miércoles, julio 05, 2017

Alberto Girri / De "Playa sola", 5


















La fuente

Esta tarde con su estricto abandono
la fuente
es un viejo soldado melancólico.
El aire impera, impera la voluntad del polen
y leones alimonados
acechan la carne dormida de la hiedra.
Desplomada en silencio,
entre un coro verde de cazadores de moscas
vuelven los pobres Narcisos
y montan guardia.

Es la fuente, y su tiempo,
las infinitas generaciones de escarabajos,
las cumplidas efemérides del amor,
nombres veloces, veloces gentilezas registradas.

(Malamente impresa en la base
la calle oriental cambia la vida
y sería irreverencia no pensar en hashish y sociedades secretas).

Alberto Girri (Buenos Aires, 1919-1991), "Playa sola" (1946), Obra poética I, Corregidor, Buenos Aires, 1977
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Ilustración: Alberto Girri por Sábat © Herederos de Hemenegildo Sábat

martes, julio 04, 2017

Mauro Viñuela / Te lo diré Watanavi















Te lo diré Watanavi. Me siento en una villa y escribo en el celular.
Y si el gentile signore muestra sus zapatos y dice volver al brillo del sistema
Entonces le digo "Loado Seas".
Así lo redacto Watanavi. Con mayúsculas y tachando
Lo que no me corresponde. El niño que juega tierra en sus uñas
No es imagen. Todos los perros ladran verdaderos.
"Loados Sean".
Ni teólogos ni sepultureros.
Alguien trajo el agua para el barro y la sed.
Todo está escrito para hoy
Watanavi Orante Premium de todas las constelaciones.

¿Tu Eternidad acaso mereciera  un mundo?

[inédito]

Mauro Viñuela (Resistencia, Argentina, 1971)

Foto: Mauro Viñuela FB

lunes, julio 03, 2017

Enrique Bustamante y Ballivián / Nocturno del auto




















A 150 kilómetros
el 200 H.P.
va empujando en la noche
el triángulo de luz
cuyo vértice de incrusta
en el radiador.

Trepida iscócrono
el anhelo de distancias
que agitan los émbolos
y tiembla todo el acero
un vapor de aceites
y de gasolina
y una sed de inmensidad.

Planeando sobre el camino
como un ave
de alas rodantes de caucho,
fue un vértigo toda la noche
empujar la luz hacia occidente.

Y cuando vino la aurora
en las espaldas
teníamos al sol.

Enrique Bustamante y Ballivián (Arequipa, Perú, 1883-Lima, 1937), Los autos (Poemas a cuatro ruedas), selección de Máximo Legnani, investigación y archivo de Javier Cófreces, Ediciones en Danza, 2017

Ref. El libro de unos sonidos, 37 poetas del Perú, selección de Reynaldo Jiménez, Tsé-Tsé, Buenos Aires, 2005
Foto: Archivo de la Biblioteca Nacional del Perú

domingo, julio 02, 2017

Reynaldo Jiménez / De "Piezas del tonto", 2















1
(zoomband)

entre este lázaro recomenzar de lazarillo
a solas soy las olas y me encuentro disparado
los ojos quieren
siempre vivirlo adentro contiguo
Y dice el ton:
eh        hombre sándwich
cuánto tiempo sacarme la espina vuestra
seré el que nunca
si dudar no sabes si eres duración
muerde el sombrero del tonto del pueblo
sin
en el aire suspendida va la suerte
hermanita

2
(nadabrama ( ) diosonido)

POR EL AGUA
NEBULOSA EN SON
POR CONTACTO EL AGUA
DURAN LAS OREJAS QUE SE FUERON
SER LA TINAJA
AFONÍA DE LOS VESTIGIOS
NO SALIDA
POR CONTACTO HACER AGUA
HERIR POR NO IRRADIAR LIRIO U OREJA

Reynaldo Jiménez (Lima, 1959),

Piezas del tonto,
Club Hem,
La Plata, 2016









Ref.
Op.cit.
ArteZeta

sábado, julio 01, 2017

Felicitas Casillo / El gran enero


















Este jardín es una promesa.
El año que pasó toma cuerpo de titán
y aguanta el balcón de la memoria.
La arena volcánica abunda entre los pastos.
Huele todavía a las entrañas del mundo,
a pólvora o a sol, como todas las piedras.
La luz, en cambio, resulta compasiva.
Nimba los cuerpos contra las tardes de mariposas.
La presión del agua es mucha.
Los regadores giran como fábricas.
Su silbido apagado señala el crepúsculo.
Desde una silla, el mundo es de mi madre.

