jueves, junio 08, 2017

Richard Wilbur / Bestias

















Las bestias en toda su libertad
duermen en paz esta noche. La gaviota en su cornisa
sueña en sus entrañas con las olas que allí abajo la luna puntea
y el pez mola descansa sobre una roca, adormecido
por el agua que canta.

Allí donde las inmaculadas patas
de los ciervos salpican con dulzura, y a las que
el ratón destrozado, a salvo en la garra del búho, grita
armonía. Aquí no hay tal daño
y no hay tal oscuridad.

Mientras la misma luna observa
donde, distorsionada en el vidrio, asiste ahora
al doloroso cambio del hombre lobo. Sacando su cabeza
de la almohada sudorosa, trata de recordar
el ánimo de los hombres maduros,

pero descansa, como siempre,
deja que ocurra, el feroz pelaje suave en su rostro,
escuchando con oídos atentos los exaltados tonos menores del viento,
el pánico de las hojas, y la degradación
de los arroyos revueltos.

Mientras tanto, en las altas ventanas
lejos de los matorrales y de las pisadas sordas, los mejores candidatos
suspiran y dejan su trabajo para reconstruir la dolorosa
belleza del cielo, la luna clara
y el cazador despierto,

crear tales sueños para los hombres,
dichos así romperán sus corazones como siempre, llevando
monstruos a la ciudad, cuervos a las estatuas públicas,
naves para alimento de los peces en las oscuras
aguas desenfrenadas.

Richard Wilbur (Nueva York, Estados Unidos, 1921-Belmont, Estado Unidos, 2017) Collected Poems: 1943-2004, Harcourt Inc., San Diego, 2004
Versión de Silvia Camerotto


Beasts

Beasts in their major freedom
Slumber in peace tonight. The gull on his ledge
Dreams in the guts of himself the moon-plucked waves below,
And the sunfish leans on a stone, slept
By the lyric water,

In which the spotless feet
Of deer make dulcet splashes, and to which
The ripped mouse, safe in the owl’s talon, cries
Concordance. Here there is no such harm
And no such darkness.

As the selfsame moon observes
Where, warped in window-glass, it sponsors now
The werewolf’s painful change. Turning his head away
On the sweaty bolster, he tries to remember
The mood of manhood,

But lies at last, as always,
Letting it happen, the fierce fur soft to his face,
Hearing with sharper ears the wind’s exciting minors,
The leaves’ panic, and the degradation
Of the heavy streams.

Meantime, at high windows
Far from thicket and pad-fall, suitors of excellence
Sigh and turn from their work to construe again the painful
Beauty of heaven, the lucid moon
And the risen hunter,

Making such dreams for men
As told will break their hearts as always, bringing
Monsters into the city, crows on the public statues,
Navies fed to the fish in the dark
Unbridled waters.
---

miércoles, junio 07, 2017

Charles Baudelaire / Correspondencias













La Creación es un templo donde vivos pilares
Dejan surgir a veces unas voces oscuras;
Allí los hombres pasan a través de espesuras
De símbolos que observan con ojos familiares.

Cómo confusos ecos que a los lejos se ahogan
En una tenebrosa y profunda unidad,
Vasta como la noche, como la claridad,
Perfumes y colores y sonidos dialogan.

Y así hay perfumes frescos como recién nacidos,
Verdes como los prados, dulces como el oboe,
y hay otros triunfadores, densos y corrompidos,

Todos de una expansión infinita movidos,
Como el almizcle, el ámbar, el incienso, el aloe,
Que cantan el transporte del alma y los sentidos.

Charles Baudelaire (París, 1821-1867) [Les fleurs du mal, 1857, 1861, 1868], Poetas franceses contemporáneos, Ediciones Librería Fausto, Buenos Aires, 1974
Traducción de Raúl Gustavo Aguirre

Foto: Ch. Baudelaire por Etienne Carjat (detalle), c. 1863 Reprodart

Correspondances

La Nature est un temple où de vivants piliers
Laissent parfois sortir de confuses paroles;
L'homme y passe à travers des forêts de symboles
Qui l'observent avec des regards familiers.

Comme de longs échos qui de loin se confondent
Dans une ténébreuse et profonde unité,
Vaste comme la nuit et comme la clarté,
Les parfums, les couleurs et les sons se répondent.

