sábado, noviembre 12, 2011

James Fenton / Un réquiem alemán



Un réquiem alemán

Para T.F.G.A.

Puesto que desde una gran distancia, el lugar que contemplamos
luce oscurecido e indistinto en sus partes más pequeñas; y como las 
Voces se debilitan y vuelven inarticuladas, así también, luego de
un largo período de tiempo, nuestra imaginación del Pasado se debilita.
Y nosotros los pequeños (1) perdemos (por ejemplo), de las Ciudades que
hemos visto, muchas Calles singulares: y de las Acciones muchas 
Circunstancias en lo particular. A este sentido decadente, cuando los
pequeños en verdad quisiéramos expresar las cosas en sí (es decir: la 
imagen, la idea en sí misma), lo llamamos los pequeños Imaginación,
como antes señalé. Pero cuando nostros queremos expresar la decadencia
y significar que el sentido se desvanece, viejo y pasado, a eso lo
llamamos Memoria. De este modo, Imaginación y Memoria no son sino
una misma cosa...
Hobbes
Leviathan

(1) Aquí hay un juego intraducible que funde dos palabras; wee (adjetivo que significa pequeñito, chiquito) y we (pronombre personal, 1a. persona del plural). [Nota del traductor]

No es lo que ellos construyeron. Es lo que derribaron.
No son las casas. Son los espacios entre las casas.
No son las calles que existen. Son las calles que no existen más.
No son tus recuerdos los que te obsesionan.
No es lo que has asentado por escrito.
Es lo que has olvidado, lo que debes olvidar.
Lo que debes continuar olvidando toda tu vida.
Y con un poco de suerte el olvido tendrá que dar con un ritual.
Descubrirás que no estás sola en la empresa.
El día de ayer el mobiliario mismo parecía reprochártelo.
Hoy ocupas tu sitio en la lanzadera de la Viuda.

El autobús espera en la puerta del sur
para llevarte a la ciudad de tus ancestros
en la colina opuesta, tras fulgurantes murallas,
tan vívidas como este rectángulo encantador: tu casa.
¿Eres tímida? Deberías serlo. Es casi como una boda,
por el modo cómo ciñes el ramo de flores y das un pequeño tirón a tu velo. ¡Oh,
las horribles trenzas de la doncellez! Es natural que debas resentirlas
un poco este primer día.
Pero habrá de pasar, y el cementerio no está lejano.
Aquí llega el conductor, con un palillo entre los dientes,
su lengua aún buscando restos de comida en su dentadura.
Mira, no se ha fijado en ti. Nadie te ha notado.
Ya pasará, joven señora, ya pasará.

Qué reconfortante es, una o dos veces al año,
juntar y olvidar los viejos tiempos.
Ya que esos días tan especiales, damas y caballeros,
las blusas bordadas se reúnen en torno a la sepultura
y un atractivo chaleco aproxima el rostro.
Es como un solemne pacto entre los sobrevientes.
El alcalde lo ha firmado a nombre de la masonería.
El cura lo ha sellado en nombre de todos los demás.
Nada más necesita ser dicho, y es mejor de ese modo.

Lo mejor para la viuda: que no deba vivir bajo el temor de la sorpresa.
Lo mejor para el hombre joven: que pueda moverse con libertad entre los
  descansabrazos de la silla.
Lo mejor es que esas figuras inclinadas que se agitan en
  medio de las sepulturas,
atendiendo las linternas y reemplazando los crisantemos,
no son fantasmas,
y que se irán a casa.
El autobús aguarda y en los terraplenes superiores
los trabajadores desmantelan las casas de la muerte.

Pero cuando tantos habían muerto, tantos y a tan gran velocidad,
no hubo ciudades esperando a las víctimas.
Destornillaron las placas con los nombres en las puertas
  destrozadas
y se las llevaron con los ataúdes.
Así las plazas y los parques se vieron llenos con la
  elocuencia de los recientes cementerios:
el olor a tierra fresca, las cruces improvisadas
y todas las direcciones imposibles en bronce y esmalte.

"Doctor Gliedschirm, dermatólogo, cirugías de 14 a 16 horas o
  previa cita."
El profesor Sargnagel fue enterrado con cuatro postgrados,
  dos membresías de asociado
e instrucciones, para los comerciantes, de usar la entrada posterior.
La sepultura de su tío te ha informado que él vivía
  en el tercer piso, a la izquierda.
Se te pidió que por favor timbraras y él bajaría en el elevador
para el que uno necesitaba una llave...

Bajaría, alguna vez bajaría,
con una sonrisa como de atole aguado y nunca con mucho que decir.
Cómo se encogió a través de los años.
Cómo te elevaste sobre él en el angosto cubo del ascensor.
Cómo se encoge él ahora...

Pero venga: ¿Ha de tener su plazo la aflicción? Entonces,
  también la culpa.
Y parece que no hay límite para el ingenio de la memoria.
De modo que un hombre puede decir y pensar:
Cuando el mundo se encontraba en su momento de mayor oscuridad,
cuando las alas negras pasaron sobre las azoteas
(¿y quién pudo vaticinar Sus propósitos?), aún entonces
hubo siempre, siempre, una hoguera en este corazón.
¿Ves este armario? ¡Una madriguera de sacerdotes!
Y en ese desván generaciones enteras han recibido hospedaje y alimento.
¡Oh si yo empezara, si yo empezara a decirte
la mitad, una cuarta parte, la mera superficie de los que hemos pasado!

Su esposa asiente con la cabeza, y una secreta sonrisa,
como un golpe de aire con suficiente fuerza como para
  acarrear una hoja seca
sobre dos adoquines, circula de silla en silla.
Hasta el interrogador queda embelesado.
Olvida proseguir con el punto.
No es lo que quiere saber.
Es lo que desea no saber.
No es lo que dicen.
Es lo que no dicen.

James Fenton (Lincoln, 1949), Niños en exilio, traducción de David Ojeda, Ediciones sin Nombre-Juan Pablo Editor, México, 1999

A German Requiem


to T.F.G.A.


For as at a great distance of place, that wich wee look at,
appears dimme, and without distinction of the smaller parts;
and as Voyces grow weak, and inarticulate: so also after
great distance of time, our imagination of Past is weak; and wee
lose (for example) of Cities wee have seen, many particular Streets;
and Action, many particular Circumstances. This decaying sense
when wee would express the thing it self, (I mean fancy it self),
wee call Imagination, as I said before: But when would express
the decay, and signifie that the Sense is fading, old, and past,
it is called Memory. So That Imagination and Memory are but one thing...
Hobbes
Leviathan


It is not what they built. It is what they knocked down.
It is not the houses. It is the spaces in between the houses.
It is not the streets that exist. It is the streets that no longer exist.
It is not your memories which haunt you.
It is not what you have written down.
It is what you have forgotten, what you must forget.
What you must go on forgetting all your life.
And with any luck oblivion should discover a ritual.
You will find out that you are not alone in the enterprise.
Yesterday the very furniture seemed to reproach you.
Today you take your place in the Widow's Shuttle.


The bus is waiting at the southern gate
To take you to the city of your ancestors
Which stands on the hill opposite, with gleaming pediments, 
As vivid as this charming square, your home.
Are you shy? You should be. It is almost like a wedding, 
The way you clasp your flowers and give a little tug at your veil. Oh, 
The hideous bridesmaids, it is natural that you should resent them
Just a little, on this first day.
But that will pass, and the cemetery is not far.
Here comes the driver, flicking a toothpick into the gutter, 
His tongue still searching between his teeth.
See, he has not noticed you. No one has noticed you.
It will pass, young lady, it will pass.


