martes, septiembre 12, 2017

Dante Alighieri / Infierno, Canto vigesimoctavo



















¿Quién podría, aun con palabras sueltas, *
decir de la sangre y de las llagas a pleno
que allá vi, aunque mil veces lo narrara?

Toda lengua, por cierto, iría a menos,
porque nuestro sermón y nuestra mente
son, para tanto comprender, estrechos.

Si se aunase incluso toda la gente **
que allá en la afortunada tierra
de Pulla fue doliente de su sangre

por los troyanos y por la larga guerra,
que de anillos tuvo botín tan grande,
como escribe Livio, que no yerra;

con aquella que sintió dolor de golpes
por contrastar a Roberto Guiscardo;
y la otra, cuyos huesos aún acoge

Ceperano, allá donde fue falsario
todo pullés, y allá en Tagliacozzo,
donde sin armas venció el viejo Alardo;

y uno, hendido su miembro, y otro roto
mostrasen, no habría modo de igualar
de la novena bolsa el modo inmundo.

Un tonel cuyo fondo perdiese o duela,
como yo vi a uno, no se desbarata,
roto desde el mentón a donde se pea:

entre las piernas las tripas le colgaban;
se le veían las costillas y el triste saco
que todo lo que engulle lo hace mierda.

Mientras que me acerqué para mirarlo,
me miró, y con las manos se abrió el pecho,
diciendo: "¡Mira cómo me desgarro!

"¡Mira cómo a Mahoma han estropeado! ***
Delante de mí va llorando Alí,
herido el rostro del mentón al jopo.

"Y todos los que ves por este lado,
sembradores de escándalo y de cisma,
fueron vivos y ahora van cortados.

"Un diablo viene atrás, que nos siega
así cruelmente, al tajo de la espada,
remitiendo a cada uno a esta gavilla,

"cuando dan vuelta a la doliente senda;
porque las heridas son cerradas
antes que adelanten a la escuadra.

"¿Pero tú quién eres? ¿Sobre el escollo
husmeas, tal vez para retrasar la pena
que le fue adjudicada a tus acciones?"

"Ni muerte lo alcanza aún, ni culpa lo lleva",
respondió el maestro, "a atormentarlo;
pero para darle una experiencia plena,

"a mí, que estoy muerto, cupo llevarlo
por el infierno abajo, de vuelta en vuelta;
y esto es tan cierto como que yo te hablo."

Más de cien, cuando lo oyeron,
se pararon en el foso a contemplarme,
por asombro, olvidando su martirio.

"Entonces di a fray Dolcino que se arme, ****
tú que tal vez verás el sol en breve,
si no quiere pronto aquí encontrarme,

"bien de víveres, y que ceñido por la nieve
no entregue la victoria al novarés,
a quien conquistarla así no será leve."

Luego que alzó un pie para girar,
Mahoma me dijo estas palabras;
entonces, lo apoyó para marcharse.

Otro, que tenía agujereada la garganta,
y trunca hasta la ceja, la nariz,
y no tenía más que una oreja sola,

parado para mirar maravillado,
antes que nadie abrió la caña,
que por afuera era bermeja,

y dijo: "Oh tú, cuya culpa no condena,
y a quien yo vi allá, en tierra latina,
si tanta semejanza no me engaña,

"acuérdate de Pier da Medicina, *****
si aún regresas a ver el dulce llano
que de Vercelli a Marcabó declina.

"Y haz saber a los dos mejores de Fano,
al maese Guido y así también al Angiolello,
que si el predecir de aquí no es vano,

"arrojados serán fuera de su barco
y masacrados cerca de Católica
por traición de un tirano falso.

"Entre la isla de Chipre y la de Mallorca,
no vio nunca Neptuno tan grande engaño,
ni de piratas ni de gente argólica.

"Aquel traidor, que ve sólo por uno,
y tiene la tierra que un tal aquí conmigo
querría de mirarla estar ayuno,

"los hará venir a parlamento rápido;
luego hará tal mal, que al viento de Focara
no les será menester voto ni ruego."

Y yo a él: "Demuéstrame y declara,
si quieres que lleve arriba tu noticia,
quién es aquel de la mirada amarga."

Entonces puso la mano en la mandíbula
de un compañero y le abrió la boca,
gritando: "Este es, pero no habla.

"Este, desterrado, sumergió en la duda
a César, afirmando que quien está listo,
siempre sufre daño cuando espera." ******

¡Oh, cuán asustado me pareció,
con la lengua cortada en la garganta
Curión, que para decir fue tan ardido!

