martes, febrero 04, 2020

Daniel Freidemberg / De "Abril", 3
















Abril (XXIV)

Los que, esos que
lirízanse,
como sexo a
sí mismos
ante espejo,
los que elevánbase,
los que elabismo,
los que loabsoluto.

¿Y a la hora de
pagar las cuentas, qué?
¿Y a la hora de cobrar?
¿Y a la de lavar
prendas inconfesa-
blemente sucias?
¿Y a la hora de
todo está dicho? ¿A
qué agregar
más ruido al ruido?

¿Y después de
ya sabemos qué cosa,
qué poesía?

Poesía del
todo está dicho, del
no está dicho en
lo dicho, del
no sé. Del
todo está dicho y
qué, del
ruido. De
mirar el ruido y
escribir
atrás o adentro, o
por encima
del ruido, con
ruido, en el
mundo del
ruido, y
qué.

Daniel Freidemberg (Resistencia, Argentina, 1945), Abril, Barnacle, Buenos Aires, 2016

Barnacle - Otra Iglesia Es ImposibleOp. Cit. - Buenos Aires Poetry - Vallejo & Co. - Clarín - 1 Poeta 10 Preguntas - Kriller 71 - Espacio Murena - Eterna Cadencia 
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Foto: Daniel Freidemberg/Facebook

lunes, febrero 03, 2020

Romance del veneno de Moriana




















Madrugaba don Alonso
a poco del sol salido;
convidando va a su boda
a los parientes y amigos;
a las puertas de Moriana
sofrenaba su rocino;
—Buenos días, Moriana.
—Don Alonso, bien venido.
—Vengo a brindarte, Moriana,
para mi boda el domingo.
—Esas bodas, don Alonso,
debieran de ser conmigo;
pero ya que no lo sean,
igual el convite estimo,
y en prueba de la amistad
beberás del fresco vino,
el que solías beber
dentro mi cuarto florido.

Moriana, muy ligera,
en su cuarto se ha metido;
tres onzas de solimán
con el acero ha molido,
de la víbora los ojos,
sangre de un alacrán vivo:
—Bebe, bebe, don Alonso,
bebe de este fresco vino.
—Bebe primero, Moriana,
que así está puesto en estilo.

Levantó el vaso Moriana,
lo puso en sus labios finos;
los dientes tiene menudos,
gota dentro no ha vertido.
Don Alonso como es mozo
maldita gota ha perdido.
—¿Qué me diste, Moriana,
qué me diste en este vino?
¡Las riendas tengo en la mano
y no veo a mi rocino!
—Vuelve a casa, don Alonso,
que el día va ya corrido
y se celará tu esposa
si quedas acá conmigo,
—¿Qué me diste, Moriana,
que pierdo todo el sentido?
¡Sáname de este veneno:
yo me he de casar contigo!
—No puede ser, don Alonso,
que el corazón te ha partido.
—¡Desdichada de mi madre
que ya no me verá vivo!
—Más desdichada la mía
desque te hube conocido.

[c. siglo XVI]

Flor nueva de los romances viejos, Ramón Menéndez Pidal, Espasa Calpe Argentina, XVIII edición, Buenos Aires, 1969

Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes 1 - Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes 2 - Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes 3 - A Media VozEl Rincón Castellano - El Rincón del Vago -

Imagen: Portada de la primera recopilación conocida de los romances españoles, 1525 Wikimedia Commons

domingo, febrero 02, 2020

Penelope Rosemont / Dos poemas













Vela

El búho ocultó sus ojos
bajo las manos
Ocultó las manos
bajo los pies
Ocultó los pies
detrás de las orejas
Ocultó las orejas
entre los dedos
Metió los dedos
bajo el cinturón
Y desapareció por completo


Pasaje
(Homenaje a Benjamin Péret. París, 1966)

La lechuga devora sus hojas
la noche sus estrellas
el insecto se vuelve optimista
la desafortunada vaca
se diluye inadvertida
mientras el jabón come hierba
y engorda
las avenidas olvidan su nombre
y sólo se refieren a ellas
como Smith
los charcos de lodo toman la iniciativa
de abalanzarse sobre los hombres bien vestidos
y los sombreros de copa no están a salvo de las bolas de nieve
ni siquiera en pleno verano

Penelope Rosemont (Chicago, Estados Unidos, 1942), Surrealist Women. An International Anthology, Penelope Rosemont, ed., The University of Texas Press, Austin, 1998
Versiones de Jonio González

University of Texas PressCity Lights - Fandom - Scapi Magazine - The Seminary Co-0p - Solidaridad Digital - Poetas Siglo XXI

Foto: Wikimedia Commons

CANDLE

The owl hid his eyes
under his hands
He hid his hands
under his feet
He hid his feet
behind his ears
He hid his ears
between his toes
He tucked his toes
under his belt
And completely disappeared