How comforting it is, once or twice a year, 
To get together and forget the old times.
As on those special days, ladies and gentlemen, 
When the boiled shirts gather at the graveside
And a leering waistcoast approaches the rostrum.
It is like a solemn pact between the survivors.
They mayor has signed it on behalf of the freemasonry.
The priest has sealed it on behalf of all the rest.
Nothing more need be said, and it is better that way-


The better for the widow, that she should not live in fear of surprise, 
The better for the young man, that he should move at liberty between the armchairs, 
The better that these bent figures who flutter among the graves
Tending the nightlights and replacing the chrysanthemums
Are not ghosts, 
That they shall go home.
The bus is waiting, and on the upper terraces
The workmen are dismantling the houses of the dead.


But when so many had died, so many and at such speed, 
There were no cities waiting for the victims.
They unscrewed the name-plates from the shattered doorways
And carried them away with the coffins.
So the squares and parks were filled with the eloquence of young cemeteries: 
The smell of fresh earth, the improvised crosses
And all the impossible directions in brass and enamel.


'Doctor Gliedschirm, skin specialist, surgeries 14-16 hours or by appointment.'
Professor Sarnagel was buried with four degrees, two associate memberships
And instructions to tradesmen to use the back entrance.
Your uncle's grave informed you that he lived in the third floor, left.
You were asked please to ring, and he would come down in the lift
To which one needed a key...


Would come down, would ever come down
With a smile like thin gruel, and never too much to say.
How he shrank through the years.
How you towered over him in the narrow cage.
How he shrinks now...


But come. Grief must have its term? Guilt too, then.
And it seems there is no limit to the resourcefulness of recollection.
So that a man might say and think: 
When the world was at its darkest, 
When the black wings passed over the rooftops, 
(And who can divine His purposes?) even then
There was always, always a fire in this hearth.
You see this cupboard? A priest-hole! 
And in that lumber-room whole generations have been housed and fed.
Oh, if I were to begin, if I were to begin to tell you
The half, the quarter, a mere smattering of what we went through! 


His wife nods, and a secret smile, 
Like a breeze with enough strength to carry one dry leaf
Over two pavingstones, passes from chair to chair.
Even the enquirer is charmed.
He forgets to pursue the point.
It is not what he wants to know.
It is what he wants not to know.
It is not what they say.
It is what they do not say. 

Foto: Fenton E-Verse Radio

jueves, noviembre 10, 2011

Propercio / Tres elegías



Tres elegías de Sexto Propercio
Versiones y notas de Ángel Faretta

II, 28 B
Desertan los rombos (*) mágicos tras el nulo encanto,
Yace exangüe el laurel una vez agotado el fuego;
Y hasta la luna se niega a descender desde el cielo
El ave muy negra nos trae una profecía tan funesta.
El hado en su nave llevará nuestros amores,
Muy azul y con velas, hasta los lagos infernales.
No de uno sino de dos, por favor, ten piedad,
Que yo viva si ella vive, y si no que muera.
Por sus votos te prometo que en mis carmina
Yo cantaré: ‘El gran Jove salvó a mi niña’
Sentada a tus pies, ella, luego del sacrificio,
Habrá de narrarte el peligro ahora pasado.

Deficiunt magi torti sub carmine rhombi
et iacet exstincto laurus adusta foco;
et iam Luna negat totiens descendere caelo,
nigraque funestum concinit omnen auis.
una ratis fati nostros portabit amores
caerula ad infernos uelificata lacus.
si non unius, quaeso, miserere duorum!
uiuam, si uiuet; si cadet illa, cadam.
pro quibus optatis sacro me carmine damno:
scriban ego ‘Per magnum est salua puella Iouem’;
ante tuosque pedes illa ipsa operata sedebit,
narrabitque sedens longa pericla sua.

* esos rombos (“rhombi”) eran una suerte de husos que se empleaban en la magia adivinatoria. Al parecer estaban cubiertos de hilos de diversos  colores que eran devanados según ciertas fechas para la predicción.
Lo que sigue: el laurel quemado, el ave negra, etc., es de fácil comprensión. Que la nave sea azul (“caerulea”, de “caelo”, cielo) baste decir aquí que este color-emblema tendrá una larguísima descendencia lírica. Aunque en castellano “azul” nos viene del árabe “lazurd” y éste a su vez del persa “lazawurd”.
Puede agregarse que Propercio era uno de los poetas pertenecientes al círculo de Mecenas junto a Virgilio, Horacio, et al. Y que concreta líricamente aquí, en este carmen, algo central de la política imperial augustea recientemente inaugurada: la de volver a la estricta práctica de la religión tradicional romana con su Júpiter-Juno en lo más alto y eliminar todo ejercicio mágico y mántico.
Si es cierta una de las versiones que se dan al respecto, Ovidio fue desterrado a Tomis -hoy Constanza- junto al Ponto Euxino (Mar Negro) en la actual Rumania, por haberse inmiscuido en uno de esos ejercicios mágicos.

III, 25 
Yo era motivo de risas entre los comensales
Y todos podían hacerme pasto de sus chismes,
Aunque he podido servirte por cinco años
Mordiéndote las uñas llorarás mi ser fiel.
No me afecta tu llanto que supo atraparme,
Siempre lo fabricas, Cintia, para hacerme tuyo.
Yo sí iré llorando, pero tu incuria supera el llanto
Pues eres tú la que impide que un yugo nos una.
Más no pasen del umbral de queja mis palabras
Ni quiebren a golpes tu puerta mis manos.
Que el célere tiempo se agazape en los años
Y que se apresure veloz la siniestra arruga.
Allí querrás arrancarte tu blanca cabellera
Cuando el espejo te increpe, ay, las arrugas.
Excluida, habrás de soportar tantas arrogancias
Quejándote de lo que hiciste y te hacen ahora.
He aquí lo que cruel, ésta, mi página te augura:
¡Date cuenta que tu belleza es fugaz y tiembla!

Risum eram positis inter conuiuia mensis,
et de me poterat quilibet esse loquax,
quinqui tibe potui seruire fideliter annos:
unge meam morso saepe querere fidem.
nil moueor lacrimis: ista sum captus ab arte (*);
semper ad insidiis, Cynthia, flere soles.
flebo ego discedens, sed fletum iniuria uincit:
tu bene conueniens non sinis ire iugum.
limina iam nostris ualeant lacrimantia uerbis,
nec tamen irata ianua fracta manu.
at te celatis aetas grauis urgeat annis,
et ueniat formae ruga sinistra tuae!
uellere tum cupias albos a stirpe capillos,
a! Speculo rugas increpitante tibi,
exclusa inque uicem fastus patiare superbos,
et quae fecisti facta queraris anus!
has tibi fatalis cecinit mea pagina diras:
euentum formae disce timere tuae!

* No sé si hará faltar hacerlo a esta altura, pero me permito señalar aquí que en esta variante del topos del tempus fugit puede verse buena parte de la progenie lírica del tango argentino.

* “arte”, aquí es simulación, cosa hecha en forma ficticia. De allí nuestro “fabricar”.

II,  29 B
Era de mañana y busqué saber si dormía sola,
Así hice y vi que Cintia en su lecho sola estaba.
Sorprendido porque jamás me pareció tan bella
Ni aún cuando de purpúrea (*) túnica sale vestida
Para narrarle todos sus sueños a la casta Diva (*)
Y saber no fueran funestos para mí ni para ella.
Tal me pareció al verla salir del sueño reciente.
Ay, cuanto vale toda su cándida forma inerte.
“¿Qué, dijo despertando, haces de vigía de tu amante?
Piensas que mis hábitos son iguales a los que gastas?
No soy tan fácil. Con ser tan solo de uno me basta.
Puede que seas tú, puede que otro, si éste fiel me sea.
No aparecen vestigios del peso de otro en mi litera
Ni hay huellas de cuerpos que han retozado a dúo,
Ve y comprueba como en todo mi cuerpo no aflora
Siquiera un soplo (*) que diga que aquí adulterio hubo”
Eso me dijo y tras apartar con su diestra mi beso
Calzó los pies en muelles sandalias dejando el lecho.
Así es como perdí su sabio amor de tanto velarlo
Y desde ese día infeliz soy por no abrazarlo.


