miércoles, agosto 09, 2017

César Vallejo / El buen sentido



















Hay, madre, un sitio en el mundo, que se llama París. Un sitio muy grande y lejano y otra vez grande.

Mi madre me ajusta el cuello del abrigo, no porque empieza a nevar, sino para que empiece a nevar.

La mujer de mi padre está enamorada de mí, viniendo y avanzando de espaldas a mi nacimiento y de pecho a mi muerte. Que soy dos veces suyo: por el adiós y por el regreso. La cierro, al retornar. Por eso me dieran tánto sus ojos, justa de mí, in fraganti de mí, aconteciéndose por obras terminadas, por pactos consumados.

Mi madre está confesa de mí, nombrada de mí. ¿Cómo no da otro tanto a mis otros hermanos? A Víctor, por ejemplo, el mayor, que es tan viejo ya, que las gentes dicen: ¡Parece hermano menor de su madre! ¡Fuere porque yo he viajado mucho! ¡Fuere porque yo he vivido más!

Mi madre acuerda carta de principio colorante a mis relatos de regreso. Ante mi vida de regreso, recordando que viajé durante dos corazones por su vientre, se ruboriza y se queda mortalmente lívida, cuando digo, en el tratado del alma: Aquella noche fui dichoso. Pero, más se pone triste; más se pusiera triste.

—Hijo, ¡cómo estás viejo!

Y desfila por el color amarillo a llorar, porque me halla envejecido, en la hoja de espada, en la desembocadura de mi rostro. Llora de mí, se entristece de mí. ¿Qué falta hará mi mocedad, si siempre seré su hijo? ¿Por qué las madres se duelen de hallar envejecidos a sus hijos, si jamás la edad de ellos alcanzará a la de ellas? ¿Y por qué, si los hijos, cuanto más se acaban, más se aproximan a los padres? ¡Mi madre llora porque estoy viejo de mi tiempo y porque nunca llegaré a envejecer del suyo!

Mi adiós partió de un punto de su sér, más externo que el punto de su sér al que retorno. Soy, a causa del excesivo plazo de mi vuelta, más el hombre ante mi madre que el hijo ante mi madre. Allí reside el candor que hoy nos alumbra con tres llamas. Le digo entonces hasta que me callo:

—Hay, madre, en el mundo un sitio que se llama París. Un sitio muy grande y muy lejano y otra vez grande.

La mujer de mi padre, al oírme, almuerza y sus ojos mortales descienden suavemente por mis brazos.

César Vallejo (Santiago de Chuco, Perú, 1892-París, 1938), "Poemas en prosa", Obra poética completa, Francisco Moncloa Editores, Lima, 1968
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Fotos: César Vallejo en Berlín (sin fecha) y facsímil del original en la edición de Francisco Moncloa

martes, agosto 08, 2017

César Bandin Ron / Dos poemas















Chamán

En la rama, el sigilo del mantis
es propio del chamán; en el pozo
la viveza de la rata es propia
del chamán. En el agua verde y secreta,
en el aire arrebatado de espíritus,
en el lodo burbujeante, en cada ráfaga,
en cada hálito que se cuela, en el vuelo
de la calandria… habita el chamán.
Al caer el día, en ese tiempo en que
el tiempo se aquieta, Soy el chamán.
Vago susurrante por entre el arduo follaje,
dejo atrás cuerpo y conciencia, soy,
a un tiempo, la feroz mordida y
mi propia sangre que mana y me aleja.


Oración del que se siente solo

Camino como un hada a través del sueño;
me miro los pies al caminar, son flacos y huesudos
y sufridos, como los de una bailarina. Camino
borracho, a lo Trakl, a través del bosque crepuscular,
ensayo una sonrisa para ese que pasa ignorándome.
El viento se llevó el amor, lo paseó, lo mareó…
Sobrevuelo el cuerpo de la tempestad; en carne viva
mis palmas rozan la turbulenta rugosidad del texto.
Somos, a un tiempo, consagración y adiós.

César Bandin Ron (Buenos Aires, 1948), Azucena mística, inédito

Ref.: Op.Cit. 6.8.2017


lunes, agosto 07, 2017

Henry Wadsworth Longfelow / Divina Commedia





















I

He visto a menudo en la puerta de alguna catedral
a algún trabajador detenerse en el polvo y el calor,
apoyar su carga, y con pies reverentes
entrar y persignarse, y luego arrodillarse
en el piso para decir su Padrenuestro:
a la distancia los rumores del mundo se alejan;
el ruidoso clamor de la calle
se convierte en un bullicio imperceptible.
Así que cuando entro aquí día tras día,
y dejo mi carga en la puerta de esta catedral,
arrodillado en oración, y sin avergonzarme de rezar,
el galimatías de un tiempo sin consuelo
se desvanece ante el murmullo inarticulado,
mientras los tiempos eternos miran y esperan.

II

¡Qué extrañas son las esculturas que adornan estas torres!
Esta multitud de estatuas, en cuyas mangas plegadas
los pájaros construyen sus nidos; mientras se cubren con hojas
pórticos y portales florecen como glorietas entrelazadas,
y ¡la enorme catedral parece una cruz de flores!
Pero demonios y dragones en los aleros con gárgolas
miran al Cristo muerto entre los ladrones vivientes,
y debajo ¡el traidor Judas se degrada!
¡Ah! De qué agonías del corazón y la cabeza,
cuántas exultaciones pisoteando desesperadas,
cuánta ternura, cuántas lágrimas, cuánto odio por el mal,
elevan este poema de la tierra y el aire,
¡este milagro medieval del canto!
   
