miércoles, abril 22, 2020

Jack Kerouac / Cinco haikus



Vendavales de febrero: corriendo
hacia el oeste a través
de las nubes, la luna

*

Buscando a mi gato
en la maleza,
encuentro una mariposa

*

La polilla duerme;
no sabe
que las lámparas han vuelto a encenderse

*

Crepúsculo de febrero: escarcha
en el sendero
por el que fui y vine todo el invierno

*

Te sorprenderías
de lo poco que sabía
hasta ayer

Jack Kerouac (Lowell, Estados Unidos, 1922- St. Petersburg, Estados Unidos, 1969), Book of Haikus, Penguin, Nueva York, 2003
Versiones © Jonio González.

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Foto: Jack Kerouac por Allen Ginsberg, Nueva York, 1953. Ginsberg anota al pie de la foto: "Jack Kerouac deambulando por East 7th Street después de visitar Burroughs en nuestro pad, pasando la estatua del congresista Samuel 'Sunset' Cox, 'The Letter-Carrier’s Friend' en Tompkins Square hacia la esquina de Avenue A, Lower East Side; está haciendo cara de  loco o de Dostoievsky de bajo ruso de be-bop Om, primero caminando por el vecindario, luego metido con The Subterraneans, lápices y libreta asoman en el bolsillo de su camisa de lana, otoño de 1953, Manhattan" Allen Ginsberg Project


February gales - racing
westward through
The clouds, te moon

*

Looking for my cat
in the weeds,
I found a butterfly

*

The sleeping moth-
he doesn't know
The lamps turned up again

*

February dawn - frost
on the path
Where I paced all winter

*

You'd be surprised
how little I knew
Even up to yesterday

martes, abril 21, 2020

Silvio Mattoni / De "Tanatocresis"





19

Pasan de a miles por el puente blanco
que cruza el río menor, no navegable,
de esta ciudad imprecisa: sin un mar
a menos de mil kilómetros de acá.
¿Los pueden ver? También ustedes pasan
como puntos de una línea imaginaria
que se construye en la ilusión de fechas
y en el vacío mágico de nombres.
No nombro la ciudad ni los recuerdo
más que por lo que hicieron: gestos, notas,
afectos, versos, deseos de marcar
un punto en esa hilera parpadeante.
Pero no hay líneas, todo se extingue
y estas estrellas sudamericanas
ya se apagaron cuando nos alumbran.
“¿Y cuántos son entonces, cómo suman
la gracia de escribirse en el momento
de disolverse? ¿Y el arte de enterrarlos
y negarlos y ahora convertirlos
en parlamentos?” Querrás decir relatos
de un teatro perverso, que no niega
los nombres, las imágenes, los rictus,
guiños perdidos de una luz que pasa.
Miro el puente que los está esperando
y pienso que tal vez nunca los vuelva
a escuchar. Ahora empieza mi propia
bajada al río. Hay una sombra, tinta
que mancha el tiempo de la hoja escrita
con todos los momentos de este día.
Palabras y palabras, les hago una promesa
que es sólo para mí: no dejaré
pasar el viento fresco de noviembre
sobre la casa, el campus o la cámara
teatral de papeles que se arrumban.
Y en lo que sopla escucharé una risa
que vuelve tarde del patio o del pasto
en la vieja casa o en la universidad,
los brazos llenos de libros, ¿la ven?,
y yo que todavía no podía escribir,
me fallaba la vista y no estaba
vivo ni muerto y no sabía nada
mirando el foco de luz, el silencio.

Silvio Mattoni (Córdoba, Argentina, 1969), Tanatocresis, Borde Perdido Editora, Córdoba, Argentina, 2018

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Foto: CETyCLI/Silvio Mattoni/Facebook

lunes, abril 20, 2020

Tomas Tranströmer / Prisión














Se juega fútbol;
desconcierto: balón
va sobre el muro.

*

Ruido se hace
para espantar el tiempo,
para apurarlo.

*

Las mal escritas vidas:
la belleza persiste
como tatuaje.

*

Ladrón cazado:
con los bolsillos llenos
de setas frescas.

*

Ruido de taller
y las torres pesadas
al bosque asombran.

*

Se abre la puerta;
en el hospicio estamos,
en nueva era.

*

La luz se enciende:
el aviador ve manchas
de irreal luz.

*

Noche: un camión
pasa, los internados
sueñan temblando.

*

Él bebe leche
y se duerme en su celda,
madre de piedra.

Tomas Tranströmer (Estocolmo, 1931-2015), Fängelse: Nio haikudikter från Hällby ungdomsfängelse, 1959 (Fängelse, nueve jaicus del hospicio de jóvenes Hällby, 1959), Edda, Suecia, 2001
Re-creación del sueco al castellano de Roberto Mascaró

Nota a la edición sueca:

En 1959 visitó Tomas Tranströmer a su amigo, el psicólogo y poeta Åke Nordin, que por ese entonces era el jefe de la prisión para jóvenes Hällby, en las afueras de la ciudad de Eskilstuna. Como saludo de Año Nuevo, Tranströmer envió ocho haikus a  Åke Nordin y a su mujer, Ulla. Ahora se publican por primera vez, seguidos por un noveno haiku, que por algún motivo no llegó con la carta. (Envío de R. M.)

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Foto: Laurent Denimal/Opale/El País

domingo, abril 19, 2020

Valeria Tentoni / De "Hologramas"






















En la sombra total

de la habitación que era tuya
ahora mismo, por ejemplo,
que debe estar cerrada con llave,
se guarda la que fue tu sombra
entre toda la sombra.


Los sacones, los pullóveres,

las polleras, los delantales,
el pijama, las bufandas,
toda la ropa
y sus colores
desparramados sobre la cama.

Yo elegí una cuchara, un plato
que colgabas de la pared

y ahora uso para comer en los días suaves.


Estábamos en el verbo

Vos solamente cruzabas
la sombra del limonero, volvías
de la cocina, criabas

jazmines en un florero, dejabas al olivo del fondo

en el fondo.


Avestruces

¿Qué hace el avestruz después de sacar la cabeza del hoyo,

qué es lo primero que olvidan los avestruces
de esa oscuridad en la que estuvieron
mientras afuera todo brillaba?