Mane erat, e uolui, si sola quiesceret illa,
uisere: at in lecto Cynthia sola fuit.
obstipui: non illa mihi formosior umquam
uisa, neque ostrina cum fuit in tunica,
ibat et hinc castae narratum somnia Vestae,
neu sibi neue mihi quae nocitura forent:
talis uisa mihi somno dimissa recenti.
heu quamtum per se candida forma ualet!
Quid tu matutinus, ‘ait, speculator amicae?
me similen uestris moribus esse putas?
non ego tam facilis: sat erit mihi cognitus unus,
uel tu uel si quis uerior esse potest,
apparent non ulla toro uestigia presso,
signa uolutantis nec iacuisse duos.
aspice ut in toto nullus mihi corpore surgat
spiritus admisso notus adulterio.’
dixit, et opposita propellens sauia dextra
prosilit in laxa nixa pedem solea.
sic ego tam sancti custos deudor amoris:
ex illo felix nox mihi nulla fuit.

*: ostrina. Es “púrpura”. En cambio “purpureus” refería al violeta pero también a un tono entre rojizo y castaño.

*: en el original “casta Vesta”. Se me ocurre “casta diva”, “diosa pura” o “casta” porque favorece la eufonía de esta versión y por la célebre aria -en rigor una cavatina- de la “Norma” de Vincenzo Bellini con libreto de Felice Romani. Aquí es la sacerdotisa druida Norma la que se dirige en plegaria a la Luna, y en donde pide la derrota de los romanos, lo que luego, como todos sabemos, tendrá un giro de ironía trágica.
 Las funciones de la diosa Vesta eran las de protectora del primer espacio del hogar romano, situado entre el interior y la calle -de allí “vestíbulo”-, donde ardía una llama a toda hora, como también ser la depositaria de los sueños de las mujeres y señalarles si pertenecían a lo fasto o nefasto.
De allí la simbólica de los sueños como ese primer espacio, esa “antesala” del hogar nocturno regido por los hijos de Oneiros -vuelto Somnio por los romanos. El primero de esos hijos es Morfeo por “morfé”, puesto que toma la forma de diversas apariencias, todas humanas, eso sí. Sigue Fóbetor que fabrica formas animales, y luego Fántasos, que lo hace con rocas, ríos y demás, “quaeque vacant anima”: “cuanto vacío está de ánima”, como dice el verso 643 de las “Metamorfosis” de Ovidio, una obra que junto a la  inconclusa “Fastos” es un filón para señalizaciones de este tipo.

* “spiritus”. Algunos traducen “olor”.  Me parece poco romano. Que es un idioma -y un temperamento- seco, viril, limpio hasta cuando insulta. Cierto que puede ser “huella” o “señal”, pero “soplo” -además en castellano- me parece lo mejor.

Sexto Propercio (Umbria, 47 a.C.-Roma, 15 a.C.)

Ilustración: Propercio y Cintia en Tivoli, c.1827, Auguste Jean Baptiste Vinchon

Paolo Bertolani / Nota al margen a cierto tipo de reuniones




Nota al margen a cierto tipo de reuniones

Graciosamente hoy nuestro corazón
ha palpitado en los limpios bungalows entre sillas blancas
foulards de un gramo
delante de un mar escandalosamente depurado
de la clásica escoria
que a lo sumo devuelve
juguetes de plástico
tubitos en forma de corazón

¿...debo citar el nombre del gran
tenebroso que habla mal de Leopardi
y de todo el que ha nacido antes?

De mi prima
que se llama Juanita
puedo decirlo, de ella que fuma se ahoga
de tos.

Pero, digo, ¿interesa después de todo
si las aguas de Algeri hoy tienen
una calma real?

Paolo Bertolani (Serra di Lerici, Liguria, 1931-2007), Tuttolibri, 29.9.1979
Archivo de Juana Bignozzi


Nota in margine a un certo tipo di reunione


Graziosamente oggi il nostro cuore
ha palpitato nei lindi bungalows tra seggiole bianche
foulards di un grammo
davanti a un mare scandalosamente depurato
delle clasiche scorie
che tutt'al più rigetta
trastulli di plastica
tubetti a forma di cuore


...devo citare il nome del bel
tenebroso che sparla di Leopardi
di tutto il nato prima?


Di mia cugina
che si chiama Juanita
posso dirlo, di lei che fuma si strozza
di tosse.


Ma dico, ¿interessa poi tanto
se le acque di Algeri oggi hanno
una calma regale?

Foto: Bertolani Archivi della Resistenza

miércoles, noviembre 09, 2011

Louis MacNeice / "Diario de otoño", 6




Diario de otoño

VI

Y me acuerdo de España
            En Pascua madura como un huevo para la revolución y la ruina
Aunque para el excursionista la lluvia
            Era peor que los rostros hoscos o preocupados o atormentados
Por las pintadas en las paredes:
            Martillo y hoz, Boicot, Viva, Muera;
 Con el café con leche hasta el borde,
            Con jerez, mariscos y tortillas.
Con piedra desgastada que el moro
            Ha cincelado para lograr efectos de sol y sombra;
Con sombras de los pobres,
            Los tullidos que mendigaban y los niños mendigos.
Las iglesias llenas de santos
            Torturados sobre potros de mármol –
Las antiguas quejas
            Cubiertas de dorado y con la débil luz de velas.
Con poderosos o banales
            Monumentos de los ricos o represión
Y El Escorial
            Frío por dentro para siempre como el corazón de Felipe.
Con hileras de dominós
            Desplegados sobre las mesas del café todo el domingo
Con cabarets que atraen al turista, espectáculos
            De muslos, ojos y pezones.
Con soldados andrajosos, monjas,
            Y afiches raídos de las últimas elecciones
Prometiendo pan o armas
            O una amnistía u otro
Orden o también la antigua
            Gloria barnizada y extinta
Como si el barniz pudiera mantener
            Juntas las tripas podridas y los huesos destrozados.
Y un buitre se cernía en el aire
            Bajo los acantilados de Ronda y debajo de él
El gancho de la sombra de sus alas agitado como desesperación
            Por los viñedos en damero.
Y las botas negras en Madrid
            Nos retuvieron media hora con cera y tenazas
Y lo único que hicimos
            En esa ciudad fue beber, pensar, vagabundear.
Y en el Prado príncipes tontos
            miraban desde telas por las que habían pagado
(Goya se había reído,
            Pero, ¿puede pagarse lo corrupto con risa?)
Y el día en Aranjuez
            Cuando por una vez el sol salió del río amarillo
Con Valdepeñas que cargaba el aliento
            Dormimos un sueño real en los jardines reales;
Y en Toledo caminamos
            Alrededor de los terraplenes donde arrojaban la basura
Y hablamos con ligereza
            De que los españoles carecían de todo sentido comercial.
Y en Ávila hacía frío
            Y Segovia fue pintoresca y olía mal
Y una cabra en el camino parecía vieja
            Como las rocas o los arcos romanos.
Y la Pascua fue húmeda y concurrida
            En Sevilla y en la arena del domingo de Pascua
Un toro torpe y luego otro
            Inclinando sus banderillas murieron de aburrimiento
Y la calidad de vida era baja
            Pero eso, nos dijimos, no era asunto nuestro;
Lo único que quiere el turista es el status quo
            Previsto para turistas.
Y los periódicos nos parecieron un chiste
            Con sus políticas partidarias e invectivas vacías;
Y pensamos que las mujeres
            Morenas que se teñían el pelo deberían habérselo teñido más seguido.
Y nos sentamos en trenes durante toda la noche
            Con las ventanas cerradas entre guardias civiles y labriegos
E intentamos dormir erguidos;
            Y maldijimos la lluvia española
Y maldijimos sus cigarrillos que se deshacían
            Y nos pescamos fuertes resfríos en Córdoba y en vano
Esperamos la luz adecuada para sacar fotos.
            Y conocimos a un catedrático de Cambridge que dijo petulante
“En breve habrá problemas en este país”.
            Y, gordinflón y cortés, ordenó anís,
Contento de alardear de su dominio de la lengua.
            Pero apenas una pulgada detrás
Un mapa de olivos y encinas, ese entarimado pintado,
            Sin prestarles atención a los visitantes la mente de la gente
Se abría camino como un topo al día y al peligro.
            Y el día antes de irnos
Vimos a la chusma en ciernes en Algeciras
            Afuera de una puerta desdentada, una iglesia desolada
De sus imágenes y su aura.
            Y en La Línea mientras
La noche puso millas entre nosotros y Gibraltar
            Oímos la sed de sangre de un montón de borrachos
Su cielo alto de palabrotas;
            Y al día siguiente tomamos el barco
A casa, olvidándonos de España, sin darnos cuenta de que
            Esa España pronto iba a representar
Nuestro dolor, aspiraciones;
            Sin saber que nuestros poco contundentes ideales
Encontrarían sus piedras de afilar, que nuestro espíritu
            Pronto encontraría su frontera en el frente español,
Su cuerpo en un ejército de chusma.