II est des parfums frais comme des chairs d'enfants,
Doux comme les hautbois, verts comme les prairies,
— Et d'autres, corrompus, riches et triomphants,

Ayant l'expansion des choses infinies,
Comme l'ambre, le musc, le benjoin et l'encens,
Qui chantent les transports de l'esprit et des sens.

martes, junio 06, 2017

Robert Bly / Tengo hijas y tengo hijos















1.
¿Quién está ahí afuera a las seis de la mañana?
El hombre tira diarios en el porche,
y las almas que vagan de repente
se arrastran a sus cuerpos dormidos.

2.
Las palabras salvajes de Jacob Boehme
siguen alabando el cuerpo humano,
pero las palabras pesadas de los ascetas
se mecen en los vientos de otoño.

3.
¿Tengo derecho a mis poemas?
¿a mis bromas? ¿a mis amores?
Oh, qué hombre tonto, no sé nada,
menos que nada, sobre el deseo.

4.
Tengo hijas y tengo hijos.
Cuando uno de ellos pone una mano
sobre mi hombro, los peces brillantes
giran rápidamente en el mar profundo.

5.
A esta edad, amo en especial el atardecer
sobre el mar, las estrellas sobre los árboles,
las páginas de The Threefold Life,
y las caras pálidas de los ratones bebé.

6.
Tal vez nuestra vida está hecha de tirantes
y papel, como los primeros aviones
de los Hermanos Wright. Los vecinos
corrían sosteniendo las puntas de las alas.

7.
Siempre amé la ferocidad con que Yeats
saltaba a un poema,
y esa adorable calma en las manos
de mi padre cuando se abrochaba el saco.

Robert Bly (Lac qui Parle, Estados Unidos, 1926), Stealing Sugar from the Castle. Selected Poems, 1950-2013, W. W. Norton & Company, Nueva York, 2013
Versión de Griselda García ©

Ref. The New Yorker, Nueva York, 21 de abril de 2010

Foto: Robert Bly Jerry Holt/Star Tribune/On Books 3.4.2013



I have sons and I have daughters

1.
Who is out there at 6 a.m.? The man
Throwing newspapers onto the porch,
And the roaming souls suddenly
Drawn down into their sleeping bodies.

2.
Wild words of Jacob Boehme
Go on praising the human body,
But heavy words of the ascetics
Sway in the fall gales.

3.
Do I have a right to my poems?
To my jokes? To my loves?
Oh foolish man, knowing nothing—
Less than nothing—about desire.

4.
I have daughters and I have sons.
When one of them lays a hand
On my shoulder, shining fish
Turn suddenly in the deep sea.

5.
At this age, I especially love dawn
On the sea, stars above the trees,
Pages in “The Threefold Life,”
And the pale faces of baby mice.

6.
Perhaps our life is made of struts
And paper, like those early
Wright Brothers planes. Neighbors
Run along holding the wingtips.

7.
I’ve always loved Yeats’s fierceness
As he jumped into a poem,
And that lovely calm in my father’s
Hands as he buttoned his coat.


http://www.newyorker.com/magazine/2010/04/19/i-have-daughters-and-i-have-sons

http://www.startribune.com/robert-bly-reads-to-a-packed-house/201172041/

lunes, junio 05, 2017

Günter Kunert / Dos poemas















El milagro

Una voz me habla
y no dice nada.
Contactos incidentales. Con este fin
persistió la ameba desde del barro.
El cantábrico pasó como la era terciaria
como el paleozoico como la semana
pasada. Cada día se pierden
eones sin percibirlo. De nuestros días en la Tierra la huella
esqueletos en combinación cambiante.
Tyrannosaurus rex conoció
la postura erguida mucho
antes que Ernst Bloch. Algunos creen
en el milagro
de un momento. En la resurrección
a través de la imposición de manos. En el poder
de los sonidos a través de la vibración de las cuerdas vocales.
En todo lo prometedor
incidental insignificante.


Mariscos de aguas abisales

Admirado examinás: qué es la vida
de cal y lo conseguís sin modelo.
¿Qué se esconde detrás? ¿Qué afán?
Esta es la envoltura: ¿Dónde la fuerza?