Valeria Tentoni (Bahía Blanca, Argentina, 1985)

Hologramas,
Hemisferio Derecho,
Bahía Blanca, 2019









Otra Iglesia Es Imposible - HD Ediciones -  Bestia Lectora - Poesía - Emma Gunst - Low-Fiardentía - Jámpster - Malón Malón - La Canción del País - Télam 
---
Foto: Nexo Artes Culturas/Valeria Tentoni/Facebook

sábado, abril 18, 2020

Mario Benedetti / De "Umana gloria"



Después de todo

Esta mañana el cielo golpea la mano del temporal,
el hombre de los pagarés nos hizo estar aquí solo por ver
quien puede llegar a la puerta a hacer un gran barullo.
Las nubes se comen el infinito,
mandan a guardar toda la vista. Annina,
está en el arroyo de fango el palo recto que recuerda tu casa.
Tiene un techo de chapas,
con gruesas paredes y, una vez, solo las flores con Silvio que habla.
En la calle las sombras están bajo del asfalto,
se buscan los niños en los tubos de cemento del alcantarillado nuevo.
Detrás de los postigos grita la lengua de los padres. Detrás de los postigos
la carne de las chicas tuvo un patio lleno de golondrinas,
la tierra lo sostenía, no sé cómo decirlo, la arena y la hierba.
El sismo repentino
como el muerto que llevamos al hombro para hacernos sentir
imprevistamente la luna, la luna, la luna.

*

Pasos distantes, niños crespos en el aire fuerte,
el pequeño escalofrío de las manos que casi se toman. Oh, invierno.
En el frío, el cigarro de Vanni, la hierba blanca y dura, jugar.
Hemos aprendido a comer en nuestras casas.
Los techos, esos techos me dijeron que yo era mis ojos y no otros.
En el frío, ahora, tengo un poco de fiebre y aquí solo...
Una vez andaban luces antes de acostarse y era la abuela.
Había madera para preparar el carbón y Ernesta
tuvo que bajar a la posada para comprar toscanos.
La jarbe jenfri i claps ôr de strade.
La hierba entre las piedras al borde del camino.
La pequeña valla.
Ya no podemos bajar así.

Necesitamos mirar desde la distancia, pensar que miramos.

Una siesta plena de duermevela quiero tener.
Estar con las nubes firmes como una cosa blanca de las montañas.

En una ventana recordamos el viento entre las hojas.

"Me dices que no vienes, y creo
incluso que si vienes no te diré nada
pero si no hablo entenderás
que no te quiero".

Era una que se convertía en una. Oh, invierno

Mario Benedetti (Udine, Italia, 1955-Piadena, Italia, 2020), Umana gloria, Mondadori, Milán 2004 / Nuovi Argomenti, 15 de septiembre de 2017
Versiones de Jorge Aulicino

Otra Iglesia Es Imposible - Il Messaggero - Corriere della Sera - Nazione Indiana - Luigia Sorrentino/RAI News - Interno Poesia - Poetarum Silva - La Nación - Hablar de Poesía

Foto: Interno Poesia


In fondo al tempo

Stamattina il cielo batte la mano del temporale,
l’uomo delle cambiali è venuto a farci stare qui solo per guardare
chi può venire sulla porta a fare un grande rumore.
Le nuvole mangiano l’infinito,
mandano al gabinetto tutto lo sguardo. Annina,
è nel rivo di fango il bastone diritto che ricorda la tua casa.
Ha una volta il tetto di lamiera
con i muri grossi, e una volta solo i fiori con Silvio che parla.
Nella strada le ombre vanno sotto l’asfalto,
si cercano i bambini nei tubi di cemento della fognatura nuova.
Dietro gli scuri grida la lingua dei genitori. Dietro gli scuri
la carne delle bambine ha avuto un cortile pieno di rondini,
le teneva la terra, non so come dire, la sabbia e l’erba.
Il terremoto improvviso
come il morto che viene alla spalla per farci sentire
improvvisa la luna, la luna, la luna.

*

Passi lontani, bambini crespi nell’aria forte,
il piccolo gelo delle mani tenute vicine a prendersi. Oh inverno.
Nel freddo, il sigaro di Vanni, l’erba bianca e dura, giocare.
Abbiamo imparato nelle nostre case il modo di mangiare.
I tetti, quei tetti mi dicevano che io ero i miei occhi e non altri.
Nel freddo, adesso, ho un po’ di febbre e qui da solo…
Una volta sono venute le luci prima di dormire e c’era la nonna.
C’era la legna da preparare per il carbone e Ernesta
doveva scendere alla locanda a comprare il toscano.
La jarbe jenfri i claps sul ôr de strade.
L’erba tra i sassi sull’orlo della strada.
La piccola staccionata.
Noi non possiamo scendere più così.

Servirebbe guardare da lontano, pensare che si guarda.

Pieno un pomeriggio di dormiveglia voglio stare.
Stare con le nuvole ferme come una cosa bianca delle montagne.

In una finestra si ricorda il vento tra le foglie.

«Mi dici che non vieni e così penso
se anche verrai non ti dirò niente
ma se non parlerò tu capirai
che non ti voglio.»

Era una che diventava una. Oh inverno.

viernes, abril 17, 2020

Robert Bly / Por qué no morimos




















A finales de septiembre muchas voces
te dicen que vas a morir.
Esas hojas lo dicen. Ese frío.
Todas tienen razón.

Nuestras muchas almas... ¿qué
pueden hacer al respecto?
Nada. Ya son parte
de lo invisible.

Nuestras almas anhelan
volver a casa
de todos modos. "Es tarde", dicen.
"Cierra la puerta, vamos." Pero

el cuerpo no está de acuerdo. Dice:
"Enterramos una bolita
de hierro debajo de aquel árbol.
Vamos a buscarla."

Robert Bly (Lac qui Parle, Minnesota, Estados Unidos, 1926), Stealing Sugar from the Castle, W. W. Norton, Nueva York, 2016
Versión de Jonio González

Otra Iglesia Es Imposible - Robert Bly Web Site - Poetry Foundation - NPR - Perros en la Playa - De Sibilas y Pitias - El Blog Alternativo - Poetas Siglo XXI - Página 12

Foto: Robert Bly, 1980 NPR/Alan Gilbert Purcell/Fairfax Media/Getty Images

jueves, abril 16, 2020

Irene Gruss / De "De piedad vine a sentir"













Postal

La canilla que gotea en realidad es la aguja
sistemática del reloj. Sigo con la mirada
los árboles allá en el bosque alado;
perduran.
El tema no es el tiempo sino el verde.


