jueves, diciembre 06, 2018

Carlos Drummond de Andrade / Poema de siete caras

















Cuando nací, un ángel tuerto,
de esos que viven en la sombra,
dijo: ¡Andá, Carlos, a ser torpe en la vida!

Las casas espían a los hombres
que corren detrás de las mujeres.
La tarde sería azul, tal vez,
si no hubiera tantos deseos.

El tranvía pasa lleno de piernas:
piernas blancas negras amarillas.
Para qué tanta pierna, mi Dios, pregunta mi corazón.
Pero mis ojos
no preguntan nada.

El hombre atrás del bigote
es serio, simple y fuerte.
Casi no conversa.
Tiene pocos, raros amigos
el hombre atrás de los anteojos y del bigote.

Dios mío, por qué me abandonaste
si sabías que yo no era Dios
si sabías que era débil.

Mundo mundo vasto mundo
si yo me llamase Raimundo
sería una rima, no sería una solución.
Mundo mundo vasto mundo,
más vasto es mi corazón.

No tenía que decírtelo
pero esta luna
este coñac
lo ponen a uno más conmovido que el diablo.

Carlos Drummond de Andrade (Itabira, Brasil, 1902-Río de Janeiro, Brasil, 1987), Alguma poesia, Edições Pindorama, Belo Horizonte, 1930
Versión de J. Aulicino

Ref.:
El Placard
UNAM

Foto: El Cultural

Poema de sete faces

Quando nasci, um anjo torto
desses que vivem na sombra
disse: Vai, Carlos! ser gauche na vida.

As casas espiam os homens
que correm atrás de mulheres.
A tarde talvez fosse azul,
não houvesse tantos desejos.

O bonde passa cheio de pernas:
pernas brancas pretas amarelas.
Para que tanta perna, meu Deus, pergunta meu coração.
Porém meus olhos
não perguntam nada.

O homem atrás do bigode
é sério, simples e forte.
Quase não conversa.
Tem poucos, raros amigos
o homem atrás dos óculos e do bigode.

Meu Deus, por que me abandonaste
se sabias que eu não era Deus
se sabias que eu era fraco.

Mundo mundo vasto mundo,
se eu me chamasse Raimundo
seria uma rima, não seria uma solução.
Mundo mundo vasto mundo,
mais vasto é meu coração.

Eu não devia te dizer
mas essa lua
mas esse conhaque
botam a gente comovido como o diabo.

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