III

Entro y te veo en la penumbra
de los largos pasillos, ¡oh poeta saturnino!  
y me esfuerzo para que mis pasos mantengan el ritmo de los tuyos.
El aire se llena de un perfume desconocido;
la congregación de los muertos hace lugar
para que pases; las lámparas votivas brillan;
como grajos acechando los bosques de pino de Ravena
los ecos en el aire vuelan de tumba en tumba.
Desde los confesionarios escucho elevarse
los ensayos de olvidadas tragedias,
y lamentos desde las criptas;
y luego una voz celestial que comienza
con las patéticas palabras: “Aunque tus pecados
sean escarlata” y concluye con: “como la nieve”.

IV

Con velo blanco como nieve y prendas en llamas
ella está frente a ti, ella que hace largo tiempo
llenó tu corazón joven con pasión y con el dolor
de donde salió tu canto y todos su esplendor;
y mientras con grave reproche ella dice tu nombre,
el hielo en tu corazón se derrite como la nieve
de los picos de las montañas, y luego en rápido desborde
brota de tus labios en sollozos contritos.
Haces la confesión más completa; y un resplandor,
como el del amanecer en un bosque oscuro brota,
y parece crecer en tu frente erguida;
Leteo y Eunoe –el sueño recordado
y la tristeza olvidada– traen al fin
el perdón perfecto que es la paz perfecta.

V

Levanto la vista, y todas las ventanas brillan
con las formas de los Santos y hombres santos que murieron,
aquí martirizados y fueron glorificados en el más allá;
y la gran Rosa muestra sobre sus hojas
el Triunfo de Cristo, y las angelicales redondillas,
con gloria sobre gloria multiplicados;
y Beatrice otra vez al lado de Dante
no más regaños, sino sonrisas ante sus alabanzas.
Y luego suena el órgano, y coros no visibles
cantan los viejos himnos latinos de paz y amor
y bendiciones al Espíritu Santo;
y las melodiosas campanas entre los capiteles
sobre los techos de todas las casas y en los cielos arriba
¡proclaman la ascensión de la Hostia!

VI

¡Oh estrella de la mañana y de la libertad!
Oh portadora de luz, cuyo esplendor brilla
por encima de la oscuridad de los Apeninos,
¡precursor del día que será!
Las voces de la ciudad y del mar,
las voces de las montañas y de los pinos,
repican tu canto, hasta que los versos familiares
¡son caminos para el pensamiento de Italia!
Tu fama se propaga desde las alturas,
a través de las naciones,  y un sonido es oído,
como un viento poderoso, y hombres devotos,
extranjeros de Roma y los nuevos prosélitos,
en su propia lengua oyen tu magnífica palabra,
y muchos se asombran y muchos dudan.


Henry Wadsworth Longfelow (Portland, Maine, Estados Unidos, 1807-Cambridge, Estados Unidos, 1882)
Versión © Silvia Camerotto

Ref.: Poetry Foundation
Foto: Henry Wadsworth Longfellow por Julia Margaret Cameron, 1868. Wikipedia


Nota de la traductora:
Estos seis sonetos fueron escritos por Longfellow mientras traducía la Divina Comedia y se publicaron como flyleaf (hoja suelta) con cada parte de la obra. El primer soneto fue escrito luego de que entregara al editor los dos primeros cantos del Infierno, y éste y el segundo soneto prologaron el libro. El tercero y el cuarto, el Purgatorio; el quinto y el sexto, el Paraíso.

Nota del administrador:
* Los cantos XXVIII, XXIX y XXX del Purgatorio son aludidos en estos versos de Longfelow. Dante ha llegado al Paraíso Terrenal, que está desierto, pues el hombre y la mujer fueron expulsados de allí en el origen de la Creación. Encuentra ese paisaje en la cima de la colina del Purgatorio, y habla con una mujer que le comunica las propiedades de los dos ríos que discurren frente a él. Uno es el Leteo, el otro es el Eunoe, que no existe en la tradición griega: actúa permitiendo recordar las buenas obras, en tanto las malas las borra el Leteo. El antiguo Letè se supone unido a creencias de reencarnación que no fueron, al parecer, dominantes en la civilización griega. Dante (el autor) no estuvo conforme con la idea de un solo río que borrara la memoria, aunque tuvo presente la idea de regeneración. De hecho, la combinación de los dos baños bautismales producirá un hombre nuevo en él mismo, personaje de su obra. En los cantos siguientes, una procesión simbólica acude al Edén. Para felicidad de los alegoristas, cada figura de esa procesión representa seres divinos y humanos. La encabeza un carro que se entiende, en general, es la Iglesia. Y desde allí, vestida de rojo, verde y blanco (en una extraña prefiguración de la bandera italiana actual, que se origina en el estandarte de la Legión Lombarda incorporada en 1796 al ejército napoleónico), Beatriz le hablará a Dante, por primera vez desde su muerte.

