lunes, agosto 04, 2008

Intimations of Immortality










Oda: Indicios de inmortalidad en la memoria de la primera infancia
(versos 168 a 203)

The child is father of the man;
And I could wish my days to be
Bound each to each by natural piety.
(Wordsworth, "My Heart Leaps Up")


(...)

¡Entonces canten pájaros, canten, canten un canto alegre
y salten corderos como al son de un tambor!
¡Nosotros en el pensamiento acompañamos al rebaño;
tocando la flauta y jugando vamos
con quienes sienten en su corazón
la alegría de este día de mayo!
Que aunque el resplandor que una vez brilló
para siempre haya desaparecido de mi vista;
aunque nada restituya la hora
de resplandor en la hierba*, de gloria en las flores,
no me lamentaré, más bien
encontraré fuerza en lo que resta:
en la primordial simpatía,
la que habiendo existido debe existir siempre;
los reconfortantes pensamientos que apaciguan
el sufrimiento humano;
en la fe cuya mirada atraviesa la muerte;
en los años que traen reflexión a la mente.
¡Y ustedes, oh fuentes, prados, colinas y arboledas,
no permitieron que nuestros amores fueran separados!
En lo hondo del corazón yo siento su fuerza:
yo solo tengo un éxtasis, vivir bajo este habitual influjo.
Amo los arroyos que bajan inquietos por sus cauces,
más que cuando yo viajaba ligero como ellos;
la inocente claridad del día recién nacido
es dulce también;
las nubes que se congregan alrededor del sol poniente
y toman el sobrio colorido de un ojo
que vigila constante nuestra humana mortalidad.
Otra carrera ha terminado y tenemos nuevas palmas.
Gracias al corazón humano que nos da vida,
gracias a su ternura, su alegría y sus miedos,
la flor más vulgar al abrirse puede darme
pensamientos a menudo demasiado profundos para el llanto.

William Wordsworth (Cockermouth 1770-Rydal Mount, 1850).
Versión de J. Aulicino.

* Splendor in the grass, Elia Kazán, 1961.


Ode: Intimations of Immortality from Recollections of Early Childhood
Then sing, ye Birds, sing, sing a joyous song! / And let the young Lambs bound / As to the tabor's sound!/ We in thought will join your throng,/Ye that pipe and ye that play,/ Ye that through your hearts to-day/ Feel the gladness of the May!/ What though the radiance which was once so bright/ Be now for ever taken from my sight,/ Though nothing can bring back the hour/Of splendour in the grass, of glory in the flower;/ We will grieve not, rather find/ Strength in what remains behind;/ In the primal sympathy/ Which having been must ever be;/ In the soothing thoughts that spring/ Out of human suffering;/ In the faith that looks through death,/ In years that bring the philosophic mind./ And O, ye Fountains, Meadows, Hills, and Groves,/ Forebode not any severing of our loves!/ Yet in my heart of hearts I feel your might;/only have relinquished one delight/ To live beneath your more habitual sway./love the Brooks which down their channels fret,/ Even more than when I tripped lightly as they;/ The innocent brightness of a new-born Day/ Is lovely yet;/ The Clouds that gather round the setting sun/ Do take a sober colouring from an eye/ That hath kept watch o'er man's mortality;/ Another race hath been, and other palms are won./ Thanks to the human heart by which we live,/ Thanks to its tenderness, its joys, and fears,/ To me the meanest flower that blows can give/ Thoughts that do often lie too deep for tears.



Biblioteca de la Universidad de Toronto. Texto original: William Wordsworth, Poems in Two Volumes (1807). See The Manuscript of William Wordsworth's Poems, in Two Volumes (1807): A Facsimile (London: British Library, 1984).


Ilustración: Wordsworth, a los 72 años, por Benjamin Robert Haydon.

1 comentario:

  1. Todavía guardo una copia de este poema (son varias carillas) tipeada en una máquina de escribir que me hiciste hace mucho años

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