miércoles, abril 15, 2009

La vida no es sueño



















El salmo de la vida

(Lo que el corazón del joven dice al salmista)

Oh, no me digas que la vida "es sueño",
Triste salmista, en tu cantar amargo,
Porque el alma no vive en el letargo
Que es de la muerte pálido diseño.

La vida es real, y su destino es serio,
Y no es su fin en el sepulcro hundirse;
Que "ser polvo y en polvo convertirse"
No es del alma el divino ministerio.

Ni es del hombre la senda o el destino,
El reposo, el dolor ni la alegría,
Sino la acción, para que cada día
Avance una jornada en su camino.

Que la ciencia es muy larga, el tiempo estrecho,
Y el corazón más varonil y fuerte
Bate el fúnebre paso de la muerte
Cual velado tambor dentro del pecho.

¡En el vivac del mundo, alza tu escudo!
¡En el campo de acción, arma tu diestra!
¡Sé un héroe de la vida en la palestra
Y no el rebaño que se arrea mudo!

Del porvenir los pasos son inciertos.
Vive y obra sin tregua en el presente.
¡Tu corazón en ti, Dios en tu mente,
Deja al pasado sepultar sus muertos!

Los héroes que en tu mente divinizas
te muestran que la vida es noble y bella,
y ellos te enseñan a estampar la huella
del tiempo en las arenas movedizas.

Tal vez algún hermano fatigado,
náufrago de los mares de la vida,
recobre aliento en su alma decaída
al encontrar tu paso señalado.

¡De pie, en acción, con varonil pujanza!
Y el corazón dispuesto a todo evento,
sigamos de la vida el movimiento
guiados por el Trabajo y la Esperanza!

Henry Wadsworth Longfellow (Portland, Maine, 1807-Cambridge, Massachusetts, 1882). Versión: Bartolomé Mitre, Poesía estadounidense, selección y prólogo de Alfredo Weiss, Ediciones Continental, Buenos Aires, 1944


A psalm of life

What the heart of the young man said to the psalmist

TELL me not, in mournful numbers,/Life is but an empty dream ! — / For the soul is dead that slumbers, /And things are not what they seem.// Life is real ! Life is earnest! /And the grave is not its goal ; /Dust thou art, to dust returnest, / Was not spoken of the soul.// Not enjoyment, and not sorrow, / Is our destined end or way ;/ But to act, that each to-morrow/ Find us farther than to-day.// Art is long, and Time is fleeting, /And our hearts, though stout and brave, /Still, like muffled drums, are beating /Funeral marches to the grave.// In the world's broad field of battle, /In the bivouac of Life, / Be not like dumb, driven cattle ! / Be a hero in the strife !// Trust no Future, howe'er pleasant ! /Let the dead Past bury its dead ! / Act,— act in the living Present ! / Heart within, and God o'erhead !//Lives of great men all remind us /We can make our lives sublime, /And, departing, leave behind us / Footprints on the sands of time ;//Footprints, that perhaps another, /Sailing o'er life's solemn main, /A forlorn and shipwrecked brother, / Seeing, shall take heart again.// Let us, then, be up and doing, / With a heart for any fate ; / Still achieving, still pursuing,/ Learn to labor and to wait.

Knickerbocker Magazine, October 1838

The Complete Poetical Works of Longfellow, Houghton Mifflin Company, Boston, 1893
PotW.org


Imagen: Historia Hoy

martes, abril 14, 2009

Héctor Pedro Blomberg / Las dos irlandesas























Aquí estoy con los chinos y las dos irlandesas
que llegaron a bordo del Jamaica Marú;
Maggie, la mayor, tiene ojos como turquesas
y bebe gin en este viejo bar del Dock Sur.

Nancy, la menor de ellas, parece una gitana,
pero nació en el barrio más pobre de Dublín;
arde en sus ojos negros una pasión lejana
y en su pálida frente hay una cicatriz.

De dónde las trajeron los chinos taciturnos
Maggie me habló al oído: “los conocí en Shangai...”
(En el bar se morían los murmullos nocturnos
y en los labios de Nancy se apagaba un cantar...)

El Marú había partido con rumbo a Yokohama.
Maggie me amó en las noches siniestras del Dock Sur;
Me hablaba de su vida errante, y una llama
de pasión palpitaba en su mirada azul.

Nancy, junto a nosotros, cantaba dulcemente
canciones misteriosas de la China y del mar.
(Quién las llevó de Irlanda al infierno de Oriente,
y por qué las trajeron los chinos de Shangai).

Pero yo amaba a Nancy, la irlandesa morena;
los chinos, silenciosos, miraban a las dos;
las casuchas dormían bajo la luna llena
y en los negros navíos temblaba un resplandor.

¡Nancy! ¡Nancy! Una noche su canción quedó trunca;
los chinos dormitaban borrachos de chandú...
¡Pobre Maggie! Esa noche bebió más gin que nunca
y se arrojó a las aguas oscuras del Dock Sur.

