martes, septiembre 29, 2020

Mark Strand / Comiendo poesía

















La tinta corre por las comisuras de mis labios.
No hay felicidad como la mía.
He estado comiendo poesía.

La bibliotecaria no puede creerse lo que ve.
Tiene una mirada triste
y camina con las manos pegadas al vestido.

Los poemas se han ido.
La luz es tenue.
Los perros están subiendo por las escaleras del sótano.

Los ojos les dan vueltas,
sus rubias patas arden como hojarasca.
La pobre bibliotecaria empieza a patear el suelo y a llorar.

No entiende.
Cuando caigo de rodillas y le lamo la mano,
grita.

Soy un hombre nuevo.
Le gruño y le ladro.
Brinco con alegría en la libresca oscuridad.

Mark Strand (Summerside, Canadá, 1934-Nueva York, Estados Unidos, 2014), The New York Review of Books, vol. 7, n.º 5, octubre de 1966 / Selected Poems, Alfred A. Knopf, Nueva York, 1979
Versión de Jonio González


Foto: Mark Strand en Casa de América, Madrid, 2013 El Espectador


EATING POETRY

Ink runs from the corners of my mouth.
There is no happiness like mine.
I have been eating poetry.

The librarian does not believe what she sees.
Her eyes are sad
and she walks with her hands in her dress.

The poems are gone.
The light is dim.
The dogs are on the basement stairs and coming up.

Their eyeballs roll,
their blond legs burn like brush.
The poor librarian begins to stamp her feet and weep.

She does not understand.
When I get on my knees and lick her hand,
she screams.

I am a new man.
I snarl at her and bark.
I romp with joy in the bookish dark.

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