sábado, octubre 04, 2008

T.S. Eliot / Retrato de una dama













Tú has cometido fornicación: 
y  lo has hecho en otro país,
y, además, la chica está muerta.

                          El judío de Malta [Marlowe]


I

En medio del humo y la niebla de una tarde de diciembre,
usted logra que la escena se ordene por sí misma –como parece hacerlo-
con: “He reservado esta tarde para usted”,
y cuatro velas de cera en el sombrío cuarto,
cuatro anillos de luz allá arriba, en el techo;
una atmósfera de tumba de Julieta
para las cosas que se digan o no se digan nunca.
Hemos escuchado, déjenme decirlo, al crepuscular polaco
trasmitir los preludios a través de su pelo y la yema de sus dedos,
“tan íntimo este Chopin, yo creo que su alma
solo debería resucitar entre amigos,
dos o tres, que no toquen la flor
que se aja y cuestiona en la sala de conciertos.”
Y así la charla se desliza
entre veleidades y pesares cautelosamente contenidos,
a través de sones de atenuados violines
mezclados con remotos cuernos
y comienzos.
“No sabe usted lo mucho que significan para mí mis amigos,
y qué raro, qué raro y extraño eso, descubrir así, 
en una vida hecha de demasiadas, demasiadas diversidades y metas
(porque en verdad no la amo... ¿lo sabe? ¡No es usted ciego!
¡Qué agudo es usted!)
hallar un amigo con estas cualidades, 
que las tenga y las ofrezca,
todas esas cualidades sobre las que vive la amistad.
Qué importante es que le diga esto:
sin esas amistades... la vida ¡qué cache!”
Entre las volutas de los violines
y las arietas
de quebradas cornetas,
dentro de mi cerebro un aburrido tam-tam comienza
el absurdo martilleo de un preludio propio,
caprichosa monotonía
que por lo menos es una definida
 “nota falsa”.

Déjennos tomar aire en un trance de tabaco,
admiremos los monumentos
discutamos los últimos eventos,
sincronicemos los relojes con la hora pública.
Y sentémonos un rato a beber nuestras cervezas.


II

Ahora que las lilas han florecido
ella tiene un jarrón con lilas en su cuarto
y mueve una entre los dedos mientras habla.
“Ah, amigo mío, usted no sabe, no sabe
lo que es la vida, usted que la tiene entre sus manos”
(lentamente mueve los tallos de las lilas).
“Deja que se deslice desde usted, la deja ir,
y la juventud es cruel y no tiene remordimientos
y sonríe ante situaciones que no entiende”.
Sonrío, por supuesto.
Y sigo tomando el té.
“Y en esos ocasos de abril que en cierto modo recuerdan
mi vida quemada y a París en primavera,
siento una inconmensurable paz y encuentro al mundo
maravilloso y joven, después de todo”.
En la voz insiste la desafinada nota
de un violín quebrado en un atardecer de agosto:
“Yo siempre estoy segura de que usted comprende
mis sentimientos, siempre segura de que usted siente,
segura de que a través del mar extiende su mano.
“Es usted invulnerable, no tiene talón de Aquiles,
seguirá adelante y cuando haya vencido
podrá decir: en este punto muchos fallaron.
Pero ¿qué tengo yo, qué tengo, amigo mío,
para darle; qué puede recibir de mí? 
Solo la amistad y la simpatía
de alguien que llega al final de su viaje.
Me quedaré sentada aquí, sirviendo el té a los amigos.”
Tomo mi sombrero: ¿cómo podré hacer una cobarde contraprestación
por lo que ella me ha dicho?
Me verán cualquier mañana en el parque
leyendo los chistes y la página deportiva.
Reparo especialmente
en una condesa inglesa que se dedicó a las tablas.
Un griego fue asesinado en un baile de polacos.
Otro estafador bancario ha confesado.
Mantengo mi presencia de ánimo.
Sigo en posesión de mí mismo.
Excepto cuando un organito mecánico y cansado
reitera alguna gastada canción popular
con olor a jacintos desde el otro lado del jardín,
evocando cosas que otros han deseado.
¿Son estas ideas correctas o falsas?


III

La noche de octubre cae, retornando como antes,
excepto por una remota sensación de malestar.
Subo la escalera y hago girar el picaporte.
Y siento como si hubiese subido de rodillas.
“De modo que se va al exterior; ¿y cuándo regresará? 
Pero es una pregunta vana:
usted apenas sabe cuándo volverá.
Y usted encontrará tanto que aprender.”
Mi sonrisa cae pesadamente entre las bagatelas.
“Tal vez usted me escriba.”
Mi aplomo arde en un segundo:
esto es como lo calculaba.
“Me pregunto con frecuencia desde hace un tiempo
(¡pero al principio no sabemos cómo terminarán las cosas!)
por qué no hemos llegado a ser amigos.”
Me siento como alguien que sonríe y al darse vuelta
súbitamente sorprende su expresión en un vidrio.
Mi aplomo se extingue; estamos de veras en penumbras.
“¡Porque todo el mundo decía eso, todos nuestros amigos,
estaban seguros que nuestros sentimientos se conectarían
tan estrechamente! Yo misma apenas puedo entenderlo.
Ahora debemos dejárselo a la suerte.
Usted podrá escribirme, en todo caso.
Tal vez no sea muy tarde.
Me quedaré sentada aquí, sirviendo el té a los amigos.”
Debo tomar prestada cualquier forma cambiante
para encontrar expresión... bailo, bailo
igual que un oso bailarín,
grito como un papagayo, parloteo como un simio.
Déjennos tomar aire en un trance de tabaco.
¡Bien! ¿Y si ella debiera morir una tarde de estas?
Tarde gris, humosa; anochecer amarillo y rosado.
¡Si debiera morir y me dejara pluma en mano!
con el humo que baja desde los altos tejados;
dudando un rato,
sin saber qué sentir o si comprendo,
si soy sabio o estúpido, lento o muy rápido...
¿No sería de ella la ventaja, después de todo?
Esta música triunfa con una “moribunda caída”,
ahora que hablamos de morir. 
¿Y tendría derecho a sonreír?
 
T. S. Eliot (St. Louis,  Estados Unidos, 1888-Londres, 1965), Prufrock and Other Observations, 1917; Project Gutenberg, 1998; Bartleby.com s/f
Versión de J. Aulicino, 2003

Imagen: Retrato de T.S. Eliot en la portada de Selected Essays, Faber & Faber, Londres, 1999

Wislawa Szymborska / Dos poemas




















Miedo escénico

Poetas y escritores.
Porque así es como se dice.
Los poetas entonces no son escritores, sino qué.

Al poeta la poesía, al escritor la prosa.

En la prosa puede haber de todo, hasta poesía,
en la poesía tiene que haber sólo poesía.

Según el cartel que la anuncia
con una enorme P de trazos modernistas,
inscrita en las cuerdas de una lira alada,
tendría yo que volar y no entrar caminando.

¿Y no sería mejor descalza
que con esos zapatos en oferta,
sustituyendo torpemente a un ángel
entre taconeo y rechinado?

Si al menos fuera más larga mi falda, con más vuelo,
y si no sacara yo los poemas del bolso sino de la manga,
fiesta, desfile, gran ocasión,
pim pam pum,
ab ab ba.

Allá en el escenario acecha una mesita
un tanto espiritista y de patas doradas,
y sobre la mesita humea un candelabro.

De eso se desprende
que tendré que leer a la luz de las velas
lo que escribí a la luz de una simple bombilla
tac tac tac a máquina.