A la deriva: canciones de los puertos, de las tierras y de los mares, 1920

Héctor Pedro Blomberg (Buenos Aires, 1889-1955), "Diez poemas de la década de 1910. Seleccionados por Santiago Sylvester", Otro río que pasa. Un siglo de poesía argentina contemporánea, Bajo la Luna, Buenos Aires, 2010
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Foto: Historia de la literatura argentina, Centro Editor de América Latina, 1968 Wikimedia Commons

lunes, abril 13, 2009

El paraíso del lector



La encuesta "¿Cómo imagina el paraíso?", que ayer cerró en este blog, daba por supuesto que hay una idea de paraíso en todos, fuera de que sea terreno o extraterreno. La encuesta se origina en la que propuso y respondió W.H. Auden en La mano del teñidor. Auden decía allí que es ésta la información de la que le hubiese gustado disponer cuando leía a otros críticos, como si tal información resumiese una visión general del mundo, los principios personales, los gustos y la idea de perfección. Tal vez sea así. El cuestionario pedía información precisa sobre el paraíso -lengua, religión, actividades económicas, transporte, régimen político-; lo suficiente para saber de cualquiera sus inclinaciones principales.
Aunque no sabemos cómo la inscripción política influye en los gustos estéticos -no hay correlatos firmes entre una cosa y otra: Lenin gustaba de Pushkin, no de Maiacovski; Eliot era vanguardista y monárquico, etc.- el cuestionario arroja pistas acerca del mundo en el que un crítico incluye lo que considera bueno o malo.
Pero nuestra encuesta no podía ser personal, y por otra parte se me ocurrió que un golem, un representativo monstruo de Frankenstein podía surgir de un cuestionario de opciones, de las cuales todas podían ser señaladas.
La estadística del blog dice que éste tiene más de un millar de visitantes mensuales, que suman más de tres mil entradas al blog por mes. Del total de visitantes, solo 24 respondieron a la encuesta, con un promedio de cinco respuestas por votante. Esto es significativo y es por eso que cito la estadística, no por afán propagandístico. Hay más de 1.000 visitantes que no encontraron la encuesta interesante.
Los 24 que respondieron dejaron en blanco muchos casilleros: ninguno se imagina el paraíso siberiano, chino, comunista, mutualista, latino, griego, musulmán, hebreo, budista, platónico, espartano, tormentoso, germánico o con confiterías.
Si consideramos aquellas opciones que implican claramente nacionalidad, triunfa el paraíso argentino. Si tenemos en cuenta las que significan, entre otros conceptos, el clima, nuestro golem lo prefiere sereno, mediterráneo y más bien lluvioso que seco. Consideradas las opciones que aluden a un sistema económico y político, el paraíso que triunfa es rural, artesanal, cooperativo, democrático y moderno. En ese paraíso se hablan muchas lenguas (políglota es la definición más votada de todas cuantas podrían aludir a un idioma). Sus habitantes son cultos. Profesan el taoísmo y animismo * o son ateos. Usan el caballo y la calesa para desplazarse. Son epicúreos y también dionisíacos, es decir que dan un lugar relevante al placer **. Al ser dionisíacos prefieren las formas irregulares y no las equitativas o simétricas, si tenemos en cuenta la división nietzscheana en arte dionisíaco y apolíneo -al preferir el artesanado, tienen sin embargo en alto aprecio el producto logrado, bien hecho, ya sea artístico o de uso. Los habitantes de ese paraíso decididamente gozan del café, lugar por excelencia de reuniones intelectuales, aun aquellas en las que se debate el fútbol o las mujeres. También prefieren la intimidad a la calle, o a la cosa pública, según se mire.
Siguiendo el juego de Auden, ¿qué se deduce, en cuanto crítico, de este lector mayoritario? Lo primero, a mi juicio, es que valora el trabajo cuando ofrece un resultado evidente, que brilla mejor en la lectura íntima, no en la pública. No le placen las grandes efusiones, pero no pide frías formas clásicas. No lo seduce la lengua antigua. Espera sustancia actual: hay idea de actualidad -algo extraño, tratándose de paraísos-, insinuada en lo moderno, en lo políglota y en lo argentino -esto último tiene, como sabemos, apenas doscientos años. Se diría que este lector tampoco es vanguardista, porque no votó mayoritariamente los ismos, y aunque es moderno, actual y dionisíaco, no elige epítetos vinculados con el progreso: populoso, urbano, fabril. No es dogmático, en tanto la religión taoísta no lo es, vista al menos desde occidente. A la vez que aprecia el trabajo, cree en el espíritu. Y no rechaza los parientes lejanos, en tanto valora la cultura.
Un paraíso minoritario, o tal vez subyacente, en segundo plano, es el que surje de considerar arbitrariamente las opciones con dos votos: montañoso boscoso, escarpado, monárquico, cooperativo, urbano, salvaje, mudo, en calesa, a caballo y minimalista. Un paraíso con autoridad fundada en la tradición, con formas de trabajo solidarias, de lento recorrido, sin voz -no necesariamente sin expresión-, complejo en tanto urbano, salvaje en cuanto a la creación sin moldes ni cultura, romántico en lo boscoso, montañoso y escarpado, que se identifica con lo mínimo como significativo.
En cuanto a mí, mi voto fue: nórdico, comunista ilustrado, urbano, culto, a caballo, medieval, animista, a veces tormentoso, dionisíaco, con cafés.
Hay conceptos aquí que merecen discusión -la relación entre paraíso, edad dorada y utopía, el taoísmo, lo que se entiende por epicúreo, la artesanía como producto y actividad-; de modo que la discusión queda abierta.

