viernes, marzo 13, 2020

Jorie Graham / El modo en que las cosas funcionan













es recibiendo
o dejando ir.
Ésta es la forma más sencilla
de la corriente: azul
moviéndose a través del azul;
azul a través del púrpura;
los objetos de deseo
abriéndose hacia ellos mismos
sin nosotros; los objetos de fe.
El modo en que las cosas funcionan
es por superación de obstáculos,
debilitamiento o aumento
de la resistencia y beneficiándose
de algo.
El modo en que las cosas funcionan
es que finalmente creemos
que están ahí,
comunes y capaces
de representarse a sí mismas.
Rueda, flujo cinético,
agua que asciende y cae,
lingotes, palancas y llaves,
creo en vosotros,
cerrojo de cilindro, polea,
torno de mano y
grúa levantad vuestra pequeña cabeza -
creo en vosotros -
vuestra cabeza es el horizonte para
mi mano. Creo
para siempre en los ganchos.
El modo en que las cosas funcionan
es que finalmente
algo agarran.

Jorie Graham (Nueva York, Estados Unidos, 1950), The Dream of the Unified Field. Selected Poems 1974-1994, Ecco Press, Nueva York, 1995
Versión de Jonio González

Otra Iglesia Es Imposible - Jorie Graham - Poetry Foundation - The New Yorker - The Guardian - Círculo de Poesía - Perros en la Playa - Vallejo & Co. - Poetas Siglo XXI  - Ginebra Magnolia - Oculta Lit.


THE WAY THINGS WORK

is by admitting
or opening away.
This is the simplest form
of current: Blue
moving through blue;
blue through purple;
the objects of desire
opening upon themselves
without us; the objects of faith.
The way things work
is by solution,
resistance lessened or
increased and taken
advantage of.
The way things work
is that we finally believe
they are there,
common and able
o illustrate themselves.
Wheel, kinetic flow,
rising and falling water,
ingots, levers and keys,
I believe in you,
cylinder lock, pully,
lifting tackle and
crane lift your small head–
I believe in you–
your head is the horizon to
my hand. I believe
forever in the hooks.
The way things work
is that eventually
something catches.
---

jueves, marzo 12, 2020

Torquato Tasso / De "La Jerusalén liberada"

























POEMA DEL SEÑOR TORQUATO TASSO AL SERENÍSIMO SEÑOR DON ALFONSO II  D'ESTE  DUQUE DE FERRARA

CANTO PRIMERO

1
Las armas piadosas canto, y al capitán
Que liberó el gran sepulcro de Cristo
Mucho obró con el magín y con la mano
Mucho sufrió por el glorioso aquisto.
En vano se opuso el infierno, en vano
Asia se armó y en Libia el pueblo mixto,
Dio favor el cielo bajo santo signo
Y a sus errantes camaradas reunió.

2
Oh musa, tú que de caducos laureles
No ciñes la frente, allá, en el Helicón,
Más allá en el cielo con beatos coros
Haces de estela inmortal aurea corona,
Inspira al pecho celestes ardores,
Aclara mi canto y también perdona
Si intento adornar en parte este canto
De muy otros deleites, y no del tuyo

3
Sabes, allá, do corre el mundo de versos,
Su dulzura el lisonjero Parnaso
Lo cierto condimenta en suaves versos
Y a los más esquivos ha persuadido.
Así el infante enfermo traga remedio,
Orlado el vaso de un licor muy suave,
Jugos muy amargos engañado bebe,
Mas de este engaño la vida recibe. (1)

4
Tú, magnánimo Alfonso que libraste
Del furor de fortuna y a puerto llevas
A mí, peregrino errante entre escollos,
Entre agitadas ondas casi absorto,
Estos papeles con regocijo recoge
Que casi como un voto a vos consagro.
Quizás un día mi presagiosa pluma
Ose decirte lo que aquí sugiere.

5
Y todo con razón, si un día ya en paz
El pueblo de Cristo hasta allí se vaya
En naves, corceles, y al fiero tracio
Quitada su bendita e injusta presa,
A tí te otorgue el cetro o, si te place,
El alto imperio del mar te conceda.
Émulo de Godofredo mis cármenes
Oye, y en tanto las armas apronta

6
Era el sexto año en que pasó al Oriente
El cristiano para tan alta empresa,
Caída ya Nicea y por astucia Antioquía
Que defendieran luego en las batallas
Libradas contra innumerables persas (2).
Tortosa también sitiada; y en la quietud
Del frío invierno el nuevo año esperaban.

7
Llegaba el fin del lluvioso invierno,
Que hizo a las armas cesar, lejos no era
Cuando de su alto solio el Padre Eterno
En la parte más pura del Cielo, lejos
De las estrellas y del bajo infierno,
Alto se halla en la estrellada esfera,
Los ojos fijar quiso en un solo punto;
Miró el mundo y cuanto allí se aduna.

8
Miró a todas las cosas y en Siria
Se fijó en los príncipes cristianos
Con ese mirar suyo que cala dentro
Los más profundos afectos humanos.
Vio que en Godofredo el deseo ardía
De echar de ciudad santa a los paganos,
Lo vio pleno de fe, celo; a toda mortal
Gloria, mando y honores así desprecia.

9
También a Balduino ingenio ambicioso
Que a humanas grandezas solo aspira.
Lo ve a Tancredi (3), sufrir desdeñoso
En tanto un vano amor lo martiriza.
A Boedemundo fundar un reino
En Antioquía con principios y leyes
Que intenta imponer, sabias costumbres
De arte como de culto al vero Numen.

10
Tanto se obstina en este pensamiento
Que otra empresa olvida y no recuerda;
Observa en Rinaldo ánimo guerrero
Que no se lleva bien con la quietud
Cómo arde en su interior la ambición,
No de oro o mando, arde de honor,
DE Güelfo (4) pendiente está de saber
Muy claros ejemplos de sus ancestros.

11
Luego que de estos y otros corazones
El rey del mundo calara sentires,
Llama a los angélicos esplendores.
Gabriel, entre primeros, es segundo
Y entre Dios y aquestos de los mejores
Intérprete fiel, jocundo mensajero,
Trae acá decretos del cielo y allá
Lleva ruego y celo de los mortales.

12
Dios a su nuncio: “ve a Godofredo
Y en mi nombre dile, por qué cesas,
Por qué ahora la guerra no se retoma
Y liberar la Jerusalen opresa.
Los jefes a consejo, mueve a los tardos,
Y se su capitán para la alta empresa;
Aquí te elijo y otros lo harán en tierra,
Ya sean tus camaradas o reclutas”.

13
Así habló y Gabriel así se dispone
Rápido a cumplir lo que le han dicho.
 De aire rodea a su invisible forma
 Y a los sentidos mortales somete.
 Miembros y aspecto humanos finge
 Más de celeste majestad compuesto;
 De edad confín entre joven y niño
 Y orna de oro sus blondas guedejas.

14
Alas blancas viste, en oro rematadas,
Infatigablemente ágiles, prestas,
Hiende vientos y nubes y sublime
Va sobre tierra y mar con aquestas.
Vestido así vuela a las alturas
De este mundo el celeste mensajero
Y hace pie en el monte del Líbano
Librándose a ello con acordes alas.

15
Luego fue hasta las playas de Tortosa
Yendo en precipitado vuelo bajo.
Surgía de nuevo el sol de entre las olas,
En parte ya fuera, pero aún del mar preso.
Allí dirigía sus preces matinales
Godofredo a Dios, como era costumbre,
Y a la par del sol, pero más luminoso,
El ángel apareció desde el Oriente.

16 
Dice: “Godofredo, es aquí oportuna
La estación que al guerrear espera
¿Por qué interponer demora alguna
A liberar la Jerusalén cautiva?
A los príncipes a consejo reúne ya
Apura a los más remisos a la lucha.
Dios por su caudillo te elige, y ellos
Seguirán a gusto lo que decidas.