Sin preocuparme de antemano
si esto es poesía
y qué poesía.

si de esa en la que la prosa está mal vista,
si de esa que es bien vista en prosa.

Pero cuál es la diferencia,
si sólo se aprecia en la penumbra
sobre un fondo de cortinas rojas
con flecos morados.


A algunos les gusta la poesía

A algunos,
es decir, no a todos.
Ni siquiera a los más, sino a los menos.
Sin contar las escuelas, donde es obligatoria,
y a los mismos poetas,
serán dos de cada mil personas.

Les gusta,
como también les gusta la sopa de fideos,
como les gustan los cumplidos y el color azul,
como les gusta la vieja bufanda,
como les gusta salirse con la suya,
como les gusta acariciar al perro.

La poesía,
pero qué poesía.
Más de una insegura respuesta
se ha dado a esta pregunta.
Y yo no sé, y sigo sin saber, y a esto me aferro
como a un oportuno pasamanos.

Wislawa Szymborska (Kórnik, Polonia, 1923 - Cracovia, Polonia, 2012))
Versión de Maria Filipowicz-Rudek y Juan Carlos Vidal
---

William Carlos Williams / De "Paterson"


El delineamiento de los gigantes

I

Paterson * yace en el valle bajo las cataratas del Passaic
sus gastadas aguas forman el dibujo de su espalda. Él
yace sobre su lado derecho, su cabeza cerca del trueno
de las aguas que llenan su sueño. Eternamente dormido,
se deslizan sus sueños por la ciudad donde él persiste
incógnito. Las mariposas se posan sobre su oído de piedra.
Inmortal, ni se despierta ni se mueve y es rara vez
visto. Respira, respira, y las sutilezas de sus 
           pensamientos
a miles de autómatas animan. Ellos no conocen
sus raíces y ni siquiera el umbral de su desilusión.
Fuera de sus cuerpos, por eso, caminan sin direcciones
           la mayor parte del día,
llaves y olvido sobre sus deseos-y sueño también.

-Decílo: ideas sí, pero en las cosas-
nada sino las blancas caras de las casas
y árboles cilíndricos
curvados, horquillas por prejuicio y accidente-
hendidos, partidos, plegados, manchados, sin color-
secretos- hacia el cuerpo de la luz!

Desde lo alto, más arriba de las cúpulas, más arriba aún
de las torres de oficinas, desde los viscosos campos
abandonados para ser grises camas de hierba muerta,
negras plantas, maleza, hojarasca,
barro, espesura, hojas rotas, muertas, junio, todo-
fluye el río contra la ciudad
y desde el borde del barranco golpea
y es niebla, llovizna, aracoiris-

(¿Qué lenguaje común desenredar?
. . . en rectas líneas peinado
desde la viga del labio
de piedra.)

Un hombre como una ciudad y una mujer como una flor
-que están enamorados. Dos mujeres. Tres mujeres.
Innumerables mujeres, cada una como una flor.
Pero
sólo un hombre -como una ciudad.

(...)

William Carlos Williams (Rutherford,1883-1963), Libro I de Paterson. Versión de Sergio Raimondi, revista 18 Whiskys, número 3/4, Buenos Aires, 1993

* Ciudad de New Jersey, fundada en 1791. A la vez, un personaje masculino. Williams expuso en la primera edición del primer libro de Paterson (1946): "un hombre en sí mismo es una ciudad, comenzando, indagando, adquiriendo y concluyendo su vida en formas que pueden encarnar los diversos aspectos de una ciudad". Publicó cinco libros de este gran poema fragmentario. El sexto quedó reducido por la muerte a cuatro páginas de notas y borradores. La obra tenía un plan el cual era exponer en el primer volumen "el carácter elemental del lugar"; en el segundo libro (pubicado en 1948), las "réplicas modernas"; en el tercero (1949), "un lenguaje para hacerlas vocal" y en el cuarto (1951) el río debajo de la cascada como "reminiscencia de episodios-todos los que cualquier persona puede atestiguar en una vida". Luego Williams se vio compelido a admitir: "no puede haber límite a la narración que yo había previsto" (Paterson, edición de Margarita Ardanaz, Cátedra, Madrid, 2001). Agregó el quinto libro en 1958.

Otras versiones de poemas de Williams en este blog:


Ilustración: Willliam Carlos Williams, 1964 Paris Review

viernes, octubre 03, 2008

Acerca de la impersonalidad, la contemporaneidad y la conciencia de la época como conciencia de la forma

En la entrada "El editor rompe una lanza...", el poeta Marcelo Leites hizo un comentario que se reproduce a continuación:

...
A nadie se le ocurriría pedirle a un carpintero que trabaje sin sus herramientas o que use una pinza en lugar de un martillo. Un buen carpintero obtendrá resultados satisfactorios sólo con el uso adecuado de las herramientas. Y el uso adecuado implica conocimiento. Y el conocimiento es algo que se cultiva gradualmente, en una relación íntima entre el lenguaje y el escritor, entre el escritor y la tradición literaria. Me parece imprescindible que los poetas tengan conciencia de las herramientas o las cambien por otras, en caso de que algunas se hubieran vuelto obsoletas o cuando el material a poetizar lo requiera. 
El texto presenta tres ideas básicas aparentemente relacionadas entre sí. 
La primera idea que comparto hasta en su desarrollo, es la idea de que toda poesía es contemporánea; en ese sentido un poema de Tu Fu, de Brodsky, de Safo o de Lihn, pueden leerse sincrónicamente. Porque finalmente es intrascendente que un poema sea antiguo o moderno. Maestro, Vallejo! Para poder sobrevivir, tiene que convirse en un clásico, en correspondencia con la definición de Ezra Pound: Es clásico por cierta eterna e irreprimible lozanía, a su vez en consonancia con el postulado de Borges: clásico es un libro que las sucesivas generaciones leen con previo fervor y misteriosa lealtad. 
¿Durante cuánto tiempo, lo siguen leyendo? Es algo que no sabemos, ni podemos predecir. Sólo podemos hablar de nuestras lecturas, que están acotadas a los imperativos de la época. Estoy hablando, evidentemente, de grandes poetas, porque también existen los poetas menores, que cumplen otras funciones. Aunque no tengan la gloria de los clásicos, también a ellos se les puede aplicar la máxima formal. Cuanto más atención presten a la forma, cuanto más conscientes se vuevan del manejo de la lengua, mejor será el resultado y más posibilidades tendrán de perdurar. El centro de irradiación del poema es siempre el lenguaje. No una idea. No un sentimiento. No un objeto. No la pertenencia a una determinada estética. Sólo el lenguaje en estado de gracia.
No estoy tan seguro de la afirmación: Al poema no lo hacen contemporáneo las innovaciones en el contenido. Al poema lo hacen contemporáneo los empeños por mantenerlo en forma. Los contenidos no cambian; los poetas escriben siempre más o menos sobre los mismos temas; pero esto no significa que el contenido sea menos importante que la forma. Tal vez podamos decir que la forma del poema es el contenido, también. Quien dirime esta cuestión de un modo satisfactorio es el venezolano Juan Calzadilla, que habla de la forma en que decimos lo que decimos. Si no tenemos nada para decir, no podemos escribir un poema y si no sabemos cómo decirlo, tampoco. Esto es lo que importa, más allá de la trajinada cuestión del fondo y la forma.
Pero sin duda: El siglo XX fue significó un viraje hacia la técnica del poema, un reflexionar dentro del poema sobre la poesía , una apuesta formal sin precedentes en la historia de la literatura. Y seguimos en ese punto. Y aquí Aulicino sostiene la idea inicial con otra no menos brillante: Un poema, un buen poema, un gran poema, un poema genial, sólo existe como tal si es contemporáneo y lo será si recupera la forma ; si no, está condenado al olvido. Esta expresión recuperación de la forma, indicaría a mi juicio que la poesía está perdiendo el centro, que es la conciencia de los materiales, el trabajo sobre los recursos, sobre la estructura de los versos. 
(Aclaración: A partir de ahora y para simplificar voy a utilizar algunas clasificaciones estéticas, pero con la salvedad que lo hago sólo a título orientativo, como una manera de definir rápidamente un procedimiento formal , con la certeza de que la mayoría de los poetas nunca están del todo contenidos por las escuelas o movimientos a los que pertenecieron o fueron vinculados por la crítica) 
La segunda idea derivada de la anterior, es la teoría del carácter impersonal del canto, el extrañamiento, el distanciamiento, las máscaras, la sustitución del yo por el objeto. Aulicino afirma que la impersonalidad es la única forma de mantener el poema en forma. Idea que en principio se relaciona con Eliot y, por extensión, con el objetivismo, que Williams inventó probablemente influido por los puntos enunciados por Richard Aldington en el manifiesto del movimiento imagista (o imaginista); y por el famoso trío: fanopeia, melopeia y logopeia, las tres maneras de escribir poesía que, según Pound, permiten cargar el lenguaje con el grado máximo de sentido . 
Son conocidos los argumentos de Eliot a favor de la despersonalización del poeta, de la disolución del yo, fundamentados en la teoría del correlato objetivo. La única forma de expresar emoción en forma de arte –sostiene Eliot- es encontrando un “correlato objetivo”; en otras palabras, en un conjunto de objetos, una situación, una cadena de sucesos que serán la fórmula de esa emoción particular, así que cuando se dan los hechos externos. Que deben terminar en experiencia sensorial, se evoca inmediatamente la emoción”. 
Sin embargo, como se puede ver aquí Eliot no se diferencia demasiado de William Wordsworth, cuando define la poesía como la emoción recordada en momentos de tranquilidad. Un ejemplo:

