viernes, noviembre 03, 2017

Ai / Dos hermanos

















Una Ficción

1
La noche cierra su soga.
Nadás hacia mí, salís del sueño
como una anguila
cuando pongo el frasco
a tu lado en la cama.
La muerte me pegó
como la palma de una mano, Bobby.
Imaginate que estás hecho de cristal
y alguien te punza como al hielo
y te rompés,
todas tus células
se desesperan, casi;
es tan bueno. Dallas. Dallas.
Giro hacia la ventana,
luego hacia vos.
¿Te acordás de ese dibujo de colores
de John-John
el humo negro saliendo por el techo
de la Casa Blanca
como rulos de pelo negro?
¿De cómo Jackie le pegó en la mano
y le dibujó otro
con ángeles elevándose?
¿Nuestra propia infancia?
Días tranquilos y elegantes.
La buena vida nos chupaba
más y más adentro
hacia su centro líquido y caliente,
donde, sazonados con la dicción correcta,
colegios y política
íbamos a freirnos crocantes y libres de grasa.
Rey por un día,
eso era.
Yo manejaba el poder,
el Cadillac de oro macizo.
Sí, dale. Fruncí el ceño.
Hablame del pecado del orgullo
y yo te voy a hablar
de la mentira del perdón.
No me mató Oswald,
fue la envidia.

2
“Tengo un sueño, Jack“, decís.
“Estoy en Arlington. Es el atardecer.
Miles de placas funerarias
salen de la tierra
como brazos de alabastro sucio.
Es acá, peregrino,
parecen decir.
Y de pronto estoy en una habitación.
Un hombre cuenta billetes verdes
tienen filo pueden cortar,
husmeo la tapa de un barril
espío
como si adentro hubiera pickles verde oscuro
o peces azul acero,
como si fuera un chico
en una calle llena de gente en Rusia
con una moneda en la mano
y en la otra, la mano de mi hermano.
Y mientras arrastro el pie
e intento decidir,
de lejos me llegan clarines, ruidos de pezuñas
veo la cabeza de mi hermano
salir de pronto de su cuerpo
como una pelotita color rosa
en un chorro de agua, rojo oscuro,
más allá de los techos
hacia el cielo sereno de la noche.
Yo soy ese chico, Jack,
que moja las manos
en el único barril en pie,
en el agua caliente como sangre,
con nada que decir a nadie,
salvo “Mi hermano es la luna“.

3
Adivinanzas, digo,
y levanto la tapa del frasco.
Saco una masa gris, húmeda,
la miro y la vuelvo a poner.
Algunas tribus de Africa
se comen los sesos de sus muertos.
Eso los une;
también los mata.
Bueno Bobby, lo que sea necesario, ¿no?
Miro por la ventana
las vetas rosa profundo del amanecer
rayan la espalda enorme del cielo
luego te alcanzan la cantimplora.
Levantás mi cerebro.
Después mordés, me incendio.
El aire huele a creosota
y me paro frente a vos,
la piel floja y rosa
mis heridas curadas.
Te abrazo
y entrás en mí, desaparecés…
Me miro en el espejo:
Jack Kennedy,
ahora más flaco, casi ascético,
uso el humo de los caños de escape de L.A.
como un traje de piel de tiburón,
mientras el cuarto de la luna
cuelga del cielo,
un péndulo en una cadena de oro. Mi trono.
Me alejo un poco y me hago la corbata.
Bobby, sólo se trata de un show.
Hay que saber entretener,
pararse como P. T. Barnum
en el centro mágico del ojo público,
bajarte los pantalones de vez en cuando
y que la gente pida más,
dárselo
aceptar los bises
hasta que, como el payaso de la canción de Piaf,
el show es todo lo que hay,
y los bravos, los bravos.
Les das lo que quieren, Bobby,
alguien a quien no pueden dejar de querer
como a un padre o a un tío,
alguien que con su mágica caída
los alce del barro
de todos los días de sus vidas.
Dios no hizo al hombre,
el hombre hizo a Dios.
Me aparto del espejo.
Mucha mierda, pibe, me digo.
Dales un milagro.
Dales Hollywood.
Dales Saint Jack.

