miércoles, julio 01, 2020

Pedro Serrano / Dos poemas


















Sunegilda (la Pecadora)

Recorre minuciosa con la nariz y uñas la banqueta,
la narigüela pegada al tráfico o al catarro,
los ojillos sedientos, escurridizos,
el odio lento y macerado.

Ya sólo lleva esa carraspera,
el vientre vano y arisco, el lomo gacho.

Ya sólo asoma la mohosa almohada de encías,
el mal olor de la palabra,
el pan grumoso de la lengua.

Y sin embargo aún duele ahí la conciencia,
el gozne sordo de la voz,
el tartamudo ánimo.

Ella es un ser humano en su limpieza, en su procacidad:
un grito, un desdentado ruido,
una babeante súplica pueril.

Ignorancia, El Equilibrista, México, 1994


*

De tanto en tanto,
dístico levantino,

oigo en el desatino
y el desencanto,

muy poco a poco,
rígido y descompuesto

que se funde este resto
con  lo que evoco.

Cuentas claras, Ediciones sin Nombre, México, 2014

Pedro Serrano (Montreal, Canadá, 1957)

Otra Iglesia Es Imposible - Ediciones sin Nombre - Periódico de Poesía - Círculo de Poesía - Vallejo & Co. - Buenos Aires Poetry - Universidad de Cartabobo - Letras Libres - El Poeta OcasionalLa Vanguardia

Foto: Pedro Serrano, Santiago de Chile, 2017, por Jorge Aulicino

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