Jorge Aulicino

* La igualdad de votos entre ambas doctrinas es congruente: el taoísmo es animista.
** Aunque Epicuro de Samos predicó la ataraxia, el placer está en la base de su reflexión.


Resultados

Argentino 3
Británico 1
Nórdico 1
Tropical 1
Mediterráneo 3
Escarpado 2
Siberiano 0
Chino 0
Primaveral 1
Montañoso nevado 1
Montañoso escarpado 1
Montañoso boscoso 2
Desértico 1
Lluvioso 3
Intimo 7
Populoso 1
Monárquico 2
Democrático 3
Aristócratico ilustrado 1
Comunista 0
Comunista ilustrado 1
Cooperativo 2
Mutualista 0
Artesanal 4
Fabril 1
Urbano 2
Rural 5
Culto 6
Salvaje 2
Mudo 2
Políglota 4
Latino 0
Griego 0
Medieval 1
Moderno 3
A pie 2
En subte 1
En calesa 2
A caballo 2
Barroco 1
Expresionista 1
Minimalista 2
Conceptista 1
Futurista 1
Católico 1
Islámico 0
Hebreo 0
Ateo 3
Budista 0
Animista 3
Taoísta 3
Confuciano 0
Platónico 0
Espartano 0
Epicúreo 6
Germánico 0
Sereno 5
Tormentoso 0
A veces tormentoso 3
Apolíneo 2
Dionisíaco 4
Con cafés 8
Con confiterías 0
Otros 2


Ilustración: Milton dicta "El Paraíso perdido" a sus hijas, Mihály Munkácsy, óleo, 1878 Hungarian National Gallery

domingo, abril 12, 2009

Safo / Pléyades y Luna...


Pléyades y Luna
se hundieron.
Pasa la noche
y me reclino, sola.

Safo (siglo VI aC.)

Versión J.A.


δέδυκε μεν α σελάννα
και πληίαδες' μέσαι δε
νυκτες, παρά δ' έρχετ' ώρα,
έγω δε μόνα κατεύδω.
.

The moon has set, and the Pleiades; it is midnight, the time is going by and I recline alone.

Internet Sacred Text Archive


Otras versiones

Se fue la Luna.
Se pusieron las Pléyades.
Es medianoche.
Pasa el tiempo.
Estoy sola.

José Emilio Pacheco, Tarde o temprano, Fondo de Cultura Económica, México, 1980

Se han puesto la luna y las Pléyades; ya es media
noche; las horas avanzan, pero yo duermo sola.

Carlos Montemayor, Safo. Poemas, Trillas, 1986

(Ambos citados en "Un poema de Safo", Gabriel Zaid, Letras Libres, marzo 2008)


Las Pléyades ya se hundieron,
la luna también, y media
la noche, la hora pasa,
y voy a acostarme sola.

Juan Manuel Rodríguez Tobal, El ala y la cigarra, Hiperión, Madrid, 2005

Ilustración: Safo, por Charles-August Mengin, 1877 Manchester Art Gallery

sábado, abril 11, 2009

Omar Lara / Poemas




Objetos


Nos hablan de qué, de qué
naufragios provienen
desde qué dilatada orilla
fatigosa nos mienten.
Emiten sus olores, sus ruidos
peculiares.
Sombras veloces, párpados
en acecho.
Materia en tránsito.


Es la hora en que

Alguien piensa en un crimen
(corre cortinas, cambia muebles de lugar)
el habitante se repliega en sus habitaciones
seguro de su pericia para sobrevivir.


El habitante

Mientras soñaba
la ciudad ha sido destruida cuidadosamente.
El habitante se despierta riendo
mientras se lanza al río desde las blancas ruinas
del edificio consistorial.


En la laguna gata

En la laguna gata de mis pies
sin nada que tocar con la mirada
abro el escote vago de la nada
y todo me dijera que después...

Pende el columpio arriba en su revés
el sueño aún no se encierra en el abismo
que jugaba a espantarse de lo mismo
y nada me dijera que después...

Hago un nudo en la nada y ya no es
sino apenas cobranza y arrogancia
del alimento estéril que las ansias
me hartaron prematuro de después.