No hay el para qué

Late, corazón
de pájaro o persona,
no para volar ni caer, ni tener
o perder. No hay el para qué sino el cómo, y un sentido.

                                                                            A Matilda


Pasa

Y este plácido despejarse del cielo
como el viento, suave, en la cara,
y el reflejo del agua contra la pared en esa terracita, abajo,
y la copa del gomero que insiste, roza la cornisa
parece que cae y no, sube,
la noche contra el día,
y se ha vuelto a nublar, pasa, pasa.


Sal

Por volver la vista atrás
pude mirar fracaso tras fracaso tras fracaso,
fuegos vi, la ciudad hecha fuego,
convertida en un apocalipsis precoz. Y
mi nombre perdido hacia un desierto si volteo
la cabeza hacia adelante, hacia
lo que me espera:
soy a duras penas la mujer de Lot: mi necesidad
no tiene nombre.

Irene Gruss (Buenos Aires, 1950-2018), De piedad vine a sentir, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2019

Otra Iglesia Es Imposible - Casta Diva - Ediciones en Danza - Ediciones del Dock - Ediciones Ruinas Circulares - Op. Cit. - La Otra Poesía - Perfil - Eterna Cadencia - Página 12 - Clarín - Vallejo & Co. - 1 Poeta 10 Preguntas - La Ficción del Olvido

Foto: Constanza Niscovolos/Página 12

miércoles, abril 15, 2020

Jotaele Andrade / De "Cuervo negro cuervo blanco"













Cuervo con grano de oro

*

La visión

yo, que soy enfermo y jubiloso
-es decir
que me habita un fuego que clama su ceniza-
vi al cuervo posado sobre el mármol
ondulante
de la niebla

no llamaré prodigio
a aquello que está más allá de ese fenómeno
pues verlo fue aceptar que se aferraba con tres patas
al celaje
y era como una espada negra
que de tan negra
oscurece la tiniebla

apenas
giró
un ojo
-acaso para verme
-acaso para rodearme como a una presa
y juzgar cuándo hendir el picotazo

y pude ver que su pico guardaba
un grano amarillo

semejaba la profundísima
vacía
nada
con un sol al fondo

como una luciérnaga rota
y todavía humeante
en la hierba confundida
de la noche

*

¿dónde estaba mi casa?

¿dónde el humo azul del día?

yo preguntaba por los sitios donde recrea el hombre
su cotidiano
común
misterio

preguntaba por la mano y no por el puño
preguntaba por la mano y no por el guante

por lo inasible
preguntaba

*

cada vez que movía la cabeza
una línea luminosa brotaba
de aquel grano
y recorría su pico

¿quién soy yo
-atiné a preguntar-
que puede ver esta circunstancia
del modo en que cualquiera ve pasar
un carro con heno
al sapo en su salto paticorto
el vestido ondulante que teje y desteje el agua del río?

después
el trípedo animal
alzó el vuelo
y barrió la niebla

ah sábanas del celaje desnudaron y cubrieron
aquello que era
y no era
mundo

blandos ropajes bajo los que se movía
el tumulto
de aquello que era
y no era

vaporosas lenguas
en que se dice lo que es
y no lo sabe

entonces dio su graznido
y dejó caer el grano de oro que llevaba

fue eterna y súbita su caída

*

a veces parecía que flotaba

y se transformaba en una luna pequeña y dorada
a lo lejos

fue cuando la noche se llenó de insectos
cuyas alas vibraban con el violento
ardor de órganos
que buscaban fundirse

luego morían
arrancados
por la lengua incesante del tiempo

*

¿qué vi
cuando vi
caer
ese grano de oro en la noche?

¿vi entonces miles de embarcaciones
a través de la estela que dejaba?

¿vi gruesas cañas de bambú
piedras atadas con lonjas
de cuero
recién arrancado a un animal
los ojos de pescado de la muerte?

*

hombre
dije
o pensé
en la palabra hombre

qué había en esa palabra
qué formaba esa palabra

fue cuando golpeó la luz
y salió el Hombre a escena

*

Teatro de lo humano

“¡Damas y Caballeros! he aquí el hombre”
dijo
dando un salto hacia adelante
hacia la luz

agitando un sombrero del que comenzaron
a caer
pequeños homínidos
que gritaban asustados

y cada vez que uno caía
sonaba una fanfarria
y un pequeño haz de luz
lo rodeaba

He aquí al austrolopithecus

Aquí al homo habilis

Oh, este es el homo erectus

Este pobre es el homo neanderthal

y aquí tenemos a la estrella rutilante ¡el homo sapiens!

y cada ser representaba su papel
a la perfección.

Unos descubrían el fuego, la rueda
otros levantaban Tebas
con sus siete puertas
otros la incendiaban

más allá cruzaban flechas por el cielo
breve de la era

otros bailaban en barcas delgadas como flautas

y todo sucedía en la idea redonda de la existencia

y el Hombre relataba las eras con un megáfono

Oh la era de la piedra que culmina en polvo

la era de la madera que culmina en un incendio

la era del hierro que culmina en la carne

la era del oro que culmina en la codicia

la era del átomo que culmina en nada

entonces metió sus manos
en la boca
y fue quitando su ropaje de hombre y apareció el cuervo
majestuoso
que fue devorando
a cada uno tras su acto

*

El feligrés

yo vi al cuervo
y escribí su historia
y su canción
con una de sus plumas

no preguntes dónde se coció la tinta
en que lees estas cosas

ni cuáles sus ingredientes

yo andaba donde vida y muerte
entretejen
sus fronteras

un pie de un lado y del otro

y un pie sonaba a aleteo
y el otro a un fangoso temblor amputado

y ambos daban un paso que bailaba y tropezaba en un solo movimiento

*

La casa del feligrés

hice mi casa con plumas caídas
de su plumaje

y mi casa era negra
y sinuosa como la anguila

mi casa se confundía con la noche
y mis manos

y allá arriba cada tanto el golpe de la luz sobre el ojo
vigilante del cuervo
daba un parpadeo

corroborando acaso
que lo concerniente a la sombra
siguiera
en la sombra

*

comprendo ahora
que mi casa fue un nido

acaso allí se concibió la idea de un huevo

no la experiencia fáctica de lo que es

si no la posibilidad de algo

o acaso hubo un pensamiento vacío
dentro del huevo de la nada

¿digo la experiencia de la disolución
en lo vaciado?

