miércoles, enero 13, 2021

Hugo Luna / De "Coreografía del absurdo"

 










 

Hay un canto en mí que no puede salir de mí porque
no se han creado
aún las palabras necesarias.
Giovanni Papini


Hay un canto. Comienza en tono agua. Amanece cuando la noche cede entre pajonales y gritos
   y secretos.
Quien canta parece dormir desde antes que el sueño se conociera entre los hombres.
El corazón se esfuerza por ser un xilofón prudente
y retiene esas notas para otro momento.
Los cristales y las campanas pretenden compilar
un canto robado a otro poeta.
Todos los poetas se enorgullecen de sus olvidos
y dejan el canto que hay en mí en las cornisas del día cuando el sol es un charco hirviente en la calle
   del horizonte.
Si este canto golpeara a tu puerta, lo mejor sería
que miraras para otro lado o que posaras tus oídos en el vuelo de las mariposas.
Si este canto mío enmudeciera lo haría en silencio de tronco de árbol que muere cuando los bosques
    se incendian.
Mi canto tiene la resistencia de las flores cuando
la adversidad les toma fotos y las diseca en herbarios sin memoria.
Mi canto se acompaña con palmas y canciones
populares que todavía tararean los muertos.
Todos los enamorados interpelan al cielo
y las estrellas: cómo se llama ese canto que
en la arena de la playa desconocida deja huella
y se concentra en caracoles y conchas y espuma.
Yo me acuno con este canto mío desde el nacimiento de su armonía hasta 
   el desbarranque de los cuerpos. Me gusta que el río sepa mejor que yo acerca de este canto 
   que desemboca en lo inmenso y se vuelve
estuario en su intimidad.

Hugo Luna (Concepción del Uruguay, Argentina, 1959)

Coreografía del absurdo
Lago Editora, 
Córdoba, Argentina, 2020











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