sábado, diciembre 21, 2019

W. H. Auden / Rimbaud
















Las noches, los puentes ferroviarios, el cielo tormentoso.
Sus horribles compañeros no lo sabían;
Pero en aquel niño la mentira del retórico
Reventó como una tubería: el frío había hecho un poeta.

Tragos que le pagaba su débil y lírico amigo
Sus sentidos sistemáticamente trastornados,
A todo habitual disparate pusieron fin;
Hasta que lo alejaron de la lira y la fragilidad.

El verso era una enfermedad propia del oído;
La honestidad no bastaba; aquello parecía
El infierno de la infancia; debía intentarlo de nuevo.

Ahora, galopando a través de África, soñaba
con un nuevo yo, un hijo, un ingeniero,
cuya verdad resultara aceptable para los mentirosos.

W. H. Auden (York, Inglaterra, 1907-Viena, 1973), Selected Poems by the Author, Penguin Books, Harmondsworth, Middlesex, 1964
Versión de Jonio González

Poetry Foundation - Otra Iglesia Es Imposible - UNAM - Hablar de Poesía - Ignoria -- Eterna Cadencia


RIMBAUD

The nights, the railway-arches, the bad sky,
His horrible companions did not know it;
But in that child the rhetorician’s lie
Burst like a pipe: the cold had made a poet.

Drinks bought him by his weak and lyric friend
His five wits systematically deranged,
To all accustomed nonsense put an end;
Till he from lyre and weakness was estranged.

Verse was a special illness of the ear;
Integrity was not enough; that seemed
The hell of childhood: he must try again.

Now, galloping through Africa, he dreamed
Of a new self, a son, an engineer,
His truth acceptable to lying men.
---

viernes, diciembre 20, 2019

Carlos Guido y Spano / Trova















He nacido en Buenos Aires.
¡Qué me importan los desaires
con que me trate la suerte!
Argentino hasta la muerte,
he nacido en Buenos Aires.

¡Tierra no hay como la mía:
ni Dios otra inventaría
que más bella y noble fuera!
¡Viva el sol de mi bandera!
Tierra no hay como la mía.

Hasta el aire aquí es sabroso;
nace el hombre alegre, brioso,
y las mujeres son lindas
como en el árbol las guindas:
hasta el aire aquí es sabroso.

¡Oh, Buenos Aires, mi cuna!
¡De mi noche amparo y luna!
Aunque en placeres desbordes,
oye estos dulces acordes,
¡oh, Buenos Aires, mi cuna!

Fanal de amor encendido,
borda el cielo tu vestido
de rosas y rayos de oro:
eres del mundo tesoro,
fanal de amor encendido.

¿Quién al verte no te admira
y al dejarte no suspira
por retornar a tus playas?
Deidad de las fiestas mayas,
¿quién al verte no te admira?

De tus glorias que otros canten,
y a las nubes te levanten
entre palmas y trofeos.
Yo no asisto a esos torneos:
de tus glorias que otros canten.

Tu esplendor diré tan sólo,
si no del ya viejo Apolo
con la lira acorde y fina,
en mi guitarra argentina
tu esplendor diré tan sólo.

Voluptuosa te perfumas
de junquillos y arirumas;
cuando te adornas y encintas,
en las áureas de tus quintas
voluptuosa te perfumas.

Goza del Plata al arrullo
llena de garbo y orgullo,
criolla sin par, blasonante
de tu destino brillante,
goza del Plata al arrullo.

Triunfa, baila, canta, ríe;
la fortuna te sonríe
eres libre, eres hermosa;
entre sueños, color rosa,
triunfa, baila, canta, ríe.

¡Cuántos medran a tu sombra!
Tu campiña es verde alfombra,
tus astros vivos topacios;
habitando tus palacios
¡cuántos medran a tu sombra!

Bajo de un humilde techo
vivo en tanto satisfecho
bendiciendo tu hermosura,
que bien cabe la ventura
bajo de un humilde techo.

La riqueza no es la dicha;
si perdí la última ficha
al azar de la existencia,
saqué en limpio esta sentencia:
la riqueza no es la dicha.

He nacido en Buenos Aires
¡qué me importan los desaires
con que me trate la suerte!
Argentino hasta la muerte,
he nacido en Buenos Aires.

[Ecos lejanos, 1895]

Carlos Guido y Spano (Buenos Aires, 1827-1918), Los mejores poemas de la poesía argentina, selección y notas de Juan Carlos Martini Real, Corregidor, Buenos Aires, 1974

Capítulo n° 23 - Centro Editor de América Latina - Busca Palabra - Poetas Poemas

Ilustración: Carlos Guido y Spano por Jacinto Capuz, entre 1880 y 1890 (detalle) Museo Provincial de Bellas Artes Franklin Rawson, San Juan, Argentina

jueves, diciembre 19, 2019

Velimir Jlébnicov / De "El rey del tiempo. Obra reunida"




















En la rama
se posaba el ave de la rabia
y el ave del amor.
Y bajó a la rama
el ave de la calma.
Y con un grito
se elevó el ave de la rabia
y tras él se elevó el ave
del amor.