Y uno que tenía una y otra mano cortadas,
elevando los muñones en el aura fosca,
tal que la sangre la cara le ensuciaba,

gritó: "Acuérdate también del Mosca, *******
que dijo, ¡miserable!, 'Está la cosa hecha',
que fue mala simiente para la gente tosca."

Y yo agregué: "Y muerte de tu casa";
por lo que él, sumando dolor al duelo,
se marchó como persona triste y loca.

Mas yo quedé para mirar la turba
y cosa vi que me daría pavura
sin más trámite que contarla sólo,

si no me asegurara la conciencia,
esa buena compañía que alienta
bajo el abrigo del sentirse pura.

Lo vi, por cierto, y parece que lo viera,
un busto sin cabeza andar tal como
andaban los otros de la triste fila;

y la cabeza cortada tenía por el pelo,
colgada de la mano a modo de linterna;
y  "¡Ay de mí!", al mirarnos, fue su metro.

De sí hacía a sí mismo lucerna,
y eran dos en uno y uno en dos:
cómo es posible, lo sabe quien gobierna.

Cuando derecho al pie del puente fue,
levantó el brazo con la cabeza,
para acercarnos las palabras de él,

que fueron: "¡Ahora mira la molesta pena,
tú que, respirando, vas mirando muertos:
mira si alguna es grande como ésta!

"Y para que lleves noticia de mis duelos,
sabe que soy Bertran de Born, aquél ********
que al joven rey dio malos consejos.

"Que padre e hijo se pelearan provoqué:
Ajitófel no hizo más contra Absalón
y contra David con sus punzones.

"Porque separé lo que estaba junto,
separado llevo mi cerebro, ¡desdichado!,
de su comienzo en este tronco.
Así se observa en mí el contrapaso."

Dante Alighieri (Florencia, Italia, 1265-Rávena, Italia, 1321), "Infierno", Divina Comedia, traducción y notas de Jorge Aulicino, Edhasa, Buenos Aires, 2015

Ilustración: Bertran de Born sostiene su propia cabeza de los pelos (detalle). Gustav Doré, siglo XIX

* La expresión fue traducida como "prosa. El concepto de prosa correspondería a la idea de palabras no sujetas a metro.

** Luego de la declaración de las limitaciones de la prosa, sobreviene un largo y complejo procedimiento poético: primero se alude a la Segunda Guerra púnica (218-201 aC.) de los romanos contra Aníbal el Cartaginés, y a la gran matanza de los primeros (llamados por el autor "troyanos" por suponerlos descendientes de Eneas) en diversas batallas, especialmente la de Cannas, donde se calcula que murieron 25.000, cuyos anillos fueron enviados a Cartago; se agrega enseguida a los muertos que desde mediados del XI cayeron luchando en la Pulla contra el normando Roberto Guiscardo; se suma enseguida a los caídos por causa de la traición de los barones pullenses, que dejaron entrar en el siglo XIII, hacia la fecha del nacimiento de Dante, a Carlos de Anjou, lo que provocó la matanza de Benevento. Y por fin, a los muertos en la batalla de Tagliacozzo contra los suevos. Los pullenses, tras perder casi todo su ejército, siguieron el consejo del viejo Araldo de Valery y corrieron sin armas, fingiendo una huida, para arrastrar a los suevos a una emboscada: con todos estos muertos destrozados se compara esta parte del infierno.

*** La Comedia resuelve que el islam no es herejía ni estrictamente cisma religioso, pues Mahoma no está entre los herejes del Décimo Canto. De hecho, no dividió el judeocristianismo ni pretendió darle otra interpretación, sino que declaró un nuevo profeta. De acuerdo con su propia información, Mahoma está entre los seminatori di scandalo e de scisma (sembradores de escándalo y de cisma). La amplitud de ambos términos se deduce del canto: se consideran cismas diversos tipos de discordias.

**** El frate Dolcino da Novara, cabeza de los apostólicos, de doctrina albigense y franciscana. Los dolcinistas predicaban la igualdad y la vida comunitaria. Hermanos guerreros, los de Dolcino resistieron en las montañas del norte de Italia los embates de los obispos de Vercelli y Novara y al marqués de Montferrato. Aunque llegaron a sumar más de diez mil combatientes, debieron rendirse en 1307. Dolcino fue quemado luego de presenciar la quema de su compañera, Margherita, y de su lugarteniente, Longino da Bergamo. Mahoma, que fue soldado, lo aconseja aquí más como estratega que como religioso acerca de hechos futuros, ya que la Comedia sucede en 1300: con buen avituallamiento, Dolcino podría haber resistido más, acantonado tras la nieve en los montes, y quizá hubiese logrado dominar cierto territorio. De este modo, presume el Profeta, podía liberarse de caer en este círculo del infierno. Es el pensamiento de Dante puesto en la boca de Mahoma, quien desde luego no conoció a Dolcino.