PASSAGE

The lettuce devours its leaves
the night its stars
the insect becomes hopeful
the unfortunate cow
dissolves unnoticed
while the soap eats grass
and grows fat
the avenues forget their names
and are referred to only
as Smith
mud puddles take the initiative
to spring at well-dressed men
and top hats aren't safe from snowballs
even in the midst of summer

sábado, febrero 01, 2020

Giuseppe Ungaretti / Vanidad














De pronto

en lo alto
sobre los escombros
el límpido estupor
de la inmensidad

Y el hombre
agachado
sobre el agua
sorprendida
por el sol
se descubre
como sombra

Acunada y
de a poco
rota

                            Vallone, 19 de agosto de 1917

Giuseppe Ungaretti (Alejandría, Egipto, 1888-Roma, 1970), Vita d'un Uomo I - L'allegria, 1914-1919, Mondadori, V Edición, 1957
Versión de Jorge Aulicino

Otra Iglesia Es Imposible - Proyecto Patrimonio - Via Sole  - El Trabajo de las Horas - UNAM - A Media Voz - Eterna Cadencia - Revista de la Universidad de México - Revista de Libros

Foto: Giuseppe Ungaretti, octubre de 1957 Archivi Farabola/ANSA/Il Post


Vanità

D’improvviso

è alto
sulle macerie
il limpido stupore
dell’immensità

E l’uomo
curvato
sull’acqua
sorpresa
dal sole
si rinviene
un’ombra

Cullata e
piano
franta

                         Vallone, il 19 agosto 1917

viernes, enero 31, 2020

Campbell McGrath / De "Bob Hope Poem"














El poema de Bob Hope
I. La vida secreta del capitalismo
(Fragmento)

Creo que vi algo parecido en la película Aeropuerto.

¿Dean Martín era el copiloto de un jumbo que iba al desastre lleno
    de inolvidables cameos y extras,
mientras Burt Lancaster y George Kennedy se rompían el alma
    para sacar la nieve de la pista muerta de miedo?

¿Cuántos aviones pensás que están hoy ahí arriba?
¿Tienen combustible o altitud suficientes para alcanzar el cielo azul
    allá arriba de este frente de tormenta?
¿Cuánto puede subir un sistema así?

Me imagino que los pasajeros ya deben haber leído la revista
    de la aerolínea decenas de veces.

He estado leyendo sobre Bobe Hope en la revista People.
Mi mujer la compra.
Lo juro.

Pero es cierto que le he dado un par de miradas,
por arriba, la espié,
es cierto.

No.
Seamos totalmente
sinceros.

La verdad es que he estado sentado acá más de una hora, los pies
    sobre el escritorio, la silla inclinada hacia atrás, tomando
    té de casis y leyendo People
mientras las ardillas jugaban y bailaban por todas partes y
    los copos de nieve hacían su rutina con la ley de gravedad.

Deseaba,
añoraba,
anhelaba
la familiaridad culpable
de sus títulos tan atractivos como el abrazo de una puta
    que apoya su cabeza sobre tu solapa de satén.

La busqué por toda la casa,

enterrada bajo papeles y menús de delíveris de Ho Wa Garden,
    y me la traje aquí, la llevé todo el camino hasta el escritorio...
Pero no, ni siquiera me animé a levantarla, no tuve el coraje
    de llevarla, apenas la empujé con el pie por el piso,
como si pudiera mitigar mi culpa fácilmente, como si pudiera
    negar cualquier acto o deseo o intención y simplemente
    descubrir su fortuita presencia

ahí, en la alfombra, junto a mi silla.

Bueno, bueno, bueno.
La revista People.
Creo que le voy a dar una mirada.

Qué tristes. Qué banales. Qué lastimosos
son nuestros intereses cotidianos
ya sea juntos o cada uno por separado.

Qué derroche aceptar sin pensar esta gratificación simplista, esta
    pérdida de tiempo, aunque el tiempo, como dicen, es oro,

y los tiempos son difíciles,
y el dinero no crece en los árboles,
y nada hace más dinero que el dinero.

Campbell McGrath (Chicago, Estados Unidos, 1962), Spring Comes to Chicago, Ecco Press, Nueva York, 1996
Versión de Roberto Guareschi

Poetry Foundation - The New Yorker - The Pulitzer Prizes - Poets Org - Michigan Quarterley Review - Burrow Press - Círculo de Poesía - Festival de Poesía de Granada, Nicaragua

Foto: Dan Grech/Poetry Foundation

jueves, enero 30, 2020

César Vallejo / Las ventanas se han estremecido...


Las ventanas se han estremecido, elaborando una metafísica del universo. Vidrios han caído. Un enfermo lanza su queja: la mitad por su boca lenguada y sobrante, y toda entera, por el ano de su espalda.

Es el huracán. Un castaño del jardín de las Tullerías habrase abatido, al soplo del viento, que mide ochenta metros por segundo. Capiteles de los barrios antiguos, habrán caído, hendiendo, matando.

¿De qué punto interrogo, oyendo a ambas riberas de los océanos, de qué punto viene este huracán, tan digno de crédito, tan honrado de deuda derecho a las ventanas del hospital? Ay las direcciones inmutables, que oscilan entre el huracán y esta pena directa de toser o defecar! Ay! las direcciones inmutables, que así prenden muerte en las entrañas del hospital y despiertan células clandestinas a deshora, en los cadáveres.