17
“Dios mensajero me manda, revelo
Su pensar en mi nombre. Oh cuanta
Esperanza tiene de la victoria y celo
De la misión te fuera encomendada.”
Dijo y desapareció dentro del cielo
Hacia las partes excelsas y serenas.
Queda Godofredo entre esplandores,
Los ojos bajos y atónito en el corazón

18
Más luego se despabila y discurre
Qué vino, quién lo mandó y le fue dicho.
Si ya bramaba, ahora arde de furor
La guerra de que caudillo fue electo.
No por verse del cielo propuesto
Un aura de ambición le infló el pecho,
Su querer más en el querer se inflama
De su Señor, como favilla en llama.

19
Los heroicos camaradas que lejos
No estaban les invita a unírsele,
Carta sobre carta y mensaje tras otro
Siempre al consejo la plegaria unida
Que a un alma generosa alienta y une
Todo modo el hallar de manera
Eficaz la figura que adorna y agrada.

20
Vinieron caudillos, otros siguieron,
Boemundo fue de todos remiso.
Algunos de ellos plantó sus tiendas
Y entre Tortosa sus albergues tuvo.
La mayor parte del ejército se unió
(Glorioso senado) en un día solemne.
Aquí el pío Godofredo dio entre ellos
De rostro augusto y de sermón sonoro:

21
“¡Guerreros de Dios, restaurar el daño
Hecho a su fe el rey celeste nos elige
Que seguros entre armas y engaños
De la tierra y del mar pasaron felices
Si bien en pocos años tantas y tantas
Tierras tomamos y a nos sumisas,
Entre gentes vencidas, sojuzgadas
Plantado nuestras enseñas invictas.

22
“No dejamos dulces prendas y el nido
Nativo (si no yerran mis creencias),
Ni expuesto hemos la vida al mar infiel,
A los peligros de la guerra lejana,
A conquistar, al sonido breve de grito
Vulgar, solo una tierra bárbara.
Cosa tal sería estrecha, escaso premio,
Daño al alma la sangre derramada.

23 
“Más fue del pensar nuestro el diseño
Para sitiar los nobles muros de Sión
Y librar los cristianos de indigno yugo
De servidumbre desgraciada y dura
Fndando en Palestina un reino nuevo
Donde haya la piedad sede segura;
Ni se niegue al peregrino devoto
Adorar el sepulcro y cumplir su voto.

24
“Bien, hasta ahora dado el riesgo tanto
Es mucho lo hecho pero poco al honor,
Más nada al deseo, por donde llevemos
El ímpetu de estas armas a otro sitio.
De qué servirá haber recorrido Europa
Con tanto esfuerzo y puesto al Asia en llamas
Si con tantos movimientos su finalidad
Fue la de caer imperios y no fundarlos.

25
“No edifica imperios el que quiere
Sobre bases mundanas edificarlos,
Donde hay pocos paisanos y de nuestra
Fe, enemigos incontables pueblos paganos,
De donde ni de Grecia (5) ayuda esperar
Se puede, ni del Occidente ahora lejano.
Más bien moverá ruinas y será oprimido
De una tumba que cavará por su mano

26
“Turcos, persas, Antioquía, famosos
Magníficos de nombres y de cosas
Obra nuestra no, del Cielo dones
Fueron, como victorias maravillosas.
Si las torcemos de la meta elegidas
Para las que el donador dispuso, temo
Que nos prive de ellos y fábula seremos
Nuestros claros nombres para los pueblos.

27
“¡Ah ninguno de nos por Dios donados
Tales dones desperdicie en sus manos
Que a altos principios fueron ordenados
Para que obra siga y a su fin responda!
Ya los pasos están libres y expeditos,
Ora que la estación nos es propicia
¿No correr hasta la ciudad que es meta
De nuestra victoria? ¿Y quién lo impide?

28
“Príncipes yo protesto (y mis protestas
Oíra el mundo presente y el futuro.
Lo oyen en el Cielo aún los celestes)
El tiempo de la empresa es ya maduro
Más retarde y será menos oportuno.
Incertísimo pasa a ser quien mucho fía.
Me atrevo: si lento es nuestro curso
Ya Egipto ha socorrido al Palestino.” 

29
Dijo esto y siguieron breves murmullos
Se levanta el ermitaño Piero (6)
Que tenía privado asiento en consejo
Y fue primer motor de tal empresa.
‘A lo que llama Godofredo aconsejo
Tomarlo como cierto y verdadero,
Evidente lo demostrara a largo
Que lo aprováis. A lo sumo agrego:

30
‘Si recojo discordias y vergüenzas
Sufridas por vosotros y encontrados
Pareceres, labores empezadas, lentas
En vez de seguirlas, no puedo hallar
Otra fuente originaria a las mismas
De litigios y cambios de parecer
A autoridad que en muchos y varios
Es librada a todos como pares.

31
Donde uno solo no impera, donde varios
Jueces reparten las penas y premios,
Donde son compartidas obras y oficios,
Seguro que ese gobierno será errante.
Ya, hagan un cuerpo de miembros amigos,
Haced un capo que enderece y frene
Dadle a uno solo el cetro y la potestad
Que de rey haga y sostenga la dignidad

32
Calló el anciano, ninguna idea o pecho
A Vos cerrados, aura santa, divo ardor,
Que inspiras al eremita sus dichos,
E imprimes al caballero en el cor,
Como ahogas en los otros las ansias
De mando de libertad y de honor.
Así los primeros Güelfo y Guillermo
En aclamar a Godofredo caudillo.

33
 Lo aprueban los demás, sólo a él toca
 Deliberar y mandar todos los otros,
 A los vencidos leyes a su grado,
 La guerra contra quien y donde desee.
 Los otros, pares, ahora a sus órdenes,
 Son ministros ahora de sus mandatos.
 Concluso esto vuela su fama y se espande
 Su honra entre las lenguas de los hombres.

34   
Se muestra a los soldados que lo miran
Con muy alto grado como lo han puesto,
 Recibe el saludo de los soldados
Y sus aplausos, rostro en paz, compuesto
 Recibir muestras de amor y respeto,
Dispone al día siguiente en un gran campo
Todos se muestren a él formando en campo.

35 
Ya en el oriente el sol retorna,
Sereno y luminoso como nunca
Cuando de sus rayos sale el nuevo día.
Bajo insignias cada guerrero armado
Se mostró lo más gallardo que pudo
Al piadoso Bouillon por el ancho prado.
Se había detenido, miraba desfilar
Distintos caballeros e infantes.

36
Mente, de años y de olvido enemiga,
De las cosas custodia y bienechora,
Valga tu razón para que recuerde
Del campo aquel cada caudillo y enseña,
Y resplandezca aquí su antigua fama
Gastada por años, hoy oscurecida.
Toma de sus tesoros y orna mi lengua
Para que toda edad sepa y no extinga.

37
Primero se le mostraron los francos
Nacidos todos en la isla de Francia,
Bello pago entre cuatro ríos bañado
Por Hugo, hermano del rey mandados
Primero, al morir Hugo (7) lises de oro
Llevó en pendón Clotario, capo egregio
A quien le falta solo nombre regio.

38
Miles de gravísima armadura
Y tantos los caballeros siguientes
 Iguales de disciplina y natura
De armas y de semblantes iguales.
Normandos todos que Roberto (8) cuida
Príncipe nato de su misma gente.
Luego dos pastores de pueblos, Ademar
Y Guillermo (9) despliegan sus escuadras.

39
Uno y otro a los consagrados oficios
Estuvieron y a los píos ministerios.
Más ahora el yelmo ciñe sus cabellos
Y ejercen el fiero uso de las armas.
De la ciudad de Orange y sus confines
Cuatrocientos hombres trajo el primero,
El segundo otros tantos de Puy ahora guía
Iguales en armas como avezados.

40
Baldovino manda a sus boloñeses
Y los de su hermano que éste cedió
Cuando fue nombrado capo de capos.
Les sigue a ellos el conde de Carnuti
Potente en consejos y amplio de mano,
Con él van cuatrocientos, y tres más
Con Baldovino y en sus sillas armados.

