lunes, agosto 31, 2015

Amy Lowell / Nubes nocturnas















Las blancas yeguas de la luna corren por el firmamento
Batiendo con sus cascos dorados los cielos de hielo
Las blancas yeguas empinadas sobre sus patas traseras
Golpean con las manos las puertas de porcelana de los cielos remotos
¡Volad, yeguas!
Esforzaos al límite
Dispersad el lechoso polvo de estrellas
O los tigres se arrojarán sobre vosotras y os destruirán
Lamiéndoos con su lengua bermellón

Amy Lowell (Brookline, Massachusetts, Estados Unidos, 1874-1925), The Complete Poetical Works of Amy Lowell, Houghton Mifflin, Boston, 1983.
Versión de Jonio González


NIGHT CLOUDS

The white mares of the moon rush along the sky
Beating their golden hoofs upon the glass Heavens 
The white mares are all standing on their hind legs 
Pawing at the green porcelain doors of the remote Heavens 
Fly, mares!
Strain your utmost 
Scatter the milky dust of stars 
Or the tigers will leap upon you and destroy you
With one lick of his vermillion tongue

---
Foto: s/d

domingo, agosto 30, 2015

Eduardo Ainbinder / De "¡Párense derecho!"
















El vaciadero

que lo acepta todo no lo aceptó,
la casa de tolerancia no lo toleró,
tampoco hizo nada el aguantadero.
Aun así, el pordiosero
preside su no lugar en el mundo
y desde una montaña de basura
-he aquí su mobiliario-
con tono poco hospitalario
señala: "Aquí, en el inframundo,
se forman parejas increíbles,
las inmundas para los inmundos
están siempre disponibles,
más de un cuento hay
con cucos y cuquillos,
a mamá coneja se le escapan
conejos con colmillos,
y así, todo es reunión de fealdades.
No hay más posibilidades".


Érase un señor

que mientras indefectiblemente
se dirigía hacia un horizonte
de iluminaciones negativas, repetía para sí:
"El mayor tesoro que un hombre posee es agradar".
"El mayor tesoro que un hombre posee es agradar".
Y cuando pensó que tras pronunciar estas palabras
en vez de insectos zancudos
distinguidas damas se le acercarían,
de pronto encontrose
a una inquisitiva mujer
en estado exasperante:
"¿Por qué no puedo estar yo
en estado interesante?
¿Acaso los tiempos muertos
en los que transcurren los maleficios
no son en verdad, ocios propicios,
para pasar de un estado a otro?".
Una y otra vez se preguntaba
aquella señora en estado exasperante
que sólo quería estar en estado interesante.

Eduardo Ainbinder (Buenos Aires, 1968), ¡Párense derecho!, Gog y Magog, Buenos Aires, 2015

sábado, agosto 29, 2015

Amy Lowell / Pasa un año














Más allá de la cerca de porcelana del jardín público,
Oigo las ranas en los arrozales verdeazulados;
Pero la afilada espada de la luna
Ha cortado mi corazón en dos.

Amy Lowell  (Brookline, Massachusetts,, Estados Unidos, 1874-1925), The Complete Poetical Works of Amy Lowell, Houghton Mifflin, Boston, 1983
Versión de Jonio González


A YEAR PASSES

Beyond the porcelain fence of the pleasure garden,
I hear the frogs in the blue-green rice-fields;
But the sword-shaped moon
Has cut my heart in two.

---
Foto: Getty Images

viernes, agosto 28, 2015

Darío Rojo / De "El principio estocástico"















Tercer génesis

Al observar la situación,
con la musculatura arqueada en dirección
al paladar - sin emitir ni deglutir nada,
de sapo a príncipe en un mismo tramo-

fui henchido decorosamente por la polea
que cada tanto ensucia todo de sentido.

De pronto cada mancha se fue extendiendo
por toda la materia semejante
hasta que la esponja de las circunstancias
borró, estiró y convirtió cada suceso
en una cosa: elocuente, humana
y de movilidad casi autosuficiente.

¡Y todo ante la ausencia completa
de cualquier actividad en procura de alimento!


