royal, Kentucky, Estados Unidos, 1934), Poetry, Chicago, enero 2001
Versión de Noelia Torres

Ref.:
Poetry Foundation
Espacio Luke
The Atlantic

Foto: C Guy Mendes/Counterpoint Press/Boom California


How to Be a Poet
(to remind myself)

i   

Make a place to sit down.   
Sit down. Be quiet.   
You must depend upon   
affection, reading, knowledge,   
skill—more of each   
than you have—inspiration,   
work, growing older, patience,   
for patience joins time   
to eternity. Any readers   
who like your poems,   
doubt their judgment.   

ii   

Breathe with unconditional breath   
the unconditioned air.   
Shun electric wire.   
Communicate slowly. Live   
a three-dimensioned life;   
stay away from screens.   
Stay away from anything   
that obscures the place it is in.   
There are no unsacred places;   
there are only sacred places   
and desecrated places.   

iii   

Accept what comes from silence.   
Make the best you can of it.   
Of the little words that come   
out of the silence, like prayers   
prayed back to the one who prays,   
make a poem that does not disturb   
the silence from which it came.

Poetry, enero 2001

jueves, agosto 16, 2018

Michelle Pérez-Lobo / Babel














Una tras otra
las letras, los sonidos;
la ce que huele a ka,
la vocal de boca abierta,
la ese constelada
y la a de los subsuelos;
todo
se derrumba.
(Todas
nuestras cosas
se derrumban.)

Cada miembro de la torre
se vuelve prescindible:
los objetos
blandos
como infantes no nacidos,
reflejo de nuestras almas
que poco a poco se fortificaban,
ahora se despeñan,
babélicos,
tras el cobarde golpe del no.
Caen los naipes
por la imprudencia del viento;
los espejos amorosos
magnifican el estruendo.

Se desmorona
la recién nacida
guarida de nuestras cosas.
Una por una besan el suelo
antes de romperse:       
crrrrack (bastardilla)
el libro que toca el piso y lo acaricia
antes de morir,
como yo
abierta en tu pecho
esa repentina noche última
-la lengua sobre la tierra,
destrozada-.

Hoy el mundo asiste
a la caída
estrepitosa
de las letras
de tu nombre.

Michelle Pérez-Lobo (Ciudad de México, 1990), Periódico de Poesía, n° 109, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), mayo 2018

Tercera Vía - Luvina - Poetas Siglo XXI - Notimex

---
Foto: Tercera Vía /14/01/2018

miércoles, agosto 15, 2018

John Berryman / Dream Song 233. Cantatrice












Malentendido, malentendido, malentendido.
¿Estamos colocados aquí en medio de otra cosa?
A veces me lo pregunto.
Antes del relámpago, esta tarde, vino el trueno:
el mundo natural tiene sentido: los gatos odian el agua
y aman a los peces.

Peces, plancton, el radar de los murciélagos, el sentido de los peces
que se deslizan desde la costa de Sudamérica
y ponen rumbo a Gibraltar.
¿Cómo hacen para saber que está allí? Lo llamamos "instinto",
por el cual soñamos que sabemos lo que es el instinto.
como un malentendido.

Una vez perdí el juicio por una tierna muchacha y nos sonreímos
y nos casamos, tuvimos hijos. Nunca recogimos de verdad
un ala ardiente.
Henry rodaballo. ¿Cuál es el nombre de ese pez?
Mucho mejor organizado que nosotros, oh.
¡Canta ese nombre para mí, hechicero, cántalo!

John Berryman (McAlester, Estados Unidos, 1914-Mineápolis, Estados Unidos, 1972), Selected Poems 1938-1968, Faber and Faber, Boston, 1972
Traducción de Jonio González

Ref.:
Poetry Foundation
The Irish Times
Paris Review
The New Yorker
Buenos Aires Poetry
Poetas Siglo XXI
Arcadia

Foto: The Irish Times


DREAM SONG 233

CANTATRICE

Misunderstanding. Misunderstanding, misunderstanding.
Are we stationed here among another thing?
Sometimes I wonder.
After the lightning, this afternoon, came thunder:
the natural world makes sense: cats hate water
and love fish.