Felicitas Casillo (Bahía Blanca, Argentina, 1986)

El gran enero,
Colección La Verdad se Mueve,
Ediciones del Dock.
Buenos Aires, 2017








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Foto: Felicitas Casillo en FB

viernes, junio 30, 2017

Jorge Abel Muñoz / Los envases














arrinconados entre azulejos
shampú, crema enjuague
baños de crema
todas esas torres de plástico
de varias formas y alturas
son una catedral
de promesas y nostalgia:
reparación total
tratamiento reconstructor
recuperación extrema
reactivador de brillo
¿De qué catástrofe me perdí?
Por lo que haya que reparar
recuperar, reconstruir
me hago creyente bajo la lluvia
junto las palmas
entro en la catedral
rezando en un idioma que ni yo mismo
comprendo
pero creo cuando digo
Aqua, Sodium Laureth Sulfatem
Poliquartenium, Acrylates, Parfum
y así
el agua bautista
llueve sobre los restos
limpia lo que no sé
pero recuerdo

[inédito]

Jorge Abel Muñoz (Buenos Aires, Argentina, 1978)

jueves, junio 29, 2017

Don Paterson / Poesía















De la misma manera en que el necio diamante
contiene una chispa del fuego ancestral del planeta
atrapada para siempre en su red de hielo,
no es el último fuego del amor el que la poesía guarda,
sino el átomo del amor que la hizo abandonar el silencio:
de modo que si el carbón brillante de su amor
empieza a humear, el poeta escucha su voz
súbitamente forzada, como la de un cantante de reparto,
enamorado de su propio estilo o tapado por los violines.

Pero si logra una luz más estable, si alcanza el verso puro,
cuando finalmente llegue, sonará como un manantial
igualmente puro, anónimo y sereno.

Bajo el ajeno y lejano cielo, el agua no canta nada,
ni de tu nombre, ni del mío.

Don Paterson (Dundee, Escocia, 1963), Poesía insular: seis poetas británicos de los '90, versiones y notas de Santiago Espel, prólogo de Fernando Kofman, La Carta de Oliver, Vicente López, Argentina, 2016

miércoles, junio 28, 2017

Basilio Uribe / Dos poemas





















Resurrección

Las cosas que vuelvo a ver
en esta mañana única
nunca serán ya las mismas.
y esto que ahora digo
con un sonido lavado
ya no se me dará más.
Serán otras, otra vez,
las palabras con que intente
manar al fin, al decirlo.

(22-X-59)


En el jardín del retiro

Nunca dejaré de ser,
y ahora, si me encuentro
andando en este parque
donde se oyen una urraca,
bichofeos y el silencio,
con ladridos lejanísimos,
es tan solo actualidad
de lo eterno que ignoramos.
La tijereta a veces
atraviesa este olvido,
no la paz inmarcesible.

La campana ahora llama
en la hora del albergante,
oh silencio en el silencio.

(24-VII-60)

Basilio Uribe (Buenos Aires, 1916-1997), "El pan del silencio" (1959-1961), La huella de su paso, Comisión Arquidiocesana para la Cultura, Buenos Aires, 1996

martes, junio 27, 2017

Liliana Ponce / Poema















En recuerdo de un viaje a la ciudad de México, desde
Acapulco, a través del desierto, un día de noviembre.

1
A un paso del precipicio los pies no sienten
la velocidad del vehículo que corre
bajo el aire de noviembre.
Las curvas de la carretera se abren de par en par
envueltas en el juego de las piedras,
en anillos de piedras y cactus.
Que ahora entre en la ciudad
como si la noche hablara llamando al fantasma
y la evidencia de cada geografía inexistente
pudiera hacerse tan real
como el espacio de un mantel–
la cinta atada al cansancio,
al completo abandono, la persistencia.
Pero éste es el lugar
y sé que algo quedará

en este borroso punto de despojos,
mientras espero la ciudad,
bajo la sombra de Tenochtitlán,
hueso y concha
en el límite donde podría morir.