¿Qué pensaría de sí el enfermo de enfrente, ése que está durmiendo, si hubiera percibido el huracán? El pobre duerme, boca arriba, a la cabeza de su morfina, a los pies de toda su cordura. Un adarme más o menos en la dosis y le llevarán a enterrar, el vientre roto, la boca arriba, sordo al huracán, sordo a su vientre roto, ante el cual suelen los médicos dialogar y cavilar largamente, para, al fin, pronunciar sus llanas palabras de hombres.

La familia rodea al enfermo agrupándose ante sus sienes regresivas, indefensas, sudorosas. Ya no existe hogar sino en torno al velador del pariente enfermo, donde montan guardia impaciente, sus zapatos vacantes, sus cruces de repuesto, sus píldoras de opio. La familia rodea la mesita por espacio de un alto dividendo. Una mujer acomoda en el borde de la mesa, la taza, que casi se ha caído.

Ignoro lo que será del enfermo esta mujer, que le besa y no puede sanarle con el beso, le mira y no puede sanarle con los ojos, le habla y no puede sanarle con el verbo. ¿Es su madre? ¿Y cómo, pues, no puede sanarle? ¿Es su amada? ¿Y cómo, pues, no puede sanarle? ¿Es su hermana? ¿Y cómo, pues, no puede sanarle? ¿Es, simplemente, una mujer? ¿Y cómo, pues, no puede sanarle? Porque esta mujer le ha besado, le ha mirado, le ha hablado y hasta le ha cubierto mejor el cuello al enfermo y ¡cosa verdaderamente asombrosa! no le ha sanado.

El paciente contempla su calzado vacante. Traen queso. Llevan tierra. La muerte se acuesta al pie del lecho, a dormir en sus tranquilas aguas y se duerme. Entonces, los libres pies del hombre enfermo, sin menudencias ni pormenores innecesarios, se estiran en acento circunflejo, y se alejan, en una extensión de dos cuerpos de novios, del corazón.

El cirujano ausculta a los enfermos horas enteras. Hasta donde sus manos cesan de trabajar y empiezan a jugar, las lleva a tientas, rozando la piel de los pacientes, en tanto sus párpados científicos vibran, tocados por la indocta, por la humana flaqueza del amor. Y he visto a esos enfermos morir precisamente del amor desdoblado del cirujano, de los largos diagnósticos, de las dosis exactas, del riguroso análisis de orinas y excrementos. Se rodeaba de improviso un lecho con un biombo. Médicos y enfermeros cruzaban delante del ausente, pizarra triste y próxima, que un niño llenara de números, en un gran monismo de pálidos miles. Cruzaban así, mirando a los otros, como si más irreparable fuese morir de apendicitis o neumonía, y no morir al sesgo del paso de los hombres.

Sirviendo a la causa de la religión, vuela con éxito esta mosca, a lo largo de la sala. A la hora de la visita de los cirujanos, sus zumbidos nos perdonan el pecho, ciertamente, pero desarrollándose luego, se adueñan del aire, para saludar con genio de mudanza, a los que van a morir. Unos enfermos oyen a esa mosca hasta durante el dolor y de ellos depende, por eso, el linaje del disparo, en las noches tremebundas.

¿Cuánto tiempo ha durado la anestesia, que llaman los hombres? ¡Ciencia de Dios, Teodicea! si se me echa a vivir en tales condiciones, anestesiado totalmente, volteada mi sensibilidad para adentro! ¡Ah doctores de las sales, hombres de las esencias, prójimos de las bases! Pido se me deje con mi tumor de conciencia, con mi irritada lepra sensitiva, ocurra lo que ocurra aunque me muera! Dejadme dolerme, si lo queréis, mas dejadme despierto de sueño, con todo el universo metido, aunque fuese a las malas, en mi temperatura polvorosa.

En el mundo de la salud perfecta, se reirá por esta perspectiva en que padezco; pero, en el mismo plano y cortando la baraja del juego, percute aquí otra risa de contrapunto.
En la casa del dolor, la queja asalta síncopes de gran compositor, golletes de carácter, que nos hacen cosquillas de verdad, atroces, arduas, y, cumpliendo lo prometido, nos hielan de espantosa incertidumbre.

En la casa del dolor, la queja arranca frontera excesiva. No se reconoce en esta queja de dolor, a la propia queja de la dicha en éxtasis, cuando el amor y la carne se eximen de azor y cuando, al regresar, hay discordia bastante para el diálogo.
¿Dónde está, pues, el otro flanco de esta queja de dolor, si, a estimarla en conjunto, parte ahora del lecho de un hombre? De la casa del dolor parten quejas tan sordas e inefables y tan colmadas de tanta plenitud que llorar por ellas sería poco, y sería ya mucho sonreír.

Se atumulta la sangre en el termómetro.