Fish, plankton, bats’ radar, the sense of fish
who glide up the coast of South America
and head for Gibraltar.
How do they know it’s there? We call this instinct
by which we dream we know what instinct is,
like misunderstanding.

I was soft on a green girl once and we smiled across
and married, childed. Never did we truly take in
one burning wing.
Henry flounders. What is the name of that fish?
So better organized than we are oh.
Sing to me that name, enchater, sing!

martes, agosto 14, 2018

Laura Wittner / Dos poemas
















Hacen vibrar la voz a las 6

Incluso en la tormenta
incluso en este amanecer oscuro
los obreros de la construcción vecina
bromean a los gritos.
Hace dos años que son existencias
meramente sonoras. Ahora
el edificio que hicieron surgir
llega hasta mi balcón: a las risas
se les suman los cuerpos.
Ya sospechaba yo
que no podían ser puro sonido
quienes trenzaban semejante materia. 


Interrumpen la charla para hacer algo urgente

En la parte de arriba del mundo
están las amigas emigradas:
heroínas románticas
aventureras con gorro de piel
mujeres físicamente poderosas
que cuando llega navidad
mi cumpleaños, los actos escolares
en lugar de adormecerse de calor
salen a la puerta de sus casas
–el rostro agudo de la decisión
los puños prontos–
nada más y nada menos
que a palear nieve.

Laura Wittner (Buenos Aires, 1967), Periódico de Poesía, n° 109, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), mayo 2018

Ref.:
Op. Cit.
La Primera Piedra
Eterna Cadencia
Espacio Murena
Emma Gunst
Página 12

Foto: FB

lunes, agosto 13, 2018

Juan Antonio Masoliver / Dos poemas



















Un niño en el pecho de su madre
le roba el pecho al amante
que lo tuvo en sus ojos, en sus manos
y en su boca. Nada duele tanto
como la ausencia de lo robado.
¿Qué saben los niños
de la magia de la teta?
¿Qué saben del amor?
¡Ah, si supieran quiénes somos
desde el nacimiento!
A nadie robaríamos un seno
que no fue nuestro antes de nacer.


*

La quise un Viernes Santo
que era día de abstinencia
y no me quiso querer.
Pasé la noche a la intemperie
enfermo de lujuria. Al amanecer
del Sábado de Gloria
llamó a mi puerta y me deslumbró
su radiante desnudez,
como dicen que fue radiante
la resurrección del Nazareno.

Juan Antonio Masoliver (Barcelona, España, 1939), Periódico de Poesía, n° 110, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), junio-julio 2018

domingo, agosto 12, 2018

Alejandro Schmidt / Qué será lo que se quema















las ideas de la filosofía
las ideas de la antropología estructural
no son funcionales para la poesía

qué será lo que  se quema

siento que desaparezco

¿puede la vida enseñarnos algo?
qué dice la pureza del corazón

qué dicen los viajes
las pasiones

te mojes o no
el museo nacional de la ausencia
la cooperación general de la soledad
llegan con la lluvia

los sentimientos familiares
las coartadas médicas
resultan

igual a
la tristeza…
igual al honor de una noche…

la muerte esconde
su animal desconocido

único rulo del espacio
la personería jurídica
del existir.

Alejandro Schmidt (Villa María, Argentina, 1955-Córdoba, Argentina, 2021), Romanticismo y Verdad, 27 de febrero de 2018

sábado, agosto 11, 2018

Alberto Cisnero / El movimiento de los remos produce...

el movimiento de los remos produce
temblores en las totoras de la orilla.
adónde se fueron aquellos tiempos,
todos aquellos años, la luz de un candil,
una paz lejana, el consuelo de una estrella,
tan distantes de mí, vengan a mí conjuro,
en leve aureola, todos mis lises lleven
en su fuerza. mientras impactan.
mientras se destruyen, se queman,
se desechan.