Omar Lara (Nueva Imperial, Chile, 1941-Concepción, Chile, 2021), "Selección de poesía", Foja de Poesía 021, Círculo de Poesía, México
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Foto: Omar Lara, Universidad de Salamanca, 2011 Wikimedia Commons

act. 2022

viernes, abril 10, 2009

W. B. Yeats / Un aviador irlandés prevé su muerte




Sé que encontraré mi destino
en algún lugar entre las nubes.
No odio a aquel contra quien lucho,
no amo a aquel a quien defiendo;
mi tierra es Kiltartan Cross;
mis paisanos, los pobres de Kiltartan.
Ningún final probable les causaría pérdida
o los haría más felices que antes.
Ninguna ley, ningún deber me ordenó luchar,
ni hombre público ni vítores de la multitud:
un impulso solitario de placer
me condujo a este tumulto en las nubes.
Todo fue sopesado, todo traje a la mente:
los años por venir, desperdicio de esfuerzo,
desperdicio de esfuerzo los años pasados.
En equilibrio con esa vida, esta muerte.

W. B. Yeats, (Dublín, 1865 - Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 1939), The Wild Swans at Coole, 1919
Versión J. Aulicino

An Irish Airman Foresees His Death
I know that I shall meet my fate /Somewhere among the clouds above;/Those that I fight I do not hate,/Those that I guard I do not love;/My country is Kiltartan Cross,/ My countrymen Kiltartan's poor,/No likely end could bring them loss/ Or leave them happier than before. /Nor law, nor duty bade me fight,/Nor public men, nor cheering crowds,/ A lonely impulse of delight/ Drove to this tumult in the clouds; /I balanced all, brought all to mind,/The years to come seemed waste breath,/A waste of breath the years behind /In balance with this life, this death.


Imagen: W. B. Yeats, grabado de Augustus John, 1907. National Portrait Gallery, Londres

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Otros poemas de Yeats en este blog:

Moscas de largas zancas
Un acre de hierba
La lástima del amor

jueves, abril 09, 2009

Rocas



Las ocho formaciones

De los logros alcanzados
en el mundo dividido de los Tres Reinos
el de más renombre fue el plan de las Ocho Formaciones.
Las grandes rocas no ruedan en la corriente del río.
Recuerdan con pesar el fallido intento de tragarse a Wu.

Tu Fu (712-770)
Versión J.A.

Bâ zhèn tú

Gông gài sân-fên guó
Míng chéng bâ zhèn tú
Jiân-liú shí bù zhuan
Yí hèn shî tûn Wú

The Eight Formations

Achievement covered three-divided kingdoms
Fame accomplished-in eight formations plan
River-flow stones don't roll
Surviving regret fail swallow Wu

David Hawkes, A Little Primer of Tu Fu, A Renditions Paperback, Universidad de Hong Kong, 1987

Foto: Guerreros de terracota de X'ian (210 aC.) AP, El País, Madrid

miércoles, abril 08, 2009

Espejo




El huésped

De la ventana que se abre hacia la noche
está rodando nítida dentro del espejo
la luz de la luna
fría y tangible como el mercurio.
¿Quién es el que me está observando
a través del cristal
con mis propios ojos?

Hace tiempo que aparté mi rostro
fugitiva de esa mirada
inclinándome sobre las aguas profundas y oscuras
de turbios ríos pluviales.
Veía tras los opacos vidrios del sueño
que se astillaban en miles de añicos
y auscultaba mis propios pasos
como los pasos de otro que me alcanzaban
una y otra vez
cuando en oníricos laberintos perseguida
de noche en noche y de sueño en sueño
giraba atormentada.

Ahora, la luz de la luna surge
rodando plateada en el espejo
mientras el huésped emerge más
y más desde adentro del cristal.

Mellisanthi (Atenas, 1910-1990)
Versión de Nina Anghelidis. Clarín Cultura y Nación, 11 de octubre de 1984

Ilustración: Las meninas (detalle), Diego de Velázquez, c.1656 Museo del Prado, Madrid

Raúl Vázquez Espinosa / Kurdo

Kurdo

(fragmento)

[V404 CYG]

la vuelta en derredor, es decir,
mera tautología, la vuelta más bien afectada
por la normalidad o un andar en las nubes,
de perfil bajo, siendo; pero, el mismo y verdaderamente
nada, como una profundidad, una palabra que se repite,
la muestra más vulgar de obstinación,
por no dejar de ser menos secundario, lo que se dice
secundario: “gira en torno de verdaderamente nada”

[lectura de Levinas:]

hacia la periferia, bien podría imaginar, que ser un sujeto mezquino, que lo soy, a pesar mío, pero nunca del mismo modo; sin embargo, soy “benévolo”, sólo para emplear un cultismo innecesario

...

nadie volverá a ver mi rostro, por lo menos, en mucho tiempo –ahora lo sé, no hay nada más claro, lo sé, “Blake, Donne, Keats” como dijo Muriel Rukeyser, “then think”, ¿no? No. Qué le hago, las cosas son así, en eso consiste su profundidad, su admirable profundidad: Blake, Donne, Keats


[V404 CYG:]

como la mandíbula rota del boxeador anónimo, fractura del día, una más, no; es de pensar el mercurial destino de sparring, nada más óptimo que ser un costal de carne, sin gloria; mejor, la caída es menos dolorosa

Raúl Vázquez Espinosa (San Cristóbal de las Casas, Chiapas, 1981)

Texto y foto: PoétiArbitraria, México

martes, abril 07, 2009

Eratóstenes


La esfera

¿Para qué enredarse en palabras?
Antes de la Creación ya existía la geometría.

