lunes, diciembre 31, 2018

Odysseas Elitis / De "María la Nube"















María la Nube dice:

PATMOS

Es antes de conocerla que altera la muerte;
de vivir con las marcas de sus dedos encima
semisalvajes el cabello revuelto nos agachamos
gesticulando sobre incomprensibles arpas. Pero
el mundo se va...

Ay, ay, no sucede dos veces lo hermoso
no sucede el amor.

Qué triste, qué triste mundo
te gobiernan futuros muertos;
y a nadie a nadie le tocó
a nadie le tocó oír aún
ni voz de ángeles ni de aguas muchas
ni aquel "ven" que en noches de gran insomnio he soñado.

Allí, ir allí, a una isla pedregosa
donde el sol pisa oblicuo como cangrejo
y todo el ponto tembloroso oye y responde.

Toda armada, con dieciséis maletas, sleeping bags y mapas
con bolsas plásticas, odómetros y catalejos
cajones de botellas de agua mineral
partí -por segunda vez- y nada.

Ya a la hora nona en el muelle de Miconos
me ahogaba con el aguardiente y el inglés
parroquiana de un cielo liviano donde todas

las cosas pesan su peso dos veces
mientras los astros estiran el cordón
para cortarlo y te pierdes...

Dormí como solamente puede dormir alguien
en una cama que han calentado otras espaldas;
caminé, dicen, por una costa desierta
donde la luna se desangraba y no oías sino
los pasos del viento sobre los palos podridos.
En el agua hasta la rodilla puse a brillar
desde mis adentros un extraño anhelo
abrí las piernas
poco a poco mis entrañas comenzaron
moradas, celestes, naranjas, a caer;
tiernamente me inclinaba a lavarlas una a una
con cuidado, sobre todo, en las partes que veía 
que dejaron cicatrices las mordeduras de lo invisible.

Hasta que las junté todas en mis faldas
sin caminar avanzaba
soplaba música y me empujaba
pedazos de mar aquí - pedazos de mar allá.
Dios mío, dónde va uno cuando no tiene sino
dónde va uno cuando no tiene estrella
vacío el cielo vacío el cuerpo
y sólo la redonda amargura llena
dentro de la media luna movienso sus espinas
erizo femenino.

Sobre eso desperté en la casa ajena;
tanteando dentro de la oscuridad mi mano
sobre las tijeritas de las uñas encontraba la punta.
Solución de continuidad de la piel
la punta solución de continuidad del mundo.
Por aquí la perdición - por allá la salvación.
Por aquí el mercurochrome el tensoplast
por allí la bestia devastando las soledades
aullando mordiendo
arrastrando hacia la humareda al sol.

                           Cuando oyes el aire
                                      es la calma de la pena.



Y el Contravoz:

EL APOCALIPSIS

Angosto el camino -el ancho no conocí jamás
salvo si fue sólo una vez
entonces cuando te besaba y escuchaba el mar...

Y desde entonces digo -es el mismo mar
llegando hasta mi sueño que carcomió la dura piedra
y abrió los espacios infinitos. Palabras aprendí
como el paso verde de peces
con tizas celestes delineados
delirios que despierto desaprendía
y otra vez nadando interpretaba y sentía
Juan de los amores
de bruces
en las mantas de la cama de un hotel provinciano
con la bombilla desnuda en la punta del cable
y la cucaracha negra detenida sobre el lavamanos.
Para qué para qué ser hombre
el grado de lujo dentro del reino animal
qué puede significar
salvo si tienes oído para oír
sin temor a lo que debas padecer.

Yo no temí
yo en absoluto humildemente mas soporté
yo la muerte vi tres veces
yo me echaron por las puertas afuera.

Si tienes oídos oye. Yo oí

clamor como de concha piélagica
y dentro de la luz girando de pronto vi
cuatro muchachos con la cara negra
que soplaban y empujaban empujaban y traían
un pedazo de tierra delgada ceñida a las pircas
todo-todo siete olivos
y entre ellos un viejo con aire de pastor
su pie descalzo encima de la piedra.

"Yo soy" me dijo "no temas
aquello que está escrito que padezcas".
Y la mano derecha extendiendo
dentro de su mano me mostró los siete surcos profundos:
"Estas son las tristezas grandes
y estas se marcarán en tu cara
pero yo las borraré con la misma mano esta
que las trajo".

Y de pronto detrás de su mano vi -apareció
una turba de muchos hombres desquiciados por el miedo
que gritaban y corrían corrían y chillaban
"Aquí viene Abaddón aquí viene Apoluón".
Gran agitación sentí y la ira
se adueñó de mí. Pero el mismo continuó:
"Aquel que fue inicuo que lo sea aún. Y el inmundo
más inmundicia. Y el justo
más justo sea aún". Y como suspiré
con calma interminable extendió su mano
lentamente sobre mi cara
y era dulce como la miel pero se amargaron mis entrañas
"Te veré otra vez profetizando sobre pueblos y naciones
y lenguas y reyes muchos"
dijo; y haciéndose blanco fuego se unió al sol.

