sábado, julio 06, 2019

Adélia Prado / Dos poemas













Canícula

Al mediodía, desagua el amor
los sueños más frescos e intrigantes;
estoy donde están los torrentes.
Alrededor de la casa grande se extiende un jardín sin cercos,
tomado por bananos, solo bananos
altos como palmeras.
Llego y es en la orilla del mar encrespado de corrientes,
remolinos azules.
Hay peligro en la franja angosta
que es de arena y es blanca.
Quiero brazaletes
y la compañía del macho que elegí.


El brillo intenso

Es imposible en el mundo
estar juntos
aunque te adormecieras al lado mío.
El velo que protege la vida
nos separa.
El velo que protege la vida
nos protege.
Aprovecha, pues,
que es todo blanco ahora,
la boca del precipicio,
en este vórtice y habla
en esta claridad abierta por el insomnio
quiero oír tu alma
la que vive en la garganta
como en túmulos
esperando la hora de la resurrección,
pronuncia mi nombre
antes de que yo retorne al día pleno,
a la semioscuridad.

Adélia Prado (Divinópolis, Brasil, 1935)
Versiones de José Ioskin

Poemas reunidos,
Griselda García Editora,
Buenos Aires, 2019










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Foto: Adélia Prado en Facebook

1 comentario:

  1. El segundo poema me parece maravilloso. Gracias.
    susana.

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