Alberto Cisnero (La Matanza, Argentina, 1975), Media hora con el autor, inédito





viernes, agosto 10, 2018

Charlotte Mew / Tiraron los árboles




   [Otro ángel clamó a gran voz]
   diciendo: No hagáis daño a la
   tierra, ni al mar, ni a los árboles…
   (Apocalipsis)

Están cortando los enormes árboles donde terminan los jardines.
Durante días hubo un rechinar de sierras, un silbido de ramas al caer,
un desplome de troncos, un crujido de ramas pisoteadas
con los "ay" y los "uy", con la charla ruidosa y las risas ruidosas de
los hombres, por encima de todo.
Recuerdo que una noche de primavera, hace mucho tiempo,
ante una reja, luego de bajarme de un carro, me encontré una gran rata
muerta       en el lodo de la entrada.
Recuerdo haber pensado que una rata, viva o muerta, había sido dejada de
la       mano de Dios,
pero que en mayo, al menos, hasta una rata debería estar viva.
El trabajo de toda la semana casi está listo. Falta aquella rama
  en el tronco amarrado, en esa lluvia delicada y gris,
        verde y alta,
        a solas sobre el cielo.
            (¡Y derribada ahora!)
        Salvo eso,
        de no ser por la rata vieja y muerta
que alguna vez, por un momento, consiguió deshacer la primavera, jamás
habría pensado en ello nuevamente.
La primavera no está deshecha hoy por un momento;
estos solían ser árboles enormes, ella estaba en sus troncos y raíces.
Cuando los hombres, con sus "ay" y "uy", se hayan llevado toda la gracia
susurrante,
para mí, media primavera se habrá ido con ellos.
Ahora se está yendo, y han golpeado mi corazón como los corazones de los
       plátanos;
ha latido mitad de mi vida con ellos, al sol, bajo las lluvias,
       en el viento de marzo, en la brisa de mayo,
en los violentos ventarrones que hasta ellos llegaron sobre los techos de los
       grandes mares.
     Tan sólo hubo una lluvia sutil mientras morían;
debieron escuchar los gorriones en vuelo,
las pequeñas criaturas reptantes en la tierra ahí donde yacían.
        Pero el día entero oí clamar a un ángel:
        "No lastimen los árboles".

[Collected Poems and Prose, 1981]

Charlotte Mew (Londres, 1869-1928), "Dos poemas de Charlotte Mew", Letras Libres, México, 15 de junio de 2018
Versión de Hernán Bravo Varela

Otros poemas en
Poetry FoundationMy Poetic Side

Foto: Charlotte Mew a los 26 años My Poetic Side


The trees are down

   —and he cried with a loud voice: Hurt not
   the earth, neither the sea, nor the trees—
   (Revelation)

They are cutting down the great plane-trees at the end of the gardens.
For days there has been the grate of the saw, the swish of the branches as
they    fall,
The crash of the trunks, the rustle of trodden leaves,
With the ‘Whoops’ and the ‘Whoas,’ the loud common talk, the loud
common laughs of the men, above it all.
I remember one evening of a long past Spring
Turning in at a gate, getting out of a cart, and finding a large dead rat in
the      mud of the drive.
I remember thinking: alive or dead, a rat was a god-forsaken thing,
But at least, in May, that even a rat should be alive.
The week’s work here is as good as done. There is just one bough
   On the roped bole, in the fine grey rain,
             Green and high
             And lonely against the sky.
                   (Down now!—)
             And but for that,   
             If an old dead rat
Did once, for a moment, unmake the Spring, I might never have thought of
him again.
It is not for a moment the Spring is unmade to-day;
These were great trees, it was in them from root to stem:
When the men with the ‘Whoops’ and the ‘Whoas’ have carted the whole of
the whispering loveliness away
Half the Spring, for me, will have gone with them.
It is going now, and my heart has been struck with the hearts of the planes;
Half my life it has beat with these, in the sun, in the rains,   
             In the March wind, the May breeze,
In the great gales that came over to them across the roofs from the great
seas.
             There was only a quiet rain when they were dying;
             They must have heard the sparrows flying,   
And the small creeping creatures in the earth where they were lying—
             But I, all day, I heard an angel crying:
             ‘Hurt not the trees.’