Quinci Letè; così da l'altro lato
Eunoè si chiama, e non adopra
se quinci e quindi pria non è gustato, Purg. XXVIII
  (--Este es el Leteo; y del otro lado
Eunoe se llama, y no actúa
si aquí y allá antes no es gustado)

sovra candido vel cinta d'uliva
donna m'apparve, sotto verde manto
vestita di color di fiamma viva, Purg. XXX
 ( --sobre cándido velo, orla oliva,
dama apareció, bajo verde manto,
vestida de color de llama viva)



Divina Commedia

I
Oft have I seen at some cathedral door 
      A laborer, pausing in the dust and heat, 
      Lay down his burden, and with reverent feet 
      Enter, and cross himself, and on the floor 
Kneel to repeat his paternoster o'er; 
      Far off the noises of the world retreat; 
      The loud vociferations of the street 
      Become an undistinguishable roar. 
So, as I enter here from day to day, 
      And leave my burden at this minster gate, 
      Kneeling in prayer, and not ashamed to pray, 
The tumult of the time disconsolate 
      To inarticulate murmurs dies away, 
      While the eternal ages watch and wait. 

II 
How strange the sculptures that adorn these towers! 
      This crowd of statues, in whose folded sleeves 
      Birds build their nests; while canopied with leaves 
      Parvis and portal bloom like trellised bowers, 
And the vast minster seems a cross of flowers! 
      But fiends and dragons on the gargoyled eaves 
      Watch the dead Christ between the living thieves, 
      And, underneath, the traitor Judas lowers! 
Ah! from what agonies of heart and brain, 
      What exultations trampling on despair, 
      What tenderness, what tears, what hate of wrong, 
What passionate outcry of a soul in pain, 
      Uprose this poem of the earth and air, 
      This mediæval miracle of song! 

III
I enter, and I see thee in the gloom 
      Of the long aisles, O poet saturnine! 
      And strive to make my steps keep pace with thine. 
      The air is filled with some unknown perfume; 
The congregation of the dead make room 
      For thee to pass; the votive tapers shine; 
      Like rooks that haunt Ravenna's groves of pine 
      The hovering echoes fly from tomb to tomb. 
From the confessionals I hear arise 
      Rehearsals of forgotten tragedies, 
      And lamentations from the crypts below; 
And then a voice celestial that begins 
      With the pathetic words, "Although your sins 
      As scarlet be," and ends with "as the snow." 

IV
With snow-white veil and garments as of flame, 
      She stands before thee, who so long ago 
      Filled thy young heart with passion and the woe 
      From which thy song and all its splendors came; 
And while with stern rebuke she speaks thy name, 
      The ice about thy heart melts as the snow 
      On mountain heights, and in swift overflow 
      Comes gushing from thy lips in sobs of shame. 
Thou makest full confession; and a gleam, 
      As of the dawn on some dark forest cast, 
      Seems on thy lifted forehead to increase; 
Lethe and Eunoë — the remembered dream 
      And the forgotten sorrow — bring at last 
      That perfect pardon which is perfect peace. 

V
I lift mine eyes, and all the windows blaze 
      With forms of Saints and holy men who died, 
      Here martyred and hereafter glorified; 
      And the great Rose upon its leaves displays 
Christ's Triumph, and the angelic roundelays, 
      With splendor upon splendor multiplied; 
      And Beatrice again at Dante's side 
      No more rebukes, but smiles her words of praise. 
And then the organ sounds, and unseen choirs 
      Sing the old Latin hymns of peace and love 
      And benedictions of the Holy Ghost; 
And the melodious bells among the spires 
      O'er all the house-tops and through heaven above 
      Proclaim the elevation of the Host! 

VI
O star of morning and of liberty! 
      O bringer of the light, whose splendor shines 
      Above the darkness of the Apennines, 
      Forerunner of the day that is to be! 
The voices of the city and the sea, 
      The voices of the mountains and the pines, 
      Repeat thy song, till the familiar lines 
      Are footpaths for the thought of Italy! 
Thy fame is blown abroad from all the heights, 
      Through all the nations, and a sound is heard, 
      As of a mighty wind, and men devout, 
Strangers of Rome, and the new proselytes, 
      In their own language hear thy wondrous word, 
      And many are amazed and many doubt. 

domingo, agosto 06, 2017

Miguel Gaya / Con los brazos cruzados















Con los brazos cruzados, de pie en los cañaverales,
contemplamos la ciudad que se hunde en su polvo dorado.
Cada año Medea
en los televisores de todos los palazzos
afirma que las madres son las dueñas de sus hijos.
Lo afirma con sus dientes blancos
de desgarrar la ropa.
Y cada año la ciudad se hunde de a centímetros
en su podredumbre de oro.

Cada mañana al despuntar el día
la ciudad se construye
para que hablemos de ella como si estuviera ausente.
Cada año nos vamos al despuntar el día
alejándonos a remo y sin mirar detrás nuestro.

Ahora de pie y con los brazos cruzados entre el barro y las cañas
recordamos con amor y con ira
a Desdémona inocente.
Pensamos en volver a la ciudad,
pensamos en sus calles
adonde nos dedicaremos
a la destrucción y el pillaje.

Cada año nos perdemos de encontrarla
a la vista
de todos.

