lunes, enero 08, 2018

Michael O'Loughlin / De "Eight Poems by Mikelis Norgelis",















Un poeta letón escribe una oda al capitalismo

Estuvo muy bien que Pablo Neruda,
Mayakovsky y todos esos camaradas
escribieran sus Odas al Trabajo: tenían
obreros siderúrgicos stajanovistas,
choferes de tractores rojos arando suelo virgen.
Pero, ¿y yo? ¿Cómo voy a elogiar
al operador telefónico,
al mozo del hotel boutique,
al agente inmobiliario que le alquila cuartos a eslovacos?

Me siento aquí ocho horas al día con mi uniforme azul
en la caja registradora del Tesco’s
tratando de pensar en un nombre
para lo que hago en realidad.
Mis compañeros de trabajo se llaman Mariska o Muhummad
no sé dónde viven
no sé lo que comen.

Lo único que sé es que somos sacerdotes de la casta inferior
en la iglesia más grande que la historia ha visto alguna vez.
La gente viene hasta el altar,
ponemos las manos sobre los frutos de la tierra
y se los damos a la gente que los hizo
bendecidos, santificados, pagados.

No, no tengo ganas de escribir una oda a la gente como yo.
De todos modos, hay una fiesta en un departamento en Baggot Street
y el tipo de Brasil tiene porros de los buenos.


Un poeta letón lee Una visión de Yeats en el Oliver St John Gogarty *

Irlanda es un país tan húmedo.
Cerveza y vómito, semen y pis.
En el baño de abajo una inglesa
tiene sexo con dos irlandeses.
Aquí arriba en la cocina, los chinos se ríen nerviosos
y los lavaplatos polacos miran amenazantes.
Por mi parte, estoy empezando mi descanso,
así que puedo volver a Una visión de Yeats.
Me gusta fumar y leer unos pocos versos
y dejar que sus palabras giren alrededor de mi cabeza.

Es extraño pensar que todos nosotros,
–los polacos, los chinos y yo–,
alguna vez fuimos niños con camisas blancas inmaculadas
con pequeñas bufandas rojas alrededor de nuestros cuellos
cantando canciones de Esperanza y Progreso
sin saber que éramos la Bestia
a la que aquí tanto temían
que casi bloqueábamos la luz.

Pero la Bestia está muerta y
 hemos salido arrastrándonos como gusanos
fuera de su piel fría.
Ahora mi descanso terminó,
y de nuevo a trabajar. Tengo
que bajar algo de cerveza,
enormes barriles como píldoras de acero
que hay que meter a la fuerza por la garganta de la serpiente
que llena las calles de Temple Bar.

Ya no hay ninguna oscuridad en el mundo.
La luz brilla en cada rincón.
No puedo dormir, no puedo soñar.
Como un siervo letón del medioevo espero
algo que esperar.

* Oliver Joseph St John Gogarty (1878-1957) fue poeta, otorrinolaringólogo, atleta y político. Sirvió de inspiración a James Joyce para la creación del personaje de Buck Mulligan, con el cual empieza la novela Ulysses. El pub que lleva su nombre se encuentra en la esquina de Fleet Street y Anglesea Street, en el barrio de Temple Bar (N. del T.)


Un poeta letón pasa Navidad en Foley Street *

Las calles están extrañamente llenas.
Las familias vecinas aumentan
Con nuevos miembros. ¿Qué está pasando?

Afuera del Spar abierto toda la noche
Una muchacha me mete la lengua en la boca
Como un pez hambriento.

“No tengo la ‘Alegría de la Navidad’",
Dice. "¿Puedes decirme
El precio de un paquete de cigarrillos?”

* Foley Street (anteriormente llamada Montgomery Street o “Monto”) se encuentra al norte del río Liffey, en Dublín. En su tiempo fue una calle célebre por el número de prostíbulos y prostitutas. Su mala reputación llega hasta el presente (N. del T.)


Un poeta letón escucha canciones irlandesas 

¿Qué es lo que nos hacen esas canciones
las baladas de los gitanos transilvanos
tangos, fados, lamentos georgianos –
La música nos habla con palabras
que no podemos entender, salvo uno o dos
peldaños que nos llevan
sobre un río de negra emoción.

Como esas canciones irlandesas que oigo en los pubs
o en la radio local. A algunas palabras
las aprendí a reconocer,
como muir para el mar. Ésa es fácil,
parecida a las de las lenguas romances.
Luego está crói, para corazón. Es más difícil
pero no demasiado lejana de coeur y corazón.
Pero, ¿qué hay de palabras como brón y uaigneas?
Y mi favortia, la palabra que significa rojo: dearg
extraña y contingente como nuestra sarkans letona…

¿Acaso tengo que aprender esa lengua para entender
las canciones? No.
Mar y corazón, tristeza y rojo,
la historia es siempre la misma.