o
apenas
el nido vacío
del misterio

*

Todo era el ojo del cuervo avistando todo

y cuando movió su ojo
una ráfaga
deshizo mi casa
la noción de abajo arriba
de ayer hoy mañana

pues su mirada
atravesaba las capas de la cebolla
del tiempo

en un mismo rechinar

en la misma fluctuación a través
del aire de las eras

y estaba en el zumbido y el destello

en el reflejo del agua
y en el agua

en cada punto del círculo

y fuera del círculo

todo era pupila abierta hacia adentro
y hacia afuera

*

y cuando iba a cantar cayó aquel grano de oro
de su sedoso pico

y estalló la luz


*

Inauguración de la coreografía del todo

como si se diseminara y diera
en el blando
espejo
por donde ocurre la múltiple
coreografía
de lo inerte y lo móvil
de lo que vuela y lo que repta
de lo que atraviesa
veloz
el polvo de las centurias
y el polvo posado sobre los muebles

y fuera hasta desembocar en la gran pupila
donde se mira por primera vez
la materia abisal de la vida

ocurrió
ocurrieron

el pato
el cáñamo
el oleoso interior del ajonjolí
la madriguera

maduraron los higos
carretas y bueyes
fueron borrando las sucesivas huellas
hasta dar con el camino

y charcas y astros y ranas
cantaron al unísono

un acto de inauguración
que duró lo que tardó en caer
ese grano de oro
que
todavía
cae

*

Ordalía

acostumbrándome
como se acostumbra el agua a las formas
que la contienen
di en mí
del modo en que despierta
la carne al dolor

la codicia en la moneda
el vuelo en la pluma

en la rosa agotada del hueso
desperté

¿lama sabactani?

¿quién me ha abandonado?

¿eloi eloi? ¿ecce mater tua?

Sanzuwu

Yatagarasu

Jīnwū

Samjok-o

es huérfana la carne

es triste la carne

un acto simultáneo de nacer y morir

Jotaele Andrade (La Plata, Argentina, 1974)

Cuervo negro
cuervo blanco,
Añosluz Editora,
Buenos Aires, 2020








Otra Iglesia Es Imposible - Añosluz - Buenos Aires Poetry - Op. Cit. - Télam - Poesía La Plata - Evaristo Cultural - Los Poetas no Van al Cielo

Foto: Facebook/Jotaele Andrade/La Violeta Colectiva de Arte

martes, abril 14, 2020

Marcin Świetlicki / Esta vez no habrá víctimas















Habrá una fiesta, repentina y solemne, llena
de sol y de zapatos limpios. Esta
vez los micrófonos no fallarán, los muchachos
escupirán alegremente desde los balcones y la carne,
la carne desfilará por las calles, encenderemos cigarrillos
con las lámparas de mano. Y habrá tantas palabras, claras como el cobre,
como
la puerta de una iglesia. Habrá una fiesta, comeremos
pasteles.

Marcin Świetlicki (Lublin, Polonia, 1961), Eslavística Complutense, vol. 2, Madrid, 2002
Traducción de Justyna Ziarkowska
Envío de Jonio González

Culture Pl - Turia - Poetas Siglo XXI - Libro-génica - Pájaros Lanzallamas - Ada Lírica - La Orilla de los Pájaros - El Cultural

Foto: IMDB

lunes, abril 13, 2020

Philip Larkin / Dos piezas para guitarra













I


La casucha de techo de lámina junto a la vía del tren
Proyecta una sombra. La paja flota en el polvo blanco
Y un vagón de cola permanece en pie. Estiradas
Bajo el sol, doce piernas en overol están de ociosas,
Manos oscuras y cabezas atajándose el sol y trabajando.
Una frunce el ceño sobre la guitarra: desafinadas,
Las notas van vagando en el calor
Como un insecto chirriando entre la mugre,
Sin el menor cansancio al mediodía. Un acorde se reúne
Y rebosa, y una voz sureña se aferra a una nota
Satisfactoriamente insatisfecha.
Aunque los rieles arden
Rumbo a ciudades de acero, no llevan a nadie
De por aquí. A la vista de todo mundo
Ni siquiera aquel vagón intenta ir a ningún lado.


II

Confecciono cuidadosamente un cigarrillo, y busco
Lumbre en la estufa. Con el pulmón lleno de humo
Me reúno contigo en la ventana sin cortinas;
Nos reclinamos en el marco, mirando la plaza
Allá abajo. Un hombre pasa caminando
Entre los despojos del naufragio. Y nosotros,
Con la mirada fija en el anochecer,
Compartimos un cigarro.

                                Al fondo del cuarto, nuestro amigo
Bosteza y apila las barajas. El montón no es muy grande.
Y repartir una y otra vez de aquí a que amanezca no garantiza
Las mejores manos. Además, la oscuridad ya no deja ver.
Entonces, patea la estufa y se lleva a las piernas la guitarra,
Toca esta nota, aquélla.

                                                  Estoy temblando:
De pronto me veo cargado de un lenguaje de seis cuerdas.
De pronto me doy cuenta de que no pueden expresar
Más que armonía, y no logran moverse
Sin un feliz erizamiento de aire
Que edifica en esta habitación otra distinta;
Y la habitual contención del dolor aprieta,
Porque juntos o en soledad no podemos
Delinear aquella habitación; y eso porque
No es una habitación ni un mundo, sino sólo
Una figura girando en el aire erizado,
Y, por lo tanto, carente de verdad.

                                         Entonces, miro aquella plaza,
Vacía una vez más, como el hambre después de una comida.
Me ofreces el cigarro y te digo Quédatelo,
Pues me gusta ver el resplandor ir y venir
Sobre tu rostro. ¡Qué pobreza habita nuestras manos
Cuando sinceramente nos miramos a los ojos! Y de nuevo la guitarra
Me esparce por la tarde como una nube a la deriva,
Oscureciendo todo, incapaz de hacer llover.

