viernes, diciembre 01, 2017

William Shakespeare / Soneto 8
















Si tú eres música, ¿te apena oírla?
Si el dulce es dulce y es gozoso el gozo,
¿por qué amas lo que tomas con inquina
y tomas con placer lo ignominioso?

Si no te es grato oír el maridaje
de notas que armonizan y se suman
es porque te regañan con voz suave:
no es sólo para ti esta partitura.

Las cuerdas, como sabes, se disponen
por melodiosos pares y al pulsarlas,
al tiempo que nos cantan un acorde,

parecen padre, hijo y madre amada.
Y su canción, sin letra y con donaire,
te canta: "Tú, solista, no eres nadie."

William Shakespeare (Stratford-upon-Avon, Inglaterra, 1564-1616), Poesías, Andreu Jaume, ed., Penguin Clásicos, Barcelona, 2016
Traducción de Andrés Ehrenhaus
Envío de Jonio González

Imagen: William Shakespeare, retrato pintado durante el reinado de Carlos II (1660-1685) y atribuido a Gerard Soest (detalle) CBS/AFP/National Portrait Gallery

Ref.: Shakespeare Sonnets Com


VIII

Music to hear, why hear'st thou music sadly?
Sweets with sweets war not, joy delights in joy:
Why lov'st thou that which thou receiv'st not gladly,
Or else receiv'st with pleasure thine annoy?
If the true concord of well-tuned sounds,
By unions married, do offend thine ear,
They do but sweetly chide thee, who confounds
In singleness the parts that thou shouldst bear. 
Mark how one string, sweet husband to another,
Strikes each in each by mutual ordering;
Resembling sire and child and happy mother,
Who, all in one, one pleasing note do sing:
   Whose speechless song being many, seeming one,
   Sings this to thee: 'Thou single wilt prove none.'


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