sábado, mayo 26, 2018

Jorge Fondebrider / Dos poemas















Del otro lado de la medianera hay unos hijos de puta
 
El altruismo apenas se limita a no matar si de otros pisos
nos llegan prepotentes en el sueño
la percusión o el bajo del cuarteto,
como remedo exiguo de una alegría ajena, incomprensible,
más bien imbécil.

No siempre uno elige cómo vive.
Obligados, compartimos un código de monos y medusas
para el que alcanzan las meras terminales nerviosas disponibles.
La noche nos impone su condena.
                                                       Escucho:

“¿Tomamos un vinito? ¡A ver esa zambita!
Mirá que somos familieros. ¡Fernet y cocacola!”
El alma provinciana llegó al Centro y trajo hasta esta calle
sus costumbres, su tedio y la portatil.
Falta decir que va de jogging, mocasines y a veces medias blancas
para cumplir con saña
la pura periferia del sentido.

                                                    Escucho,
hundido en la negrura de la suerte,
¿qué importa lo que dicen los demás, el código civil,
la ley que no es justicia?
Hay cada vez menos espacio.

Vale decir, éste es un mundo donde es fácil esperar
que la vida transcurra entre bostezos,
sin guardar un equilibrio entre pasión y pensamiento;
un mundo en que no existe realidad salvo en la tele.

La tele está muy fuerte
y pienso que no siempre uno elige cómo vive.
Más bien, uno se arregla como puede.
Y a veces no se puede
vivir
cuando del otro lado de la medianera
hay unos hijos de puta.


Creatividad
 
El marido enseña diseño, los vericuetos del diseño,
los muchos misterios del diseño
y cada dos por tres eructa van der rohe,
elizabeth scofidio, marcel breuer,

La hermana hizo “expresión”. Fue alumna de stokoe. Es divorciada
de un tipo que estudiaba escritura creativa. Es una lástima
parece que no escribe. Ya no escribe.
Está bloqueado.

Los hijos aprendieron acrobacia,
llevan tribales en el brazo. Uno cocina.
El otro hace graffitti.
El diábolo no tiene secretos para ellos.

Lo cuenta con orgullo, pone caras
como quien dice “¿me entendiste?”
y finjo que la oigo y le sonrío,
y  todo lo que dice me resbala. 

[inéditos]

Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956)

Ref.:
Periódico de Poesía
LOM
Eterna Cadencia
Buenos Aires Poetry
RCN

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