-- Poetry Foundation, Collected Poems and Prose, Manchester, England: Carcanet Press Ltd., 1981

jueves, agosto 09, 2018

William Carlos Williams / Sobre un llamativo papel de empapelar















El fondo verde azul
está rayado con plateadas líneas
para signficar que el sol brilla

Y sobre este océano moral
de hierbas o sueños yacen flores
o canastos de deseos

El cielo sabe qué son
entre las cerúleas formas
por lo común redondas

Rosa mate y tridentadas
hojas de oro
tres, tres y tres

Tres rosas y tres vástagos
la canasta flotando
sostenida en los cuernos del azul

Repetido hasta el techo
hasta las ventanas
donde el día

sopla en
las ondeadas cortinas
para el sonido de la lluvia

William Carlos Williams (Rutherford, Estados Unidos, 1883-1963), Alberto Girri, Versiones, Corregidor, Buenos Aires, 1974 [no bilingüe]

Op. Cit.De Sibilas y Pitias - El Placard  - Zaidenwerg - Alpialdelapalabra - La Biblioteca de Marcelo Leites


On Gay Wallpaper

The green-blue ground
is ruled with silver lines
to say the sun is shining

And on this moral sea
of grass or dreams lie flowers
or baskets of desires

Heaven knows what they are
between cerulean shapes
laid regularly round

Mat roses and tridentate
leaves of gold
threes, threes and threes

Three roses and three stems
the basket floating
standing in the horns of blue

Repeating to the ceiling
to the windows
where the day

Blows in
the scalloped curtains to
the sound of rain

2018 © Poeticous. All Rights Reserved

Imagen: Lisa Larsen/Life/Getty/El Mundo

miércoles, agosto 08, 2018

Robert Lowell / Navegando hacia casa desde Rapallo



Tu enfermera sólo sabía hablar italiano,
pero luego de veinte minutos pude imaginarme la semana final
y las lágrimas corrieron por mis mejillas...

Cuando me emabarqué en Italia con el cuerpo de mi madre
toda la costa del Golfo de Génova
estallaba en una vehemente flor.
Los locos amarillos y azulados trineos acuáticos
barrenando como martinetes
en la estela burbujeante spumante de nuestro barco,
recordaban los estrepitosos colores de mi Ford.
Mi madre viajaba en primera clase en la bodega:
su ataúd Risorgimento, negro y oro,
era como el de Napoleón en los Inválidos...

Mientras los pasajeros se tostaban
en el Mediterráneo, en las sillas de cubierta,
nuestro cementerio familiar en Dunbarton
se extendía debajo de las Montañas Blancas
con un tiempo bajo cero.
El suelo del cementerio se estaba convirtiendo en piedra,
tantas de sus muertes habían ocurrido en pleno invierno.
Sombríos y hoscos entre las cegadoras vestiscas,
su negro arroyo y los troncos de los abetos estaban lisos
   como mástiles.
Una cerca de medias lanzas de hierro
bordeaba de negro sus lápidas de pizarra, casi todas
   coloniales.

La única alma "antihistórica" que vino a parar allí
era mi padre, ahora enterrado debajo de su reciente
lonja de mármol de vetas negras sin desgastar.
Aun el latín de su divisa de Lowell:
Occasionem cognosce,
parecía demasiado práctico y agresivo allí,
donde el quemante frío iluminaba
las inscripciones labradas de los parientes de mi madre;
veinte o treinta Winslows y Starks.
La escarcha les había otorgado a sus nombres un borde de
   diamante...

En el grandilocuente rótulo sobre el féretro de mi madre,
Lowell había sido escrito erróneamente LOVEL.
El cadáver
estaba envuelto como un panetone en papel de estaño italiano.

Robert Lowell (Boston, Estados Unidos, 1917-Nueva York, Estados Unidos, 1977), Alberto Girri, Versiones, Corregidor, Buenos Aires, 1974

Poetry Foundation - El Cultural - Página 12 - Literatura y Traducciones


Sailing Home from Rapallo

[February 1954]

Your nurse could only speak Italian,
but after twenty minutes I could imagine your final week,   
and tears ran down my cheeks....

When I embarked from Italy with my Mother’s body,   
the whole shoreline of the Golfo di Genova 
was breaking into fiery flower.
The crazy yellow and azure sea-sleds   
blasting like jack-hammers across
the spumante-bubbling wake of our liner,   
recalled the clashing colors of my Ford.   
Mother traveled first-class in the hold;   
her Risorgimento black and gold casket   
was like Napoleon’s at the Invalides....