Florence Anthony, Ai, (Albany, Estados Unidos, 1947-Stillwater, Estados Unidos, 2010), Vice: New & Selected Poems, Norton, New York, 1999
Traducción de Roberto Guareschi

Ref.:
Academy of Americans Poets
Standards
Poetry Foundation

jueves, noviembre 02, 2017

Gabriel Pantoja / De "Géminis"















5

Con el minuto 33 vino
el estante alto de la caja caída.
Y vino el barrio. Y las cuadras del barrio.
Y la casa de los eucaliptos en los márgenes del barrio.
Y las cuadras y los árboles porque los cortes del círculo.
Porque los cortes del pensamiento. Pero el pensamiento
porque el ruido de la caja caída por el estante flojo,
pero flojo no por el tiempo sino por la sumatoria
de atenciones (durísimas) sobre un mismo tema
semejante al tiempo: una caja. La caja caída que realiza
el ruido y se asemeja a un golpe en la conciencia
de quien arma semejanzas (es decir: conciencias).
Pero el corte. El corte al primer golpe sobre el cual
fundara no el pensamiento (su identidad: la sumatoria
secuencial de conciencia), sino la idea de que hubiera
pensado una cosa y de que quien la hubiera pensado
todavía, fuera yo. Pero la luz. El corte de luz,  que aflojó
las tranquilas (periféricas digo) simetrías.

Gabriel Pantoja (Ciudad de Córdoba, Argentina, 1978)

Foto: Gabriel Pantoja FB


Géminis,
Ediciones del Dock,
Buenos Aires, 2017

Nota del Administrador: Este libro recibió en 2016 el Premio de Poesía Javier Adúriz, otorgado por Ediciones del Dock

miércoles, noviembre 01, 2017

Noelia Torres / John Ashbery, 3 de septiembre de 2017















Pienso que quiero vivir para siempre
respirar para siempre
hoy falleció uno de mis poetas
favoritos
uno de esos señores hombres blancos
occidentales que doblaron
amaron a la poesía con sus imágenes
de rutina y calambres
quiero escribir un poema
sobre la chica de la perla de Vermeer
como hizo él con el cuadro del espejo convexo
quiero hacer un juramento con el tenis
quiero conjugar el agua, espiarla
y ser como un vidrio converso
había algo de tristeza siempre
en sus poemas
porque su hermano se murió a los 9 años
yo hace cinco que no veo al mio
nunca pienso en él
me gustaría vivir hasta los 90 años
y escribir sobre cosas comunes:
dormir sobre sábanas limpias, soñar, mis medias, tus mensajes,
la leche en el fuego, los pochoclos crocantes de ayer,  las baladas impuras
que no le importan a nadie pero
todo es mejor
cuando sabemos que estamos vivos.

[inédito]

Noelia Torres (Buenos Aires, 1983)

Foto: FB

martes, octubre 31, 2017

Baldomero Fernández Moreno / Dos poemas

Paisaje

Ocre y abierto en huellas, el camino
separa opacamente los sembrados...
Lejos, la margarita de un molino.

Tren

Desde la ventanilla que zumba como un ala,
a derecha y a izquierda la mirada se pierde
sobre un monte retuerto de caldén y de tala.
Una mancha de arena, otra mancha de verde,

y cada tantas leguas, el monótono andén
de una estación igual que la estación pasada.
Un nombre primitivo suena bastante bien:
Hucal, Guatraché, Realicó, Quetrequén...
Y un enorme gendarme con la cara tostada.

Baldomero Fernández Moreno (Buenos Aires, 1886-1950), Antología 1915-1950, 6ª edición, Espasa-Calpe, Buenos Aires, 1954
Envío de Jonio González
---
Ilustración: Baldomero Fernández Moreno © Hermenegildo Sábat

lunes, octubre 30, 2017

Arthur Rimbaud / De "Fiestas de la paciencia"

















II. Canción de la Torre más alta

Ociosa juventud
Esclavizada a todo,
Por delicadeza
Me perdí la vida.
¡Ah! Que venga el tiempo
En que los corazones se enamoren.

Me dije a mí mismo: deja,
Y que nadie te vea:
Y sin la promesa
De los goces más altos.
Que nada detenga
El augusto retiro.

Tuve tanta paciencia
Que sólo queda el olvido.
Temores y dolores
Partieron al cielo.
Y la sed maldita
Oscurece mis venas.

Así la Pradera
Liberada al olvido,
Más alta, florecida
De incienso y cizañas
Al zumbido feroz
De cien moscas sucias.

¡Ah! ¡Mil viudas
De un alma tan pobre
Que sólo tiene la imagen
De Nuestra Señora!
¿Acaso hay que rezarle
A la Virgen María?

