lunes, agosto 22, 2016

Luisa Futoransky / La losa de mármol claro











Hay ciudades de
agravios solapados
falsos durmientes
y dolencias crónicas
ciudades
en las que me cunde el pánico
ése que irrumpe sin alfabeto
ni traductor conocido
y se disipa cuando quiere
para irse con la neblina -que es su música
a otra parte
siempre
dentro de mí

Luisa Futoransky (Buenos Aires, 1939), Pintura rupestre, editorial Leviatán, Buenos Aires, 2014

domingo, agosto 21, 2016

Jan de Jager / De lo sublime matemático












Pienso en esa escena del Viejo y el mar
En pleno mar el viejo ve hundirse su presa descomunal,
cientos de metros para abajo,
en cámara lenta,
hasta que la imagen del pez
se termina diluyendo en el azul
oscurísimo indefinible
de las profundidades

Pienso en tener doce años
y  llegar caminando de Afganistán hasta Suecia
y que te manden de vuelta

Pienso en el arroyo Antequera,
cuando de pronto desemboca
en la inquietante indiferencia
del Paraná de las Palmas,

Pienso en la esquina de San Martín y Maipú.
Ambas adoquinadas aún.
A rayo de sol de mediodía de verano
los adoquines bruñidos encandilan

“Nunca cruces solo la avenida Maipú”
me decía mi mamá.
Pienso en los niños que nacieron
del otro lado de Maipú
y que tampoco los dejan
cruzar
  solos.

Jan de Jager (Buenos Aires, 1959), Casa de cambio IV, inédito
---
Foto: Jan de Jager en FB

sábado, agosto 20, 2016

Raúl González Tuñón / José de San Martín escribe a O'Higgins

 









          Sólo unidos venceremos (De una carta de San Martín a O'Higgins)
                      
La sombra de la patria cruza su frente pálida.
Por la ventana ve los ágiles veleros.
Mil ochocientos treinta y tantos. Las palomas
suben como la tarde en la plazuela antigua.

Dejadme recordar suspirando que he visto
veleros y palomas y a un hombre en medio, solo,
más puro que el crepúsculo,
cerca del mueble donde yace muerto
el poncho desgarrado que anduvo en Chacabuco.

El perfil de la horca
multiplica en Europa su agudo árbol inválido.
La Santa Alianza a la ávida mandíbula borbónica
promete devolver la juventud de América.
Del general proscrito tiembla la mano augusta
llamando a la unidad de los americanos.

Los ágiles veleros
van a llevar su alerta más allá de las nubes.
Él, el Libertador, el Verdadero,
escribe entre recuerdos, bajo lámparas frías
con su mano por donde va subiendo la Muerte
en la más desolada de las habitaciones
y luego, hambriento mío,
sale a dar de comer a las palomas.

Nadie, ninguno, nadie, ni aun Simón Bolívar
-a quien siempre veré entregando a Miranda-
Ni Rosas, siervo al fin de Londres y de Viena,
vieron como él y como él golpearon
a las puertas de América, despertando al Destino.

Una derrota de carbón contempla
sobre los hombros de los cargadores,
la vieja verdulera de los muelles,
el triste actor de harina y de nostalgia,
la Librería atestada de biblias y Lutero,
y en la pequeña tienda de olores conocidos
gentes que hablan del tiempo y la desgracia.

¡Dadme esa carta! Dadme la rosa de las nieblas.
Por un caliente río de ceniza ha pasado
y del polvo del polvo de los huesos yacentes
su grito atruena América, Padre de los Relámpagos.
                  Que el sol de la Argentina
                  y la estrella de Chile lo recojan.

Raúl González Tuñón (Buenos Aires, 1905-1974), Primer canto argentino, Edición del Autor, Talleres Macland, Buenos Aires, 1945
---
Foto: Raúl González Tuñón (der.) con Héctor Yánover, c. 1973

viernes, agosto 19, 2016

Billy Collins / Introducción a la poesía














Les pido que tomen un poema
y lo sostengan contra la luz
como una diapositiva en color

o que apliquen el oído contra su colmena.

Digo soltad un ratón dentro de un poema
y observad cómo indaga buscando una salida,

o caminad en la habitación del poema
y tantead las paredes en busca del interruptor.

Quiero que hagan ski acuático
a través de la superficie de un poema
saludando con la mano el nombre del autor en la orilla.

Pero todo lo que quieren hacer
es atar el poema a una silla con una cuerda
y torturarlo hasta arrancarle una confesión.

Empiezan a golpearlo con una manguera
para averiguar qué significa en realidad.

