martes, julio 14, 2015

Santiago Sylvester / En este cuarto leo a Yeats

 








                                                 


                                                                        (lectura de Yeats)

En este cuarto leo a Yeats
y no pienso en Irlanda sino en este lugar donde estoy: los poemas
hablan para el lugar donde estoy
o no hablan en ninguna parte.

No sé por qué
llega hasta aquí una palabra que no está en el poema: hay
palabras que acompañan aunque no estén:
viven en estos alrededores
donde también estoy yo.

Sopla viento frío: en toda escritura
hay una post data, también en el poema de Yeats: ocultos
y elaborados lugares, no-lugares,
por donde se pasea nuestra suerte.
Una sentencia que nos condena o absuelve: sucede en un poema
y parece bastante.

Santiago Sylvester (Salta, Argentina, 1942), Los casos particulares, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2014

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lunes, julio 13, 2015

Niels Hav / Las mujeres de Copenhague











Me he vuelto a enamorar de cinco mujeres
distintas durante un viaje en el autobús de la ruta 40
de Njalsgade a Osterbro. ¿Cómo va uno a controlar
su vida en esas condiciones?
Una de ellas llevaba un abrigo de piel;
otra, botas rojas. Una leía el periodico; la otra, a Heidegger
y las calles estaban inundadas de lluvia.
En el bulevar Amager subió una princesa empapada,
eufórica y furiosa, y me cautivó totalmente.
Pero se bajó frente a la estación de policía
y su lugar lo tomaron dos reinas con pañoletas fulgurantes
que hablaban con voces estridentes en pakistaní
durante el trayecto al Hospital Municipal
mientras el autobús bullia de poesía.
Eran hermanas e igualmente bellas, por lo que les entregué
mi corazón a las dos y empecé a hacer planes de una nueva vida
en una aldea cerca de Rawalpindi, donde los niños crecen en medio del olor
a hibisco mientras sus madres cantan canciones desgarradoras cuando
la tarde cae sobre las llanuras pakistaníes.

¡Pero ellas no me vieron! Y la que llevaba el abrigo de piel lloraba
con disimulo, cubriéndose con el guante, cuando se bajó en Farimagsgade.
La que leía a Heidegger cerró el libro de súbito y me miró fijamente
con sonrisa burlona, como si acabase de vislumbrar a un Don Nadie
en su mismísima insignificancia. Así se me partió el corazón por quinta vez
cuando se levantó y se fue con las otras. ¡Qué brutal es la vida!
Seguí otras dos paradas antes de darme por vencido.
Siempre termina así: Uno, de pie en la acera, fumando un cigarrillo,
tenso y levemente desdichado.

Niels Hav (Lemvig, Dinamarca, 1949), en La Náusea
Traducido por Orlando Alomá
© Niels Hav

domingo, julio 12, 2015

Claudia Noguera Penso / Caracas mortal














A veces cuesta levantarse en esta ciudad. Salir por cualquier puerta o resquicio puede significar el camino a la muerte, bajo el brazo inclemente de la miseria o simplemente del aburrimiento.
Pero también la ciudad puede ser amable y tierna, porque sé, con certeza, que estarás allí, ese espacio que ocupas me devuelve la calma y me prepara el camino para otros días de ausencia.
Así es esta ciudad, vive su vida, tuerce voluntades, nos atornilla a su destino. La contemplo y me doy cuenta que no tengo adonde ir, Caracas nunca pierde, no deja de latir (aun cuando tenga el pecho abierto y se esté desangrando).
En ocasiones cuando te vas siento que caigo, pero la ciudad me recuerda que estamos hechos a su imagen y semejanza.

Claudia Noguera Penso (Caracas, 1963), Caracas mortal, Oscar Todtmann Editores. Caracas, 2015
Envío de Jacqueline Goldberg

sábado, julio 11, 2015

Tom Pow / Afeitada española













Cuando la luz mengua, llevo la afeitadora afuera
para recortarme la barba de las vacaciones. Las canas
se apilan sobre los pastos grises; los pequeños filos
chillan como insectos mientras mis manos ciegas repasan

la barba incipiente. Ahí es cuando aparece mi esposa
y ve de inmediato algo más que podemos compartir.
Se convierte en mi propio espejo, mientras se olvida
de todo, salvo del trabajo que tiene por delante. Ruge un auto

entre los viñedos; ladra un perro. Las hojas
se agitan en la casi brisa, mientras me inclino
hacia adelante como un viejo que se rinde.
Había barba detrás de su amoratado maxilar

que mi padre siempre se olvidada. Sus últimos besos
la exponían cuando, confiando en la respuesta de ella,
bajaba el rostro en dirección a mi madre. Su máscara
se cierne brevemente en el cálido aire de la noche.

Entre mi cara y ella, el suave aliento de mi esposa
recorre la ciega trayectoria del amor.