Tal mi primer sueño que aún
separarlo de las voces del mar
y salvarlo puro no es posible.
No es posible en las palabras el sueño.
Tan verdad es mi mentira
Que me queman aún los labios.


Si no apoyas uno de tus pies fuera de
     la Tierra no podrás jamás sostenerte sobre ella.

Odysseas Elytis (Heraclión, Grecia, 1911-Atenas, 1996), "María la nube", 1978, Antología inicial, selección, traducción y notas de Pedro Ignacio Vicuña, Tajamar Editores, Santiago de Chile, 2015

Ref.:
The Nobel Prize
UNAM
A Media Voz

domingo, diciembre 30, 2018

Eugenio Montale / Barcas sobre el Marne




















Felicidad del corcho abandonado
a la corriente
que disuelve en torno el reflejo de los puentes
y el plenilunio pálido en el sol:
barcas sobre el río, ágiles en el verano
y un rumor estancado de ciudad.
Miras los remos y el prado si el cazador
de mariposas llega con su red,
la arboleda sobre el muro donde la sangre
del dragón se multiplica en bermellón.

Voces sobre el río, detonaciones en las orillas
o rítmico escandir de piraguas
en el atardecer que rezuma
entre las cabelleras de los nogales; pero dónde está
la lenta procesión de las estaciones
que fue un alba infinita y sin caminos,
dónde la larga espera y cuál es el nombre
del vacío que nos invade.

El sueño es éste: un vasto
interminable día que reconstruye
entre los diques, casi inmóvil, su resplandor,
y en cada recodo el trabajo del hombre
y el velado mañana que no horroriza.
Y aun más era el sueño, pero su reflejo
quieto sobre el agua en fuga, bajo el nido
aéreo del pájaro mosca, inaccesible,
era un altísimo silencio en el grito
acorde del mediodía, y una mañana
más larga era la tarde, el gran fermento
un gran reposo.
Aquí... el color
que resiste es del ratón que saltó entre
los juncos o, con su metálico rociar
venenoso, el del estornino que desaparece
entre los humos de la orilla.
Otro día,
repites. -Oh, ¿qué repites? ¿Y dónde lleva
esta boca que borbotea en un gran
chorro?
La tarde es ésta. Ahora podemos
descender hasta que la Osa se encienda.

(Barcas sobre el Marne, dominicales, en carrera
en el día de tu cumpleaños.)

[1939]

Eugenio Montale (Génova, Italia, 1896-Milán, Italia, 1981), En el humo, selección, versiones, prólogo y notas de Jorge Aulicino, En Danza, Buenos Aires
De próxima aparición


Barche sulla Marna

Felicità del sùghero abbandonato
alla corrente
che stempra attorno i ponti rovesciati
e il plenilunio pallido nel sole:
barche sul fiume, agili nell’estate
e un murmure stagnante di città.
Segui coi remi il prato se il cacciatore
di farfalle vi giunge con la sua rete,
l’alberaia sul muro dove il sangue
del drago si ripete nel cinabro. 

Voci sul fiume, scoppi dalle rive,
o ritmico scandire di piroghe
nel vespero che cola
tra le chiome dei noci, ma dov’è
la lenta processione di stagioni
che fu un’alba infinita e senza strade,
dov’è la lunga attesa e qual è il nome
del vuoto che ci invade.

Il sogno è questo: un vasto,
interminato giorno che rifonde
tra gli argini, quasi immobile, il suo bagliore
e ad ogni svolta il buon lavoro dell’uomo,
il domani velato che non fa orrore.
E altro ancora era il sogno, ma il suo riflesso
fermo sull’acqua in fuga, sotto il nido
del pendolino, aereo e inaccessibile
era silenzio altissimo nel grido
concorde del meriggio ed un mattino
più lungo era la sera, il gran fermento
era grande riposo. 

Qui... il colore
che resiste è del topo che ha saltato
tra i giunchi o col suo spruzzo di metallo
velenoso, lo storno che sparisce
tra i fumi della riva.
Un altro giorno,
ripeti – o che ripeti? E dove porta
questa bocca che brùlica in un getto
solo?
La sera è questa. Ora possiamo
scendere fino a che s’accenda l’Orsa. 

(Barche sulla Marna, domenicali,
in corsa nel dì della tua festa).

"Le occasioni", Tutte le poesie, Mondadori, Milán, 2004
---
Ilustración: Eugenio Montale en un montaje de Giorgio Lotti, 1975 Scatti Letterari

sábado, diciembre 29, 2018

Ilya Kaminsky / Un cigarrillo

















Observa:
los ciudadanos de Vasenka no saben que son una prueba de la felicidad

en tiempos de guerra,
cada uno de ellos es un documento arrancado a la risa.

Dios,
el sordo tiene algo que decir
que ni siquiera ellos pueden oír:

me encontrarás, Dios,
como un pico mudo de paloma estoy
picoteando
cada camino en el estupor.