2
¿Cuánto hace que partí?
Tomaba té y después los árboles
empezaron a desaparecer
al lado de mi ventanilla.
¿Cuánto hace que partí?
La noche también viajaba
de un continente a otro,
de un país a otro.
–Acude a lo dócil, inclínate,
mi tiempo crea la pasión.
El hechizo es un muro flotante,
separará siempre el viento, el ojo mágico,
separará tu voz, la constelación de los rostros.
¿Cuánto hace que partí
de la tierra desnuda y sin memoria,
de lo húmedo en lo alto del mar,
de la noche túnel cavada?

3
Hace un día casi, en auto recorría otro paisaje.
Foránea en planicies de arenisca,
a lo largo de rutas infinitas.
Color de almendra el polvo,
se abre a las serpientes miméticas, sutiles,
que no pueden verse sin prestar atención a lo obvio.
(Es mi anhelo entrar en el corazón de México
–ya bebí sangre de chili,
y gota a gota el agave
entra en mi lengua, se sella en el aliento.)
En el nudo, mi entrada en el secreto:
cómo el cielo comerá al desierto,
lo disolverá en una sola sustancia
sin la convulsión de lo húmedo, lo árido.
La estación de la víbora espera en esta arena,
mi sol despojado, sol rayo
para un espacio esculpido a fuego.
La luz en anillos cae dorada en sus fauces
y me absorbe.

Liliana Ponce (Buenos Aires, 1950), 

Paseante y huésped,
Club Hem, 
La Plata, 2016









Ref.

Foto: Club Hem

lunes, junio 26, 2017

Paul van Ostaijen / Sonidos nocturnos





















Debe de haber granjas blancas más allá del límite
de los campos azules junto a la luna
por la noche oyes a lo largo de distantes caminos
los cascos de los caballos
lo oyes todo en una ilusión silenciosa
el agua brota de repente de lejanas fuentes lunares
-de pronto oyes el agua
brotar en la noche-
los caballos beben deprisa
y relinchan
después se los oye trotar de nuevo hacia el establo

Paul van Ostaijen (Amberes, Bélgica, 1896-Miavoye, Bélgica, 1928)
Traducción del neerlandés de Eduardo Conde
Envío de Jonio González

domingo, junio 25, 2017

Juan José Saer / Akinari Monogatari II

















Akinari Monogatari
II / El invierno

No planten, en el jardín, el sauce, aunque
en agosto, antes que nada, impaciente, reverdezca.
En marzo, con la primera lluvia fría, tenue,
                                           amarilleará.
La helada azul, más tarde, no tendrá qué quemar.
No es la inconstancia
                    sino el insomnio
la ansiedad del que vigila
                         la vecindad del invierno
esa corona de ramas grises sobre la herrumbre del cielo
y el espesor de la niebla
                        transfigurado en transparencia
lo que desnuda
             en una noche crucial
                                 el pavor
el horror al horror
                  -sofisma de suicidas.
La invasión del miedo como un ejército cerrado
arrasando, en círculo y apretadamente, un país todavía limpio.
Más vale
       amarillear y declinar
que soportar la llamas de la helada
atravesando ciegos el invierno como a una noche
hacia jirones de octubre improbables
Decapitar
        diseminarse
                  decaer
No planten, en el jardín, el temblor amarillo
aunque en agosto, y antes que nadie, tienda su sombra
gentil
      porque más tarde, en la intemperie de junio,
ninguna savia arderá.

Juan José Saer (Serodino, Argentina, 1937-París, 2005), El arte de narrar, Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, Argentina, 1988

Ver Akinari Monogatari I
https://campodemaniobras.blogspot.com.ar/2008/10/lleg-de-este-modo-el-mes-del-deshielo.html
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Foto: El Esquiú

sábado, junio 24, 2017

Jorge Posada / Variaciones sobre un tema de Fairchild.