Querido: sostener ese ejemplar en el oído.
Sólo se escuchan murmullos. Sí, estás preparado
durante la escucha atenta desenvolver una corazonada:
así y no de otra forma sonaría el infinito.

Günter Kunert (Berlín, Alemania, 1929 - Kaisborstel, Alemania, 2019), So und nicht anders. Ausgewählte und neue Gedichte, Carl-Hanser-Verlag, Múnich, 2002
Versiones de Silvana Franzetti


Das Wunder

Eine Stimme spricht
zu mir und sagt nichts.
Beiläufige Berührungen. Zu diesem Zweck
quälte sich die Amöbe aus dem Schlamm.
Das Kambrium verging wie das Tertiär,
wie das Pleistozän, wie die letzte
Woche. Täglich gehen Äonen unmerklich
verloren. Von unseren Erdentagen die Spur
Skelette in wechselnder Kombination.
Tyrannosaurus rex kannte
den aufrechten Gang lange
von Ernst Bloch. Manche glauben
an das Wunder
eines Augen Blickes. An die Auferstehung
durch Handauflegen. An die Macht
von Lauten durch Stimmbandvibration.
An alles Vielversprechende
Beiläufige Nichtssagende.


Tiefseemuschel

Bewundernd musterst du, was Leben
aus Kalk und ohne Vorbild schafft.
Was steckt dahinter? Welches Streben?
Das ist die Hülle: Wo die Kraft?

Bleibt: Solch Stück ans Ohr zu halten.
Man hört nur Rauschen. Doch du bist bereit
beim Lauschen eine Ahnung zu entfalten:
So und nicht anders klänge Ewigkeit.

---

Act.: 2029

domingo, junio 04, 2017

Anne Carson / Pocas palabras sobre lo mayor y lo menor















Las cosas mayores son el viento, la maldad, un buen caballo de batalla,
las preposiciones, el amor inexhaustible, la forma en que la gente
escoge a su rey. Las cosas menores incluyen la tierra,
los nombres de las escuelas de filosofía, el humor
y el no tener humor, la hora correcta. Hay
más cosas mayores que menores
en general, y aun así hay más cosas menores
que las que he escrito aquí, pero es
desalentador enlistarlas todas. Cuando yo
pienso en ti leyendo esto, no quiero
que seas capturado,
separado por una malla de alambre sobre un cristal
de tu propia vida, como algún tipo de Electra.

Anne Carson (Toronto, Canadá, 1950), Periódico de Poesía, N° 99, Universidad Autónoma de México (UNAM), mayo de 2017
Traducción de Daniela Birt


Short Talk on Major and Minor

Major things are wind, evil, a good fighting horse,
prepositions, inexhaustible love, the way people
choose their king. Minor things include dirt,
the names of schools of philosophy, mood and
not having a mood, the correct time. There
are more major things than minor things
overall, yet there are more minor things
than I have written here, but it is
disheartening to list them. When I
think of you reading this I do not
want you to be taken captive,
separated by a wire mesh lined with glass
from your life itself, like some Elektra.

sábado, junio 03, 2017

Julio Orione / De un par de élitros...
















De un par de élitros
nacen tríos, tercetos y tríadas
que eternamente juegan
el mismo encuentro
(¿o será desencuentro?)
entre cuentas, series y cuentos
que se entretejen
detrás de puras apariencias.
Pero siempre es igual un par de élitros
y debajo... ¿qué?

13 / 8 / 2000

Julio Orione (Buenos Aires, 1941)

Ref. Julio Orione/Facebook

viernes, junio 02, 2017

León Benarós / La pierna de Rimbaud




¡Oh, Dios! ¿Es éste el vaso mísero que elegiste
para el vino sagrado y quizá execrable?
Alguien se torna lúcido de embriaguez dulce y triste
y presiente la aurora del día interminable.

Yo veo al castigado, al rebelde, al sediento,
sumido en una inmensa desolación exacta;
madurando, paciente, bajo el sol más violento,
como un fruto del trópico, su pierna tumefacta.