Si
subes a una terraza de la plaza principal de una ciudad bombardeada, verás a mi gente y a mí:
un vecino roba un cigarrillo
otro le da a un perro
una pinta de cerveza iluminada por el sol.

Ilya Kaminsky (Odesa, Rusia, 1977), Poetry, vol. CCXII, nº 1, abril de 2018
Traducción de Jonio González

Poetry Foundation - Ilya Kaminsky - Poetry International - Festival de Poesía de Medellín - Círculo de Poesía


A CIGARETTE

Watch —
Vasenka citizens do not know they are evidence of happiness

in a time of war,
each is a ripped-out document of laughter.

God,
deaf have something to tell
that not even they can hear —

you will find me, God,
like a dumb pigeon’s beak I am
pecking
every way at astonishment.

If you
climb a roof in the Central Square of a bombarded city, you will see my people and me —
one neighbor thieves a cigarette
another gives a dog
a pint of sunlit beer.

viernes, diciembre 28, 2018

W. B. Yeats / Viaje a Bizancio














I

Este no es país para viejos. Los jóvenes
abrazados, las aves en los árboles
-esas generaciones moribundas- entonando su canto,
las cataratas del salmón, los mares repletos de macarela,
lo que nada, corre o vuela, alaban el verano entero
todo lo que es engendrado, nace y muere.
Atrapados en esa música sensual todos olvidan
los monumentos del intelecto imperecedero.


II

Un anciano no es sino una cosa despreciable,
un abrigo en jirones sobre un palo, a menos
que el alma aplauda y cante, y cante más alto
por cada jirón de su vestido mortal;
tampoco hay lecciones de canto, sino estudio
de monumentos a su propia magnificencia;
y por eso he surcado los mares para llegar
a la ciudad santa de Bizancio.


III

Oh sabios que resisten en el fuego sacro de Dios
como en  los mosaicos dorados de un muro,
dejen el fuego sacro, giren en la espiral
y enseñen a mi alma a cantar.
Consuman mi corazón; enfermo de deseo
y encadenado a un animal agonizante
no sabe lo que es; y recójanme
en el artificio de la eternidad.


IV

Una vez fuera de la naturaleza no volveré a tomar
mi forma corpórea de ninguna cosa natural,
sino de una como las que forjan orfebres griegos
de oro repujado y esmaltada en oro
para despertar a un emperador soñoliento;
o que posan sobre una rama dorada para cantar
a los caballeros y damas de Bizancio
de lo que pasó, pasa o pasará.

[1928]

Traducción de Eva Cruz Yáñez

William Butler Yeats (Dublín, 1865 -Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 1939), El regalo de Harun al-Rashid, Ediciones El Tucán de Virginia, Ciudad de Mëxico, 2018

Paráfrasis y comentario de este poema en el poema de Alberto Girri, "Navegando hacia Bizancio", de Existenciales, Corregidor, Buenos Aires, 1986

Poetry Foundation - Poem Analysis - GradeSaver

Foto: Chicago Daily News/Chicago History Museum/Poetry Foundation


Sailing to Byzantium

I

That is no country for old men. The young
In one another's arms, birds in the trees,
—Those dying generations—at their song,
The salmon-falls, the mackerel-crowded seas,
Fish, flesh, or fowl, commend all summer long
Whatever is begotten, born, and dies.
Caught in that sensual music all neglect
Monuments of unageing intellect.


II

An aged man is but a paltry thing,
A tattered coat upon a stick, unless
Soul clap its hands and sing, and louder sing
For every tatter in its mortal dress,
Nor is there singing school but studying
Monuments of its own magnificence;
And therefore I have sailed the seas and come
To the holy city of Byzantium.


III

O sages standing in God's holy fire
As in the gold mosaic of a wall,
Come from the holy fire, perne in a gyre,
And be the singing-masters of my soul.
Consume my heart away; sick with desire
And fastened to a dying animal
It knows not what it is; and gather me
Into the artifice of eternity.


IV

Once out of nature I shall never take
My bodily form from any natural thing,
But such a form as Grecian goldsmiths make
Of hammered gold and gold enamelling
To keep a drowsy Emperor awake;
Or set upon a golden bough to sing
To lords and ladies of Byzantium
Of what is past, or passing, or to come.

jueves, diciembre 27, 2018

Valeria Pariso / De "Mascarón de proa"





















1
Este es el estado de situación:
El último arrecife de coral
fue visto hace 6 días.
Atrás quedaron las costas rocosas,
las aguas brillantes de los arrecifes.
El mascarón de proa fue dañado
en su costado izquierdo.
Una mujer de tilo, a la intemperie,
con sus pechos desnudos,
sostiene al mar.
Nada queda de nosotros.
Fumemos bajo las estrellas.