                              1905 – 1906


El saltamontes 13

Cricricriando letráureas
de finísimas venas
zampó el saltamontes en la cesta de su panza
de la orilla mucha hierba y junquillo.
“¡Pin-pin-pin!” —alborotaba el zorzal.
¡Ay, cisnemente!
¡Ay, atardecer!

                              1908 – 1909

 13. Poema que Jlébnikov tenía muy en consideración, lo menciona en “A lo de uno” como uno de los poemas donde están los “nudos del futuro”. Es prácticamente intraducible por la invención de palabras en base a juegos sonoros. La palabra del título tiene un doble significado: es tanto el nombre del conocido insecto como de una de las especies de paros (ave). Hemos traducido como zorzal la palabra zinziver, nombre de otra especie de paro que habita en los juncales. Escrito en 1908 o 1909, fue publicado en la primera antología futurista Cachetada al Gusto Público, en 1912. [N. del T.]


de I y E
Relato de la Edad de Piedra 115

VXI

Sacerdote.

Donde, al encontrarse, los ancestros,
soberbiamente descansaban,
los prisioneros del destierro
hoy pasaban la noche.
Los sagrados encinares
han perdido el honor.
Con la estricta ley
tendrán ellos su Venganza.
Allí se elevan colinas de astas
de ciervos muertos en cacerías.
Ya lección de las sombras sagradas,
ya bosque de muertos poblados.

115. Publicado por primera vez en el almanaque futurista Cachetada al Gusto Público (1913). El poema está inspirado en el relato de H. G. Wells “A story of the Stone Age". [N. del T.]

Velimir Jlébnicov (Málye Derbety, Rusia, 1885-Santalovo, Rusia, 1922)
Traducción de Fulvio Franchi

El rey del tiempo. Obra reunida,
Añosluz Editora
Buenos Aires, 2019









Ref.:
Añosluz Editora
Мир Велимира Хлебникова
Biblioteca Nacional de España
Letras Libres
Idiomas Olvidados
Kseniya Tokareva, Traducimos Poesía Rusa al Español
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Velimir Jlébnicov c.1908 Wikimedia Commons

miércoles, diciembre 18, 2019

Hamutal Bar Josef / Nombres
















Nombres y más nombres multiplicados, triturados, melodiosos,
quien los pronuncia relincha como un caballo que llora en sueños.
Nombres de calles, compañeros de escuela y sus hermanas,
quien los pronuncia penetra en el espacio del clamor
Nombres que revolotean por el aire y cantan con rara insistencia,
como preservando un sitio prohibido,
más allá de la risa y el llanto –
Así sonaban las conversaciones de mis padres con sus paisanos
acerca de lo que fue.

Hamutal Bar Josef (Kibbutz Tel Yosef, Israel, 1940), El lugar donde duele, Vaso Roto, Madrid, 2013
Traducción del hebreo de Mario Wainstein y Florinda F. Goldberg
Envío de Jonio González

Vaso Roto  - Poetas Siglo XXI - Poemas del Alma - M'Sur - IsraelinMexico/YouTube
---
Foto: Cátedra Primo Levi, Universidad de Guadalajara

martes, diciembre 17, 2019

Diego Colomba / De "El planeta de la poesía"














¿Hay vida en Marte?

Las gallinas picotean cerca de las vías. No queremos hacerles ningún daño: molestarlas nomás, correrlas hasta el monte de eucaliptus. Hacer que el loco se canse y salga de la casilla con la escopeta. Que tire un tiro al aire. Un disparo que raje el cielo, el murmullo caótico de las hojas, el estallido del sol en el follaje. ¿No se trata, al fin de cuentas, de aprender a respirar?


Verbo

Nadie pone en duda la hospitalidad de tus palabras, papá. Pero mirá cómo se llenan de polvo, girando en el vacío de la casa. Una vez vi tu foto de monaguillo: guardabas silencio al lado de Dios. Pero tuviste que hacerte carne, habitar entre nosotros. Sentir cómo el viento se mete en los resquicios, confunde tus palabras con el ruido del mar.

Diego Colomba (San Nicolás, Argentina, 1972), El planeta de la poesía, inédito

Diego Colomba - Premios Nacionales - Barnacle - Ediciones en Danza - Editorial Municipal de Rosario - Op. Cit. - La Capital - Círculo de Poesía

lunes, diciembre 16, 2019

Francisco López Merino / Mis primas, los domingos














Mis primas, los domingos, vienen a cortar rosas
y a pedirme algún libro de versos en francés.
Caminan sobre el césped del jardín, cortan flores,
y se van de la mano de Musset o Samain.

Aman las frases bellas y las mañanas claras.
Una estatua impasible las puede conmover.
Esperan la llegada de las tardes de otoño
porque, tras los cristales, todo de oro se ve.

Y vienen los domingos, a cortar rosas... Saben
que el eco de sus voces para mí grato es.
Entre las hojas quedan sus risas armoniosas;
ellas seguramente se ríen sin saber.

Mis primas, cuando llueve, no vienen. Dulcemente
aparto los capullos que el viento hará caer;
hago un ramo con ellos y pongo bajo el ramo
un volumen de versos de Musset o Samain...