Louis MacNeice (Belfast, 1907-Londres, 1963)
Traducción de Jorge Fondebrider
   

VI


And I remember Spain / At Easter ripe as an egg for revolt and ruin / Though for a tripper the rain / Was worse than the surly or the worried or the haunted faces/ With writings on the walls–/ Hammer and sickle, Boicot, Viva, Muerra;/ With café au lait brimming the waterfalls,/ With sherry, shellfish, omelettes./ With fretted stone the Moor/ Had chiselled for effects of sun and shadow;/ With shadows of the poor,/ The begging cripples and the children begging./ The churches full of saints/ Tortured on racks of marble –/ The old complaints/ Covered with gilt and dimly lit with candles./ With powerful or banal/ Monuments of riches or repression/ And the Escorial/ Cold for ever within like the heart of Philip./ With ranks of dominoes/ Deployed on café tables the whole of Sunday/ With cabarets that call the tourist, shows/ Of thighs and eyes and nipples./ With slovenly soldiers, nuns,/ And peeling posters from the last elections/ Promising bread or guns/ Or an amnisty or another/ Order or else the old/ Glory veneered and vanished/ As if veneer could hold/ The rotten guts and crumbled bones together./ And a vulture hung in the air/ Below the cliffs of Ronda and below him/ His hook-winged shadow wavered like despair/ Across the chequered vineyards./ And the boot-blacks in Madrid/ Kept us half an hour with polish and pincers/ And all we did/ In that city was drink and think and loiter./ And in the Prado half-/ wit princes looked from the canvas they had paid for/ (Goya had the laugh –/ But can what is corrupt be cured by laughter?)/ And the day at Aranjuez/ When the sun came out for once on the yellow river/ With Valdepeñas burdening the breath/ We slept a royal sleep in the royal gardens;/ And at Toledo walked/ Around the ramparts where they throw the garbage/ And glibly talked/ Of how the Spaniards lack all sense of business./ And Avila was cold/ And Segovia was picturesque and smelly/ And a goat on the road seemed old/ As the rocks or the Roman arches./ And Easter was wet and full/ In Seville and in the ring on Easter Sunday/ A clumsy bull and then a clumsy bull/ Nodding his banderillas died of boredom/ And the standard of living was low/ But that, we thought to ourselves, was not our business;/ All that the tripper wants is the status quo/ Cut and dried for trippers./ And we thought the papers a lark/ With their party politics and blank invective;/ And we thought the dark/ Women who dyed their hair should have it dyed more often./ And we sat in trains all night/ With the windows shut among civil guards and peasants/ And tried to sleep bolt upright;/ And cursed the Spanish rain/ And cursed their cigarettes which came to pieces/ And caught heavy colds in Cordova and in vain/ Waited for the right light for taking photos./ And we met a Cambridge don who said with an air/ "There’s going to be trouble shortly in this country",/ And ordered anis, pudgy and debonair,/ Glad to show off his mastery of the language./ But only an inch behind/ Map of olive and ilex, this painted boarding,/ Careless of visitors the people’s mind/ Was tunnelling like a mole to day and danger./ And the day before we left/ We saw the mob in flower at Algeciras/ Outside a toothless door, a church bereft/ Of its images and its aura./ And at La Linea while/ The night put miles between us and Gibraltar/ We heard the blood-lust of a drunkard pile/ His heaven high with curses;/ And the next day took the boat/ For home, forgetting Spain, not realizing/ That Spain would soon denote/ Our grief, aspirations;/ Not knowing that our blunt/ Ideals would find their whetstones, that our spirit/ Would find its frontier on the Spanish front,/ Its body in a rag-tag army.


Ilustración: Los tres músicos, 1618, Diego Velázquez

martes, noviembre 08, 2011

Martín Armada / Dos poemas













No va a venir,
la parca es la de las películas,
no lo que hace temblar los árboles
donde los pájaros se aferran como piñas.

De temores se puebla el hueco de una madrugada,
yo pregunto
en qué cama de aserrín duerme el perro
que mientras el viento que separa trenzas
nos deje sin poder decir aquello que esconde un reproche,

diga:
"éste es el que era,
puede entrar en la casa".

Diga:
"dejenló abrir la heladera
y saciarse".



Los hombres más viejos hablan de sus años en el mar,
cuentan las olas que los hicieron recordar a sus mujeres.

Yo tengo en la boca el gusto de la cebada,
pero mi familia no duerme con la lámpara encendida
esperando que llegue dando tumbos
y tire las monedas al piso.

Afuera, sobre el agua del canal se repite
un cielo oscuro que anuncia otra mañana
de ultramar.

No puedo pedir explicaciones,
yo soy el hombre de tierra adentro
que da vueltas por un barrio vacío.

Martín Armada (Buenos Aires, 1979), Ahab, Ediciones Vox, Bahía Blanca, 2011
---
Foto: Armada por Clara Muschietti  las afinidades electivas-las elecciones afectivas 

Valentino Zeichen / Niza



Niza

En la Promenade des Anglais en Niza
una muchacha de perfil tonquinés está sentada frente al mar
y rellena un crucigrama en el periódico;
lo orienta con sabios ajustes
para que la cuadrícula del enigma coincida a distancia
con la intersección de longitud y latitud.

Viéndola inactiva me acerco a sugerirle
alguna palabra, sigo por unos instantes
la colocación de las letras orgulloso del aporte
cuando me embiste una salva de insultos
que levantan columnas de agua –
la abandono y corro a resguardarme sospechando
que se trata de una batalla naval.

Valentino Zeichen (Fiume, actual Rijeka, Croacia, 1938)
Traducción de Carlos Vitale

Nizza


Sulla Promenade des Anglais a Nizza
una ragazza dal profilo tonchinese siede davanti al mare
e compila un cruciverba sul giornale;
lo orienta con sapienti aggiustamenti
affinchè la tavola enigmistica collimi a distanza
con l’intersezione di longitudine e latitudine.


Vedendola inattiva mi avvicino per suggerirle
qualche parola, seguo per qualche istante
la posa delle lettere fiero dell’aporto
quando m’investe una salva d’insulti
che sollevano colonne d’acqua –
l’abbandono e corro al riparo presumendo
che si tratti de battaglia navale.

domingo, noviembre 06, 2011

Giuseppe Ungaretti / Himno a la muerte



Himno a la muerte

Amor, mi joven emblema,
Regresado para dorar la tierra,
Difuso en el día rupestre,
Es la última vez que contemplo
(Al pie del barranco, de impetuosas
Aguas suntuoso, de antros
Funesto) la estela de luz
Que como la tórtola quejosa
Sobre la hierba se turba.