Billy Collins (Nueva York, Estados Unidos, 1941), The Apple that Astonished Paris, University of Arkansas Press, Arkansas, 1988
Versión de Jonio González

Foto: Suzannah Gilman Key West Literary Seminar


Introduction to Poetry 

I ask them to take a poem  
and hold it up to the light  
like a color slide 

or press an ear against its hive. 

I say drop a mouse into a poem  
and watch him probe his way out, 

or walk inside the poem’s room  
and feel the walls for a light switch. 

I want them to waterski  
across the surface of a poem 
waving at the author’s name on the shore. 

But all they want to do 
is tie the poem to a chair with rope  
and torture a confession out of it. 

They begin beating it with a hose  
to find out what it really means.

jueves, agosto 18, 2016

Charles Simic / Navegante












Convoqué a Cristóbal Colón.
A la hora del lobo
surgió de la penumbra,
se parecía un poco a mi padre.

En este viaje en particular
no descubrió nada.
El océano que le di era infinito.
Y el barco, una maleta abierta.

Estaba completamente perdido: Yo había olvidado proporcionarle estrellas.
Sentado en la oscuridad con una botella en la mano.
Cantaba una canción de su infancia

En la canción amanecía.
Una niña descalza
se detenía sobre la hierba húmeda
para arrancar una ramita de menta.

Y después, nada;
sólo el chillido del viento alejándose deprisa,
como si acabara de recordar
adónde estaba yendo, dónde había estado

Charles Simic (Belgrado, 1938), Selected Early Poems, George Braziller, Nueva York, 1999
Versión de Jonio González

NAVIGATOR

I summoned Christopher Columbus.
At the hour of the wolf,
He came out of the gloom
Looking a little like my father.

On this particular voyage
He discovered nothing.
The ocean I gave him had no end.
And the ship – an open suitcase.

He was thoroughly lost – I had forgotten to provide the stars.
Sitting in the dark with a bottle in its hand.
He sang a song from his childhood.

In the song the day was breaking.
A barefoot girl
Stepped over the wet grass
To pick a sprig of mint.

And then nothing –
Only the wind rushing off with a screech
As if it just remembered
Where it’s going, where it’s been.

miércoles, agosto 17, 2016

Jorge de Lima / De "La invención de Orfeo"














Era un caballo todo hecho de lavas
cubierto de brasas y de espinas.
En las tardes amenas él venía
y leía el mismo libro que yo hojeaba.

Después lamía la página y borraba
la memoria de los versos más sufridos:
entonces la oscuridad cubría el libro,
y el caballo de fuego se encantaba.

Bien sabía que él aún ardía
en el salitre del libro subsistido
y transformado en olas levantadas.

Bien se sabía el libro que él leía:
la locura del hombre angustiado
en que el íncubo caballo se nutría.

[1952]

Jorge de Lima (União dos Palmares, Brasil, 1893-Río de Janeiro, Brasil, 1953), La invención de Orfeo, traducción de Antonio Cisneros, Colección El Oro de los Tigres V, Universidad Autónoma de Nuevo León, México, 2015

Era um cavalo todo feito em lavas
recoberto de brasas e de espinhos.
Pelas tardes amenas ele vinha
e lia o mesmo livro que eu folheava.

Depois lambia a página, e apagava
a memória dos versos mais doridos;
então a escuridão cobria o livro,
e o cavalo de fogo se encantava.

Bem se sabia que ele ainda ardia
na salsugem do livro subsistido
e transformado em vagas sublevadas.

Bem se sabia: o livro que ele lia
era a loucura do homem agoniado
em que o íncubo cavalo se nutria.
---

martes, agosto 16, 2016

Elvira Hernández / De "Santiago Waria"














Ciudad interior

No puedo ser otra cosa que la pensativa del Patio de los
Callados, la llorosa del Parque de los Reyes,
la olvidadiza
                                ni otra
que la que recoge papeles con sangre
                                ni
aquella que no quiere el balazo solipsista
               porque nada desaparecerá

A ratos soy la misma, la Una, la del espejo
que camina con una araña en el ojal
                                la sombra
que se pegó al hombre que dobló la esquina
               y duele su cuello guillotinado


Fuente Neptuno

Te tomo la palabra. ¡Bah! ¡Qué haces aquí! Esto es peor que cruzar
la Avenida Cardenal Caro. O que Escilas y Caribdis en seco. No se
respira el salobre mar sino amoniaco puro. Amén del monóxido y
el hollín por mil. Es el Novus Orbis vomitado: Ngechén en la Cruz
y en la picana. Es la noche bajo el tridente, dando tumbos por las
escalinatas, por la Escala Unica sin un peso en los bolsillos. Pronto
aparecerán tus pescados de acá, la corte milagrosa para el Mirón
del Cerro. Los príncipes del peñascazo se quedarán en las laderas
salivando un pito. Las reinas de la noche pasarán derecho al
fornicatorio. Los caminos yacen atestados y el cerro se mueve
como un pulpo. Los reyes del sablazo establecen pronto sus capitales.
Los vampiros tienen puestos sus guantes de gasa. El Mohicano
encendió su fogata y yo he lanzado mis cupidos a más no poder. Es
mi única transacción la que se pierde en el aire, un chorro sin destino.
Mojo la cara en tus aguas y no logro quitarme la sarna de maldito.
Nunca tuve proposiciones que hacerle a la vida.


