domingo, septiembre 10, 2017

Adrienne Rich / Deportaciones















Ya ha ocurrido mientras todavía
buscábamos  patrones  Voltear  la cabeza
hacia una gran ventana horizontal con vista a la ciudad
para ver gente ocupada
vecinos, vendedores, paramédicos
apurados en sus porches, sus puestos de tomate
sus argumentos auto-mecánicos
y niños de patios de escuela
Hay muchos más transportados que ocupados
a esta altura de todos modos

Entonces: sueños recortados: nuestra casa:
cuatro hombres atraviesan la puerta abierta
Uno en algodón liviano de verano y corbata de seda
Uno en ropa de trabajo oscurecida con sangre
Uno con camisa abierta, un delgado
collar de cuerda con broche de plata en su cuello
Uno en shorts cortos con el ombligo al aire

Y han venido por nosotros, dos de nosotros y cuatro de ellos
y creo que tal vez todavía son humanos
y les pregunto ¿Cuándo creen que comenzó todo esto?
como si intentara distraerlos de su propósito
como si intentara  apelar a un vínculo común
como si uno de ellos fuera tú
como si estuviera practicando para algo
por venir

Adrienne Rich (Baltimore, Estados Unidos, 1929 –Santa Cruz, Estados Unidos, 2012), Dark Fields of the Republic, Poems 1991-1995, W.W. Norton, Nueva York, 1995
Versión © Silvia Camerotto



Deportations

It’s happened already while we were still
searching for patterns A turn of the head
toward a long horizontal window overlooking the city
to see people being taken
neighbors, vendors, paramedicals
hurried from their porches, their tomato stalls
their auto-mechanic arguments
and children from schoolyards
There are far more of the takers-away than the taken
at this point anyway

Then: dream-cut: our house:
four men walk through the unlatched door
One in light summer wool and silken tie
One in work clothes browned with blood
One with open shirt, a thin
thong necklace hasped with silver around his neck
One in shorts naked up from the navel

And they have come for us, two of us and four of them
and I think, perhaps they are still human
and I ask them When do you think this all began?
as if trying to distract them from their purpose
as if trying to appeal to a common bond
as if one of them might be you
as if I were practicing for something
yet to come
---

sábado, septiembre 09, 2017

Javier Galarza / leyenda li po





















intenta asir el reflejo
de la luna en el agua:
morirá ahogado.
cosas que ocurren
cuando no hay lugar
para la metáfora.
(por qué Eco favorece
al enamorado de sí mismo?)


Leyendas diferentes de dos muertes: las del poeta li po y la de narciso


de Refracción [2012]

Javier Galarza (Buenos Aires, 1968-2022), Periódico de Poesía N° 101, Universidad Autónoma de México (UNAM), julio-agosto 2017

act. 2022

viernes, septiembre 08, 2017

Carlos López Beltrán / Hombre con traje a cuadros




Arrancó el cuadro de la pared
Y lo tiró por la ventana
Los viandantes hicieron un cuadro
Roto alrededor del hecho
Él bajó con su brocha y su
Lata de cal y trazó el perímetro
Gordo y cuadrado que los contenía
La policía acordonó el área con un listón
Listado y ya niguno pudo escapar
Luego llovió y llovió y se encharcó la cuadra
(Todo esto en blanco y negro y los cuadritos brincando)
Los periodistas no alcanzaron
A documentar el cuadro
Y confiaron en rumores y vestigios
Tras trece estaciones un erudito
Acomodó el relato en un recuadro
No supo dónde cabía el pedacito
En que un transeúnte trajeado
Le murmuraba a otro
Eso que está haciendo él
Lo estoy soñando yo.

Carlos López Beltrán (Minatitlán, México, 1957), Hembras desarboladas y otros hombres fuera de lugar, Universidad del Claustro de Sor Juana y Ediciones Sin Nombre, Ciudad de México, 2014

jueves, septiembre 07, 2017

Peter Huchel / Bajo la constelación de Hércules

















Un espacio
no mayor
que el círculo que por la tarde en el cielo
traza el halcón.

Un muro
cortado ásperamente, gangrenoso
de moho rojizo.
Un golpe de campana
que sobre el agua resplandeciente
trae el humo
de los olivos.
Fuego
alimentado con trigo
y hojas húmedas,
atravesado por voces
que no conoces.

Doblegado ya por la noche
entre helados crujidos
arrastra Hércules
la cadena de las estrellas
hacia el cielo del norte.

[Gezählte Tage, 1972]

Peter Huchel (Lichterfelde, hoy Berlín, 1903-Staufen, Alemania, 1981), "Reseñas y notas bibliográficas", Nova Tellus, Vol. 17, 1, Universidad Autónoma de México (UNAM), 1999

Versión de Luis Arturo Guichard en la reseña sobre Unterm Sternbild des Hercules. Antikes in der Lyrik der Gegenwart, Insel Verlag, Frankfurt am Main, 1996
Envío de Jonio González


Untern Sternbil de Hercules

Eine Ortschaft
nich gröber
als der Kreis,
den Abends am Himmel
der Bussard zieht.

Eine Mauer,
rauch behauen, brandig
von rötlichen Moos.
Ein Glockenton,
der über schimmernde Wasser
den Rauch
der Oliven trägt.
Feuer,
von Halmen genährt
und nassem Laub,
durchveht von Stimmen,
die du nicht kennst.

Schon in die Nacht gebeugt,
ins eisige Geschirr,
schleppt Hercules
die Kettenegge der Sterne
den nördlichen Himmel hinauf.

miércoles, septiembre 06, 2017

John Ashbery / El interés del amor













Podemos verlo venir desde siempre,
entonces simplemente estaba aquí, paralelamente
a la caminata del día. Para entonces éramos nosotros
quienes habíamos desaparecido, en el túnel de un libro.