Amor, salud luciente,
Me pesan los años futuros.

Abandonado el báculo fiel,
Me deslizaré en el agua oscura
Sin nostalgia.

Muerte, árido río...

Desmemoriada hermana, muerte,
Me harás el igual del sueño
Besándome.

Tendré tu paso.
Andaré sin dejar huella.

Me darás el corazón inmóvil
De un dios, seré inocente,
No tendré pensamientos ni bondad.

Con la mente amurallada,
Los ojos caídos en olvido,
Haré de guía a la felicidad.

Giuseppe Ungaretti (Alejandría, 1888-Roma, 1970), "Sentimento del tempo", Vita d'un uomo. Tutte le poesie, Mondadori, Milán, 1969
Versión de Jorge Aulicino


Inno alla morte

Amore, mio giovine emblema,
Tornato a dorare la terra,
Diffuso entro il giorno rupestre,
E' l'ultima volta che miro
(Appiè del botro, d'irruenti
Acque sontuoso, d'antri
Funesto) la scia di luce
Che pari alla tortora lamentosa
Sull'erba svagata si turba.

Amore, salute lucente,
Mi pesano gli anni venturi.

Abbandonata la mazza fedele,
Scivolerò nell'acqua buia
Senza rimpianto.

Morte, arido fiume...

Immemore sorella, morte,
L'uguale mi farai del sogno
Baciandomi.

Avrò il tuo passo,
Andrò senza lasciare impronta.

Mi darai il cuore immobile
D'un iddio, sarò innocente,
Non avrò più pensieri nè bontà.

Colla mente murata,
Cogli occhi caduti in oblio,
Farò da guida alla felicità.

1925

Ilustración: Danza en la ribera, 1902, Edvard Munch

Joan Brossa / Dos poemas




¡Adelante!

Si no supiésemos lo que es
y lo que no es; si sólo
atendiéramos a ciertos motivos
y ciertos colores; si las raíces
del existir se encontraran en
otra vida; si la esperanza fuese
poca y mal dibujada y si
la palabra no fuese un acto,
tampoco estas líneas
serían un poema.

de El saltamartí, 1969

Izquierda

No hace falta que me hagáis tantas reverencias.
He atado el caballo al tronco de un arbusto.
Esto ha de acabar de una vez.
Estoy de acuerdo en que en más de una ocasión
el pueblo se indigne.
Sacando la cabeza entre dos ramas os digo
que me he encontrado un guante.

de Sumari astral, 1999

Joan Brossa (Barcelona, 1919-1998)
Versiónes de Jonio González


Endavant!


Si no sabíem el que és
i el que no és; si només
ateníem certs motius
i certs colors; si les arrels
de l’existir es trobaven en una
altra vida; si l’esperança era
poca i mal dibuixada i si
la paraula no era un acte,
tampoc aquestes ratlles no
serien un poema.


Esquerra


No cal que em feu tantes reverències.
He fermat el cavall a la soca d’un arbust.
Això ha d’acabar d’una vegada.
Estic d’acord que en més d’una ocasió
el poble s’indigni.
Tot traient el cap entre dues branques us dic
que m’he trobat un guant.

Ilustración: El bolchevique, 1920, Boris Mikhailovich Kustodiev

sábado, noviembre 05, 2011

Charles Tomlinson / Mondando una pera



Mondando una pera

Hay retratos y naturalezas muertas.

Y también el mondar una pera.

¿Y entonces? Mondarla lentamente,
hasta la gélida blancura que emerge
del frío amarillo. ¿Y...?

El saltar de la piel concéntrica
al enroscarse, blanca,
la escondida hoja, dividiendo.

Hay retratos y naturalezas muertas
y los primeros, aunque "humanos",
no son superiores a las segundas, y
ninguno de los dos es menos valioso
en el gesto humano, que mondar una pera
con inmovilidad humana.

Fría hoja
que divide la frescura, corteza
que impone reconocimiento.

Charles Tomlinson (Penkhull, 1927), Alberto Girri, Existenciales, Sudamericana, 1986

Ilustración: Naturaleza muerta con manzanas y peras, 1944, Pyke Koch

viernes, noviembre 04, 2011

Javier Adúriz / No lo vemos




No lo vemos

La belleza del mundo es imperfecta
y de verdad es belleza, no necesita demostración
En sí la flor ajada y deliciosa
Lo que vive y vivió el día hasta su límite
El ave que no pretende ser el ave de un dios
Ni testimonio de la idea utilitaria
Aunque sea útil, compañía de los ojos
Y la sensibilidad. Tan notable vive
Lo que vive, que al desgaire entrega
La pasión oculta o el éxtasis de algo mayor
A su peso y medida.

Bello el animal que mira y teme al hombre
Bello el hombre que no atina a salir
De la congoja, pero alienta su mínima esperanza.
Bella la hormiga y el cascarudo gris
Con su simpatía de volatín azaroso.

No, no tiene fin y es el vencimiento
Del morir, por lo fino de su temperamento
Por dejar hacer y ser en compañía
De la materia tosca del planeta.

Este cielo de tierra está en nosotros
Y acaso no lo vemos.

Javier Adúriz (Buenos Aires, 1948-2011), Los nada, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2011

Ilustración: Huan Quan, siglo X

jueves, noviembre 03, 2011

Alberto Girri / De "Existenciales", 2

Desde la terraza

Diafanidad que hace
válido cualquiera de los asertos
de nuestra mente,

el que propone
majestuosos unicornios
corriendo entre los médanos,
el que afirma,
mezclados con unicornios,
de tigres blancos, remisos
a comer presas vivas;

o de signo contrario, realistas
llamados al orden:
"...nunca se conoció
época alguna donde la mitología
fuera posible...",

y de cuya certeza,
acostados, fijos a la playa,
recogemos pruebas:
cómo en los fulgúreos
cuerpos que arroja la marea
no reconocemos ni un solo cabello
de Venus engendradas por las olas,
y en las rocas,
apostaderos de sirenas,
ni cuerpos de pájaros
con cuello de mujer, cola de delfín,
ni alas ni uñas
para el amor, saqueos,
naufragios;

¡apenas un golpe
de fábula, vivo e instantáneo,
cuando el viento amplifica
el rumor de los bañistas,
y nos llega en corales,
ensordece como graznidos,
son graznidos!

Alberto Girri (Buenos Aires, 1919-1991), Existenciales, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1986
---
Ilustración: The Fisherman and the Syren, 1858, Lord Frederick Leighton

Erika Martínez / La casa encima




La casa encima

Tantos siglos removiendo esta tierra
que ha pisado el ganado
y alimentado al ganado y a los hombres
que regaron esta tierra
con el cauce negro de su sangre
-la sangre cambia de color fuera del cuerpo-.
Tantos siglos alineando ladrillos,
aquí hubo un establo
sobre el que se construyó una iglesia
sobre la que se construyó una fábrica
sobre la que se construyó un cementerio
sobre el que se construyó un edificio
de protección oficial.
Tantas mujeres fregando sus baldosas,
pariendo en sus baldosas,
escondiendo la mierda debajo de las baldosas
que pisaron sus hijos ebrios
y sus santos maridos
que trabajaron y fornicaron
para bien de un país en el que no creían.
Tantos siglos para que yo,
miembro de una generación prescindible,
pierda la fe en la emancipación,
mire el techo de mi dormitorio
y se me venga la casa
encima.

Erika Martínez (Jaen, 1979), Interzona Poesía, 2da. Epoca, diciembre 2010, Málaga

Foto: Erika Martínez ideal.es

miércoles, noviembre 02, 2011

Jacobo Rauskin / Dos poemas





Coro de militantes traicionados por el partido

La plaza nos ofrece el último sol de la tarde.

Hay flores de segunda clase.
Hay ciudadanos de tercera.
Hay, como siempre, enamorados
fuera de un plan inmobiliario.