Así recé; y ella, tan lejana
que apareció, sonrió y me miró de nuevo
para después volverse a la fuente eterna.


Se trata de uno de los tercetos del Dante y de su amor platónico por Beatrice en El Paraíso. Se trata de un clásico. Que también es un lírico. Sí, Jorge: La influencia del romanticismo aún se mantiene. Y no me parece mal que así sea. Y si bien ya no es legítimo escribir un poema de amor como los que escribía Bécquer; no sé si es posible escribir un poema de amor fuera del lirismo. 
Entonces, habría que diferenciar entre una poesía que todavía propone el “yo lírico” y se funda en sentimientos (o emociones) genuinos, en el “aura” (ya descripta por Benjamin), en epifanías o simbolismos, de otra, que cae en la efusión sentimental, en la hipérbole y en la retórica. Por otra parte, habría que deslindar El “yo” que aparece en la poesía neorromántica, del “yo” lírico, que -en su punto más alto- es el yo de la especie, como sucede en Juan L. Ortiz , en los Poemas Humanos de Vallejo o en la poesía mística. Muchos poemas de Wilcock, de Pasolini, de Ungaretti, de Hölderlin, de Rilke, de Eluard, de Michaux, de Pizarnik, de Czeslaw Milosz, de Madariaga, de Ashbery, de Lezama Lima siguen siendo actuales y no creo que sean menos contemporáneos que los poemas de Girri o Williams, dos poetas que ilustran la estética dominante que defiende Aulicino. Y a la que yo mismo adhiero fervorosamente. Pero no me parece necesario adoptar una actitud programática al respecto, ni sostenerla como la única vía válida para la poesía moderna y, menos aún, para toda la poesía. Hay muchos poetas actuales que están fuera de la impersonalidad y dentro del subjetivismo, otros oscilan entre una poesía del ser y una poesía de la percepción y no por eso se han vuelto anacrónicos. Pueden no estar dentro del sistema de lecturas que se propician en este momento, y mucho menos dentro del tipo de escritura que se practica actualmente; de hecho, muchos de ellos no cumplen con algunos de los valores que ahora nos parecen insustituibles: La contención, la precisión, la brevedad, la concentración expresiva, la intensidad. Y, a veces, aunque se ajustan a estos postulados, su escritura sigue siendo subjetiva incluso sin ser lírica.
Hablar de la impersonalidad acentuada del canto como nota dominante de la poesía del Siglo XX, me parece exacto sólo en algunos casos, como en la poesía china y japonesa, en Francis Ponge y en Eliot, naturalmente. Pero ya referentes como Ezra Pound, que en teoría liquidó el romanticismo, escribió poemas como Elogio de Isolda (a propósito del canto); el alguna vez hermético Montale, los poemas de Xenia; y William Carlos Williams, otros, como El asfódelo, todos de un tono eminentemente lírico. 
Y la tercera idea se refiere a las traducciones y al efecto que produjeron sobre la poesía argentina y aquí vuelvo a estar totalmente de acuerdo con Aulicino, también en sus conclusiones respecto del efecto Girri (más las traducciones de E.L.Revol), del inglés; a las que podríamos agregar las de Rodolfo Modern, del alemán; las de Santiago Kovadloff, del portugués; las de Horacio Armani, del italiano, entre otras; sin ninguna duda esas traducciones contribuyeron a nuestra formación como poetas. 
Hay un punto en que la vanguardia y el neoclasicismo se tocan: se van a los extremos y construyen o repiten formas que con el tiempo terminan cristalizándose. Diferenciemos: Una cosa es la revolución de las formas heredadas: Whitman, Vallejo, Pessoa, Williams, Larkin, Montale, Ponge, poetas por los cuales la lengua cambia, como cambió en nuestro país después de la prosa de Borges, la poesía de Ortiz, Girondo, Giannuzzi o Lamborghini; autores todos que, si bien no podemos adscribir a un movimiento de vanguardia específico, resultan con el tiempo, mucho más vanguardistas (en el sentido etimológico del término) e influyentes que los representantes ortodoxos de la vanguardia y sus manifiestos: Bretón, Tzará, Marinetti, Huidobro, Haroldo de Campos, Cansino Asséns, cuyos textos han envejecido, salvo excepciones, como han envejecido las obras de Lugones, Barbieri, Álvarez, Bernárdez, Pellegrini y, en general, para volver a nuestro país, la estética del neorromanticismo del 40’, y la de sus epígonos, que curiosamente, mantienen las formas métricas regulares y por eso mismo, terminan siendo neoclásicos. Algunos escribieron buenos poemas, como el citado Pablo Anadón, pero la “música” que este le reclama a los poetas traducidos por Girri , sólo está dentro de su cabeza y tiene que ver con la defensa de su propio territorio. Porque creo que la “música” es lo único verdaderamente intraducible a otra lengua. Por la sencilla razón de que cada lengua tiene su música propia. Y mucho más intraducible, “la música clásica”como la entiende Anadón, es decir la concepción del ritmo basado en la acentuación de la métrica regular y no en lo que el filósofo griego Cornelius Castoriadis llama “la música del sentido”, partiendo de una concepción muy original para la traducción de poetas y prosistas…clásicos, paradógicamente (Safo, Heródoto, Sófocles, Shakespeare). Y me permito citar aquí un texto que escribí hace un tiempo: “El ritmo del verso no surge siempre de la métrica, es decir, de los acentos y el material fónico de la lengua. Sin embargo, la creencia en una métrica con una musicalidad que sostuviera todo el sentido del verso se mantuvo en la poesía occidental desde el Renacimiento hasta el Simbolismo francés, el Modernismo español y el prerrafaelismo inglés. En buena parte de la poesía contemporánea, el ritmo ha dejado la música del verso para pasar a ser la música del sentido. Esta es la perspectiva de Cornelius Castoriadis, cuando señala que hay una armonía del sentido, porque hay armónicos en la significación de las palabras. Podemos considerar como armónicos de una palabra, todo lo que cada palabra hace resonar. Una palabra es lo que es en virtud de todos sus armónicos, sus resonancias y consonancias .”(*)