                                                                         In the Grip of Light
                                                                        15-18 de septiembre de 1946

Philip Larkin (Coventry, Inglaterra, 1922- Hull, Inglaterra, 1985), Material de Lectura n° 192, Selección, traducción y nota introductoria de Pura López Colomé, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), 2013

Otra Iglesia Es Imposible - Gog y Magog - Philip Larkin Society - Poetry Foundation - Poetry Archive - UNAM
---
Foto: Philip Larkin con Mónica Jones, durante un servicio religioso en memoria de John Betjeman. Iglesia de Westminster, Londres, 1984 The Guardian/Daily Express/Hulton Archive/Getty Images

domingo, abril 12, 2020

Philip Larkin / Edad















Mis años desprendidos como blancos
pañales, por el aire se van. Se vuelven
una nube habitada. Al asomarme,
luz en un piso y voces que se mezclan.
¡Oh, juego peligroso, me cansé de ser parte!
Te vadeo como alga, y mis queridos

icebergs transparentes me acompañan:
silencio, espacio. Ya tanto he volado
del nido de mi mente, que tengo que volverme
a ver qué huellas dejo: si de pies,
de zarpas, o la exacta de un palmípedo.

Philip Larkin (Coventry, Inglaterra, 1922- Hull, Inglaterra, 1985), Un engaño menor (The Less Deceived, 1955), La veleta, Granada, 1991
Versiòn de Álvaro García
 
Otra Iglesia Es Imposible - Philip Larkin SocietyPoetry Foundation - All PoetryThe Guardian - Poetry Archive - UNAM - Eterna Cadencia - Gog y Magog - De Sibilas y Pitias


Age

My age fallen away like white swaddling
Floats in the middle distance, becomes
An inhabited cloud. I bend closer, discern
A lighted tenement scuttling with voices.
O you tall game I tired myself with joining!
Now I wade through you like knee-level weeds,

And they attend me, dear translucent bergs:
Silence and space. By now so much has flown
From the nest here of my head that I needs must turn
To know what prints I leave, whether of feet,
Or spoor of pads, or a bird’s adept splay.
---

sábado, abril 11, 2020

Linda Pastan / Dos poemas












Los pájaros

se dirigen hacia el sur, arrastrados
por una brújula en los genes.
No los confunde
este anormal verano en noviembre,
a pesar de que estamos junto a la puerta de casa
con ropa de algodón.
Los observamos

descender en picado y agruparse:
la sombra de las alas
cae sobre el corazón.
Cuando se mueven entre
las ramas desnudas, los árboles
deben de pensar que las perdidas hojas
han vuelto.

Los pájaros se dirigen hacia el sur,
el instinto es el argumento más antiguo.
Vuelan por encima de sus dobles,
las mudas veletas,
enseñándonos a todos
con las plumas de la cola
el verdadero norte.


El nuevo perro

A la solemnidad de mi vida,
las formales ceremonias
de lustre y papel
y estilográfica, ha llegado

este animal chiflado
cuyas inocentes interrupciones
convierten en un sinsentido
mis viejas simplicidades:

como si lo necesitase
para probar una vez más que tras
tanta meticulosa planificación
no puede suceder nada.

Linda Pastan (Nueva York, Estados Unidos, 1932), Carnival Evening: New and Selected Poems, 1968-1998, W. W. Norton, Nueva York, 1998
Versiones de Jonio González

Otra Iglesia Es Imposible - Poetry Foundation - De Sibilas y Pitias - El Placard - Emma Gunst - El Poeta Ocasional - Luvina - Poetas Siglo XXI - Poéticas - Huellas en la Ciénaga

Foto: Linda Pastan, 2012 Marymount University

THE BIRDS

are heading south, pulled
by a compass in the genes.
They are not fooled
by this odd November summer,
though we stand in our doorways
wearing cotton dresses.
We are watching them

as they swoop and gather—
the shadow of wings
falls over the heart.
When they rustle among
the empty branches, the trees
must think their lost leaves
have come back.

The birds are heading south,
instinct is the oldest story.
They fly over their doubles,
the mute weathervanes,
teaching all of us
with their tailfeathers
the true north.


THE NEW DOG

Into the gravity of my life,
the serious ceremonies
of polish and paper
and pen, has come

this manic animal
whose innocent disruptions
make nonsense
of my old simplicities–

as if I needed him
to prove again that after
all the careful planning,
anything can happen.

viernes, abril 10, 2020

Alicia García Bergua / Tres poemas
















Por la tarde en el parque

            Él vivía en el jardín como la Esfinge. Estaba en el jardín sencillamente.                                                                                                                   Eliseo Diego

Estamos aquí con nuestros perros para olvidar
a quienes hemos sido en este día;
ya no decimos nuestros nombres
sólo los de los perros.
Estamos aquí para purificarnos de intenciones,
no para  ser indiferentes.
La voluntad de ser nos pesa mucho
y esa necesidad de los perros
de estar con la manada
provoca un gran alivio.
Queremos disfrutar verlos correr airosos
gastando a manos llenas la energía
que nosotros ahorramos
para vivir más tiempo,
para pensar también a manos llenas.
Ellos nos dan el cuerpo que perdemos
y que desea ir alegremente
tras la pelota que la vida lanza.

[de Ser y seguir siendo, Textofilia, SEP, CONACULTA, INBA, México, 2013]


Al llevarnos de niños por la calle
nuestra madre iba absorta
sin ponderar el suelo que pisaba
y casi sin mirar alrededor.
Apretaba nuestras manos fuertemente
transmitiendo su miedo de exiliada,
de estar perdida en la ciudad ajena.
Esos eran los sueños que tenía y yo los heredé
como si fueran parte de mi cuerpo.
Me ha costado saber que no son míos,
que es su desamparo que me toma con fuerza
y me aparta de mí y del territorio
que recorro a diario con mi perro
sólo para curarme la extrañeza
de la impronta que traigo


La cáscara dura de la nuez de mi infancia,
sigue en el tanque de arena del kínder
donde viejos maestros del exilio español jugaban a sembrarnos
sin poder transmitir muy bien lo que querían.
Mientras los padres iban adelante por un camino nuevo,
uno en la arena se hacía caracol de su destino, 
construía la coraza para mirarse adentro sin peligro
en un mundo de miedos.
Fue allí que nos hicimos deshaciéndonos,
que nos pensamos en partículas,
que nos hicimos fuertes tan sólo por sentir el magnetismo,
la dirección del viento.

