martes, enero 01, 2019

Seamus Heaney / También un perro aullaba en Wicklow esta noche

                         
        













                           in memoriam Donatus Nwoga

Cuando los seres humanos repararon en la muerte,
Enviaron un mensaje a Chukwu con el perro:
Querían volver a entrar a la casa de la vida.
No querían acabar perdidos para siempre,
Como leña en brasas que se disuelve en el humo
O cenizas que se lleva el viento hacia la nada.
Sería mejor ver sus almas en crepuscular parvada,
Graznando y regresando a su antiguas perchas,
Sus aire brillantes y matinales despliegues de alas.
Morir sería como pernoctar en el bosque:
Con las primeras luces volverían a la casa de la vida.
(El perro debía informar todo esto a Chukwu).

Pero la muerte y los seres humanos dejaron de importarle
Cuando, trotando, se alejó del sendero y comenzó a ladrarle
A otro perro a plena luz del día, a ladrarle simplemente
En respuesta desde la otra, distante, margen de aquel río.
Y así fue como el sapo llegó hasta Chukwu primero.
El sapo, que había acertado a oír en un principio
Lo que el perro debía comunicar. "Los seres humanos -dijo-
(Y en esto de le dio crédito absoluto)
Quieren que la muerte dure para siempre."

Entonces Chukwu vio las almas de la gente en forma de aves
Orientándose hacia él como manchas negras al ponerse el sol
Hasta un lugar donde no habría perchas ni árboles
Ni camino alguno de regreso a la casa de la vida.
El pensamiento se le encendió y oscureció a un tiempo
Y nada de lo que el perro lograra decir después
Cambiaría aquella visión. Grandes jefes y grandes amores
Bajo la luz desvanecida, el sapo en el lodo,
El perro aullando la noche entera tras la casa de la muerte.

Seamus Heaney (Bellaghy, Irlanda del Norte, Reino Unido, 1939-Dublin, 2013), "El nivel" [2000], Obra reunida, Trilce-CONACULTA, México, 2015
Traducción de Pura López Colomé

Ref.:
The Nobel Prize
Paris Review
Zenda
A Media Voz

Foto: AP/WBUR

A Dog Was Crying Tonight in Wicklow Also 

                          In memory of Donatus Nwoga

When human beings found out about death
They sent the dog to Chukwu with a message:
They wanted to be let back to the house of life.
They didn’t want to end up lost forever
Like burnt wood disappearing into smoke
Or ashes that get blown away to nothing.
Instead they saw their souls in a flock at twilight
Cawing and headed back to the same old roosts
And the same bright airs and wing-stretchings
Each morning.
Death would be like a night spent in the wood:
At first light they’d be back in the house of life.
(The dog was meant to tell all this to Chukwu.)

But death and human beings took second place
When he trotted off the path and started barking
At an other dog in broad daylight just barking
Back at him from the far bank of a river. 
And that is how the toad reached Chukwu first,
The toad who’d overheard in the beginning
What the dog was meant to tell.
‘Human beings,’ he said
(And here the toad was trusted absolutely),
‘Human beings want death to last forever.’ 

Then Chukwu saw the people’s souls in birds
Coming towards him like black spots off the sunset
To a place where there would be neither roosts 
Not trees
Nor any way back to the house of life.
And his mind reddened and darkened all at once
And nothing that the dog would tell him later
Could change that vision. Great chiefs and great loves
In obliterated light, the toad in mud,
The dog crying out all night behind the corpse house.

2 comentarios:

  1. La traductora desafortunadamente, trae sus propias imágenes a un poema claro y limpido que no pide imágenes nuevas y pierde esencia con interpretaciones fallidas.

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