No sé si Anadón conoce el prólogo que escribió Marcelo Cohen, en 1989, para su traducción de “Ventanas altas”, el último libro de Larkin. Pero es muy enriquecedor. Entre otras cosas, señala : “… Nuevas cadencias, nuevos escorzos gramaticales, neologismos procedentes del inglés, el francés, el portugués o el italiano han servido a menudo para dar al castellano repentinas amplitudes de expresión. Si un idioma y su literatura son fuertes, no tienen por qué temer a los advenedizos: la endogamia puede destruir una lengua; los cruces la enriquecen, como se comprobará echando un vistazo a la historia de cualquier literatura importante. Las traducciones son, entre otras cosas, vehículos para el contrabando de formas de decir y miradas sobre el mundo(**), dos mercancías que, desde luego, no pueden deslindarse”. También yo pertenezco a la generación de Anadón y como Aulicino creo que a muchos poetas de nuestra generación, también los influyó la poesía traducida del inglés y reinventada en beneficio de un castellano más despojado, menos altisonante y celebratorio, más cercana a la música del hueso. Ojalá que este poeta y eximio traductor del italiano y los de su círculo, puedan leer la otra entrada de este blog respecto de esta cuestión: ACERCA DE LA TRADUCCIÓN COMO UNA DE LAS BELLAS ARTES EN LA CONSOLIDACIÓN DE UNA POÉTICA DEL IDIOMA. Así, por lo menos, tal vez comprenda que no hay una sola manera de hacer poesía, la que uno practica y propicia a través de sus traducciones, sino tantas quizá, como almas humanas. 
La conciencia de la forma, que se había despertado de un modo inusual en el siglo XX, requería algo más que “buenos sentimientos”, a la hora de escribir, algo más que ajustarse a estructuras rítimicas regulares que como dice Levertov, ya no representaban “el ritmo de la época”. Por eso el pasaje del verso medido, al verso libre. Por eso, el pasaje de los versos métricos a los versos amétricos. Por eso, el pasaje de la lírica a la prosa poética, que no tiene por qué ser menos “musical” que la clásica: se trata de otros sonidos, de otro canto, de otra música. 
Girri y Saer son dos autores que coincidieron en un punto: Una de las maneras de oxigenar la litertura argentina, de quitarles el lastre de la retórica española y francesa, era cambiar el eje de la tradición; incorporar la tradición inglesa, o acercarse a ella, al menos –operación que ya había hecho el Borges prosista- y diluír los límites entre los géneros, entre poesía, narrativa y ensayo; la vía de Saer. Y la otra vía –la de Girri- fue por medio de las traducciones de poesía en lengua inglesa, y de su misma escritura, seca y despojada, sin sujeto, sólo su percepción dentro del texto. Gracias a Girri y a su versión de La Tierra Yerma, pude leer La divina comedia, sólo una de las tantas alegrías que me deparó la literatura como lector.
Y termino con una cita (otra más!) de Eliot, de 1921:
“…sin dejar de serlo la poesía está siempre luchando por apropiarse cada vez más de lo que hay en la prosa, por tomar algo más de la vida y convertirlo en “juego”…el verdadero fracaso de la mayor parte de la poesía contemporánea es su incapacidad para extraer algo nuevo de la vida y llevarlo al arte.”

(*) Figuras de lo pensable, Notas sobre algunos recursos de la poesía, F.C. E., 2001
(**) Las negritas son mías. 

Marcelo Leites
Concordia, octubre de 2008

Jules Laforgue / Locuciones de los Pierrots

VIII

¡Ah! Me brota un viejo hastío
a lo largo del corazón...
Es señal que es la hora
de renacer burlón.

¿Y bien?, ¿te he herido, entonces?
¿Fingí acaso el sollozo
para que adoptes el aire necio
de El cantero quebrado?

Todo flota en amores;
todo, desde el cedro al hisopo,
bebe en su desmayada copa.
Yo he hecho un bello horno.

IX
Tu gesto,
Hurí,
me trae el aire de un memento mori
que en verdad entona: anda, quédate...

Mas yo te diré lo que es
y por qué he de partir, fe de honesto.
Poeta
francés.

Tu corazón tiene la conciencia clara,
el mío es un individuo
abrumado
de deudas.

XIV

Las manos en los bolsillos
a lo largo de la ruta
escucho
mil campanas
que cantan: "Los tiempos están próximos,
¡sin que haya duda de ello!"

¡Ah!, Dios, me es igual
y estoy en mi casa,
mi techo,
muy natal.
Es todo. Senda recta,
y no hago mal ninguno.

Conozco la Historia
y la Naturaleza,
esas ferias
de quincalla.
También os aseguro
que me podéis creer.

XVI

Soy un simple y lunar vividor
que hace ondas en los estanques
y sin otro designio
que llegar a ser legendario.

Arremangando con aire de reto
mis mangas de pálido mandarín,
engolo mi voz y exhalo
dulces consejos de Crucifijo.

¡Ah!, sí, llegar a ser legendario,
incluso en el umbral de siglos charlatanes,
pero, ¿qué fue de las Lunas de antaño?,
¿acaso Dios no debe ser rehecho?

Jules Laforgue (Montevideo, 1860-París, 1887), Antología poética, traducción y prólogo de Patricio Bulnes, Editora Nacional, Madrid, 1975

Noticia: Hijo de un profesor de literatura casado con la hija de un fabricante de calzado, Laforgue se trasladó a los seis años con su familia a Tarbes, de donde era nativo su padre. Fracasó en sus exámenes en el liceo de Tarbes y en el de Fontanes, de París, debido a que era incapaz de pronunciar una palabra frente a las mesas examinadoras. Recibió protección e instrucción del escritor Paul Bourget. Fue secretario del influyente crítico de arte Charles Ephrussi. Admiró a los impresionistas, pasó días enteros en el Louvre y tomó clases de arte con Hipolyte Taine. Fue lector de francés de la emperatriz alemana. Mantuvo un amor por correspondencia en París y otro que se limitó a "locos paseos" en carroza en Berlín. Viajó por Alemania y quiso conocer Dinamarca, cuna de Hamlet. Se enamoró en Berlín de su profesora de inglés, Leah Lee, y casó con ella. Murió de tuberculosis en París a los 27 años y cuatro días. Sufragó de su bolsillo la publicación de su obra central, Les complaintes (Las quejas). Influido por la filosofía de Schopenhauer, aspiraba a una poesía "que no diga nada", "como cabos sueltos", "divagación de un corazón magnetizado por la pereza, el verano, el hastío, una digestión copiosa". En el siglo XX, Ezra Pound lo mencionó como un autor importante, entre los franceses, junto con Flaubert, Stendhal y Rimbaud, en su famosa receta para aprender a leer, que no valoraba más que unos veinte o treinta autores y obras anónimas de la literatura universal e ignoraba en Francia los nombres de Baudelaire o Verlaine, por ejemplo.

Locutions des Pierrots
VIII
Ah! tout le long du cœur/Un vieil ennui m’effleure.../M'est avis qu'il est l'heure/De renaître moqueur.//Eh bien? je t'ai blessée?/Ai-je eu le sanglot faux,/Que tu prends cet air sot/De La Cruche cassée ?//Tout divague d'amour;/Tout, du cèdre à l'hysope,/Sirote sa syncope;/J'ai fait un joli four.