[inédito]

Miguel Gaya (Ayacucho, Argentina, 1953)

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Foto: Miguel Gaya en FB

sábado, agosto 05, 2017

Pablo Seguí / Navegación solar

















A pesar de que nadie funge ya de censor
y de que las palabras, alguna vez heridas
por el morbo, regresan liviana, mansamente
a su seno; a pesar de que en la noche absorta
pueda hablar sin temer que cruja el corazón;
o tal vez justamente porque ahora dispongo
de dulce libertad y un horizonte abierto,
es que callo y evito, vanidad que me hundía,
aquel ritmo salaz que medía desmanes.
Fiebres en que abjuré, desordenado, injusto,
del sentido, de lo posible, rechazada
por años, sucesión de pasos en la ruta
del que ve que las cosas, más allá del probable
desatino, son sólo múltiples ocurrencias
del tiempo, y que las olas de ese río invencible
acomodan y pulen el lecho, las arenas,
y que es idiota, inútil querer otros destinos
para la roca, para la desembocadura.
Que en adelante sea lo mejor navegar
en busca de más sanas provisiones, y hacer
del día y de la luz un emblema que nutra
versos que deberían mirar con más frecuencia
ese grácil cardumen, esa playa, estos remos.

Pablo Seguí (Córdoba, Argentina, 1973)

Otro verano y éste,
Barnacle,
Buenos Aires, 2017









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Foto: Pablo Seguí en Facebook

viernes, agosto 04, 2017

Tristan Tzara / Dudas













He sacado el antiguo sueño de la caja como sacas tú el sombrero
cuando te pones el traje de muchos botones
cuando agarras el conejo por las orejas
cuando regresas de cacería
cuando eliges la flor de la maleza
y al amigo de entre los cortesanos.

Mira lo que me pasó
cuando llegó la noche lentamente como una cucaracha
buena para muchos como remedio, cuando enciendo
en el alma el fuego de los versos
me acosté. El sueño es el jardín preparado para las dudas
no sabes lo que es verdad, lo que no lo es
te parece que es un ladrón y lo fusilas
y después te comunican que ha sido un soldado
así ocurrió conmigo exactamente
por esto te llamé para decirme sin error
lo que es verdad lo que no lo es

Tristan Tzara, seudónimo de Samuel Rosenstock (Moinesti, Rumania, 1896-París, 1963), Los primeros poemas (poemas rumanos), Prensas Universitarias de Zaragoza, 2002
Traducción de Darie Novácenau
Envío de Jonio González

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Foto: s/d

jueves, agosto 03, 2017

Carl Rakosi / Dos poemas



Experimento con una rata

Cada vez que tocaba ligeramente aquel resorte
sonaba una campana
y un hombre salía de una caja
diligente y perspicaz
como una de nosotras
y me traía queso

¿Cómo había caído
en mi poder?


Poesía

Su naturaleza es parecer
al mismo tiempo absoluta y mortal
como si un niño hubiese pasado por ahí
o la huella de su pie
se hubiera conservado
inalterada
bajo las cenizas de Herculano.

Carl Rakosi (Berlín, Alemania, 1903–San Francisco, Estados Unidos, 2004 ), The Collected Poems of Carl Rakosi, National Poetry Foundation, Orono, 1986
Versiones de Jonio González


THE EXPERIMENT WITH A RAT

Every time I nudge that spring
a bell rings
and a man walks out of a cage
assiduous and sharp
like one of us
and bring me cheese

How did he fall
into my power?


POETRY

Its nature is to look
both absolute and mortal
as if a boy had passed through
or the imprint of his foot
had been preserved
unchanged
under the ash of Herculaneum.
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Foto: Carl Rakosi, noviembre de 2002 Oral History Center of The Bancroft Library/ YouTube

miércoles, agosto 02, 2017

Alfonso Sola González / Camina el poeta y no sabe












        "Sennores para el camino
        dat al de Villasandino"


Has perdido tu sombra, alma que fuiste mía.
ya no verás cruzar los grandes pájaros celestes
que reparten la corola centelleante del cielo.
Esplendores del día nubes gloriosas,
dadle para el camino.
Estará en la taberna;
jugará con el dado de oro de la muerte.
O no estará. Monarca de las encrucijadas
dadle para el camino.
Verá su última tarde. Verá un río que no vuelve.
Topacio de la guerra, lanza de niebla
dadle para el camino.
Quien fue un ángel destroza interminablemente
su espada negra. Dadle,
dadle para el camino.
Y cuando llegue, ciego,
a la puerta que arde entre el cielo y su frente,
dadle, dadle para el camino.

(Cantos a la noche, 1963)

Alfonso Sola González (Paraná, Argentina, 1917-Mendoza, Argentina, 1975), Alfredo Veiravé, Los poetas del 40, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1968

Ref.: Autores de Concordia

martes, agosto 01, 2017

Henry Wadsworth Longfelow / El salmo de la vida














(Lo que el corazón del joven dice al salmista)

Oh, no me digas que la vida "es sueño",
Triste salmista, en tu cantar amargo
Porque el alma no vive en el letargo
Que es de la muerte pálido diseño.

La vida es real y su destino es serio,
Y no es su fin en el sepulcro hundirse;
Que "ser polvo y en polvo convertirse"
No es del alma el divino ministerio.

Ni es del hombre la senda o el destino,
El reposo, el dolor ni la alegría,
Sino la acción, para que cada día,
Avance una jornada en su camino.

Que la ciencia es muy larga, el tiempo estrecho,
Y el corazón más varonil y fuerte
Bate el fúnebre paso de la muerte
Cual velado tambor dentro del pecho.

¡En el vivac del mundo, alza tu escudo!
¡En el campo de acción, arma tu diestra!
¡Sé un héroe de la vida en la palestra
Y no el rebaño que se arrea mudo!