While the passengers were tanning   
on the Mediterranean in deck-chairs,   
our family cemetery in Dunbarton   
lay under the White Mountains
in the sub-zero weather.
The graveyard’s soil was changing to stone—
so many of its deaths had been midwinter.   
Dour and dark against the blinding snowdrifts,
its black brook and fir trunks were as smooth as masts.
A fence of iron spear-hafts
black-bordered its mostly Colonial grave-slates.   
The only “unhistoric” soul to come here   
was Father, now buried beneath his recent   
unweathered pink-veined slice of marble.   
Even the Latin of his Lowell motto:   
Occasionem cognosce
seemed too businesslike and pushing here,   
where the burning cold illuminated
the hewn inscriptions of Mother’s relatives:   
twenty or thirty Winslows and Starks.
Frost had given their names a diamond edge....

In the grandiloquent lettering on Mother’s coffin,   
Lowell had been misspelled LOVEL.
The corpse
was wrapped like panettone in Italian tinfoil.

Poetry Foundation

Robert Lowell, “Sailing Home from Rapallo” from Selected Poems. Copyright © 1976 by Robert Lowell. Used by permission of Farrar, Straus & Giroux, LLC, http://us.macmillan.com/fsg. All rights reserved.
---
Imagen: Steve Schapiro/Corbis/Getty/The New Yorker

martes, agosto 07, 2018

Alberto Muñoz / Tres poemas















Mi padre está sentado al borde de mi cama

Mi padre está sentado al borde de mi cama, quizás para aliviarme de la fiebre. Está desnudo, blanco y desnudo.
-Tu madre anduvo por aquí?
-No, hace mucho tiempo que no la veo…
-Pensé que quizás, como estás enfermo…la estoy buscando.
-Puede que ande por el campo…
-Estuve por Trenque Lauquen, Tres Lomas…no anda por ahí.
-Quizás no quiera encontrarse con vos…
-Bah, aquí se olvida todo, no hay resquemores, no queda nada de lo vivido. Te voy a pedir un favor, el último, podes escribirme en la espalda con un marcador grueso: TE ESTOY BUSCANDO AMELIA


Como aquél que, regresando de un viaje largo en ómnibus, advierte 

Como aquél que, regresando de un viaje largo en ómnibus, advierte: que el cuello de su camisa está raído, que el chofer cabecea, que afuera hay relámpagos en el cielo insumiso; que las medias son hipotéticas y los pies noches frías leyendo a Turgueniev. Que su mujer lo ha dejado de amar hace demasiado tiempo, que en la última manifestación perdió los anteojos, que el hígado está graso, que de un oído escucha un folclore raro; que por debajo de los párpados proyectan películas de Bergman.

Como aquél que, regresando de un viaje largo en ómnibus, advierte: que su mejor amigo se hizo comer por un escualo cuando paseaba en catamarán a su familia; que el chofer cabecea; que su celular quedó en Rosario entre las nalgas de una hoguera senegalesa.

Como aquél que, regresando, advierte: que el cárter pierde aceite y el chofer inclina peligrosamente la cabeza hacia la ventanilla izquierda; que la luz que viene de frente es el botón de nácar del corpiño de la senegalesa, que su mujer lo ha dejado de amar hace demasiado tiempo, que perdió el hígado; que uno de los relámpagos acaba de arrancarle la cabeza al chofer, y que el ómnibus dando tumbos en la autopista remonta vuelo buscando, buscando, por el aire buscando, la boca del escualo.


Creo en los fantasmas que hablan en castellano

Creo en los fantasmas que hablan castellano no en los otros, escoceses, irlandeses, que abren la comida negra de sus mentes fosfóricas pidiendo camisolas de frisa, escarpines para sus críos. Guay de temerle a las cosas que vuelan por el aire! o a las ventanas que en su servidumbre se dejan abrir y cerrar con violencia!
Los fantasmas son domingos desmoronados, guardianes que no se afeitan, remordimientos.

Conviene ante la presencia de un fantasma hacerse el muertito, levantar un polvo overo, y aparecerse como un diccionario de la Real Academia. Que sientan los invasores que no se les teme a las palabras! que fantasma en castellano, quiere decir: muerto familiar.