Levantándonos tarde a la noche, nos uníamos a la corriente
de las noticias de mañana. ¿Por qué no? A diferencia
de otros, no tenemos nada que reclamar
o que pedir prestado. Somos sólo trozos de una geometría sólida:

cilindros o romboides. Una cierta satisfacción
nos ha sido concedida. Claro, seguimos volviendo
por más, eso es parte del aspecto “humano”
de la procesión. Y hay regiones más oscuras

escritas en lápiz, que deberíamos explorar alguna vez.
Por ahora es suficiente que este día haya terminado.
Trajo su carga de frescura, la dejó caer
y se fue. En cuanto a nosotros, todavía estamos aquí, ¿no?

John Ashbery (Rochester, Estados Unidos, 1927-Hudson, Estados Unidos, 2017), From Where Shall I Wonder, HarperCollins, Nueva York, 2005
Versión © Silvia Camerotto

Foto: Ashbery AP/LA Vanguardia


The Love Interest

We could see it coming from forever,
then it was simply here, parallel
to the day’s walking. By then it was we
who had disappeared, into the tunnel of a book.

Rising late at night, we join the current
of tomorrow’s news. Why not? Unlike
some others, we haven’t anything to ask for
or borrow. We’re just pieces of solid geometry:

cylinders or rhomboids. A certain satisfaction
has been granted us. Sure, we keep coming back
for more—that’s part of the “human” aspect
of the parade. And there are darker regions

penciled in, that we should explore some time.
For now it’s enough that this day is over.
It brought its load of freshness, dropped it off
and left. As for us, we’re still here, aren’t we?

martes, septiembre 05, 2017

John Ashbery / Dos sonetos














1. Dido

Los productos para el cuerpo se vuelven
Fatales para él. Nuestra saliva
Nos va a matar, pero nosotros
Morimos por nuestro calor.
Aunque diga las cosas que deseo decir
son innecesarias, su propia llama las concibe.
Así que estoy engañado de perfección.

La botellas de yodo están sentadas en el pasillo
Y saliendo al jardín donde se metió el descapotable
El damasco y las nubes púrpuras eran
Y nuestra sangre fluyó por la rejilla
De la embajada color crema.
Dentro tenían un disco de The St. Louis Blues.


2. El idiota

¡Ah, cómo este mundo malhumorado, despreocupado
Ignorante de mí es! Aquellas piedras, aquellos hogares
No conocen el tacto de mi carne, ni hay un árbol
Cuya sombra me haya reconocido como su amigo.
Estuve vagando por el ancho mundo.
Ningún hombre que haya conocido, ninguna bestia amigable
Ha venido y puesto su hocico entre mis manos
Ninguna doncella le dio la bienvenida a mi cara con un beso.

Sin embargo una vez, cuando tomé el pasaje
Desde Gibraltar hasta Cape Horn
Me encontré con marineros amigables en el barco
Y mientras luchábamos por mantenerlo a flote
Las mismas olas parecían amigables, y el sonido
El rocío hizo como si golpeara el frente del barco.

John Ashbery (Rochester, Estados Unidos, 1927-Hudson, Estados Unidos, 2017), The Tennis Court Oath: A Book of Poems, Wesleyan University Press, Middletown, Conneticut, 1962
Versión de Noelia Torres

Fotos:
John Ashbery Eamonn McCabe/The Guardian
Allen Ginsberg, Ashbery y Marianne Moore, 1967 Jill Krement/New York Times


















1. Dido

The body's products become
Fatal to it. Our spit
Would kill us, but we
Die of our heat.
Though I say the things I wish to say
They are needless, their own flame conceives it.
So I am cheated of perfection.

The iodine bottle sat in the hall
And out over the park where crawled roadsters
The apricot and purple clouds were
And our blood flowed down the grating
Of the cream-colored embassy.
Inside it they had a record of "The St. Louis Blues."


2. The Idiot

O how this sullen, careless world
Ignorant of me is! Those rocks, those homes
Know not the touch of my flesh, nor is there one tree
Whose shade has known me for a friend.
I've wandered the wide world over.
No man I've known, no friendly beast
Has come and put its nose into my hands.
No maid has welcomed my face with a kiss.

Yet once, as I took passage
From Gibraltar to Cape Horn
I met some friendly mariners on the boat
And as we struggled to keep the ship from sinking
The very waves seemed friendly, and the sound
The spray made as it hit the front of the boat.

lunes, septiembre 04, 2017

Benito del Pliego / Tres poemas
















Wilmington, North Carolina

              (Allison Lipscomb)

Han pasado la mañana en Wrightville, Wilmington, North Carolina.
Pasean por la playa y sienten bajo sus pies fragmentos de concha marina. De entre los mayores recogen alguno, los que tienen formas suaves, pulidas por el agua.

La conversación refleja el acto, pero solo en apariencia (el vínculo es sentido difícil de tender). Solo caen en la cuenta de la emoción hundida al descubrir que hablaban de fragmentos, de la orilla a la que arriban pequeñas piezas del pasado.


SB1070

Se van a radicar, se van, se radican en Arizona, pero no tienen zona que avizorar. Se erizan y sin raíz se trizan, no se van a retirar, se van a izar, se van a reiterar.

Los radicales los ridiculizan, los radicales los quieren erradicar, los quieren capitalizar; pero ellos van, pero ellos van por Arizona, hacia Arizona, entre Arizona, aunque no haya zona en la que aterrizar.


La nieve:

—«Todo lo que cerca, lo que envuelve, es espacio donde el mundo toma la obsesiva forma de una idea, espejo que cubre de azogue abismal su reflejo.
Esta página de luz es también oscuridad sin límite.»