Del porvenir los pasos son inciertos:
Vive y obra sin tregua en el presente,
¡Tu corazón en ti, Dios en tu mente,
Deja al pasado sepultar sus muertos!

Los héroes que en tu mente divinizas
Te muestran que la vida es noble y bella,
Y ellos te enseñan a estampar la huella
Del tiempo en la arenas movedizas.

Tal vez algún hermano fatigado,
Náufrago de los mares de la vida,
Recobre aliento en su alma decaída
al encontrar tu paso señalado.

¡De pie, en acción, con varonil pujanza!
Y el corazón dispuesto a todo evento,
Sigamos de la vida el movimiento
Guiados por el Trabajo y la Esperanza.

[1838]

-traducción de Bartolomé Mitre

Henry Wadsworth Longfelow (Portland, Maine, Estados Unidos, 1807-Cambridge, Estados Unidos, 1882), Poesía estadounidense, selección y prólogo de Alfredo Weiss, Ediciones Continental, Buenos Aires, 1944 (edición no bilingüe)

Science History Images / Alamy Stock Photo
Ref.: Poetry Foundation


A Psalm of Life

What The Heart Of The Young Man Said To The Psalmist.

Tell me not, in mournful numbers, 
   Life is but an empty dream! 
For the soul is dead that slumbers, 
   And things are not what they seem. 

Life is real! Life is earnest! 
   And the grave is not its goal; 
Dust thou art, to dust returnest, 
   Was not spoken of the soul. 

Not enjoyment, and not sorrow, 
   Is our destined end or way; 
But to act, that each to-morrow 
   Find us farther than to-day. 

Art is long, and Time is fleeting, 
   And our hearts, though stout and brave, 
Still, like muffled drums, are beating 
   Funeral marches to the grave. 

In the world’s broad field of battle, 
   In the bivouac of Life, 
Be not like dumb, driven cattle! 
   Be a hero in the strife! 

Trust no Future, howe’er pleasant! 
   Let the dead Past bury its dead! 
Act,— act in the living Present! 
   Heart within, and God o’erhead! 

Lives of great men all remind us 
   We can make our lives sublime, 
And, departing, leave behind us 
   Footprints on the sands of time; 

Footprints, that perhaps another, 
   Sailing o’er life’s solemn main, 
A forlorn and shipwrecked brother, 
   Seeing, shall take heart again. 

Let us, then, be up and doing, 
   With a heart for any fate; 
Still achieving, still pursuing, 
   Learn to labor and to wait.

-Poetry Foundation


lunes, julio 31, 2017

Giovanni Raboni / El departamento
















1
Pasa, dicen, los días
con el piyama puesto, una bata. A quien
le aconseja salir, moverse, de otro modo
los músculos, a su edad, se atrofian, las articulaciones
se bloquean, responde
con una dulce, lenta sonrisa.

2
Caverna, bunker, mucosa,
desempolvados libros que nadie
leerá ni desordena,
gran pantalla milimetrada de la concentración,
de la introyección -¿debería
apagarla, vestirse, exponer los huesos
al aire confuso, cargado de polen?

3
Va despacio hasta la ventana
a ver si todavía nieva, si continúa
en la oscuridad luminosa, allá afuera,
el infantil desastre del mundo.

Giovanni Raboni (Milán, Italia, 1932-Fontanellato, Italia, 2004), A tanto caro sangue, Mondadori, Milán, 1988
Versión de Jorge Aulicino

Otra Iglesia Es Imposible - Italian Poetry - Un Posto di Vacanza

Foto: Varese News


L'appartamento

1
Passa, dicono, le giornate
con addosso un pigiama, una vestaglia. A chi
gli consiglia d'uscire, di muoversi, altrimenti
i muscoli, alla sua età, si atrofizzano, le giunture
si bloccano, risponde
con un dolce, lento sorriso.

2
Caverna, bunker, mucosa,
spolverati libri che nessuno
leggerà né scompiglia,
grande schermo millimetrato della concentrazione,
dell'introiezione - e dovrebbe
spegnerlo, vestirsi, arrischiare le ossa
nell'aria confusa, piena di pòlline?

3
Va piano piano alla finestra
a vedere se nevica ancora, se continua
nel buio luminoso, là fuori
l'infantile disastro del mondo.

domingo, julio 30, 2017

Hilda Doolittle / De "Tribute to the Angels"




[I]

Hermes Trismegisto
es el patrono de los alquimistas;

su campo es pensamiento:
creativo, ingenioso y curioso;

su metal es mercurio,
sus clientes: oradores, ladrones y poetas;

roba entonces, oh orador,
desvalija, oh poeta,

toma lo que la iglesia antigua
encontró en la tumba de Mitra,

cirio y escrituras y campana,
toma aquello sobre lo que escupió la nueva iglesia

y rompió y destrozó;
junta los pedazos de esquirlas

y tu fuego y respira,
disuélvete e intégrate,

re invoca, recrea
ópalo, ónix, obsidiana,

ahora desparramados entre los fragmentos
que pisan los hombres.