Ociosa juventud
Esclavizada a todo,
Por delicadeza
Me perdí la vida.
¡Ah, que venga el tiempo
En que los corazones se enamoren!
                                                               Mayo de 1872

Arthur Rimbaud (Charleville, Francia, 1854-Marsella, Francia, 1891), "París, Mayo-junio / 1872", Nuevos versos y canciones, Descontexto, Santiago de Chile, 2017
Traducción de Juan Arabia

Buenos Aires Poetry - Poetas del Fin del Mundo - Arthur Rimbaud, le Poète

Imagen: Arthur Rimbaud, Un coin de table, óleo sobre tela, (detalle), Henri Fantin-Latour, 1872


II. Chanson de la plus haute Tour

Oisive jeunesse
A tout asservie,
Par délicatesse
J'ai perdu ma vie.
Ah! Que le temps vienne
Où les coeurs s'éprennent.

Je me suis dit: laisse,
Et qu'on ne te voie:
Et sans la promesse
De plus hautes joies.
Que rien ne t'arrête
Auguste retraite.

J'ai tant fait patience
Qu'à jamais j'oublie;
Craintes et souffrances
Aux cieux sont parties.
Et la soif malsaine
Obscurcit mes veines.

Ainsi la Prairie
A l'oubli livrée,
Grandie, et fleurie
D'encens et d'ivraies
Au bourdon farouche
De cent sales mouches.

Ah! Mille veuvages
De la si pauvre âme
Qui n'a que l'image
De la Notre-Dame!
Est-ce que l'on prie
La Vierge Marie?

Oisive jeunesse
A tout asservie,
Par délicatesse
J'ai perdu ma vie.
Ah! Que le temps vienne
Où les coeurs s'éprennent!
                                                      Mai 1872

domingo, octubre 29, 2017

Andrea Zanzotto / De "Idioma"



                                                    












Horizontes

Cansado de no alinearme
en la horizontalidad -y con odio
a la inquietud de las colinas,
cansado incluso de haberlos insultado,
aceptando que devinieron fantasmas
o padres:
que más o menos desentonen, que estén libres
de toda contaminación o sospecha
o pirueta del tiempo,
fuera de los efectos especiales
y de los metabolismos erráticos
del Todo. No tienen necesidad
de mi apoyo, de mi
recuerdo.
No existe necesidad ni crítica de la necesidad.
Estamos -incluso yo en mis privaciones- hechos de horizonte,
no adaptados a este tipo de mundo.
Pero en principio convencidos
     (constituyendo quién sabe qué frase)
     de ser,
     de merecernos el ser, un buen ser,
     de tener en el puño, vaya a saber cómo,
     toda carencia y estrechez
     traicionera y terrorífica
                               del ser.

Andrea Zanzotto (Pieve di Soligo, Italia, 1921-Conegliano, Italia, 2011), Idioma, Arnoldo Mondadori, Milán, 1986
Versión de Jorge Aulicino

Foto: L'Osservatore


 Orizzonti

Stanco di non allinearmi
verso l'orizzontalità - e con odio
dell'irrequitezza dei colli,
stanco forse di avervi insultati
acettando che diveniste fantasmi,
o genitori:
che pressoché dissonate, che state fuori
da ogni contaminazione o sospetto
o lecca-lecca di tempo,
fuori dagli effetti speciali
e dai metabolismi erratici
del Tutto. Non avete bisogno
del mio sostegno, del mio
ricordo.
Non esiste bisogno né critica del bisogno.
Siamo, anche se io stento, fatti di orizzonte,
disadattati a questo tipo di mondo.
Ma in linea di massima convinti
    (costituendo chissà quale frase)
    di essere.
    di meritarci di essere, un bell'essere,
    di avere in pugno, chissà come, 
    ogni carenza e rastrematura
    infida e terrificante
                         dell'essere.

sábado, octubre 28, 2017

Mary Oliver / Gansos salvajes
















No tenés que ser bueno.
No tenés que caminar de rodillas
Miles de kilómetros por el desierto arrepintiéndote.
Solo tenés que dejar que el animal blando de tu cuerpo
ame lo que ama.
Contame de la desesperación, la tuya, y yo te voy a contar la mía.
Mientras tanto el mundo sigue.
Mientras tanto el sol y las piedritas claras de la lluvia
se mueven atravesando los paisajes,
sobre las praderas y los árboles oscuros,
las montañas y los ríos.
Mientras tanto los gansos salvajes, altos en el aire azul puro,
están volviendo de nuevo a casa.
Quien quiera que seas, no importa qué tan solo,
el mundo se ofrece a sí mismo a tu imaginación,
te llama como los gansos salvajes, áspero y excitante –
una y otra vez proclamando tu lugar
en la familia de las cosas.