Alberto Muñoz (Buenos Aires, 1951), Tres noches y dos huéspedes (editará En Danza)

El Otro,Festival de Poesía de Buenos Aires,El Infinito Viajar

lunes, agosto 06, 2018

E. E. Cummings / 10
















maggie y milly y molly y may
bajaron a la playa (a jugar un día)

y maggie descubrió una caracola que cantaba
tan dulcemente que dejó de acordarse de sus problemas, y

milly se hizo amiga de una estrella varada
cuyos rayos cinco lánguidos dedos eran;

y a molly la persiguió una cosa horrible
que corría de lado mientras hacía pompas: y

may llegó a casa con una piedra lisa y redonda
tan pequeña como un mundo y tan grande como sola.

Pues perdamos lo que perdamos (como un tú o un yo)
siempre es a nosotros mismos lo que encontramos en el mar

E. E. Cummings (Cambridge, Estados Unidos, 1894-North Conway, Estados Unidos, 1962), 95 Poems, Harcourt, Brace, Nueva York, 1958
Versión de Jonio González


Foto: Cultura Colectiva


10

maggie and milly and molly and may 
went down to the beach(to play one day)

and maggie discovered a shell that sang 
so sweetly she couldn’t remember her troubles,and

milly befriended a stranded star
whose rays five languid fingers were;

and molly was chased by a horrible thing 
which raced sideways while blowing bubbles:and

may came home with a smooth round stone 
as small as a world and as large as alone.

For whatever we lose(like a you or a me) 
it’s always ourselves we find in the sea

sábado, agosto 04, 2018

Linda Pastan / Los cosacos














Para los judíos, los cosacos siempre están viniendo.
Por consiguiente, pienso que la mancha que tengo en el brazo
es un melanoma. Por eso celebro
el Año Nuevo calculando
mi muerte anual.

Mi madre, cuando se estaba muriendo,
hablaba con quienes la visitaban de libros
y viajes, mostrándose serena
como una forma de educación, aunque
yo podía distinguir la diferencia.

Pero cuando te veía planear
una vida que sabías
que nunca tendrías, no podía explicarme
tu sonrisa sincera ante
la catástrofe. ¿Estaba la negación

relacionada con la aceptación? O se trataba
de generaciones de ser ingleses
al modo de la Lucy de Brontë en Villette
viviendo como si ningún fuego rugiera
bajo su vestido pardo.

Yo quería vivir de la manera en que tú lo hiciste
preparándome para la hambruna del próximo año con vino
y música y un banquete de diez platos.
Pero escucha: eso es ruido de cascos
en el helado aire del otoño.

Linda Pastan (Nueva York, Estados Unidos, 1932), The Last Uncle, W. W. Norton & Company, Nueva York,  2002
Versión de Jonio González

Foto: Me, Senescent


THE COSSACKS

For Jews, the Cossacks are always coming.
Therefore I think the sun spot on my arm
is melanoma. Therefore I celebrate
New Year’s Eve by counting
my annual dead. 

My mother, when she was dying,
spoke to her visitors of books
and travel, displaying serenity
as a form of manners, though
I could tell the difference. 

But when I watched you planning
for a life you knew
you’d never have, I couldn’t explain
your genuine smile in the face
of disaster. Was it denial 

laced with acceptance? Or was it
generations of being English—
Brontë‘s Lucy in Villette
living as if no fire raged
beneath her dun-colored dress. 

I want to live the way you did,
preparing for next year’s famine with wine
and music as if it were a ten-course banquet
But listen: those are hoofbeats
on the frosty autumn air.

viernes, agosto 03, 2018

Eduardo Mileo / De "Extracción del agua de la niebla"
















Giuseppe Arcimboldo (h 1527-1593)

Toda estética naturalista
pierde
contra la naturaleza.
Es necesario ironizar;
no caer en la pura
verdad.

Llueve
sobre la huerta;
la lluvia
lava los colores.
Esos seres brillantes
son formas
para morder.

Ésa es la gran ironía:
si el arte no da de comer,
habrá que hacer un arte
comestible.