Hilda Doolittle (Bethlehem, Estados Unidos, 1886–Zürich, Suiza, 1961), "Tribute to the Angels", 1945, HD Trilogy, Carcanet, Manchester, 1973
Versión © Silvia Camerotto

Foto: La Maja Desnuda


[I]

Hermes Trismegistus
is patron of alchemists;

his province is thought,
inventive, artful and curious;

his metal is quicksilver,
his clients, orators, thieves and poets;

steal then, O orator,
plunder, O poet,

take what the old-church
found in Mithra’s tomb,

candle and script and bell,
take what the new-church spat upon

and broke and shattered;
collect the fragments of the splintered glass

and of your fire and breath,
melt down and integrate,

re-invoke, re-create
opal, onyx, obsidian,

now scattered in the shards
men tread upon. 

sábado, julio 29, 2017

José Di Marco / Escribo sobre nada















Escribo sobre nada, y estoy contento.
Vengo de ahí, de lo trivial
y me corona su aura deleznable.
Escribo sobre nada, y no lo niego.
Pasa una señora con un televisor al hombro.
Pasa un niño con su fiebre de bosques.
Pasa un poeta con su librito flaco.
Pasa el dolor, la pena, las promesas rotas.
Pasa la vida con su collar de muertos.
Y yo escribo sobre nada, y soy feliz
porque estoy solo y entregado
a lo que vendrá: espanto o maravilla.
Escribo sobre nada, y bebo y sueño
una vida sin tragedias.
Escribo sobre nada
porque no hay nada más que llovizna
y una tristeza cósmica mayor que el mundo
donde escribo versos truncos,
parábolas del absurdo,
chistes que no causan risa.
Vengo de escribir, y estoy contento
y eso que fui un testigo de la nada.

[inédito]

José Di Marco (Río Cuarto, Argentina, 1966)

Foto: José Di Marco en FB


viernes, julio 28, 2017

William Carlos Williams / Ocho versiones de "The Red Wheelbarrow" (La carretilla roja)


Una de las editoras del blog Literary Hub, Emily Temple, comprobó este mes que el poema "The Red Wheelbarrow" (La carretilla roja), de William Carlos Williams, es el más antologizado en los últimos 25 años en antologías de poesía de la lengua inglesa. Temple revisó 20 antologías aparecidas desde mediados de los años 90. La lista completa de los poetas antologizados puede consultarse en el sitio, y asimismo la lista de antologías revisadas. El poema de Williams aparece en 11 de esas selecciones, seguido, con diez apariciones, por dos de T.S Eliot, "The Love Song of J. Alfred Prufrock" y "The Waste Land"; uno de Robert Frost, "Birches"; dos de Robert Lowell, "For the Union Dead" y "Skunk Hour", y uno de Ezra Pound, "The River-Merchant’s Wife: a Letter".
El poema al parecer ha producido igual impacto en lengua castellana, si se tienen en cuenta las traducciones con las que cuenta. Recopilé ocho, que van a continuación, incluida la más reciente, la de Noelia Torres, publicada en el post anterior, que aquí cierra la muestra. Fueron tomadas de las publicaciones disponibles. El orden no es cronológico.

1) La carretilla colorada

Hay tantas cosas
sobre

una carretilla
colorada

brillante por el
agua de la lluvia

junto a las blancas
gallinas.

-versión de Alfredo Casey (Argentina), Dos siglos de poesía norteamericana, Antonio Zamora, Buenos Aires, 1969


2) La carretilla roja

Tanto depende de
una

carretilla roja lustrada
con

agua de lluvia
junto

a los pollos
blancos

-versión de Santiago Perednik (Argentina), La música del desierto y otros poemas, Los Grandes Poetas N° 34, CEAL, Buenos Aires


3) La carretilla roja

Mucho depende
de una

carretilla
roja

lavada con agua
de lluvia

junto a los blancos
polluelos

-versión de Agustí Bartra (Cataluña, España), Antología de la poesia norteamericana, Universidad Nacional Autónoma de México, 1972


4) La carretilla roja

cuánto
depende

de una carre
tilla roja

reluciente de
agua de lluvia

junto a blancas
gallinas

-versión de Octavio Paz (México), Veinte poemas, Ediciones Era, México, 1973


5) La carretilla roja

Tanto depende
de

una carretilla
roja

reluciente de gotas
de lluvia

junto a las gallinas
blancas

-versión de Ernesto Cardenal y José Coronel Urtecho (Nicaragua), Poemas, Visor, Madrid, 1985


6) La carretilla roja

cuánto depende
de una

carretilla
roja

bruñida por el agua
de la lluvia

junto a los blancos
pollitos.

-versión de Alberto Girri (Argentina), Poemas (Stevens, Williams, Lowell), Corregidor, Buenos Aires, 1982


7) La carretilla roja

tantas cosas
dependen de

una carretilla
roja

lustrosa por el agua
de la lluvia

entre gallinas
blancas.

-versión de Ezequiel Zaidenwerg (Argentina), Zaidenwerg, 2010


8) La carretilla roja

muchas cosas dependen
de una

carretilla
roja

glaseada con agua
de lluvia

al lado de las gallinas
blancas

-versión de Noelia Torres (Argentina), Otra Iglesia Es Imposible, 28.7.2017


The Red Wheelbarrow  

so much depends 
upon 

a red wheel 
barrow 

glazed with rain 
water 

beside the white 
chickens

William Carlos Williams (Rutherford, Estados Unidos, 1883-1963), “The Red Wheelbarrow”, The Collected Poems of William Carlos Williams, Volume I, 1909-1939, edited by Christopher MacGowan. Copyright 1938 by New Directions Publishing Corporation. Poetry Foundation