[inéditos]

Alicia García Bergua (Ciudad de México, 1954)

Otra Iglesia Es Imposible - Enciclopedia de la Literatura en México - Letras Libres - Periódico de Poesía - Revista de la Universidad de México - Huellas en la Ciénaga - Poetas Siglo XXI
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Foto: Alicia García Bergua/Facebook

jueves, abril 09, 2020

Ezequiel Martínez Estrada / Tejes















Tejes. Callamos. Yo leo,
que es mi modo de tejer.
La casa empieza a tener
frialdad de mausoleo.

Hace frío.
Sí; hace frío.
Pon otro poco de leña.
En el cuadro un árbol sueña
y frente a él corre un río.

Rafael no viene más.
Ya no viene más Irene.
¿Y Dora?
¿Y Pedro?
¿Y Tomás?
Ya ninguno de ellos viene.

Además, ¡cuántos se han ido
por este o aquel sendero!
Otros nacieron, pero
también los hemos perdido.

Transcurren unos minutos
en una quietud tan pura
que el tejido y la lectura
son perfectos y absolutos.

¿Oyes? Salen de la escuela
los chicos.
Pues, ¿qué hora es?
Hablan y cantan. Después
sólo queda una estela.

¿Han llamado?
Sí, han llamado.
Nadie ha llamado a la puerta.
Está la calle desierta
como un camino olvidado.

El reloj marca una hora
cualquiera en la eternidad.
Esta sí es la soledad.
Nunca la sentí hasta ahora.

Es tarde.
Es tarde.
Cerramos
la llave de luz. Salimos.
Hasta luego.
Y nos dormimos.
Y después despertamos.

Ezequiel Martínez Estrada (San José de la Esquina, Santa Fe, 1895-Bahía Blanca, 1964), Poesía, Argos, Buenos Aires, 1947
Envío de Jonio González

Otra Iglesia Es Imposible - Fundación Ezequiel Martínez Estrada - Poesía en Español - Ensayistas - Universidad Nacional de La Plata - Eterna Cadencia

Foto: Fundación Ezequiel Martínez Estrada

miércoles, abril 08, 2020

Owen Tydur Jones / Bryn Antur














(Loma del Aventurero)

Una tarde apacible y luminosa
subí a la cuesta de “El Castillo”
y como en una alucinación escéptica
 sentí tu presencia
¡Oh gran aventurero! *

Allá lejos -te decía-
envuelta en su nube de polvo
está la ciudad de Luis…

más a mi izquierda
los durazneros florecidos
amarillos trigales y azules alfalfares
que se confunden con el lino

en hilera los viñedos
y los álamos centinelas de Moriah **
el portal, la verja, las blancas lápidas
de los pioneros
a la izquierda de la Capilla,

aquí al pie, el “Puente Hendre”
obra del carpintero de viaductos y poemas.

La tierra abierta, la yunta y el arado
el “riper”, la parva engavillada ***
y el sauce junto a la acequia.

Al amparo de las lomas
muda de olvidos la vieja casona
conserva reminiscencias de mi infancia
caricias de adolescencia
mucho después de tu juventud aventurera.

…era una tarde apacible y luminosa
que pudo haber sido de otoño…
o de primavera…
 ¡qué importa cuándo…!

Owen Tydur Jones (Dolavon, Argentina, 1930), Antología Federal de Poesía. Región Patagonia, Consejo Federal de Inversiones, Buenos Aires, 2014

Notas del autor:

* Bryn Antur: Loma del Aventurero, hogar de Edwin Cynrig Roberts (uno de los aventureros de la colonización galesa en el Chubut). Más tarde propiedad de William Owen Owens, establecido aproximadamente en el año 1885
** Moriah: Capilla galesa construida por los colonos en el año 1880
*** Riper: Cortadora de pasto, tracción a sangre

Consejo Federal de Inversiones - Long Island al Día - Jornada - El ChubutEl Regional - Patagonia

Foto: Owen Tydur Jones recibe por segunda vez el Sillón Bárdico en el Eisteddfod, festival tradicional galés de poesía, en 2019 Jornada

martes, abril 07, 2020

Cesare Pavese / Lo steddazzu



















Lo steddazzu *

El hombre solo se levanta cuando el mar está todavía oscuro
y las estrellan vacilan. Una tibieza de aliento
sube desde la orilla, donde está el lecho del mar,
y suaviza la respiración. Esta es la hora en que nada
puede suceder. Hasta la pipa, entre los dientes,
cuelga apagada. Nocturno es el tranquilo chapoteo.
El hombre solo ya encendió un gran fuego de ramas
y lo mira enrojecer el terreno. También el mar,
dentro de poco, será como el fuego, llameante.

No hay cosa más amarga que el alba de un día
en que no pasará nada. No hay cosa más amarga
que la inutilidad. Cuelga cansada del cielo
una estrella verdosa, sorprendida por el alba.
Mira el mar todavía oscuro y la mancha de fuego
con la que el hombre, por hacer algo, se calienta;
mira, y cae de sueño entre las oscuras montañas,
donde hay un lecho de nieve. La lentitud de la hora
es despiadada para quien no espera ya nada.

¿Vale la pena que el sol se levante del mar
y la larga jornada comience? Mañana
volverá el alba tibia con la luz diáfana
y será como ayer y nunca pasará nada.
El hombre querría solamente dormir.
Cuando la última estrella se apaga en el cielo,
lento el hombre prepara la pipa y la enciende.

Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, 1908-Turín, 1950), "Lavorare stanca" (1936, 1943), Trabajar cansa. Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, Griselda García Editora, Del Dock, Cartografías, Buenos Aires, 2018
Versión de Jorge Aulicino

* en calabrés: la gran estrella, el lucero (N. del T.)

Durante su confinamiento en Brancaleone Calabro, Calabria, Cesare Pavese escribió a su hermana María: "Frente a mi habitación hay un patio pequeño, luego el ferrocarril, luego el mar. Cinco o seis veces al día (y por la noche) se me renueva la nostalgia, cuando pasan los trenes. Y, por el contrario, me dejan indiferente los piróscafos en el horizonte y la luna sobre el mar, que con todos sus clarores me recuerda simplemente el pescado frito. Inútil, el mar es una gran estupidez" (19 de agosto de 1935). Pavese no podía recibir visitas y debía reportarse una vez al día en la comisaria. Llegó al pueblo en mayo de 1935 y fue liberado en marzo del año siguiente. Este poema fue escrito en enero de 1936 (N. del T.)