Suceso

Brillando por el frío extremo, las turbinas
bajo el océano rompen
los arrecifes creando diagramas de reflejos
idénticos a los cardos metalizados que rotan
sobre el convexo espejismo de la parcela.

Pero todo sigue igual,

porque hoy para el explorador,
en pantalones cortos color caqui, todo
es una situación de malestar especifica,
una garra de cristal que aprieta la traquea
invisibilizando la carne y la piel del humano
segmentado en su espécimen.

Mientras el señor Güiraldes dice
“el pasto y los cardos esperaban con pasión segura”

gotas, con forma de gotas y compuestas de agua
van desde un lugar a otro, y sin dejar
ninguna huella duradera lubrican el funcionamiento
habitual del mundo: caen.

Darío Rojo (Eduardo Castex, Argentina, 1964), El principio estocástico, inédito

jueves, agosto 27, 2015

Silvia Rosa / Qué despilfarro














Qué despilfarro esta cotidianidad
vaciada de ternuras, desnuda
piedra que nos rebota, mirada
a un horizonte domesticado seco
(y yo que construía
geometrías golosas de palabras
por hacer menos pálido
el golpeteo mecánico
de la lengua contra los dientes,
a la manera de los chicos
probaba el juego repetido
-serio- de apretar
más, y siempre, como si
no fuese un continuo).
Qué derroche la muerte blanca muda
de un día idéntico al otro, de pequeñas
luciérnagas de felicidad intermitentes, astilladas
en la oscuridad de un tiempo tan disperso que
hasta la banalidad de la nada
tendría quizá un sabor menos mezquino.

Silvia Rosa (Turín, Italia, 1976)
Versión de Jorge Aulicino
Foto: Silvia Rosa por Anna Maria Scala en FB

Che sperpero questa quotidianità 
svuotata di tenerezze, nudo 
sasso che ci rimbalza contro, sguardo 
d'orizzonte addomesticato asciutto
(ed io che costruivo
geometrie golose di parole
per rendere meno scialbo
il battito meccanico
della lingua contro i denti,
al modo dei bambini
provavo il gioco ripetuto
- serio - di stringersi 
ancora e sempre come se 
non ci fosse un seguito)
che sperpero la morte bianca muta 
da un giorno all'altro identico di piccole 
lucciole di felicità intermittenti, schiacciate 
al buio di un tempo così distratto che 
persino la banalità del niente 
avrebbe forse un sapore meno gretto.

miércoles, agosto 26, 2015

Diego Bentivegna / De "La loca croata"














Yo no tengo otra cosa que ponerme
que no sean mis polleras oscuras,
mi ropa negra.
Tengo además un pañuelo gris:
con él me cubro el pelo,

lo llevo incluso en verano
y estoy en una aldea de Sicilia,
y estoy en los caseríos
de los Apeninos o los Prealpes
donde vivieron los hermanos,
y estoy en un pueblo polaco de judíos:

atravieso esos lugares marrones
sobre mi carromato.

(...)


Me tiran piedras si vago por las calles
de Munro, de Adelina, de Florida;

construyo mi refugio entre las ramas.

Hablo una lengua rara.

Diego Bentivegna (Munro, Vicente López, Argentina, 1973), La pura luz, Cabiria, Buenos Aires, 2015

Foto: Diego Bentivegna en FB

martes, agosto 25, 2015

Alexander Blok / Los poetas



















En las afueras de la ciudad crece solitario un barrio
Sobre una tierra movediza y pantanosa.
Allí viven los poetas y se saludan
Unos a otros con una sonrisa arrogante.

El día se levanta inútil y radiante
Sobre este triste pantano:
Sus habitantes lo dedican al vino
Y al trabajo arduo y persistente.

Cuando se emborrachan se juran amistad,
Conversan cínica y despiadadamente
Hasta el amanecer. Luego, entregados a su pasión
Trabajan cual necios sin remedio.