IX
Ton geste,/Houri,/M'a l'air d'un memento mori/Qui signifie au fond : va, reste...//Mais je te dirai ce que c'est,/Et pourquoi je pars, foi d’honnête/ Poète/ Français.//Ton cœur a la conscience nette,/Le mien n'est qu'un individu/ Perdu/De dettes.

XIV
Les mains dans les poches,/Le long de la route,/ J'écoute/ Mille cloches/Chantant : « les temps sont proches;/« Sans que tu t'en doutes! »// Ah! Dieu m'est égal!/ Et je suis chez moi!/ Mon toit/ Très-natal/ C'est Tout. Je marche droit,/ Je fais pas de mal.//Je connais l'Histoire,/ Et puis la Nature,/ Ces foires/ Aux ratures;/Aussi je vous assure/ Que l'on peut me croire!

XVI
Je ne suis qu'un viveur lunaire/Qui fait des ronds dans les bassins,/Et cela, sans autre dessein/Que devenir un légendaire.//Retroussant d'un air de défi/Mes manches de mandarin pâle,/J'arrondis ma bouche et -j'exhale/Des conseils doux de Crucifix.//Ah! oui, devenir légendaire,/Au seuil des siècles charlatans!/Mais où sont les Lunes d'antan ?/Et que Dieu n'est-il à refaire ?

Ilustración: retrato de Laforgue, circa los 25 años (autor desconocido)

Obra completa e información (en francés) en laforgue.org

Aldo Oliva / Fábula barrial















Fábula barrial: primavera

Un hombre joven (EL PIANTAO
lo llamaban en el barrio),
matarife en un pulcro frigorífico del sur,
cayó en el hábito de soñar, en
los atardeceres de los perturbados equinoccios,
que tenía relaciones carnales con equívocas
flores que hubieran desertado de
consabidos bellos jardínes (a quienes
el consideraba impúdicos
antros de clausura).

Los pétalos acariciantes lo amaron,
entonces; era un roce fluido como la brisa
que aleatoriamente se desliza en esta zona.
La violencia de la penetración sexual
fue abolida; sólo la perduración de
una tibieza epidérmica lo elevaba
de su fervor encelado, de su
cruenta tarea, de su abusivo fumar.

Las constelaciones fueron ignoradas.
La Cruz del Sur fue mera resonancia
de palabras; el viraje ritual, en el
sortilegio que octubre emana
de esplendor floral y su lenta extinción
lo instalaron en el círculo de la magia
obsesiva de lo Unico.

Cuando fue acusado por el Sindicato
de los Republicanos Anestesiados
y por la Asociación
Progresista de la Argentina Machista
(APAM), fue condenado a ser
recluido entre las rejas de un poema:
ominoso ostracismo del que no se vuelve.

Pero, en prisión, forjó el sentido
de su muerte; la procreación
de la danza de imágenes en
la emersión fulgente de la niñez,
en la explosión florida, y de sus contemporáneos,
los agitados, pálidos seres;
en la altiva petalización de los actos;
en la insurgencia del óvulo del limo,
levemente violenta, de la historia,
donde somos todos en lo Unico.

Aldo Oliva (Rosario, 1927-2000),"Ese general Belgrano y otros poemas", 2000, Poesía completa, Editorial Municipal de Rosario, 2003

Foto: s/d

jueves, octubre 02, 2008

Anne Sexton / Santa

Padre
el traje de Santa Claus
que compraste en Wolff Fonding Theatrical Supplies
mucho antes de que yo naciera,
está muerto.
La barba blanca con la que me engañabas
y el pelo como el de Moisés,
la lana gruesa y crespa
que solía susurrarme en el cuello,
está muerta.
Sí, mi rozagante Santa
haciendo sonar tu cencerro de bronce.
Con hollín de verdad sobre tu nariz
y nieve (a veces sacada del refrigerador)
sobre tus grandes hombros.
La habitación era como Florida.
Sacaste tantas naranjas de tu saco
y las esparciste en el salón,
riendo todo el tiempo con esa risa de Polo Norte.
Mamá te besaba
para ella esa era la altura.
Mamá podía abrazarte
porque no tenía miedo.
Los renos golpeaban sobre el techo
(Era mi Nana con un mazo en el altillo.
Para mis hijos era mi esposo
rompiendo cosas con una palanca).
El año que dejé de creer en ti
es el año en que estabas ebrio.
Mi hombre rojo y borrachín,
tu voz pastosa como el jabón,
estabas muy lejos de ser San Nico
con ese olor a coctel de papá.
Lloré y salí corriendo del cuarto
y tú dijiste, "¡Bien, gracias a Dios ésto terminó!"
Y así fue, hasta que llegaron los nietos.
Entonces te amarré las almohadas
a las 5:00 A.M. de la mañana de Cristo
y te ajusté la barba,
toda amarillenta con el tiempo,
y puse rouge sobre tus mejillas
y Blanco Tiza en tus cejas.
Eramos conspiradores,
actores secretos,
y te besé
porque era lo suficientemente alta.
Pero eso ya pasó.
La era se acaba
y hay niños grandes que cuelgan sus calcetas
y construyen un negro monumento a tu memoria.
Y tú, tú te esfumas
como un guardavías perdido
moviendo su linterna
ante el tren que ya no llega.

Anne Sexton (Newton, Massachusetts, Estados Unidos, 1928-Weston, Massachusetts, Estados Unidos, 1974)
Versión de Verónica Zondek

4. Santa
Father,/ the Santa Claus suit/ you bought from Wolff Fording Theatrical Supplies,/ back before I was born,/ is dead./ The white beard you fooled me with/ and the hair like Moses,/ the thick crimpy wool/ that used to buzz me on the neck,/ Ìs dead./ Yes, my busting rosy Santa,/ ringing your bronze cowbell./ You with real soot on your nose/ and snow (taken from the refrigerator some years)/ on your big shoulder./ The room was like Florida./ You took so many oranges out of your bag/ and threw them around the living room,/ all the time laughing that North Pole laugh./ Mother would kiss you/ for she was that tall./ Mother could hug you/ for she was not afraid./The reindeer pounded on the roof./ (It was my Nana with a hammer in the attic,/ For my children it was my husband/ with a crowbar breaking things up.)/ The year I ceased to believe in you/ is the year you were drunk./ My boozy red man,/ your voice all slithery like soap,/ you were a long way from Saint Nick/ with Daddy's cocktail smell./ I cried and ran from the room/ and you said, "Well, thank God that's over!"/ And it was, until the grandchildren came./ Then I tied up your pillows/ in the five A.M. Christ morning/ and I adjusted the beard,/ all yellow with age,/ and applied rouge to your cheeks/ and Chalk White to your eyebrows./ We were conspirators,/ secret actors,/ and I kissed you/ because I was tall enough./ But that is over./ The era closes/ and large children hang their stockings/ and build a black memorial to you./ And you, you fade out of sight/ like a lost signalman/ wagging his lantern/ for the train that comes no more.