Benito del Pliego (Madrid, 1970), "US Latino Poets", selección de Xanath Caraza, Periódico de Poesía, N° 101, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), julio-agosto de 2017

domingo, septiembre 03, 2017

Armando Roa Vial / De Macbeth





















Versión I

¿Y por qué esa muerte tan inoportuna
que deja palabras a destiempo?
El porvenir una y otra vez
se arrastra vanamente de día en día
hasta medir la última sílaba del tiempo
y todos nuestros ayeres
sólo han iluminado el sendero de la muerte polvorienta.
Fuera de aquí, fugaz vela.
La vida es sólo una sombra vagabunda,
un pobre actor que suda su hora sobre el escenario
y luego desaparece sin ser oído; es una trama
narrada por un necio, llena de pompa y de fanfarrias,
que nada significa.

             (Desde "Macbeth", acto V, escena V)

Versión III

Y las sílabas del tiempo
se agolpan
desbarrancando la palabra hombre
en un grito ya sin aliento:
apenas polvo de pompas y fanfarrías
que un pobre actor
suda y suda
antes de que la representación sea
definitivamente cancelada.

Versión IV

Y la muerte, embajadora del miedo,
exhibía credenciales
ante la venia de los monarcas.
Sus atuendos eran solemnes
y su porte digno.
Y aunque se sabía truculenta
procuró una cierta compostura
que evitara malos entendidos
e invitara al elogio.
No por nada
era "el mausoleo sagrado
de tantos y tantos predecesores".
Pero sus palabras alarmaron el oído:
"los muertos eran menos escabrosos
que los vivos".

Versión VII

Palabras,
"objeciones a uno mismo",
sentimientos:
monasterio en ruinas
para una vida
que inicia
su lenta demolición.

Armando Roa Vial (Santiago de Chile, 1966), Shakesperean Blues, Uqbar Editores, Santiago de Chile, 2012

Ref.:
Club de Traductores Literarios de Buenos Aires
Insólitos


sábado, septiembre 02, 2017

William Carlos Williams / El descenso
















El descenso nos llama
          como nos llamó el ascenso
                   La memoria es como
un logro,
         una especie de renovación
             casi
una iniciación, nuevos espacios abiertos
                habitados por hordas
                y por tanto, no implica
nuevas especies –
         pues su movimiento
                se dirige hacia destinos nuevos
(aunque hayan sido abandonados)

Ninguna derrota se compone sólo de derrota – pues
el mundo que abre siempre es un lugar
            hasta entonces
                          insospechado. Un
mundo perdido,
             un mundo insospechado,
                         nos llama a nuevos lugares
y ninguna blancura (perdida) es tan blanca como
el recuerdo de la blancura

Con la tarde, el amor despierta
                aunque sus sombras
                   vivas por el brillo
del sol –
         somnolientas ahora se abandonen
                   al deseo
El amor sin sombras surge ahora
         comienza a despertar
           conforme la noche
avanza.

El descenso
          hecho de desesperanza
                 sin logros
cae en la cuenta
        del nuevo despertar:
                           que es el revés
de la desesperanza.
              Así, lo que no logramos,
lo negado al amor,
               lo que hemos perdido antes –
                      se hace descenso
sin fin, indestructible.

William Carlos Williams (Rutherford, Estados Unidos, 1883-1963), William Carlos Williams, prólogo, traducción y selección de Pura López Colomé, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Coordinación de Difusión Cultural, Ciudad de México, 2011

Ref.:
J. Bruce
New Directions


The descent 

The descent beckons
                as the ascent beckoned
                            Memory is a kind
of accomplishment
                a sort of renewal
                                even
an initiation, since the spaces it opens are new places
                inhabited by hordes
                            heretofore unrealized
of new kinds—
                since their movements
                            are toward new objectives
(even though formerly they were abandoned)

No defeat is made up entirely of defeat—since
the world it opens is always a place
                formerly
                            unsuspected. A
world lost
                a world unsuspected
                            beckons to new places
and no whiteness (lost) is so white as the memory
of whiteness

With evening, love wakens
                though its shadows
                            which are alive by reason
of the sun shining—
                grow sleepy now and drop away
                            from desire


Love without shadows stirs now
                beginning to awaken
                            as night
advances

The descent
                made up of despairs
                            and without accomplishment
realizes a new awakening:
                            which is a reversal
of despair
                For what we cannot accomplish, what
is denied to love
                what we have lost in the anticipation—
                            a descent follows
endless and indestructible  . 

-The Collected Poems: Vol. II, 1939-1962. Copyright © 1948, 1962 by William Carlos Williams. New Directions Publishing Corporation. All rights reserved.


viernes, septiembre 01, 2017

John Ashbery / En otro tiempo



















En realidad fue porque te detuviste,
pero no había necesidad,
el bosque no estaba demasiado oscuro, y aun así,
te detuviste y luego seguiste un poco
como para deshacerte de la idea de detenerse.
Para entonces el todo
se mezcló con la noche:
los autos descargaban clientes frente a los teatros
donde la luz aumentaba, luego se contraía
en pequeños rayos de luz. Luego escuchaba.

Una especie de triturada poesía suburbana encaja
en la descripción, y no es precisamente
eso. No había dinamismo,
y aun así las cosas ocurrían rápido.
La era de dibujos animados de mi infancia
se convirtió en colecciones impresas y mira:
¿Qué hay impreso en esta cosa?
¿Quién sabe en qué se convertirá?
Mientras tanto boquea como pez en la tanza.

Es sin duda un retrato engañoso
que podrías haber deseado, aun así todos
los aspectos más importantes están allí:
ahí te inclinas debajo de la catarata
como si leyeras pequeños signos
en el musgo y todo se reanimara
pero en silencio. No hay modo de transcribirlo.

John Ashbery (Rochester, Estados Unidos, 1927), "Hotel Lautréamont", 1992, Notes from the Air, Selected Later Poems, HarperCollins, New York, 2007
Versión © Silvia Camerotto

Foto: Ashbery (det.), 2010, David Shankbone


In another time

Actually it was because you stopped,
but there was no need to,
the forest wasn’t too dark, and yet,
you stopped and then went on a little way
as though to embarrass the idea of stopping.
By then the everything
was involved in night:
cars were discharching patrons in front of theaters
where light swelled, then contracted
into tiny slivers. Then listened.