De pronto, salen a rastras de sus buhardillas
Para mirar cómo arde el mar entre la tarde:
Con los ojos abiertos quedan cautivados
Por las trenzas doradas de las muchachas que pasan.
Enternecidos sueñan el Siglo de Oro,
Amigablemente riñen a sus editores
Y lloran con amargura sobre una florecilla
O sobre alguna nubecilla perlada

¡Así viven los poetas, amigo lector!
Quizás tú pienses que todo esto sea peor
Que tus diarios débiles y vanos esfuerzos,
Que tu charco pequeño burgués.

No, querido lector, mi crítico ciego
Por lo menos los poetas tienen
Sus musas, sus nubecillas, su Siglo de Oro,
¡Todo lo que para ti es inaccesible...!

Tú estas a gusto contigo mismo, con tu esposa,
Con tu vida reducida,
Pero los poetas sufren de dipsomanía mundial
Y para ellos es poco una vida así.

No importa que mueran, como perros, tras la valla
O que la vida los haya enlodado.
Creen que algún Dios los trajo aquí
Para que besaran la ventisca y la nieve...

(24 de julio de 1908)

Alexander Blok (San Petersburgo, Rusia, 1880-Petrogrado, Rusia, 1921), "Poesía rusa en el cruce de dos siglos", Alforja, nº 30, México, otoño de 2004
Versión de Jorge Bustamante García
Envío de Jonio González


Foto: IK -PTZ

lunes, agosto 24, 2015

Hiroshima y Nagasaki / Cuatro poemas japoneses




















Dos haikus y un tanka de tres poetas mujeres que sobrevivieron a las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki; y un poema de un viejo maestro zen:



Fuegos artificiales
allá en el río:
huesos ardiendo.

        Utsumi Kanko

*

Mi niño duerme
en esta tierra azul
con radiaciones.

        Terai Sumie

*

Puesto que hay tantos
pequeños esqueletos
aquí reunidos,
estos huesos más largos
deben ser del maestro.

        Shoda Shinoe
       (Hiroshima, Japón, 1910-1965)

*

Las flechas disparadas
una contra la otra
se encuentran y dividen
el vacío en su vuelo.
Así vuelvo al origen.

        Gesshu Soko
        (Japón, 1618-1696)

Traducción del inglés: Andrés Neuman

___

Ilustración: El Enso, círculo zen. Se hace de un solo trazo. Imagen difundida por internet, sin datos

domingo, agosto 23, 2015

Giorgio Caproni / A Giannino
















... porque mi amor (mi amor)
lo he conocido tarde:
mi amor que estaba esperándome
solo en un banco.

Sobre las vías cubiertas de escarcha
pasaba con su frágil fragor
vacío de vidrios un tranvía: era el primer
recorrido del alba y nadie bajaba
donde, en los tímidos dientes un temblor,
estaba solo mi amor.

Abría una campana la mañana,
pero era ya tarde, tarde.
Y yo en la guerra sin cuidarme
(en la guerra y en error)
y largos disparos de fusil en mi corazón
entraban fríos; también mi amor
que ahora calentaba con el ligero vapor
de su aliento los dedos.

La noche había terminado,
pero era ya tarde, tarde.
Y yo en la guerra sin cuidarme,
en la guerra y arruinado.

El rostro en una nube de vapor
tibio, en el banco,
desde la frente desataba la escarcha
un rubor a mi amor.

1948

Giorgio Caproni (Livorno, Italia, 1912-Roma, 1990), Il "Terzo libro" e altre cose, Giulio Einaudi Editore, Turín, 1968
Versión de Jorge Aulicino

Foto: La Nazione


A Giannino

... perché il mio amore (il mio amore)
l'ho conosciuto tardi:
l'amore mio che stava ad aspettarmi
solo su una panchina.

Sopra i binari coperti di brina
passava col suo fragile fragore
vuoto di vetri un tram: era la prima
corsa dell'alba, e nessuno scendeva
dove, nei timidi denti un tremore,
stava solo il mio amore.

Apriva una campana la mattina,
ma era già tardi, tardi.
E io ero alla guerra senza ripararmi
(alla guerra e in errore)
e lunghe fucilate nel mio cuore
penetravano fredde: anchle il mio amore
ch'ora scaldava al leggero vapore
del suo fiato le dita.