Pound / Canto LXXIV / 1

























Este canto se publica por partes. Se puede leer en orden siguiendo estos enlaces:

Canto LXXIV, 1
Canto LXXIV, 2
Canto LXXIV, 3
Canto LXXIV, 4


Canto LXXIV [Parte 1]

La gran tragedia del sueño en los hombros vencidos del campesino
¡Manes*! Manes adobado y embutido
Como Ben y la Clara* a Milano
por los talones en Milano
Esos gusanos deberían comer el buey muerto
DIGENES,* đιγενές, pero ¿dónde en la historia encontrarás
al dos veces crucificado?
entonces dile esto al Possum*: una explosión, no un gimoteo,
con un estallido no un gimoteo*,
Para construir la ciudad de Dioce*, cuyas terrazas tienen el color de las estrellas.
Los suaves ojos, callados, sin desdén,
la lluvia también es parte del proceso.
El lugar desde donde partes no es el camino
y el olivo blanqueado por el soplo del viento*
lavado en Kiang & Han*
¿qué blancura añadirías a esta blancura,
qué candor?
«el gran periplo trae las estrellas a nuestra costa».
Tú que has traspasado los pilares y el exterior de Heracles*
cuando Lucifer cayó en Carolina del Norte*.
si el aire suave diese paso al siroco
OY ΤΙΣ,* OY ΤΙΣ? Odiseo
el nombre familiar
el viento también forma parte del proceso,
sorella la luna
Teme a dios y a la estupidez del populacho*,
pero una definición precisa*
transmitida así por Segismundo*
por Duccio*, por Zuan Bellin*, o trastavere con La Sposa*
la Esposa de Cristo sobre mosaico hasta nuestro tiempo/deificación de emperadores
un bárbaro mocoso* e ignorante de la historia de T’ang* no necesita engañarnos
ni el dinero en préstamo dado a Charlie Sung* por un anonimo
esto es, suponemos que Charlie tenía algo de dinero
y que en la India la tasa bajó un 18 por ciento
pero la piojosa tasa local provista por los banqueros extranjeros
para que el interés total fuera sufrido por los granjeros indios
incrementando la grandeza de Churchill
como cuando, y además de, regresó al putrefacto standard de oro
alrededor de 1925 Oh mi Inglaterra
esta libertad de palabra* sin margen de libertad es igual a nada
y con excepción del punto clave que se necesita para Stalin
no necesitas, quiero decir, no necesitas controlar los medios productivos;
para que el dinero sea igual a trabajo, dentro del sistema*
y calculado y deseado
«No he realizado trabajos manuales inútiles»
dice el catecismo del capellán del R.C.
(preparación antes de confesar)
graznando como las alondras sobre las células de la muerte*
el militarismo avanzando hacia el oeste
im Westen nichos neues*
y la Constitución en peligro
y como siempre, el estado de las cosas no es novedad.

Ezra Pound (Hailey, EE UU, 1885-Venecia, Italia, 1972), Canti Pisani, Collezione I Grazanti: I Grandi Libri, Aldo Garzanti Editore, Italia, 1977.
Versión y notas de Silvia Camerotto

Notas

Manes: en persa مانی, en latín Manichaeus. Aproximadamente el 25 de abril de 215-276 d.C.) fue un líder religioso iranio, fundador del maniqueísmo, una antigua religión gnóstica que llegó a alcanzar una gran difusión, aunque se encuentra extinguida en la actualidad. Si bien sus escritos se han perdido, sus enseñanzas se han conservado parcialmente en manuscritos coptos, procedentes de Egipto, y en textos más tardíos del maniqueísmo que se desarrolló posteriormente en China, principalmente en la región de Turfán (cuenca del Tarim), y en el Turquestán. (los espíritus de los muertos) deriva del protoindoeuropeo *men-, "pensar". Son palabras relacionadas el griego antiguo menos (‘vida, fuerza’) y el avéstico mainyu (‘espíritu’).
Ben/Clara: Benito Mussolini y Clara Petacci fueron ametrallados y luego sus cuerpos fueron trasladados y colgados boca abajo en la Plaza de Loreto, en Milán.
Digenes: Digenis Acrites (Greek: Διγενής Ἀκρίτης), conocido en el folklorecomo Διγενῆς Ἀκρίτας, la más famosa de la Canciones Acríticas. La épica relata la vida de su héroe epónimo, Digenes, de sangre romana y siria. La primera parte habla de sus padres, cómo se conocieron y de cómo su padre se convirtió al cristianismo luego de raptar a su madre y casarse con ella. El resto relata, en primera persona, los actos heroicos de Digenes en la frontera bizantina. (Diógenes, el cínico).
Possum: Cfr. T.S.Eliot, Old Possum’s book of practical cats.
A bang not a whimper: T.S. Eliot, The hollow men.
Dioce: legendario rey de los Medos. Construyó la ciudad de Ecbátana, cuyo palacio estaba rodeado por siete o cuatro murallas, paradigma del orden perfecto. Más adelante, Pound se referirá a Gasir y la ciudad de Wagadu que desaparece cada vez que se produce una infracción de los hombre, según Froebenius por vanidad, por falsedad, por avaricia y por disenso, pero que reaparece con mayor esplendor cada vez, con nuevos nombres. Más adelante, Pound se referirá a Gasir y la ciudad de Wagadu que desaparece cada vez que se produce una infracción de los hombre, según Froebenius por vanidad, por falsedad, por avaricia y por disenso, pero que reaparece con mayor esplendor cada vez, con nuevos nombres
El olivo blanqueado por el soplo del viento: Imagen que remite a D’Annunzio: La tua parola muta di colore/come quando l’ullivo è sotto il vento.Ref. oscuro por la haz y blanco por el envés.
Kiang y Han: Río de China, también llamado Yangtzé, Yangzi Jiang o Chang Jiang (Río Largo). Nace en los montes Kunlun, en la meseta del Tibet, dirigiéndose hasta el SE, paralelamente al Mekong y al Salun, que tanta importancia tienen en los países del sudeste asiático. Después de pasar por Wanhsien, se dirige hacia la Cuenca Roja, para recibir las aguas del Yuan y del Siang, antes de atravesar Wuhan, donde confluye con el Han.
Heracles: Referencia al promontorio de Heracles en el estrecho de Gibraltar.
Cuando Lucifer cayó en Carolina del Norte: según Pound sus Cantos Pisanos son el Purgatorio de su comedia. Lucifer cae en Carolina del Norte llegado desde el otro lado de la tierra.
OY ΤΙΣ: Nadie. Ninguno. Éste es el nombre que toma Ulises en la isla de los Cíclopes, cuando Polifemo le pregunta quién es. (Odisea IX).
Populacho: Cfr. Pound ‘El populacho griego debía pagar para asistir a las tragedias griegas. De no ser así, no hubieran ido. Tampoco si hubiera existido el cine’.
Una definición precisa: En el año 1942 se publica, en Roma, la Carta da Vista de Giambattista Vicari. Esta consiste de unos treinta trabajos sobre economía, política, historia y cultura. El control de una nación sobre la economía y la caída en manos de los monopolios y la usura solo puede ser manejado, según Pound, basándose en una definición clara y precisa de la moneda, como también de su naturaleza para evitar la estupidez económica. El uso de un lenguaje claro y preciso era para el escritor como lo fue para Confucio la principal virtud de un gobierno.
Sigismundo: Segismundo Malatesta (1417-1468). Señor de Rimini, Fano y Senigallia, renacentista típico: culto, generoso, violento y ambicioso. Participó en numerosas guerras. Llenó su corte de artistas como Bellini y Duccio. Su tumba se encuentra en el templo malatestiano de Rimini junto a Monna Isotta.
Duccio: Duccio di Buoninsegna (Siena 1255/1260, 1318/1319) fue probablemente el artista más influyente de Siena, Italia, en su tiempo. Se le considera como uno de los artistas que más colaboró en la formación del estilo gótico internacional. Inspirador de Simone Martini y los hermanos Ambrogio y Pietro Lorenzetti entre otros. Sus trabajos incluyen la Rucellai Madonna (1285) en Santa Maria Novella (ahora en la Uffizi) y la Maestà (1308-11) para la catedral de Siena, su obra maestra. Originalmente se llevaba en procesión por las calles de la ciudad. Significó un importante paso adelante en el estilo pictórico y en la narración de historias a través de arte visual.
Zuan Bellin: Bellini, Giovanni (1430-1516, Venecia, Italia). Pintor italiano que transformó a Venecia en un centro de arte renacentista comparable con el de Florencia o el de Roma. Aunque las pinturas del Palazzo Ducale fueron destruidas por un incendio en 1577, muchas de sus piezas, como La Transfiguración muestran el progreso de la riqueza cromática en sus trabajos. Evolucionó de lo puramente religioso, a un nuevo naturalismo. Sus principales discípulos fueron Giorgione, Tiziano y Sebastiano del Piombo.
La Sposa: Mosaico de estilo bizantino (siglo XII) donde aparecen la Virgen y el Niño rodeados de figuras femeninas, en Santa María en Trastevere. Cfr. Pound “And the mosaics in Santa Maria in Trastevere recall a wisdom lost by scholasticism, an understanding denied Aquinas” (Selected Prose, Faber &Faber, 1973)
Un bárbaro mocoso: Según la opinión de los críticos podría ser a) una referencia de Pound a Mao Se Tung, b) una referencia a Alexander Hamilton y a la estafa del Assumption Bill de 1790.
Historia de T’ang: Durante la dinastía Tang (618-906) el imperio se expandió, como también la cultura y el arte. Sin embargo, durante este imperio se emitió, por primera vez, papel moneda. (Cfr. Carta de Visita en The Ezra Pound Encyclopedia, Editado por Demetres P. Tryphonopoulos & Stephen Adams, U.S.A., 2005)*
*Comparar un bárbaro mocoso vs. historia de t’ang.
Charlie Sung: Charles Jones Soong (n. febrero de 1863, 1864 o 1866, m. 3 de mayo de 1918), más conocido como Charlie Soong, fue un chino hakka o kèjiā que alcanzó gran prominencia como misionero metodista y como hombre de negocios. Sus hijos se convirtieron en algunas de las más importantes personalidades de la naciente República de China (1912 - 1949).
Libertad de palabra: Uno de los argumentos de Confucio utilizados por Pound. De Ezra Pound, Confucius: Great Digest and Wobbling Pivot, New Directions, 1952.
Dentro del sistema: Cfr. Carta de visita. La moneda debe ser un certificado de trabajo útil para la nación y de un cierto valor para ella.
Las células de la muerte: Los cuarteles de prisión, llamados así por los prisioneros
im Westen nichos neues: Novela de Erich Maria Remarque.