41
Güelfo ocupa el campamento vecino,
Hombre que a la fortuna iguala el mérito
Cuenta él a un genitor italiano,
De la casa d’Este largo parentezco.
Germania le da feudos y un cognomen
Y así a la casa Güelfa él sostiene.
Rige Carintia y entre Danubio y Rin
Cuanto los suecos poseen y conservan.

42
A esto que es un retazo materno
Sumó grandes y gloriosas conquistas.
Todos quienes lo siguen les divierte
Ir contra la muerte donde los lleva,
Ya habituados a pasar el invierno
En hostales y celebrar con festines.
Cinco mil fueron de la partida, ahora
Por los persas, tan solo un tercio quedan.

43
Seguía la gente cándida y rubia,
Entre francos, germanos y mar se halla,
Y en donde el Mosa y el Rin inundan (10),
Tierras de mieses y bestias feraces
Donde los isleños entre altas cimas
Del furor de oceáno se resguardan
No solo devora cosas y naves
Sino que engulle reinos y ciudades.

44
Los unos y otros son miles, y van
Bajo el mando del otro Roberto (11) .
La tropa de britanos, algo mayor,
Rige Guillermo, del rey hijo menor.
Son los anglos hábiles sagitarios
Con ellos hombres vecinos al Polo,
Gentes hirsutas de altas selvas, manda,
El límite del mundo: última Irlanda.

45
Luego Tancredi y nadie como él
(Salvo Rinaldo) para herir tan hábil
De tan buen parecer, gentil semblante,
Tan excelso e intrépido de corazón.
Sombra de culpa su fama oscurece
Solo debida a su locura de amor.
Nacido entre armas, de breve vista
Nutre de afanes y virtud conquista.

46
Es fama que fue en aquel día glorioso
Que los francos derrotaran al persa,
Luego que Tancredi al fin victorioso
Cansado de perseguir los fugitivos,
Buscó algo de refrigerio y reposo
A los flancos y a sus ardientes labios
Y dio, do le invitara el dulce estío,
Una fuente en un sitio verde y umbrío

47
Llega hasta él de improviso una doncella;
Toda, salvo su frente, apareció armada.
Una pagana y había llegado hasta allí
Por la misma razón, la de reposarse.
La mira y luego admira la belleza
Del semblante, se complace y arde.
¡Oh maravilla! Amor recién nacido
Ya vuela a lo alto y ya triunfa armado.

[1575]

Torquato Tasso (Sorrento, Italia, 1544-Roma, 1595)
Versión de Ángel Faretta

Notas del traductor:
1: motto de todo el método y concepto del barroco, endulzar las verdades amargas de la vida con la destilación poética. V. Mario Praz, passim.

2: Tasso emplea aquí el anacronismo poético de “persas” para referirse a los turcos en general, pues el poema se atiene a la situación de Europa hacia Lepanto, y no a la diégesis de la primera cruzada donde fueron los árabes los que se enfrentaron a los cristianos, pero para lograr una contaminatio con el comienzo épico e histórico de estos enfrentamientos, durante las llamadas “guerras médicas” disputadas entre los griegos unidos contra el imperio persa de Ciro y Jerjes.

3: nótese que este nombre será empleado irónicamente por Lampedusa en su personaje del sobrino del príncipe de Salina (Alain Delon en el film de Visconti) como emblema del poltrón, cobarde y retoño decadente de esta clase caballeresca. Y quien enuncia precisamente en ambas, film y novela, el dictum luego conocido como “gatopardismo” de “cambiar algo para que nada cambie”. Por cierto su “amada” se llama Angelica (Claudia Cardinale en el film) en par irónico con la heroína del Orlando furioso, de Ariosto.

4: refiere a Güelfo IV de Suevia, emparentado con la familia d’Este, que no fue a las Cruzadas sino hasta cuatro años después de los hechos registrados en la diégesis de este poema.

5: complejo atajo de Tasso, refiere a aquí por Grecia al imperio bizantino cuyo Basileus entonces (Alejo IV) tuvo una actitud dual con las tropas de los cruzados comandados por Godofredo de Bouillon.

6: Piero es “Pedro el ermitaño”, autor de una protocruzada, antes de la primera de 1066, luego pasa a ser leyenda y es más que posible que su aparición aquí sea de poética fantasmática que real-histórica.

7: Hugo el grande, Conde de Vermandois y hermano de Felipe I, fue también quien tuvo un encontronazo con Alejo IV que llevó a éste a tomarlo prisionero durante un tiempo. A ver: Bizancio temía que los cruzados o algunos de sus príncipes se apropiaran de parte del imperio romano de oriente, luego conocido en general como “bizantino”. Estas primeras disensiones de la cristiandad -que algunos toman, con cierta exageración, como preanuncios de los nacionalismos europeos-, estallarían cinco siglos después en el episodio conocido como Reforma o secesión protestante.

8: Robert de Guiscard o Roberto Guiscardo

9: Guillermo, obispo de Orange y Ademar, obispo de Puy. Ambos como bien dice Tasso, dejaron los hábitos para tomar las armas. Ademar también compuso ese poema conocido como “Salve Regina”; el que dice “en este valle de lágrimas”.

10: los flamencos.

11: el otro Roberto es Roberto II, conde de Flandes.

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CANTO PRIMO


  Canto l'arme pietose e 'l capitano
  Che 'l gran sepolcro liberò di Cristo.
  Molto egli oprò co 'l senno e con la mano,
  Molto soffrí nel glorioso acquisto;
  E in van l'Inferno vi s'oppose, e in vano
  S'armò d'Asia e di Libia il popol misto.
  Il Ciel gli diè favore, e sotto a i santi
  Segni ridusse i suoi compagni erranti.
  
2
  O Musa, tu che di caduchi allori
  Non circondi la fronte in Elicona,
  Ma su nel cielo infra i beati cori
  Hai di stelle immortali aurea corona,
  Tu spira al petto mio celesti ardori,
  Tu rischiara il mio canto, e tu perdona
   S'intesso fregi al ver, s'adorno in parte
   D'altri diletti, che de' tuoi, le carte.
    
3
 Sai che là corre il mondo ove piú versi
 Di sue dolcezze il lusinghier Parnaso,
 E che 'l vero, condito in molli versi,
 I piú schivi allettando ha persuaso.
 Cosí a l'egro fanciul porgiamo aspersi
 Di soavi licor gli orli del vaso:
 Succhi amari ingannato intanto ei beve,
 E da l'inganno suo vita riceve.


4
 Tu, magnanimo Alfonso, il quale ritogli
 Al furor di fortuna e guidi in porto
 Me peregrino errante, e fra gli scogli
 E fra l'onde agitato e quasi absorto,
 Queste mie carte in lieta fronte accogli,
 Che quasi in voto a te sacrate i' porto.
 Forse un dí fia che la presaga penna
 Osi scriver di te quel ch'or n'accenna.

5
 È ben ragion, s'egli averrà ch'in pace
 Il buon popol di Cristo unqua si veda,
 E con navi e cavalli al fero Trace
Cerchi ritòr la grande ingiusta preda,
Ch'a te lo scettro in terra o, se ti piace,
L'alto imperio de' mari a te conceda.
Emulo di Goffredo, i nostri carmi
Intanto ascolta, e t'apparecchia a l'armi.


 Già 'l sesto anno volgea, ch'in oriente
 Passò il campo cristiano a l'alta impresa;
 E Nicea per assalto, e la potente
 Antiochia con arte avea già presa.
 L'avea poscia in battaglia incontra gente
 Di Persia innumerabile difesa,
 E Tortosa espugnata; indi a la rea
 Stagion diè loco, e 'l novo anno attendea.
   
7
 E 'l fine omai di quel piovoso inverno,
 Che fea l'arme cessar, lunge non era;
Qquando da l'alto soglio il Padre eterno,
Ch'è ne la parte piú del ciel sincera,
E quanto è da le stelle al basso inferno,
Tanto è piú in su de la stellata spera,
Gli occhi in giú volse, e in un sol punto e in una
Vista mirò ciò ch'in sé il mondo aduna.