9
Seguimos en el jardín como si no hiciera frío.
Date cuenta: tenemos las manos inmóviles.
¿Cómo es posible que ningún insecto
haya devorado los pétalos rojos?
¿Qué les mitigó el hambre posterior a la lluvia?
Hay hombres y mujeres que siguen
de cerca a las hormigas, y aun así
no pueden impedir una catástrofe.
¿Qué espíritu protege lo que cae?
Hace años que estamos aquí.
Hace años que estamos de rodillas
de frente a la belleza.
La rosa quebrada que miramos
no puede estar durando tanto.

[de Mascarón de proa]

Valeria Pariso (Muñiz, Argentina, 1970) "La trilogía: Uva negra / Mascarón de proa / El castillo de Rouen", selección de Valería Cervero, Op. Cit., 2 de diciembre de 2018

La trilogía. Uva negra. Mascarón de proa. El castillo de Rouen,
Vela al Viento - Ediciones Patagónicas,
Comodoro Rivadavia, 2018









Ref.:
Tanto te Quería
Colofón
Malón Malón
1 Poeta 10 Preguntas

miércoles, diciembre 26, 2018

Irene Gruss / Dos poemas
















Recitativo

Escribe como ciego,
sin noción de imagen
paisaje de olores
sonido solo.

Inédito


Miro, miro

             De la vida sólo sé
             ciertos instantes puros
                     Susana Slednew

Y el inventario actual, esos empapelados, los gobelinos,
miles, thousands de cups of tea
ese bosque y las grúas sobre ciudad árboles, copas
ese ruido a viento y la marea alta o baja,
sumo y descarto, me quedo
miro, miro, por hoy, esos que eran, son, van a ser
miles, thousands;
apago

Inédito, 2018

Irene Gruss (Buenos Aires, 1950-2018), Casta Diva, 2018

El Mundo Incompleto - Página de Poesía - La Primera Piedra - Eterna Cadencia - Malón Malón - Revista Ñ 
---
Foto: Irene Grus por J. Aulicino c.2016

lunes, diciembre 24, 2018

Lope de Vega / El poeta, pecador, confiesa a Jesús la dureza de su corazón



41

¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta cubierto de rocío
pasas las noches del invierno oscuras?

¡Oh cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío,
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!

¡Cuántas veces el Ángel me decía:
«Alma, asómate agora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía»!

¡Y cuántas, hermosura soberana,
«Mañana le abriremos», respondía,
para lo mismo responder mañana!

[1614]

Lope de Vega (Madrid, 1562-1635), Rimas sacras, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Edición de Ramón García González

Ilustración: La cena de Emaús *, Caravaggio, 1601 London Gallery


* "13. Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. 14. En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido. 15. Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. 16. Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. 17. Él les dijo: «¿Qué comentaban por el camino?». Ellos se detuvieron, con el semblante triste, 18. y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: «¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!». 19. «¿Qué cosa?», les preguntó. Ellos respondieron: «Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, 20.  cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. 21. Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas. 22. Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro 23. y, al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo. 24. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron». 25. Jesús les dijo: «¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! 26. ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?». 27. Y comenzando por Moisés y continuando con todos los Profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él. 28. Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. 29. Pero ellos le insistieron: «Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba». Él entró y se quedó con ellos. 30. Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. 31. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista. 32. Y se decían: «¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?». 33. En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos, 34. y estos les dijeron: «Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!»."
Lucas, 24 - Bíblia Católica Online, El Libro del Pueblo de Dios

- https://www.bibliacatolica.com.br/el-libro-del-pueblo-de-dios/lucas/24/

Víctor Manuel Mendiola / De "Tu mano, mi boca. 59 variaciones sobre un plato"


2
Un plato es una mano abriéndose en su pozo para recibir o para
arrebatar.


5
El plato es un hueco duro y temible. A pesar de su aspecto medido
y amable, la sangre y el hueso están en lo hondo.


7
Un plato sobre la mesa es una luna sobre un bosque de miedo.


15
Cuando un vaso trastabilla, quién sabe por qué motivo mi vida
titubea llena de espanto.


19
En la superficie de un plato puedo mirar el cielo de mi casa
o del mundo. El Tao comienza en el plato o en la mano. Después
viene el balcón.


24
Junto al plato, el tenedor guarda silencio, torcido y alerta,
como la mirada del diablo.


32
En el centro de un plato miras cómo las cebras se deshilachan
en negras blancas hebras. En todo plato hay una cerámica de
África. El león está detrás.

Víctor Manuel Mendiola (Ciudad de México, 1954), Tu mano, mi boca. 59 variaciones sobre un plato, Secretaría de Cultura / Práctica Mortal, Ciudad de México, 2017

El Independiente - Tercera Vía - Palabras Claras - Letras Libres - Círculo de Poesía

domingo, diciembre 23, 2018

Tennessee Williams / Trébol
















Son estos acres fragantes a los que
El atardecer llega muchas horas más tarde
Y donde el aire tranquilo, inmóvil
Refresca las afiebradas manos del Destino.

Prados en los que la tarde
Cuelga suspendida de una flor
Y los momentos de nuestra suerte
Flotan sobre una hora ingrávida.

Y nosotros, que pensábamos que seguramente la noche
Nos traería la victoria o la derrota
Solo descubrimos que las estrellas son un blanco
Trébol en nuestros pies desnudos.