WC

muros de la democracia nuestros públicos
                 doble vecé
Lascaux para damas y caballeros
              a solas consigo mismos
                                   obran
pájaros     conchas     vestigios
                imprecaciones
                allí donde se suelta
    eso     los demás    el ello
nombres     direcciones     teléfonos
             croquis mágicos
                  monerías
              incisiones humanas incitaciones
              donde se tira agua papel y
                                       lejía

Elvira Hernández (Lebu, Chile, 1951), Santiago Waria, Cuarto Propio, Santiago de Chile, 1992

lunes, agosto 15, 2016

Darío Jaramillo / De "El cuerpo y otra cosa"













4

DOLORES en la pierna, picadas que me estremecen, dolores
     que la pastilla no borra, sólo amengua.
Cambio de piel, metamorfosis, necesidad de aislarse a esperar la
     epifanía o el parto.
Necesidad de recogimiento, necesidad de desconectar los sentidos,
     necesidad de estar aislado, de cerrar las cortinas, de eliminar
     todo ruido.
Cero fachada y noche, cero derroche.
Mudo de piel y una parte dentro de mí hace crac o algo parecido.
Intuyo otra manera de llevar el tiempo.
Indiferente al ruido, ausente del ruido, atento a las premoniciones,
     a ciertos dichosos augurios, al vacío.


22

LAS palabras no son las cosas pero las palabras son la cosa.
Las palabras no son las cosas pero cambian las cosas, a veces
     cambian las cosas.
Las palabras son sólo palabras, pero las cosas son algo más que
     las cosas.
Las cosas no son palabras pero las palabras son cosas.
Las cosas son cosas o son palabras pero las palabras son sólo
     palabras.
Y son la cosa.

Darío Jaramillo Agudelo (Santa Rosa de Osos, Colombia, 1947)



El cuerpo y otra cosa,
Pre-textos,
Valencia, 2016









---
Foto: EFE

domingo, agosto 14, 2016

Jorge Manrique / Porque estando él durmiendo le besó su amiga









Vos cometistes traición
pues me heristes, durmiendo,
de una herida qu'entiendo
que será mayor passión
el deseo d'otra tal
herida como distes,
que no la llaga ni mal
ni daño que me hezistes.

Perdono la muerte mía,
mas con tales condiciones
que de tales traiciones
cometáis mil cada día;
porque d'aquesta manera
no me place que otro muera
pues que yo lo merescí.

        Fin

Más plazer es que pesar
herida que otro mal sana:
quien durmiendo tanto gana
nunca deve despertar.

Jorge Manrique (Paredes de Nava, España, 1440- Castillo de Garcimuñoz, Cuenca, España,1479), Poesías completas, Colección Austral, Espasa Calpe [1940], Buenos Aires, 1993

sábado, agosto 13, 2016

Romina Freschi / De "Eco del parque"














No hay paraíso en la tierra.

Sus maravillas, inmensas
son hostiles
y en lucha con ellas gastamos
fuerza, fe
y voluntad.

Sí, hay paz y éxtasis.

Provienen
sin embargo
del temporal
-crisis de las condiciones pactadas-
destructor más creador
de los mundos
manjares precarios
grandezas efímeras
deletéreas, funestas
de la tierra.

Romina Freschi (Buenos Aires, 1974)

Foto: Romina Freschi en FB




Eco del parque,
Juana Ramírez Editora,
2015








viernes, agosto 12, 2016

Wallace Stevens / De "Un anochecer cualquiera en New Haven", 3



XXII

El profesor Eucaliptus dijo: "La búsqueda
De la realidad es tan importante como
La búsqueda de dios." Es la búsqueda del filósofo

De un interior vuelto exterior y la búsqueda
Del poeta de ese mismo exterior vuelto
Interior: cosas inanimadas respirando absortas

Las inhalaciones del frío original y del principio
Original. Sin embargo, la sensación de frío
Y de principio es una sensación cotidiana,

No del predicado del origen resplandeciente.
La creación no se renueva con imágenes
De vagabundos solitarios. Recrear, usar

El frío y el principio y el origen resplandeciente
Es buscar. Lo mismo que decir de la estrella vespertina,
La luz más antigua en el cielo más antiguo,

Que es totalmente una luz interior, que brilla
Desde el seno somnoliento de lo real, recrea,
Busca un posible para su posibilidad.