[1986]

Mary Oliver (Maple Heights, Estados Unidos, 1935-Hobe Sound, Estados Unidos, 2019), Wild Geese. Selected Poems, Bloodaxe, Hexham UK,  2004
Versión de Noelia Torres


WILD GEESE

You do not have to be good.
You do not have to walk on your knees
For a hundred miles through the desert, repenting.
You only have to let the soft animal of your body
love what it loves.
Tell me about despair, yours, and I will tell you mine.
Meanwhile the world goes on.
Meanwhile the sun and the clear pebbles of the rain
are moving across the landscapes,
over the prairies and the deep trees,
the mountains and the rivers.
Meanwhile the wild geese, high in the clean blue air,
are heading home again.
Whoever you are, no matter how lonely,
the world offers itself to your imagination,
calls to you like the wild geese, harsh and exciting —
over and over announcing your place
in the family of things.

https://www.poemhunter.com/poem/wild-geese-by-mary-oliver/

---

 Actualización: enero 2019

viernes, octubre 27, 2017

Juan José Saer / Café y manzanas














La taza blanca, nítida, nos saluda,
corola, sobre la mesa, abierta en el
presente que, de nuevo, floreció. Y el gusto,
ácido, de la carne otoñal,
sin nosotros, mezclado al del café,
seguirá estando
prisionero en su forma:
vidas frágiles y solidarias. Minuto,
rico, cuyo vaivén
lleva y trae este mundo
en equilibrio sobre lo negro. Presente
rápido y sin fin que deposita,
en esta esquina del ser,
el ser entero hecho calor y delicia.

Juan José Saer (Serodino, Argentina, 1937-París, 2005), El arte de narrar, Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, Argentina, 1988
---
Foto s/d

jueves, octubre 26, 2017

Sor Juana Inés de la Cruz / Al que ingrato me deja...
















Al que ingrato me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata,
maltrato a quien mi amor busca constante.

Al que trato de amar hallo diamante,
y soy diamante al que de amor me trata,
triunfante quiero ver al que me mata
y mato al que me quiere ver triunfante.

Si a éste pago, padece mi deseo;
si ruego a aquél, mi pundonor enojo,
de entrambos modos infeliz me veo.

Pero yo por mejor partido escojo,
de quien no quiero, ser violento empleo,
que de quien no me quiere, vil despojo.

Sor Juana Inés de la Cruz (Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, San Miguel Nepantla, México, 1651-Ciudad de México, 1695), Obras completas, Porrúa, México, 2004
Envío de Jonio González

Imagen: Tela de Miguel de Cabrera, c. 1749, detalle

miércoles, octubre 25, 2017

Anne Carson / De "Red Doc>"
















[Fragmentos]

CON UN LAPIZ ROJO G
había subrayado la oración en
donde Proust observa la superficie
momentáneamente debilitada del ojo
de una persona que acaba de tener
un pensamiento que no te contará.
Eso dibuja una fisura en la pupila y
desaparece por atrás hundida en sus
propias profundidades involuntarias.
Vigila al despertar.

(...)

ORGANICEN DICE ÉL
mientras parte contoneándose por el
pasillo. Organicen mi vida. G hunde
su cabeza entre las rodillas. Ida estudia
el pasillo. Materia oscura piensa ella.
Los telescopios no logran enfocar eso
los científicos no pueden decir lo que
es pero tiene más peso que todo lo
demás puesto junto. Ella escuchó un
día a un experto en materia oscura por
la radio ahora tiene sentido. El
pasillo está lleno de eso. Toma asiento
al lado de G.


UN SALMON RESPONDE
Ida cuando G pregunta. Algunas
conversaciones no son sobre lo que
parecen. La palabra conversación
quiere decir "reunirse a dar vueltas".
vuélvete un salmón vuelve a casa
vuelve a Prometeo en un dios
esperanzador. ¡Vuelve organiza su
vida! No te vuelvas traición no beso.
Huesos de la noche. Durmiente
diurna. Niña. No en pelotas no
descarnadamente sí misma. Qué
deseas ser en tu próxima vida. Un
salmón. Por qué. Un rescate. Cómo.
Una obra de teatro. De quién. Una
lectura. Cuándo. Un viernes. No.
Acaso es por eso que la llaman sala
de juegos.