Tennessee Williams (Columbus, Estados Unidos, 1911-Nueva York, Estados Unidos, 1983), The Collected Poems of Tennessee Williams, edición de David Roessel y Nicholas Moschovakis, New Directions, Nueva York, 2002
Versión de Jonio González

N. del T.: Este poema, junto con "Lyric" y "Lament", fue publicado bajo el nombre Thomas Lanier Williams en College Verse, vol. 6, nº 3, enero de 1937


CLOVER 

These are fragrant acres where
Evening comes long hours late
And the still unmoving air
Cools the fevered hands of Fate. 

Meadows where the afternoon
Hangs suspended in a flower
And the moments of our doom
Drift upon a weightless hour.

And we who thought that surely night
Would bring us triumph or defeat
Only find that stars are white
Clover at our naked feet.
---
Foto: Tennessee Williams, circa 1955 FPG/Getty Image/Los Angeles Times

sábado, diciembre 22, 2018

Felicitas Casillo / Un poema de Navidad














Los evangelios tejen el nacimiento.
En polifonía de cuatro, uno suena donde otro calla
o repite desde una nota diversa.

El carpintero José confirma y supera en Mateo
la genealogía de reyes.
Después, el misterio de la precesión de la palabra:
todo sucedía para que se cumpliera lo dicho.
Por fin, el nacimiento, escueto,
y la maquinación de Herodes frente a la veloz realeza de Oriente.

A Marcos no se le reveló la infancia.
Comienza, en cambio, con la conmoción de un río:
el bautismo de Jesús adulto en el Jordán.

Lucas, por su parte, se demora en la familia:
sabemos que Juan llevaba seis meses de gestación
cuando el ángel del Señor visitó a María.
En la montaña, frente a Isabel, el solo de la Virgen:
diez versículos componen el Magnificat.
Después nace el Bautista.
Su padre, antes mudo, ahora profetiza.
Párrafos adelante, el nacimiento, otra vez sobrio,
y la adoración de los pastores,
cuyos nombres no conocemos.

Desde entonces, Juan sobrevuela los acontecimientos,
y curva el estilo hasta el enigma:
su nota grave sostiene los anteriores melismas.

Pero la escritura reserva los pormenores de esos días
en el corazón de María,
y fuera del tiempo, hacia una Navidad sin fin,
las canciones con nuestros nombres
ya se oyen desde los campos del tesoro
junto a las murallas de la Nueva Jerusalén.

                                 Buenos Aires, Adviento de 2018

Felicitas Casillo (Bahía Blanca, Argentina, 1986), ...morisqueta

viernes, diciembre 21, 2018

Cristina Piña / De "La grande bellezza"














Autorretrato

¡Qué no te queda por decir!
La misma mirada
que todo lo ha sabido
desde siempre,
el rictus del final,
esas arrugas dolorosas
y profundas.

A través de los gestos hablás,
Rembrandt van Rijn,
lleno de sabiduría y amargura:
las canas en el pelo rizado,
el glorioso gorro negro,
la cruda luz sobre la frente



Nicolás Rut

Como siempre ocurre
con los hombres mayores
de Rembrandt van Rijn
mucho sabés, Nicolas Rut,
pero ese saber no te ha
mejorado.

Tampoco sos una basura,
como tantos de tus colegas
holandeses pintados
por el maestro de la luz.
No tan melancólico
como el joven del gorro rojo
de Tiziano
pero con una contradicción
entre los ojos y la boca.

La boca promete un contacto suave,
el ceño está adusto, fruncido:
algo te ha pegado mal,
Nicolas Rut,
algo te ha destrozado.

Cristina Piña (Buenos Aires, 1949)

La grande bellezza,
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2018










Ref.:
Tematika
Eurasia
Letralia
Diario de Cultura

jueves, diciembre 20, 2018

Fayad Jamís / Ha sonado mi nombre















Ha sonado mi nombre. Aprisa me levanto.
¿Quién ha dicho mi nombre? Esto está oscuro, muerto.
Abriré la ventana primero para que el polvo se incendie.
Adelante. ¿Cómo estás? Yo no hablo de mi vida,
el silencio habla de días corroídos,
mis papeles no saben callarse, agresivos y muchos.
Papeles. Este papel era para contestar tu carta.
No lo olvido. Pero este sitio es muy estrecho
y uno se duerme, amigo.
Uno a veces no tiene tiempo para vivir.
Trabajar. Trabajar. Aquí canta un abismo.
Siéntate. Voy a leer algo de Rilke.