Kepler

En tiempos en que hacerlo —cuando imaginar el mundo
como una esfera colgando de los cielos— era indicio
de pertenecer a una secta, Eratóstenes calculó
la circunferencia de la Tierra: una cifra que sobreviviría
incendios y tumultos, recesiones de varios
siglos, y que llegó a Colón como un susurro
(quien si no lo hubiese creído no habría zarpado).

De algo debió servir que Eratóstenes fuese el Bibliotecario
de Alejandría, que Alejandría se hallase
en el delta del Nilo, que el Nilo fuese en línea recta
hacia el sur a través de la arena hasta llegar a Siena
donde —había leído el bibliotecario— a mitad del verano
el sol de mediodía no proyecta sombra alguna, sino que hunde su fulgor
hasta el fondo del pozo, incendiándolo como una antorcha

—como si la naturaleza y la historia hubiesen ideado
una vasta figura euclidiana, el Museion
(y él mismo) en uno de sus puntos: los cimientos
de un cálculo que expandió el plano más allá
de lo que cualquier emperador pudiera soñar, y que casi
fue verdad cuando se vio a la Tierra parsimoniosamente
girar en el espacio como una pelota de agua.

¿Adoraba Eratóstenes al sol y al río?
¿Temía al duende del pantano, al etéreo genio?
Cuando se asomaba desde el puerto y veía del otro lado
la curvatura del agua, la inclinación del faro, cuando año tras año
al estirar y aceitar sus pergaminos, desplegaba
sus roídos teoremas, ¿especulaba solamente?
¿O veía en ellos la sombra de una firma?

Maurice Riordan (Lisgoold, Cork, 1953), La generación del cordero, antología de la poesía actual de las islas británicas, Carlos López Beltrán y Pedro Serrano, Trilce Ediciones, México, 2000


The Sphere

Why bother with words?
Geometry existed before the Creation.
Kepler

When to do so – when to imagine the world / as a sphere hanging in the heavens – meant / you belonged to a sect, Eratosthenes measured / the earth's circumference: a number that lived / through burnings and mayhem, through the centuries-long / recessions, and reached Columbus as a whisper / (who, had he trusted it, wouldn't have sailed). // It helped that Eratosthenes was Librarian / at Alexandria, that Alexandria stood / on the Nile delta, that the Nile made a straight line / due south across the sand to Syene / where – the librarian read – the noonday sun / at midsummer cast no shadow but blazed / into the well-shaft and lit it like a torch // – as if nature and history had contrived / a vast Euclidean figure, the Mouseion / (and himself) at one of its points: the basis / for a calculation that spread the map / beyond the dreams of emperors but which proved, / when the earth was viewed like a water-ball / spinning calmly in space, almost true. // Did Eratosthenes worship sun and river? / Fear the marsh elf, the gaseous bogle? / When he looked out across the harbour and saw / the water curve, the lighthouse tilt; as he stretched / and oiled the scrolls, when year after year he unfolded / the nibbled theorems, did he simply wonder? / Or see in them a shadowy signature?

Foto: Riordan Munster Literature Centre

lunes, abril 06, 2009

Constantino Cavafis / Tres poemas




Los caballos de Aquiles


Cuando vieron muerto a Patroclo,
tan valiente, tan fuerte y tan joven,
los caballos de Aquiles prorrumpieron en llanto;
su inmortal condición se indignó
ante la obra de la muerte que veían.
Alzaron su cabeza, sacudieron las largas crines,
golpearon el suelo con las patas, y lloraron
a Patroclo, a quien sentían inánime -destruido-
una carne abyecta ahora -el espíritu disipado-
indefenso -sin aliento-
hacia la inmensa Nada vuelto desde la vida.

Zeus vio las lágrimas de esos inmortales
caballos y sintió lástima. “En las bodas de Peleo”,
dijo, “no he debido actuar tan irreflexivamente.
Habría sido mejor no haberos regalado,
infelices caballos. ¿Qué ibais a hacer allí,
entre esos pobres seres, juguetes del destino?
A vosotros que estáis libres de la muerte y la vejez,
os atormentan calamidades pasajeras. En sus apuros
el hombre os ha atrapado”. Pero sus lágrimas,
por la calamidad eterna de la muerte,
seguían derramando los dos nobles animales.

1897


Un viejo

En la parte interior del ruidoso café,
inclinado sobre la mesa, está sentado un viejo,
con un periódico frente a él por toda compañía.