Tom Pow (Edimburgo, 1950), Sparks!,* Mariscat, Edimburgo, 2005
Traducción de Jorge Fondebrider

Nota del Adminstrador: Sparks! es un libro escrito entre Diana Hendry y Tom Pow, basado en "problemas poéticos" que los autores se plantearon en el transcurso de dos años.


SPANISH SHAVING

As light dims, I take my shaver outside
to trim my holiday beard. The grey drifts
down to tinder-dry grasses; the small blades
chirr like insects as my blind hand sifts

through the stubble. That’s when my wife appears
and sees at once something else we can share.
She becomes my own mirror, as she blanks
out all but the job at hand. A car roars

through the vineyards; a dog barks. The leaves
rattle in the almost breeze, while I lean
forward like an old man in surrender.
There was stubble behind his blue jaw-line

my father always missed. His late kisses
exposed it when, trusting in her answer,
he tipped his face towards my mother. His mask
briefly hovers in the warm evening air.

Between my face and it, my wife’s sweet breath
travels the blind trajectory of love.
---
Foto: Tom Pow en Ricardo Blanco's Blog

viernes, julio 10, 2015

Pablo Seguí / Anotación













La flor desilusión,
el roce y la mañana presentidos,
las evocaciones al borde de una mirada;
el abeto topo,
el confirmar que una lata muerde,
la suave lepra del ocaso;
o los mugidos de una vaca loca
que orilla la etiqueta;
o el ascensor que duda,
que nos lleva a pensar en una muerte idiota;
y el recelo de los labios que hemos disecado
y que nos miran desde la vitrina de oro
de todos los pasados sin presente;
matices de un cuadro en ciernes,
esbozados apenas,
el de una constatación como la que reconoce
el tam-tam monótono de una casetera.

17/6/1996

Pablo Seguí (Córdoba, Argentina, 1973), en La carpeta gris

Foto: Pablo Seguí en FB

jueves, julio 09, 2015

Pere Quart / Noé



Noé mira, temeroso, por el ojo de buey.
El aguacero no amaina.
Ya se anega el pico más alto de la montaña.
No se ve ni una brizna de verde,
ni un palmo de tierra.

Señor, ¿por qué no detienes este chaparrón?
Mengua el grano y el forraje
y las bestias se consumen en la oscuridad;
todas -te lo apuesto-
deben de pensar lo mismo:
¡Y mientras tanto a los peces les da igual!
Yo tampoco me explico el privilegio.

Ya no damos abasto tapando goteras:
y en dos lugares de la bodega
la madera me ha traicionado: rezuma
a pesar de la brea

¡Hace treinta días que llueve demasiado!

Noé buscaba el cielo por la escotilla
y veía la espesa cortina de la lluvia.

La familia, lo sabes bien, no se hace cargo.
Los hijos me plantan cara, rabiosos,
las nueras cuchichean y no obedecen,
los niños, sin sol, languidecen.
Y la mujer, ¡uy la mujer!
me aniquila, de pensamiento, con la mirada.

Tanta humedad no me hace bien:
patitieso por el reuma,
¿qué valgo, Señor?
y, además, el tiempo pesa un montón:
¡ya tengo seiscientos años bien cumplidos!

Basta de chapotear, Yahvé, ¡reflexiona!
Que el casco, de pacotilla,
poco marinero, salió de un astillero
¡penoso, a fe mía!
y las cuadernas chirrían, se desajustan.

¡No sigas metiéndome mar adentro, cierra
los surtidores de la justicia
y enciende el sol de la misericordia!
¡Ya va siendo hora de tender la ropa!

Es cierto que eres Tú quien hace y deshace las cosas;
y por amor a ti soportaré lo que haga falta.
Sólo quería decirte
-y sé por qué te lo digo-
que éste no es país para tanta lluvia,
y el lodo no arregla nada:
cría mosquitos y provoca fiebres.
Habrá que rehacer los cultivos y bregar.
Somos cuatro gatos mal avenidos
y estoy viendo una montaña...

Vino entonces una paloma toda blanca,
pero sucia de excrementos,
y se posó en el hombro derecho
del viejo señor almirante,
el cual, en la palma de la mano,
le ofreció cuatro arvejas al manso pájaro.
En aquellos tiempos nadie se extrañaba
de nada.
Véase la Biblia.

Pere Quart  (Joan Oliver) (Sabadell, Cataluña, 1899-Barcelona, 1986), Terra de naufragis, Proa, Barcelona, 1983
Versión de Jonio González

Foto: Catalâ al Catâ

NOÈ

Noè mira, poruc, per l´ull de bou.
L´aiguat no amaina.
Ja es nega el pic més alt de la muntanya.
No es veu ni un bri de verd,
ni un pam de terra.

Senyor, per què no atures aquest xàfec?
Minva el gra i el farratge
i les bèsties es migren a les fosques;
totes -te´n faig aposta-
deuen pensar el mateix:
I mentrestant els peixos se les campen!
Jo tampoc no m´explico el privilegi.