[Las tardes, 1925]

Francisco López Merino (La Plata, Argentina, 1904-1928), Los mejores poemas de la poesía argentina, selección y notas de Juan Carlos Martini Real, Corregidor, Buenos Aires, 1974

Nota de Martini Real: Lirismo simbolista y a destiempo de sus compañeros agrupados en la revista Martín Fierro. López Merino -definió Ghiano- es un auténtico poeta de tono menor, con marcado aire provinciano, relacionable con aspectos de la lírica de Arrieta, de Banchs, e inclusive de Lugones.

Cultura La Plata - El Día - Poesía La Plata de José María Pallaoro - Poetas Siglo XXI - Escritas -
Hablar de Poesía

Foto: El Día

domingo, diciembre 15, 2019

Gregory Orr / Dos poemas














Qué brillantes y claras
en invierno las ramas del sicomoro
de las que la corteza exterior
se ha desprendido y caído
como trapos grises.
Qué bendición
que las hojas no
oscurezcan su desnudez.
El cuerpo resucitado. El cuerpo
resucitado del amado
aún en este mundo.


Esos poemas en los que aparece
un fantasma del amado: esos
son verdaderamente inolvidables. Un truco
de la mente para que pienses
que está perdida, que él nunca
volverá.
Despiertas
en medio de la oscuridad, sollozando. Oyes
el río al otro lado de tu ventana,
discurrir hacia el mar. Piensas:
¿Quién podría leer poemas
con esta oscuridad? Y todo el tiempo
tu pena es el poema de esperanza
y el amado está ahí, a tu lado.

Gregory Orr (Albany, Estados Unidos, 1947), Concerning the Book that is the Body of the Beloved, Copper Canyon Press, Port Townsend, Washington, 1999
Versiones de Jonio González

Ref.:
Gregory Orr Net
Poetry Foundation
Image
Periódico de Poesía
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Matt Valentine. Courtesy of Blue Flower Arts/Poetry Foundation

How radiant and pale
The winter sycamore branches
From whick the outer bark
Has peeled and fallen
Like gray rags.
What a gift
That the leaves do not
Obscure its nakedness.
The risen body. The risen
Bodly of the beloved
Still in this world.
_

Those dreams in which a phantom
Of the beloved appears: those
Are a true haunting. A trick
Of the mind to make you think
She's lost, that he will never
Come again.
You wake
In the dark, weeping. You hear
The river outside your window,
Flowing to the sea. You think:
Who could read poems
In this darkness? And all the time
Your sorrow is the poem of hope
And the beloved is there beside you.

sábado, diciembre 14, 2019

Mercedes Alvarez / Mientras estuvo embarazada de mí













Mientras estuvo embarazada de mí
mi madre nunca vomitó en las mañanas
no sé si atribuirlo a su inconsciente o más bien
a un hígado privilegiado.
Sin estar embarazada yo, por el contrario,
vomito puntualmente. Cada semana
se me atraganta el picante o el ají
la manzana, la carne.
La presión baja me lleva al suelo
donde se cuece
un ecosistema de insectos
(un día, una araña me picó en medio de un desmayo
otra vez los mosquitos me deformaron los ojos).
Las tuberías suelen recibir lo que no digiero
el estómago vacía alegremente
su contenido sobre el agua.
Casi nunca la salud está de mi lado
-debo decirlo-, pero de vez en cuando
el cuerpo me da un respiro
entonces salgo al balcón
miro la abeja que trasiega
en mi maceta en un día de sol
miro la flor que se abre certera al paso de las horas.
Mi madre llama por teléfono y me habla
de la crisis psicosomática y el dolor físico
pero para mí
la naturaleza es un misterio
que riega el cuerpo mientras se esparcen los días.

[inédito]

Mercedes Alvarez (Tandil, Argentina, 1979)

Ediciones del Dock - Zindo & Gafuri - Cuarta Prosa - De Sibilas y Pitias

---
Foto: Mercedes Alv / Facebook

viernes, diciembre 13, 2019

Arthur Rimbaud / A una razón

Probable Rimbaud





















Un golpe de tu dedo en el tambor descarga todos los sonidos e inaugura la nueva armonía.
Un paso tuyo es la leva de los hombres nuevos y el comienzo de su andar.

Tu cabeza se mueve: ¡el nuevo amor!
Tu cabeza se vuelve: ¡el nuevo amor!

"Cambia nuestras suertes, limpia las plagas, comenzando por el tiempo", te cantan los niños. "Eleva, no importa dónde, la sustancia de nuestros destinos y de nuestros deseos", te imploran.

Llegada desde siempre, irás por dondequiera.

[1873-1875]

Arthur Rimbaud (Charleville, Francia, 1854-Marsella, Francia, 1891), "Las iluminaciones", Una temporada en el infierno. Las iluminaciones. Carta del vidente, Monte Ávila Editores, Caracas, 1976
Traducción de Raúl Gustavo Aguirre
Envío de Jonio González

Arthur Rimbaud, le Poète - Un Jour, un Poème - Letras Libres - Revista de la Universidad de México - La Jornada Semanal - Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Encontrada por el compositor Carlos Leresche en un álbum que perteneció a la cortesana parisina Liane de Pougy. Data de 1889 o 1890. Al pie están escritas las iniciales "AR". Le Monde


À une Raison

     Un coup de ton doigt sur le tambour décharge tous les sons et commence la nouvelle harmonie.
     Un pas de toi, c'est la levée des nouveaux hommes et leur en-marche.
     Ta tête se détourne : le nouvel amour !
     Ta tête se retourne, — le nouvel amour !
     "Change nos lots, crible les fléaux, à commencer par le temps", te chantent ces enfants. "Élève n'importe où la substance de nos fortunes et de nos voeux" on t'en prie.
     Arrivée de toujours, qui t'en iras partout. 

