jueves, agosto 14, 2008

Donde se sostiene que estamos viviendo la revolución de lo obvio sin abrir sobre ello juicio de valor

no fueron revolucionarios

divagues o no tanto

para iniciar mis divagues tomo el acápite del ensayo de Fruttero, La poesía de Baudelaire: «Si cabe alguna gloria en no ser comprendido, o en serlo muy poco, yo puedo decir sin vanidad que, por este pequeño libro, ya la he adquirido y merecido de un solo golpe. Jacques Crepet».
he leído, últimamente, eruditas opiniones de opinólogos escritores sobre el campo poético en la Argentina y, a decir verdad, me cansan. poco a poco, la tendencia a sintetizar incrementa la tendencia a analizar sintéticamente aquello que debería ser analizado en profundidad y con más de un conocimiento de causa. esto genera una dialéctica in-creada y artificial, que critica mucho pero no dice nada.
las generaciones poéticas en nuestro país han cambiado, evolucionado e incluso, involucionado. no abro juicios de valor, hablo de valores reales que no se alcanzan a discernir. abunda la superficie. demasiada superficie, quizá para alcanzar el sema implícito en la escritura. se rodea el texto, se trabaja en los aledaños, se destruye el real sentido revolucionario. no hay poesía sin connotación política. léase como mejor les plazca. no hay poesía sin revolución. también léase como les plazca.
estamos viviendo en la otra revolución, la de lo obvio y si no es obvio, no lo entiendo, entonces lo califico de medianía. digo/escribo lo obvio. casi una redundancia.
estoy generalizando y haciendo los particulares que competen.
si encuentro un muerto cada tanto, mientras camino por Corrientes y lo digo, estoy haciéndolo obvio. si digo/escribo tachos de basura, pasta, ladrillo. también digo lo obvio. me sostengo en una escritura versificada. escribo versitos. no trasciendo. no voy al fondo de la cuestión.
me pregunto cuánto nos falta, a nosotros, los que solo escribimos y que estamos lejos de ser llamados poetas, para lograr un verso, un solo verso de la magnitud de los que sí lo son.
porque ningún proceso coarta. ni procesos de reorganización nacional, ni de pérdidas, ni de desarraigos, ni de nada. los procesos iluminan. ningún proceso obstaculiza el pensamiento de un poeta, lo desarrolla.
además de seguir escribiendo hay que aprender a leer. debemos leer más. debemos leer todo el tiempo que nos sea posible.
y quisiera seguir escribiendo, pero me espera una pila gigante de exámenes por corregir. al menos, de esta forma, me saco un pedazo de entripado. a cada uno lo suyo. digo. a mí me importa un rabino... disculpen, un comino.

palabra de © sibila


2 oráculos:
meridiana said...
Es Ud. valiente Sibila, habla de lo que se minimiza o peor se ensalza en los últimos tiempos y está bien que le importe un comino, es hora no?

las confrontaciones son muy pobres y llenas de esas chicanas que nunca van al fondo de la cuestión.

que nos pasó en los últimos años? (sí, paso el proceso militar, pasó Me...em, pasó de la Rúa, nos fuimos al carajo en el 2001) y eso dejó una huella en la escritura, cosa que tenía que pasar, pero justamente, si sucedió que entramos en la noche más oscura de nuestra historia, cómo no se pudo hacer con eso la poesía con la connotación política y revolucionaria que alguna vez sostuvieron poetas de la puta madre?
y por favor, no hablo de panfletos hablo de subvertir, de subversión, algo difícil de encontrar (aunque hay, hay) en versos sobre la Barbie por ejemplo.

es que estamos muy cool y nos falta, nos falta para lograr ese verso, pero miro, miro a mi alrededor, encuentro pequeños "gérmenes", dispuestos a contaminarlo todo para pararse en otro lugar.

Abrazo
Lilián

August 13, 2008 12:08 PM

Cassandra Cross said...
Las palabras vertidas en discusiones siempre (SIEMPRE) deberían conducir a algo: una reflexión, un crecimiento, un hecho fundamental, una inspiración para alguno (uno, aunque más no fuera) de los espectadores involucrados. Si así no fuere, las palabras que se derrochan en una discusión son palabras pervertidas, perdidas, desperdiciadas.

Siempre haciéndome pensar, Sibila. Siempre haciendo que me cuestione cada palabra guardada, y cada escrita.

Saludos!

August 13, 2008 1:50 PM

1 comentario:

  1. Me parece muy interesante este pensamiento de Silvia.
    "La revolución de lo obvio"... me hizo acordar a un poema que escribí hace muchos años en el que decía: "me cansa La Obviedad del Mundo".
    Por estos días me persigue la sensación de vivir en una sociedad sin imaginación ni creatividad.
    ¿Tal vez, hay muchos estímulos que terminan obturando el mundo interior?
    Y creo que los poetas frente a esa realidad lo único que podemos hacer es leer mucho e intentar que el acto de escribir sea, cada vez, profundo e intenso.
    Y no es sólo un problema intelectual, el que plantea Silvia, sino vivencial: hay que aprender a leer y a vivir. La propuesta "del mundo de hoy" es vivir en la superficie... y la superficie es tan compleja, alienante, que, tal vez, para los poetas esté todo muy a mano... algo como: "eso que se ve ahí, lo digo y ya está". No hay lugar ni tiempo para procesar "eso". Y entonces, se evita ir adentro de uno, de mirar cómo repercute verdaderamente la realidad en uno, incluso de andar más despacio y de soportar los silencios. Y a eso se suma que este mundo es injusto y violento, avasallante y tenemos que soportarlo (o pelearlo) para seguir adelante con lo que sea... estamos obligados a no tener tiempo... se requiere de mucha voluntad para sostener cualquier proyecto.
    Nunca fue un trabajo fácil mirar para adentro. Y no parece haber hoy muchos lectores dispuestos a bancarse la angustia que produce leer poesía (y no sólo poesía). Y, quizas, no todos los poetas tengan ganas de bancarse esa angustia de escribir metiéndose de lleno con el adentro o el afuera. Por eso creo que la sensación al leer a algunos contemporáneos, más allá de los gustos personales, es la de sobrevuelo. Y no me excluyo de esto. Algunos de mis poemas o de mis borradores los juzgo bajo la misma lupa. ¿Hay un intento sincero de escribir, pero, a veces, sólo se logra sobrevolar? ¿Vale el sobrevuelo, igualmente, como registro de lo que se quiere decir?
    No sé, de todos modos, sigo encontrando muy buenos poetas y poemas argentinos contemporáneos que logran conmoverme. Sigo creyendo en el poder de la poesía, que hoy tiene que remar contra o en una realidad desafiante. Y ese viaje, en el mismo sentido que plantea Silvia, requiere de pasión.

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