A kind of powdered suburban poetry fits
the description, and isn’t
precisely it. There was no briskness,
yet things got quickly done.
The cartoon era of my early life
became the printed on this wing?
Who knows what it’s going to be?
Meanwhile it gasps like a fish on a line.

It is no doubt a slicker portrait
than you could have wished, yet all
the major aspects are present:
There you bent down under the waterfall
as though to read little signs
in the moss and it all came to life
but quietly. There is no way to transcribe it.

jueves, agosto 31, 2017

Ricardo Molinari / Dos poemas














De Hostería de la rosa y el clavel

I

No sé si cantando se seca el viento
o la voz pierde su humedad. Cuando pienses
que nadie entiende nada, y por qué vuelvo al sur;
y que hay personas que miran la poesía
como un tiempo perdido, igual que a una barga griega.
(Si ellos vieran la sombra debajo de un farol mutilándose
como una ballesta, y a cada uno de nosotros
en su lucha
por salvarse del odio.)

Mañana cuando vuelva el aire
a cernirse sobre las flores, sobre las altas paredes
que custodian el mundo,
y los ángeles regresen cansados a sus árboles;
cuando el horizonte cante debajo del cielo
y haya hombres que bailen alegres, juntando los brazos
     vertiginosos,
y las aves del mar se quejen y vuelen alrededor de los mástiles,
yo pensaré: oh, mi hogar del sur, al oeste de un gran río,
y gozaré memorias agradables. -Alguna vez,
el olvido correrá sobre el mar,
y mi tierra irá callada hacia la otra tierra sin esperanza,
y yo no sé si seré feliz.
Quien no haya oído nunca el viento lamentarse en el hielo,
no sabe lo que es el recuerdo. Yo tengo los labios
húmedos de mirar por una ventana.
El olvido debe ser igual a la pampa;
así como un paseo concluido o una cabellera
que ha quedado reposando sobre el polvo.
Una rama de naranjas tiene el día, su color,
para el que pierde el aliento:
¡quién me pintará a mí una rosa en la más densa y
     alta obscuridad!
Espada, fresnos, montes de agua, mi soledad es tan
     parecida al frío del cielo,
que ya no tengo sed. (Mañana podría cambiar todo:
     la gimnasia. Vivir.
¡Si uno pudiera vivir de nuevo un día pleno, sin personas!)
Yo tengo un gran deseo en la garganta
-nostalgia o viento-
clamor que se endurece: ser otro ser,
playa que no quiere ser mirada.
¡Víspera sin memoria,
luna sin agua!

(1933)

Mundos de la madrugada [1927-1991], Antología poética, Huerga y Fierro, Madrid, 2003



De "Homenaje"

Jorge M. Furt, Elegías

II

Ya se fueron los años y los esfuerzos. La vida abierta
     y pasada. Los cielos borrosos,
las flores. Los amigos. Ahora todo es menudo,
separado, como la imagen movediza de las pequeñas
     nubes en los ojos.

Pienso en él -apresurado- todo un día; quiero acomodar
     a la ausencia, el sentimiento, mi capacidad
para esta noticia despiadada e interminable.
Vino hacia las casas desde la ciudad, reacio al zarandeo,
     la asepsia, a las preguntas y la gente,
a sus cuartos antiguos, en los que a veces
se oye deslizar por las paredes una fina arenilla
     rumorosa que no se encuentra.
Todo lo habrá aguardado, ese mundo que toleraba,
tanto fantasma, pasos y presencias. Ruidos,
trotes y luces aparecidas.

Qué voluntad de llover este febrero, desde su cama
     oiría a la perrada sacudirse del agua, inquieta.
Y toda esa eternidad, allí, lo miraría como asomada
     a un estanque. Y él, quieto y terminado.

Y alguien habrá venido, empapado y mirándose las uñas,
para abrir las dos tranqueras al campo de "Los Talas".
Y el camino tan suyo, alambrados, pastizales, y las
     flores azules de los cardos, y algún chimango,
¡cómo lo habrán mirado!

Aquí, en mi morada, lo recuerdo largo y en silencio.
La tarde lluviosa entra de golpe en la noche y siento
     frío y abandono.

La escudilla, Emecé, Buenos Aires, 1973

Ricardo Molinari (Buenos Aires, 1898-1996)

miércoles, agosto 30, 2017

Fabio Pusterla / Arte de la fuga














Resiste todo, huye. En nombre
de nada. Deja los nombres
a los nuevos constructores de banderas.
Vamos, ratoncito, es hora.

Mira, esto es un bosque, esta
una lata de carne. Esto es un río.
Desde el puente ves una ciudad blanquísima,
una fuente de sangre coagulada. Y los años,
los años sobre sus caballos negros. La ciudad
está hecha de cal y yeso, de silencio.
El paso es este; la fuga, otra calle.

Fabio Pusterla (Mendrisio, Suiza, 1957), Le cose senza storia, Marcos y Marcos, Milán, 1994
Versión de Jorge Aulicino
Vía Silvia Rosa 

Ref.:
Caleno 24 Ore
Poetry Foundation


ARTE DELLA FUGA

Resisti a tutto, fuggi. Fallo in nome
di niente. Lascia i nomi
ai nuovi costruttori di bandiere.
Dai, topolino: è ora.