[2013]

Anne Carson (Toronto, Canadá, 1950), Red Doc>, traducción de Verónica Zondek, Trilce, Ciudad de México, 2017

martes, octubre 24, 2017

Keith Waldrop / Poeta















El viento muere, encuentro una ciudad desierta, a
excepción de muchedumbres en movimiento y de pie.

Los que están de pie recuerdan historias, como
piedras, carbón de las plantas muertas, ladrillos con forma de diente.

Empiezo a anotar ahora todos los lugares a los que no
he ido, comenzando por los más lejanos.

Construyo casas que no habitaré.

Keith Waldrop (Emporia, Estados Unidos, 1932), Analogies of Escape, Burning Deck, Providence, 1997
Traducción de Jonio González.

Ref.: Electronic Poetry Center


POET

The wind dying, I find a city deserted, except for crowds of
people moving and standing.

Those standing resemble stories, like stones, coal from the
death of plants, bricks in the shape of teeth.

I begin now to write down all the places I have not been—
starting with the most distant.

I build houses that I will not inhabit


lunes, octubre 23, 2017

Gregory Corso / Escritos de madrugada
















1

El gallo al amanecer
La gallina dormida:
friendo huevos en un gallinero

4

Con el martillo
A golpes:
el clavo encuentra su camino

5

El taxi se detiene ante la biblioteca de la calle Cuarenta y dos:
no lo entiendo

6

Dos hombres se miran a los ojos:
ha desaparecido un zapato

8

La conversación de la madre
El oído del niño:
los planes de un reino arden

10

Sobrinita mía perdóname
Con este maldito viento del mediodía
no puedo ser un tío

Gregory Nunzio Corso (Nueva York, Estados Unidos, 1930- Robbinsdale, Estados Unidos, 2001), The Happy Birthday of Death, New Directions, Nueva York, 1960
Versión de Jonio González


EARLY MORNING WRITINGS

1

The rooster at dawn
The hen asleep
- Frying eggs in a chicken coop

4

By the hammer
By the blow
-the nail finds its way


5

The taxi stops at the 42nd Street library
-I don't understand

6

Two men look into each others eyes
-one shoe is missing

8

The mother's talk
The child's ear
-the plans of a kingdom burn

10

My little niece forgive me
In the noon cursed wind
I can't be an uncle

domingo, octubre 22, 2017

Juan Desiderio / De "El Templo"















Un Camposanto es muy parecido a una Biblioteca. Sus nichos son como estantes. Cada persona se corresponde con un libro. Las personas tienen una historia, un cuerpo sin volumen; tienen huesos y músculos, que vendrían a ser hojas y la encuadernación. Los capítulos son órganos, las palabras son células y las letras son genes.
Así, cada humano tiene un cuerpo y una personalidad. Todo lo que vivimos es lo que somos, y lo que vendrá será lo que nos falta. En un Camposanto hay colecciones de huesos, cenizas, cabellos, uñas y dientes. También hay biografías en forma de espectro y una enciclopedia inmensa que contiene los últimos pensamientos; los aferrados. Los que tardan en salir del hueso.
Imágenes no hay; son parte del aire y las va llevando el viento de lugar en lugar.


El amigo Glik vive una extraña doble vida: la de ser mitad fantasma y mitad hombre. Esto se nota con su presencia, que puede ser inmediata y sorpresiva.
Amigo Glik es el más antiguo de los parroquianos del Templo. Sabe de un par de muertos y algunos desmayos en su vida.
Su excesiva dulzura, afectada por una psiquis desorientada lo mantiene en la lentitud.
Amigo Glik construye desde su mediana edad, instrumentos electrónicos. Es un preciso conocedor de los primitivos ordenadores con sus respectivos lenguajes.

[inédito]

Juan Desiderio (Buenos Aires, 1962), El Templo, Op. Cit. Oct. 18, 2017
---
Foto: FB

La Primera Piedra - NoiseArt

sábado, octubre 21, 2017

Fabián Casas / Dos poemas


















Cruce

La barrera baja, el ruido que anuncia
la inminencia del tren. Los autos estacionados,
esperando, uno al lado del otro, uno detrás de otro,
familias, amigos, amantes, un caniche que asoma
por la ventanilla de atrás. Pero el tren
no es lo que promete. Sólo pasa
una oscura locomotora
manejada por El Gran Monstruo del Silencio.
Sólo él percibe que la máquina
acaba de separarse.