                           










                         me obligan a salir
                                    sus gritos se oyen a cinco cuadras
                llevo en el pantalón un trozo de bistec
                                           los ojos enormes de las vacas
                               tengo quince
              envío tarjetas de navidad
                              a los albergues infantiles
               junto a las muñecas de segunda mano que robo
     me acuesto con hombres cada vez mayores
            cincuentones que usan calzones amarillos
                antes de mamárselas juego con los pelos blancos de su pubis
                                              saben a jabón
                                                    a orina rancia
                                        miro los lunares de sus muslos
                                               manchas de viejo
                                           ahora en el patio hay dos morros
                                                                  tiran penales
                               cuando patean los músculos de las pantorrillas se les marcan
                                              llevan shorts
                     cuando corren bailan los testículos
                                   al anotar festejan como las estrellas de la tv
                                                se desbocan se insultan
                      cuando me descubren intentan golpear más fuerte
                              a uno de mis amantes le gusta escuchar videos deportivos
                                                      mientras lo monto
                            benjamín galindo desde media cancha
                                            un pase de cuarenta metros 
                       zague  controla  con el pecho
                                       dispara
                                luis roberto alves zague 
                           la voz del narrador como si estuviera llena de larvas
                     con la pierna izquierda cruza al arquero
                                         busca una palabra
                                                  la belleza
                                    pero no se atreve a decirla
                          detrás del arco hay vallas de tecate banamex lucky strike
                              ¿esas imágenes son la belleza?
                                                                 peligro
                                                            batistuta
                                                         un tiro muy potente que vence a campos
                        hubo una duda defensiva entre ramón ramírez y ramírez perales
                            porque ramírez perales pensó que ramírez 
                                       o la tragedia búlgara
                                                   viene alberto garcía aspe
                                          toma poca distancia 
                                                la vuela
                          los fotógrafos sobre el rostro hilos de saliva amarga
                             marcelino bernal se persigna y la entrega a borislav mikhailov
                             chupo una piedrita lisa
                                  acaricio mis codos
                                          más pequeños que los dientes de las vacas
                            hago el ruido de las avispas
                                                pienso en hacérmela
                                                   bocabajo
                                        los mosaicos fríos
                                            aguanto la respiración
                                         me vuelvo ciega
                                              cuando termino el cuarto crece
                                  un hombre nos persigue
                    a mi hermana y a mí
                           estamos en la zotehuela
                     ella se quita la ropa
                             se pone botas de lluvia negras enormes
                                              no puede caminar
                                                            ríe y ríe
                            sus cabellera se mueve
                              aventamos martillos
                                agujeros en los muros
                                                            toma un frasco de sal
                               come a puños y se ahoga
                                      quizá la belleza sea eso
                                         la boca de mi hermana
                                                    llena de sal
                       sus pelos duros como las reses
     
(inédito)

Jorge Posada (San Luís de Potosí, México, 1980)

viernes, junio 23, 2017

Alejandro Schmidt / Dos poemas
















MEJOR

DESDE QUE ME OPERARON DE CATARATAS

VEO MEJOR

LA ARIDEZ

DE LO QUE BRILLA


-Asuntos terrenales (poemas 1995-2000), inédito


acude la noche al NO

como quien regresa de un dolor muy cierto
y pone en transparencia las preguntas

acude la noche al NO

(hay rostros en la oscuridad
sonrisas nunca contadas…)

y toda su casa que
yace en la ciudad
en el mundo
hierve junto al mar de los réprobos

habrá un ángel para triunfar los días y el olvido

pero ese dolor
ese dolor
se cuida
de las palabras

peste

del corazón.

Alejandro Schmidt (Villa María, Argentina, 1955-Córdoba, Argentina, 2021), Romanticismo y verdad, junio y mayo de 2017
http://romanticismoyverdad.blogspot.com.ar/

ver La Voz

miércoles, junio 21, 2017

Edward Hirsch / Tras una larga noche de insomnio















Bajé andando hasta el mar temprano por la mañana
después de una larga noche de insomnio.

Trepé hasta lo alto de las gigantescas rocas de color gaviota
y dejé atrás los árboles
altos bailarines que extendían las extremidades
y entraban en calor bajo la luz azul.

Entré en el agua salada, un penitente
con el cuerpo manchado,
y nadé hacia una estrella roja que se elevaba
en el este, regio, con una túnica púrpura.

Una orilla desapareció detrás de mí
y otra me llamó por señas.
                                        Confieso
que olvidé a la persona que yo había sido
con la misma facilidad con que las nubes se deslizaban en lo alto.

Mis manos partieron el agua.
El viento presionó mi espalda, alas
y mi alma flotaban sobre las cofias blancas de las olas.

Edward Hirsch (Chicago, Estados Unidos, 1950), The Living Fire: New and Selected Poems 1975-2010, Alfred A. Knopf, Nueva York, 2010
Versión de Jonio González


AFTER A LONG INSOMNIAC NIGHT

I walked down to the sea in the early morning
after a long insomniac night.