¡No es grato morir, señor, si en la vida nada se deja y si en la muerte nada es posible, sino sobre lo que se deja en la vida! ¡No es grato morir, señor, si en la vida nada se deja y si en la muerte nada es posible, sino sobre lo que se deja en la vida! ¡No es grato morir, señor, si en la vida nada se deja y si en la muerte nada es posible, sino sobre lo que pudo dejarse en la vida!

[entre 1925 y 1929]

César Vallejo (Santiago de Chuco, Perú, 1892-París, 1938), "Poemas en prosa", Obra poética completa, Francisco Moncloa Editores, Lima, 1968

Nota del Administrador: Los títulos Poemas en prosa y Poemas humanos no fueron elegidos por el autor sino por su viuda, Georgette de Vallejo. Los dos conjuntos sin diferenciación formaban el legado inédito de César Vallejo. El libro España, aparta de mí este cáliz, en cambio, posterior a esos poemas, fue titulado y preparado por Vallejo para una edición precaria en España durante la Guerra Civil. El título del poema que aquí se trascribe no era originariamente -según se ve en los facsímiles de la edición de Francisco Moncloa, considerada canónica. Vallejo lo había tachado junto con el primer inciso. Se usa como título en la Obra poética el comienzo de la primera oración.


Otra Iglesia Es Imposible - UNAMHumano y mundano - Universidad de México - El Sudamericano - Vallejo & Co. - Página 12/Radar Libros - Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes -  Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes/Leopoldo Panero 
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Fotos: Arriba, César Vallejo c.1925 (La Razón, La Paz) Abajo, facsímil de "Las ventanas..." en la edición de la Obra poética completa. Francisco Moncloa, Lima, 1968





miércoles, enero 29, 2020

Jeannie Ebner / Barcos de ensueño















Dónde quedaron los ligeros
barcos con velamen azul,
que en noches desplegadas
ante la clara luna
pasaban frente a mi ventana?

He vivido en cada casa,
escribí mi nombre en cada umbral,
en la casa del pecador, a la puerta del justo.

Mas, ¿dónde están los negriblancos pájaros?

Preservadas de la tormenta y el fiero sol,
las islas en que anidan sueños.
¿Dónde los barcos con velamen azul?
Vuelta hacia arriba la carcomida quilla,
los lleva el tiempo a costas solitarias.

¿Y dónde construirme una cabaña?
He vivido detrás de cada cerca,
mi nombre he escrito en la arena que huye.
Nada me ha quedado.
Pero ¿dónde están
los azules, callados, misteriosos
barcos de ensueño, que con el viento esquivo
llegaban de las quietas bahías de la infancia?

Jeannie Ebner (Sidney, Australia, 1918-Viena, 2004), Cuba Literaria, 21 de diciembre de 2018
Traducción de Olga Sánchez Guevara
Envío de Jonio González

Podium Literatur - Austria Forum - Library Thing - An Encyclopedia of Continental Women Writers

Foto: Podium Literatur


TRAUMBOOTE

Wo sind die leisen
Boote mit blauem Segel geblieben,
die in aufgefalteten Nächten
vorm hellen Mond
an meinem Fenster vorübertrieben?

Ich habe in jedem Haus gewohnt,
meinen Namen auf jede Schwelle geschrieben,
im Haus des Sünders, ans Tor des Gerechten.

Wo aber sind die schwarzweißen Vögel?

Von Sturm und wütender Sonne versehrt
die Inseln, auf denen Träume nisten.
Wo sind die Boote mit blauem Segel?
Den morschen Kiel nach oben gekehrt
treibt sie die Zeit an verlassene Küsten.

Und wo soll ich mir eine Hütte baun?
Ich habe gewohnt hinter jedem Zaun,
meinen Namen schrieb ich in den Sand, der verrinnt.
Nichts ist mir geblieben.
Wo aber sind
die blauen, lautlosen, wundersamen
Traumboote, die mit dem scheuen Wind
aus stillen Buchten der Kindheit kamen?

martes, enero 28, 2020

Helmut Heissenbüttel / Dos poemas














Poema para enseñar historia 1954

Los acontecimientos y lo no acontecido
épocas división en períodos dinastías
ciudades extinguidas, extinguidos pueblos, pueblos en marcha,
columnas en marcha y Napoleón ante el Beresina
relieves en púlpitos por Giovanni Pisano Ecce Homo de Nietzsche y
     campos de concentración
l’empire de la majorité se fonde sur cette idée qu’il y a plus de
sagesse dans beaucoup d’hommes que dans un seul (Tocqueville)
el recuerdo de la voz de Adolf Hitler en la radio Sinfonía para 9
instrumentos opus 21 1928 de Anton Webern y nunca he escrito líneas
     tan largas
Piero della Francesca y el humo del cielo de diciembre
lo que puede recapitularse

lo que puede recapitularse es mi tema
lo que puede recapitularse es mi tema
lo que puede recapitularse es mi tema

lo que no puede recapitularse

[Envío de Jonio González]


Libelo VII

aquí se posan las grandes mariposas azules
abrimientos ocurren de lo imperceptible
aterrizan aquí los balcones verdes de mi pasado
distritos examinados caminan lentos por barrios ajenos
los álamos negros se inclinan uno sobre el otro y enmudecen
bicicletas fallecidas ruedan lentas por el mundo olvidadizo
ventanas vacías se mueven en cadenas anchas profundamente 
     por el paisaje silencioso
¿qué buscan las ventanas vacías?