Guarda: questo è un bosco, e questa
una lattina di carne. Questo è un fiume.
Dal ponte vedi una città bianchissima,
una polla di sangue raggrumato. E gli anni,
gli anni sui loro cavalli neri. La città
è fatta di calce e gesso, di silenzio.
Il passo è qui, la fuga un'altra strada.

martes, agosto 29, 2017

Ana Franco / Daimon















I

En el rumor de los libros la casa duerme

Hay un tono insalvable en la herida

El daimon madruga
Inicia sus horadaciones (trabaja con un palo de madera, un serruchito)

Algunas herramientas de su quehacer vienen de mi sueño;
fermenta el calendario,
letras pequeñas en Gastos médicos
y Hacienda

Me levanto finalmente media hora más tarde:
Pongo el café y la música
leo
escribo

Ese animal no descansa
De noche activa la inmensidad:
su perfección es mía.


III

Pasa el tiempo del descenso
Nada impone un camino blanco de luciérnagas
Disminuyó la luz y su aparente cromatina

No existe en lo callado un ápice de encuentro que no sea recordar, y la memoria miente

Como miente la noche:
Falsa su decoloración
Falsa su ecuanimidad

Son el espíritu y su eterna hipoteca
Un reproche a la falla de tus mecanismos
―No es mío el insomnio, es otro quien no duerme.

La timidez del alba me ofrece a su ventrículo la diástole inconclusa de esa noche
(brevísima sin sueño)

No es mía la sutileza del odio o la mentira
Yo conservo muy poco
Menos con cada amanecer.

Ana Franco (Ciudad de México, 1969), "Inéditos", Periódico de Poesía, Universidad Autónoma de México (UNAM), N° 100, junio de 2017

Ediciones sin Nombre - Enciclopedia de la Literatura en México - Carmina in Minima Re

lunes, agosto 28, 2017

Charles Reznikoff / De "Autobiography: New York"



II
Estoy solo,
y feliz de estar solo.
No me gusta la gente que callejea
hasta tarde, que camina despacio
después de medianoche
entre las hojas caídas en las aceras.
No me gusta mi propia cara
en los pequeños espejos de las tragaperras
ante las tiendas cerradas.


IV
Me gusta el sonido de la calle,
pero aislado y solo,
junto a una ventana abierta
y tras una puerta cerrada.


VII
Las cuerdas a merced del viento
golpeando el asta
(la bandera ha sido arriada);
detrás de las desnudas copas de los árboles
las luces de un avión
se alejan lentamente.

Una o dos estrellas brillan
entre las chimeneas de la fábrica;
la calle oscura y en silencio
porque han roto la farola
y hace frío y es tarde.

Charles Reznikoff (Nueva York, Estados Unidos, 1894-1976), "Autobiography: New York", The Poems of Charles Reznikoff: 1918-1975, Seamus Cooney ed.,  David R. Godine, Boston, 2005
Versiones de Jonio González

Otra Iglesia Es Imposible - Poetry Foundation - David R. Godine Publisher - New Directions

Foto: The Cat Flap



II
I am alone– 
and glad to be alone; 
I do not like people who walk about 
so late; who walk slowly after midnight 
through the leaves fallen on the sidewalks. 
I do not like 
my own face 
in the little mirrors of the slot-machines 
before the closed stores.

IV
I like the sound of the street– 
but I, apart and alone, 
beside an open window 
and behind a closed door.

VII
The ropes in the wind 
slapping the flag-pole 
(the flag has been hauled down); 
behind the bare tree-tops 
the lights of an aeroplane 
moving away slowly. 
A star or two shining 
between factory chimneys; 
the street dark and still 
because the street-lamp has been broken 
and it is cold and late.

domingo, agosto 27, 2017

María Auxiliadora Álvarez / Como si la belleza















el pensamiento quiere estar solo

sus animales juegan
como si la belleza

                escogiera sus instantes:

la humareda del cráter se eleva en columnas
el hervor de la lava desconoce
                 su propio resplandor

Pero lo mirado no espera ser mirado

entiende la pausa
la cólera la muerte

y dice: no pasa nada

(gesticulando)

María Auxiliadora Álvarez (Caracas, 1956), "Inéditos", Periódico de Poesía de la Universidad Autónoma de México (UNAM), N° 100, junio de 2017

Ref.:
Periódico de Poesía N° 99
Espacio Candaya

sábado, agosto 26, 2017

W. S. Merwin / Provisión














Toda la mañana con las herramientas secas
El campo representa el sonido
De la lluvia
Desde la memoria
Y en la pared
Los muertos incrementan su invisible miel
Es agosto
Las manadas se están empezando a formar
Me voy a llevar conmigo el vacío de mis manos
Lo que no tenés lo encontrás en cualquier parte

The Lice (1967)

William Stanley Merwin (Nueva York, Estados Unidos, 1927-Hawai, Estados Unidos, 2019)
Traducción de Noelia Torres

Ref.:
The Merwin Conservancy
Copper Canyon Press

Foto: The Maui News

Provision

All morning with dry instruments
The field represents the sound
Of rain
From memory
And in the wall
The dead increase their invisible honey
It is August
The flocks are beginning to form
I will take with me the emptiness of my hands
What you do not have you find everywhere 

-The Mervin Conservancy


act. 2020

viernes, agosto 25, 2017

William Carlos Williams / Paterson, 29













Libro Tres 

Las ciudades, para Oliver, no eran parte de la naturaleza. Apenas si podía sentir, apenas si podía admitir, incluso si se le señalaba, que las ciudades son un segundo cuerpo para la mente humana, un segundo organismo, más racional, permanente y decorativo que el organismo animal de carne y hueso: una obra de arte natural y sin embargo moral, donde el alma coloca los trofeos de sus logros y sus instrumentos de placer.
-El último puritano, Santayana.


La biblioteca
I



Amo el algarrobo
el dulce algarrobo blanco
¿Cuánto?
¿Cuánto?
¿Cuánto cuesta
amar el algarrobo
florecido?

Una fortuna más grande que
la que Avery podría reunir
Tanto
Tanto
el inclinado algarrobo
reverdecido
cuyas hojitas brillantes
en junio
se inclinan entre las flores
dulces y blancas a
un alto costo

                                       Una ráfaga de libros
llevará  la mente a las bibliotecas
en una tarde calurosa, si los libros pueden ser
ráfagas para los sentidos para llevar la mente lejos.