Foto: Poetry Foundation

William Carlos Williams / La carretilla roja





















muchas cosas dependen
de una

carretilla
roja

glaseada con agua
de lluvia

al lado de las gallinas
blancas

William Carlos Williams (Rutherford, Estados Unidos, 1883-1963), The Collected Poems: Volume I 1909-1939, New Directions Publishing Corporation, 1938 - Poetry Foundation
Versión de Noelia Torres


The Red Wheelbarrow  

so much depends 
upon 

a red wheel 
barrow 

glazed with rain 
water 

beside the white 
chickens

Foto: William Carlos Williams en 1955, por Paul Bishop

jueves, julio 27, 2017

John Ashbery / Malo para los nombres













Hemos estado aquí lo suficiente.
El pasado retrocede como una sombra exageradamente grande
hacia lo presciente y nuevo-
aquello que en principio vine a investigar.
Tengo mis notas, gracias. El tren espera
en la pequeña área cercada. Mi única obligación
ahora es agradecer a todos los que me aguantaron
y confiaron en mí tanto tiempo. Debió parecer
un largo proceso. Mi agradecimiento es también
para otros con quienes nunca estuve en contacto,
quienes podrían no haber estado vivos, pero con
quienes de algún modo estuvimos yuxtapuestos, y como mi pluma
tacha por su cuenta, es en especial a esos otros
a quienes quiero recordar. En una palabra, merci.

Y en etapas aleatorias del viaje él ve
lo que estábamos destinados a ver: ropa interior en la soga,
hojas volando, áreas de nieve sucia. Es verdad que nadie nunca
te evalúa en estas cosas, que nada hubiera sido distinto
si no hubieses visto todas, pero al emerger
se convirtieron en parte del paisaje, tan vasto y vigoroso
que nadie lo ve. Luego, en la estación,
te encuentras con un pequeño grupo de amigos y de no tan amigos,
discutiendo sobre si el trato habría sido diferente
si hubiera ocurrido en algo similar a un período de tiempo,
o en un paisaje, incluso un paisaje del que solo hayamos oído hablar.
Y se muestran sus ropas entre ustedes, sonriendo con timidez,
y hablan de los efectos secundarios de la medicación
que todos toman estos días, y que parece que ha hecho
una diferencia, haciendo brotar hojas en las plazas.

La escritura de grandes viajes debe ser fabricada así
para que el brillo del desierto se convierta en algo manejable
y las antenas congeladas se resistan a los precios de cierre del día.
Un momento de horrible brujería no es demasiado que digerir
para que la tierra se convierta en una, y la gente se acomode
como mejor les parezca.

John Ashbery (Rochester, Estados Unidos, 1927), "Hotel Lautréamont", 1992, Notes from the Air. Selected Later Poems, HarperCollins, New York, 2007
Versión © Silvia Camerotto


No good at names

We’ve been out here long enough.
The past recedes like an exaggeratedly long shadow
into what is prescient, and new –
what I originally came to do research on.
I have my notes, thank you. The train is waiting
in the little enclosed yard. My only duty
now is to thank all those who put up with me
and trusted me so long. It must have seemed
like  a long process. My thanks are due, too,
to others with whom I never came in contact,
who may not have been alive, but
somehow we were in apposition, and as my pen
strikes out on its own, it is chiefly those others
I wish to remember. In a word, merci.

And at random stages of the journey he sees
what we were meant to see: underwear on a clothesline,
flying leaves, patches of dirty snow. It’s true no one
ever tests you on these things, that nothing would have been different
if you hadn’t seen them all, yet by emerging
they have become part of the picture, so vast and energetic
it gets seen by nobody. Later, in the station,
you greet a small group of close and not-so-close friends,
sparring about would the bargain have been different
if it had happened in something resembling a time-frame,
or a landscape, even a landscape one has only heard about.
And you show each other your clothes, smiling shyly,
and talk about the after-effects of the medication
everyone’s taking these days, and it seems to have made
a difference, brought out the leaves in the public squares.

Great travel writing has to be manufactures this way
For the desert’s glitter to sink back into something tractable
and frozen antennae to balk at the day’s closing prices.
A moment of horrible witchcraft isn’t too much to be swallowed
for the land to become whole, and people wise
in the way that suits them.

miércoles, julio 26, 2017

Darío Jaramillo / De "Gatos"
















La luna dora los techos.
Inesperadas, aparecen las sombras de los gatos.
Son tan sigilosos
que son solamente sus sombras.
Ellos ven todo sin ser vistos
y todo debe estar quieto mientras se mueven
para que ellos puedan sentirse inmóviles,
los gatos, sus sombras.


*

Estados de la materia.
Los estados de la materia son cuatro:
líquido, sólido, gaseoso y gato.
El gato es un estado especial de la materia,
si bien caben las dudas:
¿es materia esta voluptuosa contorsión?
¿no viene del cielo esta manera de dormir?
Y este silencio, ¿acaso no procede de un lugar sin tiempo?
Cuando el espíritu juega a ser materia
entonces se convierte en gato.

Darío Jaramillo Agudelo (Santa Rosa de Osos, Colombia, 1947), Gatos, Pre-Textos, Valencia, 2005
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martes, julio 25, 2017

Uriel Martínez / Como ladrón
















como ladrón primerizo el aire
brincó la ventana y cayó
la fotografía en que aparecemos
juntos;
cayó al piso, se estrelló
y fue luego una imagen
en sepia, como nosotros,
ajenos;
corrí luego la ventana,
eché la aldaba, gritó
el pestillo; no había aceite;

barrí los restos de la imagen
como pude y los llevé
al cesto de desechos,
como yo, como tú,
como nadie;

luego el silencio fue.

