viernes, enero 09, 2009

Descalzándose


Cruzando a pie una zanja

Descalzándose
se puede atravesar paso a paso
muy despacio
por piedras, por arena
por el medio del agua que te ignora
y pasa velozmente.

¡Tanta prisa por nada!
pero allá va por arriba de aquellas
piedras chatas, saltando
por encima de otras
que resisten.

No va así, tan veloz, el pensamiento.
Como esos pequeños remolinos
que se veían en la superficie
gira sobre sí mismo.

Blusa

A veces puede el pensamiento apoyarse
fuertemente sobre un objeto sin importancia -
esa blusa colgada fuera, por ejemplo, como quién
apoya la punta de un compás y gira luego. Mira
la blusa: ya debe estar casi seca, por la forma en
que el viento sacude las mangas. Toda clase de
gestos aparecen ahora esbozados: abrazos,
saludos, despedidas.

Más tal vez: los gestos desesperados parecen
sugerir un deseo de soltarse, de volar libremente
sobre las azoteas entregándose al viento. Pero ahí
está la hipocresía del objeto comediante, que se
sabe seguro, bien sostenido por los dos palillos
en los hombros. Puede entonces fingir esos
arrebatos, esos místicos vuelos.
Lo que no ha sido calculado es el momento-
ya cercano- en que subirían los pasos por la
escalera oscura, se abrirá la puerta de la azotea y
la blusa será descolgada, doblada y guardada en
cajón inmóvil.

Circe Maia (Montevideo, 1932), Obra poética, Rebeca Linke Editoras/Ediciones Biblioteca Nacional, Montevideo, 2007

Foto: Maia, Tacuy.com En este mismo sitio puede leerse un comentario de Elvio Gandolfo

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