Porque hay un viento o el espíritu de un viento
en todos los libros que son un eco de la vida
allí, un fuerte viento que llena los conductos
del oído hasta que creemos oír un viento,
verdadero     •
que lleva a la mente lejos.

Sacados de las calles arrancamos
el encierro de nuestras mentes y somos absorbidos por
los vientos de los libros, buscando, buscando
en el viento
hasta que no sabemos cuál es el poder del viento sobre nosotros
para llevar la mente lejos

y en la mente crece
un olor, quizás, de flores de algarrobo
cuyo perfume es él mismo un viento que se mueve
para llevar la mente lejos

a través del que, debajo de la catarata
que pronto estará seca
el río se arremolina y se amontona
cuando se lo recuerda por primera vez.

Agotados de vagar por las calles
inútiles en estos meses, con los rostros inclinados contra
él, como tréboles al anochecer, algo
lo ha regresado a su propia
mente    •

en la que una catarata invisible
tropieza y se levanta
y vuelve a tropezar –y no cesa, cayendo
y vuelve a tropezar con un estruendo, una reverberación
no de las cataratas sino de su rumor
incesante

Cosa bella,
paloma mía, inútil, y todos los que son llevados por el viento,
tocados por el fuego
e inútiles,


un estruendo que (insonoro) ahoga el sentido
con su reiteración
negándose a quedarse en su cama
y dormir y dormir, dormir
en su cama oscura.

¡Verano! es verano     •
-y el estruendo en su mente continúa
Incesante

El último lobo fue muerto cerca de Weisse Huis en el año 1723

Los libros dan a veces un respiro contra
el estruendo del agua cayendo
y rectificándose para volver a caer inundando
la mente con su reverberación
sacudiendo la piedra.

¡Soplen! Que así sea. ¡Derriben! Que así sea. ¡Consuman
y sumerjan! Que así sea. Ciclón, fuego,
e inundación. Que así sea. Infierno, New Jersey, decía
en la carta. Entregada sin comentarios.
¡Que así sea!

Huye de ello, si quieres. Que así sea.
(Vientos que nos envuelven en sus pliegues-
o ningún viento). Que así sea. Tira de las puertas, en una tarde
calurosa, puertas que el viento sujeta, arranca
de nuestros brazos –y manos. Que así sea. La biblioteca
es el santuario de nuestros temores. Que así sea. Que así sea.
–el viento que nos ha pisoteado, que nos ha
empujado, lascivo o tras la lascivia de nuestro miedos
–risa que se apaga. Que así sea.

Sentarse sin aliento
o todavía sin aliento. Que así sea. Después, aliviados
regresar a la tarea. Que así sea      :

Viejos archivos de periódico
para encontrar –un niño quemado en un campo,
sin lenguaje. Tratando, en llamas, de arrastrarse bajo
la cerca para ir a casa. Que así sea. Otros dos,
niño y niña, abrazándose
(abrazados también por el agua) Que así sea. Ahogados
sin palabras en el canal. Que así sea. El Club de Cricket
de Paterson, 1896. Una mujer activista. Que
así sea. Dos millonarios locales –se fueron.
Que así sea. Otro refugio indio de roca
encontrado –un punzón de hueso. Que así sea. Las
antiguas obras Ferroviarias Rogers. Que así sea.
Protégenos de la soledad. Que así sea. La mente
vacila, retoma, maravillada por la lectura     •
Que así sea.


Él se  da vuelta: sobre su hombro derecho
un difuso contorno, hablando     •

¡Con cuidado! ¡Con cuidado!
como en todas las cosas un contrario
que despierta
la furia, concibiendo 
la sabiduría
por medio de la desesperación que no tiene
lugar
para descansar su brillante cabeza-

Salva sólo -¡pero no a solas!
nunca, ¡si a solas fuera
posible! ¡escapar del reconocido
cadalso
y birrete académico!    •

También el “Castillo” será arrasado. Que así sea. Por ninguna
otra razón que la de estar ahí, in-
comprensible, ¡INÚTIL! Que así sea. Que así sea.

Lambert, el pobre chico inglés,
el inmigrante, que lo construyó
fue el primero
en oponerse a los sindicatos:

Esta es MI tienda. Me reservo el derecho (y lo hizo)
de caminar por las filas (entre sus telares) y
despedir a cualquier hijo de puta que yo elija sin más excusa
ni motivo que el que no me gusta su cara.

Rose y yo no nos conocíamos cuando ambos fuimos a la huelga de Paterson cerca de la primera guerra y trabajamos en el Desfile. Ella iba con regularidad a llevarle comida a Jack Reed a la cárcel y yo escuchaba al gran Bill Haywood, Gurley Flynn  y a todos los buenos corazones restantes y solidarios en el Union Hall. Y mira ahora este desastre.

Lo humillaron a conciencia    •

-el mismo chico, un Limey,
con su cabeza llena de castillos, de giros de esa
seca dialéctica (mientras duró), se construyó un
Balmoral  sobre el lodo de la inundación, la ladera de piedra que
rodea la erupción volcánica de la “Montaña”

-algunas de las ventanas
de la casa principal iluminadas por láminas traslúcidas
de piedras lisas (su primera esposa
las admiraba) lejos el detalle más auténtico
del lugar; al menos el mejor
que se podría encontrar allí y el mejor artefacto    •

La provincia del poema es el mundo.
Cuando sale el sol, sale en el poema
y cuando se pone y cae la oscuridad
y el poema es oscuro      •

y las lámparas se encienden, los gatos merodean y los hombres
leen, leen –o murmuran y observan
aquello que las pequeñas luces muestran
u ocultan o sus manos buscan

en la oscuridad. El poema los conmueve o
no los conmueve.   Faitoute, sus oídos
suenan    •     sin sonido    •       sin gran ciudad,
mientras parece leer  -

un estruendo de libros
de la difícil biblioteca lo oprime
hasta que
su mente comienza a dejarse llevar     •

William Carlos Williams (Rutherford, Estados Unidos, 1883-1963), Paterson, New Directions, New York, 1963
Versión © Silvia Camerotto


Book Three

Cities, for Oliver, were not a part of nature. He could hardly feel, he could hardly admit even when it was pointed out to him, that cities are a second body for the human mind, a second organism, more rational, permanent and decorative than the animal organism of flesh and bone: a work of natural yet moral art, where the soul sets up her trophies of action and instruments of pleasure. 
The Last Puritan. Santayana. 