Fayad Jamís (Ojocaliente, Zacatecas, México, 1930-La Habana, 1988), Los párpados y el polvo, Orígenes, La Habana, 1954
Envío de Jonio González

EcuRed - Cuba Sí - El Ciervo Herido - Nueva Gomorra - La Voz de Cabaiguán - Poemas del Alma
---
Foto: Prensa Latina

miércoles, diciembre 19, 2018

Darío Jaramillo / Libro de las mutaciones




[Fragmento]

El potro blanco que cruza la habitación del viajero,
el potro blanco que galopa lento invade la nocturna tranquilidad
    de las alcobas,
atraviesa incólume paredes y surca ante los ojos del viajero
el espacio de una ciudad helada donde llueve a las dos
    de la mañana,
el potro blanco que vuela entre luces de neón, húmedo
    y brillante blanquísimo vuela,
después de atravesar el cuarto del viajero que lo observa
con mirada que desconoce el asombro, que ignora la rutina,
que lo observa con mirada que retrata a un gimnasta
    de belleza perfectísima,
flota el potro blanco, brillante el potro blanco húmedo vuela,
ave fénix del viajero: en adelante sólo lo orientará
    la mano cálida
de una baraja desplegándose: allí verá el viajero realizado
    el sueño
de alguien que soñó que era un ángel, una vez, hace años,
allí el viajero oirá cantar y esto quiere decir que deberá
    detenerse
porque el tiempo ha hecho un alto en su camino.

Darío Jaramillo Agudelo (Santa Rosa de Osos, Colombia, 1947), Libros de poemas, Fondo de Cultura Económica, Colombia, 2003. Gaceta del Fondo de Cultura Económica, diciembre 2003

Más poemas de Darío Jaramillo en Otra Iglesia Es Imposible
---
Foto: Nicolás Ordoñez

martes, diciembre 18, 2018

Eliseo Diego / Restos de don Miguel de Cervantes















Pues bien: es cierto: agonizó Miguel
y sus deudos lloraron y sus deudas
grande escándalo hicieron de tan viudas
y entretanto giraban las Cabrillas
ocultaron sus restos en un foso
disimulante al fin de la blasfemia
de oler peor que el mal sudor del vivo
y así fuéronse a casa y no tuvieron
ni mandas por consuelo y renegaron
porque el jubón no estaba como anuncian
y las calzas de válgame y no diga
pero se remediaron y año nuevo
y olla va y uña viene y don Miguel
si lo vieron pues ya no lo recuerdan
y en tanto todo el tiempo en el desván
habla que habla se las pasa en vilo
sin darse cuenta de que pasa nada
siempre en lo suyo en su rincón de siempre
con los ratones escuchando atentos
esa voz sola que es su voz tan sólo
y a la rendija de una tabla y otra
como a escondidas de sus propias mañas
una oreja de fuego enorme y quieta.

Eliseo Diego (La Habana, 1920-Ciudad de México, 1994), Obra poética, compilación de Josefina de Diego, prólogo de Rafael Rojas, Fondo de Cultura Económica/DGE-Equilibrista, México, 2003. Gaceta del Fondo de Cultura Económica, diciembre 2003
.:
UNAM - Cuba Literaria - A Media Voz

Foto: Cultura Cubana

lunes, diciembre 17, 2018

Lucas Peralta / De "Escombros"
















2

¿Nada más que esto?
Habría que pensar en las palabras cuando hayamos descubierto el recorrido
de instalación; el hueco; la huella en cuerda (de)mostradora de motivos, y en
el desprendimiento del apacible correspondiente.
De bastón como herramienta revelada en tristezas y ruegos de duermevela.
Estar en implacable convivencia, injusticia, y excluir todo lo tenaz hacia las
sílabas que rasguñan tanta tardanza de ocurrir heridas a destajo.


33

III

¿La página sesenta y seis de Trilce? Sí, y toda la pobreza atardecida bajo vinos
y versos interminables como alhaja digna plausible en los desatinados decesos
de mesas y preguntas. Ánimo y lenguaje previo para regular el habla como
instrumento y laburo comunicativo.

Encauzar y emitir con descaro la palabra desencajada en bloques léxicos y
visión de totalidad. Así, como fragmentos aislados latentes, o esquemas e
intuiciones agotadas rigen las bases que, a los ponchazos, comunican la
densidad única e irrepetible de toda obra que sueña explotar por ahí.

Lucas Peralta (Avellaneda, Argentina, 1977)

Escombros,
Barnacle,
Buenos Aires, 2017









Más poemas de Lucas Peralta en Op. Cit.De lo que no aparece en las encuestas2 y Jámpster

domingo, diciembre 16, 2018

Héctor Kaknavatos / Nueva puntuación de la leyenda sobre los riñones de la urbe





















Desde que mi pregunta
oblicua se incrustó en los riñones de la urbe,
desde que se hizo pedazos el mar
como ánfora de barro
desde que comenzaron a decaer tus gestos
tu voz a disolverse como niebla en la ventana
los colores a emigrar y sólo el agua
cual cortina a amar nuestros ojos…
eh!... desde entonces seguí aquel machetazo repentino
por debajo de tu frente, brillando mortífero
como conspiración de mercenarios.
Damasco, pensé, Damasco.
Mas ¿cómo se hizo de pronto cuesco listo para dar a luz?