Illuminations, 1873-1875

  - Arthur Rimbaud, le Poète

jueves, diciembre 12, 2019

Philip Whalen / Una visión de los bodhisattvas



















Pasan delante mío montando animales
“Qué estás esperando”, quieren saber

Z–, joven como es (& loco por añadidura) me dice
“Algún día dejarás todo y te convertirás en un rishi, ¿sabes?”.

Lo sé
el bosque está ahí, he vivido en él 
   ¿ciertamente más que en este pueblo? Irrelevante-

    ¿Qué estoy esperando?
¿Un cambio en las costumbres que tomará 1000 años en llegar?
¿Quién va a lograr ese cambio sino yo?

    “Volver una y otra vez”, dice Amida

¿Por qué es tan necesario ese sueño? Largarse solo de cualquier casa
sin nada más que mis ropas en la espalda, con o sin dinero
por el camino hasta donde la carretera nos lleva a las montañas
desde donde absolutamente debo volver

¿Qué interés tengo en hacer eso?
Conozco al mundo y lo amo demasiado y no
es el mismo que encontraría afuera de esta puerta.

31:iii:60

The Collected Poems of Philip Whalen, Wesleyan University Press, Middletown, Connecticut, 2007

Philip Whalen (Portland, Oregón, Estados Unidos, 1923-San Francisco, Estados Unidos, 2002), Poesía beat, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2017
Traducción Juan Carlos Villavicencio

Ref.:
Poetry Foundation
La Inercia
Varasek
Poetas Siglo XXI
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Philip Whalen, San Francisco, 1988 Rob Lee/Reed Magazine


A VISION OF THE BODHISATTVAS

They pass before me one by one riding on animals 
“What are you waiting for,” they want to know 

Z—, young as he is (& mad into the bargain) tells me 
“Some day you'll drop everything & become a rishi, you know.”

I know The forest is there, I've lived in it     
   more certainly than this town? Irrelevant— 

    What am I waiting for? 
A change in customs that will take 1000 years to come about? 
Who's to make the change but me? 

    “Returning again and again,” Amida says 

Why's that dream so necessary? walking out of whatever house alone 
Nothing but the clothes on my back, money or no 
Down the road to the next place the highway leading to the mountains 
From which I absolutely must come back 

What business have I to do that? 
I know the world and I love it too much and it 
Is not the one I'd find outside this door.

31:iii:60

miércoles, diciembre 11, 2019

Susana Villalba / De "La bestia ser"













Monólogo 2
El perro

escarbo
escarbo
escarbo

el hueso de dios
todavía puede estar
en el corazón caliente
de la tierra


tengo celos de dios
el árbol
sólo mira hacia arriba

es imposible para mí
amar a un árbol

pero enamorarse es eso


le salto
y sigue absorto

tengo celos del fuego
que duerme en su corazón

de las estrellas
que le pasan

no soy un árbol
no puedo
entender su quietud

pero enamorarme es eso


cae la noche
como la realidad

mi universo es un baldío

me ovillo
en las raíces duras
de mi amor

tengo celos de los pájaros
abrigados
en sus ramas

envidio la noche
cayendo como un cazador
de espejismos

quién despierto
creería
en los sueños


la intemperie es una soledad
el amor es un adentro


doy vueltas
alrededor del árbol

le salto
salto de amor
y caigo
otra vez en mí

enamorarse es eso


nunca se inclina
sólo mira al sol

a las estrellas

salto
doy vueltas
para cuidarlo
de su quietud

para cuidarme
de su silencio


tengo celos del amor
que siento

es más grande
que yo

es mejor


bajo el árbol
los pájaros
dan saltitos

me acerco
porque huelen a árbol
pero se desbandan

corren
si salto alrededor

corro detrás
y levantan vuelo

por qué mi amor
parece una cacería

o una rabia


tengo celos de la tierra
que retiene al árbol

nada me aferra
desde el cielo
cuando salto

cuando caigo
nada me espera

pero vivir es eso


a diferencia del árbol
salto

le salto
pero se abre en más
y más cielo

abraza el aire
nada
quiero advertirle
pero enamorarse es eso
me respondería


el árbol
es un sol
y un perro
alrededor

qué terror
le hace echar tanta raíz

quiero abrazarlo
pero apenas llego
al borde
donde empieza a ascender

a olvidarme


el árbol no sabe
hasta dónde
puede llegar

es eterno y está cansado

escarbo
escarbo para liberarlo

pero lo imanta
la inmensidad

tengo celos de su infinito


el cielo -le dice el pájaro-
es una resistencia
al cuerpo

otra espesura

el cielo es un bosque
sin árboles


el árbol es un cazador
que sueña

no necesita seguir
a las estrellas
ni atraparlas


escarbo
en su tronco
y paso la noche
en su interior

sueño
el corazón del árbol
es un perro cansado
de buscar

y me encuentra


el verano es una fiesta
a la que no se puede entrar
solo

espero la brisa

cuando el árbol se sacude
nos parecemos un instante

solamente

enamorarse es eso


sueño
que el árbol sueña
que corre
conmigo

no es que no quiera
-me susurra-
me posee un destino
de monstruosa
altura
y soledad


me froto en el tronco
le dejo mi olor

y huelo

soy el árbol
que quiso ser yo

enamorarse es eso


viento
lluvia

lo que a mi amor alimenta
me aniquila

¿no necesita
más que luz?