Y en medio del desprecio de su miserable vejez,
piensa qué poco disfrutó los años
en que tuvo vigor, ingenio y apostura.

Sabe que ha envejecido mucho: lo siente, lo ve.
Sin embargo, el tiempo de su juventud parece
que fue ayer. ¡Que espacio tan breve, que espacio tan breve!
Y piensa en cómo lo engañó la sensatez,
en cómo siempre se fió —¡qué locura!—
de la embustera que le decía: “Mañana. Tienes mucho tiempo”.

Recuerda los impulsos reprimidos y tantas
alegrías sacrificadas. De su necia prudencia
se mofa ahora cada ocasión perdida.

Pero de tanto pensar y recordar
el viejo se marea. Y se adormita
apoyado en la mesa del café.

1897


Che fece il gran rifiuto *

A ciertos hombres les llega el día
en que tienen que decir el gran Sí
o el gran No. Se ve inmediatamente quién lleva
por dentro el Sí dispuesto y, al decirlo,
avanza por el camino del honor, fuerte en sus convicciones.
El que niega, no se arrepiente. Si lo interrogaran de nuevo,
una vez más volvería a decir No. Y, sin embargo, lo aplasta
ese No —tan justo— durante el resto de su vida.

1901

* Alighieri, Divina Comedia, Inferno, Canto III: Que hizo el gran renunciamiento (N. del Ad.)

Constantino Cavafis (Alejandría,1863-1933), Constantine Cavafy, Cien poemas, versiones de Francisco Rivera, Monte Avila Editores, Caracas, 1978

Ilustración: Constantino Kavafis, 1933, grabado de Jorge Martínez García (sobre una fotografía), 2004 Craig Scott Gallery

domingo, abril 05, 2009

Lord Byron / Líneas inscritas sobre una calavera que formaba una copa



No te asustes -ni juzgues mi espíritu acabado:
contempla en mí la calavera única,
desde la que, a diferencia de una cabeza viva,
nada de lo que fluye es aburrido.

Viví, amé, bebí, como tú;
morí: la tierra renunció a mis huesos.
Lléname, no puedes injuriarme;
labios más repugnantes tiene el gusano.

Mejor sostener la uva chispeante
que acunar una nidada viscosa;
y rodear con la forma de una copa
el trago de Dios, que alimentar reptiles.

Donde un vez, quizá, brilló mi ingenio,
para servir a otros deja que brille;
y cuando, ay, nuestros cerebros ya se han ido,
¿qué más noble sustituto que el vino?

Puedes beber, entonces: otra raza,
cuando tú y los tuyos, como yo, hayan pasado,
podrá rescatarte del abrazo de la tierra
y con los muertos rimar y deleitarse.

¿Por qué no? Ya que en el breve día de la vida
nuestras cabezas efectos tan malos causan,
redimidas de gusanos y limpias de arcilla,
esta chance les queda: ser bien usadas.

[1808]

George Gordon, sexto lord de Byron (Londres, 1788–Missolonghi, Grecia, 1824)
Versión de Jorge Aulicino

Escrito en la abadía de Newstead y publicado por primera vez en la séptima edición de Childe Harold, Byron explicó los orígenes del poema de la siguiente manera: El jardinero al cavar [descubrió] un cráneo que probablemente había pertenecido a algún fraile o monje alegre de la abadía, más o menos en el momento en que fue desmantelada. Al ver su enorme tamaño y perfecto estado de conservación, se me ocurrió la extraña fantasía de montarlo como una copa. En consecuencia, lo envié a la ciudad y regresó con un pulido muy alto y de un color jaspeado como el carey. Medwin's Conversations, 1824 Genius [N. del Ad.]

Lines Inscribed upon a Cup Formed from a Skull
1.
Start not--nor deem my spirit fled:/In me behold the only skull,/From which, unlike a living head,/Whatever flows is never dull.
2.
I lived, I loved, I quaff'd, like thee:/I died: let earth my bones resign;/Fill up--thou canst not injure me;/The worm hath fouler lips than thine.
3.
Better to hold the sparkling grape,/Than nurse the earth-worm's slimy brood;/And circle in the goblet's shape/The drink of Gods, than reptile's food.
4.
Where once my wit, perchance, hath shone,/In aid of others' let me shine;/And when, alas! our brains are gone,/What nobler substitute than wine?
5.
Quaff while thou canst: another race,/When thou and thine, like me, are sped,/May rescue thee from earth's embrace,/And rhyme and revel with the dead.
6.
Why not? since through life's little day/Our heads such sad effects produce;/Redeem'd from worms and wasting clay,/This chance is theirs, to be of use.