8
Mirò tutte le cose, ed in Soria 
S'affisò poi ne' principi cristiani;
E con quel guardo suo ch'a dentro spia
Nel piú secreto lor gli affetti umani,
Vide Goffredo che scacciar desia
De la santa città gli empi pagani,
E pien di fé, di zelo, ogni mortale
Gloria, imperio, tesor mette in non cale.


Ma vede in Baldovin cupido ingegno,
Ch'a l'umane grandezze intento aspira:
Vede Tancredi aver la vita a sdegno,
Tanto un suo vano amor l'ange e martira:
E fondar Boemondo al novo regno
Suo d'Antiochia alti princípi mira,
E leggi imporre, ed introdur costume
De arti e culto di verace Nume;

10
 E cotanto internarsi in tal pensiero,
Ch'altra impresa non par che piú rammenti:
Scorge in Rinaldo e animo guerriero
E spirti di riposo impazienti;
Non cupidigia in lui d'oro o d'impero,
Ma d'onor brame immoderate, ardenti:
Scorge che da la bocca intento pende
Di Guelfo, e i chiari antichi essempi apprende.
    
11
Ma poi ch'ebbe di questi e d'altri cori
Scòrti gl'intimi sensi il Re del mondo,
Chiama a sé da gli angelici splendori
Gabriel, che ne' primi era secondo.
È tra Dio questi e l'anime migliori
Interprete fedel, nunzio giocondo:
Giú i decreti del Ciel porta, ed al Cielo
Riporta de' mortali i preghi e 'l zelo.
    
12
Disse al suo nunzio Dio: "Goffredo trova,
E in mio nome di' lui: perché si cessa?
Perché la guerra omai non si rinova
A liberar Gierusalemme oppressa?
Chiami i duci a consiglio, e i tardi mova 
A l'alta impresa: ei capitan fia d'essa.
Io qui l'eleggo; e 'l faran gli altri in terra,
Già suoi compagni, or suoi ministri in guerra."
    
13
Cosí parlogli, e Gabriel s'accinse
Veloce ad esseguir l'imposte cose:
La sua forma invisibil d'aria cinse
Ed al senso mortal la sottopose.
Umane membra, aspetto uman si finse,
ma di celeste maestà il compose;
Ma giovene e fanciullo età confine
Prese, ed ornò di raggi il biondo crine.

14
Ali bianche vestí, c'han d'or le cime,
Infaticabilmente agili e preste.
Fende i venti e le nubi, e va sublime
Sovra la terra e sovra il mar con queste.
Cosí vestito, indirizzossi a l'ime
Parti del mondo il messaggier celeste:
Pria sul Libano monte ei si ritenne,
E si librò su l'adeguate penne;

15
E vèr le piagge di Tortosa poi
Drizzò precipitando il volo in giuso.
Sorgeva il novo sol da i lidi eoi,
Parte già fuor, ma 'l piú ne l'onde chiuso;
E porgea matutini i preghi suoi
Goffredo a Dio, come egli avea per uso;
Quando a paro co 'l sol, ma piú lucente,
L'angelo gli apparí da l'oriente;

16
E gli disse: "Goffredo, ecco opportuna
Già la stagion ch'al guerreggiar s'aspetta;
Perché dunque trapor dimora alcuna
A liberar Gierusalem soggetta?
Tu i principi a consiglio omai raguna,
Tu al fin de l'opra i neghittosi affretta.
Dio per lor duce già t'elegge, ed essi
Sopporran volontari a te se stessi.
7
Dio messaggier mi manda: io ti rivelo
La sua mente in suo nome. Oh quanta spene
Aver d'alta vittoria, oh quanto zelo
De l'oste a te commessa or ti conviene!"
Tacque; e, sparito, rivolò del cielo
A le parti piú eccelse e piú serene.
Resta Goffredo a i detti, a lo splendore,
D'occhi abbagliato, attonito di core.

18
Ma poi che si riscote, e che discorre
Chi venne, chi mandò, che gli fu detto,
Se già bramava, or tutto arde d'imporre
Fine a la guerra ond'egli è duce eletto.
Non che 'l vedersi a gli altri in Ciel preporre
D'aura d'ambizion gli gonfi il petto,
Ma il suo voler piú nel voler s'infiamma
Del suo Signor, come favilla in fiamma.

19
Dunque gli eroi compagni, i quai non lunge
Erano sparsi, a ragunarsi invita;
Lettere a lettre, e messi a messi aggiunge,
Sempre al consiglio è la preghiera unita;
Ciò ch'alma generosa alletta e punge,
Ciò che può risvegliar virtù sopita,
 Tutto par che ritrovi, e in efficace
 Modo l'adorna sí che sforza e piace.

20
Vennero i duci, e gli altri anco seguiro,
E Boemondo sol qui non convenne.
Parte fuor s'attendò, parte nel giro
E tra gli alberghi suoi Tortosa tenne.
I grandi de l'essercito s'uniro
(Glorioso senato) in dí solenne.
Qui il pio Goffredo incominciò tra loro,
Augusto in volto ed in sermon sonoro:

21
"Guerrier di Dio, ch'a ristorar i danni
De la sua fede il Re del Cielo elesse,
 E securi fra l'arme e fra gl'inganni
 De la terra e del mar vi scòrse e resse,
 Sí ch'abbiam tante e tante in sí pochi anni
 Ribellanti provincie a lui sommesse,
 E fra le genti debellate e dome
 Stese l'insegne sue vittrici e 'l nome,
  
22
Già non lasciammo i dolci pegni e 'l nido
Nativo noi (se 'l creder mio non erra),
Né la vita esponemmo al mare infido
Ed a i perigli di lontana guerra,
Per acquistar di breve suono un grido
Vulgare e posseder barbara terra,
Ché proposto ci avremmo angusto e scarso
Premio, e in danno de l'alme il sangue sparso.

23
Ma fu de' pensier nostri ultimo segno
Espugnar di Sion le nobil mura,
E sottrarre i cristiani al giogo indegno
Di servitù cosí spiacente e dura,
Fondando in Palestina un novo regno,
Ov'abbia la pietà sede secura;
Né sia chi neghi al peregrin devoto
D'adorar la gran tomba e sciòrre il voto.
  
24
Dunque il fatto sin ora al rischio è molto,
Piú che molto al travaglio, a l'onor poco,
Nulla al disegno, ove o si fermi o vòlto
Sia l'impeto de l'armi in altro loco.
Che gioverà l'aver d'Europa accolto
Sí grande sforzo, e posto in Asia il foco,
Quando sia poi di sí gran moti il fine
Non fabbriche di regni, ma ruine?

25
 Non edifica quei che vuol gl'imperi
 Su fondamenti fabricar mondani,
 Ove ha pochi di patria e fé stranieri
 Fra gl'infiniti popoli pagani,
 Ove ne' Greci non conven che speri,
 E i favor d'Occidente ha sí lontani;
 Ma ben move ruine, ond'egli oppresso
 Sol construtto un sepolcro abbia a se stesso.

26 
 Turchi, Persi, Antiochia (illustre suono
 E di nome magnifico e di cose)
 Opre nostre non già, ma del Ciel dono
 Furo, e vittorie fur meravigliose.
 Or se da noi rivolte e torte sono
 Contra quel fin che 'l donator dispose,
 Temo ce 'n privi, e favola a le genti
 Quel sí chiaro rimbombo al fin diventi.
    
27
  Ah non sia alcun, per Dio, che sí graditi
  Doni in uso sí reo perda e diffonda!
  A quei che sono alti princípi orditi
  Di tutta l'opra il filo e 'l fin risponda.
  Ora che i passi liberi e spediti,
  Ora che la stagione abbiam seconda,
  Ché non corriamo a la città ch'è mèta
 D'ogni nostra vittoria? e che piú 'l vieta?

28
 Principi, io vi protesto (i miei protesti
 Udrà il mondo presente, udrà il futuro,
 L'odono or su nel Cielo anco i Celesti):
 Il tempo de l'impresa è già maturo;
 Men diviene opportun piú che si resti,
 Incertissimo fia quel ch'è securo.
 Presago son, s'è lento il nostro corso,
 Avrà d'Egitto il Palestin soccorso."
       