[The Auroras of Autumn, 1950]

Wallace Stevens (Reading, Estados Unidos, 1879 - Hartford, Estados Unidos, 1955), "Un anochecer cualquiera en New Haven", versión de Darío Rojo y Jorge Salvetti, Tupé N° 6, Buenos Aires, febrero de 2016


XXII

Professor Eucalyptus said, "The search
For reality is as momentous as
The search for god." It is the philosopher’s search

For an interior made exterior
And the poet’s search for the same exterior made
Interior: breathless things broodingly abreath

With the inhalations of original cold
And of original earliness. Yet the sense
Of cold and earliness is a daily sense,

Not the predicate of bright origin.
Creation is not renewed by images
Of lone wanderers. To re-create, to use

The cold and earliness and bright origin
Is to search. Likewise to say of the evening star,
The most ancient light in the most ancient sky,

That it is wholly an inner light, that it shines
From the sleepy bosom of the real, re-creates,
Searches a possible for its possibleness.ro

Professor Eucalyptus said, "The search
For reality is as momentous as
The search for god." It is the philosopher’s search

For an interior made exterior
And the poet’s search for the same exterior made
Interior: breathless things broodingly abreath

With the inhalations of original cold
And of original earliness. Yet the sense
Of cold and earliness is a daily sense,

Not the predicate of bright origin.
Creation is not renewed by images
Of lone wanderers. To re-create, to use

The cold and earliness and bright origin
Is to search. Likewise to say of the evening star,
The most ancient light in the most ancient sky,

That it is wholly an inner light, that it shines
From the sleepy bosom of the real, re-creates,
Searches a possible for its possibleness.
---
Foto: Stevens en su casa en el 118 de Westerly Terrace, Hartford (Huntington Library)

jueves, agosto 11, 2016

Wallace Stevens / Habitación gris















Aunque te sientes en una habitación que es gris
Salvo por el plateado
Del papel vegetal,
Y acaricies
Tu pálido vestido blanco;
O levantes una de las cuentas verdes
De tu collar
Para dejarla caer;
O contemples tu abanico verde
Estampado con las rojas ramas de un sauce rojo;
O, con un dedo,
Muevas la hoja en el cuenco...
La hoja que ha caído de las ramas de la forsitia
A tu lado...
¿Qué importa todo esto?
Sé cuán furiosamente está latiendo tu corazón.

Wallace Stevens (Reading, Estados Unidos, 1879-Hartford, Estados Unidos, 1955), Harmonium (1923), Faber and Faber, Londres, 2001
Versión de Jonio González


GREY ROOM

Although you sit in a room that is gray, 
Except for the silver 
Of the straw-paper, 
And pick 
At your pale white gown; 
Or lift one of the green beads 
Of your necklace, 
To let it fall; 
Or gaze at your green fan 
Printed with the red branches of a red willow; 
Or, with one finger, 
Move the leaf in the bowl-- 
The leaf that has fallen from the branches of the forsythia 
Beside you... 
What is all this? 
I know how furiously your heart is beating. 
---
Foto: Wallace Stevens (izq.), después de entregarle el National Book Award a William Faulkner, 1955

miércoles, agosto 10, 2016

John Ashbery / Diciéndolo para que no suceda














Algún desvío de la norma
ocurrirá a medida que el tiempo se hace más abierto.
El consenso varía de a poco; acerca de lo cual
ya nadie miente. Óxido oscuro derramándose
sobre el cuerpo, cambiándolo sin deteriorarlo –
gente con muchas cosas en la cabeza, pero vivimos
en los intersticios, entre una mirada distraída y el cielorraso.
Nuestras vidas se encargan de hacernos acordar. Finalmente no otra cosa es ser consciente
y los que viven a través de esto se bajan en la misma parada.
Qué descuidados. Sin embargo, al fin cada uno
resulta haber viajado la misma distancia – es el tiempo
lo que cuenta, y cuán profundamente hayas invertido en él,
cruzando la calle de un suceso, como si salir de él fuera
lo mismo que realizarlo. No te importa, por supuesto,
mayormente, si éste es el modo en que tenía que suceder,
sin embargo te habría gustado recibir una porción más exacta de tiempo
que sólo un reloj te puede indicar; cómo se lo siente, no lo que significa.
En un campo abierto, sólo conocemos un pedazo del final,
no la parte que presumiblemente teníamos que atravesar para llegar ahí.
Si esto no te alcanza, considera la idea
Inherente en el día, brazadas de trigo y flores
achatadas sobre carretillas, si tal vez significa más
al relacionarse contigo, sin embargo lo que es, es lo que sucede al fin
como si te hubiera importado. El evento se combina con
rayos que salen de su interior para dar la apariencia de fuerza
adaptada a los usos más sabios de la edad, pero está ahí
y no está, como la ropa tendida o el aserrín al sol,
en el fondo de la mente, donde vivimos ahora.