Newstead Abbey, 

---
Ilustración: Naturaleza muerta, cráneo y candelabro (detalle), Paul Cézanne, archivo OCAIW Com

sábado, abril 04, 2009

W: H. Auden / Encuesta: el Paraíso


En el primer capítulo de su libro La mano del teñidor*, W. H. Auden (York, 1907-Viena, 1973) consigna sus propias respuestas a "un cuestionario que elaboré alguna vez y que proporciona el tipo de información que me gustaría tener cuando leo a otros críticos". Imposibilitado de intentar una encuesta semejante, este blog propone, en el sistema de múltiples elecciones, un experimento aproximado (ver El paraíso del lector).
Las respuestas de Auden a su cuestionario, que numerosos escritores argentinos respondieron a su vez en 1988 en Diario de Poesía, son estas:

Paraíso

Paisaje: Mesetas de piedra caliza, como los Apeninos, más una pequeña región de rocas ígneas con por lo menos un volcán extinto. Un litoral vertiginoso y escarpado.
Clima: Británico.
Origen étnico de los habitantes: Muy variado, como en los Estados Unidos, pero con una leve predominancia nórdica.
Lenguaje: De orígenes mixtos, como el inglés, pero con muchas inflexiones.
Pesas y medidas: Irregulares y complicadas. Ausencia de sistemas decimales.
Religión: Católica, Apostólica y Romana, con un tranquilo estilo mediterráneo. Copia de santos locales.
Dimensiones de la capital: El ideal de Platón, unas 5004 personas.
Forma de gobierno: Monarquía absoluta, elegida de por vida por toda la población.
Fuentes de energía natural: Viento, agua, carbón de turba, hulla. Nada de petróleo.
Actividades económicas: Minas de plomo y de carbón, plantas químicas, fábricas de papel, crianza de ovejas, agricultura mecanizada, horticultura de invernadero.
Medios de transporte: Caballos y vehículos tirados por caballos, barcas de canal, globos. Ni automóviles ni aviones.
Arquitectura: Estatal: barroca. Eclesiástica: románica o bizantina. Doméstica: siglo XVIII inglés o estilo norteamericano de la colonia.
Muebles y utensilios del hogar: Victorianos, con la excepción de las cocinas y los baños, que deben de contener las facilidades más modernas que existan.
Vestido formal: La indumentaria parisina de 1830 hasta la década de 1840.
Fuentes de información pública: El chisme. Publicaciones regulares de tipo técnico y especializado, pero nada de periódicos.
Monumentos: Únicamente a la memoria de cocineros famosos.
Diversiones públicas: Procesiones religiosas, bandas militares, ópera, ballet clásico. Ni cine ni radio ni televisión.”

*Primera edición: 1948. Adriana Hidalgo Editora, Buenos Aires, 1999
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Foto: Auden, en su juventud A Different Stripe

Marianne Moore / ¿Qué son los años?


¿Qué son los años?

¿Cuál es nuestra inocencia,
cuál es nuestra culpa? Todos estamos
desnudos, nadie está seguro. Por lo tanto,
es coraje: la pregunta sin contestar,
la duda firme,-
llamando muda, escuchando sorda- ¿eso
en la desgracia, hasta la muerte,
dando coraje a otros,
y en su derrota, alentando

al alma a ser fuerte? Ve
profundo y es alegre quien
accede a la mortalidad
y en su prisión se levanta
a sí mismo como
al mar en un abismo, luchando por ser
libre aunque es incapaz,
en su entrega,
de encontrar su continuidad.

Entonces quien fuertemente siente,
se comporta. El pájaro mismo,
se ensancha; acerado
en su forma, se endereza. Aunque está cautivo,
sus poderosos cantos
dice, la satisfacción es una cosa
humilde, como pura una cosa es alegría.
Eso es mortalidad,
eso es eternidad.

Marianne Moore (Kirkwood, Missouri, 1887-Nueva York, 1972), "What Are Years (1941)", Complete poems, Penguin Books, Nueva York, 1994
Versión: J. Aulicino


What Are Years?
What is our innocence,/ what is our guilt? All are /naked, none is safe. And whence /is courage: the unanswered question, /the resolute doubt, -/dumbly calling, deafly listening-that /in misfortune, even death,/ encourage others /and in it's defeat, stirs // the soul to be strong? He / sees deep and is glad, who /accedes to mortality /and in his imprisonment rises / upon himself as / the sea in a chasm, struggling to be /free and unable to be,/ in its surrendering /finds its continuing.//So he who strongly feels,/ behaves. The very bird, /grown taller as he sings, steels /his form straight up. Though he is captive,/his mighty singing /says, satisfaction is a lowly/ thing, how pure a thing is joy./ This is mortality, / this is eternity.

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Foto: Marianne Moore con W. H. Auden Poetry Foundation

Enrique Lihn / La ceremonia de la limpieza



Athinulis come una bolita de comida.
Después se lame y se lame.
horas enteras dura esta historia:
empieza desde la nariz del cuello,
luego la espalda,
con todo detalle la cola,
después se echa patas al aire y lame su panza.
Cuando llega a las garras –sus armas-
ahí la cosa toma dimensiones increíbles,
¡cada una le toma diez minutos!
La afila mordiéndola,
luego lamiéndola,
y otra vez volviéndola a morder.
Para lo último deja siempre lo que no puede lamer: su carita.
Para eso se moja con saliva una patita
y dale y dale con ella se lava y se lava.