29
Disse, e a i detti seguí breve bisbiglio;
Ma sorse poscia il solitario Piero,
Che privato fra' principi a consiglio
Sedea, del gran passaggio autor primiero:
"Ciò ch'essorta Goffredo, ed io consiglio,
Né loco a dubbio v'ha, sí certo è il vero
E per sé noto: ei dimostrollo a lungo,
 Voi l'approvate, io questo sol v'aggiungo:
     
30
Se ben raccolgo le discordie e l'onte
Quasi a prova da voi fatte e patite,
I ritrosi pareri, e le non pronte
E in mezzo a l'esseguire opre impedite,
Reco ad un'altra originaria fonte
La cagion d'ogni indugio e d'ogni lite,
A quella autorità che, in molti e vari
D'opinion quasi librata, è pari.

31
Ove un sol non impera, onde i giudíci
 Pendano poi de' premi e de le pene,
Onde sian compartite opre ed uffici,
Ivi errante il governo esser conviene.
 Deh! fate un corpo sol de' membri amici,
 Fate un capo che gli altri indrizzi e frene,
 Date ad un sol lo scettro e la possanza,
 E sostenga di re vece e sembianza."

32
Qui tacque il veglio. Or quai pensier, quai petti
Son chiusi a te, sant'Aura e divo Ardore?
Inspiri tu de l'Eremita i detti,
E tu gl'imprimi a i cavalier nel core;
Sgombri gl'inserti, anzi gl'innati affetti
Di sovrastar, di libertà, d'onore,
Sí che Guglielmo e Guelfo, i piú sublimi,
Chiamàr Goffredo per lor duce i primi.

33
 L'approvàr gli altri: esser sue parti denno
Deliberare e comandar altrui.
Imponga a i vinti legge egli a suo senno,
Porti la guerra e quando vòle e a cui;
Gli altri, già pari, ubidienti al cenno
Siano or ministri de gl'imperii sui.
Concluso ciò, fama ne vola, e grande
Per le lingue de gli uomini si spande.

34
 Ei si mostra a i soldati, e ben lor pare
Degno de l'alto grado ove l'han posto,
E riceve i saluti e 'l militare
Applauso, in volto placido e composto.
Poi ch'a le dimostranze umili e care
D'amor, d'ubidienza ebbe risposto,
 Impon che 'l dí seguente in un gran campo
 Tutto si mostri a lui schierato il campo.
  
35
Facea ne l'oriente il sol ritorno,
Sereno e luminoso oltre l'usato,
Quando co' raggi uscí del novo giorno
Sotto l'insegne ogni guerriero armato,
E si mostrò quanto poté piú adorno
Al pio Buglion, girando il largo prato.
S'era egli fermo, e si vedea davanti
Passar distinti i cavalieri e i fanti.

36
Mente, de gli anni e de l'oblio nemica,
De le cose custode e dispensiera,
Vagliami tua ragion, sí ch'io ridica
Di quel campo ogni duce ed ogni schiera:
Suoni e risplenda la lor fama antica,
Fatta da gli anni omai tacita e nera;
Tolto da' tuoi tesori, orni mia lingua
Ciò ch'ascolti ogni età, nulla l'estingua.
  
37
Prima i Franchi mostràrsi: il duce loro
Ugone esser solea, del re fratello.
Ne l'Isola di Francia eletti foro,
Fra quattro fiumi, ampio paese e bello.
Poscia ch'Ugon morí, de' gigli d'oro
Seguí l'usata insegna il fer drapello
Sotto Clotareo, capitano egregio,
A cui, se nulla manca, è il nome regio.

38
Mille son di gravissima armatura,
Sono altrettanti i cavalier seguenti,
Di disciplina a i primi e di natura
E d'arme e di sembianza indifferenti;
Normandi tutti, e gli ha Roberto in cura,
Che principe nativo è de le genti.
Poi duo pastor de' popoli spiegaro
Le squadre lor, Guglielmo ed Ademaro.

39
 L'uno e l'altro di lor, che ne' divini
 Uffici già trattò pio ministero,
 Sotto l'elmo premendo i lunghi crini,
 Essercita de l'arme or l'uso fero.
 Da la città d'Orange e da i confini
 Quattrocento guerrier scelse il primiero;
 Ma guida quei di Poggio in guerra l'altro,
 Numero egual, né men ne l'arme scaltro.

40
 Baldovin poscia in mostra addur si vede
 Co' Bolognesi suoi quei del germano,
 Ché le sue genti il pio fratel gli cede
 Or ch'ei de' capitani è capitano.
 Il conte di Carnuti indi succede,
 Potente di consiglio e pro' di mano;
 Van con lui quattrocento, e triplicati
 Conduce Baldovino in sella armati.

41
 Occupa Guelfo il campo a lor vicino,
 Uom ch'a l'alta fortuna agguaglia il merto:
Conta costui per genitor latino
De gli avi Estensi un lungo ordine e certo.
Ma german di cognome e di domino,
Ne la gran casa de' Guelfoni è inserto:
Regge Carinzia, e presso l'Istro e 'l Reno
Ciò che i prischi Suevi e i Reti avièno.

42
 A questo, che retaggio era materno,
 Acquisti ei giunse gloriosi e grandi.
 Quindi gente traea che prende a scherno
 D'andar contra la morte, ov'ei comandi:
 Usa a temprar ne' caldi alberghi il verno,
 E celebrar con lieti inviti i prandi.
 Fur cinquemila a la partenza, e a pena
 (De' Persi avanzo) il terzo or qui ne mena.
  
43
 Seguia la gente poi candida e bionda
 Che tra i Franchi e i Germani e 'l mar si giace,
 Ove la Mosa ed ove il Reno inonda,
 Terra di biade e d'animai ferace;
 E gl'insulani lor, che d'alta sponda
 Riparo fansi a l'ocean vorace:
 L'ocean che non pur le merci e i legni,
 Ma intere inghiotte le cittadi e i regni.

44
 Gli uni e gli altri son mille, e tutti vanno
 Sotto un altro Roberto insieme a stuolo.
Maggior alquanto è lo squadron britanno;
Guglielmo il regge, al re minor figliuolo.
Sono gl'Inglesi sagittari, ed hanno
Gente con lor ch'è piú vicina al polo:
Questi da l'alte selve irsuti manda
La divisa dal mondo ultima Irlanda.

45
 Vien poi Tancredi, e non è alcun fra tanti
 (Tranne Rinaldo) o feritor maggiore,
 O piú bel di maniere e di sembianti,
 O piú eccelso ed intrepido di core.
 S'alcun'ombra di colpa i suoi gran vanti
 Rende men chiari, è sol follia d'amore:
 Nato fra l'arme, amor di breve vista,
 Che si nutre d'affanni, e forza acquista.

46
 È fama che quel dí che glorioso
 Fe' la rotta de' Persi il popol franco,
 Poi che Tancredi al fin vittorioso
 I fuggitivi di seguir fu stanco,
 Cercò di refrigerio e di riposo
 A l'arse labbia, al travagliato fianco,
 E trasse ove invitollo al rezzo estivo
 Cinto di verdi seggi un fonte vivo.

47
 Quivi a lui d'improviso una donzella
 Tutta, fuor che la fronte, armata apparse:
 Era pagana, e là venuta anch'ella
 Per l'istessa cagion di ristorarse.
 Egli mirolla, ed ammirò la bella
 Sembianza, e d'essa si compiacque, e n'arse.
 Oh meraviglia! Amor, ch'a pena è nato,
 Già grande vola, e già trionfa armato.