Que no se demore, que venga,
que venga la noche a nosotros
con la verde verdad de los sapos.

Que venga con los sapos, las cigarras, los grillos.
Que venga con la sombra que habla con su dueño.
Que no se demore, que venga
la noche con la calesita, tema prohibido
por tantos y tan fatuos brahamanes literarios.

Que venga, que no se demore,
que venga la noche a nosotros.

Que nos traiga confianza.
Que nos deje, con una promesa creíble,
su luna humanizante y su estrella de yapa.


Un hotel cien estrellas en la costa

Cuando se pierde un barco allá lejos,
no olvides pedir un refresco en la terraza.
Además, el otoño es aquí un huésped.
Y las hojas no caen, yo diría que naufragan.

Jacobo Rauskin (Villarrica, Paraguay, 1941), El arte de la sombra, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2011


Foto: Rauskin La Estafeta del Viento, Casa de América

martes, noviembre 01, 2011

Wallace Stevens / De "Notes Towards a Supreme Fiction", 6




















Las partes I a V de este poema aquí

Debe cambiar

VI

Tutéame*, dijo gorrión, a la crujiente brizna,
y tú, y tú, tutéame mientras te agitas,
cuando en mi espesura me contemples.
¡Oh, ké! El maldito reyezuelo, la urraca criminal,
ké-ké, el petirrojo cuello de jarro derramándose,
tutéame, tutéame, tutéame en mi claro.
Había tanta estúpida juglaría en la lluvia,
tantos badajos sonando sin campanas,
que estos tutéame componen un gong celestial.
Una voz repitiendo, un coro incansable,
las frases de una única frase, ké-ké,
un único texto, monotonía de granito,
una sola cara, como una fotografía del destino,
destino del soplador de vidrio, obispo sin sangre,
ojo sin párpado, mente sin ningún sueño—
estos son los juglares carentes de juglaría,
de una tierra en la que la primera hoja es una fábula
de hojas, en las que el gorrión es un pájaro
de piedra que nunca cambia. Tutéalo, tú
y tú, tutéalo y tutea. Es un
sonido como cualquier otro. Terminará.

VII

Después del brillo de la luna, decimos
que no necesitamos ningún paraíso,
que no necesitamos ningún himno seductor.
Es verdad. Esta noche las lilas amplifican
la pasión fácil, el amor siempre listo
del amante que vive dentro de nosotros y respiramos
un olor absoluto que nada evoca.
En la mitad muerta de la noche tropezamos
con el olor recargado, la floración abundante.
El amante suspira por una dicha asequible,
que puede llevar consigo en su respiración,
guardar en su corazón, esconder y nada se sepa.
Porque la pasión fácil y el amor siempre listo
son de nuestro origen terrenal y aquí y ahora
y donde vivamos y en todo lugar que vivamos,
como en la nube más alta de un mayo a la noche,
como en el coraje del hombre ignorante,
que canta según la liturgia, en el ardor del sabio, que escribe
el libro, deseoso de otra dicha accesible:
las fluctuaciones de la certeza, el cambio
de grados de percepción en la ignorancia del sabio.

VIII

En su viaje alrededor del mundo, Nanzia Nunzio
se enfrentó a Ozymandias. Fue
sola, como una virgen largamente preparada.
Yo soy la esposa. Se quitó el collar
y lo apoyó en la arena. Como soy, soy
la esposa, despojada del brillante oro,
la esposa más allá de esmeraldas o amatistas,
más allá del cuerpo ardiente que poseo.
Soy la mujer desnuda más desnuda
que la desnudez, de pie ante una orden
inflexible, que dice que soy la esposa contemplada.
Háblame de aquello, que cuando dicho, me exhiba
en su único precioso ornamento.
Ponme en el alma de la corona de diamantes.
Vísteme por entero en la hebra final,
para que tiemble con tal amor así conocido
y yo misma sea preciosa para tu perfección.
Entonces Ozymandias, dijo la esposa, la novia
nunca está desnuda. Una envoltura falsa
se teje siempre resplandeciente desde la mente y el corazón.

IX

El poema va del galimatías del poeta
al galimatías de la lengua vulgar y viceversa.
¿Va de uno hacia el otro o es de ambos
a la vez? ¿Es un luminoso revoloteo
o la concentración de un día nublado?
¿Existe un poema que nunca alcanza las palabras
y uno que parlotea interminablemente?
¿Es el poema tanto particular cuanto general?
Hay una mediación allí, en la que parece
haber una evasión, algo no aprehendido o
no aprehendido bien. ¿Nos evade
el poeta, como en un elemento sin sentido?
¿Evade este orador ardiente, dependiente,
el portavoz en nuestras embotadas barreras,
exponente según una forma de discurso, el orador
de un habla que es solo un poquito de la lengua?
Es el galimatías de la lengua vulgar lo que busca.
Intenta decir con un habla particular
la peculiar potencia de lo general,
para combinar la imaginación del latín con
la lingua franca et  jocundissima.

X

Un banco fue su catalepsia, Teatro
del Tropo. Se sentó en el parque. El agua
del lago estaba llena de cosas artificiales,
como una página de música, como el aire superior,
como un color momentáneo, en el que los cisnes
eran serafines, eran santos, eran esencias cambiantes.
El viento del oeste era la música, el movimiento, la fuerza
ante la que los cisnes se inclinaban, una voluntad de cambio
una voluntad de inquietar a los iris de la orilla.
Había una voluntad de cambio, una necesidad
un modo actual, una representación, una especie
de mundo volátil, demasiado constante para ser negado,
el ojo de un vagabundo en una metáfora
que captura la nuestra. Lo fortuito no es
suficiente. La frescura de la transformación es
la frescura de un mundo. Es la nuestra,
es nosotros mismos, nuestra propia frescura,
y esa necesidad y esa representación
es la imitación de un vidrio por el que nos asomamos.
Estos principios, alegres y verdes, proponen
la relación adecuada. El tiempo los escribirá.

Wallace Stevens (Reading, Pennsylvania, 1879 - Hartford, Connecticut, 1955), Notes Towards a Supreme Fiction, 1942
Versión de Silvia Camerotto

* N del T. Existen diferentes explicaciones y algunas conjeturas sobre la palabra “bethou”. La traductora optó por la explicación del propio W. Stevens sobre que la misma es un sinónimo del francés: tutoyez-moi.