Helmut Heissenbüttel (Wilhelmshaven, Alemania, 1921-Glückstadt, Alemania, 1996)
Versiones de Rodolfo Alonso y Klaus Dieter Vervuert

Poesía alemana de hoy 1945/1966,
Editorial Sudamericana,
Buenos Aires, 1967









Universidad de Hamburgo - Der Spiegel - EcuRedOtra Iglesia Es Imposible - Asamblea de Palabras - Poetas Siglo XXI - Modo de Usar & Co. - Café con Letra

Foto: AP/ Deutschlandfunk Kulture

lunes, enero 27, 2020

POLÍTICAS

https://campodemaniobras.blogspot.com/p/politicas.html


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Elizabeth Bishop / El iceberg imaginario













Preferimos tener el iceberg al barco,
aunque eso significara el final del viaje.
Aunque permaneciera inmóvil como una piedra de nube
y todo el mar fuera un mármol en desplazamiento.
Preferimos tener el iceberg al barco;
preferimos poseer esta llanura palpitante de nieve
aunque las velas del barco reposen sobre el agua
mientras la nieve se extiende sobre el mar sin disolverse.
Oh solemne extensión flotante,
¿te das cuenta de que un iceberg descansa con vos,
y que cuando despierte podría pastar en tus nieves?

Un marinero daría sus ojos por esta escena.
El barco es ignorado. El iceberg se eleva
y vuelve a hundirse; sus pináculos vidriosos
corrigen elípticas en el cielo.
Es una escena en la que el que pisa las tablas
es crédulamente retórico. El telón
es lo suficientemente liviano como para alzarse
sobre las cuerdas magníficas que disponen los giros
aéreos de la nieve. La agudeza de estos picos blancos
hace sombras con el sol. El iceberg desafía su peso
en un escenario inestable y se detiene y observa.

Este iceberg corta sus facetas desde adentro.
Como la joyería de una tumba
se conserva perpetuamente y se adorna
sólo a sí mismo, y quizá a las nieves
que tanto nos sorprenden sobre el agua.
Adiós, decimos adiós, el barco se va
hacia donde las olas ceden ante otras olas
y las nubes se deslizan por un cielo más cálido.
Los icebergs tocan el alma
(ambos autoconstruidos de elementos menos visibles)
para verlos tan: encarnados, puros, erectos, indivisibles.

Elizabeth Bishop (Worcester, Estados Unidos, 1911 - Boston, Estados Unidos, 1979)
Versión de Laura Crespi

El iceberg imaginario,
Postales Japonesas,
Córdoba, Argentina, 2019











Otra Iglesia Es Imposible - Op. Cit. - De Sibilas y Pitias - Eterna Cadencia - Emma Gunst - Zaidenwerg - UNAM - Lexia


The Imaginary Iceberg

We’d rather have the iceberg than the ship,
although it meant the end of travel.
Although it stood stock-still like cloudy rock
and all the sea were moving marble.
We’d rather have the iceberg than the ship;
we’d rather own this breathing plain of snow
though the ship’s sails were laid upon the sea
as the snow lies undissolved upon the water.
O solemn, floating field,
are you aware an iceberg takes repose
with you, and when it wakes may pasture on your snows?

This is a scene a sailor’d give his eyes for.
The ship’s ignored. The iceberg rises
and sinks again; its glassy pinnacles
correct elliptics in the sky.
This is a scene where he who treads the boards
is artlessly rhetorical. The curtain
is light enough to rise on finest ropes
that airy twists of snow provide.
The wits of these white peaks
spar with the sun. Its weight the iceberg dares
upon a shifting stage and stands and stares.

The iceberg cuts its facets from within.
Like jewelry from a grave
it saves itself perpetually and adorns
only itself, perhaps the snows
which so surprise us lying on the sea.
Good-bye, we say, good-bye, the ship steers off
where waves give in to one another’s waves
and clouds run in a warmer sky.
Icebergs behoove the soul
(both being self-made from elements least visible)
to see them so: fleshed, fair, erected indivisible.

http://www.opcitpoesia.com/?p=8261
---
Foto: Elizabeth Bishop, 1964 Arquivo Nacional, Brasil/Wikimedia Commons

domingo, enero 26, 2020

Rafael Cadenas / Tres poemas, 2















6. Se creyó dueño
y ella lo obligó a la más honda encuesta,
a preguntarse qué era en realidad suyo.
Después lo tomó en sus manos
y fue formando su rostro
con el mismo material del extravío, sin desechar nada,
y lo devolvió a los brazos del origen
como a quien se amó sin decírselo.