(El río de los años, 1964)

León Benarós (Villa Mercedes, Argentina, 1915-Buenos Aires, 2012), Los poetas del 40, selección de Alfredo Veiravé, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1968

jueves, junio 01, 2017

Mervyn Peake / Dos poemas















Mientras la batalla se acerca mi cuerpo se doblega

Mientras la batalla se acerca mi cuerpo se doblega
exultante desde el cénit mientras caigo
al techo de acero sobre la cima de sus torretas.
Desplegado sobre los tanques como juguetes me expando
en los humos calientes de la guerra, y mientras mueren los hombres
los acojo en mi sonrisa de amargura.

Recorriendo la masacre sinsentido, yazgo
espacioso mientras los incontables muertos
de los campos de batalla y las ciudades se alzan ante mí.
Muerte, sin rival en nuestro siglo;
muerte, para cuyo beso nocturno tu hijo se crió.

(c. 1945)


Rata muerta

Si fuera granjero te llamaría plaga
pues serías el villano de mi siembra
y roerías mis ganancias, pero no soy granjero
sino el que atraviesa sus campos
y cuando me encontré tu cuerpo tieso
yaciendo solo y escarchado, las bolas de tus ojos
vidriosos y tus patitas delanteras así suplicantes
cruzadas en tu pecho y rosadas como dedos humanos,
y cuando vi tu mortandad en la congelada
luz de una mañana de invierno, yo, deshumanamente,
desgranjeramente, y sobre todo, imprácticamente,
sentí que también las ratas tienen derecho a vivir
y supe que había belleza en tu cuerpo
espolvoreado con centelleantes perlas de una escarcha luminosa
y belleza en tus manitas cruzadas
sobre tu pecho antes de morir esta mañana.

(1944)

Mervyn Peake (Kuling, China, 1911-Burcot, Inglaterra, 1968), Poesía de guerra entre la I y la II Guerras Mundiales, Periódico de Poesía,  N° 99, Universidad Autónoma de México (UNAM), mayo, 2017
Traducción de Miriam Castillo Castro

Ref. Mervyn Peake, the Official site


As Battle Closes In My Body Stoops

As Battle Closes In My Body Stoops
Exulting from the zenith as I fall
To the steel ceiling of their turret tops.
Spread-eagled over tanks like toys I sprawl
On the hot fumes of war, and as men die
I gather them into my smile of gall.

Lolling on senseless massacre I lie
Capacious while the innumerable dead
From battlefields and cities rise to me.
Death, the unrivalled of our century;
Death, for whose midnight kiss your child was bred.


Dead Rat

Were I a farmer I would call you vermin
Because you'd be the villain of my crops
And gnaw my wealth, but I am not a farmer,
But only one that walks the farmer's fields,
And so when I came on your stiffen'd body
Lying alone and flowered with frost, your eyeballs
Glazed and your little front paws so beseeching
Crossed on your breast and pink like human fingers,
And when I saw your deadness in the frozen
Light of the winter morning, I, unmanly,
Unfarmerly, and most impractically
Felt that rats even have a right to live
And knew that there was beauty in your body
Dusted with starry marvels of bright frost,
And beauty in the little hands you crossed
Upon your breast before you died this morning.


miércoles, mayo 31, 2017

Pablo Neruda / Barcarola
















Si solamente me tocaras el corazón,
si solamente pusieras tu boca en mi corazón,
tu fina boca, tus dientes,
si pusieras tu lengua como una flecha roja
allí donde mi corazón polvoriento golpea,
si soplaras en mi corazón, cerca del mar, llorando,
sonaría con un ruido oscuro, con sonido de ruedas de tren con sueño,
como aguas vacilantes,
como el otoño en hojas,
como sangre,
con un ruido de llamas húmedas quemando el cielo,
sonando como sueños o ramas o lluvias,
o bocinas de puerto triste,
si tú soplaras en mi corazón cerca del mar,
como un fantasma blanco,
al borde de la espuma,
en mitad del viento,
como un fantasma desencadenado, a la orilla del mar, llorando.

Como ausencia extendida, como campana súbita,
el mar reparte el sonido del corazón,
lloviendo, atardeciendo, en una costa sola:
la noche cae sin duda,
y su lúgubre azul de estandarte en naufragio
se puebla de planetas de plata enronquecida.