En mi pecho un bosque meciéndose se hinchaba,
suplicaba una axila ardiente
lejos de los ojos del profano
para bañarse, transformarse en un instante,
convertirse en petróleo,
en ofrenda a la Virgen de Tinos,
en mercancía abandonada en la aduana,
en el “ay” de un apuñalado,
mas no pudiendo eludir lo inevitable
volver a ser mi pregunta otra vez
clavada al sesgo ahí: en los riñones de la urbe.
Con este ciclo un niño de ocho años jugaba a la rueda
yendo hacia arriba por el camino de la mina:
así es que no vamos a morir.
Recomienzo así desde tu última palabra.
Recojo tu cabellos derramados por todos los rincones de la tierra.
De la última lluvia
sólo cuatro pedazos me faltan.

Voy a recomponerlo todo con paciencia.
Encontré al azar algunas páginas
aquí y allá de tu pecho.
Muchachas pintaron sobre ellas
extraños peces dorados.
Un jirón de tu mejilla, trozo de tormenta
de los alambras colgaba a punto de caer de un momento a otro.
Lo cogí también loco de alegría
hice la primera tentativa de recomponerlo
pero de nuevo hete mi pregunta, lámina torcida,
clavada ahí al sesgo en los riñones de la urbe.
¿Qué es esto, otra vez, dios mío?

¿Cuánto tiempo pasó hasta encontrar un pequeño pedazo
de tu petrificado pensamiento en un cementerio de elefantes?
Luego apretados tus tres dedos otra vez
como en la ceniza dentro de una injuria
en el idioma de los Latinos, nos persignamos.
A su espalda marcado el año del escalofrío
la tarde de los Verdes de los Vénetos
el bullicio del Hipódromo, el alboroto.
Y salvo el resquicio de un telefonazo nervioso
que en dos cortaba el profundo poniente
y parecía que exhalaban en el fondo de la herida
las entrañas de noviembre
nada más hube encontrado.
Nada más
ya que te agotaste para que no se secaran nuestros huesos
no se rompieran y el mercurio espeso se derramara.
Me quedé otra vez para recomponerlo todo.
Traté a duras penas de formar tu cara
Pero siempre lo mismo, otra vez lo mismo: mi pregunta
clavada ahí al sesgo en los riñones de la urbe.

¿Y qué ocurre ahora?
¿si otra vez aún? ¿Si tratase recogiendo
pedazo a pedazo el ánfora rota
de rehacer el mar?
Si agarrara de entre los dientes del perro
el hueso sacro de mi madre?
Si amarrara los vagones
Si los trenes otra vez silbaran
manchando la almohada del muchacho que ahora duerme
y sus párpados florecen?
Cristo mío… por fin comenzaba la gangrena.

Pero no voy a resignarme así tan fácil.
Quedan todavía mis tropiezos con las cananas cruzadas.
Quemaré hasta mi último cartucho,
mientras sube por mis huesos el mercurio
como en el termómetro.
Muchos días voy a alimentarme de tu última palabra.
Después me comeré mi pensamiento a media asta.
Después, que ocurra lo que sea.
Tus tres dedos huyeron aterrados:
uno hacia el norte otro al Mediterráneo
y el tercero se entregó al Asia Menor.
Pero la injuria, fiel a los Vénetos, se quedó a mi lado.
Así entonces, tu pecho un pez dorado
en un libro de letras gordas para muchachitas.
La tormenta que se tuerce, que deviene en tu mejilla,
abro la ventana con estruendo, tu voz semidesnuda
que se lanza a la calle corriendo
hacia las quebradas de Zalongo;
detente, por dios:
detente a que te apunte, a que te dispare en medio de la frente.

De tus pedazos sólo me falta la última lluvia,
no alcanzo.
Del petróleo, de la paralizada mercancía,
del promontorio de Tinos, del “ay” del acuchillado
emerge otra vez el bosque de pinos. Se horroriza y respiro.
Una compañía con los fusiles bajo el brazo,
pedazos la mar como el ánfora detrás del difunto:
la urbe muere por mi pregunta.

Tú, tú eras mi pregunta.

Héctor Kaknavatos (El Pireo, Grecia, 1920–2010), Ανάστιξη του θρύλου για τα νεφρά της πολιτείας, Atenas, 1981
Traducción de Pedro Ignacio Vicuña

Ref.:
Héctor Kaknavatos, Ποιήματα (Poemas) 1943-1987, Agra, Atenas, 2010
Universidad Libre de Bruselas
Ποιητικός Πυρήνας (Núcleo Poético)
Tinta China

Foto: Ποιητικός Πυρήνας

sábado, diciembre 15, 2018

Juan Arabia / Dársena Sur, 1909















Morimos, lo que significa que todo ha sido eliminado
desmontado, rueda a rueda, este juego complejo
                        de restablecerse en otro lugar.