I climbed over the giant gull-colored rocks
and moved past the trees,
tall dancers stretching their limbs
and warming up in the blue light.

I entered the salty water, a penitent
whose body was stained,
and swam toward a red star rising
in the east—regal, purple-robed.

One shore disappeared behind me
and another beckoned.
                                      I confess
that I forgot the person I had been
as easily as the clouds drifting overhead.

My hands parted the water.
The wind pressed at my back, wings
and my soul floated over the whitecapped waves.

© Edward Hirsch

martes, junio 20, 2017

Silvina López Medin / Debería estar escribiendo un prólogo





















me quedo en este umbral
escalón de piedra
así me senté a llorar un día
frente a una puerta roja
un desconocido me entregó un pañuelo de papel
dijo don’t
worry, it’s not 
worth it, no era el comienzo
de una conversación, siguió de largo y yo seguí
el pañuelo en las manos
al final deshecho
pequeños pedazos de papel
como los que mi padre se pegaba en el rostro
después de afeitarse
ahí donde hay una herida abierta hay
el riesgo de que algo se pegue
un papel o una frase,
it’s not worth it
ante la indefinición de un corte
lo primero que surge son
instrucciones
primeros auxilios
hace falta
tomar ciertos recaudos
apretar la herida es lo primero
acercar sus bordes
y apretar
según el tamaño
según su ubicación
sobre todo no pensar en el filo
en lo contundente
de esa imagen
la publicidad de hojas de afeitar
gillette, la acumulación de las t
triple hoja
un pelo que se corta y cae
y otro
y otro
decir al oído de quien padece
don’t worry, don’t worry
las palabras van
creando un ritmo que se acopla
a la respiración
debe ser eso dar aliento,
me pidieron que escribiera un prólogo no esto
un comienzo, no
algo anterior al comienzo
de un libro, nunca antes
escribí un prólogo, ante lo desconocido
uno se aferra a lo conocido
un escalón de piedra, una puerta roja
un manojo de imágenes
como los niños se aferran a cierta secuencia
baño comida sueño baño comida sueño
hoy
tengo la edad en que veía los cortes en tu rostro
hoy
me corté al afeitarme
padre, el tiempo
deja caer su gota
abrí la puerta
me senté en un escalón
un desconocido me habló en su lengua ajena don’t
worry pero era tu voz
y no era una instrucción
era un comienzo.

[inédito]

Silvina López Medin (Buenos Aires, 1976)
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Foto: Silvina López Medin en FB

lunes, junio 19, 2017

Mario Montalbetti / Momentos estelares del Estado-Nación Perú (16 versos)

















I

¿en qué momento el Perú
es desde este momento
se jodió el Perú
es desde este momento libre
se jodió
el Perú es desde este momento se jodió
por la voluntad general e independiente es libre

ricas montañas?


II

el amor tiene algo del odio de dios
el amor siendo humano tiene algo del odio de dios
el odio de dios no es humano
el amor siendo humano tiene resaca y delito
el amor humano se empoza y se quema en la puerta del horno
como el odio de dios
como el odio ciego de dios
su luces su luces el sol

Mario Montalbetti (Lima, 1953), "Ocho cuartetas en contra del caballo de paso peruano" (2008), Lejos de mí decirles. Poesía reunida, Colima-Aldvs, Ciudad de México, 2013

Notas del Aministrador: "¿En qué momento se había jodido el Perú?", Conversación en La Catedral, Mario Vargas Llosa;  "... un pan que en la puerta del horno se nos quema", Los heraldos negros, César Vallejo;  "... como del odio de Dios", ib.; "Somos libres, seámoslo siempre,/ Y antes niegue sus luces el Sol,/ Que faltemos al voto solemne...", Himno Nacional del Perú
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domingo, junio 18, 2017

Gerður Kristný / Dos poemas















Diciembre

Así que ésta es la vida
a la que todas las demás se dirigen

la mañana negra con la oscuridad
más turbia que en la que
me quedé dormida

tu vara y tu bastón
listos para un golpe

el silbido por encima de mi cabeza
desde el primer momento

Entonces es bueno tener un edredón
y más aún un abrazo


Skagafjörður

Trato de ser
amable con los niños
para que así atiendan mi tumba
cuando llegue el momento
desmenucen las galletas en la hierba
por mi cumpleaños
y reciten el poema sobre
las vacas brincando
ellos mismos viejos y grises