Amante (1983)


Disyuntiva

     La naturaleza de la poesía
      es inintencionada.
             Goran Palm

Yo quería escribir
un poema,
luego tuve la intención
de no tener intención
y el poema se quedó allí
detenido,
atrapado,
carbonizado entre la chispa
de las dos intenciones
y aquí
lo dejo.

Poemas selectos (2004)


Lo que no digo me persigue
se instala en el día,
lo corroe.
Ácido que iba a ser tinta
me azuza hacia adentro
donde se hastían mudeces.

sábado, enero 25, 2020

Sandra Cornejo / Salem´s Lot y su cara sonriente











Un día fresco y lluvioso en pleno enero
miro Salem’s Lot
como en aquellos días destemplados
del Sur, en el hogar.
Habituada a Los pájaros, a Alone,
entonces, Salem’s Lot,
- que rescataste del baldío -
era una pintura borrosa de Maine,
en Esquel.
El bello David Soul, tan tierno, tan duro,
dorado como un girasol, 
se defendía con su cruz,
inmune a los vampiros de la casa Marsten.

Otros peligros vendrían después.

Fantasmas reales en el Paraíso,
polizones grises,
sapos infalibles en los jardines de la mente.
Truman y Ray,
con sus viejecitas,
sus gatos congelados por amor,
no nos protegerían.

Qué inocente presagio,
salvar un libro del baldío.

Fresco y lluvioso enero.
Miro Salem´s Lot.
A días del 27, vórtice donde la rueda arranca
y su smiling face me ilumina, dorada también.                                                     

                                                A Jesús, que rescató el libro.
                                                A Mateo, que me rescató a mí.

Sandra Cornejo (La Plata, Argentina, 1962)

Corteza,
Prueba de Galera,
La Plata, 2019









Tuerto Rey - Sandra Cornejo/Facebook - Otra Iglesia Es Imposible - Poesía La PlataLetralia - Los Poetas no Van al Cielo - Facultades Mentales - Poetas Siglo XXI - Cuadernos Orquestados - La Pecera - Eurasia

Foto: Murray Magazine

viernes, enero 24, 2020

Rodolfo Alonso / Guido Cavalcanti en los infiernos













El mundo atroz de la taberna
es eso: el mundo, y en un rincón,
generoso y febril, tú callas, solo.

Aunque se incube
en tu silencio ojeroso la palabra
que ha de volverlos hombres,
¿ellos lo saben, Guido? Y tú, ¿lo sabes?

(Quizá Cecco en su mesa,
no menos cruelmente disputada,
tan lejos y tan cerca de la tuya).

¿De qué se trata, pues? Tan sólo
de una palabra exacta
y tímida, tierna y precisa,
fecunda, aventurada, venturosa,
tan altaneramente compartida
como la rotundísima magnolia
o aún las breves
pero eficaces hojas de la violeta
que corona el rocío.

Para vivir, para morir, palabras
hoy luchan entre sí
y en tu cabeza. ¿Cuál es
tu premio? Estas palabras
no fueron tu única vecindad
con la belleza.

Rodolfo Alonso (Buenos Aires, 1934), Dos poetas medievales italianos, El Lagrimal Trifurca, Rosario, Argentina, 1986

Rodolfo Alonso - Festival Internacional de Poesía de MedellínPoemas del Alma - Poéticas - Círculo de Poesía - La Otra - Página 12 - Clarín - EDUVIM

Foto: Diego Díaz/Clarín

jueves, enero 23, 2020

Paul Celan / De "Poemas póstumos"















PRECIPITADO
en la ruta de esmeralda,

escondite de antifaz,
escondite estelar,
con todas las quillas
tu busco, abismo.


LA NADA, por amor
a nuestros nombres
-ellos nos reúnen-,
sella,

el fin nos cree
el principio,

ante los, para nosotros,
maestros
rodeados de silencio,
en lo inseparable se testimonia
la fría
claridad.


EN EL LUGAR DEL TROMBÓN
profundo en el ardiente
vacío del texto,

en la altura del hacha,
en el agujero del tiempo:

escúchate
con la boca.


TU ESTÁS AFUERA,
sobre ti,

sobre ti afuera
está tu destino,

ojiblanco, para un canto
evadido, algo se acerca a él,
que ayuda
junto a la raíz de la lengua,
también al mediodía, afuera.

Paul Celan (Czernowitz, Rumania, 1920-París, 1970)
Versiones de Rogelio Bazán

Muerte en fuga y otros poemas,
Ediciones Último Reino,
Buenos Aires, 1989









Una nota de esta edición aclara que los poemas encontrados después de la muerte de Celan y publicados bajo el título de Zeitgehöft son "esbozos", "composiciones inacabadas, aún perfectibles". No se consigna si es esto una apreciación personal del editor o el traductor, o si está documentado que el propio autor los consideraba borradores. Se prefirió en todo caso, dice la nota, el subtítulo genérico de "Poemas póstumos" (N. del A.)