The Library I

I love the locust tree 
the sweet white locust 
How much? 
How much? 
How much does it cost 
to love the locust tree 
in bloom? 

A fortune bigger than 
Avery could muster 
So much 
So much 
the shelving green 
locust 
whose bright small leaves 
in June 
lean among flowers 
sweet and white at 
heavy cost 

A cool of books 
will sometimes lead the mind to libraries 
of a hot afternoon, if books can be found 
cool to the sense to lead the mind away. 

For there is a wind or ghost of a wind 
in all books echoing the life 
there, a high wind that fills the tubes 
of the ear until we think we hear a wind, 
actual              •
to lead the mind away

Drawn from the streets we break off 
our minds' seclusion and are taken up by 
the books' winds, seeking, seeking 
down the wind 
until we are unaware which is the wind and 
which the wind's power over us 
to lead the mind away 

and there grows in the mind 
a scent, it may be, of locust blossoms 
whose perfume is itself a wind moving 
to lead the mind away 

through which, below the cataract 
soon to be dry 
the river whirls and eddys 
first recollected. 

Spent from wandering the useless 
streets these months, faces folded against 
him like clover at nightfall, something 
has brought him back to his own 

mind • 

in which a falls unseen 
tumbles and rights itself 
and refalls— and does not cease, falling 
and refalling with a roar, a reverberation 
not of the falls but of its rumor 

unabated 

Beautiful thing, 
my dove, unable and all who are windblown, 
touched by the fire 
and unable, 



a roar that (soundless) drowns the sense 
with its reiteration 

unwilling to lie in its bed 
and sleep and sleep, sleep 
in its dark bed. 

Summer! it is summer •
— and still the roar in his mind is 
unabated 

The last wolf was killed near the Weisse Huis in the year 1723 

Books will give rest sometimes against 
the uproar of water falling 
and righting itself to refall filling 
the mind with its reverberation 
shaking stone. 

Blow! So be it. Bring down! So be it. Consume 
and submerge! So be it. Cyclone, fire 
and flood. So be it. Hell, New Jersey, it said 
on the letter. Delivered without comment. 
So be it! 
Run from it, if you will. So be it, 
(Winds that enshroud us in their folds — 
or no wind). So be it. Pull at the doors, of a hot 
afternoon, doors that the wind holds, wrenches 
from our arms — and hands. So be it. The Library 
is sanctuary to our fears. So be it. So be it. 
— the wind that has tripped us, pressed upon 
us, prurient or upon the prurience of our fears 
— laughter fading. So be it. 
Sit breathless 
or still breathless. So be it. Then, eased 
turn to the task. So be it :

Old newspaper flies, 
to find — a child burned in a field, 
no language. Tried, aflame, to crawl under 
a fence to go home. So be it. Two others, 
boy and girl, clasped in each others' arms 
(clasped also by the water) So be it. Drowned 
wordless in the canal. So be it. The Paterson 
Cricket Club, 1896. A woman lobbyist. So 
be it. Two local millionaires — moved away. 
So be it. Another Indian rock shelter 
found — a bone awl. So be it. The 
old Rogers Locomotive Works. So be it. 
Shield us from loneliness. So be it. The mind 
reels, starts back amazed from the reading • 
So be it. 

He turns: over his right shoulder 
a vague outline, speaking    •

Gently!          Gently! 
as in all things an opposite 

that awakes 
the fury, conceiving 
knowledge 
by way of despair that has 
no place 
to lay its glossy head — 

Save only — not alone! 
Never, if possible 
alone! to escape the accepted 
chopping block 
and a square hat ! • 

The "Castle" too to be razed. So be it. For no 
reason other than that it is there y in- 
comprehensible; of no USE! So be it. So be it. 

Lambert, the poor English boy, 
the immigrant, who built it 
was the first 
to oppose the unions: 

This is MY shop. I reserve the right (and he did) 
to walk down the row (between his looms) and 
fire any son-of-a-bitch I choose without excuse 
or reason more than that I don't like his face. 

Rose and I didn't know each other when we both went to the 
Paterson strike around the first war and worked in the Pagent. She 
went regularly to feed Jack Reed in jail and I listened to Big Bill 
Haywood, Gurley Flynn and the rest of the big hearts and helping 
hands in Union Hall. And look at the damned thing now. 