[inédito]

Uriel Martínez (Zacatecas, México,1950)


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Foto: Uriel Martínez en FB

lunes, julio 24, 2017

Carl Solomon / La vida es















La vida es Gary Cooper peleando contra los árabes en su uniforme
/de la Legión Extranjera.
La vida es leer a Kierkegaard en 1948 en la biblioteca de la calle
/Cuarenta y Dos.
La vida es madre y tías y tíos y primos y el recuerdo del padre.
La vida es enumerar los suicidios y psicosis de éste y el otro.
La vida es indignación, indignación contra aquellos reales o imaginados
que se han vuelto ricos y exitosos y se fueron y te dejaron arrastrándote
/en la desesperanza.
La vida es analizar verbos y cepillarse los dientes.
La vida es jugar al Monopoly y al Scrabble, y al tenis y el ping pong y
/avanzar hacia el siguiente destino.
Sobre todo, la vida es engañosa – cuando aquellos olvidados regresan, cuando encuentras viejos amores y nuevos odios y combinan inextricablemente el entretejido en un lienzo del cual uno nunca puede percibir el diseño maestro predominante.

-More Mishaps, City Light Books, San Francisco, 1968
Traducción de Mariano Rolando Andrade

Carl Solomon (Nueva York, Estados Unidos, 1928-1993), Poesía beat, selección de Juan Arabia y Mariano Rolando Andrade, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2017

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Foto: Carl Solomon por Allen Ginsberg (detalle) /Allen Ginsberg Project © The Estate of Allen Ginsberg


LIFE IS

Life is Gary Cooper fighting the Arabs in his Foreign Legion uniform.
Life is reading Kierkegaard in 1948 in the Forty Second Street Library.
Life is mother and aunts and uncles and cousins and memory of father.
Life is enumerating the suicides and psychoses of this one and that one.
Life is anger, anger at those real or imagined who have become rich and
successful and gone away and left you grovelling in despair.
Life is parsing of verbs and brushing of teeth.
Life is playing Monopoly and Scrabble and Tennis and Pingpong and moving
/on to a new destination.
Above all, life is deceptive – when those forgotten return, when you meet old
loves and new hates and they mingle inextricably interwoven into a fabric
of which one can never perceive the whole overriding master design.

domingo, julio 23, 2017

Emma Barrandeguy / La foto













Esa soy yo:
una mujer gastada y melancólica
con la mirada
que arranca de una infancia razonable
y una cabeza peinada
como corresponde
a una señora de tantos años.
Procuro que las canas
tengan su orden natural
que tranquiliza a los que miran,
aunque yo casi estoy segura,
después de todo,
que moriré sin haber sentado cabeza.

Emma Barrandeguy (Gualeguay, Argentina, 1914-2006), Refracciones, Sociedad de Escritores de Gualeguay, 1986

Ref.:
Emma, la cautiva, por María Moreno / Radar Libros
Emma Gunst

sábado, julio 22, 2017

Leopoldo María Panero / Blancanieves se despide de los siete enanos















Prometo escribiros, pañuelos que se pierden en el horizonte, risas que palidecen, rostros que caen sin peso sobre la hierba húmeda, donde las arañas tejen ahora sus azules telas. En la casa del bosque crujen, de noche, las viejas maderas, el viento agita raídos cortinajes, entra sólo la luna a través de las grietas. Los espejos silenciosos, ahora, qué grotescos, envenenados peines, manzanas, maleficios, qué olor a cerrado, ahora, qué grotescos. Os echaré de menos, nunca os olvidaré. Pañuelos que se pierden en el horizonte. A lo lejos se oyen golpes secos, uno tras otro los árboles se derrumban. Está en venta el jardín de los cerezos.

Leopoldo María Panero (Madrid, 1948 - Las Palmas de Gran Canaria, España, 2014), “Tarzán traicionado" (1967)”, Así se fundó Carnaby Street, Llibres de Sinera, Barcelona, 1970
Envío de Mercedes Alvarez

viernes, julio 21, 2017

Louis Untermeyer / Hogar















¿Es un símbolo de admiración o una traición cuando,
   Volviendo de todo lo dulce, por los caminos acostumbrados,
Dejo tus labios y ojos para buscarte en
                  alguna otra cara?
                           
¿Por qué estoy buscando lo que ya tengo
   Y yendo tan lejos para encontrarlo cerca, al alcance de la mano?
No lo sé - Solo sé que deseo
           encontrarte a vos al final.

Solo sé que el Amor tiene muchos hogares
   Que el Hambre tiene muchos caminos para vagar
Y que la Belleza es el sueño que impulsa la tierra
                  Y me lleva de vuelta al hogar.

Louis Untermeyer (Nueva York, Estados Unidos, 1885-Newtown, Estados Unidos, 1977)
Traducción de Noelia Torres

Ref.:
Poetry Foundation
All Poetry
Poet's Corner


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It is a tribute or betrayal when,
   Turning from all the sweet, accustomed ways,
I leave your lips and eyes to seek you in
                   Somes other face?

Why a, I searching after what I have,
   And going far to find the near at hand?
I do not know - I only know I crave
                    To find you at the end.

I only know that Love has many a hearth,
   That Hunger has and endless path to roam,
And Beauty is the dream that drives the earth
                     And leads me home.