[Houseboat Days, 1977]

John Ashbery ((Rochester, Estados Unidos, 1927), Como un proyecto del que nadie habla, La Flauta Mágica, Montevideo, 2009
Traducción de Roberto Echavarren
Envío de Romina Freschi

Foto: Ryan Pfluger/Time

Saying It To Keep It From Happening

Some departure from the norm
Will occur as time grows more open about it.
The consensus gradually changed; nobody
Lies about it any more. Rust dark pouring
Over the body, changing it without decay—
People with too many things on their minds, but we live
In the interstices, between a vacant stare and the ceiling,
Our lives remind us. Finally this is consciousness
And the other livers of it get off at the same stop.
How careless. Yet in the end each of us
Is seen to have traveled the same distance—it’s time
That counts, and how deeply you have invested in it,
Crossing the street of an event, as though coming out of it 
were
The same as making it happen. You’re not sorry,
Of course, especially if this was the way it had to happen,
Yet would like an exacter share, something about time
That only a clock can tell you: how it feels, not what it
means.
It is a long field, and we know only the far end of it,
Not the part we presumably had to go through to get there.
If it isn’t enough, take the idea
Inherent in the day, armloads of wheat and flowers
Lying around flat on handtrucks, if maybe it means more
In pertaining to you, yet what is is what happens in the end
As though you cared. The event combined with
Beams leading up to it for the look of force adapted to the 
wiser
Usages of age, but it’s both there
And not there, like washing or sawdust in the sunlight,
At the back of the mind, where we live now.

martes, agosto 09, 2016

Liliana Díaz Mindurry / Pájaro que planea el cuadro











Puede verse
ese pájaro planeando el cielo verde
que ningún cazador podrá matar,
ese pájaro por encima de todo:
insensible,
inasible.
Se caen las palabras de todos o resbalan sobre hielo:
pero ese ojo intenso y ciego en su vuelo
como proyectil disparado en el aire del cuadro,
sobrevive.
Los cazadores avanzan con un aire tan feliz como idiota,
los perros resignados,
y los otros bailan, corren, mueren o atizan el fuego:
el pájaro planea sobre ellos
extranjero,
la imagen se sale de la escena. Y tal vez
el pájaro reaparezca, ajeno
en otra parte. Nada,
ninguna transparencia,
ni un ojo siquiera para calmar tanto vuelo impune,
interrumpirlo de un golpe.
¿Será la guerra, la peste?
Sé que en sueños mataremos al pájaro,
crimen perfecto
sin rastros,
limpio,
purísimo.
Pero volverá brutalmente a volar sobre nosotros
que todo lo perdimos.

Liliana Díaz Mindurry (Buenos Aires, 1953), Cazadores en la nieve, Ediciones La Letra Eme, Buenos Aires, 2014

Foto: Liliana Díaz Mindurry en FB

lunes, agosto 08, 2016

Gustavo Cerati / De música ligera











Ella durmió al calor de las masas
Y yo desperté queriendo soñarla.
Algún tiempo atrás pensé en escribirle
Que nunca sorteé las trampas del amor.

De aquel amor de música ligera
Nada nos libra, nada más queda.

No le enviaré cenizas de rosas
Ni pienso evitar un roce secreto.
De aquel amor de música ligera
Nada nos libra, nada más queda.

Gustavo Cerati (Buenos Aires, 1959-2014), Soda Stereo, Canción animal, Sony Music, Buenos Aires, 1990




domingo, agosto 07, 2016

Pedro Salinas / La forma de querer tú...











[Versos 1385 a 1406]

La forma de querer tú
es dejarme que te quiera.
El sí con que te me rindes
es el silencio. Tus besos
son ofrecerme los labios
para que los bese yo.
Jamás palabras, abrazos,
me dirán que tú existías,
que me quisiste: jamás.
Me lo dicen hojas blancas,
mapas, augurios, teléfonos;
tú, no.
Y estoy abrazado a ti
sin preguntarte, de miedo
a que no sea verdad
que tú vives y me quieres.
Y estoy abrazado a ti
sin mirar y sin tocarte.
No vaya a ser que descubra
con preguntas, con caricias,
esa soledad inmensa
de quererte sólo yo.

Pedro Salinas (Madrid, 1891-Boston, Estados Unidos, 1951), "La voz a ti debida" [1933], La felicidad inminente, Biblioteca de El Mundo, Madrid, 1998

sábado, agosto 06, 2016

Karel Šiktanc / El segundo día













Llovía.
Llovía. Llovía blanco.
Sin compasión. Sin pesar.
Llovía blanco y violeta.
Hasta diluirse todo lo que por doquier había.
Hambre. Y rabia. Y sangre.
Y huesos.

