miércoles, agosto 05, 2020

Lucas Peralta / De "Praxis"



















XXIII

Intercambiar nuestras señales a la intemperie.
Rumiar las cenizas hasta dar con los escombros.
Ahí donde las estimables maneras de mutismo
pasmoso labren las siglas en recupero o donde
las palabras intenten la sola explosión de un
lenguaje ajado y harto ya de útiles docilidades.

Silencio y plausible temblor. Palabras obedientes
al tanteo, embrolladas. Unión de la constante oída
ya en los diccionarios y de lo dicho en la plaza
pública. Distribuciones de un texto harto ya de
docilidades, como dos que saben quererse.
Recado proemio: aquella voz de la plaza pública.

¿Quiénes serán los encargados de portarla?
¿Por quién hablaremos en lustros de insistencia?
¿Amparados en cuáles andará la concreción como
cobija? César Vallejo encastrado en mi penúltima
voluntad de silencio, en mi sanear aquel efecto
evidente para todo rostro y palabras.


XXVIII

Ahí, en lo chiquito del día, el silencio es literal.
Interpreta y glosa la elocuencia y el eco de los
otros mendigos de mecheros sin ningún tipo de
adjetivo. Entre la simetría y el reposo también se
fueron nuestras palabras ya leídas.
Mundo de gente; como barro y furia.

Mutismo acalorado y obstruido de materia simbólica
y observaciones que presagian los conflictos en este
fragmento de totalidad. Lustre de empíricos y efecto
como pizarra que muestra y dicta. Qué es una figura
entonces si no un túmulo evidente para toda mirada.

Máscara desaguada; imágenes construidas en la pugna
entre los nuevos y los previos e indiscutibles mecanismos
del lenguaje. ¿Lo real? A esta altura no lo sé.

Lucas Peralta (Avellaneda, Buenos Aires, Argentina, 1977)

Praxis
,
Barnacle,
Buenos Aires, 2020








1 comentario:

bea dijo...

complicadito...