De lo que está seguro:

El paso del tiempo. Demasiados perros
ladrando en los poemas. Que los hijos
producen una alegría evangelista
antes del enfrascamiento. Que tenía su cabeza
perdida en las malas traducciones de Visor.
Está seguro. Que no hay que discutir delante de los niños.
Y que eso es casi imposible. Misión para budistas,
extraterrestres, alemanes, gente sofisticada
que suele ser  jurado en los festivales de cine.

[inéditos]

Fabián Casas (Buenos Aires, 1965) Op. Cit. Oct. 18, 2017

viernes, octubre 20, 2017

W. S. Merwin / Las alas del amanecer
















El resplandor aparece y nos muestra todo
revela los esplendores los llama a todos
pero muestra a cada uno de nosotros solo
y una sola vez y solo una para ver a
no para tocar o permanecer en nuestras sombras
lo que vemos es lo que nunca tocamos
que nosotros nos turnamos para darnos vuelta y ser alguien más
que vemos a aquel tiempo que se marcha intacto
mientras otras sombras se reúnen alrededor nuestro
las sombras del mundo se mezclan con las propias
las hemos olvidado pero ellas nos conocen
ellas nos recuerdan como siempre fuimos
ellas estaban en casa aquí antes de que viniera la primera
todo nos va a abandonar menos las sombras
pero las sombras cuentan toda la historia
al despuntar el día ellas abren sus alas largas

William Stanley Merwin (Nueva York, Estados Unidos, 1927-Haiku, Hawai, Estados Unidos, 2019), Garden Time, Copper Canyon Press,  Port Townsend, 2016
Versión de Noelia Torres

Foto: Susan Casey/OPRAH.COM

Ref.:
Poets.org
The Stranger
Copper Canyon Press

The Wings of Daylight

Brightness appears showing us everything
it reveals the splendors it calls everything
but shows it to each of us alone
and only once and only to look at
not to touch or hold in our shadows
what we see is never what we touch
what we take turns out to be something else
what we see that one time departs untouched
while other shadows gather around us
the world’s shadows mingle with our own
we had forgotten them but they know us
they remember us as we always were
they were at home here before the first came
everything will leave us except the shadows
but the shadows carry the whole story
at first daybreak they open their long wings


act. 2020

jueves, octubre 19, 2017

Adam Zagajewski / Referéndum














En Ucrania se celebró un referéndum
sobre la independencia.
Caía la niebla sobre París, los meteorólogos
predijeron un día fresco y nublado.
Sentía ira contra mí, contra mi
estrecha y atada vida.
El Sena se asfixiaba en el amarradero.
Las librerías mostraban
una nueva edición de Schopenhauer:
"Douleurs du monde".
Los parisinos vagaban por la ciudad
escondidos en cálidos abrigos loden.
La niebla entraba en la boca, en los pulmones,
como si el aire llorara
y explicara algo de sí mismo, del frío al amanecer,
de cuán larga es la noche
y de cómo las estrellas aparecen sin piedad.
Iba en autobús en dirección a la Bastilla,
destruida doscientos años atrás,
intentaba leer algunos poemas,
pero no entendía nada.
Lo que venga será invisible
y ligero.
Lo que existe, vacila entre la ironía
y el temor.
Lo que perdure será azul como el ojo
de una guillotina.

Adam Zagajewski (Lvov, actual Ucrania, 1945-Cracovia, Polonia, 2021), Tierra del fuego, Acantilado, Barcelona, 2004
Trad. de Xavier Farré
Envío de Jonio González
---
act.2021

miércoles, octubre 18, 2017

Denise Levertov / De "Misa para el día de Santo Tomás Apóstol"


(...)

Gloria

Alabada la nieve
que cae esta mañana.
Alabada la sombra que proyecta
sobre el techo de tejas la chimenea del vecino,
alabado también este día gris de Octubre
que debiera haber sido, según dicen, dorado.
Alabado sea el sol
invisible que brilla tras las nubes heladas
dándonos luz y dándonos la sombra
de la chimenea.
Alabado sea dios,
alabados los dioses, lo desconocido,
lo que nos imagina y detiene nuestra mano
nuestra mano asesina,
y aún nos da,
en la sombra de la muerte
la vida nuestra de todos los días
y el sueño, todavía, de la buena voluntad
y la paz en la tierra.
Alabado el fluir y los cambios, la noche
y el latido del día.