No respiraba. La cabeza en el regazo, la oía
respirar allí. Gemir allí. Rogar

allí. Acechar allí a alguien.
de quien un pelo quedaba, un indicio. Del que

queda piel de potro. La oía
arrodillarse, deslizarse, desnudarse

de las culpas y las mentiras y las promesas inútiles. Lo oía.
Como el río oye ahogarse a un pez –

Llovía.
Llovía. Llovía blanco.
Sin compasión. Sin pesar.
Llovía blanco y violeta.
Hasta diluirse todo lo que por doquier había.
Hambre. Y rabia. Y sangre.

No se movía. La cabeza en el regazo, se estremecía, tan
suave se movía. Lo besaba, suplicaba.

Por alguien le preguntaba, de quien
una cicatriz o de quien un lazo quedaba

un guante desparejado. Dulce se estremecía. Se rendía
en él se alzaba. Se inclinaba –los ganchos del pelo

en fuga por la boca. Qué dulce se estremecía. Como
un pez oye ahogarse el río–

Llovía.
Llovía. Llovía blanco.
Sin compasión. Sin pesar.
Llovía blanco y violeta.
Hasta diluirse todo lo que por doquier había.

Preso en ternura, de memoria volvía a caer de nuevo
en el cautiverio. Todo don. Todo en el puño.

Todo dedos en los dedos. Asustado por palabras.
Que lo enfría. Por el silencio asustado. Que

da frío. La vena azul en el pecho.
La vena azul en el cielo. Perdido.

Devuelto. Todavía. Todavía. Noche y día. Y
cuando acabe la lluvia, cuando acabe la caída en un lugar

por la espalda su infancia atrapa. De espaldas hacia la vía,
de la guía de los trenes arrancó las páginas.

Llovía.
Llovía. Llovía blanco.
Sin compasión. Sin pesar.
Llovía blanco y violeta.

Abierta como una rosa, se estremecía en todas
sus espinas. Toda herida. Todo olor. Toda

rosa que años ha tristemente en sí
se duele. Toda angustia. Que despierta,

que se encuentra una vez más sólo a sí misma. La vena azul
en el pecho. La vena azul

en el cielo. Muerta. Viva. ¿Y qué más? ¿Y qué
nos queda? Agua de lluvia. Te-que-mas.

Agua. Agua. Todo pena - - -
Sin pena - - -

Llovía.
Llovía. Llovía blanco.
Sin compasión. Sin pesar...

El corazón en un puño, vencido, volvía
una cabeza pesada aún en sueños al corazón

de mujer. Vigilaba todavía. Inquiría todavía.
Todavía sonreía. Reconciliado pues que nada

y nadie había que en un silencio de lágrimas y
risa -malignamente miraba desde

la pared desnuda-

Llovía.
Llovía. Blanco llovía.

El corazón en un puño, en vano dormía. En vano
en sí se apagaba. En ella había una llama detenida.

Conmovedora y astuta. Detenida. Y de una noche
violeta días pasados se le iban acercando.

Sus días pasados muertos. En brazos
secos seca leña -pisándole los talones

los lobos mismos-  Como vivos -

Llovía.
Llovía.

Karel Šiktanc (Hřebeč, República Checa, 1928 - Praga, 2021), Adamar. Revista de creación, nº 40, España, 27 de abril de 2011
Traducción de Clara Janés
Envío de Jonio González

Foto: Týden/CTK


D e n d r u h ý

            Lilo.
            Lilo. Bíle lilo.
            Bez milosti. Bez lítosti.
            Liliově bíle lilo.
            Až se slilo, co kde bylo.
            Hlad. I hněv. I krev.
            I kosti.

Nedýchala. Hlavu v klíně, slyšela ho,
jak v ní dýchá. Jak v ní vzlyká. Jak

v ní prosí. Jak v ní číhá na kohosi,
po kom zůstal vlas či zmínka. Po kom

kůže hříbětinka. Slyšela ho. Jak v ní
kleká. Jak se smeká. Jak se svléká

z vin a lží a darmých slibů. Slyšela ho.
Jako řeka, která slyší tonout rybu---

            Lilo.
            Lilo. Bíle lilo.
            Bez milosti. Bez lítosti.
            Liliově bíle lilo.
            Až se slilo, co kde bylo.
            Hlad. I hněv. I krev.