***** El reo Pier da Medicina es un personaje del que no sobran datos. Los comentaristas dicen que era famoso por sus intrigas entre nobles boloñeses. La historia que cuenta es la de Guido da Casera y Angiolello da Cignano, nobles de Fano, sobre el Adriático, unidos contra las pretensiones de Malatesta da Verrucchio, el Tuerto. Como sólo eso los unía, el tirano Malatesta los invitó a conferenciar en Católica, los apresó y los arrojó al mar en un saco. Del monte Focaro se suponía que provenían vientos tormentosos, por lo que los navegantes solían rogarle. Guido y Angiolello ya no necesitarán hacerlo.

****** Cayo Curión, tribuno romano. Aconsejó a Julio César no demorarse en iniciar la guerra civil contra Pompeyo. Al parecer, solía hablar en exceso, por lo que ahora, privado de la lengua, no habla.

******* Mosca dei Lamberti tomó en sus manos la venganza de la familia Amidei, una de cuyas hijas había sido deshonrada. Comunicó su decisión a la familia con la frase: "Cosa cumplida, cosa hecha". Y mató al ofensor, un señor Buondelmonte. Esto fue germen de grandes discordias entre güelfos y gibelinos. En 1258, a causa de tales reyertas, su propia familia fue expulsada de la ciudad. Él dice que su crimen trajo desgracia a los "toscos" (toscanos) y Dante le agrega: "Y a los tuyos".

******** El gran poeta provenzal y guerrero, vizconde de Hautffort (c.1140-1215). Instigó al hijo de Enrique II de Inglaterra a rebelarse contra su padre. Compara el resultado de su acción, un poco exageradamente, con la rebelión bíblica de Absalón contra David. En esta conjura, Absalón fue aconsejado por Ajitófel. Sin embargo, el no aceptar Absalón la propuesta de Ajitófel sobre el mejor modo de terminar con David, lo condujo a la ruina (II Samuel, 15 a 18).