Ja no donem abast tapant goteres;
i en dos indrets de la bodega
la fusta m´ha traït: traspua
a despit del betum.

Fa trenta dies que plou massa!

Noè cercava el cel per la lluerna
i veia la cortina espessa de la pluja.


La família, ho saps prou, no se´n fa càrrec.
Els fills em planten cara, rabiosos,
les nores xafardegen i no sirguen,
els infants, sense sol, s´emmusteeixen.

I la dona, ui la dona!,
em fon, de pensament, amb la mirada.

Tanta humitat no em prova:
garratibat de reuma,
què valc, Senyor?
I, a més, el temps pesa qui-sap-lo:
ja en tinc sis-cents de repicats!


Prou mullader, Jahvè, repensa´t!
Que el bastiment, de nyigui-nyogui,
poc mariner, sortí d´una drassana
galdosa, a fe!
i el costellam grinyola, es desajusta.

No m´ennaveguis més, estronca
les deus de la justícia
i engega el sol de la misericòrdia!
Ja fóra hora d´estendre la bugada!

Ben cert que ets Tu qui fa i desfà les coses;
i per amor de tu suportaré el que calgui.
Només volia dir-te
-i sé per què t´ho dic-
que aquest país no és per a tanta pluja,
i el llot no adoba res:
cria mosquits i lleva febres.
Caldrà refer els conreus i escarrassar-se.
Som quatre gats malavinguts
i m´estic veient una muntanya...

Vingué aleshores un tudó tot blanc,
però ensutzat de colomassa,
i s´aturà a l´espatlla dreta
del vell senyor almirall,
el qual, amb la mà plana,
oferí quatre veces a l´ocell amansit.
En aquell temps ningú no s´estranyava
de res.
Vegeu la Bíblia.

miércoles, julio 08, 2015

Ignacio Fernández de Palleja / El trazado de la carretera













El trazado de la carretera
no obedeció los mandatos de la cúpula de humo.

Los ingenieros caminaron
largos días con sus noches
siguiendo al guía nativo
quien, sin más brújula que un palo,
se movía migratorio sin hablar una palabra
de la lengua de los números y la tele.
Caminaron bajo golpes de sol y de noche,
exhaustos tras el anciano incansable
que sonreía como si se burlara
de su debilidad,
dando pasos líquidos sobre la tierra seca
mientras los hombres enrojecidos
se arrastraban sudorosos.
Le puso fuerza a sus pasos
la vista del mar de repente
y el viejo seguía constante en sus pisadas.
En la playa gritaban que por fin
habían tensado la línea
de la ciudad a la orilla distante.
Olvidaron por unos momentos
al guía que los llevaba
y, cuando quisieron ver,
estaba diciendo algo en su lengua pedregosa
y se iba esfumando.

En un punto muy distante,
un grupo en torno a un fogón
recibía con manjares al hombre que había llevado
a los ingenieros ciegos bien lejos del camino
de su pueblo.

Ignacio Fernández de Palleja (Maldonado, Uruguay, 1978), Poemas desde un peugeot rojo y una carretera quieta, Civiles Iletrados, Maldonado, 2011. En Malverso, 2014

martes, julio 07, 2015

José Antonio Parra / Fragmentos naranja













Este tiempo –quizá no tiempo– precisa que ella se asuma en modalidades de entrega súbita, que olvide sus afanes imposibles, sus lagunas negadas y regrese al punto donde dejamos cristales flotando contra lo que todo lo envuelve. Y rompo el tiempo, lo fracturo y me reflexiono, te hablo y me encuentro con la singularidad tú; una enunciación que desconocemos de dónde proviene o a dónde se dirige, enunciación pura, mensaje en vaivén que también se refleja en el espejo de su interlocutor, ese tú al que apelamos cuando nos hacemos más fragmento, más trozo de realidad, más inquietud tras las paredes. Y esas luces naranja-saturado de una noche de los setenta.

José Antonio Parra (Caracas, 1969), Fragmentos naranja, Oscar Todtmann Editores, Caracas, 2015
Envío de Jacqueline Goldberg

lunes, julio 06, 2015

Alceo de Mitilene / Destella la enorme mansión...














Destella la enorme mansión con el bronce;
Y está todo el techo muy bien adornado
Con refulgentes cascos, y de ellos
Cuelgan los albos penachos de crines
De caballo, que engalanan el arnés
de un guerrero. De ganchos que ocultan
que están enganchadas las grebas brillantes
de bronce, defensa del más duro dardo,
los coseletes de lino reluciente
y cóncavos escudos cubren el suelo.
Junto a ellos están las espadas de Cálcide,
Y muchos cintos y casacas de guerra.
Ya no es posible olvidarnos de esto,
Una vez que a la acción nos hemos lanzado.