La notte era finita, 
ma era già tardi, tardi.
E io ero alla guerra sin ripararmi,
alla guerra e in rovina.

Il viso in una nube di vapore
tepido, sulla panchina
di sulle ciglia scioglieva la brina
un rossore al mio amore.

1948

sábado, agosto 22, 2015

John Burnside / Señal de stop, cerca de Horsley













Humo en el bosque
igual que un personaje de película muda
que caminara junto a los raíles.

Una forma que reconozco; no es humo, o no es sólo el humo,
y tampoco es la nieve sobre los avellanos
o las huellas de un zorro entre el andén y los árboles,

sino el invierno, ni amigo
ni extraño, como la niña que a veces vislumbro

al alba, cerca de la barrera, con un vestido
de bayas y aguanieve, viendo pasar el tren.

John Burnside (Dunfermline, Escocia, 1955), Conjeturas y esperanza. Antología 1988-2008, Pre-Textos, Valencia, 2011
Traducción de Jordi Doce
Envío de Jonio González

viernes, agosto 21, 2015

Cecilia Romana / Espinosa III (Lidy)









Como esos círculos de colores
que se confunden a la distancia con una línea recta,
tus viajes me hacían verte distinto de lo que eras en realidad.

Porque te extrañaba, no te encontraba defectos, cosas
que en los demás detestaba y en vos me
                              resultaban útiles como un sacacorchos,
o incomparables como un cuento de Ribeyro.


Al acercarse al cuadro, ese juego de la vista caduca: hay círculos
de color verde, círculos de color azul,
y están perfectamente separados uno de otros.

Me decías: paciencia, paciencia. Yo sentía que no podía esperar,
que estaba en medio de un tablero sin saber
qué fichas convenía que moviera o cómo hacerlo.

A la distancia, quizás, parezca una tontería,
pero yo nunca fui tan sincera
con alguien, ni fui tan fiel. Aunque no sabía jugar,
me paraba en la vida como si supiera,
y completaba el cupo necesario para que existiera un juego,
un amor, una obra, da lo mismo.

Cecilia Romana (Buenos Aires, 1975), Poemas concretos, Cabiria, Buenos Aires, 2015



jueves, agosto 20, 2015

Jotaele Andrade / Contemplación ritual del día















Honda belleza de la catástrofe
y de la piel de cabra en el invierno

el fuego es un metal bueno
se parece a un niño que acaricia un gato
al que hay que vigilar

pero es bueno el corazón del fuego

y busca su belleza en las cenizas

yo haré de él una catástrofe sólo para probar su bondad

he de arrojar tus vestidos
los libros preciados
los hijos que perdimos a manos del encono o de las fieras

arrojaré mi casa y el recuerdo de mi padre

entonces verás que este hombre ha desencadenado la tragedia

que el agua es buena
y el aire

que he sacrificado una cabra en el sitio
donde
la ausencia se empiedra

que contemplo el día del mismo modo en que veo
                                        pudrirse una manzana


Jotaele Andrade (La Plata, 1974), los metales terrestres, Añosluz, Buenos Aires, 2014

Foto: Jotaele Andrade en FB

miércoles, agosto 19, 2015

Nora May French / Dos poemas
















A lo largo del sendero

El sendero me ha conducido más allá del pueblo
Para seguir el día a través de los menguantes campos,
La hierba quebradiza y eriales de un tierno marrón.
A un lado y a otro las altas cumbres emplumadas,
Una tracería de arabescos rotos
Sobre el lúgubre carmesí del cielo.
Hacia el oeste, las vías se estrechan rápidamente.
Cortan la suavidad de tiza del crepúsculo
Con delgados y convergentes destellos de rojo sangre.

Un lugar de ensueño

Aquí beberemos contentos, mi camarada;
Aquí, donde el pequeño riachuelo, al encuentro del sol,
Desciende como vino amarillo por una roca amarilla.
Aquí lanzaremos una hoja hacia costas lejanas,
Y en ella encerrada una palabra para el País de las Maravillas,
El Desconocido azul más allá de los sicomoros.