---
Imagen: Retrato de Torcuato Tasso a los 22 años, por Jacopo Bassano, 1566 Wikimedia Commons

miércoles, marzo 11, 2020

Raquel Jaduszliwer / De "'Ángel de la enunciación"


¿Acaso conocías la pulsación del árbol
su corazón con un latido único?
recuerdo ese sonido como de planetas
moviéndose por extensiones que no recorrerás
y si apoyaras tu cabeza en el regazo, en la aspereza de la astilla
escucharías la voz de la madera
ella te haría sentir un huérfano en tus huesos
y todo te pondría tan de otra medida
tan abstracto te ves en lo viviente
casi sólo una idea, como un animal solo, sin especie
solo y adentro de tu pensamiento
solo bajo el inmenso poderío del bosque
su camino sombreado entre el cielo y la tierra
tu espíritu vagando por el desorden verde.

*

Si no hay aire que alcance para todo lo abierto
y el ojo no lo abarca y no podría
y el corazón no puede acostumbrar el paso
y su ritmo es un péndulo y no alcanza

si tanto es lo extendido
tan vasto el plano que lo sostiene todo
tan exhaustivo el orden de las cosas
tan vertical y claro lo que se ofrece al día

entonces
qué razones esconde un laberinto
de cuál máquina
y qué es aquello que empuja al paso vivo
a ir a su interior, al engranaje
según las tradiciones, con un cántico
de máximo fervor.

*

Todo lo que era luz pasó del otro lado
saltó del universo donde reside el brillo
al asteroide oscuro aquí en mi centro

caverna, te llevo puesta, en sombra
otra vez te habrá de atravesar el día

¿a qué se debe tanta luminosidad?
¿acaso llegan tiempos de mayor esperanza?
o es la visión perdida, la ceguera radiante
prestándole fulgor al plomo, embate a la penumbra.

*

Y el viento dice, el viento nos hace decir:
acepta las virtudes de la duración
por ellas, todo lo que debería retirarse así lo hará
también tus pertenencias, la manera en que eras
todo lo que la corriente lleva; acéptalo
así llorarás menos
así tendrás más fuerza
cierra tus cuentas, actúa como si todo ya hubiera concluido
busca el fondo del pozo
en su espejo de agua y en el mayor silencio
verás que hay un suceso extraordinario
aún por consumarse.

Raquel Jaduszliwer (San Fernando, Argentina, 1946)

Ángel de la enunciación,
Barnacle,
Buenos Aires, 2020









Otra Iglesia Es Imposible - Barnacle - Festival de Poesía de Buenos Aires - La Experiencia de la Libertad - La Ficción del Olvido - Eurasia - El Orate y la Musa - El Poeta Ocasional
---
Foto: Raquel Jaduszliwer/Facebook

martes, marzo 10, 2020

John Ciardi / Por qué nadie acaricia al león en el zoológico

















La mañana en que el mundo comenzó
El León le soltó un gruñido al Hombre.

Y sospecho que el León pudo haber intentado
(De haber estado más cerca) morderlo.

Creo que así es como debería ser
Y no como me fue enseñado.

Creo que el león tiene derecho
A soltar un gruñido y a lanzar un mordisco.

Y si a Adán le molestaba el León
Debería haberle gruñido a su vez.

La manera correcta de tratar a un León
Es devolver gruñido por gruñido y mordisco por mordisco.

Lo cierto es que el León resulta más adecuado
Para morder que para ser mordido.

Sin embargo si lo miras a los ojos
Advertirás que el León es bastante tímido.

En realidad quiere que alguien lo acaricie.
El problema es que sus dientes no lo dejan.

El León tiene un corazón de oro
Pero no puede fiarse de sus dientes.

John Ciardi (Boston, Estados Unidos, 1916-Metuchen, Estados Unidos, 1986), The Reason for the Pelican, Lippincott, Filadelfia, 1959
Versión de Jonio González

Otra Iglesia Es Imposible - Poetry Foundation - Discover - PoemHunter - Obiter Dicta - Poetas Siglo XXI - Periódico de Poesía


WHY NOBODY PETS THE LION AT THE ZOO

The morning that the world began
The Lion growled a growl at Man.

And I suspect the Lion might
(If he’d been closer) have tried a bite.

I think that’s as it ought to be
And not as it was taught to me.

I think the Lion has a right
To growl a growl and bite a bite.

And if the Lion bothered Adam,
He should have growled right back at ’im.

The way to treat a Lion right
Is growl for growl and bite for bite.

True, the Lion is better fit
For biting than for being bit.

But if you look him in the eye
You’ll find the Lion’s rather shy.

He really wants someone to pet him.
The trouble is: his teeth won’t let him.

He has a heart of gold beneath
But the Lion just can’t trust his teeth.
---

lunes, marzo 09, 2020

Delia Pasini / Vórtice













El héroe de nuestros días es Arthur Gordon Pym,
mezcla de conquistador, sabio y escritor de tratados,
instalado en el vértigo de su Maelström. Allí constata
y mide en su caída la velocidad y la altura del remolino,
tromba marina o marejada, calcula mentalmente
cuánto le falta hasta llegar al fondo del piélago, toma nota
de la relación peso específico-velocidad-caída
y las probables consecuencias que semejante arrastre
tendrá en su cuerpo.

Arthur Gordon Pym tiene sumo cuidado al construir
el relato de su aventura, omitiendo toda conclusión apresurada.
Después verá el resultado. En este momento, intenta sobrevivir.
Las palabras siempre nos rescatan del abismo.
También las brazadas y la respiración. En oídos sordos
no entran cantos de sirenas,
sólo cardúmenes ajenos a ese precipitado descenso
carente de armonía.
Acontecimiento fortuito, tan casual como el encuentro de
un paraguas y un perro en la mesa de un embalsamador.
Antes sí hubo aserrín desparramado por el piso.
Ahora los hombres ya no fuman acodados en las ventanas.
Tampoco hay charcos donde reflejar el hastío de
una abundancia con figura de vieja rufiana empenachada.

Delia Pasini (Buenos Aires, 1945-2018)

Chancho rengo,
Tren Instantáneo,
Buenos Aires, 2020









Otra Iglesia Es Imposible - Poetas Siglo XXI - Blog del Amasijo - Alpialdelapalabra - La Balandra - Palabra ArgentinaLa Nación - Questasleyendo/YouTube

Foto: Delia Pasini/Facebook

domingo, marzo 08, 2020

Eduardo Ainbinder / Tres poemas













POETAS
ansiosos
por terminar
cuanto antes
con su tarea,
poco afectos
a esperar
que se presente
una solución
extemporánea,
impropia
del tiempo
en el que
escribieron
su poema.


POETAS
prolijos
incapaces
de arrugar
el papel
en el que
escriben,
de problematizar
el plano;
sumamente
prudentes
no se aventuran
a escribir
con otras palabras
que no sean
las de los
alrededores.


POETAS
apartados
por propia
voluntad,
vueltos
insectos
domiciliarios
cuyo
único don
consiste
en aportar
inframundo
a la superficie.

[inéditos]

Eduardo Ainbinder (Buenos Aires, 1968)

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Foto: Interzona

sábado, marzo 07, 2020

Juan Andrés Caruso / Destellos

[Tango]

Para ahogar hondas penas que tengo,
que me matan y que no se van,
yo levanto temblando en mis manos
esta copa de rubio champán.
Los invito conmigo a beber
que bebiendo se habrán de olvidar
los destellos de amores perdidos
que suelen los ojos de llanto nublar.

Yo he sabido otras veces beber
en la fuente de sus labios rojos
y la luz de sus lánguidos ojos
muchas noches de amor me embriagó.
Pero, amigos, ella me olvidó
y en el fino cristal de esta copa
me parece que veo la boca
que mil veces mi boca besó.

En mi alma quedaron destellos
de ese amor que no se irá jamás
pues, por más que lo intento, no puedo
esa luz que me quema apagar.
Si esta noche borracho me ven
a mí mismo me quiero engañar
y es por eso que, amigos, invito:
Bebamos, me quiero aturdir con champán.

[1924]

Juan Andrés Caruso (La Plata, Argentina, 1890-Buenos Aires, 1931)

Todo Tango - Tangos al Bardo - La Historia del Tango

Foto: Tangos al Bardo

viernes, marzo 06, 2020

Biancamaria Frabotta / De "Las fases de la luna"


















(...)