Alceo de Mitilene (Mitilene, Grecia, c.630 a.C. - c.580 a.C.), Líricos griegos arcaicos, Sirmio, Barcelona, 1991
Traducción de Juan Ferraté
Envío de Jonio González

Ilustración: Alceo de Mitilene en un vaso ateniense c.480 a.C. (detalle). Munich Antikensammlungen

domingo, julio 05, 2015

Xi Chuan / Atravesando la antigua ciudad mercantil...










Atravesando la antigua ciudad mercantil de Hongjiang, Xiangxi, julio de 2010 

La vieja, abandonada,
llegó a los 94 y sigue ahí, blanca y nítida, observando a los extraños
que entran y salen de las casas oscuras, casi no habla.

El hombre de mediana edad, abandonado,
se disfraza de pequeño funcionario Qing, actúa de juez en otra casa,
se divierte él, divierte a los otros, gana algo de dinero.

Su esposa es su esposa de siempre,
la cara transpirada, lava los vegetales, los corta y los fríe, genera hollín
mientras espera a mudarse a la nueva casa en la montaña, abandonar esta que nunca les  perteneció

En la década del 30 los pequeños señores de la guerra abandonaron Hongjiang
En la década del 40 los bandidos abandonaron los burdeles
En la década del 50 los propietarios, tras donar un avión al país, dejaron sus negocios

El fabricante de mortajas
le pasa su oficio a un muchacho de secundaria
Pase lo que pase, este oficio seguirá hasta el fin de los tiempos

Lo viejo y en ruinas hace siempre un buen paisaje:
el eslogan revolucionario sobre la pared queda para los turistas,
la encrucijada donde fusilaron a los contrarrevolucionarios ahora es del “Nuevo Capitalismo”

Y “El viejo capitalismo” trae de vuelta
la luna de los campesinos, enterrada bajo el rugir del río, el chillido de los ratones y
el canto pretencioso de los fantasmas

En el sótano de un antiguo depósito de combustible
reaparecen toneladas de oro viejo; vuelven al Estado,
quién sabe si a la sociedad. Insoportable la carcajada del poderoso.

El río Yuan y el Wu se cruzan aún en el mismo sitio.
¿Regresará el viejo barco aceitero desde el fondo de las aguas
al viejo puerto, respondiendo al llamado del Partido para desarrollar el turismo?

Xi Chuan (Xuzhou, China, 1963) en Como una mosca de largas zancas
Traducción de Miguel Angel Petrecca



                    走过湘西洪江古商城。2010 年7月 


                  被遗弃的老人
                   活到94,白白净净依然活着,注视着陌生的来人
                   进出昏暗的窨子屋,话很少。

                 被遗弃的中年人
                     清代小官吏打扮,在另一座窨子屋里,表演清官断案,
                   娱人娱己而已,可领到少许工资。

                 他老婆还是他老婆
                   大汗满脸,洗菜用水,切菜出声,炒菜起油烟,
                   盼望搬进山上的新房,遗弃这本属他人的旧居

                 三十年代的小军阀遗弃了洪江
                   四十年代的土匪遗弃了青楼
                   五十年代的掌柜的为国家捐罢飞机就遗弃了柜台

                 打寿材的手艺
                   被一个初中文化的青年继承下来
                   这类生意任你天翻地覆将持续到地老天荒

                 好风景总是破旧的
                   墙上褪色的标语表达过革命,现在留给游人
                   枪毙过反革命的路口现在留给了“新型资本主义”

                 而“旧资本主义”退回
                   农业的月色,被埋葬于江声、老鼠的叽叽叫
                   和鬼魂的附庸风雅的吟诵

                 在某间旧油号的地下
                   几吨旧黄金重现,归了政府,不知是否又重新
                   流通回社会?——受不了得势者的哈哈大笑。

                 沅江和巫水依旧汇流于旧地
                   运桐油的大船是否会为开发旅游,响应党的号召
                   而从水下开回旧码头?

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sábado, julio 04, 2015

Alberto Cisnero / Permanecieron sentados y escribieron













permanecieron sentados y escribieron, oyendo
el canto de los insectos mientras la tenue niebla
oscurecía el sendero, los rantes muchachos de otros
siglos, ninguna tendencia de supuración personal
en sus páginas. (...) escribir era todo cuanto decían
y nada más. simplemente eso y nada más,
una variedad de recados y algo que ver
con el agua fresca y el azul.