Otra Iglesia Es Imposible - Griselda García Editora - Ediciones del Dock - Editorial Cartografías - Italian Poetry - Langhe Net - La Nación - Infobae - Otra Parte - Eterna Cadencia - Malón Malón - Letras Libres - UNAM

Ilustración: fotos del expediente de confinamiento de Pavese Ministero per i Bene e la Attività Culturali di Italia

Lo steddazzu

L'uomo solo si leva che il mare è ancor buio
e le stelle vacillano. Un tepore di fiato
sale su dalla riva, dov'è il letto del mare,
e addolcisce il respiro. Quest'è l'ora in cui nulla
può accadere. Perfino la pipa tra i denti
pende spenta. Notturno è il sommesso sciacquío.
L'uomo solo ha già acceso un gran fuoco di rami
e lo guarda arrossare il terreno. Anche il mare
tra non molto sarà come il fuoco, avvampante.

Non c'è cosa piú amara che l'alba di un giorno
in cui nulla accadrà. Non c'è cosa piú amara
che l'inutilità. Pende stanca nel cielo
una stella verdognola, sorpresa dall'alba.
Vede il mare ancor buio e la macchia di fuoco
a cui l'uomo, per fare qualcosa, si scalda;
vede, e cade dal sonno tra le fosche montagne
dov'è un letto di neve. La lentezza dell'ora
è spietata, per chi non aspetta piú nulla.

Val la pena che il sole si levi dal mare
e la lunga giornata cominci? Domani
tornerà alba tiepida con la diafana luce
e sarà come ieri e mai nulla accadrà.
L'uomo solo vorrebbe soltanto dormire.
Quando l'ultima stella si spegne nel cielo,
l'uomo adagio prepara la pipa e l'accende.

Lavorare stancaEinaudi, 1952

lunes, abril 06, 2020

T. S. Eliot / De "Burnt Norton"

















I

El tiempo presente y el tiempo pasado
quizá estén ambos presentes en el tiempo futuro.
Y el tiempo futuro contenido en el tiempo pasado.
Si todo tiempo es eternamente presente,
todo tiempo es irredimible.
Lo que pudo haber sido es una abstracción,
una posibilidad perpetua
en un mundo especulativo.
Lo que pudo haber sido y lo que ha sido
apuntan a un fin que siempre es presente.
Las pisadas resuenan en la memoria,
por el pasillo que no tomamos,
hacia la puerta que nunca abrimos
en el jardín de las rosas. Mis palabras resuenan
de ese modo en tu mente.
                              Pero con qué propósito
perturbar el polvo en un tazón de hojas de rosa.
No lo sé.
                        Otros ecos
habitan el jardín. ¿Vamos a seguir?
Rápido, dijo el pájaro, ve por ellos, ve por ellos,
a la vuelta de la esquina. A través de la primera puerta
en nuestro primer mundo, ¿seguiremos
el juego del tordo? En nuestro primer mundo.
Y ahí estaban, dignos, invisibles,
moviéndose ligeros sobre las hojas muertas
en el otoño caldeado, en el aire vibrante.
Y el pájaro llamó, respondiendo
a la música inaudita oculta en los arbustos,
y el rayo invisible de la mirada recorrió las rosas
que tenían el aspecto de flores veneradas.
Allí estaban como nuestros invitados, aceptados y aceptando.
Entonces caminamos, nosotros y ellos, formalmente,
a lo largo del paseo desierto, hacia la rotonda,
para echar una ojeada al estanque vacío.
Seco el estanque, hormigón seco, bordes marrones,
se llenó del agua de la luz del sol,
y los lotos subieron, despacio, despacio,
la superficie relucía con el corazón de luz,
y ellos estaban detrás de nosotros, reflejados en el agua.
Luego pasó una nube y el estanque quedó vacío.
Atrás, dijo el pájaro, porque las hojas estaban llenas de chicos
excitados que contenían la risa.
Atrás, atrás, atrás, dijo el pájaro: la especie humana
no resiste mucha realidad.
El tiempo pasado y el tiempo futuro,
lo que pudo haber sido y lo que ha sido,
apuntan a un fin que siempre es presente.

[1935]

T. S. Eliot (St. Louis, Estados Unidos, 1888-Londres, 1965), "Four Quartets", Collected Poems 1909-1962,  Faber & Faber, Londres, 1963
Versión de Jorge Aulicino

Otra Iglesia Es Imposible - Poeticus - De Sibilas y Pitias - El Placard - A Media Voz - Vallejo & Co. - La Caína

Foto: T. S. Eliot, 1958 Express/Getty Image/ThoughtCo


I

Time present and time past
Are both perhaps present in time future,
And time future contained in time past.
If all time is eternally present
All time is unredeemable.
What might have been is an abstraction
Remaining a perpetual possibility
Only in a world of speculation.
What might have been and what has been
Point to one end, which is always present.
Footfalls echo in the memory
Down the passage which we did not take
Towards the door we never opened
Into the rose-garden. My words echo
Thus, in your mind.
                              But to what purpose
Disturbing the dust on a bowl of rose-leaves
I do not know.
                        Other echoes
Inhabit the garden. Shall we follow?
Quick, said the bird, find them, find them,
Round the corner. Through the first gate,
Into our first world, shall we follow
The deception of the thrush? Into our first world.
There they were, dignified, invisible,
Moving without pressure, over the dead leaves,
In the autumn heat, through the vibrant air,
And the bird called, in response to
The unheard music hidden in the shrubbery,
And the unseen eyebeam crossed, for the roses
Had the look of flowers that are looked at.
There they were as our guests, accepted and accepting.
So we moved, and they, in a formal pattern,
Along the empty alley, into the box circle,
To look down into the drained pool.
Dry the pool, dry concrete, brown edged,
And the pool was filled with water out of sunlight,
And the lotos rose, quietly, quietly,
The surface glittered out of heart of light,
And they were behind us, reflected in the pool.
Then a cloud passed, and the pool was empty.
Go, said the bird, for the leaves were full of children,
Hidden excitedly, containing laughter.
Go, go, go, said the bird: human kind
Cannot bear very much reality.
Time past and time future
What might have been and what has been
Point to one end, which is always present.

domingo, abril 05, 2020

Federico García Lorca / Ciudad sin sueño
















(Nocturno del Brooklyn Bridge)

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas.
Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan
y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas
al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros.