Nora May French (Aurora, Nueva York, Estados Unidos, 1881-Carmel, Estados Unidos, 1907), The Outer Gate: The Collected Poems of Nora May French, Hippocampus Press, Nueva York, 2009
Versiones de Jonio González

Ref.:
Poet's Corner
Nora May French Site
Projet Gutenberg

ALONG THE TRACK

The track has led me out beyond the town
To follow day across the waning fields,
The crisping weeds and wastes of tender brown.
On either side the feathered tops are high,
A tracery of broken arabesques
Upon the sullen crimson of the sky.
Into the west the narrowing rails are sped.
They cut the crayon softness of the dusk
With thin converging gleams of bloody red.

A PLACE OF DREAMS

Here will we drink content, comrade of mine—
Here, where the little stream, to meet the sun,
Flows down a yellow rock like yellow wine.
Here will we launch a leaf to distant shores,
And in it shut a word for Wonderland—
The blue Unknown beyond the sycamores.


Foto: Nora May French por Arnold Gentile en Nora May French Org

martes, agosto 18, 2015

Jorge Fondebrider / Definiciones










                                                  



 V.S.

Si yo dijera que el viento
es la corriente de aire que se produce en la atmósfera
al variar la presión,
no estaría diciendo nada.

No diría, por ejemplo, que es la cresta que se forma
en la superficie de las olas
cuando estamos sentados en la playa vos y yo
mirando el horizonte un día de enero
y tus ojos, muy celestes,
proponen otro cielo.

No hablaría del sombrero que se vuela,
ni diría que corremos a buscarlo,
acaso sorprendidos de que al cabo de los años
sigamos juntos, mirando el horizonte,
un día de enero.

(inédito)

Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956)

lunes, agosto 17, 2015

Dan Pagis / Europa, tarde














En el cielo flotan violines
y un sombrero de paja. Perdón, ¿qué año es?
alrededor de treinta y nueve y medio, es aún temprano, temprano,
podemos apagar la radio,
he aquí que les presento el viento marino, el viento vivaz de la costanera,
tan pero tan travieso,
que se arremolina bajo las faldas acampanadas, que castiga
periódicos preocupados: ¡Tango! ¡Tango!
y el parque resuena de sonidos,
beso su mano, Madame,
su mano delicada
como guante de cuero blanco,
todo se ordenará
en el sueño,
no se inquiete en demasía, Madame,
aquí esto no sucederá jamás,
usted  verá
aquí jamás.

Dan Pagis (Bucovina, Rumania, 1930 - Jerusalén, 1986)
Versión del hebreo de Luisa Futoransky y Marta Teitelbaum
Envío de Luisa Futoransky
---

domingo, agosto 16, 2015

Hamutal Bar Josef / Como una hoja



Como esa hoja, la de allá arriba,
que el sol vuelve traslúcida
al traspasarla por completo
y salir del lado de la sombra.
Como esa hoja embriagada de fulgor
que no deja de brillar en el cielo,
que no cesa.
Dentro de esta oscura ola de polvo recuerda
que eres como esa hoja en la luz.

Hamutal Bar Josef (Kibbutz Tel Yosef, Israel, 1940), El lugar donde duele. Antología poética 1970-2000, Vaso Roto, México D.F.-Madrid, 2013
Traducción de Mario Wainstein y Florinda F. Goldberg
Envío de Jonio González




sábado, agosto 15, 2015

Frederic Manning / Grotesco


















Estos son los malditos círculos que Dante pisó,
Terribles en su desesperanza,
Pero hasta las calaveras tienen su gracia,
una parodia sin ojos, sardónica:
Y nosotros,
Sentados con los ojos llorosos en medio del humo acre,
Que oscurece nuestro sucio, húmedo acuartelamiento,
Entonamos amargamente, con voces roncas
Como un coro de ranas,
Con horrible ironía nuestras canciones patrióticas.

Frederic Manning (Sídney, 1882-Londres, 1935), The Wordsworth Book of First World War Poetry, Marcus Clapham, Wordsworth Editions, Ware, Hertfordshire, 1995
Versión de Jonio González


GROTESQUE

These are the damned circles Dante trod,
Terrible in hopelessness,
But even skulls have their humour,
An eyeless and sardonic mockery:
And we,
Sitting with streaming eyes in the acrid smoke,
That murks our foul, damp billet,
Chant bitterly, with raucous voices
As a choir of frogs
In hideous irony, our patriotic songs.