(inédito)

Alberto Cisnero (La Matanza, Buenos Aires, Argentina, 1975)
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Foto: Alberto Cisnero en FB

jueves, julio 02, 2015

José María Arguedas / Temblor













Dicen que tiembla la sombra de mi pueblo;
está temblando porque ha tocado la triste sombra del corazón
de las mujeres.
¡No tiembles, dolor, dolor!
¡La sombra de los cóndores se acerca!
-¿A qué viene la sombra?
¿Viene en nombre de las montañas sagradas
o a nombre de la sangre de Jesús?
-No tiembles; no estés temblando;
no es sangre; no son montañas;
es el resplandor del Sol que llega a la pluma de los
Cóndores
-Tengo miedo, padre mío.
El Sol quema; quema al ganado; quema las sementeras.
Dicen que en los cerros lejanos
que en los bosques sin fin,
una hambrienta serpiente,
serpiente diosa, hijo del Sol, dorada,
está buscando hombres.
-No es el Sol, es el corazón del Sol,
su resplandor,
su poderoso su alegre resplandor,
que viene en la sombra de los ojos de los cóndores.
No es el Sol, es una luz.
¡Levántate, ponte de pie; recibe ese ojo sin límites!
Tiembla con su luz;
sacúdete como los árboles de la gran selva,
empieza a gritar.
Formen una sola sombra, hombres, hombres de mi pueblo;
todos juntos
tiemblen con la luz que llega.
Beban la sangre áurea de la serpiente dios.
La sangre ardiente llega al ojo de los cóndores,
carga los cielos, los hace danzar,
desatarse y parir, crear.
Crea tú, padre mío, vida;
hombre, semejante mío, querido.

José María Arguedas (Andahuaylas, Perú, 1911-Lima, 1969), en Poetas Peruanos

Información en la página Poetas Peruanos: Katatay [quechua]-Temblor [castellano] se publicó por primera vez en el número 2 de la revista Kachkaniraimi (Lima, 1966) y en el número 39-40 de Alcor (Asunción, 1966).

Foto: Fernando Silva Santiesteban/RPP Noticias


Katatay

Yactay puyus katatachkan
warmikunapa llaki puyu songonwan tupaykuspa.
¡Ama katataychu, llaki,
kunturpa sombranmi hamuykuchkan!
—Imapaqmi hamun chay sombra
aukikunapa sutinpichu
icha Jesus yawarninpa kamachisganchu.
Manchakunin, taytallay.
—Ama katataychu;
manan yawarchu
manan auki wamanichu; Intipa kancharayninmi kuntur rapranpi hamuchkan.
—Manchakunin, taytay.
Intiqa kañanmi, uywuakunata, kausayta.
Orqokunapis, may sacha sachakunapis
yarqasqa machaqway, Intip churin.
—Manan Intichu, sonqonpa kusiy, qapaq kanchariynillanmi
kunturpa sombra ñawimpi hamuchkan.
Manan Intichu; kanchariynillanmi.
¡Sayay, sayariy! Chay mana chanin kunturpa ñawinta
chaskiy; katatay paywan.
Hatun yunka sachakuna hina, kuyuy,
qapariyta kachaykuy.
¡Huñunakuychik, llaqtay runa
kanchiriywan katataychik!
Amaru yawarta upyaychik;
rauraq yawarqa kunturpa ñawinman chayanmi,
cieluta huntanmi tusuchinmi,
qaparichinmi, chay qori yawar.
Paqariy, taytay, vida, runachallay runa,
ancha kuyana.

miércoles, julio 01, 2015

Màrius Sampere / Dos poemas













Alguien tiene miedo

Alguien tiene miedo y, sinuosa,
aparece la realidad.
Y pienso
que amar,
sea quien sea el otro,
es protegerlo de Dios.
Esta es la idea
que el aliento menguante propone, la pregunta
suspendida: ¿cuánto falta para que lleguen
los aprendices de sepulturero?
Y otra más: ¿cómo hacer el amor
si el tiempo no tiene salud?, si en ningún lado hay
espacio para poner el lecho
en lugar del insomnio.


Todavía han de venir más estúpidos

Todavía han de venir más estúpidos
tantos como repartidores de gases
hilarantes. Las mujeres, sumisas,
oyen sonar campanas y salen
con garrafas y criaturas obesas.
Cuando cae la noche y, por lo tanto,
los estúpidos se multiplican
en la oscuridad, y los muertos aparentes
forman una ronda en torno, por ejemplo,
de la hoguera de San Juan,
y cuando la ronda se deshace
por las cuatro puntas y esperamos
nuevamente al mesías sin hilo
ni aguja ni dedal,
y cuando nos llaman
por nuestro nombre y no,
era el nombre de otro
que no figuraba en la lista, entonces,
todavía han de venir más estúpidos.

Màrius Sampere (Barcelona, 1928 - 2018), Ningú més i l'ombra, Proa, Barcelona, 2013
Versiones de Jonio González


ALGÚ TÉ POR 

Algú té por i, sinuosa, 
apareix la realitat. 
I penso 
que estimar, 
sigui qui sigui l'altre, 
és protegir-lo de Déu. 
Aquesta és la idea 
que l'alè minvant proposa, la pregunta 
suspesa: quan falta perquè arribin 
els aprenents d'enterramorts? 
I una altra més: com fer l'amor 
si el temps no té salut?, si enlloc no hi ha 
espai per posar-hi el llit 
en compte de l'insomni? 