No es todavía de noche y está en camino
la pequeña hoz. Con una intención especial
que ignoramos, como la nuestra, se eleva.
Una pequeña estela que parecía seguirla,
con los pasos erráticos de una luz humana
se aleja
en el gran desorden del cielo.
Con la oscuridad sube el miedo calculado de la Hoz
de cuando ojos primitivos andaban entre las ramas
la curva cortante aferraban por el mango
emparejaba la hoja la hierba y las respiraciones
y valía la vida lo mismo que una espiga madura.
Pero como entonces desviste su infinitud
desliza bien hacia lo alto su flacura.
Para nosotros es una coma en el discurso
una pausa bajo la bóveda del níspero
porque siempre cae una hoja del níspero.


Hay cierto aire de familia
cuando se detiene en la ventana
la luna de los pobres de Cupi.
Un tropel de luces mercenarias
sin empleo, da vuelta
sobre los sembrados de berro,
las infaustas berenjenas rastreras
los tomates sobre los que se doblan
los trabajadores golondrina.
Más allá de las tribus vecinas,
al final de los campos, entre otras
lunas entrevistas, una edad poco sabia
se hunde, casi gris, sin hacer ruido.


Hacia el norte, a lo largo de la fila de cipreses
una viga de roble lentamente
se pudre entre la hierba. La carcoma
ha trabajado, pero la médula está sana.
Firme sostenía una casa en peligro.
Ahora sirve a un fin menos honesto.
Un banco de madera y de hierro
para completar un raro crepúsculo.
Lo llamé el banco de la meditación
interrumpida, a causa de los vientos lluviosos del invierno,
y, en verano, los nidos de araña en las vetas de la madera.
Muchachos poco racionales tal vez se sientan ahí
muchachos satélites, contentos de girar
como la luna que los lleva por los hombros
un planeta que gira en torno a una estrella.

(...)

Biancamaria Frabotta (Roma, 1946-2022), "Los nuevos climas", Por manos mortales, Gog y Magog Ediciones, 2020
Versiones de Jorge Aulicino

Otra Iglesia Es Imposible  - Biancamaria Frabotta/Facebook  - Mondadori - Luigia Sorrentino/RAI - L' Ombra delle Parole - La Bella Poesia - Biblioteca Viterbo - Círculo de Poesía - Festival de Poesía de Medellín - De Sibilas y Pitias - Poetas Siglo XXI


(...)

Non è ancora notte e abita già il suo cammino 
la piccola falce. Con una intenzione speciale 
che come la nostra ignoriamo, si solleva. 
Una stellina che pareva seguirla comunque 
con i passi errati di una luce umana 
si allontana 
nel grande disordine del cielo. 
Col buio monta la paura calcolata della Falce 
quando occhi primitivi ne sfioravano tra i rami 
la curva tagliente, l’ afferravano per il manico 
pareggiava la lama le erbe e i respiri 
e valeva la vita quanto una spiga matura.
Ma come allora si sveste, la sua infinità 
è scivolata troppo in alto, la sua esilità. 
Fra noi è una virgola nel discorso 
una pausa sotto la volta del nespolo 
perché sempre cade una foglia dal nespolo. 


Ha una certa aria di famiglia 
mentre sosta dentro la finestra 
la luna dei poveri popoli di Cupi. 
Un drappello di lumi mercenari 
senza impiego, riprende il giro 
sugli orticelli di crescione, le infauste melanzane, a terra 
i pomodori su cui gli stagionali sono chiamati a chinarsi. 
Oltre le tribù vicine, al confine dei campi, fra le altre 
lune intraviste, un’età poco sapiente 
affonda, quasi grigia, senza creare scompiglio.


A nord, lungo il filare dei cipressi 
una trave di quercia lentamente 
marciva nascosta fra le erbe. I tarli 
hanno lavorato, ma il nocciolo è sano. 
Certo sosteneva una casa in pericolo. 
Ora serve un fine meno onesto. 
Una panchina di legno e di ferro 
per completare un raro tramonto. 
L’ho chiamata la panchina della meditazione 
interrotta, a causa dei venti piovosi l’inverno 
e l’estate, le tane dei ragni nelle vene del legno. 
Ragazze irragionevoli talvolta vi si siedono 
ragazze satelliti, contente di aggirare 
simili alla luna che le coglie alle spalle 
un pianeta che va attorno a una stella

(...)
---

Act. 2022

jueves, marzo 05, 2020

Biancamaria Frabotta / De "La primera generación de espinos blancos"














Más allá del umbral del letargo, una hoja
pende aún al costado de un leño, tiembla
se somete al viento con la astucia de los débiles.
Ha conocido la piedra, el bienestar de la hierba
la primera generación de espinos blancos.
Erizados en el hilo espinoso que los sostiene
proclaman la resistencia al invierno
mientras un renacido hormigueo numeroso
silenciosamente los trabaja en la tibieza.
La planta es una obra siempre abierta
para quien regresa cuando no la recuerda.
Debes saber que frenará todo deseo
de apurarla esa obtusa paciencia
de durar, por ahora, sin dar sombra

(...)

Lentos son en estos huertos los progresos
y a veces incorregibles
como allá el lejano hilo de las montañas
o el crecimiento anómalo de los zapallos
que se propagan en desorden de serpientes.
También ustedes, perdidos en el curso sordo de las cosas
deberán darse vuelta en el sueño.
No se duerme del lado del corazón.

Biancamaria Frabotta (Roma, 1946)
Versiones de Jorge Aulicino


"Las eternas labores",
Por manos mortales,
Gog y Magog,
Buenos Aires, 2020








Otra Iglesia Es Imposible  - Biancamaria Frabotta/Facebook - Mondadori - Luigia Sorrentino/RAIL' Ombra delle Parole - La Bella Poesia - Biblioteca Viterbo - Círculo de Poesía - Festival de Poesía de Medellín - De Sibilas y Pitias - Poetas Siglo XXI


Oltre la soglia del letargo, una foglia 
pende ancora a lato del legno, trema, 
si rimette al vento con l’astuzia dei deboli. 
Ha conosciuto la pietra e l’agio delle erbe 
la prima generazione dei biancospini. 
Irti più del filo spinato che li regge 
proclamano la resistenza all’inverno 
mentre un riemerso brulichio di molti 
silenziosamente li lavora nel tepore. 
La pianta è un cantiere sempre aperto 
a chi vi torna senza averne memoria. 
Sappi che frenerò ogni desiderio 
di spronarla, questa ottusa pazienza 
di durare, per ora, senza dare ombra.

(...)

Lenti sono in questi orti i progressi 
e qualche volta incorreggibili 
come laggiù è il filo delle montagne 
o la crescita abnorme delle zucche 
che a terra si propaga in un disordine di serpe. 
Anche voi, di fronte al corso sordo delle cose 
dovrete cambiare verso al sonno. 
Non si dorme dalla parte del cuore.
--

miércoles, marzo 04, 2020

Carlos Battilana / Nocturno














Liviano ante las ruinas de este jardín,
el aire roza la superficie
que atravesó ciudades
y ríos. ¿Qué
fatiga, qué bellísima fatiga
nos disuelve?

En esta tarde de junio
de un cielo plomizo
dejo atrás lo que viví,
y el escaso margen que queda,
el frío
es
-sabemos-
una llama blanca
que encenderá una letra, una voz y
una caligrafía
con que se pueda escribir
eso que cada uno,
a su modo,
conoce:

que las horas y los días,
que las lluvias torrenciales
son apenas
hechos pasajeros

que más allá
de sus destrozos,
los temporales pueden dotar de fuerza
a los seres
inmersos
en su estruendo

y que el olvido,
que todo lo arrasa
y todo lo ve,
no tiene fin

que, a pesar de todo,
las tempestades
pueden volverse benignas
como animales nocturnos
disolviéndose.