VI Bethou me, said sparrow, to the crackled blade,  /And you, and you, bethou me as you blow,  /When in my coppice you behold me be.  /Ah, ké! The bloody wren, the felon jay,  /Ké-ké, the jug-throated robin pouring out,  /Bethou, bethou, bethou me in my glade.  /There was such idiot minstrelsy in rain,  /So many clappers going without bells,  /That these bethous compose a heavenly gong.  /One voice repeating, one tireless chorister,  /The phrases of a single phrase, ké-ké,  /A single text, granite monotony,  /One sole face, like a photograph of fate,  /Glass-blower’s destiny, bloodless episcopus,  /Eye without lid, mind without any dream–  /These are of minstrels lacking minstrelsy,  /Of an earth in which the first leaf is the tale  /Of leaves, in which the sparrow is a bird  /Of stone that never changes. Bethou him, you  /And you, bethou him and bethou. It is  /A sound like any other. It will end.  //VII After a lustre of the moon, we say  /We have not the need of any paradise,  /We have not the need of any seducing hymn.  /It is true. Tonight the lilacs magnify  /The easy passion, the ever-ready love  /Of the lover that lies within us and we breathe  /An odor evoking nothing, absolute.  /We encounter in the dead middle of the night  /The purple odor, the abundant bloom.  /The lover sighs as for accessible bliss,  /Which he can take within him on his breath,  /Possess in his heart, conceal and nothing known.  /For easy passion and ever-ready love  /Are of our earthly birth and here and now  /And where we live and everywhere we live,  /As in the top-cloud of a May night-evening,  /As in the courage of the ignorant man,  /Who chants by book, in the heat of the scholar, who writes  /The book, hot for another accessible bliss:  /The fluctuations of certainty, the change  /Of degrees of perception on a scholar’s dark.  //VIII  On her trip around the world, Nanzia Nunzio  /Confronted Ozymandias. She went  /Alone and like a vestal long-prepared.  /I am the spouse. She took her necklace off  /And laid it in the sand. As I am, I am  /The spouse. She opened her stone-studded belt.  /I am the spouse, divested of bright gold,  /The spouse beyond emerald or amethyst,  /Beyond the burning body that I bear.  /I am the woman stripped more nakedly  /Than nakedness, standing before an inflexible  /Order, saying I am the contemplated spouse.  /Speak to me that, which spoken, will array me  /In its own only precious ornament.  /Set on me the spirit’s diamond coronal.  /Clothe me entire in the final filament,  /So that I tremble with such love so known  /And myself am precious for your perfecting.  /Then Ozymandias said the spouse, the bride  /Is never naked. A fictive covering  /Weaves always glistening from the heart and mind.  //IX The poem goes from the poet’s gibberish to  /The gibberish of the vulgate and back again.  /Does it move to and fro or is it of both  /At once? Is it a luminous flittering  /Or the concentration of a cloudy day?  /Is there a poem that never reaches words  /And one that chaffers the time away?  /Is the poem both peculiar and general?  /There’s a mediation there, in which there seems  /To be an evasion, a thing not apprehended or  /Not apprehended well. Does the poet  /Evade us, as in a senseless element?  /Evade, this hot, dependent orator,  /The spokesman at our bluntest barriers,  /Exponent by a form of speech, the speaker  /Of a speech only a little of the tongue?  /It is the gibberish of the vulgate that he seeks.  /He tries by a peculiar speech to speak  /The peculiar potency of the general,  /To compound the imagination’s Latin with  /The lingua franca et jocundissima.  //X  A bench was his catalepsy, Theatre  /of Trope. He sat in the park. The water of  /The lake was full of artificial things,  /Like a page of music, like an upper air,  /Like a momentary color, in which swans  /Were seraphs, were saints, were changing essences.  /The west wind was the music, the motion, the force  /To which the swans curveted, a will to change  /A will to make iris frettings on the bank.  /There was a will to change, a necessitous  /And present way, a presentation, a kind  /Of volatile world, too constant to be denied,  /The eye of a vagabond in metaphor  /That catches our own. The casual is not  /Enough. The freshness of transformation is  /The freshness of a world. It is our own,  /It is ourselves, the freshness of ourselves,  /And that necessity and that presentation  /Are rubbings of a glass in which we peer. /Of these beginnings, gay and green, propose /The suitable amours. Time will write them down. 
---
Ilustración: Pájaros en picada y flechas, 1919, Paul Klee

sábado, octubre 29, 2011

Batania / Dos poemas de amor




Con los ojos abiertos

Hace poco pero mucho tiempo,
tanto como un fémur o un mediodía,
yo amé a una chica de ojos azules,
diecisiete años llenos de ojos azules,
doscientos cuatro meses de ojos azules,
seis mil ciento veinte días de ojos azules,
y nunca le perdonaré
que me dejara con los ojos abiertos,
que me dijera basta con los ojos abiertos,
que me tirara al vacío con los ojos abiertos,
que me pasara a pistola con los ojos abiertos,
porque ahora no logro acordarme
de las fuentes antiguas de sus ojos azules,
los diecisiete años mirando sus ojos azules,
los doscientos cuatro meses de ojos azules,
los seis mil ciento veinte días de ojos azules,
y sólo me queda su mirada puñal y definitiva,
los ojos azules y traidores,
los ojos azules y póstumos,
increíblemente abiertos aquella tarde,
mientras los gorriones volaban como gorriones
y el cielo era el cielo de todos los días.


Prefiero Natalia a la revolución

La prefiero a la defensa de la infancia, al cuidado del ozono.
La prefiero al final de las fronteras.
La prefiero a la Amazonia.

Más que alejar el hambre y la tormenta, el volcán y el terremoto.
Más que ahuyentar la crisis.
Más que parar la guerra.

Antes que salvar al tigre y al leopardo.
Antes que proteger al inmigrante.
Antes que el feminismo y la filantropía.

Por encima de la paz en Jerusalén.
Por encima de la paz en Kabul. De la paz en Trípoli.
Por encima de curar el cáncer o atajar el sida.

Mejor que el rescate de Grecia, la salvación de África, la sanidad, la lectura.
Mejor que la ayuda a Haití. Que la ayuda a Somalia.
Mejor que parar el racismo, la ignorancia, la policía.

Prefiero Natalia a los Derechos Humanos.
Prefiero Natalia a las libertades.
Prefiero Natalia a la democracia.
Prefiero Natalia a la concordia.
Prefiero Natalia a la justicia.
Prefiero Natalia a la revolución.


Batania (Alberto Basterrechea, Lauros, Vizcaya, 1974), en Batania

Giuseppe Ungaretti / Hermanos





Hermanos
Mariano, 15 de julio de 1916

¿De qué regimiento son,
hermanos?

Palabra temblorosa
en la noche.

Hoja recién nacida.

En el aire atormentado
involuntaria revuelta
del hombre presente en su
fragilidad.

Hermanos.

Giuseppe Ungaretti (Alejandría, 1888 - Roma, 1970), "L'allegria", Vita d'un uomo. Tutte le poesie, Mondadori, Milán, 1969
Versión de Jorge Aulicino


Fratelli
Mariano il 15 luglio 1916

Di che reggimento siete
fratelli?

Parola tremante
nella notte

Foglia appena nata

Nell'aria spasimante
involontaria rivolta
dell'uomo presente alla sua
fragilità

Fratelli

---
Ilustración: Velocità astratta, 1913, Giacomo Balla

viernes, octubre 28, 2011

Miguel Gaya / Algunas preguntas...




Algunas preguntas contemplando el último
retrato registrado de Raúl González Tuñón

Treinta días después de esa foto
                                        estaba
muerto.
pero, ¿cómo es que se mueren los poetas?

Los poetas jóvenes posaron con él
                                                 en
otra foto.
pero, ¿qué juventud tiene ese hombre ahí entre ellos?

Lo que miro en su retrato
                                 ya
está muerto.
pero, ¿qué hace que en esos ojos yo esté vivo?

Treinta días después de esa foto que ahora miro en la
portada                                           
            ya
está muerto
pero, ¿cuánto tiempo más que su vida los poetas están vivos?

Abro la puerta de su libro.
Abro esa puerta.                                      

[inédito]

Miguel Gaya (Buenos Aires, 1953)

---
Foto: Tuñón en su casa, un mes antes de su muerte en 1974. Archivo de la familia Tuñón. Revista Ñ de Buenos Aires

Sobre "Poesía reunida", de Tuñón


Nota del Editor
Este blog no alienta ni elude polémicas. En este caso, el pronóstico del Editor es que la siguiente reseña, que no ocupó un lugar destacado en el suplemento cultural del diario Perfil de Buenos Aires, pese a la dimensión de la obra comentada, puede convertirse, y no estaría mal, en detonante de un interesante debate.