ENCARA HAN DE VENIR MÉS ESTÚPIDS 

Encara han de venir més estúpids, 
tants com repartidors de gasos 
hilarants. Les dones, submises, 
senten tocar campanes i surten 
amb garrafes i criatures obeses. 
Quan es fa de nit i, per tant, 
els estúpids es multipliquen 
en l'obscuritat, i els morts aparents 
fan rotllana al voltant, per exemple, 
de la foguera de Sant Joan, 
i quan la rotllana es desfà 
per les quatre puntes i esperem 
novament el messies sense fil 
ni agulla ni didal, 
i quan ens criden 
pel nostre nom i no, 
era el nom d'un altre 
que no figurava a la llista, llavors, 
encara han de venir més estúpids. 

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Act. 2023

martes, junio 30, 2015

Richard Murphy / Asombro














Estos son los justos
que matan injustamente a hombres a quienes llaman injustos.

Estos son los puros de corazón
que ven a Dios en las paredes manchadas de excremento.

Estos son los patriotas
que se mueren de hambre para dar comida a los rapaces periodistas.

Estos son los mártires
que se mueren por un futuro enterrado en el pasado.

Estos son el sacrificio
que una palabra encarceló y que una palabra podría salvar.

Richard Murphy (Milford House, County Mayo, Irlanda, 1927 - Sri Lanka, 2028), Poesía irlandesa contemporánea, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1999
Traducción de Jorge Fondebrider
Envío de Jonio González

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Act. 2020

lunes, junio 29, 2015

Diego L. García / De "Ruido invierno"













los días van comiéndose las sobras
y con los recuerdos de las sobras hemos construido
esta ciudad / este abismo de palabras / fotos
para perdernos en el trayecto de regreso
¿a dónde iremos antes? / ¿hasta dónde
el lento bocado del miedo / la trampa
de lo que vemos interminable en sus bordes?
pronto / los platos caen al suelo y estallan
y el dibujo / mandala / abandona nuestro
punto de vista / y somos en uno de los aros
concéntricos parte que viaja en el desarme /
perdida unidad / oh pasado / un silencio
que baja la cabeza y sigue / acomoda
el cuello de su abrigo para afrontar
el frío próximo / los años


*


"Aulam repertam auri plenam Euclio
Vi summa servat, miseris adfectus modis"
                 Plauto, Aulularia

el avaro Euclión guarda su olla de oro
la cuida de monstruos / de sus bocas
que escupen pequeñas imágenes de sí mismo
no duerme / teme a la daga del sueño / a la Noche
no habla / tiembla
con el amor de las palabras / aúlla /
es lobo cuando la carne está servida /
no caza / ama la piedad de los dioses /
envidia el pan del mendigo
el avaro Euclión no es sino su olla de oro
ni el sol / ni los perros / ni la risa de los niños
recorren las cuevas de su tiempo /
tiempo que no sabe
va royendo su existencia / ego compactado
en una moneda de oro
que gira en el aire
y por cualquiera de sus caras
el precio será justo

Dieglo L. García (Berazategui, Argentina, 1983), Ruido invierno, La Luna Que, Buenos Aires, 2015
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Foto: Diego L. García en FB

domingo, junio 28, 2015

José Hernández / De "La vuelta de Martín Fierro", 2













30
(Fragmento)

MARTÍN FIERRO
¡Ah!, negro, si sos tan sabio
no tengás ningun recelo;
pero has tragao el anzuelo,
y al compás del estrumento -
has de decirme al momento
cuál es el canto del cielo.

EL MORENO
Cuentan que de mi color
Dios hizo al hombre primero -
mas los blancos altaneros,
los mesmos que lo convidan,
hasta de nombrarlo olvidan
y sólo lo llaman negro.

Pinta el blanco negro al diablo,
y el negro, blanco lo pinta -
blanca la cara o retinta
no habla en contra ni en favor -
de los hombres el Criador
no hizo dos clases distintas.

Y después de esta alvertencia
que al presente viene a pelo -
veré, señores, si puedo,
sigún mi escaso saber,
con claridá responder
cuál es el canto del cielo.

Los cielos lloran y cantan
hasta en el mayor silencio -
lloran al cair el rocío
cantan al silbar los vientos -
lloran cuando cain las aguas,
cantan cuando brama el trueno.

MARTÍN FIERRO
Dios hizo al blanco y al negro
sin declarar los mejores-
les mandó iguales dolores
bajo de una mesma cruz;
mas también hizo la luz
pa distinguir los colores.

Ansí ninguno se agravie;
no se trata de ofender -
a todo se ha de poner
el nombre con que se llama -
y a naides le quita fama
lo que recibió al nacer.

Y ansí me gusta un cantor
que no se turba ni yerra;
y si en tu saber se encierra
el de los sabios projundos,
decíme cuál en el mundo
es el canto de la Tierra.

EL MORENO
Es pobre mi pensamiento,
es escasa mi razón -
mas pa dar contestación
mi inorancia no se arredra -
también da chispas la piedra
si la golpea el eslabón.