Deustschel Lyric - Poetry FoundationPoets of Modernity - Otra Iglesia Es ImposibleA Media Voz - El Vuelo de la Lechuza - Eterna Cadencia - Espacio Devenir/Universidad ARCIS - Literariedad
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Foto: The Calvert Journal

miércoles, enero 22, 2020

Juan José Saer / El arte de narrar



































Ahora escucho una voz que no es más que recuerdo. En la hoja
blanca, el ojo roza la red negra que brilla, por momentos,
como cabellos inmóviles contra la luz que resplandece, tensa,
al anochecer. Escucho el eco de una palabra que resonó
antes que la palpitación del oído golpeara, y se estremece
la caja roja del corazón simple como un cuchillo. ¿No hay
otra cosa que días atravesados de violencia sutil, detención
abierta hacia momentos más blancos que el fuego? Está el rumor
del recuerdo de todos que crece -el resonar de pasos
sobre caminos duros como planetas que se entrecruzan
                                                               / en regiones reales-
con el mismo rumor inaudible de los cuerpos que se abren
y de la lluvia verde que se abre imposible hacia un árbol glorioso. Nado
en un río incierto que dicen que me lleva del recuerdo a la voz.

Juan José Saer (Serodino, Argentina, 1937-París, 2005), El arte de narrar, Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, Argentina, 1988

Otra Iglesia Es ImposibleInfobae - La Nación - Télam - Multiversos - Vallejo & Co. - Mula Blanca - Revista Iberoamericana (PDF) - Festival Internacional de Poesía de Rosario / Marilyn Contardi / YouTube
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Foto: Juan José Saer en Serodino, Santa Fe, Argentina, 2003 David Fernández/Clarín

martes, enero 21, 2020

Mary Oliver / Día de verano














¿Quién hizo el mundo?
¿Quién hizo el cisne y el oso negro?
¿Quién hizo el saltamontes?
Este saltamones, quiero decir
—el que ha salido como expulsado de la hierba,
el que está comiendo azúcar de mi mano.
el que mueve las mandíbulas hacia atrás y hacia adelante
en lugar de hacerlo de arriba abajo—
que mira alrededor con sus enormes y complicados ojos.
Ahora levanta los pálidos antebrazos y se lava la cara a conciencia.
Ahora hace chasquear las alas abiertas y se aleja flotando.
No sé qué es exactamente una plegaria.
Sé cómo prestar atención, cómo hundirme
en la hierba, cómo arrodillarme en la hierba,
cómo ser ociosa y bienaventurada, cómo pasear por el campo,
que es lo que he estado haciendo todo el día.
Dime, ¿qué otra cosa debería haber hecho?
¿No muere todo al final, y demasiado pronto?
Dime, ¿qué planeas hacer
con tu única, salvaje y preciosa vida?

Mary Oliver (Maple Heights, Ohio, Estados Unidos, 1935-Hobe Sound, Estados Unidos, 2019), New and Selected Poems, Beacon Press, Boston, 1992.
Versión de Jonio González.

Poetry Foundation - The New York Times - The Washington PostThe GuardianCaleta Olivia - Otra Iglesia Es Imposible - Eterna Cadencia - Emma Gunst - Círculo de Poesía - Hablar de Poesía - El Placard - Luvina - Op. Cit.


THE SUMMER DAY

Who made the world?
Who made the swan, and the black bear?
Who made the grasshopper?
This grasshopper, I mean-
the one who has flung herself out of the grass,
the one who is eating sugar out of my hand,
who is moving her jaws back and forth instead of up and down-
who is gazing around with her enormous and complicated eyes.
Now she lifts her pale forearms and thoroughly washes her face.
Now she snaps her wings open, and floats away.
I don't know exactly what a prayer is.
I do know how to pay attention, how to fall down
into the grass, how to kneel down in the grass,
how to be idle and blessed, how to stroll through the fields,
which is what I have been doing all day.
Tell me, what else should I have done?
Doesn't everything die at last, and too soon?
Tell me, what is it you plan to do
with your one wild and precious life?

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Foto: Mary Oliver, Hobe Sound, Florida, 2013 (detalle) Angel Valentine/New York Times

lunes, enero 20, 2020

Sergio Solmi / Arte poética














Palabra suspirada, que al final
viniste a mí, me atrapaste
en un momento de desatención,
y te quieres imprevista, no buscada,
escapas del raro gesto, la medida
exorbitante. De una línea te orlas
de mar, hinchado de nubes, luchas
como una paloma, te levantas por encima del simple
aliento de la voz, la indolente
mano que te escande, y urges - ansiosa
cosa entre cosas - a ubicarte en esta
cálida, iridiscente, precisa existencia.