Y suena el corazón como un caracol agrio,
llama, oh mar, oh lamento, oh derretido espanto
esparcido en desgracias y olas desvencijadas:
de lo sonoro el mar acusa
sus sombras recostadas, sus amapolas verdes.

Si existieras de pronto, en una costa lúgubre,
rodeada por el día muerto,
frente a una nueva noche,
llena de olas,
y soplaras en mi corazón de miedo frío,
soplaras en la sangre sola de mi corazón,
soplaras en su movimiento de paloma con llamas,
sonarían sus negras sílabas de sangre,
crecerían sus incesantes aguas rojas,
y sonaría, sonaría a sombras,
sonaría como la muerte,
llamaría como un tubo lleno de viento o llanto,
o una botella echando espanto a borbotones.

Así es, y los relámpagos cubrirían tus trenzas
y la lluvia entraría por tus ojos abiertos
a preparar el llanto que sordamente encierras,
y las alas negras del mar girarían en torno
de ti, con grandes garras, y graznidos, y vuelos.

Quieres ser el fantasma que sople, solitario,
cerca del mar su estéril, triste instrumento?
Si solamente llamaras,
su prolongado son, su maléfico pito,
su orden de olas heridas,
alguien vendría acaso,
alguien vendría,
desde las cimas de las islas, desde el fondo rojo del mar,
alguien vendría, alguien vendría.

Alguien vendría, sopla con furia,
que suene como sirena de barco roto,
como lamento,
como un relincho en medio de la espuma y la sangre,
como un agua feroz mordiéndose y sonando.

En la estación marina
su caracol de sombra circula como un grito,
los pájaros del mar lo desestiman y huyen,
sus listas de sonido, sus lúgubres barrotes
se levantan a orillas del océano solo.

[1931-1935]

Pablo Neruda (Parral, Chile, 1904-Santiago de Chile, 1973), Residencia en la tierra, Editorial Losada, Buenos Aires, 1969
---
Foto: CDN

martes, mayo 30, 2017

Jonio González / El argumento














Cómo explicarle al limón
que arranca la mano del anciano
que será envuelto en papel
hundido en arena
y al cabo de meses convertido en líquido
que raerán su piel
y que lo que quede de la carne
será mordido
tragado
y el resto acabará en un pozo
donde arderá mientras la higuera
sigue dando frutos
que los pájaros celebrarán
tras la tormenta.

[Inédito]

Jonio González (Buenos Aires, 1954)

lunes, mayo 29, 2017

Agustina Lescano / Nena














La botella y yo
transpiramos en la vereda
el aire está casi tan espeso
como la calle
y deja a todos en el barrio
mirando hacia el fondo de la avenida
como si fuera a pasar algo.
A la hora de siempre
aparece el loco
corriendo con la camisa abierta
y en la mano una bolsa de mercado
vacía y con los bordes descosidos
donada por alguna familia
que ahora usa bolsas de plástico
para comprar cosas y después tirarlas.

Yo era chica y un tipo en la tele
hablaba sobre el tema: linyeras
salí a la puerta y le pregunté a mamá
qué era.
Apareció el loco a la misma hora
y mi mamá señaló con la cabeza
yo lo quedé mirando y él me gritó
y siguió corriendo
qué pasa, nena
nunca viste un hombre.

Agustina Lescano (Santa Fe, Argentina, 1992), Nena, Premio Provincial de Poesía José Pedroni, Corteza Ediciones, Santo Tomé, 2016

Foto: Agustina Lescano Barrio Cultura/FM la X de la Universidad Nacional del Litoral