-----
Noticia: Los primeros Canti pisani, posteriormente incluidos en la edición general de los Cantos, fueron bosquejados por Pound en 1945 en penosas condiciones de reclusión en un campo de prisioneros llamado Centro de Entrenamiento Disciplinario, al norte de Pisa. Se haya presentado voluntariamente ante el Ejército de su país, o lo hayan capturado los partisanos, lo cierto es que Pound permaneció tres semanas en una jaula al aire libre, sin nada para cubrirse que no fueran unas sábanas, padeció síntomas de deterioro mental debido al riguroso arresto y fue trasladado primero a la enfermería y luego a una celda donde dispuso al parecer de una máquina de escribir. En Washington fue juzgado por traición debido a su colaboración con el régimen de Benito Mussolini, declarado insano y recluido doce años en una clínica mental. El poeta William Carlos Williams, llamado por el tribunal, declaró, conmovedora y sinceramente: Su vicioso antisemitismo y otras cosas lo han hecho descender en mi mente más allá de lo que nunca creí posible... Pero esa no es toda la historia...Ezra Pound es uno de los poetas más competentes de nuestra lengua... Él es, también, debe ser dicho, el más grandioso bufón y mentiroso en este negocio. Ustedes no pueden permitirse tomar demasiado en serio a una persona como esta - y sin embargo, es un hombre importante... Sus estupideces, unidas a su arrogante autoestima le han derribado - pero tratar de hacer un criminal de él por esto es quedar expuestos a la acusación de estarnos moviendo por una estupidez aún mayor que la que pretendemos enfrentar... Williams fue luego miembro del jurado que le otorgó el importante premio Bollingen, precisamente por los Cantos pisanos, en 1949. Robert Lowell, W. H. Auden, Allen Tate, Conrad Aiken y T. S. Eliot también votaron a favor de Pound en ese premio.Williams participó de la campaña que finalmente logró su "alta" o liberación en 1958. Y la casa de Williams en Nueva Jersey fue la primera, o una de las primeras, que visitó Pound luego de salir de la clínica.


Canto LXXIV
The enormous tragedy of the dream in the peasant’s bent shoulders /Manes! Manes was tanned and stuffed, /Thus Ben and la Clara a Milano /by the heels at Milano/That maggots shd/ eat the dead bullock/DIGENES, đιγενές, but the twice crucified/where in history will you find it? /yet say this to the Possum a bang, not a whimper,/with a bang not a whimper, /To build the city of Dioce whose terraces are the colour of stars. /The suave eyes, quiet, not scornful, /rain also is of the process. /What you depart from is no the way /And olive tree blown white in the wind/washed in the Kiang and Han/what whiteness will you add to this whiteness,/what candor?/«the great periplum brings in the stars to our shore»./You who have passed the pillars and outward from Herakles /when Lucifer fell in N. Carolina./if the suave air give way to scirocco /OY ΤΙΣ, OY ΤΙΣ? Odysseus /the name of my family /the wind also is of the process, /sorella la luna /Fear god and the stupidity of the populace, /but a precise definition /transmitted thus Sigismundo /thus Duccio, thus Zuan Bellin, or trastevere with La Sposa /Sponsa Christi in mosaic till our time/ deification of emperors /but a snotty barbarian ignorant of T’ang history need no deceive one /nor Charlie Sung’s money on loan from anonimo /that is, we suppose Charlie had some /and in India the rate down is 18 per hundred /but the local loan lice provided from imported bankers /so the total interest sweated out of the Indian farmers /rose in Churchillian grandeur /as when, and plus when, he returned to the putrid gold standard /as was about 1925 Oh my England /that free speech without free radio speech is as zero /and but one point needed for Stalin /you need not, i.e. need not take over the means of production; /money to signify work done, inside a system /and measured and wanted /«I have not done unnecessary manual labour» /says the R.C. chaplain’s field book /(preparation before confession) /squawky as larks over the death cells /militarism progressing westward /im Westen nichts neues /and the Constitution in jeopardy /an the state of things not very new either

Otras versiones de textos de Pound en este blog:
Francesca, por Silvia Camerotto
---
Foto: Ezra Pound, Pisa, 1945. Foto de prontuario durante su encarcelamiento por las tropas estadounidenses

Hart Crane / Al puente de Brooklyn


"De ir de un lado a otro por la Tierra y caminar de arriba a abajo por ella."
La Biblia, Job 


Cuántas alboradas frías desde su ondeante nido
descenderían las alas de la gaviota para girar en torno,
esparciendo blancos anillos de tumulto, erigiendo en alto
a la Libertad sobre las aguas de la bahía encadenada;

luego, con inviolada curva, abandonarán nuestra mirada,
apariciones como velámenes que cruzan
alguna página de números que ha de ser archivada;
hasta que el ascensor nos deje caer de nuestro día...