Y le daré una respuesta
sigún mis pocos alcances -
forman un canto en la tierra
el dolor de tanta madre,
el gemir de los que mueren
y el llorar de los que nacen.

MARTÍN FIERRO
Moreno, alvierto que trais
bien dispuesta la garganta -
sos varón, y no me espanta
verte hacer esos primores;
en los pájaros cantores
sólo el macho es el que canta.

Y ya que al mundo vinistes
con el sino de cantar,
no te vayas a turbar,
no te agrandes ni te achiques -
es preciso que me expliques
cuál es el canto del Mar.

EL MORENO
A los pájaros cantores
ninguno imitar pretende -
de un don que de otro depende
naides se debe alabar -
pues la urraca apriende a hablar,
pero sólo la hembra apriende.

Y ayúdame, ingenio mío
para ganar esta apuesta -
mucho el contestar me cuesta -
pero debo contestar -
voy a decir en respuesta
cuál es el canto del Mar.

Cuando la tormenta brama,
el Mar, que todo lo encierra,
canta de un modo que aterra,
como si el mundo temblara -
parece que se quejara
de que lo estreche la Tierra.

MARTÍN FIERRO
Toda tu sabiduría
has de mostrar esta vez -
ganarás sólo que estés
en vaca con algún santo -
la noche tiene su canto,
y me has de decir cuál es.

EL MORENO
No galope, que hay aujeros,
le dijo a un guapo un prudente -
Le contesto humildemente:
la noche por canto tiene
esos ruidos que uno siente
sin saber por dónde vienen.

Son los secretos misterios
que las tinieblas esconden -
son los ecos que responden
a la voz del que da un grito,
como un lamento infinito
que viene no sé de dónde.

A las sombras sólo el sol
las penetra y las impone -
en distintas direcciones
se oyen rumores inciertos:
son almas de los que han muerto
que nos piden oraciones.

MARTÍN FIERRO
Moreno, por tus respuestas
yo te aplico el cartabón -
pues tenés disposición
y sos estruido, de yapa -
ni las sombras se te escapan
para dar esplicación.

José Hernández (Chacras de Perdriel, Argentina, 1834 - Buenos Aires, 1886), Martín Fierro (1872 y 1879), "La vuelta de Martín Fierro", Martín Fierro, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1991

Foto: Archivo General de la Nación

sábado, junio 27, 2015

Alda Merini / A través de los árboles














Vos no lo sabés:
hay abedules que de noche
levantan sus raíces,
y no creerías nunca
que de noche los árboles
caminan o se convierten en sueños.
Pensá que en un árbol hay
un violín de amor.
Pensá que un árbol canta y ríe.
Pensá que un árbol está
en un barranco y luego se convierte en vida.
Ya te lo dije: los poetas no se redimen,
se los debe dejar volar entre árboles
como ruiseñores listos para la muerte.

Alda Merini (Milán 1931-2009)
Versión de Marcelo Leites


Tu non sai: ci sono betulle che di notte
levano le loro radici,
e tu non crederesti mai
che di notte gli alberi camminano
o diventano sogni.
Pensa che in un albero c'è un violino d'amore.
Pensa che un albero canta e ride.
Pensa che un albero sta in un crepaccio
e poi diventa vita.
Te l'ho già detto: i poeti non si redimono,
vanno lasciati volare tra gli alberi
come usignoli pronti a morire

en Orlando Kokoro

viernes, junio 26, 2015

Luis de Góngora / Andeme yo caliente













XLVIII [1]581.

Ándeme io caliente
i ríase la gente

Traten otros del gobierno
Del mundo i sus Monarchías,
Mientras goviernan mis días
Mantequillas, i pan tierno,
I las mañanas de Invierno
Naranjada y aguardiente,
 I ríase la gente.

Coma en dorada vaxilla
El Príncipe mil cuidados
Como píldoras dorados,
Que yo en mi pobre mesilla
Quiero más una morcilla
Que en el asador rebiente,
 I ríase la gente.

Quando cubra las montañas
De blanca nieve el Henero,
Tenga io lleno el brassero
De vellotas, i castañas,
I quien las dulces patrañas
Del Rei que rabió me cuente,
 I ríase la gente.

Busque mui en hora buena
El mercader nuevos soles;
Io conchas, i caracoles
Entre la menuda arena,
Escuchando a Philomena
Sobre el chopo de la fuente,
 I ríase la gente.

Pase a media noche el mar
I arda en amorosa llama
Leandro por ver su dama,
Que io más quiero passar
Del golfo de mi lagar
La blanca, o roja corriente,
 I ríase la gente.

Pues Amor es tan cruel
Que de Pyramo, i su amada
Hace thalamo una espada,
Do se junten ella i él,
Sea mi Tisbe un pastel,
I la espada sea mi diente,
 I ríase la gente.