(...)

Sanctus

Tronos y principados –todos los dioses,
ángeles, semidioses, animales locuaces,
oráculos, tormentas de bendición e ira-

todo aquello que la Imaginación
ha escrito, concebido,
con esfuerzo, en trances epifánicos-

dando un nombre, una forma –para dar
a la Gran Soledad
un corazón, un sitio-

elevan su canción hacia el silencio
protector, pronunciando
con júbilo sus nombres,
el nombre múltiple del Otro,
ese Misterio conocido,
incognoscible:

sanctus, hosanna, sanctus.

[Mass for the Day of St. Thomas DidymusWilliam B. Ewert Publications, Concord, 1981]

Denise Levertov (Ilford, Reino Unido, 1923-Seattle, EE.UU., 1997), Misa para el día de Santo Tomás Apóstol, Web Hablar de Poesía
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg y Alejandro Crotto

De la introducción de Hablar de Poesía:
El lunes 3 de julio se celebra, en el santoral católico, el día de Santo Tomás Apóstol, el discípulo de Cristo que no creyó en la resurrección de Jesús hasta no tocar con sus propias manos las heridas en el cuerpo resucitado. En esta figura de fe algo vacilante se apoya la poeta Denise Levertov (1923-1997) para escribir uno de los poemas religiosos más extraordinarios del siglo xx: una misa en honor a este apóstol.

Nota del Administrador:
Las partes de la Misa para el Día de Santo Tomás Apóstol de Denise Levertov son: i Kyrie; ii gloria; iii Credo; iv Sanctus; v Benedictus; vi Agnus Dei
---
Foto: Denise Levertov, Seattle, Washington, 1994 Chris Felver/Getty Images

martes, octubre 17, 2017

Alejandro Crotto / De "Francisco"















[…EL SERMÓN DE LA HORMIGA…]

Amigos, Dios es raro.

Es tan grande que es mínimo.

Él se alegra en el vuelo de una libélula,
en los puntitos negros de los pétalos rojos,
en el quejido del pichón desplumado,
en la textura ciega de la larva en su boca.

Y va a los túneles temprano a despertar a las hormigas.

La llama a cada una por su nombre de hormiga.

Ellas salen entonces desde la tierra al alba,
a las gotas gigantes de rocío.

Y yo les aseguro
que ninguna catedral es más grande que esta hormiga.

Esta hormiga que ahora se acicala
en la palma desnuda de mi mano.

Porque las catedrales las construyen los hombres,
piedra a piedra;
pero a esta hormiga, Dios.

Ninguna catedral está más finamente trabajada:

Una estructura 
fiera
y delicada
entretejida
con carbón 
y azafrán;
la cabeza 
maciza
toda 
pulida
y cada
antena
es una 
oscura
manera
de captar,
de ir 
percibiendo
el mundo.
Abajo,
el ojo
un fijo
punto 
santo:
negrísima
milésima
de vida
concentrada.

Gota absoluta.

Toda 
su vida
está entregada.

Carga feliz 
su pasto 
como Cristo 
su cruz.


Alejandro Crotto (Buenos Aires, 1978)


Francisco. Un monólogo dramático,
Bajo la Luna,
Buenos Aires, 2017


lunes, octubre 16, 2017

Mario Montalbetti / éste es el verso...














éste es el verso en que la sangre se vuelve vino y el paraíso metrópolis

y la daga imaginaria se clava sobre pechos mojados
éste es el verso en el que entro al pueblo

y pregunto por ella y por un bar llamado el patio
todos volteamos hacia el mismo lugar todos cometimos el mismo error

caminé por estos versos para olvidar tormentos y sentí un alivio pasajero al ver
jacarandás en flor

pero luego todo volvió de golpe y no pude sino escupir sobre estas calles

en este verso llueve como lloverá en el último otoño
por fin el actor no es el héroe por fin no hay nada que entender

en dos días llegarán al sur privado de sur

los caballos ya se esconden en las acequias afiebrados
en este verso no se puede seguir

éste es el verso en el que no se puede seguir

Mario Montalbetti (Lima, 1953), "Fin desierto y otros poemas" (1995, 1997), Lejos de mí decirles. Poesía reunida, Colima-Aldvs, Ciudad de México, 2013

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Foto: Agenda CIX

domingo, octubre 15, 2017

Wallace Stevens / De "Un anochecer cualquiera en New Haven", 5


XXX

La última hoja que va a caer ha caído. Los petirrojos
Están là-bas, las ardillas en los huecos de los árboles *
Se acurrucan en el conocimiento de las ardillas.