Sergio Solmi (Rieti, Italia, 1899–Milán, Italia, 1981) Levania e altre poesie, Mantovani, Milán, 1956
Versión de Jorge Aulicino

Otra Iglesia Es Imposible - Eugenio Montale (sitio no oficial) - Il Club degli Autore -  Homo Laicus - El Trabajo de las Horas - Poetas Siglo XXI

Foto: Aosta Sera


Arte poetica

Sospirata parola, che alla fine
mi sei giunta, m'hai colto
in un momento di disattenzione,
e ti vuoi improvvisa, non cercata,
sfuggi al gesto raro, alla misura
esorbitante. D'una riga t'orli
di mare, gonfi in nube, ti dibatti
come colomba, sorgi in cima al semplice
respiro della voce, all'indolente
mano che ti scandisce, ed urgi - trepida
cosa tra cose - a collocarti in questa
calda, iridata, precisa esistenza. 

domingo, enero 19, 2020

Kenneth Patchen / El estado de la nación

















Entiendan que ellos estaban sentados cerca de la puerta
En una mesita dos vasos llenos de cerveza y dos vacíos
Había casi una docena de personas haciendo
Tiempo y poniéndose duras porque nada tenía sentido
De cualquier manera
Alguien miró a la chica y alguien dijo
       Grandes cosas pasan en España
Pero ella ni siquiera miró, ni con la mitad de un ojo.
Entonces Jack levantó su cerveza y Nellie la suya
Y sus piernas se unieron bajo la mesa.
Alguien miró el reloj y alguien dijo
       Grandes cosas pasan en Rusia
Un cana y dos putas entraron y él sólo compró dos copas
Porque una de ellas tenía sífilis.

Nadie sabe justo por qué pasó o si
Volverá a suceder de nuevo en esta tierra
Pero Jack levantó su cerveza otra vez y Nellie la suya
Y como una señal un hombrecito entró
Se acercó al bar y dijo Qué tal Steve al barman.

Kenneth Patchen (Niles, Estados Unidos, 1911-Palo Alto, Estados Unidos, 1972)
Versión de Marcelo Covián

Nueva poesía U.S.A. 
De Ezra Pound a Bob Dylan,
Ediciones de la Flor,
Buenos Aires, 1970








New Directions -  Poetry Foundation - Oxford ReferenceOtra Iglesia Es Imposible - Buenos Aires Poetry - La Caína - Facultades Mentales - UNAM - Círculo de Poesía - Los Cefalópodos Tienen más Razones que los Cuadrúpedos para Odiar el Progreso - Poetas Siglo XXI

Foto: New Directions

sábado, enero 18, 2020

Magdalena Chocano / Una niña maquina su futuro














Una niña maquina su futuro
ha anudado suavemente sus fuerzas en el juego:
sigilo
hermetismo
y pericia
en el arte severo del escondite
Oblongos roperos guardan trajes para vivir todos los dramas
ser Arbaces por ejemplo
y agonizar en Pompeya
o ser quien compra verduras con billetes de mentira
¿Dónde estabas estrella cuando te anhelaba?
Lejos
mi alma no volvía
entregada hace un instante al torbellino de avatares
siendo la bruja en su cueva o madre de mis muñecas
pero al fin estoy aquí
con vosotras
sobreviví
Ven
ven entonces
acerca tu sillita rosada
sentémonos juntas a recortar figuras de papel
y no hagas ruido con las tijeras
pues nos rodea una gran incomprensión.

Magdalena Chocano (Lima, 1957), Antología de la poesía peruana. Generación del ochenta, prólogo, selección, notas y entrevistas de José Beltrán Peña, Estilo y Contenido Ediciones, Lima, 1990
Envío de Jonio González

Casa de la Literatura Peruana - Jámpster - Low-Fiardentía - Transtierros - Poetas Siglo XXI - Sol Negro

Foto: Casa de la Literatura Peruana

viernes, enero 17, 2020

Javier Cófreces / De "Antología personal"














Pesadilla

Si te perdiera para siempre
no me consolaría
ninguna dicha pasada

El futuro sin vos
sería una pesadilla
que me soñaría insomne
desvelado
hasta tu regreso.

Inéditos, 1979-2019


La liebre tiesa

III

Cola por cola
De iguana
O piel por piel
De culebra
(cerca del pantano
y detrás de los cohíues
el rincón de la mordaza)
Antes quel pato
Chifle o remonte
Desde lo bajo
El vuelo que lo sube
Hasta alejarse


IV

Alguien ata manos y nada dice
¿Otorga quien calla
Y pasa de costado los surcos?

Rancio desquite
Cepo que me prende
Y ahí parado

La liebre tiesa como esperando.

La liebre tiesa, 1985


Solo una cosa más

              a Columbo

Just one more thing, solías decir
antes de que tu Peugeot 403 sucio y roto
abandonara la escena del crimen.
El 23 de junio de 2011
te moriste demente.
No hizo falta averiguar
las causas. Tenías 83 años
y estabas desarmado
como siempre.

Titanes, 2014

Javier Cófreces (Buenos Aires, 1957)

Antología personal,
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2020









Ediciones en Danza - Otra Iglesia Es Imposible - La Infancia del ProcedimientoLa Caína - Poetas Siglo XXIClarín - La Nación - Página 12 - La Capital - Revista Carapachay 

Foto: Javier Cófreces, Buenos Aires, 2020 Jorge Aulicino