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Hay un muerto en el cementerio más lejano
que se queja tres años
porque tiene un paisaje seco en la rodilla;
y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto
que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase.

No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda
o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas.
Pero no hay olvido, ni sueño:
carne viva. Los besos atan las bocas
en una maraña de venas recientes
y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso
y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros.

Un día
los caballos vivirán en las tabernas
y las hormigas furiosas
atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas.
Otro día
veremos la resurrección de las mariposas disecadas
y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos
veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua.

¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero,
a aquel muchacho que llora porque no sabe la invención del puente
o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato,
hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan,
donde espera la dentadura del oso,
donde espera la mano momificada del niño
y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul.

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Pero si alguien cierra los ojos,
¡azotadlo, hijos míos, azotadlo!
Haya un panorama de ojos abiertos
y amargas llagas encendidas.
No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
Ya lo he dicho.
No duerme nadie.
Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes,
abrid los escotillones para que vea bajo la luna
las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros.

Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, España, 1898-Granada, España, 1936), Poeta en Nueva York, Losada, Buenos Aires, 1996
Envío de Silvia Camerotto

Otra Iglesia Es Imposible - Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes - La Vanguardia - El País Semanal - ABC - El Cultural

Foto: Granada Hoy

sábado, abril 04, 2020

Alberto Cisnero / De "Akata mikuy"












10-

me canto a mí mismo. a lo que tengo de débil
e inadaptado. es el cruce de los caminos, chicos.
en mi propio beneficio y para el lucro de cualquier
otro. es mejor guardar el debido silencio
cuando entra a fallar una gracia. con frecuencia
podés conseguirte otra. somos de la vieja estirpe,
de la más dura alevosía. si algunos de nosotros,
alcohólicos y penitentes, cae enfermo o tiene
problemas, podemos llamarnos. desde nuestros
corazones siempre nos estamos diciendo
bienvenido a casa, estuve lejos demasiado
tiempo pero regresé vivo. somos autores
de los hechos sin ser sus cómplices.
acá se paga en la puerta de salida.

Alberto Cisnero (La Matanza, Argentina, 1975)

Akata mikuy,
Barnacle,
Buenos Aires, 2020









Otra Iglesia Es Imposible - Barnacle - Ruinas Circulares - Op. Cit. - Poesía - El Septentrión - El Poeta Ocasional - Premios Nacionales
---
Foto: Alberto Cisnero por Merlina H. Cisnero Facebook

viernes, abril 03, 2020

Silvia Bre / Dos poemas















Y a quien te dice designa tu centro
la sorda dominante que te agita, a ti que no te bastas
para coronar el rengo arrepentimiento de las tardes
cuando la coexistencia silenciosa se desgarra
y no puedes con tanta ceniza en tus brazos
descalza en el más allá de las tumbas, en los rostros desfigurados por el granizo,
declara el centro, acusan, qué fuego envuelve a una que llora,
entra en tu especie como ganado de árboles,
entre los intersticios del cómo, el bosque de la boca
cuando duermes, la tensión extraña que te engancha
en la demostración, lo desconocido que te conoce y te dilapida,
declara triunfante que no estás allí, que no tienes corazón,
es otra la unidad a pronunciar, analfabeta,
y no sabes cuál, no sabes hacerlo.



*

En la isla, que es oscura y te desnuda y te besa
tus manos invadidas por el diseño musical de la forma
y te habita si pisas las ciénagas, estúpida
en la luz de marzo, deja hasta lo que no tienes
en el umbral etrusco, el deseo feroz invoca,
prepárate.

Silvia Bre (Bérgamo, Italia, 1953), "Cinque poesie inedite", Disgrafie, de Antonio Bux, 2020
Versiones de Jorge Aulicino

Otra Iglesia Es Imposible - Disgrafie - Luigia Sorrentino/RAI News - Poetarum Silva - Nuovi Argomenti - Luvina - Poetas Siglo XXI - Poetry International Archives

Foto: S. Campanini/Disgrafie


E a chi ti dice nomina il tuo centro
la sorda dominante che ti agita, tu che non basti
a incoronare lo zoppicante pentirsi delle sere
quando la compresenza silenziosa strazia
e non arrivi a tenere tra le braccia tanta cenere
scalza nell’oltre delle tombe, nelle facce deturpate dalla grandine,
dichiara il centro, accusano, quale fuoco avvolge una che piange,
entra nella tua specie come bestiame d’alberi
tra gli interstizi del come, il bosco della bocca
quando dormi, la tensione straniera che ti aggancia
nella dimostrazione, lo sconosciuto che ti conosce e ti dilapida,
dillo trionfando che non ci sei, non hai cuore,
è un’altra l’unità da pronunciare, analfabeta,
e non sai quale, non sai farlo.


***

Nell’isola che è di ombra e ti denuda, e bacia
le tue mani invase dal musico disegno della forma
e ti abita se avanzi tra le lame stupida
nella luce di marzo, lascia anche quello che non hai
sulla soglia etrusca, il feroce desiderio invoca,
tieniti pronta.

miércoles, abril 01, 2020

F. S. Flint / El cisne
















Bajo la sombra del lirio
y el dorado
y el azul y el malva
que el tojo y la lila
derraman en el agua
los peces tiemblan.

Sobre las verdes y frías hojas
y el ondulante plateado
y el deslustrado cobrizo
de su cuello y su pico,
hacia el agua negra y profunda
bajo las arcadas,
el cisne lentamente flota.

En la oscuridad de la arcada el cisne flota
y la negra profundidad de mi pena
lleva una blanca rosa de fuego.

F. S. Flint (Londres, 1885 - Berkshire, Inglaterra, 1960), Des Imagistes. An Anthology, Albert and Charles Boni, Nueva York, 1914
Versión de Jonio González

Otra Iglesia Es Imposible - UNAM - PoeticusBuenos Aires Poetry - All Poetry - Poets Org

Foto: Fortnightly Review

THE SWAN

Under the lily shadow
And the gold
And the blue and mauve
That the whin and the lilac
Pour down on the water,
The fishes quiver.

Over the green cold leaves
And the rippled silver
And the tarnished copper
Of its neck and beak,
Toward the deep black water
Beneath the arches,
The swan floats slowly.

Into the dark of the arch the swan floats
And the black depth of my sorrow
Bears a white rose of flame.