jueves, agosto 14, 2008

Donde "el pueblo alivia su tristeza eterna"



El temulento

¡Ya van tres noches de festín!, en ellas,
ávido el corazón de algo inmenso,
toda una vida de placer condenso
¡y aún tengo hambre de placer y amor!
¡Quiero beber mi juventud de un sorbo
del goce en la frenética locura,
como en el ansia de la sed se apura
una copita repleta de licor!

Afluye a mi cerebro en onda cálida
la sangre, haciendo estremecer el pulso;
y vacilante, trémulo, convulso,
con nerviosa inquietud,
siento que el aire a mis pulmones falta;
mi pecho en sorda agitación palpita,
¡y el golpe seco al retumbar imita
del martillo clavando el ataúd!

¡Corra el deleite para mí a raudales;
más que la tempestad, temo la calma;
tormentas de placer sacudan mi alma
que harto conoce ya las de pesares!
¡Dadme el ardor de las pasiones locas,
dadme un edén de tropicales flores;
quiero aturdirme en frenesí de amores
y en un salvaje vértigo gozar !

Hoy busco las ciudades; hoy prefiero
la sucia fonda que con luz mezquina
amarillenta lámpara ilumina
a un paisaje bellísimo con sol;
la taberna es mi hogar; en este sitio
donde se goza, porque en él se olvida ,
¡vengo a tomar venganza de la vida
usando como arma el alcohol!

Aquí llegan los náufragos del mundo;
aquí en la pobre y mísera taberna
el pueblo alivia su tristeza eterna
de un dolor cuyo fondo nadie ve,
este es el sitio, la fatal guarida
en donde a unos la miseria lanza
a otros un amor sin esperanzas
y a muchos como a mí ...yo no se qué.

¡Irresistible vértigo...! Conozco
un hombre de alto ingenio, allí perdido;
ebrios los padres de su padre han sido,
su padre y sus hermanos ebrios son;
los tristes frutos de su amor, los rasgos
de esa fatal herencia llevan fijos
y ebrios serán los hijos de sus hijos,
¡ay! ¡hasta la postrer generación!

Yo he visto en frente a la taberna el cuerpo
de un joven bello de gallardo talle
que un día sobre el cieno de la calle,
entre un charco de sangre amaneció;
nadie sabe su historia ni su nombre,
no tuvo quien lo asista, moribundo;
su último y doloroso ¡adiós! al mundo
¡nadie lo oyó!

Eso me espera a mí ...pero bebamos.
Adentro mis gozosos camaradas,
bailando con mujeres alquiladas,
se agitan al compás de un acordeón.
Allí en un charco de licor, un ebrio
resbala y cae ...; palmotea y mofa ...
tumbado en tierra impreca y filosofa;
¡he ahí al hombre, al rey de la creación!

Joaquín Castellanos (Salta, 1861-1932)

Noticia: Castellanos es un autor casi secreto del modernismo americano. Participó en Buenos Aires de la insurrección Radical de 1893 contra el gobierno conservador que sofocaba las aspiraciones de poder del nuevo partido, mediante el control del voto cantado. Las milicias radicales llegaron a dominar las ciudades de Santa Fe y Rosario, San Luis y Corrientes y gran parte de Buenos Aires *. Castellanos fue legislador y ministro de gobierno en Buenos Aires y gobernador de Salta. Publicó poemas, textos políticos, su labor parlamentaria y un ensayo sobre el caudillo guerrillero de la independencia argentina Martín de Güemes. Integró la Academia Argentina de Letras. El poema "El temulento" fue publicado en 1887 ** con el título de "El borracho"; se reedita, con el título cambiado por el autor, en 1923. (Más información en El Portal de Salta ).
* Terminada la insurrección, el caudillo radical Leandro Alem escribió: "Los radicales conservadores se irán con Don Bernardo de Irigoyen; otros radicales se harán socialistas o anarquistas; la canalla de Buenos Aires, dirigida por el pérfido traidor de mi sobrino Hipólito Yrigoyen, se irá con Roque Sáenz Peña y los radicales intransigentes nos iremos a la mismísima mierda." Se suicidó en 1896.
** En 1888 Rubén Darío publica Azul, considerado la partida de nacimiento del modernismo hispanoamericano.

Nota del editor: Este poema se publica en este blog por su valor literario e histórico y en memoria de Rafael Aulicino, que solía recitar sus primeros versos con una mezcla de parodia y emoción verdadera.

1 comentario:

  1. Gracias, Jorge. Admiro mucho tu persistencia y tu amorosa dedicación para buscar y postear cosas seleccionadas con juicio libre.

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