domingo, mayo 28, 2017

Daniel Samoilovich / Rusia es el tema















Rusia es el tema, los poetas rusos:
"Puse acentos -dice la mujer- aun donde no se ponen
para que la gente sepa cómo pronunciar: Pásternak, Ajmátova".
Rusia es el tema: ¿de dónde saca tantos libros? Hace calor.
Afuera, el sol ablanda el asfalto y estoy cansado.
Como lluvia de verano caen los acentos
sobre palabras que no los esperaban.
Las originales, las verdaderas,
están en cirílico: letras dadas vuelta,
palitos perversos atravesando los signos conocidos,
arañas bailando
en torno a un hombre alto con un bastón.
Es mi abuelo que vuelve a casa
caminando entre las construcciones bajas del domingo.
Frente a la metalúrgica hay tiradas
barritas de hierro en la vereda,
acentos sueltos, restos sólidos
del trabajo que las chispas hicieron
allí adentro, en la densa oscuridad
de la semana cancelada por una cortina.
Para mi asombro, mi abuelo habla mal de toda la familia:
es un personaje de historieta
rodeado de arañitas cirílicas encerradas en un globo blanco
como esos insultos tan atroces
que el guionista no acertaba a expresar sino por víboras,
espirales, pequeños hongos atómicos de malhumor.
Se cortaba tratando de afeitarse
y los espirales caían de las botellas
mordiendo la mesa de luz profundamente,
con un dibujo curvo y negro
como la muerte próxima.

Daniel Samoilovich (Buenos Aires, 1949), Rusia es el tema. Poemas reunidos 1973-2008, Bajo la Luna, Buenos Aires, 2014

sábado, mayo 27, 2017

Santiago Sylvester / De "Cristo pisando uvas en la Iglesia de la Viña en Salta"
















III

El paisaje muestra la Cruz del Sur,
un bosque de algarrobos, un arrabal de adobe,
y perros y
más perros
con el ojo hambriento.
Entre el latín y el quechua
iba cuajando un español poblado de palabras
     austeras: charqui,
pirca, pasacana, tusca;
un idioma enredado en otro
hasta dar con el punto de cocción: ése
del que alguien dijo
"aunque rabie Garcilaso".

                       Están
los sobrantes de la fiesta: un locro popular
y la aloja fermentada,
aunque ahí, como en todas partes,
la muerte quiere quedarse con todo.
Pero el paisaje también muestra que la muerte
no es para tanto: nada del otro mundo;
y en ese Cristo fabricante de vino patero
se ve el orgullo del artista
por no haber sido dócil
ni obediente, sino
por haber mostrado lo mismo,
pero por cuenta propia.

Santiago Sylvester (Salta, Argentina, 1942), "Cristo pisando uvas" en la Iglesia de La Viña en Salta, Summa Poética-Vinciguerra, Buenos Aires, 2016

---
Foto: Camila Toledo

viernes, mayo 26, 2017

Wojciech Kass / Un viaje con cordones
















Pensaste: me he desatado los cordones,
por hoy basta. Mañana, pasado mañana.

Porque al menos una vez hay que despertarse,
solo para uno, para el alba y cerca de una rosa,

de una gota de rocío, tan pura
como la mirada de una alondra,

como una mirada al mundo antes de las letras.

Pero de nuevo hay nudos en los cordones,
para hoy, mañana, pasado mañana,

para el esfuerzo del viaje
a la altura de los charcos

y de mi nublado reflejo en uno de ellos.

Wojciech Kass (Gdynia, Polonia, 1964), Poesía a contragolpe, Prensas Universitarias de Zaragoza, Zaragoza, 2012
Traducción de Abel Murcia, Gerardo Beltrán y Xavier Farré
Envío de Jonio González




jueves, mayo 25, 2017

Alberto Girri / De "Tramas de conflictos", 3



















El hecho de ser tal

1

Uno en lo que es,
         lo que es, rasgos
que se le dan por alusiones,
medias palabras, matices del sentimiento.

2

Como ser uno su casa,
legítimo dueño,
            y ser los huéspedes
que se van alojando, tumultuosos,
aplicados a confundirnos,
suplantarnos,
             y desvanes
donde uno guarda sobras.

3

Una entidad que al exhibirse
a si misma insinúa el rostro
de su esencia, efluvio
que acabará por volar,
         y un arte, el de en uno
todos,
     uno, el que separa
la arena y recoge el oro,
     uno, el atento
al seducir de las flores,
excitarse de las hierbas.

4

El hecho de lo exclusivo
en lo que sea,
              y por instinto,
como agua que corre, flotar de nubes,
como planea el milano,
salta el pez, como ríe el cuervo.