Pienso en los cines, panorámicos artificios
con multitudes inclinadas hacia una escena titilante
nunca revelada, pero a la que se regresa apresuradamente,
augurada ante otros ojos en idéntica pantalla;

y tú, al otro lado del puerto, con plateados pasos,
como si el sol se apartara y sin embargo dejara
un movimiento nunca agotado en tu camino,-
¡allí deteniendo tu libertad implícita!

De la escotilla de algún subterráneo,celda o desván
un demente corre hasta tus parapetos,
por un momento se inclina, la chillona camisa inflada como un globo.
Una danza cae desde la caravana sin palabras.

En Wall Street el mediodía se filtra desde las vigas hasta la calle,
resquicio del acetileno del cielo;
toda la tarde giran los malacates de nubes voladoras...
Tus cables aún respiran el Atlántico del Norte.

Y sombría como aquel cielo de los judíos
es tu recompensa... Confieres un atributo
de anonimato que el tiempo no podría incrementar;
exhibes la remisión y el perdón siempre vibrantes.

Ay, arpa y altar, de la furia fusionados,
(¿cómo podría el mero esfuerzo alinear el coro de tus cuerdas?)
umbral tremendo de la promesa del profeta,
plegaria del paria, y clamor del enamorado,-

otra vez las luces de tránsito que rozan tu veloz
idioma sin fracturas, suspiro inmaculado de estrellas
que perlan tu sendero, la eternidad condensan:
y hemos visto a la noche erguida entre tus brazos.

Bajo tu sombra entre los muelles yo aguardaba:
tu sombra solo en la oscuridad es clara.
Con los feroces paquetes de la Ciudad desatados
la nieve ya sumerge un año férreo...

Ay, insomne como el río que hay debajo,
bóveda del mar y de la tierra de la pradera soñadora,
extiéndete alguna vez hacia nosotros los humildes, desciende,
y de la curvatura préstale un mito a Dios. 

Hart Crane (Garretsville, Ohio, Estados Unidos, 1899-Golfo de México 1932), "El puente", Rolando Costa Picazo, Hart Crane y El puente, Colihue, Buenos Aires, 2008

Notas del Administrador:
1) El poema es el proemio a los ocho cantos en que se divide la obra El puente.
2) El sentido de la cita inicial se hace más complejo y significativo si se lee el versículo entero: "El Señor le dijo: '¿De dónde vienes?'. El Adversario respondió al Señor: 'De rondar por la tierra, yendo de aquí para allá.'" Job:1:7, El Libro del Pueblo de Dios, La Biblia, Ediciones Paulinas, Madrid, 1997.
3) Crane, considerado un modernista a veces demasiado impregnado aún de romanticismo y de impresionismo, presa de un espíritu profético, publicó el largo poema El puente en 1930. En 1932, mientras regresaba de México a Nueva York, recibió una paliza a bordo de un barco en el que intento seducir a un marino. Se arrojó al mar. Admiraba por igual a Walt Whitman y a T.S. Eliot, aunque la inmutabilidad irónica de éste lo crispaba. Oscuro aún, su poema mayor, una de las grandes obras del siglo XX en los Estados Unidos, se aclara como un poema vanguardista, polifacético, en el que la sugerencia y las connotaciones son llevadas a un extremo, aunque siempre con una rara lógica simbólica y sobre una base de imágenes concretas, consecuencia ésta del impacto que le produjo también la poesía imagista. La edición bilingüe de Costa Picazo, precedida de un estudio, se puede considerar un acontecimiento importante en la Argentina en la primera década del siglo XXI.
4) La primera edición de El puente, en 1930, fue la ocasión del debut de Walker Evans como fotógrafo. El sitio Modern American Poetry da cuenta de la preferencia de Crane por la fotografía y de cómo no se plasmó una asociación gráfica con el pintor futurista Joseph Stella, cuyas visiones del puente de Brooklyn parecían, en una mirada superficial, más apropiadas para acompañar el texto de Crane.

To Brooklyn Bridge
How many dawns, chill from his rippling rest /The seagull's wings shall dip and pivot him,/Shedding white rings of tumult, building high/Over the chained bay waters Liberty--// Then, with inviolate curve, forsake our eyes/As apparitional as sails that cross/Some page of figures to be filed away;/--Till elevators drop us from our day...// I think of cinemas, panoramic sleights/With multitudes bent toward some flashing scene/Never disclosed, but hastened to again,/Foretold to other eyes on the same screen;// And Thee, across the harbor, silver-paced/As though the sun took step of thee, yet left/Some motion ever unspent in thy stride,--/Implicitly thy freedom staying thee!// Out of some subway scuttle, cell or loft/A bedlamite speeds to thy parapets,/Tilting there momently, shrill shirt ballooning,/A jest falls from the speechless caravan.// Down Wall, from girder into street noon leaks,/A rip-tooth of the sky's acetylene;/All afternoon the cloud-flown derricks turn.../Thy cables breathe the North Atlantic still.//And obscure as that heaven of the Jews,/Thy guerdon . . . Accolade thou dost bestow/Of anonymity time cannot raise:/Vibrant reprieve and pardon thou dost show.// O harp and altar, of the fury fused,/(How could mere toil align thy choiring strings!)/Terrific threshold of the prophet's pledge,/Prayer of pariah, and the lover's cry,--// Again the traffic lights that skim thy swift/Unfractioned idiom, immaculate sigh of stars,/Beading thy path--condense eternity:/And we have seen night lifted in thine arms.// Under thy shadow by the piers I waited;/Only in darkness is thy shadow clear./The City's fiery parcels all undone,/Already snow submerges an iron year . . .//O Sleepless as the river under thee,/Vaulting the sea, the prairies' dreaming sod,/Unto us lowliest sometime sweep, descend/ And of the curveship lend a myth to God.

---
Foto: s/d

miércoles, octubre 01, 2008

Marta Kornblith / ¿Quién puede decir que he perdido?




Quién puede decir que he perdido?
Si no es menos naranja la naranja porque se pudre
si no es menos árbol el árbol porque se tuerce
si nos cubre el hábito del cielo
el hábito de la mañana
el hábito del día.
Todo esto hemos hecho
fructuoso o no
es nuestra piel, nuestro nombre
No podemos recorrer todos los jardines
no podemos tener todos los silencios
Este camino es nuestro único camino
nuestras raíces se han aferrado
al oro y al barro
hemos cosechado en la podredumbre
Que nuestro privilegio, nuestra ganancia
es la costumbre y el viaje
es a lo que me refiero.

Marta Kornblith (Lima, 1959-Caracas,1997)

Gentileza: Janett Monteverde, Caracas

Noticia en El Universal, Caracas
--


Última actualización: 2025

Alberto Girri / de "Monodias"

Sonata en La menor*

Ese hombrecito de siete años,
con peluca y espada,
su ir en pos de lo que calme
insuficiencias de la vida,
su resistirse a lo sombrío,

juego que de momento
es soliloquio,
diáfano
agasajarnos renovando
secretos modelos
fluidos del clave,

fluidez,
nunca gota a gota,
hacia levedades cantables,
aquí engaño, allí piedad,
acordes como adioses,
hebras que arrollaríamos
con el meñique, tan dúctiles,

y gentilmente,
para que lleguemos a aceptar
lo irreversible, sus vaivenes,
como divertimento,
y enseñándonos
a abstraernos de que el hastío
sea némesis del amor,
no traigan los años mudanza
sino todavía más pasión.

Alberto Girri (Buenos Aires, 1919-1991), Monodias, Sudamericana, Buenos Aires, 1985

K.310, Wolfgang A. Mozart. (N. del Ad.)

En este blog:
---
Foto: Susana Mulé