lo miro dar
refugio
contemplar
celebrar lo que no está
a su alcance

no sé si lo amo
para no odiarlo
para no odiarme

también es eso
enamorarse


salto

pero no soy de altura
ni de profundidad

el árbol
aunque a mi lado
no está en mi mundo

tengo celos de ese animal
de cielo


el árbol es una trama
de gravedad y luz

echado en tierra
soy afuera
de mi amor

soy su vacío
alrededor

y él absorto
inalcanzable

ciego a la sombra
que provoca


soy sin árbol

pero mi corazón
es un árbol
en cuerpo de cazador

no quiero correr más
que árboles

aunque están quietos
no los puedo atrapar

huelo
sigo un rastro

¿qué se recuerda en el amor
que no se tuvo nunca?

Susana Villalba (Buenos Aires, 1953)

La bestia ser,
Hilos Editora,
Buenos Aires, 2018











martes, diciembre 10, 2019

Alvaro Mutis / Grieta matinal















Cala tu miseria,
sondéala, conoce sus más escondidas cavernas.
Aceita los engranajes de tu miseria,
ponla en tu camino, ábrete paso con ella
y en cada puerta golpea
con los blancos cartílagos de tu miseria.
Compárala con la de otras gentes
y mide bien el asombro de sus diferencias,
la singular agudeza de sus bordes.
Ampárate en los suaves ángulos de tu miseria.
Ten presente a cada hora
que su materia es tu materia,
el único puerto del que conoces cada rada,
cada boya, cada señal desde la cálida tierra
donde llegas a reinar como Crusoe
entre la muchedumbre de sombras
que te rozan y con las que tropiezas
sin entender su propósito ni su costumbre.
Cultiva tu miseria,
hazla perdurable,
aliméntate de su savia,
envuélvete en el manto tejido con sus más secretos
     hilos.
Aprende a reconocerla entre todas,
no permitas que sea familiar a los otros
ni que la prolonguen abusivamente los tuyos.
Que te sea como agua bautismal
brotada de las grandes cloacas municipales,
como los arroyos que nacen en los mataderos.
Que se confunda con tus entrañas, tu miseria;
que contenga desde ahora los capítulos de tu muerte,
los elementos de tu más certero abandono.
Nunca dejes de lado tu miseria,
así descanses a su vera
como junto al blanco cuerpo
del que se ha retirado el deseo.
Ten siempre lista tu miseria
y no permitas que se evada por distracción o engaño.
Aprende a reconocerla hasta en sus más breves
     signos:
el encogerse de las finas hojas del carbonero,
el abrirse de las flores con la primera frescura de la
     tarde,
la soledad de una jaula de circo varada en el lodo
del camino, el hollín en los arrabales,
el vaso de latón que mide la sopa en los cuarteles,
la ropa desordenada de los ciegos,
las campanillas que agotan su llamado
en el solar sembrado de eucaliptos,
el yodo de las navegaciones.
No mezcles tu miseria en los asuntos de cada día.
Aprende a guardarla para las horas de tu solaz
y teje con ella la verdadera,
la sola materia perdurable
de tu episodio sobre la tierra.

de Los trabajos perdidos [1965]

Alvaro Mutis (Bogotá, 1923-Ciudad de México, 2013), Poemas, selección y nota del autor, Material de Lectura 24, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), México, 2008

Lecturalia - La Vanguardia - Literatura Us - Letras Libres - Círculo de Poesía - A Media Voz - Semana - Persée

Foto: AFP/Clarín

lunes, diciembre 09, 2019

Ana Ajmátova / Bocetos de Komarovo


          











             Oh musa del llanto
                    M. Tsvetaiéva

... Y yo aquí renuncié a todo,
a todos los bienes terrenales:
el espíritu guardián de "este lugar"
es ahora la corteza de los árboles.

Todos somos huéspedes de la vida,
vivir es solo una costumbre.
Oigo en los caminos del aire
dos voces que dialogan.

¿Dos? Contra la pared del este,
junto a espesos arbustos de frambuesas,
hay una rama oscura, fresca, de saúco...
Es un mensaje de Marina.