Cuando por fin termina,
toma la regia posición de un león abisinio,
esperando, uno diría, a que pase el gran desfile de su culto,
antes de ovillarse.

Rigas Kappatos (Cefalonia, 1934) – Enrique Lihn (Santiago de Chile, 1929-1988), Los poemas de Athinulis, Premia Editora, México, 1986
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Foto: Dalí Atomicus, Philippe Halsman, 1947. Colección de la familia Halsman. National Portrait Gallery, Londres

viernes, abril 03, 2009

Gerardo Gambolini / Omnes iuncti vincemus



Dieciocho siglos después,
leemos de Diocleciano, persecutor.
De su ejército inflacionario,
la burocracia, los duces, la servidumbre.
Del editum de pretiis maximis
y el fatal mercado negro.
La tetrarquía aceitada, las termas,

el palacio de Spalatum...
Con todo, mató con mano propia,
al menos, y cumplió su dimisión.
¿Qué leeremos, dentro de veinte siglos,
de nuestros propios gusanos
si acaso la historia no los borra
violenta, irreparable, piadosamente?

Gerardo Gambolini (Buenos Aires, 1955)

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Ilustración: "El paisaje inicial de la mirada IX", Javier Fernández de Molina Ciudad de la Pintura

Los tíos



Breve historia de los tíos del norte

Destrozo sobre destrozo:
el asfalto, el viejo mercedes benz, los tíos adentro
todo chirría y ese árbol
creció demás, está estallando
la vereda
su sombra tapa todo,
parece un lapacho o una madre. De fondo siempre
ladridos, el perro años en el playroom
devoró muebles, fotos, un dedo
hay que gritar encima
para escucharse, disfónicos
salen al balcón en busca de felicidad, de un río
aunque no hay río no hay mar
hay raudal
agua que arrastra y rompe, y sigue la tormenta.

Pero si hay sol
barren las hojas
se apagan los ladridos
espían con largavistas a vecinas
un bretel, un escote, un lunar
de lejos no es falso
no se ve el polvo que recubre.
Abren baúles, visten
del tiempo de la madre
cuando había silencio, no perro
no árbol gigante
ropa que sobra o aprieta ¿duele?
leen juntos el final del cuento
donde todos así vestidos
fuera de tiempo
se tiran al mar
pero ya lo dije, acá no hay mar
no saben qué hacer con un final así.

Silvina López Medin (Buenos Aires, 1976)

Ilustración: "Ventanas nocturnas", Edward Hopper, 1928 Museo de Arte Moderno, Nueva York / All Edward Hopper.com

jueves, abril 02, 2009

La sombra y el gato



Convicción (III)

La sombra era de un negro tan subido
que pensé que era un minino,
pero en cuanto estuve al lado
supe que me había equivocado:
no era de un negro diferente
del de cualquier sombra que uno encuentre.

La ilusión es un fenómeno mental;
al gato hay que irlo a buscar.

Stevie Smith (Hull, 1902-Devon, 1971), versión de Mirta Rosenberg, El libro de los gatos, Editorial Bajo la Luna, Buenos Aires, 2008


Conviction (III)
The shadow was so black,/I thought it was a cat,/ But once in to it /I knew it/ No more black /Than a shadow’s back. // Illusion is a freak/ Of mind; /The cat’s to seek.

Ilustración: Gato, arte urbano callejero, Tokio, 2008 Arte Callejero

miércoles, abril 01, 2009

Catulo-Ezra Pound / N.Y. - Carmina, VIII



N.Y.

Ciudad blanca, amada,delicadamente
en la música de esta flauta, atiende.

Sé, ahora, que estoy loco
porque aquí hay un millón de almas
ásperas por el tráfico
y no sabría tocar una flauta si la tuviera.

Ciudad blanca, amada,
eres una chica sin pechos
esbelta como una flauta.
Escúchame, atiende,
te infundiré un alma.
Y tú, Catulo, resiste.

Ezra Pound (Hailey, 1885- Venecia, 1972), "Ripostes (1912)", Poems & Translations,The Library of America, New York, 2003
Catulo (Caius Valerius Catullus, Verona, 87 aC.-Roma, 54 aC.), Carmina, Biblioteca Babab

Versiones y montaje: J.A.

N.Y.

My City, my beloved, my white! Ah, slender,/ Listen! Listen to me, and I will breathe into thee a soul./ Delicately upon the reed, attend me!// Now do I know that I am mad,/ For here are a million people surly with traffic; / This is no maid. /Neither could I play upon any reed if I had one.// My City, my beloved,/ Thou art a maid with no breasts, / Thou art slender as a silver reed./ Listen to me, attend me! /And I will breathe into thee a soul,/ And thou shalt live for ever. E.Pound


Carmina, VIII

at tu, Catulle, destinatus obdura. 

Catulo

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Ilustración: Jol, Xul Solar, 1926. MALBA, Buenos Aires