Carlos Battilana (Paso de los Libres, Argentina, 1964), La lengua de la llanura, inédito

Carlos Battilana - Otra Iglesia Es ImposibleCaleta Olivia - Zindo & Gafuri - Op. Cit. - Eterna Cadencia - La Pecera - 1 Poeta 10 Preguntas - Círculo de Poesía - Malón Malón

Foto: Carlos Battilana por Gustavo Gottfried 

martes, marzo 03, 2020

Ernesto Cardenal / Cuatro poemas














de Gethsemaní, Ky, UNAM, Ciudad de México, 1961:

9.
2 a.m. Es la hora del Oficio Nocturno, y la iglesia
en penumbra parece que está llena de demonios.
Esta es la hora de las tinieblas y de las fiestas.
La hora de mis parrandas. Y regresa mi pasado.
                       "Y mi pecado está siempre delante de mí".


Y mientras recitamos los salmos, mis recuerdos
interfieren el rezo como radios y como roconolas.
Vuelven viejas escenas de cine, pesadillas, horas
solas en hoteles, bailes, viajes, besos, bares.
Y surgen rostros olvidados. Cosas siniestras.
Somoza asesinado sale de su mausoleo. (Con
Sehón, rey de los amorreos, y Og, rey de Basán).
Las luces del Copacabana rielando en el agua negra
del malecón, que mana de las cloacas de Managua.
Conversaciones absurdas de noches de borrachera
que se repiten y se repiten como un disco rayado.
Y los gritos de las ruletas, y las roconolas.
                       "Y mi pecado está siempre delante de mí".


Es la hora en que brillan las luces de los burdeles
y las cantinas. La casa de Caifás está llena de gente.
Las luces del palacio de Somoza están prendidas.
Es la hora en que se reúnen los Consejos de Guerra
y los técnicos en torturas bajan a las prisiones.
La hora de los policías secretos y de los espías,
cuando los ladrones y los adúlteros rondan las casas
y se ocultan los cadáveres. Un cuerpo cae al agua.
Es la hora en que los moribundos entran en agonía.
La hora del sudor en el huerto, y de las tentaciones.
Afuera los primeros pájaros cantan tristes,
llamando al sol. Es la hora de las tinieblas.
Y la iglesia está helada, como llena de demonios,
mientras seguimos en la noche recitando los salmos.

10.
Como latas de cerveza vacías y colillas
de cigarrillos apagados, han sido mis días.
Como figuras que pasan por una pantalla de televisión
y desaparecen, así ha pasado mi vida.
Como los automóviles que pasaban rápido por las carreteras
con risas de muchachas y música de radios...
Y la belleza pasó rápida, como los modelos de los autos
y las canciones de las radios que pasaron de moda.
Y no ha quedado nada de aquellos días, nada,
más que latas vacías y colillas apagadas,
risas en fotos marchitas, boletos rotos,
y el aserrín con que al amanecer barrieron los bares.

14.
Detrás del monasterio, junto al camino,
existe un cementerio de cosas gastadas,
en donde yacen el hierro sarroso, pedazos
de loza, tubos quebrados, alambres retorcidos,
cajetillas de cigarrillos vacías, aserrín
y cinc, plástico envejecido, llantas rotas,
esperando como nosotros la resurrección.


de Salmos, Editorial Carlos Lohlé, Buenos Aires, 1972:

Salmo 1

Bienaventurado el hombre que no sigue las consignas del Partido
ni asiste a sus mítines
ni se sienta en la mesa con los gánsteres
ni con los Generales en el Consejo de Guerra.
Bienaventurado el hombre que no espía a su hermano
ni delata a su compañero de colegio.
Bienaventurado el hombre que no lee los anuncios comerciales
ni escucha sus radios
ni cree en sus slogans
Será como un árbol plantado junto a una fuente.

Ernesto Cardenal (Granada, Nicaragua, 1925-Managua, 2020)

Otra Iglesia Es Imposible - Izquierda Diario - BBC/La NaciónEcu Red - UNAM - esQuissesA Media Voz - Poesías 
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Foto: Ernesto Cardenal, 2019 Inti Ocon/AFP/Sputnik

lunes, marzo 02, 2020

Giuseppe Conte / Después de marzo














Olvidar ciudades, nombres, deseos
de hombre: solo quiero florecer, revivir, yo
no más yo, malvavisco, acacia,
cuenca abierta y vibrante de una anémona.

Tener pies y nudos de hierba, yo
no más yo, manos enguantadas
de yemas, cejas nuevas azules, de
corteza el pecho, resquebrajado y vivo.

Lo he olvidado todo, escribo
porque olvidar es un don: no deseo
más que árboles, árboles, proas
de viento, olas que van y vuelven, el eterno
renacer estéril y mudo de las

cosas

"Marzo fue triste y frío, pero luego
Abril, praderas, los portentos
de levísima púrpura, cerezas
y las primeras

rosas"

Giuseppe Conte (Porto Maurizio, Italia, 1945), L'Oceano e il Ragazzo, Rizzoli, 1985, Il Nuovo, Vecchio Stil. Hoja de Poesía Italiana, n° 18, Córdoba, Argentina, 1987
Versiones de Pablo Anadón y Esteban Gabriel Anadón

Otra Iglesia Es ImposibleMondadori - Luigia Sorrentino/RAI NewsPremio Montale Fuori di Casa - Interno PoesiaIl Giornale - Nuovi Argomernti - Italian PoetryCírculo de Poesía - Poetas Siglo XXIFestival de Poesía de Medellín - La Nación

Foto: Interno Poesia

Dopo Marzo

Dimenticare città, nomi, desideri
di uomo: viglio solo fiorire, rivivere, io
non più io, ibisco, acacia,
conca aperta e tremante di un anemone.

Avere piedi e nodi d'erba, io
non, più io, mani guantate
di germogli, ciglia nuove blu, di
scorza il torace, spezzato e vivo.

Ho dimenticato tutto, scrivo
perché dimenticare è un dono: non
desidero più che alberi, alberi, prode
di vento, onde che vanno e tornano, l'eterno

rinascere sterile e muto delle

cose

"Marzo è stato freddo e triste, ma
poi l'Aprile, praterie, portenti
di scarlatto lieve, ciliege, e le prime

rose"

domingo, marzo 01, 2020

Boris Vian / Precisiones sobre la vida (a misijos)
















La vida es algo que tiene que ver con varias cosas
En cierto sentido es algo que no se discute
Aunque siempre se puede cambiar de sentido
Porque no hay nada tan interesante como una discusión.
La vida es algo grande y bello.
Algo que incluye fases alternadas
Con una regularidad que tiene algo de prodigio
Ya que a una fase siempre le sigue otra
La vida es algo lleno de interés
Que va, que viene... como las cebras.

Puede suceder que uno se muera
—Y hasta puede suceder que suceda—.
Y sin embargo con eso no cambia nada:
La vida tiene que ver con varias cosas
Y en ciertos aspectos, además,
Está ligada a otros fenómenos
Todavía poco estudiados, poco conocidos,
Acerca de los cuales no vamos a insistir.

Boris Vian (Ville-d'Avray, 1920-París, 1959), Hora de Poesía, nº 10-11, Barcelona, julio-octubre de 1978
Traducción de Norberto Gimelfarb
Envío de Jonio González

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Imagen: Boris Vian, foto de un documento de identidad (detalle) Photomaton Archives Cohérie Boris Vian/Wikimedia Commons

PRÉCISIONS SUR LA VIE (a mes zenfants)

La vie, ça tient de diverses choses
En un sens, ça ne se discute pas
Mais on peut toujours changer de sens
Parce que rien n’est intéressant comme une discussion.
La vie, c’est beau et c’est grand.
Ça comporte des phases alternées
Avec une régularité qui tient du prodige
Puisqu’une phase en suit toujours une autre
La vie, c’est plein d’intérêt
Ça va, ça vient... comme les zèbres.

Il peut se faire que l’on meure
— Même, ça peut être bien se faire,
Mais pourtant, ça n’y change rien :
La vie tient de diverses choses
Et par certains côtés, en outre,
Se rattache à d’autres phénomènes
Encore mal étudiés, mal connus,
Sur lesquels nous ne reviendrons pas.

***
9 février 1948