lunes, mayo 28, 2018

Diego Colomba / De "Papá trajo a casa un Cuatro Ele", 2













Un artista de provincia busca su propio estilo

Atisba el revoltijo de luces y de sombras que hacen
esos chicos penitentes que caminan alrededor
del mástil el director de escuela el único pintor paisajista
del pueblo que piensa en su última tela  y siente el súbito deseo
de terminar con todo: tocar la campana para no tener que buscar
a la portera que se encierra en la cocina cuando empieza
a apretar el frío revisar las nucas de los varones
y las trenzas de las mujeres propinar el coscorrón
que le debe al travieso que se fue ayer antes de hora
trepándose al tapial del fondo para encaminar de una buena vez
sus pasos hacia una casa con olor a encierro y la estufa apagada
donde esperan el caballete de campaña y una valija roída
con pomos retorcidos y pinceles. Si se apura cuenta todavía
con un poco de luz natural para dar las pinceladas finales
en el campo mismo donde brota la impresión
el pajonal del bajo donde cerdos perros galgos y potrillos
se alimentan de los restos de basura que el pobrerío
de los ranchos tira a diario mientras mira ondear las aguas
poco profundas si la brisa sopla. Sabe que lo que busca
oscuramente es la expresión en el paisaje una manera
personal de darle lumbre pero el paisaje cambia
como su misma alma que no encuentra asidero y lo obliga
a seguir manchándose los dedos. Esas cavilaciones ocupan su mente
cuando camina cargado y se detiene un segundo
para contemplar la escena que ya ha plasmado en otro
cuadro: los árboles sin hojas la paja brava una bandada
de tordos en el celaje el camino solo.

Diego Colomba (San Nicolás, Argentina, 1972)

Papá trajo a casa un Cuatro Ele
Barnacle, Buenos Aires, 2018










Ref.:
Op. Cit.
Barnacle
Libros Silvestres
Diego Colomba
FB

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