Todo lo mismo
los conoceré otra vez
por el olor celestial del establo

que siempre sean fragantes como el niño Jesús

Gerður Kristný (Reikiavik, 1970), Periódico de Poesía N° 99,  Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), mayo de 2017
Traducción de Mohsen Emadi y Arturo Loera



sábado, junio 17, 2017

Jules Laforgue / Dos poemas























Madrigal

Sí, la vida es para vos un camino triunfal,
Pero qué sabés del destino, las marchas eternas,
Rica, amada de rodillas, bella entre las bellas,
Esta noche tal vez después de la fiebre del vals

Sentirás llegar la muerte en un temblor fatal
Y tu rubio cadáver con las vidriosas pupilas
Se irá a pudrir en su dulce lecho de puntillas,
Luego a perderse anónimo en el turbión vital.

O, quién sabe, tal vez tu corazón florecerá
En el clavel que una obrera en su ventana regará,
Ese clavel será vendido un día en la vereda

Y ese que hoy te arrulla te dice “oh alma mía”
Por centavos se lo dará a una vulgar fulana
Y vos oirás a ambos gemir sobre la cama.


En lugar de los "últimos sacramentos"

“Me hizo llamar una tarde de otoño.
En su mansarda un frío loco.
Temblaba tísico, la piel de cera
Como la luz de una pobre vela.
Su fuelle rugía como un órgano viejo
Y la piel tomaba ahora ese tono
Del verdín que sobre el suelo de la morgue
A lo largo quiere ocuparlo todo.
-Viejo, voy a reventar, dijo con una sonrisa el pobre
Que heló el caracú en mi hueso.
Para acabarla -sabés- quisiera un vampiro
Que me vaciara la espalda con un beso.
Bajé, muy calmo, hasta el callejón y en la esquina
Silbé a la primera pollera blanca que patina
oliendo a un macho en busca de una mina.
Después al mostrarle al moribundo
Y de ponerla al tanto de su sombría tarea
Vi que se le agitaba furiosa la pechera.
En su mirada cálida de mil locas noches sin nombre
Vi despabilar sus gastados sentidos por el hombre.
Se desviste, bosteza, hace una pausa;
Luego como bajo un látigo lanzada,
Su morro en llamas y su lengua rosada,
Salta sobre el agonizante.
Él siente el soplo rugiente
Que hace la lava al correr,
Los riñones fríos hervir otra vez.
Una chispa de loco celo estalla en sus ojos huecos,
Pronuncia algunas palabras apretadas, como ecos.
Los vi extenderse a lo largo. Como en la roca pelada
Un nudo de serpientes se retuerce atosigada.
Salí. Los dejé en medio de su lucha amarga y fiera.
A la mañana siguiente ya estaba muerto.
Pálido, muy chupado y en su lecho yerto”.

Jules Laforgue (Montevideo, 1860-París, 1887), Poésies complètes, Le Livre de Poche, 1970
Versiones de Angel Faretta

Nota del traductor: Estos poemas constituyen el apéndice a La traducción de la melancolía. La poética del tango argentino como forma lírica de la modernidad (inédito)


Madrigal

Oui, la Vie est pour vous un chemin triomphal.
Mais, qui sait des destins les marches Éternels?
Riche, aimée a génoux, belle entre les plus belles.
Ce-soir peut-être après les fièbres du bal,

Vous sentirez la mort dans un frisson fatal;
Et votre blonde cadáver aux vitreses prunelles
Ira pourrir dans son doux linceul de dentelles,
Puis se perdre, anonyme, au tourbillon vital.

Or, qui sait? Votre coeur ira fleurir, peut-être,
Le oillet qu’une ouvrière arrose à sa fênetre.
Et cet oillet, un soir, vendu sur le trottoir,

Celui qui maintenant vous roucoule: “Ô mon âme!”
L offrira dans des louis à vuelque fille infâme...
-Et vous les entendrez gemir, dans le boudoir.