Alberto Girri (Buenos Aires, 1919-1991), Tramas de conflictos, Sudamericana, Buenos Aires, 1988
---

martes, mayo 23, 2017

Luisa Futoransky / Escenografías



Para encerrar el tiempo y la vida
fotografío pedacitos de mundo
de cielo de gente
como a todo coleccionista me falta una pieza
un brote una rama
todo el castaño
tu cólera
y el meneo gélido
del viento
sobre las gaviotas
sin olvidarme los carámbanos

en suma: adoro las lunas exageradas
los soles ya menos
y enceguecer no sirve

Mi lote fue escribir sin trama
indispensable punto de partida y de llegada, el texto

seguir seguir el tren
al que me trepé en movimiento
en el vagón de cola
aprendí
salvo respirar
nada acaso nadie
es indispensable

en el jergón
de todo quedan briznas
hace tiempo que no recuerdo lo que sueño.
y vos?

Luisa Futoransky (Buenos Aires, 1939), Marchar de día, Leviatán, Buenos Aires, 2017
vía Buenos Aires Poetry

Foto: Luisa Futoransky Radio Canadá Internacional

lunes, mayo 22, 2017

Alejandro Nicotra / Las avenidas
















Las avenidas
silenciosas bajo los árboles y la luz de mercurio,
a las tres de la madrugada,
extienden el espacio de un poema
donde los pies monótonos
van midiendo la quietud y el cansancio.

Despiertas por tus pasos,
quizá te evoquen las imágenes del amor
en el susurro de las hojas
o en la cabellera más alta de la noche,
inclinada, a esa hora, hacia el reposo o el sueño.

O quizá sólo muestren
el desierto de asfalto,
con lámparas que alumbran el vacío
y árboles desterrados a su nada.

Las avenidas
igual se tienden a lo lejos,
más allá de tu casa,
hacia los límites de la ciudad, en donde
comienza el sitio de las sombras.

 *

Ciudades,
avenidas perdidas en la madrugada
─luces frías, desiertos, árboles cabeceantes─,
avenidas
donde unos pasos buscan, vagamente,
un cuarto en que dormir la soledad.

(Frente al café,
la plaza vela sus espacios
y alguien sale a la noche
sin otro rumbo que el azar de las calles,
dédalo de todos y de nadie.)

Ciudades,
edificios de ventanas dormidas
y puertas apagadas,
avenidas en las que lleva el viento
los fantasmas del polvo pálido del asfalto.

(En las luces del centro
unas máscaras últimas ríen y se abrazan,
ronda la policía,
los semáforos guiñan ─rojo ─verde,
y unos papeles huyen
con su noticia indescifrada.)

*

Tal vez,
una ventana sobre un río,
con las luces de la ciudad en el agua,
o las avenidas
en las noches de marzo o de noviembre
(cuando algo comienza o algo termina),
lugares que lleves por el tiempo
y que, tal vez, pudiesen entregar a la página
lo que en ellos quería ser,
destino.

(Lo que fue y no sabrás nunca del todo,
inclinado sobre sus figuras
como sobre el poema que escribes,
en deriva hacia el alba.)

Sí, lugares que lleves por el tiempo,
ciudades como páginas
que nadie ha de leer,
avenidas nocturnas de marzo o de noviembre,
cuando algo comienza o
algo termina.

[Nueva versión, inédita]

Alejandro Nicotra (Sampacho, Córdoba, Argentina, 1931), Puertas apagadas, Ediciones La Ventana, Rosario, 1976

Envío de Pablo Anadón

---
Foto: Alejandro Nicotra en El Trabajo de las Horas

domingo, mayo 21, 2017

Lope de Vega / Desea afratelarse, y no le admiten















Muérome por llamar Juanilla a Juana,
que son de tierno amor afectos vivos,
y la cruel, con ojos fugitivos,
hace papel de yegua Galiciana:

Pues, Juana, ahora que eres flor temprana
admite los requiebros primitivos,
porque no vienen bien diminutivos
después que una persona se avellana.

Para advertir tu condición extraña,
más de alguna Juanaza de la villa
del engaño, en que estás, te desengaña.

Créeme, Juana, y llámate Juanilla,
mira que la mejor parte de España,
pudiendo Casta, se llamó Castilla.