Nehýbal se. Hlavu v klíně, trnul, jak
se hebce hýbá. Jak ho líbá. Jak ho

prosí. Jak se táže na kohosi, po kom 
zůstal šrám či smyčka. Po kom lichá

rukavička. Sladce trnul. Jak se vzdává.
Jak v něm vstává. Jak se shýbá – sponky

v ústech na útěku. Sladce trnul. Jako 
ryba, která slyší tonout řeku ---

            Lilo.
            Lilo. Bíle lilo.
            Bez milosti. Bez lítosti.
            Liliově bíle lilo.
            Až se slilo, co kde bylo.

Zajat něhou, po paměti padal znovu
do zajetí. Celý darem. Celý v hrsti.

Celý z prstů mezi prsty. Plašen slovy.
Že ji studí. Strašen tichem. Že ji

zebe. Modrá žilka prostřed hrudi.
Modrá žilka prostřed nebe. Ztracen.

Vrácen. Ještě. Ještě. Noc a den. A
v konci deště, v konci pádu kdesi

vzadu stih své dětství. Zády k trati,
dralo listy v jízdním řádu.

            Lilo.
            Lilo. Bíle lilo.
            Bez milosti. Bez lítosti.
            Liliově bíle lilo.

Zotvíraná jako růže, zatrnula všemi 
trny. Sama rána. Sama vůně. Sama

růže. co si létá sama v sobě smutně 
stůně. Sama úzkost. Že se vzbudí.

Že zas najde jenom sebe. Modrá žilka
prostřed hrudi. Modrá žilka prostřed

nebe. Mrtvá. Živá. A co ještě? A co
zbývá? Voda z deště. Při-ho-ří-vá.

Voda. Voda. Škoda všeho ---
Žádná škoda ---

            Lilo.
            Lilo. Bíle lilo.
            Bez milosti. Bez lítosti.

Srdce v hrdle, přemožený, přemožený, obracel se
těžkou hlavou ještě ve snu k srdci

ženy. Ještě hlídal. Ještě zvídal.
Ještě smál se. Usmířený, že už nic

a nikdo není, kdo by v tichu slz a
smíchů --- zle v ní hleděl z holé

stěny ---

            Lilo.
            Lilo. Bíle lilo.

Srdce v hrdle, marně spala. Marně
v sobě zhasínala. Stál v ní plamen.

Tklivý. Lstivý. Stál, a z noci
fialové táhli k němu dávní dnové.

Její dávní mrtví dnové. V suchých
loktech suché dříví --- Vlky

v patách --- Jako živí ---

            Lilo.
            Lilo.
---
Act. 2023

jueves, agosto 04, 2016

Micaela Chirif / A veces me llama por teléfono...


















a veces me llama por teléfono
un amigo muerto desde hace años
contrariamente a lo que podría pensarse
la conversación es bastante normal:
yo le cuento los chismes de acá
y él me cuenta los de allá
yo miro el día oscurecerse en la ventana
él se corta las uñas con pereza
y así
compartiendo historias
pasamos a veces la tarde entera

cuando llega el momento de colgar
                  y siempre llega
nos da entonces muchísima tristeza
y nos ponemos a llorar
pero eso sí
     por delicadeza
lo hace cada uno por su cuenta

Micaela Chirif (Lima, 1973), Sobre mi almohada una cabeza, Pre-textos, Valencia, 2012

miércoles, agosto 03, 2016

Marusa Krese / Tres poemas












AZERBAIYÁN, 2006

El mar, los botes, el sol.
Lo recuerdo todo.
Recuerdo aquella minúscula felicidad.
El susurro.
El pedazo de cielo soleado,
el ímpetu y la busca de la felicidad,
las risas y el oleaje del mar,
la arena fina y el barco de papel,
el viento cansado y la belleza engañosa.
Lo recuerdo todo.
Todo, verdaderamente todo,
hasta el momento
en que la noche se acercó con sigilo a la inquietud
y abrió la puerta a la soledad.


BOSNIA Y HERZEGOVINA, 1994

Fuimos a la iglesia,
pero había desaparecido.
fuimos a buscar agua
al río,
pero había desaparecido.
fuimos a buscar almas,
pero habían desaparecido.

Fuimos a buscar un testamento
y lo leímos.
Ni el sol ni las estrellas ni las nubes
serían nuestros por mucho tiempo,
decía el testamento,
sólo la soledad.

Caminamos y caminamos
en dirección al mar.
¿De quién es el mar?


BOSNIA Y HERZEGOVINA, 1994

No lo sé.
De pronto, anocheció.
No lo sé.
De pronto, todo desapareció.
La luz.
Los niños.
Los violines.
Las penas.
Las risas y las brillantes esferas de colores.
Una tormenta y la nieve.
Los desheredados.
Los amantes.

