domingo, diciembre 24, 2017

John Ashbery / Eco tardío















Solo con nuestra locura y flor favorita
Vemos que realmente no hay nada más de qué escribir.
O más bien, es necesario escribir sobre las mismas cosas viejas
De la misma manera, repetir las mismas cosas una y otra vez
Para que el amor continúe y gradualmente cambie.

Las colmenas y hormigas deben ser re-examinadas eternamente
Y el color del día sea puesto
Cientos de veces y variado de verano a invierno
Para que se alente al ritmo de una auténtica
zarabanda y se acurruque allí, vivo y descansando.

Solo entonces la falta de atención crónica
De nuestras vidas puede cernirse a nuestro alrededor, conciliatoriamente
Y con un ojo en esas largas sombras de felpa color canela
Que hablan tan profundamente de nuestro conocimiento no preparado
De nosotros mismos, los motores parlantes de nuestros días.

[As We Know, Viking Press, 1979]

John Ashbery (Rochester, Estados Unidos, 1927-Hudson, Estados Unidos, 2017), Periódico de Poesía, n° 104, noviembre de 2017, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)
Traducción de Daniela Birt

Ref.:
Letras Libres
The New Yorker

Foto: John Ashbery, 1980 Democrat & Chronicle


Late Echo

Alone with our madness and favorite flower
We see that there really is nothing left to write about.
Or rather, it is necessary to write about the same old things
In the same way, repeating the same things over and over
For love to continue and be gradually different.

Beehives and ants have to be re-examined eternally
And the color of the day put in
Hundreds of times and varied from summer to winter
For it to get slowed down to the pace of an authentic
Saraband and huddle there, alive and resting.

Only then can the chronic inattention
Of our lives drape itself around us, conciliatory
And with one eye on those long tan plush shadows
That speak so deeply into our unprepared knowledge
Of ourselves, the talking engines of our day.

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