XXVIII

Chi poria mai pur con parole sciolte
dicer del sangue e de le piaghe a pieno
ch'i' ora vidi, per narrar più volte? 3
  Ogne lingua per certo verria meno
per lo nostro sermone e per la mente
c' hanno a tanto comprender poco seno. 6
  S'el s'aunasse ancor tutta la gente
che già, in su la fortunata terra
di Puglia, fu del suo sangue dolente 9
  per li Troiani e per la lunga guerra
che de l'anella fé sì alte spoglie,
come Livïo scrive, che non erra, 12
  con quella che sentio di colpi doglie
per contastare a Ruberto Guiscardo;
e l'altra il cui ossame ancor s'accoglie 15
  a Ceperan, là dove fu bugiardo
ciascun Pugliese, e là da Tagliacozzo,
dove sanz'arme vinse il vecchio Alardo; 18
  e qual forato suo membro e qual mozzo
mostrasse, d'aequar sarebbe nulla
il modo de la nona bolgia sozzo. 21
  Già veggia, per mezzul perdere o lulla,
com'io vidi un, così non si pertugia,
rotto dal mento infin dove si trulla. 24
  Tra le gambe pendevan le minugia;
la corata pareva e 'l tristo sacco
che merda fa di quel che si trangugia. 27
  Mentre che tutto in lui veder m'attacco,
guardommi e con le man s'aperse il petto,
dicendo: "Or vedi com'io mi dilacco! 30
  vedi come storpiato è Mäometto!
Dinanzi a me sen va piangendo Alì,
fesso nel volto dal mento al ciuffetto. 33
  E tutti li altri che tu vedi qui,
seminator di scandalo e di scisma
fuor vivi, e però son fessi così. 36
  Un diavolo è qua dietro che n'accisma
sì crudelmente, al taglio de la spada
rimettendo ciascun di questa risma, 39
  quand'avem volta la dolente strada;
però che le ferite son richiuse
prima ch'altri dinanzi li rivada. 42
  Ma tu chi se' che 'n su lo scoglio muse,
forse per indugiar d'ire a la pena
ch'è giudicata in su le tue accuse?". 45
  "Né morte 'l giunse ancor, né colpa 'l mena",
rispuose 'l mio maestro, "a tormentarlo;
ma per dar lui esperïenza piena, 48
  a me, che morto son, convien menarlo
per lo 'nferno qua giù di giro in giro;
e quest'è ver così com'io ti parlo". 51
  Più fuor di cento che, quando l'udiro,
s'arrestaron nel fosso a riguardarmi
per maraviglia, oblïando il martiro. 54
  "Or dì a fra Dolcin dunque che s'armi,
tu che forse vedra' il sole in breve,
s'ello non vuol qui tosto seguitarmi, 57
  sì di vivanda, che stretta di neve
non rechi la vittoria al Noarese,
ch'altrimenti acquistar non saria leve". 60
  Poi che l'un piè per girsene sospese,
Mäometto mi disse esta parola;
indi a partirsi in terra lo distese. 63
  Un altro, che forata avea la gola
e tronco 'l naso infin sotto le ciglia,
e non avea mai ch'una orecchia sola, 66
  ristato a riguardar per maraviglia
con li altri, innanzi a li altri aprì la canna,
ch'era di fuor d'ogne parte vermiglia, 69
  e disse: "O tu cui colpa non condanna
e cu' io vidi in su terra latina,
se troppa simiglianza non m'inganna, 72
  rimembriti di Pier da Medicina,
se mai torni a veder lo dolce piano
che da Vercelli a Marcabò dichina. 75
  E fa sapere a' due miglior da Fano,
a messer Guido e anco ad Angiolello,
che, se l'antiveder qui non è vano, 78
  gittati saran fuor di lor vasello
e mazzerati presso a la Cattolica
per tradimento d'un tiranno fello. 81
  Tra l'isola di Cipri e di Maiolica
non vide mai sì gran fallo Nettuno,
non da pirate, non da gente argolica. 84
  Quel traditor che vede pur con l'uno,
e tien la terra che tale qui meco
vorrebbe di vedere esser digiuno, 87
  farà venirli a parlamento seco;
poi farà sì, ch'al vento di Focara
non sarà lor mestier voto né preco". 90
  E io a lui: "Dimostrami e dichiara,
se vuo' ch'i' porti sù di te novella,
chi è colui da la veduta amara". 93
  Allor puose la mano a la mascella
d'un suo compagno e la bocca li aperse,
gridando: "Questi è desso, e non favella. 96
  Questi, scacciato, il dubitar sommerse
in Cesare, affermando che 'l fornito
sempre con danno l'attender sofferse". 99
  Oh quanto mi pareva sbigottito
con la lingua tagliata ne la strozza
Curïo, ch'a dir fu così ardito! 102
  E un ch'avea l'una e l'altra man mozza,
levando i moncherin per l'aura fosca,
sì che 'l sangue facea la faccia sozza, 105
  gridò: "Ricordera' ti anche del Mosca,
che disse, lasso!, 'Capo ha cosa fatta',
che fu mal seme per la gente tosca". 108
  E io li aggiunsi: "E morte di tua schiatta";
per ch'elli, accumulando duol con duolo,
sen gio come persona trista e matta. 111
  Ma io rimasi a riguardar lo stuolo,
e vidi cosa ch'io avrei paura,
sanza più prova, di contarla solo; 114
  se non che coscïenza m'assicura,
la buona compagnia che l'uom francheggia
sotto l'asbergo del sentirsi pura. 117
  Io vidi certo, e ancor par ch'io 'l veggia,
un busto sanza capo andar sì come
andavan li altri de la trista greggia; 120
  e 'l capo tronco tenea per le chiome,
pesol con mano a guisa di lanterna:
e quel mirava noi e dicea: "Oh me!". 123
  Di sé facea a sé stesso lucerna,
ed eran due in uno e uno in due;
com'esser può, quei sa che sì governa. 126
  Quando diritto al piè del ponte fue,
levò 'l braccio alto con tutta la testa
per appressarne le parole sue, 129
  che fuoro: "Or vedi la pena molesta,
tu che, spirando, vai veggendo i morti:
vedi s'alcuna è grande come questa. 132
  E perché tu di me novella porti,
sappi ch'i' son Bertram dal Bornio, quelli
che diedi al re giovane i ma' conforti. 135
  Io feci il padre e 'l figlio in sé ribelli;
Achitofèl non fé più d'Absalone
e di Davìd coi malvagi punzelli. 138
  Perch'io parti' così giunte persone,
partito porto il mio cerebro, lasso!,
dal suo principio ch'è in questo troncone. 141
  Così s'osserva in me lo contrapasso".  


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