---
Retrato: Frederic Manning por William Rothenstein, 1921 National Portrait Gallery, Londres

viernes, agosto 14, 2015

Marina Serrano / Dos poemas













de "Bulgaria"

XIII

No hay paisajes lógicos en Bulgaria,
no hay lógica en ningún lugar
sino un absoluto parecido.

Sentir, aunque crea
pensar:

       Nadie conoce a nadie - hasta que amanece
       no hay imágenes en la ventana, y Bulgaria
       puede ser
       un hermoso camastro - y nuestros hijos
       hijos de la piedra,

porque no hay
más que piedras
en Bulgaria.
recuerdo de heladas y cardos azules
con flores
que nadie ama.


XV

Lo más extraño, y quizá lo mejor
de Bulgaria
sea la nobleza de su concepción:
un espacio en el cual no se puede permanecer.

Marina Serrano (Quequén, Argentina, 1973), Segunda fundación, Cabiria, Buenos Aires, 2015

Foto: Marina Serrano en FB

jueves, agosto 13, 2015

Mihangel Morgan / Norman y Lionel (Un libro para niños o un cuento de fantasmas)















Éste es Norman.
Éste es Lionel.
Norman tiene treinta y cinco años.
Lionel tiene treinta y ocho años.
Lionel trabaja en un banco.
Norman es un funcionario público.
Están casados.
Han adoptado dos hijos:
Sarah, una niña negra, que tiene siete años.
Y Crispin, un niño blanco, de cuatro.
Aquí está el gato de la familia.
Mair se llama.
Aquí está el perro de la familia.
Un caniche que se llama Swci.
El coche rojo es de Norman.
El coche verde es de Lionel.
Entremos a la casa, niños.
En la pared, hay una fotografía de la Princesa Diana.
Y éstas son las fotos de la boda de Lionel y Norman.
Aquí hay tres sillas cómodas de Habitat.
La mayoría de los otros muebles viene de Ikea.
¿No es un color bonito el púrpura?
La influencia de todos los programas de diseño de interiores que los dos ven.
En la casa de al lado viven Tim, Mary y sus hijos.
El domingo todos van a la iglesia para cantar
Onward Christian Soldiers
y allí están de pie en el jardín delantero.
y allí están los hijos de los vecinos.
Nos saludan con la mano.
Salúdenlos, niños.
¡Con todos los dedos, por favor!
Miren, niños, ¿como se llama la casa?
¿No son inteligentes Lionel y Norman?
Han combinado sus nombres.
La casa se llama
Normal.

[Traducción directa del galés de Rhiannon Gwyn]

Mihangel Morgan (Aberdâr, Gales, Reino Unido, 1955), Poesía galesa contemporánea, traducción y prólogo de Jorge Fondebrider, Pedro Serrano y Verónica Zondek; con Luciana Cordo Russo y Rhiannon Gwyn. Editará Trilce, México DF

Norman a Lionel
(Llyfr i blant neu stori iasoer)

Dyma Norman.
Dyma Lionel.
Mae Norman yn dri deg pump oed.
Mae Lionel yn dri deg wyth oed.
Mae Lionel yn gwiethio mewn banc.
Mae Norman yn was sifil.
Mae nhw’n briod.
Mae nhw wedi mabwysiadu dau blentyn;
Sara, merch groenddu, syn saith oed,
A Crispin, bachgen gwyn, syn bedair oed.
Dyma gath y teulu.
Mair yw enw’r gath.
Dyma gi y teulu,
Pwdl or enw Swci.
Y car coch yw car Norman.
Y car gwyrdd yw car Lionel.
Gadewch i ni fynd i mewn i’r tŷ, blant.
Mae llun o’r Dywysoges Diana ar y wal.
A dyma luniau o briodas Lionel a Norman.
Dyma’r tri darn eistedd cyfforddus o Habitat.
Dyma’r rhan fwyaf o’r celfi eraill o Ikea
On’d yw porffor yn lliw braf?
Dylanwad yr holl raglenni addurno tai y mae’r ddau’n eu gwylio.
Drws nesa mae Tim a Mary a’u plant yn byw.
Ddydd Sul mae nhw i gyd yn mynd i’r egwlys i ganu
Onward Christian Soldiers.
A dyma nhw’n sefyll yn yr ardd o flaen y tŷ.
A dyna’r plant a’r cymdogion.
Mae nwh’n chwifio arnon ni.
Chwifiwch nôl, blant.
Defnyddiwch eich bysedd i gyd, plîs!