Un tsunami de literatura

Popular, leído y querido a mitad del siglo pasado, Raúl González Tuñón fue el poeta de los grandes movimientos sociales, de las épocas picantes de la revolución. Murió en 1974 y automáticamente pasó a ser como un poeta de manual, casi un costumbrista; su fuerte raigambre social lo catapultó. En pocos años dejó de ser leído por la clase "del saber y el conocimiento". Por aquellos años de su muerte desembarcaban los grandes putos de nuestra literatura (hoy nuestros canónicos), que venían con sus alambiques, sus barroquismos, sus perfumitos y sus dramas psicoanalíticos. Nacía una literatura subdesarrollada y bien rioplatense, una estética de la incompletud y la haraganería, en gran modo. Osvaldo Lamborghini, su principal agitador, denostó a Tuñón y a toda la poesía social que le cantaba "al obrero en el andamio". Su prédica de "sacar al poeta del lugar del boludo" no pudo ser desarrollada: después de tanta exaltación snob de lo gay, el poeta se vio más boludo aun. Tuñón, por suerte, sobrevivió a estos monstruos, era el verdadero poeta maldito.
Seix Barral acaba de editar una buena selección de sus libros más representativos, Poesía reunida. La edición de 400 páginas contiene un precioso prólogo de Jorge Monteleone, que funciona como un excepcional ayudamemoria y nos entusiasma para leer al poeta.
Releí a Tuñón y me di cuenta de que es un poeta para gente madura. Rara vez se llega a interpretar en la juventud y toma espesor a medida que pasan los años. Su pensamiento político baña toda su poesía. En este nuevo libro están los excepcionales poemas de Todos bailan (que oportunamente fuera reeditado por el querido José Luis Mangieri, difusor número uno de la poesía de Tuñón), los poemas de Juancito Caminador y otros poemas antológicos de La rosa blindada, El otro lado de la estrella, La calle del agujero en la media. También está recopilado en esta edición, según el prologuista, el poema más conmovedor de la lengua castellana, "Lluvia", uno de sus poemas más famosos.
Dice Jorge Monteleone que Tuñón es un poeta de la imaginación terrestre; "en sus poemas, la materia terrestre se manifiesta en la organicidad de todas las cosas como su ardilla primordial". Y tiene razón, a todos los hombres de bien les aconsejaría correr a las librerías. Encontrarse con la poesía de Tuñón es uno de los grandes placeres de la vida.

Washington Cucurto

Raúl González Tuñón,
Poesía reunida,
Seix Barral, Buenos Aires, 2011

Suplemento Cultura del diario Perfil, Buenos Aires, 23 de octubre de 2011
---
Foto: Tuñón en la redacción del diario Crítica, años 20 del siglo pasado. Archivo Clarín

jueves, octubre 27, 2011

Marina Tsvetáyeva / Seré feliz si...



Seré feliz si...

Seré feliz si Usted no siente mi dolor,
Y que yo tampoco sienta nada,
Que nunca el pesado globo de la tierra
Se escurra bajo nuestros pies.
Me gusta que pueda ser ridícula, perversa
Y buscar palabras adecuadas
Y no ponerme roja con ola sofocante
Si apenas nuestras mangas se rozaran.

Me gusta que delante de mí Usted pueda abrazar
Tranquilamente a otra mujer,
No me condena a arder en el infierno
Por no besarlo a Usted.
Y que mi cariñoso nombre, mi Cariño
No recuerde ni en la noche ni en el día...
Que nunca sobre nosotros, en el silencio de la catedral,
Cantarán el Aleluya.

Gracias a Usted -con mi mano sobre el corazón-
Que no sabe lo mucho que me ama:
Por mis noches tranquilas,
Por los encuentros de las crepusculares horas,
Por nuestros no paseos bajo la luna,
Por el sol que no existe encima de nosotros,
Por el dolor que no siente, lamentablemente, usted por mí,
Por el dolor que no siento, lamentablemente, por Usted.

Marina Ivánovna Tsvetáyeva (Moscú, 1892 - Yelábuga, 1941), traducción de Víctor Toledo, Periódico de Poesía, Anuario 2010-2011, México
---
Ilustración: La joven viuda, 1851, Pável Fedótov Museo Ruso

miércoles, octubre 26, 2011

María del Carmen Colombo / De "La familia china"





EN LAS NOCHES DE TORMENTA, la menor de las tres chicas escucha el dream dream del viento contra las puertas dormidas. Y ese rasguido suelta las cuerdas de lana de la afiebrada voz.

Por la rendija de los labios, dream dream, como diciendo sólo su respiración, con la dicción distraída de algún delirio, habla el sueño de la chica: Afuera el diablo chifla/ desde la copa de un árbol:/ cuelga unas babas de choclo/ como lluvia que desprende/ su risa deshilachada./ En el comedor del rancho,/ hierve el mate de la chica, se cocina/ entre sus manos:/ -Qué te pasa –le dice la abuela./ -Nada, estoy pensando un tema./ -Mentira, escuchás ese sonido que atormenta/ la concordancia universal.

En las noches de tormenta, el rasgado corazón desgrana su sin sentido. Dream dream: es sólo el rumor del viento contra las puertas dormidas, la copla del sentimiento que se esfuma en la vigilia.

COMO UN VIOLÍN en su musgoso caparazón, así he vivido adentro de mi bata de seda: cuerpo enfundado en el lujoso estuche de un disfraz. Envuelto en el paisaje del kimono, niño perdido en su propio refugio, obedecí el impulso del regreso, grabado en  el tapiz de la memoria. Pero ahora, por puro deseo de metamorfosis, me desprendo de la espumosa máscara de hierba, mariposa excesiva en su teatro de ausencia.

“Papá, papá”, sopla la voz en mis oídos, la voz lejana de mis hijas, cuando el vals del viento enamora mis alas. Vuelvo a la melodía de mi tierra, como una esencia me evaporo. Y asciendo.

En el cielo enrojecido se apaga la gran estrella natal. La luz fría de la luna me cubre con su lágrima.

María del Carmen Colombo (Buenos Aires, 1950), La familia china (primera edición, 1999) Hilos Editora, Buenos Aires, 2011
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Ilustración: Tapa de la edición, sobre una obra de Dolores Etchecopar

martes, octubre 25, 2011

Joan Brossa / Dos poemas




Noche

Más allá del espacio que percibimos brilla una multitud innumerable
de mundos parecidos al nuestro.
Todos giran y se mueven.
Treinta y siete millones de tierras. Nueve millones quinientas mil lunas.
Pienso con espanto en distancias incalculables
y en millones de globos muertos
alrededor de soles ya apagados.
Medito sobre el orgullo.
¿Qué sucede más allá de los astros?
La tierra está regada.
Una mujer da un beso a una niña.
Hoy la cena ha sido estupenda.
Se oye tocar una manivela.
En la pared hay un espejo colgado.
Entrad, entrad, la puerta está abierta.
Fuera pasan un pastor y un trapero.


Derrota

El timón
da la dirección de la nave.
La montaña es la ruina de una
patria trastocada: los edificios
han quedado abajo y los cimientos
arriba.
En las ruinas
yace un pueblo
enterrado. Si escucháis
con atención llega
de dentro de la montaña
una voz profunda
y apagada que
pregunta, que
pregunta
siempre.


Joan Brossa (Barcelona, 1919-1998). "Noche" pertenece a Em va fer Joan Brossa, 1951; "Derrota",  a El saltamartí, 1969
Versiones de Jonio González


Nit


Enllà de l’espai que percebem brilla multitud innombrable
de mons semblants al nostre.
Tots giren i es mouen.
Trenta-set milions de terres. Nou milions cinc-centes mil llunes.
Penso amb espant en distàncies incalculables
i en milions de globus morts
al voltant de sols ja apagats.
Medito sobre l’orgull.
Què s’esdevé més enllà dels astres?
El terra està regat.
Una dona fa un petó a una nena.
Avui el sopar ha estat d’allò més bo.
Se sent tocar un manubri.
A la paret hi ha un mirall penjat.
Entreu, entreu, la porta és ben oberta.
A fora passen un pastor i un drapaire.




Derrota


El timó
dóna la direcció de la nau.
La muntanya és la ruïna d’una
pàtria capgirada: el edificis
van quedar a sota i el fonaments
enlaira.
A les ruïnes
jeu un poble
enterrat. Si escolteu
amb atenció arriba
de dintre la muntanya
una veu profunda
i apagada que
pregunta, que
pregunta
sempre.

Foto: Joan Brossa en Joan Brossa.Poeta