     En el puerto, noviembre de 1961 (delirando)

Anna Ajmátova (Bolshoi Fontán, Ucrania, 1889-Domodedovo, Rusia, 1966), Poesía en traducción, Jordi Doce ed., Círculo de Bellas Artes, Madrid, 2007
Traducción de Olvido García Valdés y Monika Zgustova

Letras Libres - UNAM - Animales en Bruto - A Media Voz - El Placard - Otra Iglesia Es Imposible

Imagen: Anna Ajmátova por Kuzma Petrov-Vodkin, 1922. Foto: Sailko (detalle) Wikimedia Commons

domingo, diciembre 08, 2019

Paul Violi / Camarero














-¿Qué querrá?

Rosbif con pan de centeno, tomate y mayonesa

-¿Cómo lo quiere?

Un pellizco de mayonesa. Pimienta. Sal, no.

-Entendido. Rosbif con pan de centeno. ¿Quiere añadir lechuga?

No. Sólo tomate y mayonesa.

-Tomate y mayonesa. Entendido... ¿Sal y pimienta?

Sal, no; sólo un poco de pimienta.

-Entendido. Nada de sal. Quiere tomate.

Sí. Tomate. Lechuga, no.

-Lechuga, no. Entendido. Sal tampoco, ¿verdad?

Correcto. Sal tampoco.

-Entendido. ¿Encurtidos?

No, encurtidos no. Sólo tomate y mayonesa. Y pimienta.

-Pimienta.

Sí, un poco de pimienta.

-Muy bien. Un poco de pimienta. Sin encurtidos.

Eso es. Sin encurtidos.

-Entendido. ¡El siguiente!

Rosbif con pan integral, por favor,
con lechuga, mayonesa y en el centro una rodaja
de tomate maduro.
Las hojas de la lechuga, separadas, por favor,
en una alusión artística del clásico acanto,
y las lonchas de rosbif, bien finas, dobladas
en un diseño multilaminado
que evite pretenciosidades bragdonianas
o cualquier idea de proyección geométrica divina
de hecho, sino que sencillamente proporcione
un marco al tomate
formando un medallón con un toque
de mayonesa como ornamento.
Y -por ecléctico que esto suene-
si también se pudiera aplicar mayonesa
a lo largo de la corteza a modo de voluta vitruviana
y como festón debajo del medallón,
sería fantástico.

-¿Quiere decir como en la catedral de San Pedro de Ginebra?

Sí, pero en un estilo más similar al que hay debajo del rosetón
del palacio real de Amsterdam.

-Entendido
¡El siguiente!

Paul Violi (Nueva York, Estados Unidos, 1944-Cortland Manor, Nueva York, Estados Unidos, 2011), Overnight, Hanging Loose Press, Nueva York, 2007
Versión de Jonio González

Ref.:
Paul Violi On Line
Poetry Foundation
Poets House
Gingko Press

Foto: Autorretrato con gatitos Martin Stannard/The Unruly Servant

COUNTERMAN

What’ll it be?

Roast beef on rye, with tomato and mayo.

Whaddaya want on it?

A swipe of mayo.
Pepper but no salt.

You got it. Roast beef on rye.
You want lettuce on that?

No. Just tomato and mayo.

Tomato and mayo. You got it.
…Salt and pepper?

No salt, just a little pepper.

You got it. No salt.
You want tomato.

Yes. Tomato. No lettuce.

No lettuce. You got it.
…No salt, right?

Right. No salt.

You got it. Pickle?

No, no pickle. Just tomato and mayo.
And pepper.

Pepper.

Yes, a little pepper.

Right. A little pepper.
No pickle.

Right. No pickle.

You got it.
Next!

Roast beef on whole wheat, please,
With lettuce, mayonnaise and a center slice
Of beefsteak tomato.
The lettuce splayed, if you will,
In a Beaux Arts derivative of classical acanthus,
And the roast beef, thinly sliced, folded
In a multi-foil arrangement
That eschews Bragdonian pretensions
Or any idea of divine geometric projection
For that matter, but simply provides
A setting for the tomato
To form a medallion with a dab
Of mayonnaise as a fleuron.
And—as eclectic as this may sound—
If the mayonnaise can also be applied
Along the crust in a Vitruvian scroll
And as a festoon below the medallion,
That would be swell.

You mean like in the Cathedral St. Pierre in Geneva?

Yes, but the swag more like the one below the rosette
At the Royal Palace in Amsterdam.

You got it.
Next!

sábado, diciembre 07, 2019

Carina Sedevich / De "Grandes metales oscilantes crujen"














El sonido de una llave gira en mis oídos
profundo, extenso. Si el remanente de los gestos
repetidos segrega casi un perfume: ¿no era
el olor de los hoteles por las tardes nuestro?
¿No era más cierta la vida, oscura, sensitiva?

*

La campana del monje en la campana celeste
suena, y no hay viento siquiera. Lo de siempre.
Unos teros fijos sobre el pasto verde.
Nada más a los lados de los puentes metálicos.

*

La casona de los viejos huele a lavandina.
El televisor se escucha en la penumbra. A veces
un destello en la mirada que vuelve, en el cielo
reflejado sobre un vidrio, en una voz que suena
familiar. Es pirotecnia fría, desvaída.

Carina Sedevich (Santa Fe, Argentina, 1972)


Grandes metales oscilantes crujen,
Editorial de l'aire,
Santa Fe, 2019











viernes, diciembre 06, 2019

Don Paterson / II:OO: Baldovan














Base. Llovizna. Izan dos niños
su estandarte en la terminal de bus:

yo y Ross Mudie vamos solos
a Hilltown por primera vez.