No lo sé.
Anochecía.
Había fuego.
La gente se volvió malvada
y nos expulsaba,
ocupaba nuestras casuchas,
pegaba a los niños,
mataba a los gatos
y nos abandonaba.
Aquí, en medio del silencio
de la noche, entre frías paredes
que guardarán un secreto.

No lo sé.
Espero.
Espero a que regresen mis amigos.
¿Lo harán?

Marusa Krese (Liubliana, 1947-2013), Kataložni Zapis, Univerzitetna Knjižnica, Liubliana, 2013
Traducción del esloveno al inglés, Tina Mahkota y Breda Biščak; traducción del inglés al castellano, Jonio González



AZERBAQIJAN, 2006

The sea, the boats, the sun.
I remember everything.
I remember that tiny happiness.
The whispering.
The patch of a sunny sky,
the rush and pursuit of happiness,
the laughter and the surf of the sea,
the fine sand and the paper boat,
the tired wind and the deceptive beauty.
I remember everything.
Everything, really everything,
until the moment
the night crept up on the unrest
and opened the door to solitude.



BOSNIA AND HERZEGOVINA, 1994

We went to the church,
but it was no longer there.
We went to fetch water
from the river,
but it was no longer there.
We went to fetch the souls,
but they were no longer there.
We went to collect the will
and read it through.
Not even the sun, the stars, the clouds
were ours any longer,
it said in the will,
only the loneliness.
We kept on walking,
all the way to the sea.
Whose sea?



BOSNIA AND HERZEGOVINA,  1994

I don’t know.
Suddenly it was nightfall.
I don’t know.
Suddenly everything disappeared.
The light.
Children.
Violins.
Pain.
Laughter and bright coloured balls.
A storm and snow.
Dossers.
Lovers.
I don’t know.
It was nightfall.
There was a fire.
People became evil
and evicted us,
occupied our dumps,
hid the children,
killed the cats
and left us.
In the middle of the night here
in silence, among cold walls
that will keep a secret.
I don’t know.
I’m waiting.
I’m waiting for my friends to come back.
Will they?

martes, agosto 02, 2016

Kikí Dimulá / Dos poemas











La eternidad selectiva

"Créeme te amaré eternamente"
repite a cada rato Caronte
a la eternidad

y ella quejándose
por tan desafortunada certeza

¡ay! por qué no serías mentiroso

lo maldice.



Edificio

La verdad: ¿cómo fue
aquella gran empresa de sentimientos
que habías montado?
Supe que acabó contigo.

¿Al menos acabaste con tus obligaciones?
¿Ayudaste al olvido a construir?
Durante años soñaba
con una familia propia
con una casa propia
lejos
lejos del recuerdo
de aquellos que amaron a ambas.

Kikí Dimulá (Atenas, 1931), Símbolos solubles, Linteo, Ourense, 2010
Traducción de Nina Anghelidis y Juan Antonio González Iglesias
Envío de Jonio González





lunes, agosto 01, 2016

Seamus Heaney / El subterráneo













Nos recuerdo corriendo por el túnel,
Tú, envuelta en el abrigo de viaje,
Y yo, un gran dios de fragata, atajándote el camino
Para que no te volvieras junco

O alguna flor blanca jaspeada con carmesí,
Mientras el abrigo aleteaba salvaje y un botón tras otro
Salían volando y caían sobre tu rastro
Entre el subterráneo y el Albert Hall.

De luna de miel, bajo la luz de luna, llegando tarde a los conciertos.
Nuestros ecos se ahogan en aquel corredor y ahora
Vengo como Hänsel, entre las piedras bañadas de luz de luna,
Recorriendo de nuevo aquel sendero, recogiendo los botones,

Para terminar en una estación de luces encendidas
Donde los trenes se han ido, los rieles mojados,
Desnudos y tensos como yo, todo atención,
Tras tus huellas, y maldito sea si vuelvo la vista.

Seamus Heaney (Bellaghy, cerca de Castledawson, Irlanda del Norte, Reino Unido, 1939-Dublin, 2013), "Isla de las estaciones" [1984], Obra reunida, traducción de Pura López Colomé, Trilce-CONACULTA, México, 2015

Foto: Raidió Teilifís Éireann (RTÉ)


The Underground

There we were in the vaulted tunnel running,
You in your going-away coat speeding ahead
And me, me then like a fleet god gaining
Upon you before you turned to a reed

Or some new white flower japped with crimson
As the coat flapped wild and button after button
Sprang off and fell in a trail
Between the Underground and the Albert Hall.

Honeymooning, moonlighting, late for the Proms,
Our echoes die in that corridor and now
I come as Hansel came on the moonlit stones
Retracing the path back, lifting the buttons

To end up in a draughty lamplit station
After the trains have gone, the wet track
Bared and tensed as I am, all attention
For your step following and damned if I look back.