El viento dispersó el silencio del verano.
Zumba más allá del horizonte o en la tierra: en el barro
De los estanques donde el cielo solía reflejarse.

La esterilidad que aparece es un dejar al desnudo.
No es parte de lo que está ausente, una pausa para adioses,
Un triste demorarse en pos de los recuerdos.

Es un aparecer y un surgir. Los pinos,
Que antes fueron abanicos y fragancias, emergen
Sólidamente fijados en ventosa lucha con las rocas.

El cristal del aire se vuelve un elemento;
Fue algo imaginado que fue barrido.
Una claridad ha vuelto. Se yergue restaurada.

No es una claridad vacía ni una visión sin fondo.
Es una visibilidad del pensamiento
En la que cientos de ojos, en una única mente, ven a la vez.

[The Auroras of Autumn, 1950]

Wallace Stevens (Reading, Estados Unidos, 1879 - Hartford, Estados Unidos, 1955), "Un anochecer cualquiera en New Haven", versión de Darío Rojo y Jorge Salvetti, Tupé N° 6, Buenos Aires, febrero de 2016

* là-bas, francés, por ahí (N. del A.)


XXX

The last leaf that is going to fall has fallen.
The robins are là-bas, the squirrels, in tree -- caves,
Huddle together in the knowledge of squirrels.

The wind has blown the silence of summer away.
It buzzes beyond the horizon or in the ground:
In mud under ponds, where the sky used to be reflected.

The barrenness that appears is an exposing.
It is not part of what is absent, a halt
For farewells, a sad hanging on for remembrances.

It is a coming on and a coming forth.
The pines that were fans and fragrances emerge,
Staked solidly in a gusty grappling with rocks.

The glass of the air becomes an element --
It was something imagined that has been washed away.
A clearness has returned. It stands restored.

It is not an empty clearness, a bottomless sight.
It is a visibility of thought,
In which hundreds of eyes, in one mind, see at once.

[Todo el texto en Bill Collins, English]
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Foto: Getty Images

sábado, octubre 14, 2017

Fabio Morábito / Antártida













QUIERO VIVIR un invierno
en la Antártida,
entre vientos huracanados
y sin ver la luz en tres meses.

Cuando despegue
el último avión hacia el norte,
nos quedaremos mirándonos los pocos
que se mirarán largamente.

Jugaremos ajedrez
oyendo a Mozart y a Sinatra,
enloqueciendo un poco
bajo los focos iguales,

y escucharemos Neblina morada
de Jimy Hendrix
como se escucha
una canción romántica.

Como los pingüinos
que forman contra el frío una rueda
compacta que apenas se mueve,
sellaremos los pernos para que no entre la nieve.

Al cantar tendremos cuidado
de no separar las estrofas
y escribiremos poemas en prosa
para no exponer demasiado los versos.             

Y cuando el sol se oculte,
odiaremos los ojos de buey
que la noche ha vuelto
inútiles, perversos.

Desearemos como nunca que un oso
asome su hocico
y recordaremos que no hay osos en la Antártida,
y nos preguntaremos a qué vinimos,

qué nos atrajo de la Antártida,
sin osos polares
y sin un océano
abajo del hielo.

Se hundirá cada uno
en su propia neblina morada,
sin terapias costosas,
con sólo haber venido.

Sólo el reloj nos dirá
a qué hora ir a dormir
e iremos como cuando de niños
nos mandaban temprano a la cama,

apagaban las luces
y nos dejaban ojiabiertos
en lo oscuro, en el castigo
de una noche antártica.

Soñaremos, juntando los Polos
en un paraje equis,
la llegada de los osos,
que no soportarán el frío del sur.

Soñaremos con osos que no soportan el frío
y a la postre se mueren,
que es el sueño más triste que se tiene
en estas latitudes.

[inédito]

Fabio Morábito (Alejandría, Egipto, 1955)

Otra Iglesia Es Imposible - Letras Libres - El País - Literal
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Foto: s/d