Pondero mi poder adquisitivo:
chelines, florines con reyes calvos,

frío blasón de media corona, tres peniques
como dientes que en mi bolsillo juntos mastican.

Pienso comprar comics,
dulces y trucos.

No obstante, como de costumbre, me afligen
los procedimientos, el protocolo del viaje,

y repito a Ross las mismas preguntas:
dónde sentarnos, cuándo tocar la campana,

o si tenemos suficiente dinero;
susurro, ¿estás seguro? ¿Estás seguro?

No soy consciente del escaso bien que esto me hará;
el bus nos abandonará en otras tierras

con calles erradas que de pronto olvidan
sus nombres en los cruces o alguna construcción

y donde nadie habrá oído de los dulces que buscamos
y en el mostrador el hombre hará caer nuestras monedas

y le dirá a su esposa que venga, que venga a verlas
y si volvemos a casa alguna vez, el bus

penetrará en sus calcinadas ruinas
y entraremos al mundo por donde nos fuimos

solo que nuestra voz suena extraña y las casas se han desvanecido
y la lluvia sabe a sorbete y olas negras se extienden

lentamente al pie de Macalpine Road
y nuestras madres y hermanas llevan cincuenta años muertas.

Don Paterson (Dundee, Escocia, Reino Unido, 1963), God’s Gift to Women, Faber, Londres 1997
Trad. de Carlos Llaza

Don Paterson - Scottish Poetry Library - Círculo de Poesía - Segunda Voz - Caína Bella
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Foto: Alchetron

jueves, diciembre 05, 2019

Rosario Castellanos / Agonía fuera del muro















Miro las herramientas,
El mundo que los hombres hacen, donde se afanan,
Sudan, paren, cohabitan.

El cuerpo de los hombres prensado por los días,
Su noche de ronquido y de zarpazo
Y las encrucijadas en que se reconocen.

Hay ceguera y el hambre los alumbra
Y la necesidad, más dura que metales.

Sin orgullo (¿qué es el orgullo? ¿Una vértebra
Que todavía la especie no produce?)
Los hombres roban, mienten,
Como animal de presa olfatean, devoran
Y disputan a otro la carroña.

Y cuando bailan, cuando se deslizan
O cuando burlan una ley o cuando
Se envilecen, sonríen,
Entornan levemente los párpados, contemplan
El vacío que se abre en sus entrañas
Y se entregan a un éxtasis vegetal, inhumano.

Yo soy de alguna orilla, de otra parte,
Soy de los que no saben ni arrebatar ni dar,
Gente a quien compartir es imposible.

No te acerques a mi, hombre que haces el mundo,
Déjame, no es preciso que me mates.
Yo soy de los que mueren solos, de los que mueren
De algo peor que vergüenza.
Yo muero de mirarte y no entender.

Rosario Castellanos (Ciudad de México, 1925-Tel Aviv, 1974), Poesía no eres tú. Obra poética, Fondo de Cultura Económica, México, 1972

Enciclopedia de la Literatura en México - UNAM - A Media Voz 
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Foto: Milenio

miércoles, diciembre 04, 2019

Santiago Venturini / Kurt Vonnegut













El sol de un parque con hamacas
me hizo cerrar los ojos
y cuando los abrí tenía
treinta años.
Estoy y me voy,
así todo el tiempo.
¿Les sirvo un poco más?
pregunta mamá en la mesa
de un año indeterminado.
Sí, le digo,
y con su voz que se borró
responde:
¿no ves que no hay platos?
En esta mesa nadie come
porque ya todos comimos.

Me despierto en una pieza
que no es mía
y se me mezclan
las de las épocas,
las marcas de televisores,
las caras de los hermanos.
Esta semana
en la pista de una tienda
llena de medias y bombachas
empecé a mover los hombros
al ritmo de la música que escuché
en un Fiat del 92.
Salí bailando de la tienda
bajé bailando del auto,
el aire libre ordenó mi sinapsis
y me paré a mirar a esos chicos
que pavean en las peatonales.
Los vi a la vez
jóvenes y viejos
mutando como experimentos
genéticos:
un día con dientes de leche
otro día masturbándose en sus camas
otro día abrazando a sus novias
de pueblo.
Y los vi más lejos todavía.
Una noche en el salón
de una fiesta.
Tienen panza y piensan
que ya saben todo.
Entonces aparezco yo,
un mozo viejo que les alcanza
un vasito
y les dice:
tómense otro trago, chicos,
porque esto va a ser largo.

Santiago Venturini (Esperanza, Argentina, 1981)

Un año sentimental,
Caleta Olivia,
Buenos Aires, 2019










Caleta Olivia/Facebook - Op. Cit. - Indie Hoy - El Litoral - 1 Poeta 10 Preguntas
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Foto: La Canción del País

martes, diciembre 03, 2019

Amelia Rosselli / Dos poemas de "Documento"















Las flores crecen como dones 

Las flores crecen como dones y después
se dilatan
una vigilancia aguda las silencia
no cansarse jamás de los dones

El mundo es un diente arrancado
no me pregunten por qué
hoy tengo tantos años
la lluvia es estéril.