Lope de Vega (Madrid, 1562-1635), Coleccion de las obras sueltas, assi en prosa, como en verso, de D. Frey Lope Felix de Vega Carpio, del Habito de San Juan, Tomo XIX, Antonio de Sanchas, Madrid, 1778. Google Books

Imagen: Retrato de Lope de Vega atribuido a Eugenio Cajés, c. 1625 (detalle)

sábado, mayo 20, 2017

Juan Carlos Bustriazo Ortiz / Dos poemas















Chalilera N° 3

Arena de los Cabrales…

1

Por el medanal echado
me parece oír un lloro:
será que se está quejando
un indiecito en lo hondo?
Cascarerío de choiques,
olla de barro pintado,
y en el medanal, arriba,
caracolcitos blanqueando...
Adiós chañar curandero!
Qué estilo estará silbando,
ponchito verde a los vientos,
y esperando y esperando?...


2

Estoy sintiendo tus voces,
arena de los Cabrales;
en el agüita escondida
murmuran tus soledades.
El médano se levanta
de su cuero solitario,
y es un puma que camina
cuando el viento dice “vamos!”...
Adiós chañar curandero!
Qué estilo estará silbando,
ponchito verde a los vientos,
y esperando y esperando?...


Chalilera N° 4

Si el aire llega y te besa...

1

Hojita del cachiyuyo,
corazón con una espina;
si el aire llega y te besa,
se ha de llevar una herida.
Frutita seca del molle
amarilleando en la loma;
cuando te caes en la tarde
te sale una mariposa...
Me voy para el puente grande;
me voy con los camineros.
Cómo retumba en la tierra
ese tunduco zampero!


2

Leñita del alpataco,
mejor que carbón de piedra;
ardiendo en la noche santa
parece que fuera eterna.
Jumito, fuego salado,
ensortijada ceniza;
el alma que te aromaba
ya se te ha vuelto lejía...
Me voy para el puente grande;
me voy con los camineros.
Cómo retumba en la tierra
ese tunduco zampero!


Juan Carlos Bustriazo Ortiz (Santa Rosa, Argentina, 1929-2010)


"Chalileras (1961-1962)",
Canto Quetral, Tomo II,
Secretaría de Cultura del Gobierno de La Pampa,
Santa Rosa, 2017








Ref.: Ministerio de Educación del Gobierno de La Pampa

viernes, mayo 19, 2017

Lynn Emanuel / Cuadro de una anciana















Raspa el sol de la pared del cielo.
Arroja sobre las casas las grandes redes del otoño.
Incluso el cuello del lirio es una ensenada peligrosa.

Deja que el mundo aguante cansado en el pórtico de la cárcel
del mundo y la luz de la mente, esa lámpara pequeña,
perla de brillo, deje llegar la noche hasta él,
como limaduras de hierro a un imán, madre.

Lynn Emanuel (Mt. Kisco, Nueva York, Estados Unidos, 1949), Noose and Hook, University of Pittsburgh Press, Pittsburgh, 2010
Versión de Jonio González


AN OLD WOMAN’S PAINTING

Scrape the sun from the wall of  the sky. 
Cast the great nets of  autumn over the houses. 
Even the throat of  the lily is a dangerous inlet. 

Let the world stand wearily on the stoop of  the jail 
of  the world and the light of  the mind, that small lamp, 
pearl of  shine, let the night come to it, as iron filings to a magnet, 
mother.



jueves, mayo 18, 2017

Fabio Morábito / El viento, más...















El viento, más
que yo,
se fuma este cigarro
entre mis dedos,
dejándome el placer
de sólo tres o cuatro bocanadas,
y el mar expropia las palabras
que te digo,
porque, acostada, no me oyes.
El sol, el viento y la marea
te ensordecen
y cuando me levanto
para dar dos pasos,
viendo mis huellas que se imprimen
en la arena,
pienso que esas pisadas mienten,
que ya no piso así
desde hace no sé cuándo;
son huellas de otro
que sobrevive en mis pisadas, pues las mías
son mucho menos elocuentes.
Tú, en cambio, que me ves
completo e indivisible,
sabes mejor que nadie cómo soy mortal,
cómo mis huellas en la arena me describen
y cómo se plasma en ellas lo que soy,
sabes mejor que nadie cómo no escucharme.

Fabio Morábito (Alejandría, Egipto, 1955), Alguien de lava, Ediciones Era y Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Ciudad de México, 2002
---
Foto: Fabio Morábito por Jorge Fondebrider, Bogotá, 2017