They broke him all right     •

--the" old boy himself, a Limey, 
his head full of castles, the pivots of that 
curt dialectic (while it lasted), built himself a 
Balmoral on the alluvial silt, the rock-fall skirt- 
ing the volcanic upthrust of the "Mountain" 

-some of the windows
of the main house illuminated by translucent 
laminae of planed pebbles (his first wife 
admired them) by far the most authentic detail 
of the place; at least the best 
to be had there and the best artifact    •

The province of the poem is the world. 
When the sun rises, it rises in the poem 
and when it sets darkness comes down 
and the poem is dark        •

— some of the windows 
and lamps arc lit, cats prowl and men 
read, read — or mumble and stare 
at that which their small lights distinguish 
or obscure or their hands search out 

in the dark. The poem moves them or 
it does not move them.          Faitoute, his ears 
ringing . no sound . no great city, 
as he seems to read — 

a roar of books 
from the wadded library oppresses him 
until 
his mind begins to drift 


jueves, agosto 24, 2017

Marcelo D. Díaz / Monólogo del cangrejero de Chūō-ku














Varía la imagen de los barcos
armados
con piezas de contenedores
desde aquí
del tamaño de una abeja
a pesar de
la lluvia intensa
percibidos
como si estuvieran entre llamas.
¿Ves la señal?
La bengala
perdiéndose entre las olas
la frescura del viento
del mar
y este silencio temprano.
Una luz en el día
es lo más paradójico que existe
como decir: somos parte
de una misma
gota de agua en el agua.
Cada pescador que desaparece
regresa en forma
de cometa
así que pide un deseo,
no importa si la bengala es real
el remanente
de este instante será una oración
si sueltas un cangrejo
buscará regresar a su cueva
sin ir más lejos esta mañana
uno se sujetó a mí
la vida entera concentrada
en una mano ciega.
¿Habrá un dios terrible
acompañando
como en una procesión
el dolor
destinado a salvar
cada miembro de su especie?
¿de dónde habrán salido?
¿del propio olvido?
¿de las cosas
que esperamos
sucedan y no suceden?
¿ves la bengala
–ahora– cuando se corona la imagen
incendiándose?

Marcelo D. Díaz (Villa Mercedes, Argentina, 1981)

Los cuadernos de Mishima,
Deshielo,
Buenos Aires, 2017







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Foto: Marcelo D. Díaz en Facebook

miércoles, agosto 23, 2017

Wallace Stevens / El cirio un santo















Verde es la noche, encendida verde e investida.
Es ella la que camina entre los astrónomos.

Ella anda con pasos largos por encima del conejo y del gato,
Como una noble figura, fuera del cielo,

Moviéndose entre los durmientes, los hombres,
Aquellos que yacen cantando verde es la noche.

Verde es la noche y fuera de la locura tejida,
La misma mismísima locura de los astrónomos

Y de él que ve, más allá de los astrónomos,
El conejo topacio y el gato esmeralda,

Que ve arriba de ellos, que ve levantarse sobre ellos,
La noble figura, la sombra esencial,

Moviéndose y siendo, la imagen en su fuente
Lo abstracto, la reina arcaica. Verde es la noche.

Wallace Stevens (Reading, Estados Unidos, 1879 - Hartford, Estados Unidos, 1955), "Parts of a World", 1942, Collected Poetry & Prose, The Library of America, 1997
Versión de Noelia Torres


The Candle is a Saint

Green is the night, green kindled and apparelled.
It is she that walks among astronomers.

She strides above the rabbit and the cat,
Like a noble figure, out of the sky,

Moving among the sleepers, the men,
Those that lie chanting green is the night.

Green is the night and out of madness woven,
The self-same madness of the astronomers

And of him that sees, beyond the astronomers,
The topaz rabbit and the emerald cat,

That sees above them, that sees rise up above them,
The noble figure, the essential shadow,

Moving and being, the image at its source,
The abstract, the archaic queen. Green is the night.
---

martes, agosto 22, 2017

Bárbara Belloc / Dos poemas















6

La oscilación del precio del petróleo no es materia poética.

Las consecuencias biológicas del empleo de glifosato no son materia poética.

La explotación intensiva de un monocultivo durante un largo período de tiempo en un suelo no renovado no es materia poética.

La perpetuación de un sistema de estímulo a la actividad agrícola nacional basado en el subsidio a la siembra de especies con mayor demanda industrial no es materia poética.

El combustible fósil, motor en la elaboración de bienes de consumo masivos degrada como el contaminante con mayor efecto residual. La investigación y el desarrollo de formas de producción de energía no devastadoras no es materia poética.

La extinción de 72 variedades de animales por día no parece ser materia poética.

El día que la lírica recupere su flor será coronada la reina de Marte.



12
                     Ostende, 2009

Todo a lo largo de la playa, por kilómetros,
cadáveres de mamíferos — lobos, focas, delfines,
pingüinos muertos, sangre diluida en la arena, nudos de soga desmelenados,
vidrio pulido, envases lavados, discos de lata, bolsas, ladrillos,
la línea de espuma de la costa una serpiente mitológica,
señal de algún agüero
y cada tanto,
puntual y azarosamente,
una manzana roja magullada.

Bárbara Belloc (Buenos Aires, 1968)



El sonido,
Deshielo,
Buenos Aires, 2017

Ref.:
Deshielo Ediciones
La Nación
Nueva Provenza




lunes, agosto 21, 2017

Hilda Doolittle / De "Tribute to the Angels", 2















[II]

Tus paredes no se caen, dijo,
porque tus paredes están hechas de jaspe;

pero no cuadradas, pensé,
otra forma, (¿octaedro?)

que se metió en el lugar
reservado por norma y rito

para las doce fundaciones,
para el cristal transparente,

para no necesitar de sol,
o de luna que brille;

para la visión tal como la vemos
o la hemos visto o imaginado

o en el pasado invocado
o conjurado o que fuera conjurado

por otro, usurpado;
yo vi la forma

que pudo haber sido de jaspe,
pero que no era cuadrada.

Hilda Doolittle (Bethlehem, Estados Unidos, 1886–Zürich, Suiza, 1961), "Tribute to the Angels", 1945, HD Trilogy, Carcanet, Manchester, 1973
Versión © Silvia Camerotto

Foto: s/d

[II]

Your walls do not fall, he said,
because your walls are made of jasper;

but not four-square, I thought,
another shape (octahedron?)

slipped into the place
reserved by rule and rite

for the twelve foundations,
for the transparent glass,

for no need of the sun
nor moon to shine;

for the vision as we see
or have seen or imagined it

or in the past invoked
or conjured up or had conjured

by another, was usurped;
I saw the shape

which might have been of jasper,
but it was not four-square.