Buscando las semillas destruidas
eras la unión marchita que buscaba
robar el corazón de otro para después
usarlo.

La esperanza es un daño quizá definitivo
las monedas resuenan crudas en el
mármol
de la mano.

Convencía al monstruo de que se
escondiera
en los cuartos limpios de un albergue
imaginario
había en el bosque pequeñas víboras
embalsamadas.

Me disfracé de cura de la poesía
pero para la vida estaba muerta
las vísceras que se pierden
en el barullo
mueres barrido por la ciencia

El mundo es sutil y plano:
Deambulan allí pocos elefantes, obtusos.   

(Versión de Diego Bentivegna, Página 12, 26 de octubre de 2003)


Hay como un dolor en la habitación

Hay como un dolor en la habitación, está
superado en parte: pero vence el peso
de los objetos, su significación de
peso y pérdida.

Hay como un rojo en el árbol, pero es
el naranja de la base de la lámpara
comprada en lugares que no quiero recordar
porque ellos también pesan.

Como nada puedo saber de tu hambre
precisa en el querer
en las estilizadas fuentes
bien puede situarse el revés de un destino
de hombres separados por un oblicuo sonido.

(Versión de Jorge Aulicino)

Amelia Rosselli (París, 1930-Roma, 1996),"Documento" (1966-73), Amelia Rosselli. Le poesie, edición de Emmanuela Tandello, prefacio de Giovanni Giudici, Gli Elefanti Poesia, Garzanti, Milán, 1997

Caína Bella - Via Sole - Vicenza Fava/YouTube - El Cuaderno - Versante Ripido - Paolo Gironi


I fiori vengono in dono e poi si dilatano
una sorveglianza acuta li silenzia
non stancarsi mai dei doni.

Il mondo è un dente strappato
non chiedetemi perché
io oggi abbia tanti anni
la pioggia è sterile.

Puntando ai semi distrutti
eri l’unione appassita che cercavo
rubare il cuore d’un altro per poi servirsene.

La speranza è un danno forse definitivo
le monete risuonano crude nel marmo
della mano.

Convincevo il mostro ad appartarsi
nelle stanze pulite d’un albergo immaginario
v’erano nei boschi piccole vipere imbalsamate.

Mi truccai a prete della poesia
ma ero morta alla vita
le viscere che si perdono
in un tafferuglio
ne muori spazzato via dalla scienza.

Il mondo è sottile e piano:
pochi elefanti vi girano, ottusi.

*

C'è come un dolore nella stanza, ed
è superato in parte: ma vince il peso
degli oggetti, il loro significare
peso e perdita.

C'è come un rosso nell'albero, ma è
l'arancione della base della lampada
comprata in luoghi che non voglio ricordare
perché anch'essi pesano.

Come nulla posso sapere della tua fame
precise nel volere
sono le stilizzate fontane
può ben situarsi un rovescio d'un destino
di uomini separati per obliquo rumore.
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Foto: Il Libraio

lunes, diciembre 02, 2019

Amelia Roselli / Un sol celeste














Un sol celeste, una rociadura de grumos de cristal
mañana temprano, la luz no se ha apagado: barrios rebosantes

de senilidad: la lavandera con el cesto pero sus hombros
tiemblan. ¡Dedicada tranquilidad en pequeñas dosis! rojo

el malestar, si tu cabeza dormita.

Amelia Rosselli (París, 1930-Roma, 1996), Via Sole, junio 25, 2019
Traducción de Carlos Vitale

Disgrafie - Nazione Indiana - Poetry Foundation - La Trampera - La Nube Habitada - La Tribu


UN SOLE CELESTE...

Un sole celeste, una irrorazione di grumi di cristallo
mattino presto, la luce non s’è spenta: quartieri traboccanti

di senilità, la lavandaia con il cesto ma le sue spalle
tremano. Dedicata tranquillità a piccole dosi! rosso il

malore, se la tua testa sonnecchia.
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domingo, diciembre 01, 2019

Raymond Queneau / Lámparas agotadas













Lámparas agotadas
enfermedades pintadas sobre un abanico
las uñas se adhieren a los frascos vacíos
pintura de navíos cubiertos de conchillas
lámparas agotadas
la luz se calla
en el escenario desierto y mudo de un teatro estupefacto
un pájaro tiembla de fiebre
y sus plumas caen como los dientes de un árbol
búhos acostados en lechos de delirio
ya no hay fósforos ni azufre
ni petróleo ni carbón
la nieve al derretirse da un agua negra
lámparas frías lámparas agotadas
avenidas definitivamente secretas
lámparas agotadas

[1948]
                                (L'instant fatal)

[Traducción de Aldo Pellegrini]

Raymond Queneau (El Havre, Francia, 1903-París, Francia, 1976), La poesía surrealista, edición de Rodolfo Alonso, traducciones de Aldo Pellegrini y Rodolfo Alonso, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1980

El Boomeran(g) - Otra Iglesia Es Imposible - Asamblea de Palabras - Letras en la Frontera - Letras Libres - El País

Foto: Raymond Queneau, París, c.1956 Robert Doisneau/Gamma-Rapho/Getty