Como esa chica que trabaja en el negocio de la esquina
donde compro cigarrillos.
No sé su nombre o nación
pero sus ojos son un país que me invita
a explorar su interior.
Todos los días hablamos hasta que
me detengo y se detiene, y sonríe
y espera en el umbral
mientras miro aquellas cuencas, pensando:
en el centro de cada ojo
un círculo de negrura, el mismo
en cada mujer que alguna vez amé
y luego digo adiós y me alejo.

Michael O'Loughlin (Dublín, 1958), Poems 1980-2015, Stillorgan, Co. Dublin, New Island Books, 2017.
Traducción de Jorge Fondebrider

Nota del Traductor:
Durante más de dos años, el poeta irlandés Michael O'Loughlin mantuvo la ficción de haber traducido a un tal Mikelis Norgelis, poeta letón exiliado en Irlanda. En sucesivos números de la revista Poetry Ireland, esas "traducciones" fueron haciéndose públicas, lo que le permitó a O'Louhglin escribir sobre la realidad de su propio país, desde una perspectiva no irlandesa.
Finalmente, con el título "Eight Poems by Mikelis Norgelis", e insistiendo en ser su traductor, los publicó en sus Poems 1980-2015 (Stillorgan, Co. Dublin, New Island Books, 2017)

Ref.:
Poetry International Web
The Irish Time

A Latvian Poet Writes an Ode To Capitalism

It was all very well for Pablo Neruda,
Mayakovsky and all those comrades
To write their Odes to Labour: they had
Stakhanovite steelworkers,
Drivers of red  tractors breaking virgin soil.
But what about me? How am I to praise
The call-centre operative,
The barista in the boutique hotel,
The estate agent renting out boxes to Slovaks?

I sit here eight hours a day in my blue uniform
At the cash register in Tesco’s
Trying to think of a name
For what I actually do.
My co-workers are called Mariska or Muhummad
I do not know where they live
I do not know what they eat.

All I know is we are low-caste priests
In the greatest church that history has ever seen.
The people come to the altar rail,
We lay our hands on the fruits of the earth
And give them back to the people who made them
Blessed, sanctified, paid for.

No, I don’t feel up to writing and ode to people like myself.
Anyway, theres a party in a flat in Baggot Street
And the guy from Brazil has some really good dope.


A Latvian Poet Reads Yeats’ A visión In the Oliver St John Gogarty

Ireland is such a wet country.
Beer and vomit, semen an piss.
In the downstairs toilet an English woman
Is having sex with two Irish men.
Up here in the kitchen the Chinese giggle
And the Polish porters glower.
Me, I’m starting my coffee break
So I can return to Yeats’ A Vision
I like to smoke and read a few lines
And let his words roll round my head.

Strange to think that all of us –
The Poles, the Chinese and me –
Once were children in shining white shirts
With little red scarves around our necks
Singing songs of Hope and Progress
Not knowing we were the Beast
They feared so much over here
That  we almost blotted out the light. 

But the Beast is dead and
We have come crawling like vermin
Out of its cold fur.
Now my break is over,
And it’s back to work. I
Have to bring down some beer.
Huge barrels like steel pills
To be forced down the throat of the serpent
Which fills the streets of Temple Bar.

There is no longer any darknes in the world.
The light shines in every corner.
I cannot sleep, I cannot dream,
Like a medieval Latvian serf I wait
For something to wait for.


A Latvian Poet Spends Xmas In Foley Street

The streets are strangely full.
The neighbouring families swell
With new members. What’s going on?

Outside the all-night Spar
A girl pushes her tongue in my mouth
Like a hungry fish.

‘I’m out of the ‘Joy for Christmas,’
She says. ‘Can you tell me
The price of a packet of fags?’


A Latvian Poet Listens To Irish Songs

What they do to us, these songs
The Ballads of Transylvanian Gypsies
Tangos, fados, Georgina laments –
The music speaks to us in words
We cannont understand, except for one or two
Stepping stones which lead us over
A river of black emotion.

Like these Irish songs I hear in pubs
Or on the local radio. Some words
I have learned to recognize,
Like muir for the sea. That’s an easy one,
Cognate with Romance languages.
Then there’s croí, for heart. That’s harder
But still not far from coeur and corazón.
But what about words like brón and uaigneas?
And my favourite, the word for red: dearg
Strange and contingent as our Latvian sarkans

Do I need to learn this language to understand
The songs? No.
Sea and heart, sorrow and red,
The story is always the same.

Like that girl who works in the corner shop
Where I buy my cigarettes.
I don’t know her name or nation
But her eyes are a country which invites
Me to explore its hinterland.
Every day we talk until
I stop and the stops, and she smiles
And waits on the threshold
While I look into those bogholes, thinking:
At the centre of every eye
A circle of blackness, the same
In every woman I’ve ever loved
And  then I say goodbye and turn away. 

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