Lejos, al sur, donde la costa parecía desplomarse
hacia afuera y descansar sobre el río,
el humo anticipaba la futura ciudad industrial,

                        flotes pesqueras y de cabotaje,
barracas y depósitos asentando las casas bajas
de la Boca, mirando al Riachuelo y a la dársena

por la que entraban esos muertos pobladores italianos
                                 Morti non morti son'
que construyeron sus viviendas sobre pilotes

recurriendo siempre a la madera y faroles de gas,
                        estirpe gobernada por carroña,
aún se escuchan sus disparos en la noche,

gritos y aromas de Piamonte y Campania,
                           Sicilia y Calabria.
                                 Morti non morti son'.

Juan Arabia (Buenos Aires, 1983)

Literatura de límites,
Buenos Aires Poetry,
Buenos Aires, 2018









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Foto: Buenos Aires Poetry

viernes, diciembre 14, 2018

Carlos Germán Belli / Dos poemas
















Oh Hada Cibernética...

Oh Hada Cibernética
cuándo harás que los huesos de mis manos
se muevan alegremente
para escribir al fin lo que yo desee
a la hora que me venga en gana
y los encajes de mis órganos secretos
tengan facciones sosegadas
en las últimas horas de día
mientras la sangre circule como un bálsamo
a lo largo de mi cuerpo.

Oh hada cibernética, El Timonel, Lima, 1961


Ha llegado el domingo...

Ha llegado el domingo
y procedo a desollarme como a un oso:
me desenfundo
y exprimo el sucio overol que cubre mi sangre

Caen entonces al fondo de la tina
goterones de sudor frío
pelos erizados
poros entreabiertos por el miedo

    Y de inmediato un verde césped reemplaza mi antigua piel

"Dentro & fuera (1960)", Los versos, los años (1958-2006), Coedición Lom / Era / Trilce / Txalaparta, Santiago de Chile, 2007

Carlos Germán Belli (Lima, 1927)

El Comercio - La Conjura - BBVA - Universidad de Chile - Poemas del Alma

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Foto: El Comercio, Lima

jueves, diciembre 13, 2018

Anahí Mallol / El sabor














y otro tanto puede decirse
tal vez de la sal
y de la forma más bella del desierto
y la más peligrosa
que pueda conocerse
el desierto de sal o gran salina
ahí donde nadie recuerda su nombre
ni su forma
ni las diferencias entre el día con su sol
la noche con su luna
en lo plano de la blancura
en lo inhóspito de la sed
que hace pensar en lo divino
y en lo infernal
ahí otro desierto
otra arena
otra piedra
no por sabrosa
menos rara. o menos peligrosa.
piedra que llama al agua. a la saliva. al cuerpo.
y lo devuelve destruido.

Anahí Mallol (La Plata, Argentina, 1968)

Piedras,
Prebanda,
Córdoba, Argentina










FILBA - Eterna Cadencia - El Poeta Ocasional - El Infinito Viajar

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Foto: Eterna Cadencia

miércoles, diciembre 12, 2018

Libero de Libero / Amor





















Amor hoy está cerca de mí
como la fuente recién nacida
como un jardín copioso de frutos
que ofrece a la gente un banquete.

Amor hoy está cerca de mí
como un lecho cierto para el insomne,
como un seto fresco de verano
espera la noche para ser querido.

Amor hoy está cerca de mí
como el mar: gaviotas
mensajeras y velas listas.
Este es el viaje hacia la muerte.

[1937]

Libero de Libero (Fondi, Italia, 1903-Roma, 1981), Museo. La poesia ceneriera di Libero di Libero *, Leone D'Ambrosio, Ensemble, Roma, 2016
RAI News
Versión de Jorge Aulicino

* El libro incluye poemas de Libero de Libero inéditos hasta entonces

Imagen: Portada del libro de Leone D'Ambrosio - RAI News


Amore (1937)

Amore oggi m’è vicino
come la fonte appena nata
come un giardino copioso di frutti
alla gente offre banchetto.

Amore oggi m’è vicino
come un letto certo all’insonne,
come una siepe fresca d’estate
attende la notte per essere cara.

Amore oggi m’è vicino
come il mare: gabbiani
a messaggio e vele pronte.
Questo è il viaggio per la morte.

martes, diciembre 11, 2018

Dora Battiston / Las ventanas














Ventanas encendidas en la noche
ya son mi alteridad.

…………………………………………………………

Muchas veces cruzando el campo
las veía lejanas 
sus pequeñas señales amarillas
en la inmensidad oscura
y volvía a mí
sintiendo la intemperie
queriendo estar allí
en una de esas luces
protegida del mundo

pero esa ventana era fugaz y ajena
pertenecía al tiempo volado
del  viajero
al tiempo secuestrado
por la rotación que consume
a la velocidad del mundo
que exige la quietud
para equilibrarse.

Quería estar en una de esas
ventanitas inmóviles
pero ellas se alejaron
y todo se siguió volviendo ajeno
como el sentido del viaje.

Dora Battiston (Realicó, La Pampa, Argentina)

Relativa sombra,
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2018










Ref.:
Ediciones en Danza
Seminario de Literatura Regional UNLPam
La Arena
El Lobo Estepario

Foto: FB