El verano (1573)

La cabeza, cubierta por un pelo florecido de perejil, cerezas, higos, algunas uvas moras. El rostro está surcado de tomate, ajo, pera, durazno como pómulo. La nariz es un pepino o calabacín. Del cuello de su traje sobresalen espigas de trigo a manera de gola. Un alcaucil semeja una exagerada flor para el ojal. El Verano sonríe, consciente de su abundancia.

*

Joseph Mallord William Turner (1775-1851)

Miro la espuma
con que mi padre afeita a sus clientes,
los delgados
hilos de sangre que la surcan,
y pienso en los crepúsculos
cargados de presagios en el puerto.
Sueño que estoy
atado al mástil de un velero
en medio de la tormenta,
El estrépito no me deja
oír a mi padre llamándome.
Lo veo gesticular en la peluquería
pero me dejo llevar
por una música de olas.
Sé que la tormenta pasará.
Sé que los sueños terminan.
En la espuma de afeitar
que mi padre dejó en la bacinilla
ya se disuelven los últimos
recuerdos.

Tormenta de nieve. Vapor saliendo de la bocana de un puerto (1842)

Es un torbellino, un huracán que no encuentra su elemento preciso. Espirales cenicientas que envuelven una silueta oscura, que parece un barco. En esa confusión triunfa la imagen. No se distingue el mar del cielo pero se vislumbra un mar y se sospecha un cielo. No se define el navío que soporta la tormenta, pero se entiende que debe haber allí una nave que la enfrente. ¿En qué consiste entonces la sensación de victoria? En que el pintor ha dado con su propia borrasca: su tormenta viva.

Eduardo Mileo (Buenos Aires, 1953)

Extracción del agua de la niebla,
En Danza,
Buenos Aires, 2018










Ref.:
El Otro
Blog del Amasijo
Eurasia
Letralia
Clarín

Foto: El Otro

jueves, agosto 02, 2018

Marcelo Ajubita / De "Escritos del aviador Lanzapedone"




















Postal Nº 5      
Tarde de Invierno

Música de viento y lejanas campanas
 como un órgano hundido en el océano
tras la ventanita seca de frío
se oyen pájaros y gatos mudos
bajo un techo de plomo sin electricidad
y el césped del camposanto repleto de alhajas.


Postal Nº 6

 Allí estaba.                                       
 sentado fumando sobre la mecedora
esperando                       la próxima catástrofe

como un Buda peruano imperfecto.


Postal Nº 12

En la siesta abrumadora
 entre alfalfa y serpientes
mirando el espejismo en la lejanía
intenta descifrar un secreto

          escrito en vapor
          entre los silencios del ataque de las chicharras.

Por años
       en el polvoriento cruce ferroviario.

Marcelo Ajubita (Venado Tuerto, Argentina, 1958)

Escritos del aviador Lanzapedone
Barnacle,
Buenos Aires, 2018







miércoles, agosto 01, 2018

Alexis Romero / Tres poemas















Con respecto a Anne Carson

También es indispensable liberarse
De la rutina oculta en cada afecto
en tal caso mirarnos sin contiendas

no le temas a los huecos que ni la ciencia explica
sino al tiempo que perdimos y los creó

Rompiste las tazas y suspendieron el brindis
Obviedades sociales dicen los manuales

Debemos ser agradecidos
Ya nada estallará como un brote pandémico
Donde aún quede el filo de la inocencia


Los pegones

Los pegones avistan mi mano segura
Apenas la levanto
De inmediato se rozan y uno sale
Brusco de vuelo de esa colmena fabricada en una pared
Decorada en lo alto con alambre de púas y electricidad

Un cartel avisa que esta vida es un miedo
Que podría disiparse con alambres

Los pegones no ven con prudencia

La mano de la artrosis
Nos acaricia e implora
Un brindis por el viaje postergado

[inéditos]


Reiteración 

a diferencia de las aves
tengo escasas técnicas para vivir

verbigracia
no puedo emigrar en manada

apenas me mudo

y esto es asfixia
no consagración

La respuesta de los techos, Caracas, 2008

Alexis Romero (San Félix, Venezuela, 1966)

El Estímulo - Sala de Espera - Hable Conmigo - El Ucabista - Con-Fabulación - Las voces de la Hidra. - La poesía venezolana de los años 90

Foto: Dagne Cobo Buschbeck/El Estímulo