‘Co, blant, beth yw enw’r tŷ?
On’d yw Lionel a Norman yn glyfar?
Mae nhw wedi cyfuno’u henwau
Enw’r tŷ yw
Normal.

martes, agosto 11, 2015

Charles Simic / El lugar













Estaban hablando sobre la guerra,
La mesa todavía sin levantar delante de ellos.
Al otro lado de la calle, la primera ventana
de la tarde ya estaba iluminada.
Él permanecía sentado, encorvado, quieto,
el viejo miedo lo invadía..
Oscureció. Ella se levantó para llevar el plato
-Ahora desagradablemente blanco- a la cocina.
Fuera, en los campos, en los bosques,
Un pájaro hablaba en proverbios,
Un papa salía para reunirse con Atila,
El foso ya estaba listo para su pelotón.

Charles Simic (Belgrado, Serbia, 1938), Selected Early Poems, George Braziller, Inc., Nueva York, 1999
Versión de Jonio González

THE PLACE 

They were talking about the war
The table still uncleared in front of them.
Across the way, the first window
Of the evening was already lit.
He sat, hunched over, quiet,
The old fear coming over him...
It grew darker. She got up to take the plate -
Now unpleasantly white - to the kitchen.
Outside in the fields, in the woods
A bird spoke in proverbs,
A Pope went out to meet Attila,
The ditch was ready for its squad.

lunes, agosto 10, 2015

Piergiorgio Viti / De "Se le cose stanno così"














De París no recuerdo la torre Eiffel
o Notre Dame o el Sacre Coeur,
sino los inmensos jardines donde
las fuentes plateaban la luz;
y nuestras presuntas conversaciones
sobre Italia, demasiado lejana,
como la cuadratura del círculo.
Y luego recuerdo desde tu ventana
las estimaciones de mil ventanas:
inquilino de departamentos inexplorados.
recluta de las costumbres más disparatadas,
mi vida se multiplicaba en las de los otros
y era inútil leer los horóscopos
o preguntarte qué querías de mí,
porque yo era todos los demás.

*

Mi madre no sale más,
se aturde de fármacos
y espera las siete, cuando el presentador hace preguntas
que parecen dirigidas a ella.
Mi madre no sale más.
La última vez, hace años,
hizo un paseo cerca de la rompiente
y al regresar me dijo que el mar
le parecía que caminaba para atrás.

Piergiorgio Viti (Sulmona, Italia, 1978), Se le cose stanno così, Italic, Ancona, 2015
Versiones de Jorge Aulicino

Foto: Piergiorgio Viti FB


Di Parigi non ricordo la Torre Eiffel
o Notre Dame o il Sacre Coeur,
ma gli immensi giardini, dove
le fontane argentavano la luce,
e le nostre presunte conversazioni
sull’Italia, troppo lontana
come la quadratura di un cerchio.
E poi ricordo dalla tua finestra
le stimmate di mille finestre:
inquilino di appartamenti inesplorati,
recluta nelle abitudini più disparate,
la mia vita si moltiplicava dentro le altre
ed era inutile leggere gli oroscopi
o domandarti cosa provassi per me,
perché io ero tutti gli altri.


mia madre non esce più,
si imbambola di farmaci
e aspetta le sette, quando il presentatore fa domande
che sembrano rivolte pure a lei.
Mia madre non esce più.
L’ultima volta, anni fa,
ha fatto una passeggiata sulla battigia
e, al ritorno, mi ha detto che il mare
le sembrava camminasse all’indietro.