[1581]

Luis de Góngora (Córdoba, España, 1561-1627), Tomo Segundo de las obras de D. Luis de Góngora, Antonio Chacón y Ponce de León (rec.), 1628, Biblioteca Nacional de España, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Alicante, España, 2005

Noticia:
"Góngora escribió en una época en que la poesía circulaba manuscrita; raro era el poeta que veía impresas sus obras en vida, y don Luis no fue en eso una excepción. Sí lo fue en la profusión y en el fervor con que se difundieron sus versos. Algunos de los manuscritos que la contienen son misceláneos, pero otros son obras primorosas, de pendolista, cuya materialidad pretende estar a la altura del contenido. Entre estos, el más importante es el que se conoce como manuscrito Chacón por el nombre de su colector, don Antonio Chacón y Ponce de León, señor de Polvoranca. Desde 1619, don Antonio Chacón fue reuniendo la obra de don Luis y comunicándola con el propio poeta, que le proporcionó fechas y circunstancias de sus versos y rechazó falsas atribuciones, lo que constituye un hecho sin parangón en la poesía moderna española. El manuscrito, en tres volúmenes en vitela, se concluyó en 1628, un año después de la muerte de Góngora. Pasó a engrosar la biblioteca del que había sido su gran admirador y protector, el conde-duque de Olivares, a quien está dedicado.
"El manuscrito Chacón se dio a conocer a principios del siglo XX y desde entonces ha constituido la base de las ediciones de Góngora."
Biblioteca Nacional de España (BNE), Góngora, la estrella inextinguible
---
Ilustración: Retrato de Luis de Góngora  © Biblioteca Nacional de España

jueves, junio 25, 2015

Mercedes Alvarez / Desconozco el peso













Desconozco el peso
de una buena educación.
Es decir
lo supe hace tiempo
usaba mis tardes
en clases de idiomas
luchaba contra mi ignorancia
emprendía una guerra
contra mi desidia
una voz me decía
que leyera más
una voz me decía
que buceara
en lo más profundo
de cada texto
que ejercitara el cerebro
desde la disciplina.
Mis nalgas apoyadas en la silla
la dosis justa
de café en una taza
unas vueltas al parque
para no olvidar mi cuerpo.
Luego viró el signo de las cuestiones
dejé de comprender
mi cerebro- una isla-
dejó de captar los enunciados
se acabaron las citas
mi boca se volvió un páramo
y ahora solo puedo mirar las rocas
me maravillo ante tantas texturas
soy
un cuerpo más,
atónito.

[inédito]

Mercedes Alvarez (Tandil, Argentina, 1979)

Foto: Mercedes Alvarez en FB

miércoles, junio 24, 2015

María Paula Alzugaray / Dos poemas











El ciego en el río
verano de 2011

                          “La lucidez es la herida más cercana al sol”. 
                                                                             René Char


Fuimos con mi hermana al río a que los chicos se bañen.
Me quedé embobada sobre el terraplén
oyendo gritar a un joven ciego
Tengan cuidado, vengan más para acá
que miraba hacia los ruidos de sus hermanos menores
peleándose con agua y riendo.

Tiresias era el lazarillo. El mediador sin vista.

Cerré los ojos y mastiqué los gajos de la mandarina
persiguiendo entrar en el olvido estético.
Anaranjadas chispas líquidas bebí
pretendiendo quitar transparencia a la situación.

(inédito)



Lidocaine for the soul

Aun en lo efímero hay permanencia
en pastos fugitivos, en ese perro …apuradamente felices.
El relato construye los lugares.

También el destino y el fracaso implican cierto esnobismo.

Este sentimiento de temporal crónico
de pisar botellas rotas
sin encontrar narcótico que despeje el trasnoche.


Y ahora que la casa está limpia y ordenada;
¿deberé hacer algo por esto,
qué debería pensar?

Ansiamos como las guindas
el derecho a la claridad.
Pero nada arde.

de Abat-jour Antología poético-nocturna, Gatogrillè Ediciones, Rosario, 2014


María Paula Alzugaray (Rosario, Argentina, 1974)

Foto: María Paula Alzugaray en FB




martes, junio 23, 2015

María Paula Alzugaray / ¿Amaina lo que liga?











Tras el pabellón de caminos y años
pude refrescar eso que le decía Ambarita a su novio:

"No me levanté el vestido, se me arremolinó".

La redacción de su danza hizo la mañana confidencial.
No se soportó la oquedad en el pasto.

Los loros de ahora,
esos
están degollados en aquel presente.

Apenas me queda el color la canción que sonaba desde el almacén,
el perraje, el emporio de malvones entre nosotros, familia.

No se despertarán las luciérnagas
Me escondo en una hendidura
con estos amuletos acopiados trato
de calmarlo todo en un mecer de espiguitas verdes.

María Paula Alzugaray (Rosario, Argentina, 1974), Fin Zona Urbana, Gatogrillé Ediciones, Rosario, Argentina, 2010
Revista La Guacha, Año 16, N° 40, Buenos Aires, diciembre 2013