Au lieu des ‘derniers sacrements’

“Il me fit appeler; c’était un soir d’automne
Dans sa mansarde au froid du loup
Il grelottait au lit, phtisique et le teint jaune
Comme une chandelle d’un sou
Son coffre caverneaux râlait comme un vieil orgue,
Sa peau prenait dejà le ton
Des verdâtres noyés qu’auz dalles de la Morgue
On vois s’étaler totu du long.
-Mon cher je vais crecer, me dit-il dans un rire
Qui figea la moelle en mes os
Pour m’achever, sais-tu, je voudrais un vampir
Qui d’un baiser vidât mon dos!
Je descendis très-calme, aun coin d’une ruelle
Sifflait le premier blanc jupon
Que j’aperçus flairant un mâle en quête de femelle
Et lui montrai le moribond.
Quand je l’eus mise au fait de sa besogne sombre
Je vis se cabrer ses deux seins
Et dans ses regards chauds de nuits folles sans nombre
Se réveiller ses seins éteints.
Elle se devêtit, bâilla, fit une pause
Puis, comme sous un fouet cuisant,
Sur sa babine en feu passant sa langue rose
Bondit près de l’agonisant!
Lui, sentant à ce Soufflé un hurlant flot de lave
Bouillonner dans ses reins gelés,
Un éclair de rut fou flamba dans son oeil cave
Il dit quelques mots étranglés
Et je les vis s’etrindre. Ainsi sur un roc chauve
Un noeud de vipères se tord.
Je sortis, les laissant à leur lutte âpre et fauve.
Le lendemain, il était mort.
I gisait pâle et grêle étendu sur sa couche”.
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Foto: s/d

viernes, junio 16, 2017

Marcelo D. Díaz / Al igual que las gárgolas...
















Al igual que las gárgolas en su trayectoria
por el vacío descubrimos
que los cálculos eran incorrectos.
A falta de equilibrio
nos dirigimos hacia el desastre.
No le pregunté al astrólogo
por los ojos del dragón;
oh, pequeño dios desplegado
en la alfombra amarilla
desenfunda tus cazadores
con sus maquinarias nocturnas
convierte los enunciados
en una lengua de fuego
enciende los árboles de la experiencia
como el manto de un meteorito
que avanza imperturbable
sobre los acontecimientos.

Marcelo Díaz (Villa Mercedes, Argentina, 1981)

"La máquina celestial",
El arquero real,
Borde Perdido Editora,
Córdoba, Argentina, 2016








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Foto: Marcelo Díaz por Juan Pablo González en Facebook

jueves, junio 15, 2017

Jonio González / T
















¿te irás esta noche?
¿dejarás a quienes te aman
con tus gestos, tus palabras,
tu pasado?
¿serás tú esa
la que parte
o la que soñaste ser
la que escapó de nuestras vidas
esa cuyos deseos no advertimos?
sé quién nos ha amado
recuerdo cada caricia
pero ¿a quién hemos amado?

en cada cruce del camino nos esperas

(inédito)

Jonio González (Buenos Aires, 1954)

Foto: Jonio González por Daniel Mordzinski FB

miércoles, junio 14, 2017

Roberto Appratto / Un principio romántico...
















2.

un principio romántico: un parque solitario y sombrío
y un lago en las afueras, en el atardecer, en la quietud
de un caserón en ruinas:
el viento suena en las alturas de un paisaje montañoso,
el mundo escrito con una nitidez resplandeciente,
con el sol que invade una espaciosa estancia
y lo toma de espaldas, en un alto de la inspiración
cuando imagina hojas que van cayendo de los árboles
al suelo: tiene el movimiento en la cabeza, pero no sabe.
el ensueño
es un viaje, la turbulencia que sacude el lago.
su sentimiento,
que deja a las colinas, al aire de alrededor, a la luna,
impregnados. la fuerza de lo que está escribiendo ahora
es inmensa, la profundidad de su imaginación
llega hasta un fondo de sí mismo que no conocía
hasta que pensó en ella un segundo,
un interior de túnel que el poeta
convierte en himno
a su soledad. ella sabe quién es él,
ella también tiene un interior que se enciende,
un infinito
que no es sólo el amor:
es bueno callar por un segundo.

(de Levemente ondulado, 2005)

Roberto Appratto (Montevideo, 1950), "Muestra de la poesía uruguaya actual", Ricardo Pallares-Jorge Arbeleche, Revista Alforja n° 45, México, 2008/Academia Nacional de Letras de Uruguay, Departamento de Lengua y Literatura, 2009